{"id":387667,"date":"2016-08-11T08:03:26","date_gmt":"2016-08-11T06:03:26","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387667"},"modified":"2016-07-26T17:07:15","modified_gmt":"2016-07-26T15:07:15","slug":"la-obra-de-federico-ozanam-xiv","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xiv\/","title":{"rendered":"La obra de Federico Ozanam (XIV)"},"content":{"rendered":"<p>Los miembros del consejo de Lyon que hab\u00edan formado parte de la Conferencia de Caridad, tales como La Perri\u00e9re, Chaurand, Bouchacourt, Janmot, hab\u00edan conservado sus impresiones de juventud y las hab\u00edan confirmado a trav\u00e9s del espect\u00e1culo de la actividad desplegada en medio de ellos por Ozanam en provecho de toda la Sociedad. La pol\u00e9mica les sorprendi\u00f3 y se sintieron heridos en sus recuerdos m\u00e1s queridos. Lanzaron una protesta a la que dieron su adhesi\u00f3n los supervivientes de los seis: Lallier, Letaillandier, Lamache y Devaux (Clav\u00e9 hab\u00eda muerto poco despu\u00e9s de Ozanam). Dejaron que algunos de ellos comunicaran una nota a la Prensa. El peri\u00f3dico <em>La Verdad, <\/em>que no pertenec\u00eda al mismo partido de <em>El Universo, <\/em>respondi\u00f3 as\u00ed al \u00f3rgano de Louis Veuillot. Este incidente daba al asunto el aspecto de un debate pol\u00edtico y lo situaba en un terreno por el que la Sociedad no pod\u00eda dejarse arrastrar.<\/p>\n<p>Nada pod\u00eda parecer m\u00e1s engorroso ni m\u00e1s peligroso, a los ojos del Consejo general, que una querella as\u00ed presentada. Pero, \u00bfc\u00f3mo hacerla cesar, o al menos c\u00f3mo librarse de ella? Deliberaron sobre ello el 25 de febrero de 1856. Bailly estaba presente, pues se le hab\u00eda rogado que permaneciera siendo miembro del Consejo cuando present\u00ed&gt; su dimisi\u00f3n de la presidencia. Repudi\u00f3, en t\u00e9rminos moderados, cualquier pretensi\u00f3n al t\u00edtulo de fundador, al propio tiempo que expresaba su opini\u00f3n de que hab\u00eda que dejar enfriar la pol\u00e9mica por s\u00ed sola, sin publicar nada sobre el asunto. Sin embargo, se decidi\u00f3 publicar una nota en el <em>Bolet\u00edn. <\/em>Esta nota apareci\u00f3 poco despu\u00e9s 2<sup>1<\/sup> Probable- mente fue redactada por Frion, secretario general, seg\u00fan el acta de la sesi\u00f3n. La nota mantiene la doctrina de la fundaci\u00f3n colectiva, pero, si se lee el texto con atenci\u00f3n y si se le compara con lo que Baudon hab\u00eda escrito en el momento de la muerte de Ozanam, se encuentra de nuevo la opini\u00f3n del presidente general, expresada voluntariamente en t\u00e9rminos menos precisos, excluyendo cualquier personalidad : \u00abSi algunos miembros han tomado en su organizaci\u00f3n una parte m\u00e1s activa&#8230;, si ha sido guiada por la experiencia y la autoridad de cristianos ya versados en la pr\u00e1ctica de las buenas obras, ella debe su desarrollo y sus progresos a un \u00edmpetu de caridad salido del coraz\u00f3n de la Juventud\u00bb. A este texto extremadamente prudente, se hab\u00eda a\u00f1adido de resultas, creo, de un error de redacci\u00f3n, una frase que presentaba, como una historia fiel de los or\u00edgenes, la circular del 11 de junio de 1844, en la cual Ozanam, persistiendo en una actitud que sus amigos no comprend\u00edan, atribu\u00eda expresamente a Bailly \u00abla idea de reunir, en una finalidad de caridad, bajo el patronato de San Vicente de Pa\u00fal, un peque\u00f1o n\u00famero de j\u00f3venes\u00bb, as\u00ed como todos los desarrollos que se hab\u00edan sucedido. Era facilitar a <em>El Universo <\/em>la ocasi\u00f3n de un triunfo, era alimentar la controversia que se deseaba apagar.