{"id":400519,"date":"2017-04-05T08:10:34","date_gmt":"2017-04-05T06:10:34","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400519"},"modified":"2017-01-08T11:11:40","modified_gmt":"2017-01-08T10:11:40","slug":"pedro-berulle-1575-1629-voluntarismo-teo-cristocentrico-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-berulle-1575-1629-voluntarismo-teo-cristocentrico-iii\/","title":{"rendered":"Pedro de B\u00e9rulle (1575-1629): Voluntarismo teo-cristoc\u00e9ntrico (III)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400261 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/profetismo-fb-300x158.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" \/>La substancia del misterio de la encarnaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Para B\u00e9rulle, la encarnaci\u00f3n es el m\u00e1s alto de los misterios, pero, al mismo tiempo, el m\u00e1s humilde, al ser un \u00abanonadamien\u00adto\u00bb incomprensible de la persona del Verbo: \u00abEl, que era de condici\u00f3n divina no se reput\u00f3 ser igual a Dios, antes bien se anonad\u00f3, tomando la condici\u00f3n de esclavo y haci\u00e9ndose semejante a los hombres\u00bb (Flp 2, 6-7).<\/p>\n<p>\u00abSe anonad\u00f3\u00bb. Esta \u00abkenosis\u00bb del Verbo constituye la sus\u00adtancia de la encarnaci\u00f3n. B\u00e9rulle considera la encarnaci\u00f3n de dos maneras diversas: Una, a partir del t\u00e9rmino divino, del misterio de la voluntad divina que la decreta. En esta perspectiva pre\u00adsenta la substancia del misterio de la encarnaci\u00f3n en referencia al misterio trinitario. El anonadamiento del Verbo, que para \u00abdeificar al hombre se hace hombre\u00bb, le fascina. Al mismo tiempo se constituye en fuente de su doctrina espiritual y le proporciona uno de los temas de sus grandes reflexiones.<\/p>\n<p><em>La dispensaci\u00f3n del misterio de la encarnaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La otra manera de considerar el misterio de la encarnaci\u00f3n la centra B\u00e9rulle en el Verbo encarnado, el Verbo hecho hombre. En esta perspectiva considera la relaci\u00f3n de las dos naturalezas de Cristo a partir del t\u00e9rmino humano. Se\u00f1alemos que B\u00e9rulle aborda esta relaci\u00f3n bajo dos aspectos. Uno consiste en declarar que la naturaleza humana de Jes\u00fas est\u00e1 privada de subsistencia o persona propia. El otro aspecto consiste en afirmar que la naturaleza humana de Jes\u00fas subsiste en la persona del Verbo.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de la naturaleza humana de Jes\u00fas conduce a B\u00e9rulle a tratar de las modalidades hist\u00f3ricas de la encarnaci\u00f3n. Modalidades que se constituyen por los diversos \u00abestados\u00bb <em>y \u00abmisterios\u00bb. <\/em>Estados en los que Cristo, \u00abal querer santificar\u00bb \u00abtodos los estados humanos\u00bb, ha \u00abasumido el vestido y el estado de servidor como\u00bb hab\u00eda \u00abasumido su naturaleza\u00bb. \u00abMiste\u00adrios\u00bb en los que descubre con insistencia las humillaciones de Cristo en la infancia, en la tentaci\u00f3n del desierto, en la pasi\u00f3n, en la \u00abprivaci\u00f3n de la gloria debida\u00bb a su huma\u00adnidad.<\/p>\n<p>El anonadamiento del Verbo encarnado aparece m\u00e1s claramente todav\u00eda cuando B\u00e9rulle, de manera muy caracter\u00edstica, lo hace coincidir en Jes\u00fas con la privaci\u00f3n de subsistencia o persona humana. Esta privaci\u00f3n de subsistencia o de persona humana en Jes\u00fas es invocada por el fundador del Oratorio y por <em>el <\/em>superior de las Carmelitas como modelo de toda abnegaci\u00f3n cris\u00adtiana y, sobre todo, como fundamento del voto de servidum\u00adbre perpetua a Jes\u00fas en 1615. Al mismo tiempo despierta en \u00e9l un sentimiento de veneraci\u00f3n, de amor, de imitaci\u00f3n y le permite introducir en el marco neo-testamentario la idea de ano\u00adnadamiento heredada de los renano-flamencos.