{"id":387662,"date":"2016-08-05T08:57:38","date_gmt":"2016-08-05T06:57:38","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387662"},"modified":"2016-07-26T17:07:15","modified_gmt":"2016-07-26T15:07:15","slug":"la-obra-de-federico-ozanam-xii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xii\/","title":{"rendered":"La obra de Federico Ozanam (XII)"},"content":{"rendered":"<p>CUESTIONES SOCIALES<\/p>\n<p>Historia de las letras, de las costumbres y del pensamiento, defensa e ilustraci\u00f3n del Cristianismo a lo largo de los siglos que unen la antig\u00fcedad con el renacimiento, tal es la obra a la cual Ozanam hab\u00eda dedicado su existencia de escritor. Evocando las partes de esta obra que han sido publicadas, y los fragmentos que han quedado de las que no pudo terminar, nosotros hemos recorrido el campo que su propia voluntad asignaba a su labor. Un cuadro semejante, sin embargo, est\u00e1 lejos de bastar para encerrar todo lo escrito por \u00e9l.<\/p>\n<p>Se hallaba demasiado implicado en el movimiento intelectual y religioso para no obrar, y amaba demasiado las ideas para que su acci\u00f3n no se ejerciera lo m\u00e1s a menudo por la palabra y por la pluma. Pol\u00e9micas juveniles con los San Simonianos, discusiones en la Conferencia de Historia y, m\u00e1s tarde, alocuciones en el C\u00edrculo de los Estudiantes; por otro lado, comunicaciones en las asambleas de San Vicente de Pa\u00fal, rese\u00f1as sobre la Propagaci\u00f3n de la Fe, art\u00edculos de <em>El Corresponsal <\/em>y de <em>La Era nueva; <\/em>no se trata, en suma, sino de obras de circunstancias, intermedios en el cumplimiento del gran designio, pero no podemos omitir estos escritos hechos a vuela pluma. No podemos hacerlo porque nos muestran a Ozanam lanzado hacia las cuestiones vitales, que la actualidad crea a nuestro alrededor: expansi\u00f3n religiosa, justicia, caridad y libertad, problemas sociales. Los pensamientos que vamos espigando a trav\u00e9s de las conferencias, los art\u00edculos, e incluso las cartas de Ozanam, parecen m\u00e1s acordes con nuestro tiempo que con el suyo. Se le cita como un precursor, si no como una autoridad. Sus amigos, los editores de las <em>Obras completas, <\/em>no pudieron ya negligir estas obras menores: recogieron una buena parte de ellas. La omisi\u00f3n ser\u00eda aun menos perdonable hoy que en 1855. Sin embargo, un estudio detallado es imposible y tendremos que contentarnos con res\u00famenes sobre la participaci\u00f3n de Ozanam en los debates sociales de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ozanam no es un soci\u00f3logo ni un economista. Su infancia desahogada no le puso en contacto con las duras realidades de la vida obrera; su temperamento y sus gustos no le llevaron al an\u00e1lisis cr\u00edtico de los hechos sociales, ni al estudio razonado de la producci\u00f3n y de los intercambios. En el instituto, en la facultad, su labor ha seguido otros caminos. Nos lo confiesa \u00e9l mismo, en 1833, en una carta a Falconnet, en la que felicita al amigo por haberse \u00abocupado mucho del gran problema del mejoramiento de las clases trabajadoras, problema <em>con el que yo he apenas pensado\u00bb. Y, <\/em>haciendo un balance de los meses transcurridos, \u00e9l no encuentra all\u00ed m\u00e1s que \u00abalgunas ideas muy vagas de derecho y legislaci\u00f3n, cierto n\u00famero de nuevas nociones sobre la filosof\u00eda de la Historia, ligeros conocimientos de econom\u00eda pol\u00edtica, <em>sugeridos sobre todo por las discusiones de la Conferencia <\/em>(de Historia)\u00bb<\/p>\n<p>Las \u00abideas muy vagas de legislaci\u00f3n\u00bb han dado lugar en el curso de los a\u00f1os siguientes, a un conocimiento bastante extenso de las ciencias jur\u00eddicas. Ozanam, que las estudiaba por obediencia, no tuvo quiz\u00e1 conciencia de haberse enriquecido de su contenido. Les debe sin embargo mucho. Incluso para su ense\u00f1anza de literatura comparada, su formaci\u00f3n de jurista no fue vana: ella ensanch\u00f3 su horizonte y gui\u00f3 la lectura y la discusi\u00f3n de sus textos. Para la formaci\u00f3n de su pensamiento en general, y de su pensamiento social en particular, le fue un favor de la Providencia.