{"id":387466,"date":"2016-05-21T08:31:10","date_gmt":"2016-05-21T06:31:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387466"},"modified":"2016-07-26T17:07:18","modified_gmt":"2016-07-26T15:07:18","slug":"federico-ozanam-1813-1853-vii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-vii\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (1813-1853) (VII)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387450 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Federico-Ozanam-1-268x300.jpg?resize=268%2C300\" alt=\"Federico Ozanam-1\" width=\"268\" height=\"300\" \/>EL PROFESOR Y EL HISTORIADOR<\/p>\n<p>\u00abQuerido amigo, despu\u00e9s de los consuelos infinitos que un cat\u00f3lico halla al pie de los altares, despu\u00e9s de las alegr\u00edas de la familia, no conozco felicidad mayor que la de hablar a j\u00f3venes que tienen inteligencia y coraz\u00f3n.\u00bb En esta carta escrita a su suplente cuando comenzaba a morirse en Italia, al principio de 1853, Ozanam a\u00f1ad\u00eda con melancol\u00eda: \u00abAh! pobre Sorbona! Cu\u00e1ntas veces regreso en esp\u00edritu hacia sus muros ennegrecidos, a su patio fr\u00edo, pero estudioso, a sus salones ahumados, pero los que yo he visto llenos de una juventud tan generosa!&#8217; <sup>, <\/sup><\/p>\n<p>Sin duda, no hemos de olvidar, detr\u00e1s del ap\u00f3stol de la caridad, al profesor, al fil\u00f3sofo, al historiador, al investigador. Este aspecto de su vida cont\u00f3 enormemente para Federico, no s\u00f3lo porque le permit\u00eda expresar su fe alto, y fuerte, sino tambi\u00e9n porque le ofrec\u00eda la ocasi\u00f3n de hacer avanzar el conocimiento.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 con el curso de derecho comercial que le otorg\u00f3 la municipalidad de Lyon en febrero de 1839. \u00abEn la perspectiva de la eventual creaci\u00f3n de una Escuela de derecho en esta ciudad, escrib\u00eda Ozanam, el profesor municipal estar\u00eda casi seguro de encontrar all\u00ed una c\u00e1tedra, es decir inamovilidad, posici\u00f3n honorable, y libertad de ampliar a su gusto la esfera de su ense\u00f1anza.\u00bb<\/p>\n<p>Licenciado en derecho desde 1834, en letras desde 1835 y doctor en derecho en 1836,<\/p>\n<p>Federico acababa de sostener con \u00e9xito sus dos tesis de doctorado en letras: la de franc\u00e9s intitulada \u00abEnsayo sobre la filosof\u00eda de Dante\u00bb, de la que volveremos a hablar, y la otra, en lat\u00edn seg\u00fan era la costumbre de la \u00e9poca, sobre \u00abLa bajada a los infiernos de los h\u00e9roes en los poetas de la Antig\u00fcedad\u00bb. Hubiera podido empezar una carrera de profesor de filosof\u00eda en Orl\u00e9ans: su presidente de jurado, el gran V\u00edctor Cousin, hab\u00eda quedado impresionado por su elocuencia y le hab\u00eda ofrecido el puesto. Pero Ozanam quer\u00eda instalarse con su madre enferma y ocuparse de ella, ya que llevaba muy mal su reciente viudedad.<\/p>\n<p>Por eso lo volvemos a ver en Lyon. Sin embargo, contra todo pron\u00f3stico, iba a dar un impulso inesperado a una materia un tanto ardua, por no decir espinosa.<\/p>\n<p>No la imparti\u00f3 m\u00e1s que durante un solo a\u00f1o, pero, en el espacio de cuarenta y siete lecciones, dej\u00f3 una huella indeleble en la mente de sus estudiantes, todos pr\u00e1cticos facultativos del derecho de m\u00e1s edad que \u00e9l. El magistrado Te\u00f3filo Foisset, que public\u00f3 sus notas, se\u00f1ala: \u00abEl derecho, para \u00e9l, no era tan s\u00f3lo la aplicaci\u00f3n de los textos jur\u00eddicos a los asuntos de cada d\u00eda; el derecho era ante todo una rama de la filosof\u00eda, una porci\u00f3n de la historia, era hasta un aspecto de la literatura.