{"id":400791,"date":"2017-06-05T08:38:57","date_gmt":"2017-06-05T06:38:57","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400791"},"modified":"2017-04-23T18:40:32","modified_gmt":"2017-04-23T16:40:32","slug":"saint-cyran-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-iii\/","title":{"rendered":"Saint-Cyran (III)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400787\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-i\/orando-con-vicentedepaul-37-638\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?fit=638%2C479\" data-orig-size=\"638,479\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"orando-con-vicentedepaul-37-638\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?fit=300%2C225\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?fit=638%2C479\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400787 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=300%2C225 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=100%2C75 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=320%2C240 320w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?w=638 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>COMIENZO DE UN ESBOZO DE BIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Sainte-Beuve, puntual y apasionado bi\u00f3grafo de Saint-Cyran, pero a quien es preciso adem\u00e1s reconocer certer\u00edsimas intuiciones acerca de la personalidad de \u00e9s\u00adte, en una nota a pie de p\u00e1gina de su <em>Port-Royal, <\/em>se ha\u00adce eco de la referencia de un jesuita acerca de una con\u00adversaci\u00f3n de Richelieu con dos cl\u00e9rigos, a prop\u00f3sito del bayon\u00e9s. Uno de los dos interlocutores de Richelieu era el famoso Padre Jos\u00e9, el fraile capuchino de noble ori\u00adgen, Franlois le Clerc du Tremblay, el amigo, el con\u00adfidente, la mano derecha del Cardenal que, mandando en amo absoluto los destinos franceses, ech\u00f3 los cimien\u00adtos del nacionalismo estatal. Como Richelieu observa\u00adra que sus interlocutores se reservaban una parte de su m\u00e1s \u00edntimo pensar, el cardenal, entonces, descubri\u00f3 el suyo haciendo esta semblanza de Saint-Cyran:<\/p>\n<p>\u2014\u00bbEs vasco, tiene las entra\u00f1as ardientes por tempe\u00adramento, y ese excesivo ardor llena su cabeza <em>de <\/em>vahos que se transforman en imaginaciones melanc\u00f3licas, que \u00e9l toma por reflexiones especulativas o por inspiraciones del Esp\u00edritu Santo.\u00bb<\/p>\n<p>Sainte-Beuve, por su parte, juzga acertado este bos\u00adquejo temperamental. Sainte-Beuve, sin ser vasco y aca\u00adso por eso mismo, atina este fundamental aspecto de su personaje. En cuanto a m\u00ed, vasco por todos los cos\u00adtados, &#8216;tambi\u00e9n me parece exacto el retrato de Saint-Cyran por Richelieu, aunque est\u00e9 inspirado por el de\u00adseo de justificar una arbitrariedad dictatorial: la prisi\u00f3n ordenada por \u00e9l sin motivo de Saint-Cyran, o, por lo menos, sin motivo proporcionado a esa decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cabe sin embargo preguntar si, cuando Richelieu pronunciaba ese juicio acerca de Saint-Cyran, pensaba \u00fanicamente en este personaje o si en el fondo no alen\u00adtaba en \u00e9l un resentimiento contra alguna otra perso\u00adnalidad vasca a la que deslealmente cerr\u00f3 tambi\u00e9n los caminos. Desde luego, el retrato de Saint-Cyran por Richelieu <em>es <\/em>un magn\u00edfico contrarretrato de este g\u00e9lido pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Juan Ambrosio du Vergier de Hauranne, m\u00e1s tarde famoso abad comendatario de Saint-Cyran, la abad\u00eda benedictina en Brenne, en la frontera de la Turena, Berry y Poitou, naci\u00f3 en Bayona el ario 1581, en medio del mundo pr\u00e1ctico de una familia vasca perteneciente a la alta burgues\u00eda comerciante de la ciudad.