<\/p>\n<p>Si es verdad, sin embargo, que fue la ense\u00f1anza del Derecho que le facilit\u00f3 la primera ocasi\u00f3n de exponer sus ideas sociales, no son las Pandectas, ni el C\u00f3digo civil, y ni incluso el C\u00f3digo de comercio que se las hicieron concebir.<\/p>\n<p>No olvidemos que fue en mayo de 1833 que naci\u00f3 la <em>Conferencia de Caridad. <\/em>Al fundarla, Ozanam y sus amigos no ten\u00edan la menor intenci\u00f3n de estudiar, y mucho menos de resolver, la cuesti\u00f3n social, que se presentaba a penas ante la opini\u00f3n. Ellos deseaban acrecentar en ellos mismos la vida cristiana. Habiendo medido, en sus encuentros con incr\u00e9dulos, las exigencias de su propia fe, quer\u00edan asegurar \u00e9sta, realizarla y, al mismo tiempo, atestiguar para Cristo por su acci\u00f3n. Entonces, \u00ab\u00bfqu\u00e9 hacer para ser verdaderamente cat\u00f3licos sino lo que place m\u00e1s a Dios? : socorramos pues a nuestro pr\u00f3jimo, como hac\u00eda Jesucristo\u00bb. La obra adoptada fue la m\u00e1s sencilla, la m\u00e1s <sup>\u00a0<\/sup>modesta que se pueda imaginar: la visita a los pobres en su domicilio. Ozanam se entreg\u00f3 con fervor a esta idea. En ella encontr\u00f3, para su coraz\u00f3n, impresionantes emociones, y, para su esp\u00edritu, un vasto tema de meditaci\u00f3n y estudio.<\/p>\n<p>Aproximarse a la miseria, tocarla con el dedo, esclarecer las causas, seguir sus efectos in <em>vivo, <\/em>en una afectuosa familiaridad con aquellos que se sienten agobiados por ella, tal fue la iniciaci\u00f3n de Ozanam en la ciencia social: es por la Caridad que se introdujo en ella.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a conferencia no tard\u00f3 en reclutar nuevos adherentes, a multiplicarse, a llegar a ser la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, de la que Ozanam sigui\u00f3 siendo el sost\u00e9n y el propagador en Lyon y en Par\u00eds. Esta extensi\u00f3n trajo, a su experiencia personal, el apoyo de otras experiencias que hac\u00edan sus hermanos. Ya no podr\u00eda excusarse de haber a penas pensado en las clases laboriosas: a partir de 1836, presiente los terribles conflictos que va a acarrear el nacimiento del proletariado industrial, y el deber que se impone a los cristianos de hacer todos los posibles para amortiguar el golpe. Est\u00e1 tan convencido de ello que escribe, en t\u00e9rminos casi id\u00e9nticos, a tres amigos suyos. Podr\u00edamos decir que se trata, aqu\u00ed, de la base fundamental de su pensamiento. Lo desarrollar\u00e1 sin cambiar la orientaci\u00f3n. He ah\u00ed la exposici\u00f3n, o casi:<\/p>\n<p>\u00abSi la cuesti\u00f3n que agita hoy al mundo a nuestro alrededor no es una cuesti\u00f3n de personas ni una cuesti\u00f3n de formas pol\u00edticas, sino una cuesti\u00f3n social; si es la lucha de los que no tienen nada y de los que tienen demasiado; si es el choque violento de la opulencia y de la pobreza lo que hace temblar el suelo bajo nuestros pies, nuestro deber de cristianos es interponemos entre esos enemigos irreconciliables, y hacer que unos se despojen como para el cumplimiento de una ley y otros reciban como un favor; que unos cesen de exigir y otros de rehusar; que la igualdad opere tanto como sea posible entre los hombres ; que la comunidad voluntaria reemplace el impuesto y el empr\u00e9stito forzoso; que la caridad haga lo que la justicia no sabr\u00eda hacer.