{"id":400445,"date":"2017-02-20T08:31:11","date_gmt":"2017-02-20T07:31:11","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400445"},"modified":"2017-01-05T18:32:49","modified_gmt":"2017-01-05T17:32:49","slug":"juicio-los-pobres-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-i\/","title":{"rendered":"El juicio de los pobres (I)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399894\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/descubrimiento-los-pobres-iv\/anyos-vida-vicente\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"anyos-vida-vicente\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399894 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Cuestiones planteadas<\/em><\/p>\n<p>A la mirada de los cristianos, esclarecida por la luz prof\u00e9tica y evang\u00e9lica, por la persona de Cristo, la exigencia de pobreza se refleja primordial para acceder al centro de la fe y los pobres se revelan los testigos privilegiados del porvenir del hombre en la historia, tal y como ha sido revelado en la plenitud del mis\u00adterio de Cristo.<\/p>\n<p>A su vez, los movimientos pol\u00edticos m\u00e1s o menos revolucio\u00adnarios \u2014marxistas o no, milenaristas o no\u2014 deseosos de cons\u00adtruir el futuro de los hombres, cifran las esperanzas en los po\u00adbres <em>y <\/em>por eso se centran en ellos. Este futuro, afirman inin\u00adterrumpidamente, no se podr\u00e1 obtener si los pobres no obran eficazmente. Para ello se requiere que \u00e9stos cobren conciencia de su situaci\u00f3n \u00abalienante\u00bb, comprometan su pensamiento en la acci\u00f3n y act\u00faen, si es preciso, por la violencia revolucionar\u00eda.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo brevemente: cada vez que en el correr de la his\u00adtoria se fija la mirada en la pobreza, es el porvenir del hombre lo que est\u00e1 en juego, en juicio. Cada vez que se centra el inter\u00e9s en los pobres, es el sentido del hombre lo que est\u00e1 en proceso.<\/p>\n<p>Pobreza y pobres apelan a la conciencia humana \u2014cristiana o no\u2014 para descubrir y orientar el sentido de la esperanza, para afrontar el porvenir del hombre, programado en los m\u00f3viles y doctrinas de la acci\u00f3n pol\u00edtica de los partidos revolucionarios o inscrito en el programa del \u00abreino de Dios\u00bb y en las \u00abbiena\u00adventuranzas\u00bb.<\/p>\n<p>Este juicio y este proceso ayudan a desterrar el centrar la pobreza y a los pobres en una visi\u00f3n, en una opci\u00f3n, moralistas <em>y <\/em>legalistas, orientadas en orden al \u00abtener\u00bb, al \u00abposeer\u00bb. Al mis\u00admo tiempo abren a una y a otros a la luz prof\u00e9tica y a la luz evang\u00e9lica, al sentido de la creaci\u00f3n y al movimiento de la encarnaci\u00f3n, a la dimensi\u00f3n socio-econ\u00f3mico-pol\u00edtica y al sentido de la existencia del hombre, a la solidaridad humana y a la fra\u00adternidad evang\u00e9lica. S\u00f3lo as\u00ed se pueden hacer inteligibles el dinam\u00edsmo de la vida y el dinamismo del evangelio en orden al objetivo de todo proyecto humano. El hombre \u2014cristiano o no, revolucionario o no\u2014 debiera cobrar conciencia de que, a trav\u00e9s de la \u00abconstrucci\u00f3n del mundo en la econom\u00eda de la creaci\u00f3n\u00bb y a trav\u00e9s de la \u00abencarnaci\u00f3n liberadora en la econom\u00eda mesi\u00e1nica\u00bb, la pobreza instaura una cr\u00edtica radical del \u00abtener\u00bb, del \u00abpoder\u00bb. Esta cr\u00edtica intenta suprimir la dominaci\u00f3n y, en consecuencia, el servilismo en las relaciones humanas. No obstante, la contex\u00adtura interna, la columna vertebral de la pobreza no se centra en el tener, en el poseer, en el uso y abuso de los bienes de este mundo. Su l\u00ednea de fuerza, por el contrario, abre a la \u00abluz del mundo\u00bb (Jn 8, 12) para realizar una cr\u00edtica en lo m\u00e1s ge\u00adnuino de la existencia humana.