{"id":400465,"date":"2017-03-10T08:23:45","date_gmt":"2017-03-10T07:23:45","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400465"},"modified":"2017-01-06T18:26:58","modified_gmt":"2017-01-06T17:26:58","slug":"la-catequesis-san-vicente-paul","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-catequesis-san-vicente-paul\/","title":{"rendered":"La catequesis en San Vicente de Pa\u00fal"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399381\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-encuentro-con-jesus\/encuentro-con-jesus\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"encuentro con jesus\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399381 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/encuentro-con-jesus.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>\u00abExisten personas, declaraba el se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal, el 28 de mayo de 1659, que con su gracia y su son\u00adrisa contentan a todas las gentes. Dios los ha dotado de este favor: concederles un semblante cordial, dulce y amable, con el cual parecen ofrecer su coraz\u00f3n al mismo tiempo que solicitan el del otro\u00bb.<\/p>\n<p>Si mi visi\u00f3n no me enga\u00f1a, esto es lo que advierto en este instante y la gracia que pensaba solicitar de todos Vds. antes de tratar aqu\u00ed de un tema que, no solamente, seg\u00fan el decir de Bossuet, encierra todo el contenido de la religi\u00f3n, sino que contribuye adem\u00e1s a caracterizar nuestras funcio\u00adnes y nuestra misi\u00f3n en la Iglesia: quiero decir nuestra ma\u00adnera de transmitir la palabra de Dios a los peque\u00f1os, a los pobres, a los preferidos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Gracias, de antemano, por su delicada atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Un hecho significativo: <\/em>Ese 22 de marzo de 1648, en el Priorato de San L\u00e1zaro de Par\u00eds, reinaba una singular efer\u00advescencia, casi un bullicio. No faltaban razones, como pue\u00adden imaginarse. El Excmo. Sr. Nuncio de su Santidad, Mon\u00adse\u00f1or Nicol\u00e1s Ubaldini, arzobispo de Atenas y en funciones en Par\u00eds desde el 25 de junio de 1643, llegaba al priorato para bautizar a un joven de Madagascar que contaba los 20 a\u00f1os. Este original catec\u00fameno hab\u00eda sido preparado al bautismo por el mismo san Vicente, quien a pesar de sus 67 a\u00f1os y de sus m\u00faltiples ocupaciones hab\u00eda instruido con es\u00admero y habilidad al joven malgache. Partiendo de este acon\u00adtecimiento pintoresco y aleccionador, podr\u00edamos, \u00fatil\u00admente y con serenidad, posesionarnos de la herencia que san Vicente nos ha dejado hace m\u00e1s de tres siglos, herencia que vale para hoy y para siempre.<\/p>\n<p>Nuestro inventario comprender\u00e1 el examen de tres cam\u00adpos diferentes, vinculados entre s\u00ed por caminos y \u00f3rganos de transmisi\u00f3n muy misteriosos y muy vitales.<\/p>\n<p><em>1.\u00b0 Las razones <\/em>imperiosas y prioritarias que explican que pueda centrarse nuestro esfuerzo en el campo de la ca\u00adtequesis, que es, a la vez, no lo olvidemos nunca, transmisi\u00f3n de lo que hemos recibido y educaci\u00f3n de la totalidad del ser humano, para que la semilla divina sobreviva, se haga consciente y obtenga su mayor crecimiento posible.<\/p>\n<p>2.\u00b0 <em>Las caracter\u00edsticas <\/em>generales que sit\u00faan y definen a san Vicente en este campo. Las orientaciones que se des\u00adprenden de una catequesis t\u00edpica, que es: eclesial, en su origen; teol\u00f3gica, en su estructura; popular, en su estilo y en sus destinatarios.<\/p>\n<p>El contenido fundamental, digamos el n\u00facleo fundamental y, vali\u00e9ndonos del lenguaje vicenciano, \u00abel blanco\u00bb, a partir del cual y en torno al cual los dem\u00e1s elementos co\u00adbran fuerza y sentido. \u00abTodo autor, declaraba Pascal, tiene un sentido en funci\u00f3n del cual las formulaciones opuestas deben armonizarse, de lo contrario carece totalmente de comprensi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>3.\u00b0 <em>La metodolog\u00eda <\/em>espec\u00edfica empleada para que la ense\u00f1anza sea gustada, deseada, comprendida y asimilada. Esta metodolog\u00eda tendr\u00e1 en cuenta al catequista, que no es un charlat\u00e1n ni un c\u00edmbalo sonoro, y a ese oyente, en su condici\u00f3n peculiar, a quien Dios confiere gracia para escu\u00adchar y probablemente para vivir la doctrina de la fe.