{"id":400450,"date":"2017-02-24T08:35:36","date_gmt":"2017-02-24T07:35:36","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400450"},"modified":"2017-01-05T18:37:35","modified_gmt":"2017-01-05T17:37:35","slug":"juicio-los-pobres-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-iii\/","title":{"rendered":"El juicio de los pobres (III)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399861\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/moralidad-y-conversion\/conversion\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"conversion\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399861 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En la visi\u00f3n, en la m\u00edstica, de los pobres de Vicente de Pa\u00fal hay un aspecto que se debe analizar con detalle y explotar con esmero: es el juicio de los pobres.<\/p>\n<p>Progresivamente los pobres van a ser para Vicente de Pa\u00fal un \u00absigno\u00bb, una \u00abpresencia\u00bb, una \u00abllamada\u00bb de Cristo, que le <em>proporcionan el beneficio de una concienciaci\u00f3n, le comprometen en una responsabilidad, le dan una vocaci\u00f3n. <\/em>Pero ante todo y sobre todo, <em>el encuentro con los pobres le hace descubrir el evan\u00adgelio de Jesucristo, enviado a los pobres. <\/em>Consciente de esta mediaci\u00f3n de los pobres, utilizada por Dios, el buen padre Vi\u00adcente no olvida informarnos discretamente del contenido de estos seres aparentemente insignificantes: su presencia y su miseria le proporcionaron, simult\u00e1neamente, una nueva vivencia de fe, un modo de ver las cosas inspirado por el evangelio, una praxis al servicio de los empobrecidos y explotados de esta tierra.<\/p>\n<p>La inspiraci\u00f3n verdadera, donde Vicente de Pa\u00fal descubre el juicio de los pobres, no es otra que <em>la presencia del misterio de Cristo en los pobres. <\/em>En ella encontramos las directrices que orientan y motivan su estrategia din\u00e1mica de la caridad, su m\u00edstica de los pobres, al mismo tiempo que impiden a los pobres convertirse en miserables: Jes\u00fas no se content\u00f3 con predicar su mensaje a los pobres, los sirvi\u00f3. M\u00e1s todav\u00eda, es a ellos a quie\u00adnes dedica su vida, todo su inter\u00e9s. Este Jes\u00fas acompa\u00f1a y hace suyos los padecimientos de la vida cotidiana de los afligidos de esta tierra; el Hijo de Dios est\u00e1 presente en los pobres. Si a la mirada humana estos pobres aparecen toscos, ignorantes y apenas ofrecen rostro y sensibilidad de seres racionales, sin embargo fuerzan a descubrir que la verdadera religi\u00f3n se encuen\u00adtra en ellos<strong>. <\/strong>Y si \u00abse vuelve la medalla\u00bb, si se les mira \u00aba la luz de la fe\u00bb, aparecer\u00e1n como im\u00e1genes de Jes\u00fas \u00abque quiso ser pobre y que nos es representado por los pobres\u00bb<strong>; <\/strong>final\u00admente, Cristo, al estar presente en los pobres, considera como hecho a su persona todo lo que se hace a los pobres. A quienes los sirven les procuran algo m\u00e1s que \u00abrecompensas eternas\u00bb. Incluso en este mundo otorgan una \u00abdicha especial\u00bb, una \u00abpro\u00adtecci\u00f3n particular\u00bb. Quienes sirven a los pobres no temen la muerte.