{"id":39164,"date":"2011-07-05T02:55:29","date_gmt":"2011-07-05T00:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/07\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/"},"modified":"2016-07-26T17:24:44","modified_gmt":"2016-07-26T15:24:44","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_28831\" style=\"width: 208px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/abelly.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-28831\" class=\"size-medium wp-image-28831\" title=\"Luis Abelly\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/abelly-198x300.jpg?resize=198%2C300\" alt=\"Luis Abelly\" width=\"198\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-28831\" class=\"wp-caption-text\">Luis Abelly<\/p><\/div>\n<p><strong>Manera de gobernar el Sr. Vicente<\/strong><\/p>\n<p>Aunque el gobierno del Sr. Vicente aparece bastante en todo lo que ha sido relatado acerca de su Vida y de sus Virtudes, y se puede reconocer por las cosas que se han dicho c\u00f3mo este Siervo prudente y fiel se ha portado recta y santamente en todas sus actuaciones, sin embargo, como eso se ha difundido generalmente a lo largo de esta obra, hemos pensado que, para una mayor edificaci\u00f3n y satisfacci\u00f3n del lector cristiano, era conveniente recoger en un Cap\u00edtulo \u00fanico, lo que se ha juzgado m\u00e1s digno de destacarse sobre esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en primer lugar, si se considera cu\u00e1l ha sido el fin que el Sr. Vicente se propuso, ya por lo que toca a otros, o a s\u00ed mismo, no fue otro que la mayor gloria de Dios y el cumplimiento de su sant\u00edsima Voluntad. Ese era el \u00fanico blanco al que el buen Siervo de Dios ha apuntado en todos sus proyectos y en todas sus empresas; era ah\u00ed adonde se dirig\u00edan todos sus pensamientos, todos sus deseos y todas sus intenciones; y, finalmente, ah\u00ed era adonde se esforzaba en llevar a los dem\u00e1s con sus avisos, consejos exhortaciones y con todas las ayudas espirituales y temporales, que les proporcionaba; no pretend\u00eda en todo y por todo, sino que el nombre de Dios fuera santificado, su Reino aumentado, y su Voluntad realizada en la tierra como en el cielo: es ah\u00ed adonde su esp\u00edritu miraba, y adonde su coraz\u00f3n aspiraba incesantemente.<\/p>\n<p>Ahora bien, para llegar a ese fin el medio principal y el m\u00e1s universal empleado por \u00e9l, ha sido el de conformar su conducta a la de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, habiendo juzgado muy sabiamente que \u00e9l no pod\u00eda andar ni guiar a los dem\u00e1s por un camino m\u00e1s recto ni m\u00e1s seguro, que por el que el Verbo y la Sabidur\u00eda del mismo Dios le hab\u00eda trazado con sus ejemplos y con sus palabras; a tal efecto, los ten\u00eda siempre presentes en su esp\u00edritu para moldearse y formarse en todo lo que dec\u00eda y hac\u00eda sobre ese Original de toda virtud y santidad. Ten\u00eda su Santo Evangelio grabado en su coraz\u00f3n, y lo llevaba en la mano como una luz hermosa para guiarse, de manera que pod\u00eda decir con el Profeta: Tu palabra, Dios m\u00edo, es como una clara an torcha para iluminar mis pasos, y para hacerme conocer el camino que debo seguir para ir a Ti.<\/p>\n<p>Caminando, pues, a la luz de esta divina claridad, se ha propuesto, ante todo, trabajar con la ayuda de la gracia para su propia salvaci\u00f3n y para su propia perfecci\u00f3n, imitando las virtudes de su Divino Maestro. Hab\u00eda aprendido de su Evangelio, que no valdr\u00eda de nada al hombre ganar todo el mundo, si perd\u00eda su alma; y que la Regla m\u00e1s justa y m\u00e1s segura del amor que debemos a nuestro pr\u00f3jimo, es el verdadero amor que estamos obligados a tenernos a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los primeros cuidados que miraban por su salud y por su perfecci\u00f3n, ha cre\u00eddo que no pod\u00eda hacer nada mejor que conformarse a su Divino Salvador, entreg\u00e1ndose enteramente a procurar la salvaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de las almas que El hab\u00eda redimido al precio de su sangre y de su muerte. Por eso, no escatim\u00f3 ni tiempo, ni fatigas, ni su vida, que ha consumido en las diversas actividades de caridad (de ellas hemos hablado ampliamente en las tres partes de esta obra), pues ha actuado con conducta tan perfecta y tan santa, que ha parecido que ven\u00eda de Dios, y que el Esp\u00edritu Santo era su autor y director: esto se conocer\u00e1 todav\u00eda mejor con la consideraci\u00f3n de las excelentes cualidades y propiedades de esta conducta. Porque, en primer lugar, ha estado siempre acompa\u00f1ada de una humildad muy grande, que era como la primera y la m\u00e1s fiel consejera del Sr. Vicente, quien, a pesar de que tuviera un esp\u00edritu capaz y muy despejado, con todo, desconfiaba siempre de sus propios pensamientos; y por eso acud\u00eda a Dios en toda clase de asuntos para pedirle luz y ayuda. Despu\u00e9s de eso buscaba tambi\u00e9n y recib\u00eda muy gustosamente el consejo de otros, incluso de sus inferiores, y exhortaba con frecuencia a los suyos a que actuaran as\u00ed en los asuntos.