<\/p>\n<p>En la ense\u00f1anza vicenciana, estos tres campos son con\u00advergentes ya que en \u00e9l, no existen distorsiones y mucho me\u00adnos rupturas entre la doctrina, la pr\u00e1ctica y la pedagog\u00eda. Refiri\u00e9ndonos a una advertencia de E. Bergson, nos encon\u00adtramos ante un hombre \u00abque obra en actitud de pensador, y que piensa en hombre activo\u00bb. M\u00e1s exactamente y en fun\u00adci\u00f3n de su capacidad prodigiosa para la asimilaci\u00f3n de lo que es esencial, san Vicente, logra el ideal indicado por A. Malzan: \u00abTransforma la experiencia en existencia\u00bb. Podr\u00eda permitirme decir aqu\u00ed, bajo el velo de una discreta sonrisa, que san Vicente no se parec\u00eda en nada a cierto obispo, ex\u00adperto maestro de catequ\u00e9tica, que me confesaba en la inti\u00admidad: \u00abnunca fui catequista, pero parece ser que lo que aconsejo y ordeno en esta materia como m\u00e9todo a seguir, da buenos resultados\u00bb. Estaba tan seguro de s\u00ed mismo y tan dispuesto a la distracci\u00f3n, que no pudo advertir la sonrisa esc\u00e9ptica y triste que se reflejaba en mi semblante y en mi mirada.<\/p>\n<ol>\n<li>LAS RAZONES QUE CONTRIBUYEN A PODER CENTRAR NUESTRA ATENCI\u00d3N SOBRE LA CATEQUESIS<\/li>\n<\/ol>\n<p>S\u00f3lo me contentar\u00e9 con indicarlas: resulta f\u00e1cil perder-las de vista. Son cuatro:<\/p>\n<ol>\n<li><em> La coyuntura cultural, profana y religiosa<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>No hay duda posible: a fines del siglo xv, hacia los arios 1440, un cierto Johannes Genfieisch, m\u00e1s bien conocido ba\u00adjo el nombre de Gutenberg, nacido en Maguncia entre 1394 y 1398, se instala en Estrasburgo en 1434. Seis a\u00f1os des\u00adpu\u00e9s, en 1440, se le ocurre descomponer la tipograf\u00eda sepa\u00adrando los caracteres. Ya en 1448, asoci\u00e1ndose a J. Fust, im\u00adprime la famosa Biblia, conocida como la de las cuarenta y dos l\u00edneas. Todos los escolares saben esto: lo que ignoran es hasta qu\u00e9 punto el descubrimiento de Gutengerb de nada hubiera servido sin otros dos hechos que llegaron a su hora para contribuir a fecundar la intuici\u00f3n del c\u00e9lebre inventor:<\/p>\n<ol>\n<li>a) Un soporte ligero y econ\u00f3mico: el libro. La obra literaria, grabada en pergamino o en papel de lujo, s\u00f3lo pue\u00adde dirigirse a una instituci\u00f3n, a un magnate o a un monas\u00adterio. La consecuencia inmediata era la posibilidad de lectu\u00adra que s\u00f3lo pod\u00eda hacerse por persona interpuesta: la mayo\u00adr\u00eda de la gente escuchaba y se beneficiaba pasivamente.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Recordemos que el precio de coste de estos libros valio\u00adsos era tan inabordable como los mismos pergaminos de aquel a\u00f1o. La Biblia de Gutenberg hab\u00eda utilizado 117 pieles de cordero al precio de 170 \u00f3 180 francos actuales la pieza, precio global de la obra, \u00a119.980 francos! Para la publicaci\u00f3n de unos Evangelios, eran precisas cinco pieles de cordero: coste, 800 francos. Para los 30 ejemplares de la Biblia de Gutenberg, fueron necesarias 5.000 pieles de cordero.<\/p>\n<p>Afortunadamente, a partir del siglo XII, los pa\u00edses euro\u00adpeos dispon\u00edan del papel, soporte m\u00e1s ligero para el libro, material m\u00e1s c\u00f3modo, menos costoso. Este material bienhe\u00adchor nos llegaba de China. Permiti\u00f3 la difusi\u00f3n de impresi\u00f3n a una velocidad tal que en 1480, cien ciudades dispon\u00edan de una imprenta, y en 1500 el n\u00famero de estas \u00faltimas lle\u00adgaba a ser de 250.<\/p>\n<ol>\n<li><em>b) <\/em>La alfabetizaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Mas \u00bfde qu\u00e9 servir\u00edan los libros, aun en perfectas con\u00addiciones de impresi\u00f3n y de coste reducido, si el n\u00famero de lectores fuera escaso? En Francia, a principios del siglo XVII, sobre los 20 millones de habitantes con que cuenta el pa\u00eds, no llegan a dos millones los que saben leer y llegan a firmar en los registros matrimoniales. Un inmenso esfuerzo de alfabetizaci\u00f3n debe ser emprendido. Todos aqu\u00ed sabemos de cierta aldeana de Suresnes que guardando sus reba\u00f1os apren\u00addi\u00f3 a leer pidiendo ayuda a los que pasaban y le parec\u00edan saberlo: su nombre es Margarita Naseau, y encabeza la serie largu\u00edsima de Hijas de la Caridad que desde hace m\u00e1s de tres siglos y medio siembran por doquier las semillas inco\u00adrruptibles de la palabra eternizadora de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n iba a preveerlo? Este fen\u00f3meno complejo: la imprenta, soporte econ\u00f3mico para el libro, la alfabetizaci\u00f3n, apertura para el esp\u00edritu como para el cuerpo, va a engen\u00addrar un monstruo peligroso: <em>la opini\u00f3n p\u00fablica. <\/em>En cuanto la alfabetizaci\u00f3n alcance al 30 o 40% de la poblaci\u00f3n, ve\u00adremos surgir ese fen\u00f3meno revolucionario. Es f\u00e1cil adver\u00adtirlo en Inglaterra, all\u00e1 por el 1648; en Francia, por el 1780, y a\u00fan en Rusia, por el 1917.