\u00bb Ante m\u00e1s de doscientas cincuenta personas, Ozanam no se perd\u00eda en su exposici\u00f3n puntillosa de casos jur\u00eddicos complicados, y se negaba a iniciar a sus oyentes, seg\u00fan sus propias palabras, \u00aben el doble esc\u00e1ndalo de la oscuridad de las leyes y de la contrariedad de los juicios\u00bb. Por el contrario, ense\u00f1aba los principios, las reglas y su sabidur\u00eda, y a fuerza de citas, inculcaba a sus alumnos una verdadera moral. Asimismo, no dejaba de abordar los aspectos hist\u00f3ricos ni econ\u00f3micos de los temas del curso, y se entregaba de lleno a su ense\u00f1anza, a\u00fan cuando sus actividades de investigar y escribir fueran considerables.<\/p>\n<p>A principios de 1840, Federico se enter\u00f3 de que el historiador Edgar Quinet iba a dejar la c\u00e1tedra de literatura extranjera en la facultad de letras de Lyon. Inmediatamente se despertaron en \u00e9l los deseos de estudios literarios y de trabajos hist\u00f3ricos; se le ocurri\u00f3 la idea de acumular los dos profesorados, uno por deber, el otro por gusto. Animado en este sentido por el rector de la academia de Lyon, que llegar\u00e1 a ser su suegro, sale para Par\u00eds a verse con V\u00edctor Cousin, ya ministro de Instrucci\u00f3n p\u00fablica. \u00abTened siempre la seguridad de hallar en m\u00ed a un amigo\u00bb, le hab\u00eda escrito el fil\u00f3sofo: Ozanam deseaba verificarlo!<\/p>\n<p>Cousin le recibi\u00f3 muy bien, y en el curso del almuerzo que los reuni\u00f3, le dio a entender que acceder\u00eda a su demanda. Pero a\u00f1adi\u00f3 una condici\u00f3n, en la que hab\u00eda pensado desde que Federico le hubo pedido audiencia: que Ozanam participara en el concurso de agregadur\u00eda recientemente creado para proveer al puesto de titular de la c\u00e1tedra de literatura extranjera en la Sorbona. Claro, le dijo en resumen el ministro, que ten\u00e9is escaso margen de ganarlo, ya que ten\u00e9is duros concursantes que se preparan para \u00e9l desde hace un a\u00f1o: \u00abPero quiero que este primer concurso sea brillante, y que se presenten a \u00e9l el mayor n\u00famero de j\u00f3venes con talento.\u00bb Y V\u00edctor Cousin a\u00f1adi\u00f3, al decir del propio Ozanam: \u00abSi ten\u00e9is a bien darme esta prueba de buena voluntad, os nombrar\u00e9 para Lyon.\u00bb<\/p>\n<p>Federico dud\u00f3: se sent\u00eda halagado por las observaciones del ministro, no entraba en su cabeza negarle esta demanda; pero tem\u00eda la acumulaci\u00f3n de trabajo y no poder ya asegurar correctamente su curso de derecho comercial. Y no es que la materia le apasionara de verdad, si bien su esp\u00edritu curioso se interesaba por todo, sino que pose\u00eda una alta idea de su misi\u00f3n: \u00abAhora que la ola de los aficionados y de los curiosos se ha retirado, escrib\u00eda el 15 de febrero de 1840 a un amigo, me deja un auditorio serio de unas ciento sesenta personas.\u00bb Despu\u00e9s de describirse con humor \u00abenfundado\u00bb en la toga y \u00abperorando\u00bb aplomo, a\u00f1ade: \u00abMe esfuerzo en dar vida a la ense\u00f1anza de la letra de los C\u00f3digos, a trav\u00e9s de su esp\u00edritu, y de consideraciones hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas; usurpando incluso el derecho de la Econom\u00eda social, [&#8230;] me esfuerzo en inspirar a mis oyentes el amor y el respeto a su profesi\u00f3n y por consiguiente la observancia de los deberes que impone.\u00bb<\/p>\n<p>Cousin insisti\u00f3 una y otra vez. Por su parte, el rector Soulacroix, quien logr\u00f3 que el joven profesor obtuviera un suplemento de honorarios de la c\u00e1mara de comercio (\u00bfpensaba ya en \u00e9l como futuro yerno?