{"id":400514,"date":"2017-04-01T08:06:22","date_gmt":"2017-04-01T06:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400514"},"modified":"2017-01-08T11:08:39","modified_gmt":"2017-01-08T10:08:39","slug":"pedro-berulle-1575-1629-voluntarismo-teo-cristocentrico-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-berulle-1575-1629-voluntarismo-teo-cristocentrico-i\/","title":{"rendered":"Pedro de B\u00e9rulle (1575-1629): Voluntarismo teo-cristoc\u00e9ntrico (I)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400261 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/profetismo-fb-300x158.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" \/>El caminar doctrinal y espiritual de B\u00e9rulle<\/em><\/p>\n<p>Pedro de B\u00e9rulle var\u00eda mucho a trav\u00e9s de su existencia. El ritmo de esta variaci\u00f3n acompa\u00f1a y sigue al movimiento de su vida y de su pensamiento. S\u00f3lo a trav\u00e9s de este movimiento se puede descubrir la evoluci\u00f3n de su doctrina y de su aspiraci\u00f3n espiritual Evoluci\u00f3n progresiva, sin duda. Sin embargo, en su proceso se entremezclan avances y retrocesos. Las nuevas adqui\u00adsiciones se confrontan con lo ya conocido y vivido. Y esta con\u00adfrontaci\u00f3n engendra, en raz\u00f3n de lucidez y de un deseo de escla\u00adrecimiento, transformaciones incesantes en su pensamiento, orien\u00adtaciones nuevas en su caminar espiritual, una s\u00edntesis doctrinal l\u00facida y original.<\/p>\n<p>La obra del autor de las <em>Grandeurs de J\u00e9sus <\/em>constituye \u00abla tentativa de s\u00edntesis, que quiz\u00e1 haya ido m\u00e1s lejos, entre la m\u00eds\u00adtica de la esencia, de inspiraci\u00f3n dionisiana, y una devoci\u00f3n pro\u00adfunda a la humanidad de Jes\u00fas\u00bb. Antes de llegar a esta s\u00edntesis, B\u00e9rulle se encuentra inmerso doctrinal y vivencialmente primero en una \u00abactitud religiosa voluntarista que conduce al voto de servidumbre\u00bb, despu\u00e9s en el \u00abreconocimiento de la dependencia ontol\u00f3gica, en el orden de la naturaleza y de la gracia, reconoci\u00admiento que constituye propiamente la adoraci\u00f3n\u00bb. En su vida se detectan, pues, dos per\u00edodos: uno, en el que la virtud preferida para \u00e9l es la humildad. Es el B\u00e9rulle que describe Bremond, im\u00adpregnado todo \u00e9l de la virtud de la religi\u00f3n. Otro, en el que, al acentuarse en \u00e9l la influencia del tomismo, la virtud de la humildad cede la preeminencia a la caridad. En este per\u00edodo, Cristo es el adorador perfecto que ama perfectamente al Padre.<\/p>\n<p>No obstante la distinci\u00f3n de estos dos per\u00edodos, es menester se\u00f1alar que ambos se ven atravesados por la interferencia del \u00abteocentrismo\u00bb en el \u00abcristocentrismo\u00bb y por la repercusi\u00f3n del cristocentrismo en el teocentrismo. Esta referencia y esta reper\u00adcusi\u00f3n permiten descubrir de la manera m\u00e1s clara posible los puntos de referencia, que se\u00f1alan la trayectoria de la evoluci\u00f3n de B\u00e9rulle.