{"id":387863,"date":"2016-10-15T12:00:54","date_gmt":"2016-10-15T10:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387863"},"modified":"2016-08-06T08:32:16","modified_gmt":"2016-08-06T06:32:16","slug":"san-vicente-amigo-de-los-pobres-anos-de-desarrollo-1633-1653","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-amigo-de-los-pobres-anos-de-desarrollo-1633-1653\/","title":{"rendered":"San Vicente: Amigo de los pobres: a\u00f1os de desarrollo (1633-1653)"},"content":{"rendered":"<h3><strong>La vida en San L\u00e1zaro<\/strong><\/h3>\n<p>Las lucecillas de las habitaciones se iban apagando una tras otra. En poco tiempo, lentamente, se extinguieron todas. Ha\u00adb\u00eda silencio absoluto en la \u00abcartuja\u00bb. Bueno, una pluma raspeaba en la celda donde permanec\u00eda encendido el \u00fanico quinqu\u00e9. Era el puesto de guardia; all\u00ed viv\u00eda el vigilante. Un hombre acostumbra\u00addo a no dormir. Hab\u00eda sido pescador, atizador de hornos y precep\u00adtor de estudiantes; estaba hecho a las vigilias. El inquilino era Vi\u00adcente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;delgado y nervioso, tan vivo en sus gestos como en los rasgos de su pluma. Sus ojos de color casta\u00f1o brillaban. Su sonrisa estaba mezclada con una graciosa malicia. Desde el primer momento, se impon\u00eda por su simpat\u00eda&#8230; De su raza, conservaba el humor vivaz, el don de la r\u00e9plica y la delgada robustez. La energ\u00eda era connatural a su temperamento&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El d\u00eda ha sido apretado. La fiebre, \u00absu fiebrecilla\u00bb, le sube a estas horas. Tambi\u00e9n, se agrava el mal de sus piernas hinchadas y llagadas.<\/p>\n<p>Escribe cartas. Es una de sus ocupaciones absorbentes. Le obliga la dispersi\u00f3n de las obras y la condici\u00f3n de jefe. Dicen que, en los \u00faltimos treinta a\u00f1os escribi\u00f3 m\u00e1s de 30.000 \u00a1Unas cuantas cada d\u00eda! A m\u00faltiples destinatarios y sobre temas variad\u00edsimos. El lenguaje directo y sencillo. No busca el lucimiento sino la eficacia. Para cualquier psic\u00f3logo, son ventanas abiertas del al\u00adma de Vicente. A trav\u00e9s de ellas, es f\u00e1cil penetrar en su interior.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la palabra escrita, la palabra oral. Un promedio de seis intervenciones semanales. Colorista, incisivo, penetrante, las llamaba \u00abconferencias\u00bb; es decir, conversaciones sobre temas reflexionados previamente en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La misma comunidad era numerosa y complicada: Misione\u00adros, ejercitantes, retiros, conferencias de los martes, damas de la caridad, mendigos&#8230; Todo el mundo se acercaba a San L\u00e1zaro. San L\u00e1zaro se hab\u00eda puesto de moda. El se\u00f1or Vicente era un hombre activo y emprendedor.<\/p>\n<p>Entre los hu\u00e9spedes habituales, estaba el antiguo ex prior, Adr\u00edan Le Bon. Al ceder el priorato, se hab\u00eda reservado ciertas prerrogativas. El generoso bienhechor era un susceptible y enfer\u00admizo anciano.<\/p>\n<p>Mucho peor era lo que ocurr\u00eda con los religiosos de San V\u00edc\u00adtor. Disputaban, a los misioneros, la posesi\u00f3n de San L\u00e1zaro. Les amenazaban con llevarlos a los tribunales de justicia. Vicente de Pa\u00fal rezaba. Enemigo de pleitear hubiera cedido, pero el se\u00f1or Duval no consinti\u00f3 en que abandonara. Y, unos gritos inhumanos le hicieron tomar la decisi\u00f3n: Los locos. \u00a1Por los locos! Vicente de Pa\u00fal no dejar\u00eda San L\u00e1zaro, solamente por ellos.<\/p>\n<p>Otro grupo social daba, tambi\u00e9n un aspecto singular a la ca\u00adsa: Los mendigos. Vicente entregaba cuanto ten\u00eda. En aquella \u00e9poca de miseria, San L\u00e1zaro se convirti\u00f3 en centro de benefi\u00adcencia. A diario, se repart\u00eda ropa, pan y carne. Todos los d\u00edas, dos pobres eran invitados a comer con la comunidad. Se senta\u00adban en los sitios de preferencia; en la cabecera; derecha e iz\u00adquierda de Vicente de Pa\u00fal. Ante las quejas del ec\u00f3nomo, Vicen\u00adte respond\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abMe preocupa la Compa\u00f1\u00eda, desde luego, pero no tanto co\u00admo los pobres. Nosotros siempre podremos salir de apuros&#8230; pero, los pobres, \u00bfd\u00f3nde encontrar\u00e1n para vivir? Ellos son mi peso y mi dolor.\u00bb<\/p>\n<p>Consciente de sus actividades, las recog\u00eda en estas l\u00edneas:<\/p>\n<p>\u00abDios se servir\u00e1 de esta Compa\u00f1\u00eda en beneficio del pueblo mediante las misiones; en beneficio del clero que empieza, mediante las ordenaciones; en beneficio de los que ya son sacerdotes, al no admitir a nadie sin hacer el retiro y sin ser instruidos en el seminario; y en beneficio de todos, por me\u00addio de los ejercicios espirituales. \u00a1Quiera Dios, en su divina bondad, concedemos su gracia para ello!