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed lo que le escribi\u00f3 un d\u00eda sobre esta materia al Superior de una de las casas de su Congregaci\u00f3n: \u00ab<em>Tan lejos est\u00e1 de ser malo \u2014le dice\u2014 recibir consejos de otros, que, por el contrario, es conveniente e incluso necesario hacerlo cuando la cosa de la que se trata es de importancia, o cuando solos no la podemos resolver bien. Por lo que toca a los asuntos temporales, se suele buscar el consejo de algunos abogados o de otras personas externas, que sean inteligentes; y en cuanto a las cosas que corresponden al interior de la casa, se consulta con los Oficiales destinados para eso, y tambi\u00e9n con algunos otros de la Comunidad, cuando se juzga conveniente. En cuanto a m\u00ed, yo consulto a menudo incluso a nuestros Hermanos, y acepto sus consejos en las cosas correspondientes a sus oficios; y cuando esto se hace con las precauciones debidas, la autoridad de Dios, que reside en los Superiores no recibe ning\u00fan deterioro; m\u00e1s bien al contrario, el buen orden que se sigue de ello la hace m\u00e1s digna de amor y de respeto. Le ruego que obre as\u00ed, y que recuerde, que cuando se trata de cambios o de asuntos extraordinarios, se los proponga al Superior General\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Y en otra ocasi\u00f3n, al aconsejar a otro Superior que use del mismo estilo: <em>\u00abVivan entre ustedes \u2014le dice\u2014 cordial y sencillamente, de forma que vi\u00e9ndoles a todos juntos, no se pueda saber qui\u00e9n es el que tiene la condici\u00f3n de Superior. No resuelva nada por poco importante que sea, sin o\u00edr sus consejos, y, sobre todo, de su Asistente. En cuanto a m\u00ed, re\u00fano a los m\u00edos cuando hay que resolver alguna dificultad en la forma de actuar referente a las cosas espirituales o eclesi\u00e1sticas. Y cuando se trata de asuntos temporales, me aconsejo tambi\u00e9n con los encargados de ellos. Pregunto tambi\u00e9n el parecer a los Hermanos en lo tocante al cuidado de la casa y a sus oficios, por el conocimiento que tienen de ellos. Eso ayuda mucho al Superior a tomar una decisi\u00f3n. Por eso le ruego que se sirva de ese medio para obtener \u00e9xito en su cargo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haberse aconsejado y decidido de esa manera lo que hab\u00eda que hacer, se manten\u00eda firme y constante en la ejecuci\u00f3n, y no escuchaba m\u00e1s los pensamientos contrarios que le pod\u00edan venir a la mente.<\/p>\n<p><em>\u00abDespu\u00e9s de haber encomendado alg\u00fan asunto a Dios \u2014<\/em>dec\u00eda un d\u00eda a algunos de los suyos sobre este tema<em>\u2014 y habernos aconsejado, debemos atenernos firmemente a lo que se ha decidido, rechazando como tentaci\u00f3n todo lo que nos pudiera venir en contra, con la confianza de que Dios no lo considerar\u00e1 desagradable y que no nos censurar\u00e1, pudiendo decirle como leg\u00edtima excusa: Se\u00f1or, yo te he encomendado el asunto, y me he asesorado, que es todo lo que puedo hacer para conocer Tu Voluntad. El ejemplo del Papa Clemente VIII viene muy bien para este caso. Le hab\u00edan propuesto un asunto de mucha importancia, que interesaba a todo un Reino. Le hab\u00edan enviado donde \u00e9l varios mensajeros, y hab\u00eda pasado un a\u00f1o sin que los hubiera querido o\u00edr, aunque le hubieran podido avisar de ello. Pues bien, encomend\u00f3 la cosa a Dios, y trataba la cuesti\u00f3n con los que ten\u00eda mayor confianza y consideraba m\u00e1s capaces y m\u00e1s inteligentes: al fin, despu\u00e9s de varias consultas, tom\u00f3 una resoluci\u00f3n ventajosa para la Iglesia. Y con todo, despu\u00e9s de eso, tuvo un sue\u00f1o, en el cual le parec\u00eda que Nuestro Se\u00f1or se le presentaba con una cara severa, censur\u00e1ndole lo que hab\u00eda hecho, y amenaz\u00e1ndole con castigarlo. Al