{"id":400535,"date":"2017-04-19T08:24:18","date_gmt":"2017-04-19T06:24:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400535"},"modified":"2017-01-08T11:25:56","modified_gmt":"2017-01-08T10:25:56","slug":"san-vicente-las-grandes-corrientes-espirituales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-las-grandes-corrientes-espirituales\/","title":{"rendered":"San Vicente: Las grandes corrientes espirituales"},"content":{"rendered":"<p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400001\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/recuerdos-de-la-persecucion-francesa-1797-1798\/revolucion-francesa\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=1600%2C840\" data-orig-size=\"1600,840\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"revolucion-francesa\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400001 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?w=1600 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>L<\/strong>levado de la mano de amigos y maestros, nuestro mi\u00adsionero se introduce y participa de los ambientes espirituales que se crearon en Francia, a partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo xvi, y que dieron como resultado una asombrosa produc\u00adci\u00f3n literaria y apost\u00f3lica en el siglo siguiente. Los diecis\u00e9is a\u00f1os comprendidos entre 1609-1625 fueron para Vicente de Pa\u00fal de acopio pastoral y doctrinal, d\u00e9 lectura de obras maes\u00adtras y de reflexi\u00f3n concienzuda. Los autores m\u00e1s recomenda\u00addos en los c\u00edrculos reformistas definieron el gusto y preferen\u00adcias espirituales del campesino land\u00e9s.<\/p>\n<p>Dentro de la \u00e9poca del Renacimiento (siglos xiv-xvi) apa\u00adrecieron varios movimientos espirituales, reaccionarios los unos contra los otros, con tendencias culturales y lenguaje pro\u00adpios. Casi de modo simult\u00e1neo hacen su aparici\u00f3n en Francia tres corrientes principales que acaparan el inter\u00e9s y simpat\u00eda de los cat\u00f3licos comprometidos; aunque \u00e9stos no sean seguido\u00adres puros de un solo movimiento, pueden ser clasificados con ciertas reservas en un determinado grupo.<\/p>\n<p>En primer lugar, hace su aparici\u00f3n la m\u00edstica norte\u00f1a, ve\u00adnida de los Pa\u00edses Bajos; tuvo su origen en el siglo XIV. La m\u00edstica renano flamenca naci\u00f3 como reacci\u00f3n contra los m\u00e9todos<br \/>\nde la \u00abescol\u00e1stica\u00bb. En torno al hotel de Mme. Acarie, \u2014Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n se llamar\u00e1 en el convento de las carmelitas descalzas\u2014, se re\u00fanen los simpatizantes de la \u00abescuela abstracta\u00bb, como es conocida en Francia la corriente espiritual norte\u00ad\u00f1a. La reaparici\u00f3n de la m\u00edstica de las esencias resucita las vie\u00adjas doctrinas de Eckhart, Taulero, Herp, Ruysbroeck. Los \u00ababs\u00adtractos\u00bb tienden directamente a Dios Uno y Trino, sin necesi\u00addad de intermediarios, y se caracterizan por una devoci\u00f3n in\u00adtensa al Esp\u00edritu Santo: su espiritualidad es eminentemente neumatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La \u00abdevoci\u00f3n moderna\u00bb se levanta en el siglo xv contra la m\u00edstica de las esencias. Los \u00abmodernos\u00bb, como as\u00ed se llama\u00adban, descienden de la contemplaci\u00f3n del misterio trinitario a la meditaci\u00f3n de la vida y muerte de Jes\u00fas doliente, a quien re\u00adpresentan callado en el taller de Nazaret o en la cruz del Cal\u00advario, pero de ninguna manera por los caminos de Palestina cu\u00adrando enfermos o predicando la Buena Nueva. Reglamentan excesivamente la meditaci\u00f3n. Todo est\u00e1 previsto en la oraci\u00f3n: m\u00e9todos, lugares, tiempo. Los seguidores de la \u00abdevoci\u00f3n mo\u00adderna\u00bb desentierran en el siglo XVII a Groote, Radewijns, Kem-pis y Mombaer,. y ense\u00f1an una espiritualidad basada en el ejer\u00adcicio asc\u00e9tico contra el pecado y miserias personales. En gene\u00adral, los \u00abdevotos\u00bb se distinguen por la devoci\u00f3n e imitaci\u00f3n de Jesucristo pobre, obediente, sufrido y trabajador.