&#8230;) no perd\u00eda ocasi\u00f3n de empujarle a lanzarse a la preparaci\u00f3n del famoso concurso. Por fin, Ozanam se dio por vencido, sin demasiadas pegas, \u00abpara disponer de un doble seguro\u00bb, pero sobre todo por gusto al estudio: \u00abYo comienzo a preparar el concurso cuyos largos y dif\u00edciles temas me desaniman muchas veces\u00bb, notaba al inter\u00e9s de su primo Pessoneaux el 13 de abril. \u00abDe todas maneras, me alegro de verme obligado a volver de una vez por todas a mis estudios literarios y a reunir en un cuadro completo conocimientos hasta ahora espigados aqu\u00ed y all\u00e1. Si fracaso, al menos me quedar\u00e1 el estudio: el tesoro no se hallar\u00e1, pero por no intentarlo no ser\u00e1.\u00bb En definitiva, concluye, tengo \u00abla perspectiva de acumular dos c\u00e1tedras, si el pecho y la cabeza lo aguantan, [&#8230;] decisi\u00f3n interesante bajo el punto de vista del cocido\u00bb!<\/p>\n<p>Entonces, en lugar de pasar el verano en recorrer Suiza e Italia como lo hab\u00eda previsto, Federico se puso a trabajar dieciocho horas al d\u00eda para dominar el enorme programa del concurso y \u00abpresentarse bien empapado de griego, de lat\u00edn, de alem\u00e1n, ante la docta Universidad, con el fin de dar pruebas de un saber cuasi universal. \u00bb Cuanto m\u00e1s cerca estaba el mes de setiembre, fecha de las pruebas, m\u00e1s nervioso se sent\u00eda Ozanam: la cantidad de trabajo admitida, la fatiga acumulada, la certeza de no lograrlo, todo le produc\u00eda una fiebre que preocupaba a su familia. Sab\u00eda que pod\u00eda contar con una segunda c\u00e1tedra en Lyon, pero ve\u00eda que su precio era elevado.<\/p>\n<p>Desde su llegada a la Sorbona, se dio cuenta de que sus temores estaban justificados: siete candidatos se encontraban all\u00ed, y no de los menores. La competencia iba a ser dura, y \u00e9sta comenz\u00f3 mal para Federico: habituado a trabajar con lentitud, no tuvo suficiente con las ocho horas concedidas a la primera disertaci\u00f3n dedicada a la tragedia latina, y debi\u00f3 entregar un borrador mal redactado. Dos d\u00edas despu\u00e9s, vivi\u00f3 la misma desventura para un estudio sobre el valor hist\u00f3rico de las oraciones f\u00fanebres de Bossuet. Su des\u00e1nimo era total: \u00abestaba muy asustado, escribe tres semanas despu\u00e9s, convencido de que mi candidatura, al hacerme perder la escasa consideraci\u00f3n de que pod\u00eda disfrutar en la opini\u00f3n de los profesores, me jugar\u00eda una mala pasada\u00bb. Pero uno de los cuatro examinadores (sin duda Juan Santiago Amp\u00e9re, de quien dir\u00e1 honradamente a un amigo: \u00abComprend\u00e9is de cu\u00e1nto me ha debido servir la presencia de \u00e9ste \u00faltimo\u00bb) le insinu\u00f3 que no estaba tan mal, y recobr\u00f3 la confianza.<\/p>\n<p>Las pruebas continuaron, a cual m\u00e1s dif\u00edcil: una explicaci\u00f3n de un pasaje de Eur\u00edpides y de un extracto de un texto de Denys d&#8217;Halicarnasse, en griego; an\u00e1lisis sobre Lucano despu\u00e9s sobre Plinio, en lat\u00edn; la presentaci\u00f3n muy detallada de obras de Lafontaine y de Montesquieu para terminar. Federico compar\u00f3 a \u00e9ste \u00faltimo con santo Tom\u00e1s de Aquino, y, seg\u00fan lo relata \u00e9l mismo, \u00abesta agudeza tan viva de catolicismo, lo mismo que otras dos o tres que me permit\u00ed sobre la marcha, no desagradaron ni a la audiencia ni al jurado\u00bb.<\/p>\n<p>Los interrogatorios sobre las literaturas extranjeras pasaron bien (\u00abel espa\u00f1ol, del que hab\u00eda recibido diez lecciones, result\u00f3 de maravilla\u00bb&#8230;), luego lleg\u00f3 el momento de los orales sacados a suerte. La v\u00edspera para el d\u00eda siguiente, le cay\u00f3 en suerte un tema sobre los escoliastas griegos y latinos, especialidad filol\u00f3gica que no conoc\u00eda: \u00abMe encontraba perdido, refiere \u00e9l, y despu\u00e9s de una noche en vela y un d\u00eda de angustia, llegu\u00e9, m\u00e1s muerto que vivo, al instante de tomar la palabra. La desconfianza en m\u00ed mismo me hizo emitir un acto de esperanza en Dios, tan vivo como nunca lo hab\u00eda hecho.