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de la naturaleza humana de Cristo <em>subsis\u00adtente <\/em>en el Verbo conduce a B\u00e9rulle a la idea de la subsis\u00adtencia del cristiano en Jes\u00fas: \u00abComo la humanidad de Jes\u00fas no tiene ser, vida y subsistencia m\u00e1s que en la divinidad, as\u00ed nos\u00adotros no debemos tener vida y subsistencia m\u00e1s que en su hu\u00admanidad y en su divinidad\u00bb. Esta \u00absubsistencia\u00bb tiene en \u00e9l \u00abgrandes resonancias metaf\u00edsicas\u00bb, que le permiten en un per\u00adfecto paralelismo hacer coincidir la \u00abvuelta a Dios\u00bb de la \u00abm\u00eds\u00adtica de las esencias\u00bb con las reflexiones espirituales de la Encar\u00adnaci\u00f3n: \u00abDios es la sustancia de la criatura, el Verbo la de la santa humanidad de Cristo, que tiene por su parte una funci\u00f3n an\u00e1loga referente a los miembros del cuerpo m\u00edstico y les per\u00admite volver a encontrar su relaci\u00f3n ontol\u00f3gica primitiva al Creador\u00bb. De esta manera Cristo en su humanidad es medio y de ninguna manera obst\u00e1culo, para llegar a la divinidad. M\u00e1s a\u00fan, es el \u00abmedio que contiene y cerca el fin\u00bb, \u00abel Sol\u00bb, al que no se puede mirar sin quedar deslumbrados, \u00abla vida, a la que tenemos que tender, el camino por el que tenemos que ir\u201d. El \u00abestablecimiento de Jes\u00fas\u00bb es el fundamento del ser y de la dignidad del cristiano, que subsiste espiritualmente en Cristo.<\/p>\n<p>La contemplaci\u00f3n de la humanidad de Jes\u00fas dependiente y subsistente en la persona divina proporciona sobre todo a B\u00e9rulle \u00abel estado ejemplar y arquetipo\u00bb de la total <em>sumisi\u00f3n a Dios, <\/em>a la que aspira desde su juventud. Las \u00abgrandes resonan\u00adcias metaf\u00edsicas\u00bb de la vuelta a Dios se cambian entonces en las consignas de renunciar a toda voluntad propia, de ofrecerse a Cristo en oblaci\u00f3n de amor y de adoraci\u00f3n, depender de \u00e9l, sub\u00adsistir en \u00e9l para vivir y obrar en \u00e9l: \u00abNo es suficiente que el hombre est\u00e9 subordinado, debe estar desapropiado, anonadado y apropiado a Jes\u00fas, subsistente en Jes\u00fas&#8230; viviendo en Jes\u00fas, fructificando en Jes\u00fas: \u00abYo soy la vid, vosotros los sarmientos\u00bb (Jn 15, 5)\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa vida del hombre es humillarse y anonadarse, referirse a Dios, unirse a Jes\u00fas, vivir y obrar en Jes\u00fas. Dios es el fin de los fines, Jes\u00fas es el medio de los medios <em>y <\/em>el medio que con\u00adtiene <em>y <\/em>cerca el fin\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh Jes\u00fas, que os conozca y me conozca! Me conozco y considero como un ser emanado, dependiente, referido, y referido a vos, a quien adoro como principio de mi ser y de todo ser, a quien busco como mi fin <em>y <\/em>fin supremo y eterno de todas las cosas. Me establezco en vos como en el fondo de mi ser, que no tiene ser y subsistencia m\u00e1s que en vos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDurante el caminar de mi ser, desde su principio hasta su fin y en la misma eternidad de su fin, veo a este ser m\u00edo sub\u00adsistente no en \u00e9l y por \u00e9l, sino en vos y por vos, que sois su subsistencia, como sois su origen y su fin. Quiero, pues, confor\u00admarme