{"id":400447,"date":"2017-02-23T08:33:04","date_gmt":"2017-02-23T07:33:04","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400447"},"modified":"2017-01-05T18:35:22","modified_gmt":"2017-01-05T17:35:22","slug":"juicio-los-pobres-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-ii\/","title":{"rendered":"El juicio de los pobres (II)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399888\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/jesu-cristo-vida-nuestra\/ojos-jesucristo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"ojos-jesucristo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399888 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El evangelio se Interpreta a trav\u00e9s de Cristo<\/em><\/p>\n<p>Jesucristo no vino a fijar la revelaci\u00f3n, sino que la centr\u00f3 definitivamente en la \u00abincalculable riqueza\u00bb de su persona y as\u00ed \u00abesclarecer c\u00f3mo se ha dispensado el misterio escondido desde siglos en Dios, creador de todas las cosas\u00bb (Ef 3, 8-10).<\/p>\n<p>La clave para interpretar el mensaje del evangelio no puede ser otra que la misma persona de Cristo. Es necesario, en conse\u00adcuencia, referirse a Cristo y de \u00e9l pasar a interpretar su ense\u00f1an\u00adza. S\u00f3lo a trav\u00e9s de esta referencia se puede descubrir el sentido, el dinamismo, las exigencias de la pobreza evang\u00e9lica. Al mismo tiempo este criterio de interpretaci\u00f3n ayuda a purificar de toda idolatr\u00eda a todo proyecto humano, a discernir en los movimientos de pobreza, en los movimientos comprometidos en favor de los pobres, las exigencias y esperanzas evang\u00e9licas de la \u00abseducci\u00f3n m\u00edstica\u00bb de los mismos, mezcla de anarquismo, de espiritualismo y de fermentaci\u00f3n pol\u00edtica. Esto es tanto m\u00e1s acuciante e impor\u00adtante, cuanto que el mensaje evang\u00e9lico es el eje sobre el que gira la doctrina y la praxis de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, lo que con frecuencia est\u00e1 ausente de la interpretaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico, referente a la pobreza y a los pobres, es la referencia a la persona de Cristo, a su vida. Pero es la persona de Cristo quien imanta, unifica, esclarece, explica la diversidad de los textos evang\u00e9licos. Pascal nos ayuda a reconocer el valor de esta regla de interpretaci\u00f3n: \u00abPara com\u00adprender el sentido de un autor es necesario concordar todos los pasajes contrarios&#8230; Todo autor tiene un sentido con el cual todos los pasajes est\u00e1n concordes o no tiene en absoluto ning\u00fan sentido&#8230; En Jesucristo todas las contradicciones (de la Escri\u00adtura) est\u00e1n concordadas\u00bb. Con sencillez y precisi\u00f3n Vicente de Pa\u00fal declara: \u00abla regla de la Misi\u00f3n es Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>El Cristo, en quien la diversidad de tonos de la Escritura registra los acordes sonoros de la sinfon\u00eda del evangelio, es el que \u00abse hace pobre para enriquecernos\u00bb (cf. 2 Cor 8, 9). Gracias a este empobrecimiento enriquecedor somos introducidos en el \u00abreino de Dios\u00bb y somos enriquecidos (cf. Ef 3, 8-12). El nos permite unir los dos extremos de la ense\u00f1anza b\u00edblica sobre la<\/p>\n<p>riqueza y la pobreza y restituir el dinamismo genuino del cris\u00adtianismo.<\/p>\n<p><em>Ense\u00f1anza de Cristo sobre la riqueza y la pobreza<\/em><\/p>\n<p>La pedagog\u00eda de Dios que \u00abva de comienzo en comienzo a trav\u00e9s de comienzos que no tienen fin\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de san Gregorio Nacianceno en el comentario al Cantar de los cantares, intenta iluminar nuestro pensamiento, orientar nuestra vida.<\/p>\n<p>Esta pedagog\u00eda de Dios, referente a la riqueza, a la pobreza, es evolutiva. Puede encantar o desencantar, pero no se puede dudar de que intenta educar nuestra conciencia, a trav\u00e9s de las diversas etapas de la historia de la salvaci\u00f3n hasta llegar a Cristo.