{"id":400099,"date":"2016-11-14T08:31:54","date_gmt":"2016-11-14T07:31:54","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400099"},"modified":"2016-10-19T13:58:56","modified_gmt":"2016-10-19T11:58:56","slug":"francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad\/","title":{"rendered":"Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal: demograf\u00eda, econom\u00eda y sociedad"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400100\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad\/400es-01-copy\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=2192%2C1710\" data-orig-size=\"2192,1710\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"400es-01-copy\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=300%2C234\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=846%2C660\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400100 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=300%2C234\" alt=\"400es-01-copy\" width=\"300\" height=\"234\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=300%2C234 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=768%2C599 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=1024%2C799 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=100%2C78 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=846%2C660 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=1004%2C783 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El marco temporal de Francia, durante el tiempo de actuaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, que vamos a describir, intenta relatar el aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social de este pueblo, en el cual vivi\u00f3, trabaj\u00f3 y evolucion\u00f3, socorriendo la miseria de los hombres abru\u00admados por la guerra, la peste, el hambre y los impuestos.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo, que intenta analizar un personaje hist\u00f3rico en una perspectiva teol\u00f3gico-espiritual, tiene que conocer los datos sumi\u00adnistrados por los historiadores y ha de utilizarlos para conocer su comportamiento, comprender su influencia, profundizar su acci\u00f3n y su pensamiento. Vicente de Pa\u00fal, como cualquier personaje his\u00adt\u00f3rico, depende del mundo que le rodea, de este mundo que lleva su marca: \u00abEl ha cambiado el rostro de la iglesia casi totalmen\u00adte\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Aspecto demogr\u00e1fico<\/em><\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n var\u00eda entre 16 y 20 millones de habitantes. Entre 1610 y 1660 la edad media de vida es de 35 a\u00f1os. Sin em\u00adbargo esta poblaci\u00f3n no resulta joven, porque envejece demasiado de prisa.<\/p>\n<p>En algunos a\u00f1os, y sobre todo en algunas \u00e9pocas de los mis\u00admos, la poblaci\u00f3n rural se transforma, al verse sometida a oscilaciones abruptas, a veces brutales. Las recolecciones insuficientes, seguidas de epidemias, acompa\u00f1adas de la guerra, diezman, con sus v\u00edctimas, la poblaci\u00f3n. La muerte aparece entonces con tres rostros apocal\u00edpticos, a veces distintos, con frecuencia entremezclados. Es\u00adtas tres calamidades, temidas por los hombres desde el comienzo de los siglos, se lanzan sobre los s\u00fabditos del rey de Francia.<\/p>\n<p><em>La guerra<\/em><\/p>\n<p>La guerra, que es siempre atroz y reviste la forma de atrocidad de su \u00e9poca, causa cantidad de v\u00edctimas, especialmente en las re\u00adgiones de Lorena, Picard\u00eda, Champa\u00f1a y en los alrededores de Pa\u00adr\u00eds. Los desastres de la guerra desconciertan y arruinan al pueblo al impedir el trabajo, el comercio y el mercado. Hablaremos de ello m\u00e1s adelante. Los ej\u00e9rcitos dejan con frecuencia a su paso contagio, devastaci\u00f3n y miseria. Una soldadesca violenta y desen\u00adfrenada no tiene l\u00edmites en sus excesos. No se puede esperar de ellos otra cosa. El soldado, en esta \u00e9poca, est\u00e1 para destruir o ser destruido, para herir o ser herido, para matar o ser matado.<\/p>\n<p><em>La peste<\/em><\/p>\n<p>Hasta 1650 la geograf\u00eda de Francia se ve cubierta por \u00abel mal que esparce el terror\u00bb. La peste bub\u00f3nica o pulmonar, que los m\u00e9dicos conocen, aparece <em>y <\/em>camina frecuentemente con fuerza de\u00advastadora. Algunos veranos, en cortas sacudidas aterradoras, llega a diezmar la tercera o cuarta parte, a veces la mitad, de los habi\u00adtantes de una regi\u00f3n, de una provincia. Inmediatamente que una epidemia grave aparece, se provoca el p\u00e1nico entre los habitantes. A pesar de las precauciones y conjuros contra ella, el mal invade los cuerpos y se propaga por el espacio.<\/p>\n<p><em>El hambre<\/em><\/p>\n<p>El hambre, la \u00abcarest\u00eda\u00bb, se presenta en escena con frecuencia y regularidad. Su origen se debe a fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos y es la consecuencia de una econom\u00eda demasiado cereal, de un conjunto de costumbres econ\u00f3mico-sociales que imponen una estructura mental.<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de los franceses se alimenta principalmente, a veces casi \u00fanicamente, de gachas, de sopa y de pan. En la alimen\u00adtaci\u00f3n de los pobres dominan los cereales.