{"id":400104,"date":"2016-10-31T08:43:46","date_gmt":"2016-10-31T07:43:46","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400104"},"modified":"2016-10-19T13:45:41","modified_gmt":"2016-10-19T11:45:41","slug":"hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-5","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-5\/","title":{"rendered":"Hijas de la Caridad: Fundaci\u00f3n en Filipinas (5)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400059\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-1\/logo-hhc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212\" data-orig-size=\"161,212\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"logo-hhc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212\" class=\"alignnone size-full wp-image-400059 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"logo-hhc\" width=\"161\" height=\"212\" \/>CAPITULO LX: DOCUMENTOS USADOS EN LA HISTORIA DE LAS FUNDACIONES EN FILIPINAS<\/p>\n<p><strong><u>Petici\u00f3n de nuevas Fundaciones de las Hermanas en la Pen\u00ednsula y en Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Carta del Visitador P. Codina al P. General (en franc\u00e9s)<\/p>\n<p>Madrid, 23 de junio de 1845<\/p>\n<p>Deseo saber su opini\u00f3n sobre las dos fundaciones que pienso hacer en el a\u00f1o corrien\u00adte, la de Jerez de la Frontera, Hospital y la del Hospicio de Vitoria. Tiempo ha que tienen el permiso Real y el Ministro del Interior me ha ordenado no admitir nuevas fundaciones antes de ejecutar las autorizadas. No podemos re\u00adhusarlas sin exponernos. Otras muchas se nos piden de ellas le hablar\u00e9 a su tiempo.<\/p>\n<p>= Pres\u00e9ntase, ahora, otro negocio m\u00e1s comprometido, aunque de grandes ventajas para ambas familias. El De\u00e1n de la Catedral de Manila&#8230; ha venido a la Corte para tratar los asuntos graves de los Hospitales de aquel lejano pa\u00eds. Hay descontento en los servicios prestados por los Religiosos de S. Juan de Dios a los pobres enfermos. Proba\u00adblemente ser\u00e1n despedidos y quieren reemplazarlos por Hermanas. El Gobierno, deseoso de conservar aquellas Islas, aceptar\u00e1 con gusto la demanda y creo nos invitar\u00e1 a encargarnos de tan importante misi\u00f3n. Si llega el caso, \u00bfqu\u00e9 ha\u00adr\u00e9?&#8230;<\/p>\n<p>El Sr. Ig\u00fc\u00e9s, hombre santo, dotado de rara virtud tiene talento y venerado como un ap\u00f3stol en la Ciudad de Sang\u00fcesa.<\/p>\n<p>Tengo carta de Sor Angela Telechea que est\u00e1 en Argelia. Dice que no se hace a las costumbres libres de aquellas gentes \u00adde Africa y que desea volver a Espa\u00f1a. Pide que la llame. Yo no puedo hacer m\u00e1s que ponerlo en conocimiento de V. por si quiere hacernos el favor de mandarla. Yo la recibir\u00eda con mucho gusto, lo mismo que a Sor Teresa Jim\u00e9nez que est\u00e1 en los Incurables de Par\u00eds\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas en Filipinas.<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P.. Codina, Visitador, al P. General (en franc\u00e9s) <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, 28 de setiembre de 1845.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Sr. De\u00e1n de la Catedral de Manila no volver\u00e1 hasta pasados dos a\u00f1os. El Gobierno, que teme la independencia de las \u00adIslas, quiere darles cuanto pueda para tenerlos gratos. Lo mis\u00admo con respecto a Cuba, donde el Capit\u00e1n General pide seis Herma\u00adnas para los Hospitales.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Ministro ha recibido bien la demanda y pronto el Ministro del Interior me mandar\u00e1 una Real Orden. Es\u00adta es una buena ocasi\u00f3n que Dios nos ofrece para pedir la restauraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n, lo que espero obtener a la sombra del Instituto de nuestras Hermanas, pues har\u00e9 ver al Ministro que nuestras Hermanas no ir\u00e1n nunca a pa\u00edses lejanos sin Directores de su familia y que las Hermanas mismas de la Pen\u00ednsula, pronto morir\u00edan si les faltase nuestro apoyo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>Las Hijas de la Caridad en Filipinas<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desembarazado el Gobierno espa\u00f1ol en 1839 de los graves asuntos de la guerra civil, prest\u00f3 alguna atenci\u00f3n al problema educacional de las Islas. El mismo a\u00f1o dict\u00f3 la Regencia un Real Decreto, por el cual mandaba al Gobierno de Filipinas se formara una Comisi\u00f3n de Instrucci\u00f3n p\u00fablica para regular la ense\u00f1anza. El 20 de noviembre de 1854 tom\u00f3 posesi\u00f3n del mando superior de las Islas D. Manuel Crespo, quien, en su solicitud por el bien del pueblo, puso en pr\u00e1ctica el Real Decreto sobre la ense\u00f1anza, que dorm\u00eda hac\u00eda diez y seis a\u00f1os en el Archivo del Gobierno General. El mismo nombr\u00f3 los miembros de la Comisi\u00f3n de reforma y consigui\u00f3 con el apoyo de su autoridad, que se dieran acertadas disposiciones, pero su corta estancia en Filipinas dej\u00f3 sin cristalizar las bellas esperanzas que su gobierno promet\u00eda&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>R.O. con el expediente de Manila, para env\u00edo de Hermanas a Filipinas<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Sr. Ministro de Estado dice de Real Orden al de la Gobernaci\u00f3n lo siguiente: <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Instruido el expediente a consecuencia de la carta documentada fecha 3 de setiembre de 1855 del Gobernador Capit\u00e1n General de Filipinas, que en copia acompa\u00f1o adjunta, consultando, entre otras cosas, el env\u00edo a aquellas Islas de do\u00adce Hermanas de la Caridad, la Reina (q.D.g.) se ha servido mandar disponga V.E. lo conveniente con objeto de que vayan las expresadas doce Hermanas, que como m\u00e1s necesarias se reclaman, debiendo poner en conocimiento de V.E., al mismo tiempo, que el enunciado Capit\u00e1n de Filipinas ha librado la cantidad de ciento cinco mil seiscientos sesenta y cuatro reales para atender a los gastos de traslaci\u00f3n, cuya suma existe disponible en la Direcci\u00f3n General de Ultramar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = De Real Orden comunicada por el Sr. Ministro de Go\u00adbernaci\u00f3n traslado a V. para su inteligencia y a fin de que, si es posible, que sin desatender las necesidades de los Establecimien\u00adtos de Beneficencia de la Pen\u00ednsula, se trasladen a Filipinas las doce Hermanas, que reclama el Capit\u00e1n General de aquellas Islas, disponga V. lo necesario al efecto cuidando que, en la elecci\u00f3n \u00adde las mismas, se eviten los inconvenientes que se indican en las comunicaciones del Ayuntamien\u00adto, Muy Reverendo Arzobispo, Regente de la Audiencia, Junta de Hacienda Asesor\u00eda y Superinten\u00addencia, \u00adse expresan y que se acompa\u00f1an adjuntas en calidad de devoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V. muchos a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 14 de mayo de 1856<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El Sub\u00adsecretario = Manuel G\u00f3mez <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director del Noviciado de las Hi\u00adjas de la Caridad<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El expediente citado fechado en Filipinas en mayo 14 de 1856(?), contiene los siguientes documentos:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 l\u00ba Oficio del Gobernador de Filipinas, enviando al Ministro de Estado de Espa\u00f1a el resultado del Expediente y apoyando la ida de Hermanas a Filipinas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2\u00ba Parecer del Ayuntamiento de Manila. Pinta el deficiente estado de aquellas Hospitales y Colegios y concluye ensalzando los servicios de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3\u00ba Informe del Sr. Arzobispo de Manila, \u00abha le\u00eddo con la mayor complacencia la adjunta exposici\u00f3n del Ayuntamiento de es\u00adta Capital, en la que propone se plante en estas Islas el piadoso Instituto de las Hijas de la Caridad, para mejorar, en lo posible, la asistencia de los pobres en los Hospitales y la educaci\u00f3n tam\u00adbi\u00e9n de su propio sexo, extremos ambos dignos de la superior consideraci\u00f3n de V.E&#8230; Objeto fue \u00e9ste de algunos desvelos del \u00fal\u00adtimo finado Arzobispo de Manila y el que suscribe no ha dejado \u00adtambi\u00e9n de consagrarle sus meditaciones para proponerlo a Su Majestad con conocimiento y acuerdo del Superior Gobierno de las Islas, llegada que fuera la ocasi\u00f3n de poder ser removidos los obst\u00e1culos que en su concepto no dejar\u00edan, como no dejar\u00e1n acaso de presentarse, para su cabal realizaci\u00f3n. Es innegable que las reli\u00adgiosas hospitalarias, Hijas del gran Ap\u00f3stol de la Caridad S. Vi\u00adcente de Pa\u00fal, prestan por doquier, etc&#8230; Habla de la insuficien\u00adcia de los servicios del Instituto de S. Juan de Dios en aquellas Islas, pero la elecci\u00f3n \u2011dice\u2011 del personal de las Hermanas de \u00adla Caridad que hayan de venir a Manila, debe ser muy detenido y escrupuloso, pues que a esta distancia de las casas matrices en Espa\u00f1a y para presentar la novedad que se importa enfrente de lo \u00adque hoy existe, cualquiera equivocaci\u00f3n traer\u00eda amargura y males de dolorosa trascendencia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4\u00ba El informe de la Intendencia General del Ej\u00e9rcito y Hacienda considera laudable y altamente filantr\u00f3pico el pensa\u00admiento de establecer en las Islas las Hermanas de la Caridad y \u00adque no encuentra inconveniente en autorizar al Excmo. Ayuntamiento para que de sus fondos contribu\u00adya con las cuentas que propo\u00adne.