{"id":400439,"date":"2017-02-14T08:23:34","date_gmt":"2017-02-14T07:23:34","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400439"},"modified":"2017-01-05T18:25:17","modified_gmt":"2017-01-05T17:25:17","slug":"doctrina-la-voluntad-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-la-voluntad-dios\/","title":{"rendered":"Doctrina de la voluntad de Dios"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399998\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/carisma-vicenciano-la-nueva-evangelizacion-algunas-claves-vicencianas-la-evangelizacion-actual\/enviados-evangelizar-pobres\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"enviados-evangelizar-pobres\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399998 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El <em>don a Dios y <\/em>el <em>servicio al inundo <\/em>s\u00f3lo adquieren sen\u00adtido, lo hemos indicado, cuando est\u00e1n inscritos en la realizaci\u00f3n din\u00e1mica del plan de Dios, de la voluntad de Dios. En raz\u00f3n de esta relaci\u00f3n din\u00e1mica hemos recorrido la trayectoria de Vicente de Pa\u00fal. Esta nos ha permitido descubrir la evoluci\u00f3n progresiva de su experiencia humano-cristiana de la que ella organiza su explicaci\u00f3n, al mismo tiempo que desarrolla y confirma una doc\u00adtrina. Sin este recorrido de la experiencia de Vicente de Pa\u00fal de la voluntad de Dios, no es posible descubrir el sentido <em>y <\/em>el significado de su lenguaje. Es menester encontrar al hombre, Vi\u00adcente de Pa\u00fal, y a partir de \u00e9l interpretar sus palabras que, en definitiva, no sirven m\u00e1s que para expresar, comunicar su viven\u00adcia a los \u00abotros\u00bb. En \u00e9l, lenguaje y experiencia son la mejor tra\u00adducci\u00f3n de lo cotidiano. Ambos esclarecen el v\u00ednculo que existe en su relaci\u00f3n con Dios y con los hombres. La doctrina de Vicen\u00adte de Pa\u00fal es la formulaci\u00f3n de una experiencia, de una contem\u00adplaci\u00f3n activa, de una espiritualidad <em>m\u00e1s m\u00edstica que \u00e9tica, <\/em>orien\u00adtada por la b\u00fasqueda y la realizaci\u00f3n del \u00abbuen agrado\u00bb de Dios y arraigada en la persona de Cristo, alimentada de las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas\u00bb y no de la escol\u00e1stica aristot\u00e9lico-racionalista.<\/p>\n<p><em>En el movimiento del esp\u00edritu de Jesucristo<\/em><\/p>\n<p>El esp\u00edritu de Vicente de Pa\u00fal se encuentra movilizado, dinamizado por dos preocupaciones mayores: <em>vivir en Cristo, reves\u00adtirse de su esp\u00edritu&#8217;, obrar en \u00e9l y por \u00e9l y ajustar lo m\u00e1s exactamente posible la existencia y la actividad humanas al plan mis\u00adterioso de la voluntad de Dios:<\/em><\/p>\n<p>Sabemos que nuestras obras no tienen ning\u00fan valor si no est\u00e1n vivificadas y animadas por la intenci\u00f3n de Dios. Este es el con\u00adsejo del evangelio que nos impulsa a hacer todo por agradarle. Debemos alabar a su infinita majestad por la gracia que ha conce\u00addido a la Compa\u00f1\u00eda de seguir esta pr\u00e1ctica totalmente santa y siem\u00adpre santificante. S\u00ed, desde el comienzo, hemos deseado todos entrar en el camino de los perfectos, que consiste en honrar a nuestro Se\u00f1or en todas nuestras obras.<\/p>\n<p>Pero la imitaci\u00f3n de Jesucristo no es copia literal de sus palabras, ni reproducci\u00f3n material de sus gestos y acciones, sino inspiraci\u00f3n continua ante la realidad cambiante. Esta inspiraci\u00f3n permite dar densidad a las realidades humanas, que surgen y se desarrollan en la historia. Al mismo tiempo busca hacer inteli\u00adgible la voluntad de Dios y crea un <em>\u00ablugar\u00bb <\/em>donde el evangelio tiene una palabra que decir, una actitud que declarar, una opci\u00f3n que movilizar, una decisi\u00f3n que tomar; un lugar donde Cristo se hace presente y act\u00faa en medio de los hombres: \u00abCuando se trate de hacer alguna cosa buena decid al Hijo de Dios: Se\u00f1or, si estuvierais en mi lugar \u00bfc\u00f3mo obrar\u00edais en esta ocasi\u00f3n?\u00bb.<\/p>\n<p>Este Cristo \u00ab\u00bfqu\u00e9 hizo durante su vida? \u00bfqu\u00e9 ejemplo nos dio?\u00bb. El Cristo vicenciano no tiene otro deseo m\u00e1s que rea\u00adlizar la voluntad del Padre:<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de Cristo es hacer siempre y en todo la voluntad de su Padre y por eso dice que ha descendido del cielo no para hacer su voluntad, sino la voluntad de su Padre (cf. Jn 6, 38). \u00a1Oh, Salvador! &#8230; no ven\u00eds al mundo m\u00e1s que para hacer la voluntad de quien os ha enviado&#8230; Sab\u00e9is&#8230; hasta d\u00f3nde este afecto sagrado penetraba en el coraz\u00f3n de nuestro Se\u00f1or. <em>Cibus meus est, <\/em>dec\u00eda \u00e9l, <em>ut faciam voluntatem eius qui misit me <\/em>(Jn 4, 34); lo que me alimenta, me deleita, me fortifica es hacer la voluntad de mi Padre.<\/p>\n<p>Pero esta voluntad del Padre es una voluntad de servicio al hombre.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea de inspiraci\u00f3n y de pensamiento, pero en otro registro de expresi\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal hace girar la imita\u00adci\u00f3n de Cristo en torno al \u00abrevestimiento del esp\u00edritu de Cris\u00adto\u00bb. Este esp\u00edritu engendra y moviliza en el esp\u00edritu del hom\u00adbre, como en el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or, \u00abun esp\u00edritu de caridad perfecta, colmado de una maravillosa estima de la divinidad y un deseo infinito de honrarla dignamente, un conocimiento de las grandezas del Padre para admirarlas y ensalzarlas\u00bb. Estima, conocimiento y amor impulsan a Cristo \u2014y a quienes se revisten de su esp\u00edritu\u2014 a entregarse, a \u00abanonadarse\u00bb, a \u00abconsumirse\u00bb en el don por amor al Padre \u00bb \u2014amor que se realiza sin ilusiones<\/p>\n<p><em>Doctrina de la voluntad de Dios<\/em><\/p>\n<p>en el amor al hombre-, a desligarse de los \u00eddolos -poder, saber, riqueza-, que terminan por arrebatar la libertad al hombre, a tener \u00abun continuo deseo de hacer siempre la voluntad del Padre\u00bb, que crea y re-crea continuamente al hombre.