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les van a ser las primeras obras difundidas? Los es\u00adcritos de los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad, necesarios para los alumnos y los profesores; los libros religiosos; la Biblia; los <em>catecismos. <\/em>Notemos ya que la prensa empieza a aparecer en el siglo XVII, pero habr\u00e1 que esperar hasta el siglo XIX para que logre conquistar sus cartas de nobleza y proclame su vocaci\u00f3n educadora conquistando su prestigio en el cam\u00adpo de la informaci\u00f3n. Nos encontramos a\u00fan muy lejos de la afirmaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Es verdad!, \u00a1lo he le\u00eddo en el peri\u00f3dico!\u00bb. La expresi\u00f3n que impera por los tiempos que nos interesan, ser\u00eda: \u00ab\u00a1Es verdad!, est\u00e1 escrito en la Biblia o en los Evan\u00adgelios!\u00bb.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>La concurrencia protestante<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Si logramos fijar nuestra atenci\u00f3n en el campo religioso, notamos inmediatamente que la difusi\u00f3n, el abaratamiento del libro, el crecimiento del n\u00famero de lectores, van a ser factores decisivos para la erosi\u00f3n lenta e irreversible de la autoridad eclesi\u00e1stica. Grande ser\u00e1 la tentaci\u00f3n, para saber lo que se precisa creer y practicar, para saber c\u00f3mo dirigirse a Dios, de que se eviten las consultas a las personas o a la Escritura Revelada. Bastar\u00e1n los libros que cualquier indivi\u00adduo puede publicar. Inquieta ante las exigencias de su misi\u00f3n educadora y protectora, la Iglesia, ya desde 1571, funda la Congregaci\u00f3n del \u00cdndice, que en 1917 pasar\u00e1 a depender del Santo Oficio, para desaparecer en 1966.<\/p>\n<p>Desde los or\u00edgenes del cristianismo, no faltaron las he\u00adrej\u00edas. San Pablo llega hasta reconocerles cierta utilidad <sup>6<\/sup>. Este fen\u00f3meno, sin embargo, no dejaba de ser local, de ca\u00adr\u00e1cter indeciso, epis\u00f3dico y ef\u00edmero. Desde Montano hasta los Valdenses o los Bautistas, estas herej\u00edas carec\u00edan de pola\u00adrizaci\u00f3n. Se vinculaban con el nombre de un \u00abprofeta\u00bb y con sus seguidores. No dispon\u00edan de un \u00abcredo\u00bb, formulario posi\u00adtivo de fe o de creencia. La herej\u00eda, podr\u00edamos decir, el cis\u00adma, va a adquirir en el siglo xvi un aspecto y una consis\u00adtencia singulares.<\/p>\n<p>Las divergencias, los desv\u00edos religiosos, lograr\u00e1n gracias a la imprenta y a la \u00abopini\u00f3n p\u00fablica\u00bb, adquirir una consis\u00adtencia y hasta una ordenaci\u00f3n doctrinal plasmadas en for\u00admulaciones lapidarias. Los \u00abCredo\u00bb negativos o positivos van a convertirse en vinculaciones entre las nuevas iglesias. Estas caracter\u00edsticas nuevas se afirman particularmente en el an\u00adglicanismo, en el luteranismo, en el calvinismo y provocan por ineluctable contagio \u00abEl catecismo Cat\u00f3lico del Concilio de Trento\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de esta condensaci\u00f3n en un \u00abCatecismo\u00bb va a surgir una nueva educaci\u00f3n de la fe. Se efect\u00faa una variaci\u00f3n en el registro de la transmisi\u00f3n: hasta entonces, esta transmi\u00adsi\u00f3n hab\u00eda sido oral, a partir de la c\u00e9lula familiar, amparada y protegida por las instituciones feudales o parroquiales; a partir de ahora, la transmisi\u00f3n de la fe pasa por el libro y se verificar\u00e1 en las conciencias individuales.<\/p>\n<p>En cambio, en la metodolog\u00eda pedag\u00f3gica afecta por igual los terrenos profanos y religiosos. Lleva consigo tam\u00adbi\u00e9n peligros al mismo tiempo que posibles enriquecimientos. La fe, expuesta a nuevos peligros, tendr\u00e1 que ser m\u00e1s per\u00adsonal. Podr\u00e1 penetrar lo m\u00e1s profundo del ser humano. Ilu\u00adminar\u00e1 zonas ocultas hasta entonces. El peligro y la tenta\u00adci\u00f3n evidentes se encierran en este interrogante: \u00bfc\u00f3mo con\u00advertir la religi\u00f3n en realidad m\u00e1s profunda, m\u00e1s interior, m\u00e1s personal, sin que se desvirt\u00fae por excesos de individua\u00adlismo, de humanismos, de menor trascendencia?<\/p>\n<p>El peligro, podr\u00edamos decir, la tr\u00e1gica ruptura, no tarda en llegar, a fines del siglo XVI. La \u00abConcordancia\u00bb de Moli\u00adna (Lisboa 1588) pone de manifiesto la orientaci\u00f3n hacia una religi\u00f3n humanizada, razonable, reducida a mera complementariedad de una felicidad humana.