{"id":400751,"date":"2017-05-08T08:16:16","date_gmt":"2017-05-08T06:16:16","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400751"},"modified":"2017-04-17T17:18:02","modified_gmt":"2017-04-17T15:18:02","slug":"san-vicente-cartas-madurez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/","title":{"rendered":"San Vicente: Cartas de Madurez"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400013\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/tres-descubrimientos-vicente-paul\/tres-descubrimientos-de-vicente-de-paul\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"tres-descubrimientos-de-vicente-de-paul\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400013 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Incluimos dentro de la \u00e9poca de madurez todas las car\u00adtas escritas por el se\u00f1or Vicente durante los a\u00f1os 1625-1660, coinciden con la renuncia y cese como miembro del Consejo de conciencia, y no a\u00f1aden nada particular que afecte al estilo y pensamiento de tiempos anteriores; s\u00f3lo confirman la postu\u00adra y gesti\u00f3n llevadas hasta entonces. Es la raz\u00f3n por la que no dedicamos un espacio largo a las cartas, que podr\u00edamos titular de ancianidad.<\/p>\n<p>Recordamos, antes de iniciar el comentario pormenoriza\u00addo de las cartas de madurez, que cuanto dijimos acerca de los factores de la palabra, en particular, sobre la experiencia reli\u00adgiosa adquirida hasta 1625, constituye la base de la nueva orientaci\u00f3n epistolar. Desde la llegada de Vicente a Par\u00eds hasta la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (1625), el joven misionero adquiere las grandes luces que le iluminar\u00e1n en el go\u00adbierno y direcci\u00f3n de las almas. El atento seguidor de Vicente no deja de sorprenderse ante el desplazamiento total que han sufrido los antiguos deseos de beneficios eclesi\u00e1sticos por los nuevos ideales espirituales y apost\u00f3licos. Tal cambio y \u00abcon\u00adversi\u00f3n\u00bb hacia los valores del Evangelio sugieren al autor de las cartas un lenguaje desconocido hasta ahora e inspirado en el seguimiento de Jesucristo evangelizador de los pobres. El ol\u00advido de s\u00ed mismo y el desinter\u00e9s por los bienes y comodidades personales se traducen en preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s. No exa\u00adgerar\u00edamos si dij\u00e9semos que los pobres son ahora los mejores inspiradores de su correspondencia, despu\u00e9s del evangelio.<\/p>\n<p>Por su cualidad de cl\u00e9rigo comprometido en una sociedad civil y eclesial, necesitada de grandes reformas, el se\u00f1or Vicen\u00adte se ve obligado a dar contestaci\u00f3n a cientos de consultas; a trav\u00e9s de esta correspondencia vierte retazos de historia auto\u00adbiogr\u00e1fica. La lectura de la misma nos lleva a nosotros a la con\u00adclusi\u00f3n de estar en contacto con un hombre de conducta inta\u00adchable, que es, adem\u00e1s, un santo, un buceador incansable de la voluntad divina y un glorificador de la obra de Jesucristo. Po\u00addemos, con raz\u00f3n, considerar la respuesta del Santo como una <em>Gu\u00eda espiritual <\/em>para hombres apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>El contenido de las cartas de madurez fue ampliamente de\u00adsarrollado en las conferencias a los Misioneros y a las Hijas de la Caridad, y recogido sint\u00e9ticamente en las <em>Reglas o Constitu\u00adciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <\/em>y en las <em>Reglas de las Hijas de la Caridad, <\/em>principales documentos escritos de san Vi\u00adcente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Un examen minucioso de toda la correspondencia de ma\u00addurez llenar\u00eda muchas p\u00e1ginas; nosotros trataremos de resumir, reflejando lo m\u00e1s fielmente posible, el pensamiento y las pala\u00adbras mismas del se\u00f1or Vicente acerca de los asuntos tratados: doctrinales, disciplinares y econ\u00f3micos. Cualquier familia re\u00adligiosa sabe que su Fundador no puede desentenderse de estas gestiones, y que a trav\u00e9s de ellas queda despejado su juicio pr\u00e1c\u00adtico y su formaci\u00f3n. Para Vicente de Pa\u00fal, el gobierno y ani\u00admaci\u00f3n espiritual de sus Congregaciones constituy\u00f3 su princi\u00adpal amor y a ellas dedic\u00f3 toda su fuerza y sabidur\u00eda. Asegurar la Caridad y la Misi\u00f3n equival\u00eda a reforzar la evangelizaci\u00f3n y el servicio de los pobres.<\/p>\n<p><strong>\u00abComo es usted el segundo de la Compa\u00f1\u00eda, sop\u00f3rtelo todo\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>En el <em>Acta de asociaci\u00f3n de los primeros misioneros <\/em>(4 de septiembre de 1626) aparecen estampadas tres firmas junto a la de Vicente de Pa\u00fal: la de Antonio Portail, Francisco du Cou-dray y Juan de la Salle. Tres hombres para tres cargos de confianza. A Portail le conf\u00eda el se\u00f1or Vicente la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad; a Du Coudray, el negociado, en Roma, de la aprobaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; a La Salle, la formaci\u00f3n de los seminaristas aspirantes a la Congregaci\u00f3n en el primer semina\u00adrio interno o noviciado, seg\u00fan la terminolog\u00eda aplicada a las Congregaciones u \u00d3rdenes religiosas para el tiempo de prueba. Los tres son fieles compa\u00f1eros de Vicente y tienen experiencia de las obras de la Misi\u00f3n, desde sus comienzos.<\/p>\n<p>Por el a\u00f1o 1612, Vicente debutaba como cura p\u00e1rroco en la aldea de Clichy. El celoso p\u00e1rroco forma pronto un peque\u00f1o coro de catequistas y de posibles candidatos al sacerdocio, en\u00adtre los que se encuentra A. Portail (1590-1660), estudiante de la Sorbona. Apenas echa a andar el grupo misionero, capita\u00adneado por Vicente, se suma a sus filas Portail, reci\u00e9n ordenado sacerdote. Iniciado en las obras de la naciente Compa\u00f1\u00eda o Aso\u00adciaci\u00f3n, Portail recibe distintos nombramientos como superior de las peque\u00f1as comunidades locales. Por ser el m\u00e1s veterano y mejor conocedor de los or\u00edgenes de la Misi\u00f3n, Vicente le ex\u00adhorta \u00aba ser ejemplar en la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, le felicita por \u00abha\u00adber subido al p\u00falpito\u00bb, despu\u00e9s de ocho a\u00f1os de sacerdo\u00adcio, y le anima a fomentar la uni\u00f3n entre los compa\u00f1eros de comunidad. En efecto, los problemas de convivencia comu\u00adnitaria surgen al poco tiempo de nacer la Compa\u00f1\u00eda. Vicente, como superior mayor, hace de conciliador entre las partes dis\u00adgustadas, buscando la paz y uni\u00f3n de los Misioneros. Esta ser\u00e1 una de sus divisas de gobierno, fuente de exquisita delicadeza y de tacto evang\u00e9lico. En junio de 1631, escribe a Portail, que se ve contrariado por los exabruptos del P. Antonio Lucas, ami\u00adgo de controversias:<\/p>\n<p>\u00abEspero un gran fruto de la bondad de Nuestro Se\u00f1or si la uni\u00f3n, la cordialidad y el apoyo mutuo reinan entre us\u00adtedes dos. En nombre de Dios, se\u00f1or, que sea \u00e9ste su ma\u00adyor ejercicio; y como es usted el de m\u00e1s edad, el segundo de la Compa\u00f1\u00eda y el superior, sop\u00f3rtelo todo, repito todo, de buen se\u00f1or Lucas; repito una vez m\u00e1s, todo; de forma que cediendo de su superioridad se una usted a \u00e9l en ca\u00adridad. Este fue el medio con que Nuestro Se\u00f1or se gan\u00f3 y dirigi\u00f3 a los ap\u00f3stoles, y el \u00fanico con que lograr\u00e1 algo del se\u00f1or Lucas\u00bb.