<\/p>\n<p><em>Ense\u00f1anza de Cristo sobre riqueza <\/em>y <em>pobreza<br \/>\n<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>a) <em>Inversi\u00f3n en la escala de valores referente a la riqueza y a la pobreza<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>La mejor manera de captar esta pedagog\u00eda evolutiva, es rela\u00adcionar los dos extremos de la misma. Para ello comparamos el texto del Deuteronomio (28, 1-15), en el que se promete \u00abrebosar de bienes\u00bb a quien \u00abobedece a los mandamientos de Dios\u00bb \u2014la riqueza es un bien, un t\u00edtulo de nobleza, signo de la amistad de Dios con sus amigos, sus fieles\u00a0 y el texto de Lu\u00adcas (6, 20. 24), que presenta a los pobres concretos, herederos de las bendiciones, y lanza las maldiciones a los ricos. En esta relaci\u00f3n de contrastes Cristo invierte la escala de valores referente a la riqueza.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de esta orientaci\u00f3n evang\u00e9lica, totalmente distinta a la del Deuteronomio, se encuentra en la perspectiva y exigen\u00adcias del \u00abreino\u00bb, de la esperanza mesi\u00e1nica. Por eso Cristo afir\u00adma: se requiere vender todo para adquirir la piedra preciosa, arra de la pertenencia al \u00abreino\u00bb (cf. Mt 13, 45) y es imposible servir a dos se\u00f1ores: Dios y el dinero (cf. Mt 6, 24; Lc 16, 13). La seducci\u00f3n de las riquezas es asfixiante, ahoga la Palabra, impide la verdadera vida (cf. Mt 13, 22) y hace olvidar la sobe\u00adran\u00eda de Dios (cf. Lc 12, 15-21). No se puede, en consecuencia, entrar en el \u00abreino\u00bb, ser disc\u00edpulo de Cristo, es decir, ser cris\u00adtiano, si no se renuncia a todos los bienes (cf. Lc 14, 33; 12, 33; Mt 19, 16-26; Lc 18, 18-27; Mc 10, 17-27).<\/p>\n<p>Cristo, en definitiva, nos exorciza contra los demonios fami\u00adliares de la riqueza. El primero de ellos nos hace ver en la rique\u00adza el punto de apoyo absoluto, \u00faltimo, y nos hace olvidar que somos \u00abgerentes\u00bb, no propietarios, de los bienes (cf. Lc 12, 15-21).<\/p>\n<p>El segundo de estos demonios familiares termina por anestesiar la sensibilidad y arrancarnos el alma cristiana (cf. Mt 13, 22). Pero la vida cristiana es anonadamiento, don, ofrenda (cf. Jn 15, 12-15). Este paso de la posesi\u00f3n, de la captaci\u00f3n, de la conquista humana, propio de las riquezas, al desprendimiento, al don, a la entrega, reclama una ruptura. Cristo nos ense\u00f1a c\u00f3mo realizarla<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"84\"><\/td>\n<td width=\"392\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<ol>\n<li>b) <em>Dinamismo de la pobreza evang\u00e9lica<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>La ense\u00f1anza evang\u00e9lica concreta y universal, concretada en tres par\u00e1bolas registradas en el evangelio de Lucas, nos propor\u00adciona las directrices, a trav\u00e9s de las cuales, se descubre el doble dinamismo que orienta a la pobreza evang\u00e9lica, cristiana:<\/p>\n<p><em>La par\u00e1bola de un hombre rico y de un pobre, llamado L\u00e1\u00adzaro <\/em>(cf. Lc 16, 19-31), nos presenta dos situaciones diferentes y yuxtapuestas, dos experiencias, dos visiones del mundo. El hom\u00adbre rico tiene su <em>\u00abconsolaci\u00f3n\u00bb <\/em>en la riqueza y se apoya en ella El pobre, L\u00e1zaro, no posee nada y no puede apoyarse m\u00e1s que en Dios. La muerte invierte las situaciones de ambos.<\/p>\n<p>Es menester se\u00f1alar la <em>proximidad <\/em>en que se encuentran y el <em>abismo <\/em>que los separa. Materialmente est\u00e1n pr\u00f3ximos y alejados. Cristianamente est\u00e1n pr\u00f3ximos: el pobre es verdaderamente el pr\u00f3jimo del rico. Cuanto m\u00e1s se encuentra uno en la miseria, en la deficiencia, en el abandono, tanto m\u00e1s quienes est\u00e1n cercanos a \u00e9l se constituyen en pr\u00f3jimos. Esta noci\u00f3n de la <em>proximidad en la responsabilidad <\/em>no se puede olvidar. En ella se encuentra la revelaci\u00f3n fundamental de la ense\u00f1anza de Cristo. De ninguna manera podemos decir, desde que vemos a una persona en la miseria, que no es nuestro pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p><em>La par\u00e1bola del administrador infiel <\/em>(cf. Lc 16, 1-13) nos revela la ambig\u00fcedad a la que est\u00e1n sometidas las riquezas. Pue\u00adden ser materia de propiedad, punto de apoyo, o pueden ser materia de don. S\u00f3lo cuando las utilizamos en esta <sup>&#8211;<\/sup>\u00faltima pers\u00adpectiva, les damos el valor y la significaci\u00f3n que tienen en Dios.