{"id":387535,"date":"2016-06-11T08:54:10","date_gmt":"2016-06-11T06:54:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387535"},"modified":"2016-07-26T17:07:17","modified_gmt":"2016-07-26T15:07:17","slug":"federico-ozanam-1813-1853-xiv","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-xiv\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (1813-1853) (XIV)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387450 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Federico-Ozanam-1-268x300.jpg?resize=268%2C300\" alt=\"Federico Ozanam-1\" width=\"268\" height=\"300\" \/>LA ORGANIZACION Y LA EXPANSION<\/p>\n<p>El 20 de agosto de 1833, un hombre de letras de treinta a\u00f1os familiar en los cen\u00e1culos rom\u00e1nticos escrib\u00eda despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n con Bailly: \u00abExiste, en este momento, aqu\u00ed, un gran movimiento de caridad y de fe, pero todo eso, en la esfera velada de la humildad, escapa al mundo indiferente. Estoy equivocado, o de estas catacumbas nuevas saldr\u00e1 una luz para el mundo.\u00bb Este visionario, L\u00e9on Le Pr\u00e9vost, se hizo admitir a la reapertura. Era el primer recluta de esta edad, que se halla m\u00e1s lejos del mundo de la universidad, y pronto desempe\u00f1ar\u00e1 un papel muy importante en la sociedad. En oto\u00f1o, cuando la conferencia de caridad reanud\u00f3 sus actividades y sus encuentros del martes, hab\u00eda veinticinco miembros. Dieciocho de ellos, lioneses de origen, hab\u00edan venido por intermedio de Ozanam, quien hab\u00eda trabajado en ello activamente durante las vacaciones.<\/p>\n<p>Veinticinco personas eran demasiadas para los peque\u00f1os despachos de Bailly. Adem\u00e1s, La <em>Tribune cathol\u00edque, <\/em>cuyo director era tan buen cristiano como mal gestor, acababa de fusionarse con otro diario, y el conjunto se le iba de las manos en lo sucesivo al presidente de la conferencia. Se propuso volver a la plaza de la Estrapade, \u00abdonde se pod\u00eda disponer de un amplio local: en cuanto a los recuerdos comprometedores, se pens\u00f3 que la joven conferencia se hab\u00eda destacado tanto en unos meses por su originalidad como para no tener que temer ya confusi\u00f3n alguna.\u00bb<\/p>\n<p>Durante alg\u00fan tiempo, Bailly hab\u00eda publicado art\u00edculos de Federico y de dos o tres de sus compa\u00f1eros con alguna remuneraci\u00f3n, lo que pon\u00eda unos francos en la bolsa com\u00fan del grupo. Ahora, ya no era posible. Pero con el n\u00famero de adeptos en aumento, Devaux, que hac\u00eda de tesorero, ten\u00eda menos problemas para cerrar el presupuesto. Adem\u00e1s, una propuesta vino a ampliar sensiblemente el campo de actividad y las posibilidades materiales de la conferencia: un administrador de la oficina de beneficencia del Monte Santa Genoveva, impresionado por la disponibilidad y la entrega de los j\u00f3venes colegas, les propuso por mediaci\u00f3n de Bailly encargarse de una parte de las distribuciones oficiales de auxilios. Ozanam inclin\u00f3 al grupo a aceptarlo, ya que ve\u00eda en ello una ventaja suplementaria: la ocasi\u00f3n, para la sociedad naciente, de extender su acci\u00f3n moral y espiritual.<\/p>\n<p>Entre tanto, siendo solicitada la conferencia por nuevos j\u00f3venes deseosos de entrar para ir tambi\u00e9n ellos a visitar a los pobres seg\u00fan el esp\u00edritu querido por Federico y sus amigos, pareci\u00f3 oportuno hacer p\u00fablica la filiaci\u00f3n con san Vicente de Pa\u00fal, tan deseada por sor Rosal\u00eda. En la reuni\u00f3n del 4 de febrero de 1834, Le Pr\u00e9vost propon\u00eda que este patrocinio se hiciera efectivo \u00abpor la celebraci\u00f3n solemne de la fiesta\u00bb del santo y \u00abpor la recitaci\u00f3n de invocaciones al comienzo y al final de las sesiones\u00bb. Federico lo apoy\u00f3 en unos t\u00e9rminos muy parecidos a los que utilice a\u00f1os