<\/p>\n<p>Si retenemos en la memoria las razones aqu\u00ed apuntadas por Vicente para lograr la uni\u00f3n de los Misioneros, observaremos luego, en conflictos comunitarios semejantes, que el Fundador se repite: la misma l\u00f3gica al situar a Jesucristo a la cabeza de la comunidad, relegando al superior a una posici\u00f3n vicaria; los mismos principios evang\u00e9licos de paz, concordia y mutua ayu\u00adda; el mismo estilo machac\u00f3n de repetir la palabra clave del mensaje. Pero Vicente no es un contemporizador que lo deje pasar todo; por eso, recuerda al P. Portail que advierta cordial y humildemente al se\u00f1or Lucas ponga cuidado en corregir su extremoso malhumor. En la carta figura tambi\u00e9n un dato de co\u00adnocimiento literario dram\u00e1tico. Dice su autor que el papel del superior se asemeja al de un actor de teatro, \u00aben el que un acto de malhumor es capaz de echarlo todo a perder\u00bb. M\u00e1s adelan\u00adte veremos otras alusiones del se\u00f1or Vicente al arte dram\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>\u00abVivamos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El P. Portail es el primer depositario de la doctrina y expe\u00adriencia de su Superior sobre Jesucristo. En torno al Hijo de Dios, adorador del Padre y ejecutor de la voluntad divina, des\u00adpliega san Vicente su palabra m\u00e1s abundante. He aqu\u00ed un tex\u00adto de la carta del 1 de mayo de 1635, dirigida a su querido com\u00adpa\u00f1ero:<\/p>\n<p>\u00abUn sacerdote deber\u00eda morir de verg\u00fcenza antes que pre\u00adtender la fama en el servicio que hace a Dios y por morir en su lecho, viendo a Jesucristo recompensado por sus trabajos con el aprobio y el pat\u00edbulo. Acu\u00e9rdese, padre, de que vivimos en Jesucristo por la muerte en Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesu\u00adcristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesu\u00adcristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesu\u00adcristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Salta a la vista, en este p\u00e1rrafo, la influencia paulina, en Vi\u00adcente de Pa\u00fal. La m\u00edstica del bautismo, expuesta por el Ap\u00f3s\u00adtol (Rm 6, 1-14), es la regla de vida para el Misionero, que no tiene otro ideal que el de asemejarse a Jesucristo en la vida y en la muerte. \u00a1Cu\u00e1nto dista este lenguaje del empleado en las cartas de juventud! No es la sabidur\u00eda humana, sigue comen\u00adtando Vicente, la que atrae a los pobres, sino la bondad. No es la predicaci\u00f3n desafiante la que convence, sino la humilde y la respetuosa. Si los pobres son los destinatarios principales de la predicaci\u00f3n misionera, hay que demostrarle amor y compa\u00adsi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abDios no bendecir\u00e1 nuestro trabajo (hecho con arrogan\u00adcia). Alejaremos a los pobres de nosotros. Creer\u00e1n que ha habido vanidad en nuestra conducta, y no creer\u00e1n en no\u00adsotros. No se le cree a un hombre porque sea muy sabio, sino porque lo juzgamos bueno y lo apreciamos. El dia\u00adblo es sabio, pero no creemos en nada de cuanto \u00e9l nos dice, porque no lo estimamos. Fue preciso que Nuestro Se\u00f1or previniese con su amor a los que quiso que creye\u00adran en \u00e9l. Hagamos lo que hagamos nunca creer\u00e1n en no\u00adsotros, si no mostramos amor y compasi\u00f3n hacia los que queremos que crean en nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>El Santo resalta a continuaci\u00f3n, ejemplos de Misioneros, que por su bondad cosecharon abundantes frutos de la predi\u00adcaci\u00f3n, mientras que otros, con \u00abruidos y fanfarrias\u00bb, poco o nada lograron. Esta lecci\u00f3n sustancial de la doctrina y experien\u00adcia del se\u00f1or Vicente se repetir\u00e1 a lo largo de los a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s consejos se le puede dar al P. Portail? Seg\u00fan costumbre, el Superior General derrama sobre la carta minuciosas noticias de la Congregaci\u00f3n, y se abre de par en par a la confianza con sus m\u00e1s fiel compa\u00f1ero, a quien saluda y abraza cari\u00f1osamente.<\/p>\n<p><strong>\u00abEs preciso que haga entender que el pobre pueblo se condena\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Francisco du Coudray (1586-1649), estudiante tambi\u00e9n de la Sorbona, conocedor inteligente del hebreo, estudioso de la Sagrada Escritura, es el segundo hombre de confianza del se\u00ad\u00f1or Vicente. De entre los suyos le consider\u00f3 el m\u00e1s capaz para agilizar en Roma la aprobaci\u00f3n pontificia de la Misi\u00f3n. Y a fe que lo consigui\u00f3, siguiendo las instrucciones que, desde Par\u00eds, le enviaba su Superior. Pocas cartas justifican el amor de Vi\u00adcente a la Congregaci\u00f3n, como las escritas a Du Coudray. En 1631, escribe a su adelantado en Roma:<\/p>\n<p>\u00abEs preciso que haga entender que el pobre pueblo se con\u00addena, por no saber las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n y no confesarse. Si Su Santidad supiese esta necesidad, no tendr\u00eda descanso hasta hacer todo lo posible para po\u00adner orden en ello; y que ha sido el conocimiento que de esto se ha tenido lo que ha hecho erigir la Compa\u00f1\u00eda, para poner remedio de alguna manera a ello; que, para hacer\u00adlo, hay que vivir en Congregaci\u00f3n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Du Coudray se dio a entender ante la Santa Sede, aportan\u00addo no s\u00f3lo la experiencia ajena, sino la suya propia. El tono pro\u00adf\u00e9tico de la carta, inspirado en la necesidad de las Misiones al pueblo, tono reiterado en sucesiva correspondencia, inclin\u00f3, al fin, la voluntad de Su Santidad para conceder m\u00e1s de lo que se esperaba. El 12 de enero de 1632, a\u00f1o de la Encarnaci\u00f3n (12 de enero de 1633, seg\u00fan el c\u00f3mputo civil), el Papa Urbano VIII firmaba la Bula <em>Salvatoris Nostri, <\/em>erigiendo y aprobando la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Era el final de un largo recorri\u00addo de la historia de la naciente Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Pero mientras tanto, \u00a1cu\u00e1ntas humillaciones y actos de ca\u00adridad hubo de practicar Vicente de Pa\u00fal! Nada le acobard\u00f3, sin embargo, aconsejado y sostenido por el buen se\u00f1or Duval. S\u00f3lo un santo pod\u00eda escribir estas l\u00edneas a un compa\u00f1ero entra\u00f1a\u00adble, aconsej\u00e1ndole hiciera visitas a quienes pon\u00edan trabas a la aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abYo no creer\u00eda ser buen cristiano si no procurase parti\u00adcipar en el <em>utinam omnes prophetarent <\/em>de san Pablo. \u00a1Ay, se\u00f1or, el campo es tan grande! \u00a1Ser\u00edamos muy miserables si tuvi\u00e9semos envidia de que esas personas se dedicasen a la ayuda de esas pobres gentes que se pierden sin cesar! \u00a1Ciertamente ser\u00eda hacerse culpable del cumplimiento de la misi\u00f3n de Jesucristo en la tierra! Y si nos lo quieren im\u00adpedir a nosotros, habr\u00e1 que orar, humillarse y hacer pe\u00adnitencia de los pecados que hemos cometido en este mi\u00adnisterio. Seg\u00fan esto, padre, le suplico que no deje de ver a esos padres y de hacer con ellos lo que Nuestros Se\u00f1or aconseja que se haga con los que nos ejercitan e impiden, y que ruegue a todos aquellos, a quienes Dios ha dado ca\u00adridad para con nosotros, que no les hagan da\u00f1o ni de pa\u00adlabra ni de obra\u00bb.<\/p>\n<p>El destinatario de esta emocionante carta es el P. Du Cou-dray, y los embrolladores a quienes se refiere el Santo, los sa\u00adcerdotes del Oratorio fundado por Berulle. Pero, al poco tiem\u00adpo, el mismo Du Coudray era objeto de pesad\u00edsimas penas para Vicente de Pa\u00fal. \u00a1Qui\u00e9n lo iba a pensar de un hombre tan amante de la Congregaci\u00f3n y tan apreciado de Vicente!<\/p>\n<p><strong>\u00abLa bondad de su coraz\u00f3n me ha dado la libertad de hablarle con toda confianza y sin ocultarle nada\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Terninada la negociaci\u00f3n en Roma, Du Coudray es llama\u00addo a Par\u00eds para seguir trabajando en las misiones. Piensa \u00e9ste que una mano oculta ha manipulado el nuevo destino y sus relaciones con el Sr. Vicente se enfr\u00edan paulatinamente. Du Coudray posee un car\u00e1cter \u00abatrabiliario y testarudo\u00bb, y es dif\u00edcil para la convivencia fraterna; \u00abmantenerlo (en la Compa\u00f1\u00eda) re\u00adsulta molesto, y tambi\u00e9n despedirlo; no obstante, pens\u00e1ndolo bien, tendr\u00e1 que salir de ah\u00ed\u00bb, comenta Vicente a su amigo Por-tail. Pero, adem\u00e1s, parece ser que Du Coudray sostiene opiniones nada ortodoxas, por ejemplo, \u00abque Nuestro Se\u00f1or no ha subido todav\u00eda a los cielos, y que ni Roma, ni los Concilios, ni los Padres han entendido bien la Sagrada Escritura, y otras invenciones semejantes\u00bb. \u00a1Lo que le faltaba por o\u00edr al se\u00ad\u00f1or Vicente! \u00a1Un compa\u00f1ero con quien ha compartido las pri\u00admeras fatigas misioneras pone en duda la doctrina de los evan\u00adgelios, el magisterio de la Iglesia y la sabidur\u00eda de los Santos Pa\u00addres! Eso, no; \u00abhabr\u00e1 que despedirlo de la Compa\u00f1\u00eda, si no se corrige de esos errores; nos veremos obligados a ello\u00bb, le expre\u00adsa con dolor al P. Blatiron.