\u00bb Y sali\u00f3 bien! \u00abVuestro amigo habl\u00f3 sobre los escoliastas durante siete cuartos de hora con una seguridad, una libertad de la que \u00e9l mismo estaba extra\u00f1ado.\u00bb Y Federico concluy\u00f3 con orgullo: \u00abConsigui\u00f3 interesar, hasta conmover, cautivar, no s\u00f3lo a los jueces, sino a la audiencia, y se retir\u00f3 con todos los honores de la guerra, habi\u00e9ndose ganado a los que se re\u00edan.\u00bb<\/p>\n<p>La \u00faltima sesi\u00f3n sobre la cr\u00edtica literaria del siglo XVII, fue m\u00e1s f\u00e1cil: \u00abUna vez m\u00e1s libre de trabas, nota Ozanam, dando rienda suelta a mi inspiraci\u00f3n en el tema de la influencia funesta ejercida por la escuela jansenista en la poes\u00eda francesa, encontr\u00e9 el medio de se\u00f1alar los servicios rendidos a la lengua por san Francisco de Sales. Tem\u00eda haber metido la pata, pero no fue mal recibido.\u00bb Entonces se produjo la divina sorpresa: Federico qued\u00f3 el primero. En su informe al ministro, el presidente del jurado, V\u00edctor Leclerc, pon\u00eda de relieve \u00absu manera amplia y firme de concebir a un autor o un tema\u00bb, \u00abla grandeza de sus comentarios y de sus planes\u00bb, \u00absus ideas atrevidas y justas\u00bb, su lenguaje combinando la originalidad con la raz\u00f3n, y la imaginaci\u00f3n con la gravedad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSi todo esto no es un sue\u00f1o, escrib\u00eda por su parte Ozanam, creo ver en ello [&#8230;] una indicaci\u00f3n de un designio de Dios sobre m\u00ed; una vocaci\u00f3n verdadera, lo que mis oraciones ped\u00edan hace tantos a\u00f1os.\u00bb<\/p>\n<p>Claude Fauriel, profesor de literatura extranjera en la Sorbona desde 1831 y miembro del jurado de agregadur\u00eda hab\u00eda quedado impresionado por la prestaci\u00f3n de Ozanam: deseoso de retirarse, solicit\u00f3 de V\u00edctor Cousin que el joven laureado le supliese. Lo que se hizo el 9 de octubre: \u00abEl Sr. Fauriel, profesor de literatura extranjera, habiendo expresado la intenci\u00f3n de obtener un permiso, escribi\u00f3 el ministro a Federico, he aprovechado sin p\u00e9rdida de tiempo la ocasi\u00f3n para confiaros una ense\u00f1anza para la cual vuestros estudios y las cualidades notables de que hab\u00e9is dado prueba parec\u00edan designaros muy particularmente.\u00bb<\/p>\n<p>Desde noviembre de 1840, Ozanam comenzaba sus clases. Volv\u00eda a estar de profesor suplente a los veintisiete a\u00f1os; en 1844, a la muerte de Fauriel, ser\u00e1 nombrado en su lugar y har\u00e1 de su c\u00e1tedra, anteriormente ocupada por un agente nacional de 1793, una tribuna cristiana en el coraz\u00f3n de la universidad agn\u00f3stica de entonces.<\/p>\n<p>Durante los tres primeros a\u00f1os, ense\u00f1\u00f3 la literatura alemana de la Edad Media, pasando revista al conjunto de los g\u00e9neros: la poes\u00eda \u00e9pica, l\u00edrica o dram\u00e1tica, la cr\u00f3nica, la filosof\u00eda. Preparaba las lecciones con abundantes lecturas pluma en mano, analizando al detalle los libros que se refer\u00edan al asunto. Luego redactaba una especie de bosquejo que serv\u00eda para sostener la improvisaci\u00f3n en torno al tema elegido. Esto no le imped\u00eda, seg\u00fan su propia confesi\u00f3n, perderse a veces \u00aben los caos\u00bb de sus apuntes, sobre todo al principio; pero se las ingeniaba para buscar la variedad: \u00abApenas pasa una lecci\u00f3n, escrib\u00eda a su prometida, sin que a\u00f1ada aqu\u00ed y all\u00e1 consideraciones filos\u00f3ficas, un cuadro hist\u00f3rico, alguna cita de poeta \u00abingenuo\u00bb o llamativa, algunos detalles de costumbres que pican la curiosidad o que excitan la hilaridad general.