despu\u00e9s para explicar el vocablo de la sociedad: \u00abUn santo patr\u00f3n no es una ense\u00f1a banal para una sociedad, como un san Denis o un san Nicol\u00e1s para una taberna. No es tampoco un nombre honroso bajo el que se pueda acreditar en el mundo religioso. Es un modelo que hay que esforzarse en realizar, como \u00e9l mismo realiz\u00f3 el modelo divino que es Jesucristo. Es una vida que se ha de continuar, un coraz\u00f3n al calor del cual hay que calentar el propio, una inteligencia en la que se han de buscar luces; es un ejemplo en la tierra y un protector en el cielo; un doble culto le es debido, de imitaci\u00f3n y de invocaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Y precisaba c\u00f3mo ve\u00eda \u00e9l al santo patr\u00f3n de los colegas: \u00abSan Vicente de Pa\u00fal, uno de los m\u00e1s recientes canonizados, tiene una inmensa ventaja por la proximidad del tiempo en que vivi\u00f3, por la variedad infinita de favores que realiz\u00f3, por la universalidad de la admiraci\u00f3n que inspir\u00f3&#8230; No nos quepa la menor duda de que san Vicente no haya tenido una visi\u00f3n anticipada de los males y de las necesidades de nuestra \u00e9poca. No era hombre que fundara sobre la arena, ni que construyera para un d\u00eda.\u00bb Los santos que honraron aqu\u00ed abajo a su Padre celestial [&#8230;] vivir\u00e1n por largo tiempo; se les conceder\u00e1 una inmortalidad en sus obras.\u00bb<\/p>\n<p>En cambio, Ozanam dese\u00f3 que la Sociedad, en adelante \u00abde San Vicente de Pa\u00fal\u00bb, se pusiera igualmente bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y se comprometiera a celebrar tambi\u00e9n la Inmaculada Concepci\u00f3n, que no ser\u00e1 dogma de la Iglesia hasta 1854. A partir de aquel momento, el programa de los encuentros del martes quedaba fijado: oraci\u00f3n al principio y al fin, breve lectura de piedad, sacada de la <em>Imitation de J\u00e9sus-Christ <\/em>o de la vida de Vicente de Pa\u00fal, informe de los participantes sobre las visitas que hab\u00eda efectuado a las casas de los necesitados durante la semana transcurrida, distribuci\u00f3n de los bonos de pan y de los diversos elementos integrantes de los auxilios materiales; finalmente, el tesorero Devaux hac\u00eda circular una bolsita en la que cada uno vaciaba sus bolsillos.<\/p>\n<p>En abril de 1834, los colegas, que eran ahora unos sesenta, tuvieron la ocasi\u00f3n de expresar con esplendor su relaci\u00f3n con la corriente vicenciana de espiritualidad. En efecto, las reliquias de san Vicente de Pa\u00fal, que esperaban desde la Pascua de 1830 en casa de los Lazaristas de la calle de S\u00e9vres la terminaci\u00f3n de las obras, deb\u00edan ser instaladas solemnemente un una urna el 13 de aquel mes. Cuando se enteraron, Federico y sus compa\u00f1eros pidieron venerarlas antes de que fueran encerradas. Los religiosos aceptaron, y la v\u00edspera del gran d\u00eda, se fueron todos a recogerse ante los restos del santo, despu\u00e9s uno tras otro se acercaron a besar los pies del cuerpo. Al d\u00eda siguiente, una delegaci\u00f3n acudi\u00f3 a Clichy, de donde part\u00eda una procesi\u00f3n conmemorativa de la traslaci\u00f3n de 1830, y llev\u00f3 durante toda la ceremonia los fragmentos de reliquias conservadas en la iglesia en la que san Vicente hab\u00eda sido p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>Fue por estas fechas cuando tuvo lugar un giro mayor para la Sociedad. Desde primeros de a\u00f1o, Ozanam se cuestiona sobre su acci\u00f3n y sobre su porvenir, lo que no tiene nada de nuevo en un angustiado como \u00e9l. Porque se da cuenta de que su papel se extiende, y el grupo de colegas alcanza un tama\u00f1o cr\u00edtico: \u00abImposible que haya una reuni\u00f3n, una conferencia de derecho o de literatura, sin que yo la presida\u00bb, escribe a Falconnet en enero. \u00abCinco o seis colecciones y diarios me piden art\u00edculos; en una palabra, un mont\u00f3n de circunstancias, independientes de mi voluntad, me asedian, me persiguen, me apartan de la l\u00ednea que me he trazado [&#8230;]. A pesar de todo, \u00bfno puede ser una se\u00f1al de la voluntad de Dios todo este c\u00famulo de circunstancias exteriores? Lo ignoro, y, en un mar de dudas, ni las busco, ni las persigo, pero lo dejo venir, resisto, si la fuerza es demasiado fuerte, me dejo llevar.