<\/p>\n<p>En la perspectiva que nos interesa, se requiere se\u00f1alar que el teocentrismo de B\u00e9rulle es <em>voluntarista. <\/em>Este voluntarismo teo-c\u00e9ntrico no s\u00f3lo es para \u00e9l amor y descubrimiento de la grandeza divina, sino tambi\u00e9n justificaci\u00f3n del anonadamiento bajo todas sus formas. La insistencia en preferir el amor al conocimiento proviene en \u00e9l de este voluntarismo teoc\u00e9ntrico y se justifica por\u00adque es condici\u00f3n del conocimiento: s\u00f3lo se llega a conocer por experiencia viva, por simpat\u00eda hacia el ser amado y por lucidez en la respuesta al amor. Preferir el amor al conocimiento no tiene, en definitiva, para B\u00e9rulle m\u00e1s que una raz\u00f3n: la uni\u00f3n con Dios por la v\u00eda del amor va m\u00e1s lejos que la establecida por la v\u00eda del conocimiento. La \u00abteolog\u00eda m\u00edstica\u00bb del Pseudo Dioni-sio, de san Agust\u00edn, de los m\u00edsticos renano-flamencos, de san Bue\u00adnaventura, de Balma, de Benito de Canfeld le hacen cobrar con\u00adciencia de la preeminencia de la uni\u00f3n con Dios por amor sobre la conciencia que se puede tener de esta uni\u00f3n: el lenguaje se vac\u00eda de sentido y la teolog\u00eda pierde su significaci\u00f3n cuando no son expresi\u00f3n de la experiencia amorosa de la uni\u00f3n con Dios. El amor para B\u00e9rulle eleva el alma a Dios y atrae a Dios al alma. El alma, en efecto, \u00abest\u00e1 m\u00e1s all\u00ed donde ama que all\u00ed donde anima&#8230; por el amor posee a Dios desde la tierra, tal como es en s\u00ed mismo, y no como est\u00e1 en ella. Porque el amor nos trans\u00adporta de nosotros a \u00e9l, m\u00e1s a\u00fan, nos convierte en lo que \u00e9l es al deificamos y transformarnos en Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El amor, principio de edificaci\u00f3n, es tambi\u00e9n origen del cono\u00adcimiento de los misterios. Por eso, cuando B\u00e9rulle se eleva a la contemplaci\u00f3n del designio de Dios sobre el mundo, lo hace en \u00abesp\u00edritu de humildad y de piedad\u00bb. Est\u00e1 convencido de que es necesario buscar \u00abentrar mucho m\u00e1s por reverencia y por amor en sus luces que por luz en su amor, aun cuando desear\u00edamos recibir de \u00e9l una y otra cualidad e impresi\u00f3n, en la conducta de nuestros movimientos y afectos hacia un objeto y un misterio de amor y de luz conjuntamente\u00bb.<\/p>\n<p>El cristocentrismo, por otra parte, permite a B\u00e9rulle dar res\u00adpuesta a los problemas planteados por la \u00abm\u00edstica abstracta\u00bb: Cristo permite acceder al conocimiento de la voluntad divina. En \u00e9l y a trav\u00e9s de \u00e9l, el esp\u00edritu del hombre puede unirse a la voluntad divina. \u00abVivir en Jes\u00fas\u00bb, \u00absubsistir en Jes\u00fas\u00bb, \u00abadhe\u00adrirse a Jes\u00fas\u00bb, \u00abconformarse\u00bb a todos sus \u00abestados\u00bb adquieren un sentido mucho m\u00e1s concreto y menos formal que \u00abtener un mismo esp\u00edritu con Dios\u00bb (1 Cor 6, 17). El anonadamiento del hombre ante Dios, a diferencia de los m\u00edsticos renano-flamencos y de Canfeld, se justifica m\u00e1s que por la condici\u00f3n de criatura por el anonadamiento de Cristo ante el Padre.