{"id":387241,"date":"2016-03-29T08:50:23","date_gmt":"2016-03-29T06:50:23","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387241"},"modified":"2016-07-27T12:10:53","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:53","slug":"originalidad-de-las-hijas-de-la-caridad-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/originalidad-de-las-hijas-de-la-caridad-2\/","title":{"rendered":"Originalidad de las Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387242 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Las religiosas<\/em><\/p>\n<p>Cuando convocaron a aquellas j\u00f3venes en casa de la se\u00f1orita Le Gras, ni Vicente ni la misma se\u00f1orita vieron claro c\u00f3mo podr\u00edan reunir a un grupo de mujeres en vida com\u00fan sin que se las tomara por religiosas y se les impusiera la clausura. Y con clausura, adi\u00f3s al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos, el ideal religioso coincid\u00eda con la b\u00fasqueda de la santidad per\u00adsonal a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n y de la separaci\u00f3n del mundo. Para lograrlo m\u00e1s f\u00e1cil\u00admente, la Iglesia impon\u00eda la clausura a todos los conventos femeninos; clausura que no s\u00f3lo favorec\u00eda el camino hacia la santidad, sino que tambi\u00e9n preservaba a las religiosas de aut\u00e9nticos peligros morales.<\/p>\n<p>Desde Bonifacio VIII, la legislaci\u00f3n papal obligaba a las religiosas a la estricta clau\u00adsura. El Concilio de Trento, tan reciente y que aparec\u00eda en aquella \u00e9poca como faro con\u00adtra los hugonotes y como la autoridad m\u00e1s firme para la reforma de la Iglesia en Francia, hab\u00eda recogido estas leyes y encargado a los obispos su estricto cumplimiento. El Papa P\u00edo V hasta hab\u00eda impuesto la clausura a las seculares \u00f3rdenes Terceras que emitieran vo\u00adtos perpetuos, y, lo que era m\u00e1s duro a\u00fan, las \u00f3rdenes y congregaciones femeninas que no tomaran la clausura, no podr\u00edan recibir nuevas novicias, conden\u00e1ndolas as\u00ed a desaparecer lentamente.(Constituci\u00f3n \u00abCirca pastoralis\u00bb: 29 mayo 1566).<\/p>\n<p>Completando la legislaci\u00f3n, la Iglesia determina que para ser religiosa se necesita emi\u00adtir votos solemnes (p\u00fablicos) que obligan a la clausura radical. Quien no profesa votos so\u00adlemnes no es religiosa ni est\u00e1 obligada a guardar la clausura, pero a ninguna congregaci\u00f3n se le permit\u00eda emitir votos que no fueran solemnes.<\/p>\n<p>No era f\u00e1cil comprender la naturaleza de esta cofrad\u00eda que estaban ideando los dos san\u00adtos, lugar de encuentro entre el amor a los pobres y la rigidez can\u00f3nica de la iglesia, que hac\u00eda imposible la creaci\u00f3n de nuevos institutos dedicados al apostolado de la caridad. Y sin embargo, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac desatar\u00e1n este nudo con las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad no fueron una idea original de Santa Luisa ni aun de San Vi\u00adcente. El arquetipo de la Compa\u00f1\u00eda estaba esparcido, latente unas veces y otras con clari\u00addad, en la sociedad cristiana de entonces. Pero nadie lograba realizarlo. Tampoco el ca\u00admino que emprendieron fue original de aquella mujer y de aquel sacerdote: las cofrad\u00edas de caridad. Despu\u00e9s del Concilio de Trento, las cofrad\u00edas eran el \u00fanico camino posible pa\u00adra renovar el mundo y la Iglesia por medio de los seglares.