<\/p>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal proclama que \u00abel esp\u00edritu de Jesucristo&#8230; est\u00e1 derramado en todos los cristianos\u00bb, sabe que no todos viven y obran en conformidad con este esp\u00edritu. Por eso precisa: \u00abTodos los cristianos est\u00e1n revestidos de su esp\u00edritu, pero no todos realizan sus obras. Cada uno debe tender a hacerse conforme a nuestro Se\u00f1or, a alejarse de las m\u00e1ximas del mundo afectiva y efectivamente a ejemplo de nuestro Se\u00f1or, que se hizo hombre como nosotros a fin de que no s\u00f3lo seamos salvados, sino salva\u00addores como \u00e9l\u00bb. Para vivir y actuar como Jesucristo \u00abes me\u00adnester alzarse con frecuencia hasta \u00e9l\u00bb <sup>17<\/sup>. Entonces, s\u00f3lo entonces, se podr\u00e1 \u00abconocer la altura, la profundidad y la anchura de prac\u00adticar lo que practic\u00f3 el Hijo de Dios\u00bb: \u00bfEn qu\u00e9 consiste \u00abesta pr\u00e1ctica que conduce a Dios y nos llena de Dios?\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 \u00abcifra\u00bb este \u00abSalvador\u00bb su \u00abconducta\u00bb, su \u00abpraxis\u00bb dir\u00edamos nos\u00adotros hoy? En \u00abrealizar pronta, continua, total y amorosamente la voluntad del Padre\u00bb. Por eso, la \u00abprofesi\u00f3n particular\u00bb que Vicente de Pa\u00fal hace, \u00abde practicar lo que practic\u00f3 el Hijo de Dios\u00bb, permite crear en \u00e9l un espacio abierto donde el deseo se expresa en s\u00faplica: \u00abRoguemos a nuestro Se\u00f1or que nos con\u00adceda la gracia de decir como \u00e9l: mi alimento es hacer la voluntad de quien me ha enviado&#8230; para tener hambre y sed de justicia\u00bb. A trav\u00e9s de esta s\u00faplica se manifiesta la b\u00fasqueda de una pro\u00adfundidad de existencia, el resorte de un dinamismo de vida, reveladores del querer genuino de quien se ha revestido del esp\u00edritu de Cristo:<\/p>\n<p>Pensemos en ellos, esclarezc\u00e1monos en ello, encendamos nuestra voluntad para realizar estas divinas palabras de Jesucristo: \u00abmi alimento es hacer su voluntad y acabar su obra\u00bb Un 4, 34). Vues\u00adtro agrado, vuestra ambros\u00eda y vuestro n\u00e9ctar fue hacer la voluntad del Padre. Somos vuestros hijos que nos arrojamos en vuestros brazos para imitar vuestra pr\u00e1ctica&#8230; Se\u00f1or, si os place dar este esp\u00edritu a la Compa\u00f1\u00eda, para que trabaje en hacerse siempre m\u00e1s agradable a vuestra mirada, la colmar\u00e9is de ardor para hacerse seme\u00adjante a vos&#8230; para que cada uno pueda decir: \u00abvivo, pero ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (G\u00e1l 2, 20).<\/p>\n<p>Esta vida en Cristo y esta semejanza con Cristo no s\u00f3lo hacen \u00abresidir apacible y absolutamente a Dios\u00bb en el hombre, sino que le \u00abentregan totalmente\u00bb al amor, a la obediencia del Pa\u00addre y le impulsan a buscar su gloria. Al mismo tiempo el Esp\u00edritu santo \u00able otorga las mismas inclinaciones y disposicio\u00adnes que tuvo Cristo mientras vivi\u00f3 en la tierra\u00bb y \u00e9stas le llevan a \u00absentir\u00bb, \u00abjuzgar\u00bb y \u00abactuar\u00bb seg\u00fan el modo de sentir, de juzgar y de actuar de nuestro Se\u00f1or. Una vez que se encuentra introducido en este movimiento de vida, el hombre \u00abser\u00e1 digno de pertenecer a la escuela de Cristo\u00bb, donde aprender\u00e1 tres m\u00e1ximas, capaces de esclarecer su pensamiento y orientar su acci\u00f3n: anonadarse en la presencia de Dios para vivir de la vida divina, tener un deseo continuo de hacer su voluntad para con\u00adtinuar en el tiempo la creaci\u00f3n continua de Dios, consumirse en el don, hecho al Padre, para que todo sea consumado por Cristo en Dios. Anonadamiento y don crean un espacio abierto, don\u00adde Dios se har\u00e1 presente y actuar\u00e1 en el hombre, con el hombre, a trav\u00e9s del hombre y \u00e9ste no tendr\u00e1 otra pretensi\u00f3n, otra ambi\u00adci\u00f3n m\u00e1s que buscar el buen agrado de Dios.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del \u00abrevestimiento del esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or\u00bb, Vicente intenta estar en \u00abcomuni\u00f3n continua\u00bb con Cristo para no tener como \u00e9l m\u00e1s que \u00abun mismo querer y no querer\u00bb con Dios, para entrar en \u00abunidad de Esp\u00edritu\u00bb con \u00e9l. Tollo ello le permitir\u00e1 ajustar lo m\u00e1s exactamente posible su existencia y su acci\u00f3n a los planes de Dios. Este \u00abrevestimiento del esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or\u00bb, que introduce al cristiano en el movimiento de la encarnaci\u00f3n y le impulsa a volver continuamente la mirada hacia las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas\u00bb, permite acceder a Dios a lo m\u00e1s \u00edntimo del hombre para vivir en \u00e9l y transformarle. A su vez el hombre se apoyar\u00e1 en Dios y no en \u00e9l, pertenecer\u00e1 a Dios y no a \u00e9l, ser\u00e1 de Dios y no de \u00e9l, vivir\u00e1 de la vida de Dios a ejemplo de Jesucristo.