despertarse, asustado por tal visi\u00f3n, manifest\u00f3 el sue\u00f1o al cardenal Toledo, el cual, despu\u00e9s de considerarlo todo ante Dios, le dijo que no deb\u00eda sufrir ninguna pena por ello; que aquello s\u00f3lo era una ilusi\u00f3n del demonio, y que no hab\u00eda ninguna raz\u00f3n para temer, pues hab\u00eda encomendado el asunto a Dios, y se hab\u00eda aconsejado, que era todo lo que pod\u00eda hacer. Y aquel buen Papa, tranquilizado por aquel consejo, no sinti\u00f3 m\u00e1s preocupaci\u00f3n alguna por aquella cuesti\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Aunque el Sr. Vicente se sirvi\u00f3 de este modo de las luces y de los consejos de los dem\u00e1s, no se cre\u00eda por eso dispensado de usar por su parte toda la atenci\u00f3n y la vigilancia posible para apartar el mal, y procurar el bien de los que estaban bajo su direcci\u00f3n. Siempre ten\u00eda el ojo avizor para conocer lo que suced\u00eda entre los suyos, y para mandar, disponer y proveer a todo lo que pod\u00eda exigirse a sus cuidados. Pero actuaba en esto con una muy grande prudencia y circunspecci\u00f3n, que era otra propiedad de su conducta, y en la que sobresali\u00f3 notablemente. Todos los que lo han conocido han podido notar cu\u00e1n prudente y considerado era en todo lo que dec\u00eda y hac\u00eda, principalmente cuando se trataba de la direcci\u00f3n y conducta de otros, o cuando se ve\u00eda obligado a dar su parecer sobre alg\u00fan asunto: porque era muy reservado y circunspecto en sus palabras, pues no decid\u00eda de ordinario de forma absoluta las cosas por s\u00ed mismo, sino proponiendo sencillamente sus ideas, como someti\u00e9ndolas en cierto modo al juicio de los que le ped\u00edan consejo<em>.\u00bbMe parece\u2014<\/em>dec\u00eda<em>\u2014 que podr\u00eda enfocar este asunto de esta manera. Quiz\u00e1s har\u00edamos bien en obrar de este modo. Si les parece bien servirse de este medio, hay razones para creer que Dios lo bendecir\u00e1\u00bb<\/em>; y otros t\u00e9rminos parecidos de los que se serv\u00eda habitualmente para proponer sus ideas, evitando las palabras demasiado fuertes y las maneras de expresarse que pod\u00edan manifestar un esp\u00edritu de suficiencia, o la presunci\u00f3n de estar acertado en los consejos. Nunca dec\u00eda absolutamente: Le aconsejo que haga tal y tal cosa. Y muy raramente: Este es mi consejo o mi opini\u00f3n, sino sencilla y humildemente: Este es mi pensamiento, o bien, Esto es lo que me parece. Sin embargo, cuando adelantaba alguna propuesta, o alg\u00fan consejo, cuya resoluci\u00f3n estaba expresamente contenida en las m\u00e1ximas del Santo Evangelio, en ese caso no dudaba, sino que se aten\u00eda absolutamente a ese Or\u00e1culo de la Verdad.<\/p>\n<p>Ten\u00eda por norma que hab\u00eda que temer que un consejo dado en el acto, no fuera m\u00e1s bien del propio esp\u00edritu particular, que del Esp\u00edritu de Dios; y cre\u00eda que hab\u00eda que consultar siempre antes de hablar o de responder, salvo en ciertas ocasiones, cuando no se puede retrasar dar el parecer sobre alg\u00fan asunto urgente y cuando hay que responder inmediatamente a los que preguntan. El Sr. Vicente a veces ha actuado de esa forma, aunque rara vez en cosa de importancia; pero fuera de que nunca lo hac\u00eda sin elevar su esp\u00edritu a Dios y pedirle interiormente luz y asistencia, habitualmente no ofrec\u00eda ninguna soluci\u00f3n, que no la apoyara en alg\u00fan pasaje de la Sagrada Escritura, o en alg\u00fan hecho del Hijo de Dios relacionado con el tema consultado.<\/p>\n<p>Necesitaba elegir una persona adecuada y capaz para ejercer el Consulado de T\u00fanez en Berber\u00eda y puso los ojos en el Sr. Husson, abogado del Parlamento de Par\u00eds, que viv\u00eda entonces en MontmirailenBrie y reun\u00eda para dicho cargo todas las buenas cualidades deseables. Le propuso la idea que ten\u00eda por medio de una carta; en ella le expuso ampliamente los pros y los contras, sin persuadirle de otra manera, dej\u00e1ndole plena libertad para decidirse.