{"id":39848,"date":"2017-04-04T08:02:39","date_gmt":"2017-04-04T06:02:39","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=39848"},"modified":"2017-01-06T18:52:53","modified_gmt":"2017-01-06T17:52:53","slug":"comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/","title":{"rendered":"Comunidad y autoridad religiosa en la sociedad tecnocr\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400261 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/profetismo-fb-300x158.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" \/>El tema que vamos a desarrollar requiere que se lo sit\u00fae, desde un principio, en su verdadero contexto.<\/p>\n<p>Ning\u00fan tema \u2014y acaso menos este de la \u00abComunidad-Autoridad\u00bb\u2014, puede ser correctamente planteado si lo ais\u00adlamos del campo real en que sucede.<\/p>\n<p>Por supuesto, es este un problema complejo, que encu\u00adbre dimensiones de tratamiento humano y, a la vez, de tratamiento espec\u00edficamente cristiano Pero el problema no se vive en la realidad desde dimensiones humanas o cris\u00adtianas netamente seperadas, sino en uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo cristiano supone lo humano, se edifica sobre \u00e9l, lo clarifica y lo plenifica. Todo, pues, lo que se encierra en el tema \u00abcomunidad-autoridad\u00bb como fen\u00f3meno humano, in\u00adteresa para nuestro estudio en cuanto que, de alguna ma\u00adnera, tiene que ver con la comunidad-autoridad como fen\u00f3\u00admeno cristiano.<\/p>\n<p>Por otra parte, el encuentro o fusi\u00f3n de estas dimensio\u00adnes humano-cristianas no se da en sujetos meramente in\u00addividuales, desarraigados de un determinado espacio cul\u00adtural e hist\u00f3rico. Nadie debe a s\u00ed, en exclusividad, la g\u00e9\u00adnesis y conformaci\u00f3n actual de su personalidad.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que hemos de apuntar al \u00e1mbito real en que debe ser visto el problema de la comunidad-autori\u00addad: el del sujeto humano <em>tal como \u00fanicamente es, <\/em>es decir, al de una perspectiva antropol\u00f3gica integral.<\/p>\n<p>Lo cual nos precave contra un enfoque <em>dualista <\/em>del pro\u00adblema. Porque no creo que la mentalidad dualista haya de\u00adsaparecido, ni mucho menos, de la mente de muchos cris\u00adtianos. Tal mentalidad impregn\u00f3 nuestra vida de cristianos y se hizo patente sobre todo en las relaciones concretas de Iglesia-Sociedad.<\/p>\n<p>La Iglesia era vista como una entidad \u00absobrenatural\u00bb, extra\u00f1a y superior a la sociedad misma, con un contenido de sabidur\u00eda y vida propios. La Sociedad era vista como una entidad natural, profana e inferior, con un programa de sabidur\u00eda y de vida propios, pero en colisi\u00f3n con el de la Iglesia.<\/p>\n<p>El resultado de todo esto fue que Iglesia y Sociedad vi\u00advieron distanciados, ignor\u00e1ndose y excluy\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n acab\u00f3, por lo menos te\u00f3ricamente, con el Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>Ya el Papa Juan XXIII, en la inauguraci\u00f3n misma del Concilio, dec\u00eda: \u00abEn el presente orden de cosas, en el cual parece apreciarse un nuevo orden de relaciones humanas, es preciso reconocer los designios arcanos de la Providen\u00adcia divina que, a trav\u00e9s de los acontecimientos y de las mismas obras de los hombres, muchas veces sin que ellos lo esperen, se llevan a t\u00e9rmino, haciendo que todo, incluso las adversidades humanas, redunden en bien para la Iglesia\u00bb.<span id='easy-footnote-1-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-1-39848' title='&lt;strong&gt;JUAN XXIII, &lt;\/strong&gt;en la &lt;em&gt;Inauguraci\u00f3n del Vaticano II, &lt;\/em&gt;11-10-62.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y Pablo VI, en el inicio de la segunda sesi\u00f3n del Con\u00adcilio, dec\u00eda: \u00abTratar\u00e1 el Concilio de tender un puente con el mundo contempor\u00e1neo\u00bb.<span id='easy-footnote-2-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-2-39848' title='&lt;strong&gt;PABLO VI, &lt;\/strong&gt;en la &lt;em&gt;Segunda Sesi\u00f3n del Concilio, &lt;\/em&gt;29-9-63.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Idea que vuelve a repetir en la sesi\u00f3n de clausura: \u00abNo podemos omitir la observaci\u00f3n capital de que el Concilio ha tenido un vivo inter\u00e9s por el estudio del mundo moderno&#8230; El descubrimiento de las ne\u00adcesidades humanas \u2014y son tanto mayores cuanto m\u00e1s gran\u00adde se hace el hijo de la tierra\u2014 ha absorbido la atenci\u00f3n de nuestro S\u00ednodo. Vosotros humanistas modernos, que renunci\u00e1is a la transcendencia de las cosas supremas, con\u00adferidle siquiera este m\u00e9rito y reconocer nuestro nuevo hu\u00admanismo: tambi\u00e9n nosotros \u2014y m\u00e1s que nadie\u2014 somos promotores del hombre\u00bb.<span id='easy-footnote-3-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-3-39848' title='&lt;strong&gt;PABLO VI, &lt;\/strong&gt;en la &lt;em&gt;Sesi\u00f3n de Clausura del Concilio, &lt;\/em&gt;7-12-65.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No en vano el Concilio mismo se propuso para su estu\u00addio, como uno de sus objetivos fundamentales, este reencuentro con el mundo. Tal reencuentro lo elabor\u00f3 doctri\u00adnalmente en varios de sus documentos pero, sobre todo, en su constituci\u00f3n \u00abGaudium et Spes\u00bb. Es aqu\u00ed donde la Iglesia se confiesa a s\u00ed misma parte viva de la humanidad: \u00abLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos, esperanzas y tris\u00adtezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su co\u00adraz\u00f3n&#8230; La Iglesia se siente \u00edntima y realmente solidaria del g\u00e9nero humano y de su historia\u00bb.<span id='easy-footnote-4-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-4-39848' title='GS, 1.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El Concilio, tras describir la situaci\u00f3n del hombre mo\u00adderno, baja a dialogar con \u00e9l ofreci\u00e9ndole, en sincero y humilde servicio, la luz del Evangelio y el poder salvador de Jesucristo. De esta manera, la respuesta que ofrece la Iglesia \u00abhar\u00e1 ver con claridad que el Pueblo de Dios y la Humanidad, de la que aquel forma parte, se prestan mutuo servicio\u00bb.<span id='easy-footnote-5-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-5-39848' title='GS, 11.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>La olvidada dial\u00e9ctica entre Evangelio y Cultura: una clave para entender el problema<\/strong><\/h2>\n<p>Vamos a exponer enseguida la crisis por la que atraviesa actualmente el fen\u00f3meno comunidad-autoridad, tanto en la Sociedad como en la Iglesia.<\/p>\n<p>Pero no creo que podamos dar con el verdadero sentido de esa crisis, ni rastrear sus verdaderas causas, ni acertar en las soluciones si, de alguna manera, no descubrimos el hontanar secreto de donde manan siempre esas crisis.<\/p>\n<p>Ese hontanar es, para m\u00ed, el encuentro dial\u00e9ctico entre el Evangelio y la cultura humana.<\/p>\n<p>No hay duda que el Evangelio presenta unos rasgos precisos sobre el sentido que debe tener la comunidad y autoridad en la Iglesia. Es una imagen n\u00edtida que debiera ser mantenida siempre por todo cristiano.<\/p>\n<p>Pero, por otra parte, esta imagen tiene que ser actuada por un cristiano, que es hombre y lo es en un determinado momento de la historia y de la cultura. Un hombre a quien le acecha el riesgo de interpretar el sentido de la comunidad y autoridad evang\u00e9licas, seg\u00fan el sentido que \u00e9stas han tomado en un determinado momento de la sociedad e his\u00adtoria humanas. As\u00ed, por ejemplo, las \u00f3rdenes mon\u00e1sticas primero y las otras congregaciones religiosas despu\u00e9s, vi\u00advieron el fen\u00f3meno comunidad-autoridad a modo de una comunidad escolar o docente con las relaciones t\u00edpicas de maestro-disc\u00edpulo o a modo de una comunidad imperial con las relaciones t\u00edpicas de rey-vasallo. En la Edad Media la vida religiosa asimila notablemente el modelo feudal de suerte que no pocos superiores y superioras ejercen su auto\u00adridad como grandes se\u00f1ores seculares o grandes damas de este mundo.<\/p>\n<p>A partir del Renacimiento adviene el absolutismo de los Estados y Reyes, y no pocos superiores se inspiran en el autoritarismo de estos estados y reyes para ejercer su autoridad. \u00abEn Am\u00e9rica Latina, escribe el P. Leclercq, las damas nobles que se hacen monjas, entran en el claustro acompa\u00f1adas de su criada o conversa y esclava, negra o india. Como consecuencia de la obediencia que \u00e9stas deben a su se\u00f1ora, nace la idea de la obediencia ciega\u00bb.<span id='easy-footnote-6-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-6-39848' title='J. LECLERCQ, &lt;em&gt;Evangelio y Cultura en la historia de la autoridad &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;mon\u00e1stica, &lt;\/em&gt;en \u00abVida Religiosa\u00bb, enero 1973, p. 39.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ya en el siglo pasado, la imagen de una sociedad bur\u00adguesa, radicalmente desigual en posici\u00f3n, bienes y trato, influye notablemente en la imagen y autoridad de la vida religiosa.<\/p>\n<p>M\u00e1s en nuestro tiempo, ha prevalecido la imagen de la comunidad y autoridad familiar, pero desde un perfil obvia\u00admente impositivo y autoritario.<\/p>\n<p>Esto nos muestra lo que ven\u00edamos diciendo: el Evange\u00adlio nos ofrece una imagen peculiar de lo que es la comunidad y autoridad. Pero el hombre, a lo largo de la historia, cuan\u00addo se acerca al Evangelio, se encuentra ya preformado desde otras categor\u00edas y valores, que considerar\u00e1 f\u00e1cilmente leg\u00edtimos y hasta concordes con los del Evangelio.<\/p>\n<p>Esta tendencia, fuerte e inconsciente, es la que puede impedirnos a muchos la imagen aut\u00e9ntica de lo que es la comunidad y autoridad seg\u00fan el Evangelio y situarnos en una actitud de oposici\u00f3n al cambio y progreso.<\/p>\n<p>No dudar\u00eda en afirmar que es \u00e9sta la clave que encierra el secreto de muchas tensiones actuales. Una mentalidad c\u00f3moda, casi petrificada, a-hist\u00f3rica pretender\u00eda quedarse en el pasado, sacando de \u00e9l los modelos para guiar el pre\u00adsente y el futuro.<\/p>\n<p>Absolutizar el pasado, absolutizar un modelo cultural es un riesgo y est\u00e1 resultando para muchos una incons\u00adciente y perniciosa tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Evangelio es de ayer, de hoy y de ma\u00f1ana, tiene con\u00adtenidos que no prescriben jam\u00e1s. Pero, el hombre es un ser hist\u00f3rico, procedente del pasado pero no atado inexorable\u00admente a \u00e9l, con posibilidades siempre nuevas, cuyas reali\u00adzaciones hist\u00f3rico-culturales son, por lo tanto, relativas.<\/p>\n<p>Es preciso verlo as\u00ed. La persona humana es una realidad hist\u00f3rica, en constante creaci\u00f3n y superaci\u00f3n. Dios nos entrega la vida como <strong>un <\/strong>proyecto inacabado, como una meta jam\u00e1s conquistada.<\/p>\n<h2>\u00bfSociedad y autoridad en crisis?<\/h2>\n<p>Sociedad y autoridad son dos t\u00e9rminos correlativos. Con esto decimos simplemente que sociedad y autoridad no pue\u00adden existir como realidades independientes Ambas se im\u00adplican en su existir y se necesitan para su mutuo sentido.<\/p>\n<p>El Concilio, al hablar de la situaci\u00f3n actual del hombre, escribe: \u00abSon cada d\u00eda m\u00e1s profundos los cambios que expe\u00adrimentan las comunidades locales, como la familia patriar\u00adcal, el clan, la tribu, la aldea, otros diferentes grupos y las mismas relaciones de la convivencia social. El tipo de so\u00adciedad industrial se extiende paulatinamente, llevando a algunos pa\u00edses a una econom\u00eda de opulencia y transformando profundamente concepciones y condiciones milena\u00adrias de vida\u00bb.