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5\u00ba Otro informe del Sr. Arzobispo de Manila, sobre los recursos con que se podr\u00eda contar para la instalaci\u00f3n de las Hermanas. El ofrece pagar el pasaje de dos o tres Padres Pa\u00fales pa\u00adra su Seminario&#8230; etc.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6\u00ba El informe de la Real Audiencia Canciller\u00eda de Mani\u00adla dice&#8230; abriga tambi\u00e9n la esperanza de que los ejemplos de admirable caridad de estas Hermanas no ser\u00e1n est\u00e9riles en este Pa\u00eds y cree que muchas j\u00f3venes piadosas se consagrar\u00e1n bajo las reglas de \u00e9sta santa Instituci\u00f3n al servicio de Dios y de la hu\u00admanidad doliente y desvalida&#8230; El que suscribe es de opini\u00f3n que para el env\u00edo de las diez o doce Hermanas que deben reclamarse, deber\u00eda, desde luego, ponerse a disposici\u00f3n del Gobierno la suma que se estime necesaria, teniendo en cuenta la comodidad y el decoro con que debe efectuarse su traslado. Los fondos aprobados por la Junta Superior Directiva de Hacienda, la suma que ofrece el Excmo. Ayuntamiento y las que designe el Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo, son, a juicio del que expone, suficientes para subvenir a \u00e9ste y los dem\u00e1s gastos que ha de ocasionar el env\u00edo y establecimiento, en este pa\u00eds, de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente el Capit\u00e1n General de Filipinas manda facilitar los recursos citados para la venida de las Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>Informe de Sr. Ig\u00fc\u00e9s al Gobierno sobre la dificultad de enviar Hermanas a Filipinas.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Excmo. Sr.:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He le\u00eddo con reflexi\u00f3n la R.O. de 14 del pasado mayo, relativa al env\u00edo de doce Hijas de la Caridad a las Islas Filipinas, donde se reclaman como muy necesarias, seg\u00fan las comunicaciones del Ayuntamiento, Regentes de la Audiencia y otras Autoridades Eclesi\u00e1sticas y Civiles de aquellas Is\u00adlas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El fruto de mis detenidas reflexiones ha sido el que no pod\u00eda menos de ser, esto es, tropezar con dificultades que casi imposibilitan, por ahora, la realizaci\u00f3n de este plan, aunque tan ventajoso para los Establecimientos de Beneficencia de aquel remoto Pa\u00eds.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 V.E. ha indicado anticipadamente, en la citada Real Orden, alguna de esas dificultades, cuando ha dicho se trasladen a Filipinas las doce Hermanas, sin desatender las necesidades de los Establecimientos de Beneficencia de la Pen\u00ednsula. Tales ne\u00adcesidades son tan grandes y, a veces, tan urgentes, que no pueden distraerse Las Hijas de la Caridad para otros puntos de fuera, sin \u00adirrogar perjuicios a los Establecimientos del interior. M\u00e1s de \u00adveinte son las fundaciones que est\u00e1n concebidas por Reales Orde\u00adnes y no pueden ejecutarse por falta de Hermanas disponibles, las que por un efecto natural, ser\u00e1n menos en n\u00famero si se las desti\u00adna a tenor de la Real Orden que nos ocupa. Porque, si bien es verdad ser bastante reducido el n\u00famero que se pide y facilita esto extraordinariamente el env\u00edo de ellas, es digno, sin embargo, de llamar la superior atenci\u00f3n de V.E. sobre lo insuficiente que ha de ser tan corto n\u00famero para llenar ni a\u00fan, por modo de ensayo, los diferentes cargos que all\u00ed se les quieran confiar&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dice que de encargarse de todo esto no bastar\u00edan ni veinte \u00adHermanas. Por otra parte, no se les puede dar este destino sin \u00adir acompa\u00f1adas de Directores a prop\u00f3sito, capaces de conser\u00advarlas en el esp\u00edritu propio de su vocaci\u00f3n, sin el cual no po\u00addr\u00edan prestar en aquellos establecimientos de Beneficencia y Es\u00adcuelas de ni\u00f1os los importantes servicios que las Autoridades de las Islas justamente se prometen&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Director de las Hijas de la Caridad, despu\u00e9s de haber conferenciado con el Visitador de \u00adla Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, cree que, por ahora, no es posible, a causa de no tener sujetos disponibles, para encargarse de los Seminarios.\u00ad<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Habla de la supresi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n que no fue restablecida hasta 1851 \u00abpero se halla propiamente en su cuna v ni tiempo ha tenido para formar los j\u00f3venes que hace m\u00e1s de cuatro a\u00f1os comenz\u00f3 a admitir en su seno. Ellos dan esperanzas ciertamente de poder servir m\u00e1s adelante para los cargos a que se les quiera destinar, pero corre mucho peligro de que la Congregaci\u00f3n los pierda y queden frustrados sus piadosos proyectos forma\u00addos sobre ellos por su Majestad la Reina, en la citada Real C\u00e9dula, si V.E. no interpone su poderoso influjo para alejarle pron\u00adtamente. Nace este peligro de la Ley\u00a0 de Reemplazamiento que expone a los j\u00f3venes de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal a haber de abandonarlo si no se les exime de entrar en el sorteo co\u00admo a los de otras Congregaciones privilegiadas. Clara y terminante est\u00e1 la disposici\u00f3n de dicha Ley, en los n\u00fameros 3 y 4 del art\u00edculo 74, en favor de los religiosos profesos y novicios de seis meses de las Escuelas P\u00edas y de los Misioneros de Filipinas, y estando la Congregaci\u00f3n de los Misioneros de S. Vicente de Pa\u00fal destinada para aquel mismo Pa\u00eds, parece se debe hacer extensiva a sus j\u00f3venes la mencionada exenci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por tanto a V.E. encarecidamente suplica el que suscribe, se digne interesarse con el Sr. Ministro de la Guerra, para que sea despachada favorablemen\u00adte, en el sentido dicho, la solicitud que m\u00e1s de una vez tiene \u00adya presentada con este objeto el Visitador de la Congregaci\u00f3n de S. Vicente de Pa\u00fal a Su Majestad la Reina, por conducto del Ministerio de Gracia y Justicia, y de la cual ninguna resoluci\u00f3n se ha tenido, despu\u00e9s de tres a\u00f1os, hall\u00e1ndose siempre dicha Congrega\u00adci\u00f3n en peligro de perder sus j\u00f3venes y de imposibilitarse por consiguiente para cumplimentar la parte de la Real C\u00e9dula que dispone la excepci\u00f3n de una casa de la misma en la ciudad de Manila y al mismo tiempo a la que manda el env\u00edo de las Hijas de la Caridad a aquellas Islas, que es el objeto del expediente instruido en el Gobierno de ellas del cual V.E. se sirvi\u00f3 mandarme copia que devuelvo adjunta, seg\u00fan se me previene en la Real Or\u00adden citada del 14 del pasado mayo, a que contesto con las prece\u00addentes observaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.S. etc. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 1 de se\u00adtiembre de 1856.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr. Ministro de Estado, encargado del \u00adDespacho de la Direcci\u00f3n General de Ultramar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>R.O. sobre el env\u00edo de Hermanas a Filipinas<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con esta fecha y de Real Orden comunicada por el Sr. Ministro de Estado y Ultramar traslado especialmente recomendada a los Se\u00f1ores Ministros de Guerra y Gobernaci\u00f3n, que en 1\u00ba de setiembre \u00faltimo se sirvi\u00f3 Vuestra Paternidad dirigir al Sr. Ministro de Estado y Ultramar acerca del proyectado y necesario env\u00edo de Hermanas de la Caridad a las Islas Filipinas. Y de la propia Real Orden manifiesto a V.P., que esta Direcci\u00f3n General de mi cargo, lejos de encontrar inconveniente alguno en que en lugar de doce vayan catorce Hermanas, como V.P. propone, a las mencionadas Islas y que all\u00ed presten sus meritorios servicios en uno o dos \u00adestablecimientos piadosos solamente, en vez de fraccionarse en casi todos los existentes, como indicaba el Capit\u00e1n General de \u00adaquel Archipi\u00e9lago, halla acertadas y atendibles las observacio\u00adnes de V.P. a las que desde luego se presta, encareciendo a V.P. que sin perjuicio de lo que resuelvan los Ministros de Guerra y Gobernaci\u00f3n, procure remover los obst\u00e1culos que se oponen a la \u00adexpedici\u00f3n proyectada y tenga \u00e9sta lugar en el m\u00e1s breve plazo \u00adposible en bien del Estado en general y en el de aquellas Provincias muy particularmente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.P. muchos a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, diciembre 3 de 1856.