\u00bb El 29 de abril, al salir de una reuni\u00f3n tumultuosa y desordenada por el gran n\u00famero de los participantes, Federico se lleva a Devaux y a Lallier a pasear durante una hora por la plaza del Pante\u00f3n, y les comunica sus inquietudes: \u00bfno conviene que la conferencia se desdoble para que cada grupo recupere un poco de la intimidad que se est\u00e1 perdiendo? Sus amigos lo aprueban; aunque no se toma ninguna decisi\u00f3n inmediatamente, el paso capital est\u00e1 a punto de darse.<\/p>\n<p>Entretanto, hay otra cosa que los preocupa: el encuentro con el nuevo p\u00e1rroco de San Esteban del Monte, el abate Faudet. Convencidos por Ozanam de que la conferencia deb\u00eda informar de sus actividades a la autoridad eclesi\u00e1stica, los colegas delegaban con regularidad a su secretario Chaurand ante el p\u00e1rroco desde el mes de enero. Igual que su predecesor, Faudet, quien, no obstante, conoc\u00eda bien a Bailly, no las ten\u00eda todas consigo. Su acogida era fr\u00eda, y resolvieron invitarle a una sesi\u00f3n. Acept\u00f3 sin entusiasmo, exigiendo que el encuentro fuera por esta vez aplazado del martes al viernes. El 27 de junio, vino pues a la plaza de la Estrapade. En esta ocasi\u00f3n, La Noue, quien era como el escribano del grupo, recapitul\u00f3 todos los infortunios que los colegas hab\u00edan aliviado desde hac\u00eda un a\u00f1o, despu\u00e9s el debate recay\u00f3 sobre las ayudas que hab\u00eda que llevar y las familias que socorrer. El abate Faudet qued\u00f3 convencido y tom\u00f3 la palabra al final para felicitar a la Sociedad, enterarle de los pobres necesitados de la parroquia, animarla en nombre de la Iglesia a continuar. Era la primera vez que el clero se manifestaba, y Ozanam se sinti\u00f3 vivamente satisfecho.<\/p>\n<p>Cuando llegaron las vacaciones, Le Pr\u00e9vost se qued\u00f3 en Par\u00eds con algunos colegas para continuar las acciones emprendidas, en particular la visita regular a los ni\u00f1os cuidados en una casa de correcci\u00f3n del barrio de las Escuelas, calle des Gres, una de esas \u00abobras accesorias\u00bb que florecer\u00e1n sin cesar en la Sociedad a partir de aquellos a\u00f1os. Desde Lyon, Federico se preocupa del grupo y el 15 de octubre, escribe a Lallier: \u00abOs llevaremos a Par\u00eds a una pandilla de buenos Lioneses, que engrosar\u00e1n todas nuestras reuniones, aunque, a decir verdad, no tengo mayor inter\u00e9s en la conferencia hist\u00f3rica sino como medio de reclutar la conferencia de caridad.\u00bb Algunos d\u00edas despu\u00e9s, informa a Bailly que una de sus amistades, L\u00e9once Curnier, se propone crear una conferencia de caridad en Nimes, y sugiere al presidente que este grupo sea considerado como \u00abcorrespondiente\u00bb del de Par\u00eds. Continuando con una reflexi\u00f3n comenzada en la primavera, y que revela su presciencia, Ozanam escribe a Pessonneaux el 3 de noviembre: \u00abTratemos de no enfriarnos, y recordemos que, en lo humano, no hay \u00e9xito posible m\u00e1s que en un continuo desarrollo y que no avanzar es caerse. Soy por lo tanto partidario de las innovaciones, de las subdivisiones, de las conferencias, de las clases y de todo lo que tenga a bien producir el cerebro bienhechor del sr. Bailly.