<span id='easy-footnote-7-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-7-39848' title='GS, 6.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Estos cambios descritos por el Concilio no sobrevienen al azar, ni ocurren sin que al mismo tiempo vayan acompa\u00ad\u00f1ados de otros cambios: \u00abLas instituciones, las leyes, las maneras de pensar y de sentir, heredadas del pasado, no siempre se adaptan bien al estado actual de cosas. De ah\u00ed una grave perturbaci\u00f3n en el comportamiento y en las nor\u00admas reguladoras de \u00e9ste\u00bb.<span id='easy-footnote-8-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-8-39848' title='GS, 7.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Aparece aqu\u00ed la constataci\u00f3n de que la sociedad prein\u00addustrial, que nosotros heredamos, est\u00e1 en fractura. Y, co\u00admo toda otra sociedad, tambi\u00e9n ella encubre una peculiar y vasta organizaci\u00f3n, unas estructuras, unas relaciones, unas ideas, es decir, un sistema coherente. Esta sociedad se ha apoyado \u2014al igual que las otras anteriores\u2014, sobre el elemento clave de la desigualdad. La desigualdad ha con\u00adcitado sobre s\u00ed el fen\u00f3meno de la autoridad como fen\u00f3meno encaminado a garantizar perennemente el estatuto de la inferioridad, de la dependencia, de la pasividad, de la su\u00admisi\u00f3n, del temor, del menosprecio, de la dominaci\u00f3n del hombre por el hombre.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, al entrar en crisis la estructura global de la sociedad, entra tambi\u00e9n el elemento particular de la autoridad. \u00abTodas las sociedades, escribe G. Mendel, desde el comienzo de la humanidad, se apoyan sobre el fen\u00f3meno de la autoridad. En particular, todas las formas de explo\u00adtaci\u00f3n del hombre por el hombre, tanto religiosa como eco\u00adn\u00f3mica, del colonizado, de la mujer o del ni\u00f1o, utilizan a su favor el fen\u00f3meno autoridad, derivado de la dependen\u00adcia biol\u00f3gica y psicoafectiva del ni\u00f1o en relaci\u00f3n con los adultos&#8230; El aspecto m\u00e1s<sup>&#8211;<\/sup>aparente de esta crisis es la desa\u00adparici\u00f3n progresiva de todo un consenso social, es decir, de un acuerdo impl\u00edcito sobre un determinado n\u00famero de valores y de creencias, que hac\u00eda del cuerpo social un con\u00adjunto viviente y que regula las relaciones del individuo y de la sociedad. Por sociedad, entendemos lo que siempre ha existido: la direcci\u00f3n de una mayor\u00eda de peque\u00f1os por una minor\u00eda de Grandes\u00bb.<span id='easy-footnote-9-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-9-39848' title='G. MENDEL, &lt;em&gt;Pour d\u00e9coloniser l&amp;#8217;enfant &lt;\/em&gt;(Sociopsychanayse de l&amp;#8217;auto\u00adrit\u00e9), Payot, 1971, Paris, pp. 8-9.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La crisis, pues, de la autoridad es un hecho, pero no ais\u00adlado. Se inserta en el conjunto de una determinada sociedad.<\/p>\n<p>La sociedad actual, con ribetes nuevos de tecnolog\u00eda y ciencia, es todav\u00eda profundamente tradicional. Arrastra la estructura de una fundamental desigualdad, h\u00e1bilmente le\u00adgitimada por quienes la rigen. Y contra ella se alza un mo\u00advimiento universal de protesta, protagonizado por los j\u00f3\u00advenes.<\/p>\n<h2>Causa de la crisis: una concepci\u00f3n arcaica de la autoridad<\/h2>\n<p>El Concilio se\u00f1ala claramente la ra\u00edz de donde proviene la crisis actual: \u00abSe afianza la convicci\u00f3n de que al g\u00e9nero humano le corresponde establecer un orden pol\u00edtico, eco\u00adn\u00f3mico y social que est\u00e9 m\u00e1s al servicio del hombre y per\u00admita a cada uno y a cada grupo afirmar y cultivar su propia dignidad\u00bb.<span id='easy-footnote-10-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-10-39848' title='GS, 9.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Este y otros textos denuncian a la sociedad establecida, como contrapuesta a un desarrollo aut\u00e9ntico de la persona humana. Denuncia que alcanza, indirectamente, a la auto\u00adridad por ser ella la encargada de mantener esta sociedad establecida.<\/p>\n<h3><em>1. Componentes de la autoridad<\/em><\/h3>\n<p>Un ciudadano del siglo xv quedar\u00eda extra\u00f1ado y escan\u00addalizado al contemplar hoy en la pantalla de la televisi\u00f3n el desembarco del hombre en la luna. Sin embargo, m\u00e1s escandalizados debi\u00e9ramos quedar nosotros, hombres del siglo XX, al retener una concepci\u00f3n de la autoridad que se remonta no s\u00f3lo al siglo xv sino m\u00e1s all\u00e1 del siglo I.<\/p>\n<p><em>a) <\/em> <em>La desigualdad: <\/em>las relaciones de unos hombres con otros se han ejercido \u2014en los diversos \u00e1mbitos de la rea\u00adlidad humana\u2014 seg\u00fan un modelo jer\u00e1rquico. El t\u00e9rmino \u00abautoridad\u00bb se sit\u00faa arriba, en el punto alto, y tiene como funci\u00f3n presidir, mandar, ordenar, dirigir. El t\u00e9rmino \u00abs\u00fab\u00addito\u00bb sobre el que se ejerce la autoridad, se sit\u00faa abajo y tiene como funci\u00f3n obedecer, ejecutar, acatar. Esta rela\u00adci\u00f3n mutua no se la discute, se la da como <em>natural. <\/em>Quien desempe\u00f1a la autoridad \u2014rey, jefe de estado, gobernador, director, patrono, maestro, padre, etc. \u2014 recurre para su legitimaci\u00f3n a un origen transcendente. La investidura les viene no de los hombres, sino de los dioses o de una entidad abstracta: naci\u00f3n, ley, historia. De esta manera, la autori\u00addad queda a salvo contra toda veleidad, no puede ser per\u00adturbada ni arrebatada por ning\u00fan empe\u00f1o humano.<\/p>\n<p><em>b) <\/em><em>La sumisi\u00f3n: <\/em>la autoridad es siempre, en un grado o en otro, arbitraria. Por eso, no puede mantenerse sin un recurso velado o expl\u00edcito a la fuerza. La autoridad repre\u00adsenta y garantiza un orden, que es muchas veces desorden, al que exige someterse. La sumisi\u00f3n, pues, m\u00e1s que dictada por la verdad y la raz\u00f3n, lo est\u00e1 por la fuerza. Y es la fuerza la que aparece con toda su crudeza, si la sumisi\u00f3n viene denegada. La autoridad se reviste con el manto m\u00edtico del prestigio, del cr\u00e9dito, de la competencia, de la legalidad. Pero, si se la fuerza, ese manto descubre lo que oculta: la fuerza represiva. Es su primera y \u00faltima instancia. Lo de\u00adm\u00e1s es un disfraz. Ahora, la autoridad es suficientemente h\u00e1bil para mantener la sumisi\u00f3n, ahorrando al m\u00e1ximo la fuerza. La fuerza ser\u00e1 su instancia, pero solo en el caso extremo de que no pueda cubrir de otra manera su real e insoportable desnudez.<\/p>\n<p><em>c) <\/em> <em>El misterio: <\/em>si la autoridad es algo postizo, es obvio que necesita resguardarse. De ah\u00ed que la autoridad act\u00fae a distancia, desde una encumbrada lejan\u00eda, entre halos de misterio. Una distancia que expande entre los s\u00fabditos una especie de hipnotismo, de veneraci\u00f3n, casi de terror sagrado. La autoridad no resiste la cercan\u00eda. ni la claridad, ni la raz\u00f3n, ni la participaci\u00f3n, ni la amistad. Se deterio\u00adrar\u00eda.<\/p>\n<h3>2. <em>Autoridad absoluta y autoridad relativa<\/em><\/h3>\n<p>De un modo u otro, las caracter\u00edsticas que hemos des\u00adcrito, han sido siempre componentes intr\u00ednsecos de la auto\u00adridad y lo han sido en los m\u00e1s diversos tipos de sociedad surgidos a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Sin embargo, estas caracter\u00edsticas se han dado, al pa\u00adrecer, en un grado doble: de autoridad <em>absoluta <\/em>y autoridad <em>relativa.<\/em><\/p>\n<p>a) <em>Autoridad absoluta: <\/em>este grado de autoridad ha exis\u00adtido en los estadios primitivos de la evoluci\u00f3n humana, que coinciden m\u00e1s o menos con el per\u00edodo paleol\u00edtico.<\/p>\n<p>El hombre, en este per\u00edodo, es un ser muy poco aut\u00f3no\u00admo e interiorizado, sin libertad para constituirse como un yo individualizado frente al mundo exterior. Su yo forma m\u00e1s bien parte de un todo \u2014cosmos, sociedad, grupo\u2014 que le da sentido y dentro del cual se le da trazado el camino a seguir. Sus relaciones con la realidad exterior son de con\u00adfusi\u00f3n, de oscura delimitaci\u00f3n. No puede contraponerse a la realidad con una conciencia cient\u00edfica y, por ende, cr\u00edtico-protestaria. Su ley es la confusi\u00f3n y dependencia y no la autonom\u00eda y libertad.<\/p>\n<p>Los psicoanalistas nos dicen que esta <em>relaci\u00f3n primaria <\/em>del hombre primitivo con la realidad, equivale y es expre\u00adsi\u00f3n de esa otra relaci\u00f3n que el beb\u00e9 tiene, en los primeros meses, con la mam\u00e1. La mam\u00e1 aparece al beb\u00e9 como una entidad absolutamente poderosa, causadora de todo bienes\u00adtar \u2014o de perjuicio\u2014 con la cual el beb\u00e9 forma una confusa y vital unidad.<\/p>\n<p>Mientras el hombre ha persistido en esta especie de relaci\u00f3n primaria maternal con la realidad exterior, ha vivido pr\u00e1cticamente despersonalizado, sometido a la auto\u00adridad como a un poder cerrado, con actitudes m\u00e1gicas o muy pr\u00f3ximas a ellas.<\/p>\n<p>El hecho de consignar este tipo de autoridad como el correspondiente al peleol\u00edtico, no quita que pueda repetirse en per\u00edodos posteriores de la historia humana, individual o colectiva, como un regreso a una forma anterior de la evo\u00adluci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) <em>Autoridad relativa: <\/em>la concepci\u00f3n m\u00edtica de la auto\u00adridad lleva al hombre primitivo a considerar la naturaleza y la sociedad como entidades omnipotentes y misteriosas ante las que \u00e9l debe moverse con absoluta y reverente do\u00adcilidad.<\/p>\n<p>Pero el hombre comenz\u00f3 poco a poco a distanciarse de la realidad exterior, a descubrir su propia realidad como dis\u00adtinta y aut\u00f3noma. Este autodescubrimiento lo fue haciendo a medida que se fue apoderando de la naturaleza, conoci\u00e9n\u00addola, transform\u00e1ndola, explot\u00e1ndola. La naturaleza fue per\u00addiendo su car\u00e1cter misterioso, como habit\u00e1culo de los dio\u00adses, desde donde ellos reg\u00edan el universo. Esta modificaci\u00f3n frente a la naturaleza, modific\u00f3 tambi\u00e9n la posici\u00f3n frente a la sociedad y frente a s\u00ed mismo. El hombre prosigui\u00f3 el desarrollo racional y cient\u00edfico y pudo situarse ante la rea\u00adlidad exterior con m\u00e1s independencia. La autoridad \u2014atri\u00adbuto omnipotente de esta realidad exterior\u2014 fue simult\u00e1\u00adneamente rebajando su poder.<\/p>\n<p>Los psicoanalistas nos dir\u00e1n que esta <em>relaci\u00f3n secun\u00addaria <\/em>del hombre con la realidad exterior, es expresi\u00f3n de la relaci\u00f3n que el ni\u00f1o tiene con su padre. El hijo, a partir de unos ciertos meses, aband\u00f3na su natural confusi\u00f3n con la omnipotente madre y se identifica con la figura del pa\u00addre, cuyos atributos naturales son la justicia, la raz\u00f3n, la fortaleza, la libertad. De esta manera, el hijo se distancia progresivamente de la madre \u2014la madre naturaleza, la madre tierra, la madre sociedad\u2014 y puede substraerse a su dominio absoluto.