\u00bb<\/p>\n<p>En un art\u00edculo sobre <em>El protestantismo en sus relaciones con la libertad, <\/em>que public\u00f3 el a\u00f1o 1838 <em>El Universo religioso,\u00bb <\/em>Ozanam nos presenta otra de sus posiciones sobre la cuesti\u00f3n social. Sin enfocar directamente su tema, nos muestra, sin embargo, en el siguiente pasaje, el camino que segu\u00edan sus reflexiones: g\u00e9nero humano por v\u00eda de sacrificio y no por v\u00eda de rebeli\u00f3n; por un largo y algunas veces invisible trabajo y no por una deslumbrante cat\u00e1strofe. Ella no intenta hacer romper las cadenas por las manos de los esclavos, sino que se propone liberarlos por las manos de los maestros&#8230;. Sin sublevar a los pobres y los peque\u00f1os contra los derechos pretendidos de la riqueza y el nacimiento, con el peligro de una lucha sangrienta e ineficaz, la Iglesia ense\u00f1a al nacimiento y a la riqueza a abdicarse ellas mismas&#8230; Esos pueblos y esos pr\u00edncipes, acostumbrados a contar y a operar tan s\u00f3lo sobre las masas, ella les ense\u00f1a a tener en cuenta la dignidad individual, no por la perspectiva de la insurrecci\u00f3n, sino por el diario espect\u00e1culo del martirio. Los furores de la muchedumbre y de sus jefes se vieron obligados a confesar algo que era m\u00e1s poderoso que ellos, viniendo a expirar ante el santuario de la personalidad cristiana.\u00bb <sub>\u00a0<\/sub><sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>La ense\u00f1anza que Ozanam inaugura en Lyon el 16 de diciembre de 1839, se ve llamada por s\u00ed misma \u00abla c\u00e1tedra de Derecho comercial\u00bb. Fue probablemente con este t\u00edtulo que las deliberaciones del Consejo municipal hab\u00edan sido tomadas y los cr\u00e9ditos acordados. Trat\u00e1base, sin embargo, de una fundaci\u00f3n completamente nueva, en una ciudad en que el Derecho no se ense\u00f1aba en parte alguna. Era imposible limitarse a una rama especial cuya preparaci\u00f3n va precedida, en las facultades, por el Derecho civil y la Econom\u00eda pol\u00edtica. Por otra parte, el temperamento del profesor no le llevaba mucho a encerrarse en los art\u00edculos de un c\u00f3digo. Concibi\u00f3, pues, su curso como una iniciaci\u00f3n jur\u00eddica, para uso de los negociantes y fabricantes que compon\u00edan su auditorio. No tuvo tiempo de tratar ciertas materias que, como la jurisdicci\u00f3n consular, las quiebras y el derecho internacional del comercio, entraban desde luego en su planteamiento pero \u00e9l desbord\u00f3 ampliamente a \u00e9ste. Dedic\u00f3 varias de sus cuarenta y siete lecciones a los principios generales del Derecho, a las cuestiones del estado y la capacidad de las personas y, por fin, a los problemas sociales.<\/p>\n<p>A partir del 15 de enero de 1840, en sus cartas a Pessonneaux, habla de sus digresiones filos\u00f3ficas e hist\u00f3ricas y de las severas verdades que no le hacen retroceder. Insiste en ello, un mes m\u00e1s tarde, en una carta a Lallier: \u00abMe esfuerzo por vivificar la ense\u00f1anza de la letra de los c\u00f3digos por su esp\u00edritu, por consideraciones hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas: invado incluso el terreno de la Econom\u00eda social; me esfuerzo por inspirar a mis auditores el amor y el respeto de su profesi\u00f3n y, por consiguiente, la observaci\u00f3n de los deberes que ella impone; les digo verdades severas y su benevolencia me da, de buena gana, derecho a ello\u00bb.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 su auditorio estaba, mejor de lo que cre\u00eda el propio Ozanam, preparado para o\u00edrle. Fue aplaudido, y el \u00e9xito le dio valor. Hacia la mitad del a\u00f1o, su vig\u00e9sima cuarta lecci\u00f3n fue enteramente dedicada a \u00abesta clase numerosa, que se relaciona tambi\u00e9n con el comercio, y de la que tenemos prisa en ocuparnos: la clase de los obreros\u00bb. <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>Esta lecci\u00f3n contiene la primera expresi\u00f3n p\u00fablica y la \u00fanica expresi\u00f3n ordenada del pensamiento social de Ozanam. La