<\/p>\n<p><em>La par\u00e1bola del samaritano compasivo <\/em>(cf. Lc 10, 29-37) nos esclarece sobre qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo. La respuesta est\u00e1 formulada sin ambig\u00fcedades: pr\u00f3jimo es quien me conduce, quien me \u00abcondena\u00bb, si se me permite la palabra, a ser caritativo, miseri\u00adcordioso, donador con \u00e9l, es decir, con quien se encuentra en la miseria y no puede salir de ella sin mi ayuda.<\/p>\n<ol>\n<li><em>c) La pobreza evang\u00e9lica se encuentra en el centro de una m\u00edstica<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>La ense\u00f1anza de Cristo, a trav\u00e9s de estas par\u00e1bolas, se en\u00adcuentra en un cambio de actitud. Instintivamente tenemos una actitud de propietario, de acumulador. Acumulamos para estabilizarnos, instalarnos, para estar m\u00e1s seguros de nuestra existencia. Frente a esta actitud de apropiaci\u00f3n, Cristo propone susti\u00adtuirla por la actitud de donaci\u00f3n, de entrega de nosotros mismos a los dem\u00e1s a trav\u00e9s del don que realizamos. La donaci\u00f3n es un modo de ser m\u00e1s que un modo de actuar. Ella desarrolla un movimiento que orienta a la existencia cristiana en otra orienta\u00adci\u00f3n totalmente distinta. En ella se encuentra el dinamismo del cristiano al participar en el movimiento de Cristo que \u00abse empobrece para enriquecernos con su pobreza\u00bb.<\/p>\n<p>La pobreza evang\u00e9lica no es un sentimiento ajustado desde el exterior. Supone una movilizaci\u00f3n general de todo el ser del hombre. Por eso la pobreza es a la vez introducci\u00f3n y signo de la vitalidad de la gracia, del ser nuevo, nacido en el cristiano por la recreaci\u00f3n en Cristo, \u00abnueva criatura\u00bb.<\/p>\n<p>Toda la m\u00edstica de la pobreza consiste en introducirse en el movimiento de Cristo, que se empobrece para enriquecernos. S\u00f3lo por la comuni\u00f3n con este movimiento del empobrecimiento enriquecedor de Cristo, se accede a otro orden del <em>conocimiento, <\/em>distinto del conocimiento ordinario: lo visible se descifra a trav\u00e9s de lo invisible.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del conocimiento, la m\u00edstica de la pobreza es una <em>actividad. <\/em>En ella se encuentra el resorte, el dinamismo de la existencia cristiana. Lo interesante no es \u00abposeer\u00bb y \u00abdominar\u00bb en nuestra abertura de seres humanos a los dem\u00e1s, ni encerrarse en s\u00ed mismo, que ser\u00eda contrario al esp\u00edritu de Dios y al esp\u00edritu del hombre, sino \u00abtener hambre y sed de justicia\u00bb. Nadie pue\u00adde comprender la pobreza si no tiene este hambre y esta sed de justicia. No se trata de \u00abcomprometerse\u00bb, de afiliarse a un par\u00adtido, sino de <em>continuar la misi\u00f3n de Cristo pobre, presente en los pobres, en beneficio de los pobres. <\/em>Este elemento activo es indis\u00adpensable para preservar a la pobreza de todas las caricaturas, al mismo tiempo que impide <em>separar pobreza y pobres.<\/em><\/p>\n<p>La pobreza evang\u00e9lica no es solamente una ascesis, ni una moral \u00abcodificada\u00bb, \u00abregulada\u00bb, por la que el rico se despren\u00adder\u00eda de lo que ya no le cabe en la cartera, para poder practicar la pobreza y hablar de ella en un orden moral, humanitario, caritativo, naturalista, ecologista, y por la que el religioso la reducir\u00eda en el sentido <em>econ\u00f3mico <\/em>a una relaci\u00f3n entre instituci\u00f3n y persona, en el orden <em>teol\u00f3gico <\/em>identificar\u00eda pobreza y obediencia y en el orden <em>psicol\u00f3gico <\/em>transformar\u00eda una vivencia de la fe en un acto material, que intenta compartir la inquietud cons\u00adtante de los pobres. La pobreza evang\u00e9lica debe estimular en el ser del hombre todo lo que tiene de m\u00e1s genuinamente divino. Un ser entregado a la pobreza puede hacer frente a todo pro\u00adyecto humano, socio-econ\u00f3mico-pol\u00edtico, por ser el testigo privi\u00adlegiado de Cristo pobre.