<\/p>\n<h2>La autoridad relativa en las sociedaddes occidentales cristianas<\/h2>\n<p>El hombre lleg\u00f3 a la conquista de su propia autonom\u00eda y libertad a trav\u00e9s del dominio de la naturaleza. Esta con\u00adquista parece que hay que atribuirla en gran parte a las religiones monote\u00edstas, de car\u00e1cter \u00abpaternal\u00bb. La re\u00adligi\u00f3n jud\u00eda, sobre todo, desdiviniza las realidades creadas, al no considerar m\u00e1s que a Yahv\u00e9 como Dios \u00fanico y abso\u00adluto. Esta concepci\u00f3n religiosa, completada por la propia del cristianismo, ha sido sin duda alguna ,uno de los fer\u00admentos m\u00e1s poderosos en el desarrollo de los valores pro\u00adpios del hombre, substray\u00e9ndolo a las fuerzas idolatradas y hechizadoras del cosmos.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta decisiva emancipaci\u00f3n del hombre, no resolvi\u00f3 por completo \u2014ni mucho menos\u2014 la relaci\u00f3n con la naturaleza y sociedad. La independencia de ellas ha tenido un largo y dificultoso camino y est\u00e1 muy lejos de haber llegado a su t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>a) <em>Una teolog\u00eda sacralizadora de Dios y del cosmos: <\/em>si bien es cierto que el hombre lleg\u00f3 a autocomprenderse a s\u00ed mismo como diferente e independiente de la realidad exterior, una particular teolog\u00eda retard\u00f3 la justa compren\u00adsi\u00f3n de las relaciones mutuas entre la creatura y el Creador.<\/p>\n<p>Esta \u00abteolog\u00eda\u00bb ensalz\u00f3 tanto la realidad de Dios, que lo hizo no s\u00f3lo el Todopoderoso, el Omnipresente, sino que lo hizo a un mismo tiempo autor <em>inmediato <\/em>de todas las cosas y protagonista <em>directo <\/em>del mundo y de la historia. As\u00ed todo lo que ocurr\u00eda en el cosmos era visto como efecto <em>inme\u00addiato <\/em>de la Divinidad.<\/p>\n<p>El hombre, por el hecho de ser un ente creado, quedaba reducido a mero ejecutor de las \u00f3rdenes divino-naturales. La divinidad dejaba casi sin sentido la autonom\u00eda propia del hombre. Este quedaba humillado y reemplazado en su dinamismo natural por la acci\u00f3n desp\u00f3tica y mitificada de la divinidad.<\/p>\n<p>b) <em>Una teolog\u00eda sacralizadora de Iglesia y Sociedad: <\/em>desde esta perspectiva hay que entender, en gran parte, la concepci\u00f3n que de la autoridad \u2014tanto eclesi\u00e1stica como civil\u2014 hemos tenido en Occidente, \u2014y no s\u00f3lo en \u00e9l\u2014.<\/p>\n<p>La autoridad de Dios y su orden eterno era el patr\u00f3n para medir la autoridad y orden de este mundo. Concreta\u00admente, la autoridad y orden eclesi\u00e1sticos eran como refle\u00adjos de este orden divino.<\/p>\n<p>El Papa, representante m\u00e1ximo de la autoridad divina, participaba en cierto modo los atributos sagrados de la autoridad divina.<\/p>\n<p>Esta autoridad eclesi\u00e1stica suprema, entendida como autoridad directamente recibida de Dios, se estructur\u00f3 y particip\u00f3 de arriba a abajo, escalonadamente, hasta cons\u00adtituir los diversos grados de la autoridad eclesial.<\/p>\n<p>Pero, dicha autoridad hubo de convivir con la autoridad civil y ah\u00ed fue donde surgi\u00f3 cada vez m\u00e1s s\u00f3lida una alianza mutua. Una alianza que fue seguramente beneficiosa en muchos aspectos, pero que contribuy\u00f3 en gran parte a des\u00adfigurar el ejercicio y sentido evang\u00e9lico de la autoridad eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Tal autoridad alcanz\u00f3 m\u00e1ximos grados de preminencia, misterio y sumisi\u00f3n en los \u00faltimos siglos, como lo testi\u00admonian el claro absolutismo a que lleg\u00f3 al Papado y las instituciones y \u00f3rganos de su gobierno.<span id='easy-footnote-11-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-11-39848' title='\u00abAlgunos protestan, en nombre de la experiencia, afirmando que todos los estados de cristiandad hasta ahora realizados derivan de la Iglesia Constantiniana, es decir, de una concepci\u00f3n hipertrofiada de la autoridad temporal de la Jerarqu\u00eda romana\u00bb; &lt;strong&gt;B. PLONGERON, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Conscience religieuse en R\u00e9volution, &lt;\/em&gt;Ed. Picard, Paris, 1969, p. 13.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abTodos los estados mayores del mundo, econ\u00f3micos o militares, industriales o pol\u00edticos, se arrogan espont\u00e1neamente las prerogativas de su jefe por una suerte de identificaci\u00f3n con \u00e9l. No lo hacen necesa\u00adriamente por ambici\u00f3n, sino a veces tambi\u00e9n por devoci\u00f3n o por el sim\u00adple juego de las instituciones. Los estados mayores del Papa, oficinas, congregaciones, comisiones no han dejado de hacerlo. A su vez, ellos han pasado por omnipotentes y sin recurso ulterior posible. De hecho, lo eran\u00bb, J. &lt;strong&gt;ROCHE, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Libert\u00e9 chr\u00e9tien, autorit\u00e9 de l&amp;#8217;eglise, &lt;\/em&gt;Fayard, Paris, 1973, p. 21.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Como hemos dicho m\u00e1s arriba, toda autoridad ha bus\u00adcado siempre un origen transcendente para su legitimaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este origen adquiri\u00f3 un nombre preciso y tuvo un ca\u00admino f\u00e1cil para la autoridad civil cristiana. La delegaci\u00f3n de la absoluta autoridad divina pasaba a la Iglesia por el Papa y por el Papa tambi\u00e9n al Emperador, al Rey, al Jefe de Estado. As\u00ed, la sociedad y autoridad civiles quedaban supeditadas, de alg\u00fan modo, a la sociedad y autoridad re\u00adligiosas. Los valores temporales quedaban en un segundo lugar, bajo la tutela religiosa.<\/p>\n<p>Esto nos explicar\u00e1 el \u00abderecho divino de los reyes\u00bb y el car\u00e1cter sacro, profundamente inm\u00f3vil, de todas las ins\u00adtituciones heredadas de sociedades del pasado.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n piramidal de la Iglesia implic\u00f3 serias consecuencias:<\/p>\n<ul>\n<li>Se redujo a una autoridad meramente delegada, conferida directamente por el Papa, la autoridad de los Obispos, de suerte que ellos, de por s\u00ed y en su conjunto no significaban nada o casi nada.<\/li>\n<li>La Iglesia \u00abpueblo de Dios\u00bb hab\u00eda desaparecido para dar lugar a la Iglesia \u00abJerarqu\u00eda\u00bb. Las propie\u00addades, derechos y obligaciones de la comunidad se hab\u00edan perdido o hab\u00edan pasado a ser monopolio de la jerarqu\u00eda.<\/li>\n<li>La Iglesia \u00abpueblo de Dios\u00bb era un objeto mas que sujeto con la \u00fanica misi\u00f3n de obedecer. El sentido de comunidad en relaci\u00f3n profunda de fraternidad, co\u00adrresponsabilidad, santidad y misi\u00f3n estaban ausentes.<\/li>\n<li>La mentalidad, costumbres y estructuras de la Igle\u00adsia \u00abJerarqu\u00eda\u00bb \u2014procedentes del pasado y cada vez m\u00e1s perfiladas\u2014 llegaron a considerarse como defini\u00adtivas. El movimiento humanista moderno con sus justas reivindicaciones de valores personalistas y de\u00admocr\u00e1cticos, de cambio y progreso no fueron enten\u00addidos ni acogidos positivamente por la Iglesia. Esta se anquilos\u00f3 peligrosamente en el mundo sacro y piramidal de la sociedad pasada.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>c) El modelo de sociedad y autoridad familiar y civil <\/em><em>traspuesto a la vida religiosa: <\/em>la vida religiosa no pod\u00eda escapar a estos condicionamientos sociol\u00f3gico-culturales y teol\u00f3gicos del tiempo en que viv\u00eda. La vida religiosa trans\u00adcurre dentro de la Sociedad de Iglesia.y es l\u00f3gico que, en cierto modo, tienda a desarrollarse seg\u00fan el modelo de so\u00adciedad y autoridad que le circunda.<\/p>\n<p>En concreto, la vida religiosa ha calcado, sobre todo en los \u00faltimos siglos, un modelo de sociedad y autoridad semejantes a los de la sociedad familiar y civil.<\/p>\n<ul>\n<li>En el primer caso, se da por supuesto que la auto\u00adridad religiosa posee una natural eminencia que le permite ejercitarse a modo como el jefe y padre de familia la ejerce sobre su casa, mujer e hijos. Hoy, con el nuevo planteamiento personalista del matrimonio y de la familia nos damos cuenta que esta concepci\u00f3n aut\u00e1rquica no sirve para configurar la comunidad y gobierno religiosos ni siquiera para una recta comprensi\u00f3n de la comunidad familiar.<br \/>\nLa inspiraci\u00f3n en este modelo hizo que las relaciones de la autoridad con los religiosos adquiriesen un tono paternomaterno-filiales.<\/li>\n<li>En el segundo caso, la autoridad religiosa se atri\u00adbuye, a semejanza de la autoridad civil, un poder p\u00fablico en orden a regir todos los individuos del Instituto.<br \/>\nCada Instituto religioso equivale a una sociedad per\u00adfecta, peque\u00f1a o grande, con unos fines precisos y unos medios para lograrlos.<br \/>\nEl superior tiene la misi\u00f3n de salvaguardar la congre\u00adgaci\u00f3n en su totalidad y finalidad suprema, disponien\u00addo como crea de los individuos, puesto que \u00e9stos est\u00e1n, como elementos particulares, al servicio de esa to\u00adtalidad.<span id='easy-footnote-12-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-12-39848' title='Cfr. L. GUTI\u00c9RREZ, &lt;em&gt;Misi\u00f3n fundamental del gobierno religioso, &lt;\/em&gt;en \u00abVida Religiosa\u00bb, marzo 1973, pp. 97-107.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\nF\u00e1cilmente, en este planteamiento se sobrepone \u2014y es lo que ha ocurrido muchas veces \u2014 el todo congre\u00adgacional a las personas concretas, sin respetar el caracter prioritario de \u00e9stas en cuanto a participaci\u00f3n, corresponsabilidad, destino, relaciones intercomuni\u00adtarjas, etc. Las decisiones unilaterales de la autoridad han sido tomadas en funci\u00f3n de unos fines interpre\u00adtados demasiado subjetiva o arbitrariamente.<\/li>\n<\/ul>\n<p>e) <em>La obediencia ciega: prototipo de una autoridad sa\u00ad<\/em><em>cralizada: <\/em>Para descubrir el sentido \u00faltimo de la autoridad en la vida religiosa y el car\u00e1cter omnipotente, atribuido a ella en el pasado, podemos hacerlo mediante el an\u00e1lisis breve de lo que se ha convenido en llamar \u00abobediencia cie\u00adga\u00bb. No es dif\u00edcil tener a la vista escritos, m\u00e1s o menos recientes y de autores notables, que nos describan este tipo de autoridad.<span id='easy-footnote-13-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-13-39848' title='Cfr., por ejemplo, G. ESCUDERO, &lt;em&gt;El don perfecto de s\u00ed consiste &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;en una obediencia de juicio que se salva en un ejercicio eminente de fe, &lt;\/em&gt;\u00abUnd\u00e9cima Semana de oraci\u00f3n y estudio para superioras religiosas de Madrid-Alcal\u00e1\u00bb, 1961, Madrid, pp. 95-117.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n1. Este tipo de escritos comienzan por afirmar que es conforme a la \u00abeconom\u00eda divina\u00bb que existan seres superio\u00adres e inferiores y que los seres inferiores sean regidos por los superiores. Tal econom\u00eda rige tambi\u00e9n en el mundo de los seres humanos.<br \/>\n2. Dios nos revela por Jesucristo el plan divino de la salvaci\u00f3n. S\u00f3lo cumpli\u00e9ndolo perfectamente obtiene el hom\u00adbre su salvaci\u00f3n.<br \/>\nPero, para que el hombre pueda llegar con facilidad al conocimiento de ese plan divino, tiene que hacerlo a trav\u00e9s de la Jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, pues en ella se ha quedado presente \u2014y act\u00faa\u2014, aunque de un modo invisible, Jesu\u00adcristo. La Jerarqu\u00eda es el veh\u00edculo por donde se nos trans\u00admite el conocimiento e indicaci\u00f3n de lo que tenemos que hacer: \u00abQuien a vosotros oye, a M\u00ed me oye, quien a voso\u00adtros desprecia, a M\u00ed desprecia\u00bb.