<\/p>\n<p>Presintiendo este inevitable resultado, L\u00e9on Cornudet, que hab\u00eda sido vicepresidente general al lado de Ozanam durante cerca de diez a\u00f1os, busc\u00f3 un medio de poner coto a la discusi\u00f3n. Pens\u00f3 que, si Bailly quer\u00eda buenamente hacer p\u00fablicas las declaraciones que hab\u00eda ya manifestado sobre el papel de los j\u00f3venes y sobre el suyo propio, nadie podr\u00eda ya poner en la balanza, ni por un lado ni por otro, la autoridad del Consejo general. Cornudet hizo compartir a Baudon esta esperanza. Fueron los dos a encontrar al antiguo presidente y, con las precauciones que les dictaban su respeto y su afecto, le expusieron su demanda. Esta gesti\u00f3n que ten\u00eda, como es de temer, pocas posibilidades de triunfar, tuvo un resultado contrario al que se esperaba. Bailly acogi\u00f3 muy bien a sus dos hermanos y les dej\u00f3 partir con buenas palabras, pero no pudo decidirse a hacer lo que se le ped\u00eda. Por otra parte, su familia fue informada, bastante vagamente, de la gesti\u00f3n y se sinti\u00f3 agraviada. Su hijo Vicente de Pa\u00fal, el que fue m\u00e1s tarde una de las glorias de la congregaci\u00f3n de los Asuncionistas, expres\u00f3 con una violencia juvenil su indignaci\u00f3n en una carta que ha sido conservada. Esta carta acusa de tentativa de chantaje por parte de los amigos de Ozanam, cuyos nombres el autor parece ignorar. Es ella que, junto con las propias palabras de Ozanam y los recuerdos redactados m\u00e1s tarde por un amigo de Bailly, que no hab\u00eda tomado parte alguna en la Conferencia de Caridad, constituye la base sobre la que se apoyan algunos de los hijos espirituales del padre Vicente de Pa\u00fal Bailly para reivindicar peri\u00f3dicamente, frente a todos los dem\u00e1s, la calidad de fundador para el presidente de la primera conferencia y de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Esta reivindicaci\u00f3n exclusiva me parece tanto m\u00e1s lamentable cuanto hace dif\u00edcil a la Sociedad celebrar p\u00fablicamente a su primer presidente y puede hacer olvidar la parte muy grande y muy bienhechora que Bailly ha tenido en el nacimiento y los primeros desarrollos de la obra, as\u00ed como a la influencia que en ella ejerce todav\u00eda por sus escritos.<\/p>\n<p>Interpretando bien los documentos y los hechos, la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal ha tenido, como la orden de los servitas, siete fundadores: los seis estudiantes y Bailly, pero Ozanam fue el principal, porque \u00e9l es quien concibi\u00f3 mejor la idea y quien ha trabajado m\u00e1s activamente para realizarla.<\/p>\n<p>Tal es hoy, y podemos decir que con la aprobaci\u00f3n de las m\u00e1s altas autoridades de la Iglesia, el sentimiento general de toda la Sociedad, y tal es el sentido de las manifestaciones a las que ha dado lugar la conmemoraci\u00f3n de las principales fechas de la vida de Ozanam.