<\/p>\n<p>Saint-Cyran \u2014as\u00ed lo llamaremos desde ahora, por el &#8216;nombre con que universalmente es conocido\u2014 nieto de Joantot du Verger, un carnicero establecido en la calle Vieille-Boucherie, era el hijo mayor de Jean Duvergier e In\u00e9s de Etcheverry, gente poderosa, padres de una familia numerosa que constaba por lo menos de trece hijos, porque Jean Duvergier qued\u00f3 viudo y hab\u00eda vuel\u00adto a contraer matrimonio. Juan Ambrosio era hijo del segundo matrimonio.<\/p>\n<p>Juan Duvergier no contaba al morir m\u00e1s que cin\u00adcuenta y cuatro a\u00f1os, pero para entonces hab\u00eda desem\u00adpe\u00f1ado cargos importantes en la administraci\u00f3n civil de Bayona, donde fue primer teniente alcalde y tesorero de la villa. La pasi\u00f3n pol\u00edtica es connatural de los Duvergier que con alguna frecuencia aparecen tomando parte en las violentas luchas del municipio, celoso de sus fueros, con el gobernador. Un Duvergier tuvo fama de ser el primer espadach\u00edn de Bayona. Los Duvergier eran brutales y sobre todo pendencieros. En el padre de Saint-Cyran la pasi\u00f3n pol\u00edtica iba acompa\u00f1ada de una desmedida ambici\u00f3n comercial. Juan Duvergier acrecent\u00f3 enormemente el patrimonio de los Hauranne. Monopolizaba el aprovisionamiento de carne en la ciu\u00addad, y su afici\u00f3n al contrabando explica, seg\u00fan es fama, el r\u00e1pido acrecentamiento de su gran fortuna. Mu\u00adri\u00f3 en 1596, cuando su hijo Juan Ambrosio no contaba m\u00e1s que quince a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Los Duvergier mor\u00edan j\u00f3venes, v\u00edctimas de alguna tara cong\u00e9nita, probablemente la tuberculosis. Muchos de los hermanos de Saint-Cyran no pasaron de la infan\u00adcia. A la mitad del siglo XVII el apellido Duvergier de Hauranne estaba extinguido. Varios primos de Saint-Cyran eran enfermos mentales.<\/p>\n<p>Daranatz, concienzudo historiador de Bayona, a\u00f1a\u00adde un sugeridor dato de la casa de Du Vergier de Hauranne cuando so:tiene, con much\u00edsimos visos de verdad, que el sacerdote Silvain Pouvreau \u2014un personaje a quien pienso dedicar un cap\u00edtulo a lo largo de este es\u00adtudio\u2014 uno de los cl\u00e1sicos del vascuence, el primer traductor al<sup>,<\/sup> vasco de la <em>Philotea, <\/em>de San Francisco de Sales, en un principio criado de Saint-Cyran, y m\u00e1s tarde su secretario, comenz\u00f3 en casa de \u00e9ste su apren\u00addizaje del vascuence, porque el euskera era el idioma familiar en la opulenta mansi\u00f3n de los Hauranne-Et-cheverry. Esto explica que Pouvreau, nativo de Bour-ges, pudiera m\u00e1s tarde ser nombrado cura de la pa\u00adrroquia de Bidart.<\/p>\n<p>El itinerario juvenil de Saint-Cyran, joven sediento de estudiar, libr\u00f3fago insaciable, estudiante empederni\u00addo, comienza, en realidad, en el colegio de jesuitas de Ajen, establecimiento prestigioso que adquiri\u00f3 fama en la ense\u00f1anza de las Humanidades, y pasa luego por la Sorbona, la famosa escuela de teolog\u00eda de Par\u00eds, en donde estudi\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de Petau, despu\u00e9s c\u00e9lebre jesuita, el gran adversario del <em>Augustinus <\/em>de Jansenio y del libro de la <em>Fr\u00e9quente Communion <\/em>de Arnauld. M\u00e1s tarde Saint-Cyran marcha a proseguir <em>sus <\/em>estudias de teolog\u00eda en la Universidad de Lovaina, donde tam\u00adbi\u00e9n se prepar\u00f3 en el colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. El colegio de los jesuitas de Lovaina estaba entonces en su apogeo y por su parte la Universidad de Lovaina era ilustre entonces por las pol\u00e9micas acerca de la Gra\u00adcia entre Bayo, el precursor del jansenismo, y Lesius. El dato ya comienza por s\u00ed solo a poner en situaci\u00f3n a nuestro personaje.