<\/p>\n<p>Concretamente, los superiores religiosos son represen\u00adtantes de Jesucristo, int\u00e9rpretes aut\u00e9nticos del plan divino, poseedores decisivos de la voluntad divina.<\/p>\n<p>3. El superior \u2014no se sabe por qu\u00e9 l\u00f3gica\u2014 viene con\u00adsiderado como un ser m\u00e1s dotado y eminente, \u2014el cargo supone en s\u00ed mismo esta eminencia\u2014 y posee adem\u00e1s la cualidad de ser transmisor de la voluntad divina.<\/p>\n<p>Queda el dato vulgar \u2014e incontrovertible\u2014 de que la mayor dotaci\u00f3n del superior no tiene, muchas veces, funda\u00admento o es imaginaria. \u00bfEntonces? Entonces se echa mano de otros argumentos para volver al s\u00fabdito a su posici\u00f3n \u00abnatural\u00bb de obediencia.<\/p>\n<p>As\u00ed:<\/p>\n<ul>\n<li>La mayor juventud de los que obedecen es raz\u00f3n suficiente para confiar m\u00e1s en el superior que en uno mismo (M\u00e1s juventud equivale a menos experiencia).<\/li>\n<li>La autosuficiencia y soberbia personales nos hacen creer que nuestros juicios son m\u00e1s exactos u objetivos que los del superior.<\/li>\n<li>Las protestas contra el superior son, muchas veces, arbitrarias y provienen del hecho inicial de que no\u00adsotros no simpatizamos con \u00e9l.<\/li>\n<\/ul>\n<p>4. La obediencia exige el holocausto perfecto de nues\u00adtra adhesi\u00f3n. Pero tal adhesi\u00f3n no es realizada completa\u00admente si no va penetrada de entendimiento y voluntad. La adhesi\u00f3n, por otra parte, tiene que pasar a trav\u00e9s de los superiores para lo cual \u00abhay que hacer nuestro su modo de ver\u00bb. El que obedece as\u00ed, no por ello abdica de la racio\u00adnalidad, sustituye su propia racionalidad \u2014m\u00e1s falible e insegura\u2014 por la racionalidad del superior.<\/p>\n<p>5. La obediencia religiosa no hay que olvidar que se desarrolla en un plano propiamente sobrenatural, de fe.<\/p>\n<p>S\u00f3lo dentro de ese plano es aut\u00e9ntica y meritoria. Esto quiere decir que la verdadera obediencia religiosa se realiza siempre, o casi siempre, en la obscuridad y dificultad de la fe. Obscuridad que ocurre cuando, real o aparentemente, los puntos de vista del s\u00fabdito no coinciden con los del superior. Esta inadecuaci\u00f3n se resuelve convenci\u00e9ndose por la fe de que, a\u00fan en los hechos de mayor evidencia, el s\u00fabdito debe desconfiar de s\u00ed sacrificando su juicio. El juicio y los otros valores naturales de la persona humana pertenecen a otro plano inferior. Por principio, esos valores pueden ser preferidos o anulados por el plano superior de la fe.<\/p>\n<p>Como es obvio, esta presentaci\u00f3n de la autoridad y obe\u00addiencia asume con irreverente naturalidad el orden de de\u00adsigualdad entre unos hombres y otros; asigna, por princi\u00adpio, una eminencia y competencia poco menos que univer\u00adsales al superior; hace de \u00e9ste el aut\u00e9ntico y decisivo cono\u00adcedor de la voluntad divina; establece el fundamento de la autoridad, sin prueba alguna racional ni b\u00edblica, en el mejor conocimiento que de la voluntad divina tiene el superior; recurre a la fe como instancia suprema de suje\u00adci\u00f3n cuando las razones para no obedecer existen y chocan con la autoridad; la fe aparece, en tal caso, como negaci\u00f3n irracional de los valores naturales, como justificaci\u00f3n del dominio arbitrario del superior y ensalzamiento de una obe\u00addiencia, por una parte despersonalizada y, por otra, col\u00admada de m\u00e9rito y hero\u00edsmo \u2014\u00bbsobrenaturalizada\u00bb\u2014.<\/p>\n<p>Este tipo de autoridad, en definitiva, se ha erigido sobre el dato aprior\u00edstico de la desigualdad, que conlleva la su\u00admisi\u00f3n, posteriormente justificada y sacralizada con pseu\u00addoargumentos racionales y b\u00edblicos.<\/p>\n<h2>N\u00facleo fundamental de la crisis<\/h2>\n<p>Sociedad y autoridad son miembros correlativos, como lo son los de autoridad y obediencia. No hay m\u00e1s que des\u00advelar la concepci\u00f3n ideol\u00f3gica y estructural de una determinada sociedad para poder precisar la concepci\u00f3n relativa de la autoridad.<\/p>\n<p>En lo m\u00e1s \u00edntimo de la crisis actual de la autoridad, des\u00adcubrimos un concepto de sociedad que, no por artificial e injusto, hay que darlo por superado. La superaci\u00f3n de ese concepto es lo que devolver\u00e1 el sentido aut\u00e9ntico a la auto\u00adridad y lo que acabar\u00e1, seguramente, con el momento ac\u00adtual de crisis.<\/p>\n<h3>a) <em>La necesaria y obligada transici\u00f3n a una nueva <\/em><em>concepci\u00f3n en la Iglesia.<\/em><\/h3>\n<p>El camino para enfocar correctamente el valor de la Iglesia como comunidad creo que est\u00e1 abierto y suficiente\u00admente trazado por el Vaticano II.<\/p>\n<p>1. Desde siglos pervivi\u00f3 en la Iglesia una concepci\u00f3n jerarcol\u00f3gica, desde la que todo, o casi todo, ten\u00eda en ella origen y explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Concilio modific\u00f3 esta perspectiva.<span id='easy-footnote-14-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-14-39848' title='\u00abDeliberadamente el Concilio ha querido liberar a la Iglesia de un autoritarismo que la sofocaba, de una hipercentralizaci\u00f3n romana, en fin, de la uniformidad. Todos estos fallos paralizan a la Iglesia y no la sit\u00faan en su m\u00e1s aut\u00e9ntica tradici\u00f3n\u00bb, J. &lt;strong&gt;ROCHE, &lt;\/strong&gt;Idem, p. 4.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La Iglesia se origina como comunidad convocada y con\u00adgregada por el Esp\u00edritu, para aceptar en fe el plan salvador revelado por el Padre en Jesucristo y hecho ahora realidad viva en la Iglesia entera. La Iglesia pose\u00edda por un mismo Esp\u00edritu vive de la vida misma de Jes\u00fas expresada y se\u00adllada en la variedad de los sacramentos. El ministerio de la Jerarqu\u00eda surge y est\u00e1 orientado como un servicio a esta vida primordial y com\u00fan de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>2, Es cierto que en la Iglesia arraig\u00f3 un concepto de autoridad profano, que evocaba los atributos de los empera\u00addores de los estados absolutistas, de los monarcas encum\u00adbrados, como consecuencia de haber arraigado en ella un concepto de sociedad profano.<\/p>\n<p>La Iglesia, nos ha dicho el Concilio, es s\u00ed sociedad visi\u00adble, pero en relaci\u00f3n con algo que ha partido de la voluntad divina del Padre \u2014su plan de salvaci\u00f3n\u2014 y que se ha rea\u00adlizado hist\u00f3ricamente en la humanidad de Jes\u00fas. La Iglesia prolonga en el mundo y hacia el mundo, de una manera sensible y visible \u2014sacramental\u2014 el plan salvador del Pa\u00addre, como un d\u00eda lo encarn\u00f3 y lo proclam\u00f3 Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que toda la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia, con sus correspondientes poderes y funciones, queda subordinada a hacer visible y efectivo este plan sal\u00advador de Dios. Su finalidad es ofrecer al mundo la gracia salvadora del Padre como lo hiciera Jes\u00fas mismo.<\/p>\n<p>3. Esta Iglesia, que es \u00abPueblo de Dios, unido y comu\u00adnicado en una misma vida, en un mismo Esp\u00edritu, en una misma fe y en un mismo sacramento, es anterior a la auto\u00adridad y la que determina el sentido propio y hasta el origen de la autoridad. La autoridad es servicio a esta comunidad, para que se mantenga en unidad y comuni\u00f3n, y elegida por ella misma como necesaria garant\u00eda de esta unidad y co\u00admuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la autoridad es servicio a la comunidad, funci\u00f3n que surge posteriormente a ella y en subordinaci\u00f3n a la misma, es claro que lo principal es crear verdadera comunidad para que luego exista verdadera autoridad, y exista de verdad en cuanto a su modo de ejercerse y elegirse.<\/p>\n<p>4. Esta Iglesia, \u00abPueblo de Dios\u00bb, es, por fin, toda ella misional y misionera. Toda ella \u2014como el Hijo enviado por el Padre y el Esp\u00edritu por el Hijo\u2014 es enviada para anunciar el plan divino de salvaci\u00f3n. Toda ella nace en actitud de obediencia a este plan. En este sentido, no hay en la Iglesia personas constituidas en Jerarqu\u00eda \u2014destinadas para man\u00addar\u2014, y personas constituidas en s\u00fabditos \u2014exclusivas para obedecer\u2014. La Jerarqu\u00eda, como el Laicado, como la Vida Religiosa, son todas \u00abservicios\u00bb \u2014de obediencia\u2014con su respectiva peculiaridad para llevar a cabo el plan divino de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La autoridad es tambi\u00e9n misional y misionera, esta obli\u00adgada y subordinada a cumplir un particular servicio en el conjunto de la comunidad, para la comunidad y en depen\u00addencia de la comunidad. No es su cometido el mandar uni\u00adlateralmente con arreglo a unos fines y poderes inadecua\u00addos, sino el obedecer, como lo es para todo el pueblo de Dios, al plan divino de Salvaci\u00f3n.<span id='easy-footnote-15-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-15-39848' title='Cfr. L. GUTI\u00c9RREZ, &lt;em&gt;Renovaci\u00f3n doctrinal y pr\u00e1ctica de la obe\u00ad&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;diencia religiosa, &lt;\/em&gt;en \u00abClaretianum\u00bb, Roma, 1971, pp. 146-159.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>b) <em>La transici\u00f3n a una nueva concepci\u00f3n <\/em><em>en la sociedad civil.<\/em><\/h3>\n<p>\u00abNuestra sociedad est\u00e1 en trance de desintegraci\u00f3n. Es necesaria en ella una transformaci\u00f3n fundamental, la cual no puede llevarse a cabo seg\u00fan m\u00e9todos tradicionales. Es tal la amplitud de la crisis, que su resoluci\u00f3n exige algo m\u00e1s que una revoluci\u00f3n: un cambio radical no solamente del sistema de propiedad y de las estructuras del poder, sino de la cultura y de la escuela, de la religi\u00f3n y de la fe, de la vida y de su sentido.<span id='easy-footnote-16-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-16-39848' title='P. GABAUDY, &lt;em&gt;La alternativa, &lt;\/em&gt;Edicusa, Madrid, 1973, p. 21.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Con estas palabras comienza Garaudy su \u00faltimo libro \u00abLa Alternativa\u00bb.<\/p>\n<p>A la cultura moderna hay que reconocerle el m\u00e9rito de haber reivindicado para el hombre el derecho a proceder con autonom\u00eda en su vida, en su historia, en el mundo y en las ciencias. Fue una lucha larga contra una concepci\u00f3n sacra que pretend\u00eda mantener al hombre bajo el despotismo de un orden c\u00f3smico y socio-natural pseudodivinizado.<\/p>\n<p>Fue en los albores de este humanismo moderno, cuando brill\u00f3 sobre todo un horizonte esperanzado para la humani\u00addad. El progreso, con sus nuevos descubrimientos t\u00e9cnico-cient\u00edficos se alz\u00f3, como la bandera m\u00e1gica que iba a re\u00adsolver los grandes problemas de la humanidad.<\/p>\n<p>Pero al avance t\u00e9cnico-cient\u00edfico no acompa\u00f1\u00f3 el desa\u00adrrollo \u00e9tico de la humanidad. Viejas y falsas ideas hicieron de soporte a los nuevos y magn\u00edficos cielos de la era tecno\u00adl\u00f3gica moderna.<\/p>\n<p>Es preciso descubrir, aunque s\u00f3lo sea en sus rasgos fun\u00addamentales, el tipo de sociedad que hemos ido creando y heredando bajo los auspicios modernos de la secularizaci\u00f3n, de la t\u00e9cnica y de la ciencia. Ah\u00ed se nos mostrar\u00e1 la ra\u00edz profunda de la crisis actual.