<\/p>\n<p>\u00a1Pero todav\u00eda no se ha llegado a tanto!<\/p>\n<p>Lo que primero surgen son las modificaciones pedag\u00f3\u00adgicas. Erasmo, educador de la conciencia ilustrada del si\u00adglo xvi al XVIII, plantea los fundamentos de esta nueva for\u00admaci\u00f3n en sus \u00abColoquios\u00bb y en sus \u00abAdagios\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente estima esta manera de pensar y de hacer pensar. La ense\u00f1anza se convierte en di\u00e1logo, es decir, en una alternancia de preguntas y de respuestas. Esta alternan\u00adcia, al exigir el uso de la memoria, llegar\u00e1 a imponerse du\u00adrante siglos. El m\u00e9todo fue menos apreciado por la gente religiosa en el curso de estos \u00faltimos treinta arios. La edici\u00f3n de los Catecismos: el de Trento, el de Pablo VI, el de Juan Pablo I y en \u00faltimo lugar el de Jean Guitton, cuya primera edici\u00f3n de 1978 se agot\u00f3 r\u00e1pidamente, este fen\u00f3meno habla de por s\u00ed y no exige mayores comentarios.<\/p>\n<p>Sin embargo, la progresi\u00f3n constante e irreversible del protestantismo, no solamente preocupa sino que angustia a san Vicente: \u00abquiz\u00e1s, le oiremos declarar, que dentro de 150 a\u00f1os no exista ya el catolicismo en Occidente. \u00bfQu\u00e9 hacer, sino llevarlo a otras tierras?\u00bb. Y le vemos poner su Congre\u00adgaci\u00f3n a disposici\u00f3n de la \u00abPropaganda Fide\u00bb fundada en 1622. Los misioneros ir\u00e1n por el mundo entero y ensancha\u00adr\u00e1n sus corazones a las dimensiones del catolicismo venidero.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 preciso, adem\u00e1s, utilizar los m\u00e9todos protestantes, como lo hac\u00eda Francisco de Sales, para el ataque. Conviene recuperar la pedagog\u00eda catequista que los herejes han en\u00adcontrado en el catolicismo. \u00a1Los que son picados por la v\u00edbora, buscan en el mismo veneno la fuente de su cura\u00adci\u00f3n! La vida retorna con la misma realidad que pretend\u00eda infundir la muerte. Los salmos 13,3 y 129,3 denunciaban ya el camino lento y pernicioso del veneno de la serpiente (v\u00e9a\u00adse el comentario que nos deja Francisco de Sales, ya en 1608, en la <em>Introducci\u00f3n a la vida devota, <\/em>edici\u00f3n de Annecy, III, 240). Vicente de Pa\u00fal, m\u00e1s experimental y conoce\u00addor de la medicina, recuerda que el mal puede ser curado por el mismo mal. En otra ocasi\u00f3n, no deja de recordar que el veneno de la serpiente puede ser excelente.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>Los conocimientos necesarios<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Por otra parte, la condici\u00f3n de los que aprenden exige que se acumulen una masa tal de conocimientos que pudie\u00adran extraviarse por una frondosidad inextricable de detalles sutiles. El programa de las verdades que han de ense\u00f1arse es muy sencillo y reducido <sup>11<\/sup>. Se compone de cinco cap\u00edtulos:<\/p>\n<ol>\n<li>a) La palabra de Dios y la predicaci\u00f3n se definen en orden a la salvaci\u00f3n. San Vicente, y no es el \u00fanico, distingue tres categor\u00edas diferentes de predicaci\u00f3n: la predicaci\u00f3n que se orienta hacia los que in\u00adtentan poner en pr\u00e1ctica el evangelio;<\/li>\n<\/ol>\n<p>la predicaci\u00f3n que se orienta hacia los que ya saben algo y necesitan instrucci\u00f3n y aliento; el catecismo que ense\u00f1a a los ni\u00f1os y adultos, a los fieles e infieles, las \u00abrealidades de la fe\u00bb.<\/p>\n<ol>\n<li>b) La ignorancia de las verdades de la fe es causa de condenaci\u00f3n cuando existe posibilidad de conocimiento. M\u00e1s adelante, san Vicente ha de precisar su pensamiento: las verdades necesarias, de necesidad de medio, son: los misterios de la Encarnaci\u00f3n y de la Sant\u00edsima Trinidad; el n\u00famero de los elegidos es reducido.<\/li>\n<li>e) Una fe viva e ilustrada exige m\u00e1s que la asistencia a la misa, a las v\u00edsperas, la pr\u00e1ctica de la confesi\u00f3n. Estas pr\u00e1cticas no excusan de la ignorancia en cuan\u00adto a las verdades de la fe. \u00bfQu\u00e9 se puede esperar de una pr\u00e1ctica ignorante de lo que hace?<\/li>\n<\/ol>\n<p>La naturaleza de la fe: contiene m\u00e1s que una cre\u00addulidad o la conquista de un mero saber. Su realidad no depende de los merecimientos de la persona; tampoco puede consistir en la adquisici\u00f3n de una doctrina o resultante de una tradici\u00f3n familiar. Es don de Dios. Para acogerlo es preciso ser acogedor, estar atento y vaciar el alma de lo que pueda man\u00adcharle, es decir, el vicio y el pecado.