<\/p>\n<p><em>En la escuela de Benito de Canfeld<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no quiere ser uno de \u00abesos obreros de iniqui\u00addad que construyen sobre arena y que perecen miserablemente\u00bb. Tampoco pertenece al grupo de los prisioneros de s\u00ed mismos, de los atenazados por sus planes, quienes, ante la oposici\u00f3n a sus proyectos, \u00abpiensan bogar contra vientos y mareas, guiados por la estrella de su propia raz\u00f3n\u00bb y terminan \u00abpor ir a pique mise\u00adrablemente\u00bb Conoce sus dudas interiores. Teme, durante toda su vida, encontrarse encerrado, envuelto inadvertida y enga\u00f1o\u00adsamente en la sutileza y fascinaci\u00f3n de una herej\u00eda. S\u00f3lo se libera de s\u00ed mismo, cuando es capaz de asumir su pobreza radical, de asumirse a s\u00ed mismo, de asumir su historia y de construir su futuro a trav\u00e9s de los conflictos provocados por las personas, los acontecimientos y las necesidades. Para conseguirlo, recurre una y otra vez a la experiencia genuina de su existencia humano-cristiana. Este recurso constante a su fe y a su experiencia no s\u00f3lo no le impide evadirse de la historia, vivir en el enga\u00f1o y en la ilusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n le permite afrontar la realidad y descifrar en y a trav\u00e9s de ella la significaci\u00f3n del v\u00ednculo \u00edntimo que existe en el problema de la relaci\u00f3n del hombre con Dios y con los otros hombres. Al mismo tiempo le impulsa a frecuentar a los maestros de la vida espiritual, que pueden esclarecer su esp\u00edritu y oriental la din\u00e1mica generadora de su pensamiento, a buscar los crite\u00adrios, que le permiten descifrar el sentido y el significado de la acci\u00f3n. Lo que \u00e9l pretende cada d\u00eda, en definitiva, es descubrir y vivir en las condiciones inciertas de la historia una exigencia evang\u00e9lica. Pero \u00abel esp\u00edritu del evangelio\u00bb, para Vicente de Pa\u00fal, \u00abes un esp\u00edritu de obediencia a la voluntad de Dios\u00bb y la vida de Cristo, clave de lectura del evangelio, \u00abno fue m\u00e1s que un tejido de obediencia\u00bb a la voluntad del Padre. En el obrar cris\u00adtiano, la regla, que esclarece y vivifica, es la persona de Cristo.<\/p>\n<p>Semejante actitud de abertura y de b\u00fasqueda le hacen estar disponible antes de imponer sus planes. En su b\u00fasqueda y en su acci\u00f3n Vicente de Pa\u00fal permanece fiel al movimiento genuino que orienta su vida y que le impide encerrarse violenta, contesta\u00adtaria o revolucionariamente en s\u00ed mismo. Para llegar a descubrir a trav\u00e9s del acontecer de cada d\u00eda el \u00abbuen agrado de Dios\u00bb, <em>permanece sumamente atento a la realidad, <\/em>que se le impone, y despliega el dinamismo de un triple movimiento: <em>ora, reflexiona, consulta a las personas m\u00e1s competentes<\/em>. Sabe vivencialmente que a Dios se le busca, se le encuentra, incluso y sobre todo, en el diario palpitar de la vida. Est\u00e1 convencido de que la volun\u00adtad de Dios se descubre progresivamente en el tiempo, en la continuidad y en la novedad, a quienes \u00abest\u00e1n abiertos a las inter\u00advenciones las m\u00e1s extra\u00f1as <em>y <\/em>las menos esperadas de Dios\u00bb en la historia. En raz\u00f3n de la preocupaci\u00f3n mayor de su existencia \u2014unirse cada d\u00eda m\u00e1s perfectamente al buen agrado de Dios\u2014Vicente de Pa\u00fal, una vez que llega a descubrir a trav\u00e9s de la realidad concreta la voluntad de Dios, se entrega totalmente a Dios y se anonada ante \u00e9l para secundar lo m\u00e1s exacta, perfecta y admirablemente posible los planes de la misteriosa voluntad de Dios.<\/p>\n<p>\u00abLa pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios, afirma Vicente de Pa\u00fal, es totalmente santa y siempre santificante\u00bb. Sin embargo, \u00bfc\u00f3\u00admo descubrir \u00abesta voluntad de Dios, que es el alma de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda \u2014del cristiano\u2014 y una de las pr\u00e1cticas que debe tener sus preferencias en su coraz\u00f3n&#8230; un medio de perfecci\u00f3n muy f\u00e1cil, excelente e infalible, <em>y <\/em>que hace que nuestras acciones sean accio\u00adnes de Dios?\u00bb.<\/p>\n<p>En la trayectoria de la experiencia humano-cristiana de Vicen\u00adte de Pa\u00fal no se vislumbra ning\u00fan rasgo de embriaguez prof\u00e9tica ni ning\u00fan destello de ilusionismo maravilloso, que deslumbra y ciega al mismo tiempo. Tampoco se encuentra en ella ning\u00fan<\/p>\n<p>\u00abaire de deleite\u00bb de promesas enga\u00f1osas para un ma\u00f1ana siempre prolongado, que canta y encanta a los o\u00eddos de quienes son inca\u00adpaces de asumir la \u00abcarencia\u00bb, la \u00ablimitaci\u00f3n\u00bb humanas. Conoce demasiado a los \u00abiluminados\u00bb para vivir en la exaltaci\u00f3n lumi\u00adnosa de un iluminismo est\u00e9ril e instalarse en la despreocupaci\u00f3n de una desidia perezosa como uno de ellos. Desconf\u00eda de las personas demasiado seguras de ellas mismas, de quienes empren\u00adden, impulsados por un \u00edmpetu febril y animados por un \u00abdivertimiento\u00bb pascaliano del esp\u00edritu, proyectos imaginarios e inopor\u00adtunos, pero que, en definitiva, se revelan incapaces de afrontar las dificultades que la realidad hace aparecer:<\/p>\n<p>Le dir\u00e9, padre, como ya le he dicho en otras ocasiones, que me temo que se precipite demasiado en todas las cosas&#8230; y esto le sucede porque est\u00e1 ocupado continuamente en pensar c\u00f3mo y por qu\u00e9 medios hacerlas avanzar, y se precipita en la ejecuci\u00f3n. Y cuan\u00addo emprende alguna cosa, que luego no va a su gusto, desde que se presentan las primeras dificultades, habla de cambiar. En nom\u00adbre de Dios, padre, piense en esto y en lo que le he dicho en otras ocasiones y no se deje llevar por el \u00edmpetu de los movimien\u00adtos del esp\u00edritu. Lo que nos enga\u00f1a ordinariamente es la aparien\u00adcia de bien seg\u00fan la raz\u00f3n humana, que nunca o rara vez alcanza la divina. Le he dicho en otras ocasiones, padre, que las cosas de Dios se realizan por s\u00ed mismas y que la verdadera sabidur\u00eda consiste en seguir a la providencia paso a paso. Y est\u00e9 seguro de la verdad de esta m\u00e1xima, que parece una paradoja: en las cosas de Dios quien se precipita, retrocede.