<\/p>\n<p>La cosecha de trigo, al menos en una parte del reino, no es su\u00adficiente para satisfacer las necesidades inmediatas. La tierra des\u00adprovista de abonos, mal arada, produce muy poco. La lentitud de la informaci\u00f3n y de los transportes, impide socorrer r\u00e1pidamente. Cuando se propagan rumores de carest\u00eda, agravando la amenaza, los precios se doblan, a veces se triplican. Imposible poder comprar. La mitad de los franceses busca otros alimentos, generalmente in\u00adfectos, env\u00eda a los ni\u00f1os a pedir, roba, se encoleriza violentamente contra los acaparadores, lleg\u00e1ndolos a amenazar y a golpear. El hambre de los a\u00f1os 30 provoca enfermedades. Las calamidades de 1649-1653 causadas por cuatro malas recolecciones, por cuatro hambres acumuladas, se ven agravadas por las tropas vagabundas del tiempo de la Fronda, por la inseguridad de los caminos. La co\u00adrrespondencia, dirigida a Vicente de Pa\u00fal, relata escenas de antro\u00adpofagia y otras miserias. En realidad la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se alimenta muy deficiente e insuficientemente. Sin duda la \u00abcarest\u00eda\u00bb es la causa principal de la crisis demogr\u00e1fica del tiempo de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin embargo esta poblaci\u00f3n, sometida a estos contragolpes mor\u00adtales, trata de afrontar la obsesi\u00f3n de la muerte con una fuerza especial del impulso vital: la reproducci\u00f3n humana se desarrolla a un ritmo suficiente para dar p\u00e1bulo a la muerte y para defender la raza. Es muy posible que la Francia de 1640 haya alcanzado una excepcional densidad de poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los gobiernos piensan que es conveniente el aumento de los habitantes. Estos proporcionan al estado potencial humano para la guerra y potencial econ\u00f3mico para las empresas nacionales, que constituyen el poder y la gloria del rey. A pesar de constituir una fuente inagotable de riqueza, los dirigentes del reino no se intere\u00adsan por las preocupaciones demogr\u00e1ficas. La vida material de sus s\u00fabditos no provoca en ellos la menor inquietud.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Aspecto econ\u00f3mico<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>A la mirada del hombre de hoy, es decir a distancia, la Francia del siglo xvii se le puede presentar como un terreno agr\u00edcola rico, pero con gran retraso t\u00e9cnico, una industria o \u00abmanufactura\u00bb, se\u00adg\u00fan el t\u00e9rmino de la \u00e9poca, textil mediocre, pero interesante por proporcionar a los campesinos una ayuda econ\u00f3mica, una fortuna nacional importante, pero inm\u00f3vil y, en consecuencia, infruct\u00edfera.<\/p>\n<p>Inconscientes o agresivos, los adoradores franceses del \u00abgran siglo\u00bb no podr\u00edan cubrir con sus murmullos e inciensos una reali\u00addad: el predominio econ\u00f3mico-comercial se encuentra entre las manos de los holandeses. \u00abLa opulencia de los holandeses \u2014es\u00adcribe Richelieu en su <em>Testamento pol\u00edtico\u2014 <\/em>es un ejemplo y una prueba de la utilidad del comercio, que no admite ninguna discu\u00adsi\u00f3n. Excepto en el reino de China, cuya entrada no se permite a nadie, no hay lugar donde esta naci\u00f3n no haya establecido su co\u00admercio\u00bb. La banca de Amsterdam, de una solidez incomparable, sostiene y controla, incluso en los peores momentos, toda la eco\u00adnom\u00eda de las Provincias Unidas. La flota holandesa y sus marineros se encuentran en todos los puertos franceses y en todos los r\u00edos navegables, supliendo a la marina francesa, excesivamente medio\u00adcre. Amsterdam es el centro mercantil del dep\u00f3sito del mundo. Los comerciantes y los pol\u00edticos franceses encuentran all\u00ed el trigo b\u00e1ltico en los momentos de carest\u00eda, la artiller\u00eda sueca y la p\u00f3lvora liejesa en tiempo de guerra, incluso los arenques de cuaresma y la lana espa\u00f1ola. Y por supuesto los prestamistas a grandes intereses.<\/p>\n<p>La libra turnesa (moneda francesa en uso en el siglo xvn) no tiene ninguna consistencia monetaria. Prohibidas en principio, pero toleradas en la pr\u00e1ctica, circulan en Francia diferentes monedas ex\u00adtranjeras, especialmente la moneda de cobre espa\u00f1ol. Las monedas de oro y de plata, fundamento de la riqueza de un reino, no abun\u00addan en Francia, debido a que apenas posee estos metales preciosos.<\/p>\n<p>Francia no tiene banca de estado, ni siquiera una banca privada s\u00f3lida y estable; se da el t\u00edtulo de banqueros a algunos comercian\u00adtes importantes que realizan el cambio, prestan a grandes intereses, participan en negocios complicados y oscuros, cuyo objeto prin\u00adcipal consiste en aprovecharse del infantilismo financiero de un es\u00adtado que no tiene ni presupuesto ni finanzas reguladas. Nada en absoluto se asemejaba en Francia a una bolsa.<\/p>\n<p>Los transportes, una de las fuentes de movilizaci\u00f3n de bienes en la econom\u00eda de los pa\u00edses, son dif\u00edciles de realizar en la geogra\u00adf\u00eda francesa. Los r\u00edos son innavegables la mitad del a\u00f1o, a causa de las sequ\u00edas o de las crecidas. Por a\u00f1adidura los agentes controlan todas las estaciones fluviales y exigen en ellas cantidad de derechos e impuestos, especialmente a trav\u00e9s del Loira. Tan numerosos y complicados son que los mejores especialistas de hoy no pueden llegar a precisarlos.<\/p>\n<p>El transporte realizado por las grandes calzadas es menos se\u00adguro y m\u00e1s caro. El polvo o el barro, seg\u00fan las diversas \u00e9pocas del a\u00f1o, la falta de arreglo, al no ocuparse apenas de ellas, alargan los viajes interminablemente. Los abundantes impuestos de \u00abpeage\u00bb encarecen los gastos del transporte. \u00danicamente los comerciantes y los organismos oficiales env\u00edan las mercanc\u00edas por este medio y solamente las personas acomodadas viajan en los coches de caba\u00adllos. En estas condiciones se explica la explotaci\u00f3n por personas atentas a los negocios del monopolio del transporte del correo y del personal por tierra desde el tiempo de Luis xiii.<\/p>\n<p>Richelieu, informado y preocupado por el desarrollo del co\u00admercio mar\u00edtimo de Inglaterra, de Espa\u00f1a y, principalmente, de Holanda, va a tratar de impulsar una pol\u00edtica de acci\u00f3n comercial y mar\u00edtima. En 1624 se da cuenta del desprestigio de Francia en el extranjero, cuyo origen se encuentra en razones de orden diplo\u00adm\u00e1tico y en el r\u00e1pido retroceso del comercio mar\u00edtimo en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>La insuficiencia de la flota comercial se convierte en una preo\u00adcupaci\u00f3n para Richelieu: \u00abLa preocupaci\u00f3n por la marina era entonces tan m\u00ednima, que Vuestra Majestad no ten\u00eda siquiera un solo barco\u00bb <sup>6<\/sup>. Su inter\u00e9s por la potencia mar\u00edtima se manifiesta en su <em>Testamento pol\u00edtico: <\/em>\u00abEl rey debe ser fuerte en tierra, pero tiene que ser tambi\u00e9n poderoso en el mar\u00bb. \u00abPara mantener la reputaci\u00f3n y dignidad de su corona entre las naciones extranjeras, el rey debiera tener en sus puertos cuarenta galeras preparadas para ser utilizadas en invierno y en verano\u00bb.