<\/p>\n<p>Desde hace cuarenta a\u00f1os, pero sobre todo desde que, en 1933, el centenario de la Sociedad fue celebrado con brillantez, la vida de Ozanam, sus cartas y sus pensamientos han sido, por los socios de San Vicente de Pa\u00fal dispersados por todo el mundo, una fuente abundante de enriquecimiento espiritual en la pr\u00e1ctica de la Caridad, tal como las Conferencias quieren comprenderla. Varias publicaciones le han sido dedicadas, no solamente en Francia sino tambi\u00e9n en Italia, Inglaterra, Alemania, y aun en los Estados Unidos, Argentina, Brasil, Australia, la Isla Mauricio y otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>En septiembre de 1953, el centenario de su muerte ha reunido, en torno al Cardenal Feltin, legado del Papa, y del Presidente general Jacques Zeiller, a representantes de todos los continentes, que han llenado el gran anfiteatro de la Sorbona y la nave de Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds. Todos se han unido en el reconocimiento y la veneraci\u00f3n hacia aquel que, ante sus ojos, encarna m\u00e1s perfectamente a la juventud, la Fe, el ardor en la acci\u00f3n y el amor fraternal que deben siempre animar la obra, audaz en su modestia, de las conferencias de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>En 1850 <em>El Universo, <\/em>que ten\u00eda para defender a la Iglesia un m\u00e9todo que no era el mismo que el de Ozanam, atac\u00f3 a \u00e9ste con cierta violencia. Ante la emoci\u00f3n de sus amigos, Ozanam temi\u00f3 que la duda, lanzada sobre su fe y su valor cristiano, no llevase perjuicio a la causa que serv\u00eda, y tal como hizo san Pablo al presentar a los corintios la apolog\u00eda de su ministerio, escribi\u00f3 a su amigo Dufieux una carta en la que, sin orgullo, demostraba que nada, en sus intenciones ni en sus actos, motivaba la sospecha de la debilidad, tibieza o traici\u00f3n hacia su Dios y su Iglesia. Podemos leer all\u00ed esta profesi\u00f3n de fe:<\/p>\n<p>\u00abMe conozco desde hace mucho tiempo, y, si Dios ha querido acordarme cierto ardor en el trabajo, nunca consider\u00e9 esta gracia como un don brillante del genio. Sin duda, en la fila inferior en que me encuentro, he deseado dedicar mi vida al servicio de la fe, pero consider\u00e1ndome como un servidor in\u00fatil, como un obrero de \u00faltima hora, a quien el due\u00f1o de la vi\u00f1a recibe s\u00f3lo por caridad. Me ha parecido que mis d\u00edas ser\u00edan bien aprovechados si, a pesar de mi escaso m\u00e9rito, lograba retener en torno a mi c\u00e1tedra a una juventud numerosa, a restablecer ante mis auditores los principios de la ciencia cristiana, a hacerles respetar todo cuanto ellos desprecian : la Iglesia y el papado. Hubiera deseado recoger estas mismas ideas en los libros m\u00e1s duraderos que mis lecciones, y todos mis deseos ser\u00edan colmados si algunas almas errantes encontraran en esta ense\u00f1anza una raz\u00f3n para abjurar sus prejuicios, esclarecer sus dudas y regresar con la ayuda de Dios a la verdad cat\u00f3lica. Todo esto es lo que intent\u00e9 hacer durante diez a\u00f1os, sin ambici\u00f3n de un destino mayor, pero tambi\u00e9n sin tener la desgracia de desertar del combate\u00bb.\u00a0 <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>La sinceridad de estas palabras es evidente. Ozanam nos ofrece aqu\u00ed, al propio tiempo que justifica su acci\u00f3n en el \u00fanico plan del pensamiento, el secreto de su verdadera grandeza.<\/p>\n<p>Fil\u00f3sofo, historiador, orador, defensor de las ideas sociales y escritor, Ozanam ha sido apreciado, digamos m\u00e1s todav\u00eda, admirado por sus contempor\u00e1neos. Contin\u00faa interes\u00e1ndonos, y ninguno de sus lectores puede permanecer insensible a su atracci\u00f3n. Pero quiz\u00e1 no sea por ninguno de estos t\u00edtulos que se impone a la posteridad. Lo que le sit\u00faa por encima de todo, es el aliento interior que anima su personalidad y que inspira todas sus acciones, en un momento en que esta personalidad y estas acciones son, como podemos ver, a escala nuestra.