<\/p>\n<p>Finalmente, el \u00abhumanismo devoto\u00bb (siglo XVI) intenta ser una conciliaci\u00f3n entre los m\u00edsticos norte\u00f1os y los devotos. La concepci\u00f3n teol\u00f3gica espiritual de los humanistas de antropo\u00adl\u00f3gica. El \u00abhombre\u00bb hecho a imagen y semejanza de Dios con\u00adcentra la mirada de los \u00abhumanistas\u00bb, que se caracterizan por una visi\u00f3n optimista del universo, en contraste evidente con el pesimismo de los norte\u00f1os u de los devotos, que presentaban al hombre como una cloaca de miserias y de pecados.<\/p>\n<p>En la confluencia de estas corrientes, llegadas a Par\u00eds direc\u00adtamente del pa\u00eds de origen, o a trav\u00e9s de Italia o de Espa\u00f1a, se encuentra Vicente de Pa\u00fal: Este no se declara hostil a ning\u00fan movimiento, pero tampoco se deja arrastrar por ninguno de\u00adterminado: participa, seg\u00fan sean las materias espirituales, del lenguaje de uno u otro, haciendo las adaptaciones convenien\u00adtes. Resulta dif\u00edcil clasificar las simpat\u00edas literario-espirituales de Vicente; las mismas citas de autores y obras que aduce en la segunda juventud, son las que recuerda al final de su vida. Nunca estuvo pendiente de la \u00faltima moda espiritual, ni era amigo de novedades. Una vez operada en \u00e9l la \u00abconversi\u00f3n\u00bb, se mantuvo constante en el aprecio de los mismos principios evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>Tampoco desconoci\u00f3 los c\u00edrculos puramente literarios, aun\u00adque no particip\u00f3 de ellos. Mientras sirvi\u00f3 de capell\u00e1n a Mar\u00adgarita de Valois, pudo asistir a las ceremonias sofisticadas de poetas y artistas, que festejaban la belleza, talento y gusto lite\u00adrario de la ex esposa de Enrique IV. \u00abEl palacio de la calle del Sena era el lugar de reuniones de los sabios, de los artistas y de los poetas: Vauquelin de Yveteaux, Te\u00f3filo de Viau, Mathurin R\u00e9gnier, Malherbe y otros muchos lo frecuentaban. Cotidiana\u00admente se hac\u00eda all\u00ed un derroche de erudici\u00f3n y de esp\u00edritu\u00bb. Durante su estancia, como capell\u00e1n en el palacio de la capri\u00adchosa Margot, Vicente comprob\u00f3 la frivolidad de los \u00abliberti\u00adnos\u00bb, cuyo comportamiento contrapondr\u00e1 a la vida misionera.<\/p>\n<p>El gusto refinado del palacio del Sena contrastaba con la po\u00adbreza del Hospital de la caridad, de Par\u00eds, frecuentado tambi\u00e9n por Vicente durante 1610-1611. El joven sacerdote valoraba m\u00e1s la caridad de los Hermanos de san Juan de Dios, servido\u00adres del Hospital, que la declamaci\u00f3n gesticulada de versos grie\u00adgos, latinos y franceses de los eruditos. El momento cr\u00edtico por el que atravesaba entonces Vicente, de purificaci\u00f3n de la fe, no era calmado por los devaneos literarios de los \u00ablibertinos\u00bb, sino por la caridad humilde y hacendosa de los hermanos.<\/p>\n<p>Volviendo a las grandes corrientes espirituales del si\u00adglo xvii, es necesario constatar los autores m\u00e1s representativos, que encontraron eco en la palabra del Sr. Vicente. Como se ver\u00e1, no todos eran de origen franc\u00e9s, aunque pronto fueron traducidos en lengua gala. El cuadro, que a\u00f1adimos, ayudar\u00e1 al lector a completar la lista de maestros y autores que m\u00e1s des\u00adtacaron en sus respectivos movimientos espirituales.<\/p>\n<p><strong>\u00abLa Regla de perfecci\u00f3n\u00bb de Benito de Canfield<\/strong><\/p>\n<p>Benito de Canfield (1562-1610), capuchino de origen ingl\u00e9s, es el m\u00e1ximo representante de la \u00abEscuela abstracta\u00bb. Su obra <em>La Regla de perfecci\u00f3n <\/em>fue escrita en lat\u00edn, franc\u00e9s e ingl\u00e9s. Vi\u00adcente de Pa\u00fal, a trav\u00e9s de su lectura, accede a los ambientes abs\u00adtractos de la \u00e9poca, pero sin asumir indistintamente todos los contenidos que se explican en el op\u00fasculo.