a mi estado y condici\u00f3n; quiero apoyarme en vos y unir\u00adme inseparablemente a vos, que sois mi apoyo, mi fuerza y mi refugio, ya que sin vos no soy nada y fuera de vos no puedo existir. Me entrego, pues, a vos como a mi refugio; me apoyo en vos como en mi subsistencia; me hago dependiente de vos y de vuestro querer, porque sois mi conducta y mi fuerza. Y os ofrezco, seg\u00fan vuestra palabra, este sacrificio de justicia; os rindo el tributo de mi ser y de mi vida, de mi dependencia y servidumbre, adorando vuestras grandezas, poderes, cualidades y perfecciones por mis imperfecciones, debilidades y mi nada\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMe refiero a vos y a vuestra alabanza no solo en vuestra persona, sino tambi\u00e9n en vuestras obras y os ofrezco todos los momentos y movimientos de mi ser y el \u00faltimo momento de mi vida, queriendo expirar en vos\u00bb.<\/p>\n<p>Semejante aspiraci\u00f3n de sumisi\u00f3n total del hombre a Dios en Jesucristo es posible, porque la Encarnaci\u00f3n es un misterio \u00abque une a Dios con el hombre y al hombre con Dios; un misterio que separa al hombre del pecado por la gracia y de \u00e9l mismo por una gracia secreta, suprema y propia de este mis\u00adterio\u00bb. Por eso \u00abse requiere separarse de s\u00ed mismo y de todo lo que nos hace subsistente en nosotros mismos, en Ad\u00e1n, y no en Jes\u00fas, que es nuestro Ad\u00e1n y nuestro todo\u00bb.<\/p>\n<p><em>Jesucristo, adorador perfecto que ama perfectamente al Padre<\/em><\/p>\n<p>A la mirada de B\u00e9rulle la encarnaci\u00f3n en su \u00absubstancia\u00bb <em>y <\/em>en su \u00abdispensaci\u00f3n\u00bb es un misterio de \u00ababnegaci\u00f3n\u00bb y de \u00abamor\u00bb. No obstante la distancia existente entre el ser in-creado y la criatura, \u00abDios sobrepasa todos los obst\u00e1culos y distancias infinitas por amor infinito\u00bb para unirse con el hom\u00adbre. Este misterio de \u00ababnegaci\u00f3n y de \u00abamor\u00bb hace de Jesucristo el adorador perfecto que ama perfectamente al Padre por sus \u00abactos\u00bb y por sus \u00abestados\u00bb. Adorar, equivale para B\u00e9rulle a \u00abreconocer el principio de donde se tiene el ser\u00bb y a entrar en el dinamismo esencial de la criatura, que la orienta a Dios, \u00abprincipio incomprensible\u00bb o \u00abdeidad fontal del Padre\u00bb de donde ha salido. La realizaci\u00f3n de este reconocimiento y de este dinamismo transforman al ser creado en puro acto de adoraci\u00f3n y de amor. Gracias a la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, Jesucristo realiza esta donaci\u00f3n amorosa, al apreciar perfectamente la grandeza divina y al poseer la dignidad infinita necesaria a la perfecci\u00f3n del homenaje religioso: \u00abJesucristo nuestro Se\u00f1or, como tiene doble naturaleza, tiene tambi\u00e9n doble mirada hacia Dios. Hacia Dios como Padre suyo en su divinidad, hacia Dios en su huma\u00adnidad, de la que el Padre es Dios, como es Dios de toda cria\u00adtura\u00bb.<\/p>\n<p>De esta manera tenemos al tiempo \u00abun Dios infinitamente adorable y un adorador infinito\u00bb, capaz no s\u00f3lo de realizar esta adoraci\u00f3n amorosa, sino de definirla de manera \u00abejemplar\u00bb y \u00absobreeminente\u00bb: \u00abDesde toda la eternidad exist\u00eda un Dios infi\u00adnitamente adorable, pero no exist\u00eda todav\u00eda un adorador infinito; exist\u00eda un Dios, digno de ser infinitamente amado y servido, pero no hab\u00eda ning\u00fan hombre ni servidor infinito, capaz de realizar un servicio y un amor infinitos. Vos sois ahora, \u00a1oh Jes\u00fas!, este adorador, este hombre, este servidor infinito&#8230; para