<\/p>\n<p><strong><em>1. La nueva sacralizaci\u00f3n de la moderna sociedad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es lo primero que hay que constatar: la falsa desacra\u00adlizaci\u00f3n de la moderna sociedad. En esta sociedad no exis\u00adten unos fines <em>propiamente <\/em>humanos. Existen unos fines abstractos, deshumanizados, impuestos casi mec\u00e1nicamente a todos y cada uno de los individuos: el desarrollo por el desarrollo, la producci\u00f3n por la producci\u00f3n, la t\u00e9cnica por la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Ha sido el primer desencanto y la m\u00e1s burda regresi\u00f3n a un orden de nuevo mitificado: la sacralizaci\u00f3n del creci\u00admiento econ\u00f3mico en cuanto tal y de las nuevas condicio\u00adnes t\u00e9cnico-cient\u00edficas que hacen posible su expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>El hombre no entra como valor absolutamente priori\u00adtario, en el ordenamiento del desarrollo econ\u00f3mico. El desarrollo econ\u00f3mico se ha puesto a funcionar seg\u00fan un sistema coherente, pero inexorablemente a-humano y anti\u00adhumano, al que todos los hombres, y cada uno de ellos, tienen que supeditarse como elementos funcionales.<\/p>\n<p>En ese sistema el fin es producir y producir todo aquello que t\u00e9cnica y cient\u00edficamente sea posible, pero sin tener en cuenta los valores <em>espec\u00edficos <\/em>del hombre y de la humanidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la producci\u00f3n va encaminada, por fuerza misma del sistema, al m\u00e1ximo provecho individual posible, sin que medie valoraci\u00f3n \u00e9tica en los medios utilizados.<\/p>\n<p><strong>2. <em>Algunos presupuestos de esta moderna sociedad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Son los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>La sociedad debe construirse sobre la base del individuo. Un individuo humano ego\u00edsta, en mera yuxtaposici\u00f3n con los dem\u00e1s, que se relaciona con ellos ego\u00edsticamente, tratando siempre de guiarse por el inter\u00e9s propio. Este ego\u00edsmo individual, con el ob\u00adjetivo del lucro al frente, es el que mueve y dinamiza a todos los individuos de la sociedad.<\/li>\n<li>El ordenamiento de la sociedad se asienta en este fundamental principio de los ego\u00edsmos enfrentados. Cada uno busca su provecho contra los dem\u00e1s y por encima de los dem\u00e1s. No hay m\u00e1s que dejar a esta ley que se desarrolle espont\u00e1neamente. Ella regula auto\u00adm\u00e1ticamente las relaciones de la sociedad. Es decir, dejando al individuo en libertad absoluta e ilimitada, se tiene la ley que preside el desarrollo de la sociedad y lo gu\u00eda certeramente.<br \/>\nL\u00f3gicamente, en esta concurrencia de ego\u00edsmos in\u00adcontrolados, no cabe esperar el triunfo de la raz\u00f3n, de la verdad y de la justicia. Se impone selectiva\u00admente la ley del m\u00e1s fuerte, del m\u00e1s astuto, del domi\u00adnador y ambicioso.<\/li>\n<li>Este ordenamiento responde a una estructura pre\u00advia de toda la sociedad \u2014sea capitalista, sea socialista desp\u00f3tica\u2014 en el que una minor\u00eda se ha hecho con el dominio de los medios de producci\u00f3n y, consiguien\u00adtemente, con las riendas del poder, de la publicidad, del consumo, de la distribuci\u00f3n, de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica, de la manipulaci\u00f3n.<br \/>\nEn esta \u00abgran estructura\u00bb se busca producir siempre m\u00e1s, de la manera m\u00e1s amplia, m\u00e1s barata y m\u00e1s eficaz posible, con la vista fija en los objetivos por esta peque\u00f1a minor\u00eda.<br \/>\nEsta es la aberraci\u00f3n: se sacraliza una estructura que produce inmensamente con participaci\u00f3n de la gran mayor\u00eda, pero que luego; en su propiedad, di\u00adrecci\u00f3n, administraci\u00f3n, distribuci\u00f3n, inversi\u00f3n, pla\u00adnificaci\u00f3n, publicidad queda desterrada por una mi\u00adnor\u00eda.<\/li>\n<li>Esta estructura disfraza sus contradicciones bajo la m\u00e1scara de orden, de ley, de bien com\u00fan, de ele\u00advaci\u00f3n de vida y mayor bienestar del pueblo. Pero la verdad es que, cada vez mejor articulada y m\u00e1s sa\u00adgazmente equipada, va multiplicando su presencia do\u00adminadora en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la f\u00e1brica, en la Universidad, en la educaci\u00f3n, en las ciencias humanas, en la planificaci\u00f3n de la exis\u00adtencia de la mayor\u00eda por las leyes arbitrarias y mer\u00adcantilistas de una minor\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>3. <em>Los resultados de esta sociedad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Parece ser que est\u00e1n bien a la vista:<\/p>\n<ul>\n<li>La pol\u00edtica, tarea por antonomasia si las hay del bien com\u00fan, se ha convertido en instrumento directivo y opresivo, y que est\u00e1 en manos de una minor\u00eda. La pol\u00edtica sigue apareciendo como el menester de una \u00e9lite segregada y encumbrada, con ausencia total del pueblo, burlado y enga\u00f1ado peri\u00f3dicamente por la pantomina demag\u00f3gica del \u00abvoto\u00bb o de las \u00abeleccio\u00adnes populares\u00bb.<\/li>\n<li>La minor\u00eda no puede encubrir para siempre los grandes fallos del sistema. Surgen inevitablemente las cr\u00edticas, las protestas, las luchas organizadas. Para entonces, la respuesta es clara: represi\u00f3n, re\u00adprimir y dominar por la fuerza.<br \/>\nEsta sociedad ofrece bienes, crea expectativas, esti\u00admula necesidades, pero no altera ninguna ley funda\u00admental suya. Ley suya fundamental es que los indi\u00adviduos entran en ella seg\u00fan una posici\u00f3n y papel concreto para asegurar el gran objetivo central: producir. As\u00ed el hombre queda definido como herramienta y pura mercanc\u00eda. Cuanto \u00e9l es y hace se ordena, como medio, al gran fin del desarrollo por el desa\u00adrrollo.<\/li>\n<li>Dentro de esta sociedad, ocupa un puesto parti\u00adcular la juventud. Esta debe asegurar la continuidad del sistema, pero para integrarla en \u00e9l, se necesita tiempo, preparaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n.<br \/>\nSin embargo, hoy la juventud se levanta contra esta sociedad: no quiere heredarla, rechaza sus institu\u00adciones, sus leyes, sus valores. Ha descubierto, de una manera u otra, su car\u00e1cter autoritario, manipulador, destructor de la personalidad.<br \/>\nPor eso, la postura l\u00f3gica y honesta de un gran sector juvenil que huye de la familia, que rechaza los siste\u00admas educativos tradicionales, que presenta una nueva forma de vivir la sexualidad, que rechaza la investi\u00adgaci\u00f3n universitaria abstracta, el saber inadaptado a las verdaderas necesidades y problemas de la sociedad, que se niega a entrar en una pol\u00edtica falsa de una minor\u00eda degradada, que condena la guerra, la desi\u00adgualdad injusta, la ley irracional del desarrollo por el desarrollo.<br \/>\nLa juventud descubre en la actual sociedad tecno\u00adcr\u00e1tica un vac\u00edo inmenso de humanidad, de \u00e9tica, cubierto cada vez m\u00e1s con las leyes feroces y autori\u00adtarias de un desarrollo exclusivamente econ\u00f3mico, manipulado por minor\u00edas interesadas.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Sentido \u00faltimo de la crisis<\/h2>\n<p>\u00abBajo todas estas reivindicaciones se oculta una aspi\u00adraci\u00f3n m\u00e1s profunda y m\u00e1s universal: las personas y los grupos sociales est\u00e1n sedientos de una vida plena y de una vida libre, digna del hombre, poniendo a su servicio las inmensas posibilidades que les ofrece el mundo actual\u00bb.<span id='easy-footnote-17-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-17-39848' title='GS, 9.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00abLa conciencia m\u00e1s viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo, surja el prop\u00f3sito de establecer un orden pol\u00edtico-jur\u00eddico que proteja mejor en la vida p\u00fablica los derechos de la persona\u00bb.<span id='easy-footnote-18-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-18-39848' title='GS. 73.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Lo dicho hasta aqu\u00ed, nos muestra a qu\u00e9 obedece la diso\u00adluci\u00f3n de la sociedad en que vivimos. Una conciencia cada vez m\u00e1s pura y m\u00e1s aguda se levanta contra toda clase de explotaci\u00f3n, venga de donde viniere. Una explotaci\u00f3n que, siempre, en grandes absolutos o relativos, se erige sobre el prejuicio fundamental de que el hombre es y nace con una cong\u00e9nita inferioridad. Esa inferioridad se la justifica de mil maneras y se la organiza luego, seg\u00fan las diversas co\u00adyunturas hist\u00f3ricas, en potentes estructuras sociales.<\/p>\n<p>Sobre ese prejuicio se legitima la autoridad como fen\u00f3\u00admeno de exenci\u00f3n, de fuerza, de dominio, de protecci\u00f3n, de arbitrariedad produciendo simult\u00e1neamente el bloqueo de un normal desarrollo de la persona humana.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno autoridad se inscribe sobre todo en los pri\u00admeros pasos de la vida, como un proceso de frustraci\u00f3n in\u00adconsciente pero real y que tiende a crear los primeros e irremediables reflejos de una sumisi\u00f3n anormal. El ser humano se presenta como el material humano m\u00e1s apto para la manipulaci\u00f3n en las primigenias relaciones materno y paterno-filiales. Posteriormente esos reflejos se transpo\u00adnen operativamente a las nuevas relaciones de ni\u00f1o-adulto, joven-viejo, alumno-profesor, dirigido-director, obrero-pa\u00adtrono, soldado-jefe, etc.<\/p>\n<p>Una sociedad, como se ve, <em>dualista, <\/em>irracionalmente desigual, irreconciliable, que s\u00f3lo puede subsistir mientras subsista la alienaci\u00f3n de la persona explotada y la de aque\u00adllos que, sabi\u00e9ndolo o no, alimentan esa alienaci\u00f3n desde estructuras e ideolog\u00edas obviamente autoritarias y desper\u00adsonalizadoras.<\/p>\n<h2><strong>La persona humana, sujeto de comunidad<\/strong><\/h2>\n<h3><em>1. <\/em><em>La persona humana sujeto de comunidad<\/em><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa persona humana tiene, por su misma naturaleza, absoluta necesidad de la vida social\u00bb.<span id='easy-footnote-19-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-19-39848' title='GS, 25.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl hombre no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de s\u00ed a los dem\u00e1s\u00bb.<span id='easy-footnote-20-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-20-39848' title='GS, 24.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La persona humana es, por constituci\u00f3n, comunitaria. Su mismo ser de persona implica, aparte su individualidad con una estructura propia, \u00fanica e irrepetible, una trans\u00adcendencia sobre s\u00ed hacia lo otro y, en especial, hacia los otros que comparten id\u00e9ntica realidad a la suya. Su desa\u00adrrollo y misi\u00f3n de persona dejar\u00edan de cumplirse sin esta referencia radical al mundo de los otros. Una referencia que la cumple en conocimiento y amor, al descubrirlos como otros y afirmarlos desinteresadamente en la objetividad de su dignidad y derechos personales.<\/p>\n<p>Ser\u00eda, pues, equivocada otra concepci\u00f3n que pretendiera reducir la persona humana a simple ser individualizado, cerrado en s\u00ed mismo, sin exigencia de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero, esta exigencia de relaci\u00f3n no se convierte autom\u00e1\u00adticamente en acci\u00f3n. Es una capacidad que, por ser s\u00f3lo capacidad, puede ser estimulada o bloqueada, actualizada o frustrada.