<\/p>\n<p><em>\u00abPara conocer lo que Dios quer\u00eda de m\u00ed \u2014<\/em>dice el abogado<em>\u2014 fui a verme con el Sr. Vicente. Mi mayor dificultad nac\u00eda del miedo que ten\u00eda de marcharme de Montmirail demasiado a la ligera, o de mantenerme aqu\u00ed demasiado obstinadamente. Y para evitar lo uno y lo otro de esos peligros, era necesario estar cierto de lo que Dios me ped\u00eda. Hab\u00eda, pues, acudido al Sr. Vicente para decidirme. El, por su parte, deseaba mucho que yo me aconsejara de uno distinto que \u00e9l. Pero, como yo insistiera en que s\u00f3lo quer\u00eda aconsejarme de \u00e9l, mire, finalmente, de qu\u00e9 manera me habl\u00f3 el d\u00eda de Pascua de 1653&#8243;: \u00abHe ofrecido a Nuestro Se\u00f1or \u2014<\/em>me dijo<em>\u2014 al celebrar la Santa Misa, las penas, los gemidos y las l\u00e1grimas de usted, y a m\u00ed mismo, despu\u00e9s de la Consagraci\u00f3n: me ech\u00e9 a los pies de Nuestro Se\u00f1or, rog\u00e1ndole que me iluminara. Hecho esto, he considerado atentamente lo que hubiera querido haberle aconsejado hacer en la hora de mi muerte; y me ha parecido que si hubiera tenido que morir en aquel mismo instante, yo hubiera quedado consolado por haberle dicho que fuera a T\u00fanez por los bienes que usted puede lograr, y hubiera experimentado, por el contrario, un gran pesar, si le hubiera disuadido. Eso es sinceramente lo que pienso. Usted, con todo, puede ir, o no ir\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abConfieso \u2014<\/em>prosigue el mismo abogado<em>\u2014 que ese procedimiento tan desinteresado me hizo ver claramente que Dios me hablaba por su boca. Y \u00e9l se manifest\u00f3 tan poco apegado a su propio parecer y al consejo que me hab\u00eda dado, que la cosa se puso de nuevo en deliberaci\u00f3n; y \u00e9l no asisti\u00f3 a la resoluci\u00f3n que me aconsejaron, sino porque le supliqu\u00e9 con mucha insistencia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>No quer\u00eda destinar por s\u00ed mismo a los Misioneros que destinaba a pa\u00edses lejanos: no escog\u00eda sino a los que hab\u00edan sentido antes inspiraci\u00f3n de Dios y disposici\u00f3n interior para esas misiones extraordinarias, y que adem\u00e1s hab\u00edan pedido varias veces marchar all\u00ed, pensando prudentemente que un hombre llamado por Dios logra m\u00e1s fruto que muchos otros que no tienen una vocaci\u00f3n pura.<\/p>\n<p>A esta prudencia y circunspecci\u00f3n que usaba en su gobierno, un\u00eda la fuerza y la entereza para mantener la exactitud y la regularidad. A prop\u00f3sito de esto dec\u00eda, que las personas encargadas de otros deb\u00edan mantenerse firmes en la observancia y, sobre todo, en preocuparse seriamente en no ser causa de relajaci\u00f3n por falta de entereza o de regularidad; y que, entre todo lo que puede hacer venir a menos a las Comunidades de su buen estado, no hab\u00eda nada que fuera m\u00e1s peligroso, que cuando est\u00e1n gobernadas por Superiores u otros Oficiales demasiados blandos, y que desean dar gusto a todos y hacerse querer.<\/p>\n<p>A\u00f1ad\u00eda que \u00ab<em>como los malos resultados de una guerra se atribuyen ordinariamente al General del Ej\u00e9rcito, as\u00ed los defectos de una Compa\u00f1\u00eda proven\u00edan ordinariamente de las faltas del Superior; y que, por el contrario, el buen estado de los miembros depend\u00eda de la buena direcci\u00f3n del Jefe. Que hab\u00eda visto una Comunidad de las m\u00e1s regulares que hab\u00eda en la Iglesia, venir a menos en cuatro a\u00f1os por el descuido y la cobard\u00eda de un Superior. De ah\u00ed conclu\u00eda con estas palabras:\u00bbSi pues todo el bien de una Comunidad depende de los Superiores, ciertamente se debe pedir mucho a Dios por ellos por estar encargados, y por tener que dar cuenta de todos los que est\u00e1n bajo su responsabilidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Algunas personas de diferentes disposiciones de las que unas eran menos observantes y otras muy exactas y virtuosas, viv\u00edan en una misma casa. El Sr. Vicente escribi\u00f3 al Superior, que se quejaba de todos, la carta siguiente: <em>\u00abSiento mucho lo de usted, y no sin raz\u00f3n, por la conducta del Sacerdote y del Hermano, de los que usted me escribe. \u00a1Dios les conceda la gracia de abrirles los ojos para ver el peligro en que est\u00e1n de seguir as\u00ed los movimientos de la naturaleza rebelde, que nunca est\u00e1 de acuerdo con el Esp\u00edritu de Jesucristo! \u00a1Oh! \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es \u2014dice la Escritura\u2014 que los que despu\u00e9s de haber sido iluminados, caen, se levanten! Ciertamente, tienen muchos motivos para temer que se puedan perder por desgracia, si abandonan el camino donde Dios los ha puesto; porque \u00bfc\u00f3mo cumplir\u00e1n su deber en el mundo, si no lo cumplen en la situaci\u00f3n, en que est\u00e1n? Aqu\u00ed est\u00e1n ayudados con tantas gracias de Dios, y con socorros espirituales y temporales, de