\u00bb Por deferencia hacia su mentor, a quien se obstinaba en considerar como fundador y cabeza de la sociedad, Federico le pide que act\u00fae mediante una carta del 4 de noviembre. <strong>El <\/strong>mismo d\u00eda, en una misiva que env\u00eda a Curnier para felicitarle por su proyecto de Nimes, expone con m\u00e1s claridad todav\u00eda su pensamiento: \u00abComo es probable que al comienzo del a\u00f1o escolar aumente nuestro n\u00famero y alcance la centena, nos veremos obligados a dividirnos y a formar varias secciones, que celebrar\u00e1n peri\u00f3dicamente una asamblea com\u00fan.\u00bb Y a\u00f1ade en honor de su corresponsal: \u00abVuestra carta me ha llenado de alegr\u00eda. Y no me la he quedado para m\u00ed solo; se la he comunicado a algunos amigos que forman parte de nuestra peque\u00f1a sociedad, y que se encuentran aqu\u00ed de vacaciones. He escrito inmediatamente a los miembros presentes en Par\u00eds, para anunciarles esta noticia Vi. As\u00ed que el voto que nos hac\u00edamos se ha cumplido: sois el primer eco que haya respondido a nuestra d\u00e9bil voz; quiz\u00e1 otras se alzar\u00e1n muy pronto; entonces el mayor m\u00e9rito de nuestra peque\u00f1a sociedad parisiense ser\u00e1 el de haber dado la idea de formar otras parecidas.\u00bb Manifestando altura de miras, se alegra al concluir sobre la uni\u00f3n y la armon\u00eda que le parece deben existir entre las dos sociedades: \u00abDe la misma forma que rayos divergentes confluyen todos en el mismo centro, as\u00ed nuestros esfuerzos variados y tendentes hacia puntos diversos se resuelven en un mismo pensamiento de caridad y proceden del mismo principio; hace falta pues que haya acuerdo entre nosotros a fin de doblar nuestra fuerza; hace falta que haya comunicaciones frecuentes que nos den una laudable emulaci\u00f3n para el bien, y que nos identifiquen y nos hagan sentirnos orgullosos del \u00e9xito de los dem\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Luego, consciente de las \u00abirresoluciones de este excelente hombre\u00bb, insiste el 20 del mismo mes, momentos antes de regresar a Par\u00eds: \u00ab\u00bfNo pens\u00e1is, pregunta a Bailly, que nuestra sociedad caritativa, para sostenerse, debe modificarse y que el esp\u00edritu de que se fund\u00f3 y el crecimiento que debe tomar no se podr\u00edan conciliar m\u00e1s que dividi\u00e9ndola en secciones que tuvieran un centro com\u00fan y, de vez en cuando, asambleas generales?\u00bb<\/p>\n<p>Fiel a s\u00ed mismo, Bailly no reaccion\u00f3, y en el momento de la reuni\u00f3n inaugural, el martes 16 de diciembre de 1834, cuando los miembros sobrepasaban seg\u00fan lo previsto le centenar, Ozanam tom\u00f3 la palabra para proponer la divisi\u00f3n de la conferencia en tres secciones, cada una de las cuales tendr\u00eda sus propias sesiones semanales, y la instauraci\u00f3n de una asamblea general mensual que, ella sola tendr\u00eda el derecho de asignar ayudas excepcionales y de admitir a los nuevos miembros. Este programa en l\u00edneas generales moderado levant\u00f3 un clamor de indignaci\u00f3n, y, por primera vez, los di\u00e1logos subieron de tono. Si Lallier y algunos m\u00e1s apoyaron a Federico con calor, Le Taillandier y Brac de La Perri\u00e9re dirigieron los ataques. Este \u00faltimo, ya muy entrado en a\u00f1os, por m\u00e1s que pretenda casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s que no hab\u00eda querido rechazar la divisi\u00f3n, sino aplazarla, no es menos cierto que afirm\u00f3 aquella tarde \u00abque ser\u00eda un desastre, ya que no un crimen, romper la unidad que hab\u00eda cimentado tan agradables y preciosas amistades\u00bb. Molesto y un tanto hostil a todo cambio, Bailly aprob\u00f3 la constituci\u00f3n de una comisi\u00f3n que, a la semana siguiente, concluy\u00f3 a favor del aplazamiento. Federico, consternado porque tantos de sus mejores amigos no hubiesen comprendido lo que realmente estaba en juego en el debate, se sinti\u00f3 tentado de poner a mal tiempo buena cara. Pero el abate Combalot, quien celebr\u00f3 la misa de medianoche en