\u00bb<\/p>\n<p>San L\u00e1zaro era ya mucho m\u00e1s que la rica prebenda con mara\u00advillosos edificios y campos de trigo, cebada y alfalfa. Era el cen\u00adtro donde se iniciaban y desarrollaban las extraordinarias funda\u00adciones vicencianas: Las misiones, la reforma del clero, las carida\u00addes&#8230;<\/p>\n<h2><strong>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Era un desdoblamiento del propio fundador: Herencia y parti\u00adcipaci\u00f3n de su carisma. Por consiguiente, \u00absu\u00bb obra. \u00a1Su oveja preferida&#8230;! Todo giraba en torno a ella. Le dedicaba las mejores energ\u00edas y esfuerzos.<\/p>\n<h3><strong>La \u00abpeque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>As\u00ed, la llamaba. Acaso, por cari\u00f1o, pero es que, en realidad era \u00abpeque\u00f1a\u00bb. El desarrollo num\u00e9rico de la comunidad fue lento. Muy lento, en los primeros a\u00f1os. Para 1636, no hab\u00eda m\u00e1s de cin\u00adcuenta misioneros.<\/p>\n<p>Aunque nos parezca extra\u00f1o, Vicente de Pa\u00fal no hac\u00eda cam\u00adpa\u00f1a de captaci\u00f3n vocacional. Absoluto desinter\u00e9s; dejarlo en manos de Dios.<\/p>\n<p>\u00abNosotros tenemos una m\u00e1xima que consiste en no urgir ja\u00adm\u00e1s a nadie para que abrace nuestro estado&#8230; ustedes, sobre todo los directores de ejercicios, pongan mucho cuidado en no incitar a nadie a entrar en la compa\u00f1\u00eda, solamente tienen que ayudarles en las buenas resoluciones procurando que ellos mismos determinen el lugar a donde creen que Dios los llama. Aunque, ellos os manifestasen que tienen ese deseo, guardaos mucho de determinarlos a que sean misioneros.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>La consolidaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>A pesar de estas prescripciones, la Compa\u00f1\u00eda emprende un ascenso, pero, solamente a partir de 1637. El incremento se debi\u00f3 a la creaci\u00f3n de una especie de noviciado para aspirantes. Cuida\u00addoso de que sus misioneros no se asemejaran a los religiosos, no lo llam\u00f3 noviciado, sino \u00abSeminario Interno.\u00bb<\/p>\n<p>Los primeros candidatos fueron sacerdotes que se asociaban al se\u00f1or Vicente. El mismo los orientaba. Al acrecentarse el n\u00fa\u00admero, fue necesario pensar en un reglamento y en alguna persona.<\/p>\n<p>Antes de la admisi\u00f3n, el postulante era examinado sobre sus disposiciones. Los dos arios de Seminario Interno no estaban des\u00adtinados a comprobar sus aptitudes sino a afianzarle en la voca\u00adci\u00f3n. El primer director fue uno de sus compa\u00f1eros iniciales, Juan de la Salle, \u00abun gran misionero, hombre extremadamente fervoro\u00adso&#8230;\u00bb Muri\u00f3 temprano; a los cuarenta y un a\u00f1os de edad. Escasa\u00admente estuvo un a\u00f1o al frente del Seminario.<\/p>\n<h3>Las fundaciones<\/h3>\n<p>El crecimiento num\u00e9rico trajo, como consecuencia, la erec\u00adci\u00f3n de casas y la ampliaci\u00f3n de campos:<\/p>\n<p>\u00abHasta 1635, la Congregaci\u00f3n estuvo reducida a las dos ca\u00adsas de Par\u00eds&#8230; La mayor\u00eda de los misioneros habitaban en San L\u00e1zaro. En \u00abLos Buenos Hijos\u00bb, permanec\u00edan cuatro o cinco que ten\u00edan a su cargo las obligaciones de la fundaci\u00f3n primitiva: Las misiones en las tierras de los Gondi y el hos\u00adpedaje de los colegiales, cuyo n\u00famero iba disminuyendo po\u00adco a poco&#8230; Hacia 1636, cre\u00f3 all\u00ed el primer seminario de mo\u00addelo tridentino, destinado a ni\u00f1os y adolescentes que, en 1645, fue trasladado a un edificio existente en el recinto de San L\u00e1zaro. Recibi\u00f3, entonces, el nombre de San Carlos. Con ello, las casas de Par\u00eds eran tres\u00bb (J. M. Rom\u00e1n).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n de los campesinos fue, desde un principio, la finalidad de la Congregaci\u00f3n. Esta actividad le hab\u00eda dado nombre: Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; misioneros. Por consiguiente, la \u00abmisi\u00f3n\u00bb se mantuvo como la raz\u00f3n de ser de todas las casas.<\/p>\n<p>\u00abLo principal, para nosotros, es la instrucci\u00f3n del pobre pue\u00adblo del campo.\u00bb<\/p>\n<p>Las misiones mantuvieron siempre su esquema original: cate\u00adquesis e insistencia en la confesi\u00f3n general. Al concluir cada mi\u00adsi\u00f3n, se acostumbraba a hacer un informe. Muchos se han perdi\u00addo. Otros se convirtieron en una repetici\u00f3n. Sin embargo, la lectu\u00adra de esas cr\u00f3nicas nos permite analizar la situaci\u00f3n religiosa de las poblaciones y la mentalidad teol\u00f3gica de los misioneros.<\/p>\n<p>\u00abUn historiador contempor\u00e1neo ha escrito que los estudios sociol\u00f3gicos llevados a cabo en nuestro d\u00edas han demostrado que han permanecido cristianas en la Francia del siglo xx aquellas zonas en que hace m\u00e1s de trescientos a\u00f1os trabaja\u00adron con m\u00e1s intensidad los misioneros, y que aquellas tierras donde no penetraron son las regiones tristemente c\u00e9lebres, se\u00f1aladas de rojo por el can\u00f3nigo Boulard en su c\u00e9lebre ma\u00adpa de la pr\u00e1ctica religiosa en la Francia de nuestra \u00e9poca. No puede rendirse m\u00e1s exacto homenaje a las misiones del siglo xvii y a los admirables hombres que tan acertadamente las condujeron.