<\/p>\n<p>La primera preocupaci\u00f3n de Richelieu ser\u00e1 el comercio mar\u00edti\u00admo por razones ventajosas de orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico para Francia. Toda una parte de su <em>Testamento pol\u00edtico <\/em>la consagra a definir el programa mercantil. Richelieu se interesa por la riqueza no feudal del pa\u00eds, por la capitalizaci\u00f3n burguesa, por la creaci\u00f3n de beneficios distintos de los de la renta se\u00f1orial. La \u00fanica salida posible a la situaci\u00f3n embarazosa econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la naci\u00f3n, consiste en orientar principalmente el fisco sobre los bienes bur\u00adgueses y no sobre las masas populares. De ah\u00ed la utilidad del co\u00admercio. Richelieu se preocupa especialmente del comercio exterior. Sin embargo no puede conseguir atraer a \u00e9l a los elementos m\u00e1s activos de la burgues\u00eda, ni transferir su usura al comercio y a la industria. Mientras la burgues\u00eda tenga la posibilidad de aso\u00adciarse por el cr\u00e9dito a los privilegios, no se la puede forzar a em\u00adplear su capital en el comercio, sin concederle otros privilegios.<\/p>\n<p>Richelieu termina el informe de su plan de comercio exterior, primordial para enriquecer a Francia, con esta s\u00faplica al rey: \u00abSi despu\u00e9s de lo expuesto, le parece bien a Vuestra Majestad conce\u00adder al comercio alguna prerrogativa de rango social \u2014como vues\u00adtros s\u00fabditos lo consiguen ordinariamente de diversas funciones, que no sirven m\u00e1s que para entretener su pereza y halagar a sus esposas\u2014 lograr\u00e1 establecer el comercio en tal grado, que la socie\u00addad y el individuo sacar\u00e1n gran provecho\u00bb.<\/p>\n<p>Este programa de acci\u00f3n jam\u00e1s se realiz\u00f3. Por el contrario, se puede afirmar que el estado negoci\u00f3 con los acreedores y usureros, con los compradores de funciones p\u00fablicas y con los arrendatarios de impuestos. El gobierno explot\u00f3 a la burgues\u00eda, al mismo tiempo que la parte m\u00e1s rica y m\u00e1s activa de esta burgues\u00eda explot\u00f3 a su vez al gobierno. Apartar a la burgues\u00eda de esta posici\u00f3n, supri\u00admiendo la venta de funciones p\u00fablicas y el arrendamiento de im\u00adpuestos, hubiese sido peligroso para las finanzas e incluso para la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Richelieu afirma en varias ocasiones que la uni\u00f3n de la monar\u00adqu\u00eda con la burgues\u00eda es un mal. Incluso juzga que el \u00abderecho anual\u00bb y la venta de funciones p\u00fablicas son un mal; no obstante no ve la posibilidad de anularlo. Si en el siglo xvii la uni\u00f3n con la burgues\u00eda fue un mal para la monarqu\u00eda, es cierto que sin ella la balanza de fuerzas materiales hubiese sido desfavorable, en mo\u00admentos cr\u00edticos, a la monarqu\u00eda. Este mal fue especialmente des\u00adfavorable en la expansi\u00f3n del comercio. Es cierto que Richelieu orient\u00f3 a Francia hacia el comercio exterior y mar\u00edtimo. No hay duda que el cardenal cambi\u00f3 poderosamente la orientaci\u00f3n eco\u00adn\u00f3mica francesa subvencionando el comercio y la industria; sin em\u00adbargo, los grandes capitales paralizados de la burgues\u00eda no afluye\u00adron a las empresas coloniales o industriales.<\/p>\n<p>Es necesario afirmar que en la vida econ\u00f3mica francesa no hubo transformaci\u00f3n esencial durante los a\u00f1os subordinados a la guerra contra Espa\u00f1a. Richelieu concibi\u00f3 y dese\u00f3 un reino bien adminis\u00adtrado, pero su pol\u00edtica exterior le apart\u00f3 del programa pol\u00edtico que \u00e9l mismo hab\u00eda juzgado indispensable al comienzo de su ministerio. En definitiva, es preciso reconocer que Richelieu, como todo hom\u00adbre pol\u00edtico, se vio obligado a sufrir y soportar acciones y reac\u00adciones, sin poderlas dominar.<\/p>\n<p>El drama social de la pol\u00edtica de los cardenales-ministros con\u00adsisti\u00f3 en que el programa econ\u00f3mico-social realizado no fue gene\u00adralmente beneficioso en el momento que se realiz\u00f3. Las grandes for\u00adtunas que se formaron no hicieron m\u00e1s que reflejar cruelmente la distancia entre los acreedores del rey, beneficiarios inmediatos del sistema pol\u00edtico, y la masa de la naci\u00f3n. Sin embargo hay que re\u00adconocer que si la Francia de los cardenales-ministros fue desdichada y la mayor\u00eda de los franceses vivieron en la penuria y en la inquie\u00adtud, el reino de Francia se hab\u00eda abierto a nuevas y mayores pers\u00adpectivas.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>Aspecto social<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>En el siglo XVII el \u00abestamento\u00bb de la sociedad permanece el mismo de la tradici\u00f3n. En el reino se hace la distinci\u00f3n entre los que oran, los que luchan y los que trabajan, \u00abestos \u00faltimos inno\u00adbles, por ser \u00fatiles\u00bb.<\/p>\n<p>El fundamento de estas distinciones se arraiga en la dignidad, estima y calidad de servicios, de acuerdo con las estructuras menta\u00adles de la \u00e9poca, encarna una concepci\u00f3n religiosa y militar de la sociedad y refleja una econom\u00eda primitiva. Correlativas a funciones sociales, tales distinciones no corresponden ni a rendimientos eco\u00adn\u00f3micos ni a competencias personales. Se requiere se\u00f1alar, sin em\u00adbargo, que la realidad social concreta no concuerda con esta es\u00adtructura jer\u00e1rquica y hier\u00e1tica. El favor del rey y la econom\u00eda producen en la pr\u00e1ctica otro estilo de vida social menos inamovible y diferentemente estructurado y dignificado.