{"id":39839,"date":"2022-12-29T08:06:07","date_gmt":"2022-12-29T07:06:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/espiritualidad-vicenciana-hijas-de-la-caridad\/"},"modified":"2022-08-09T22:38:43","modified_gmt":"2022-08-09T20:38:43","slug":"espiritualidad-vicenciana-hijas-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-hijas-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<h2>1. Or\u00edgenes y desarrollo<\/h2>\n<p>El origen de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad de San Vicente de Pa\u00fal lo encontramos en las cofrad\u00edas de la Caridad que hab\u00eda fundado San Vicente en 1617 y se hab\u00edan extendido por mu\u00adchos pueblos y peque\u00f1as ciudades de provincias. La gran preocupaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal fue so\u00adlucionar las necesidades de los pobres arranc\u00e1n\u00addoles de su pobreza. Con este fin fund\u00f3 las Cari\u00addades y las Hijas de la Caridad. En 1629 se fund\u00f3 una Caridad en la parroquia de San Salvador de Pa\u00adr\u00eds. En pocos a\u00f1os la mayor\u00eda de las parroquias de la capital ten\u00edan su Caridad. Sin cambiar su fin ni su naturaleza las Caridades evolucionaron desde 1630 hasta recibir una nueva fisonom\u00eda apropiada a la realidad se\u00f1orial de Par\u00eds. Las se\u00f1oras de los pueblos asist\u00edan personalmente a los pobres en\u00adfermos no s\u00f3lo con el consuelo espiritual sino tambi\u00e9n en los trabajos materiales aunque fueran pesados y burdos. Sin embargo las se\u00f1oras de Par\u00eds eran de categor\u00eda m\u00e1s noble; les parec\u00eda que hacer ciertos trabajos humildes desdec\u00eda su pres\u00adtigio adem\u00e1s de sentir la oposici\u00f3n de sus padres o esposos y se los encomendaban a sus criadas. La conclusi\u00f3n era que los pobres no estaban aten\u00addidos como pens\u00f3 San Vicente.<\/p>\n<p>Un d\u00eda se present\u00f3 a San Vicente Margarita Naseau una vaquera que deseaba servir a los pobres por vocaci\u00f3n. A ella se unieron otras mu\u00adchachas con la misma ilusi\u00f3n. Luego se pre\u00adsentaron m\u00e1s j\u00f3venes y San Vicente se las en\u00adtregaba a Santa Luisa de Marillac para que las preparara para el servicio y las colocara en las Ca\u00adridades que las necesitaban. La llegada de estas j\u00f3venes solucion\u00f3 el problema y tranquiliz\u00f3 a las se\u00f1oras.<\/p>\n<p>Al aumentar el n\u00famero de estas j\u00f3venes apa\u00adrecieron otras deficiencias que necesitaban so\u00adluci\u00f3n: las j\u00f3venes viv\u00edan en pisos alquilados en cada lugar de trabajo y se relacionaban con las Se\u00ad\u00f1oras de su parroquia, pero no entre ellas; no for\u00admaban grupo ni ten\u00edan organizaci\u00f3n interna ni se les pod\u00eda dar una formaci\u00f3n continua. Esta situa\u00adci\u00f3n facilitaba el abandono; tampoco quedaban j\u00f3\u00advenes como en reserva para sustituir a las que se iban o a las enfermas o para enviarlas a nuevas Caridades.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de estas chicas con Luisa se hizo estrecha y amistosa. Luisa pens\u00f3 fundar con ellas una <em>Congregaci\u00f3n religiosa, <\/em>pero San Vicente lo rechaz\u00f3 de plano, pues ser religiosa equival\u00eda a en\u00adcerrarse en clausura y con la clausura se acab\u00f3 el servicio a los pobres. No obstante los dos san\u00adtos idearon crear con estas j\u00f3venes un grupo au\u00adt\u00f3nomo dentro de las Caridades, como seglares. Despu\u00e9s de varias conversaciones entre ellos y de correcciones, el 29 de noviembre de 1633, se inici\u00f3 la primera comunidad de Hijas de la Caridad (N. Gobillon, <em>Vida de la Se\u00f1orita Le Gras, <\/em>CEME, Sa\u00adlamanca 1991, 75). Como las Caridades de otras parroquias, pertenec\u00edan al grupo de Caridades de Vicente de Pa\u00fal, con la diferencia de tener por Di\u00adrector al mismo Vicente y no al p\u00e1rroco, tener co\u00admo casa de referencia el piso donde viv\u00eda Santa Luisa cerca de la parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonnet, llevar vida comunitaria, siempre que fuera posible y poner en com\u00fan el fruto de su tra\u00adbajo.<\/p>\n<p>No cabe duda que para fundar la Compa\u00f1\u00eda tanto San Vicente como Santa Luisa recibieron del Esp\u00edritu Santo un carisma especial. Hubo un so\u00adlo carisma en dos personas, o lo que es lo mis\u00admo, los dos santos recibieron el mismo carisma y fueron los fundadores de la Compa\u00f1\u00eda por igual. Pronto redact\u00f3 Luisa un proyecto de Reglamento y un Orden del d\u00eda para las primeras Hijas de la Caridad (SL. E 30, 31). En ellos se dibujaba la organizaci\u00f3n interna y un embri\u00f3n de vida comu\u00adnitaria que a\u00f1o tras a\u00f1o la har\u00edan realidad.<\/p>\n<p>A la par que se extend\u00edan las Caridades au\u00admentaba el n\u00famero de Hijas de la Caridad. Las ne\u00adcesitaban para los servicios desde\u00f1ables. No hab\u00eda Caridad que no las pidiera. En estos a\u00f1os \u00fanicamente hay Hijas de la Caridad en funci\u00f3n de las Caridades de Se\u00f1oras. Parece como si toda la sociedad se preocupase del florecimiento de esta nueva Caridad: eclesi\u00e1sticos, padres Pa\u00fales se\u00f1oras de las Caridades y las mismas Hijas de la Caridad. Varios eran los motivos: el amor sin\u00adcero a los pobres, la preocupaci\u00f3n de ayudar a mu\u00adchas chicas pobres que deseaban consagrarse a Dios pero no lograban obtener la dote que nece\u00adsitaban para vivir en un convento, pues las plazas de hermanas legas eran pocas; y la ilusi\u00f3n y el con\u00adtento de las j\u00f3venes en su nueva forma de vida, que contagiaban a otras compa\u00f1eras. No se pue\u00adden negar otros motivos bastardos en las j\u00f3venes o en las personas que las enviaban: curiosidad y el atractivo que despertaba visitar Par\u00eds, encon\u00adtrar trabajo en alguna casa de nobles o burgue\u00adses, no exigir dote, ser una cofrad\u00eda sin tr\u00e1mites dif\u00edciles para entrar o salir, la novedad y curiosi\u00addad de algo nuevo en la Iglesia; tambi\u00e9n, sin des\u00adde\u00f1arlo como v\u00e1lido, ser una cofrad\u00eda moderna, con fines actuales, carisma sencillo y con una or\u00adganizaci\u00f3n moderna y original.<\/p>\n<p>A los ocho meses hab\u00eda ya 12 Hijas de la Ca\u00adridad. Durante los dos primeros a\u00f1os ni San Vi\u00adcente ni Santa Luisa ten\u00edan ideas claras sobre lo que pretend\u00edan con aquella agrupaci\u00f3n. Cierta\u00admente quer\u00edan algo m\u00e1s que una simple cofrad\u00eda de personas piadosas, pero a\u00fan no ten\u00edan claro en qu\u00e9 consist\u00eda ese algo m\u00e1s. Antes de 1636 era muy poco lo que exig\u00edan a las chicas para entrar: salud y capacidad para poder trabajar por los po\u00adbres, una sicolog\u00eda normal y \u00abbuen esp\u00edritu y bue\u00adna voluntad\u00bb. Luisa, guiada por San Vicente, in\u00adtent\u00f3 inculcarles un embri\u00f3n de vida comunitaria y unos principios elementales de convivencia y testimonio; enser\u00f1arles a leer, escribir, coser y ha\u00adcer ganchillo, a cocinar y a cuidar a los enfermos.<\/p>\n<h3>De cofrad\u00eda a Compa\u00f1\u00eda<\/h3>\n<p>En mayo de 1636 se realiz\u00f3 un cambio en es\u00adta Caridad: a las candidatas se les exigi\u00f3 una vocaci\u00f3n divina y se estableci\u00f3 una especie de no\u00adviciado de unos pocos meses. Para mejor reali\u00adzarlo se trasladaron a vivir a un pueblo cercano a Par\u00eds, la Chapelle, para recibir m\u00e1s f\u00e1cilmente el esp\u00edritu de sirvientas y la vida pobre, humilde, sencilla y laboriosa de las campesinas (IX, 91-103 Conf. del 25 de enero de 1643). En 1639 el cam\u00adbio se hab\u00eda consolidado. Las Hijas de la Caridad se presentan como una Compa\u00f1\u00eda bien organizada e independiente de hecho, aunque no jur\u00eddica\u00admente, de las Damas de la Caridad. Tres hechos lo atestiguan: la direcci\u00f3n de la obra de los ni\u00f1os abandonados, dos cartas de Luisa de Marillac y la instalaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en el Gran Hospital de Angers, convirti\u00e9ndose tambi\u00e9n en hospitalarias y no s\u00f3lo al servicio de las Caridades.<\/p>\n<p>Los fundadores iban viendo que las Hijas de la Caridad se convert\u00edan en una Compa\u00f1\u00eda y la or\u00adganizaron con esa mentalidad: redactaron regla\u00admentos que eran como unas Reglas <em>privadas, <\/em>con un ideario y un horario; procuraron que cada comunidad tuviera un <em>director espiritual; <\/em>estable\u00adcieron las Visitas Can\u00f3nicas, realizadas siempre por los misioneros pa\u00fales, y las Regulares, lleva\u00addas por una Hija de la Caridad. M\u00e1s interesante resulta la <em>novedad <\/em>de los votos para una asocia\u00adci\u00f3n secular. En 1640 Vicente de Pa\u00fal, de acuer\u00addo con Luisa de Marillac, logr\u00f3 que las Hijas de la Caridad desearan hacer los votos. Vicente los concedi\u00f3; ciertamente votos privados no p\u00fabli\u00adcos, para no ser religiosas, lo que las obligar\u00eda a la clausura y las impedir\u00eda servir a los pobres. El 25 de marzo de 1642 Luisa de Marillac y otras cua\u00adtro Hijas de la Caridad hicieron los votos perpe\u00adtuos y privados. No era obligatorio hacerlos para ser Hija de la Caridad; con el tiempo se quitaron los votos perpetuos y quedaron \u00fanicamente los votos anuales que se renovaban cada 25 de mar\u00adzo. (IX, 32-43 Conf, 5 y 19 de julio de 1640; SL. c. 354, 368).