satis\u00adfacer plenamente a este deber y para rendir este homenaje divi\u00adno. Vos sois este hombre que ama, adora y sirve a la majestad suprema como es digna de ser amada, servida, honrada. Y como hay un Dios digno de ser adorado, servido y amado, hay tam\u00adbi\u00e9n en vos, mi se\u00f1or Jes\u00fas, un Dios que le adora, le ama y le\u00a0 sirve por toda la eternidad en la naturaleza que ha sido unida a vuestra persona en la plenitud de los tiempos&#8230; \u00a1Oh grandeza del misterio de la encarnaci\u00f3n que establece un estado y una dignidad infinita en el ser creado!.<\/p>\n<p>Esta adoraci\u00f3n y este amor brotan naturalmente en Jes\u00fas e invaden desde el primer momento espont\u00e1neamente su pensa\u00admiento: \u00abEste hombre, que se llama Jes\u00fas, siendo Dios por este misterio (de la encarnaci\u00f3n) y viendo por la luz de la gloria&#8230; que era Dios, no hay duda de que su primer deber y su primera, operaci\u00f3n en esta visi\u00f3n <em>y <\/em>vida bienaventurada ha sido adorar por su naturaleza humana a la unidad suprema de la esencia divina. Y siguiendo el orden de los or\u00edgenes y emanaciones eternas, en el que es el Hijo \u00fanico de Dios, y el segundo despu\u00e9s del Padre, se ha aplicado inmediatamente a admirar y a adorar el poder de su Padre al engendrarle, su propio nacimiento, su subsistencia, su filiaci\u00f3n \u00fanica y eterna en el seno de su Padre. Y puesto que la primera operaci\u00f3n de Jes\u00fas en su divinidad es la producci\u00f3n del Esp\u00edritu santo, de quien es, con el Padre, el principio, siguiendo el mismo orden de las operaciones divinas, ha visto y adorado tambi\u00e9n en el mismo instante esta emanaci\u00f3n divina, este esp\u00edritu eterno, este amor personal, del cual es la fuente y el origen de la divinidad\u2026<\/p>\n<p><em>Jesucristo, origen y principio del cristiano<\/em><\/p>\n<p>B\u00e9rulle hace referencia con complacencia incansable al tema paulino de la segunda creaci\u00f3n: \u00abSomos creados en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ef 2, 10). Para \u00e9l, el \u00abPadre es el principio de las obras de la naturaleza\u00bb, del ser de la criatura y Jesucristo es el principio, el origen del cristiano, nueva criatura.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la referencia al tema de los dos principios, B\u00e9rulle expresa con claridad y profundidad que la vida cristiana es una nueva creaci\u00f3n. Abordar la vida espiritual bajo este aspec\u00adto, le lleva a afirmar la novedad radical de la obra de Cristo en relaci\u00f3n a la creaci\u00f3n, hasta llegar a afirmar de \u00e9ste que es principio y Padre: \u00abEl es nuestro Padre y nuestro principio en cuanto a la gracia y, partiendo de esto, en cuanto a nuestra natu\u00adraleza, ya que somos una nueva criatura que recibe un nuevo ser y una nueva naturaleza&#8230; por v\u00eda de creaci\u00f3n, que es una acci\u00f3n por la que se reciben no las cosas adyacentes al ser y a la natura\u00adleza sino la naturaleza y el mismo ser. San Pablo llama a nuestra santificaci\u00f3n, creaci\u00f3n, y afirma que \u00absomos creados en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ef 2, 10)\u00bb.