<\/p>\n<p><em>Los campesinos<\/em><\/p>\n<p>La sociedad, lo mismo que la econom\u00eda o que el estado, se apoya en la masa m\u00e1s numerosa, m\u00e1s eminentemente productiva, m\u00e1s dependiente: la masa de los campesinos. \u00abUn a\u00f1o de interrup\u00adci\u00f3n en el cultivo de la tierra, hubiese sido la muerte para todos\u00bb <sup>16<\/sup>. Ellos proporcionan con su trabajo los bienes al pa\u00eds, cultivando un terreno del que poseen bastante menos de la mitad, y esta pro\u00adpiedad al ser de tipo se\u00f1orial, no es jam\u00e1s completa. Por a\u00f1adidura un tercio de las tierras francesas, pertenecientes al ochenta por ciento de sus habitantes, est\u00e1 repartido muy desigualmente.<\/p>\n<p>Como toda sociedad humana, la sociedad campesina deja apa\u00adrecer oposiciones brutales y tonalidades infinitas. Se conoce mejor a los ricos y medianos labradores, que a los obreros del campo o a los propietarios de peque\u00f1as parcelas y arrendadores. El campesino pobre del siglo xvii es, a\u00fan hoy, muy mal conocido.<\/p>\n<p>La fortuna de los campesinos depende del valor de los produc\u00adtos en el mercado, de la intemperancia de la naturaleza y del paso de los soldados. Interesados, sin saberlo, en las fluctuaciones de los precios, tienen que soportar las consecuencias. Las condiciones de trabajo son dif\u00edciles, sobre todo si se tiene en cuenta que no tienen ninguna perspectiva de mejorar la manera de realizar los trabajos del campo: sorprende la carencia de escritos sobre el cultivo del campo y el estancamiento de las t\u00e9cnicas agr\u00edcolas.<\/p>\n<p>Dada la organizaci\u00f3n constitutiva del mundo rural, cuatro cate\u00adgor\u00edas se precipitan sobre el trabajo y el producto de los campesi\u00adnos: la comunidad rural, la iglesia, el se\u00f1or y el rey, este \u00faltimo con los m\u00e1s fuertes y variados impuestos. Las exigencias fiscales del estado y de los se\u00f1ores \u2014eclesi\u00e1sticos o laicos\u2014 absorben la mayor parte de las ganancias, y reducen la poblaci\u00f3n campesina, si la venta de los productos ha sido baja, a una miseria extrema, y, con frecuencia, a la desesperaci\u00f3n y a la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>Las rentas estipuladas en especie pueden pagarse m\u00e1s f\u00e1cilmen\u00adte. Para las dem\u00e1s es necesario hacerlo en met\u00e1lico. Para conseguir\u00adlo, los modestos labradores se endeudan siempre con los mismos acreedores. A la deuda constantemente consignada, se a\u00f1aden los intereses desde el primer momento. El deudor procura reembolsar su deuda con el trabajo. En el momento de pagar a los recaudado\u00adres de la contribuci\u00f3n rural y abonar los arrendamientos, los cam\u00adpesinos se ven presa de una multitud de acreedores.<\/p>\n<p>En resumen, se puede decir que la existencia cotidiana de los campesinos entre los a\u00f1os 1600 y 1660, es penosa. Disponiendo de muy poco dinero, inh\u00e1biles para organizar sus gastos, los labra\u00addores viven medianamente, incluso dif\u00edcilmente, reducidos a veces a no tener qu\u00e9 comer, ni con qu\u00e9 vestirse.<\/p>\n<p><em>La burgues\u00eda<\/em><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino burgues\u00eda en el siglo xvii franc\u00e9s envuelve y revela diversas categor\u00edas dentro de la misma \u00abestratificaci\u00f3n social\u00bb: bur\u00adgues\u00eda de funcionarios, ansiando constantemente llegar a la noble\u00adza; burgues\u00eda rentista del estado, especialmente en Par\u00eds; burgues\u00eda rentista del pueblo; burgues\u00eda manufacturera y comerciante; todas ellas absorben la mayor parte de la renta del reino.<\/p>\n<p>Desde 1631 existen ya en Francia grandes fortunas. Es cierto que no son muy numerosas. Su origen se debe, en general, a las mercanc\u00edas. Es el comerciante, en sus diversas escalas, quien se be\u00adneficia de las ganancias. La riqueza y su crecimiento est\u00e1n asegu\u00adrados, generalmente, por el gran negocio del \u00abcomercio y del pr\u00e9s\u00adtamo\u00bb.<\/p>\n<p>En una sociedad donde cada uno busca constantemente encon\u00adtrar alimentos, poseer una propiedad agr\u00edcola es el medio de ase\u00adgurarse los productos necesarios para la subsistencia. La posesi\u00f3n de tierras no s\u00f3lo asegura en todo momento un presupuesto, sino adem\u00e1s, de acuerdo con las estructuras mentales de la \u00e9poca, tiene significaci\u00f3n de nobleza, de se\u00f1or\u00edo. Nobleza y se\u00f1or\u00edo garantizan, en general, los privilegios, satisfacen la vanidad social y, en la pr\u00e1ctica, las fortunas all\u00ed empleadas producen y est\u00e1n exentas, con frecuencia, de impuestos.<\/p>\n<p>Lo mismo que los nobles, los burgueses son propietarios y se\u00ad\u00f1ores. La diferencia consiste en que poseen menos tierras y menos se\u00f1or\u00edos. Por el contrario, se sabe que su administraci\u00f3n fue or\u00addinariamente m\u00e1s inteligente, m\u00e1s contenciosa, en definitiva, m\u00e1s fraudulenta que la de la mayor\u00eda de los nobles. Reteniendo, a veces por miles, letras de cambio, recibos, cr\u00e9ditos, es decir hipotecas, tienen la posibilidad de aumentar su hacienda, haciendo disminuir, a veces, las propiedades de los nobles, y con frecuencia, las tierras de los campesinos. Anticipando semillas, grano, herramientas, telas, salarios, los obreros de la ciudad y los peque\u00f1os agricultores dependen totalmente de ellos. Por a\u00f1adidura, se hacen nombrar, con frecuencia, administradores de las propiedades de la nobleza y del clero, e instalados en estas funciones lucrativas, se benefician de nuevos r\u00e9ditos de la tierra.