<\/p>\n<p>Los pobres, de quienes Vicente de Pa\u00fal habla con sus inter\u00adlocutores y a quienes quiere introducir en sus existencias, no desempe\u00f1an la funci\u00f3n de blanquear conciencias para irresponsabilizarlas. Los pobres no son para \u00e9l corno un slogan, una cate\u00adgor\u00eda de an\u00e1lisis, una idea, un vertedero de la piedad <em>y <\/em>de la ideolog\u00eda, encubridor, en definitiva, de un ego\u00edsmo nauseabundo y de un ansia de poder insatisfecho. Sino los pobres como una realidad de despojo, explotaci\u00f3n, dependencia, dolor, desnutri\u00adci\u00f3n y muerte. Al ser testigos e im\u00e1genes de Jes\u00fas, \u00e9ste los cons\u00adtituye abogados acusadores y defensores de su propia causa. A lo largo del proceso los pobres se levantan para convocarnos ante el tribunal de Dios y de la sociedad. Pueden condenarnos en cada minuto, pero tambi\u00e9n tienen poder para liberarnos y sal\u00advarnos. Sus argumentos, que son desnudamente un exponente de su vida, constatan nuestro despilfarro con su escasez, nuestro dominio con su servilismo, nuestra indiferencia con su abando\u00adno. Estos seres, aparentemente despreciables, sin derecho a la mirada de la sociedad, son, en realidad, grandes se\u00f1ores y nos\u00adotros somos sus servidores. El poder de los pobres es incon\u00admensurable, porque pueden aclarar nuestra mirada miope. Nos invitan a ver las cosas como son en Dios, en Cristo.<\/p>\n<p>Los pobres, en el misterio de Cristo, nos revelan lo que somos y lo que debi\u00e9ramos ser. Los pobres juzgan lo que hemos hecho y lo que hubi\u00e9ramos debido hacer, lo que hacemos y lo que deber\u00edamos hacer. Portadores inconscientes de las exigencias de la \u00abjusticia de Dios\u00bb, inauguran en nosotros otro ritmo de existencia, otra manera de existir en los dem\u00e1s, de habitar en Dios.<\/p>\n<p>Este juicio de los pobres condujo a Vicente de Pa\u00fal a cono\u00adcerlos y a amarlos, desde la profundidad de su participaci\u00f3n en sus vidas humanas, con una generosidad vivida en la verdadera fraternidad, iluminada por los dogmas de la creaci\u00f3n, de la en\u00adcarnaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n. Este Dios de la creaci\u00f3n lanza a Vicente hacia el mundo de los otros, los m\u00e1s pobres. Le en\u00adfrenta con los males, que \u00e9stos padecen, y le impulsa a combatir las causas, que los provocan. Este Jes\u00fas de la encarnaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n, a quien no se encuentra, sino en el esfuerzo por buscar contacto con todos los hombres y por vivir con todas sus consecuencias la misi\u00f3n de la fraternidad, le hace optar por los pobres. Esta opci\u00f3n es para \u00e9l un distintivo de quien se acerca al evangelio para descubrir y continuar la misi\u00f3n evangelizadora y redentora de Jesucristo. En realidad, todo esto no es m\u00e1s que el acercamiento amoroso al sufrimiento de los hombres, y princi\u00adpalmente, de los pobres. Es una vida comprometida en la pr\u00e1c\u00adtica de la voluntad de Dios, descubri\u00e9ndola dolorosamente en la realidad personal y social, haciendo de ella el compromiso por el anuncio y la realizaci\u00f3n del \u00abreino de Dios y su justicia\u00bb.<\/p>\n<p>Por ello, en la base de la m\u00edstica vicenciana hay, en primer lugar, un cobrar conciencia de la responsabilidad. Esta concien\u00adciaci\u00f3n con respecto a los pobres es para Vicente una <em>intuici\u00f3n profunda y creadora: <\/em>\u00e9l ve en los pobres a sus bienhechores. Esta intuici\u00f3n inicial se traducir\u00e1 en <em>instituci\u00f3n: <\/em>los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, las \u00abCaridades\u00bb; <em>acci\u00f3n: <\/em>la obra socio-caritativo-religiosa; <em>f\u00f3rmula: <\/em>\u00ablos pobres son nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb. Maestros de vida <em>y <\/em>de pensamiento. Junto a ellos la inteligencia se esclarece, el pensamiento se rectifica, la acci\u00f3n se ajusta, la vida se modela desde el interior.