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El Director General = Isidro D\u00edaz Arg\u00fcelles.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Ca\u00adridad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>R.O. para que se remuevan todos los obst\u00e1culos y vayan Hermanas a Filipinas<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em><u>\u00a0<\/u><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se ha recibido en esta Direcci\u00f3n la Comunicaci\u00f3n de V.P., fecha 20 de diciembre \u00faltimo, manifestando que, a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno y de los de esa Direcci\u00f3n, era imposible el env\u00edo a Filipinas de algunos miembros de la Congre\u00adgaci\u00f3n de S. Vicente de Pa\u00fal, a causa de no estar suficientemen\u00adte preparados.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Enterada Su Majestad, la Reina, ha tenido a bien disponer diga a V. P., como de su Real Orden comunicada por el Sr. Ministro de la Guerra y de Ultramar lo ejecuto, que siendo \u00adde la mayor necesidad los servicios de las Hijas de la Caridad \u00aden Filipinas, conviene que se remuevan todos los obst\u00e1culos que existan para la realizaci\u00f3n de este pensamiento y por consecuen\u00adcia que se haga todo lo posible para poner en estado de aptitud los presb\u00edteros j\u00f3venes de San Vicente que muestren mejores dis\u00adposiciones <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V. P. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 31 de marzo de 1859.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El Director General, Augusto Ulloa <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director General del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>Hermanas y Padres destinados a Filipinas<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Masnou al P. General<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Madrid, 6 de noviembre de 1861<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Trata de la petici\u00f3n del Gobierno para enviar a Filipi\u00adnas Misioneros e Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>El Sr. Inocencio G\u00f3mez va de Superior, Le han juzgado el m\u00e1s capaz para ir al frente de esta expedici\u00f3n, y para Superior de la nueva casa de Manila. Van cuatro sacerdotes y quince Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><u>R.O. sobre el env\u00edo de Hermanas a Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEl Sr. Ministro de Estado dice de Real Orden al de la Gobernaci\u00f3n lo siguiente:<\/p>\n<p>Instru\u00eddo el expediente a consecuencia de la carta documentada fecha 3 de setiembre de 1855 del Gobernador Capit\u00e1n General de Filipinas, que en copia acompa\u00f1o adjunta, consultando, entre otras cosas, el env\u00edo a aquellas Islas de doce Hermanas de la Caridad, y a la Reina (q.D.g.) se ha servido mandar disponga V.E. lo conveniente con objeto de que vayan las expresadas doce Hermanas, que como m\u00e1s necesarias se reclaman, debiendo poner en conocimiento de V.E,, al mismo tiempo, que el enunciado Capit\u00e1n de Filipinas ha librado la cantidad de ciento cinco mil<\/p>\n<p>seiscientos sesenta y cuatro reales para atender a los gastos de traslaci\u00f3n, cuya suma existe disponible en la Direcci\u00f3n General<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Sobre la Fundaci\u00f3n de Filipinas, el Sr. Santasusana nada ha dicho de ello en el Consejo<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Sanz al P. Maller<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Madrid, 9 de noviembre de 1961<\/p>\n<p>Ayer con mi dictamen la Visitadora Sor Angela Ochoa escribi\u00f3 a la Generala, d\u00e1ndole parte de una fundaci\u00f3n de Hermanas en Filipinas y de la que el Sr. Santasusana no les ha hablado ni siquiera una palabra en el Consejo. Yo no creer\u00eda esta conducta \u00addel Sr. Santasusana, si yo mismo no lo viera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>La aceptaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n de Filipinas contrar\u00eda al P. General<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Masnou al P. Maller, en Par\u00eds<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Madrid, 10 de diciembre de 1861<\/p>\n<p>Respecto a la fundaci\u00f3n de Filipinas la acept\u00f3 con licencia presunta del P. General, porque as\u00ed lo exig\u00edan las circunstancias: que ten\u00eda que dar inmediata contestaci\u00f3n y que no pod\u00eda declarar su dependencia del Superior General. Porque me consta que algunas autoridades de nuestro Gobierno no llevan a bien esta dependencia y si no se va con cuidado, temo no se remueven los aconteci\u00admien\u00adtos del Sr. Armengol.<\/p>\n<p>Por otra parte ha sucedido alguna vez enviar alguna carta muy importante al Superior General y pasarse mucho tiempo sin tener contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por entonces s\u00f3lo ir\u00edan dos sacerdotes con las Hermanas. A los primeros les da el gobierno una pensi\u00f3n Anual de doce mil reales a cada uno y siete mil a cada Hermana. \u00ad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Qui\u00e9rese imponer la corneta a las Hermanas que van a Filipinas. El Sr. G\u00f3mez irreductible renuncia ir de Superior.<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Sanz al P. Maller, en Par\u00eds.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>17 de febrero de 1862<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo el Sr. Masnou, que conoc\u00eda su modo de pensar seg\u00fan el mismo Sr. G\u00f3mez me lo ha asegurado, lo eligi\u00f3 para esta misi\u00f3n de Filipina. Cuando el Sr. Masnou me habl\u00f3 de \u00e9l, s\u00f3lo me dijo que era muy observante y el m\u00e1s capaz de los que pudieran ir y en esto acert\u00f3. Pero no me dijo que era el m\u00e1s opuesto a los deseos del Superior General sobre el asunto que nos ocupa. Vaya \u00e9ste hecho en confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando le entregu\u00e9 la patente de Superior de Filipinas, cre\u00ed indicarle que no ser\u00eda extra\u00f1o que las Hermanas tuvieran con el tiempo que ponerse la corneta&#8230; Bast\u00f3 \u00adesto para que me volviese inmediatamente la patente, asegur\u00e1ndome que no quer\u00eda ir y a\u00f1adiendo a esto expresiones tan avanzadas, que yo no quiero decirlas a V. por no mortificarlo. Procur\u00e9 tran\u00adquilizarlo y hacerle ver los inconvenientes que se seguir\u00edan de su negativa, sabiendo todos que \u00e9l era el destinado para esta misi\u00f3n y que cuando llegase el caso arriba indicado, pod\u00eda volverse a Espa\u00f1a. As\u00ed quedamos al mediod\u00eda, pero a la noche, me volvi\u00f3 di\u00adci\u00e9ndome que \u00e9l no juzgaba conveniente el ir a Filipinas, sin ha\u00adcer antes presente al Superior General que no se hallaba en la determinaci\u00f3n de contribuir al cambio del tocado de las Hermanas, \u00adni de permanecer de Superior en Filipinas, si esto se verificaba&#8230; Por aqu\u00ed podr\u00e1 V. traslucir c\u00f3mo se piensa por ac\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>P.D. Acaba el Sr. G\u00f3mez de entregarme una carta para el Sr. Superior General, que le remito hoy. Yo no la he le\u00eddo, pero me ha dicho que le escribe en \u00e9stos t\u00e9rminos que dejo a V. indicado. \u00a1Qu\u00e9 sentimiento va tener el Padre! No hay remedio, es necesario que, a vuelta de correo, mande la patente de Superior para el Sr. Velasco, y que el Sr. Moral vaya por compa\u00f1ero suyo&#8230;<\/p>\n<p>Respecto del Sr. G\u00f3mez es necesario que no tomen en \u00e9sa ninguna medida fuerte; esto lo echar\u00eda a perder todo y causar\u00eda aqu\u00ed \u00adun da\u00f1o espantoso; lo menos malo es que vuelva a Badajoz. En Ma\u00addrid no conviene que est\u00e9 ni que se ocupe de la direcci\u00f3n de las Hermanas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed y fuera de aqu\u00ed hay otros varios de las mismas ideas que el Sr. G\u00f3mez. Se espanta uno al o\u00edr c\u00f3mo se expresan contra \u00adFrancia&#8230;<\/p>\n<p>El Sr. Borja es un santo, pero est\u00e1 acabado por sus a\u00f1os y falta de vista. El Sr. Ig\u00fc\u00e9s es muy comedido en el hablar, de \u00adconciencia y de observancia, pero est\u00e1 firme en sus ideas y no cree que el Sumo Pont\u00edfice tome parte en el cambio del tocado de las Hermanas. A\u00f1ado a V, que, a\u00fan en el caso que lleguen los documentos de Roma, no creo que las actuales circunstancias sean oportunas para realizarlo. Qu\u00e9 golpe ha sido para m\u00ed el haber vuelto a Espa\u00f1a. No obstante yo no retrocedo y trabajar\u00e9 con empe\u00f1o, pero con mucha calma y esperando en paz los tiempos se\u00f1alados por la Providencia. Me costar\u00e1 tal vez la vida, pero morir\u00e9 gustoso en obsequio de la obediencia. M\u00e1ndeme al Sr. Salmar\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EXPEDICION DE HERMANAS A FILIPINAS<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEl De\u00e1n del Cabildo pamplon\u00e9s, D. Gregorio Melit\u00f3n Mart\u00ednez, propuesto por la Reina Isabel para la vacante de Manila, en 1861, precisamente cuando pensaba \u00e9l ingresar en la Orden de San Agust\u00edn, conoc\u00eda \u00edntimamente a las Hijas de la Caridad y an\u00adtes de salir consigui\u00f3 de la Reina el cumplimiento de la Real C\u00e9dula de 1852 que mandaba enviar a Filipinas Misioneros e Hijas de la Caridad. Fruto de sus gestiones embarcaron en 5 de marzo \u00adde 1862, en la Fragata Concepci\u00f3n, en C\u00e1diz 15 Hijas de la Cari\u00addad, dos Padres y dos Hermanos.