<\/p>\n<p>Pero hay que volver a esa condici\u00f3n de alumno de los jesuitas que Saint-Cyran reiteradamente exhibe. El bayon\u00e9s, por mucho que \u00e9l mismo se revuelva m\u00e1s tar\u00adde, es un hombre marcado para siempre, hasta la mis\u00adma muerte, por el sello educacional de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Y en el subconsciente de su feroz enemiga a la obra de San Ignacio de Loyola alienta el reconoci\u00admiento de una eminente superioridad que \u00e9l mismo lleg\u00f3 a ponderar en sentidas frases al final de sus cursos.<\/p>\n<p>La dedicatoria de sus tesis a Echauz est\u00e1 asociada al agradecimiento que debe a los profesores de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. \u00abEs de esas fuentes inagotables de don\u00adde yo extraje cuanto poseo de claro y excelente. Yo ser\u00eda el m\u00e1s ingrato de todos los hombres, merecedor de ser marcado con el estigma de la ingratitud, si al\u00adguna vez olvidara las bondades que los Padres tuvieron conmigo. No siendo al presente capaz de agradecerlo de otra manera, yo les presento los monumentos de mi esp\u00edritu. Durante toda mi vida llevar\u00e9 grabado en mi coraz\u00f3n el recuerdo de su benevolencia\u00bb.<\/p>\n<p>Que el bayon\u00e9s era sincero cuando escrib\u00eda estas l\u00ed\u00adneas, lo acredita que m\u00e1s tarde ingres\u00f3 a su sobrino Barcos, su sucesor al frente de la abad\u00eda de Saint-Cyran, en el colegio de jesuitas de Lovaina.<\/p>\n<p>Y sin embargo, el odio de Saint-Cyran a la Compa\u00ad\u00f1\u00eda da Jes\u00fas desminti\u00f3 estos prop\u00f3sitos juveniles. Un odio que no es un pensamiento sino una pasi\u00f3n, porque el odio justificado casi nunca es implacable y el del abad lo es. Y el odio es una enfermedad del alma.<\/p>\n<p>\u00bfSaint-Cyran conoci\u00f3 a Jansenio en Lovaina? Pa\u00adrece probable; pero el punto donde los dos personajes pudieron conocerse, ni a\u00f1ade ni quita a esta historia, al menos desde su particular punto de enfoque.<\/p>\n<p>Desde luego, en Lovaina sostuvo el bayon\u00e9s su te\u00adsis sobre la teolog\u00eda escol\u00e1stica, que produjo la admira\u00adci\u00f3n de Justo Lipse, o Lipsio, seg\u00fan la moda huma\u00adnista, uno de los jueces del tribunal.<\/p>\n<p>Lipsio, uno de los eruditos m\u00e1s famosos del siglo XVI, sufri\u00f3 en su esp\u00edritu, reflejo de <em>su <\/em>tiempo, las tri\u00adbulaciones de la revoluci\u00f3n religiosa que trastornaba en\u00adtonces a Europa. Lipsio, siendo como era belga, fue alumno de los jesuitas\u00a0 de Colonia, que le afianzaron en su extraordinaria afici\u00f3n a las literaturas cl\u00e1sicas, latina y griega. Pas\u00f3 por Roma, Viena y Jena, ciudad esta \u00faltima donde hizo abierta profesi\u00f3n de luteranismo. M\u00e1s tarde sinti\u00f3se atra\u00eddo por el calvinismo, pero el rigorismo teol\u00f3gico de esta<sup>&#8211;<\/sup> doctrina no arraig\u00f3 en su esp\u00edritu. Lipsio volvi\u00f3 al catolicismo en Lovaina, y abjur\u00f3 de sus herej\u00edas en Maguncia. Este hombre inmor\u00adtalizado por Rubens, y a quien Felipe II honrara en Lovaina y el papa Clemente VIII hiciera altos ofreci\u00admientos, termin\u00f3 su vida asistido por jesuitas\u00a0 y fran\u00adciscanos.