<\/p>\n<p>Nos es f\u00e1cil percibir \u2014a pesar de la diferencia de las coor\u00addenadas socio-culturales y religiosas, de la diversidad de sensibi\u00adlidad y de registro de expresi\u00f3n del siglo XVII y del mundo de hoy\u2014 que estas cuestiones planteadas implican la preocupa\u00adci\u00f3n mayor de Vicente de Pa\u00fal. Ellas se relacionan con un aspec\u00adto, cuya importancia es capital en la espiritualidad vicenciana: <em>el juicio de los pobres.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos preocupaciones ineludibles<\/em><\/p>\n<p>Conscientes de que la \u00abbuena nueva\u00bb tra\u00edda por Jesucristo no se confunde con ninguno de los proyectos sociales \u2014pol\u00edticos, econ\u00f3micos\u2014 sea quien sea el grupo de hombres que los pro\u00adclamen, sino que los supera a todos, pero sabedores tambi\u00e9n con P\u00e9guy de que \u00ablo espiritual est\u00e1 corriendo en el cauce de lo temporal\u00bb, se trata de buscar en la inteligencia de la fe la luz que ilumina el verdadero rostro de los pobres y esclarece la significaci\u00f3n de la pobreza.<\/p>\n<p>Al hablar de pobreza, dos preocupaciones deben orientar nuestro esp\u00edritu. Esta doble preocupaci\u00f3n no s\u00f3lo nos vacuna contra la hipocres\u00eda, que quiere recuperar con palabras la caren\u00adcia que existe en la vida, sino que nos ayuda a abordar constan\u00adtemente a la pobreza y a los pobres en una perspectiva evang\u00e9\u00adlica, en el misterio de Cristo. Si ambas preocupaciones renacen continuamente, es porque ellas mismas se reinventan incesante\u00admente, al mismo tiempo que abren el esp\u00edritu del hombre a una b\u00fasqueda continua y lo transforman.<\/p>\n<p><em>La primera preocupaci\u00f3n es un deseo de realismo objetivo<\/em><\/p>\n<p>La pobreza no puede ser abordada con palabras ni a nivel de hechos materiales: palabras y hechos deben ser insuficientes. Es evidente que no se puede abordar la pobreza m\u00e1s que con palabras alusivas, que se refieren a la vez al misterio de Cristo, de la iglesia, de cada cristiano, de cada hombre. En esta pers\u00adpectiva podemos comprender la significaci\u00f3n de la divisa de Vicente de Pa\u00fal: \u00abnada me agrada si no es en Jesucristo\u00bb y la confesi\u00f3n de Pascal: \u00abamo la pobreza porque \u00e9l la am\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p><em>La segunda preocupaci\u00f3n es un deseo de realismo subjetivo<\/em><\/p>\n<p>Quien habla de pobreza, debe alimentar su lenguaje con una experiencia de fe, m\u00e1s exactamente, de la experiencia de la po\u00adbreza como una verdad de fe. De lo contrario sus palabras no tienen ninguna consistencia. Esto quiere decir que la pobreza no es un dato aislado, sino que introduce en la verdadera vida cristiana, en la vida de Cristo. Dos pensamientos de Pascal nos dan la clave, m\u00e1s exactamente, la luz que nos permite acceder a otro orden del conocimiento: \u00abs\u00f3lo conocemos a Dios por Je\u00adsucristo\u00bb y a\u00f1ade: \u00abno solamente no conocemos a Dios m\u00e1s que por Jesucristo, sino que no nos conocemos a nosotros mismos m\u00e1s que por Jesucristo; solo conocemos la vida y la muerte por Jesucristo. Fuera de Jesucristo no sabemos qu\u00e9 es nuestra vida ni nuestra muerte, ni qu\u00e9 es Dios, ni qu\u00e9 somos nosotros mis\u00admos\u00bb.