<\/p>\n<p>Uno de esos hombres, el m\u00e1s ilustre de todos, fue Vicen\u00adte de Pa\u00fal\u00bb (J. M. Rom\u00e1n).<\/p>\n<p>Por otra parte, la arquitectura fundacional de las casas era ca\u00adsi siempre la misma: Una persona piadosa descubr\u00eda la necesi\u00addad. Se la comunicaba al se\u00f1or Vicente. Este examinaba la pro\u00adpuesta. Se aseguraba de que existiera congruencia entre funda\u00adci\u00f3n y carisma. Estudiaba algunos detalles. Solicitaba el bene\u00adpl\u00e1cito de la autoridad. Si la obra se aceptaba, se firmaba un con\u00adtrato entre las partes. El resto quedaba en las manos de la Divina Providencia:<\/p>\n<p>\u00abNos hemos entregado a Dios hace unos a\u00f1os para no pedir nunca una fundaci\u00f3n, ya que hemos experimentado la provi\u00addencia especial de Dios sobre nosotros, al ser ella misma la que nos establece, sin intervenci\u00f3n alguna por nuestra par\u00adte&#8230; de forma, que podemos decir que no tenemos nada que no nos haya ofrecido y dado Nuestro Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con las fundaciones, 1642 es un a\u00f1o importante. Se abre formalmente la casa de Roma. Por tanto, la comunidad traspasa las fronteras de Francia.<\/p>\n<p>Hasta esa fecha, la erecci\u00f3n de casas se hac\u00eda de acuerdo con la finalidad, casi exclusiva, de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb y los \u00abejercicios a los ordenandos\u00bb. A partir de ese a\u00f1o, a estas dos actividades, se a\u00f1a\u00adde otra nueva: La direcci\u00f3n de los seminarios.<\/p>\n<h3>Una \u00abtarea\u00bb que nadie se esperaba<\/h3>\n<p>Estall\u00f3 la guerra. Francia estaba siendo invadida. De repente, el rey requis\u00f3 San L\u00e1zaro. Lo necesitaba para adiestramiento de reclutas.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed se forman y arman las compa\u00f1\u00edas. El establo, la carni\u00adcer\u00eda, las salas y el claustro est\u00e1n llenos de armas, y los pa\u00adtios de soldados. Ni siquiera este gran d\u00eda de la Asunci\u00f3n se ve libre de este embarazo tumultuoso. Ya empieza a redoblar el tambor con no ser m\u00e1s que las siete de la ma\u00f1ana. Desde ocho d\u00edas para ac\u00e1, se han formado setenta y dos compa\u00ad\u00f1\u00edas.\u00bb<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n de Vicente no se limit\u00f3 al pr\u00e9stamo de los lo\u00adcales. Se le ped\u00eda que facilitara veinte sacerdotes para la instrucci\u00f3n de soldados. \u00a1Una nueva modalidad: Misi\u00f3n al ej\u00e9rcito! \u00bfGa\u00adleotes de tierra?<\/p>\n<p>Ofreci\u00f3 los sacerdotes que pudo. Los distribuy\u00f3 entre los re\u00adgimientos. Seis semanas dur\u00f3 la experiencia. Los frutos fueron satisfactorios.<\/p>\n<h3>Otra vez, entre galeotes y esclavos<\/h3>\n<p>Desde los a\u00f1os en la casa de los Gondi, Vicente de Pa\u00fal era el capell\u00e1n general de las galeras. Los misioneros siempre se hab\u00edan encargado de la asistencia espiritual de los galeotes. Sin embargo, a partir de 1625, ciertas circunstancias hab\u00edan condicionado su actividad.<\/p>\n<p>En 1643, Vicente de Pa\u00fal piensa en una misi\u00f3n para los ga\u00adleotes. \u00a1Los pobres del mar! Se seleccionaron cinco misioneros con la certeza de que el n\u00famero era insuficiente.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n fue el primer paso para los hechos que hab\u00edan de sucederse: Creaci\u00f3n de un hospital y fundaci\u00f3n de una casa en Marsella. \u00a1Marsella! Vicente conoc\u00eda el lugar. Hab\u00eda estado all\u00e1 en sus a\u00f1os j\u00f3venes. Los recuerdos se amontonaban: El bandido, la herencia, la cautividad&#8230;<\/p>\n<p>La casa de Marsella fue fundada para \u00abmisionar, cada cinco a\u00f1os, a los galeotes\u00bb. Su otra finalidad era \u00abayudar a los pobres cristianos cautivos\u00bb en Berber\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; los sacerdotes de la Misi\u00f3n contra\u00edan la obligaci\u00f3n ex\u00adpresa y perpetua de enviar a Berber\u00eda&#8230; sacerdotes de la di\u00adcha congregaci\u00f3n para consolar e instruir en la fe y en el te\u00admor de Dios a los pobres cristianos cautivos y detenidos en dichos lugares&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Para facilitar esto, consigui\u00f3 que sus misioneros fueran nom\u00adbrados c\u00f3nsules en Argel.<\/p>\n<p>El establecimiento de la misi\u00f3n entre esclavos, \u00bffue iniciativa de una piadosa benefactora?, o m\u00e1s bien, \u00bfprocedi\u00f3 la idea de Vi\u00adcente de Pa\u00fal? De nuevo, hay que colocarse con los \u00abesclavistas\u00bb o con los \u00abantiesclavistas\u00bb, y ver la \u00abmisi\u00f3n\u00bb desde su lado.