<\/p>\n<p>Como ha notado Bremond, la <em>Regla de perfecci\u00f3n <\/em>\u00abtiene para nosotros una importancia capital, pues ha servido de ma\u00adnual a dos o tres generaciones de m\u00edsticos\u00bb (49). El famoso ca\u00adpuchino, formado en Italia <em>y <\/em>Francia, hace consistir la santi\u00addad en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Tal orienta\u00adci\u00f3n, avalada con citas de la Sagrada Escritura y de los Santos Padres, satisfizo plenamente a Vicente de Pa\u00fal, que, de acuer\u00addo con el autor, presenta el ejercicio de la voluntad de Dios como el medio m\u00e1s f\u00e1cil, r\u00e1pido y seguro para llegar a la per\u00adfecci\u00f3n. De las tres partes de que consta la <em>Regla, <\/em>Francisco de Sales permiti\u00f3 a las Visitandinas leer las dos primeras, pero no la tercera, por considerarla demasiado oscura, dif\u00edcil y peligro\u00adsa. Vicente de Pa\u00fal sigui\u00f3 la misma pr\u00e1ctica, aunque no haga alusi\u00f3n al autor, acaso porque Canfield no goz\u00f3 en su tiempo de plena aceptaci\u00f3n por parte de todos los te\u00f3logos espiritua\u00adles. He aqu\u00ed un ejemplo, reflejado en las <em>Reglas o Constitucio\u00adnes de la Congregaci\u00f3n, sobre la voluntad activa de Dios:<\/em><\/p>\n<p>\u00abEl cumplir siempre <em>y <\/em>en todo lo que Dios quiere es un medio infalible para conseguir en poco tiempo la perfec\u00adci\u00f3n cristiana. Todos intentaremos, en la medida de nues\u00adtras fuerzas, el hacer de eso una norma habitual. Para ello: 1.\u00b0 haremos lo que est\u00e1 mandado <em>y <\/em>evitaremos lo que est\u00e1 prohibido, siempre que veamos que lo mandado o prohibido viene de Dios, de la Iglesia, de nuestros supe\u00adriores \u00f3 de las Reglas o Constituciones de nuestra Con\u00adgregaci\u00f3n; 2.\u00b0 cuando se nos presenten a la vez varias co\u00adsas igualmente buenas, elegiremos m\u00e1s bien la que nos de\u00adsagrada que la que nos place, a no ser que esta \u00faltima sea necesaria, pues en este caso hay que preferirla a la otra. Pero la miraremos no por el lado que tiene de agradable para nosotros, sino porque agrada a Dios. Si se nos pre\u00adsentaren a la vez varias cosas de suyo indiferentes, ni agradables ni desagradables, entonces elegiremos sencilla\u00admente cualquiera de ellas, como procedente de la provi\u00addencia de Dios; 3.\u00b0 aceptaremos con ecuanimidad, como venido de la mano paternal de Dios, todo lo que nos acaezca, bien sea adverso o favorable para el alma o para el cuerpo; 4.\u00b0 todo esto lo haremos s\u00f3lo porque Dios lo quiere, y as\u00ed imitaremos a Cristo, el Se\u00f1or, que siempre obr\u00f3 as\u00ed <em>y <\/em>por el mismo motivo, seg\u00fan \u00e9l mismo nos dice: \u00abYo siempre hago lo que agrada al Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la irradiaci\u00f3n de la espiritualidad capuchina alcanz\u00f3 cotas alt\u00edsimas en las primeras d\u00e9cadas del siglo XVII. Enclavados en el barrio de Saint Honor\u00e9, de Par\u00eds, los capu\u00adchinos gozaban de cierta aureola de santidad <em>y <\/em>de ciencia. En el convento resid\u00edan Angel de Joyeuse, Jos\u00e9 du Tremblay, Lo\u00adrenzo de Par\u00eds, Honorato de Campigny y, por supuesto, Benito de Canfield.<\/p>\n<p><strong>\u00abLa Imitaci\u00f3n de Cristo\u00bb, de Tom\u00e1s de Kempis<\/strong><\/p>\n<p>A decir verdad, no fue el movimiento \u00abdevoci\u00f3n moderna\u00bb el que influy\u00f3 en la doctrina espiritual de Vicente de Pa\u00fal, sino la obra cl\u00e1sica <em>Imitaci\u00f3n de Cristo, <\/em>de Tom\u00e1s de Kempis (1380-1471), aceptada un\u00e1nimemente por todos. Lo mismo cabe afirmar de La <em>Regla de perfecci\u00f3n; <\/em>fue \u00e9sta la que marc\u00f3 la devoci\u00f3n de Vicente a la voluntad de Dios, y no la \u00abEscuela abstracta\u00bb.