{"id":387664,"date":"2016-08-08T08:01:50","date_gmt":"2016-08-08T06:01:50","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387664"},"modified":"2016-07-26T17:07:15","modified_gmt":"2016-07-26T15:07:15","slug":"la-obra-de-federico-ozanam-xiii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xiii\/","title":{"rendered":"La obra de Federico Ozanam (XIII)"},"content":{"rendered":"<p>LA SOCIEDAD DE SAN VICENTE DE PA\u00daL<\/p>\n<p>Como ya sabemos, Ozanam hab\u00eda formado a los diecisiete a\u00f1os, al salir del colegio, el proyecto de una gran obra apolog\u00e9tica, fundada en el estudio de las creencias de los pueblos antiguos. Habla de ello en una carta a su primo Falconnet.<\/p>\n<p>El a\u00f1o siguiente, antes de abandonar Lyon para establecerse en Par\u00eds, procura reclutar entre sus amigos a un equipo de colaboradores: \u00abMe sentir\u00e9 dichoso si algunos amigos vienen a agruparse conmigo. Entonces&#8230; crear\u00edamos una obra conjuntamente, luego otros se reunir\u00edan con nosotros y quiz\u00e1, un d\u00eda, la sociedad se agrupar\u00eda bajo esta sombra protectora\u00bb .<sup>2<\/sup> La soledad moral, que tanto <sup>\u00a0<\/sup>sufri\u00f3 al llegar a Par\u00eds, le hizo comprender las bondades de la amistad cristiana para esos \u00abp\u00e1jaros de paso\u00bb que son los estudiantes separados de sus familias.<\/p>\n<p>Esta experiencia ensanch\u00f3 sus ideas, precis\u00e1ndolas al mismo tiempo. A los quince d\u00edas de llegar a Par\u00eds, apenas instalado en casa de Amp\u00e9re, ya escribi\u00f3: \u00abEspero conseguir fundar la reuni\u00f3n de que te habl\u00e9; tengo ya razones para ello\u00bb. Un mes m\u00e1s tarde, siente mejor la amplitud y tambi\u00e9n las dificultades de su empresa : \u00abT\u00fa no ignoras \u2014dice\u2014 cu\u00e1nto deseaba rodearme de j\u00f3venes que sintieran y pensaran como yo; ahora ya s\u00e9 que existen&#8230; pero se hallan dispersados&#8230; y resulta dif\u00edcil la tarea de aquel que quiere reunir a unos defensores alrededor de una bandera\u00bb .<\/p>\n<p>En 1832, a prop\u00f3sito de sus protestas contra las palabras antirreligiosas de varios profesores, mu\u00e9strase todav\u00eda confiado: \u00abValor, pues la obra de Dios ser\u00e1 realizada por las manos de la juventud actual, quiz\u00e1 incluso por las nuestras\u00bb. Fue <sup>\u00a0<\/sup>en la misma \u00e9poca que se vio introducido en el c\u00edrculo de j\u00f3venes, que agrupaba Emmanuel Bainy alrededor de los restos de la antigua <em>Soci\u00e9t\u00e9 des Bonnes \u00c9tudes. <\/em>Con \u00e9l y los compa\u00f1eros que arrastr\u00f3, este grupo recobr\u00f3 nueva vida, y naci\u00f3 la \u00abConferencia de Historia\u00bb. Seg\u00fan su propia confesi\u00f3n, su sue\u00f1o fue siempre \u00abformar una reuni\u00f3n de amigos trabajando juntos en el edificio de la Ciencia bajo el estandarte del pensamiento cat\u00f3lico\u00bb. La Conferencia de Historia le <sup>\u00a0<\/sup>ofreci\u00f3, pues, las mayores esperanzas. Sin embargo, a partir de aquellos tiempos, se inquietaba por encontrar en \u00e9l \u00abmuchos sentimientos, una suma mediocre de ideas y muy poca acci\u00f3n\u00bb?<\/p>\n<p>En el entretanto, la Conferencia de Historia, en la que los j\u00f3venes cat\u00f3licos no estaban solos, presenci\u00f3 discusiones apasionadas en el curso de las cuales unos incr\u00e9dulos multiplicaban sus cr\u00edticas a la Religi\u00f3n cristiana, a la que acusaban de no tener nada que ofrecer al mundo moderno. Ozanam y sus amigos Chaurand y Lamache eran el alma de la resistencia en estos ataques. Observaron pronto el poco fruto que tra\u00edan dichas controversias, en tanto no fueran apoyadas por alg\u00fan ejemplo. Un d\u00eda uno de sus amigos, Auguste Letaillandier, propuso la idea de que ser\u00eda m\u00e1s eficaz obrar que discutir, y que ser\u00eda mejor reunirse para ejercer la Caridad.