\u00bb<\/p>\n<p>Hasta 1844, acumul\u00f3 su cargo universitario con un puesto de profesor de ret\u00f3rica en el colegio Estanislao, y estas dos funciones le sirvieron para profundizar estudios hist\u00f3ricos que le llevaron a redactar importantes trabajos.<\/p>\n<p>En 1842, gracias al trabajo ya realizado sobre la Edad Media alemana, public\u00f3 un largo art\u00edculo dedicado a los <em>Nibelungen <\/em>y a la poes\u00eda \u00e9pica, despu\u00e9s, en 1843, un estudio sobre el establecimiento del cristianismo en Alemania, perfeccionados con sus lecciones, dieron origen a los dos vol\u00famenes de <em>\u00c9tudes germaniques: Les Germains avant le christianisme y La Civilisation chr\u00e9tienne chez les Francs, <\/em>aparedidos en 1847.<\/p>\n<p>Desde principios de siglo, los Alemanes volv\u00edan sobre su pasado con frenes\u00ed, y se llevaba a cabo un inmenso trabajo de historia, de filolog\u00eda, de etnograf\u00eda al otro lado del Rin. Federico fue uno de los primeros, en \u00abpopularizar una ciencia ya hecha\u00bb y en \u00abdar al p\u00fablico franc\u00e9s un resumen fiel y sugestivo de los trabajos alemanes sobre las antig\u00fcedades germ\u00e1nicas\u00bb. Pero el plan del autor iba m\u00e1s lejos: fiel a su talante intelectual y espiritual, Ozanam quer\u00eda tambi\u00e9n \u00abdar a conocer esta larga y laboriosa educaci\u00f3n que la Iglesia dio a los pueblos modernos\u00bb. Quer\u00eda dar forma a un gran conjunto que abarcara toda la historia de la civilizaci\u00f3n y mostrara que el cristianismo estaba en la base de todo. \u00bfNo se admiraba, en un pasaje del libro en que estudiaba el establecimiento del r\u00e9gimen feudal, de que este inmenso cambio social no hubiera tra\u00eddo consigo nada de cristiano? \u00bfY no era significativo que la influencia de la Iglesia sea la \u00fanica que se ponga de relieve en el desarrollo de la sociedad nueva, sin que se haya dicho palabra sobre las causas econ\u00f3micas?<\/p>\n<p>Ozanam historiador enfurecido? S\u00ed, sin ninguna duda, sucede tambi\u00e9n lo mismo con el curso sobre la civilizaci\u00f3n en el siglo V, realizado en 1845-1846, y m\u00e1s a\u00fan en su famoso volumen sobre Dante publicado, en su forma definitiva, en 1845. \u00c9l mismo lo precisaba: \u00abMis dos ensayos sobre Dante y sobre los Germanos son para m\u00ed como los dos jalones extremos de un trabajo (que) ser\u00eda la historia literaria de los tiempos b\u00e1rbaros [&#8230;]. Comenzar\u00eda por un volumen de introducci\u00f3n, en el que tratar\u00eda de mostrar el estado intelectual del mundo en el advenimiento del cristianismo. [&#8230;] Vendr\u00eda luego el cuadro del mundo b\u00e1rbaro [&#8230;], luego su entrada en la sociedad cat\u00f3lica. [&#8230;] Har\u00eda ver todo lo que se hizo de grande en Inglaterra en el tiempo de Alfredo, en Alemania bajo los Otones, y llegar\u00eda as\u00ed a Gregorio VII, y a las cruzadas. Entonces tendr\u00eda los tres siglos m\u00e1s gloriosos de la Edad Media [&#8230;], tendr\u00eda toda esa poes\u00eda caballeresca, patrimonio com\u00fan de la Europa latina [&#8230;]. Asistir\u00eda a la formaci\u00f3n de las lenguas modernas, y mi trabajo se terminar\u00eda en <em>La Divina Comedia, <\/em>el monumento m\u00e1s grande de este periodo, que es como su compendio y su gloria&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La historia de la civilizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la historia literaria, y el triunfo de la Iglesia en la maduraci\u00f3n de las sociedades modernas, ah\u00ed est\u00e1 el meollo de su reflexi\u00f3n. Como lo escribe Edouard Jordan, que ha comentado magistralmente la obra de Ozanam: \u00abNo distingue suficientemente entre lo que el cristianismo hizo realmente y lo que habr\u00eda podido y debido hacer, si hubiera sido siempre plenamente comprendido y practicado.