<\/p>\n<p>Hacia 1641 Vicente de Pa\u00fal se ve\u00eda impoten\u00adte para dirigir como debiera a las Hijas de la Ca\u00adridad y nombr\u00f3 un delegado, el Director General, una figura que enriquece las estructuras de la Compa\u00f1\u00eda y le da una marca especial y exclusi\u00adva. En 1646 Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac completaron la organizaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. A pri\u00admeros de 1646 Vicente nombr\u00f3 una Asistenta de Luisa y por la primavera nombr\u00f3 a otras dos ayu\u00addantes o <em>consejeras; finalmente <\/em>en junio cre\u00f3 los Consejos, corrientes en las Instituciones religio\u00adsas. Se tendr\u00edan cada semana presididos por \u00e9l o por un misionero pa\u00fal. Al Consejo asist\u00edan Vi\u00adcente de Pa\u00fal y otro misionero, Luisa de Marillac y tres consejeras, pudiendo convocar a una Her\u00admana antigua. Es decir: El Superior General, la Superiora General, el Director General y las Con\u00adsejeras, como hoy en d\u00eda. Desde el oto\u00f1o de 1641 la Casa General se hab\u00eda instalado en la parro\u00adquia de San Lorenzo, cerca de San L\u00e1zaro, resi\u00addencia de Vicente de Pa\u00fal. (X, 731-742)<\/p>\n<h3>Aprobaci\u00f3n fallida de la Compa\u00f1\u00eda<\/h3>\n<p>Desde 1639 la Compa\u00f1\u00eda era independiente de hecho de las se\u00f1oras de las Caridades. Des\u00adde 1640 los Fundadores hab\u00edan ido dando a la Compa\u00f1\u00eda una organizaci\u00f3n y unas estructuras que la asemejaban en algo a las congregaciones religiosa, en algo a las cofrad\u00edas seculares y en algo sencillamente a grupos de seglares: ten\u00edan un Superior General, Vicente de Pa\u00fal, y un Di\u00adrector General, el P. Portail, que ayudaba al Su\u00adperior y le substitu\u00eda en algunas circunstancias; te\u00adn\u00edan una Superiora General, Luisa de Marillac, y una Asistenta que la aliviaba de peque\u00f1os traba\u00adjos y hac\u00eda sus veces, cuando se ausentaba, ha\u00adb\u00eda tres consejeras, de las cuales una era Ec\u00f3\u00adnoma, y estaba establecido el Consejo. La Casa donde viv\u00eda Luisa se hab\u00eda convertido en centro de irradiaci\u00f3n hacia dentro y hacia fuera.<\/p>\n<p>Las Hijas de la caridad ten\u00edan la posibilidad de hacer los votos, aunque privados; viv\u00edan en co\u00admunidad y cada comunidad estaba animada por una Hermana Sirviente o superiora local, que era la \u00faltima responsable de la marcha de la comu\u00adnidad. Ten\u00edan Reglamentos y organizadas las Vi\u00adsitas Can\u00f3nicas y Regulares. El fin de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda estaba bien definido: \u00abHonrar la caridad de Nuestro Se\u00f1or, patr\u00f3n de la misma, asistiendo a los pobres\u2026 corporal y espiritualmente\u00bb (X, 698s). Tambi\u00e9n ten\u00edan claro el esp\u00edritu con que deb\u00edan servir a los pobres: el mismo esp\u00edritu con que los sirvi\u00f3 Jesucristo: humildad, sencillez y caridad. Su vocaci\u00f3n encerraba un carisma muy especial: los pobres eran sus amos y se\u00f1ores, y ellas sus sirvientas. Si al estar en oraci\u00f3n se presentaba una necesidad urgente de un pobre, deb\u00edan dejar la oraci\u00f3n para acudir en su socorro, pues era dejar a Dios por Dios. Este carisma les daba una no\u00advedad desconocida hasta entonces: <em>\u00abLas Hijas de la caridad tendr\u00e1n por monasterio las casas de los enfermos y aquella en que reside la superio\u00adra, por celda un cuarto de alquiler, por capilla la iglesia de la parroquia, por claustro las calles de la ciudad, por clausura la obediencia, sin que ten\u00adgan que ir a otra parte m\u00e1s que a las casas de los enfermos o a lugares necesarios para el servicio; por rejas el temor de Dios, por velo la santa mo\u00addestia, y no hacen otra profesi\u00f3n para asegurar su vocaci\u00f3n m\u00e1s que por esa confianza continua que tienen en la divina Providencia, y el ofreci\u00admiento que le hacen de todo lo que son y de su servicio en la persona de los pobres; por todas es\u00adtas consideraciones deben tener tanta o m\u00e1s virtud que si fueran profesas en una orden reli\u00adgiosa, por eso procurar\u00e1n portarse en todos esos lugares por lo menos con tanta modestia, reco\u00adgimiento y edificaci\u00f3n como las verdaderas reli\u00adgiosas en su convento\u00bb <\/em>(IX. 1178s conf. 24 de agosto de 1659)<\/p>\n<p>En 1646 los fundadores pensaron que, sin pe\u00adligro de confundirlas con religiosas, pod\u00edan pedir al Arzobispo de Par\u00eds que erigiese a las Hijas de la Caridad en asociaci\u00f3n independiente de las Co\u00adfrad\u00edas de la Caridad. Hubo entonces disparidad de criterios entre San Vicente y Santa Luisa: Vi\u00ad cente de Pa\u00fal pretend\u00eda que la nueva Compa\u00f1\u00eda quedara bajo la autoridad del Arzobispo de Par\u00eds, tanto en el servicio externo como en la direcci\u00f3n interna, para lograr mejor la aprobaci\u00f3n y con\u00adtentar, adem\u00e1s, a los misioneros paules; Luisa, por el contrario, insist\u00eda en que la direcci\u00f3n y organi\u00adzaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda ten\u00eda que depender del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n, para ser, as\u00ed, mejor aceptadas en otras di\u00f3\u00adcesis, para que cada obispo no las dirigiera a su manera, y para que las <em>pobres aldeanas <\/em>fueran di\u00adrigidas por unos sacerdotes que ten\u00edan su mismo fundador, su mismo esp\u00edritu e id\u00e9nticos fines y carisma. Luisa prefer\u00eda suprimir \u00e1 asociaci\u00f3n si no depend\u00eda totalmente del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (II, 467-470; XI, 392s conf. de 6 de diciembre de 1658 a los misioneros; SL. c. 133).<\/p>\n<p>A pesar de todo, San Vicente pens\u00f3 que su mentalidad se acomodaba mejor a los decretos del Concilio de Trento sobre las cofrad\u00edas y a la Constituci\u00f3n \u00abQuaecunque\u00bb de Clemente VIII y puso la Compa\u00f1\u00eda bajo la autoridad del Arzobis\u00adpo de Par\u00eds. El 20 de noviembre de 1646 el ar\u00adzobispo coadjutor de Par\u00eds, Juan Francisco Pablo de Gondi aprob\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda. Tambi\u00e9n fue apro\u00adbada por el rey, pero no fue registrada en el Par\u00adlamento; sin esto ninguna aprobaci\u00f3n ten\u00eda valor civil (III, 54-57; X, 698s).<\/p>\n<h3>Aprobaci\u00f3n definitiva de la Compa\u00f1\u00eda<\/h3>\n<p>Las fundaciones de las Hijas de la Caridad au\u00admentaron r\u00e1pidamente y la Compa\u00f1\u00eda se exten\u00add\u00eda por las regiones de Francia; hab\u00eda llegado a su madurez y conven\u00eda tener de una manera es\u00adtable y definitiva la aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica y ci\u00advil, pero sometida enteramente a la autoridad del Superior General de la Misi\u00f3n y de sus su\u00adcesores. Se tropezaba con la desconfianza del Procurador General: le extra\u00f1aba esta nueva cla\u00adse de congregaci\u00f3n, en realidad ni religiosas ni cofrad\u00eda. No comprend\u00eda totalmente la naturale\u00adza de los votos y tem\u00eda las ideas, si no revolu\u00adcionarias s\u00ed subversivas: mujeres sin dote para vivir, muchachas pobres dirigiendo obras, igual\u00addad entre ellas para ser elegidas sin tener en cuenta la categor\u00eda social y familiar, el pobre es el centro de la sociedad, etc. Seguramente por este motivo se atras\u00f3 registrar en el Parlamen\u00adto las Cartas patentes del rey y seguramente por los disturbios de la Fronda en el Parlamen\u00adto y en todo Par\u00eds se perdi\u00f3 la documentaci\u00f3n. Hubo que comenzar de nuevo todo el proceso de aprobaci\u00f3n. Luisa de Marillac se aprovech\u00f3 de esta circunstancia para lograr que Vicente de Pa\u00fal asumiera sus ideas e hiciera la s\u00faplica se\u00adg\u00fan le ped\u00eda la Santa.<\/p>\n<p>En 1655 hab\u00edan cambiado varias cosas. Una de ellas era que Juan Francisco Pablo de Gondi, conocido como Cardenal de Retz, era ya Arzo\u00adbispo de Par\u00eds. Otra, que Gondi, fugado de la c\u00e1r\u00adcel del Cardenal Mazarino, se hab\u00eda cobijado en Roma, en casa de los misioneros, contra la vo\u00adluntad de Mazarino. Gondi, agradecido, firm\u00f3 la aprobaci\u00f3n como hab\u00eda insistido Luisa de Marillac: el arzobispo confiaba y encomendaba el gobier\u00adno y la direcci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda a Vicente de Pa\u00ad\u00fal y <em>a sus sucesores en el cargo de superiores ge\u00adnerales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <\/em>(X, 698s; 711-714) bajo la autoridad del Arzobispo de Par\u00eds y sus sucesores (18 de enero de 1655). El 8 de agosto se hizo la erecci\u00f3n o fundaci\u00f3n oficial de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Firmaron Vicente de Pa\u00fal, Luisa de Marillac y 40 Hermanas, luego se citan a otras 101 Hijas de la Caridad (X, 714-717). Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde (noviembre de 1657) el rey Luis XIV dio las Cartas Patentes de aprobaci\u00f3n civil y al mes siguiente las registraba el Parlamento (X, 721-728).<\/p>\n<p>Esta aprobaci\u00f3n definitiva conten\u00eda un punto vulnerable: que los superiores de la Misi\u00f3n ejer\u00adc\u00edan el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda por concesi\u00f3n del Arzobispo de Par\u00eds y bajo su autoridad; y lo que habla concedido un arzobispo pod\u00eda negarlo un su\u00adcesor. A\u00fan m\u00e1s: las Hijas de la Caridad estaban establecidas en varias di\u00f3cesis de Francia y en Po\u00adlonia, \u00bfaceptar\u00edan los diferentes obispos la auto\u00adridad del arzobispo de Par\u00eds? Todo se resolvi\u00f3 con la aprobaci\u00f3n pontificia concedida el 8 de julio de 1668 por el Cardenal Luis de Vend\u00f3me, legado \u00aba latere\u00bb del Papa Clemente IX <em>(Collec\u00adtion\u2026, <\/em>vol. II, p. 33; Meyer-Huerga, <em>Una institu\u00adci\u00f3n singular. El superior general de la CM y de las HC, <\/em>CEME, Salamanca 1974, p. 209-212). Apro\u00adbar la Santa Sede las Constituciones de 1954 y 1983 ha . significado igualmente aprobar la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de una manera definitiva.<\/p>\n<h2>II. Organizaci\u00f3n jur\u00eddica de la Compa\u00f1\u00eda<\/h2>\n<h3><em>Secularidad y votos<\/em><\/h3>\n<p>Las Hijas de la Caridad no son religiosas, son seculares. El CDC las sit\u00faa en las sociedades de vida apost\u00f3lica (Libro II, Parte III, Secci\u00f3n II, c. 731). Siempre han sido seculares (C. 1. 9). La gran pre\u00adocupaci\u00f3n de los fundadores fue que no se con\u00advirtieran en religiosas, como les acaeci\u00f3 a las Hi\u00adjas de Santa Maria (IX, 731 conf. 8 de agosto de 1655). Constantemente se lo recordaban a las Hermanas. Ser religiosas implicaba obligatoria\u00admente la clausura y la clausura imped\u00eda el servi\u00adcio a\u00f1os pobres en medio de la sociedad. El 25 de marzo de 1584, en la Constituci\u00f3n \u00abAscen\u00addente Domino\u00bb, el papa Gregorio XIII determina\u00adba que s\u00f3lo los votos p\u00fablicos constituyen can\u00f3\u00ad nicamente el estado religioso. Y los votos son p\u00fablicos, a\u00fan hoy d\u00eda, si se emiten entre los ma\u00adnos de un superior y los recibe en nombre de la Iglesia. De ah\u00ed el tiento que pusieron los funda\u00addores para que ni las Hermanas ni la jerarqu\u00eda ni nadie tomar\u00e1n los votos de las Hijas de la Cari\u00addad como votos p\u00fablicos; son privados como los que puede hacer \u00abuna mujer piadosa en el mun\u00addo\u00bb (IX, 498; SL c. 293; C. 2. 5; CDC c. 607, 29.<\/p>\n<p>Desde 1642 hasta hoy las \u00abHijas de la Cari\u00addad hacen cuatro votos: castidad, pobreza, obe\u00addiencia y servicio de los pobres. Para hacerlos v\u00e1lidamente, adem\u00e1s de las condiciones reque\u00adridas por el derecho com\u00fan, necesitan la de ser autorizadas para ello por el Superior General\u00bb. \u00abLas Hermanas emiten los votos por primera vez entre los cinco y los siete a\u00f1os de vocaci\u00f3n\u00bb, por un a\u00f1o y los renuevan todos los a\u00f1os en la fies\u00adta de la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or. \u00abS\u00f3lo el Sumo Pon\u00adt\u00edfice y el Superior General pueden dispensar a las Hijas de la Caridad de sus votos\u00bb. La emisi\u00f3n de los votos se hace en la Santa Misa, la primera vez en voz alta y la renovaci\u00f3n en voz baja (C. 2. 5).<\/p>\n<p>En tiempo de los fundadores los votos no eran obligatorios para ninguna Hija de la Caridad. Las Hermanas que deseaban hacerlos ten\u00edan obli\u00adgaci\u00f3n de pedir, por medio de Luisa de Marillac, la superiora, la aprobaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, como superior de la Compa\u00f1\u00eda. Algunas Herma\u00adnas recib\u00edan autorizaci\u00f3n de hacerlos por toda la vida y otras anualmente. Desde 1651 se genera\u00adliz\u00f3 la costumbre de hacer votos anuales, con el objetivo de recalcar que eran votos privados y que las Hijas de la Caridad eran seculares. Se quer\u00eda asimismo infundir en las Hermanas el sen\u00adtido de sacrificar la libertad y manifestar la en\u00adtrega cada a\u00f1o, ya que el servicio de los pobres en medio de la sociedad era dif\u00edcil y sujeto a mu\u00adchas tentaciones. Sin olvidar la inestabilidad de las Hermanas en los primeros tiempos. En tiempo de Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda Hermanas sin votos, Her\u00admanas con votos perpetuos y Hermanas con vo\u00adtos anuales, pero todas eran Hijas de la Caridad por igual, ya que el ser Hija de la Caridad lo cons\u00adtituye el momento de la entrega, cuando entran en el Seminario Interno [noviciado].<\/p>\n<p>Desde siempre las Hijas de la Caridad se han considerado consagradas y lo est\u00e1n, pero no por votos sino por y en el momento de la entrega al entrar en el Seminario Interno. No es una consa\u00adgraci\u00f3n can\u00f3nica [seg\u00fan el CDC c. 573 ss], pero s\u00ed <em>eclesial, <\/em>por haber sido aceptadas por la Igle\u00adsia tanto la Compa\u00f1\u00eda como las Constituciones.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los Estatutos de la Compa\u00f1\u00eda, publica\u00addos en 1718 por el Superior General P. Bonnet, queda establecido el uso de hacer los votos pa\u00adra <em>todas <\/em>las Hijas de la Caridad, pero con cierta flexibilidad. Ciertamente desde 1801 hay obliga\u00adci\u00f3n de hacer los votos y renovarlos cada a\u00f1o pa\u00adra permanecer en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>La secularidad de las Hijas de la Caridad es una exigencia del fin de la Compa\u00f1\u00eda: servir a cualquier clase de pobre, de cualquier lugar y a cualquier hora. Nada puede existir en el derecho particular que se lo impida, a no ser las normas de la pru\u00addencia cristiana. Es una caracter\u00edstica de las Hi\u00adjas de la Caridad atender todas las pobrezas de los <em>pobres. <\/em>Las primeras Reglas, las de San Vi\u00adcente, lo expresaban as\u00ed: <em>\u00abPensar\u00e1n frecuente\u00admente que el fin principal para el que Dios las ha llamado y reunido es para honrar a Nuestro Se\u00ad\u00f1or, su Patr\u00f3n, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritual\u00admente en la persona de los pobres, ya como ni\u00ad\u00f1o, como necesitado, como enfermo o como pri\u00adsionero\u00bb <\/em>(RSV, n<sup>2<\/sup> 1). Es lo mismo que dicen las Reglas Comunes (Cp. I, ng 1) que public\u00f3 el P. Jolly en 1672.<\/p>\n<p>En 1633 las Hijas de la Caridad comenzaron con las visitas domiciliarias y las escuelas gratui\u00adtas, asumieron despu\u00e9s los orfanatos (1638), los hospitales (1639), los presos (1640), los ancianos en 1653 y este mismo a\u00f1o, por primera vez en la historia, atendieron a los soldados heridos cerca o en el mismo campo de batalla; en 1655 se en\u00adcargaron de los contagiosos y enfermos menta\u00adles, y en 1657 de los marginados.<\/p>\n<p>En realidad las Hijas de la Caridad es la primera instituci\u00f3n femenina secular, sin clausura ni vo\u00adtos p\u00fablicos. Frecuentemente San Vicente repe\u00adt\u00eda a las Hermanas que su modo de vivir y de ser\u00advir a los pobres era una novedad en la Iglesia, bien por no tener clausura, bien por atender a toda clase de pobres, bien por ir de casa en casa aten\u00addiendo a los enfermos, bien cuidando a los sol\u00addados heridos en hospitales militares.<\/p>\n<p>Antes que San Vicente ya lo hab\u00edan intentado otras instituciones religiosas, pero no lo hab\u00edan logrado. Hab\u00edan terminado por desaparecer, ser suprimidas o convirti\u00e9ndose en religiosas. As\u00ed las beguinas, las ursulinas, las Damas Inglesas de Maria Ward, etc. Especial significado tienen las Hijas de Santa Mar\u00eda lvisitandinas1 de San Fran\u00adcisco de Sales, que se sinti\u00f3 fracasado al verse obligado por \u00e9l mismo a dar votos p\u00fablicos a sus hijas y a enclaustrar\u00edas, convirti\u00e9ndolas en reli\u00adgiosas. San Vicente consider\u00f3 a las Hijas de la Ca\u00adridad como \u00ablas sucesoras\u00bb de las visitandinas (IX, 731 conf. 8 de agosto de 1655).