<\/p>\n<p>Original del sacerdote y de la seglar fue la realizaci\u00f3n. Lo que pusieron Vicente de Pa\u00fal y la se\u00f1orita Le Gras fue su santidad y su personalidad. Es decir, supieron colaborar con la Providencia en el momento justo, sin adelantarse a ella ni retardarla. Supieron le\u00ader, ver y escuchar lo que les dec\u00edan los signos de aquellos tiempos, los sucesos de la so\u00adciedad, y tuvieron audacia para realizarlo, tenacidad para no abandonar y sagacidad para no enfrentarse ni a la Iglesia ni a las autoridades civiles.<\/p>\n<p>Si ser audaces en un mundo acomodaticio y mantener la tenacidad contra todos los obs\u00adt\u00e1culos de unas leyes antiguas y estancadas, si mostrar sagacidad para ir soslayando los sentimientos y los planteamientos de unos hombres, eclesi\u00e1sticos o civiles, anclados en la tradici\u00f3n c\u00f3moda, es ser original, entonces, San Vicente de Pa\u00fal y Santa Luisa de Marillac s\u00ed son originales.<\/p>\n<p><em>Respuesta a unos problemas<\/em><\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad son la respuesta a un problema constante en la Iglesia: c\u00f3mo acomodar las fuerzas vivas de la Iglesia a las necesidades sociales de cada \u00e9poca. Una energ\u00eda potencial era la mujer consagrada a Dios, y una de las necesidades de la sociedad era resolver el abandono de los pobres. El problema se plantea de una manera triple: c\u00f3\u00admo unas mujeres consagradas a Dios en la oraci\u00f3n pueden dedicarse a la actividad, c\u00f3mo unas mujeres consagradas a Dios en un convento pueden ejercitar la caridad en medio de la sociedad, y c\u00f3mo unas mujeres consagradas a Dios en la Iglesia pueden ser exentas del Ordinario del lugar.<\/p>\n<p>Los tres problemas se presentaban mezclados y ya en el siglo XII, con el auge de los burgos o ciudades, ped\u00edan una respuesta convincente. Las mujeres burguesas \u2014de las ciu\u00addades\u2014 de familias adineradas manifestaban ideas de gran fuerza innovadora y estaban mejor formadas que las abadesas arist\u00f3cratas, sin embargo, no se les daba la direcci\u00f3n de los conventos, prebenda de los nobles.<\/p>\n<p>Las mismas mujeres pobres de las ciudades, especialmente en los pa\u00edses n\u00f3rdicos, te\u00adn\u00edan mentalidad moderna. Encerrarse en un convento era una consagraci\u00f3n basada en una vocaci\u00f3n; por el contrario, la nobleza consideraba el convento como una ocupaci\u00f3n social como otra cualquiera o como un refugio determinado por la fortuna familiar o por otra ne\u00adcesidad mundana. La obligaci\u00f3n de una dote suficiente obstaculizaba asimismo la entra\u00adda de mujeres pobres. El auge de una mentalidad humanitaria juntamente con la imposi\u00adbilidad de lograr el dinero necesario aviv\u00f3 el deseo de evangelizar a sus conciudadanos a trav\u00e9s de la palabra. La propagaci\u00f3n de peregrinaciones a\u00f1adi\u00f3 la ilusi\u00f3n de ayudar cari\u00adtativamente a los peregrinos y viajeros enfermos en los hospitales o en las casas particu\u00adlares. As\u00ed, fue c\u00f3mo se prepar\u00f3 el ambiente para poder entregarse a Dios fuera del con\u00advento, en las casas privadas o, para no ser tachadas de solteras de vida dudosa, al ampa\u00adro de alg\u00fan convento. Se las llamaba <em>conversae a saeculo.