cr\u00edtica se halla muy medida. \u00c9l analiza, sin condenarlas en principio, las condiciones de la producci\u00f3n del trabajo. Hab\u00eda dicho, en su lecci\u00f3n inaugural: \u00abAl tratar algunas de estas cuestiones econ\u00f3micas de las que nuestro tiempo se halla tan fuertemente preocupado, nos esforzaremos por conciliar, con el respeto conservador de las instituciones actuales, las vistas progresivas que se adelantan a los perfeccionamientos futuros\u00bb Mantuvo su palabra. No <sup>\u00a0<\/sup>conden\u00f3 la libertad de empresa, ni la ganancia, y ni el salario. Puso en guardia contra los peligros y reprob\u00f3 los abusos.<\/p>\n<p>Seguro de sus investigaciones hist\u00f3ricas, es a la luz del pasado cristiano que \u00e9l ilustra la cualidad humana de las comunicaciones entre el industrial y el asalariado, y define la <em>tasa natural <\/em>del salario. Esta tasa comprende \u00abtodo cuanto el obrero aporta al servicio del industrial&#8230; la voluntad, la educaci\u00f3n y la fuerza\u00bb; para la voluntad, los <em>gastos de existencia: <\/em>\u00abla m\u00e1s d\u00e9bil de las recompensas es no morir\u00bb; para la educaci\u00f3n, lo que \u00e9l llama el inter\u00e9s y la amortizaci\u00f3n: la <em>educaci\u00f3n de los hijos; <\/em>para la \u00abfuerza vital, que debe un d\u00eda agotarse, la <em>jubilaci\u00f3n, <\/em>sin la cual \u00e9l&#8230; colocar\u00eda su vida a fondo perdido\u00bb. La insuficiencia de la tasa real, en relaci\u00f3n con estas <em>condiciones absolutas, <\/em>engendra una situaci\u00f3n peligrosa, generatriz de violentos conflictos. Sin duda, \u00abla caridad p\u00fablica debe intervenir en las crisis. Pero la caridad, es el samaritano que vierte el aceite en las llagas del viajero atacado. Es cosa de la justicia prevenir los ataques\u00bb.<\/p>\n<p>Apartando la \u00abintervenci\u00f3n dictatorial\u00bb del Gobierno, juzgada por experiencia como \u00abcontraria al desarrollo de la industria\u00bb y \u00abatentatoria a la vida del comercio\u00bb, no es menos severa para la libertad absoluta \u00abcuyo resultado es poner el obrero al capricho del empresario\u00bb. \u00c9l espera que el progreso de los conocimientos \u00abconseguir\u00e1 hacer prever mejor las posibilidades de consumo, los medios de producci\u00f3n, y las medidas de distribuci\u00f3n\u00bb. Cuenta con la conciliaci\u00f3n imparcial de los intereses y con un r\u00e9gimen de asociaci\u00f3n que unir\u00eda sus obreros a su trabajo como a su propia cosa y desarrollar\u00eda en ellos el esp\u00edritu de propiedad. No excluy\u00f3, no obstante, la <em>intervenci\u00f3n oficiosa <\/em>de los poderes p\u00fablicos en las \u00abcircunstancias extraordinarias\u00bb.<\/p>\n<p>En un p\u00e1rrafo siguiente, que trata de las \u00ababerraciones en las relaciones entre el amo y el obrero\u00bb, tiene palabras severas sobre la explotaci\u00f3n : \u00abHay explotaci\u00f3n cuando el amo considera al obrero, no como a un asociado, como a un auxiliar, sino como un instrumento del que hay que sacar el m\u00e1ximo provecho posible al menor precio&#8230;. El obrero-m\u00e1quina no es m\u00e1s que una parte del capital, como lo era el esclavo de los antiguos\u00bb. Y se hace con \u00e9l lo mismo que se hace con una m\u00e1quina: el mantenimiento m\u00e1s econ\u00f3mico. \u00abDe ah\u00ed provienen la reducci\u00f3n a lo m\u00ednimo de sus necesidades morales e intelectuales, y la supresi\u00f3n de su familia\u00bb. Ozanam hab\u00eda ya fustigado, en un escrito anterior, a Malthus <em>y <\/em>a Bentham por haber ense\u00f1ado \u00abesas ignominiosas doctrinas que reducen toda la econom\u00eda de la vida humana a los c\u00e1lculos del inter\u00e9s, y que ahogan a la familia del pobre por no tener lo suficiente para alimentar a sus hijos\u00bb. <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>Los acontecimientos de 1848 no hicieron m\u00e1s que