<\/p>\n<p>El contenido del catecismo: el librito que san Vicente muestra a su auditorio se compone de cinco partes: fin del hombre, Dios y la Sant\u00edsima Trinidad, Mandamientos de Dios y de la Iglesia, Sacramentos, Pr\u00e1cticas cristianas, es decir, actos religiosos y oraciones que ejercitan la vida divina en el cur\u00adso del d\u00eda.<\/p>\n<p><em>La invariable continuidad<\/em><\/p>\n<p>Lo que importa ante todo, para que las ovejas no se pier\u00addan por los pastos venenosos, es la continuidad invariable en la doctrina. El esp\u00edritu humano se siente furiosamente traba\u00adjado por la enfermedad del cambio. La inconstancia, la incoherencia, no solamente oscurecen las mentes sino que facilitan la adhesi\u00f3n a los soplos cambiantes que Pablo de\u00adnunciaba ya en su tiempo.<\/p>\n<p>Si existen hoy, por el mundo, m\u00e1s de 3.000 sectas que se reclaman de la Biblia, san Vicente ya en su tiempo pue\u00adde percatarse de las incertidumbres y dudas que introducen en las mentes las fraseolog\u00edas agresivas e inconsistentes. \u00a1De cu\u00e1ntas cosas fue testigo desde 1610! Empezando por el doctor tentado contra la fe. El mismo, durante tres o cuatro a\u00f1os supo de los tormentos de dudas tremendas<sup>15<\/sup>. Conoci\u00f3 de cerca a los Iluminados de Picard\u00eda, a los profe\u00adtas vagabundos, en especial a un cierto Labadie, ex-jesuita, despu\u00e9s vicario general de Amiens, m\u00e1s tarde protestante y fundador de sectas. Algunos sacerdotes de la Misi\u00f3n son v\u00edctimas de sus imaginaciones vagabundas y dudan de los misterios fundamentales. Hay otros que resbalan por los terrenos movedizos de las sutilidades de la gracia triunfante <em>y <\/em>vengadora. En un clima semejante, \u00bfc\u00f3mo no olvidar lo esencial: la Encarnaci\u00f3n, la Creaci\u00f3n, la Redenci\u00f3n por la Cruz, la habitaci\u00f3n trinitaria en las almas?<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente podr\u00edamos pensar que nos encontramos, en ese siglo XVII, ante dos teolog\u00edas: la primera, rural, fuertemente marcada y cargada de creencias y de supersticiones; la segunda, urbana, filos\u00f3fica, vaticinante y serenamente bizantina.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer frente a una enfermedad tan escurridiza y difusa? San Vicente nos ofrece los instrumentos de comba\u00adte en esta guerra solapada y permanente que emprende el esp\u00edritu maligno. Nos ofrece tres normas sicol\u00f3gicas y peda\u00adg\u00f3gicas:<\/p>\n<p>huir de las novedades. San Vicente siempre temi\u00f3 para s\u00ed mismo el verse envuelto en alguna herej\u00eda;<\/p>\n<p>mantenerse fiel a las ense\u00f1anzas institucionales ga\u00adrantizadas por los Concilios, por los te\u00f3logos reco\u00adnocidos que ofrecen garant\u00edas: Duval, Binsfeld, To\u00adledo, B\u00e9can.<\/p>\n<p>Utilizar invariablemente los mismos autores, descon\u00adfiando de los comentarios individualistas que se pre\u00adtenden a veces por amenos, pero que resultan dar p\u00e9simos resultados.<\/p>\n<ol>\n<li>CARACTER\u00cdSTICAS GENERALES Y MAESTROS SEGUIDOS<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para poner en juego semejante estrategia, para mantener esta estrategia catequ\u00e9tica en evoluci\u00f3n din\u00e1mica, notamos que san Vicente, ya sea con el fin de justificar su metodolo\u00adg\u00eda, ya sea con el fin de ajustarla continuamente, se refiere habitualmente a cuatro maestros: Jacques Gastaud, Adrien Bourdoise, C\u00e9sar de Bus y los Doctrinarios, San Francisco de Sales.<\/p>\n<p>Con la mirada puesta en estos cuatro maestros, san Vicente ve, estima, admira, imita y ama a quien es maestro de la Misi\u00f3n, Cristo-Jes\u00fas.<\/p>\n<ol>\n<li><em> Jacques Gastaud<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Bien pudi\u00e9ramos haberlo ignorado: san Vicente nunca lo designa por su nombre. De \u00e9l, sin embargo, ha recibido su primera orientaci\u00f3n catequ\u00e9tica. Este buen maestro, na\u00adcido en Niort, Doctor en Teolog\u00eda, trabaj\u00f3 en la recristiani-zaci\u00f3n de las cinco parroquias de La Rochelle que le fueran confiadas. Entra despu\u00e9s en el Oratorio del P. B\u00e9rulle; funda la casa de Toulouse y muere en Niort, el 6 de julio de 1628.<\/p>\n<p>Es probable que san Vicente lo encontrara en su toma de posesi\u00f3n de la abad\u00eda de san Leonardo de Chaune (12-28 de octubre de 1610). Lleg\u00f3 hasta pedirle un pr\u00e9stamo de 350 libras.