<\/p>\n<p>En Manila las esperaba un p\u00fablico de mas de diez mil personas que las salud\u00f3 y aclam\u00f3 a los acordes de la marcha real espa\u00f1ola. Por debajo de los arcos triunfales que adornaban la carrera y entre las aclamaciones de la multitud, se dirigi\u00f3 la comitiva con las Autoridades a la antigua Iglesia del Colegio de Santa Isabel, que serv\u00eda interinamente de Catedral, donde fue recibida por el Sr. Alcalde de la ciudad y por un can\u00f3nigo, quienes las acompa\u00f1aron al coro para asistir al solemne Te Deum en el que oficiaron tres can\u00f3nicos. Las Hermanas fueron alojadas en el Co\u00adlegio de Santa Isabel, de donde se trasladaron unos d\u00edas despu\u00e9s a la casa quinta de la Concordia, preparada igualmente por su propietaria D\u00aa Margarita Rojas de Ayala, Presidenta de las Conferencias de Se\u00f1oras de San Vicente de Pa\u00fal, a cuyo cargo corrie\u00adron todos los gatos de las Hermanas hasta estar \u00e9stas instala<strong>\u00ad<\/strong>das en el Hospital Militar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera entrevista con el Sr. Arzobispo no pudo ser m\u00e1s cordial. El Sr. Gobernador General Excmo. Sr. D. Rafael Echag\u00fc, conde del Serrallo, las recibi\u00f3 con muestras de verdadero \u00adcontento, sobre todo, al ver entre ellas, algunas Hermanas que \u00adhab\u00edan estado con \u00e9l en la campa\u00f1a de Africa, donde el bravo Ge\u00adneral se cubri\u00f3 de gloria y les declar\u00f3, que desde aquel momento, quedaban bajo su especial protecci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Contrata del pasaje de las Hijas de la Caridad que van a Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con esta fecha se expiden las \u00f3rdenes oportunas para que el Gobernador de la Provincia de C\u00e1diz contrate el pasaje de las Hijas de la Caridad y Hermanos de S. Vicente, destinados a las Islas Filipinas. En cuanto a la parte de la cantidad presupuestada para su habilitaci\u00f3n que V.P. no ha percibido a\u00fan, le ser\u00e1 entregada por la Ordenaci\u00f3n General de Pagos de esta Direcci\u00f3n General de Ultramar, en el momento en que se presente a hacerla \u00adefectiva<\/p>\n<p>= Dios guarde a V.P. muchos a\u00f1os<\/p>\n<p>= Madrid, 7 de marzo de 1862.<\/p>\n<p>= Augusto Ulloa<\/p>\n<p>= R. P. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>R.O. preguntando al Director del Real Noviciado cu\u00e1ndo se podr\u00e1n enviar a Filipinas el pedido que han hecho de veintid\u00f3s Hermanas.<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Gobernador Capital General de Filipinas ha manifestado a este Departamento, en 23 de diciembre \u00faltimo, al dar cuenta a una petici\u00f3n del Director de las Hijas de la Caridad en aquellas Islas, sobre aumento del n\u00famero de \u00e9stas, que eran necesarias otras veintid\u00f3s, adem\u00e1s de las quince que hay en la actuali\u00addad.<\/p>\n<p>Las dificultades que V.P. encuentra para satisfacer exigencias an\u00e1logas en Puerto Rico hacen creer que no ser\u00e1 posible lle\u00adnar por de pronto la necesidad indicada por la Autoridad Suprema de Filipinas, mas en la precisi\u00f3n de organizar convenientemente \u00e9ste tan importante servicio, ha tenido a bien disponer Su Majes\u00adtad, se ponga en conocimiento de V.S. el nuevo pedido, y se le pregunte, como de su Real Orden comunicada por el Sr. Presidente del Consejo de Ministros, Ministro de Ultramar, lo ejecuto, para qu\u00e9 tiempo podr\u00e1n embarcarse para Filipinas las veintid\u00f3s Herma\u00adnas, en qu\u00e9 ha de consistir el referido aumento.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V.P. muchos a\u00f1os<\/p>\n<p>= Madrid 10 de abril de 1963<\/p>\n<p>= El Director General interino = Gabriel Enr\u00edquez.<\/p>\n<p>= Sr. Director del Noviciado de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>R.O. concediendo el embarque de diecis\u00e9is Hermanas a Filipinas y pag\u00e1ndolas el vieja a ellas y a los Directores.<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Presidencia del Consejo de Ministros<\/p>\n<p>= Ministerio de Ultramar.<\/p>\n<p>El Sr. Presidente del Consejo de Ministros, Ministro de \u00adUltramar, dice hoy al Gobernador Superior Civil de las Islas Filipinas lo siguiente: Concedida por la Reina su Real permiso de embarque de diecis\u00e9is Hermanas de la Caridad, que acompa\u00f1adas de los Directores, pasan a esas Islas a ayudar a las que en ellas existen en los trabajos de su Instituto, ha tenido a bien Su Majestad dictar las disposiciones siguientes:<\/p>\n<p>1\u00aa- Que el pasaje de \u00adlas mencionadas Hermanas se contrate en p\u00fablica subasta con arre\u00adglo a las disposiciones vigentes, libr\u00e1ndose su importe sobre esas cajas como se verifica en los pasajes de los funcionarios p\u00fablicos y sin incluir en la contrata a los dos Directores, por cuanto van llamados por ese Prelado Diocesano para la ense\u00f1anza del Seminario.<\/p>\n<p>2\u00aa- Que el importe de la libranza de dicho pasaje que expidi\u00f3 el Gobernador de la Provincia de C\u00e1diz sea inmediatamente reintegrado a esas cajas, de por mitad entre las de Comunidad y los fondos de Propios y Arbitrios.<\/p>\n<p>3\u00aa- Que con sujeci\u00f3n a lo prevenido en la Real Orden de 20 de enero del a\u00f1o \u00faltimo, se entre que al Director del Noviciado de las Hijas de la Caridad en esta Corte, la habilitaci\u00f3n de equipo de cada una de ellas, a raz\u00f3n de tres mil trescientos reales, como tambi\u00e9n igual suma por cada uno de los dos Directores que las acompa\u00f1an y seiscientos reales para la compra de libros espirituales que les son necesarios, importante en junto, sesenta mil reales que percibir\u00e1 aquel del Tesoro p\u00fablico, a reintegrar por esas Cajas de la manera prevenida en Real Orden de esta fecha.<\/p>\n<p>= De la de Su Majestad comunicada por el referido Sr. Ministro lo traslado a V.P. para su conocimiento y efectos correspondientes<\/p>\n<p>= Dios guarde a V.P. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>= Madrid 26 de abril de 1863<\/p>\n<p>= El Director General interino, Gabriel Enr\u00edquez<\/p>\n<p>= Sr. Direc\u00adtor del Noviciado de Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Las perturbaciones de la corneta no llegan a Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Moral al P. Maller<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Manila, 20 de setiem\u00adbre de 1863.<\/p>\n<p>Est\u00e1n muy en paz, pues no han llegado all\u00ed las perturba\u00adciones de la Pen\u00ednsula. \u00abNuestras piadosas Hermanas aunque tienen que sufrir mu\u00adchas incomodidades por falta de local, con motivo del espantoso \u00adterremoto de que escrib\u00ed a nuestro P. General, est\u00e1n contentas y gozosas, sirviendo a sus pobres enfermos y yo me gozo de verlas \u00adimpasibles en medio de tantas privaciones. El cielo las favorece como tambi\u00e9n las Autoridades les muestran mucha deferencia y en \u00adgeneral todos. \u00bfPor qu\u00e9? Oh observancia de la Regla! \u00e9sta es la que atrae sobre ellas las bendiciones del cielo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Carta del P. Sanz, Visitador, a las Hijas de la Caridad de Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Madrid, 22 de junio de 1864.<\/p>\n<p>A mis amadas Hermanas en Jesucristo de Manila<\/p>\n<p>Bendice una y mil veces a Dios por el desarrollo prodi\u00adgioso de las obras propias de su Instituto y que para mejor guar\u00adda del esp\u00edritu de su vocaci\u00f3n podr\u00e1 contribuir mucho la forma\u00adci\u00f3n de su Consejo de Gobierno.<\/p>\n<p>El Consejo queda establecido, desde que se reciba esta nuestra Circular y se compondr\u00e1 del modo siguiente:<\/p>\n<p>1\u00ba.- El Director de las Hermanas, que es el Sr. Velasco y en los casos de ausencia o enfermedad, el P. Moral, subdirector.<\/p>\n<p>2\u00ba.- Sor Tiburcia Ayanz.<\/p>\n<p>3\u00ba.- Sor Josefina Rivas.<\/p>\n<p>4\u00ba.- Sor Casimira Marqu\u00ednez.<\/p>\n<p>5\u00ba.- Sor Catalina Carreras.<\/p>\n<p>Ved, Hermanas m\u00edas, la medida de tanta trascendencia, que no hab\u00eda podido realizarse antes&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>R.O. disponiendo el pago del pasaje de las Hijas de la Caridad<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ministro de Ultramar.<\/p>\n<p>= El Sr. Ministro de Ultramar dice con esta fecha al de Hacienda lo\u00a0 que sigue:<\/p>\n<p>= Debiendo pasar a Ma\u00adnila doce Hermanas de la Caridad para cubrir las vacantes de las que han sido v\u00edctimas del c\u00f3lera morbo y acompa\u00f1\u00e1ndolas, adem\u00e1s cuatro Misioneros de San Vicente de Pa\u00fal destinados a los Semina\u00adrios de Ceb\u00fa y Nueva C\u00e1ceres, la Reina (q.D.g) ha tenido a bien disponer que por el Tesoro P\u00fablico se entreguen a D. Ram\u00f3n Sanz, Director General del Noviciado de las Hijas de la Caridad 28.360 reales vell\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>= Madrid 16 de noviembre de 1864.