<\/p>\n<p>El fundamento m\u00e1s din\u00e1mico, m\u00e1s imperecedero, utilizado por Vicente de Pa\u00fal para formular doctrinalmente esta intuici\u00f3n, es el dato b\u00edblico. El nos presenta a Jes\u00fas insistiendo que lo fundamental es cumplir la voluntad del Padre (cf. Mt 7, 21).<\/p>\n<p>Voluntad, que significa conocer a Jes\u00fas en el proceso de hacer las obras del \u00abreino\u00bb; en la pr\u00e1ctica de realizar todo para que la fraternidad bajo un mismo Padre cobre rostro humano, se haga carne en la carne viva y dolorida de los pobres. Voluntad del Padre, centro de atracci\u00f3n de la vida, de la preocupaci\u00f3n, de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que se cifra en anunciar y hacer realidad el \u00abreino de Dios\u00bb, en un mundo donde reinan otras realidades. Pero este reino tiene un punto referencial clave, que cualifica la vida de Jes\u00fas: los pobres. De ah\u00ed que Vicente nos presente a Cristo como la esperanza de \u00ablos pobres de Yahv\u00e9\u00bb. A partir de esta visi\u00f3n: Cristo enviado a los pobres, Vicente de Pa\u00fal presenta a Cristo pobre, Cristo presente en los pobres y los po\u00adbres presentes en Cristo.<\/p>\n<p>Los pobres son, en consecuencia, el lugar privilegiado del encuentro con Dios, la imagen de Cristo, un \u00absacramento\u00bb de su propia presencia. Su cometido es mantener viva en ellos la \u00abmarca de Jesucristo\u00bb, quien en su encarnaci\u00f3n, en su vida p\u00fa\u00adblica y en su pasi\u00f3n asumi\u00f3 la pobreza, el sufrimiento. Como siempre Cristo descifra la realidad de los pobres: \u00abNada me agrada si no es en Jesucristo\u00bb, declara Vicente de Pa\u00fal. Los pobres s\u00f3lo le agradan en Jesucristo. A la mirada de Vicente los pobres merecen el m\u00e1s profundo respeto, porque su mirada es iluminada por la luminosidad de la fe; el mejor servicio, rea\u00adlizado \u00abcon alegr\u00eda, coraje, constancia y amor\u00bb, hasta llegar a compartir solidariamente con ellos su dolor, su desamparo, su marginaci\u00f3n. Pero el servicio no trae el poder; el servicio expone, el servicio es un riesgo, cuando pone los signos concretos de liberaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo resumir el secreto de Vicente de Pa\u00fal, su visi\u00f3n, su juicio de los pobres? Toda f\u00f3rmula ser\u00eda inexacta, porque ocultar\u00eda, sin quererlo, la profundidad que intentar\u00eda desvelar. Si quisi\u00e9ramos presentar su secreto, tomar\u00edamos prestadas algunas palabras de este pobre de Dios <em>y <\/em>de este amigo de los pobres: \u00abDios ama a los pobres y, en consecuencia, ama a quienes aman a los pobres, porque cuando se quiere a alguien, se tiene afecto por sus amigos y servidores. Pero la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de la<\/p>\n<p>Misi\u00f3n trata de ocuparse con <em>afecto de servir a los pobres, que son los predilectos de Dios, <\/em>y de esta manera tenemos motivos de esperar que por amor a ellos Dios nos amar\u00e1. Vayamos, pues, hermanos m\u00edos, y dediqu\u00e9monos con nuevo amor a servir a los pobres e, incluso, busquemos a los m\u00e1s pobres y a los m\u00e1s aban\u00addonados; reconozcamos delante de Dios que son <em>nuestros se\u00f1ores y maestros <\/em>y que somos indignos de ofrecerles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb.<\/p>\n<p>Si Bossuet proclama en el p\u00falpito: \u00aben la iglesia los pobres son ricos y los ricos sus servidores\u00bb, preferimos la declaraci\u00f3n de uno de los primeros clientes de los pobres, Vicente de Pa\u00fal: \u00abEl Hijo de Dios, que quiso ser pobre, nos es representado por los pobres\u00bb. \u00abNuestra herencia son los pobres\u00bb. \u00abSon los predilectos de Dios\u00bb<\/p>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal intenta con ah\u00ednco y propone incansable\u00admente aunar todas las variantes del dinamismo vital para buscar <em>y <\/em>realizar el \u00abreino\u00bb de Dios en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s, lo hemos se\u00f1alado, es con el fin de <em>glorificar al Padre continuando la misi\u00f3n de Cristo, evangelizador de los pobres.<\/em><\/p>\n<p>Esta misi\u00f3n de Cristo de evangelizar a los pobres (cf. Lc 4, 18), se inscribe en lo m\u00e1s hondo de la conciencia de Vicente. Orienta sus opciones, su actividad, su moral, su pol\u00edtica. Por eso ese Cristo pobre, presente en los pobres, que se dirige pre\u00adferentemente a los pobres <em>y <\/em>se declara su evangelizador, imanta y polariza la conciencia vicenciana.<\/p>\n<p>Apoyado en la triple fuente de inspiraci\u00f3n jo\u00e1nica, paulina y lucana, Vicente de Pa\u00fal contempla, y nos pide mirar de ma\u00adnera privilegiada, a un Cristo lleno de celo, de ternura o compasi\u00f3n, humilde. Este Cristo, que se refleja en la profundidad de la mirada vicenciana, es un Cristo \u00abescarnecido\u00bb, \u00abdesprecia\u00addo\u00bb, \u00abhumillado\u00bb, hasta llegar a asumir al m\u00e1ximum la condi\u00adci\u00f3n de pobre, sometido a la voluntad del Padre hasta el anona\u00addamiento de la encarnaci\u00f3n y de la muerte. La visi\u00f3n de Cristo y de su obra adquieren una atracci\u00f3n irresistible <em>y <\/em>una densidad inolvidable en la espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>Este Cristo vino para los pobres y se identifica con ellos. La iglesia, comunidad que contin\u00faa el misterio de Cristo, debe extender esta presencia y esta misi\u00f3n. Si no vemos c\u00f3mo Cristo est\u00e1 en los pobres, ya no podemos discernir, descubrir, c\u00f3mo la iglesia de Cristo es la iglesia de los pobres, la iglesia pobre. Ante esta actitud evang\u00e9lica hay en la iglesia \u2014de ayer y de hoy\u2014 ideolog\u00edas mal bautizadas y de ninguna manera converti\u00addas. El mal viene de antiguo y es profundo: desde el siglo XIV, cuando el paganismo, a trav\u00e9s del derecho romano, se infiltra y se injerta en la doctrina cristiana, hasta el \u00abmarxismo cristiano\u00bb de hoy, pasando por el mercantilismo de los siglos XVI y XVII y por el angelismo, que se desliza sinuosamente a trav\u00e9s del paso de los siglos.<\/p>\n<p>Vicente se pod\u00eda haber dejado seducir f\u00e1cilmente por la fuer\u00adza jur\u00eddica y la riqueza econ\u00f3mica de la iglesia de Francia en el siglo XVII. Pero un \u00abhugonote\u00bb, que desea \u00abconvertirse\u00bb, le recuerda la realidad. Este denuncia 10.000 sacerdotes que vagabundean por las calles de Par\u00eds y publica el abandono en que se encuentran los pobres. Y esto es precisamente lo que impresiona agudamente a Vicente de Pa\u00fal. La l\u00ednea original de la construcci\u00f3n de la iglesia, iglesia-pobres, parece olvidada, abandonada.<\/p>\n<p>La iglesia de Cristo no es, en consecuencia, para Vicente de Pa\u00fal una promesa de poder\u00edo, sino \u00abla iglesia de los pobres\u00bb, \u00abla iglesia pobre\u00bb. S\u00f3lo la preocupaci\u00f3n, el compromiso, la acci\u00f3n en beneficio de los pobres pueden exorcizar, expulsar sin hisopos y sin convulsiones a los fantasmas que impiden ver que la iglesia de Cristo sea la verdadera iglesia, la conducida por el Esp\u00edritu santo.