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n en Cristo nos reconcilia con nuestra condici\u00f3n de criatura. En Jes\u00fas volvemos a recuperar nuestra capacidad de adoraci\u00f3n y de amor, perdida por el pecado. M\u00e1s a\u00fan: \u00abel derecho a ser\u00bb, que \u00abhemos perdido\u00bb<sup>,<\/sup> \u00abse otorga a Jesucristo, cuando Dios le da la naturaleza humana y le <em>hace jefe <\/em>de la misma\u00bb. Solamente \u00aben \u00e9l se nos devuelve\u00bb este derecho per\u00addido. Y ello en raz\u00f3n de la \u00abplenitud de la divinidad que le habita\u00bb y \u00able hace ser una capacidad de las almas, del mismo modo que Dios es una capacidad de sus criaturas\u00bb. La conse\u00adcuencia es clara: \u00abs\u00f3lo tenemos derecho a ser en Jesucristo, por \u00e9l y para \u00e9l\u00bb. Fuera de Jesucristo, nuestro ser, en su estado actual, es \u00abun ser fallido e imperfecto, un vac\u00edo que tiene nece\u00adsidad de ser colmado\u00bb. La raz\u00f3n estriba en que Cristo \u00abnues\u00adtro jefe, ejerce en nosotros una influencia continua de ser, de vida y de gracia\u00bb. Ser, vida y gracia deificadora que nos esta\u00adblecen \u00aben el ser espiritual que es la verdadera existencia\u00bb. S\u00f3lo \u00abJes\u00fas es la terminaci\u00f3n de nuestro ser, que subsiste en \u00e9l y solamente tiene su perfecci\u00f3n en \u00e9l\u00bb. Por eso \u00abdebemos mirar a Jes\u00fas como nuestra terminaci\u00f3n, puesto que lo es y lo quiere ser, de la misma manera que el Verbo es la terminaci\u00f3n de la naturaleza humana que subsiste en \u00e9l\u00bb. La \u00abincorporaci\u00f3n\u00bb en Cristo \u00abcomo parte de \u00e9l mismo\u00bb, la teolog\u00eda del cuerpo m\u00edstico se constituye as\u00ed en la clave de la b\u00f3veda de la s\u00edntesis berulliana: \u00abO no sois m\u00e1s que pura nada ante Dios, o sois miembros de Jesucristo, incorporados a \u00e9l por su gracia, vivifi\u00adcados en \u00e9l por su Esp\u00edritu y no siendo m\u00e1s que uno con \u00e9l en honor de la unidad sagrada que tiene con su Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Para llegar a realizar en nosotros el ser \u00abhijos de Dios y miembros de Jesucristo\u00bb, para \u00abestar y vivir en Jesucristo\u00bb,<\/p>\n<p>tenemos que entrar en el misterio de la encarnaci\u00f3n. Misterio que despoja a la naturaleza humana de Jes\u00fas de la finitud de su propia \u00absubsistencia o persona humana\u00bb y lleva a los hombres al \u00abanonadamiento\u00bb de ellos mismos: \u00abEn el misterio de la encarnaci\u00f3n hay una especie de anonadamiento de la naturaleza humana, que est\u00e1 despojada de su propia subsistencia o persona humana para ser establecida en la persona del Verbo. De la mis\u00adma manera en la gracia, que mana de esta encarnaci\u00f3n adorable como de una fuente viva, hay una especie de anonadamiento en nosotros mismos y de establecimiento en Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>Esta gracia de incorporaci\u00f3n, de \u00abestablecimiento en Jes\u00fas\u00bb exige un \u00abrenunciamiento\u00bb espiritual que \u00abalcanza al fondo de nuestro ser\u00bb hasta llegar a \u00abla p\u00e9rdida de nosotros mis\u00admos\u00bb: \u00abFeliz renunciamiento que, al hacernos perder lo que estaba perdido en nosotros, nos hace poseer lo que subsiste y vive eternamente en Jes\u00fas, y perdi\u00e9ndonos nosotros mismos po\u00adseemos a Jes\u00fas y Jes\u00fas es m\u00e1s que nosotros\u00bb. Miembros de Cristo, \u00abno debemos obrar m\u00e1s que por el esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb. Para conseguirlo, \u00abdebemos desposeernos no de nuestro esp\u00edritu, sino de toda adherencia a nuestro esp\u00edritu, de toda propiedad, para ser pose\u00eddos por el Esp\u00edritu de Dios\u00bb. Ser miembros del cuerpo m\u00edstico, equivale a recibir el esp\u00edritu de Jes\u00fas, vida eterna. \u00abEstas cosas, exclama B\u00e9rulle, maravillan: &#8230;la santidad divina nos separa de nosotros, nos incorpora a Jes\u00fas, nos eleva hasta el trono de Dios, que es la vida y lo propio de Dios\u00bb. Por la \u00abincorporaci\u00f3n\u00bb