<\/p>\n<p><em>La voluntad de perfecci\u00f3n: exigencia de anonadamiento<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s del atentado fallido de Ch\u00e1tel (Chastel) contra En\u00adrique IV (1594), la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas es expulsada de Francia (1595). B\u00e9rulle, alumno de teolog\u00eda ese a\u00f1o en el famoso colegio de Clermont, fundado por los jesuitas en 1564, vuelve a casa de su madre y sigue los cursos de teolog\u00eda en la Sorbona. Un texto, publicado por Houssaye, nos informa del estado de esp\u00edritu del joven estudiante. B\u00e9rulle manifiesta en este escrito un voluntarismo tenso, expresado en su decisi\u00f3n de concebir \u00abtodas las tardes y todas las ma\u00f1anas y con frecuencia durante todo el d\u00eda un gran deseo de tender a la mayor perfecci\u00f3n que le sea posible, de renunciar a todos los dem\u00e1s deseos\u00bb. La motivaci\u00f3n profunda de todas sus acciones ser\u00e1 la voluntad de Dios y su objetivo pre\u00adtender la victoria sobre s\u00ed mismo. Esta voluntad de perfecci\u00f3n reclama en \u00e9l una exigencia de abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De 1596 a 1602, B\u00e9rulle se encuentra inmerso en el ambiente espiritual de la residencia Acarie, donde la \u00abespiritualidad abs\u00adtracta\u00bb tiene su hogar privilegiado. Madame Acarie<sub>;<\/sub> Duval, Be\u00adnito de Canfeld y sobre todo Dom Beaucousin, su director de 1596 a 1602? ejercen en \u00e9l una gran influencia.<\/p>\n<p>En 1597 el joven B\u00e9rulle publica, con la aprobaci\u00f3n de Du-val, el <em>Bref discours de l&#8217;abn\u00e9gation int\u00e9rieure. <\/em>El libro es, ante todo, una adaptaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n un distanciamiento del <em>Breve compendio intorno alla perfezione cristiana<\/em><em><sup>,<\/sup><\/em> del que \u00abdos tercios\u00bb pasan a ser texto original de B\u00e9rulle\u00bb. Incluso admitiendo que en el origen de estas adaptaciones se encuentran el pensa\u00admiento y las preferencias del cartujo Dom Beaucousin, no se pue\u00adde dudar, sin embargo, que el <em>Bref discours <\/em>es una fuente indis\u00adcutible del pensamiento de B\u00e9rulle y una referencia v\u00e1lida para el estudio de su evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El joven autor presenta su obra como una \u00absimple pratique\u00bb, es decir, un <em>m\u00e9todo <\/em>\u00abde abnegaci\u00f3n sin persuasi\u00f3n\u00bb. Para \u00e9l todo parece deducirse de dos principios: <em>el amor a Dios y el amor a uno mismo. <\/em>Amores que, por otra parte, est\u00e1n en continuo y perpetuo antagonismo y as\u00ed los presenta \u00e9l desde el principio. Lo importante es descubrir los mil y un enga\u00f1os del <em>amor propio <\/em>y utilizar los medios aptos para aniquilarlo, a fin de conseguir la perfecci\u00f3n en el amor a Dios hasta llegar al puro amor y a la uni\u00f3n divina. El precio requerido para ello es llegar a la <em>abne\u00adgaci\u00f3n total.<\/em><\/p>\n<p>El fundamento de esta abnegaci\u00f3n es el conocimiento de s\u00ed, inseparable del conocimiento de Dios. Este conocimiento lleva a experimentar la <em>\u00abvileza\u00bb, <\/em>m\u00e1s exactamente la <em>\u00abnada\u00bb <\/em>del hom\u00adbre: \u00abEl alma debe reconocerse y estimarse nada, puesto que ha sido creada de nada y se convertir\u00e1 en nada\u00bb. S\u00f3lo a Dios pertenece el ser. Entrar en la perspectiva del \u00abtodo\u00bb de Dios y de la \u00abnada\u00bb del hombre, requiere que \u00e9ste se reduzca a su nada esencial y la acepte. La intenci\u00f3n, que anima desde el inte\u00adrior a la abnegaci\u00f3n, es un esfuerzo requerido para llegar a la liberaci\u00f3n interior. Su objetivo: evitar al hombre caer en la ilu\u00adsi\u00f3n de la