<\/p>\n<p><em>Vicente de Pa\u00fal, un pobre y un profeta<\/em><\/p>\n<p>La solemne declaraci\u00f3n de Mons. Enrique de Maupas du Tour, en la primera oraci\u00f3n f\u00fanebre pronunciada en honor de Vicente de Pa\u00fal: \u00abEl ha cambiado casi totalmente el rostro de la iglesia\u00bb, m\u00e1s que halagar a nuestra sensibilidad, sacude nues\u00adtra atenci\u00f3n perezosa y so\u00f1olienta. En definitiva nos obliga a una reflexi\u00f3n ben\u00e9fica, capaz de hacernos descubrir el dinamismo que explicar\u00eda la variedad, la profundidad, la permanencia de la obra vicenciana, el sentido vicenciano de la unidad en la diversidad. Al mismo tiempo nos har\u00eda comprender por qu\u00e9 los sencillos lo adoran, incluso si se unen a los rumores pasajeros y divergentes contra Vicente, los grandes lo consultan, los maestros de la vida espiritual lo tienen por \u00abun hombre prudente\u00bb, los par\u00adtidos se lo discuten sin que ninguno de ellos consiga encon\u00adtrarle entre sus partidarios, los revolucionarios y ateos le llaman su santo.<\/p>\n<p>Para acceder al sentido de un autor, para caracterizar la fisonom\u00eda de un hombre, es menester discernir \u00abel talento que regula todos los dem\u00e1s\u00bb. Este talento, este criterio dir\u00edamos nos\u00adotros, al referirnos a Vicente de Pa\u00fal, pobre y profeta de los pobres, es la <em>presencia del misterio de Cristo en los pobres.<\/em><\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal lleg\u00f3 a ser un pobre, para discernir su m\u00edstica de los pobres, la estrategia din\u00e1mica de su caridad, es indispensable descubrir el contenido y el dina\u00admismo de su experiencia humano-cristiana. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 des\u00adcubrir, captar la originalidad de su doctrina, de su profec\u00eda. Sin esta preocupaci\u00f3n, no s\u00f3lo se reduce y se vac\u00eda el dinamismo vivo e intenso de la personalidad de Vicente, sino que se arriesgar\u00eda no descubrir el sentido y la significaci\u00f3n de sus palabras referentes a la pobreza <em>y <\/em>a los pobres.<\/p>\n<p><em>La experiencia de la pobreza y de los pobres en Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>La experiencia de la pobreza <em>y <\/em>de los pobres en Vicente de Pa\u00fal no se puede encerrar, encajonar en unas cuantas frases por muy pulidas y brillantes que sean. Esta experiencia evolutiva camina al ritmo de los acontecimientos imprevistos e imprevisibles. Para caracterizarla, lo menos imperfectamente posible, fija\u00adremos nuestra mirada en el momento clave que se\u00f1ala esta evo\u00adluci\u00f3n y a partir del cual se acelera su ritmo, crece en progre\u00adsi\u00f3n y aumenta en extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Vicente entra por primera vez en Par\u00eds, en 1608, se encuentra en la miseria. Desde hace ocho a\u00f1os, este sacerdote errante de la di\u00f3cesis de Dax, persigue la fortuna, pero \u00e9sta parece huirle y re\u00edrse de \u00e9l. Para esta fecha dos de sus cartas (24 de julio de 1607, 28 de febrero de 1608), llamadas de la \u00abcautividad\u00bb, podr\u00edan f\u00e1cilmente cautivarnos, m\u00e1s dif\u00edcilmente podr\u00edan tranquilizarnos. Como otros muchos gascones, que abun\u00addan y \u00abvegetan, agrupados en buhardillas, poniendo en com\u00fan su arrogancia, su penuria y su suerte\u00bb, Vicente encuentra alo\u00adjamiento en la habitaci\u00f3n de otro gasc\u00f3n, el juez de Sore, en el arrabal Saint-Germain, quiz\u00e1s el arrabal m\u00e1s miserable y de peor fama de Par\u00eds Y, e intenta buscar