<\/p>\n<p>Esta idea fue acogida por Ozanam: se acordaba, en efecto, con sus propios deseos d\u00e1ndole un giro m\u00e1s pr\u00e1ctico y menos ambicioso. No solamente daba la ocasi\u00f3n de atestiguar para Cristo y su Iglesia, mejor que con la palabra y la pluma, por el amor efectivo manifestado a nuestros hermanos, sino que tend\u00eda a aproximar la juventud a Dios, ayud\u00e1ndola a practicar la mayor de las virtudes cristianas, ofreci\u00e9ndole para ello el apoyo de la amistad y del buen ejemplo mutuo. As\u00ed es que no quiso esperar ya m\u00e1s y, seg\u00fan atestigua Lamache, someti\u00f3 a \u00e9ste y a Devaux un proyecto de acci\u00f3n inmediata: su palabra fue tan calurosa que les arrastr\u00f3. Lallier \u2014una amistad reciente pero ya muy apreciada\u2014, Letaillandier, ya convencido de antemano, y un reci\u00e9n llegado, F\u00e9lix Clav\u00e9, poeta en ciernes y reci\u00e9n convertido, se unieron con los otros dos.<\/p>\n<p>Nuestros seis j\u00f3venes, por decididos que estuvieran, no sab\u00edan demasiado c\u00f3mo empezar. Su reacci\u00f3n natural, necesaria, podr\u00edamos decir, fue ir a pedir ayuda y consejo a Emmanuel Bailly, bajo cuyos auspicios la Conferencia de Historia se reun\u00eda. Bailly, hombre de experiencia, muy cristiano y muy caritativo, no pod\u00eda hacer otra cosa que aprobar sus intenciones. Incluso es probable que deseaba verlas realizadas en esta v\u00eda. Vacilaba sin embargo sobre la acci\u00f3n a emprender y mand\u00f3 los j\u00f3venes al p\u00e1rroco de SaintEtienne-du-Mont, parroquia de la calle de la Estrapade donde ten\u00edan lugar las reuniones de la Conferencia de Historia. El buen cura Olivier no comprendi\u00f3 lo que estos estudiantes deseaban y les aconsej\u00f3 hacer tan s\u00f3lo el catecismo. Esta excelente obra no respond\u00eda, ella sola, a sus deseos de un ejercicio \u00abpor decirlo as\u00ed, manual\u00bb de la Caridad. Se detuvieron en la visita a los pobres y se aseguraron el apoyo y los consejos de la c\u00e9lebre hermana Rosal\u00eda Rendu, Hija de la Caridad, el ap\u00f3stol del barrio Mouffetard, conocida y estimada por Bailly. Ella les prest\u00f3 sus primeros bonos de pan. Bailly acept\u00f3 presidir sus trabajos, cosa que estaba calificado para hacerla. La primera reuni\u00f3n tuvo lugar probablemente el martes 23 de abril de 1833, en el local del peri\u00f3dico <em>La Tribuna cat\u00f3lica, <\/em>del que Bailly era propietario, sito en la calle del Petit-BourbonSaint-Sulpice. La \u00abConferencia de Caridad\u00bb naci\u00f3 as\u00ed.<\/p>\n<p>Bailly permaneci\u00f3 el \u00abmoderador y el padre\u00bb de la naciente obra. Piadoso, instruido, prudente, dirigi\u00f3 durante once a\u00f1os este peque\u00f1o grupo, nacido entre los j\u00f3venes que \u00e9l amaba. No obstante, su car\u00e1cter vacilante no le permit\u00eda mucho tomar iniciativas atrevidas. Por otra parte, en esta reuni\u00f3n \u00edntima, tan s\u00f3lo Ozanam hab\u00eda concebido proyectos para el futuro, inspirados en sus antiguas preocupaciones. Y as\u00ed se le ve\u00eda sin cesar proponer, apoyar, sugerir a Bailly medidas propias a ampliar, consolidar y desarrollar la acci\u00f3n caritativa.