madurar estas ideas\u00a0 le dieron, por otra parte, la ocasi\u00f3n de hacerlas oir por un p\u00fablico m\u00e1s numeroso. Encontramos la expresi\u00f3n de ello en un art\u00edculo escrito en septiembre:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Hemos visto al Cristianismo, ese guardi\u00e1n severo de la libertad, de la propiedad y de la familia, predicar sin embargo la abnegaci\u00f3n, honrar la pobreza y hacer de la comunidad un ideal que se esfuerza por realizar en todos los grados de la vida religiosa&#8230; Eran grandes lecciones, pero peligrosas como todo lo que es grande. Seguramente no agradaban, no agradar\u00e1n nunca a los malos ricos, a los soberbios, a los que no tienen nada que ganar en este mundo en el reino de la fraternidad, que no pueden escuchar sin turbarse la <em>Vae divitibus <\/em>del Evangelio, ni las amenazas de la Ep\u00edstola de san Jaime contra los opresores de los pobres. Pero tampoco se ve que hayan satisfecho m\u00e1s a los malos pobres, los sensuales y todos aquellos que no vieron jam\u00e1s en la doctrina de la resignaci\u00f3n otra cosa que un art\u00edfice del clero para asegurar el reposo de los grandes por el silencio de los pueblos. No hay un solo siglo sin que una ense\u00f1anza tan dura para la impaciencia humana haya sublevado varios esp\u00edritus, o que algunos hayan acusado a la Iglesia de mantener el Evangelio cautivo y le hayan arrancado las p\u00e1ginas a fin de prestarle una interpretaci\u00f3n materialista, dando a las promesas divinas un sentido terrestre y sustituyendo la comunidad de los sacrificios por la comunidad de los goces.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bbJam\u00e1s \u2014dice tambi\u00e9n\u2014, el Cristianismo no hubiera consentido a esa comunidad violenta que, cogiendo la persona humana en su nacimiento y empuj\u00e1ndola desde la escuela nacional hasta los talleres nacionales, no ha hecho sino convertirla en un soldado sin voluntad del ej\u00e9rcito de la industria, un engranaje sin inteligencia de la m\u00e1quina del Estado.\u00bb <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>M\u00e1s expl\u00edcito todav\u00eda, un art\u00edculo de octubre sobre las <em>Causas de la Miseria <\/em>\u00a0nos muestra la posici\u00f3n de Ozanam alejada de los extremos, tanto del socialista como del liberal:<\/p>\n<p>\u00abAcostumbrados a no considerar m\u00e1s que el inter\u00e9s temporal en el gobierno de los hombres, los pol\u00edticos no han buscado las causas de la miseria sino en un desorden material, y se han formado dos escuelas que han condicionado todo con la producci\u00f3n o la distribuci\u00f3n de las riquezas. De un lado, la antigua escuela de los economistas no conoce peligro social mayor que una producci\u00f3n insuficiente, ni otra salvaci\u00f3n que apresurarla, multiplicarla, por una competencia ilimitada, por otra ley del trabajo que no fuere la del inter\u00e9s personal, es decir, del m\u00e1s insaciable de los due\u00f1os. Por otro lado, la escuela de los socialistas modernos pone todo el mal en una distribuci\u00f3n viciosa, y cree salvar a la sociedad suprimiendo la competencia, haciendo de la organizaci\u00f3n del trabajo una c\u00e1rcel que alimentar\u00eda a sus prisioneros, ense\u00f1ando a los pueblos a intercambiar su libertad contra la certeza del pan y la promesa del placer. Estos dos sistemas, uno de los cuales reduce el destino humano a producir, y el otro a gozar, van a parar por dos v\u00edas distintas al materialismo, y no sabemos si sentimos m\u00e1s horror por los que humillan a los pobres, a los obreros, hasta no hacer de ellos m\u00e1s que los instrumentos de la fortuna de los ricos, que por aquellos que los corrompen hasta comunicarles las pasiones de los malos ricos.