complacencia de s\u00ed mismo, incluso de la complacencia en el sentimiento y en el acto interior de la virtud, de los \u00abefec\u00adtos divinos\u00bb recibidos. S\u00f3lo as\u00ed ser\u00e1 todo disponibilidad y con\u00adsentir\u00e1 en dejarse conducir no por su propio esp\u00edritu, sino por el esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p>B\u00e9rulle, prudente y ansioso de ortodoxia, expone los grados del ascenso espiritual que conducen al alma a la perfecci\u00f3n. Grados que van desde la <em>indiferencia <\/em>a toda relevancia social, la <em>abnegaci\u00f3n <\/em>a todo lo referente al esp\u00edritu, la <em>renuncia <\/em>a la parte \u00absuprema del esp\u00edritu\u00bb <em>(apex mentis) <\/em>hasta conducir al alma a una <em>pasividad absoluta\u00bb. La <\/em>idea del \u00abconsentimiento pasivo\u00bb lleva a declarar a B\u00e9rulle la exigencia de \u00abla correspondencia fiel y de la cooperaci\u00f3n del alma\u00bb a la acci\u00f3n de Dios, incluso en \u00abel estado ocioso\u00bb. A pesar de se\u00f1alar que la dormici\u00f3n de las potencias no excluye necesariamente la actividad del fondo del alma, sin embargo termina afirmando que en un estado determinado este fondo del alma debe ser pasivo. Cuando se est\u00e1 en \u00e9l, es necesario no \u00abpermitir que ella (el alma) ejerza otro quehacer a no ser el de recibir con sumisi\u00f3n, indiferencia y paciencia de esp\u00edritu la infusi\u00f3n divina, sin que levante la cima de su actividad hacia ella para penetrarla moment\u00e1nea y r\u00e1pida\u00admente\u00bb. Prudentemente, B\u00e9rulle invita entonces a \u00abdejar a Dios el pensamiento y las operaciones de los efectos sobrenaturales, a los que la nada\u00bb del hombre \u00abtotalmente pose\u00eddo (por Dios) da cabida\u00bb.<\/p>\n<p>Este dejar obrar a Dios no tiene otro objetivo m\u00e1s que hacer entrar al alma en el anonadamiento. Anonadamiento que corres\u00adponde a la <em>nada esencial <\/em>del hombre. El alma deber\u00e1 \u00abtenerse por la m\u00e1s vil e in\u00fatil de todas las criaturas\u00bb y obrar, en con\u00adsecuencia, \u00abcomo si no existiese m\u00e1s que Dios sin ella\u00bb. La abnegaci\u00f3n ser\u00e1 un \u00abcombate por rechazar los dones de Dios\u00bb \u2014consolaciones sensibles, raptos, \u00e9xtasis\u2014 \u00ablas cosas necesarias a la vida espiritual\u00bb, las virtudes, e incluso la misma salvaci\u00f3n. S\u00f3lo a trav\u00e9s de estos grados de <em>abnegaci\u00f3n, <\/em>de <em>\u00abdesprendimiento\u00bb, <\/em>el hombre llegar\u00e1 a la \u00abverdadera pobreza de esp\u00edritu\u00bb, a la sumisi\u00f3n tranquila y pasiva, donde la operaci\u00f3n de Dios sus\u00adtituye en lo m\u00e1s \u00edntimo del esp\u00edritu a la del hombre.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo grado de abnegaci\u00f3n deja todav\u00eda al alma infinitamente alejada de Dios, \u00abpuesto que entre Dios y el alma hay una distancia infinita\u00bb. Incluso \u00abel \u00faltimo y supremo grado\u00bb de perfecci\u00f3n \u00aben esta vida&#8230; dista infinitamente de la \u00faltima y suprema perfecci\u00f3n que est\u00e1 solo en Dios\u00bb. Por eso B\u00e9rulle invita a la \u00abhuida ante Dios\u00bb: \u00ablo propio de Dios es acercarse\u00bb. Lo propio \u00abdel alma es retirarse por humildad\u00bb. Esta actitud le lleva a sacrificar \u00abel teocentrismo a la voluntad de perfecci\u00f3n individual\u00bb.