<\/p>\n<p>= El Subsecre\u00adtario, Gabriel Enr\u00edquez.<\/p>\n<p>= Sr. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra Real Orden de 21 de diciembre de 1864 dispone se satisfaga el importe del pasaje de las doce Hermanas y cuatro Mi\u00adsioneros, embarcados en la fragata \u00abConcepci\u00f3n\u00bb de Castro y Compa\u00ad\u00f1\u00eda que ha salido con destino a Manila.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Relaci\u00f3n de lo ocurrido a los Misioneros de San Vicente de Pa\u00fal y a las Hijas de la Caridad en su traves\u00eda de C\u00e1diz a Manila<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Impreso dedicado al Sr. Sanz, 15 p\u00e1gs.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manila 21 de abril de 1865.<\/p>\n<p>Recordar\u00e1 V. lo ocurrido en C\u00e1diz el 1\u00ba de diciembre de 1864. Oh, d\u00eda memorable, que ha dejado en nuestros esp\u00edritus los m\u00e1s gratos y dulces recuerdos&#8230; Doce Hermanas, que, cuales nuevos ap\u00f3stoles de Caridad iban destinadas por la Providencia a consagrarse al servicio de los pobres y a la doble ense\u00f1anza religiosa y civil de las ni\u00f1as del Colegio de Santa Isabel de Manila&#8230; en la hermosa fragata <em>Concepci\u00f3n<\/em>, que deb\u00eda ser nuestra casa y habitaci\u00f3n por espacio de ciento treinta y cuatro d\u00edas que dur\u00f3 nuestra navegaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Las Hermanas iban espiritualmente unidas a las dos mil dos\u00adcientas que quedaban en la Pen\u00ednsula. Recuerdan las palabras de despedida del Sr. Visitador: Id, Hermanas m\u00edas, id con confianza de habitar la nueva patria que la Providencia os depara, id, no tem\u00e1is; el Dios que os ha escogido entre las doscientas compa\u00f1eras que hab\u00edan solicitado igual gracia, es el mismo que manda los vientos\u00a0 e impone silencio a las olas encrespadas de un mar embravecido, que os conducir\u00e1 con seguridad hasta el t\u00e9rmino de vuestro destino.<\/p>\n<p>Volved la vista y fijadla en esa proa; leed esa prodigiosa palabra: <em><u>Concepci\u00f3n<\/u><\/em>. Es uno de los t\u00edtulos m\u00e1s gloriosos de vuestra buena Madre Mar\u00eda; ella es la Estrella \u00addel mar y cubiertas con el manto de su poderosa protecci\u00f3n surca\u00adr\u00e9is seguras esas profundas aguas y llegar\u00e9is con felicidad al puerto de salvaci\u00f3n. Levantad los ojos de la fe a ese cielo, don\u00adde alrededor de S. Vicente ver\u00e9is a muchas de vuestras compa\u00f1eras, que, despu\u00e9s de haber seguido la causa, que vosotras hoy emprend\u00e9is, descansan ya en la mansi\u00f3n de la paz; ellas unidas a las dos mil doscientas que dej\u00e1is en la Pen\u00ednsula se interesar\u00e1n por vos\u00adotras y har\u00e1n que desciendan sobre vuestro esp\u00edritu las gracias y bendiciones del Alt\u00edsimo.<\/p>\n<p>Aunque indigno, yo tambi\u00e9n me atrevo a daros la m\u00eda; recibidla y con ella la seguridad fundada en las promesas que Dios hace al var\u00f3n obediente, de la felicidad de vuestro viaje y del buen \u00e9xito de vuestra ardua misi\u00f3n. Adi\u00f3s, Hermanas, adi\u00f3s, hasta el cielo, adi\u00f3s. Estas \u00faltimas palabras \u00adde nuestro Director arrancaron copiosas l\u00e1grimas. etc.<\/p>\n<p>Los se\u00f1ores que fueron en esta expedici\u00f3n eran los Padres Miguel P\u00e9rez, Antonio Santonja, Serrallonga y H\u00ba Del R\u00edo. Las Hermanas: Sor Francisca de Sales Montoya, Sor Josefa Adsarias, Sor Josefa N\u00fa\u00f1ez, Sor Victoria Corneja, Sor Teresa Palmarol, Sor Aquilina Vega, Sor Eustaquia Mendizabal, Sor Ignacia Ostolaza, Sor Mar\u00eda Viu y Sor Mar\u00eda Luque.<\/p>\n<p>Esta deliciosa narraci\u00f3n termina con este p\u00e1rrafo del P. Sanz:<\/p>\n<p>La sencilla narraci\u00f3n de los prodigios que el cielo ha obrado en favor de nuestras Hermanas en su larga y penosa trave\u00ads\u00eda de C\u00e1diz a Manila, habr\u00e1 tal vez despertado en vosotras, Hermanas m\u00edas, un pensamiento que me ocupa a m\u00ed hace ya muchos d\u00edas&#8230; Yo he visto y palpado una y repetidas veces la acci\u00f3n de esa Pro\u00advidencia amorosa que parece haberse hecho especialmente para vosotras que os cuida, os protege y que al trav\u00e9s de las contradic\u00adciones hace que vuestro Instituto siga inalterable en la marcha \u00adprogresiva de sus obras caritativas; crezca y se aumente en el n\u00famero de esa multitud de j\u00f3venes que desenga\u00f1adas del mundo y de \u00adsus falsos bienes llegan todos los d\u00edas a vuestra Casa Central y piden con instancia ser inscritas en el cat\u00e1logo de las Hijas de la Caridad de San Vicente.<\/p>\n<p>Yo tengo a mi vista esas solicitudes \u00adde las juntas de Beneficencia, apoyadas por las Reales Ordenes que las acompa\u00f1an, en las que se os ofrecen nuevos Establecimien\u00adtos&#8230; Yo veo y tengo experimentado muchas veces ese esp\u00edritu de abnegaci\u00f3n, de sacrificio y de ciega y generosa obediencia, que \u00adsin necesidad de precepto a la primera insinuaci\u00f3n de vuestros Superiores, os hace volar al cumplimiento de los destinos m\u00e1s repugnantes a la naturaleza.<\/p>\n<p>Las contradicciones que El permite se susciten de vez en cuando contra vosotras, las deb\u00e9is considerar, Hermanas m\u00edas, como pruebas saludables, de las que El sabr\u00e1 libraros cuando lleguen los momentos prefijados por su Providencia; esperadlos, pues, con resignaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>R.O. relativa al env\u00edo de Hermanas al Hospital de S. Juan de Dios en Manila<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ministerio de Ultramar<\/p>\n<p>= He dado cuenta a la Reina (q.D.g.) de la carta n\u00ba 93 de 23 de octubre \u00faltimo, que el Gobernador Superior Civil de las Islas Filipinas ha elevado a este Ministerio y del expediente que lo acompa\u00f1a instru\u00eddo por la Junta Inspectora del Hospital de San Juan de Dios de Manila, relativo a la conveniencia de enviar de la Pen\u00ednsula diez Hermanas de la Caridad para la asistencia de los enfermos de dicho establecimiento.<\/p>\n<p>Enterada Su Majestad y teniendo presente la utilidad de introducir en aquel Hospital tan humanitaria mejora, no ofreciendo por otra parte dificultad alguna el sostenimiento de las diez que se reclaman, por contar el mismo con los recursos propios necesarios, pudiendo hacerse los gastos de traslaci\u00f3n con cargo a los fondos locales, como se ha verificado en otras ocasiones, se ha servido resolver ponga en conocimiento de V. dicha petici\u00f3n a fin de que se sirva manifestar a este Ministerio si el n\u00famero y condiciones de las referidas Hermanas en la actualidad permite el env\u00edo a las Islas de las que se piden, acompa\u00f1ando en su caso un presupuesto de gastos que podr\u00e1 ocasionar la instalaci\u00f3n de las mismas hasta el embarque en C\u00e1diz.<\/p>\n<p>= De Real Orden lo digo a V. para su conocimiento y efectos correspondientes.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V. muchos a\u00f1os<\/p>\n<p>= Madrid, 20 de marzo de 1867.= Castro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>R.O. concediendo Hijas de la Caridad para la ense\u00f1anza de ni\u00f1as en Nueva C\u00e1ceres.<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Ministerio de Ultramar<\/p>\n<p>= El Sr. Ministro de Ultramar dice hoy al Gobernador Civil Superior de Filipinas lo siguiente:<\/p>\n<p>Dada cuenta a la Reina (q.D.g.) de la Instrucci\u00f3n del Rvdo. Obispo \u00adde Nueva C\u00e1ceres, en que solicita el establecimiento de una Escuela de ni\u00f1as en su Di\u00f3cesis, dotada con los necesarios medios de \u00adsubsistencia, Su Majestad, en vista de lo dispuesto en Su Real Decreto de 20 de diciembre de 1863 y, teniendo en consideraci\u00f3n la necesidad y conveniencia de facilitar por todos los medios posibles la ense\u00f1anza en aquellas Islas y muy particularmente la pri\u00admaria entre la clase desvalida, ha tenido a bien disponer lo siguiente:<\/p>\n<p><em>Primero<\/em>, se crea en la ciudad de Nueva C\u00e1ceres, capital de la Di\u00f3cesis y bajo la Advocaci\u00f3n de Santa Isabel, una escuela \u00adde instrucci\u00f3n Primaria, a la que puedan concurrir las ni\u00f1as po\u00adbres de la Di\u00f3cesis o recibir gratuitamente la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p><em>Segundo, <\/em>dicha escuela se hallar\u00e1 bajo la inspecci\u00f3n inmediata del Rvdo. Obispo, debiendo seguirse en el r\u00e9gimen de la instrucci\u00f3n lo dispues\u00adto en el citado Real Decreto de 20 de diciembre de 1863.