<\/p>\n<p>Pero todas las dudas y sospechas se disiparon, y Du Coudray muri\u00f3 en la Congregaci\u00f3n. Y en cuanto a aquellos recelos que le apartaban del se\u00f1or Vicente, \u00e9ste se encarg\u00f3 de cur\u00e1rse\u00adlos con palabras salidas de un coraz\u00f3n sincero:<\/p>\n<p>\u00abLe suplico con toda humildad que no d\u00e9 lugar a ning\u00fan pensamiento contrario a lo que le digo, y que aleje esas ideas que por su carta veo que se ha forjado sobre m\u00ed y sobre ese buen padre. Ya sabe que la bondad de su cora\u00adz\u00f3n me ha dado, gracias a Dios, la libertad de hablarle con toda confianza y sin ocultarle nada; creo que habr\u00e1 podido conocer esto hasta el presente por la conducta que he guardado con usted. \u00a1Jes\u00fas, Dios m\u00edo! \u00bfTendr\u00e9 que re\u00adconocer con pena que he dicho o hecho algo respecto a usted en contra de la santa sencillez? \u00a1Dios me guarde, pa\u00addre, de obrar as\u00ed con ninguna persona! Es la virtud que m\u00e1s aprecio y en la que pongo m\u00e1s atenci\u00f3n en mi con\u00adducta, seg\u00fan creo; y, si me es permitido decirlo, dir\u00eda que en ella he realizado algunos progresos, por la misericor\u00addia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Magn\u00edfica revelaci\u00f3n sobre la sencillez la que nos hace san Vicente, virtud que llama, en otro momento, \u00abmi evange\u00adlio\u00bb. La encantadora virtud de la sencillez forma parte del distinguido esp\u00edritu de los Misioneros, que han de dar signos de poseerla en la predicaci\u00f3n y en el trato con las personas, a semejanza de Jesucristo. Por el ejercicio de la sencillez, el go\u00adbierno de los superiores se hace cre\u00edble, pero su ausencia acarrea desconfianza en los compa\u00f1eros de comunidad. San Vi\u00adcente habla de progresos en esta virtud. \u00bfA cu\u00e1les se refiere? \u00bfA los obtenidos despu\u00e9s de las cartas de la cautividad? La de\u00adclaraci\u00f3n \u00faltima sobre la sencillez no da pie a juzgarle menti\u00adroso por la narraci\u00f3n del cautiverio, sino todo lo contrario. Por lo dem\u00e1s, \u00a1con qu\u00e9 habilidad sabe ganarse la confianza de Du Coudray, invocando los sentimientos de bondad de este misio\u00adnero! Del mismo recurso se servir\u00e1 con frecuencia para persua\u00addir a cualquiera a que viva las exigencias del seguimiento de Je\u00ads\u00fas en comunidad.<\/p>\n<p><strong>\u00abLe conf\u00edo el cuidado de todos ellos\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Por fin, el tercer hombre de confianza del se\u00f1or Vicente: Juan de la Salle (1598-1639), el m\u00e1s joven de los misioneros y, acaso, el m\u00e1s fervoroso de la \u00abpeque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb, cuando la Misi\u00f3n comenz\u00f3 su andadura hist\u00f3rica. El Superior no duda en confiarle el Seminario Interno, abierto en la casa de san L\u00e1\u00adzaro (1637). La experiencia misionera y el buen esp\u00edritu de que est\u00e1 adornado el P. De la Salle garantizan la formaci\u00f3n de los candidatos a la Congregaci\u00f3n. Su bondad, por otra parte, ase\u00adgura la animaci\u00f3n espiritual de los seminaristas, quehacer prin\u00adcipal del director del Seminario, como \u00e9l pudo enterarse du\u00adrante el a\u00f1o que permaneci\u00f3 en el noviciado de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. San Vicente, a su vez, vela tambi\u00e9n por la buena mar\u00adcha del Seminario y da orientaciones precisas al P. De la Salle:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 le dir\u00e9 de esas personas que piden ser de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda? Nada m\u00e1s, sino que le conf\u00edo el cuidado de todos ellos y que ese joven de Caen que a\u00f1ora los cari\u00f1os de su padre tiene que ser probado alg\u00fan tiempo m\u00e1s, sobre todo si su padre se molesta y \u00e9l no tiene nada que pueda reco\u00admendarle\u00bb.<\/p>\n<p>El tiempo de Seminario duraba dos a\u00f1os, durante los cua\u00adles el joven aprend\u00eda las pr\u00e1cticas de la Congregaci\u00f3n y trataba de imbuirse del esp\u00edritu de los misioneros. El discernimiento y selecci\u00f3n de vocaciones a la Congregaci\u00f3n fue una preocupa\u00adci\u00f3n constante del Fundador y de los directores del Seminario Interno. No se le podr\u00e1 jam\u00e1s acusar a Vicente de Pa\u00fal de ha\u00adber atra\u00eddo a su Congregaci\u00f3n j\u00f3venes con vocaci\u00f3n para otras comunidades. El Santo no practic\u00f3 otra pastoral vocacional que la oraci\u00f3n y el testimonio de vida. Al P. Blatiron le escribe el 12 de noviembre de 1655:<\/p>\n<p>\u00abDoy gracias a Dios por los actos extraordinarios de de\u00advoci\u00f3n que piensan ustedes hacer para pedirle a Dios, por intercesi\u00f3n de san Jos\u00e9, la propagaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Ruego a su divina bondad que los acepte. Yo he estado m\u00e1s de veinte a\u00f1os sin atreverme a ped\u00edrselo a Dios, cre\u00adyendo que, como la Congregaci\u00f3n era obra suya, hab\u00eda que dejar a su sola Providencia el cuidado de su conser\u00advaci\u00f3n y de su crecimiento; pero, a fuerza de pensar en la recomendaci\u00f3n que se nos hace en el evangelio de pe\u00addirle que env\u00ede operarios a su mies, me he convencido de la importancia y utilidad de esos actos de devoci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 2 de mayo de 1660, vuelve a re\u00adpetir al P. Beaumont el mismo pensamiento, ampliado un poco m\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abNosotros tenemos una m\u00e1xima, que consiste en no ur\u00adgir jam\u00e1s a nadie a que abrace nuestro estado. Le perte\u00adnece solamente a Dios escoger a los que El quiere llamar y estamos seguros de que un misionero dado por su mano paternal har\u00e1 \u00e9l solo m\u00e1s bien que otros muchos que no tengan una pura vocaci\u00f3n. A nosotros nos toca rogarle que env\u00ede buenos obreros a su mies y vivir tan bien que con nuestros ejemplos les demos m\u00e1s aliciente que des\u00adgana para que trabajen con nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>La alusi\u00f3n al P. de la Salle ha sido corta, como breve fue el tiempo no lleg\u00f3 al a\u00f1o \u2014de su mandato de director del Semi\u00adnario Interno. La muerte prematura del bondadoso y ejemplar misionero, tan llorada por la \u00abpeque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb, fue semi\u00adlla de futuras vocaciones.