<\/p>\n<p>Que la inteligencia del joven Saint-Cyran era po\u00adderosa y abarcaba extraordinariamente, lo demuestra el inter\u00e9s y los consejos del mismo Lipsio, que se preocu\u00adp\u00f3 de \u00e9l paternalmente, pero que tan pronto le aconse\u00adjaba la literatura para ornato de sus estudios de Teo\u00adlog\u00eda, como le invitaba a la lectura de los Padres grie\u00adgos y latinos, para de esta forma aliviar la aridez esco\u00adl\u00e1stica, como le disuad\u00eda la lectura de Cicer\u00f3n, invit\u00e1n\u00addole a buscarse a s\u00ed mismo en la interioridad, conven\u00adcido como estaba de que el genio interior llevaba muy lejos a su disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>Pero tan distintos consejos revelan en Lipsio la con\u00adfusi\u00f3n de quien no acierta a ver claro en el esp\u00edritu aje no. Saint-Cyran desconcierta desde muy joven a quienes pretenden entenderle.<\/p>\n<p>En la n\u00f3mina de importantes personajes que abundan en la historia del bayon\u00e9s, ingresa ahora como decidi\u00addo protector suyo, el obispo de Bayona, Bertrand de Echauz, m\u00e1s tarde arzobispo de Tours, y consejero y primer confesor de Enrique IV y luego de Luis XIII, reyes de Francia.<\/p>\n<p>Echauz, amigo de Richelieu cuando \u00e9ste no era m\u00e1s que obispo de Lyon, contribuy\u00f3 eficazmente a abrirle el camino del favor real. Francia debe uno de sus m\u00e1s famosos ministros a la influencia del arzobispo Echauz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este, al desarrollar su generosa conducta, no imagina\u00adba que la influencia y las intrigas de su mismo favore\u00adcido y la debilidad de car\u00e1cter del rey Luis XIII, hab\u00edan de cerrarle el camino al cardenalato. Echauz <em>es <\/em>tambi\u00e9n a su modo una v\u00edctima de Richelieu. La deslealtad es el alma de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Cuando Richelieu enjuiciaba tan duramente a Saint-Cyran \u00bfno estar\u00eda tambi\u00e9n pensando en el arzobispo Echauz?<\/p>\n<p>Bertrand de Echauz, natural de Baigorry, en la re\u00adgi\u00f3n de los Alduides de la Baja Navarra, fue nombra\u00addo obispo de Bayona en 1598 por el rey Enrique IV, de quien era muy conocido. El padre de Bertrand de Eohauz, vizconde de Echauz, jefe de la noble casa de su mismo apellido \u2014la casa de Echauzea, de Baigorry, muy cercana en aquella \u00e9poca a la frontera de las dos Navarras\u2014 prefiri\u00f3 antes que abjurar de su religi\u00f3n, abandonar la corte de la reina Juana de Albret y so\u00adportar al propio tiempo la p\u00e9rdida de sus bienes. Antonino de Echauz, padre de Bertrand, cat\u00f3lico militan\u00adte, defendi\u00f3 la fe en <em>sus <\/em>dominios particulares con las armas en la mano al frente de sus mesnadas. Esta em\u00adpresa de sostener la religi\u00f3n contra la entronizaci\u00f3n del protestantismo, le cost\u00f3 serios percances; sus enemigos le quemaron su hermoso castillo.<\/p>\n<p>Antonino de Echauz, juntamente con otros se\u00f1ores vascos, estuvo adem\u00e1s excluido de la amnist\u00eda conce\u00addida por Juana de Albret, aunque al fin obtuvo el per\u00add\u00f3n gracias a sus poderosas relaciones personales, en\u00adtre las que se contaba el mismo rey de Francia. Echauz, pariente del futuro Enrique IV, aparece alguna vez, antes de la proclamaci\u00f3n de \u00e9ste como rey de Francia, sac\u00e1ndole de apuros econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Digno hijo de tal padre, el genio del obispo Echauz estribaba en la controversia, afici\u00f3n fundamental del vasco, y a su celo pastoral se debe en buena parte la casi desaparici\u00f3n de la herej\u00eda hugonote, la herej\u00eda de los arist\u00f3cratas, en la di\u00f3cesis de Bayona<\/p>\n<p>Al otro extremo ideol\u00f3gico, en su