<\/p>\n<p><em>Tercero:<\/em> el \u00adpersonal de dicha escuela se compondr\u00e1 de seis Hermanas de la Ciudad con el sueldo anual de seiscientos escudos cada una, asign\u00e1n\u00addose mil escudos para entretenimiento del edificio en que se ha\u00adlle la escuela y reposici\u00f3n de material necesario para la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p><em>Cuarto<\/em>: el importe del pasaje de las seis Hermanas maestras y ochocientos escudos para gastos de viaje hasta el punto de embarque, m\u00e1s dos mil escudos para habilitar el edificio y comprar los utensi\u00adlios necesarios, ser\u00e1n satisfechos por el Gobierno con cargo a los fondos locales de las Provincias de la Di\u00f3cesis. Para llevar a efecto lo dispuesto por Su Majestad se encarga a V.E, que autorice el oportuno cr\u00e9dito supletorio de diez mil seiscientos escudos con cargo a los fondos locales de las Provincias enclavadas en Di\u00f3cesis de Nueva C\u00e1ceres y sean inclu\u00eddos desde los pr\u00f3ximos presupuestos los 3.600 escudos como gastos permanentes de dichos fondos locales.<\/p>\n<p>= De Real Orden comunicada por el dicho Sr. Ministro lo traslado a V. para su conocimiento y efectos correspondientes.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V. muchos a\u00f1os<\/p>\n<p>= Madrid, 5 de noviembre de 1867.<\/p>\n<p>= El Subsecretario, Salvador de Albacete.<\/p>\n<p>= Se\u00f1ora Superiora de las Hi\u00adjas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>R.O. consultando al Director del Real Noviciado si es posible enviar Hijas de la Caridad a los Hospitales Militares.<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Excmo. Sr.:<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose recibido en este Ministerio una comunicaci\u00f3n del Ministro de la Guerra en la cual encarece la conveniencia de enviar a Filipinas diez Hijas de la Caridad para la asistencia de los enfermos de los Hospitales Militares de Cataboto y Zamboanga, Su Majestad el Rey (q.D.g.) se ha servido dispo\u00adner se pregunte a V.E. si es posible realizar, desde luego, el env\u00edo.<\/p>\n<p>= De Real Orden lo comunico a V.E. para su conocimiento y efectos correspondientes.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os<\/p>\n<p>= Madrid 23 de julio de 1871.<\/p>\n<p>= S. de Ayala.<\/p>\n<p>= Sr. Director General del Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>El Gobierno de la Rep\u00fablica autoriza env\u00edo de Hermanas al Hospital Militar de Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Sr. Ministro de Ultramar dice con esta fecha al de Hacienda lo que sigue:<\/p>\n<p>Excmo. Sr.: Visto el expediente instru\u00eddo en este Ministerio sobre la reclamaci\u00f3n hecha por el de la Guerra con el objeto de que se env\u00ede a las Islas Filipinas una Hermana \u00adde la Caridad con destino al reemplazo de otra fallecida en el Hospital Militar de dichas Islas y la comunicaci\u00f3n remitida por \u00adel Visitador del Noviciado de la Caridad, por ausencia del Director del mismo, participando la conveniencia de que sean dos o m\u00e1s las que se env\u00eden, conforme tambi\u00e9n con los de aquel Ministerio.<\/p>\n<p>\u00adEl Gobierno de la Rep\u00fablica ha tenido a bien disponer que por el Tesoro Central de la Pen\u00ednsula se anticipe al Director del dicho Noviciado cuatro mil novecientos treinta y ocho pesetas, importe del pasaje y equipo de dos Hermanas que se consideran necesarias para el servicio de dicho Hospital, d\u00e1ndose por mi parte cuenta \u00adde esta disposici\u00f3n al Intendente en las mencionadas Islas, para que en su d\u00eda efect\u00fae el reintegro a dicho Tesoro, mitad por las Cajas de Propios y Arbitrios y la otra mitad por la de la Comuni\u00addad de las Islas, seg\u00fan lo dispone la Real Orden de 7 de mayo de 1862.<\/p>\n<p>= De orden del expresado Gobierno, comunicada por el referido Sr. Ministro lo traslado a V. para su conocimiento.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V. muchos a\u00f1os<\/p>\n<p>= Madrid 27 de enero de 1874.<\/p>\n<p>= El Subsecretario \u00adGeneral, F. de Le\u00f3n y Castillo<\/p>\n<p>= Sr. Director del Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de la Caridad en la expedici\u00f3n del General Malcampo al archipi\u00e9lago de Jolo<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Deseando dicho General someter definitivamente a los moros joloanos, siempre levantiscos y merodeadores, organiz\u00f3 una expedici\u00f3n en 1876. A la primera insinuaci\u00f3n de Malcampo se ofrecieron voluntariamente seis Hijas de la Caridad, marchando a la \u00adcabeza Sor Catalina Carreras, Asistenta de la Visitadora. Llega\u00addos a Zamboanga, capital de la Isla de Mindanao, habilitaron las Hermanas el Hospital de Sangre, centro de sus operaciones carita\u00adtivas. En su deseo de servir a los servidores fieles de la Patria, quisieron algunas de ellas seguir a las tropas hasta el campo de batalla, mas el prudente General se lo impidi\u00f3, haci\u00e9ndoles ver el gran peligro a que expon\u00edan in\u00fatilmente su vida en parajes tan abruptos y en una guerra de emboscadas y sorpresas. Despu\u00e9s de algunos meses de sangrientos combates consiguieron los expedicionarios la conquista y pacificaci\u00f3n definitiva de Jolo e Islas adyacentes.<\/p>\n<p>Sor Tiburcia Ayanz, Visitadora de las Hermanas en Filipinas no s\u00f3lo se neg\u00f3 a recibir retribuci\u00f3n alguna del Gobierno por los servicios prestados por sus subordinadas, sino que ella misma prove\u00eda desde el Colegio de la Concordia de Manila de cuanto necesitaban las Hermanas y mandaba por su cuenta propia muchas provisiones para los soldados hospitalizados. Conducta tan patri\u00f3tica hizo subir la ola de simpat\u00eda en el p\u00fablico de Manila, la cual se desbord\u00f3 en el entusiasta y clamoroso recibimiento que tribut\u00f3 a las Hermanas a su vuelta de la gloriosa expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Hospitales Militares y Civiles de Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Datos sacados de una memoria escrita por el P. Pedro Pampliega en 1928.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ocupa el primer lugar el Hospital Militar de Manila, que en 22 de agosto de 1862 recib\u00edan las quince Hermanas de la primera Misi\u00f3n, de manos del Gobernador General D. Rafael Echag\u00fce.<\/p>\n<p>Diez meses despu\u00e9s, el 3 de julio del 63 un espantoso terremoto caus\u00f3 en Manila m\u00e1s de 600 muertos y m\u00e1s de 2.000 heridos. Sepult\u00f3 bajo los escombros del edificio a algunas Hermanas y a gran parte de sus enfermos, de ellos no pocos muertos y varios heridos.<\/p>\n<p>Las Hermanas providencialmente salieron ilesas de entre las ruinas. Al a\u00f1o siguiente apareci\u00f3 el c\u00f3lera morbo que ocasion\u00f3 a las Islas m\u00e1s de cien mil muertos. El Hospital militar, en\u00adtonces provisional, fue el centro de mayor aglomeraci\u00f3n de col\u00e9ricos. Las Hermanas fueron con tal ocasi\u00f3n los \u00e1ngeles del consuelo.<\/p>\n<p>En 1869 un cicl\u00f3n destructor dio en tierra con el Hospital apenas reconstru\u00eddo, vi\u00e9ndose precisadas las Hermanas a trasladarse al fuerte de Santiago con sus enfermos, por entre ruinas y bajo una lluvia torrencial.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1880 ocurri\u00f3 en Manila el terremoto m\u00e1s espanto\u00adso que registra la Historia s\u00edsmica de la Ciudad. En su recinto no se o\u00edan m\u00e1s que los ayes desgarradores de las v\u00edctimas, entre cad\u00e1veres horriblemente mutilados. Las pobres Hermanas hicieron prodigios de fortaleza y de caridad con los desgraciados.<\/p>\n<p>Por fin el a\u00f1o 1882, se instalaron en el nuevo y amplio Hospital Militar que hoy posee el Gobierno americano para sus soldados, en la calle de Arroceros. en \u00e9l prestaron sus caritativos servicios a nuestros soldados enfermos hasta el a\u00f1o 1899.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El nuevo <em>Hospital de Marina<\/em> fue constru\u00eddo durante el Gobierno de D. Jos\u00e9 Malcampo, en Ca\u00f1acao, en agosto de 1876. Est\u00e1 situado en una hermosa explanada, que cierra la parte noroeste de Cavite, a dos kil\u00f3metros de la poblaci\u00f3n. Los a\u00f1os transcurrieron tranquilos para las Hermanas hasta 1898. Rotas entonces las \u00adhostilidades entre Espa\u00f1a y los Estados Unidos present\u00f3se la escuadra yanqui delante de Cavite, el 30 de abril y a las cinco de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, rompi\u00f3 el fuego contra la plaza y la d\u00e9bil armada espa\u00f1ola surta en el puerto. Pocas horas despu\u00e9s el Hospital de Marina y el de San Juan de Dios eran insuficientes para contener el crecido n\u00famero de heridos que llegaban de las es\u00adcuadras y de las bater\u00edas a la plaza.<\/p>\n<p>Entre el p\u00e1nico de la poblaci\u00f3n que hu\u00eda despavorida, el crujir de los ca\u00f1ones, y a las ve\u00adces, la nutrida metralla que ca\u00eda en el recinto de la ciudad, ha\u00adbilitaron las Hermanas un cobertizo y la iglesia parroquial para evacuar las atestadas salas de los dos Hospitales, cargando ellas mismas con la impedimenta de comestibles y cirug\u00eda.<\/p>\n<p>Rendida la plaza, despu\u00e9s de resistencia desesperada, se dirigi\u00f3 una Comisi\u00f3n de ellas al Almirante norteamericano Dervey, rog\u00e1ndole les permitie\u00adse trasladarse a Manila con sus heridos y enfermos, para evitar \u00addesmanes de la soldadesca, a lo cual accedi\u00f3 el Almirante, poniendo a su disposici\u00f3n un barco transporte. Llegados a Manila fueron repartidos los heridos en distintos puntos de la Capital.