<\/p>\n<p><strong>\u00abSer invariable en el fin y moderado en los medios\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Cada carta del se\u00f1or Vicente a los Misioneros lleva alguna sorpresa: noticias inesperadas de compa\u00f1eros, an\u00e9cdotas de viajes, bromas salpicadas de iron\u00eda, normas de administraci\u00f3n, costumbres de comunidades religiosas, estado actual de la Con\u00adgregaci\u00f3n&#8230; Todo ello contribuye a conocer mejor la gama en\u00adriquecedora de la pluma vicenciana. No falta tampoco en la correspondencia lecciones de gobierno, las mismas que \u00e9l ob\u00adserv\u00f3 en el arte dif\u00edcil de conducir comunidades. La lecci\u00f3n, por ejemplo, que da al P. Juan Gu\u00e9rin, nombrado superior de Annecy, manifiesta el sentido de responsabilidad y buen tino empleado en la tarea animadora del grupo. Los criterios de go\u00adbierno quedan recogidos en esta carta del 12 de febrero de 1643:<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo los miembros del cuerpo est\u00e1n animados por la in\u00adfluencia del esp\u00edritu de dicho cuerpo. Cuando dije que ha\u00adb\u00eda que ser invariable en el fin y moderado en los me\u00addios, expuse cu\u00e1l ha de ser el alma del buen gobierno; si se hace lo uno sin lo otro, se echa todo a perder. La par\u00adticipaci\u00f3n en la mansedumbre y en la humildad del co\u00adraz\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or representa muy a lo vivo la ima\u00adgen de Jesucristo y la de su gobierno, sobre todo cuando se muestra firmeza, sin la cual vemos c\u00f3mo se van rela\u00adjando muchas comunidades por causa de la indulgencia excesiva de los superiores. As\u00ed pues, padre, sea usted fir\u00adme; admito que de momento disgustar\u00e1 usted a los esp\u00ed\u00adritus, pero luego tendr\u00e1n m\u00e1s confianza en usted; si no lo hace as\u00ed, al poco tiempo acabar\u00e1n despreci\u00e1ndole\u00bb.<\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n a participar del esp\u00edritu de Jesucristo im\u00adpregna de dinamismo y frescura los textos fr\u00edos de ordenanzas, y asegura, como en el Santo se cumpli\u00f3, el \u00e9xito del buen go\u00adbierno.<\/p>\n<p><strong>\u00abNo tenga prisa por venir\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Entrado el a\u00f1o 1660, el se\u00f1or Vicente se siente aquejado de muchos males y no ve lejos la muerte. Su m\u00e1s antiguo y que\u00adrido compa\u00f1ero, P. Portail, le ha abandonado ya (14 de febre\u00adro de 1660); tambi\u00e9n su mejor colaboradora en las obras de ca\u00adridad, Luisa de Marillac, ha muerto (15 de marzo de 1660); de\u00adlante de \u00e9l han desfilado a la patria eterna muchos eclesi\u00e1sti\u00adcos y laicos con quienes le un\u00eda una \u00edntima amistad. El ya no puede tardar mucho en despedirse de los suyos; se apresura, por lo tanto, a dejar todo en regla y, principalmente, la direc\u00adci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>La correspondencia con el P. Renato Almeras (1613-1672), de los \u00faltimos meses, respira esta misma preocupaci\u00f3n. El de\u00adsea tener cuanto antes a su lado al inmediato sucesor, tan en\u00adfermo que no puede realizar por s\u00ed mismo viaje a Par\u00eds. \u00a1Qu\u00e9 lucha de sentimientos se entabla en el coraz\u00f3n de Vicente! Por una parte, no quiere que el P. Almeras acelere el viaje, por otra, desea descubrirle, cuanto antes, \u00ablos planes de Dios sobre \u00e9l en la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. El 4 de agosto de 1660, le escribe:<\/p>\n<p>\u00abNo tenga prisa por venir; espere a tener bastantes fuer\u00adzas para el viaje. Tome todo el dinero que necesite. Me sentir\u00e9 m\u00e1s consolado con su regreso que con cualquier otro bien que me pudiera acontecer. Le pido a Dios que as\u00ed sea lo m\u00e1s pronto posible y con perfecta salud. Entre\u00adtanto cu\u00eddese, en nombre de Dios; no ahorre nada, tome una litera. Cre\u00eda haber hecho un buen negocio envi\u00e1ndo\u00adle a Richelieu; pero nunca lo volver\u00e9 a hacer, aunque us\u00adted y yo vivamos quince o veinte a\u00f1os en la misma situa\u00adci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>El P. Almeras lleg\u00f3 a Par\u00eds, en camilla, dos d\u00edas antes de fa\u00adllecer el Fundador de la Congregaci\u00f3n (27 de septiembre de 1660), justo para recibir la \u00faltima bendici\u00f3n de su padre aman-t\u00edsimo. Pero \u00a1qu\u00e9 ternura revela el Santo en la carta! \u00a1Qu\u00e9 de\u00adtalles de humanidad distinguen sus palabras! Cada frase traza\u00adda con brevedad refleja el dolor profundo que experimenta por el mal ajeno; el suyo no cuenta; s\u00f3lo vale el sacrificio de los de\u00adm\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u00abNuestro Se\u00f1or desempe\u00f1ar\u00e1 el oficio de director\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Ya hemos dicho que nadie recibi\u00f3 m\u00e1s correspondencia de Vicente de Pa\u00fal que Luisa de Marillac. El P. Ferm\u00edn Get, su\u00adperior de Marsella, recibi\u00f3 de su Superior mayor no menos de ciento cincuenta cartas; los Padres Juan Mart\u00edn, Edmundo Jolly, Carlos Ozenne y Esteban Blatiron, tambi\u00e9n fueron muy afortunados en correspondencia vicenciana. Pero Luisa de Marillac aventaj\u00f3 a todos con creces, si bien algunas de las con\u00adtestaciones recibidas de su director se reducen a simples \u00abbi\u00adlletitos\u00bb, que hoy se hubieran resuelto con una r\u00e1pida llamada de tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Cuando Luisa cae bajo la direcci\u00f3n del cura campesino, ha\u00adcia finales de 1624, la se\u00f1orita est\u00e1 desconcertada sobre el ca\u00admino que ha de seguir. Habituada al trato afectuoso con sus an\u00adtiguos directores de conciencia, Luisa siente una especie de re\u00adchazo ante el nuevo padre espiritual que se le propone (38). Vi\u00adcente se esfuerza, por su parte, en ser siempre con ella respe\u00adtuoso, afable, paciente, comprensivo, pero firme: escucha y orienta despacio los pasos indecisos de su dirigida. Antes de en\u00adviarla como visitadora de Caridades, la prepara durante cua\u00adtro a\u00f1os (1625-1629), correspondientes a la etapa de formaci\u00f3n y preparaci\u00f3n. Los a\u00f1os siguientes (1630-1633) sirven para que Luisa asimile los consejos tantas veces repetidos por su direc\u00adtor. La etapa \u00faltima (1634-1660) proyecta el genio espiritual y apost\u00f3lico del se\u00f1or Vicente, que contribuy\u00f3 a hacer de Luisa \u00abuna de las glorias m\u00e1s puras entre las mujeres francesas\u00bb.<\/p>\n<p>En la primera carta que conservamos de san Vicente a san\u00adta Luisa (30 de octubre de 1626), el director establece ya la con\u00adducta que va a seguir con su dirigida y fija, adem\u00e1s, el fin pro\u00adpio del acompa\u00f1amiento espiritual. Enterada Luisa de la sali\u00adda del gu\u00eda de su alma, le escribe con acentos quejumbrosos, lament\u00e1ndose de su ausencia. Pero el misionero, m\u00e1s pendien\u00adte de las necesidades de los pueblos que de la turbaci\u00f3n espi\u00adritual de la se\u00f1orita Le Gras, contesta:<\/p>\n<p>\u00abNo le di aviso de mi partida, porque fue m\u00e1s repentina de lo que me imaginaba, y ten\u00eda miedo de darle un dis\u00adgusto al comunic\u00e1rsela. Pero, en fin, Nuestro Se\u00f1or le ten\u00addr\u00e1 en cuenta esa peque\u00f1a mortificaci\u00f3n, y \u00e9l mismo de\u00adsempe\u00f1ar\u00e1 el oficio de director; ciertamente que lo har\u00e1, y de forma que le har\u00e1 ver que se trata de \u00e9l mismo. Sea, pues, su hija querida, muy humilde, muy sumisa y muy llena de confianza, y espere siempre con paciencia la ma\u00adnifestaci\u00f3n de su santa y adorable voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente no perder\u00e1 nunca de vista, en el trato con Lui\u00adsa o con otras personas, que Dios es el due\u00f1o de las almas y a El corresponde dirigirlas. S\u00f3lo en caso de necesidad o conve\u00adniencia, el hombre deber\u00e1 asumir esta responsabilidad, m\u00e1s propia de \u00e1ngeles que de seres humanos. De la lectura de la car\u00adta se desprende el tacto de Vicente para insinuarse en la sico\u00adlog\u00eda de Luisa, a la que trata de dar contento, pero que \u00abno con\u00adtesta a todas sus cartas, por no estar en disposici\u00f3n de hacer todo lo que ella le indica\u00bb. Luisa no pretendi\u00f3 jam\u00e1s manejar o torcer la vocaci\u00f3n misionera de su director, pero \u00e9ste le ad\u00advierte, desde el principio, que se debe sobre todo a los pobres del campo y que no vivir\u00e1 pendiente de las devociones y ape\u00adtencias espirituales de ella.