<\/p>\n<p>Estas dos preocupaciones impulsan al cristiano a abordar a la pobreza evang\u00e9lica, cristiana, a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en el misterio de Cristo. Esta participaci\u00f3n le har\u00e1 estar atento a la inteligencia de su fe y le impedir\u00e1 endulzar, suavizar, pulir lo abrupto y la aspereza de los t\u00e9rminos evang\u00e9licos, su <em>paradoja. <\/em>El cristiano participar\u00e1 en el combate por la justicia y la promo\u00adci\u00f3n de todos los hombres, de todo el hombre, por hacer m\u00e1s habitable la tienda de Dios en este mundo, pero en este terreno de di\u00e1logo, de encuentro, con el increyente, velar\u00e1 por no oscu\u00adrecer la luminosidad de la fe, por no desvirtuar el sabor de la sal evang\u00e9lica, en el afrontamiento del misterio. S\u00f3lo entonces podr\u00e1 dar a los textos evang\u00e9licos su vitalidad, su palpitaci\u00f3n, su radicalismo.<\/p>\n<p><em>El sentido de la pobreza y de los pobres se revelan en Dios <\/em>y <em>a trav\u00e9s de Jesucristo<\/em><\/p>\n<p>Para llegar a descubrir el sentido de la pobreza, de los pobres, es necesario referirse al movimiento de la encarnaci\u00f3n de Cristo. Este mes\u00edas, es Dios encarnado en la historia. Por esta encarnaci\u00f3n, a trav\u00e9s de este movimiento de <em>\u00abanonadamien\u00adto\u00bb, <\/em>Jesucristo es un ser hist\u00f3rico y al mismo tiempo el \u00abprototipo supremo de toda pobreza\u00bb. De una pobreza que no afecta s\u00f3lo al tener sino al ser de su humanidad. Dios se revela en la pobreza a trav\u00e9s de Jesucristo.<\/p>\n<p>El rostro de Cristo, que debe imantar nuestra atenci\u00f3n, escla\u00adrecer nuestra mirada, orientar nuestra acci\u00f3n, es el descubierto por san Pablo en dos textos, suficientemente claros y excesiva\u00admente ricos.<\/p>\n<p>En la carta a los cristianos de Filipos escribe: Cristo, \u00abexis\u00adtiendo en la forma de Dios, no juzg\u00f3 tesoro codiciable mante\u00adnerse igual a Dios, antes se anonad\u00f3, tomando la forma de siervo y haci\u00e9ndose semejante a los hombres; y en la condici\u00f3n de hom\u00adbre se humill\u00f3, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb (Flp 2, 6-8). En la <em>kenosis <\/em>de su encarnaci\u00f3n, Cristo nos ense\u00f1a hasta d\u00f3nde llega su amor por los hombres y hasta d\u00f3nde le conduce su participaci\u00f3n en la miseria humana. Por eso en su descenso llega hasta la muerte y experimenta en ella lo m\u00e1s profundo de la pobreza radical, de la soledad y de la limitaci\u00f3n humanas.<\/p>\n<p>El himno de Filipenses est\u00e1 introducido por estas palabras: \u00abTened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp 2, 5). Introducirse en este movimiento de encarna\u00adci\u00f3n, es comprometerse en un proceso de transformaci\u00f3n, de liberaci\u00f3n, de salvaci\u00f3n. Este compromiso consiste en descender hasta lo m\u00e1s bajo, hasta ponerse a existir con los pobres a trav\u00e9s de un movimiento, de una actitud, de un comportamiento de anonadamiento.