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas, los insurgentes filipinos atacaron el santuario, del cual se apoderaron, despu\u00e9s de catorce horas de \u00adcombate sostenido valientemente por un grupo de cazadores espa\u00f1o\u00adles, enviados por la Autoridad militar para mantener el orden en el Hospital. Ni uno de los nuestros fue herido, nos dec\u00eda una de las ocho Hermanas, que se hallaban en el Santuario, asistiendo a los heridos, a pesar de tener que barrer, varias veces al d\u00eda, el pavimento de la sala cubierto materialmente de balas.<\/p>\n<p>La convivencia con los revolucionarios en Guadalupe se hizo insostenible, a causa de las arbitrariedades y, aun amenazas de uno de los jefes, que despechado ante la inflexibilidad de las Hermanas, en defensa de sus queridos enfermos, envi\u00f3 al General\u00edsimo Emilio Aguinaldo un cap\u00edtulo de acusaciones contra ellas, pidiendo la pena de muerte. El general Aguinaldo rechaz\u00f3 indignado la proposici\u00f3n de su subalterno; esto no obstante al ser trasladados los soldados heridos a Manila, las Hermanas quedaron prisioneras, en poder de los Revolucionarios y gracias a los buenos servicios del C\u00f3nsul \u00adfranc\u00e9s, pudieron volver sanas y salvas a la Capital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hospital de San Juan de Dios en Cavite.<\/em> Entraron en \u00e9l las Hermanas, a petici\u00f3n del Ilmo. Sr. Payo, en 1884. Este Hospital tuvo aneja la Escuela de la Sagrada Familia. La guerra hispano americana y la revoluci\u00f3n filipina que a ella sigui\u00f3, oblig\u00f3 a las Hermanas a abandonar el Hospital, despu\u00e9s de pasar mil penalidades, sobresaltos y peligros y de cooperar eficazmente, junto con el Hospital de Marina, al alivio de nuestros soldados heridos en la batalla naval de Cavite y en el bombardeo y toma de esta plaza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hospital de N\u00aa.\u00a0 S\u00aa. del Pilar de Zamboanga.<\/em> Fue fundado en 1916 por el Ilmo. Sr. O&#8217;Doherty, para contrarrestar al Hospital protestante que se desenvolv\u00eda en un ambiente de descarada intolerancia religiosa con perjuicio de los pobres. En febrero del a\u00f1o citado, se posesionaron del Establecimiento seis Hijas de la Caridad. Por falta de recursos se cerr\u00f3 este Hospital en mayo de 1921.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hospital de San Juan de Dios en Manila.<\/em> \u00danico Hospital superviviente en la cat\u00e1strofe de 1895, fue confiado a las Hijas de la Caridad que se posesionaron de \u00e9l, a principios de 1869. \u00adLos terremotos de 1880 averiaron notablemente algunos de sus departamentos, que fueron prontamente reparados. Las mejoras y am\u00adpliaci\u00f3n del edificio han hecho de San Juan de Dios un Hospital modelo en todos los \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Solamente el nuevo Hospital General levantado por el Gobierno le es superior en el aspecto material, pero supera aquel a \u00e9ste, en el cuadro de facultativos, los mejores de las Islas. Durante la guerra del 98 fue el centro principal de concentraci\u00f3n de nuestros soldados heridos, los cuales encontraron en las Hermanas, madres sol\u00edcitas y abnegadas en su penas y dolores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Colegios y escuelas de las Hijas de la Caridad en Filipinas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Escuela Municipal de Manila<\/em>. Deseando el Ayuntamiento de la Ciudad proporcionar a las j\u00f3venes los beneficios de la instrucci\u00f3n completa y esmerada que soportaban las j\u00f3venes del Ate\u00adneo de Manila, regentado hac\u00eda cinco a\u00f1os por los PP. Jesuitas, cre\u00f3, en 1864, una Escuela a \u00e9l similar y la puso bajo la direc\u00adci\u00f3n de seis Hermanas especializadas en la ense\u00f1anza, tra\u00eddas de Espa\u00f1a con ese objeto.<\/p>\n<p>El programa de estudios implantado en \u00e9s\u00adte primer centro docente del cual hablaremos despu\u00e9s, fue el modelo y tenido por oficial en los damas Colegios de Filipinas. Esta Escuela qued\u00f3, en 1901, bajo el Departamento de Instrucci\u00f3n p\u00fablica del Gobierno Yanqui (V\u00e9ase tambi\u00e9n Anales tomo 32 p\u00e1g. 461)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hospicio de San Jos\u00e9 de Manila. <\/em>De Real Patronato era una verdadera arca de No\u00e9, donde se encerraban todas las miserias humanas: ancianos y ancianas achacosos, ni\u00f1as y ni\u00f1os hu\u00e9r\u00adfanos, lactantes abandonados, dementes y j\u00f3venes delincuentes de 10 a 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Colegio de la Concordia. Manila<\/em>. Es reputado como el primero de la capital, sin que haya perdido un punto de su reputaci\u00f3n en lo que llevamos de soberan\u00eda norteamericana. Prueba de ello es ir a la cabeza de todos los internados de ni\u00f1as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Colegio de San Jos\u00e9. Iloilo<\/em>. Se inauguraba en 1\u00ba de mayo de 1872. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde se traslad\u00f3 a Jaro, donde, a pe\u00adtici\u00f3n del Ilmo. Sr. Obispo Cuartero, se hicieron cargo de la Es\u00adcuela Municipal. El 1916 se instalaron en el amplio edificio constru\u00eddo por las Hermanas en el camino Real que une a ambas ciuda\u00addes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Asilo de San Vicente de Pa\u00fal. Asilo Looban.<\/em> Fue fundado por la generosidad de Sor Asunci\u00f3n Ventura, Hermana de la Cari\u00addad, quien no contenta con consagrarse en persona al servicio de los pobres, emple\u00f3 la herencia m\u00e1s que regular, recibida de sus padres, ricos propietarios de la Papanga, en socorrer a los menesterosos, fundando esta casa refugio, para ni\u00f1as hu\u00e9rfanas y abandonadas. Inaugur\u00f3se solemnemente el 26 de julio de 1885.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas vive pujante de caridad y de fondos, gracias a las primorosas labores de las ni\u00f1as y a las limosnas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Colegio de la Sagrada Familia de Cavite.<\/em> Desde el a\u00f1o 1885 estaban las Hermanas al frente del Hospital de Cavite, pero como los enfermos eran pocos propusieron los Superiores de las Hermanas a la Junta Administrativa del Hospital, la erecci\u00f3n de una Escuela aneja, a beneficio de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con aprobaci\u00f3n \u00addel General Weyler se comenzaron las clases en 2 de junio de 1890. En \u00e9l se sucedieron los cursos con normalidad hasta el a\u00f1o 1898, en que hubieron de suspenderse, a causa de la revoluci\u00f3n. Los Cavite\u00f1os pidieron en 1902 al Delegado Apost\u00f3lico, Monse\u00f1or Chapelle la vuelta de las Hermanas al Colegio. Accedi\u00f3 gustoso \u00adel Sr. Delegado y se reanudaron las clases en junio del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>En 1910 abrieron una escuela en Cavite las religiosas Agustinas Recoletas y en vista de esto, el Sr. O&#8217;Doherty, Arzobispo \u00adde Manila dispuso que las Hermanas dejasen el Colegio como inne\u00adcesario, a pesar de los ruegos de la Ciudad. En 1918 el mismo Sr. Arzobispo solicit\u00f3 de los Superiores la vuelta de las Hermanas a Cavite. Abri\u00f3se otra vez el Colegio de la Sagrada Familia, hasta que en mayo de 1923, se cerr\u00f3 definitivamente por falta de ni\u00f1as alumnas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Ceb\u00fa<\/em>. A este Co\u00adlegio, fundado en 1895, deben su instrucci\u00f3n las j\u00f3venes de las Islas de Ceb\u00fa, Bohol, oeste de Leite y norte de Mindanao. En nuestros d\u00edas contin\u00faa compartiendo con el Colegio de Jaro la primac\u00eda sobre todas las instituciones docentes privadas de las vast\u00edsimas regiones visayas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Escuela de Nuestra Se\u00f1ora del Sagrado Coraz\u00f3n de la Hermita. <\/em>Al Rvdo. P. Mariano Su\u00e1rez, S.J. P\u00e1rroco de la Hermita \u00adse debe la fundaci\u00f3n de esta escuela, en este barrio de Manila. Desde su apertura en 1901 hasta 1904, estuvo regentada por dos Hermanas del Asilo de Looban, quienes iban diariamente a presidir las clases, volviendo por la tarde al Asilo. En el \u00faltimo a\u00f1o citado se constituy\u00f3 comunidad con cuatro Hermanas. Como escuela goz\u00f3 de gran reputaci\u00f3n entre el p\u00fablico manilense y fue siempre objeto del cari\u00f1o y protecci\u00f3n del bondadoso Arzobispo O&#8217;Doherty. Por causas ajenas a la comunidad, tuvo \u00e9sta que abandonar la Escuela en mayo de 1917, con gran sentimiento de las ni\u00f1as pobres y de sus familias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas de Iloilo.<\/em> Este Colegio comenz\u00f3 en 1908 con una modesta escuela para ni\u00f1as pobres, sucursal \u00addel Colegio de San Jos\u00e9 de Jaro. Sin perder de vista su fin principal se halla hoy convertido en el m\u00e1s elegante y conocido centro docente de la ciudad Ilonga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Colegio de la Milagrosa de Calbayog.<\/em> El Ilmo. Sr. D. Pablo Singzon de la Anunciaci\u00f3n, uno de los filipinos m\u00e1s afectos a los Hijos e Hijas de S. Vicente, como que hizo sus estudios en el Seminario de Ceb\u00fa y tuvo dos Hermanas Hijas de la Caridad, fue el fundador de este Colegio, en la Provincia de Samar. A pe\u00adtici\u00f3n del Prelado y en un vapor fletado por \u00e9l, llegaron a la poblaci\u00f3n, procedentes de Ceb\u00fa, cuatro Hermanas el 21 de mayo de 1911 e inmediatamente se hicieron cargo del Establecimiento.