<\/p>\n<p>A partir de las primeras semanas, cuando sus compa\u00f1eros no ve\u00edan a\u00fan, en la Conferencia de Caridad, m\u00e1s que un peque\u00f1o grupo de amigos que perder\u00eda su encanto y su intimidad al extenderse hacia los dem\u00e1s, \u00e9l se uni\u00f3 con alegr\u00eda a la proposici\u00f3n, hecha por Lallier, de admitir a un s\u00e9ptimo miembro, Gustave de la Noue, al que no tardaron otros a seguirle. A principios de oto\u00f1o, los siete se hab\u00edan convertido en quince. Varios de aquellos militantes eran lyoneses tra\u00eddos por Ozanam. Al final del a\u00f1o escolar, \u00e9l escribi\u00f3 a Falconnet, quien ignoraba completamente todo lo relativo a la Conferencia de Caridad: \u00abDesear\u00eda que todos los j\u00f3venes de cabeza y de coraz\u00f3n se unieran para realizar una obra caritativa, y qu\u00e9 se formara en todo el pa\u00eds una vasta asociaci\u00f3n generosa para aliviar a las clases populares. Ya te explicar\u00e9 lo que hemos hecho en Par\u00eds a este respecto, este a\u00f1o y el a\u00f1o pasado\u00bb. <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>Durante las vacaciones escribi\u00f3 a Bailly desde Lyon para anunciarle que una Conferencia de Caridad iba a crearse en Nimes por L\u00e9once Curnier, que hab\u00eda ya visitado la de Par\u00eds. Desea que el nuevo grupo sea considerado como \u00abcorresponsal\u00bb de este \u00faltimo.<sup>19<\/sup> El d\u00eda 3 de noviembre de <sup>\u00a0<\/sup>1834, expone a su primo Pessonneaux unas ideas que inspirar\u00e1n todo el programa de la futura Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal: \u00abProcuremos no enfriarnos, pero acord\u00e9monos que en las cosas humanas no existe \u00e9xito posible si no es a trav\u00e9s de un desarrollo continuo, y que es igual que caerse al dejar de andar. Soy, pues, partidario de las innovaciones, de las subdivisiones, de las conferencias, de los cursos y de todo aquello que el cerebro bienhechor del se\u00f1or Bailly tendr\u00e1 a bien crear. Espero el \u00e9xito, con la condici\u00f3n que no falte valor. Sin embargo, si el se\u00f1or Bailly deseara hacer algo, creo que ser\u00eda necesario llevarlo a cabo cuanto antes mejor. Ya conoces las irresoluciones de este hombre excelente. Por mi parte, le apresurar\u00e9 con todo mi poder\u00bb. <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>Escribi\u00f3, en efecto, a Bailly a la ma\u00f1ana siguiente: \u00abCreo llegado el momento de extender la esfera del bien&#8230; La reuni\u00f3n de Caridad, ya m\u00e1s numerosa, podr\u00eda subdividirse en secciones\u00bb. Nueva carta, el 20 de noviembre: \u00abNo <sup>\u00a0<\/sup>piense usted que nuestra sociedad caritativa, para poder mantenerse, debe modificarse y que el esp\u00edritu de intimidad sobre el que se funda y el crecimiento que debe tomar no podr\u00edan conciliarse sino dividi\u00e9ndola en secciones que tendr\u00edan un centro com\u00fan y, de tarde en tarde, unas asambleas generales\u00bb. Estas l\u00edneas definen la estructura fundamental de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, tal como ha sido realizada. Ozanam no consigue sin pena la realizaci\u00f3n de sus prop\u00f3sitos. De regreso a Par\u00eds en diciembre, encontr\u00f3 una en\u00e9rgica oposici\u00f3n entre los partidarios de la Conferencia \u00fanica, entre los cuales figuraban algunos de sus mejores amigos. Bailly, vacilante, acept\u00f3 un compromiso que, afortunadamente, no dur\u00f3 mucho tiempo. El desarrollo de la Sociedad, en Par\u00eds, en Francia y en el mundo entero iba a confirmar los deseos de Ozanam.