<\/p>\n<h3><em>2. <\/em><em>La comunitariedad de la persona sujeta <\/em><em>a condicionamientos sociales<\/em><\/h3>\n<p>Esta ambig\u00fcedad o indeterminaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n comunitaria de la persona humana \u2014de su ser para convivir con seres id\u00e9nticos a s\u00ed misma\u2014 va a depender mucho en su desarrollo de las condiciones que encuentre en la comunidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa \u00edndole social del hombre demuestra que el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la propia sociedad est\u00e1n mutuamente condicionados\u00bb.<span id='easy-footnote-21-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-21-39848' title='GS, 25.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y es que la persona humana, precisamente porque es comunitaria, no puede autoprogramarse al margen de la comunidad. No s\u00f3lo porque est\u00e1 hecha para vivir en comu\u00adnidad en actitud de activo conocimiento y amor, sino por\u00adque tiene que vivir de la comunidad en actitud de pasivo acogimiento. Y esto, sobre todo, en los primeros a\u00f1os de su vida, dada la inconsistencia de su yo. Un condiciona-miento, pues, que resulta dominante por parte de la socie\u00addad en las primeras fases de la vida y, no raramente, en las otras posteriores.<\/p>\n<h3>3. <em>La persona humana fundamento, <\/em><em>centro y fin de todo orden comunitario.<\/em><\/h3>\n<p>Por otra parte, la configuraci\u00f3n que la sociedad presta a la sociedad o que determinadas personas prestan a la so\u00adciedad, es lo que posibilita y explica la lucha incesante por cambiar y mejorar determinadas formas de estructuras la comunidad humana. Tal como hemos visto, han prevale\u00adcido a lo largo de la historia estructuras e ideas que tien\u00adden a explotar, rebajar y dominar la persona humana y, por consiguiente, a consolidar formas comunitarias privi\u00adlegiadas, discriminatorias, injustas.<\/p>\n<p>Modernamente, nuevos sistemas totalitarios o autori\u00adtarios recaen en el vicio de siempre: no considerar la per\u00adsona humana como un ser original, dotado con dignidad y valores espec\u00edficos, <em>anterior <\/em>a toda forma social existente <em>y en contra <\/em>de cuantas formas no respetan esa dignidad.<\/p>\n<p>Se parte del supuesto \u2014expl\u00edcito o impl\u00edcito\u2014 de que el hombre no tiene realidad propia, sino que la debe exclusi\u00advamente a la sociedad \u2014\u00fanica realidad verdadera, por encima de la persona\u2014 y que es \u00e9sta, a trav\u00e9s de una mi\u00adnor\u00eda de <em>grandes, <\/em>de un partido \u00fanico o de partidos <em>aparen\u00ad<\/em><em>temente <\/em>representativos, quien fija de verdad sus valores y las normas que debe seguir si quiere subsistir en esta sociedad. Es \u00e9sta una autoridad pervertida que <em>\u00abse <\/em>sirve\u00bb de las personas pero no las sirve:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLas instituciones humanas, privadas o p\u00fablicas, es\u00adfu\u00e9rcense por ponerse al servicio de la dignidad hu\u00admana y del fin del hombre.<span id='easy-footnote-22-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-22-39848' title='GS, 29.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl orden social y su progresivo desarrollo deben en todo momento subordinarse al bien de la persona, ya que el orden real debe someterse al orden per\u00adsonal, y no al contrario\u00bb.<span id='easy-footnote-23-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-23-39848' title='GS, 26.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSe reprueban todas las formas pol\u00edticas que&#8230; des\u00adv\u00edan el ejercicio de la autoridad de la prosecuci\u00f3n del bien com\u00fan, para ponerlo al servicio de un grupo o de los propios gobernantes\u00bb.<span id='easy-footnote-24-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-24-39848' title='GS, 73.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Aqu\u00ed radica la fuerza, el secreto y la novedad de toda convivencia humana que quiera de verdad estructurarse con arreglo a lo que es el ser humano.<\/p>\n<p>Hay que partir de este supuesto para todo tipo de comu\u00adnidad humana aut\u00e9ntica: la persona.<\/p>\n<p>El principio fundamental de toda convivencia humana y de todo orden econ\u00f3mico-social-pol\u00edtico es la dignidad de la persona. La ordenaci\u00f3n de la comunidad no puede tener como soporte las viejas de las castas, o las m\u00e1s moder\u00adnas del superhombre, del racismo, de los nacionalismos a ultranza, de los imperios, econ\u00f3micos, de las clases.<\/p>\n<p>La persona humana excluye todo enfoque autoritario que ensalza la ley del m\u00e1s ego\u00edsta, del m\u00e1s fuerte, del m\u00e1s avispado, del m\u00e1s afortunado; todo enfoque legalista que sanciona como natural y justo todo orden social existente y que lo impone ciegamente contra toda leg\u00edtima exigencia de cambio; todo enfoque que propugna la sujeci\u00f3n pasiva e irracional de la persona y la mantiene perpetuamente infantil:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPara cumplir todos estos objetivos hay que proceder a una renovaci\u00f3n de los esp\u00edritus y a profundas re\u00adformas de la sociedad\u00bb.<span id='easy-footnote-25-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-25-39848' title='GS, 26.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>\n<p>L\u00f3gicamente, para este nuestro estudio resulta decisivo el concepto que se tenga de la persona humana. Digamos, sin m\u00e1s, que la persona humana es un organismo vi\u00advo, que procede seg\u00fan un plan unitario, pero que al mis\u00admo tiempo muestra una capacidad supramaterial auto-consciente y autodeterminante. Tal capacidad le permite proyectarse hist\u00f3ricamente en formas culturales diversas, sin que jam\u00e1s pueda llegar a un conocimiento exhaustivo de la realidad o a unas formas de cultura perfectas. Es un esp\u00edritu limitado.<\/p>\n<p>Esta misma capacidad le permite enfrentarse consigo misma, para realizarse conforme a sus posibilidades o en contra de ellas. Es ella la que conoce, delibera y decide. Nunca, por muy inserta que se encuentre en los estratos biol\u00f3gicos y culturales, puede consider\u00e1rsela inexorable\u00admente ligada a ellos. Puede conocerlos, ordenarlos y diri\u00adgirlos.<\/p>\n<p>La persona, finalmente, por estar abierta a s\u00ed y al mundo, por ser realidad aut\u00f3noma y transcendente, puede rela\u00adcionarse con el mundo de otras personas como ella, cono\u00adcerlas, respetarlas, promoverlas en sus valores. Reconocer libremente estos valores es lo que le hace crecer y madurar como persona.<\/p>\n<p>Este modo de ser personal \u2014propio del hombre\u2014 en\u00adtra\u00f1a una fundamental a la idoneidad para el bien, la verdad, la responsabilidad, la libertad, la sinceridad, la justi\u00adcia, la misericordia, el amor y, en general, para todo aque\u00adllo que significa obrar el bien, conoci\u00e9ndolo y practic\u00e1ndolo libremente.<\/p>\n<p>Estos son los <em>poderes <\/em>radicales de toda persona humana que hay que admitir, respetar, educar y promover en todo tipo de relaciones y estructuras de vida comunitaria.<\/p>\n<h3>4. <em>Las relaciones propias para un orden <\/em><em>de comunidad de personas.<\/em><\/h3>\n<p>Las relaciones que deben establecerse consiguientemen\u00adte en todo tipo de comunidad humana son relaciones de fraternidad.<\/p>\n<p>Estas relaciones de fraternidad son las <em>b\u00e1sicas <\/em>y las que corresponden a todo ser humano, en cuanto sujeto activo o pasivo de las mismas, ya que por ellas yo considero a to\u00addos los hombres miembros de la gran familia humana, me considero id\u00e9ntico con cada uno de ellos y comparto soli\u00addariamente su condici\u00f3n y destino. Unas relaciones que, por tratarse de hombre a hombre y de persona a persona, son de igualdad y, por ende, universales.<\/p>\n<p>Quien no desarrolla en s\u00ed esta relaci\u00f3n de fraternidad es infiel a su condici\u00f3n de persona, se inhabilita para una aut\u00e9ntica convivencia humana y f\u00e1cilmente se convierte en un ego\u00edsta frustrado y opresor que busca s\u00f3lo, y bajo diversas formas, compensar su vac\u00edo de ser que no ama \u2014que no ha aprendido y ejercitado su poder de amor fra\u00adterno\u2014 y que busca ansiosamente \u2014desde su soledad inse\u00adgura \u2014 ser amado\u2014 .<\/p>\n<p>Estas relaciones son <em>inter-personales <\/em>y anteceden y en\u00adtran como fundamento en todas las otras relaciones matri\u00admoniales, familiares, amicales, raciales, nacionales, in\u00adternacionales. Olvidar este orden fundamental de la frater\u00adnidad y de sus relaciones correspondientes equivale a en\u00adtrar de una manera u otra en un orden de inhumanidad y ego\u00edsmo en toda suerte de relaciones concretas, bien sea en el matrimonio, en la familia, en la educaci\u00f3n, en el trabajo, en el amor y no digamos en las otras relaciones de tipo econ\u00f3mico-social.<\/p>\n<h3>5. <em>Sentido y finalidad de la autoridad<\/em><em> en un orden de comunidad de personas.<\/em><\/h3>\n<p>Desde cuanto llevamos dicho, resulta inconcebible un concepto de autoridad que no est\u00e9 al servicio de la persona y de la comunidad de personas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa comunidad pol\u00edtica nace para buscar el bien co\u00adm\u00fan, en el que encuentran justificaci\u00f3n plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. El bien com\u00fan abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con ma\u00adyor plenitud y facilidad su propia perfecci\u00f3n\u00bb.<span id='easy-footnote-26-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-26-39848' title='GS, 74.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Queda, por tanto, claro que la autoridad en un r\u00e9gimen comunitario de personas no es algo que procede arbitra\u00adriamente de la voluntad del que manda, de la ley o de las instituciones vigentes en la sociedad.<\/p>\n<p>La autoridad tiene un \u00e1mbito objetivo de realidad que la delimita: la persona, y un objetivo que la especifica: el bien com\u00fan, que no es sino la prosecuci\u00f3n y la resultante del bien de las personas en comunidad.<\/p>\n<p>Esta legitimaci\u00f3n de la autoridad es fundamental y aca\u00adba con todos los abusos a que nos tiene habituada. Abusos que revisten mil formas, pero que tienen siempre una misma v\u00edctima: la persona.<\/p>\n<p>El Concilio subraya diversos aspectos que se refieren a la autoridad y que, por su origen o modo de realizarse, acaban por pervertir su verdadero significado y finalidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Una autoridad que persigue fines que no son los es\u00adpec\u00edficos de la dignidad humana, (GS, 64.[\/note] que confiere el poder o lo consolida irracionalmente en minor\u00edas po\u00adpoderosas nacionales o internacionales,<span id='easy-footnote-27-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-27-39848' title='GS, 65.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> que se des\u00adv\u00eda en su ejercicio poni\u00e9ndose al servicio de un grupo o de los propios gobernantes,<span id='easy-footnote-28-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-28-39848' title='GS, 73.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> que se ejerce mec\u00e1\u00adnica o desp\u00f3ticamente,<span id='easy-footnote-29-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-29-39848' title='GS, 74.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> que funciona sin apenas participaci\u00f3n del pueblo y sin libertad de los ciuda\u00addanos,<span id='easy-footnote-30-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-30-39848' title='GS, 73.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> que mantiene estructuras que cierran el paso a la participaci\u00f3n en sus m\u00e1s diversas formas y nive\u00adles,<span id='easy-footnote-31-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-31-39848' title='GS, 73-75.