<\/p>\n<p>Se ha clausurado por falta de recursos y de personal en este a\u00f1o de 1929.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n de Nagcarlan<\/em> .\u2011 Fue su fundador el celoso P\u00e1rroco D. Juan Asilo. Tomaron posesi\u00f3n de la Es\u00adcuela tres Hermanas el 27 de junio de 1915. A pesar de la guerra que los Maestros del Gobierno declararon a esta Escuela, se vio concurrida de ni\u00f1os y ni\u00f1as. La falta de personal oblig\u00f3 a reti\u00adrar las Hermanas en marzo de 1918, con harta pena del celoso P\u00e1rroco que no perdon\u00f3 gastos para sostenerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Asilo de Santa Luisa de Marillac, en Malo.-<\/em> La idea de \u00adlevantar una casa refugio para hu\u00e9rfanas en Malo, pueblo pr\u00f3ximo a la Ciudad de Iloilo, parti\u00f3 de Sor Faustina Pall\u00e1s, Superiora del Colegio de S. Jos\u00e9 de Jaro. El 8 de diciembre de 1915, se recogieron algunas ni\u00f1as pobres en una modesta casa, mas la buena Hermana, deseaba ardientemente tener casa propia. El entonces Jaro Doherty inici\u00f3 un fondo con recursos allegados en los Estados Unidos.<\/p>\n<ol>\n<li>Ignacio Arroyo don\u00f3 el terreno, donde de\u00adb\u00eda de levantarse el edificio, con diez mil pesos en met\u00e1lico, y con esto y otros donativos de personas piadosas se pudo levantar un bonito edificio de cemento suficiente para el citado refugio.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Escuela de Silang<\/em>. <em>Provincia de Cavite<\/em>. Se empez\u00f3 esta Escuela para ni\u00f1as pobres, el 15 de junio de 1921, en la Casa Parroquial. Por falta de recursos se cerr\u00f3 en junio de 1923.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Programa de estudios implantado en los Colegios de Hermanas desde 1864 a 1898 equipara\u00addo con el actual de lengua inglesa, de Estados Unidos<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"354\"><strong>Programa espa\u00f1ol<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Clase \u00ednfima<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Catecismo, lectura, escritura, principios de gram\u00e1tica castellana, aritm\u00e9tica y labores.<\/td>\n<td width=\"354\"><strong>Programa ingl\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>Escuela primaria<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lectura, escritura, gram\u00e1tica inglesa, aritm\u00e9ti\u00adca,\u00a0 geograf\u00eda de Filipinas, m\u00fasica y ejerci\u00adcios f\u00edsicos.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"354\"><u>Clase media<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Catecismo explicado, Historia Sagrada, lectu\u00adra, escritura al dictado, gram\u00e1tica castellana, nociones de geograf\u00eda e historia, en especial de Filipinas, higiene, urbanidad y labores.<\/td>\n<td width=\"354\"><u>Escuela intermedia<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lectura, escritura, gram\u00e1tica inglesa, aritm\u00e9\u00adtica, geograf\u00eda, historia de Filipinas, fisiolo\u00adg\u00eda, higiene y sanidad, urbanidad, m\u00fasica, dibujo, ciencias dom\u00e9sticas y ejercicios f\u00edsi\u00adcos.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"354\"><u>Clase Superior<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Religi\u00f3n y moral, gram\u00e1tica, ejercicios de composici\u00f3n, geograf\u00eda, historia, aritm\u00e9tica, nociones de geometr\u00eda, higiene, pedagog\u00eda, nociones de ciencias naturales, urbanidad y labores.<\/td>\n<td width=\"354\"><u>Escuela Superior<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura y composici\u00f3n, historia general, historia y gobierno de Filipinas, historia y gobierno de Estados Unidos, \u00e1lgebra, geome\u00adtr\u00eda, biolog\u00eda, f\u00edsica, elementos de econom\u00eda en especial de Filipinas, m\u00fasica, educaci\u00f3n f\u00edsica y gimnasia.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El piano, solfeo, dibujo y pintura eran en nuestros Colegios asignaturas libres, pero las labores que compon\u00edan la costu\u00adra, el corte, el tejido a ganchillo y los distintos trabajos en oro y seda, ten\u00edan toda la importancia de una verdadera asignatu\u00adra de programa. Este plan de estudios comenz\u00f3 a modificarse en 1902 con la admisi\u00f3n de algunas asignaturas en ingl\u00e9s, hasta que, en 1911, se vieron precisadas a aceptar el sistema oficial del Gobierno y someterse a la inspecci\u00f3n del departamento de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, a cambio de poder expedir t\u00edtulos oficiales de ense\u00f1anza primaria, intermedia y superior.<\/p>\n<p>A pesar de las exigencias de las Autoridades educacionales, las Hermanas consideran las asignaturas de religi\u00f3n y espa\u00f1ol como esenciales y dedican a ellas una clase diaria. Todos los Colegios de las Hermanas tienen aneja su correspondiente escuela gratu\u00edta para ni\u00f1as pobres, en la cual se da la misma instrucci\u00f3n que en las escuelas del Gobierno, de ense\u00f1anza primaria e intermedia, adem\u00e1s de las asignaturas de religi\u00f3n y espa\u00f1ol. Tambi\u00e9n se las instruye en las labores propias de su sexo.<\/p>\n<p>A esta obra de caridad y patriotismo debemos juntar la laudable costumbre de tener en sus internados el quince por cien\u00adto de internas, exentas de pago de pupilaje y dem\u00e1s gastos anejos a toda colegiala.<\/p>\n<p>Para que su obra educacional fuera m\u00e1s eficaz y social crearon en ocho de sus casas escuelas especiales para la carrera de magisterio, bajo la direcci\u00f3n de Hermanas competentes y escogidas para tan delicado cargo. Las aspirantes a maestras deb\u00edan presentar un certificado de haber cursado y aprobado todas las asignaturas del Colegio, sin cuyo requisito, no pod\u00edan ser admitidas en la normal.<\/p>\n<p>Esta comprend\u00eda tres cursos especiales para las maestras de ense\u00f1anza primaria y cuatro para las de ense\u00f1anza su\u00adperior. En ellas se ampliaban los conocimientos adquiridos en el Colegio, se estudiaban las asignaturas propias del Magisterio y se ejercitaba a las alumnas en la pr\u00e1ctica de la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Antes de pasar a regentar las clases eran sujetas las normalistas a un riguroso examen p\u00fablico, que ten\u00eda lugar dos veces al a\u00f1o, en la casa Ayuntamiento de la Ciudad de Manila, excepto el Colegio \u00adde Santa Isabel de Nueva C\u00e1ceres, que gozaba ciertos privilegios conseguidos por el Obispo Gainza. Dichos ex\u00e1menes fueron anuales desde 1894 y se hicieron, desde entonces, en el Colegio de las Asuncionistas. El tribunal estaba compuesto por miembros de la Junta Suprema de Instrucci\u00f3n. Verificado el examen se entregaban a las aspirantes el t\u00edtulo oficial de maestras con autorizaci\u00f3n \u00adpara ejercerlo en todas las Islas.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito escribi\u00f3 un filipino notable en 1891: \u00abLa instrucci\u00f3n y la ense\u00f1anza de la mujer en Filipinas comenz\u00f3 \u00adpor las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal&#8230; Casi todas las maestras que hay en la actualidad en todos los pueblos de Filipinas han salido de los Colegios regentados por las Hermanas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal\u00bb. Con el a\u00f1o 1898 termin\u00f3 tan cristiana y patri\u00f3tica labor.<\/p>\n<p>La influencia de las Hermanas en Filipinas no se limita, como es de suponer, a la ense\u00f1anza de la inteligencia, sino tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n del coraz\u00f3n, por medio de las virtudes cristianas, s\u00f3lida piedad y temor santo de Dios. A ello se encaminan las frecuentes exhortaciones y las pr\u00e1cticas de piedad tan comunes en sus Colegios: comuni\u00f3n frecuente, devoci\u00f3n a Mar\u00eda, Asociaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda, a la cual pertenecen muchos miles de alumnas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Premios obtenidos por sus trabajos educacionales en varias exposiciones,<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Por sus labores de encaje, bordado en oro y en blanco y en flores y frutas artificiales.<\/p>\n<p>Exposici\u00f3n Internacional de Madrid, 1883, una medalla de oro y otra de plata.<\/p>\n<p>Exposici\u00f3n Internacional de Barcelona, 1888, una medalla de plata y un diploma de honor.<\/p>\n<p>Exposici\u00f3n general de Filipinas, 1895, una medalla de oro, otra de plata y otra de cobre.<\/p>\n<p>Exposici\u00f3n Internacional de Panam\u00e1, 1915, primer premio de bordado en oro, primer de bordado en blanco, nueve medallas de oro y cuatro medallas de plata (Memoria de las Hijas de la Caridad por Pedro Pampliega, C.M., 1928)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAPITULO LX: DOCUMENTOS USADOS EN LA HISTORIA DE LAS FUNDACIONES EN FILIPINAS Petici\u00f3n de nuevas Fundaciones de las Hermanas en la Pen\u00ednsula y en Filipinas Carta del Visitador P. 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