<\/p>\n<h3>Reglas Comunes<\/h3>\n<p>El primer reglamento, que no Reglas -ya que eran tan s\u00f3lo una cofrad\u00eda- fue escrito por Santa Luisa en 1634 (E 30, 31); liger\u00edsimamente retoca\u00addo por San Vicente fue el que \u00e9ste explic\u00f3 a las Hermanas en julio de 1634. En 1640 San Vicen\u00adte redact\u00f3 un Reglamento para la comunidad del Gran Hospital de Angers, que fue la base de las futuras Reglas Comunes. Tanto en 1646 como en 1655, al pedir la aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda al Ar\u00adzobispo de Par\u00eds, incluy\u00f3 un Reglamento que San\u00adta Luisa hab\u00eda corregido. Son las Reglas Comu\u00adnes que explic\u00f3 Vicente de Pa\u00fal a las Hijas de la Caridad desde el 17 de setiembre de 1658 has\u00adta el 11 de agosto de 1659. A pesar de ello, ca\u00adda servicio ten\u00eda su reglamento particular. Las Reglas comunes de San Vicente s\u00f3lo se conser\u00advan en manuscrito, nunca fueron publicadas. El sucesor de San Vicente, Renato Alm\u00e9ras (1660- 1672), las orden\u00f3 en cap\u00edtulos y, con peque\u00f1as modificaciones de redacci\u00f3n, las public\u00f3 en 1672 el tercer Superior General, Edmundo Jolly (1672- 1697). Mucho contribuy\u00f3 a la publicaci\u00f3n la Su\u00adperiora General Maturina Gu\u00e9rin. Las Hijas de la Caridad tambi\u00e9n ten\u00edan Estatutos internos en tiempo de San Vicente, pero s\u00f3lo se conocen los que public\u00f3 el P. Bonnet en 1718.<\/p>\n<p>Tanto las Reglas Comunes de 1672 como los Estatutos de 1718 estuvieron vigentes hasta 1954. Este a\u00f1o la Sagrada Congregaci\u00f3n de Religiosos dio a la Compa\u00f1\u00eda unas Constituciones acomo\u00addadas al CDC, publicado en 1917. Resalta, por ello mismo, un car\u00e1cter jur\u00eddico.<\/p>\n<p>Siguiendo las directrices del concilio Vaticano II, la Asamblea General (1968-1969) de las Hijas de la Caridad redact\u00f3 unas Constituciones y Es\u00adtatutos enteramente nuevos \u00abad experimentum\u00bb. En la Asamblea General de 1974 se retocaron, y en la Asamblea General de 1980 se redactaron las Constituciones y Estatutos definitivos, aprobados y publicados en 1983. En 1985 se a\u00f1adieron nue\u00adve puntualizaciones acordes con el CDC, publicado en 1983.<\/p>\n<h3>Exenci\u00f3n<\/h3>\n<p>Las Hijas de la Caridad han sido la \u00fanica so\u00adciedad femenina sin votos religiosos de derecho pontificio, y la \u00fanica comunidad femenina no-re\u00adligiosa verdaderamente exenta. \u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 a esta exenci\u00f3n?<\/p>\n<p>Desde su fundaci\u00f3n en noviembre de 1633 hasta 1646, o mejor a\u00fan, hasta 1655, la Compa\u00ad\u00f1\u00eda no fue exenta en ning\u00fan sentido. Jur\u00eddica\u00admente era una secci\u00f3n de las Caridades parro\u00adquiales, y como asociaci\u00f3n o cofrad\u00eda de caridad estaba completamente sometida al ordinario de lugar. Desde 1655 hasta 1668, tampoco las Hijas de la Caridad eran exentas, ya que, si el se\u00f1or Vi\u00adcente ejerc\u00eda cierta potestad dom\u00e9stica en el r\u00e9\u00adgimen interno, lo hac\u00eda por delegaci\u00f3n del Arzo\u00adbispo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Con la aprobaci\u00f3n pontificia de 1669 hasta 1946 fueron exentas, no en cuanto fieles cristia\u00adnas, sino en cuanto Hijas de la Caridad, pues eran miembros de una Compa\u00f1\u00eda de derecho pontifi\u00adcio con r\u00e9gimen interno reservado al Superior Ge\u00adneral de la CM. Todo el r\u00e9gimen interno y hasta la organizaci\u00f3n de las obras externas est\u00e1n bajo la autoridad del Superior General. Es decir, goza\u00adban de una exenci\u00f3n superior a la que el c. 618 del antiguo CDC conced\u00eda a las congregaciones de derecho pontificio y no menor a la que con\u00adced\u00eda a la Ordenes Femeninas.<\/p>\n<p>El 12 de agosto de 1946 el papa P\u00edo XII con\u00adced\u00eda expresamente el privilegio de la exenci\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, dando al Superior General de la CM. la doble potestad dominativa y de jurisdicci\u00f3n; es decir, no s\u00f3lo en cuanto miembros de la Compa\u00f1\u00eda, sino tambi\u00e9n en cuanto miembros de la Iglesia. Privilegio con\u00adfirmado en las Constituciones de 1954 (Art. 1, III). Igualmente y como algo centenario, las Constituciones de 1983 afirman la exenci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda (C. 1. 13) y la doble potestad dominati\u00adva y de jurisdicci\u00f3n del Superior General (C. 3. 27).<\/p>\n<h3>Superior General<\/h3>\n<p>Luisa de Marillac ten\u00eda una visi\u00f3n firme sobre las estructuras de la Compa\u00f1\u00eda. Su terquedad convenci\u00f3 a San Vicente de poner la Compa\u00f1\u00eda bajo la autoridad del Superior General de la CM. Las Hijas de la Caridad ten\u00edan que estar entera\u00admente bajo la autoridad de Vicente de Pa\u00fal y de sus sucesores, los Superiores Generales de la Misi\u00f3n. Facilitar\u00eda el desenvolvimiento de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda y la seguridad en las Hermanas, ya que los dos institutos ten\u00edan el mismo fundador, los mis\u00admos fines e id\u00e9nticos carisma y esp\u00edritu; ante la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica desaparecer\u00edan las sospe\u00adchas que ocasionar\u00eda tener a una mujer como Su\u00adperiora General. Dada la situaci\u00f3n marginada de la mujer durante muchos siglos, Luisa pretend\u00eda una Compa\u00f1\u00eda m\u00e1s audaz a\u00fan, y logr\u00f3 igualmen\u00adte convencer a Vicente de Pa\u00fal, aunque no se re\u00adaliz\u00f3 en el futuro: hacer de los dos institutos una sola congregaci\u00f3n, con autonom\u00eda cada uno de ellos, no obstante. Ped\u00eda que la Compa\u00f1\u00eda estu\u00adviera agregada a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, pa\u00adra vivir en profundidad el mismo esp\u00edritu (SL. c. 374, E 33, 53).<\/p>\n<p>Al aprobar la Compa\u00f1\u00eda en 1668, el Cardenal de Vend\u00f3me concedi\u00f3 \u00abin perpetuum\u00bb al Supe\u00adrior General de la CM. la plena potestad domina\u00adtiva en el fuero interno de la Compa\u00f1\u00eda. Poste\u00adriormente el papa P\u00edo VII confirmo, en 1804 para toda la Compa\u00f1\u00eda, la autoridad del Superior Ge\u00adneral, y en 1818 con m\u00e1s claridad, si cabe, para las Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a. En 1946 la Sa\u00adgrada Congregaci\u00f3n de Religiosos comunic\u00f3 al Papa que consta a lo largo de la historia la auto\u00adridad del Superior General. Las Constituciones de 1954 admiten la doble potestad del Superior Ge\u00adneral (Art. 1, III1, asimismo las Constituciones de 1983 (C. 1. 14, 3. 27):<\/p>\n<p>Preside el Consejo General por s\u00ed, por el Di\u00adrector General o por un delegado, convoca y pre\u00adside la Asamblea General, es el int\u00e9rprete pr\u00e1cti\u00adco de las Constituciones, es de su competencia todo lo relacionado con los votos, las Hijas de la Caridad, aun la Superiora General hacen voto de obedecerle. Por los Estatutos \u00e9l es quien puede constituir, dividir o suprimir las provincias, con el consentimiento de la Superiora General y su Con\u00adsejo, nombra a las Visitadoras y consejeras, y confirma a la ec\u00f3noma y secretarias provinciales, a las Hermanas Sirvientes y a las responsables de formaci\u00f3n; hace las Visitas Can\u00f3nicas por s\u00ed o por un delegado, permite a las Hermanas disponer de sus bienes personales en cuant\u00eda grande, vela por los bienes de la Compa\u00f1\u00eda, etc.<\/p>\n<p>Desde los comienzos el Superior General nom\u00adbr\u00f3 un Director General, que hac\u00eda sus veces, y Directores provinciales para cada Provincia.<\/p>\n<p>La Superiora General ejerce, en una frase, to\u00addo el gobierno inmediato de la Compa\u00f1\u00eda (C. 1. 15), ayudada por el Consejo General, y tiene autoridad inmediata sobre todas las Provincias, casas y Her\u00admanas (C. 3. 29). Las Hermanas le prestan obe\u00addiencia.<\/p>\n<h2>III. Expansi\u00f3n<\/h2>\n<p>A la muerte de los fundadores (1660) la Com\u00adpa\u00f1\u00eda contaba entre 160 y 180 Hijas de la Caridad en unas 60 comunidades; todas en Francia, ex\u00adcepto una en Polonia. Serv\u00edan en 74 centros de beneficencia. El sucesor de San Vicente, Renato Alm\u00e9ras (1660-1672), afianz\u00f3 la obra, logrando la aprobaci\u00f3n pontificia de la Compa\u00f1\u00eda por medio del cardenal Luis de Vend\u00f3me, legado \u00aba latero\u00bb del papa Clemente IX (1668), y preparando la publicaci\u00f3n de las Reglas Comunes, editadas des\u00adpu\u00e9s de su muerte por el tercer Superior Gene\u00adral, Edmundo Jolly (1672-1698). Durante el ge\u00adneralato del P. Jolly la Compa\u00f1\u00eda se desarroll\u00f3 de una manera sorprendente, desconocida en cual\u00adquier otra congregaci\u00f3n femenina. Se abrieron 128 establecimientos nuevos. Una parte impor\u00adtante del desarrollo le pertenece a la labor eficaz de Maturina Gu\u00e9rin, que hab\u00eda sido secretaria de Santa Luisa de Marillac, y fue Superiora General durante siete trienios. Tan s\u00f3lo en los ocho a\u00f1os del P. Pierron (1698-1706) se abrieron 37 casas y el Director General, P. Henin, public\u00f3 la Ins\u00adtrucci\u00f3n sobre los votos para que las Hijas de la Caridad conocieran la peculiaridad de sus votos y se prepararan tanto para la emisi\u00f3n por prime\u00adra vez como para la renovaci\u00f3n anual. El P. Bon\u00adnet (1711-1736) durante muchos a\u00f1os pudo es\u00adtructurar y organizar la Compa\u00f1\u00eda de acuerdo con los nuevos tiempos. Le dio o sistematiz\u00f3 o fij\u00f3 una serie de organismos que hab\u00edan experimentado con \u00e9xito las congregaciones masculinas: Asamblea General, tiempos c\u00edclicos de las Visitas Ca\u00adn\u00f3nicas y Regulares, y reglamentos para los di\u00adferentes servicios de las Hermanas. Al terminar su generalato, las Hijas de la Caridad estaban en Francia [19 provincias] y en Polonia. Eran aproxi\u00admadamente 1600 Hermanas en 300 casas.