la capilla de los Carmelitas con los colegas, era su invitado a continuaci\u00f3n a la cena de nochebuena. Y, despu\u00e9s de ser informado del debate, se emple\u00f3 a fondo en convencer a los recalcitrantes de la importancia de la fragmentaci\u00f3n en secciones en bien de la perennidad y expansi\u00f3n de su obra. El martes 30, uno de los colegas volvi\u00f3 a introducir la propuesta, y al d\u00eda siguiente se reuni\u00f3 una nueva comisi\u00f3n. Se reanud\u00f3 la discusi\u00f3n, ardorosa y est\u00e9ril; despu\u00e9s de vueltas y m\u00e1s vueltas, cuando sonaron las doce campanadas de medianoche, Bailly tom\u00f3 por fin una iniciativa: \u00abComienza un nuevo a\u00f1o\u00bb, declar\u00f3. \u00abD\u00e9monos un abrazo y dejadme a m\u00ed el cuidado de tomar disposiciones convenientes para dar satisfacci\u00f3n a todos los deseos.\u00bb M\u00e1s tarde, Federico evocar\u00e1 con emoci\u00f3n \u00abesta famosa sesi\u00f3n del \u00faltimo d\u00eda de diciembre de 1834, en la que se discuti\u00f3 la divisi\u00f3n, en la que Le Taillandier lloraba, en la que La Perri\u00e9re y yo nos tratamos de manera dura, en la que acabamos con un abrazo m\u00e1s amistoso que nunca dese\u00e1ndonos feliz a\u00f1o nuevo\u00bb.<\/p>\n<p>El 6 de enero de 1835, el presidente anunci\u00f3 muy curiosamente que constitu\u00eda dos comisiones para examinar la propuesta de Ozanam: la primera compuesta de partidarios, la segunda de adversarios&#8230; Este extra\u00f1o m\u00e9todo pareci\u00f3 primero bloquear la discusi\u00f3n, luego llev\u00f3 por fin a una soluci\u00f3n que fue adoptada en dos tiempos, los 17 y 24 de febrero de 1835: se hab\u00edan constituido dos divisiones y se reunir\u00edan en habitaciones vecinas. Luego se volver\u00edan a encontrar al final de la tarde para constituir, cada semana, la asamblea general prevista por Federico. Por su parte, \u00e9ste era nombrado vicepresidente de la primera secci\u00f3n encargada del distrito XII y de la Ile de la Cit\u00e9. Esta organizaci\u00f3n no resisti\u00f3 mucho, ya que las reuniones plenarias ten\u00edan los mismos inconvenientes que la antigua conferencia \u00fanica. Ozanam logr\u00f3 r\u00e1pidamente que se reservara la asamblea general a cuatro fiestas que los colegas celebrar\u00edan juntos durante el a\u00f1o. Se pusieron de acuerdo sobre estos d\u00edas, que comenzar\u00edan por la misa, luego se dedicar\u00edan a discutir sobre la marcha de la sociedad. Y se aprob\u00f3 la creaci\u00f3n r\u00e1pida y simult\u00e1nea de secciones en el barrio du Roule y en la parroquia de Bonne-Nouvelle. Llegados a este punto, el establecimiento de una estructura y la promulgaci\u00f3n de un reglamento escrito eran indispensables. En la asamblea general del 8 de diciembre de 1835, era ya un hecho. Se form\u00f3 un consejo de direcci\u00f3n de cuatro miembros. Comprend\u00eda a Bailly como presidente, Le Pr\u00e9vost como vicepresidente, sobre todo por raz\u00f3n de su edad; Brac de La Perri\u00e9re, quien se hab\u00eda olvidado por completo de sus reparos, era secretario general, y Devaux segu\u00eda de tesorero. Federico, inspirador discreto, y demasiado solicitado para sus gustos, tuvo a bien presidir la conferencia de San Esteban del Monte. En cuanto al reglamento, iba precedido de un pre\u00e1mbulo de Bailly, quien se hab\u00eda inspirado en un texto de san Vicente de Pa\u00fal, y conten\u00eda tan s\u00f3lo unos breves art\u00edculos redactados por Lallier. No se hallaban en \u00e9l grandes teor\u00edas, sino principios pr\u00e1cticos. Por otra parte, Bailly pensaba ya lo que dir\u00e1 en 1837: no hay que \u00abdogmatizar sobre la caridad\u00bb. Y Ozanam iba m\u00e1s lejos: \u00abEn una obra como \u00e9sta, hay que abandonarse mucho m\u00e1s a la inspiraci\u00f3n del coraz\u00f3n que a los c\u00e1lculos del esp\u00edritu.