los que no podr\u00e1n disponer fuera de su vocaci\u00f3n Sin embargo, no hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse de ver as\u00ed a unos esp\u00edritus vacilantes y que se salen. Lo mismo acontece en las m\u00e1s santas Compa\u00f1\u00edas; y Dios lo permite para dar a conocer a los hombres la miseria del hombre, y para dar motivos de temer a los m\u00e1s firmes y m\u00e1s decididos. Tambi\u00e9n es para probar a los buenos y para hacer practicar a los unos y a los otros varias virtudes. Usted me escribe con ocasi\u00f3n de esas dos personas inobservantes y descontentas, que la virtud de los se\u00f1ores N. y N. es un poco pesada para los otros, y yo lo creo; pero es para los que observan menos regularidad y vigilancia por su propio progreso y el de sus Hermanos. S\u00ed, se\u00f1or, el celo y la observancia de aqu\u00e9llos molestan a los que no los tienen, porque el fervor de aqu\u00e9llos condena la flojedad de \u00e9stos. Le confieso que la virtud tiene dos vicios a ambos lados, el defecto y el exceso: pero el exceso es de alabar, si lo comparamos con el defecto, y debe ser m\u00e1s tolerado. Esos dos buenos Misioneros elevan su virtud hasta un grado al que los otros no pueden alcanzar; \u00e9stos se imaginan que hay exceso, y delante de Dios no lo hay. Encuentran criticable su modo de obrar, porque ellos no tienen el valor de imitarlos. Dios nos conceda la gracia de encontrar en Nuestro Se\u00f1or todo lo bueno que hay en lo que no es malo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Escribi\u00f3 tambi\u00e9n a uno de sus Sacerdotes que estaba dando misiones, en estos t\u00e9rminos: <em>\u00abUsted, se\u00f1or, se encargar\u00e1 de la direcci\u00f3n de los que est\u00e1n en su Compa\u00f1\u00eda, y le ruego a Nuestro Se\u00f1or, que les haga participar de su esp\u00edritu y de su direcci\u00f3n. Emprendan, pues, esta Santa Obra con ese esp\u00edritu: honren la prudencia, la previsi\u00f3n, la mansedumbre y la observancia de Nuestro Se\u00f1or. Usted har\u00e1 mucho, si hace observar el Reglamento como conviene, porque eso es lo que atrae la bendici\u00f3n de Dios sobre todo lo dem\u00e1s. Comience, pues, con la puntualidad en las horas de levantarse y de acostarse, en la oraci\u00f3n, en el Oficio divino, en los dem\u00e1s actos. \u00a1Ah se\u00f1or! \u00a1La costumbre de esas cosas, una vez formada, es un rico tesoro, y, lo contrario lleva inconvenientes tras de s\u00ed! \u00bfPor qu\u00e9, pues, no se va a esforzar usted en cumplir con los deberes para con Dios, puesto que vemos que las personas del mundo observan en su mayor parte tan exactamente el orden que se han propuesto en sus negocios? Rara vez se ve a los funcionarios de la Justicia faltar al levantarse, al ir a Palacio y al volver a las horas habituales; tampoco a los comerciantes, abrir y cerrar sus tiendas: solamente nosotros eclesi\u00e1sticos, que somos tan amantes de nuestras comodidades, andamos s\u00f3lo seg\u00fan el movimiento de nuestras inclinaciones\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El Sr. Vicente no s\u00f3lo recomendaba la exacta observancia del Reglamento en las casas de la Congregaci\u00f3n y en las Misiones, donde trabajaban los suyos; tambi\u00e9n quer\u00eda que guardaran el Reglamento, en cuanto era posible, en los viajes que emprend\u00edan.<\/p>\n<p>La mayor parte de sus Sacerdotes pueden informar adecuadamente de todo esto. Solamente referiremos aqu\u00ed lo que uno de ellos ha declarado sobre esta materia por escrito en estos t\u00e9rminos: <em>\u00abEl Sr. Vicente me orden\u00f3 marchar con otro Sacerdote de la Compa\u00f1\u00eda a una Provincia lejana. El d\u00eda antes de salir por la tarde, nos tuvo a los dos bastante rato en su habitaci\u00f3n, indic\u00e1ndonos lo que ten\u00edamos que hacer durante el viaje, que iba a ser de once a doce d\u00edas, junto con el correo de Toulouse, que llevaba consigo a otras muchas personas de diversa condici\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEntre otras cosas nos recomend\u00f3 especialmente cuatro: la primera, que no dej\u00e1ramos nunca de hacer la oraci\u00f3n mental, incluso a caballo, si no ten\u00edamos tiempo para hacerla en otra ocasi\u00f3n; la segunda, que celebr\u00e1ramos todos los d\u00edas la Santa Misa, si era posible; la tercera, que mortific\u00e1semos la vista por el campo, pero, sobre todo, por las ciudades, y tambi\u00e9n la boca con la sobriedad en las comidas entre las personas del mundo; y la cuarta, que tuvi\u00e9ramos el catecismo con los