<\/p>\n<p>\u00c9l fue, de todos modos, el propagandista m\u00e1s activo, en Francia y en el extranjero. Aposentado de nuevo en Lyon en 1836, no tard\u00f3 a fundar all\u00ed una Conferencia de la que fue presidente. Mantiene con el \u00abConsejo de Direcci\u00f3n\u00bb de Par\u00eds una correspondencia continua, en la que expone unas ideas fecundas sobre la uni\u00f3n entre el centro y las conferencias, sobre las obras y otros muchos puntos que desde entonces han quedado ya aceptados. Los hermanos de San Vicente de Pa\u00fal colocan estas comunicaciones lyonesas entre los monumentos m\u00e1s venerables de su tradici\u00f3n. Ozanam entrevi\u00f3, a partir de este mismo a\u00f1o de 1836, un papel a jugar por su querida Sociedad en los conflictos sociales que le parecen inminentes y le preocupan m\u00e1s cada d\u00eda. Es con Bailly con quien lo comenta primeramente: \u00abH\u00e1ganos crecer y multiplicar, h\u00e1ganos ser mejores, m\u00e1s tiernos y m\u00e1s fuertes, pues a medida que los d\u00edas se juntan a los d\u00edas, se ve al mal juntarse al mal y la miseria a la miseria. El profundo desorden que existe en la sociedad es cada vez m\u00e1s visible. A los problemas pol\u00edticos se sucede la cuesti\u00f3n social, la lucha entre la pobreza y la riqueza, entre el ego\u00edsmo que quiere coger y el ego\u00edsmo que quiere guardar. Y entre esos dos ego\u00edsmos el choque ser\u00e1 terrible, si la Caridad no se interpone y no se convierte en mediadora, si los cristianos no dominan, con toda la fuerza del amor, a los pobres que tienen la fuerza del n\u00famero, y a los ricos que tienen la del dinero\u00bb.<\/p>\n<p>Es gracias a estas ideas generosas que la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, sin entrar en la lucha a la manera algo rom\u00e1ntica que Ozanam imaginaba, ha podido contribuir a la educaci\u00f3n social de muchos cristianos que, desde hace m\u00e1s de cien a\u00f1os, han trabajado para desarmar los odios de clase y promover el mejoramiento de la condici\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>Al terminar el a\u00f1o 1840, Ozanam, nombrado profesor suplente en la Sorbona, fue llamado por Bailly en el Consejo general que, afortunadamente, hab\u00eda reemplazado a un ef\u00edmero Consejo de direcci\u00f3n. Represent\u00f3 all\u00ed un papel discreto activo, pues sab\u00eda ser convincente y hacerse escuchar de Bailly. \u00c9ste le nombr\u00f3 vicepresidente general en 1843, poco antes de retirarse. Ozanam asegur\u00f3 la interinidad y particip\u00f3 en la elecci\u00f3n de dos presidentes generales: Gossin (1844) y Baudon (1848). Supli\u00f3 a este \u00faltimo aquel mismo a\u00f1o, cuando Baudon, herido gravemente durante los motines de junio, tuvo que suspender por varios meses casi toda su actividad. Ozanam, a quien su ense\u00f1anza y su colaboraci\u00f3n en la redacci\u00f3n de <em>La Era hueva <\/em>no dejaban mucho tiempo libre, pronunciada en cuatro asambleas generales unas alocuciones que contribuyeron a definir y a confirmar el esp\u00edritu de la Sociedad. Finalmente, cuando su salud le oblig\u00f3 a abandonar Par\u00eds, aprovech\u00f3 sus viajes para crear nuevas conferencias y dar calor a las que ya exist\u00edan en los pa\u00edses por donde pas\u00f3, en Italia principalmente.<\/p>\n<p>Su agon\u00eda y su muerte fueron, para sus hermanos, la ocasi\u00f3n de atestiguarle, en Italia, en Marsella, en Lyon y en Par\u00eds, su agradecimiento y su veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El presidente general Baudon, despu\u00e9s de haber hecho anunciar en el Bolet\u00edn de la Sociedad, en el mes de octubre, la dolorosa noticia, dedic\u00f3 a la memoria de Ozanam su circular del 11 de noviembre de 1853. Despu\u00e9s de haberle llamado \u00abuno de los fundadores\u00bb, dec\u00eda de \u00e9l: \u00abTom\u00f3 una parte decisiva en la fundaci\u00f3n, influy\u00f3 sobre el buen esp\u00edritu de la Sociedad&#8230; El esp\u00edritu cristiano de las conferencias es su felicidad delante de Dios\u00bb. Un mes m\u00e1s tarde, en diciembre, Chaurand, uno de los primeros militantes y uno de los miembros m\u00e1s activos de la Conferencia de la Caridad, le llamaba sin vacilar \u00abfundador\u00bb, en una circular anunciando la publicaci\u00f3n pr\u00f3xima de las <em>Obras. <\/em>No obstante, ninguna otra publicidad fue dada a esta convicci\u00f3n, desde entonces un\u00e1nime entre los hermanos.