<\/p>\n<h3>Misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb: Madagascar<\/h3>\n<p>En Berber\u00eda, la tarea del misionero era ayudar a los cristia\u00adnos. Vicente de Pa\u00fal deseaba un trabajo de evangelizaci\u00f3n en\u00adtre infieles. Tuvo varios planes; pero ninguno de ellos se hizo realidad hasta 1648. Ese a\u00f1o, la Compa\u00f1\u00eda de Indias pidi\u00f3 \u00abmi\u00adsioneros\u00bb para Madagascar: \u00abuna isla que est\u00e1 bajo el Capri\u00adcornio\u00bb.<\/p>\n<p>El nuncio de Par\u00eds lanz\u00f3 la propuesta. El se\u00f1or Vicente, des\u00adpu\u00e9s de consultar, acept\u00f3. Humanamente, Madagascar era una \u00abmisi\u00f3n imposible\u00bb. Se convirti\u00f3 en una sangr\u00eda constante, pe\u00adro, al mismo tiempo, en un hermoso destino. Vicente escogi\u00f3 para esta dif\u00edcil y arriesgada misi\u00f3n a hombres extraordinarios. Con ninguna otra de sus empresas, demostr\u00f3 un celo tan inven\u00adcible.<\/p>\n<h2><strong>La formaci\u00f3n del clero<\/strong><\/h2>\n<p>Posiblemente, esta actividad no tuvo resultados tan espectacu\u00adlares como las misiones. Los ejercicios a los ordenandos perdie\u00adron su raz\u00f3n de ser al instituirse los seminarios. Las conferencias de los martes segu\u00edan reuniendo a piadosos y excelentes sacerdo\u00adtes en torno a la figura de Vicente de Pa\u00fal. \u00abVicente era el alma de la piadora asamblea.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl estado eclesi\u00e1stico secular recibe actualmente muchas <sub>t<\/sub> bendiciones de Dios. Se dice que nuestra pobre compa\u00f1\u00eda ha contribuido no poco a ello con los ordenandos y con las reu\u00adniones de eclesi\u00e1sticos de Par\u00eds.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>Los seminarios<\/strong><\/h3>\n<p>El Concilio de Trento acababa de publicar un decreto sobre la \u00abinstituci\u00f3n de los seminarios\u00bb. Hoy, esto nos parece tan corrien\u00adte&#8230; Pero, en aquellos tiempos, debi\u00f3 ser muy distinto. Muchos lo intentaron y fracasaron. Tambi\u00e9n, Vicente de Pa\u00fal hizo su prueba:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;hacia 1636 decidi\u00f3 dedicar el colegio de \u00abLos Buenos Hi\u00adjos\u00bb a seminario de adolescentes&#8230; En 1642, cre\u00f3, en \u00abLos Buenos Hijos\u00bb, otro tipo de seminario, pero lo hizo funcio\u00adnar al lado del primero. Cuando en 1645, la casa result\u00f3 de\u00admasiado peque\u00f1a, tampoco cerr\u00f3 el seminario de ni\u00f1os, sino que los traslad\u00f3 a un edificio situado en el extremo noreste del recinto de San L\u00e1zaro, llamado el peque\u00f1o San L\u00e1zaro, nombre que Vicente cambi\u00f3 pronto por el de Seminario de San Carlos&#8230;\u00bb (J. M. Rom\u00e1n).<\/p>\n<p>La historia se puede resumir: Encontrar el secreto. Un secreto sencillo, pero, a nadie se le hab\u00eda ocurrido. Dividir los seminarios en \u00abmayores\u00bb y \u00abmenores\u00bb.<\/p>\n<p>Apenas conocida la innovaci\u00f3n, fueron muchos los obispos que la solicitaron para sus di\u00f3cesis. De hecho, \u00abLos Buenos Hi\u00adjos\u00bb no fue el primer seminario fundado por Vicente. Se empez\u00f3 por Annecy:<\/p>\n<p>\u00abComo el Santo Concilio de Trento recomienda mucho esta obra de los seminarios, nos hemos entregado a Dios para servirle en ello&#8230; Usted ha empezado ya y nosotros vamos a empezar en esta ciudad haciendo una prueba con doce&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>A Annecy, Los Buenos Hijos y San Carlos siguieron otros se\u00adminarios. Al morir el fundador, su Congregaci\u00f3n dirig\u00eda m\u00e1s de una veintena. No todos tuvieron el mismo \u00e9xito, ni funcionaron de la misma manera.<\/p>\n<h3><strong>Las Conferencias<\/strong> <strong>de los Martes se prolongan<\/strong><\/h3>\n<p>Las reuniones semanales de los sacerdotes en San L\u00e1zaro re\u00addondeaban los logros obtenidos en los ejercicios a los ordenandos y en los seminarios.<\/p>\n<p>Los sacerdotes de las conferencias emprendieron, corporati\u00advamente, dos grandes empresas: La misi\u00f3n de San Germ\u00e1n en La\u00adye y de San Germ\u00e1n de los Prados.<\/p>\n<p>San Germ\u00e1n en Laye era la residencia de la corte. Una misi\u00f3n delicada. Cortesanos, damas de compa\u00f1\u00eda de la reina y los pro\u00adpios monarcas asistir\u00edan a los actos. Se predicaba. Denunciaban los vicios de la vida cortesana: La frivolidad, la inmodestia, la in\u00adjusticia&#8230;<\/p>\n<p>\u00abLa misi\u00f3n&#8230; ha terminado con bendici\u00f3n. Hay pocos de la casa del rey que no hayan cumplido con sus deberes&#8230; El rey dijo que hab\u00eda quedado muy satisfecho de todos los ejerci\u00adcios de la misi\u00f3n, que as\u00ed es como hay que trabajar y que da\u00adr\u00eda testimonio por todas partes.\u00bb<\/p>\n<p>Esta fue la \u00abmisi\u00f3n contra los escotes\u00bb. La del barrio de San Germ\u00e1n de los Prados fue la \u00abmisi\u00f3n contra la vagabunder\u00eda.