haber consta su oposici\u00f3n, decisiva en cierto momento, a la siniestra farsa del b\u00e1rbaro inquisidor De Lancre, magistrado, fa\u00adn\u00e1tico verdugo del pa\u00eds vasco-franc\u00e9s en el famoso pro\u00adceso de <em>sus <\/em>sedicentes brujas, supervivencia del horror del medioevo ante la brujer\u00eda, Tic culminaba en ho\u00adrrores muy superiores a los muchas veces supuestos ho\u00adrrores que combar\u00eda. El feroz De Lancre \u2014Rosteguy de apellido, que, a pesar de su mismo apellido, confun\u00add\u00eda su odio a los vascos con su odio a las brujas&#8211; se preparaba a a\u00f1adir m\u00e1s v\u00edctimas a los cientos de des\u00addichados que envi\u00f3 a la hoguera, cuando Echauz, por mediaci\u00f3n del Parlamento de Burdeos, obtuvo la can\u00adcelaci\u00f3n del escandaloso proceso.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n de De Lancre dej\u00f3 escapar una sig\u00adnificativa frase de la que es menester que aqu\u00ed quede constancia. El magistrado dijo, resentido, que los sa\u00adcerdotes en el pa\u00eds vasco son \u00absemidioses\u00bb.<\/p>\n<p>Axular, rector de Sara, el pintoresco pueblecito vas\u00adco-franc\u00e9s cercano a la frontera de Espa\u00f1a, el cl\u00e1sico por excelencia del idioma vasco, dedica en el ofrecimiento de su <em>Guero, <\/em>elogios superlativos a Echauz, ya a la aparici\u00f3n de su libro, arzobispo de Tours. Ning\u00fan vasco de\u00addic\u00f3 jam\u00e1s a otro vasco, utilizando el idioma euskaldun, elogios semejantes. El vasco es reacio al elogio, y esta ponderaci\u00f3n de un prelado por un s\u00fabdito, tiene valor extraordinario. Quienes hablando de Axular ma\u00adnifiestan extra\u00f1eza por el silencio de su libro ante las coet\u00e1neas atrocidades de De Lancre, no meditaron los t\u00e9rminos del ofrecimiento a Echauz de la obra del rec\u00adtor de Sara. Descubren al s\u00fabdito, voz de otros s\u00fab\u00additos, que se sintieron amparados por su superior je\u00adr\u00e1rquico durante la despiadada persecuci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00abZure Etxea, egon eta ibilli zaren leku guztietan, \u00abbeti ere izatu da euskaldunen etxea, pausalekua eta \u00abportua. Guztiek zuregana laster. Zuri bere arrenkurak, \u00abegitekoak, koaitak eta ondikoak konta. Eta zuk guz-\u00abtiak, arraiki eta alegeraki errezibi, zuhurki kontseilla, \u00abkida, goberna eta burutan atera. Zu izan zara eta \u00abizanen zara euskaldunen ohorea, abea, iabea, sosten-\u00abgua eta kantabres fina, naturala eta egiazkoa.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Val\u00eda la pena reproducir \u00edntegramente esta parte del elogio de Axular a Echauz, ling\u00fcista notable asimis\u00admo, puesto que adem\u00e1s del vasco y del franc\u00e9s, pose\u00eda el lat\u00edn, griego, hebreo y el <em>patois <\/em>bearn\u00e9s. Esas l\u00edneas significan:<\/p>\n<p>\u00abVuestra casa, dondequiera os hay\u00e1is hallado, ha \u00absido siempre casa, refugio y orientaci\u00f3n del vasco. To-\u00abdos os recurren pronto en la necesidad. A vos presen\u00adtan sus penas, proyectos, cuitas e infortunios. Y a todos recib\u00eds vos risue\u00f1o y animoso, les aconsej\u00e1is, guiais \u00aby gobern\u00e1is prudentemente encauz\u00e1ndoles a una considerada soluci\u00f3n. Vos hab\u00e9is sido y segu\u00eds siendo la \u00abhonra, la columna, el sost\u00e9n de los vascos, c\u00e1ntabro \u00abfino, natural y verdadero.