{"id":387336,"date":"2016-04-18T08:54:22","date_gmt":"2016-04-18T06:54:22","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387336"},"modified":"2016-04-18T08:54:22","modified_gmt":"2016-04-18T06:54:22","slug":"el-gran-hospital-de-angers-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-gran-hospital-de-angers-2\/","title":{"rendered":"El gran hospital de Angers"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387337 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/asd-300x204.jpg?resize=300%2C204\" alt=\"asd\" width=\"300\" height=\"204\" \/>Males de la comunidad<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre 1640 y 1644, Luisa sinti\u00f3 miedo por la comunidad de Angers que con tanta ilu\u00adsi\u00f3n hab\u00eda ido a fundar ella misma. Le llegaban noticias desalentadoras. A veces, dan de\u00adcisiones de los administradores que tanto ellos como la gente consideraban insignifican\u00adtes, pero que a Luisa la llenaban de temblor: parec\u00eda intranscendente la llegada al hospi\u00adtal de los Padres Reformados para hacerse cargo de la pastoral de los enfermos, pero \u00bfno sentir\u00edan las Hermanas la tentaci\u00f3n de convertirse en religiosas ayudadas por la ignoran\u00adcia que manifestaba el obispo sobre la naturaleza de la nueva comunidad? Otras actua\u00adciones de las Hermanas no las consider\u00f3 \u00abmuy peligrosas\u00bb, eran poca cosa: que se mani\u00adfestaban remilgadas de esp\u00edritu, y cualquier sacerdote no las satisfac\u00eda para confesarse. En ocasiones, sin embargo, las faltas parec\u00edan serias y creaban animadversi\u00f3n en un sector de la poblaci\u00f3n angevina hacia las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Par\u00eds, se tomaron como habladur\u00edas de la gente, aunque Luisa comenz\u00f3 a dudar si sus hijas no se habr\u00edan relajado y temi\u00f3 que bastante pudiera ser cierto: \u00abSe me ocurre que debe de haber otro motivo que incita a esos se\u00f1ores a quejarse m\u00e1s que todas esas faltas de que acusan a nuestras Hermanas, que realmente ser\u00edan graves si hubieran llegado a ser tan imprudentes de relajarse hasta el punto de eso de que se les acusa (c.101). La cuesti\u00f3n es que Luisa, de enero a mayo de 1644, escribi\u00f3, preocupada, seis cartas al Abad de Vaux.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Definitivamente, un d\u00eda de 1644, la vemos dejar jirones de dolor, al enterarse con cer\u00adteza de las faltas de aquellas hijas que hab\u00eda formado ella y que tanto tiempo hab\u00edan vi\u00advido a su lado para aprender a ser Hijas de la Caridad. Humildemente, confiesa que \u00abson el fruto del pobre huerto de mi ruin direcci\u00f3n\u00bb (c.89).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa no era depresiva y se propuso conocer toda la verdad de las cr\u00edticas y aplicar re\u00admedios r\u00e1pidos, sin paliativos. Con Vicente de Pa\u00fal, decidi\u00f3 que el P.Lamberto, que ya hab\u00eda visitado otras veces el hospital y conoc\u00eda a las Hermanas, volviera a pasar Visita con el encargo expreso de corregir las faltas, animar la comunidad y revitalizar el esp\u00edri\u00adtu. El P. Lamberto, inteligente, realista y pr\u00e1ctico, llevaba todos los poderes. La Visita du\u00adr\u00f3 varios d\u00edas. La impresi\u00f3n que sac\u00f3 despu\u00e9s de hablar con cada una de las Hermanas no fue buena. Aconsej\u00f3 a Luisa sacar a tres Hermanas que estropeaban la comunidad, y la santa lo hizo. Al igual que San Vicente, pens\u00f3, adem\u00e1s, que la Hermana Sirviente, Sor Magdalena Monget, no ser\u00eda capaz de reanimar la comunidad. Ten\u00eda