\u00bb San Germ\u00e1n de los Prados era una \u00absentina; no s\u00f3lo de Par\u00eds, sino de toda Francia\u00bb. All\u00ed se refugiaban libertinos, ateos, pecadores inveterados&#8230; Toda clase de vagabundos.<\/p>\n<p>El milagro se produjo. Aquel mundo tan diverso acudi\u00f3 en masa a hacer su confesi\u00f3n general. Hubo conversiones, reconci\u00adliaciones, restituciones, reparaci\u00f3n de esc\u00e1ndalos, cambios de vi\u00adda. \u00abEl dedo de Dios est\u00e1 aqu\u00ed. Ha acompa\u00f1ado a los trabajos hu\u00admildes y sencillos del se\u00f1or Vicente.\u00bb<\/p>\n<p>Y, \u00bfen qu\u00e9 hab\u00edan consistido aquellos trabajos? En realizar una tarea callada: Ser el animador de unos decididos predicadores del evangelio.<\/p>\n<h3><strong>El se\u00f1or Vicente en la corte<\/strong><\/h3>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 casualidad! El \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb hab\u00eda entrado en la corte, y el se\u00f1or Vicente, tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;y me atrevo a decirlo, fue bien recibido. \u00a1El \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb en la corte! Y, luego dir\u00e9is que es para la gente vul\u00adgar y para las aldeas. En Par\u00eds y en la corte; en todas partes. No hay otro m\u00e9todo mejor ni \u00a1m\u00e1s eficaz!\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente conoci\u00f3 y trat\u00f3 a las cuatro grandes figuras que con\u00adcentraban el poder del estado: Richelieu, Luis XIII, Ana de Aus\u00adtria y Mazarino.<\/p>\n<p>El cardenal Richelieu, el ministro del rey, era pariente de la duquesa de Aiguillon. Al fallecer la se\u00f1ora de Gondi, la duquesa se convirti\u00f3 en la protectora de los sacerdotes de la Misi\u00f3n. De ah\u00ed, la confianza entre el cardenal-ministro del rey y el sacerdote-servidor de los pobres.<\/p>\n<p>Las relaciones entre el se\u00f1or Vicente y Richelieu debieron te\u00adner sus momentos de confianza. En 1640, el se\u00f1or Vicente anun\u00adciaba, con tono de familiaridad: \u00abHace unos d\u00edas, le dec\u00eda yo a su Eminencia&#8230;\u00bb Y Richelieu le confesaba a su sobrina, la duquesa: \u00abYa ten\u00eda yo una gran opini\u00f3n del se\u00f1or Vicente, pero desde la \u00fal\u00adtima entrevista, lo miro como a un hombre distinto.\u00bb Tambi\u00e9n hu\u00adbo momentos de tirantez.<\/p>\n<p>El rey Luis XIII admiraba al se\u00f1or Vicente. Tanto que, al lle\u00adgar la hora de su muerte, no quiso que otra persona estuviera jun\u00adto a su lecho. \u00abSe\u00f1or Vicente, si llego a recuperar la salud, quiero que todos los obispos est\u00e9n tres a\u00f1os en vuestra casa.\u00bb<\/p>\n<p>Todav\u00eda bajo la impresi\u00f3n de la agon\u00eda, Vicente de Pa\u00fal escrib\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abAyer, quiso Dios disponer de nuestro buen rey, en el mismo d\u00eda en que hab\u00eda empezado a serlo hace treinta y tres a\u00f1os&#8230; Desde que estoy en la tierra, no he visto morir a nadie tan cristianamente.\u00bb<\/p>\n<p>La muerte del monarca sucedi\u00f3 el 14 de mayo de 1643. Al d\u00eda siguiente, el parlamento, anulando en parte el testamento del rey, conced\u00eda a la reina madre \u00abla administraci\u00f3n absoluta, plena y en\u00adtera de los asuntos del reino\u00bb. Ana de Austria era designada re\u00adgente con todos los poderes.<\/p>\n<p>Poco preparada estaba Ana de Austria para la misi\u00f3n que se le encomendaba. La corona del reino de Francia era demasiado pesa\u00adda para la gentil cabeza de una dama \u00abque m\u00e1s gustaba de escu\u00adchar madrigales y comedias que de o\u00edr discursos de alta pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n<p>Obr\u00f3 con prudencia. Se hizo acompa\u00f1ar de un buen equipo de gobierno. Al Cardenal Mazarino le confirm\u00f3 como sucesor de Richelieu. Al mismo tiempo, a Vicente le escogi\u00f3 \u00abcomo su director espiritual y asesor de asuntos eclesi\u00e1sticos en el Consejo de Con\u00adciencia\u00bb.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente se resisti\u00f3 cuanto pudo. No quer\u00eda aceptar el oficio. Los Gondi&#8230; La reina Margarita&#8230; Una vez que fue nom\u00adbrado, suplic\u00f3 que no se le obligase a residir en la corte.<\/p>\n<p>Mazarino era el pol\u00edtico. Vicente, el hombre espiritual. Car\u00addenal el uno; sacerdote el otro. El se\u00f1or Vicente no era, como a veces se ha cre\u00eddo, el Presidente del Consejo de Conciencia. Eso era atribuci\u00f3n de Mazarino. Era, sin embargo, la persona m\u00e1s influyente y de opini\u00f3n decisiva para Ana de Austria. Por eso, en el palacio, se iba a entablar una lucha Mazarino contra Vicente.<\/p>\n<p>Desde San L\u00e1zaro, el Se\u00f1or Vicente iba con frecuencia a la corte, tanto para confesar a la reina como para asistir a las sesio\u00adnes del consejo. La presencia del humilde sacerdote se hizo notar. Los monse\u00f1ores que visitaban la residencia real vest\u00edan amplias sotanas de seda, largos alzacuellos de almid\u00f3n, amplias fajas con largos flecos. El se\u00f1or Vicente, no. \u00bfPara qu\u00e9 tanta cosa, se dec\u00eda, si vamos a andar con la gente de campo y con los pobres de la ciudad?