<\/p>\n<p>Hacia 1880, poco antes de las \u00abBodas de oro\u00bb de la Sociedad, Lallier, ayud\u00e1ndose con sus recuerdos y los de los supervivientes entre los fundadores, redact\u00f3 un folleto, que fue aprobado y adoptado por el Consejo general, sobre los <em>Or\u00edgenes de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal.<\/em> El nombre de Ozanam figura all\u00ed unas treinta veces y su papel est\u00e1 netamente puesto en relieve, pero el ep\u00edteto de fundador no figura. Fue tan s\u00f3lo en 1913 que el centenario del nacimiento de Ozanam dio ocasi\u00f3n de estudiar mejor y hacer revivir esta hermosa figura. Entonces, unos testimonios dejados hasta entonces en la sombra reavivaron el sentimiento de la deuda que la Sociedad ten\u00eda hacia \u00e9l y los dirigentes de la obra no temieron reconocer p\u00fablicamente la parte preponderante que le pertenec\u00eda en el nacimiento y el desarrollo de \u00e9sta.<\/p>\n<p>Este largo silencio puede sorprender. Se justifica, en parte, por las circunstancias de la fundaci\u00f3n y por el deseo de conservar a la obra caritativa un desinter\u00e9s absoluto.<\/p>\n<p>La Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal no sali\u00f3, en efecto, de un prop\u00f3sito deliberado, ni de una voluntad consciente desde la primera hora. Ninguna de las siete personas que se reunieron en 1833 ten\u00eda la idea ni la esperanza de fundar algo duradero, a excepci\u00f3n quiz\u00e1 del propio Ozanam. Los progresos que llevaron a la Sociedad a continuar existiendo, se realizaron poco a poco, y los miembros s\u00f3lo vieron en ellos la acci\u00f3n de la Providencia. Afirmaban as\u00ed su deseo de mantener entre ellos la humildad y el alejamiento del menor inter\u00e9s personal, condiciones necesarias para la vitalidad espiritual de una obra inspirada por la Caridad. Este comportamiento se hac\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil a causa de la propia oscuridad de la fundaci\u00f3n. Nada se busc\u00f3, pues, que disipara tal oscuridad. Lo leemos en las consideraciones generales, al principio del Reglamento: \u00abEvitaremos el dar jam\u00e1s a nuestra obra el nombre de ninguno de sus miembros, por miedo a que nos acostumbremos a mirarla como la cosa del hombre\u00bb. Y m\u00e1s lejos : \u00abAunque amemos m\u00e1s a nuestra peque\u00f1a asociaci\u00f3n, la estimaremos siempre menos excelente que las dem\u00e1s ; no veremos en ella, tal como es en efecto, otra cosa que una obra formada por no sabemos qui\u00e9n ni c\u00f3mo, nacida ayer y que puede morir ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n<p>Todo eso pod\u00eda pasar por verdadero en 1835 y la consigna era \u00fatil para la supervivencia del esp\u00edritu primitivo. Ella fue fielmente observada. Los a\u00f1os se sucedieron. La Sociedad tom\u00f3 fuerza y se extendi\u00f3 lejos. Podr\u00edamos decir que penetr\u00f3 en la Historia. A partir de entonces, pod\u00eda ser bueno, para la propia conservaci\u00f3n de su esp\u00edritu y de su eficacia espiritual, investigar y dar a conocer los ejemplos ofrecidos por aquellos que la hab\u00edan creado; la Iglesia honra a los santos, sin dejar de mostrar a Dios como al \u00fanico autor de todo bien. Es, pues, probable que el Consejo general se hubiera visto conducido, antes de terminar el siglo XIX, a dar a todos los hermanos la ocasi\u00f3n de hacerse mejores proponi\u00e9ndoles modelos. Ozanam fue sin duda el m\u00e1s representativo, y no se podr\u00eda describir su acci\u00f3n caritativa sin se\u00f1alar la parte decisiva que tom\u00f3 en la fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, menos de tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Ozanam, antes que hubiera sido posible estudiar y exponer los hechos con la serenidad del historiador, se levant\u00f3 una pol\u00e9mica en la Prensa a prop\u00f3sito de la fundaci\u00f3n de la Sociedad. Nada pod\u00eda ser m\u00e1s penoso para el Consejo general y para los amigos de Ozanam. Quisi\u00e9ramos olvidar estos hechos, pero tuvieron una repercusi\u00f3n demasiado considerable para que podamos pasarlos en silencio.