<\/p>\n<p>El, Vicente de Pa\u00fal, teme hasta la ansiedad \u00abhacer sus nego\u00adcios\u00bb en lugar de hacer \u00ablos negocios de Dios\u00bb y desconf\u00eda hasta la extrema severidad de llegar a desplazar, a sustituir, la volun\u00adtad de Dios por la suya propia. S\u00f3lo se encuentra, cuando acom\u00adpasa todos sus pasos al ritmo de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas y se introduce en el movimiento del esp\u00edritu de Cristo. S\u00f3lo se cal\u00adma, cuando pesa todas sus \u00abacciones en la balanza del santuario\u00bb y verifica todos sus pasos \u00ab. Buen disc\u00edpulo de Cristo, pertenece a la raza de los ap\u00f3stoles y no al linaje de los fariseos. Excelente conocedor de la doctrina evang\u00e9lica, experimenta que \u00abla verdadera sabidur\u00eda consiste en seguir a la providencia paso a pa\u00adso\u00bb y no en \u00abcabalgar sobre ella\u00bb. Sabe que su \u00absalvaci\u00f3n est\u00e1 en la obediencia a la voluntad divina\u00bb y proclama que \u00abpara llegar a la libertad de los hijos de Dios, de esclavos que somos de nosotros mismos y de las cosas\u00bb, es necesario \u00abno estar some\u00adtido m\u00e1s que a la voluntad del Padre celeste\u00bb.<\/p>\n<p>Para comprender la doctrina de la voluntad de Dios en Vi\u00adcente de Pa\u00fal, se requiere, en primer lugar, analizar la conferen\u00adcia a los misioneros del 7 de marzo de 1659 sobre la conformi\u00addad con la voluntad de Dios. El conferenciante, despu\u00e9s de hacer alusi\u00f3n al pensamiento de Francisco de Sales y de B\u00e9rulle, adopta, adapt\u00e1ndola en otro clima espiritual, la doctrina de la <em>R\u00e9gle de perfection<\/em> del capuchino Benito de Canfeld. Esta obra, libro de consulta de todos los espirituales del siglo XVII, no s\u00f3lo la ha le\u00eddo en compa\u00f1\u00eda y bajo la direcci\u00f3n de su director y consejero, Andr\u00e9 Duval, sino tambi\u00e9n la ha meditado personalmente y utilizado durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os. La intenci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, al exponer a sus disc\u00edpulos c\u00f3mo la conformidad con la voluntad de Dios contiene todas las virtudes, no se reduce a exaltar la excelencia y utilidad de esta ense\u00f1anza, ni a transmitir un \u00absaber\u00bb. A trav\u00e9s de la disertaci\u00f3n, es su experiencia interior lo que intenta comunicar.<\/p>\n<p>El esquema de esta conferencia de Vicente de Pa\u00fal corres\u00adponde en su estructura fundamental a los trece primeros cap\u00edtulos de la primera parte de la <em>R\u00e9gle de perf ection <\/em>y muchas de las expresiones vicencianas pertenecen al maestro capuchino, con\u00advertido del puritanismo ingl\u00e9s. Como \u00e9l reconoce cinco modos de discernir y de realizar la voluntad de Dios. No obstante declara su reticencia y desconfianza referente a las \u00abinspiraciones interio\u00adres\u00bb y a la \u00abraz\u00f3n\u00bb humana como medios seguros de discernir\u00adla. S\u00f3lo con la ayuda de la \u00abprudencia cristiana\u00bb, que ilumina la inteligencia <em>y <\/em>orienta al esp\u00edritu del hombre, encontrar\u00e1 \u00e9ste la luz que le permitir\u00e1 discernir el buen agrado de Dios y le evitar\u00e1 caer en la ilusi\u00f3n, en el enga\u00f1o. Si en este aspecto mo\u00addifica la ense\u00f1anza de Canfeld, adopta, por el contrario, su \u00abre\u00adgla\u00bb para descubrir y realizar la voluntad de Dios. Como \u00e9l cla\u00adsifica las manifestaciones de esta voluntad en tres categor\u00edas, que solicitan por parte del hombre tres criterios:<\/p>\n<p><em>Las cosas mandadas y prohibidas. Criterio: la obediencia. <\/em>El discernimiento, la realizaci\u00f3n de la voluntad de Dios y, en con\u00adsecuencia, la uni\u00f3n con la voluntad de Dios se realiza \u00abejecu\u00adtando perfectamente las cosas que nos est\u00e1n mandadas y omitien\u00addo hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle las que nos est\u00e1n prohibidas. Y \u00e9ste debe ser nuestro comportamiento siempre que nos sea evi\u00addente que tal orden o tal prohibici\u00f3n provienen de Dios, de la iglesia, de nuestros superiores, de nuestras reglas o constitucio\u00adnes\u00bb.<\/p>\n<p><em>Las cosas indiferentes, agradables o desagradables. Criterio: la mortificaci\u00f3n. <\/em>\u00abEntre las cosas indiferentes, que se pueden realizar, se deben elegir preferentemente las que repugnan a nuestra naturaleza a las que la satisfacen, excepto cuando las que le agra\u00adden sean necesarias. En este caso la preferencia de las cosas agradables debe estar motivada no porque deleitan a los sentidos, sino porque son m\u00e1s agradables a Dios\u00bb.<\/p>\n<p><em>Las cosas indiferentes, ni agradables ni desagradables, y las cosas inesperadas. Criterio: sumisi\u00f3n a la providencia. <\/em>\u00abCuando varias cosas, ni agradables ni desagradables en s\u00ed mismas, se pre\u00adsentan al ejercicio de nuestra actividad, hay libertad de ejecutar cualquiera de ellas, puesto que se consideran como venidas de la divina Providencia. Y cuando nos acontecen cosas inesperadas, como son las aflicciones o consolaciones corporales o espirituales, todas ellas deben ser recibidas como salidas de la mano paternal de nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal precisa el <em>motivo <\/em>que debe animar desde el interior toda actividad humana para que \u00e9sta permita al hom\u00adbre establecerse en uni\u00f3n con Dios: \u00abTodas estas cosas deben ser realizadas por el \u00fanico motivo de agradar a Dios y para imitar en ello, en cuanto nos sea posible, a nuestro Se\u00f1or Jesucristo que hizo siempre las mismas cosas y por el mismo fin: hago siempre, dice, las cosas que est\u00e1n en conformidad con la voluntad de mi Padre\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>En otro \u00ablugar\u00bb y m\u00e1s all\u00e1 de \u00abquerido\u00bb y \u00abpermitido por Dios\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Para intentar reflejar la bondad de Dios y envolver al hombre en un clima de aceptaci\u00f3n, de sumisi\u00f3n, de resignaci\u00f3n, moralistas, predicadores, directores de conciencia tratan de encapsular, desde hace siglos, el variado acontecer de cada d\u00eda en dos expre\u00adsiones: \u00abquerido por Dios\u00bb, \u00abpermitido por Dios\u00bb. Semejante manera de catalogar la realidad se inspira, sin duda, en ese fondo com\u00fan de la herencia filos\u00f3fico-religiosa del occidente y constitu\u00adye una de las variantes del antagonismo Dios-Diablo.