<\/p>\n<p>El otro texto de san Pablo se encuentra en una de sus cartas a los fieles de Corinto: \u00abConoc\u00e9is la generosidad de nues\u00adtro Se\u00f1or Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza\u00bb (2 Cor 8, 9). Cristo renuncia a su riqueza divina para enriquecer a los hombres. Su ser de hombre se encuentra en una dependencia fundamental del Verbo. Solo por la comuni\u00f3n con el movimiento de empobrecimiento de Cristo, a trav\u00e9s de todo el ser del hom\u00adbre, el cristiano puede llegar a descubrir el sentido de la pobreza evang\u00e9lica, cristiana y a participar en ella.<\/p>\n<p>Estas dos disposiciones de Cristo son explicadas por san Juan en su evangelio. Jes\u00fas se declara fundamentalmente depen\u00addiente. No s\u00f3lo afirma que no puede hacer nada por su cuenta (cf. Jn 5, 19. 30) sino que no busca su gloria (cf. Jn 7, 18; 8, 50) ni hacer su voluntad (cf. Jn 6, 38). Su quehacer es hacer siempre lo que le agrada al que le ha enviado (cf. Jn 8, 29). Su doctrina tampoco es suya, sino de quien le ha enviado (cf. Jn 16). Su ense\u00f1anza, lo mismo que su vida, que entrega (cf. Jn 10, 17-18) llegada la hora fijada (cf. Jn 2, 4; 7, 30; 8, 20; 12, 23. 27; 13, 1; 17, 1), son la manifestaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n perfecta de la voluntad del Padre (cf. Jn 7, 16-17).<\/p>\n<p>Esta existencia de Cristo, que es una pobreza en la existen\u00adcia, da el secreto de la ense\u00f1anza de Cristo sobre la pobreza. En esta perspectiva, el renunciamiento, el desprendimiento, no solo se refieren y alcanzan el tener, sino al ser (cf. Jn 15, 12-14; 2, 25-26; Lc 14, 27; 17, 33; Mt 16, 24-25).<\/p>\n<p>La visi\u00f3n paulina y jo\u00e1nica de Cristo est\u00e1n completadas por los sin\u00f3pticos, especialmente por san Lucas.<\/p>\n<p>En la perspectiva de Lucas, Cristo es el <em>mes\u00edas pobre. <\/em>Pobre en las circunstancias que rodean su nacimiento en Bel\u00e9n (cf. Lc 2, 6-7. 16) y en la ofrenda ofrecida por su rescate en la presentaci\u00f3n en el templo (cf. Lc 2, 24). Su vida en Nazaret se pasa en la oscuridad. Durante su vida p\u00fablica no tiene donde reclinar su cabeza (cf. Lc 9, 58), vive de lo que le dan (cf. Lc<\/p>\n<p>3), convive con los pobres, los enfermos, los fuera de ley (cf. Lc 15, ls; 17, 11-20) y con los pecadores (cf. Lc 5, 30-32; 7, 34. 36s; 15, 1-2; 19, 1-10). No hay que extra\u00f1arse que fije su mirada en la viuda pobre (cf. Lc 21, 2-3) y cuente la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro (cf. Lc 16, 20). En la cruz asume el sufri\u00admiento total y repite la s\u00faplica de los pobres de Yahv\u00e9 (cf. Lc 23, 33-34. 46; Sal 31; Mt 27, 35. 43-46; Sal 22).<\/p>\n<p>Este mes\u00edas pobre, es el <em>evangelizador de los pobres. <\/em>Si Marcos nos presenta a Jes\u00fas en Galilea pregonando el programa de su ministerio con estas palabras: \u00abProclamaba la buena nueva de Dios: el tiempo se ha cumplido y el reino de Dios est\u00e1 cerca; convert\u00edos y creed en la buena nueva\u00bb (Mc 1, 14-15), si Mateo ampl\u00eda este programa del reino, que Jes\u00fas instaura, en las biena\u00adventuranzas (cf. Mt 5, 1-12), s\u00f3lo Lucas explicita con nitidez e insistencia, sonoridad y fuerza, que el mensaje de salvaci\u00f3n plena, de liberaci\u00f3n total, proclamado por Jes\u00fas en Nazaret es para todo pobre, para todo necesitado, para todo desdichado.<\/p>\n<p>Lucas nos presenta a Jes\u00fas, ungido mesi\u00e1nicamente por el Esp\u00edritu, como el profeta de los \u00faltimos tiempos que anuncia la \u00abbuena nueva\u00bb a los pobres. El Cristo pobre de Lucas, es el <em>cvangelizador de los pobres. <\/em>El les trae un \u00aba\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Lc 4, 19; cf. Is 61. 