\u00bb El art\u00edculo primero no puede ser m\u00e1s claro: \u00abLa Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal recibe en su seno a todos los j\u00f3venes cristianos que quieren unirse en oraciones y participar en las mismas obras de caridad.\u00bb El art\u00edculo 3 precisa: \u00abCuando en una ciudad varios j\u00f3venes forman parte de la Sociedad, se re\u00fanen a fin de ejercitarse mutuamente en la pr\u00e1ctica del bien&#8217;.\u00bb Est\u00e1 claro que son las ideas y la visi\u00f3n de Ozanam las que han pasado a este texto tan sobrio. La importancia de la caridad en el mundo contempor\u00e1neo, las apuestas sociales terribles que se perfilaban en el futuro, \u00abel entusiasmo mutuo de los esp\u00edritus\u00bb, la abnegaci\u00f3n y la humildad que deb\u00edan llevar a los cristianos al servicio de los m\u00e1s pobres, convicci\u00f3n que \u00e9l pon\u00eda en pr\u00e1ctica todos los d\u00edas: tales eran las constantes de su pensamiento. En un informe al Consejo de direcci\u00f3n con fecha del 4 de diciembre de 1836, recordaba los dos fines de la Sociedad: \u00abEl bien de los miembros y el bien de los pobres [&#8230;]. La Sociedad, desde su establecimiento en Par\u00eds, tuvo por primer objeto la conservaci\u00f3n, el aumento de la fe y de la caridad en el alma de los asociados; [&#8230;] la limosna fue considerada sobre todo como un medio de unir y como el desahogo necesario de la caridad cristiana por la uni\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>El 11 de agosto de 1838, dec\u00eda a Lallier: \u00abSe invita a los presidentes de las conferencias a recordar con frecuencia en las asambleas que presiden que el fin de la Sociedad es ante todo encender y difundir en la juventud el esp\u00edritu del catolicismo; que a este efecto la asiduidad a las sesiones, la uni\u00f3n de intenciones y de oraciones, son indispensables, y que la visita a los pobres debe ser el medio y no el fin de nuestra asociaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Por esta fecha, Federico presid\u00eda la conferencia de Lyon. \u00c9sta hab\u00eda nacido durante el verano de 1836, y Ozanam hab\u00eda ocupado la presidencia en noviembre, cuando se hab\u00eda vuelto a la ciudad de su infancia, al parecer para largo tiempo, En el intervalo, ya se hab\u00eda desdoblado, y hab\u00edan aparecido otras conferencias: Nantes en enero de 1837, Rennes un mes m\u00e1s tarde, Toulouse en el mes de mayo&#8230; No era una expansi\u00f3n, era un reguero de p\u00f3lvora, y son una, dos, diez conferencias las que se constitu\u00edan al mes en Francia, sin contar el extranjero al que se lleg\u00f3 muy pronto. Bailly segu\u00eda siendo presidente de la Sociedad en su conjunto, pero, desde Lyon, Federico no cesaba de escribir para dar su parecer debido a su propia experiencia puntual. Es verdad que, a pesar de la incomprensi\u00f3n de sus amigos, \u00e9l persist\u00eda en rebajar siempre los m\u00e9ritos propios, y declinaba con fuerza toda responsabilidad en la fundaci\u00f3n de la Sociedad y en sus progresos. \u00bfNo hab\u00eda llegado hasta escribir a Bailly contra toda evidencia, pero sin duda era sincero: \u00abLa Providencia ha suscitado en vos el pensamiento de fundar esta obra, y la ha hecho crecer bajo vuestros auspicios. Continuad la obra comenzada y ocupaos de su propagaci\u00f3n y de su robustecimiento\u00bb? El antiguo presidente tendr\u00e1 su oportunidad, cuando estalle en 1856 una pol\u00e9mica lanzada por Luis Veuillot sobre los or\u00edgenes por demasiado \u00abmodernistas\u00bb de la Sociedad, de guardar el silencio y de dejar creer con algo de complacencia que hab\u00eda jugado un papel realmente de fundador. Fue preciso que los colegas de Lyon se subieran a las almenas y apelaran a los antiguos para restablecer la verdad. Al menos a medias palabras, antes de que se imponga definitivamente a finales de siglo. En 1856, uno de los jefes de fila de los colegas \u00abozanianos\u00bb no era otro que