poca salud y era de un car\u00e1cter precipitado, exigente, exagerado y \u00e1spero; \u2014por haber trabajado, desde su en\u00adtrada en la Compa\u00f1\u00eda, con los galeotes, la disculpaba Santa Luisa. La llamaron a Par\u00eds por cinco meses y pusieron en su lugar a Sor Isabel Turgis. Sor Turgis ya conoc\u00eda el hospi\u00adtal. Cuatro a\u00f1os hab\u00eda estado all\u00ed con Luisa en la fundaci\u00f3n de la comunidad, y cuando Luisa se volvi\u00f3 a Par\u00eds, la dej\u00f3 como responsable. Bajo el recuerdo de aquella primera es\u00adtancia, los administradores la recibieron encantados. A pesar de una decisi\u00f3n tan llamati\u00adva, Luisa no qued\u00f3 satisfecha. La situaci\u00f3n exig\u00eda su presencia; ella deb\u00eda ir a Angers, pe\u00adro las ocupaciones en Par\u00eds se lo imped\u00edan. Les escribi\u00f3 dos cartas \u2014una a la Hermana Sirviente y otra a toda la comunidad\u2014 que le brotaron de un coraz\u00f3n de madre y, al mis\u00admo tiempo de Superiora General. En esta fecha, ten\u00eda ideas claras de la naturaleza de la nueva compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abMis queridas Hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No puedo por m\u00e1s tiempo ocultarles el dolor que causan a mi coraz\u00f3n las no\u00adticias que he tenido de que dejan ustedes mucho que desear. \u00a1Pues qu\u00e9, pobres Her\u00admanas m\u00edas! \u00bfhabr\u00e1 que decir que el enemigo prevalece sobre ustedes? \u00bfD\u00f3nde es\u00adt\u00e1 el esp\u00edritu de fervor que las animaba en los comienzos de su establecimiento en Angers y que tanta estima les merec\u00eda por parte de los se\u00f1ores directores, cuyas in\u00addicaciones eran para ustedes \u00f3rdenes que no dejaban nunca de cumplir con el res\u00adpeto y el agrado que deb\u00edan? \u00bfNo est\u00e1 completamente fuera de raz\u00f3n el que se opongan a sus consejos y ordenanzas? Y me refiero lo mismo a sus superiores es\u00adpirituales que temporales. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n la dulzura y la caridad que han de conser\u00advar tan cuidadosamente hacia nuestros queridos amos, los pobres enfermos? Si nos apartamos, por poco que sea, de quienes son los miembros de Jesucristo, eso nos llevar\u00e1 infaliblemente a que disminuyan en nosotras esas hermosas virtudes. \u00bfSe\u00adr\u00eda posible que un apego cualquiera a las criaturas las pusiera a ustedes en peligro de perder el precioso tesoro de su vocaci\u00f3n?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Perder la vocaci\u00f3n, o lo que es lo mismo, abandonar a los pobres, fue el miedo conti\u00adnuo de San Vicente de Pa\u00fal, y la raz\u00f3n primera de proponer los votos en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Y \u00e9sta fue la preocupaci\u00f3n de Santa Luisa de Marillac. No porque le im\u00adportara la Compa\u00f1\u00eda, le interesaba la voluntad de Dios que les hab\u00eda entregado a sus po\u00adbres y las \u00abhab\u00eda conducido por su Providencia al lugar en que se encontraban, y las ha\u00adb\u00eda unido para que se ayudasen mutuamente en su perfecci\u00f3n\u00bb. Estar en Angers era el pri\u00advilegio de hacerse santas f\u00e1cilmente: \u00abservir a Dios y a los pobres sin interrupci\u00f3n\u00bb. Si las dem\u00e1s Hermanas no las envidiaban era porque tambi\u00e9n ellas estaban cumpliendo la vo\u00adluntad divina all\u00ed donde se encontraban. La conmov\u00eda la situaci\u00f3n lamentable que sufr\u00eda el hospital antes de llegar las Hermanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La se\u00f1orita Le Gras comenzaba a sentir la pobreza de su hijo, o