\u00bb En el fondo, \u00ab\u00bfqu\u00e9 ha querido hacer Ozanam? \u00bfHa querido pintar la realidad (en cuyo caso la habr\u00eda favorecido singularmente), o resumir las doctrinas de los te\u00f3ricos pol\u00edticos de la Edad Media, o exponer su propio ideal de doctrina cristiana?\u00bb<\/p>\n<p>Tales advertencias, que uno suscribir\u00e1 sin dificultad, no quitan nada de la calidad de una obra hist\u00f3rica que culmin\u00f3 con <em>Dante et la philosophie catholique au Xlle si\u00e9cle, <\/em>grueso volumen de cuatrocientas noventa y cinco p\u00e1ginas que Federico public\u00f3 a los treinta y dos a\u00f1os a partir de su tesis de doctorado.<\/p>\n<p>Antes de 1830, el autor de la Divina Comedia era muy desconocido. S\u00f3lo le recordaban por las rarezas y extravagancias de \u00abL&#8217;Enfer\u00bb, y no se sab\u00eda de su personaje, por todo cuento, que las perversidades de Voltaire sobre el \u00abmonstruo\u00bb y su \u00abpoema monstruoso\u00bb. En 1832, Fauriel abri\u00f3 camino a un estudio real sobre Dante con su curso de la Sorbona, despu\u00e9s con su biograf\u00eda que Federico salud\u00f3 con calor en 1844. Le quedaba a Ozanam encaminar sus pasos en pos de los de su antiguo profesor y acercarse a Dante bajo un punto de vista filos\u00f3fico, aspecto que le apasionaba. De todas maneras es indiscutible que el libro de Federico marc\u00f3 un giro en la historiograf\u00eda del gran poeta.<\/p>\n<p>A gran diferencia de Fauriel, Federico se sumerge en la Edad Media, interroga a los contempor\u00e1neos de Dante, analiza sus propios comentarios y las obras de sus comentaristas de la \u00e9poca. No insiste apenas sobre las bellezas po\u00e9ticas de la Divina Comed\u00eda, pero la considera \u00abcomo uno de los documentos de que dispon\u00eda para reconstituir la filosof\u00eda de Dante y compararla con los otros sistemas de la Edad Media\u00bb. Para \u00e9l, la filosof\u00eda de Dante tiene la fe por postulado y conduce a la fe: lo que le seduce particularmente es el hecho de que, en el pensamiento del poeta, \u00ablas concepciones sabias de la raz\u00f3n entrar\u00e1n como por s\u00ed mismas en el cuadro po\u00e9tico dado por la tradici\u00f3n religiosa: Infierno, Purgatorio, y Para\u00edso\u00bb.<\/p>\n<p>Sin inventar nunca, con una gran fidelidad al esp\u00edritu medieval que intenta describir escrupulosamente, Ozanam muestra la lucha del bien y del mal en la sociedad tal como la evoca el poeta a trav\u00e9s de la cantidad de alegor\u00edas que utiliza. Analiza con una pluma entusiasta la visi\u00f3n dantesca del hombre que descubre el bien realizando sus dos destinos terrestres, \u00abuno activo, en el que se esfuerza en operar \u00e9l mismo, otro contemplativo en el que considera las operaciones de Dios y de la naturaleza.\u00bb Estos dos aspectos complementarios en el hombre, los encuentra Federico tambi\u00e9n en el propio Dante, a quien describe como un \u00abecl\u00e9ctico cristiano\u00bb que concilia en s\u00ed el platonismo y el aristotelismo, el misticismo y el racionalismo. Revelando sin quererlo su pensamiento profundo y la ambici\u00f3n intelectual de su vida, Ozanam saluda en el poeta italiano la amplitud de miras por la que se sit\u00faa por encima de los sistemas y de las escuelas \u00aby los acerca en una armoniosa s\u00edntesis\u00bb que resume por s\u00ed sola toda la sabidur\u00eda de la Edad Media.