a Cristo, la \u00abadherencia\u00bb a \u00e9l, la \u00absub\u00adsistencia\u00bb en \u00e9l podemos participar de la vida de Dios\u2026 llegar a la uni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p><em>El retorno a Dios<\/em><\/p>\n<p>Principio universal de toda criatura, Dios es tambi\u00e9n el fin de los fines. Todo lo que emana de \u00e9l, debe, de alguna manera, retornar a \u00e9l: \u00abComo Dios es el primer principio, es tambi\u00e9n el fin \u00faltimo de todas las cosas. En esta calidad es menester que tendamos a \u00e9l en el estado de nuestra vida y en todas nuestras acciones. Como principio, tenemos que adorarle y depender de su conducta y providencia; como fin \u00faltimo, tenemos que amarle y tenerle por fin de nuestra vida y de nuestras obras\u00bb.<\/p>\n<p>La vuelta de la criatura a Dios se realiza eminentemente en Jes\u00fas, al ser el adorador y el amador perfecto del Padre. A trav\u00e9s de su naturaleza humana, Jes\u00fas, \u00abpor los diversos grados y condiciones de su ser, recapitula\u00bb en \u00e9l \u00abtodas las criaturas\u00bb. En raz\u00f3n de su persona divina, \u00abhay una relaci\u00f3n continua de todo lo que es en orden a su Padre y su ser y su vida consisten en esta relaci\u00f3n. Incluso, hablando con propiedad, su vida no es m\u00e1s que una vida sustancial y personalmente relativa de lo que \u00e9l es en relaci\u00f3n a su principio \u00fanico\u00bb. De ah\u00ed que todo en Cristo es movimiento hacia el Padre: \u00abEl mismo universo, que ha salido de Dios, retorna a Dios, al ser reunido con y unido a Dios&#8230; por este misterio divino\u00bb (de la encarnaci\u00f3n). M\u00e1s a\u00fan, al haber descendido hasta la criatura en la persona del Verbo, Dios refiere y vuelve toda criatura a \u00e9l en la naturaleza humana del Verbo encarnado:<\/p>\n<p>Al contemplar estos altos misterios, vemos c\u00f3mo el Hijo \u00fanico de Dios, al recibir de su Padre su propia esencia, quiere con su Padre con un querer necesario comunicarla al Esp\u00edritu santo&#8230; En la ple\u00adnitud de los tiempos, quiere todav\u00eda con un querer libre y digno de un agradecimiento infinito dar su esencia a una criatura y unirse a su criatura por su propia substancia y subsistencia. Jes\u00fas, avan\u00adzando en las v\u00edas de su amor y de su bondad y vi\u00e9ndose llevar en \u00e9l mismo la comunicaci\u00f3n inefable de la divinidad a nuestra humanidad, quiere llevar esta humanidad unida a su divinidad en nuestros corazones y en nuestros cuerpos para santificarlos en \u00e9l y unirnos a \u00e9l. Jes\u00fas, uni\u00e9ndose as\u00ed a nosotros, nos une a su huma\u00adnidad, y por su humanidad a su divinidad y por \u00e9l al Padre.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el comienzo y el progreso, la salida y la vuelta del viaje del Verbo eterno, que sale del seno de su Padre y desciende de lo m\u00e1s alto de los cielos para anonadarse en la tierra y unirse a nuestra humanidad. He aqu\u00ed el estado y el fin del misterio de la Encarnaci\u00f3n&#8230; Tambi\u00e9n vemos que el Verbo encarnado toca la tierra y la santifica por su humanidad, toca el cielo y lo glorifica por su divinidad.