<\/p>\n<p>El mundo ha perdido la costumbre de encontrar la santidad en la calle: un santo es un ser extraordinario, que no sabemos ver de cerca, un personaje de ventanal o de vidriera.<\/p>\n<p>Ozanam no es un personaje de ventanal. Es otra cosa muy distinta, ciertamente, a un hombre ordinario, pero es un hombre situado cerca de nosotros, un hombre al que todo aproxima a sus semejantes, que tiene un hogar, una familia, amigos, un oficio, que padece y descansa, que r\u00ede y sufre, que admira la naturaleza y los artistas, que compadece y combate como los mejores de entre nosotros.<\/p>\n<p>Y, sin parecer darse cuenta de ello, este hombre nos deja entrever en todo momento y ocasi\u00f3n el fuego de su vida interior. En su intimidad, en su c\u00e1tedra, en sus escritos y en su acci\u00f3n social, es siempre y totalmente cristiano. Su cristianismo informa todo su pensamiento. Dios, el Dios del Evangelio, aparece en la m\u00e1s leve palabra que le inspira cualquier acontecimiento, ya sea p\u00fablico o \u00edntimo. El hecho es evidente, desde sus cartas de juventud hasta sus \u00faltimos esparcimientos. Es en una atm\u00f3sfera sobrenatural donde se coloca, sin esfuerzo alguno, para juzgar, para consolar, para alegrarse o para convencer.<\/p>\n<p>Ozanam no es un asceta separado del mundo, ni un censor moroso, y ni un sermoneador inoportuno. Sus colegas, sus alumnos, sus amigos incr\u00e9dulos, a los que trata con una afectuosa delicadeza, jam\u00e1s se han visto disgustados por esta fe siempre presente. Es como uno de ellos, y s\u00f3lo Dios habita en su alma. Bajo este \u00e1ngulo es c\u00f3mo hay que considerar las cualidades naturales de que estaba dotado.<\/p>\n<p>Entre esas cualidades, anotemos en primer lugar una inteligencia amplia y penetrante a la vez. No ha hecho de \u00e9l, sin duda, un pensador original, pero le ha permitido, no obstante, no solamente obtener con tes\u00f3n los diplomas oficiales que coronan los estudios superiores, y ello en unos terrenos muy diversos, sino, mejor todav\u00eda, adquirir el conocimiento de varias lenguas, leer y comprender los textos, ilumin\u00e1ndolos con comparaciones, sacar de ellos ideas generales, y planear f\u00e1cilmente por encima de los elementos contingentes de la Historia, la Literatura y la pr\u00e1ctica jur\u00eddica. Puso esta inteligencia enteramente al servicio de su fe, y es hacia una apolog\u00e9tica fundada en la verdad hist\u00f3rica que \u00e9l orient\u00f3 toda su actividad intelectual.<\/p>\n<p>Esta actividad fue inmensa. Para conducirla de frente con sus pr\u00e1cticas de piedad, su vida de familia, sus amistades, su participaci\u00f3n en las obras, sus viajes y, \u00a1ay!, el cuidado de su salud, necesit\u00f3 una asombrosa capacidad de trabajo. Los resultados se hallan inscritos en su <em>Bibliograf\u00eda. <\/em>Ciertamente, Ozanam se calumniaba cuando se trataba a s\u00ed mismo de perezoso. Sin embargo, sus capacidades naturales no hubieran bastado para mantenerle bajo el yugo. Fue para \u00e9l un problema de conciencia: necesitaba, como en la par\u00e1bola, explotar para el Maestro el talento recibido. Era preciso obedecer a la vocaci\u00f3n que Dios le hab\u00eda asignado, obedecer con tanta m\u00e1s aplicaci\u00f3n cuanto que, para dicha vocaci\u00f3n, hab\u00eda abandonado la carrera a la que le empujaba el afecto de su padre. Hasta el final asumi\u00f3 pesadas cargas. Trabaj\u00f3, podr\u00edamos decir, al borde de la agon\u00eda, y trajo libros escritos en sus supremos viajes. Deja una obra sin medida com\u00fan con los pocos a\u00f1os que la Providencia le ha concedido.