lo que es lo mismo, a sufrirla en su carne. O\u00eda brotar el amor propio en su esp\u00edritu de pobre y percib\u00eda el orgu\u00adllo en los cuerpos de los necesitados. Por ello mismo, da dos normas tan primitivas como necesarias que, de aqu\u00ed en adelante, leeremos frecuentemente en sus cartas; las Hermanas deben asimilarlas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera es humana: servir a los pobres con tolerancia, mansedumbre y dulzura; la segunda es evang\u00e9lica: considerarlos sus amos y se\u00f1ores y como miembros de Jesucristo. No era f\u00e1cil; Vicente de Pa\u00fal le hab\u00eda aconsejado que las ense\u00f1ara a dominar su naturaleza y su amor propio por medio de la \u00abmortificaci\u00f3n interior y exterior de nuestro juicio, de nuestra voluntad, del o\u00eddo, del habla y de los dem\u00e1s sentidos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El orgullo de Luisa, la Marillac, y la vanidad de Luisa, mujer, la arrastraban interior\u00admente a prestar atenci\u00f3n a las impresiones de la gente para que no encontraran \u00abnada que reprocharles\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Crey\u00f3 descubrir la causa de los males en la biso\u00f1ez de las Hermanas para vivir en una comunidad numerosa. Acostumbradas a vivir de dos en dos, cuando formaron una comu\u00adnidad grande, la inexperiencia las enfrent\u00f3 unas con otras en una convivencia desaveni\u00adda. Sentada a la mesa, decidida, rasgue\u00f3 una carta con trazos firmes y en\u00e9rgicos: que vi\u00advan unidas y cada una tolere el car\u00e1cter de las dem\u00e1s. Cada una tiene su temperamento triste o melanc\u00f3lico, vivaracho o lento. \u00bfY qu\u00e9 va a hacer ella si es as\u00ed? Cada una debe luchar por mejorar su car\u00e1cter y las dem\u00e1s aguantarla, puesto que a ellas tambi\u00e9n tendr\u00e1n que aguantarlas en sus fallos. Por mucho que se esfuerce, nunca nadie podr\u00e1 dominar en\u00adteramente sus inclinaciones. Es entonces cuando le brot\u00f3 un resumen breve pero certero del ser de la Hija de la caridad: \u00abY eso ser\u00e1, queridas Hermanas, ser verdaderas Hijas de la Caridad, ya que la se\u00f1al de que un alma posee la caridad es, con todas las otras virtu\u00addes, la de soportarlo todo\u00bb. Si esta frase es el resumen de la naturaleza de una Hermana, el resumen de la convivencia, cuando se cambia la Hermana Sirviente, es olvidarse de la anterior y colaborar, ilusionadas, con la nueva. Toda la carta est\u00e1 salpicada de la presencia de Dios, como el Esp\u00edritu que deseaba ver entre ellas. Termina la carta con unas l\u00edneas de tierna amistad, d\u00e1ndoles noticias de las Hermanas de otros lugares. Eran pocas a\u00fan y todas se conoc\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Papel de la Hermana Sirviente<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin pretender definir el papel de una superiora y tan s\u00f3lo para solucionar una situaci\u00f3n concreta, puso, sin embargo, dos puntos que ser\u00e1n constantes en la direcci\u00f3n de una co\u00admunidad de Hijas de la Caridad. Primero: la responsable debe buscar, ante todo, el bien de la comunidad, olvid\u00e1ndose por completo de su amor propio, sin pretender de\u00admostrar que tiene raz\u00f3n. Por el contrario, procure ganar a sus compa\u00f1eras hacia una paz alegre. Por supuesto, la superiora debe mostrarse insensible a las penas que le causen las compa\u00f1eras; a pesar de todo, tiene que ayudarlas a salir de sus dificultades con tolerancia y cordialidad. Una mala cara no es propia de una Hermana Sirviente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Segundo: jam\u00e1s debe contar a nadie de dentro lo que sucede en comunidad, ni aun al confesor; asimismo, debe hablar bien del confesor y disimular cuando una Herma\u00adna siente repugnancia por confesarse con el sacerdote designado. Era el eterno proble\u00adma de siglos pasados: considerar la confesi\u00f3n como un juicio que necesita jurisdicci\u00f3n; quien no la tiene para confesar a personas determinadas no puede sentenciar el perd\u00f3n. De ah\u00ed, se segu\u00eda nombrar confesores con potestad de perd\u00f3n, pues s\u00f3lo ellos pueden perdonar. Una legislaci\u00f3n tan r\u00edgida ten\u00eda muchas puertas por donde se escapaba el per\u00add\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa de Marillac, que sent\u00eda el sufrimiento como un compa\u00f1ero a su lado, se dio cuen\u00adta de que las Hermanas pod\u00edan sentir un dolor triste, y anima al final a la Hermana Sir\u00adviente: \u00abYa s\u00e9, querida Hermana, lo dif\u00edcil que es cumplir bien nuestros cargos. Pero Dios, que nos lo ha dado, no nos negar\u00e1 su gracia y, para conseguirla, humill\u00e9monos profunda\u00admente con una santa desconfianza en nosotras mismas y una gran confianza en su bon\u00addad, que nos lleve a pedirle sencillamente lo que quiere que demos a nuestras Hermanas, a las que debemos mirar como a sus criaturas muy amadas y siervas suyas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>De nuevo, Sor Magdalena<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En septiembre de 1644, pareci\u00f3 que la comunidad estaba encaminada. Luisa mand\u00f3 volver a Sor Turgis y Sor Magdalena march\u00f3 de nuevo a Angers a hacerse cargo de la co\u00admunidad. A pesar de sus defectos, nos cautiva esta Hija de la Caridad obediente y humil\u00adde. Con una sencillez limpia, volvi\u00f3 con sus antiguas compa\u00f1eras sin quejas y sin amar\u00adgura por haber sido postergada. No pens\u00f3 siquiera que hab\u00edan minusvalorado su capaci\u00addad de animadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como la vez anterior, Luisa les envi\u00f3 dos cartas. A Sor Magdalena, le pide humildad y desconfianza en ella misma, bajo una imagen que repetir\u00e1 varias ve\u00adces: la Hermana Sirviente tiene que ser \u00abel mulo de la casa\u00bb que lleva todo el peso y trata a las Hermanas con confianza y tolerancia; y Luisa, la que continuamente ten\u00eda a Dios en los labios, ahora acude a Jesucristo: que sigan sus ense\u00f1anzas y la imiten \u00abco\u00admo al Buen Pastor que expone su vida por el bien y conservaci\u00f3n de las ovejas que tie\u00adne a su cargo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A pesar de los esfuerzos incesantes de Luisa y de los innumerables medios que puso, los disgustos y los fallos continuaron otros tres a\u00f1os. En los meses de mayo y junio de 1647, estall\u00f3 de nuevo el malestar. Dos Hermanas tuvieron que ser devueltas a Par\u00eds sin tiempo para pedir el parecer de Vicente de Pa\u00fal o de Luisa. No se sabe si expulsadas por los administradores, enviadas por la precipitada Sor Magdalena, siguiendo las \u00f3rdenes de la Junta, o por las Hermanas que ya no pod\u00edan aguantar una situaci\u00f3n tan tirante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El alma de Luisa recibi\u00f3 un insulto fr\u00edo. Su orgullo qued\u00f3 humillado al conocer las acusaciones: desobedientes, descaradas y, lo que nunca pod\u00eda imaginarse, apropiarse de los bienes de los pobres. San Vicente, tajante en tal circunstancia, no esper\u00f3 a que se acla\u00adrasen las calumnias, y mand\u00f3 que las sustituyeran inmediatamente