Brac de La Perri\u00e9re&#8230;<\/p>\n<p>En Lyon, Federico se encontr\u00f3 expuesto al recelo de los laicos, mientras que el clero permanec\u00eda en una prudente expectativa. Su grupo aparec\u00eda por dem\u00e1s \u00abmenesiano\u00bb, y el compromiso de Ozanam con Lacordaire en el proyecto de conferencias en Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds hab\u00eda asustado a m\u00e1s de uno. \u00abSiguiendo el consejo de nuestro reglamento, dec\u00eda \u00e9l, nos hemos hecho muy peque\u00f1os, muy humildes, hemos hecho gala de nuestras intenciones inofensivas, de nuestro respeto por las otras obras, y ahora ya no se habla m\u00e1s contra nosotros, sino que no lo lograremos [&#8230;]. Espero que, a pesar de las siniestras profec\u00edas, lo logremos, no a escondidas, sino por la humildad; no por el n\u00famero, sino por el amor; no por las protecciones, sino por la gracia de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Escrupulosamente, Federico enviaba sus informes cuatro veces al a\u00f1o al Consejo de direcci\u00f3n en Par\u00eds, describiendo al detalle, con humildad, la marcha de su conferencia, pidiendo el parecer y consejo. Pero no debemos equivocarnos: es \u00e9l quien continuaba inspirando y guiando, exhortando a la Sociedad en la que todos, antiguos y nuevos, menos \u00e9l, reconoc\u00edan su preponderancia. El nuevo secretario general, Baudicour, que sucedi\u00f3 a Francisco Lallier en 1839 cuando \u00e9ste se fue a comenzar su carrera de magistrado al Yonne, le escrib\u00eda asimismo el 30 de mayo: \u00ab[Lallier] era para nosotros el \u00faltimo representante del grupo fundador de nuestra Sociedad, quien era por as\u00ed decirlo su alma y vida. Ya se encuentran pues todos nuestros mayores dispersos y nosotros, vuestros hermanos menores, solos en la casa paterna [&#8230;]. \u00bfPor qu\u00e9 nos han de separar tales distancias que no pod\u00e1is venir en nuestra ayuda y consolidar en persona la obra de vuestras manos? Oh! si pudi\u00e9ramos todav\u00eda reunir aqu\u00ed a algunos amigos como vos, de coraz\u00f3n c\u00e1lido y alma ardiente, qu\u00e9 fuerzas encontrar\u00edamos, y cu\u00e1ntas cosas no emprender\u00edamos con valor! Pero al menos prestadnos el apoyo de vuestros consejos: ser\u00e1 tambi\u00e9n mucho para nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>Fue en el curso de su periodo lion\u00e9s de cinco a\u00f1os cuando Ozanam fij\u00f3 definitivamente el esp\u00edritu que iba ser el de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. Su correspondencia rebosa de reflexiones que, m\u00e1s all\u00e1 de las an\u00e9cdotas y sucesos diversos, precisa y desarrolla su pensamiento. As\u00ed recuerda que desea \u00abque la Sociedad no sea ni un partido, ni una escuela, ni una cofrad\u00eda, que sea profundamente cat\u00f3lica, sin dejar de ser laica\u00bb. En 1838, dijo a Lallier que hab\u00eda convocado el consejo, ya que algunos sent\u00edan inquietudes por intervenciones eclesi\u00e1sticas \u00abque pod\u00edan asimilar la Sociedad a ciertas congregaciones religiosas\u00bb, y \u00abreclamaban una serie de medidas capaces de dar a nuestra obra un car\u00e1cter al mismo tiempo profundamente cristiano y absolutamente laico\u00bb. Y promulg\u00f3 unas decisiones que iban acertadamente en este sentido.<\/p>\n<p>Insisti\u00f3 tambi\u00e9n varias veces sobre la humildad, afirmando: \u00ab\u00bfC\u00f3mo predicar a los desafortunados una resignaci\u00f3n, un \u00e1nimo de los que uno se siente desprovisto? Pues reconociendo con san Vicente de Pa\u00fal que estos pobres de Jesucristo <em>son <\/em>nuestros se\u00f1ores y nuestros amos, y que no merecemos prestarles nuestros peque\u00f1os servicios.\u00bb Incansablemente, predicaba \u00abla humilde sencillez que presidi\u00f3 en un principio nuestros encuentros, nos hizo querer la oscuridad sin buscar lo oculto, y nos vali\u00f3 quiz\u00e1 nuestros incrementos ulteriores; puesto que Dios se complace sobre todo en bendecir lo que es peque\u00f1o e imperceptible [&#8230;], las obras buenas en la timidez de sus comienzos.