<\/p>\n<p>Otra fuente de riqueza, dif\u00edcilmente comprensible para la men\u00adtalidad del mundo de hoy, se encuentra entre las manos de la bur\u00adgues\u00eda del siglo XVII: toda funci\u00f3n p\u00fablica, jur\u00eddica o administra\u00adtiva, es vitalicia. El funcionario la hereda o la compra. Sometidos al sistema de compra-venta, los cargos p\u00fablicos se convierten en inversi\u00f3n, en negocio. Roland Mousnier ha estudiado con detalle y profundidad el aumento de su cotizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por asociaciones, compa\u00f1\u00edas, los burgueses se convierten en arrendatarios de los impuestos y derechos del rey. El negocio con\u00adsiste en anticipar la suma prefijada de sus rentas y recuperarla des\u00adpu\u00e9s ampliamente a expensas de los contribuyentes habituales. Es\u00adte sistema permite vegetar a ciertas personas. Al mismo tiempo reduce a la miseria a jornaleros y campesinos y aumenta autom\u00e1\u00adticamente, en relaci\u00f3n con los comienzos de siglo, la fortuna de los medios parlamentarios. As\u00ed se puede comprender la potencia de al\u00adgunas familias burguesas y la posibilidad que tienen de aprovechar todas las ocasiones para invertir ventajosamente su capital. Quie\u00adnes pueden disponer de capital est\u00e1n casi seguros de hacerlo fruc\u00adtificar, puesto que el dinero escasea y todas las clases sociales lo necesitan. Es cierto que algunos pueden ser tratados de ladrones y de sanguijuelas que chupan la sangre del pueblo y del estado. Sin embargo es necesario recurrir continuamente a sus servicios.<\/p>\n<p><em>La nobleza<\/em><\/p>\n<p>La nobleza, menos numerosa que la burgues\u00eda, encubre situa\u00adciones muy diversas. Respecto a sus or\u00edgenes puede ser antigua, nueva, falsificada. Con relaci\u00f3n a sus funciones existe la nobleza de la corte, rural y parlamentaria o administrativa. Como los de\u00adm\u00e1s grupos sociales, la nobleza se ve confrontada en el siglo xvii a la realidad socio-econ\u00f3mica, que provoca en ella una disgregaci\u00f3n, a pesar de mantener la unidad de nombre.<\/p>\n<p>La nobleza vive principalmente, a veces casi \u00fanicamente, de sus bienes ra\u00edces, de la renta de la tierra, que recibe a trav\u00e9s de diver\u00adsos canales. Algunos nobles gozan de pensiones, que el rey les concede por medio de beneficios, funciones, dignidades.<\/p>\n<p>\u00abNinguna tierra sin due\u00f1o\u00bb dec\u00eda el adagio. A estos v\u00ednculos entre el se\u00f1or y la tierra se a\u00f1aden, seg\u00fan la diversidad de regiones, innumerables derechos \u00abfeudales\u00bb y le conceden ser juez en las jurisdicciones ordinarias. En toda la extensi\u00f3n del \u00abse\u00f1or\u00edo\u00bb \u2014en el que hay tierras que no le pertenecen\u2014 exige sus derechos y percibe una suma cada vez que se pasa una herencia o una compra\u00adventa de rentas o de inmuebles entre campesinos. En la iglesia, donde por derecho de patrocinio nombra al p\u00e1rroco, el noble es tratado con distinci\u00f3n, signo de su condici\u00f3n. La exenci\u00f3n de pagar los impuestos reales, especialmente la \u00abtalla\u00bb, le distingue clara\u00admente de los plebeyos.<\/p>\n<p>La nobleza intenta por todos los medios ser una clase \u00abdomi\u00adnante\u00bb y \u00abprivilegiada\u00bb, quiere distinguirse de los dem\u00e1s grupos sociales por el manejo de las armas y por un estilo de vida fastuoso, incluso si sus recursos no corresponden a semejante despilfarro.<\/p>\n<p>Todo ello explica el mito que se crea en torno a la nobleza y la conciencia que ella tiene de su distinci\u00f3n. Esta conciencia de \u00abraza\u00bb le hace replegarse en s\u00ed misma y rechazar a la nueva nobleza y la invasi\u00f3n de la burgues\u00eda de oficios y comerciante. Si la nobleza no es amada en el siglo XVII, no deja sin embargo de ser envidiada. La prueba est\u00e1 en que la burgues\u00eda aspira a ser noble y para conseguirlo no duda en pagar grandes sumas de dinero al rey. Los t\u00edtulos de nobleza predisponen para conseguir ciertas funciones y dignidades, especialmente eclesi\u00e1sticas. De ah\u00ed la \u00abherencia\u00bb de obispados, de beneficios eclesi\u00e1sticos, de nombramientos de abades y abadesas. Los nombramientos reales para estos cargos manifies\u00adtan claramente que los titulares pertenecen con much\u00edsima fre\u00adcuencia a la nobleza.<\/p>\n<p>En realidad los nobles son \u00abclientes\u00bb. Clientes, clientela, es\u00adtas palabras evocan un sistema social, en el que el favoritismo, la fidelidad, la dependencia, tienen preeminencia. La nobleza en Francia no se salva m\u00e1s que por el favor del rey. Al mismo tiem\u00adpo el aumento de clientes acrecienta el poder de quien utiliza el favoritismo. As\u00ed piensan los \u00abgrandes\u00bb, que lo son, sin duda, por el favor del rey, pero m\u00e1s todav\u00eda porque le fuerzan a otorgarles estos privilegios en raz\u00f3n del temor que le inspiran. Richelieu, cliente del rey, y \u00e9l mismo se\u00f1or de otra clientela, har\u00e1 todo lo posible por reducir la nobleza a la sumisi\u00f3n <em>y <\/em>a la dependencia. Dependencia econ\u00f3mica y sumisi\u00f3n pol\u00edtica se unen para humillar y disgregar a la nobleza.<\/p>\n<p><em>El clero<\/em><\/p>\n<p>La iglesia de Francia hab\u00eda sido sometida, durante el siglo XVI, a una agitaci\u00f3n pol\u00edtico-religiosa febril y con frecuencia dram\u00e1tica. Las guerras de religi\u00f3n hab\u00edan provocado destrozos materiales y mantenido violencias f\u00edsicas y morales terribles, apasionadas. Di\u00adgamos utilizando una expresi\u00f3n de Tapi\u00e9, que \u00abla Francia de las catedrales g\u00f3ticas <em>y <\/em>de las iglesias rom\u00e1nicas, hab\u00eda sido terrible\u00admente probada por la lucha\u00bb.