<\/em><\/p>\n<p>Para distinguirse simplemente de los buenos cristianos, estas mujeres buscaron asociar\u00adse. Unas se unieron a \u00f3rdenes masculinas, como \u00f3rdenes Terceras; otras continuaron inde\u00adpendientes y se asociaron en cofrad\u00edas o asociaciones piadosas, a imitaci\u00f3n de los gremios artesanales. Se las llam\u00f3 y se las conoce por <em>beguinas, <\/em>la mayor\u00eda con votos privados.<\/p>\n<p>La Iglesia oficial se les opuso por cuatro motivos: quer\u00edan llevar vida religiosa sin ser monjas ni estar sujetas a nada institucional, ni a ninguna Orden ni a Reglas; el segundo motivo podr\u00eda discutirse: que no estaban capacitadas para evangelizar, propagando here\u00adj\u00edas; el motivo tercero era propio de la \u00e9poca: usurpaban el derecho a ense\u00f1ar en p\u00fablico, exclusivo de los eclesi\u00e1sticos y, por excepci\u00f3n, de los hombres. Acaso el \u00faltimo motivo era el de mayor peso para los <em>mandatarios: <\/em>que ten\u00edan m\u00e1s influjo en la vida ciudadana que los mismos religiosos.<\/p>\n<p>Bajo estas acusaciones, que hoy nos parecen tan sinraz\u00f3n, se oblig\u00f3 a las beguinas a en\u00adcerrarse en clausura y a las que no lo hicieron se las persigui\u00f3 con censuras eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>Pero ni la situaci\u00f3n ni el problema quedaron resueltos y continuaron presentes a lo lar\u00adgo de los siglos. Si nos detenemos en Par\u00eds, cuna de las Hijas de la Caridad, en el siglo XII hab\u00eda alrededor de cincuenta fraternidades o comunidades piadosas para cuidar a los enfermos en los hospitales, organizadas al estilo de las agustinas del Gran Hospital. Tam\u00adbi\u00e9n, en Par\u00eds en el siglo XIV, eran conocidas las Hermanas Negras y las Hermanas Gri\u00adses que, de dos en dos, sin clausura, d\u00eda y noche cuidaban a los enfermos a domicilio.<\/p>\n<p><em>Instituciones contempor\u00e1neas a las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p>En los siglos XVI y XVII, se fundaron muchas congregaciones sin votos solemnes; pero, cuando Le\u00f3n X codific\u00f3 en 1521 las reglas de las \u00f3rdenes Terceras y P\u00edo V dio la constituci\u00f3n \u00abCirca pastoralis\u00bb (29 de mayo de 1566), la mayor\u00eda evolucionaron en di\u00adrecci\u00f3n al claustro. Las que no lo hicieron desaparecieron como instituci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac conocieron muchas de estas congregaciones.<\/p>\n<p>La Ursulinas, fundadas para combatir la herej\u00eda por medio de la ense\u00f1anza, elimina\u00adron los cuatro elementos distintivos de la vida religiosa: clausura, h\u00e1bito diferenciador, vi\u00adda com\u00fan y votos religiosos. A imitaci\u00f3n de los jesuitas, buscaban una manera secular de penetraci\u00f3n en la gente ignorante. Para ense\u00f1ar m\u00e1s f\u00e1cilmente a las ni\u00f1as a domicilio, se constituyeron en cofrad\u00eda secular. Viv\u00edan en sus familias con una marcada vida interior y pod\u00edan poseer bienes, como legados y dotes.