<\/p>\n<p>Lo que de este sacerdote nos dice san Vicente, en la conferencia del 25 de mayo de 1659, no precisa comentarios: \u00abHe visto un buen p\u00e1rroco, cerca de La Rochelle. Como \u00e9ste oyera que en Toulouse, los Padres de la Doctrina Cristiana predicaban con sencillez, para ser bien comprendidos, concibi\u00f3 un gran deseo de o\u00edrlos. Hasta en\u00adtonces, en efecto, s\u00f3lo hab\u00eda o\u00eddo sermones fastuosos y ten\u00eda pena al ver que eso era in\u00fatil para el pueblo. Pidi\u00f3 a su prelado el permiso para ver esta novedad tan conforme con los usos de los operarios de la Iglesia primitiva. Las gentes, dec\u00eda este p\u00e1rroco, no entienden lo que se les predica. No pueden captar los puntos de doctrina, los pensamientos suti\u00adles, las flores de ret\u00f3rica que abundan en los sermones. Lo que s\u00ed est\u00e1 a su alcance es alg\u00fan ejemplo bueno, una morali\u00addad clara, bien explicada y adaptada a su entender&#8230; Este buen hombre ve\u00eda los abusos e intentaba remediarlos. Yo lo conoc\u00ed, y el P. Portail tambi\u00e9n puede recordar lo que les digo. Muri\u00f3 como un santo. Hab\u00eda obtenido el permiso del Obispo y fue a conocer a esos hombres apost\u00f3licos que predicaban con tanta sencillez; los hombres m\u00e1s incultos pod\u00edan comprenderlos y guardar sus instrucciones. As\u00ed ha de proce\u00adder la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Adrien Bourdoise<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>El segundo maestro de san Vicente, en catequesis, es Adrien Bourdoise (1584-1655). Lo caracter\u00edstico en Bour-doise no es solamente su aspecto malhumorado y bonach\u00f3n: es su adem\u00e1n popular, su afectaci\u00f3n tosca, su adem\u00e1n des\u00adgre\u00f1ado y a la vez una ternura cuidadosamente camuflada. Este hombre del pueblo, no a la moda de Mauricio Thorez, nos parece m\u00e1s cercano del abate Pierre que de ese genio prestigioso y organizador que fuera Monse\u00f1or Jean Rodhain, que desde m\u00e1s de 30 a\u00f1os me permanece presente y la invi\u00adsible y transparente luz de Dios. Bourdoise, como Mateo Feydeau, p\u00e1rroco de St. Merri, multiplicaba los catecismos para ni\u00f1os y adultos. Los fasc\u00edculos eran difundidos en todo el entorno de su parroquia, San Nicol\u00e1s du Chardonnet. Esos libritos de 30 a 40 p\u00e1ginas de formato reducido atra\u00edan m\u00e1s y ten\u00edan m\u00e1s efecto que la publicaci\u00f3n de todas las hojas oficiales. San Vicente utilizar\u00e1 tambi\u00e9n este procedimiento de folletitos que hace distribuir por millones.<\/p>\n<p>Por esos tiempos, la prensa oficial, <em>El Mercurio <\/em>o <em>La Ga\u00adceta, <\/em>hablaban p\u00fablicamente de lo que no interesaba al pueblo, de lo que suced\u00eda fuera de las fronteras. Lo que in\u00adteresa a las gentes sencillas, que pueden ser tambi\u00e9n los gran\u00addes, Richelieu, Luis XIII, el Canciller S\u00e9guier, Mazarino, era la vida cotidiana de Par\u00eds, los acontecimientos, la histo\u00adria inmediata tan movediz\u00e1 como los gatos y los ratones. Los autores de las \u00abMazarinadas\u00bb, al igual que hombres de la dimensi\u00f3n de Pascal, Bourdoise, Vicente de Pa\u00fal, tienen todo esto en cuenta.<\/p>\n<p>El p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s du Chardonnet multiplica los folletos instructivos, los \u00abReglamentos\u00bb, las \u00abm\u00e1ximas cris\u00adtianas y eclesi\u00e1sticas\u00bb, el \u00abReglamento en materia de catequesis\u00bb.<\/p>\n<p>Not\u00e9moslo: Vicente de Pa\u00fal, no solamente es vecino de Bourdoise (la casa \u00abLes Bons Enfants\u00bb est\u00e1 a 150 metros de la Parroquia); comparte las mismas preocupaciones, emplea los mismos m\u00e9todos, tiende hacia la misma meta: instruir al pobre y educar al clero.<\/p>\n<p><em>C\u00e9sar de Bus y los Doctrinarios<\/em><\/p>\n<p>Hemos descubierto marginalmente la existencia de otro grupo edificante y comprometido en la educaci\u00f3n de la fe: los \u00abdoctrinarios\u00bb, fundados por C\u00e9sar de Bus. Vicente de Pa\u00fal pudo muy bien cruzarse en Avignon con ese C\u00e9sar de Bus que emprend\u00eda, con la fundaci\u00f3n de una nueva con\u00adgregaci\u00f3n, una empresa catequ\u00edstica de primera magnitud. El catecismo hecho de preguntas y respuestas constitu\u00eda el arma fundamental en el arsenal apost\u00f3lico destinado a la reconquista de la fe. Es lo que demuestra con todo rigor la obra evocadora y monumental de Juan de Viguerie.