<\/p>\n<p>Lacordaire, amigo muy sincero de Ozanam y de la Sociedad, fue rogado, en primer lugar, para que pronunciara el elogio f\u00fanebre de aquel a quien \u00e9l hab\u00eda conocido y amado durante veinte a\u00f1os, y luego, al rehusar, para que le dedicara un comentario. \u00c9ste apareci\u00f3 en 1855. Sabemos, por las cartas de Lacordaire, que lo escribi\u00f3 con toda la conciencia y todo el cuidado. Ante la lectura de las obras y las cartas de Ozanam, sinti\u00f3 de nuevo el afecto que hab\u00eda tenido para \u00e9l, aumentarse con una admiraci\u00f3n verdadera. Estos sentimientos le inspiraron una de sus obras m\u00e1s elocuentes: despu\u00e9s de haberlo le\u00eddo, Victor Cousin le escribi\u00f3 que su sitio estaba marcado en la Academia Francesa. Otros testimonios, en la Prensa <em>y <\/em>en la opini\u00f3n, consagraron el \u00e9xito del Comentario. Al terminar aquel a\u00f1o, el Comentario fue inserto presidiendo las <em>Obras <\/em>de Federico Ozanam.<\/p>\n<p>Naturalmente, Lacordaire hab\u00eda evocado los or\u00edgenes de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. Lo hab\u00eda hecho, seg\u00fan confesi\u00f3n propia, con una reserva inspirada en la \u00abmodestia con que el se\u00f1or Ozanam hab\u00eda hablado siempre de los comienzos de la Sociedad\u00bb. No reivindicaba para su amigo el t\u00edtulo exclusivo de fundador, pero hablaba del \u00abdesignio\u00bb que Dios \u00able hab\u00eda inspirado\u00bb y, recordando a los miembros de la primera reuni\u00f3n, aseguraba \u00abque Ozanam, a pesar de ser su condisc\u00edpulo, era el san Pedro de su oscuro cen\u00e1culo\u00bb.<\/p>\n<p>Tanta moderaci\u00f3n no impidi\u00f3 a <em>El Universo <\/em>de protestar. Louis Veuillot era un cristiano sin miedo y un gran escritor, admirador y antiguo miembro de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. Era tambi\u00e9n un polemista agudo, sin miramientos para aquellos que no aceptaban todas sus ideas. En 1843 hab\u00eda criticado a Ozanam a ra\u00edz de una conferencia en la que \u00e9ste hab\u00eda predicado la caridad en la controversia: \u00abNo hay que comprometer \u2014dijo\u2014 la santidad de la causa por la violencia de los medios&#8230; No se trata de mortificar a los incr\u00e9dulos, sino de convencerles\u00bb. Veuillot h\u00edzose propia la alusi\u00f3n. En 1848, enrolado en el \u00abpartido del Orden\u00bb, Veuillot mir\u00f3 a Ozanam como a un adversario, porque \u00e9ste ve\u00eda en la miseria una de las causas del mot\u00edn, y tem\u00eda los rigores de la represi\u00f3n. En 1850 se met\u00eda todav\u00eda con \u00e9l a causa de su moderaci\u00f3n, en la que denunciaba una especie de deserci\u00f3n de la causa cat\u00f3lica. Profesaba estimaci\u00f3n hacia el car\u00e1cter de Ozanam y su caridad, pero le parec\u00eda preferible reducir la influencia de un hombre que se situaba fuera de su disciplina. <em>El Universo <\/em>aprovech\u00f3, pues, la ocasi\u00f3n que le brindaba el Comentario escrito por Lacordaire (otro disidente de su ortodoxia) para recordar que Ozanam no se hab\u00eda atribuido nunca la calidad de fundador, y para afirmar que y s\u00f3lo \u00e9l, ten\u00eda derecho a este