<\/p>\n<p>El <em>Bref discours <\/em>es un <em>moyen court, <\/em>se\u00f1ala J. Dagens, es decir, un \u00abmanual de interioridad\u00bb donde las pr\u00e1cticas exteriores apenas tienen cabida. La raz\u00f3n estriba en que la perfecci\u00f3n es interior; la condici\u00f3n para llegar a ella, es el conocimiento de s\u00ed mismo, la \u00abgrandeza\u00bb, el \u00abtodo de Dios\u00bb y la \u00abvileza\u00bb, la \u00abnada\u00bb del hombre. Lo que impulsa a la abnegaci\u00f3n es una m\u00edstica de la abnegaci\u00f3n, m\u00edstica que hace consistir la perfecci\u00f3n en el <em>anonadamiento del yo humano <\/em>y en la <em>deificaci\u00f3n de la per\u00adsona humana. <\/em>En ella, el anonadamiento es la obra de la volun\u00adtad humana, mientras que la deificaci\u00f3n es una operaci\u00f3n total\u00admente divina: \u00abLo propio del alma es perderse en su nada y de Dios solo convertirla en su todo\u00bb. En este anonadamiento, en esta dimisi\u00f3n de la voluntad propia, cuyo t\u00e9rmino se encuentra en una pura pasividad, el esfuerzo de abnegaci\u00f3n expresa el deseo de la propia perfecci\u00f3n. Esta perspectiva, que conduce a la <em>abnegaci\u00f3n <\/em>como medio de alcanzar la perfecci\u00f3n, est\u00e1 en conformi\u00addad con la \u00abregla de vida\u00bb de B\u00e9rulle de la que hemos hablado antes. La abnegaci\u00f3n se reduce, en definitiva, a hacer al hombre disponible en relaci\u00f3n a Dios, a permitir al alma, convertida en pura capacidad, \u00abllenarse, por decirlo de alguna manera, pasiva\u00admente de Dios\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Dagens. B\u00e9rulle se en\u00adcuentra en esta \u00e9poca inmerso en un <em>voluntarismo, <\/em>caracter\u00edstico de la \u00abescuela abstracta\u00bb, principalmente de Canfeld, y propio de los continuadores de los m\u00edsticos renano-flamencos, especial\u00admente de Herp. De ah\u00ed la supresi\u00f3n en el <em>Bref discours <\/em>de toda referencia a la \u00abdependencia ontol\u00f3gica\u00bb de la criatura a Dios <em>y <\/em>la ausencia de toda referencia a Cristo.<\/p>\n<p><em>La voluntad de perfecci\u00f3n: sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios<\/em><\/p>\n<p>Apenas recibida la ordenaci\u00f3n sacerdotal (6 de junio de 1599), despu\u00e9s de un retiro de cuarenta d\u00edas en los capuchinos, B\u00e9rulle escribe a su t\u00edo, Pedro S\u00e9guier, para informarle de la noticia de su \u00abnueva dignidad\u00bb. En esta carta le comunica lo que acaba de decidir: \u00abdividir mi tiempo en Dios y entre la lectura de mis libros con el fin de que, por una parte, <em>audiam quid loquatur in me Dominus <\/em>(escuche lo que el Se\u00f1or me hable, Sal 84, 9)&#8230; y, por otra, me disponga a realizar lo que desee de m\u00ed, a que su voluntad se haga en m\u00ed, tanto en la tierra como en el cielo. Pero&#8230; porque este deseo es dif\u00edcil de realizar&#8230; suplico, a quien me ha mandado formularlo en su presencia, que me aleje desde ahora&#8230; del mundo y de m\u00ed mismo y <em>abscondat me in abscondito tabernaculi sui <\/em>(me oculte en lo rec\u00f3ndito de su santuario, Sal 26, 5), para que, estando sepultado en alg\u00fan santo retiro, muera del todo a m\u00ed mismo, a fin de vivir totalmente de \u00e9l y para \u00e9l, a fin de entregarme a \u00e9l