<\/p>\n<p>Las lecturas recientes de la <em>Regla de perfecci\u00f3n <\/em>de B. de Canfield y de la <em>Vida devota <\/em>de F. de Sales sugieren a Vicente de Pa\u00fal dos temas de vida espiritual apropiados a las necesidades de Luisa: el ejercicio y aceptaci\u00f3n de la voluntad de Dios y el seguimiento de la divina Providencia. Por el momento, ni el director ni la dirigida conocen los planes de Dios sobre el futuro, pero \u00abEl tiene grandes tesoros ocultos en su santa Providencia, \u00a1y honran maravillosamente a Nuestro Se\u00f1or los que la siguen y no se adelantan a ella\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abCons\u00e9rvese alegre y en disposici\u00f3n de querer todo lo que Dios quiera\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La insistencia con que Vicente repite los mismos consejos y recomendaciones a Luisa tiene su explicaci\u00f3n. En efecto, la sicolog\u00eda algo atormentada de la se\u00f1orita obedece a causas rea\u00adles, no imaginarias. Reconoce ella y confiesa con sinceridad que \u00abDios le ha concedido tantas gracias como la de darme a co\u00adnocer que su santa voluntad era que yo fuese a El por la cruz, que su bondad ha querido que yo tuviese desde mi mismo na\u00adcimiento y no habi\u00e9ndome dejado casi nunca en toda mi vida sin ocasiones de sufrimiento\u00bb.<\/p>\n<p>El suplicio interior de Luisa arranca de la inc\u00f3gnita de su mismo nacimiento, al que se sum\u00f3 el de una infancia de orfan\u00addad y, m\u00e1s tarde, el de un matrimonio corto y bastante desgra\u00adciado (1613-1625). El hijo que naci\u00f3 de su uni\u00f3n con Antonio Le Gras es tambi\u00e9n causa de continuos sobresaltos: el ni\u00f1o Mi\u00adguel Antonio, que as\u00ed se llama el fruto de sus entra\u00f1as, es ca\u00adprichoso y enfermizo. Ella tampoco goza de buena salud f\u00edsica. \u00bfLe costar\u00eda a la se\u00f1orita Le Gras aceptarse como era y como las circunstancias de la vida le hab\u00eda condicionado? En todo caso, los consejos de su director apuntan hacia una terap\u00e9utica sicol\u00f3gica y espiritual, que termin\u00f3 por conceder la paz a la en\u00adferma.<\/p>\n<p>Pero el proceso de curaci\u00f3n fue m\u00e1s lento de lo que pod\u00eda esperarse. Hubo que atacar el mal desde sus mismas ra\u00edces. La alegr\u00eda a que era invitada Luisa por el director supon\u00eda la acep\u00adtaci\u00f3n plena de la voluntad de Dios. Tras una exhortaci\u00f3n general al ejercicio de esta virtud, Vicente de Pa\u00fal hace su apli\u00adcaci\u00f3n a los acontecimientos concretos de la vida de Luisa:<\/p>\n<p>\u00abCons\u00e9rvese alegre \u2014le escribe\u2014 y en disposici\u00f3n de querer todo lo que Dios quiera. Y pues es su gusto que nos conservemos siempre en la santa alegr\u00eda de su amor, manteng\u00e1monos y un\u00e1monos inseparablemente en este mundo, para ser alg\u00fan d\u00eda la misma cosa con El\u00bb.<\/p>\n<p>El experimentado director le hace ver luego que los hijos pertenecen sobre todo a Dios, y que El cuida de todos los hom\u00adbres; por consiguiente, hay que moderar la excesiva ternura para con los seres m\u00e1s queridos. Refiri\u00e9ndose al caso de Mi\u00adguel, aconseja a la madre:<\/p>\n<p>\u00abDebe usted trabajar delante de Dios por tranquilizarse, ya que esa ternura s\u00f3lo sirve para confundir su esp\u00edritu y le priva de la tranquilidad que Nuestro Se\u00f1or desea en su coraz\u00f3n y del desarraigo del efecto de todo cuanto no sea El\u00bb.<\/p>\n<p>La alegr\u00eda de Luisa supon\u00eda, adem\u00e1s, la aceptaci\u00f3n de la propia enfermedad f\u00edsica o s\u00edquica, acentuada en ciertos mo\u00admentos cr\u00edticos, pese a la entrega generosa y sincera de s\u00ed mis\u00adma a Dios para servir a los pobres. Hacia 1631, Luisa ha he\u00adcho serios progresos, pero todav\u00eda le queda camino por re\u00adcorrer. Es dura consigo misma, por eso el director tiene que re\u00adcomendarle moderaci\u00f3n y distracciones:<\/p>\n<p>\u00abBendito sea Dios, exclama Vicente, porque su bondad la confirma cada vez m\u00e1s en su amor y en el cumplimien\u00adto de su santa voluntad&#8230; Hay que aceptar la enfermedad como a un estado muy divino. Pero me parece que usted es verdugo de s\u00ed misma por el poco cuidado que de ella tiene\u00bb \u00abNo se alimenta usted suficientemente. No se prive de nada\u00bb. \u00ab\u00a1Cu\u00e1nto me preocupa, se\u00f1orita, verla tanto tiempo sin tomar el aire!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abNo he visto jam\u00e1s a una mujer como usted\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Otro foco infeccioso de la tristeza de Luisa era el sentimien\u00adto de culpabilidad. Tal sentimiento la persegu\u00eda aun en mo\u00admentos de aparente tranquilidad, y se hac\u00eda patente ante est\u00ed\u00admulos o recuerdos familiares, o de vida \u00edntima personal. La confesi\u00f3n machacona de la misma duda puso a prueba la pa\u00adciencia del director y confesor, Vicente de Pa\u00fal, que con bon\u00addad y perspicacia sicol\u00f3gica consigui\u00f3 de ella la estabilidad emocional. Luisa estaba convencida de que su vida pasada era la verdadera causa del comportamiento voluble de Miguel. Vi\u00adcente sale al paso de este problema angustioso y amonesta a Luisa:<\/p>\n<p>\u00abNo he visto jam\u00e1s a una mujer como usted, ni que tome ciertas cosas tan fuertemente que en cualquier asunto vea un crimen&#8230; Est\u00e1 ciertamente equivocada al dar lugar a esos sentimientos y m\u00e1s a\u00fan al manifestarlos. En nombre de Dios, se\u00f1orita, corr\u00edjase y sepa de una vez para siem\u00adpre que esos pensamientos amargos son del maligno y que los de nuestro Se\u00f1or son mansos y suaves, y acu\u00e9rdese de que los defectos de los hijos no siempre se les imputan a los padres, especialmente cuando \u00e9stos los han hecho edu\u00adcar y les han dado buen ejemplo, como usted ha he\u00adcho&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abD\u00e9jelo a mi cuenta, yo pensar\u00e9 en ello por los dos\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Para Luisa no hab\u00eda secretos de conciencia que ocultar a su director; exist\u00eda, entre ellos dos, una perfecta comunicaci\u00f3n es\u00adpiritual y compenetraci\u00f3n de ideales apost\u00f3licos. Luisa le ama\u00adba profundamente y confiaba del todo en \u00e9l, y Vicente corres\u00adpond\u00eda con su \u00abhija a quien dec\u00eda que su coraz\u00f3n guardaba un recuerdo del de ella en el de Nuestro Se\u00f1or y por el de Nuestro Se\u00f1or solamente\u00bb. Las relaciones entre ambos dieron ori\u00adgen a una gran amistad espiritual sellada por el amor de Cristo y el de su santa Madre. Parecida amistad hab\u00eda unido, en tiem\u00adpos pasados, los corazones de Francisco de As\u00eds y de Clara, y m\u00e1s recientemente, los de Francisco de Sales y Juana Francis\u00adca Chantal.<\/p>\n<p>En torno a 1629, Luisa pensaba en una posible comunidad de j\u00f3venes que se entregar\u00e1n a hacer la caridad con los pobres, con m\u00e1s dedicaci\u00f3n que las se\u00f1oras de la Caridad. Expone rei\u00adteradamente su pensamiento al se\u00f1or Vicente, y \u00e9ste, contrario a toda prisa, da largas al asunto hasta que madure el proyecto. Mientras tanto, la env\u00eda a visitar Caridades y le ayuda a cen\u00adtrar su vida espiritual en Jesucristo evangelizador y servidor de los pobres. Pero ella insist\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s, empujada por el celo apost\u00f3lico. Vicente contesta:<\/p>\n<p>\u00abProcure vivir contenta en medio de sus motivos de des\u00adcontento y honre siempre el no hacer y el estado desco\u00adnocido del Hijo de Dios. All\u00ed est\u00e1 su centro y lo que El espera de usted para el presente y para el porvenir, por siempre. Si su divina Majestad no le hace conocer, de una forma inequ\u00edvoca, que El quiere otra cosa de usted, no piense ni ocupe su esp\u00edritu en esa otra cosa. D\u00e9jelo a mi cuenta; yo pensar\u00e9 en ello por los dos\u00bb.<\/p>\n<p>Pasaron cuatro a\u00f1os m\u00e1s (1629-1633) y el Fundador de la Misi\u00f3n vio claro el plan de Dios sobre aquella mujer tan entu\u00adsiasta del apostolado, pese a la carga de nerviosismo interior y de enfermedad que la hac\u00eda recaer, y al director exclamar:<\/p>\n<p>\u00abA mi regreso he sabido su indisposici\u00f3n. Esto me ha con\u00adtristado. Ruego a Nuestro Se\u00f1or que le devuelva una per\u00adfecta salud, como aquella que tanto me alegr\u00f3 la \u00faltima vez que la vi. En fin, es usted hija de la cruz&#8230; D\u00edgame, por favor, si esa peque\u00f1a reca\u00edda le ha perturbado un poco\u00bb.