fortuna. El nombramiento de limosnero (1610) en el fastuoso palacio de la reina Margarita, esposa repudiada de Enrique IV, no es suficiente para enrique\u00adcerle, ni para permitirle vivir seg\u00fan el deseo de su sue\u00f1o. La pobreza, en que se encuentra envuelta su existencia, le impulsa a buscar un \u00abhonorable beneficio\u00bb, capaz de hacerle deshacerse de esta envoltura molesta. La <em>miseria, <\/em>en definitiva, no es para \u00e9l, de 1581 a 1617, m\u00e1s que el <em>resultado de no saber defenderse en la vida y los pobres, <\/em>estas miserias ambulantes, no interesan, ni preocupan excesivamente a Vicente de Pa\u00fal. Al menos, <em>no interpelan a su existencia ni le plantean un problema.<\/em><\/p>\n<p><em>El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Al mismo tiempo que obtiene en el aspecto econ\u00f3mico el deseo de su sue\u00f1o por la acumulaci\u00f3n de beneficios y la entrada en la casa se\u00f1orial de los Gondi, Vicente, entre 1613 <em>y <\/em>1617, se agita en una \u00abnoche oscura\u00bb del esp\u00edritu. Para re-estructu\u00adrarse en su fe, se esfuerza en testimoniar por sus actos que cree en estas palabras de Jes\u00fas: \u00abCuantas veces hicisteis un servicio a uno de estos peque\u00f1uelos a m\u00ed me lo hicisteis\u00bb (Mt 25, 40). Los servicios realizados en favor de los desdichados, en quienes Cristo est\u00e1 presente, apaciguan su esp\u00edritu y lo iluminan. En esta situaci\u00f3n \u00abse decidi\u00f3 un d\u00eda a tomar una resoluci\u00f3n firme e inviolable para honrar m\u00e1s a Jesucristo e imitarle m\u00e1s perfectamente de lo que hasta entonces lo hab\u00eda hecho, que fue <em>dar toda su vida por su amor al servicio de los pobres\u00bb. <\/em>Vicente descubre la presencia de Cristo en los pobres, el sentido de los pobres, <em>cuando se da a ellos y asume su propia pobreza. <\/em>El su\u00adfrimiento que le causa su propia existencia, le lleva a percibir m\u00e1s profundamente el rostro de los desdichados y esta percep\u00adci\u00f3n le hace ser un excelente testigo y un cliente privilegiado de los pobres. En ese momento su caminar cambia de ritmo y sus perspectivas de sentido: una luz nueva invade su alma. \u00abSu alma, nos dice Abelly, se encontr\u00f3 sumergida en una dulce libertad&#8230; fue llenada de una luz tan abundante que como \u00e9l lo ha confesado en varias ocasiones le parec\u00eda ver las verdades de la fe con una luz totalmente especial\u00bb. Dios transforma a este caza\u00addor-de-beneficios-eclesi\u00e1sticos en un <em>profeso de los pobres <\/em>y har\u00e1 de \u00e9l, a trav\u00e9s del genio econ\u00f3mico y financiero de este intendente general de la caridad parisina, un <em>profeso de la <\/em><em>pobreza. <\/em>A partir de ese d\u00eda la voz de Vicente de Pa\u00fal, a trav\u00e9s de su ense\u00f1anza, ser\u00e1 el clamor de un <em>profeta de los pobres <\/em>de la Iglesia moderna.<\/p>\n<p>Una nueva convicci\u00f3n se instala, al mismo tiempo, en lo m\u00e1s profundo de la conciencia de Vicente: no se puede conocer sin amar. Pero el conocimiento se encuentra al t\u00e9rmino de un intercambio profundo y el amor requiere dar su vida por los de\u00adm\u00e1s. Conocimiento y amor exigen pagar el precio de la abertura, del descubrimiento, del don al \u00abotro\u00bb: \u00abEs necesario dar su coraz\u00f3n para obtener el coraz\u00f3n de los otros\u00bb.<\/p>\n<p>Si este doble movimiento del conocimiento y del amor va a orientar la din\u00e1mica generadora del pensamiento y de la vida de Vicente, no se puede olvidar que su experiencia del descubrimiento de Cristo en el pobre es <em>liberadora y transformadora <\/em>para \u00e9l. Al liberarse de la <em>esclavitud <\/em>de s\u00ed mismo, de su propio <em>des\u00adgarramiento interior, <\/em>percibe la vida como <em>don <\/em>y tratar\u00e1 de pro\u00adgramarla y realizarla en adelante como don. Esta experiencia es, al mismo tiempo, <em>unificadora, <\/em>capaz de integrar, en lo m\u00e1s pro\u00adfundo de la existencia de Vicente de Pa\u00fal, el amor a