y para \u00e9l. Y as\u00ed, viviendo solo en Dios, pueda atraer la luz requerida para descubrir su voluntad en m\u00ed y la fuerza para seguirla con tal exactitud que no realice, en adelante, ninguna acci\u00f3n sin su misi\u00f3n, y comisi\u00f3n expre\u00adsas&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abNo realizar ninguna acci\u00f3n sin misi\u00f3n y comisi\u00f3n expresas de Dios\u00bb. En ese estado de esp\u00edritu se encuentra B\u00e9rulle, cuan\u00addo del 28 de agosto al 13 de septiembre de 1602, hace los ejer\u00adcicios en la casa de los jesuitas de Verdun bajo la direcci\u00f3n del padre Maggio. El ejercitante, que va a estos ejercicios con la intenci\u00f3n de esclarecer si debe o no abrazar la \u00abv\u00eda de los consejos\u00bb, descubre en ellos que es preferible para \u00e9l \u00abseguir el esp\u00edritu de los consejos que la misma v\u00eda de los consejos\u00bb. Al mismo tiempo se siente atra\u00eddo a \u00abla conversi\u00f3n del alma a las cosas interiores\u00bb, a \u00abpreparar el alma a ciertas disposiciones inte\u00adriores elevadas\u00bb.<\/p>\n<p>B\u00e9rulle va a Verdun a ofrecerse a las inspiraciones, seg\u00fan la f\u00f3rmula de Pascal. Su profesi\u00f3n particular de confiar en las \u00abluces\u00bb especiales de Dios, de caminar por la \u00abv\u00eda de inspira\u00adci\u00f3n\u00bb, le conduce a dejar a Dios que haga la elecci\u00f3n por \u00e9l. No obstante, para evitar caer en cualquier iluminismo en su deci\u00adsi\u00f3n, intenta con ah\u00ednco guardar una \u00abdisposici\u00f3n\u00bb de abertura de esp\u00edritu, de \u00abpreparaci\u00f3n interior\u00bb, de \u00abb\u00fasqueda y aceptaci\u00f3n de la voluntad divina\u00bb. Decide, incluso, puesto que Dios no le hace ning\u00fan signo, \u00absometerse al juicio de sus servidores\u00bb. Dios termina por manifest\u00e1rsele. Siente en su \u00abalma\u00bb, no obs\u00adtante su \u00abresistencia\u00bb, una \u00abfuerza dulce, pero poderosa\u00bb, \u00abuna devoci\u00f3n \u00edntima que le despoja&#8230; de ella misma\u00bb. Su alma termina por \u00abencontrarse colmada de Dios&#8230; rodeada de Dios como por una muralla\u00bb hasta el l\u00edmite de liberarla de toda \u00abdistrac\u00adci\u00f3n\u00bb, ocasionada \u00abpor los movimientos vanos e in\u00fatiles de la naturaleza\u00bb. Experimenta que su alma hab\u00eda estado \u00abestable\u00adcida en esa libertad, de la que se habla en el <em>tercer tiempo <\/em>de los Ejercicios, y quiz\u00e1 en un grado todav\u00eda m\u00e1s avanzado. Porque no era tanto por discurso y razonamiento por lo que obten\u00eda estas cosas, sino que las contemplaba por simple inteligencia sin esforzarme en buscar, y las encontraba como totalmente se\u00f1ala\u00addas e inscritas en el alma&#8230; ve\u00eda todo esto como si lo hubiese le\u00eddo en un papel en el que hubiese sido escrito\u00bb. En esta libertad y sumisi\u00f3n de esp\u00edritu, movido por la \u00abeficacia\u00bb \u00abdel movimiento de Dios\u00bb, hace la elecci\u00f3n de permanecer \u00aben el estado\u00bb del sacerdocio, \u00aben que se encuentra\u00bb. De esta manera piensa estar \u00abm\u00e1s libre para buscar la gloria de Dios y la salva\u00adci\u00f3n del pr\u00f3jimo\u00bb, para \u00abtrabajar en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, esti\u00admando m\u00e1s el trabajo que el estado, uniendo, no obstante, lo uno a lo otro\u00bb. El padre Maggio \u00abconfirma\u00bb esta elecci\u00f3n de B\u00e9rulle, a\u00f1adi\u00e9ndole que esa \u00abera muy claramente la voluntad de Dios y que \u00e9l no dudaba en absoluto de ello\u00bb. Lejos de ta\u00adcharle de iluminismo, \u00e9l mismo reconoce que \u00abDios se le hab\u00eda comunicado mucho\u00bb.