<\/p>\n<p>A finales del siglo xvI la iglesia se encontraba, excepto en el aspecto econ\u00f3mico, en una situaci\u00f3n grave de dependencia. Seg\u00fan el concordato de Bolo\u00f1a (1516), el rey presentaba los candidatos a arzobispados, obispados, beneficios mayores <em>y <\/em>el papa acced\u00eda en el plazo de seis meses a conceder la investidura can\u00f3nica. El rey ped\u00eda a los obispos nombrados juramento de fidelidad y el gobierno de estado exig\u00eda a la asamblea del clero contribuir a las finanzas reales. Acto pol\u00edtico, el concordato somet\u00eda a la iglesia al poder del rey y le permit\u00eda, al mismo tiempo, disponer de los bienes eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>No se puede dudar que la situaci\u00f3n moral de la iglesia en Francia mejor\u00f3 durante el reinado de Enrique iv. El edicto de Nantes (1598), cuyo objetivo fue suprimir las guerras de religi\u00f3n, no inspir\u00f3 confianza a ninguno de los dos partidos. La hostilidad permaneci\u00f3 en los esp\u00edritus de ambos campos y el resentimiento proporcion\u00f3 a los adversarios el arma del insulto a trav\u00e9s de escri\u00adtos y discusiones. Para ellos no cre\u00f3, como hoy nos podr\u00eda parecer a nosotros, un clima de abertura y de confianza sin reticencias, sino una agitaci\u00f3n profunda y una lucha verbal sin tregua <sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p>La obra a emprender era gigantesca <em>y <\/em>requer\u00eda constancia y empe\u00f1o. Esta reforma exig\u00eda elevar la formaci\u00f3n intelectual y el nivel moral en el clero, en los religiosos, en los monasterios. Al mismo tiempo los reyes deb\u00edan convencerse, dada la misi\u00f3n espiri\u00adtual de la iglesia, de evitar acumular en las mismas manos varios beneficios y de conceder los obispados, los cargos eclesi\u00e1sticos, abaciales o monacales, a cl\u00e9rigos y religiosos competentes y virtuo\u00adsos, y no a favoritos, ajenos al estado eclesi\u00e1stico y religioso, ni a s\u00fabditos fieles. \u00abEs necesario evitar conceder un obispado&#8230; a los que se ven obligados a hacer la corte para obtener, por medio de su importunidad, lo que no pueden esperar por su propio m\u00e9\u00adrito\u00bb. Excelente idea, buen pensamiento, pero nos vemos obli\u00adgados a declarar que, como otros muchos excelentes deseos, han sido desmentidos por los hechos.<\/p>\n<p>La reforma espiritual, comenzada en el reino de Enrique se contin\u00faa a trav\u00e9s de la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis y del rei\u00adnado de Luis xrri. Es cierto que a principios de siglo la mayor\u00eda del episcopado son hombres de guerra, diplom\u00e1ticos, financieros, a quienes apenas preocupan los problemas pastorales. Algunos son totalmente indignos. Incapaces de gobernar sus di\u00f3cesis e ignoran\u00adtes de la significaci\u00f3n de los principales misterios de la fe, del sentido del mensaje evang\u00e9lico, que deben ense\u00f1ar a sus diocesa\u00adnos, se ven obligados a demisionar en las manos de cl\u00e9rigos in\u00adcompetentes las funciones episcopales. No obstante es preciso tambi\u00e9n se\u00f1alar la obra de los obispos llamados reformadores, al\u00adgunos de ellos nombrados por Enrique IV, quienes, ocup\u00e1ndose pastoralmente de sus di\u00f3cesis, tratan de hacer descubrir a los fieles las exigencias de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Las parroquias, especialmente las rurales, est\u00e1n dirigidas por un clero, cuya entrada en el sacerdocio est\u00e1 motivada por ambi\u00adciones econ\u00f3micas y pretensiones excesivamente &#8216;humanas. Para muchos es \u00abel m\u00e1s f\u00e1cil de los oficios\u00bb. La formaci\u00f3n intelectual de la mayor\u00eda de los sacerdotes es m\u00ednima, en muchos casos, nula. Algunos, parece que ni siquiera saben leer ni escribir. Otros igno\u00adran, inclusa, las palabras de la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n. Muchos no comprenden el significado de las verdades de la fe, el sentido de los sacramentos, ni el valor de la liturgia. Incluso, son abun\u00addantes quienes no saben administrar los sacramentos ni celebrar la eucarist\u00eda. Su nivel moral se encuentra a la misma altura. En las zonas rurales, sobre todo, la gran mayor\u00eda de los sacerdotes, vive en el vicio y apenas se distingue en su g\u00e9nero de vida y cos\u00adtumbres de los campesinos. El alcoholismo y la impureza abundan entre ellas. En este contexto es normal que la dignidad sacerdo\u00adtal sea \u00abdeshonrada\u00bb y que el nombre de \u00absacerdote\u00bb equivalga a \u00abignorante y vicioso\u00bb entre las personas honradas. Los reforma\u00addores del clero no dudan afirmar que la iglesia encuentra en los sacerdotes a sus \u00abpeores enemigos\u00bb.<\/p>\n<p>Esta abundancia de sacerdotes ignorantes y mediocres no puede, sin embargo, hacer olvidar la existencia, incluso en las parro\u00adquias rurales, de otros peque\u00f1os grupos de sacerdotes instruidos y perfectamente capacitados para ejercer dignamente el ministerio. Es menester, pues, formar lentamente un clero, capaz de ejercer con dignidad y competencia las funciones sacerdotales. El objetivo de los reformadores se centra en inspirar un \u00abesp\u00edritu nuevo\u00bb y en hacer cobrar conciencia del celo apost\u00f3lico. De esta manera los sacerdotes podr\u00e1n organizar las parroquias, impulsar a los fieles a la pr\u00e1ctica religiosa e impregnarles de la doctrina adaptada a sus necesidades. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 ejercer en las parroquias una acci\u00f3n m\u00e1s profunda y, en definitiva, m\u00e1s duradera.<\/p>\n<p>No obstante esta situaci\u00f3n, el clero de Francia, corporaci\u00f3n tradicional, como la nobleza y la burgues\u00eda, goza de una gran influencia en la sociedad del siglo XVII. Esta influencia se origina en las riquezas que posee y en los recursos financieros que utiliza. Los bienes constituidos por las propiedades eclesi\u00e1sticas y religio\u00adsas, a las que hay que a\u00f1adir las rentas e impuestos por el personal de la iglesia, constituyen un tercio de la riqueza total de la na\u00adci\u00f3n. Si la econom\u00eda del reino no se resiente demasiado, se debe a que el sistema de la <em>colaci\u00f3n <\/em>de beneficios, la <em>comanda, <\/em>pone en circulaci\u00f3n la mayor\u00eda de esta riqueza. En el grado superior de la jerarqu\u00eda, los obispos son personajes importantes, cuya influencia se hace sentir en la pol\u00edtica del rey y en la sociedad. El p\u00e1rroco es un \u00abse\u00f1or\u00bb y somete a sus parroquianos al \u00abdiezmo\u00bb.