<\/p>\n<p>Hablando de estos \u00abdoctrinarios\u00bb de Toulouse, san Vi\u00adcente no duda en proponerlos como perfectos modelos que deben imitar los sacerdotes de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Francisco de Sales (1585-1622)<\/em><\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no reconocerlo en un invisible siempre presente! Francisco de Sales es maestro y sobre todo inspirador de una actitud espiritual que caracterizar\u00e1 toda la empresa vicenciana. Ya sea con la ense\u00f1anza sobre la predicaci\u00f3n, ya sea con la suavidad de su estilo, ya sea con los objetivos alcanzados, ya sea con la tradici\u00f3n visitandina, Francisco de Sales permanecer\u00e1 durante cincuenta a\u00f1os el \u00abBienaven\u00adturado Padre\u00bb que san Vicente encuentra siempre serena\u00admente establecido en la memoria del coraz\u00f3n, la \u00fanica que confiere ayuda y aliento para vivir.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iii.la\/\">III. LA<\/a> METODOLOG\u00cdA<\/p>\n<p>Resultar\u00eda oportuno tratar del \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb de san Vicente. Lo inc\u00f3modo es que este \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb resul\u00adta extremadamente amplio en sus aplicaciones y complejo en sus articulaciones.<\/p>\n<p>Instruir en las verdades de la fe, no es cosa f\u00e1cil: es tra\u00adbajo de \u00e1ngeles y requiere m\u00e1s suavidad que la de los hom\u00adbres. San Vicente lo sab\u00eda muy bien. Tuvo que tener en cuenta la obstinada distracci\u00f3n de sus interlocutores. En Marchais, por ejemplo, en 1621 se en\u00adcuentra con aldeanas empe\u00f1adas en declarar que son tres dioses los que existen y le tiran del roquete para que no prosiga en las in\u00fatiles explicaciones que san Vicente preten\u00adde darles.<\/p>\n<p>Si queremos, sin perdernos en palabrer\u00edas, seguir meti\u00adculosamente el m\u00e9todo de san Vicente, tendremos que dis\u00adtinguir en nuestro an\u00e1lisis: la formaci\u00f3n del catequista, la actividad del catequista.<\/p>\n<ol>\n<li><em>a) <\/em>La formaci\u00f3n del catequista<\/li>\n<\/ol>\n<p>Como es preciso saber lo que se ha de ense\u00f1ar, san Vi\u00adcente aconseja \u2014como \u00e9l mismo lo hace\u2014 referirse a los autores y obras de reconocida val\u00eda: el catecismo del Conci\u00adlio de Trento, el de san Pedro Canisio, Binsfeld y B\u00e9can y, para los m\u00e1s estudiosos, las obras de santo Tom\u00e1s, de san Bernardo, de Pedro Lombardo y algunos santos Padres en\u00adtre los cuales destacan san Agust\u00edn y san Juan Cris\u00f3stomo.<\/p>\n<p>Lo importante es que esta alimentaci\u00f3n sea asimilada: los p\u00e1jaros alimentan as\u00ed a sus peque\u00f1uelos; preparan la co\u00admida en sus picos. No hay que dar excesivo alimento ya que el esp\u00edritu es lento y el proceder correcto debe inspi\u00adrarse en la conducta de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n de lo \u00fatil, la asimilaci\u00f3n de lo recibido no depende de la intuici\u00f3n o de la habilidad humanas sino de la gracia de Dios. Las verdades de la fe no pueden sumi\u00adnistrarse como una mercanc\u00eda de ultramarinos, ni se pueden empachar las mentes como los est\u00f3magos de los animales. La doctrina se comunica con la intencionalidad de la fe en docilidad y fidelidad con la intencionalidad y la gracia divi\u00adnas. De esta manera solamente puede presentarse la doctri\u00adna, porque en definitiva es Dios quien se comunica e ilumina interiormente.<\/p>\n<ol>\n<li>h) La actividad del catequista<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la acci\u00f3n del catequista? \u00bfQu\u00e9 plan ha de seguir en su acci\u00f3n? Basta fijarse en san Vicente cate\u00adquista para percatarse de las caracter\u00edsticas de su actividad y desprender las cuatro consignas que le inspiran:<\/p>\n<p><em>La antropolog\u00eda cristiana<\/em><\/p>\n<p>A lo largo de su exposici\u00f3n doctrinal, san Vicente con\u00adserva siempre una visi\u00f3n b\u00edblica del ser humano: es un reci\u00adpiente que puede vaciarse y llenarse.<\/p>\n<p>Se apoya en las indicaciones que le ofrece el Antiguo Testamento. Durante toda su vida permanece fiel a esta visi\u00f3n del cuerpo humano que san Bernardo calificaba con tanta rudeza: \u00absemen putridum, vas stercorum, esca vermium\u00bb.<\/p>\n<p><em>Buscar lo que Dios deposit\u00f3 en ese ser humano<\/em><\/p>\n<p>Cuando el Se\u00f1or Nacquart se dispone a marchar hacia Madagascar, san Vicente le escribe: \u00abes preciso empezar&#8230; intentando hacerles reconocer las huellas que Dios ha deja\u00addo en ellos, esas huellas que la naturaleza desde tanto tiem\u00adpo habituada al mal ha ido borrando\u00bb.