<\/p>\n<p>\u00bfDiremos que el cumplimiento de su tarea se ha visto favorecido o, por el contrario, obstaculizado a causa de su imaginaci\u00f3n? Este don precioso, pero lleno de peligros, lo pose\u00eda abundantemente. No era la imaginaci\u00f3n creadora del artista o del novelista, sino la que ensancha el horizonte y abre lejanas perspectivas, la que lleva a acariciar hermosos y grandes designios, pero tambi\u00e9n aquella que, en la empresa, muestra a veces con exceso todos los obst\u00e1culos. De ah\u00ed se originaban, en los momentos cr\u00edticos de su carrera, temores y vacilaciones de que se acusa, una sensaci\u00f3n de retroceso que le agobia y de la que no triunfa sino por un abandono cada vez m\u00e1s completo hacia la voluntad divina.<\/p>\n<p>Otro rasgo acompa\u00f1a, en su car\u00e1cter, a esta viva imaginaci\u00f3n: una exquisita sensibilidad. Las dos van a menudo juntas. Se trata de un don inestimable, pero todav\u00eda un don peligroso, que le hace vibrar ante todas las formas de lo Bello, que hace de \u00e9l un amigo encantador, que ensancha su simpat\u00eda a la medida de todos los dolores, pero que demasiado a menudo le deja lastimado, y le hace tan duramente consciente de su impotencia que la acci\u00f3n le parece sobrepasar sus fuerzas. Esta sensaci\u00f3n de desaliento, que le asalta a veces, la vuelve en provecho de Dios, pues encuentra en ella un alimento para su humildad. En este punto se halla, para \u00e9l, seg\u00fan los verdaderos espirituales, el mejor medio de dominarla.<\/p>\n<p>Estas cualidades, cultivadas por el estudio pero sobre todo modeladas por una ejemplar docilidad a la Gracia, contribuyeron a asegurar el \u00e9xito de su palabra y de sus escritos.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil es apreciar su ense\u00f1anza, de la que no nos quedan sino unos ecos muy debilitados. \u00c9l no pod\u00eda dejar de buscar la elocuencia, m\u00e9rito apreciado entonces por encima de todo en la c\u00e1tedra, aunque algo abandonado hoy. Fue elocuente y se vio por ello felicitado, en plena Sorbona, por Victor Cousin. Carec\u00eda, sin embargo, del prestigio f\u00edsico, de una voz clara y de la seguridad que facilita el \u00e9xito del orador. La timidez ordinaria de los sensibles y los imaginativos le paralizaba a veces en el momento que tomaba la palabra. Se tranquilizaba al cabo de unos instantes. Consegu\u00eda conquistar a su auditorio por el calor de sus convicciones, la riqueza de sus apreciaciones y la plenitud de una exposici\u00f3n alimentada a trav\u00e9s de una laboriosa preparaci\u00f3n. Manten\u00eda el inter\u00e9s de sus oyentes con su alta conciencia y por la simpat\u00eda que sab\u00eda infundir. Adem\u00e1s, si la atm\u00f3sfera de sus cursos no nos es conocida sino por el testimonio de algunos de sus alumnos, algunos de los cuales como Caro, Renan, y Francisco Sarcey se encontraban lejos del catolicismo, la sustancia de muchas de sus lecciones ha pasado a sus libros.<\/p>\n<p>Ozanam escritor tiene derecho a un sitio honroso en la historia literaria. Es sencillamente uno de los buenos prosistas de su tiempo. Por supuesto que pertenece a este tiempo. Por m\u00e1s que \u00e9l no haya tenido conciencia, quiz\u00e1, de ello \u2014pues lleno de sinceridad felicitaba a Lacordaire por \u00absacudir cada d\u00eda m\u00e1s ese poco de polvo rom\u00e1ntico <sub>\u00a0<\/sub>se vio conmovido por el Romanticismo. Su veneraci\u00f3n hacia Chateaubriand, su admiraci\u00f3n por Lamartine y por Mickiewicz son una buena prueba de ello.