<\/p>\n<p>Las notas, que B\u00e9rulle escribe durante los ejercicios, nos describen su experiencia personal y nos descubren la corriente espiritual por la que navega su esp\u00edritu. El punto de partida de estas notas es una meditaci\u00f3n sobre el fin para el que el hombre es creado. Esta meditaci\u00f3n le hace cobrar conciencia de que \u00abs\u00f3lo Dios es verdaderamente y sin \u00e9l nada es\u00bb: por el mero hecho de que el hombre es creado \u00abaparece su <em>nada\u00bb. <\/em>Sin em\u00adbargo, \u00abcomo es Dios quien le ha sacado de la nada, que viene de \u00e9l y subsiste en \u00e9l, por eso mismo debe ser para \u00e9l y aspirar a \u00e9l\u00bb, debe \u00abestar sometido totalmente a este principio y orien\u00adtado hacia este fin\u00bb.<\/p>\n<p>El hombre, \u00abcapaz de Dios y de s\u00ed mismo, de Dios por la gracia y de s\u00ed mismo por su naturaleza y libertad\u00bb, se ve atra\u00ed\u00addo por multitud de objetos que reclaman su atenci\u00f3n. No obs\u00adtante esta variedad de objetos, s\u00f3lo dos deben imantar su aten\u00adci\u00f3n: \u00abDios <em>y <\/em>\u00e9l mismo, Dios para pensar en \u00e9l y unirse incesan\u00adtemente a \u00e9l y \u00e9l mismo para separarse de s\u00ed mismo\u00bb. Sin nin\u00adg\u00fan g\u00e9nero de duda, \u00abpor parte de Dios todas las cosas son me\u00addios para conducirnos a \u00e9l\u00bb. \u00abPor el contrario\u00bb, \u00abla malicia y la miseria del hombre son tan grandes, que convierten todas estas cosas en su propia p\u00e9rdida\u00bb. La raz\u00f3n estriba en que \u00abDios es el origen de toda perfecci\u00f3n\u00bb y \u00abel origen de todo pecado, est\u00e1 en el hombre\u00bb. Retornar hasta la fuente de todo bien y de todo mal\u00bb, equivale a \u00abacrecentar el uno y a destruir el otro\u00bb. Es menester, en consecuencia, \u00abapoyarse en Dios\u00bb y \u00abalejarse de s\u00ed mismo\u00bb. \u00abS\u00f3lo Dios es\u00bb y nosotros debemos \u00abalejarnos de nosotros mismos, destruirnos a nosotros mismos\u00bb, porque somos \u00abel origen del mal\u00bb.<\/p>\n<p>No se sabe si \u00abun remordimiento de las imprudencias meta\u00adf\u00edsicas\u00bb o la inspiraci\u00f3n de los jesuitas, le llevan a afirmar inmediatamente despu\u00e9s: \u00abSin embargo, porque la naturaleza es de Dios, la dejaremos sin arruinarla\u00bb. Posici\u00f3n confirmada por aquello de \u00abhemos recibido de Dios el esp\u00edritu de la naturaleza en cuanto hombres y el esp\u00edritu de gracia en cuanto cristianos\u00bb y \u00abla gracia completa y perfecciona la naturaleza\u00bb. Pero B\u00e9rulle se resarce r\u00e1pidamente, limitando inmediatamente el alcance de estas declaraciones humanistas, cuando su furia de abnegaci\u00f3n y de anonadamiento le lleva a afirmar: \u00abTodo uso\u00bb \u00abde nosotros mismos, seg\u00fan nosotros, es pecado\u00bb. \u00abPor eso debemos despojarnos totalmente de todo uso y disposici\u00f3n de nosotros mismos; es menester que s\u00f3lo Dios nos utilice, nos conduzca y nos