<\/p>\n<p>Entre sus misioneros estableci\u00f3 la norma de la sencillez; si ellos visten sotana de seda, nosotros usaremos una de percal; si ellos llevan alzacuello largo, nosotros lo llevaremos corto; con la mitad de la faja que ellos utilizan, nos basta a nosotros&#8230;<\/p>\n<p>Sin duda, el se\u00f1or Vicente ten\u00eda su raz\u00f3n. Pero el cardenal Mazarino, que no era sacerdote y que no le preocupaban los pobres, se re\u00eda de \u00e9l con burlona sonrisa.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, agarrando el ce\u00f1idor del se\u00f1or Vicente, exclam\u00f3: \u00ab\u00bfSe han fijado ustedes en la moda que ha impuesto el se\u00f1or Vi\u00adcente? \u00a1Miren que linda faja!\u00bb<\/p>\n<p>Ante la ocurrencia del jefe, surgieron las burlas. Pero, peor que las grandes carcajadas eran los asaltos de los nobles que recu\u00adrr\u00edan a la corte en espera de favores. La provisi\u00f3n de las dignida\u00addes eclesi\u00e1sticas depend\u00eda del nombramiento real. Para evitar to\u00adda influencia, Ana de Austria hab\u00eda instituido el Consejo de Con\u00adciencia. Por ser confesor de la reina, Vicente hab\u00eda sido designa\u00addo miembro del Consejo.<\/p>\n<p>Es indescriptible la lucha que el se\u00f1or Vicente hubo de soste\u00adner. No solamente con los interesados en la adquisici\u00f3n de digni\u00addades o beneficios, sino con el mismo Consejo. Mazarino convo\u00adcaba a reuniones sin avisarle. Cuando se hac\u00edan nombramientos que no estaban de acuerdo con su conciencia, Vicente sol\u00eda excla\u00admar: \u00abTemo que casos como este traigan sobre nosotros la maldi\u00adci\u00f3n de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Durante ocho a\u00f1os, permaneci\u00f3 en el Consejo de Conciencia. Combati\u00f3 los vicios que da\u00f1aban el otorgamiento de dignidades eclesi\u00e1sticas y contribuy\u00f3 a crear un glorioso porvenir para la Iglesia de Francia.<\/p>\n<p>Desde el Consejo de Conciencia, luch\u00f3, tambi\u00e9n, contra la he\u00adrej\u00eda. Defendi\u00f3 la ortodoxia en contra de las opiniones de Jansenio. Alguna vez, hab\u00eda dicho a sus misioneros:<\/p>\n<p>\u00abDurante toda mi vida he tenido gran temor de tropezarme con el nacimiento de alguna herej\u00eda. Siempre he tenido este temor de encontrarme envuelto en los errores de alguna nue\u00adva doctrina antes de que me diera cuenta.\u00bb<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, la lucha contra \u00ablos errores de la nueva doctrina\u00bb, no era solamente cuesti\u00f3n de principios. Era la conse\u00adcuencia necesaria de una actitud vital; \u00abEstaba dispuesto a dar la vida.\u00bb Sus grandes realizaciones carecer\u00edan de sentido en una \u00f3p\u00adtica jansenista:<\/p>\n<p>\u00abLas caridades se habr\u00edan encontrado privadas de la base teol\u00f3gica que las sustentaba: El amor universal de Dios&#8230; Las misiones habr\u00edan carecido de raz\u00f3n de ser: La remisi\u00f3n de los pecados&#8230; Los seminarios no podr\u00edan haber seguido orientados hacia la formaci\u00f3n de honestos operarios apost\u00f3\u00adlicos, bien entrenados en la administraci\u00f3n de la penitencia y la eucarist\u00eda&#8230; La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n habr\u00eda perdido el poderoso aglutinante de la aspiraci\u00f3n a la perfecci\u00f3n&#8230; La visi\u00f3n de la Iglesia, que daba coherencia a toda la labor, ha\u00adbr\u00eda quedado truncada al privarla de la instancia decisiva: la adhesi\u00f3n incondicional al primado pontificio\u00bb (J. M. Rom\u00e1n).<\/p>\n<h2><strong>Las Hijas de la Caridad<\/strong><\/h2>\n<p>A partir de 1633, se generalizan las misiones y se multiplican las caridades. Cada vez que se predica una misi\u00f3n, se establece una caridad. Cuando las se\u00f1oras no pueden atender a los pobres, se solicita la ayuda de las \u00abj\u00f3venes campesinas\u00bb. Por eso, a aque\u00adllas muchachas aldeanas, se las dio el nombre de las \u00abj\u00f3venes de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<h3>Nacimiento de la Compa\u00f1\u00eda<\/h3>\n<p>Luisa de Marillac, presidenta de la Caridad de San Nicol\u00e1s, se hizo cargo de la educaci\u00f3n de algunas de las j\u00f3venes que trabaja\u00adban en las caridades y las recibi\u00f3 en su casa. Era el 29 de noviem\u00adbre de 1633, d\u00eda del nacimiento de la Compa\u00f1\u00eda. Margarita Nasseau no estaba en el grupo. Lo sinti\u00f3 el se\u00f1or Vicente porque aquella joven \u00abera la que hab\u00eda ense\u00f1ado el camino a las dem\u00e1s\u00bb. Dios se la hab\u00eda llevado.