<\/p>\n<p>Est\u00e1 exento del egocentrismo y la exageraci\u00f3n que afectan a los primeros personajes del movimiento, pero, como ellos, se vio penetrado a la vez de cultura cl\u00e1sica y de sentimientos nuevos. En una prosa clara y cuidada, heredada del siglo xviii, expresa el amor del pasado, la poes\u00eda profunda de la naturaleza, y las ideas generosas que caracterizan la \u00e9poca. Si los maestros de su estilo son Bossuet y F\u00e9nelon, junto con, valga la palabra,<\/p>\n<p>Voltaire y Montesquieu, se lo inspira el aire del siglo rom\u00e1ntico, tal como a madame de Sta\u00e9l el gusto de las literaturas extranjeras, a Victor Hugo y Michelet la curiosidad entusiasta de la Edad Media, a Chateaubriand, Lamartine y todos los dem\u00e1s, el amor de las monta\u00f1as y los bosques; tal como a todos a la vez la persecuci\u00f3n inconsciente de la epopeya en el relato de los acontecimientos y la preponderancia de la emoci\u00f3n sobre la palabra.<\/p>\n<p>No es un gran creador. No ha abierto nuevas v\u00edas al arte literario. Escribe puramente, s\u00f3lidamente, un poco largo quiz\u00e1. No concede tantos cuidados a la m\u00fasica de las palabras como al encadenamiento de las ideas. \u00c9stas sobrepasan siempre el tema que trata. Dios, Cristo, las verdades cristianas, esa es a la vez la fuente y el objeto \u00faltimo de todo cuanto escribe. Ello es evidente para sus art\u00edculos sobre la cuesti\u00f3n social, pero no es menos cierto para sus obras hist\u00f3ricas. Hay que tener en cuenta todo ello \u2014como la tuvo Edouard Jordan\u2014 para apreciar el valor de esas \u00faltimas.<\/p>\n<p>Ozanam posee sin lugar a dudas ciertas cualidades que nuestra \u00e9poca, herida por la t\u00e9cnica, mira como necesarias para el historiador. No busca m\u00e1s que la verdad y la busca con pasi\u00f3n. Conduce sus encuestas con m\u00e9todo. Re\u00fane los textos. Sabe leerlos y criticarlos. Los relaciona uno con otro, sin sacrificar nunca un solo dato a las preferencias de su esp\u00edritu. Sus comentarios simples de car\u00e1cter general se basan siempre en los hechos.<\/p>\n<p>No obstante, no es de los que sobreviven por el valor cient\u00edfico de sus obras. Est\u00e1 demasiado sujeto a la elocuencia por la opini\u00f3n de su tiempo para acantonarse en la austeridad literaria de la obra puramente sabia. Est\u00e1 tambi\u00e9n demasiado penetrado por sus convicciones y excesivamente sometido a su designio apolog\u00e9tico, demasiado comprometido, se dir\u00eda hoy, para no sobrepasar el cuadro de la simple investigaci\u00f3n. Ello reduce su influencia directa sobre las generaciones actuales de eruditos. Le queda el honor de haber desbrozado un campo bastante vasto, el de la historia literaria comparada, y sobre todo el haber revelado al p\u00fablico ilustrado, con una tesis jam\u00e1s igualada, la grandeza filos\u00f3fica y el valor religioso del poeta m\u00e1s grande que ha conocido la Edad Media. Aqu\u00ed, todav\u00eda, su m\u00e9rito m\u00e1s brillante es de orden espiritual. No es sorprendente, pues, que sus admiradores m\u00e1s fieles y sus disc\u00edpulos m\u00e1s convencidos sean hoy los miembros de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, a la que \u00e9l ha dado tanto. Tampoco es sorprendente que se haya presentado seriamente la cuesti\u00f3n de hacerle figurar entre los santos a los que la Iglesia rinde p\u00fablico culto.