1-3; Lev 25, 10; Dt 15, 12-18; Ex 21, 2-11; Jer 34, 8-16). Va a realizar en su favor lo que el segundo Isa\u00edas hab\u00eda anunciado a los pobres desterrados del exilio de Babilonia (cf. Is 61, 1-3):<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or sobre m\u00ed<\/p>\n<p>porque me ha ungido.<\/p>\n<p>Me ha enviado a anunciar a los pobres la buena nueva,<\/p>\n<p>a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos<\/p>\n<p>y la vista a los ciegos,<\/p>\n<p>para dar libertad a los oprimidos,<\/p>\n<p>proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or (Lc 4, 18-19).<\/p>\n<p>Este texto, programa mesi\u00e1nico de la acci\u00f3n liberadora y salvadora de Cristo, contiene toda la moral, toda la pol\u00edtica, toda la m\u00edstica del mensaje de Jes\u00fas de Nazaret referente a los pobres. Jes\u00fas explicitar\u00e1 y realizar\u00e1 su contenido durante su vida a tra\u00adv\u00e9s de su amor compasivo en beneficio de los desdichados (cf. Lc 7, 18-23).<\/p>\n<p>La buena nueva, que proclama a los pobres, es el anuncio de la llegada del reino de Dios. Este reino, les dice, es \u00abpara vosotros\u00bb, \u00abes vuestro\u00bb (cf. Lc 6, 20-23; Mc 1, 14-15; Mt 5, 1-12). Lo que da sentido a las bienaventuranzas, programa cen\u00adtral del mensaje de Jes\u00fas (cf. Lc 6, 20-23; Mt 5, 1-12), es el <em>reino de Dios. <\/em>El contexto prof\u00e9tico de las bienaventuranzas ayuda a comprender la profundidad de su arraigamiento en el ministerio de Jes\u00fas y a reconocer en ellas una expresi\u00f3n de la \u00abbuena nueva\u00bb que anuncia a los pobres. Entonces se comprende la significaci\u00f3n del anuncio: \u00abel reino de Dios es vuestro\u00bb (Lc 6, 20).<\/p>\n<p>\u00abEl reino de Dios\u00bb o \u00abde los cielos\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Mateo (cf. Lc 10, 9. 11; 21, 31; Mc 1, 15; Mt 4, 17; 5, 3; 10, 17), que Jes\u00fas promete a los pobres, corresponde al reino de Yahv\u00e9, del que el profeta anuncia la <em>buena nueva <\/em>(cf. Is 52, 7-8; 61, 1-3). Ello significa que la intervenci\u00f3n de Dios en la historia, por la que ejerce efectivamente su \u00abjusticia real\u00bb, es decir, <em>toma la defensa de los pobres y les concede la salvaci\u00f3n, <\/em>ha llegado. Esta intervenci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios sit\u00faa a los pobres ante una nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comprender el <em>ministerio <\/em>de Jes\u00fas (cf. Lc 4, 16-22), en el que el anuncio de su mensaje (kerigma) va unido inseparable\u00admente a sus signos o acciones \u2014que aseguran su significaci\u00f3n profunda y la ilustran concreta <em>y <\/em>eficazmente (cf. Lc 7, 18-23)\u2014es reconocer en \u00e9l la intervenci\u00f3n de Dios en la historia. Jes\u00fas inaugura una nueva era de Dios en el mundo. La presencia y el objetivo del reino se realiza en favor de los \u00abpobres\u00bb, de los \u00abafligidos\u00bb, de los \u00abhambrientos\u00bb&#8230; El reino de Dios es para ellos. El reino de Dios les pertenece. Dirigido a los pecadores, \u00abel anuncio del reino es una llamada a la conversi\u00f3n\u00bb (cf. Mc 1, 14-15). Dirigido a los pobres, este anuncio se expresa en una \u00abinvitaci\u00f3n\u00bb a la alegr\u00eda, al gozo\u00bb (cf. Lc 6, 20-23; Mt 5, 1-12). En la perspectiva de Lucas los pobres son los \u00abprimeros clien\u00adtes\u00bb, los primeros beneficiarios, los predilectos del reino de Dios.