<\/p>\n<p>A pesar de haber tenido el apoyo de San Carlos Borromeo y del papa Paulo III en 1544 para vivir tal como las hab\u00eda fundado Santa \u00c1ngela de M\u00e9rici en 1535, varias ramas del Instituto pidieron votos solemnes y enclaustraci\u00f3n. Desde 1612, Paulo V oblig\u00f3 a las Ursulinas de Par\u00eds a emitir los votos solemnes y a vivir en la clausura papal. Todas las fun\u00addaciones de Francia siguieron la misma forma de vida, a excepci\u00f3n de las Ursulinas de Dole, en el Franco Condado espa\u00f1ol, que desde 1622 emit\u00edan votos simples de castidad, pobreza y obediencia, y los renovaban todos los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Visitaci\u00f3n de Santa Mar\u00eda o Visitandinas fueron fundadas en 1610 por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca de Chantal. Los historiadores discuten so\u00adbre cu\u00e1l fue la intenci\u00f3n de los santos al fundar la Visitaci\u00f3n. Puede ser acertado decir que la intenci\u00f3n de los fundadores fue doble: crear una congregaci\u00f3n contemplativa con aus\u00adteridad mitigada para que tuvieran entrada mujeres que por su salud delicada no pod\u00edan entrar en otras congregaciones, y activa en cierto modo, visitando en sus casas a los po\u00adbres enfermos \u2014miembros dolientes de Jesucristo\u2014 como lo indica su nombre de Visi\u00adtaci\u00f3n. No tendr\u00edan votos solemnes y la clausura ser\u00eda muy mitigada.<\/p>\n<p>El cardenal de Marquemont, arzobispo de Lyon, logr\u00f3 con facilidad del papa Paulo V, ocho a\u00f1os despu\u00e9s de fundadas, una bula por la que se las obligaba a votos solemnes y a clausura total. San Francisco condescendi\u00f3 a disgusto y toda su vida consider\u00f3 fracasada su primitiva idea.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal conoc\u00eda perfectamente la idea primitiva. Admirador de San Francis\u00adco y estimado por \u00e9ste, hab\u00eda sido nombrado director de la Visitaci\u00f3n de Par\u00eds hacia 1622. Muchas veces, hab\u00eda hablado con San Francisco y con Santa Juana Francisca. En las conferencias a las Hijas de la Caridad, les indic\u00f3 algunas veces que eran la realizaci\u00f3n de la primitiva idea de San Francisco de Sales; que ten\u00edan que ser m\u00e1s virtuosas que las Hijas de Santa Mar\u00eda, pues \u00e9stas se encierran en clausura, mientras que ellas viven en el mun\u00addo; que Dios permiti\u00f3 que unas pobres muchachas ocuparan el lugar de las Hijas de San\u00adta Mar\u00eda; que no cambien las casas en claustro y resulten religiosas como ellas; que aspi\u00adren a la corona preparada por Dios para las hijas de Santa Mar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Ni Vicente de Pa\u00fal ni Luisa de Marillac nombraron expresamente a Mar\u00eda Ward o a sus hijas. Era peligroso relacionarlas de cualquier manera con las Hijas de la Caridad, ya que todas las dificultades que tuvo con la Santa Sede y con los obispos sucedieron en los a\u00f1os que van de 1625 a 1631. Pero tuvieron que conocer su instituto. No se olvide que por esos arios los misioneros pa\u00fales intentaban en Roma la aprobaci\u00f3n de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La tentativa de Mar\u00eda Ward traspasaba en novedad a las dos congregaciones anterio\u00adres. Nacida en Inglaterra en 1585, su familia sufri\u00f3 persecuci\u00f3n durante el reinado de Isa\u00adbel I. Mar\u00eda pas\u00f3 a Francia y en 1613 agrup\u00f3 en Saint-Omer una peque\u00f1a comunidad que respond\u00eda a las necesidades de un apostolado en regiones hostiles al catolicismo: sin clau\u00adsura, ni coro y sin estrechez en el uso del h\u00e1bito; hac\u00edan votos privados como una buena mujer en el mundo. Se simplificaron las estructuras institucionales y permanecieron in\u00addependientes de los obispos. A pesar de todo, las Damas Inglesas \u2014como se las llama\u00adba\u2014 pretend\u00edan ser reconocidas como religiosas. \u00c9ste fue el pecado que las autoelimin\u00f3.