<\/p>\n<p>Ya tenemos a Vicente de Pa\u00fal interesado tanto en la salud espiritual como corporal de Luisa de Marillac. La fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad requer\u00eda en la Fundadora buena dispo\u00adsici\u00f3n de todos los \u00f3rdenes, de ah\u00ed que a las recetas espiritua\u00adles a\u00f1adiera el director otros consejos que conven\u00eda a la salud f\u00edsica de la se\u00f1orita. El tr\u00e1mite de la fundaci\u00f3n de la nueva Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad se llev\u00f3 en secreto, hasta que naci\u00f3 el 29 de noviembre de 1633. En Luisa hab\u00eda prendi\u00addo la llama de la caridad y estaba adem\u00e1s preparada para co\u00admunicar su fuego a las j\u00f3venes reunidas para servir a Jesucris\u00adto en la persona de los pobres.<\/p>\n<p><strong>\u00abSi necesita de mis servicios, lo dejar\u00e9 todo por ello\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de seis a\u00f1os de rodaje comunitario, la se\u00f1orita Le Gras goza de equilibrio interior, aunque a veces algo perturba\u00adda por antiguas dudas; sabe combinar el trabajo apost\u00f3lico con la formaci\u00f3n de las primeras Hermanas. Esto consuela tanto a Vicente de Pa\u00fal que derrama l\u00e1grimas de satisfacci\u00f3n. Ahora es \u00e9l quien ruega a Luisa que vuelva pronto a Par\u00eds, que no se ausente por largo tiempo, que cuide de la salud por encima de todo, que le llame si lo necesita&#8230; Vicente escribe a su dirigida el 27 de mayo de 1636:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfNo le entusiasma ver la fuerza del esp\u00edritu de Dios en esas dos pobres j\u00f3venes y el desprecio que les inspira del mundo y de su grandeza? No se puede imaginar el \u00e1nimo que esto me ha dado por la Caridad y el deseo de que vuelva pronto y con buena salud, para trabajar aqu\u00ed ex\u00adpresamente&#8230;\u00bb Y en forma de postdata, a\u00f1ade: \u00abVi ayer a sus hijas del H\u00f3tel-Dieu; est\u00e1n bien. Si necesita de mis servicios, lo dejar\u00e9 todo por ello; pero espero que podr\u00e1 prescindir de ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias a la sencillez, transparencia, sinceridad y docilidad de mente y de coraz\u00f3n de Luisa, Vicente hizo de ella una obra de artesan\u00eda espiritual y apost\u00f3lica, por no decir que fue el mis\u00admo Esp\u00edritu de Dios quien labr\u00f3 esta perla todav\u00eda escondida. \u00a1Cu\u00e1ntos santos y maestros de vida espiritual, con menos in\u2011<\/p>\n<p>fluencias en la historia de la Iglesia que Luisa de Marillac, bri\u00adllan como luceros! Urge, cuanto antes, hacer justicia a la obra de Dios en la humilde criatura de la se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<p>En suma, Vicente a trav\u00e9s de la correspondencia con Luisa se revela como un m\u00e9dico y director amable, firme, respetuo\u00adsos, de talla excepcional. Trat\u00f3 siempre de llevarla hacia la de\u00advoci\u00f3n a Jesucristo, encarnado y muerto por la salvaci\u00f3n de los hombres, aunque no la apart\u00f3 de otras orientaciones que reci\u00adbi\u00f3 de sus antiguos directores, Honorato de Champigny, Pedro de Camus y del mismo Francisco de Sales. Jam\u00e1s se apoder\u00f3 de la persona de Luisa, ni violent\u00f3 su libertad; sab\u00eda bien que toda corriente espiritual, vivida con sinceridad, era compati\u00adble con el servicio de los pobres. Por ello, nada tiene de extra\u00ad\u00f1o que, en los Ejercicios de 1657, Luisa armonizara perfecta\u00admente la devoci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo y a la humanidad de Jesu\u00adcristo.<\/p>\n<p><strong>\u00abHonrar e imitar a Jesucristo en la persona de los pobres\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El agradecimiento de Luisa a la mediaci\u00f3n de Vicente fue una constante de toda su vida. Ella reconoce los muchos bie\u00adnes que ha recibido de su director y confesor, sin otorgarse a s\u00ed misma merecimiento alguno. En el primer testamento de 1645, Luisa deja escrito: \u00abSuplico muy humildemente al se\u00f1or Vicente, por la caridad que Dios le ha dado para con el pr\u00f3ji\u00admo y por el amor que tiene a la humanidad santa de Nuestro Redentor, que me perdone todas las faltas de reconocimiento del honor que me ha hecho, ejercitando tanta caridad con mi hijo y conmigo.:.\u00bb. En el mismo testamento se hace cons\u00adtar la ayuda espiritual del director a su dirigida para confor\u00admar la voluntad de Luisa con la de Dios: \u00abPido muy humilde\u00admente perd\u00f3n a mi santo \u00e1ngel de la guarda y a mi muy Ho\u00adnorable Padre y Director, por quienes plugo a la bondad de Dios tenerme atada de voluntad a la suya sant\u00edsima&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, es en el deseo de \u00abhonrar e imitar a Jesucris\u00adto en las personas de los pobres\u00bb, donde Luisa aparece como fruto exquisito del trato con san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El amor del Santo a los pobres se proyecta y prolonga no s\u00f3lo en la animaci\u00f3n espiritual de Luisa, sino en la direcci\u00f3n y gobierno de las comunidades de las Hijas de la Caridad. Exis\u00adten casos extremos, como los de Nantes y Liancourt, que pa\u00adtentizan el grado de prudencia y de amor que derrocharon los Fundadores para atraer a las Hermanas a la unidad y caridad fraternas. No faltan, en los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda, sobresal\u00adtos que manten\u00edan alerta a los Superiores Mayores, oblig\u00e1ndo\u00adles a una colaboraci\u00f3n y apoyos mutuos para solucionar el pro\u00adblema surgido en las comunidades. Cuando la divisi\u00f3n entre las Hermanas no proven\u00eda de la frecuente e indebida intromi\u00adsi\u00f3n de los sacerdotes y laicos en asuntos internos, se deb\u00eda a la falta de experiencia y de formaci\u00f3n de las Hermanas Sirvien\u00adtes, o a los celos de las mismas Hermanas particulares. Las vi\u00adsitas can\u00f3nicas o regulares, giradas a las comunidades, y las car\u00adtas dirigidas a las mismas, demuestran el inter\u00e9s de los Funda\u00addores por la concordia comunitaria y el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>El caso de sor Mar\u00eda Jolly, apegada a su antiguo destino de Sedan, encarna el cari\u00f1o y paciencia de los Fundadores con to\u00addas las Hermanas que sufren verdaderas tragedias al ser cam\u00adbiadas de casa, despu\u00e9s de una larga temporada en la misma residencia. Como puede verse en la correspondencia con las Hi\u00adjas de la Caridad, las necesidades de las propias Hermanas o de los pobres ponen en movimiento a la \u00abpeque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb, dirigida por el Esp\u00edritu y sostenida por la caridad de Vicente de Pa\u00fal y de Luisa de Marillac.<\/p>\n<p><strong>\u00abMi querid\u00edsima y dign\u00edsima madre\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>A la muerte de Francisco de Sales (1622), la Fundadora de las monjas de la Visitaci\u00f3n, Juana Francisca Fr\u00e9yot de Chan-tal, comienza a relacionarse con el se\u00f1or Vicente, nombrado su\u00adperior de la Visitaci\u00f3n de Par\u00eds. Por gratitud y amistad el di\u00adfunto obispo de Ginebra, nuestro Santo cultiva una correspon\u00addencia llena de atenciones con la madre Chantal. Seg\u00fan la costumbre aprendida y aprobada por Sales, la Fundadora de la Vi\u00adsitaci\u00f3n comunica a Vicente los menores movimientos de su coraz\u00f3n. Para ella, Vicente es su \u00abquerid\u00edsimo padre\u00bb, y para \u00e9ste, Juana Chantal es su \u00abquerid\u00edsima y dign\u00edsima madre\u00bb. Vi\u00adcente mantiene con ella un trato no menos afectuoso que el ha\u00adbitual del bienaventurado Francisco de Sales con su dirigida.