<\/p>\n<p>Para construir semejante an\u00e1lisis, Federico iba a beber directamente de las fuentes accesibles por entonces. Cada viaje era ocasi\u00f3n de zambullirse en los textos antiguos: consum\u00eda horas en las bibliotecas descifrando pergaminos, y no dejaba sin transcribir fielmente los m\u00e1s interesantes. En su \u00e9poca, este m\u00e9todo no estaba todav\u00eda muy extendido, se contentaban m\u00e1s bien con glosar comentarios m\u00e1s antiguos, con parafrasear par\u00e1frasis anteriores, con razonar dilatadamente obras sin comprenderlas de hecho.<\/p>\n<p>Ozanam no s\u00f3lo realiz\u00f3 verdaderos esfuerzos por desarrollar su trabajo con perspectivas mucho m\u00e1s nuevas, sino que sac\u00f3 a la luz documentos in\u00e9ditos que ilustraban de manera sugestiva su demostraci\u00f3n. Tal fue el caso, sobre la obra de Dante, con dos peque\u00f1os poemas de Giacomino que descubri\u00f3 en 1847 en Venecia y que public\u00f3 con una anotaci\u00f3n que explicaba las dificultades del dialecto en que este franciscano del siglo XIII los hab\u00eda escrito. Relacionar con Dante estos textos desconocidos era una novedad que fue saludada por los cr\u00edticos, y nos hace sentir tanto m\u00e1s que Federico no haya podido acabar el comentario completo de La Divina Comedia.<\/p>\n<p>Por propia confesi\u00f3n de sus contempor\u00e1neos, s\u00f3lo \u00e9l habr\u00eda podido llevarlo a buen t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Durante siete a\u00f1os gast\u00f3 tiempo en esta tarea, al pairo de sus lecciones en Sorbona, sus viajes y sus investigaciones. Llev\u00f3 a cabo la traducci\u00f3n de una parte de los cantos, en particular los del \u00abPurgatorio\u00bb: Heinrich, que prolog\u00f3 sus obras completas, notaba la \u00abpredilecci\u00f3n particular\u00bb que \u00abatribu\u00eda Ozanam a estos cantos destinados a celebrar la rehabilitaci\u00f3n del hombre culpable, y muy lleno de consuelos y esperanzas celestiales\u00bb.<\/p>\n<p>Aparte de una traducci\u00f3n parcial y de un comentario, Federico tuvo tiempo de escribir un largo estudio sobre el amor plat\u00f3nico, inspirador de Dante, y una <em>Histoire po\u00e9tique de Virgile, <\/em>autor en el que se inspir\u00f3 Dante. A esta serie de fragmentos importantes, se ha de a\u00f1adir una colecci\u00f3n aparecida en 1850: <em>Documents in\u00e9dits pour servir \u00e1 l&#8217;histoire lett\u00e9raire de !Italie du VIlle au Xllle si\u00e9cle. <\/em>Este trabajo es \u00fanico en su obra: en \u00e9l se dirige a los especialistas, mientras que su preocupaci\u00f3n permanente era de hablar a los simples eruditos, a los esp\u00edritus curiosos \u00e1vidos de buena \u00abvulgarizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Viaje a trav\u00e9s de los archivos y de las bibliotecas de la Italia medieval, este libro comprende una suma de textos variados que se abre con una historia de las escuelas en Italia en los tiempos b\u00e1rbaros, en la que inserta in\u00e9ditos de esta \u00e9poca y contribuye a sacar a la luz \u00abun hecho social considerable: la formaci\u00f3n de esa clase de juristas cuya preponderancia es una de las particularidades de la Italia de la Edad Media\u00bb.<\/p>\n<p>En la parte siguiente, Ozanam public\u00f3 una compilaci\u00f3n del siglo XII titulada <em>Merveilles de la ville de Rome, <\/em>de la que hab\u00eda descubierto un manuscrito en Florencia, y le dot\u00f3 de un comentario muy erudito. Por fin, el resto de la obra es una colecci\u00f3n sabia de documentos religiosos o profanos, que \u00abla aventura de las bibliotecas\u00bb, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n le permiti\u00f3 descubrir. Por eso, dir\u00e1 \u00e9l, he podido pagar dignamente a Italia \u00abla deuda de la hospitalidad\u00bb!