<\/p>\n<p>La sociedad y la iglesia del siglo XVII franc\u00e9s funcionan dentro de una estructura vertical y dualista. Esta estructura, re\u00adflejo del manique\u00edsmo cristiano de la \u00e9poca, conjuga implacable y arm\u00f3nicamente todos los mecanismos destinados a despreciar la visi\u00f3n horizontal y ambivalente del mundo, a rechazar todos los particularismos, a suprimir todas las diferencias, a abolir todo germen de autonom\u00eda en el campo pol\u00edtico y religioso. Las nocio\u00adnes de jerarqu\u00eda, de autoridad, de obediencia que propaga el catolicismo, sirven para imponer y hacer aceptar el triunfo del<\/p>\n<p>centralismo del \u00abEstado moderno\u00bb, para proclamar y hacer reco\u00adnocer el poder absoluto y centralizador del rey. Obedecer a Dios, creador de un universo inmutable, significa aceptar por parte del hombre el acontecer de cada d\u00eda, en espera de alcanzar una felicidad que no es de este mundo. Obedecer al rey, repre\u00adsentante de Dios en la tierra \u00ab), significa someterse al orden y a la estabilidad social establecidos. El esfuerzo inmenso de la igle\u00adsia cat\u00f3lica, que permite cristianizar y moralizar a la sociedad, impone al mismo tiempo la obediencia total a las manifestaciones de la voluntad divina. Pero estas manifestaciones de la voluntad divina se organizan en el siglo XVII en torno a tres nociones fundamentales: la autoridad, el aspecto sagrado, la figura pater\u00adnal del rey. Estas nociones reflejan una sociedad sacralizada, imagen de una gran familia sagrada dirigida por Dios, el Padre, valorizan toda autoridad paterna -f\u00edsica, pol\u00edtica, espiritual- y conducen a vivir en el respeto y en la obediencia filiales. El pesimismo del agustinismo, que invade a la teolog\u00eda cat\u00f3lica de esta \u00e9poca, -B\u00e9rulle y sus disc\u00edpulos, Port-Royal y sus adeptos, Compa\u00f1\u00eda del sant\u00edsimo sacramento- refuerza este clima de sumisi\u00f3n, al proponer al hombre vivir en el ascetismo para re\u00adprimir la naturaleza viciada radicalmente por el pecado original y poder acceder a un Dios justiciero, a veces, incluso, \u00abcruel\u00bb. Ascetismo y represi\u00f3n no s\u00f3lo conducen a la exclusi\u00f3n de los elementos m\u00e1s peligrosos de la sociedad, al \u00abgran encerramiento de los pobres\u00bb, sino tambi\u00e9n a la \u00absumisi\u00f3n de las almas\u00bb y al \u00absuplicio de los cuerpos\u00bb, a la resignaci\u00f3n del hombre a su destino, determinado desde toda la eternidad, a desde\u00f1ar la<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>realidad cotidiana y a proyectarse hacia el cielo, verdadero para\u00edso.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, como cualquier personaje hist\u00f3rico, depende del mundo que le rodea. Tambi\u00e9n \u00e9l se encuentra salpicado de vez en cuando por el vigor y el rigor en el arte de gobernar a los hombres, no obstante declarar que el alma del buen gobierno es ser invariable en el fin, flexible hasta la extrema severidad en los medios. Vigor y rigor provienen en \u00e9l mucho m\u00e1s de un sentido agudo de la responsabilidad, de la organizaci\u00f3n, de la eficacia inherentes y requeridos a la autoridad, que de una acti\u00adtud personal, de una convicci\u00f3n doctrinal. El Dios de Vicente de Pa\u00fal no es un Dios de \u00abvenganza\u00bb, \u00abjusticiero\u00bb, \u00abcruel\u00bb, sino \u00abun abismo de ternura\u00bb, un \u00abesp\u00edritu de misericordia\u00bb y el Cristo vicenciano se caracteriza por un esp\u00edritu de \u00abternura\u00bb, de \u00abcompasi\u00f3n\u00bb, de \u00abcaridad perfecta\u00bb. Este esp\u00edritu de Dios, este esp\u00edritu de Jesucristo deben ser reflejados, encarnados en las actitudes y comportamientos de quienes tienen que ejercer el arte de gobernar, de dirigir, de orientar a los otros en la iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>Para captar las articulaciones vivas de la doctrina de Vicente de Pa\u00fal referente al discernimiento y a la realizaci\u00f3n de la volun\u00adtad de Dios, es menester asir el sentido de la diversidad en la unidad que orienta y anima a su esp\u00edritu. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 vis\u00adlumbrar el esfuerzo de todo su ser para llegar a descubrir a trav\u00e9s de las situaciones complejas la misteriosa voluntad de Dios y percibir la coherencia y originalidad de su s\u00edntesis doctri\u00adnal. El punto de referencia de Vicente de Pa\u00fal no se sit\u00faa en la rigidez de un sistema doctrinal, en la construcci\u00f3n de una arqui\u00adtectura conceptual. Su punto de apoyo, su fuerza, es su experien\u00adcia concreta. En lugar de pretender encerrar los cambios, las evo\u00adluciones, las transformaciones acaecidos en el correr de los d\u00edas en las f\u00f3rmulas de \u00abquerido\u00bb y \u00abpermitido por Dios\u00bb, que no sirven con frecuencia m\u00e1s que para tranquilizar las conciencias o someterlas a una resignaci\u00f3n perezosa e ineficaz, extra\u00f1a y con\u00adtraria al ser del hombre, Vicente de Pa\u00fal habla de la manifesta\u00adci\u00f3n de \u00abla voluntad activa\u00bb y \u00abpasiva de Dios\u00bb, de \u00abrealizar activa\u00bb y \u00abpasivamente la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, como para sus continuadores y disc\u00edpulos, la volun\u00adtad de Dios es un misterio de amor fiel que se revela en la historia, manifestando su plan salvador sobre todos los hombres, sobre todo el mundo. Todo hombre est\u00e1 comprometido a <em>buscar, <\/em>no s\u00f3lo a trav\u00e9s de lo previsto, proyectado, realizado por \u00e9l, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de lo imprevisto e imprevisible que debe <em>asu\u00admir, <\/em>lo que tiene que <em>hacer <\/em>para entrar en el designio de Dios.