<\/p>\n<p>Ozanam nos muestra en su persona, en su vida y en sus escritos, la acci\u00f3n de un admirable principio de unidad. Y este principio es precisamente el de la santidad: el amor de Dios, el deseo de Su reino y la adhesi\u00f3n a Su voluntad. Si la amplitud de su obra provoca m\u00e1s que la estimaci\u00f3n, si el calor de su coraz\u00f3n suscita la amistad, la profundidad de su vida cristiana ofrece sobre todo un ejemplo de meditaci\u00f3n. Para aquellos que han recogido la parte m\u00e1s clara de su herencia, y que, por decirlo as\u00ed, se han colocado bajo su estandarte, para los socios de San Vicente de Pa\u00fal esta meditaci\u00f3n debe convencerles que la Caridad cristiana, que se deciden luego a profesar, no se limita a los instantes que consagran a la sesi\u00f3n de su <em>conferencia <\/em>y a la visita de los pobres, sino que debe extenderse a su vida entera, informando todos sus pensamientos y todas sus acciones, teniendo presente que ser\u00e1n los aut\u00e9nticos herederos de Ozanam en la medida que sabr\u00e1n, como \u00e9l, ser en todo y por todo aut\u00e9nticos disc\u00edpulos de Cristo.<\/p>\n<p>Fuera de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, el ejemplo de Ozanam es tambi\u00e9n fecundo. Si, como es de esperar, el proceso can\u00f3nico abierto en Roma consigue, en un pr\u00f3ximo porvenir, una realizaci\u00f3n favorable, la Iglesia, beatificando a Ozanam, dar\u00e1 a la memoria del sabio, escritor y hombre de acci\u00f3n, como hombre de Fe que fue ante todo, la consagraci\u00f3n brillante que concuerda mejor con el ideal de toda su vida. Al propio tiempo, ofrecer\u00e1 un modelo estimulante a cuantos aspiran santificar sus labores, sus alegr\u00edas y sus penas en la condici\u00f3n com\u00fan donde la Providencia los ha colocado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los miembros del consejo de Lyon que hab\u00edan formado parte de la Conferencia de Caridad, tales como La Perri\u00e9re, Chaurand, Bouchacourt, Janmot, hab\u00edan conservado sus impresiones de juventud y las hab\u00edan confirmado a trav\u00e9s del &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xiv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":151821,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-387667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La obra de Federico Ozanam (XIV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xiv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La obra de Federico Ozanam (XIV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Los miembros del consejo de Lyon que hab\u00edan formado parte de la Conferencia de Caridad, tales como La Perri\u00e9re, Chaurand, Bouchacourt, Janmot, hab\u00edan conservado sus impresiones de juventud y las hab\u00edan confirmado a trav\u00e9s del ... 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No se descubri\u00f3 rastro alguno de tuberculosis pulmonar, pero se constat\u00f3 que el ri\u00f1\u00f3n derecho hab\u00eda quedado casi completa\u00admente destruido por una inflamaci\u00f3n lenta. 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Su tesis sobre Dante presentada a los 25 a\u00f1os y que fue un triunfo en la Sorbona (\u00abLa Filosof\u00eda de Dante 1838\u00bb); sus \u00abEstudios Germ\u00e1nicos\u00bb. Su estudio sobre Dante fue en su tiempo una revelaci\u00f3n, el calificativo no es demasiado fuerte. 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