<\/p>\n<p>\u00bbPara nosotros&#8230; tenemos una opini\u00f3n m\u00e1s alta del destino de los hombres&#8230; Seguramente, nosotros no desconocemos el imperio de los acontecimientos exteriores&#8230; Creemos en la posibilidad de temperar lo que de imprevisto hay en la condici\u00f3n humana a trav\u00e9s de la previsi\u00f3n de las instituciones. Estimamos perfectible la sociedad; no perseguimos su trastorno sino el progreso. Sin embargo declaramos que no se habr\u00e1 hecho nada mientras no se habr\u00e1 ido a buscar, no hacia dentro sino hacia fuera, las causas de la felicidad del hombre y los principios enemigos de su reposo.\u00bb<\/p>\n<p>Podr\u00edamos multiplicar las citas. En sus cartas como en sus art\u00edculos, Ozanam, apoyado en su fe y. en su experiencia, expresa antes que nadie unas ideas que no han sido extendidas, en Francia sobre todo, sino mucho despu\u00e9s, a fines del siglo XIX, y que han llegado a ser cl\u00e1sicas despu\u00e9s de las grandes enc\u00edclicas de Le\u00f3n XIII y P\u00edo XI. Al mismo tiempo que los pensadores revolucionarios o incr\u00e9dulos, adelant\u00e1ndose a los laicos cat\u00f3licos y al clero, \u00e9l supo discernir la importancia del problema social que planteaba la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica del mundo moderno. Se inclin\u00f3 con ternura sobre los sufrimientos de las clases laboriosas; procur\u00f3 escuchar su voz; quiso, como santo Tom\u00e1s, \u00abconciliar la aparente contradicci\u00f3n de la justicia y la caridad\u00bb; se atrevi\u00f3 a recordar su <sup>\u00a0<\/sup>responsabilidad a los detentores de la riqueza y del poder.<\/p>\n<p>Este poder, al igual que la riqueza, \u00e9l no los dese\u00f3; no ten\u00eda ambici\u00f3n. Su breve campa\u00f1a de La <em>Era Nueva, <\/em>de abril de 1848 a febrero de 1849, nos dar\u00eda, si necesario fuera, la prueba de ello.<\/p>\n<p>Ozanam hab\u00eda nacido y hab\u00eda crecido en un ambiente familiar cristiano, pero tambi\u00e9n impregnado de tradici\u00f3n legitimista. Sus diecisiete a\u00f1os acogieron mal la revoluci\u00f3n de 1830. Numerosas cartas a sus amigos dan fe de ello; no ahorra las cr\u00edticas ni los sarcasmos al r\u00e9gimen de Julio. No obstante, lo que le reprocha sobre todo, es el desencadenamiento de pasi\u00f3n antirreligiosa que acompa\u00f1\u00f3 su nacimiento. En Luis Felipe vio al rey de los volterianos y de los \u00abpol\u00edticos\u00bb en el sentido m\u00e1s molesto de este t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Sus reflexiones y su joven experiencia hab\u00eda de modificar en parte su actitud. Desde 1834 declara desear el \u00abaniquilamiento del esp\u00edritu pol\u00edtico en provecho del esp\u00edritu social\u00bb, tiene \u00abpara el viejo realismo todo- el respeto que se debe a un glorioso mutilado\u00bb, pero no se apoyar\u00e1 en \u00e9l. \u00c9l \u00abno niega&#8230;, no rechaza ninguna combinaci\u00f3n gubernamental\u00bb, pero no las acepta sino \u00abcomo instrumentos para hacer a los hombres m\u00e1s dichosos y mejores\u00bb. \u00abCreo \u2014dice\u2014, en la autoridad como medio, en la libertad como medio, en la caridad como fin&#8230; Hay dos clases de gobierno&#8230; O bien es la explotaci\u00f3n de todos en provecho de cada uno y es la Rep\u00fablica del Terror, y esta rep\u00fablica, yo la maldigo. O es el sacrificio de cada uno en provecho de todos, y es la Rep\u00fablica cristiana de la Iglesia primitiva; es quiz\u00e1 tambi\u00e9n la del fin de los tiempos, el estado m\u00e1s alto adonde pueda subir la humanidad.\u00bb <sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p>Estas ideas fueron confirmadas por el estudio de la Historia y por el aprofundizamiento de las ideas sociales en contacto con la miseria. Por un lado, Ozanam vio, en la acci\u00f3n de la Iglesia en los tiempos b\u00e1rbaros, una acci\u00f3n de la Providencia, sacando de un trastorno pol\u00edtico y social una extensi\u00f3n del reino de Dios. Por otro lado, el conocimiento adquirido por \u00e9l de los medios obreros junto con las reflexiones que \u00e9l le inspir\u00f3 le persuadieron de la inminencia de luchas sociales violentas, que exigir\u00edan una adaptaci\u00f3n de las propias instituciones pol\u00edticas. La \u00abpromoci\u00f3n\u00bb de la masa obrera le pareci\u00f3 inevitable, y pues conforme con el plan providencial. Es superfluo observar que estas vistas prefiguran, si podemos decirlo, las ense\u00f1anzas de P\u00edo XII sobre la Democracia cristiana.