<\/p>\n<p>Realizar \u00abactiva\u00bb y \u00abpasivamente la voluntad de Dios\u00bb, significa para Vicente de Pa\u00fal insertar la existencia y la actividad (\u00abel hacer y no hacer\u00bb, el \u00abobrar\u00bb y el \u00abpadecer\u00bb) humanas en la vida y en la obra de Dios tal y como han sido reveladas en Jesucristo. Esta inserci\u00f3n reclama una actitud de confrontaci\u00f3n, de afrontamiento ante las dificultades de la realidad. Semejante actitud evita el infantilismo <em>y <\/em>la alienaci\u00f3n, la resignaci\u00f3n y la rebeli\u00f3n, la apat\u00eda y la contestaci\u00f3n; al mismo tiempo exige un an\u00e1lisis para comprobar lo que en el correr de los d\u00edas es de Dios o del hombre, para descubrir c\u00f3mo Dios solicita en ello una <em>acci\u00f3n <\/em>o una <em>reacci\u00f3n <\/em>por parte del hombre. S\u00f3lo entonces se cobrar\u00e1 conciencia de que la voluntad de Dios pasa por nosotros, se realiza por medio de nosotros, m\u00e1s all\u00e1 y por encima de nos\u00adotros, por nuestras acciones libres. Si no act\u00faa m\u00e1s que a trav\u00e9s de nosotros, salvo milagro que acontece raramente, con nosotros, m\u00e1s a\u00fan, a trav\u00e9s de nuestras deficiencias y pecados, pecados per\u00adsonales y pecados de la historia.<\/p>\n<p>A diferencia de la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos, Vicente de Pa\u00fal, descubre complacidamente y lo repite apaciblemente que Dios obra dentro de la historia y no al margen o fuera de ella. La voluntad \u00abmisteriosa\u00bb y \u00abadorable\u00bb de Dios se manifiesta y se desarrolla, en consecuencia, para \u00e9l en el tiempo. Es en el avanzar concreto de cada d\u00eda, en los hombres de \u00abcarne y hueso\u00bb de la humanidad, donde Vicente de Pa\u00fal trata de descubrir y de realizar con ah\u00ednco y reflexivamente la voluntad creadora y sal\u00advadora de Dios. Por eso la din\u00e1mica generadora de su pensa\u00admiento se inspira, unas veces, en Dios creador, otras veces, se apoya en el Verbo encarnado, enviado por el Padre para salvar y reconciliar a los hombres. Es menester, si se quiere llegar a descubrir la originalidad del pensamiento vicenciano, referente a la voluntad de Dios, introducirle en el movimiento de los dogmas de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n, insertarle en la s\u00edntesis de la doctrina vicenciana.<\/p>\n<p>Si la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre para Vicente de Pa\u00fal manifiesta la \u00abnada\u00bb \u00bb de la criatura ante Dios, tambi\u00e9n revela que el hombre \u2014creado a imagen y semejanza de Dios creador (cf. G\u00e9n 1)\u2014 se encuentra de tal manera asociado a trabajar en la creaci\u00f3n continua, que debe en la autonom\u00eda de sus iniciativas, de su conciencia, de su voluntad, continuar, llevar hasta su t\u00e9r\u00admino la creaci\u00f3n de Dios, el plan de Dios, la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>En la conferencia a las Hijas de la Caridad del 28 de noviem\u00adbre de 1649, Vicente expone de manera original las ideas claves de una teolog\u00eda del trabajo \u00ab. El trabajo del hombre hace a Dios m\u00e1s creador, por eso Dios llama al hombre como asociado suyo en la construcci\u00f3n del mundo, que es la \u00abcreaci\u00f3n en acto\u00bb. La conservaci\u00f3n del mundo es una creaci\u00f3n continua. La relaci\u00f3n del hombre con Dios creador, entendida de esta manera, no es en absoluto \u00abalienante\u00bb. Es cierto que existe una dependencia en esta referencia, pero es una dependencia en una libertad cons\u00adtruida en la inteligencia y en el amor. Dios prosigue en el tiempo la obra de la creaci\u00f3n, trabaja \u00abcontinuamente\u00bb. Vicente de Pa\u00fal percibe \u2014e invita a descubrir\u2014 la presencia de Dios, su econo\u00adm\u00eda, su providencia, su voluntad en el acontecer de cada d\u00eda. La historia es una \u00abrealidad homog\u00e9nea a la creaci\u00f3n\u00bb. La creaci\u00f3n est\u00e1 siempre en acto, por eso para la conciencia de Vicente, como para la conciencia cristiana del hombre, la historia del mundo es \u00abreveladora\u00bb del designio de Dios, de la voluntad de Dios (cf. Rom 8, 38-29). En la vida y en el esp\u00edritu de Vicente de Pa\u00fal el sentido y el valor del trabajo se centran en ser reveladores de la realizaci\u00f3n del plan de Dios, de la voluntad de Dios. Por el trabajo el hombre se hace \u00abjusto\u00bb a la mirada de Dios y de la sociedad \u00ab. Por esta raz\u00f3n propugna la fuerza productiva del trabajo para la construcci\u00f3n de la solidaridad de los hombres <em>y <\/em>de la emancipaci\u00f3n de los pobres. En la perspectiva vicenciana el \u00abhombre nuevo\u00bb tratar\u00e1 de \u00abdominar el mundo\u00bb por el tra\u00adbajo, lo pondr\u00e1 al servicio de los dem\u00e1s y de esta manera \u00abglori\u00adficar\u00e1\u00bb, adorar\u00e1 a Dios: \u00abEs necesario santificar las ocupaciones buscando a Dios en ellas y realizarlas m\u00e1s para encontrarle que para verlas hechas. Nuestro Se\u00f1or quiere ante todo que bus\u00adquemos su gloria, su reino y su justicia\u00bb, es decir, la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea de pensamiento, pero en otra perspectiva y en otro registro de expresi\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal relaciona \u00edntima\u00admente la creaci\u00f3n y la encarnaci\u00f3n redentora para llegar a descubrir y realizar las exigencias de la voluntad de Dios. El acon\u00adtecimiento, que da sentido a la historia del mundo y la orienta, es una gesta de amor: Dios, en Jesucristo, se encarna en la historia. Esta aventura sensacional de la venida de Dios al mundo se inscribe en el plan creador. Dios creador env\u00eda a su Hijo para realizar la liberaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n, la salvaci\u00f3n de los hom\u00adbres (cf. 1 Jn 4, 10; Rom 5, 6-11; 8, 32; 2 Cor 5, 14-21). La encarnaci\u00f3n se sit\u00faa en el interior de la creaci\u00f3n (cf. Col 1, 15\u00ad17; 2 Cor 3, 18; 4, 4; Rom 8, 29; 1 Cor 15, 49; Col 3, 10), es una nueva creaci\u00f3n (cf. 2 Cor 5, 17; G\u00e1l 6, 15), es la ma\u00adnifestaci\u00f3n del Verbo creador (cf. Jn 1, 3). De esta manera, la \u00a0\u00abeconom\u00eda\u00bb de la encarnaci\u00f3n da densidad a la creaci\u00f3n, al mis\u00admo tiempo que descubre el sentido de la inmanencia transcen\u00addente de la antropolog\u00eda. La intervenci\u00f3n de Cristo en la historia implica que \u00e9l \u00abreasume\u00bb, \u00abrecapitula\u00bb (cf. Ef 1, 10) el destino del mundo, realizando la voluntad creadora-salvadora del Padre en beneficio y al servicio de los hombres.