<\/p>\n<p>La confianza con Chantal llev\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal al extre\u00admo de darle noticias sobre el r\u00e9gimen y esp\u00edritu de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, conducta que reproch\u00f3 en otros compa\u00ad\u00f1eros. En la carta del 14 de julio de 1639, despu\u00e9s de relatar minuciosamente las obras y esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, el orden del d\u00eda y los ministerios, se despide de la Santa con un saludo \u00fanico en toda la correspondencia:<\/p>\n<p>\u00abBien, mi querida madre, perm\u00edtame que le pregunte si su bondad sin igual me concede todav\u00eda la felicidad de go\u00adzar del lugar que me ha dado en su querido y muy ama\u00adble coraz\u00f3n. As\u00ed lo quiero ciertamente esperar, aunque mis miserias me hagan indigno de ello. En nombre de Dios, mi querida madre, siga concedi\u00e9ndome esta gracia, por favor. Con esta confianza, soy su muy humilde y muy obediente servidor\u00bb.<\/p>\n<p>Los tonos afectuosos del se\u00f1or Vicente adquieren modali\u00addades espec\u00edficas, seg\u00fan sean los destinatarios de su palabra. No saca los mismos registros del sentimiento para tratar a Obis\u00adpos y magistrados que a las Hijas de la Caridad o a la madre Chantal. Con los Misioneros se muestra tambi\u00e9n afectuoso y comunicativo, aunque sus expresiones de cari\u00f1o no exceden las de un confiado y prudente trato varonil.<\/p>\n<p><strong>\u00abPar\u00eds se ha llenado de una admirable alegr\u00eda\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Si comparamos la correspondencia a los Misioneros e Hi\u00adjas de la Caridad con la dirigida a Reyes y Ministros, salta a la vista la diferencia de lenguaje. Con los primeros, Vicente es fa\u00admiliar y confidencial; con los segundos, algo m\u00e1s fr\u00edo y cerebral. Pero a todos descubre su pasi\u00f3n por el pobre, mejor, su amor a Jesucristo misteriosamente encarnado en los pobres. Antes sus hijos espirituales, Vicente se presenta como servidor del evangelio y como recuerdo vivo de la misi\u00f3n cristiana de evangelizador; ante los magnates de este mundo, como defen\u00adsor de los derechos del hombre desheredado y atropellado por la avaricia e intriga de los poderosos. Delante de todos exterio\u00adriza su sensibilidad, sin violentarla, de pastor compasivo de las miserias humanas. Pero estaba muy lejos de ser un guerrillero, con metralleta en la mano, para exigir de los ricos lo que \u00e9stos no est\u00e1n dispuestos a dar para salvar al pobre pueblo del ham\u00adbre y de la desnudez, de la incultura y de la muerte.<\/p>\n<p>No obstante, Vicente se dirigi\u00f3 por carta y personalmente, arriesgando la propia vida, a la Reina Ana de Austria, esposa de Luis XIII, para pedirle la dimisi\u00f3n del ministro Mazarino, aunque luego no fue escuchado. El se\u00f1or Vicente, a la saz\u00f3n miembro del Consejo de Conciencia, crey\u00f3 cumplir entonces (1649) con una responsabilidad insoslayable de defensor del pueblo. Par\u00eds fue asediado por las tropas y por el hambre. El fracaso de la negociaci\u00f3n no le merm\u00f3 a Vicente la estima de\u00adbida a la autoridad civil, y humildemente expone al P. Portail su frustraci\u00f3n: \u00abDios desea que yo no valga para ninguna otra cosa\u00bb que para visitar las casas de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente recobra pronto el \u00e1nimo, y a los tres a\u00f1os aproximadamente de la entrevista con la Reina en san Ger\u00adm\u00e1n-en-Laye, escribe a Su Majestad esta carta, producto de un coraz\u00f3n magn\u00e1nimo:<\/p>\n<p>\u00abPar\u00eds se ha llenado de una admirable alegr\u00eda al enterar\u00adse de que la incomparable bondad del Rey y la de su Ma\u00adjestad quer\u00edan que no se pusiera ning\u00fan obst\u00e1culo a la tra\u00edda del trigo; pero esta alegr\u00eda, se\u00f1ora, se ve un tanto te\u00f1ida de tristeza, al ver que los soldados no dejan de ve\u00adnir en tropel a llevarse el trigo&#8230; Le ruego muy humildemente a Su Majestad que acepte que le d\u00e9 este aviso, dado que ya antes me concedi\u00f3 el honor de decirme que el Rey no ha prohibido que retiren sus frutos quienes los sem\u00adbraron, y puesto que s\u00e9 muy bien que, si el Rey y Su Ma\u00adjestad quieren poner remedio a estos obst\u00e1culos con que tropiezan, esto contribuir\u00e1 mucho a que el pueblo se con\u00advenza de su bondad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abPostrado muy humildemente a los pies de Su Santidad\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Con el mismo respeto y atenci\u00f3n que el se\u00f1or Vicente es\u00adcribi\u00f3 a la Reina Ana de Austria, se dirigi\u00f3 tambi\u00e9n a otros grandes de Estado, implorando el bienestar temporal y espiri\u00adtual del \u00abpobre pueblo\u00bb; incluso hizo llegar su grito \u2014el grito de los pobres sin voz\u2014 a o\u00eddos de Su Santidad el Papa. Las car\u00adtas a Urbano VIII en 1628 y 1634, a Inocencio X en 1650, 1652 y 1653, y Alejandro VII en 1655, 1656 y 1657, por distintos motivos, ratifican una detr\u00e1s de otra la veneraci\u00f3n y obedien\u00adcia del se\u00f1or Vicente al Vicario de Cristo en la tierra. Escritas todas estas cartas en lat\u00edn neocl\u00e1sico del siglo XVII, no salieron directamente de la pluma del Superior de la Misi\u00f3n, aunque consta su firma. Ni siquiera la carta del 16 de agosto de 1652, cuyo original se conserva en los archivos del Vaticano, es au\u00adt\u00e9ntica, pero s\u00ed de inspiraci\u00f3n netamente vicenciana.<\/p>\n<p>En esta carta, de correcta dicci\u00f3n latina, el se\u00f1or Vicente se hace el portavoz y el abogado y el padre de todos los pobres que gritan angustiados por el hambre y los abusos. El siente en lo m\u00e1s vivo del alma \u00abla situaci\u00f3n lamentable y realmente dig\u00adna de l\u00e1stima de Francia\u00bb. Por eso, tras un breve saludo, en el que se postra \u00abmuy humildemente a los pies de Su Santidad como el \u00faltimo de todos, y le consagra y dedica su persona y la peque\u00f1a Congregaci\u00f3n\u00bb, implora del Beat\u00edsimo Padre el re\u00admedio a tantos males como asolan la patria. S\u00f3lo la humildad y compasi\u00f3n hacia los pobres le da arrojo para pedir por los dem\u00e1s. La descripci\u00f3n que hace de Francia no puede ser m\u00e1s im\u00adpresionante:<\/p>\n<p>\u00abLa casa real dividida por las disensiones, las ciudades y provincias, asoladas por las guerras civiles, los pueblos di\u00advididos en facciones, las aldeas, las villas, los m\u00e1s peque\u00ad\u00f1os rincones destruidos, arruinados e incendiados, los trabajadores sin poder recoger lo que sembraron y sin po\u00adder sembrar nada para los a\u00f1os siguientes. Los soldados se entregan impunemente a toda clase de desmanes. Los pueblos, por su parte, no s\u00f3lo se ven expuestos a la rapi\u00ad\u00f1a y a los actos de bandolerismo, sino incluso a los ase\u00adsinatos y a toda clase de torturas. Los habitantes del cam\u00adpo, que no han sido matados por la espada, tienen que morir casi todos de hambre. Los sacerdotes, a quienes los soldados no tratan con mayor miramiento que a los de\u00adm\u00e1s, se ven tratados inhumana y cruelmente, torturados y asesinados. Las v\u00edrgenes son deshonradas; las mismas religiosas expuestas a su libertinaje y su furor; los tem\u00adplos profanados, saqueados o destruidos. Los que quedan en pie se han visto de ordinario abandonados de sus pas\u00adtores, de forma que los pueblos est\u00e1n casi totalmente privados de sacramentos, de misas y de todo socorro espi\u00adritual. Finalmente, lo que es m\u00e1s horroroso de pensar y, sobre todo, de decir, el Sant\u00edsimo Sacramento del cuerpo del Se\u00f1or ha sido tratado con la mayor indignidad, inclu\u00adso por los cat\u00f3licos, ya que para apoderarse de los vasos sagrados han tirado por tierra y han pisoteado la santa Eucarist\u00eda. Y \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1n hecho los herejes, que no creen en estos santos misterios? No me atrevo a expresarlo ni ser\u00eda capaz de decirlo. Es poca cosa o\u00edr y leer estas cosas; ser\u00eda menester verlas y comprobarlas con los propios ojos\u00bb.