<sup>),<\/sup><\/p>\n<p>Al final de este retrato de Echauz tampoco debe fal\u00adtar el maligno trazo que le dedica La Rochefoucauld en sus <em>Memorias. <\/em>El duque de La Rochefoucauld, despec\u00adtivo con todos y despectivo muchas veces consigo mis\u00admo, imagina que el arzobispo de Tours, anciano de ochenta a\u00f1os, demostr\u00f3 por Madame de Chevreuse m\u00e1s inter\u00e9s que el conveniente a un hombre de su dignidad y de sus arios, cuando aquella dama le solicit\u00f3 ayuda a ra\u00edz de unos incidentes muy comprometedores para su seguridad.<\/p>\n<p>La intrigante Madame de Chevreuse, amiga \u00edntima de La Rochefoucauld, era asimismo amiga muy \u00edntima y encubridora de la equ\u00edvoca conducta de la reina Ma\u00adr\u00eda de M\u00e9dicis, madre de Luis XIII. Esta conducta ve\u00adn\u00eda siendo estrechamente vigilada y hasta interrogada por altos dignatarios de la Corte, que llegaron a acu\u00adsarla de tratos con el marqu\u00e9s de Mirabel, ministro de Espa\u00f1a. Al saberlo Madame de Chevreuse, que estaba confinada en Tours, lleg\u00f3 a temer por su seguridad y se confi\u00f3 al arzobispo Echauz que, sin p\u00e9rdida de mo\u00admento, dio a la Chevreuse la ruta que deb\u00eda seguir has\u00adta la frontera de Espa\u00f1a, y cartas de recomendaci\u00f3n pa\u00adra el momento del paso, cartas que, por cierto, ella ol\u00advid\u00f3 cuando, vestida de var\u00f3n y acompa\u00f1ada de dos hombres, emprendi\u00f3 la fuga, descuido que trajo como consecuencia una serie de penosas complicaciones para ella y para Echauz.<\/p>\n<p>El autor de las <em>M\u00e1ximas <\/em>olvida que Echauz, hom\u00adbre palatino sin duda, pero crecido a lomos de la fron\u00adtera, pose\u00eda la psicolog\u00eda del fronterizo dispuesto siem\u00adpre al favor, al riesgo y a la aventura. Este es en los fronterizos un reflejo natural. El olvido de esta senci\u00adlla realidad, induce a La Rochefoucauld a ponerse en rid\u00edculo con sus celos culpables, deslizando adem\u00e1s una maligna y abyecta sugerencia.<\/p>\n<p>Pero prosigamos, o mejor volvamos otra vez a Bayona. Bertrand de Echauz protegi\u00f3 decididamente a Saint-Cyran al comienzo de su carrera. Parece por todas las trazas, que \u00e9l le aconsej\u00f3 que estudiara Teolog\u00eda en Lovaina y precisamente en el colegio d\u00e9 los jesu\u00edtas, de quienes era apasionada admirador. El P. Rapin es\u00adcribe en <em>su Histoire du Jansenisme, <\/em>que Echauz siem\u00adpre consider\u00f3 al futuro abad de Saint-Cyran como su criatura, y a\u00f1ade que le colm\u00f3 de favores.<\/p>\n<p>La provisi\u00f3n del curato de Itxassou, el pintoresco pueblecito vasco, en la persona de Saint-Cyran, fue una de las pruebas de esa afecci\u00f3n, si bien \u2014seg\u00fan el mismo Rapin corroborado a esta parte por Daranatz\u2014 el joven bayon\u00e9s no se decidi\u00f3 a permanecer en un medio tan r\u00fastico, entre vascos desconocedores del franc\u00e9s, y con\u00adcert\u00f3 con un sacerdote, de apellido Guillentena, la sus\u00adtituci\u00f3n de su beneficio mediante una pensi\u00f3n. Guillen-tena era navarro, lo mismo que Axular. Una disposi\u00adci\u00f3n de Enrique IV hab\u00eda autorizado a los sacerdotes navarros el ejercicio de su misi\u00f3n en los territorios franceses.<\/p>\n<p>Guillentena era un hombre culto e inspirado poeta. El <em>Manual devotionezcoa edo esperen, oren oro escuetan errabilt<sub>f<\/sub>eko liburutchoa, <\/em>de Joannes Etcheberry, un de\u00advocionario en verso que constituye una de las m\u00e1s raras joyas literarias del vascuence, tiene la aprobaci\u00f3n con\u00adjunta de Axular y P. de Guillentena, fechada en Sara el 11 de enero de 1626. Adem\u00e1s, la obra contiene una poes\u00eda muy trabajada de Guillentena, un bello elogio del autor a quien el poeta recuerda emocionadamente un hermano m\u00e9dico fallecido antes de la aparici\u00f3n del libro. Guillentena lamenta esta desaparici\u00f3n, pero