<\/p>\n<p>Porque somos de Cristo <em>y <\/em>Cristo de Dios, podemos, en defi\u00adnitiva, participar de la vida de Dios, retornar a Dios, unirnos a Dios:<\/p>\n<p>Existe un hombre, hombre de la misma condici\u00f3n que nosotros&#8230; que es relaci\u00f3n sustancial y personal a Dios, a quien mira y ama como a su Padre, a quien contempla y adora como a su Dios&#8230; y a todos los que el Padre ha elegido y hecho suyos antes de todos los siglos y a los cuales ha dado en la plenitud de los tiempos a su Hijo encarnado&#8230; y a quienes el Hijo atrae todos los d\u00edas a la unidad de su persona divina, uni\u00e9ndoles a su humanidad dei\u00adficada y haci\u00e9ndoles sus miembros. Todos estos, digo, tienen el ho\u00adnor de entrar en la relaci\u00f3n divina y adorable del Hijo \u00fanico con su Padre. Su relaci\u00f3n les hace retornar a todos a este principio incomprensible del que procede todo ser creado e increado y les devuelve a quien es el Padre y Dios de ellos.<\/p>\n<p>De esta manera toda la creaci\u00f3n, que emana de Dios a trav\u00e9s de su Verbo creador, vuelve a \u00e9l a trav\u00e9s del Verbo encarnado.<\/p>\n<p>El hombre solo puede entrar en este movimiento de retorno a Dios, solo puede unirse a \u00e9l, cuando \u00abse adhiere a Jesucristo\u00bb, vida y fuente de vida, \u00abmedio de los medios\u00bb; cuando se conforma a los \u00abestados\u00bb y \u00abmisterios\u00bb de Cristo. Estos \u00abestados\u00bb y \u00abmisterios\u00bb, son para nosotros, en las mismas condiciones, fuente de vida:<\/p>\n<p>Todos estos estados y misterios son deificados y, por tanto, tienen una dignidad divina, una potencia suprema, una operaci\u00f3n santa <em>y <\/em>son realizados para la gloria de Dios y para nuestra propia utili\u00addad&#8230; El designio de Dios es que estos estados sean honrados, por apropiados y aplicados a nuestras almas. Y como \u00e9l reparte sus dones y sus gradas, tambi\u00e9n reparte sus estados y misterios entre los hombres.<\/p>\n<p>Adherirse a Cristo, conformarse a los \u00abestados\u00bb y \u00abmiste\u00adrios\u00bb de Cristo, requiere el anonadamiento, la abnegaci\u00f3n del hombre. Cristo se humill\u00f3, se anonad\u00f3 por nosotros. La vida cristiana consiste en seguirle en este camino de abnegaci\u00f3n, de anonadamiento. Para que el cristiano est\u00e9 incorporado a Cristo, tiene que aceptar libremente ser \u00abesclavo\u00bb de este Cristo y consentir a su \u00abnada\u00bb:<\/p>\n<p>As\u00ed como el Hijo eterno de Dios en su naturaleza humana no tiene persona humana, es decir, no tiene yo humano sustancial y perso\u00adnalmente, as\u00ed tambi\u00e9n el hijo adoptivo de Dios, conducido por su gracia, no debe moral y espiritualmente (hablando) tenerla. Honro, pues, esta privaci\u00f3n que la humanidad de Jes\u00fas tienen de su propia subsistencia&#8230; Renuncio a todo poder, autoridad y libertad que tengo de disponer de m\u00ed&#8230; dimito totalmente de ella entre las manos de Jes\u00fas&#8230; para realizar todo querer y poder (que tiene) sobre m\u00ed. M\u00e1s a\u00fan, quiero que no haya nada de m\u00ed mismo en m\u00ed; quiero poder decir de acuerdo con San Pablo: &#8216;vivo, pero ya no yo, sino Jesucristo vive en m\u00ed&#8217; (G\u00e1l 2, 20). Y de acuerdo con la raz\u00f3n profunda de san Agust\u00edn, quiero que el esp\u00edritu de Jesucristo sea el esp\u00edritu de mi esp\u00edritu y la vida de mi vida. Y as\u00ed como el Hijo de Dios, por derecho de subsistencia, est\u00e1 en posesi\u00f3n de la naturaleza humana, a la que ha unido a su persona, as\u00ed tam\u00adbi\u00e9n quiero que, por derecho de un poder especial y particular, Jes\u00fas se digne entrar en posesi\u00f3n de mi esp\u00edritu, de mi estado y de mi vida y que s\u00f3lo sea una desnuda capacidad y un puro vac\u00edo de m\u00ed mismo,<\/p>\n<p>Lo que B\u00e9rulle pretende, en definitiva, a trav\u00e9s del voluntarismo, es hacer vivir al hombre en un estado consciente y cons\u00adtante de <em>religi\u00f3n, <\/em>es decir, de sumisi\u00f3n total a Dios para llegar a la uni\u00f3n con \u00e9l. Sumisi\u00f3n y uni\u00f3n a las que el hombre solo tiene acceso \u00abadhiri\u00e9ndose\u00bb a Cristo, \u00absubsistiendo\u00bb en \u00e9l, \u00abin\u00adcorpor\u00e1ndose\u00bb a \u00e9l, \u00abviviendo\u00bb en y de su \u00abesp\u00edritu\u00bb. Por ello el voluntarismo, originariamente teoc\u00e9ntrico, se transforma en \u00e9l en un voluntarismo cristoc\u00e9ntrico. Este \u00faltimo voluntarismo le permite de manera menos formal, pero m\u00e1s real que el pri\u00admero, renunciar a toda voluntad propia \u2014hasta llegar al anona\u00addamiento del yo\u2014, ofrecerse a Cristo en oblaci\u00f3n de adoraci\u00f3n y de amor al Padre para establecerse en uni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>El fundador del Oratorio, el superior de las Carmelitas pro\u00adclama: Todas las gracias, que Dios distribuye en la tierra, se conceden para obrar mejor. La tierra no es lugar de fruici\u00f3n, sino lugar de opera\u00adci\u00f3n. El consuelo y la fruici\u00f3n, que Dios otorga alguna vez al alma, no son para instalarse en ellos&#8230; sino para trabajar despu\u00e9s mejor. En el cielo tenemos toda una eternidad para gozar; pero el poco tiempo que tenemos de estar es la tierra, es para obrar&#8230; sin embargo buscamos la fruici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los documentos hist\u00f3ricos prueban ampliamente la actividad diplom\u00e1tica, pol\u00edtica, religiosa de este espiritual y tanto su obra literaria como su correspondencia hacen constatar las v\u00edas del \u00abrigor\u00bb, de la \u00ababnegaci\u00f3n\u00bb en el caminar del ser humano hacia Dios en esta tierra. No obstante, en la doctrina, en el m\u00e9todo, en la pr\u00e1ctica de B\u00e9rulle, referentes a descubrir, realizar y unirse a la voluntad de Dios, se habla de \u00abaplicaciones\u00bb, \u00abadherencias\u00bb, \u00aboblaciones\u00bb, \u00abmiradas\u00bb, \u00abpurezas de intenci\u00f3n\u00bb, es decir, acti\u00adtudes, tendencias, movimientos, actos interiores orientados a una \u00abreligi\u00f3n interior\u00bb. La acci\u00f3n concreta, el quehacer cotidiano, las obras de gran relevancia socio-pol\u00edtico-religiosa o de gran in\u00adtimidad personal, como \u00ablugar\u00bb de b\u00fasqueda y de realizaci\u00f3n de la voluntad de Dios, de encuentro y uni\u00f3n con Dios, no tienen cabida en la perspectiva espiritual de este genial y original teorizante de la \u00abm\u00edstica de las esencias\u00bb, de la \u00abreligi\u00f3n del Verbo encarnado\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La substancia del misterio de la encarnaci\u00f3n Para B\u00e9rulle, la encarnaci\u00f3n es el m\u00e1s alto de los misterios, pero, al mismo tiempo, el m\u00e1s humilde, al ser un \u00abanonadamien\u00adto\u00bb incomprensible de la persona del Verbo: &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-berulle-1575-1629-voluntarismo-teo-cristocentrico-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-400519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","no-post-thumbnail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Pedro de B\u00e9rulle (1575-1629): Voluntarismo teo-cristoc\u00e9ntrico (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-berulle-1575-1629-voluntarismo-teo-cristocentrico-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pedro de B\u00e9rulle (1575-1629): Voluntarismo teo-cristoc\u00e9ntrico (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La substancia del misterio de la encarnaci\u00f3n Para B\u00e9rulle, la encarnaci\u00f3n es el m\u00e1s alto de los misterios, pero, al mismo tiempo, el m\u00e1s humilde, al ser un \u00abanonadamien\u00adto\u00bb incomprensible de la persona del Verbo: ... 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