<\/p>\n<p>El fracaso esencial de la iglesia \u2014la de ayer y la de hoy\u2014ser\u00eda no dar la \u00abpreeminencia\u00bb en ella a los pobres. Y mucho m\u00e1s no encontrarlos en sus filas. Consciente de esta \u00abpreemi\u00adnencia\u00bb de los pobres en la iglesia, Vicente lanzar\u00e1 su consigna: \u00abVayamos, pues, hermanos m\u00edos, y dediqu\u00e9monos con nuevo amor a servir a los pobres e, incluso, busquemos a los m\u00e1s pobres y a los m\u00e1s abandonados; reconozcamos delante de Dios que son nuestros se\u00f1ores y nuestros maestros y que somos indignos de ofrecerles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb. Al mismo tiempo nos entrega un secreto de amor y de servicio: \u00abLa mejor manera de asegurar nuestra felicidad eterna es vivir y morir al servicio de los pobres, en los brazos de la providencia y en un renuncia\u00admiento de nosotros mismos para seguir a Jesucristo\u00bb. En esta misma l\u00ednea de pensamiento nos pone enfrente de nuestra res\u00adponsabilidad: \u00a1Ah, tendr\u00edamos que vendernos nosotros mismos para sacar a nuestros hermanos de la miseria! Ansioso de hacer cobrar conciencia a los hombres y de agudizar su responsa\u00adbilidad social ante la miseria de los pobres, proclama: \u00abDios nos conceda la gracia de conmover nuestros corazones para con los pobres y de pensar que ayud\u00e1ndolos \u00a1practicamos la justicia y no la misericordia!. Finalmente, consciente de que en la iglesia y en la sociedad todos vivimos del trabajo de los pobres, excla\u00adma: \u00abVivimos del patrimonio de Jesucristo, del sudor de los pobres&#8230; Somos responsables, si ellos, los pobres, sufren por su ignorancia y sus pecados; en consecuencia somos culpables de todo lo que sufren, si no sacrificamos toda nuestra vida para instruirlos\u00bb.<\/p>\n<p>En este clima de responsabilidad, de solidaridad y de amor con los pobres, se destierra para siempre convertirles en instru\u00admentos de proselitismo de cualquier signo. Se podr\u00eda afirmar que el fondo de la cuesti\u00f3n consiste en expresar la verdad de la fe en actos y no traducirla en palabras. Esta fe, que Vicente de Pa\u00fal la vive en el amor a Dios y a los hombres, no es un <em>dis\u00adcurso <\/em>sobre el mundo, sino una <em>pr\u00e1ctica <\/em>en el mundo en el com\u00adpromiso con \u00abla causa de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p><em>Aspectos de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Nuestras categor\u00edas mentales nos llevan a concebir dos formas de miseria: una f\u00edsica y otra espiritual. Si hay que distinguir la una de la otra, no hay por qu\u00e9 separarlas en demas\u00eda. Y esto m\u00e1s por exigencia de encarnaci\u00f3n, de liberaci\u00f3n, que por per\u00adfidia de sacralizaci\u00f3n y de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lejos de provocar una obsesi\u00f3n y de alimentar el miedo, la miseria, anclada en los pobres, debe conducir a la sociedad a \u00abdominar\u00bb el mundo, hacerlo fructificar al m\u00e1ximum y ponerlo al servicio de todos los hombres, a fin de permitirles vivir y de\u00adsarrollarse en la dignidad humana. Al ser socialmente una rea\u00adlidad compleja <em>y <\/em>al mismo tiempo una participaci\u00f3n del \u00abmisterio\u00bb de Cristo, la miseria exige, para descifrarla y poder luchar contra ella, desarrollar tres dinamismos.