<\/p>\n<p>Ozanam las formula desde finales del a\u00f1o 1847 en su discurso sobre <em>Los peligros de Roma y sus esperanzas, <\/em>en donde figuraba una frase que fue mal comprendida: \u00abPasemos con los b\u00e1rbaros\u00bb.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de febrero vino poco despu\u00e9s a confirmar a Ozanam en sus ideas y ponerlas a prueba. Confirmarlas, pues los insurrectos, lejos de imitar a los de 1830, atestiguaron a la Religi\u00f3n el mayor de los respetos. Ponerlas a prueba, pues Ozanam, siempre inquieto por servir a lo que \u00e9l cre\u00eda, fue llevado a entrar p\u00fablicamente en la lucha.<\/p>\n<p>Fue con estos sentimientos que se asoci\u00f3 con el padre Maret y que los dos obtuvieron la adhesi\u00f3n de Lacordaire para la fundaci\u00f3n de un peri\u00f3dico que se se\u00f1alar\u00eda como programa el preparar un entendimiento entre el pueblo y la Iglesia, y cristianizar el nuevo r\u00e9gimen tal como la Iglesia cristianiz\u00f3 a los b\u00e1rbaros. Fue La <em>Era Nueva. <\/em><\/p>\n<p>La autoridad eclesi\u00e1stica no lanz\u00f3 quiz\u00e1 los promotores de esta campa\u00f1a a emprenderla, pero aprob\u00f3, desde el principio, su empresa. Testimonio de ello la carta de monse\u00f1or Affre, fechada el 16 de abril de 1848:<\/p>\n<p>\u00abEl conocimiento personal que tengo de los principios de los fundadores de vuestro peri\u00f3dico, me lleva a daros en seguida una adhesi\u00f3n de la que me abstuve respecto a otros peri\u00f3dicos publicados bajo el precedente r\u00e9gimen. No solamente estoy completamente tranquilo contra el peligro de una pretendida resurrecci\u00f3n de <em>El Porvenir, <\/em>sino que estoy seguro que vosotros combatir\u00e9is eficazmente lo que las teor\u00edas de ese peri\u00f3dico han tenido de reprensible. Todos los cat\u00f3licos no tardar\u00e1n, as\u00ed lo espero, a estar convencidos de ello. Pero lo que m\u00e1s amar\u00e1n de vuestra hoja es, sobre todo, la rectitud, la franqueza y una abnegaci\u00f3n que hace abstracci\u00f3n de todos los partidos y no desea m\u00e1s que una cosa : la salvaci\u00f3n de la Religi\u00f3n y de la Patria.\u00bb<\/p>\n<p>Habiendo tomado Ozanam una parte muy activa en la marcha del peri\u00f3dico, bueno es observar que este \u00faltimo no se desvi\u00f3 de la l\u00ednea que monse\u00f1or Affre hab\u00eda as\u00ed aprobado. Lacordaire, es verdad, se retir\u00f3 de la redacci\u00f3n, sin ruido y aconsejando mantener la v\u00eda que se hab\u00edan trazado: no lo hizo por ning\u00fan motivo de ortodoxia, sino como lo dijo \u00e9l mismo, por un motivo de opini\u00f3n pol\u00edtica: permanec\u00eda, en el fondo de s\u00ed mismo, unido al principio de la monarqu\u00eda constitucional y no cre\u00eda en la llegada inevitable de la democracia. Ozanam, por el contrario, sin renegar de su amor al pasado y lamentando quiz\u00e1 la monarqu\u00eda cristiana de san Luis, estaba convencido de que la Rep\u00fablica era el r\u00e9gimen del porvenir, y no deseaba que este r\u00e9gimen se instaurara con un esp\u00edritu de odio contra el catolicismo que no ten\u00eda, en sus dogmas, ning\u00fan motivo para rechazarlo a priori.<\/p>\n<p>Aparte de su papel de direcci\u00f3n, Ozanam daba a <em>La Era Nueva <\/em>una colaboraci\u00f3n directa. No es posible de medirla con certitud, puesto que ning\u00fan art\u00edculo iba firmado. Los art\u00edculos que fundadamente se le atribuyen, sin correr el riesgo de injusticia, son los que su viuda ha indicado como obra suya.