<\/p>\n<p>Dejando aparte su funci\u00f3n religiosa, el alto clero re\u00fane entre sus miembros a personas de origen noble o burgu\u00e9s. Con el favor del rey y la confirmaci\u00f3n del papa, las diversas noblezas y bur\u00adgues\u00edas instalan a sus segundones en el episcopado <em>y <\/em>en los mejores conventos, en los que viven de las rentas se\u00f1oriales y de la tierra, unidas a sus funciones. A estas rentas se a\u00f1aden los beneficios pro\u00adpios de la iglesia, como el diezmo universal, aunque con frecuencia es inferior al diez por ciento. La burgues\u00eda comerciante y adminis\u00adtrativa instala a sus hijos en los numerosos canonicatos urbanos, generalmente muy ricos y muy atentos a sus beneficios temporales. Exceptuado el bajo clero de los vicarios y de los sacerdotes \u00abha\u00adbituales\u00bb, es decir, sin beneficio y sin ministerio pastoral preciso, los p\u00e1rrocos urbanos y rurales gozan de una buena situaci\u00f3n, en comparaci\u00f3n con la mayor\u00eda de los campesinos <em>y <\/em>de los obreros de la ciudad. Las diferencias entre el \u00abbajo\u00bb y \u00abalto clero\u00bb mani\u00adfiestan que este grupo social se ve sometido, tanto o m\u00e1s que los otros grupos sociales, a la disgregaci\u00f3n tradicional del estamento jur\u00eddico de la sociedad.<\/p>\n<p>La gran cantidad de sacerdotes, religiosos, religiosas, es otro aspecto de la posici\u00f3n, fuerza e influencia de la iglesia. Una encuesta, realizada con minuciosidad alrededor de 1660, constata 136 arzobispos y obispos, 40.000 p\u00e1rrocos, 40.000 entre vicarios, capellanes, confesores de religiosas, sacerdotes \u00abhabituales\u00bb, 5.000 abades o priores seculares, 16.000 can\u00f3nigos. Todos ellos suman<\/p>\n<p>101.000 eclesi\u00e1sticos del clero secular. El n\u00famero de religiosos es de 82.600, de los cuales 35.600 pertenecen a comunidades, que viven de sus rentas <em>y <\/em>trabajos, y 47.000 a las \u00f3rdenes mendicantes antiguas o reformadas, que subsisten y prosperan por la \u00abmendici\u00addad\u00bb. Las religiosas alcanzan la cifra de 80.000 <em>y <\/em>en la encuesta no est\u00e1n incluidas las comunidades fundadas en fecha posterior a la fundaci\u00f3n de las ursulinas y salesas.<\/p>\n<p>Desgraciadamente muchos sacerdotes, obispos, abades, priores, titulares de beneficios, religiosos, entran en el estado eclesi\u00e1stico y religioso sin vocaci\u00f3n. El ingreso en el rango eclesial o religioso es una promoci\u00f3n social, especialmente en el \u00abalto clero\u00bb, que les permite acceder a las m\u00e1s altas dignidades sin ser tratados de in\u00adtrusos o allegados por la nobleza. El fen\u00f3meno llamado del \u00abbe\u00adneficio\u00bb establece y crea una ruptura entre la funci\u00f3n y el estado, el oficio y el beneficio, la virtud requerida y la santidad del titular. Esto explica por qu\u00e9 a pesar del gran n\u00famero de sacerdotes y re\u00adligiosos el pueblo est\u00e1 muy frecuentemente abandonado. \u00abLa li\u00adcencia era tan grande en los monasterios de hombres y de muje\u00adres que no se encontraba, en este tiempo, m\u00e1s que esc\u00e1ndalos y malos ejemplos en la mayor\u00eda de las personas en quienes se deb\u00eda buscar la edificaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Para vitalizar la vida religiosa y cristiana y hacer salir a la igle\u00adsia de su situaci\u00f3n de vencida y herida, obispos reformadores, es\u00adpirituales, fundadores, descubren al mismo tiempo una doctrina m\u00e1s coherente y una pastoral m\u00e1s multiforme.<\/p>\n<p>Francisco de Sales \u2014dotado de una \u00abdulzura incomparable, absolutamente necesaria para suavizar la acritud de la herej\u00eda y para convencer los esp\u00edritus, llegando al coraz\u00f3n\u00bb&#8211; desea \u00abins\u00adtruir a los que viven en las ciudades, en los campos, en la corte\u00bb. Su intenci\u00f3n es comunicar una espiritualidad \u00abintramundana\u00bb ca\u00adpaz de impulsar a la perfecci\u00f3n y de transformar toda existencia humana que vive en el mundo. El califica a este ideal con el nombre de \u00abdevoci\u00f3n\u00bb. El amor a Dios y la vida espiritual deben impregnar todas las condiciones sociales, todas las acciones de la vida humana. Despu\u00e9s de Francisco de Sales, Vicente de Pa\u00fal animar\u00e1 a los cat\u00f3licos a ser personas de vida interior y a asistir a los pobres y a quienes se encuentran en dificultad. Al mismo tiem\u00adpo har\u00e1 circular de una condici\u00f3n social a otra la caridad verdade\u00adramente cristiana.<\/p>\n<p>El clero regular entra, aunque con resistencia, en este nuevo esp\u00edritu. Gregorio xv conf\u00eda al cardenal de la Rochefoucauld la reforma. La empresa es sumamente dif\u00edcil. El objetivo se centra en cambiar un \u00abesp\u00edritu feudal y particularista\u00bb, celoso de sus pri\u00advilegios, en una actitud de abertura y de adhesi\u00f3n a la iglesia. Al mismo tiempo se requiere evitar las \u00abintrigas\u00bb tramadas por las fa\u00admilias nobles y burguesas en el momento de elecciones de abades y priores. A pesar del deseo y del esfuerzo de reforma, las facili\u00addades y costumbres del pasado impiden que los resultados sean notorios.<\/p>\n<p>Las religiosas acceden m\u00e1s f\u00e1cilmente a la reforma. La victoria, que se intenta alcanzar, es hacer prevalecer la regla sobre las ex\u00adcepciones, las exigencias del esp\u00edritu de la comunidad sobre los usos confortables, la vivencia de la fe sobre la rutina de las cos\u00adtumbres.<\/p>\n<p>Con la reforma de las \u00f3rdenes antiguas y a trav\u00e9s del desarrollo e instituci\u00f3n de las nuevas congregaciones, Francia encuentra el esp\u00edritu cristiano, enriquecido con las exigencias del concilio de Trento. Las grandes abad\u00edas comienzan a ejercer su influencia espi\u00adritual y reformadora. Los capuchinos oran, mendigan, pero tambi\u00e9n predican, misionan, orientan las conciencias de personas importan\u00adtes y esclarecen los esp\u00edritus con su misticismo. La Compa\u00f1\u00eda de Je\u00ads\u00fas es tan alabada como discutida. Sus miembros forman en sus colegios a los hijos de la nobleza y de la burgues\u00eda. Los confeso\u00adres del rey son jesuitas y no faltan en la Compa\u00f1\u00eda te\u00f3logos, es\u00adcritores, humanistas con gran influencia en el mundo de la cultura.<\/p>\n<p>Entre las comunidades religiosas femeninas circulan un movi\u00admiento de impulso renovador, que no es exclusivo de Port-Royal.