<\/p>\n<p><em>Dinamismo del conocimiento, <\/em>que requiere una informaci\u00f3n detallada y exacta a fin de descubrir hasta d\u00f3nde llega la gra\u00advedad del mal. Las mediaciones, para llegar a este conocimiento, se encuentran en los an\u00e1lisis precisos de los mecanismos, de las estructuras socio-econ\u00f3micas que desencadenan y mantienen la miseria. Cuando la pol\u00edtica del gobierno central, instalada en la guerra y en el despilfarro, convierte a una multitud de campesinos en mendigos errantes, Vicente de Pa\u00fal exclama: \u00abLos po\u00adbres, que no saben a d\u00f3nde ir ni qu\u00e9 hacer, que sufren y que se multiplican todos los d\u00edas, constituyen mi peso y mi dolor.<\/p>\n<p><em>Dinamismo de la compasi\u00f3n, <\/em>que lleva a compartir, a participar solidariamente en la miseria de los \u00abotros\u00bb. Esta compasi\u00f3n brota del Cuerpo m\u00edstico de Cristo y hace vivo el esp\u00edritu de Jes\u00fas. Toda la empresa caritativa de Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 atravesada, dinamizada, por este esp\u00edritu de compartir la existen\u00adcia de los desdichados, de los pobres. Quienes toman en serio el mensaje evang\u00e9lico est\u00e1n invitados a participar en la lucha contra la miseria de los pobres por s\u00ed mismos y por los dem\u00e1s. Pero esta participaci\u00f3n, precisa Vicente de Pa\u00fal a las Hijas de la Caridad, debe hacerse en el esp\u00edritu \u00abcompasivo\u00bb con el que Dios ama a los pobres: \u00abEs Dios el que os ha encomendado el cuidado de <em>sus pobres y <\/em>ten\u00e9is que portaros con ellos con <em>su <\/em>mismo esp\u00edritu, compadeciendo sus miserias <em>y <\/em>sinti\u00e9ndolas en vosotras mismas\u00bb<em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Dinamismo de la vida, <\/em>que hace \u00abacudir en socorro de las necesidades como se corre cuando hay fuego\u00bb, \u00abporque no socorrer es matar\u00bb. El amor eficaz por los pobres se verifica en las posiciones y compromisos adquiridos en beneficio de ellos. No es suficiente tener inquietud por los pobres, se requiere que esta preocupaci\u00f3n sea comunicativa y, sobre todo, que se tra\u00adduzca en actos. Cualquier otra actitud arriesga ser est\u00e9ril, cuando no corre el peligro de ser odiosa. Es necesario que la presencia de la miseria, de los pobres, desencadene en los dem\u00e1s un mo\u00advimiento de vida, cree una conciencia com\u00fan para vivir las exi\u00adgencias evang\u00e9licas en medio de los pobres.<\/p>\n<p>Colocado en esta perspectiva, Vicente de Pa\u00fal descifra la miseria a trav\u00e9s de las exigencias de Dios, manifestadas en la <em>Creaci\u00f3n, <\/em>a trav\u00e9s de las exigencias de Cristo, realizadas en la <em>Encarnaci\u00f3n. <\/em>Por eso, despu\u00e9s de haber exclamado que \u00abel pobre pueblo&#8230; muere de hambre y se condena\u00bb, consume toda su vida en el alivio de esta doble miseria. S\u00f3lo entonces, cuando haciendo el bien sea anonadado y consumido, habr\u00e1 realizado todo lo que podr\u00eda pretender hacer. \u00abConsumirse por Dios, no tener ni bienes ni fuerzas sino para consumirlos por Dios, es hacer lo que hizo nuestro Se\u00f1or, que se consumi\u00f3 por amor a su Padre\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la visi\u00f3n, en la m\u00edstica, de los pobres de Vicente de Pa\u00fal hay un aspecto que se debe analizar con detalle y explotar con esmero: es el juicio de los pobres. 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