<\/p>\n<p>Se requiere entrar en este movimiento de la Encarnaci\u00f3n para comprender c\u00f3mo la voluntad creadora-salvadora del Padre, ma\u00adnifestada y realizada perfectamente a tuya<sup>.<\/sup> de la ense\u00f1anza, de la vida y de la muerte del Hijo encarnado (cf. Jn 6, 16-17; 10, 17-18; 2, 4; 7, 30; 8, 20; 12, 23. 27; 13, 1; 17, 1), consti\u00adtuye a los hombres, a su vez, part\u00edcipes y art\u00edfices de esta volun\u00adtad de salvaci\u00f3n, de reconciliaci\u00f3n, de uni\u00f3n entre los hombres 88 S\u00f3lo despu\u00e9s de estar introducidos en este dinamismo de vida, se puede llegar a descubrir y a realizar la voluntad de Dios. Las exigencias concretas de esta voluntad de Dios se realizan para Vicente de Pa\u00fal en la b\u00fasqueda y en la realizaci\u00f3n del \u00abreino de Dios y de su justicia\u00bb, a trav\u00e9s de la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo. Por eso el discernimiento y la realizaci\u00f3n de la volun\u00adtad de Dios <em>no organizan para \u00e9l verdades, sino operaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>La necesidad y los acontecimientos son los signos m\u00e1s indiscutibles de la voluntad divina<\/em><\/p>\n<p>A quienes buscan discernir y realizar la voluntad de Dios, Vicente de Paul los previene contra una tentaci\u00f3n permanente y contra los demonios familiares que la provocan: <em>el repliegue en s\u00ed mismo, <\/em>ante la novedad de cada d\u00eda. Este repliegue, pro\u00advocado por la aprehensi\u00f3n ante el ma\u00f1ana y alimentado por el miedo natural de fracasar en la existencia, crea en el hombre una divisi\u00f3n interior, una ruptura con el exterior y engendra, en definitiva, una \u00abesquizofrenia\u00bb interior.<\/p>\n<p>En toda edad y en todo tiempo el hombre lucha por adquirir las <em>\u00abseguridades\u00bb <\/em>que pueden permitirle aspirar a la realizaci\u00f3n de su sue\u00f1o, de su \u00e9xito. En la edad joven estas seguridades se concretan con frecuencia en la \u00abfidelidad al futuro\u00bb, a la realidad. En la edad madura estas seguridades se concretan con frecuencia en la \u00abfidelidad al pasado\u00bb, a la ley. La diferencia entre la ley y la realidad es la misma que existe entre la obligaci\u00f3n y la exi\u00adgencia. La ley fija, encierra, por eso tranquiliza, asegura, defiende. La realidad abre, moviliza, por eso interroga, inquieta, acusa. Des\u00adgraciadamente se desconoce casi siempre y se olvida con frecuen\u00adcia que la <em>ley surge de la realidad. <\/em>Semejante desconocimiento, semejante olvido, impiden a la ley realizar su cometido principal: <em>discernir en el momento presente <\/em>c\u00f3mo ayudar al hombre a orien\u00adtar la existencia y la actividad humanas ante las situaciones con\u00adflictivas y complejas que la realidad suscita e impone. Cuando existe oposici\u00f3n entre la ley <em>y <\/em>la realidad, cuando el hombre llega a constatar que la obligaci\u00f3n de la ley est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la exigencia de la realidad, hay que tener valent\u00eda y rapidez para cambiar la ley, si no se quiere provocar demasiados accidentes graves, mortales incluso, a trav\u00e9s del largo y sinuoso caminar de la vida en la b\u00fasqueda y realizaci\u00f3n de la voluntad de Dios \u00ab. Es menester si no se quiere ser infiel al <em>sentido genuino de la ley y al car\u00e1cter concreto, <\/em>inquebrantable de la <em>realidad, <\/em>hacer una relaci\u00f3n constante y mutua entre la una y la otra. S\u00f3lo esta rela\u00adci\u00f3n viva entre la ley y la realidad impedir\u00e1 al hombre instalarse en el conservatismo vano o embalarse en el ilusionismo \u2014futu\u00adrismo\u2014 est\u00e9ril, hacer un absoluto de la ley, o despreciarla abso\u00adlutamente. S\u00f3lo esta relaci\u00f3n viva entre la ley y la realidad ayudar\u00e1 al hombre a discernir y a realizar la voluntad de Dios en el momento presente de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Si hay que escuchar a Dios y obedecerle pronta, total y amo\u00adrosamente, no se puede ignorar, olvidar que Dios se expresa a trav\u00e9s de diversos registros de expresi\u00f3n. Pascal declara admira\u00adblemente: \u00abSi Dios nos diera directamente unos maestros, ser\u00eda necesario obedecerlos con complacencia. La necesidad y los acon\u00adtecimientos lo son infaliblemente\u00bb. Para Vicente de Pa\u00fal que profesa la \u00abdevoci\u00f3n especial de seguir a la adorable Providencia de Dios paso a paso\u00bb y cifra en ello \u00abla verdadera sabidur\u00eda\u00bb, la necesidad y los acontecimientos son \u00abevangelio\u00bb <em>y <\/em>\u00abprofec\u00eda\u00bb. Si nos situamos en la perspectiva de Vicente de Pa\u00fal y adaptamos su \u00e1ngulo de visi\u00f3n, descubriremos que Dios se manifiesta a trav\u00e9s de dos \u00abnecesidades\u00bb, producidas por los acontecimientos y las personas: la <em>miseria material y <\/em>la <em>miseria espiritual <\/em>que pululaban por las calles de las ciudades, se albergaban en los pueblos y recorr\u00edan los caminos en la primera mitad del \u00abgran siglo\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal sabe perfectamente que se requiere estar atento a la providencia de Dios, es decir, a la voluntad de Dios, que se manifiesta obrando a trav\u00e9s de lo provisional, a trav\u00e9s de lo previsto, lo imprevisto y lo imprevisible. Por eso afirma serenamente: hay que \u00absometerse a Dios en los acontecimien\u00adtos\u00bb. Esta sumisi\u00f3n no tiene nada que ver con la inercia pere\u00adzosa, con