t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Para Ozanam el problema no se hab\u00eda planteado nunca. Acostumbrado a mirarse como un servidor in\u00fatil, siempre dispuesto a acusarse de sus defectos y cada d\u00eda menos consciente de sus m\u00e9ritos, ha sido ciertamente de buena fe al declinar toda influencia en el nacimiento y los progresos de la Conferencia de Caridad. Adem\u00e1s, amaba a Bailly casi como a un segundo padre, se sent\u00eda agradecido y hab\u00eda hallado siempre en \u00e9l a un buen consejero. Muy naturalmente se sinti\u00f3 inclinado a atribuirle el m\u00e9rito de las medidas oportunas que \u00e9l mismo hab\u00eda sugerido. En una carta donde, de hecho, le propone a Bailly un plan de acci\u00f3n, llega a decirle: \u00abLa Providencia ha suscitado en usted la idea de fundar esta obra; la ha hecho crecer bajo sus auspicios. Contin\u00fae la obra empezada y oc\u00fapese de su propagaci\u00f3n y fortalecimiento\u00bb 2<sup>0<\/sup> Ozanam no ignoraba que la Pro- videncia se sirve de instrumentos creados, y la idea hab\u00eda sido suscitada en el esp\u00edritu de Bailly por los j\u00f3venes que le hab\u00edan consultado&#8230;<\/p>\n<p>En cuanto a Bailly, su actitud pasiva, su negativa impl\u00edcita a desmentir <em>El Universo, <\/em>pueden tambi\u00e9n ser explicadas. Autor de los proleg\u00f3menos del Reglamento, en el que se leen las frases que repudian cualquier reivindicaci\u00f3n humana en la fundaci\u00f3n, nunca habr\u00eda so\u00f1ado en atribuirse, y menos a\u00fan a atribuirse exclusivamente, el m\u00e9rito de \u00e9sta. Pero es probable que se sintiera, de alguna forma, responsable de la obra que hab\u00eda desde tanto tiempo presidido. Animado siempre de una gran caridad, hab\u00eda ciertamente pensado en favorecer, entre los j\u00f3venes que frecuentaban sus reuniones literarias, la pr\u00e1ctica de esta virtud esencial. Pudo creer, lo cre\u00edan seguramente los que le rodeaban, que \u00e9l hab\u00eda llevado m\u00e1s o menos directamente a Ozanam y a sus compa\u00f1eros a realizar el proyecto que ellos fueron a someterle. Llegado al t\u00e9rmino de sus actividades, empobrecido, despojado de todas sus empresas, dimisionario de la presidencia y testigo del fracaso de todo cuanto hab\u00eda intentado hacer, excepto la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, es muy natural que se sintiera complacido del \u00e9xito de \u00e9sta y consolado pensando en el papel jugado por \u00e9l. No hubiera expresado quiz\u00e1 este sentimiento m\u00e1s o menos confuso, pero habi\u00e9ndose presentado este problema independientemente de \u00e9l, no se pod\u00eda esperar que borrara p\u00fablicamente de su vida una p\u00e1gina tan brillante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA SOCIEDAD DE SAN VICENTE DE PA\u00daL Como ya sabemos, Ozanam hab\u00eda formado a los diecisiete a\u00f1os, al salir del colegio, el proyecto de una gran obra apolog\u00e9tica, fundada en el estudio de las creencias &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xiii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":151821,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-387664","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La obra de Federico Ozanam (XIII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xiii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La obra de Federico Ozanam (XIII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA SOCIEDAD DE SAN VICENTE DE PA\u00daL Como ya sabemos, Ozanam hab\u00eda formado a los diecisiete a\u00f1os, al salir del colegio, el proyecto de una gran obra apolog\u00e9tica, fundada en el estudio de las creencias ... 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