\u00ab Hay veinticinco, desde el 16 de abril de 1848 hasta el 11 de enero de 1849. De este n\u00famero, diez, cerca de la mitad, son dedicados a la defensa de la persona y de los actos de P\u00edo IX, dos o tres son extranjeros a cualquier pol\u00edtica: funerales de Amp\u00e9re, muerte de Chateaubriand, Libro del Pastor de Hermas. Uno, pone en guardia a la gente honrada contra la tentaci\u00f3n de abstenerse en el escrutinio. Otro aclara, a la luz de la doctrina cristiana, los l\u00edmites de la soberan\u00eda del pueblo. Otro compara la Convenci\u00f3n de 1792 con la Asamblea de 1848, con ventaja para esta \u00faltima. Dos son una condena motivada por el divorcio. Los m\u00e1s importantes : <em>La moderaci\u00f3n en la victoria; Los culpables y los extraviados; Los or\u00edgenes del socialismo; A la gente de bien; Las causas de la miseria; De la asistencia que humilla y de la que honra; De la caridad legal, <\/em>son una exposici\u00f3n de las doctrinas sociales de Ozanam. Si las aplica a los acontecimientos del d\u00eda, es con plena conciencia y sin ning\u00fan esp\u00edritu partidista. Predica la mansedumbre hacia los criminales que son unos extraviados, defiende la circunstancia atenuante de su miseria, demuestra que hay que atacar las ra\u00edces de \u00e9sta y proclama que el hecho de ahogar un mot\u00edn, no es nada si no se gobierna con un esp\u00edritu ampliamente social.<\/p>\n<p>Este lenguaje, que no nos sorprende hoy, pareci\u00f3 peligroso a muchos cat\u00f3licos. Procuraron \u00fanicamente restablecer el orden amenazado, aunque tuvieran que emplear la fuerza. Las consecuencias previstas por Ozanam no tardaron en realizarse.<\/p>\n<p>Sin embargo, tuvo que renunciar a una cruzada que no encontraba bastantes reclutas. Se dedic\u00f3 a sus trabajos profesionales y a sus estudios, as\u00ed como a la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, tanto como se lo permitieron sus fuerzas y su salud quebrantadas.<\/p>\n<p>En todo ello, nunca Ozanam se present\u00f3 como soci\u00f3logo. Sus ideas no han sido elaboradas en el curso de un estudio razonado de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos y sociales. Tampoco son la expresi\u00f3n de un poderoso pensamiento filos\u00f3fico que fuera para \u00e9l extranjero. Son nacidas de su piedad y sobre todo de su sentido cristiano.<\/p>\n<p>Estas f\u00f3rmulas, atrevidas entonces, tomadas de nuevo m\u00e1s tarde por tres Papas, es la meditaci\u00f3n del Evangelio que las ha inspirado: es el Amor que las ha dictado. As\u00ed, sus pensamientos m\u00e1s atrevidos, sus cr\u00edticas m\u00e1s severas, sus exhortaciones m\u00e1s vivas, lejos de reducir la parte de la Caridad, hacen de esta virtud lo que ella es realmente: el centro y el motor de toda vida cristiana, tanto en las comunidades y las naciones como en las personas. M\u00e1s que un precursor, el que habla este lenguaje es un ap\u00f3stol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CUESTIONES SOCIALES Historia de las letras, de las costumbres y del pensamiento, defensa e ilustraci\u00f3n del Cristianismo a lo largo de los siglos que unen la antig\u00fcedad con el renacimiento, tal es la obra a &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":151821,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-387662","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La obra de Federico Ozanam (XII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-xii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La obra de Federico Ozanam (XII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"CUESTIONES SOCIALES Historia de las letras, de las costumbres y del pensamiento, defensa e ilustraci\u00f3n del Cristianismo a lo largo de los siglos que unen la antig\u00fcedad con el renacimiento, tal es la obra a ... 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