apli\u00adque a todo lo que es seg\u00fan su voluntad. En cuanto a nosotros, anonademos completamente la conducta de nuestra naturaleza, someti\u00e9ndonos totalmente a Dios\u00bb. Imposible llegar a este ano\u00adnadamiento, si no es a trav\u00e9s de la \u00ababnegaci\u00f3n\u00bb, de la \u00abpeni\u00adtencia\u00bb. Esta abnegaci\u00f3n y esta penitencia reclaman que \u00abno sea el hombre el que disponga de \u00e9l mismo\u00bb incluso \u00abpara el bien, sino que sea Dios quien le aplique a todo\u00bb. La verdadera penitencia consiste en \u00abperseguirnos a nosotros mismos, renun\u00adciar al uso de nosotros mismos por v\u00eda de abnegaci\u00f3n y de ano\u00adnadamiento\u00bb.<\/p>\n<p>Semejante olvido de s\u00ed mismo, exige del hombre un \u00abtriple desprendimiento\u00bb. Desprendimiento que corresponde, por otra parte, a los tres grados de abnegaci\u00f3n de que habla B\u00e9rulle en el <em>Bref discours: <\/em>\u00abHe resuelto despojarme de todo uso de m\u00ed mismo, tanto del de las facultades del alma como del de los sentidos, hasta llegar a ese grado en el que el alma ya no se siente, donde no tiene ni quiere nada de ella misma y donde ni siquiera recobra, incluso, el derecho y el poder de disponer de ella misma para el bien\u00bb. Solo cuando el hombre llega a este grado supremo de abnegaci\u00f3n, puede reconocer \u00aben \u00e9l la ra\u00edz del pecado y en Dios el origen de toda perfecci\u00f3n\u00bb y aceptar la total desnudez del alma. La experiencia personal de B\u00e9rulle confirma lo que el joven teorizante hab\u00eda expuesto fr\u00eda, racional y escolarmente en el <em>Bref discours. <\/em>Durante los ejercicios experimenta \u00abque su alma estaba establecida durante un tiempo en ese grado\u00bb de abnegaci\u00f3n, \u00absin sentir en \u00e9l nada de s\u00ed mismo y sin tener nada m\u00e1s que dimisi\u00f3n de s\u00ed mismo y dependencia de Dios\u00bb. El mismo confiesa que durante ellos \u00abm\u00e1s que a elegir nada nuevo\u00bb, la elecci\u00f3n de cambio de estado, \u00abha aspira\u00addo y aspira\u00bb \u00aba prepararse a ciertas disposiciones interiores muy elevadas&#8230; sublimes\u00bb. Disposiciones que \u00abpertenecen a un grado elevado de la v\u00eda unitiva\u00bb, \u00abno muy diferentes de la elevaci\u00f3n del alma en Dios\u00bb. Esta experiencia de los estados \u00absobre-eminentes\u00bb ser\u00e1 capital en la formaci\u00f3n espiritual de B\u00e9rulle. Sin embargo, no se siente llamado por Dios a la \u00abv\u00eda unitiva\u00bb, sino a \u00abcierta obra de muy gran sufrimiento, en la que estaba obligado a llevar su cruz\u00bb, a \u00abun gran anonadamiento de s\u00ed mis\u00admo\u00bb<\/p>\n<p>Esta \u00abm\u00edstica\u00bb es el sumo de la perfecci\u00f3n de la \u00abnada de la naturaleza\u00bb \u00abtan vil y tan baja\u00bb. En ella, el hombre reconoce la total pobreza espiritual de su ser y acepta la \u00abdimisi\u00f3n total de s\u00ed mismo\u00bb para \u00abadherirse totalmente a Dios\u00bb, \u00abdepender totalmente de \u00e9l en un olvido completo de s\u00ed mismo y de todos los estados\u00bb a fin de que \u00absea Dios quien obre todo en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caminar doctrinal y espiritual de B\u00e9rulle Pedro de B\u00e9rulle var\u00eda mucho a trav\u00e9s de su existencia. 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