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span> que no hace concretamente eficaz la procla\u00admaci\u00f3n te\u00f3rica de los derechos de la persona humana.<span id='easy-footnote-32-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-32-39848' title='\u00abNo basta que los Estados proclamen en sus leyes fundamen\u00adtales ciertos derechos del hombre o del ciudadano o que se comprometan internacionalmente a reconocerlos en sus respectivas legislaciones in\u00adternas&amp;#8230; Un tal sistema es y ser\u00e1 constitucionalmente injusto hasta tanto aquellos derechos no sean concretamente exigibles para cada uno de los individuos, o sea, que est\u00e9n garantizados con un eficaz poder de acci\u00f3n. Parece por tanto necesario determinar, ante todo, el preciso contenido de cada uno de aquellos y las condiciones concretas en que son exigibles para cada uno ser\u00e1 necesario despu\u00e9s reformar las es\u00adtructuras existentes, de modo que quede designado claramente el sujeto de la correspondiente obligaci\u00f3n e instituir otras estructuras nuevas para que los poderes p\u00fablicos den garant\u00eda sin las cuales los derechos sociales no ser\u00e1n nunca derechos subjetivos verdaderos y propios\u00bb (Car\u00adta del Cardenal Secretario de Estado a la 39 Semana Social Italiana, 5-11-1968).'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Tal tipo de autoridad es natural que se gane el repudio y a\u00fan la en\u00e9rgica oposici\u00f3n, y la lucha de quienes opten por defender la dignidad y derechos de la persona humana y entiendan que esa es la misi\u00f3n de la autoridad.<\/p>\n<p>S\u00f3lo una autoridad que tiene como base y objetivo el bien de la persona y de la comunidad de personas puede ejercitarse con la responsabilidad de cada uno y el libre asentimiento de todos.<\/p>\n<h2><strong>El cristiano, sujeto y miembro de la comunidad eclesial<\/strong><\/h2>\n<p>El cristiano, por ser cristiano, no deja de ser persona humana ni pierde ninguna de las cualidades que a \u00e9sta le son propias. Ni reniega del car\u00e1cter inter-personal y fra\u00adterno con que debe estructurar su vida comunitaria.<\/p>\n<p>Sin embargo, su vida, sus actitudes, sus relaciones y su estructura de comunidad entran en un nuevo plan \u00abpara conseguir la unidad completa en Cristo\u00bb.<span id='easy-footnote-33-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-33-39848' title='LG, 1.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><em>1. La Iglesia comunidad sacramental de salvaci\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>El plan de salvaci\u00f3n arranca de la voluntad divina del Padre que lib\u00e9rrima y amorosamente quiso que todos los hombres participasen de la vida divina y se congregasen en una \u00fanica y gran familia.<\/p>\n<p>Este plan divino de salvaci\u00f3n ha venido a nosotros en la historia y en formas concretas, bien visibles.<\/p>\n<p>Salvaci\u00f3n que, desde el principio, el mundo en un di\u00e1\u00adlogo interior consigo mismo descubre, aunque de una mane\u00adra vaga y deficiente. La gracia salvadora tiene sus primeras y d\u00e9biles manifestaciones en la realidad viva del mundo creado.<\/p>\n<p>Esta salvaci\u00f3n se hace m\u00e1s concreta y m\u00e1s visible en la historia del pueblo de Israel.<\/p>\n<p>Finalmente, el proyecto divino de salvaci\u00f3n alcanza su grado m\u00e1ximo de visibilidad y eficacia en Cristo Jes\u00fas. Jes\u00fas es la encarnaci\u00f3n humana del amor salvador del Pa\u00addre en una forma plena y definitiva. Amor salvador que, por pertenecer a una persona divina, es divino y causador de gracia para todos los hombres y que, por ser humano y pertenecer a la humanidad terrestre y visible de Jes\u00fas, es <em>sacramental. <\/em>La salvaci\u00f3n que Dios Padre determina comu\u00adnicar a los hombres tiene asiento, manifestaci\u00f3n y visibi\u00adlidad en Cristo Jes\u00fas. Cristo es signo sensible y eficaz de esta gracia salvadora del Padre: es <em>el <\/em>sacramento de la sal\u00advaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl hombre Jes\u00fas, manifestaci\u00f3n terrestre personal de la gracia divina redentora, es el sacramento, el sacramento primordial, porque este hombre, Hijo de Dios, es querido por el Padre como la \u00fanica v\u00eda de acceso a la realidad de la salvaci\u00f3n\u00bb.<span id='easy-footnote-34-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-34-39848' title='LG, 2. E. SCHILLEBEECKX &lt;em&gt;Cristo Sacramento del encuentro con &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Dios, &lt;\/em&gt;Dinor, Pamplona, 1971, p. 31.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Este plan divino de salvaci\u00f3n es realizado por Cristo en todo el trayecto de su vida, desde el momento primero de su Encarnaci\u00f3n hasta el \u00faltimo y supremo de su glori\u00adficaci\u00f3n. Cristo salvador \u2014el \u00fanico que ahora existe\u2014 es el Cristo ascendido y glorificado, el Cristo celeste.<\/p>\n<p>Por lo cual, este Cristo ha dejado de ser para nosotros el signo sensible y visible de la gracia salvadora. Al some\u00adter su humanidad a la muerte, la expulsamos de este mundo y se ha convertido ahora en gloriosa.<\/p>\n<p>Por esto mismo, la Iglesia, continuadora de Cristo, ha asumido esta funci\u00f3n de expresar sensible y visiblemente, sacramentalmente, el proyecto divino de salvaci\u00f3n. Ella ha sido constituida en instrumento eficaz de salvaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abDios form\u00f3 una congregaci\u00f3n&#8230; y la constituy\u00f3 Igle\u00adsia a fin de que fuera para todos y cada uno el sacra\u00admento visible de esta unidad salut\u00edfera\u00bb.<span id='easy-footnote-35-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-35-39848' title='LG, 2.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa Iglesia es sacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb.<span id='easy-footnote-36-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-36-39848' title='LG, 7.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La Iglesia, pues, es el cuerpo sustitutivo del cuerpo glo\u00adrioso de Cristo.<\/p>\n<p>Pero esta salvaci\u00f3n, al haber sido realizada para todos en Cristo mediante la reconciliaci\u00f3n de todos los hombres con Dios y de todos los hombres entre s\u00ed, debe ser ahora presentada, anunciada y testimoniada id\u00e9nticamente por la Iglesia. La Iglesia, sacramento de Cristo, tiene que anun\u00adciar la unidad de los hombres con Dios y de los hombres entre s\u00ed, tal como se ha cumplido definitivamente en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esta constituci\u00f3n y misi\u00f3n de la Iglesia condiciona y determina el car\u00e1cter que en ella deben tener todos los ele\u00admentos visibles de su organizaci\u00f3n y administraci\u00f3n: servir sensible y eficazmente \u2014sacramentalmente\u2014 la salvaci\u00f3n de Cristo al mundo.<\/p>\n<h3><em>2. <\/em><em>La Iglesia Pueblo de Dios<\/em><\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de no pocas dificultades, el Concilio Vaticano <strong>II <\/strong>logr\u00f3 elaborar un documento sobre la Iglesia en que la con\u00adsideraci\u00f3n de ella como <em>Pueblo de Dios <\/em>precediera a la con\u00adsideraci\u00f3n de las distintas funciones que hay en ella, des\u00adtacando as\u00ed, como conviene, lo que es <em>realmente com\u00fan <\/em>a cuantos pertenecemos a ella.<\/p>\n<p>Todos los cristianos formamos parte viva de este \u00fanico Pueblo de Dios, al poseer la dignidad fundamental de hijos de Dios y hermanos en Cristo. Todos nos sentimos en \u00fanica comuni\u00f3n al profesar la misma fe, la misma esperanza, el mismo amor, la misma santidad, el mismo sacerdocio, tes\u00adtimoniando as\u00ed la salvaci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas. Es \u00e9ste un pue\u00adblo universal que abarca, de alguna manera, a todos los hombres y pueblos.<\/p>\n<h3><em>3. <\/em><em>Sentido y misi\u00f3n de la autoridad en esta nueva comunidad.<\/em><\/h3>\n<p>Desde una concepci\u00f3n aut\u00e9ntica de lo que es la comuni\u00addad eclesial, es claro que la autoridad no puede concebirse ni primaria ni remotamente como un poder de mando ni como un poder de hacer cumplir unas leyes. Ni puede tampoco la autoridad desconocer que el Fundador de la Igle\u00adsia es Cristo, que en ella habita su Esp\u00edritu gui\u00e1ndola, que su raz\u00f3n de ser es vivir conforme a la imagen del Hijo mismo del Padre por la gracia de la filiaci\u00f3n adoptiva, que todos, desde los presupuestos elementales de personas, tenemos que vivir activamente en esta comunidad, creciendo cons\u00adtantemente en la fe, en el amor y en la esperanza.<\/p>\n<p>En este sentido la autoridad eclesial, si se trata de la jer\u00e1rquica, es como un medio para agregar a todos los hom\u00adbres por los sacramentos a esta nueva comunidad y un me\u00addio tambi\u00e9n para expresar y asegurar la unidad y comuni\u00f3n de todo ese pueblo en las relaciones nuevas de la filiaci\u00f3n divina y de la fraternidad.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo, pues, deja de ser dominante y opresora, imposi\u00adtiva y despersonalizante sino que se centra toda ella en cul\u00adtivar y promover al m\u00e1ximo las relaciones inter-personales de todo ese pueblo desde las nuevas perspectivas de la filia\u00adci\u00f3n y fraternidad evang\u00e9licas en marcha ascendente hacia la plenitud de vida en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<h2>El religioso sujeto de comunidad en la Iglesia<\/h2>\n<p>La vida comunitaria <em>religiosa <\/em>no puede partir de otros presupuestos, para ser correctamente entendida, que de los personalistas y cristianos.<\/p>\n<p>El plan divino de salvaci\u00f3n va dirigido a todos los hom\u00adbres. Aceptar ese plan es, ni m\u00e1s ni menos, que compro\u00admeterse a seguir a Jes\u00fas, haciendo nuestro su modo de vivir. Es un nacer a un nuevo modo de vivir que comporta, como consecuencia, la muerte a otros posibles modos.<\/p>\n<p>En este proyecto la novedad radical proviene del hecho de que Dios nos ama y nos ama salv\u00e1ndonos y nos salva haci\u00e9ndonos hijos suyos, participando de la filiaci\u00f3n misma de su Hijo Unig\u00e9nito. Por esta filiaci\u00f3n entramos a formar parte de la familia divina, y poseemos la vida, los bienes y hasta los derechos del hijo leg\u00edtimo, qued\u00e1ndonos como deu\u00adda la conciencia de esta radical gracia y la gratitud per\u00admanente.<\/p>\n<p>Al ser hijos de un mismo Padre, todos somos hermanos. No por naturaleza, sino por gracia.<\/p>\n<p>Este plan divino de salvaci\u00f3n determina el sentido y orientaci\u00f3n total de nuestra vida, en el sentido de vivir como Jes\u00fas, el Hijo natural y nuestro hermano mayor. Nuestra tarea no es otra que imitarle, reproduciendo su actitud \u2014hasta la muerte\u2014 de fidelidad absoluta al Pa\u00addre y de amor entra\u00f1able a los hermanos.<\/p>\n<p>Es nuestro plan y nuestra norma, sin que de \u00e9l debamos prescindir para nada en nuestro modo de ser individual y comunitario.<\/p>\n<h3><em>1. Lo espec\u00edfico de la comunidad religiosa.<\/em><\/h3>\n<p>La comunidad religiosa se inscribe, por necesidad, den\u00adtro de este plan \u00fanico de salvaci\u00f3n que se realiza en la Iglesia.<\/p>\n<p>Los religiosos se proponen, como todo cristiano, seguir a Jes\u00fas, imitando su modo de vivir. Un vivir que arranca del hecho radical de la filiaci\u00f3n divina y de la fraternidad en Cristo.