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter individualista, ajer\u00e1rquico y antiapost\u00f3lico de los devotos modernos obtuvo un rechazo total de parte de Vi\u00adcente, ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n y convencimiento. La <em>Imitaci\u00f3n de Cristo, <\/em>por el contrario, le\u00edda y meditada, le ense\u00f1\u00f3 que \u00abNues\u00adtro Se\u00f1or y los santos hicieron mucho m\u00e1s sufriendo que obra\u00addo\u00bb, y que \u00abno todo deseo procede del Esp\u00edritu Santo, aunque parezca bueno y justo\u00bb, sentencias vicencianas que ad\u00admiten justificaci\u00f3n a la luz de Kempis.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n castrense de la vida espiritual, de lucha, de abnegaci\u00f3n, propia de los modernos, fue expuesta tambi\u00e9n en la obra del teatino italiano Lorenzo Scupoli: <em>Combate espiri\u00adtual. <\/em>Traducida \u00e9sta al franc\u00e9s, en 1608, constitu\u00eda un placer para sus lectores. Vicente recomend\u00f3 esta obrita, lo mismo que la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u00abGu\u00eda de pecadores\u00bb, de Luis Sarria.<\/strong><\/p>\n<p>No es del todo exacto clasificar las obras del P. Granada dentro de los estrechos l\u00edmites de la devoci\u00f3n moderna, pues participan tambi\u00e9n del esp\u00edritu del humanismo devoto. Las obras de Luis Sarria (1504-1588) se tradujeron pronto al fran\u00adc\u00e9s. El estilo oratorio sencillo, acomodado al gusto del pueblo y lleno de viveza, del P. Granada, llev\u00f3 a muchos pecadores a la conversi\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, Vicente no cesaba de aconsejar las obras del dominico espa\u00f1ol. Escribe a Luisa de Marillac:<\/p>\n<p>\u00abLa lectura espiritual podr\u00e1 ser en la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo, <\/em>de Tom\u00e1s de Kempis, deteni\u00e9ndose un poco a considerar cada p\u00e1rrafo, as\u00ed como tambi\u00e9n algo de Granada, en re\u00adlaci\u00f3n con el tema de su meditaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En vista del trabajo apost\u00f3lico realizado por el Sr. Vicente en el campo de las misiones y de los ejercicios espirituales, y por los \u00abejemplos de vida y por la verdad de sus mandatos\u00bb, el m\u00ednimo Sim\u00f3n Mar\u00eda le dedica la traducci\u00f3n de <em>Gu\u00eda de pe\u00adcadores<\/em>. El prestigio que ya ten\u00eda el santo misionero en su tiempo le gan\u00f3 otras dedicatorias de libros: Miguel Alix, el <em>Hor<\/em><em>tus pastorum<\/em>; Luis Machon, <em>Diez Meditaciones, <\/em>y De Fla-court, <em>Diccionario de lengua malgache<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u00abTratado de vida espiritual\u00bb, de Vicente Ferrer<\/strong><\/p>\n<p>Los estudios sobre doctrina espiritual vicenciana se detie\u00adnen poco en las influencias venidas de Vicente Ferrer (1346-1419); sin embargo, pocos santos y autores fueron tan es\u00adtimados por nuestro Vicente como este otro dominico espa\u00f1ol, que escribi\u00f3 en lat\u00edn un <em>Tratado de vida espiritual. <\/em>Abelly en\u00adjuicia rectamente la importancia de esta obra, cuando afirma: \u00abTen\u00eda (el Sr. Vicente) una veneraci\u00f3n especial por san Vicen\u00adte Ferrer; hay que notar que en muchos de sus retiros espiri\u00adtuales hac\u00eda la lectura en este libro que el Santo escribi\u00f3, que\u00addando de tal manera grabadas en su esp\u00edritu las acciones m\u00e1s sobresalientes y las sentencias m\u00e1s santas, que las iba relatan\u00addo a lo largo de sus discursos\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente Ferrer hizo su presencia en el mundo cuando surg\u00eda la devoci\u00f3n moderna, pero su acci\u00f3n apost\u00f3lica traspa\u00ads\u00f3 con creces el retiro de los devotos, para dedicarse a la pre\u00addicaci\u00f3n. Ciertas referencias vicencianas a la condescendencia, a la direcci\u00f3n espiritual, a la humildad de Congregaci\u00f3n, al celo de los varones apost\u00f3licos, al traslado de la Iglesia, tienen su fuente de inspiraci\u00f3n en el <em>Tratado de vida espiritual<\/em>. M\u00e1s abundantes todav\u00eda son las alusiones al modo sencillo, llano y casero de predicar, expuesto en la misma obra por el Santo es\u00adpa\u00f1ol.