sirvientes y las criadas de las posadas y, sobre todo, con los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Aunque su gobierno fue exacto hasta en los menores detalles, y se mostr\u00f3 firme para mantener esa observancia, sin embargo, acompa\u00f1aba esa entereza con una gran mansedumbre y suavidad, imitando en eso la forma de actuar del mismo Dios, el cual, como dice el Sabio, alcanza fuertemente sus fines, y dispone suave mente todas las cosas para llegar a aquellos. El Superior de una casa de la Congregaci\u00f3n ha dado sobre esto el testimonio siguiente en estos t\u00e9rminos: <em>\u00abEl Sr. Vicente era muy riguroso consigo mismo y muy estricto; pero lleno de mansedumbre y de caridad con los dem\u00e1s, a quienes trataba de contentar en todo lo que pod\u00eda razonablemente. Le ped\u00ed un d\u00eda permiso para salir a la ciudad, y me lo neg\u00f3, aunque con pena, y me dijo (aunque yo no ten\u00eda por qu\u00e9 pedir ninguna explicaci\u00f3n, pues solamente su voluntad era ley para m\u00ed) que era, porque hab\u00edan salido varios, y yo pod\u00eda ser \u00fatil a la casa. Sin embargo, como pens\u00f3 que me hab\u00eda molestado, porque yo le hab\u00eda manifestado cierta insistencia, el d\u00eda siguiente mand\u00f3 buscarme, y me pidi\u00f3 que fuera a la ciudad, adonde yo quisiera, porque ten\u00eda por costumbre usar siempre palabras muy amables, pues no sol\u00eda emplear palabras de mandato, ni otras parecidas que hicieran aparecer su poder y su autoridad; sino que usaba ruego, y dec\u00eda: Le ruego, Se\u00f1or o Hermano, que haga esto o aquello\u00bb, etc<\/em><\/p>\n<p>Ten\u00eda la costumbre de hacer acudir a su habitaci\u00f3n, la tarde anterior a la salida, a los que mandaba a misionar, o de viaje; y all\u00ed les hablaba como un verdadero Padre; y a la vuelta, los recib\u00eda con los brazos abiertos con un afecto cordial. Uno de ellos ha dicho lo siguiente, y todos los dem\u00e1s pod\u00edan decir lo mismo: \u00a0<em>\u00abNo puedo admirar suficientemente la caridad y bondad de ese gran coraz\u00f3n. Cuando marchaba de viaje o cuando volv\u00eda, me hallaba como embalsamado por sus abrazos, y por la cordial acogida que me hac\u00eda. Sus palabras totalmente llenas de una especie de unci\u00f3n espiritual eran tan suaves y, a pesar de eso, tan eficaces, que lograba que hiciera todo lo que \u00e9l quer\u00eda sin coacci\u00f3n alguna\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Cuando se ve\u00eda obligado a negar alguna cosa, quer\u00eda que se dieran cuenta, sin que se viera obligado a declararlo claramente, de su miedo a causar pena. Alguno de los suyos una vez trat\u00f3 de urgirle a que le consintiera una cosa que le propon\u00eda, y que a \u00e9l no le parec\u00eda oportuna, y le respondi\u00f3 en estos t\u00e9rminos: Le ruego que me lo recuerde en otra ocasi\u00f3n<\/p>\n<p>Escribiendo a otro que sent\u00eda la marcha de uno que trabajaba con \u00e9l: <em>\u00abNo me cabe duda \u2014<\/em>le dice<em>\u2014 de que la separaci\u00f3n de ese querido compa\u00f1ero y de ese fiel amigo le resultar\u00e1 muy dolorosa, pero acu\u00e9rdese, se\u00f1or, de que Nuestro Se\u00f1or se separ\u00f3 de su propia Madre y de que sus Disc\u00edpulos, a los que el Esp\u00edritu Santo hab\u00eda unido tan estrechamente, se separaron unos de otros para ir a servir a su Divino Maestro\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Un Superior se le quejaba de las dificultades que hallaba en su cargo y de la dificultad que ten\u00eda en contentar a los de dentro y a los de fuera. Le escribi\u00f3 en esto t\u00e9rminos: \u00ab<em>Siento las penas que usted sufre, pero no se debe extra\u00f1ar de las dificultades, y, a\u00fan menos, dejarse desanimar; pues se las encuentra por todas partes. Basta con que dos hombres vivan juntos, para que se presten a ello; y a\u00fan cuando usted viviera solo, estar\u00eda molesto con usted mismo y hallar\u00eda en usted con qu\u00e9 ejercitar su paciencia. \u00a1Tan cierto es que nuestra desgraciada vida est\u00e1 llena de cruces! Alabado sea Dios por el buen uso que hace usted de las suyas, estoy persuadido de ello. Estoy demasiado enterado de la sabidur\u00eda y de la mansedumbre de su esp\u00edritu, como para dudar que le falten en esas ocasiones enojosas. Si usted no logra contentar a todo el mundo, por eso no tiene por qu\u00e9 afligirse; pues Nuestro Se\u00f1or tampoco lo hizo. \u00bfCu\u00e1ntos hubo, y cu\u00e1ntos hay todav\u00eda, que han encontrado qu\u00e9 censurar de sus palabras y de sus actos?