<\/p>\n<p>Pero, hay algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los cristianos, siguiendo a Cristo, lo hacen desde la encarnaci\u00f3n, gerencia y programaci\u00f3n directa de las di\u00admensiones y valores de este mundo. Todo esto es de Dios y entra en su plan salvador y se convierte en camino y ma\u00adteria id\u00f3nea para el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pero, el seguimiento de Jes\u00fas, sin excluir nada de lo que es esencial para todo cristiano, toma una forma y dimensi\u00f3n peculiar en el religioso.<\/p>\n<p>El religioso se compromete a vivir como Jes\u00fas, en fide\u00adlidad al Padre y entrega a los hermanos, <em>pobre y virginal\u00ad<\/em><em>mente. Y <\/em>es esto precisamente lo que caracteriza su segui\u00admiento.<\/p>\n<p>El cristiano, m\u00e1s a\u00fan que todo hombre, tiene que amar a todos los hombres con un amor b\u00e1sico de fraternidad \u2014que es universal\u2014 pero, al mismo tiempo, este amor lo hace real e inmediato en la forma del matrimonio seg\u00fan exigencias concretas y peculiares. No deja a un lado su actitud de amor fraterno universal, pero lo recorta y aplica inmediatamente al \u00e1mbito peculiar de la realidad conyugal-familiar.<\/p>\n<p>Igualmente, sin negar sus relaciones de fraternidad con todos los hombres, \u00e9stas las vive de hecho en el plano in\u00admediato de las relaciones t\u00edpicas marido-mujer y padres-hijos.<\/p>\n<p>El religioso, por vocaci\u00f3n, se consagra al seguimiento de Jes\u00fas en su amor <em>pobre y virginal, <\/em>como raz\u00f3n directa y t\u00edpica del propio vivir. No s\u00f3lo en la ra\u00edz y en su alcance generales, sino en el ejercicio y forma concretos elige como norma y manera propia de amar, el amor pobre y virginal de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En consecuencia, esta forma de amar le constituye en una directa, inmediata y permanente cercan\u00eda con todos los hombres. Lo que en el cristiano es actitud impl\u00edcita y acaso remota de amor universal, por estar ce\u00f1ido a un ob\u00adjeto concreto de amor y a unas exigencias peculiares, en el religioso se convierte en actitud expl\u00edcita e inmediata, por no estar ce\u00f1ido a un objeto concreto y unas expresiones peculiares. Lo expl\u00edcito, lo concreto y lo peculiar en \u00e9l es poner de relieve su forma evang\u00e9lica de amar, de ser her\u00admano para todos los hombres, en la m\u00e1s radical disponi\u00adbilidad de pobreza .y virginidad, exactamente como Cristo mismo.<\/p>\n<p>Esta forma de imitar a Jes\u00fas en su amor, es precisamente lo que fundamenta y especifica la vida de los religiosos.<\/p>\n<p>Por donde se ve claro que la vida religiosa no se funda propiamente en presupuestos naturales, en el sentido de que los que se juntan en ella lo hagan para desarrollar cier\u00adtos aspectos de su personalidad natural o para lograr ciertos objetivos que,por s\u00ed solos, no lograr\u00edan.<\/p>\n<p>La vida religiosa nace desde la base primordial de la filiaci\u00f3n divina adoptiva y de la nueva fraternidad en Cristo. Cuantos abrazan este g\u00e9nero de vida, lo hacen movidos por la raz\u00f3n espec\u00edfica de vivir corno Cristo en amor filial al Padre y en amor de fraternidad virginal y pobre a los her\u00admanos.<\/p>\n<p>No quiere decir esto que las relaciones inter-personales queden anuladas o desaparezcan en los miembros de esta nueva comunidad.<\/p>\n<p>Los religiosos son, como todos los dem\u00e1s hombres, per\u00adsonas y tienen que vivir respetando \u00edntegramente su con\u00addici\u00f3n de personas y las relaciones propias que entre \u00e9stas nacen.<\/p>\n<p>Pero, sobre esto o, junto a esto, los religiosos establecen entre s\u00ed y con los dem\u00e1s hermanos una forma espec\u00edfica de amor fraterno virginal y pobre.<\/p>\n<p>Este origen y fundamento de la vida y comunidad reli\u00adgiosa es tarea para toda la vida, ya que el crecimiento de nosotros \u2014hijos adoptivos\u2014 en la imagen y semejanza de Jes\u00fas es proyecto a realizar permanentemente.<\/p>\n<p>Dentro de la comunidad religiosa, cada religioso:<\/p>\n<ul>\n<li>Se personaliza comprometi\u00e9ndose libremente a vi\u00advir de acuerdo con el proyecto de vida propio de todos los religiosos. Un proyecto que lo vive d\u00eda a d\u00eda, en permanente empe\u00f1o de fidelidad, con audacia renova\u00addora frente a las exigencias nuevas de la sociedad.<\/li>\n<li>Se personaliza conviviendo con otros religiosos, acept\u00e1ndolos en el mismo proyecto de vida \u2014vivido por cada uno de ellos desde la singular riqueza de su personalidad\u2014 y dispuesto a ayudar y a ser ayudado, a enriquecer y a ser enriquecido, a dar y recibir y, sobre todo, a amar y a ser amado desde la dimensi\u00f3n t\u00edpica de un amor fraterno virginal y pobre. Un per\u00adsonalizarse, pues, desde compartir un mismo pro\u00adyecto de vida que crea espont\u00e1neamente el encuentro y el di\u00e1logo, en orden a una mutua maduraci\u00f3n y fidelidad.<\/li>\n<li>Se personaliza conviviendo en esta comunidad, la cual se estructura desde el funcionamiento activo de lo que en realidad son sus miembros: personas hu\u00admanas, hijos de Dios, hermanos en Cristo, consa\u00adgrados a vivir el amor en su m\u00e1s definitivo significado. Donde, por consiguiente, la programaci\u00f3n concreta de la comunidad en sus m\u00e1s variados aspectos, es cues\u00adti\u00f3n y competencia de la iniciativa, responsabilidad, y empe\u00f1o de cuantos en ella viven.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>2. <em>Sentido y finalidad de la autoridad <\/em><em>en la comunidad religiosa.<\/em><\/h3>\n<p>Si nos atenemos fielmente a cuanto llevamos dicho, es f\u00e1cil deducir que la autoridad no est\u00e1 ni sirve, en la comu\u00adnidad religiosa, para reemplazar la responsabilidad de las personas que en ella viven, ni est\u00e1 ni sirve para erigirse en custodio de un orden o de unas <em>reglas, <\/em>ni para hacerse valer como un poder de dignidad.<\/p>\n<p>El mal llamado \u00absuperior\u00bb es un hermano y un miembro m\u00e1s de la comunidad, en situaci\u00f3n id\u00e9ntica a los otros por lo que respecta al proyecto y compromisos de vida.<\/p>\n<p>Si la autoridad era vista en el pasado como un poder m\u00e1ximo de intervenci\u00f3n en la comunidad, de intervenci\u00f3n unilateral y de intervenci\u00f3n arbitraria, hoy es vista m\u00e1s bien en el extremo opuesto de una m\u00ednima intervenci\u00f3n o mejor de una intervenci\u00f3n respetuosa, absolutamente res\u00adponsable, surgida y determinada en el seno vivo de la comunidad.<\/p>\n<p>Y es que la autoridad se encuentra con algo tan real y serio como una comunidad de personas \u2014y entre ellas, ella misma\u2014 consagradas de por vida a un proyecto de vida evang\u00e9lico \u2014el mismo de Jes\u00fas\u2014, que no lo inventa la auto\u00adridad, ni lo define, ni lo impone, sino simplemente lo res\u00adpeta, lo promueve, lo sirve.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 manera?<\/p>\n<p>El \u00absuperior\u00bb debe sentirse profundamente hermano, en igualdad absoluta con los otros hermanos, sin eximirse de nada por nada, sin atribuirse privilegios, con la misi\u00f3n de asegurar y potenciar la fraternidad. No es \u00e9sta misi\u00f3n nin\u00adg\u00fan honor ni da lugar a ning\u00fan orgullo. Es una carga, eso s\u00ed, que requiere tacto, delicadeza, respeto, absoluta humil\u00addad, estima desinteresada de todos, confianza en la res\u00adponsabilidad y creatividad de cada uno.<\/p>\n<p>As\u00ed vista la autoridad, queda dentro de la comunidad, como un miembro m\u00e1s en esa rueda circular, y no fuera de ella, por encima de ella o en contra de ella. La comunidad vive en fraternidad, como en un c\u00edrculo vivo, cuya unidad y comuni\u00f3n trata de estrechar y consolidar el \u00absuperior\u00bb.<\/p>\n<p>Este es el servicio de la autoridad.<\/p>\n<h3>3. <em>Sentido y lugar de la obediencia religiosa.<\/em><\/h3>\n<p>No es dif\u00edcil entrever que, desde esta perspectiva, la obediencia religiosa pierde mucha de la importancia que ha tenido en el pasado y adquiere nuevo significado.<\/p>\n<p>Hoy no faltan autores que reconocen la necesidad de replantear y centrar el sentido de la obediencia de una ma\u00adnera muy diferente a como se ha hecho en el pasado. Co\u00admienzan por afirmar que la obediencia religiosa, sin dejar de ser evang\u00e9lica, no puede equipararse en importancia a la pobreza y virginidad, no s\u00f3lo porque ella no aparece mencionada expl\u00edcitamente en el Evangelio como \u00abconse\u00adjo\u00bb, sino porque no contiene ni expresa tan claramente como la pobreza y virginidad el seguimiento de Cristo y las realidades del Reino y del Evangelio.<span id='easy-footnote-37-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-37-39848' title='Cfr., por ejemplo, L. GUTI\u00c9RREZ, &lt;em&gt;Renovaci\u00f3n doctrinal y pr\u00e1ctica &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;de la obediencia religiosa, &lt;\/em&gt;en \u00abClaretianum\u00bb, 1971, Roma, pp. 161-169.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La obediencia religiosa tiene un contenido propio que la justifica. Pero este contenido no puede definirse ni por referencia <em>directa <\/em>al superior \u2014a sus mandatos\u2014 ni a las mismas <em>Reglas, <\/em>ni al superior como guardi\u00e1n e int\u00e9rprete de las <em>Reglas.<\/em><\/p>\n<p>El \u00absuperior\u00bb es, como todos los dem\u00e1s, falible, limitado pecador y puede abusar por prepotencia, autosuficiencia, arbitrariedad, voluntarismo, despersonalizaci\u00f3n. Y las Re\u00adglas pueden incluir elementos evang\u00e9licos aut\u00e9nticos y fir\u00admes y elementos extraevang\u00e9licos, esp\u00fareos e inservibles. Una obediencia ciega a los mandatos del superior o un culto exaltado de la \u00abobservancia regular\u00bb pueden privarle al religioso muchas veces del contenido aut\u00e9ntico de su obediencia.<\/p>\n<p>El contenido \u00faltimo de la obediencia religiosa es la fide\u00adlidad al proyecto de vida evang\u00e9lica, asumido por todos y cada uno de los religiosos.<\/p>\n<p>La actuaci\u00f3n diaria de este proyecto exige la obediencia de cada miembro de la comunidad \u2014que le interpela cons\u00adtantemente\u2014 y de la autoridad \u2014a quien le pide su modesto, generoso y comunitario servicio\u2014.<\/p>\n<p>La obediencia es, pues, esta actitud de fidelidad perma\u00adnente \u2014por parte de todos y de la misma autoridad\u2014 al proyecto de vida evang\u00e9lica pues a eso se han comprome\u00adtido unos y otros.<\/p>\n<p>A esto se han consagrado todos los religiosos y a esto, l\u00f3gicamente. se han vinculado.<\/p>\n<p>Escribe el P. Lucas Guti\u00e9rrez: \u00abM\u00e1s bien que de una con\u00adtraposici\u00f3n entre superior y s\u00fabditos, entre autoridad y obediencia, se trata de dos <em>obediencias convergentes: <\/em>la de los religiosos que han entregado en totalidad sus proyectos de vida evang\u00e9lica para vivirlos en fraternidad, y la obe\u00addiencia del superior a la comunitariedad de todos los pro\u00adyectos de vida evang\u00e9lica, para que sean vividos y convi\u00advidos. Obediencia del Superior a cada uno de los proyectos de vida evang\u00e9lica, nacidos de la llamada y don peculiar del Espiritu a cada religioso; y obediencia plena del supe\u00adrior a la comunitariedad de los proyectos que brotaron del mismo Esp\u00edritu\u00bb.<span id='easy-footnote-38-39848' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/comunidad-y-autoridad-religiosa-en-la-sociedad-tecnocratica\/#easy-footnote-bottom-38-39848' title='L. GUTI\u00c9RREZ, Idem, p. 192.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tema que vamos a desarrollar requiere que se lo sit\u00fae, desde un principio, en su verdadero contexto. 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