<\/p>\n<p>En 1790, en plena Revoluci\u00f3n francesa, lle\u00adgaron las Hijas de la Caridad a Espa\u00f1a. Es ya una Compa\u00f1\u00eda numerosa: 4. 300 Hermanas y 451 co\u00admunidades, pero casi la totalidad est\u00e1n en Fran\u00adcia: 4. 000 Hermanas y 430 casas. Por ello, cuan\u00addo en 1792 fueron suprimidas en Francia todas las corporaciones eclesiales y seculares, entre ellas las Hijas de la Caridad, la Compa\u00f1\u00eda recibi\u00f3 un golpe mortal. Sostenidas por la Superiora Ge\u00adneral, Mar\u00eda Antonia Deleau (1790-1804) las Hi\u00adjas de la Caridad tuvieron suertes diferentes: unas permanecieron en sus establecimientos sin h\u00e1\u00adbitos y como empleadas, otras, expulsadas vol\u00advieron con sus familias, pero otras murieron en las c\u00e1rceles o fueron martirizadas. Hoy est\u00e1n be\u00adatificadas, como en Angers y Arras (1794). Al ser autorizadas comenzaron a rehacerse. En 1808 Napole\u00f3n restaur\u00f3 todas las congregaciones fe\u00admeninas de vida activa, y en 1809 reconoci\u00f3 le\u00adgalmente la existencia de la Compa\u00f1\u00eda. El n\u00famero de Hermanas y de casas se hab\u00eda reducido a la mitad. Hubo un momento delicado cuando Na\u00adpole\u00f3n puso a las Hijas de la Caridad bajo la autoridad de su t\u00edo el cardenal Fesch, propuesto para arzobispo de Par\u00eds. Pero tropez\u00f3 contra la en\u00e9rgica oposici\u00f3n del Vicario General, P. Hannon (1807-1816). Al no poder doblegarle, le encarce\u00adl\u00f3 y suprimi\u00f3 la Congregaci\u00f3n de la Mision. A pe\u00adsar de todo, el P. Hannon no cedi\u00f3 y luch\u00f3 con energ\u00eda para que no se sustrajera la Compa\u00f1\u00eda a la autoridad del Superior General. Con la ca\u00edda de Napole\u00f3n todo volvi\u00f3 a la tranquilidad. Poco a po\u00adco aumentaron las seminaristas [novicias] y las ca\u00adsas. La Compa\u00f1\u00eda pas\u00f3 a Suiza (1810), a Italia (1833) y a Portugal (1838). En 1839 salen, por pri\u00admera vez para misiones, a Turqu\u00eda.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1830 es puntual para la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Ese a\u00f1o tienen lugar las apariciones de la Virgen Milagrosa a Santa Cata\u00adlina Labour\u00e9 (1806-1876). Las Hijas de la Caridad asumieron las Apariciones como de todas, las hi\u00adcieron suyas y la Compa\u00f1\u00eda recibi\u00f3 una vitalidad y un empuje desconocidos. Fue el comienzo de la \u00e9poca del P. Etienne y del P. Aladel, como Director General, que hab\u00eda sido director y confi\u00addente de Santa Catalina. La primera consecuen\u00adcia de las apariciones es dar a la Compa\u00f1\u00eda un aspecto mariano definitivo. La segunda fue un aumento espectacular de vocaciones: en 1830, cuando Catalina Labour\u00e9 entr\u00f3 en el Seminario ha\u00adb\u00eda 80 seminaristas, en 1843 hab\u00eda ya 200 y r\u00e1\u00adpidamente subieron a 530. La tercera conse\u00adcuencia a\u00fan perdura: la fundaci\u00f3n de la asociaci\u00f3n de hijos e hijas de Mar\u00eda. Fue reconocida por el papa P\u00edo IX en 1847. En Espa\u00f1a y en algunas na\u00adciones de Latinoam\u00e9rica han actualizado su ca\u00adtecumenado y organizaci\u00f3n, con la aprobaci\u00f3n del Superior General; se llaman J. M. V.<\/p>\n<p>El tiempo del P. Juan Bautista Etienne (1843- 1874) fue una \u00e9poca dorada para el fortalecimiento y aumento de la Compa\u00f1\u00eda: se extendi\u00f3 por los cinco continentes. Adem\u00e1s de Grecia y Argelia, las Hijas de la Caridad llegan a 24 naciones y co\u00adlonias, desde M\u00e9jico a Filipinas, desde China a Es\u00adtados Unidos. S\u00f3lo en los a\u00f1os que van de 1845 a 1857 se abrieron 399 casas, con el sentido uni\u00adversal de crearse 165 fuera de Francia.<\/p>\n<p>Con una autoridad un tanto exagerada, propia del absolutismo del siglo XVIII, el P. Etienne se propuso revitalizar la Compa\u00f1\u00eda a trav\u00e9s de con\u00adferencias y circulares: sobre la unidad [a veces uni\u00adformidad exagerada], sobre el papel de la Her\u00admana Sirviente, la labor de los misioneros pa\u00fales en ayuda de las Hijas de la Caridad, . sobre las Vi\u00adsitas y los ejercicios espirituales. Igualmente ani\u00adm\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda por medio de los <em>libros <\/em>un tan\u00adto olvidados: avisos a las Hermanas y a la Hermana Sirviente, Reglamentos para las Provincias no francesas y refundici\u00f3n de los Consuetudinarios.<\/p>\n<p>En 1850 una parte de la comunidad fundada en Estados Unidos por Santa Isabel Ana Seton, inspirada en las Reglas de San Vicente, se uni\u00f3 a las Hijas de la Caridad. Santa Catalina Labour\u00e9 dijo que se lo hab\u00eda anunciado la Virgen.<\/p>\n<p>En 1880 la Compa\u00f1\u00eda contaba con 923 casas en Francia y 1054 en otras naciones; en total 1977 comunidades. Con el P. Antonio Fiat (1878-1914) las Hijas de la Caridad aumentaron y se exten\u00addieron por otras naciones; la \u00faltima fundaci\u00f3n fue en Madagascar en 1898. Hasta 1918 ninguna otra naci\u00f3n recibir\u00eda Hijas de la Caridad. El P. Fiat com\u00adprendi\u00f3 que la animaci\u00f3n de las Provincias deb\u00ed\u00adan venir de las Visitadoras. Reforz\u00f3 las reuniones con ellas que el anterior General hab\u00eda iniciado en 1876. Para lograrlo mejor, aument\u00f3 el n\u00famero de Provincias: a 41 (1913). Someti\u00f3 a revisi\u00f3n los li\u00adbros de la Comunidad. Crey\u00f3 necesario pedir y lo obtuvo del papa Le\u00f3n XIII la confirmaci\u00f3n de sus derechos en relaci\u00f3n con la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed como en 1898 las Hijas de la Caridad del resto del mundo superaban en n\u00famero y en ca\u00adsas a las francesas, tambi\u00e9n ahora otras naciones sienten el deseo de abrirse al mundo: Espa\u00f1a, B\u00e9l\u00adgica, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos. Y es Es\u00adpa\u00f1a la que, en 1918 (a Marruecos) inicia de nue\u00advo la apertura a otras naciones. No obstante la vitalidad que demuestra la Compa\u00f1\u00eda, durante el siglo XIX tropieza con un peligro: no saber cen\u00adtrarse en su secularidad. Atra\u00edda por la generali\u00addad y la pujanza de la vida religiosa, tambi\u00e9n la Compa\u00f1\u00eda se reviste de una serie de caracter\u00eds\u00adticas religiosas, aunque sin perder nunca ni su carisma ni su naturaleza \u00absecular\u00bb. En 1917 se pu\u00adblica el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. Las Hijas de la Caridad quedan incluidas en el t\u00edtulo XVII: \u00abSociedades de vida com\u00fan sin votos\u00bb. Es decir, no las cataloga como religiosas.<\/p>\n<p>Al extenderse por los cinco continentes, la necesidad de unidad llev\u00f3 a crear en 1926 un in\u00adformativo-revista, L&#8217;Echo de la Maison Mere [El Eco de la Casa Madre]. Hasta 1960 el n\u00famero de las Hijas de la Caridad y de comunidades sigui\u00f3 un crecimiento constante. Sin embargo, desde es\u00adte a\u00f1o, se nota una disminuci\u00f3n progresiva de vocaciones, convirti\u00e9ndose en alarmante desde la d\u00e9cada de los setenta, semejante a la de otras instituciones religiosas y a la de la misma Iglesia, en cuanto a la manifestaci\u00f3n de la fe y de las pr\u00e1cticas religiosas o de compromiso eclesial:<\/p>\n<p>a\u00f1o\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 casas\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 seminaristas\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 h. de. la c.<\/p>\n<table border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"46\">1600<\/td>\n<td width=\"66\">60?<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"74\"><\/td>\n<td width=\"78\">160-180?<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"46\">1724<\/td>\n<td width=\"66\">300<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"74\"><\/td>\n<td width=\"78\">1.600<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"46\">1790<\/td>\n<td width=\"66\">451<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"74\"><\/td>\n<td width=\"78\">4.300<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"46\">1950<\/td>\n<td width=\"66\">3.971<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"74\"><\/td>\n<td width=\"78\">42.942<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"46\">1960<\/td>\n<td width=\"66\">4.221<\/td>\n<td width=\"74\">1.238<\/td>\n<td width=\"78\">45.209<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"46\">1970<\/td>\n<td width=\"66\">3.886<\/td>\n<td width=\"74\">576<\/td>\n<td width=\"78\">43.082<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"46\">1990<\/td>\n<td width=\"66\">3.132<\/td>\n<td width=\"74\">441<\/td>\n<td width=\"78\">29.584<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En la Asamblea General de 1991 la Compa\u00ad\u00f1\u00eda da un giro importante y significativo: por pri\u00admera vez en su historia, despu\u00e9s de 331 a\u00f1os, las Hijas de la Caridad eligen una Superiora General que no es francesa, Sor Juana Elizondo, espa\u00f1o\u00adla natural de Aranaz (Navarra).