Dios y el amor al pobre, el don a Dios en el servicio a los pobres, a los hombres. Ciertamente esta <em>liberaci\u00f3n <\/em>y esta <em>unificaci\u00f3n <\/em>no se logran sino por un proceso de <em>conversi\u00f3n, <\/em>por el <em>arrancamiento <\/em>de la <em>servidumbre <\/em>para estar <em>desprendido de toda concupis\u00adcencia, <\/em>porque la experiencia de Dios es <em>transformante. <\/em>Pero esta transformaci\u00f3n no es otra que el vivir del Dios-amor para el hombre (cf. 1 Jn 4, 8-9). El resultado de este proceso es que todo el ser de Vicente resulta comprometido por esta experiencia <em>totalizante <\/em>e <em>integrante.<\/em><\/p>\n<p>Interesa recordar, una vez m\u00e1s, que esta experiencia, al com\u00adpartirla Vicente de Pa\u00fal con otras conciencias, pasa, de <em>inter-personal, <\/em>a ser <em>intra-personal <\/em>\u2014creadora de comunidad\u2014 y ter\u00admina por ser <em>meta-personal, <\/em>es decir, por adquirir una dimensi\u00f3n social. Para \u00e9l, <em>oda experiencia de Dios termina en la dimensi\u00f3n social de la acci\u00f3n. <\/em>Una acci\u00f3n, as\u00ed entendida, resulta ser una dimensi\u00f3n constitutiva de la experiencia del don a Dios. Don a Dios que se alimenta continuamente desde las instancias concretas de la vida necesitada de los pobres. Buen alquimista de f\u00f3rmulas espirituales, Vicente funde en una frase los elementos del contenido de su experiencia. A trav\u00e9s de ella intenta comu\u00adnicar su experiencia-recreadora y modelar el esp\u00edritu de los Misioneros y de las Hijas de la Caridad: \u00abEs necesario darse a Dios para amar a Jesucristo y servirle en la persona de los pobres\u00bb. Este don, en definitiva, es la respuesta del hombre a Dios fiel, sorprendente y comprometido en la historia humana. Al mismo tiempo introduce al hombre en el dinamismo del esp\u00edritu de Cristo y le permite desarrollar las dos virtudes, que caracte\u00adrizan al Hijo de Dios: \u00abla religi\u00f3n en relaci\u00f3n al Padre y la caridad en orden a los hombres\u00bb<strong>. <\/strong>Abordada en esta perspectiva se puede descubrir la riqueza y la profundidad de la expresi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: \u00abcontinuar la misi\u00f3n de Cristo\u00bb, de ese Cristo que \u00abestar\u00e1 en agon\u00eda\u00bb en cada hombre \u00abhasta el fin de los d\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Al paso del tiempo un movimiento progresivo y continuo se desarrolla en la conciencia de Vicente: cuanto m\u00e1s se purifica, ve m\u00e1s profundamente. El genio del cristianismo para \u00e9l, lo hemos se\u00f1alado, no tiene m\u00e1s que una ambici\u00f3n: \u00abvaciarse de s\u00ed mismo para llenarse de Dios\u00bb. Pero son los pobres quienes le ayudan a realizar este doble movimiento. Al mismo ritmo que la gracia y la miseria de los dem\u00e1s le purifican, vuelve a dar a la iglesia su verdadero sentido: el sentido de los pobres. El ad\u00adquiere una visi\u00f3n evang\u00e9lica de los pobres y comienza todo un movimiento de acci\u00f3n <em>y <\/em>de doctrina en beneficio de los desdichados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El evangelio se Interpreta a trav\u00e9s de Cristo Jesucristo no vino a fijar la revelaci\u00f3n, sino que la centr\u00f3 definitivamente en la \u00abincalculable riqueza\u00bb de su persona y as\u00ed \u00abesclarecer c\u00f3mo se ha dispensado el &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399888,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-400447","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El juicio de los pobres (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El juicio de los pobres (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El evangelio se Interpreta a trav\u00e9s de Cristo Jesucristo no vino a fijar la revelaci\u00f3n, sino que la centr\u00f3 definitivamente en la \u00abincalculable riqueza\u00bb de su persona y as\u00ed \u00abesclarecer c\u00f3mo se ha dispensado el ... 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