<\/p>\n<p>Esta perspectiva, que inserta a los pobres de Cristo en el movimiento de los pobres de Yahv\u00e9, proclamado en los salmos, alertado e iluminado por los profetas, ha sido suntuosamente explotada y presentada por Bossuet en el serm\u00f3n de la <em>\u00abemi\u00adnente dignidad de los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La \u00abeminente dignidad de los pobres\u00bb est\u00e1 sometida hoy a \u00absospechas\u00bb y a \u00abambig\u00fcedades\u00bb. No obstante las ambig\u00fceda\u00addes y las sospechas que encierra, ella nos ilumina y nos permite abordarla hoy bajo el aspecto del juicio de los pobres.<\/p>\n<p>Los pobres de Yahv\u00e9 y los pobres de Cristo, los pobres de ayer y los de hoy, no se definen en raz\u00f3n de los medios de pro\u00adducci\u00f3n, de las estructuras socio-econ\u00f3mico-pol\u00edticas, de la con\u00adciencia de clase, de la ideolog\u00eda de una sociedad, aunque se llame cristiana, incluso aunque todos estos elementos produzcan y mantengan su situaci\u00f3n de pobreza. Su existencia de hombres en la historia se define solamente en relaci\u00f3n al reino de Dios y a las bienaventuranzas. Por eso no hay por qu\u00e9 <em>separar <\/em>en dema\u00ads\u00eda, aunque haya que <em>distinguirlos, <\/em>al \u00abpobre de esp\u00edritu\u00bb (Mt 5, 3) del pobre econ\u00f3mica y socialmente hablando (Lc 6, 20). Semejante separaci\u00f3n har\u00eda correr el riesgo de hacer del primero un \u00abbienaventurado\u00bb y del segundo un desdichado. Si hay que distinguirlos, es para unirlos en el \u00fanico designo de Dios. La miseria de los pobres, ayer como hoy, apela al <em>juicio divino, <\/em>porque pone en juego la \u00abjusticia real\u00bb de Dios. Los pobres, econ\u00f3mica, socialmente hablando, tienen el privilegio de apelar a la potencia de Dios y proclamarla.<\/p>\n<p>En raz\u00f3n de este juicio, los pobres revelan y ejercen un juicio sobre todo proyecto humano y \u00abencarnan en la historia el juicio de Dios\u00bb. Al mismo tiempo rechazan todos los impera\u00adtivos de quienes quieren decidir de su porvenir y se oponen a quienes quieren hacerlos creer que en el hombre todo se juega en una sociedad de abundancia y de productividad. Los pobres deben combatir frente a las ideolog\u00edas de los partidos pol\u00edticos y contra L<\/p>\n<p>los \u00abfalsos profetas\u00bb (cf. 1 Jn 2, 19) de los falsos mesianismos. El nudo gordiano del juicio de los pobres en la historia, \u00abque coincide con el juicio de Dios\u00bb en la misma his\u00adtoria, se centra en saber si el porvenir del hombre se apoya en Dios o en el hombre. Dios se revela \u00abantropoc\u00e9ntrico\u00bb. El hombre es el centro del mundo. El templo de Dios debe ser tallado \u00abcon piedras vivas\u00bb (cf. 1 Pe 2, 4). A Dios se le encuen\u00adtra sin ilusiones, se le ama o se le traiciona, a trav\u00e9s del hom\u00adbre, del pobre (cf. Is 58; Mt 25, 31-46).