<\/p>\n<h2>IV. Hijas de la Caridad significativas<\/h2>\n<p>En el recuerdo de la Compa\u00f1\u00eda permanecen algunas Hermanas que dejaron un impacto en la \u00e9poca en que vivieron. Adem\u00e1s de la fundadora, Santa Luisa de Marillac, en todas las-Hijas de la Caridad est\u00e1 viva la presencia de Margarita Na\u00adseau. A la vaquera de Suresnes se la reconoce como la persona que involuntariamente dio la idea de fundar la Compa\u00f1\u00eda; muri\u00f3 generosamente cuidando a los apestados (1633). Sor Maturina Gu\u00e9rin, secretaria de Luisa de Marillac y Superiora General durante siete trienios interrumpidos (1667- 1697), afianz\u00f3 las estructuras de la Compa\u00f1\u00eda. Sor Deleau, Superiora General (1790-1802) supo encaminar la Compa\u00f1\u00eda en los dif\u00edciles a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n francesa. Santa Catalina Labour\u00e9 (1806-1876), a quien se le apareci\u00f3 la Virgen Mi\u00adlagrosa (1830), siendo una seminarista. Mar\u00eda le manifest\u00f3 el gran poder de la sencilla oraci\u00f3n de petici\u00f3n, le encarg\u00f3 acu\u00f1ar una medalla que el pueblo consider\u00f3 milagrosa, le encomend\u00f3 tam\u00adbi\u00e9n crear una asociaci\u00f3n mariana de j\u00f3venes; desde las Apariciones, la Compa\u00f1\u00eda se conside\u00adra y asume la caracter\u00edstica de mariana. Diez a\u00f1os despu\u00e9s de Santa Catalina, Sor Justina Bisquey\u00ad buru (1817-1903) recibi\u00f3 la visita tambi\u00e9n de Ma\u00adr\u00eda, encomend\u00e1ndole un escapulario verde para lo\u00adgrar la conversi\u00f3n de los pecadores e incr\u00e9dulos. Por los mismos a\u00f1os (1846) Sor Apolonia Andri\u00adveau (1810-1894) recibi\u00f3 de Nuestro Se\u00f1or un escapulario rojo [el escapulario de la Pasi\u00f3n] pa\u00adra acompa\u00f1ar a Jes\u00fas en su pasi\u00f3n. En Espa\u00f1a Sor Manuela Lecina (1760-1818) se enfrent\u00f3 con habilidad sosegada a la Corte de Madrid y al Ar\u00adzobispo de Toledo, cuando pretendieron separar a las Hijas de la Caridad de la autoridad del Su\u00adperior General de la C.M. y colocarlas bajo el gobierno de los obispos. Sor Rosal\u00eda Rendu (1783- 1856), madre de los obreros y maestra de sus hijos, los defendi\u00f3 en los explosivos a\u00f1os de la revoluci\u00f3n de 1848 en Par\u00eds; anim\u00f3 constante\u00admente a Ozanam en la fundaci\u00f3n de las Confe\u00adrencias. M\u00e1s recientes, en Italia Sor Josefina Ni\u00adcoli (1863-1924) se sacrific\u00f3 por recoger y educar a los muchachos de la calle con la obra de los \u00abMa\u00adrianelli\u00bb; y en Par\u00eds la <em>sindicalista <\/em>Sor Luisa Mar\u00eda Milcent, luchadora por defender a las mujeres obreras, fund\u00f3 los primeros sindicatos femeni\u00adnos para obreras de Par\u00eds (14 de setiembre de 1902). En Espa\u00f1a y en otro estilo, Sor Justa Do\u00adm\u00ednguez de Vidaurreta, Visitadora de 1932 a 1958, fue modelo de santidad vicenciana para mas de 10. 000 Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Muchas Hijas de la Caridad han sufrido marti\u00adrio. Sin olvidar a las millares que han muerto ca\u00adlladamente en el desempe\u00f1o de sus duros oficios, ni a las que que murieron en situaciones de gue\u00adrra, como en Crimea, Pr\u00f3ximo Oriente, M\u00e9jico, Es\u00adpa\u00f1a, etc. Tienen un lugar relevante las m\u00e1rtires de Angers y de Arras (1794), beatificadas. Aunque por una despreocupaci\u00f3n ingrata no hayan sido beatificadas, deben estar presentes las diez m\u00e1r\u00adtires de Tien-Tsin (China 1870) que, de haber sido martirizadas en los primeros siglos del cristianismo, hoy estar\u00edan en el calendario como santas.<\/p>\n<h2>V. Espiritualidad de las Hijas de la Caridad<\/h2>\n<p>La espiritualidad de las HC est\u00e1 condicionada y hasta definida por sus or\u00edgenes cristiano-socia\u00adles, por la personalidad de sus fundadores y por las estructuras jur\u00eddicas internas. Los tres facto\u00adres facilitaron el nacimiento de un carisma, casi desconocido entonces, como vida de una voca\u00adci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Las HC son en la historia la respuesta a unas ciscunstancias sociales bien concretas; parecen como el producto de la pobreza, como si las hu\u00adbiesen fundado los pobres, o mejor dicho, sus ne\u00adcesidades. San Vicente y Santa Luisa, en realidad, \u00fanicamente canalizazaron las exigencias de los po\u00adbres hacia la sociedad cristiana que viv\u00eda el evan\u00adgelio y le propusieron las HC como la soluci\u00f3n evang\u00e9lica a la injusticia y a la pobreza. La vida, por lo tanto, de las HC consiste en servir a los po\u00adbres, en remediar sus angustias. Todo lo que vi\u00adno despu\u00e9s fue encuadrar a unas mujeres en la Iglesia, en unas coordenadas jur\u00eddicas, en una te\u00adolog\u00eda y en una espiritualidad. San Vicente siem\u00adpre fue consciente de esta realidad, y repet\u00eda que el fundador de la Compa\u00f1ia no era ni \u00e9l ni la se\u00ad\u00f1orita Le Gras, sino Dios presente en la historia (IV, 247; IX, 120, 202, 232, etc.).<\/p>\n<p>El mandato evang\u00e9lico de lograr todos la san\u00adtidad (Mt. 5, 48) lo explaya el Vaticano II en el cp. V de Lumen Gentium . Este cap\u00edtulo dice que el \u00fanico santo es Dios y que, por ello, la santidad no es nada m\u00e1s que la uni\u00f3n con El, y que la es\u00adpiritualidad es sencillamente el camino que em\u00adprende el hombre para unirse con Dios (SL E 10, 1\u00b0;11;12\u2026 Ver B. Mart\u00ednez, La se\u00f1orita Le Gras\u2026 p. 126ss).<\/p>\n<h3>El servicio a los pobres<\/h3>\n<p>Tambi\u00e9n a las HC se les exige la santidad (RC 1, 1; C 1. 4; SL. E 105). El camino que eligen es ser\u00advir al pobre. El pobre es el lugar donde la HC en\u00adcuentra a Dios y se une con El, donde abraza la santidad. Su vida espiritual se realiza y se espe\u00adcifica en el servicio a los desdichados. Se puede afirmar que su espiritualidad se confunde con la historia personal de salvar a los humildes.<\/p>\n<p>San Vicente les ense\u00f1\u00f3 que la experiencia de su fe bautismal se desarrolla en el convenci\u00admiento de encontrar a Jes\u00fas en los pobres y ser\u00advirlos como a sus miembros dolientes (C 1. 7):<\/p>\n<p>\u00abDadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que el Hijo de Dios, que quiso ser pobre, se nos hace presente en esos pobres\u00bb (X1, 725). \u00abServ\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed. Una Hermana ir\u00e1 diez veces al d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces al d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios\u00bb (XI, 240). \u00abSe dan a Dios para el ser\u00advicio espiritual y temporal de estas pobres cria\u00adturas a las que su bondad quiere tener por miem\u00adbros suyos\u00bb (SL. c. 9; RC 1, 1).<\/p>\n<p>De esta manera, el servicio a los pobres se convierte en el lugar por excelencia de su expe\u00adriencia de Dios, en la primera fuente de su espi\u00adritualidad y en el criterio genuino de la autentici\u00addad, no s\u00f3lo de la espiritualidad de una HC, sino tambi\u00e9n de una comunidad.<\/p>\n<h3>La acci\u00f3n<\/h3>\n<p>Sin embargo -y no es contradici\u00f3n- el alimen\u00adto de esa fuente es la oraci\u00f3n. Las Constitucio\u00adnes les recuerdan a las HC que no pueden pres\u00adcindir de ella, pues es \u00abuno de los momentos clave de su jornada\u00bb (C 2. 