<\/p>\n<p>Este p\u00e1rrafo y los siguientes de la carta merecen figurar en las p\u00e1ginas de la historia de Francia, del siglo XVII. Una vez m\u00e1s, el se\u00f1or Vicente muestra su genio de escritor, dotado de cualidades excelentes, conservadas hasta el final de la vida. \u00bfExager\u00f3 en esta ocasi\u00f3n, como en las cartas de la cautividad? La historia le da aqu\u00ed toda la raz\u00f3n y, al parecer, liberado del temperamento gasc\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Incluimos dentro de la \u00e9poca de madurez todas las car\u00adtas escritas por el se\u00f1or Vicente durante los a\u00f1os 1625-1660, coinciden con la renuncia y cese como miembro del Consejo de conciencia, y no a\u00f1aden nada &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400013,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-400751","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente: Cartas de Madurez - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente: Cartas de Madurez - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Incluimos dentro de la \u00e9poca de madurez todas las car\u00adtas escritas por el se\u00f1or Vicente durante los a\u00f1os 1625-1660, coinciden con la renuncia y cese como miembro del Consejo de conciencia, y no a\u00f1aden nada ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-05-08T06:16:16+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"45 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"San Vicente: Cartas de Madurez\",\"datePublished\":\"2017-05-08T06:16:16+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\"},\"wordCount\":8967,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630\",\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\",\"name\":\"San Vicente: Cartas de Madurez - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630\",\"datePublished\":\"2017-05-08T06:16:16+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente: Cartas de Madurez\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente: Cartas de Madurez - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente: Cartas de Madurez - Somos Vicencianos","og_description":"Incluimos dentro de la \u00e9poca de madurez todas las car\u00adtas escritas por el se\u00f1or Vicente durante los a\u00f1os 1625-1660, coinciden con la renuncia y cese como miembro del Consejo de conciencia, y no a\u00f1aden nada ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2017-05-08T06:16:16+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"45 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"San Vicente: Cartas de Madurez","datePublished":"2017-05-08T06:16:16+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/"},"wordCount":8967,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630","articleSection":["Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/","name":"San Vicente: Cartas de Madurez - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630","datePublished":"2017-05-08T06:16:16+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-cartas-madurez\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente: Cartas de Madurez"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-1GfJ","jetpack-related-posts":[{"id":103919,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0653-al-senor-vicente\/","url_meta":{"origin":400751,"position":0},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0653: Al Se\u00f1or Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/09\/2012","format":false,"excerpt":"[Octubre 1658] Muy Honorable Padre: Nuestra Hermana Sor Francisca Fanchon ha pedido hoy consejo al se\u00f1or Portail acerca de su deseo de hacer ma\u00f1ana, d\u00eda de San Francisco su renovaci\u00f3n anual, y \u00e9l no ha encontrado dificultad alguna en ello. La Hermana suplica a su Caridad, si lo tiene a\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387061,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-encuentra-a-vicente-de-paul\/","url_meta":{"origin":400751,"position":1},"title":"Luisa de Marillac encuentra a Vicente de Pa\u00fal","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"22\/08\/2019","format":false,"excerpt":"Desde la muerte de Antonio Le Gras, el 21 de diciembre de 1625, Luisa vivi\u00f3 una nueva \u00e9poca. Fue como una vida distinta despu\u00e9s de un segundo nacimiento. Hoy podemos dividirla en cuatro etapas: de 1625 a 1633, de 1633 a 1639, de 1639 a 1650 y de 1650 hasta\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=1195%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=1195%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=1195%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=1195%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridad.jpg?fit=1195%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":124904,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-encuentro-con-el-sacerdote-vicente-de-paul\/","url_meta":{"origin":400751,"position":2},"title":"Luisa de Marillac: encuentro con el sacerdote Vicente de Pa\u00fal","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Bienes de la familia Le Gras Desde la muerte de Antonio Le Gras, el 21 de diciembre de 1625, Luisa vivi\u00f3 una nue\u00adva \u00e9poca. Fue como una vida distinta despu\u00e9s de un segundo nacimiento. Hoy podemos dividirla en cuatro etapas: de 1625 a 1633, de 1633 a 1639, de 1639\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"vicente y luisa","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/vicente-y-luisa-300x167.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":101423,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-del-senor-vicente-de-paul-capitulo-3-2\/","url_meta":{"origin":400751,"position":3},"title":"Vida del Se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal: Cap\u00edtulo 3","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"14\/05\/2015","format":false,"excerpt":"3 No sepult\u00f3 su vida para siempre en Chatillon el se\u00f1or Vicente. Esa era su intenci\u00f3n, pero con frecuencia el hombre propone y la mujer dispone. Vicente debi\u00f3 de llegar a Chatillon en marzo o abril de 1617. Para Navidad del mismo a\u00f1o estaba de vuelta en casa de los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"sanvibiblia","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/08\/sanvibiblia-300x300.png?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":128927,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-una-mujer-para-nuestro-tiempo\/","url_meta":{"origin":400751,"position":4},"title":"Santa Luisa de Marillac, una mujer para nuestro tiempo","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/05\/2025","format":false,"excerpt":"\"Hoy m\u00e1s que nunca , necesitamos, para vivir en esperanza, mirar las estrellas\" E. Tarac\u00f2n. Luisa de Marillac ha sido, es y sigue siendo en la Iglesia una estrella de primera magnitud por la luminosidad de su vida espiritual, por el brillo de su caridad y por el equilibrio y\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":109321,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-secular-o-religiosa\/","url_meta":{"origin":400751,"position":5},"title":"La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n \u00bfSecular o Religiosa?","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"02\/06\/2021","format":false,"excerpt":"Nuestra Compa\u00f1\u00eda \u00bfes secular o regular? Dicho de otro modo: nosotros \u00bfsomos seculares o religiosos? Pensar\u00e1n algunos que aqu\u00ed se trata s\u00f3lo de una pol\u00e9mica de palabras. Falso. La respuesta que demos a la cuesti\u00f3n condicionar\u00e1 m\u00e1s de una de las opciones que adoptemos en vistas al futuro de la\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=400751"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400751\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":400752,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400751\/revisions\/400752"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400013"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=400751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=400751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=400751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}