<\/p>\n<p>De regreso en Par\u00eds, profesor de la Sorbona, historiador reconocido, Federico contin\u00faa ocup\u00e1ndose de la Sociedad, que no cesa de crecer y que acoge en sus filas, en la capital y por toda Francia, a un n\u00famero de personalidades que tener en cuenta en la historia del catolicismo social. Como Henri de Riancey, Adolphe Baudon, Armand de Melun, Franz de Champagny o Augustin Cochin. Antiguos legitimistas o admiradores de Buchez ocuparon en ella importantes funciones sin la menor ambig\u00fcedad, y ni la revoluci\u00f3n de 1848, ni la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica, ni la proclamaci\u00f3n del Imperio sembraron confusi\u00f3n en las conferencias.<\/p>\n<p>Mientras aceptaba tomar nuevas responsabilidades, como la vicepresidencia general en1844, mientras visitaba sin cansancio las conferencias extranjeras con motivo de sus viajes, mientras interven\u00eda a menudo ante sus compa\u00f1eros para explicarles sus deberes en diversos momentos dif\u00edciles de la actualidad, Ozanam continuaba fielmente subiendo los pisos para ir a ver a los pobres que ten\u00eda a su cargo y a quienes dio limosna por lo general hasta el final.<\/p>\n<p>Por encima del \u00e9xito incre\u00edble de la obra en cuyo origen estaba \u00e9l, pero de lo que no se atribu\u00eda ninguna gloria, por encima de los miles de conferencias que dejaba a su muerte por toda Europa, por encima de las instituciones innumerables, patronatos, cajas de socorros mutuos, hospedajes cristianos para los j\u00f3venes obreros, asociaciones de trabajadores, que organizaban las conferencias en todas partes, por encima de la felicidad que sinti\u00f3 cuando el papa Gregorio XVI concedi\u00f3 indulgencias a todos los colegas por los breves del 10 de enero y del 12 de agosto, Ozanam sigui\u00f3 siendo \u00e9l mismo. Un d\u00eda, cuando se encontraba ya gravemente enfermo, escribi\u00f3: doy gracias a Dios por haberme dado \u00abuna inspiraci\u00f3n que me empuja a ver a mis pobres un d\u00eda de mal humor, y que me hace bajar de sus casas totalmente humillado por mis miserias, por el pensamiento ante le espantosa realidad de sus males\u00bb. Y a los contradictores que le echaban en cara que hacer la caridad era ofender la dignidad del pobre, dio esta sencilla respuesta: \u00abCuando os asusta tanto la humillaci\u00f3n de quien recibe la limosna, me temo que nunca hay\u00e1is pensado que obliga tambi\u00e9n a quien la da. Los que saben el camino hacia la casa del pobre, los que han barrido el polvo de su escalera, esos no llaman nunca a su puerta sin un sentimiento de respeto.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA ORGANIZACION Y LA EXPANSION El 20 de agosto de 1833, un hombre de letras de treinta a\u00f1os familiar en los cen\u00e1culos rom\u00e1nticos escrib\u00eda despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n con Bailly: \u00abExiste, en este momento, aqu\u00ed, &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-xiv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":150951,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-387535","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Federico Ozanam (1813-1853) (XIV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-xiv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Federico Ozanam (1813-1853) (XIV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA ORGANIZACION Y LA EXPANSION El 20 de agosto de 1833, un hombre de letras de treinta a\u00f1os familiar en los cen\u00e1culos rom\u00e1nticos escrib\u00eda despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n con Bailly: \u00abExiste, en este momento, aqu\u00ed, ... 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