\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Ten\u00eda la costumbre de adivinar las disposiciones de los suyos para los trabajos dif\u00edciles, y para los sitios lejanos adonde pensaba destinarlos para el servicio de Dios.<\/p>\n<p><em>\u00abLe escribo \u2014<\/em>le dice a uno de sus Sacerdotes<em>\u2014 para conocer c\u00f3mo est\u00e1 su salud, y qu\u00e9 inspiraci\u00f3n le dar\u00e1 Dios ante la propuesta que le voy a hacer. Nos llaman a N. para una fundaci\u00f3n, y con la intenci\u00f3n de destinar a cuatro o cinco Misioneros. He puesto los ojos en usted para que sea el Superior. Por eso, se\u00f1or, s\u00f3lo le falta dirigirse a Dios para escuchar lo que El le diga sobre este asunto. Y le ruego que me escriba cuanto antes su disposici\u00f3n, tanto del cuerpo como del alma, para esta santa empresa. Suplico a Nuestro Se\u00f1or, que nos haga a todos la gracia de responder siempre y en todos los sitios, a su adorable Voluntad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Actuaba casi del mismo modo con los que estaban presentes, pero siempre de modo diferente seg\u00fan la disposici\u00f3n y el natural de cada uno; y ordinariamente los acog\u00eda de manera muy alegre y muy cordial. Ah\u00ed va un ejemplo. Queriendo un d\u00eda destinar a uno de sus Misioneros a Roma, le pregunt\u00f3 si estaba dispuesto para hacer un viaje largo para el servicio de Dios, sin decirle a qu\u00e9 lugar. El interesado le respondi\u00f3 que estaba dispuesto. Pero es fuera del Reino, \u2014a\u00f1adi\u00f3 el Sr. Vicente. \u2014No me importa, respondi\u00f3 el otro. \u2014Mire, que hay que atravesar el mar, le a\u00f1adi\u00f3. \u2014Me da lo mismo ir por tierra que por mar, respondi\u00f3 el Misionero. \u2014Pero hay mil doscientos cuartos de legua de distancia, a\u00f1adi\u00f3 una vez m\u00e1s el Sr. Vicente sonriendo, prepar\u00e1ndole as\u00ed alegremente a hacer aquel viaje. Y hac\u00eda lo mismo de ordinario con todos los suyos, aunque con otros t\u00e9rminos, para prepararlos m\u00e1s suavemente a hacer las cosas que Dios les ped\u00eda para su servicio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manera de gobernar el Sr. Vicente Aunque el gobierno del Sr. Vicente aparece bastante en todo lo que ha sido relatado acerca de su Vida y de sus Virtudes, y se puede reconocer por las &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[266,5],"tags":[218,131,116],"class_list":["post-39164","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-luis-abelly","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-montmirail","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Manera de gobernar el Sr. Vicente Aunque el gobierno del Sr. Vicente aparece bastante en todo lo que ha sido relatado acerca de su Vida y de sus Virtudes, y se puede reconocer por las ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-07-05T00:55:29+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:24:44+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"24 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24\",\"datePublished\":\"2011-07-05T00:55:29+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:24:44+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\"},\"wordCount\":4803,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630\",\"keywords\":[\"Abelly\",\"Montmirail\",\"T\u00fanez\"],\"articleSection\":[\"Escritos de Luis Abelly\",\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\",\"name\":\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24 - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630\",\"datePublished\":\"2011-07-05T00:55:29+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:24:44+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24 - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24 - Somos Vicencianos","og_description":"Manera de gobernar el Sr. Vicente Aunque el gobierno del Sr. Vicente aparece bastante en todo lo que ha sido relatado acerca de su Vida y de sus Virtudes, y se puede reconocer por las ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2011-07-05T00:55:29+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:24:44+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"24 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24","datePublished":"2011-07-05T00:55:29+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:24:44+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/"},"wordCount":4803,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630","keywords":["Abelly","Montmirail","T\u00fanez"],"articleSection":["Escritos