<\/p>\n<p><strong>\u00abIntroducci\u00f3n a la vida devota\u00bb <\/strong>y <strong>\u00abTratado del amor de<\/strong> <strong>Dios\u00bb, de Francisco de Sales.<\/strong><\/p>\n<p>Humanismo y gracia, teolog\u00eda y literatura, se compaginan armoniosamente en las obras de Francisco de Sales. El santo Obispo representa el humanismo devoto; por medio de \u00e9l Vi\u00adcente de Pa\u00fal gusta las delicias de la devoci\u00f3n. La <em>introducci\u00f3n a la vida devota <\/em>(1608) y el <em>Tratado del amor de Dios <\/em>(1616), aut\u00e9nticas joyas de teolog\u00eda espiritual, ayudaron al Fundador de la Misi\u00f3n a comprender y a hablar de la oraci\u00f3n, el amor efectivo y afectivo, de la presencia de Dios, de la mansedum\u00adbre y de la dulzura. Su lectura es recomendada a las se\u00f1oras de la Caridad, a los Misioneros y a las Hijas de la Caridad. Ning\u00fan elogio tan sobresaliente sali\u00f3 de labios de Vicente como el referido al <em>Tratado del amor de Dios:<\/em><\/p>\n<p>\u00abObra inmortal y nobil\u00edsima, que public\u00f3 impulsado por la abundancia de su fruici\u00f3n del amor divino. Es un li\u00adbro ciertamente admirable, que tiene tantos pregoneros de la suavidad de su autor como personas que lo leen. Yo he procurado con todo inter\u00e9s que se leyera en nuestra co\u00admunidad como remedio universal para todos los l\u00e1ngui\u00addos, como aguij\u00f3n para los perezosos, como est\u00edmulo del amor, como escala para la perfecci\u00f3n. \u00a1Ojal\u00e1 todos lo ma\u00adnejasen con la dignidad que se merece! No habr\u00eda nadie que pudiera escaparse de su ardor\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abEjercicio de perfecci\u00f3n y virtudes cristianas\u00bb, de Alonso Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n<p>La producci\u00f3n literario espiritual de los padres de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas es abundant\u00edsima. San Vicente no disimul\u00f3 el gran afecto que les profesaba; para \u00e9l, \u00abson los grandes segado\u00adres de la mies del Se\u00f1or\u00bb. Ya conocemos algunos nombres de Jesuitas, amigos de Vicente, que fueron muy le\u00eddos en la co\u00admunidad: Juan Suffrand: <em>El a\u00f1o cristiano<\/em>; Juan Bautista Saint Jure: <em>Meditaciones, <\/em>y Juan Buys: <em>Manual de<\/em> <em>piadosas me\u00additaciones<\/em>.<\/p>\n<p>Pero el m\u00e1s c\u00e9lebre de todos fue el espa\u00f1ol Alonso Rodr\u00ed\u00adguez (1538-1618). La obra <em>Ejercicio de perfecci\u00f3n <\/em>se puso en se\u00adguida de moda en los noviciados y casas de formaci\u00f3n. Llano como la palma de la mano, Rodr\u00edguez trata casi exhaustiva\u00admente los temas que aborda. Escrita la obra en estilo familiar y salpicada de muchos ejemplos, conduce a los lectores a la pr\u00e1ctica de las virtudes cristianas; toda ella rezuma un tono de\u00advoto que recuerda unas veces la devoci\u00f3n moderna y otras el humanismo jesu\u00edtico,<\/p>\n<p>Cualquier lector familiarizado con la palabra de Vicente en\u00adcontrar\u00e1 coincidencias, imitaciones, comentarios, que ponen en evidencia al P. Rodr\u00edguez. Las ense\u00f1anzas sobre la humil\u00addad, la indiferencia o disponibilidad, la b\u00fasqueda de la gloria de Dios, son parte de la herencia doctrinal de Rodr\u00edguez o, tal vez sea m\u00e1s exacto decir, de la espiritualidad jesu\u00edtica conte\u00adnida en las <em>Constituciones <\/em>de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n el Sr. Vicente encomi\u00f3 la obra del P. Rodr\u00edguez, si bien