<\/p>\n<p>Las carmelitas, ayudadas por la se\u00f1ora Acarie, B\u00e9rulle, Duval, se establecen en Francia y se propagan r\u00e1pidamente. En 1660 son 3.000 y tienen 40 conventos. Las ursulinas, dedicadas a la ense\u00ad\u00f1anza de las hijas de la nobleza y de la burgues\u00eda, crecen a un ritmo r\u00e1pido. En 1660 suman 9.000 distribuidas en 300 casas. Las salesas, fundadas por Francisco de Sales, reciben en sus con\u00adventos a j\u00f3venes y se\u00f1oras provenientes de la burgues\u00eda. En 1660 alcanzan la cifra de 7.000.<\/p>\n<p>De 1600 a 1630 se restauran las abad\u00edas y se multiplican los monasterios y los conventos en el reino. Solamente en la capital el n\u00famero se triplica. El decoro material de las capillas mon\u00e1sticas y conventuales y el esp\u00edritu religioso-lit\u00fargico que las anima, atraen a los fieles. Las iglesias parroquiales son, en consecuencia, menos frecuentadas.<\/p>\n<p>El clero secular avanza m\u00e1s lentamente en este esfuerzo de renovaci\u00f3n. B\u00e9rulle, Bourdoise, Vicente de Pa\u00fal, Olier, tratan de impulsar este movimiento de reforma. Este trabajo largo y lento lo comienza Bourdoise en 1627. Para impedir el acceso en el rango clerical, a quienes no tienen otra motivaci\u00f3n que la consecuci\u00f3n de beneficios eclesi\u00e1sticos, este reformador recuerda que la tonsura es el primer paso hacia el compromiso sacerdotal.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, por su parte, organiza los ejercicios para los ordenandos. La primera experiencia la realiza en Beauvais el mes de septiembre de 1628. El objetivo de dichos ejercicios, de quin\u00adce d\u00edas de duraci\u00f3n, es hacer cobrar conciencia a los ejercitantes de las exigencias del esp\u00edritu sacerdotal y de las responsabilidades del ministerio sacerdotal <sup>5<\/sup>\u00b0. En dos semanas no se puede formar a un sacerdote. La eficacia de los ejercicios es apreciable, pero limitada. Para continuar la formaci\u00f3n de los sacerdotes, Vicente crea el a\u00f1o 1633 \u00abla conferencia de los martes\u00bb para los sacerdotes de Par\u00eds. El fin es \u00abhonrar la vida de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, su sacerdocio eterno&#8230; su amor a los pobres\u00bb. El deseo de esta imitaci\u00f3n es \u00abpro\u00adcurar la gloria de Dios en el estado eclesi\u00e1stico, en su familia y en\u00adtre los pobres, incluso los del campo\u00bb.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar hacia 1642 para que la formaci\u00f3n de los cl\u00e9rigos sea m\u00e1s intensa, sistem\u00e1tica y duradera. Para conseguirlo se establecen en Par\u00eds varios seminarios. El arzobispo de Par\u00eds co\u00adnoce su existencia y el cardenal de Richelieu los ayuda econ\u00f3mica\u00admente. El oratorio, Olier, Vicente de Pa\u00fal, Bourdoise, son los art\u00edfices de la obra. Todos ellos tratan de formar a las cl\u00e9rigos, pero cada una guarda su estilo propio. La unidad de acci\u00f3n no suprime la diversidad de orientaci\u00f3n. La variedad de ministerios, la pluralidad de lugares donde se ejerce, la complejidad de los candi\u00addatos al sacerdocio, exigen una formaci\u00f3n distinta. Los formadores del clero utilizan, cada uno seg\u00fan su esp\u00edritu, los medios m\u00e1s apropiados para conseguir su objetivo.<\/p>\n<p>A pesar de las dificultades, inherentes a la obra de reforma, el movimiento reformador se contin\u00faa durante el reinado de Luis XIV. Si no se pueden extender en exceso los resultados de este im\u00adpulso transformador, tampoco se pueden olvidar sus progresos. Si muchas esperanzas no son colmadas, si la vida moral y espiritual de la naci\u00f3n no mejora al ritmo deseado, no se puede negar el alcan\u00adce y la significaci\u00f3n de esta reforma de la iglesia en tiempo de Vi\u00adcente de Pa\u00fal. Si este \u00absiglo de las almas\u00bb, si este \u00absiglo de san\u00adtos\u00bb, no re\u00fane en la santidad a toda una sociedad, no se puede ig\u00adnorar que la perfecci\u00f3n cristiana es exigente. M\u00edsticos, espirituales, fundadores, descubren, a trav\u00e9s de los acontecimientos, los signos de la gracia exigente y conmovedora. Ellos tratan de formar al clero para hacerle m\u00e1s capaz de cumplir su misi\u00f3n pastoral y caritativa y de concientizar a los fieles para invitarles a vivir en profundidad las exigencias del cristianismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El marco temporal de Francia, durante el tiempo de actuaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, que vamos a describir, intenta relatar el aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social de este pueblo, en el cual vivi\u00f3, trabaj\u00f3 y &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-400099","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-en-tiempos-de-vicente-de-paul","no-post-thumbnail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal: demograf\u00eda, econom\u00eda y sociedad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal: demograf\u00eda, econom\u00eda y sociedad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El marco temporal de Francia, durante el tiempo de actuaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, que vamos a describir, intenta relatar el aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social de este pueblo, en el cual vivi\u00f3, trabaj\u00f3 y ... 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Quinta dificultad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"03\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Quinta dificultad Las personas que figuran en el relato, y las circunstan\u00adcias que las rodean dan a sus palabras un car\u00e1cter de seriedad y verosimilitud tales, que inclinan el \u00e1nimo a suponer est\u00e1n en posesi\u00f3n de la verdad. \u00bfQu\u00e9 otra casa sino la verdad pod\u00eda mantener tan vivo convencimiento en\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":121434,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-v-segunda-dificultad\/","url_meta":{"origin":400099,"position":5},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. V. 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