de Luis Abelly","Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/","name":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24 - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630","datePublished":"2011-07-05T00:55:29+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:24:44+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-24\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 24"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/abelly-feat.jpg?fit=1200%2C630","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-abG","jetpack-related-posts":[{"id":121635,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-00-prefacio\/","url_meta":{"origin":39164,"position":0},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: 00 Prefacio","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"31\/12\/2013","format":false,"excerpt":"Prefacio Los historiadores antiguos y modernos de san Vicente de Pa\u00fal. - Publicaci\u00f3n de su correspondencia - Documentos in\u00e9ditos del Oratorio y de los archivos del Ministerio de Asuntos exteriores. Dos siglos despu\u00e9s, ser\u00eda dif\u00edcil citar a un hombre ilustre, por grande que fuera su fama, cuya vida haya sido\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"Felipe-Manuel de Gondi","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/12\/Felipe-Manuel_de_Gondi-185x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121425,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-iv-primera-dificultad\/","url_meta":{"origin":39164,"position":1},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. IV. Primera dificultad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/04\/2015","format":false,"excerpt":"Segunda Parte: Contestaci\u00f3n a las objeciones del traductor Nos proponemos seguir paso a paso al ilustrado traduc\u00adtor en su primer ap\u00e9ndice, y contestar a todos las objecio\u00adnes que revistan alguna importancia. Primera dificultad 1\u00ba Dice el Sr. Feli\u00fa y Perez: \"Entre los pueblos del mundo, pocos hay que puedan competir\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":121638,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-05\/","url_meta":{"origin":39164,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 05","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo V Vicente de Pa\u00fal y la Sra. de Gondi en el castillo de Folleville. - Nacimiento de la obra de las Misiones. - Salida de Vicente de la casa de Gondi. - Vicente, p\u00e1rroco de Chatillon-lez-Dombes. A comienzos del a\u00f1o de 1617, la familia de Gondi se hallaba reunida\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121299,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-ii-estudios\/","url_meta":{"origin":39164,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. II. Estudios","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/04\/2015","format":false,"excerpt":"II. Estudios En lo concerniente a los estudios teol\u00f3gicos de Vicente de Pa\u00fal, los detalles no ser\u00e1n abundantes, dado el cuidado del Santo por hacerse pasar por un estudiante de cuarto a\u00f1o. Sin embargo. despu\u00e9s de su muerte, se encuentran tres documentos, cuya existencia no se sospechaba, y que arrojan\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":121668,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-11\/","url_meta":{"origin":39164,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 11","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XI El P. de Gondi en el Oratorio. - Carta in\u00e9dita del cardenal Spada. - Fundaciones hechas en el Oratorio por el P. de Gondi y la Sra. de Maignelais. - El P. de Gondi y los Carmelitas. - El P. de Gondi, Vicente de Pa\u00fal y los Jansenistas.\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121660,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-07\/","url_meta":{"origin":39164,"position":5},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 07","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo VII Viaje de Vicente de Pa\u00fal a Marsella. \u2013 La leyenda del forzado. - Haza\u00f1as del general de las galeras ante La Rochelle. - Muerte de su segundo hijo y de su hermano, Henry de Gondi, obispo de Par\u00eds. Parecer\u00eda natural creer que Vicente de Pa\u00fal, una vez investido\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39164\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149583"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}