re\u00adcuerda a su amigo Etcheberry que su hermano est\u00e1 en\u00adtonando las poes\u00edas del libro en la presencia de Dios nuestro Se\u00f1or que merece alabanzas en los cielos y en la tierra. La poes\u00eda aparece firmada as\u00ed: <em>P. Guillentena; Itsassuco Erretorac. <\/em>Guillentena afirma orgullosamente su condici\u00f3n de p\u00e1rroco de Itsassou, el precioso pueblo rodeado de cerezales, un vallecito que se\u00f1orea la cua\u00addrada torre de su iglesia, una traza que parece arranca\u00adda de alg\u00fan pueblo del cercano Bazt\u00e1n navarro.<\/p>\n<p>Saint-Cyran carec\u00eda de una virtud esencial: la sen\u00adcillez. Es muy dif\u00edcil ser sencillo siendo joven, pero Saint-Cyran no es sencillo ni en la juventud ni en la madurez. Saint-Cyran es un viejo prematuro. Siempre irresoluto de car\u00e1cter, dilat\u00f3 largo tiempo <em>su <\/em>ordenaci\u00f3n sacerdotal, sin poder por lo tanto ejercer su curato de Itxassou, en donde el futuro abad hubiera aprendido infinidad de cosas que los libros que \u00e9l adoraba no en\u00adse\u00f1an. En el fondo, el bayon\u00e9s desde\u00f1aba al pueblo, o tambi\u00e9n, m\u00e1s probablemente, se reconoc\u00eda carente del conjunto de ricas calidades humanas necesarias al sa\u00adcerdote para establecer contacto con el pueblo. El apos\u00adtolado de Saint-Cyran se dirige siempre a un escogido grupo de selectos.<\/p>\n<p>El bayon\u00e9s olvidaba, o pretend\u00eda olvidar, que el clero de su tierra siempre est\u00e1 presente en el pueblo. Pero esta huida del curato de Itxassou comienza, sin m\u00e1s, a carac\u00adterizarle, a revelar las tremendas limitaciones de su ge\u00adnio.<\/p>\n<p>En cambio su sustituto Guillentena debi\u00f3 pasar en Itxassou d\u00edas felices. Pero Guillentena era poeta, mejor todav\u00eda, era <em>bersolari; <\/em>ten\u00eda alma de ni\u00f1o y son los ni\u00f1os quienes verdaderamente descubren las cosas.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, una canonj\u00eda vacante en la iglesia catedral de Bayona fue provista por Echauz en la persona de Saint-Cyran, porque estaba considerado por el obispo como el sacerdote m\u00e1s inteligente de su di\u00f3cesis y por tanto el m\u00e1s digno entre todos para acce\u00adder a los beneficios de la misma. Sin embargo, el nuevo can\u00f3nigo rehus\u00f3 aceptar la distinci\u00f3n, hasta tanto que obtuvo del cabildo la dispensa de asistir al coro los do\u00admingos y algunas fiestas solemnes. El ansia de estudiar, el ansia empedernida de los libros inspira esta postura.<\/p>\n<p>Saint-Cyran llevaba consigo firmemente el designio de su propio camino. Pero este camino \u00bfera el suyo ver\u00addadero?<\/p>\n<p>Jos\u00e9 de Arteche<\/p>\n<p>Au\u00f1amendi<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMIENZO DE UN ESBOZO DE BIOGRAF\u00cdA Sainte-Beuve, puntual y apasionado bi\u00f3grafo de Saint-Cyran, pero a quien es preciso adem\u00e1s reconocer certer\u00edsimas intuiciones acerca de la personalidad de \u00e9s\u00adte, en una nota a pie de p\u00e1gina &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400787,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-400791","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Saint-Cyran (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Saint-Cyran (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"COMIENZO DE UN ESBOZO DE BIOGRAF\u00cdA Sainte-Beuve, puntual y apasionado bi\u00f3grafo de Saint-Cyran, pero a quien es preciso adem\u00e1s reconocer certer\u00edsimas intuiciones acerca de la personalidad de \u00e9s\u00adte, en una nota a pie de p\u00e1gina ... 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