otras dos Hijas de la Caridad sin esperar a que las acusadas llegasen a Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa se consol\u00f3 con el Abad de Vaux. Para mantener la autoridad en la Compa\u00f1\u00eda, aclar\u00f3 que a las acusadas era \u00abel se\u00f1or Vicente quien las mandaba venir\u00bb. La afectividad maternal de Luisa la convenci\u00f3 de que disculpara sinceramente a sus dos hijas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSe\u00f1or [Abad de Vaux]:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya me figuraba yo que la pobre Sor Petra no era tan criminal como se la que\u00adr\u00eda hacer aparecer. Es de un car\u00e1cter extremadamente libre que manifiesta que no se preocupa demasiado por aquello de que se la acusa, porque no siente en s\u00ed la voluntad del mal. \u00a1Dios m\u00edo, Se\u00f1or! \u00a1Cu\u00e1nto me hace sufrir este asunto! \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda posible que Dios rechazara de tal forma el servicio que queremos ofrecerle en ese hospital, que llegara el \u00fanico lugar abandonado de sus manos hasta el pun\u00adto de permitir que las Hermanas cometan en \u00e9l faltas tan se\u00f1aladas? Es indudable, se\u00f1or, que hay una mala interpretaci\u00f3n, y que algunos de esos difamadores se han empe\u00f1ado en desacreditarnos con los Padres [administradores], y aun ante toda la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y si es que no quieren ya nuestro servicio, que nos lo digan enhorabuena, pe\u00adro eso de sufrir tales sospechas y calumnias, y que se den o\u00eddos a los que han que\u00adrido convencer a esos se\u00f1ores de que han visto por la noche a tres Hermanas ha\u00adciendo paquetes y arroj\u00e1ndolos por las ventanas, eso, se\u00f1or, le suplico que consi\u00addere usted si se puede tolerar. Dicen que no quieren creerlo, pero de hecho lo cre\u00aden, y quiz\u00e1 m\u00e1s de lo que esas lenguas vierten. Ya s\u00e9 que es muy f\u00e1cil dejarse ir a sospechar el mal y a darle cr\u00e9dito, pero en este caso me parece que tiene dema\u00adsiada importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya ve usted, se\u00f1or, c\u00f3mo me saca de m\u00ed el pundonor; le pido perd\u00f3n por ello y le suplico, por el amor de Dios, que ponga remedio a este mal que ahora est\u00e1 en sus comienzos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A primeros de 1648, Sor Magdalena Monget agotada por la enfermedad, dej\u00f3 el car\u00adgo de Hermana Sirviente a Sor Cecilia Angiboust. Unos meses despu\u00e9s, mor\u00eda all\u00ed mis\u00admo. Sor Cecilia dirigi\u00f3 la comunidad hasta 1657 y tuvo la cualidad de agradar a los ad\u00administradores del hospital. Desde entonces, todo camin\u00f3 de una manera pac\u00edfica y agra\u00addable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ocho a\u00f1os tard\u00f3 Luisa en lograr que las Hermanas se acomodasen al hospital. En es\u00adtos ocho arios, de 1640 a 1648, tanto las Hijas de la Caridad como la Junta comprendie\u00adron cu\u00e1l era su papel. De igual modo las Hermanas, a las que \u00fanicamente se les hab\u00eda en\u00adse\u00f1ado a vivir de dos en dos o de tres en tres en un piso alquilado para servir fuera de ca\u00adsa, aprendieron a convivir en una comunidad numerosa que vive y trabaja en el mismo hospital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Males de la comunidad Entre 1640 y 1644, Luisa sinti\u00f3 miedo por la comunidad de Angers que con tanta ilu\u00adsi\u00f3n hab\u00eda ido a fundar ella misma. Le llegaban noticias desalentadoras. 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