<\/p>\n<p>La fecha qued\u00f3 marcada con n\u00fameros rojos en el calendario vicenciano. Cada a\u00f1o, treinta mil rosas rojas saltan de alegr\u00eda al amanecer ese d\u00eda. Se saludan, se abrazan, se felicitan, se dan \u00e1ni\u00admo, son las rosas del amor. \u00a1Qu\u00e9 el mundo entero sea un jard\u00edn de rosas rojas! Porque aman, las llamaron, \u00abHijas de la Caridad\u00bb, Hijas de Dios, que, Dios es caridad&#8230;<\/p>\n<p>\u00abCuando os entregasteis a Dios para servir a los pobres, reci\u00adbisteis este nombre que Dios os ha dado. Deb\u00e9is, pues vivir en conformidad con el nombre que llev\u00e1is, ya que es Dios quien dio ese nombre a la Compa\u00f1\u00eda; porque, no fue la se\u00f1o\u00adrita Le Gras, ni el se\u00f1or Portan., ni tampoco yo quienes os nombramos Hijas de la Caridad. Fue el pueblo el que, vien\u00addo lo que hac\u00edais y el servicio prestado a los pobres por nuestras primeras Hermanas, os dio tal nombre, que ha per\u00addurado como propio de vuestras tareas.\u00bb<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad naci\u00f3 de las Cofra\u00add\u00edas de la Caridad como la rama brota del tronco. Lo dice quien las vio nacer:<\/p>\n<p>\u00abLa Cofrad\u00eda de la Caridad habi\u00e9ndose establecido en la Pa\u00adrroquia de San Salvador, dice San Vicente, y como las damas que, al principio serv\u00edan a los pobres para llevarles el puche\u00adro, los remedios y todo lo dem\u00e1s, la mayor parte eran distinguidas y ten\u00edan marido y familia, muchas veces les resultaba molesto llevar aquella olla, de forma que esto les repugnaba y hablaban entre s\u00ed de buscar algunas criadas que lo hicieran en su lugar. Esta buena muchacha que acabamos de mencio\u00adnar habiendo o\u00eddo hablar de ese proyecto, dese\u00f3 que la ocu\u00adpasen en ese empleo y que la recibieran las damas. Y, des\u00adpu\u00e9s las damas de otras parroquias pidieron tambi\u00e9n que les proporcionaran algunas buenas j\u00f3venes.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>La revoluci\u00f3n can\u00f3nica<\/strong><\/h3>\n<p>Un d\u00eda, resumiendo historia, el se\u00f1or Vicente dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abHasta el presente, 1646, no hab\u00e9is sido can\u00f3nicamente, por lo menos, un cuerpo distinto y separado de las damas de la Cofrad\u00eda de la Caridad.\u00bb<\/p>\n<p>Aquel 29 de noviembre de 1633, ni Vicente de Pa\u00fal ni Luisa de Marillac pensaban que estaban constituyendo una comunidad religiosa.<\/p>\n<p>\u00abVosotras no sois religiosas de nombre, pero ten\u00e9is que serlo en realidad, y ten\u00e9is m\u00e1s obligaci\u00f3n de perfeccionaros que ellas. Pero, si se presentase entre vosotras alg\u00fan esp\u00edritu en\u00adredador e id\u00f3latra que dijese: \u00abTendr\u00edais que ser religiosas; eso ser\u00eda mucho mejor\u00bb, entonces, hermanas m\u00edas, la compa\u00ad\u00f1\u00eda estar\u00eda en la extremaunci\u00f3n. Tened miedo, hermanas m\u00edas; y llorad, gemid, dec\u00eddselo al superior. Pues quien dice religiosa quiere decir enclaustrada, y las Hijas de la Caridad tienen que ir por todas partes.\u00bb<\/p>\n<p>Una \u00abcofrad\u00eda\u00bb de simples mujeres eran ellas. Eso era todo. Sin ser religiosas en el sentido can\u00f3nico del vocablo. Una funda\u00adci\u00f3n revolucionaria. En aquel tiempo, no se conceb\u00eda la vocaci\u00f3n femenina fuera del claustro. La idea de un instituto femenino la hab\u00eda tenido San Francisco de Sales, pero, fracas\u00f3.<\/p>\n<p>El grupo se reuni\u00f3 con Luisa de Marillac,<\/p>\n<p>\u00abNo teniendo, ordinariamente, por monasterios sino las ca\u00adsas de los enfermos; por celdas, cuartos de alquiler; por capillas, las parroquias; por claustros, las calles de la ciudad o las salas de los hospitales; por clausura, la obediencia; por rejas, el temor de Dios, y por velo, la santa modestia, deben en fuerza de esta consideraci\u00f3n, llevar una vida tan religiosa como si estuvieran profesas en religi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente elimin\u00f3 todo tipo de vocabulario que pudiera repro\u00adducir el modelo cl\u00e1sico de la religiosa: El instituto no se llama\u00adr\u00eda religi\u00f3n, sino \u00abcofrad\u00eda\u00bb; el noviciado fue conocido como \u00abseminario\u00bb; la superiora tom\u00f3 el nombre de \u00abhermana sirvien\u00adte\u00bb a la residencia no se le llam\u00f3 monasterio o convento sino \u00abcasa\u00bb. No se exig\u00eda \u00abh\u00e1bito\u00bb sino el amplio vestido de las campesinas. No hac\u00edan la profesi\u00f3n por medio de \u00abvotos\u00bb, ni entregaban \u00abdote\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>El nombre: \u00abSirvientas de los pobres\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Estaba muy claro el objetivo de la instituci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abEl fin principal para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar y venerar a nuestro Se\u00f1or Jesucristo como manantial y modelo de toda caridad, sir\u00advi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la persona de los po\u00adbres, ya sean enfermos, ni\u00f1os, encarcelados u otros cuales\u00adquiera que por rubor no se atreven a manifestar sus necesida\u00addes.