<\/p>\n<p>Si \u00abel hombre es el ser supremo para el hombre\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Marx, hay que saber en qu\u00e9 sentido, por qu\u00e9 es cierto. Pascal nos ayuda a esclarecer esta realidad al recordarnos que \u00abel hombre sobrepasa al hombre\u00bb y el profeta Jerem\u00edas no olvida declarar d\u00f3nde se encuentra el apoyo del hombre (cf. Jer 17, 5-27). Si la \u00abeconom\u00eda busca un orden en la construcci\u00f3n del hombre por el hombre\u00bb, lo que est\u00e1 en conformidad con la econom\u00eda de la creaci\u00f3n \u2014llevada a su t\u00e9rmino por el trabajo continuo del hombre\u2014 la econom\u00eda de la liberaci\u00f3n mesi\u00e1nica de Cristo, que nos introduce en las perspectivas del \u00abreino de Dios\u00bb, la sobrepasa al mismo tiempo que la lleva a su t\u00e9rmino. Esta permite a los pobres levantarse contra todas las idolatr\u00edas socio-econ\u00f3mico-pol\u00edticas, que intentan encerrar a los hombres en s\u00ed mismos y los impide abrirse a la transcendencia inmanente de la creaci\u00f3n y a la inmanencia transcendente de la encarnaci\u00f3n, de donde surge toda liberaci\u00f3n humana, de donde brota toda salvaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>El drama espiritual de nuestra \u00e9poca proviene, en gran parte, de abordar los problemas en una perspectiva dualista, que crea una divisi\u00f3n, una ruptura en lo m\u00e1s \u00edntimo del hombre: natural-sobrenatural, doctrina-acci\u00f3n, liberaci\u00f3n-salvaci\u00f3n, creaci\u00f3n-encarnaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Filosof\u00eda y cristianismo, revolucionarios y cristianos, reivin\u00addican hoy, m\u00e1s que en otros tiempos, en raz\u00f3n de la \u00abpraxis\u00bb, la uni\u00f3n entre doctrina y acci\u00f3n. En los compromisos efectivos se encuentra, como por instinto, la juntura que las distinciones ideol\u00f3gicas no llegan a establecer. Pero s\u00f3lo a una condici\u00f3n: que <em>nuestro quehacer no debe ocultar, olvidar, las razones de nuestro obrar.<\/em><\/p>\n<p>Los pobres, iluminados, alertados por los profetas, han re\u00adchazado todo dualismo y no han abandonado la conflictividad de la historia, porque la presencia de Yahv\u00e9 llevaba la promesa a encarnarse. Por eso han surgido en la historia las figuras del \u00abNi\u00f1o que nos ha nacido\u00bb (Is 9, 5), del \u00abSiervo de Yahv\u00e9\u00bb (cf. Is 42, 2-3; 49, 4-6; 52, 13-53, 13). Jesucristo asume estas figuras. Por eso \u00e9l, Dios-encarnado-en-la-historia, es el prototipo que sobrepasa los dualismos. El es simult\u00e1neamente y por excelencia el pobre y el profeta. Por eso establece un juicio en la historia, que se desarrolla dentro del \u00abreino\u00bb, que \u00e9l instaura. Porque los fines de este \u00abreino\u00bb sobrepasan a todo proyecto humano, Cristo constituye a los pobres, en quienes est\u00e1 presente (cf. Mt 25, 31-46), jueces de este juicio en la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuestiones planteadas A la mirada de los cristianos, esclarecida por la luz prof\u00e9tica y evang\u00e9lica, por la persona de Cristo, la exigencia de pobreza se refleja primordial para acceder al centro de la fe y &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399894,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-400445","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El juicio de los pobres (I) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juicio-los-pobres-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El juicio de los pobres (I) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cuestiones planteadas A la mirada de los cristianos, esclarecida por la luz prof\u00e9tica y evang\u00e9lica, por la persona de Cristo, la exigencia de pobreza se refleja primordial para acceder al centro de la fe y ... 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