la pasividad enfermiza de quienes, bajo el pretexto piadoso de identificar lo acaecido con lo \u00abquerido\u00bb o \u00abpermitido por Dios, se desentienden de las exigencias que Dios formula en los acontecimientos. Esta sumisi\u00f3n exige, por el contrario, la<\/p>\n<p>movilizaci\u00f3n de todo el ser del hombre para poder responder a trav\u00e9s de los acontecimientos a las m\u00faltiples formas del \u00fanico amor de Dios, expresadas y requeridas en ellos. Ante la oposici\u00f3n de B\u00e9rulle y de la Sagrada Congregaci\u00f3n de la Propaganda a la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; ante la oposici\u00f3n p\u00fablica, casi agresiva en 1649, larvada, en otras ocasiones, de Mazarino a las perspectivas y a la manera de proceder de Vicente de Pa\u00fal; ante los reproches de Sa\u00ednt-Cyran referentes a la organizaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las misiones populares, Vicente ora, reflexiona, pide consejo a las personas competentes. Este triple movimiento le impide encerrarse agre\u00adsivamente en s\u00ed mismo y le crea el clima en el que no \u00abrespirando m\u00e1s que Dios\u00bb no \u00abaspira m\u00e1s que a Dios\u00bb, es decir, \u00aba buscar y realizar el Reino de Dios y su justicia\u00bb, la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Los acontecimientos, no obstante la ambig\u00fcedad que los caracteriza, son <em>\u00ablugares\u00bb <\/em>donde Vicente de Pa\u00fal llega a discernir la voluntad de Dios. Para arribar a este discernimiento, primero los acoge, despu\u00e9s los analiza con rigor y objetividad, finalmente se compromete activamente en ellos. El dinamismo de este triple movimiento le permite descubrir en los acontecimientos, en raz\u00f3n de la significaci\u00f3n humana y evang\u00e9lica que contienen, los signos del \u00abReino\u00bb. Tomar posici\u00f3n ante ellos es para \u00e9l un modo, entre otros, de anunciar el evangelio, de hacer inteligible la voluntad de Dios y al mismo tiempo un medio de pensar su fe bajo la urgencia de una situaci\u00f3n humana, concreta. Compromiso y reflexi\u00f3n crean en el esp\u00edritu de Vicente de Pa\u00fal una fuerza de renovaci\u00f3n extraordinaria, que le lleva a descubrir y a vivir las exigencias de la voluntad de Dios en las condiciones de la historia viva, febril, apasionada, desgarrada de su tiempo. En su acci\u00f3n vive una oraci\u00f3n y en su oraci\u00f3n alimenta la acci\u00f3n. Por eso declara simult\u00e1nea e invariablemente: \u00abEs necesario la vida inte\u00adrior, es menester tender a ella y si se fracasa en esto se fracasa en todo\u00bb. \u00abEs menester acudir a las necesidades del pr\u00f3jimo como se corre cuando hay un incendio\u00bb. Reflexi\u00f3n y compro\u00admiso conducen a Vicente de Pa\u00fal a abordar los acontecimientos, a descubrir en los cambios, provocados por ellos, las nuevas exigencias expresadas y presentadas por Dios. Atento a los aconte\u00adcimientos, inspir\u00e1ndose en sus exigencias, descubre nuevas formas, favorables en definitiva al pueblo de Dios, de vivir el evan\u00adgelio. Estas formas, expresi\u00f3n del esp\u00edritu de invenci\u00f3n, de creatividad de Vicente de Pa\u00fal, responden a los cambios y nece\u00adsidades sobrevenidos en la iglesia y en la sociedad y permiten a otras conciencias prolongar en el tiempo la b\u00fasqueda y la reali\u00adzaci\u00f3n de la voluntad de Dios. La mayor\u00eda de los hombres en la iglesia y en la sociedad prefiere la seguridad a la libertad, la estabilidad al cambio. Vicente de Pa\u00fal prefiere la libertad, el cambio. Por eso evitar\u00e1 permanecer controlado por \u00abel cuerpo social\u00bb, por \u00abel cuerpo eclesial\u00bb al que pertenece. No permitir\u00e1 ser \u00abretenido\u00bb por lo que prohibe o manda el cuerpo social, el cuerpo eclesial que le \u00absostiene\u00bb, sino por el \u00abdeseo\u00bb del \u00abOtro\u00bb, que viene, por la alteridad \u00ababsoluta\u00bb de la voluntad de Dios. El arte y la gracia de Vicente de Pa\u00fal consisten en moverse y actuar en el terreno de lo permitido.<\/p>\n<p>Para permanecer <em>fiel <\/em>a Dios en los acontecimientos, en los cambios suscitados por ellos, es menester descubrir las causas que los provocan <em>\u2014de d\u00f3nde provienen\u2014, <\/em>los fines que pretenden <em>\u2014a d\u00f3nde conducen\u2014 <\/em>y entrar en ese movimiento. De lo con\u00adtrario el hombre no puede comprender la importancia que tienen en su vida, en la vida de los hombres, ni puede responder a las exigencias de la voluntad de Dios transmitidas en ellos. Dios act\u00faa continuamente en la historia, en la cual se desarrollan los acontecimientos. La fidelidad a Dios se traduce, en consecuencia, por fidelidad a la historia. Los acontecimientos no tienen sentido independientemente de la \u00abhistoria santa\u00bb, que se contin\u00faa cons\u00adtantemente <em>en <\/em>el tiempo, de la libertad del hombre, que se com\u00adpromete en ella con todas sus consecuencias, con todos sus ries\u00adgos. La voluntad de Dios para Vicente de Pa\u00fal, lo hemos se\u00f1a\u00adlado, se descubre progresivamente en el <em>tiempo, <\/em>en la continui\u00addad y en la novedad. Este estar atento a esta continuidad y a esta novedad, supone volver al origen, a la fuente del aconteci\u00admiento, entrar en el movimiento de la historia y exige la abertura de todo el ser del hombre. Sin estas condiciones no se puede encontrar a Dios en los acontecimientos, ni aprender a ser fiel a Dios en la movilidad. Por eso Vicente de Pa\u00fal interpreta los acon\u00adtecimientos a trav\u00e9s de su <em>experiencia original, re-creadora <\/em>y de acuerdo con <em>el esp\u00edritu del evangelio, <\/em>con el esp\u00edritu de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El don a Dios y el servicio al inundo s\u00f3lo adquieren sen\u00adtido, lo hemos indicado, cuando est\u00e1n inscritos en la realizaci\u00f3n din\u00e1mica del plan de Dios, de la voluntad de Dios. 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