<\/p>\n<p>Si Federico hubiera vivido m\u00e1s tiempo, es casi seguro que habr\u00eda transformado estos primeros escritos: siempre con prisas debido a sus obligaciones de ense\u00f1anza y debilitado por un floja salud, no estaba muy satisfecho por sus trabajos, los que consideraba como un esbozo de su \u00abgran obra\u00bb hist\u00f3rica. El 27 de enero de 1842, escrib\u00eda a su suegro: \u00abHoy el progreso de las ciencias hist\u00f3ricas y literarias las ha conducido a comportarse como las ciencias matem\u00e1ticas y naturales; se a\u00edslan en su especialidad, [y] reservadas a un peque\u00f1o n\u00famero de iniciados, dejan de ser populares.\u00bbEsa es la raz\u00f3n de haberse dedicado en sus lecciones a \u00abpermanecer accesible\u00bb a sus oyentes \u00absin faltar a los deberes de una ense\u00f1anza seria\u00bb. A este m\u00e9todo se ha de a\u00f1adir la voluntad de valorar \u00ablos primeros g\u00e9rmenes de las ideas, de laqs doctrinas de las inspiraciones que deben ocupar la Edad Media\u00bb. Tal es la meta que el historiador se propuso. \u00bfLo consigui\u00f3?<\/p>\n<p>Uno de sus colegas, Ernesto Havet, le dec\u00eda un d\u00eda: \u00abA veces me sucede que echo de menos ciertos detalles por los que pas\u00e1is como gato por brasas porque no tienen ilaci\u00f3n con lo que para vos es el centro y el fin. Ten\u00e9is siempre a la vista una unidad dominante\u00bb, y no conceb\u00eds \u00abuna historia que no sea al mismo tiempo una doctrina\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Se trata a la vez de la riqueza y de los l\u00edmites de la obra hist\u00f3rica de Ozanam. A la vez editor de textos antiguos, fil\u00f3sofo de la historia, \u00abvulgarizador\u00bb de alto nivel, comentarista erudito y muy bien documentado, \u00abes uno de los primeros que haya dejado de considerar la historia como un puro g\u00e9nero literario\u00bb: al contrario, \u00e9l la practic\u00f3 como una ciencia. Pero no ha dejado escapar una sola ocasi\u00f3n sin recordar que su \u00faltimo fin era servir a la Iglesia con sus trabajos; por ah\u00ed, presentaba el flanco a una viva cr\u00edtica sobre la parcialidad de sus razonamientos, lo que no dej\u00f3 de suceder. Para ser m\u00e1s honrados, se dir\u00e1 que si Federico no viol\u00f3 nunca los hechos para justificar su teor\u00eda, no ha dejado de presentar los documentos o los escritos que parec\u00edan probar su tesis, ni de entregarse a especulaciones osadas, hasta arriesgadas. Es lo propio de las mentes dilatadas, adeptas de las grandes s\u00edntesis m\u00e1s que de las monograf\u00edas.<\/p>\n<p>En el fondo, si no demostr\u00f3, como \u00e9l cre\u00eda, que la Iglesia en la Edad Media salv\u00f3 todo lo que pod\u00eda salvarse, de su obra se trasluce que nada se habr\u00eda salvado sin ella. A la par que historiador, se ten\u00eda por apologista. Pero nunca el apologista se olvid\u00f3 de que era historiador!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PROFESOR Y EL HISTORIADOR \u00abQuerido amigo, despu\u00e9s de los consuelos infinitos que un cat\u00f3lico halla al pie de los altares, despu\u00e9s de las alegr\u00edas de la familia, no conozco felicidad mayor que la de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-vii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":150951,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-387466","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (1813-1853) (VII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-vii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Federico Ozanam (1813-1853) (VII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"EL PROFESOR Y EL HISTORIADOR \u00abQuerido amigo, despu\u00e9s de los consuelos infinitos que un cat\u00f3lico halla al pie de los altares, despu\u00e9s de las alegr\u00edas de la familia, no conozco felicidad mayor que la de ... 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