\u00bb<\/p>\n<p>En el vigoroso lenguaje del Vicente de Pa\u00fal, son las \u00absirvien\u00adtas\u00bb, las \u00abcriadas\u00bb de esos inc\u00f3modos \u00abamos y se\u00f1ores\u00bb que son los pobres. Los ricos tienen demasiadas personas que los sirvan. Los pobres no cuentan m\u00e1s que con las abnegadas y humildes \u00abHijas de la Caridad.\u00bb Nombre con el que se las conoce en el mundo entero.<\/p>\n<p>El servicio que han de prestar al pobre no es solamente el cor\u00adporal, tambi\u00e9n, el espiritual. As\u00ed, \u00abmisioneros\u00bb e \u00abHijas de la Ca\u00adridad\u00bb se convierten en las dos poderosas manos de Vicente de Pa\u00fal: Misi\u00f3n y Caridad.<\/p>\n<h3><strong>La aprobaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando Vicente expuso su plan, se alarmaron. Las autorida\u00addes religiosas y civiles se asustaron. Fue necesaria mucha astucia para llegar a buen fin.<\/p>\n<p>Separado de las damas de la Caridad, el nuevo instituto sigui\u00f3 adelante. \u00abLa regla consuetudinaria pas\u00f3 a ser regla escrita.\u00bb El arzobispo de Par\u00eds, uno de los Gondi, aprob\u00f3 la cofrad\u00eda en 1646 y en 1655. Las cartas reales dieron base legal al instituto.<\/p>\n<p>Nos consta que, en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, Vicente de Pa\u00fal trat\u00f3 de conseguir la aprobaci\u00f3n de la Santa Sede. No lo lo\u00adgr\u00f3. La aprobaci\u00f3n pontificia s\u00f3lo se alcanz\u00f3 en 1668.<\/p>\n<h3><strong>La expansi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Apenas fundadas, las Hijas de la Caridad demostraron una prodigiosa capacidad de adaptaci\u00f3n. Acud\u00edan a remediar todo ti\u00adpo de miseria. Sin embargo, en los diez primeros a\u00f1os, apenas si pasaron del centenar. La mayor\u00eda eran humildes campesinas pro\u00adcedentes de los alrededores de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Los enfermos de las cofrad\u00edas parroquiales fueron los prime\u00adros en recibir sus servicios:<\/p>\n<p>\u00abCada Cofrad\u00eda ten\u00eda dos hermanas, a veces tres y a veces una. Como estaban establecidas en casi todas las parroquias de Par\u00eds, la mayor\u00eda de los enfermos pobres recib\u00edan en sus casas a estas sirvientas de nuevo cu\u00f1o. Las se\u00f1oras les paga\u00adban un modesto piso dentro del \u00e1rea parroquial. Muy de ma\u00ad\u00f1ana, despu\u00e9s de la oraci\u00f3n y a\u00fan, si el caso lo requer\u00eda, de\u00adj\u00e1ndola o aplaz\u00e1ndola, sal\u00edan a dar las medicinas a los enfer\u00admos. Luego o\u00edan la misa en la parroquia y se iban a la casa de la se\u00f1ora a la que tocaba aquel d\u00eda hacer la comida&#8230; Cualquier d\u00eda, se pod\u00eda ver por las calles de Par\u00eds a aquellas aldeanas llevando la marmita colgada del brazo y una cesta de provisiones a la espalda, en direcci\u00f3n de los humildes tu\u00adgurios donde yac\u00edan los enfermos. Los serv\u00edan con cari\u00f1o, limpieza y esmero; rezaban con ellos, les dec\u00edan alguna palabra de edificaci\u00f3n y luego pasaban a otro tugurio. Esto era algo nuevo en la beneficencia cristiana. \u00abHab\u00eda habido \u00f3rde\u00adnes religiosas, se hab\u00edan fundado hospitales para los enfer\u00admos&#8230; mas, hasta el presente, no se hab\u00eda visto que alguien los cuidara en sus propias casas. Si uno de la familia ca\u00eda en\u00adfermo, era preciso separar al marido de la mujer, y a la mujer de sus hijos, y al padre, de la familia. El llevar auxilio a los enfermos en sus propias casas estaba reservado a las Hijas de la Caridad. Su obra principal era \u00abllevar el hospital a do\u00admicilio.\u00bb Ella les ha dado origen y recib\u00eda de Dios se\u00f1ales especiales de su protecci\u00f3n\u00bb (J. Herrera, V. Pardo).<\/p>\n<p>Otras actividades frecuentes eran: La ense\u00f1anza a las ni\u00f1as y la atenci\u00f3n de los enfermos en los hospitales.<\/p>\n<p>La difusi\u00f3n fuera de Par\u00eds comenz\u00f3 en 1638. \u00abSe os pide de todas partes\u00bb, observaba el se\u00f1or Vicente. Las comunidades no eran numerosas, no pasaban de tres Hermanas. Tampoco dibuja\u00adban el mapa completo de Francia, se concentraban, en su mayor\u00eda en la mitad norte del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En 1652, las Hijas de la Caridad se establecen en Polonia. Luisa Mar\u00eda de Gonzaga, reina de Polonia, formaba parte de la Cofrad\u00eda de la Caridad. Guardaba una profunda gratitud y admi\u00adraci\u00f3n por Vicente de Pa\u00fal. Le pidi\u00f3 que enviara a Polonia a los Sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida en San L\u00e1zaro Las lucecillas de las habitaciones se iban apagando una tras otra. En poco tiempo, lentamente, se extinguieron todas. Ha\u00adb\u00eda silencio absoluto en la \u00abcartuja\u00bb. 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