14). Es l\u00f3gico, y los fun\u00addadores no pod\u00edan actuar de otra manera. Si el creyente, la HC, acepta la existencia de Dios y la revelaci\u00f3n realizada en la historia, acepta tambi\u00e9n relacionarse con el Dios de Jes\u00fas, hablarle o dia\u00adlogar con El, y hasta experimentar su presencia. Es decir, acepta la oraci\u00f3n. Y l\u00f3gicamente debe aceptar tambi\u00e9n que la oraci\u00f3n es el coraz\u00f3n de sus relaciones con Dios y el lugar donde conver\u00adge su espiritualidad, su uni\u00f3n con Dios; en una pa\u00adlabra, su servicio. San Vicente se lo repet\u00eda a los padres y a las hermanas: \u00abDadme un hombre de oraci\u00f3n y ser\u00e1 capaz de todo\u00bb (XI, 778), \u00abBuscad, buscad, esto dice preocupaci\u00f3n, esto dice acci\u00f3n. Buscad a Dios en vosotros\u2026 buscadlo en vues\u00adtra alma, como en su morada predilecta\u2026 Se ne\u00adcesita la vida interior, hay que procurarla; si falta, falta todo\u00bb (XI, 429). Ning\u00fan d\u00eda debe pasar la HC sin hacer oraci\u00f3n, hacerla a\u00fan los d\u00edas de des\u00adcanso, en los viajes o a horas distintas, si no pue\u00adde hacerla con la comunidad. Para San Vicente y Santa Luisa la necesidad de la oraci\u00f3n se funda\u00admenta ante todo en que Jes\u00fas nos mand\u00f3 hacer oraci\u00f3n y El mismo or\u00f3. Pero en la espiritualidad vicenciana hay una regla de oro: el rostro de Je\u00ads\u00fas presente en todos los tiempos es el pobre que \u00abest\u00e1 constituido en el lugar de nuestro Se\u00f1or\u2026 ya que nos ha ense\u00f1ado la caridad para suplir en los pobres la impotencia de dar alg\u00fan servicio a su persona\u00bb, dec\u00eda Santa Luisa (E 92). Por ello la oraci\u00f3n est\u00e1 subordinada al servicio al pobre. Siempre que se presenta una necesidad urgen\u00adte prevalece el servicio sobre la oraci\u00f3n y sobre la misma Eucarist\u00eda, ya que es \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb.<span id='easy-footnote-1-39839' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-1-39839' title='Cf. Lc 3, 21; 5. 16; 6, 12; 9, 8. 28s; 22, 40-46; etc. De las conferencias de san Vicente: 28 agosto 1640; 31 mayo 1648; y las tres de octubre-noviembre 1658 sobre la dis\u00adtribuci\u00f3n del d\u00eda. Sta. Luisa lo repite continuamente en sus cartas, pero la doctrina se la deja que la explique el supe\u00adrior Vicente, ella m\u00e1s que ense\u00f1ar es una mujer de oraci\u00f3n, una contemplativa.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La se\u00f1al de una madurez espiritual en la HC est\u00e1 en saber armonizar la aci\u00f3n y la oraci\u00f3n. El activismo exagerado puede convertir a la HC en una profesional o, a lo m\u00e1s, en una humanista, pe\u00adro no en una HC. Por el contrario, la oraci\u00f3n men\u00adtal incontrolada la convierte en una mujer fuera de la tierra, en una pietista, pero no en una HC.<\/p>\n<h3>La vida fraterna en comunidad<\/h3>\n<p>La segunda fuente de la espiritualidad vicen\u00adciana es la comunidad, la vida fraterna en com\u00fan. La Compa\u00f1\u00eda de las HC es comunitaria por natu\u00adraleza, fuertemente comunitaria. Ni San Vicente ni Santa Luisa conciben a una HC, en tiempos nor\u00admales, viviendo sin comunidad. Vivir en comunidad es la forma natural de vivir una HC, como la familia lo es de los hombres.<\/p>\n<p>La comunidad vicenciana es continuadora de la comunidad apost\u00f3lica formada por Jes\u00fas y los disc\u00edpulos, e intenta reproducir la comunidad de Jerusal\u00e9n, tal como la describen los Hechos (2, 42\u00ad47). Su modelo es la vida trinitaria donde el amor produce la unidad respetando la pluralidad y las diferencias personales (X, 766; SL c. 289, 500; E 53, 55, 90).<\/p>\n<p>Aunque la vida fraterna es la forma natural de vivir una Hermana, la vive \u00abcon miras a la misi\u00f3n de servicio\u00bb (C 2. 17); la comunidad est\u00e1 al servi\u00adcio de la misi\u00f3n en favor de los pobres y tiende a ella. No entran en la Compa\u00f1\u00eda para vivir en co\u00admunidad sino para servir a los pobres viviendo en comunidad. El servicio y la comunidad se refuer\u00adzan y se unifican, llevando la precedencia el servicio. Y no s\u00f3lo la precedencia sino que trans\u00adforma la vida comunitaria y determina el estilo de vida de las comunidades en cada lugar y en ca\u00adda \u00e9poca.<\/p>\n<p>A pesar de todo, la comunidad de las HC tie\u00adne entidad y fin en s\u00ed misma y por s\u00ed misma: la uni\u00f3n y la alegr\u00eda a trav\u00e9s del amor mutuo de ami\u00adgas. De esta manera la HC realiza su espirituali\u00addad en dos vertientes: la de servicio a los pobres y la de vida fraterna en las relaciones con sus Hermanas. Dos son los momentos cruciales de estas relaciones: la recreaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. En ellos la autoridad se hace corresponsabilidad, la pluralidad se vive compartiendo y las diferencias se superan con el aguante y la tolerancia en el di\u00e1logo.<\/p>\n<h3>El seguimiento a Jes\u00fas<\/h3>\n<p>Si se quiere dar unidad a la espiritualidad de las HC, al mismo tiempo que se da sentido a su entrega al Dios de los pobres, hay que dete\u00adnerse en el seguimiento de Jes\u00fas, porque \u00abla regla de las Hijas de la Caridad es Cristo\u00bb (C 1. 5). Si \u00ablas Hijas de la Caridad, fieles a su Bautismo y en respuesta a un llamamiento divino, se con\u00adsagran por entero y en comunidad al servicio de Cristo en los pobres\u00bb (C 1. 4), su vida se convier\u00adte en un seguimiento a Jesucristo. Su vida con\u00adsiste en vivir la vida de Jes\u00fas de tal manera que llegue a ser <em>\u00abuna continuaci\u00f3n de la de El\u00bb <\/em>(SL. c. 384).<\/p>\n<p>Santa Luisa ense\u00f1aba a las Hermanas que se\u00adguir a Jesucristo encierra tres aspectos: a. comu\u00adni\u00f3n con la vida de Jes\u00fas comprometida por los po\u00adbres; b. continuaci\u00f3n de su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n de los pobres; c. participaci\u00f3n en su des\u00adtino sacrificado hasta morir por los pobres.<\/p>\n<p>Lo cual supone una imitaci\u00f3n de vida. Seguir no es acompa\u00f1ar \u00fanicamente, es ante todo asu\u00admir una faceta importante: que Jes\u00fas es y vive como el enviado del Padre y que trae el encargo de hacer siempre la voluntad del Padre, conver\u00adtida en su alimento (Jn. 3, 16-17; 4, 34; 6, 38-40; 17, 8. 20). La HC que vive a Dios sabe que la vo\u00adluntad del Padre se manifiesta en los aconteci\u00admientos de la vida y m\u00e1s concretamente en las necesidades de los pobres, los del presente, los de cada d\u00eda; por eso nunca debe adelantarse a la Providencia (1, 131-132). Uno de los rasgos ca\u00adracter\u00edsticos de la HC es su sensibilidad y su aten\u00adci\u00f3n a cumplir siempre la voluntad de Dios (II, 34, IX, 296, 378; SL. c. 30, 73, 202, 314).<\/p>\n<p>La imitaci\u00f3n de Jesucristo comprende, seg\u00fan Luisa de Marillac, una transformaci\u00f3n de la vida de la HC en la vida de Jes\u00fas, hasta asumir la Her\u00admana la misma identidad de vida que Jes\u00fas, al ha\u00adcerle \u00e9ste participante de sus cualidades y virtu\u00addes. San Vicente prefer\u00eda la expresi\u00f3n \u00abvaciarse de uno mismo y revestirse de Jesucristo\u00bb (SL E 22, 98, 105; XI, 236. 410s; Const. 2. 3). M\u00e1s que a revestirse de Jesucristo se refer\u00eda a dejarse guiar por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas, despu\u00e9s que se ha de\u00adjado dominar por su fuerza. La identidad de la HC la define el Espiritu Santo d\u00e1ndole la fisonom\u00eda con que se presenta ante Dios: dominada por la caridad perfecta y en actitud de adoraci\u00f3n y ano\u00adnadamiento, al igual que Jes\u00fas ante el Padre; asi\u00admismo el Esp\u00edritu Santo le da el talante con que se presenta en medio de los pobres y el estilo de vida que guarda con las compa\u00f1eras de comuni\u00addad: un talante y un estilo de vida humilde, sen\u00adcillo y caritativo, o como dec\u00eda Santa Luisa, de to\u00adlerancia, mansedumbre y cordialidad (IX, las tres conferencias de febrero de 1653; SL c. 420; Const. 2. 3). Son varias de las virtudes con que Jes\u00fas evangelizaba y serv\u00eda a los pobres y que Vicente de Pa\u00fal crey\u00f3 esenciales para el servicio de las HC. Ciertamente el esp\u00edritu propio de la HC es el Esp\u00edritu Santo que la llena del amor perfecto y produce en ella unos sentimientos de adoraci\u00f3n al Padre y de anonadamiento, pero cada Herma\u00adna expresa su espiritualidad viviendo en el servi\u00adcio y en la comunidad las virtudes de humildad, sencillez y caridad.<\/p>\n<p>Breve, el Esp\u00edritu de la HC la lleva a vivir la vi\u00adda fraterna y a servir al pobre con esa fisonom\u00eda tan entra\u00f1able a la gente humilde y que la litera\u00adtura y el arte ha caracterizado como la de una mujer entregada sin l\u00edmites por una vocaci\u00f3n di\u00advina a los menesterosos; asequible a todos por su sencillez; sacrificada y pobre, que quiere imi\u00adtar a Jes\u00fas.<\/p>\n<h3>Espiritualidad mariana<\/h3>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las HC aparece impregnada de espiritualidad mariana. La corriente mariana penetra en la vida de la Compa\u00f1\u00eda a trav\u00e9s de tres cauces: los fundadores, la renovaci\u00f3n de los votos el 25 de marzo y las apariciones de la Vir\u00adgen Milagrosa, en 1830.