<\/p>\n<p><em>Utilizar las im\u00e1genes sencillas como hac\u00eda nuestro Se\u00f1or<\/em><\/p>\n<p>\u00abPara eso, d\u00e9nse a Dios, para hablar con el esp\u00edritu de humildad de Jesucristo cuando reconoc\u00eda que vuestra doc\u00adtrina no es vuestra propiedad ni nacida de vuestra inteligen\u00adcia sino del Evangelio. Imitad sobre todo la sencillez de las palabras y comparaciones que Nuestro Se\u00f1or usaba en la sagrada Escritura hablando al pueblo. \u00a1Ay! \u00a1Cu\u00e1ntas maravi\u00adllas pudo haberles ense\u00f1ado! \u00a1Cu\u00e1ntos secretos pudo haber\u00adles revelado sobre la divinidad y sus admirables perfecciones! Cristo era la sabidur\u00eda eterna del Padre. Y sin embargo, con qu\u00e9 comprensi\u00f3n habla, c\u00f3mo utiliza comparaciones de uso corriente: un labrador, un vi\u00f1ador, un campo, una vid, un grano de mostaza. As\u00ed tienen Vds. que hablar si quieren que el pueblo entienda, ese pueblo a quien anun\u00adcian la Palabra de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica vemos c\u00f3mo san Vicente utiliza por igual las observaciones e im\u00e1genes que provienen del mundo mi\u00adneral, vegetal, animal y humano. Llega hasta servirse, para facilitar la meditaci\u00f3n y disciplinas la imaginaci\u00f3n, de las creaciones de los profesionales de la imaginer\u00eda.<\/p>\n<p><em>El estilo y las pr\u00e1cticas del obrar divino: la suavidad<\/em><\/p>\n<p>La actividad catequ\u00e9tica oculta un misterio, encierra un singular secreto. El catequista sabe muy bien, si sigue sien\u00addo cristiano, que comunicar la fe, lograr que se crea en Dios y se adhiera al Dios viviente revelado es algo imposi\u00adble. El catequista es servidor del Evangelio. Como tal, su oficio y su tarea son por su propia naturaleza penosos e in\u00adgratos, de evidente oscuridad. Lo \u00fanico que puede pretender es disponer lo \u00edntimo de las almas para disponerlas a una hospitalidad que d\u00e9 buena acogida a la Trinidad entera que mora en el cristiano.<\/p>\n<p>Al tomar conciencia de este trabajo sin gloria ni brillan\u00adtez, \u00bfc\u00f3mo el catequista no ha de sentir una actitud de re\u00adchazo, de hast\u00edo y quiz\u00e1s de negaci\u00f3n? Su tarea empieza en su propia persona. Debe ajustarse al proceder de Dios tal como se revela en las Sagradas Escrituras. S\u00f3lo pagando el precio de esta imitaci\u00f3n evocadora y de escasa brillantez, debe sentirse secretamente interpelado, convidado. En fun\u00adci\u00f3n de ella se sentir\u00e1 ayudado y podr\u00e1 discretamente procurar un trabajo de misteriosa hospitalidad en sus oyentes.<\/p>\n<p>Conoce, porque la Escritura se lo ha revelado, la cons\u00adtante, la infinita paciencia pedag\u00f3gica de Dios: su Se\u00f1or ac\u00adt\u00faa y seguir\u00e1 siempre actuando invariablemente. Avanza, seg\u00fan la expresi\u00f3n de san Gregorio Nacianceno, de princi\u00adpios en principios y por principios que no tienen fin. Realiza en el secreto m\u00e1s impenetrable, esta actividad recreadora, moldea a imagen del Hijo de Dios, se prosigue en un clima de paz suavidad, que los te\u00f3logos, siguiendo a san Pablo, de\u00adfinen como el clima de los dones del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Entonces, con humildad, d\u00f3cilmente y con escrupulosi\u00addad, el catequista sabe que al prepararse en s\u00ed mismo la mo\u00adrada y el reino del Esp\u00edritu de Dios, condiciona sobrenatu\u00adralmente aqu\u00e9llos a quienes se dirige; permite, y esa es toda su ambici\u00f3n, que quien en \u00e9l y mediante \u00e9l, lo puede todo, realice lo imposible, la divinizaci\u00f3n del ser humano. Esta divina verdad de la acci\u00f3n catequ\u00edstica no puede lograrse sino por los caminos de una dolorosa y a veces<\/p>\n<p>desgarradora humildad. \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo, declaraba san Vicente, es la suavidad eterna de los hombres y de los \u00e1ngeles. Por esta misma virtud hemos de caminar hacia \u00c9l, conduciendo a los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>De esta manera, en su vida mortal, san Vicente revelaba el secreto y el fondo sobrenatural de su catequesis. Inspir\u00e1n\u00addome en G. Bernanos, y en el Di\u00e1logo de las Carmelitas precisamente, quisiera a\u00f1adir algo a su revelaci\u00f3n: \u00abNo hay m\u00e1s que un amanecer, Se\u00f1or Caballero, y es el de la Resu\u00adrrecci\u00f3n&#8230;\u00bb S\u00f3lo existe una catequesis y es la que tiene co\u00admo principio y fin a Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esto es lo que san Vicente revelaba a los que amaba y le amaban. Como ahora se encuentra en Cristo glorioso, po\u00addemos estar seguros de que no dejar\u00e1 de murmur\u00e1rnoslo.<\/p>\n<p>DODIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N \u00abExisten personas, declaraba el se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal, el 28 de mayo de 1659, que con su gracia y su son\u00adrisa contentan a todas las gentes. 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