no pudo elegir otro momento m\u00e1s solem\u00adne, pues se trataba entonces de distribuir las <em>Reglas o Consti\u00adtuciones de la Congregaci\u00f3n: <\/em>\u00abOh Se\u00f1or, que has dado una bendici\u00f3n tan grande a al\u00adgunos libros, por ejemplo, al que estamos leyendo ahora en la mesa, de forma que las almas que est\u00e1n bien pre\u00adparadas sacan de ellos mucho provecho para deshacerse de sus defectos y progresar en la perfecci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Tampoco ahora hemos pretendido agotar la lista de obras y autores que, militando bien en un movimiento espiritual o en otro, dejaron su huella en el ap\u00f3stol de la caridad. Un tra\u00adbajo m\u00e1s extenso sobre los fundamentos doctrinales de la pa\u00adlabra vicenciana deber\u00e1 tener en cuenta la vida y doctrina de los Santos Carlos Borromeo, Ignacio de Loyola, Francisco Ja\u00advier, Teresa de Jes\u00fas, Juan de \u00c1vila y Juan Eudes, adem\u00e1s de otros autores de todo tiempo, como San Agust\u00edn y Santo To\u00adm\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevado de la mano de amigos y maestros, nuestro mi\u00adsionero se introduce y participa de los ambientes espirituales que se crearon en Francia, a partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo xvi, y que dieron &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-las-grandes-corrientes-espirituales\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400001,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-400535","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>San Vicente: Las grandes corrientes espirituales - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-las-grandes-corrientes-espirituales\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente: Las grandes corrientes espirituales - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Llevado de la mano de amigos y maestros, nuestro mi\u00adsionero se introduce y participa de los ambientes espirituales que se crearon en Francia, a partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo xvi, y que dieron ... 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Presenci\u00f3, por lo mismo, la Guerra de los Treinta A\u00f1os entre Francia\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":119584,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-formadora-de-los-laicos\/","url_meta":{"origin":400535,"position":5},"title":"Luisa de Marillac, formadora de los laicos","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/01\/2016","format":false,"excerpt":"1.- Introducci\u00f3n y circunstancias ambientales. Cuando se me pidi\u00f3 este trabajo lo primero que se me ocurri\u00f3 es ir a las biograf\u00edas de Santa Luisa. En la primera biograf\u00eda, escrita por Nicol\u00e1s Gobill\u00f3n catorce a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, encontr\u00e9 esta cita: \"Desde el momento en que comenz\u00f3 las reuniones,\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"vicente luisa munecos","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/vicente-luisa-munecos-1024x768.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/vicente-luisa-munecos-1024x768.jpg?resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/vicente-luisa-munecos-1024x768.jpg?resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/vicente-luisa-munecos-1024x768.jpg?resize=700%2C400 2x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=400535"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400535\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":400536,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400535\/revisions\/400536"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400001"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=400535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=400535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=400535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}