<\/p>\n<p>Sin que pretendieran los fundadores ense\u00f1ar una ciencia mariana ni mostrar una doctrina m\u00e1s efusiva que la manifestada por la mayor parte de los escritores contempor\u00e1neos suyos, introducen la devoci\u00f3n a Mar\u00eda en la vida espiritual de las HC. Devoci\u00f3n a Mar\u00eda que ya sent\u00edan ellos den\u00adtro de su experiencia de fe. La viv\u00edan y ense\u00f1a\u00adban a vivirla de una manera popular y sensible, con una dpctrina simple de peregrinaciones, im\u00e1ge\u00adnes, cuadros, flores y rezos; pero tambi\u00e9n la sen\u00adt\u00edan y aconsejaban vivirla de una forma seriamente cr\u00edtica y racional. Ambos aspectos pasan a la es\u00adpiritualidad mariana de las HC. Ya en tiempos de los fundadores las HC practican una devoci\u00f3n po\u00adpular de visitar santuarios marianos, rezar el ro\u00adsario, el angelus y adornar im\u00e1genes, pero sin caer en una devoci\u00f3n <em>milagrera, magicamente sobrenatural <\/em>y hasta <em>fetichista <\/em>no rara en los si\u00adglos XVIII y XIX. Los fundadores, ambos, como algo l\u00f3gico y natural al cristianismo, hab\u00edan fun\u00addamentado la devoci\u00f3n mariana de las HC en unas directrices acordes plenamente con los do\u00adcumentos actuales <em>(Lumen Gentium, <\/em>cp. VIII, <em>Ma\u00adrialis cultus, Redemptoris Mater):<\/em><\/p>\n<p>Ante todo, casi siempre que nombran a Ma\u00adr\u00eda la presentan al lado de su hijo. No conciben a Mar\u00eda independiente de Jes\u00fas. Mar\u00eda pertenece a la substancia de la Encarnaci\u00f3n y a la econom\u00eda de la redenci\u00f3n; la vida de Mar\u00eda se dirige expre\u00adsamente al Misterio Pascual.<\/p>\n<p>No se detienen, especialmente Santa Luisa, en el ropaje externo de la devoci\u00f3n; penetran, pa\u00adra encontrar un soporte seguro, en el decreto eterno y trinitario que se realiza en la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De una manera m\u00e1s constante, Mar\u00eda se pre\u00adsenta d\u00f3cil a la Palabra, disponible a la voluntad del Padre y abandon\u00e1ndose a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Aunque la honran y admiran sus privilegios, a las HC les recalcan m\u00e1s intensamente la faceta <em>imitaci\u00f3n <\/em>de Mar\u00eda como mujer de fe, esperanza y caridad; y con una insistencia terca la ponen como modelo de humildad, pobreza y castidad.<\/p>\n<p>Resumiendo, San Vicente establece a la Vir\u00adgen Patrona de las HC y Santa Luisa varias veces confiesa que Mar\u00eda es la Madre de la Compa\u00f1\u00eda (I, 262; IX, 96, 315, 739, 1077, 1145-1148; X, 37, 43, 567, 570, 594\u2026; SL c. 120, 121, 143, 281, 360, 662, 702; E 5, 6, 38, 56, 68, 98, 106).<\/p>\n<p>La segunda fuerza de su espiritualidad maria\u00adna es la renovaci\u00f3n de los votos el 25 de marzo, considerada fiesta mariana por las HC y por la Iglesia de a\u00f1os pasados: la Anunciaci\u00f3n de la Vir\u00adgen Mar\u00eda. Este d\u00eda las Hermanas resaltaban y si\u00adguen resaltando el SI de Mar\u00eda, en el que inclu\u00adyen el SI de cada Hermana. Se a\u00f1ad\u00eda que el 2 de febrero, tenida tambi\u00e9n como fiesta mariana: la Purificaci\u00f3n de nuestra Se\u00f1ora, la Superiora ge\u00ad neral anunciaba a toda la Compa\u00f1\u00eda que el Supe\u00adrior General hab\u00eda concedido la renovaci\u00f3n de los votos. El anuncio iba acompa\u00f1ado de una circu\u00adlar de orientaci\u00f3n, por lo general, mariana. A trav\u00e9s de la historia ha penetrado en la vida es\u00adpiritual de las HC la idea de considerar el SI de Mar\u00eda como una aceptaci\u00f3n de participar en el Misterio Pascual, como un abandono en las ma\u00adnos del Padre y como un acto de disponibilidad al Esp\u00edritu Santo; pero todo considerado como entrega al servicio de los pobres. Por eso el Mag\u00adnificat -manifiesto en favor de los pobres- es el canto predilecto de las HC.<\/p>\n<p>La fuente tercera se sit\u00faa en 1830 con las apariciones de la Virgen Milagrosa a Santa Ca\u00adtalina Labour\u00e9. La Compa\u00f1\u00eda las acept\u00f3 como pro\u00adpias, como aparecida a toda la Compa\u00f1\u00eda, y su mensaje como un mandato a todas las Hermanas: propagar la Medalla Milagrosa y celebrar su fies\u00adta el 27 de noviembre. Los libros y art\u00edculos so\u00adbre la Milagrosa, las charlas y conferencias han abierto a las Hermanas nuevas visiones de teo\u00adlog\u00eda y de espiritualidad marianas, desentra\u00f1an\u00addo los cuatro puntos centrales de la Medalla: Los rayos como un s\u00edmbolo de la Mediaci\u00f3n de Ma\u00adr\u00eda; la serpiente enroscando el mundo como sig\u00adno del mal, del pecado, de la pobreza destruidos por los rayos; el reverso el fundamento y la par\u00adticipaci\u00f3n de Mar\u00eda en el Misterio Pascual; y fi\u00adnalmente la invocaci\u00f3n como manifestaci\u00f3n de nuestra peque\u00f1ez, de la grandeza de Mar\u00eda y del valor de la plegaria. Todo plenamente en conso\u00adnancia con la espiritualidad de servicio al pobre.<\/p>\n<h3>Secularidad<\/h3>\n<p>La secularidad ha tenido y tiene a\u00fan una in\u00adcidencia transcendental en las HC. Tomada jur\u00ed\u00addicamente ha preservado a las Hermanas de asu\u00admir una espiritualidad de religiosas enclaustradas; valorada en un sentido social ha servido para en\u00adcarnarse en el mundo de los pobres, cuando era dif\u00edcil hacerlo a una religiosa, y hoy d\u00eda, para sa\u00adber acoplar servicio y oraci\u00f3n, para recordar que el Se\u00f1or Jes\u00fas tambi\u00e9n est\u00e1 presente en medio de la comunidad. En todas las \u00e9pocas se la ha con\u00adsiderado como un convencimiento sicol\u00f3gico de entregarse a Dios para servir a los pobres.<\/p>\n<p>Es decir, les ha dado la impronta de ser lo que son, ha plasmado su aut\u00e9ntica identidad.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<h3><em>Escritos:<\/em><\/h3>\n<p><em>Obras Completas de San Vicente. <\/em>Edici\u00f3n en fran\u00adc\u00e9s por P. Coste. Traducci\u00f3n al castellano S\u00edgueme-CEME, 1972-1986.- <em>Obras de Santa Luisa. <\/em>Edici\u00f3n en franc\u00e9s por sor Isabel Charpy. Traducci\u00f3n al castellano CEME, 1985.- <em>La Com\u00adpagnie des Filies de la Chant\u00e9 aux origines. Do\u00adcuments, <\/em>Par\u00eds (Maison Mere) 1989. Edic, sor Isabel Charpy.<\/p>\n<h3>Biograf\u00edas:<\/h3>\n<p>Las biograf\u00edas de San Vicente y de Santa Luisa dan muchos datos para comprender la Compa\u00f1\u00eda en sus or\u00edgenes. De San Vicente: P. Coste y J. M. Rom\u00e1n.<\/p>\n<p>De Santa Luisa: Gobill\u00f3n, Richemon, Baunard, Poinsenet, Dirvin y Benito Mart\u00ednez.<\/p>\n<h3>Documentos:<\/h3>\n<p><em>Circulares de los Superiores Mayores.- Reglas Co\u00admunes de las Hijas de la Caridad: <\/em>de San Vi\u00adcente (manuscritas), del P. Alm\u00e9ras (1672), de 1954 y las definitivas d\u00e9 1983.- <em>Estatutos de las Hijas de la Caridad <\/em>(ms), editados en 1818 por los Superiores Generales y oficia-las.- <em>Recueil des privileges et indulgences a l&#8217;usage de Filies de la Chant\u00e9.- Coutumier des maisons particuli\u00e9res de la Compagnie des Filies de la Chant\u00e9, <\/em>Par\u00eds 1862.- <em>Regulae Directoris Provincialis Filiarum Caritatis, <\/em>Ro\u00adma (Curia Gen. CM.) 1965.- <em>Monita ad con\u00adfessarios Puellarum Caritatis, <\/em>Paris 1883, 1891, 1923 y (Roma) 1965.- los diversos ANALES de Par\u00eds, Madrid, Barcelona, Italia as\u00ed como los Bo\u00adletines de cada una de las Provincias de mi\u00adsioneros y de las Hijas de la Caridad.- <em>L&#8217;Echo de la Maison M\u00e9re, <\/em>traducidos a los diferen\u00adtes idiomas.<\/p>\n[De la documentaci\u00f3n anterior hay muchas tra\u00adducciones al espa\u00f1ol:<\/p>\n<p>Las Circulares de los Superiores Mayores.- las Re\u00adglas comunes (1<sup>a<\/sup> edic. Barbastro 1815).- del Coutumier des maisons particuli\u00e9res (Madrid 1934).- de los Monita ad con fessarios (Ma\u00addrid 1945 y 1960)1.- Instrucci\u00f3n sobre los vo\u00adtos de las HC. 1989.<\/p>\n<h3>Estudios:<\/h3>\n<p>X. X. Les filies de la Chant\u00e9 de Saint Vincent de Paul, Par\u00eds (Letouzey et An\u00e9) 1923.- L\u00e9once CELIER, Les Filies de la Charit\u00e9, Par\u00eds (Bernard Grasset) 1929.- Eve BAUDOUIN, Sous la Cor\u00adnette de Saint Vincent-de-Paul, Par\u00eds (Spes) 1932.- Ponciano NIETO, Historia de las Hijas de la Caridad desde sus origines hasta el si\u00adglo XX, 2 vol. Madrid (Regina) 1932.- P. Cos\u00adTE, Ch. BAUSSAN, G. GOYAU, Les Filies de la Charit\u00e9, Paris (Descl\u00e9e de Brouvver) 1933.- J. BAETEMAN, Les Filies de la Chant\u00e9 en mission a travers le monde, 2 vol. Evreux (G. Poussin) 1936.- A. DODIN, S. V. en DHGE 17(1968) 6-13.- J. HERRERA, <em>S. V. <\/em>en DHEE, vol. 2 (1972) 1093- 4.- G. ROCA, <em>S. <\/em>v. en <em>Dizionario degli lstituti di Perfezione, <\/em>3 (1976) 1539-1548.- <em>Gen\u00e9sse de la Compagnie, <\/em>3 tomos en dos vol. Par\u00eds (Maison M\u00e9re) 1968-1982 [hay traduc. espa\u00ad\u00f1ola).- Alberto VERNASCH I, <em>Una lnstituzione ori\u00adginale: le Figlie della Carita di S. Vincenzo de Paoli, <\/em>en <em>Annali della Missione <\/em>75 (1968) n. 3\u00ad4. (Traducci\u00f3n espa\u00f1ola en <em>Anales, <\/em>tambi\u00e9n en separata).- Robert P. MALONEY, <em>El cami\u00adno de Vicente de Paul. Una espiritualidad pa\u00adra estos tiempos al servicio de los pobres, <\/em>CEME Salamanca 1993; J. MI IBANEZ BUR\u00adGOS, <em>La fe verificada en el amor, <\/em>Paulinas, Ma\u00addrid 1993.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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