<\/p>\n<p>Autorizadas temporalmente por Paulo V, se extendieron por Londres, Lieja, Colonia, Tr\u00e9veris, Roma&#8230; Pero en 1624, Urbano VIII neg\u00f3 la confirmaci\u00f3n al instituto y comen\u00adz\u00f3 en la Santa Sede y en las di\u00f3cesis una desconfianza hacia las Damas Inglesas que ter\u00admin\u00f3 en persecuci\u00f3n. Se las oblig\u00f3 a enclaustrarse y las que no lo hicieron fueron supri\u00admidas. Al compararlas con las Hijas de la Caridad, es interesante recalcar las fechas de la supresi\u00f3n y las acusaciones contra ellas:<\/p>\n<p>1625: nota oficial para cerrar la casa de Roma,<\/p>\n<p>1628: Urbano VIII ordena cerrar las casas de Flandes y de Alemania,<\/p>\n<p>1629: la Sagrada Congregaci\u00f3n de Propaganda pronuncia la supresi\u00f3n de las jesuitinas, tambi\u00e9n eran llamadas as\u00ed,<\/p>\n<p>1630: el 16 de febrero Mar\u00eda Ward es declarada her\u00e9tica y cism\u00e1tica, y encerrada en las clarisas, de donde hab\u00eda salido para hacer las fundaciones,<\/p>\n<p>1631: el 13 de enero se da una nueva orden de supresi\u00f3n definitiva<sup>77<\/sup>.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o, por todo esto, que ni San Vicente ni Santa Luisa nombraran la obra de Mar\u00eda Ward, pero hay muchos puntos comunes en contraposici\u00f3n entre las Hijas de la Ca\u00adridad y las Damas Inglesas, si analizamos las acusaciones que les hicieron, parecidas, por otro lado, a las que hicieron a las beguinas:<\/p>\n<p>Las dotes de las <em>jesuitinas <\/em>se empleaban en construir escuelas y casas, pero si la joven abandonaba el instituto, gastada la dote, era gravosa a su familia. [Las Hijas de la Cari\u00addad no llevar\u00e1n dote y permanecer\u00e1n propietarias de sus bienes personales].<\/p>\n<p>Se las tiene por religiosas y ellas confiesan que lo son, sin embargo ni llevan vida re\u00adligiosa, ni viven en clausura [Las Hijas de la Caridad ser\u00e1n instruidas, con insistencia, en negar rotundamente que son religiosas].<\/p>\n<p>En el apostolado, debido a su naturaleza de mujer y a la libertad de que gozan, corren serios peligros particularmente en la castidad [Tanto San Vicente como Santa Luisa ma\u00adchacaron a las Hermanas con avisos a este respecto].<\/p>\n<p>Al no llevar h\u00e1bito, dan muchos esc\u00e1ndalos y corren peligros, seg\u00fan lo atestigua San Pablo: 2 Tim. 3,6. [Las Hijas de la Caridad llevar\u00e1n h\u00e1bito, pero no el velo distintivo de las religiosas].<\/p>\n<p>El apostolado femenino en p\u00fablico es usurpaci\u00f3n de un derecho sacerdotal. A los lai\u00adcos, especialmente a las mujeres, se les prohibe el apostolado p\u00fablico. [Esta negativa es inculcada frecuentemente a las Hijas de la Caridad por Luisa de Marillac].<\/p>\n<p>Al no estar preparadas en las ciencias sagradas, son fuente de herej\u00edas como lo fueron los Valdenses y las Beguinas. [San Vicente insiste en la formaci\u00f3n y estudio del catecis\u00admo de Belarmino].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una revoluci\u00f3n pac\u00edfica<\/em><\/p>\n<p>La originalidad de Vicente de Pa\u00fal y de Luisa de Marillac resid\u00eda en la audacia, el te\u00ads\u00f3n y la sagacidad. Gracias a ellos, lograron hacer la gran revoluci\u00f3n social en favor de la mujer. No fueron revolucionarios violentos, pero sus ideas fueron pac\u00edficamente subver\u00adsivas y su actuaci\u00f3n cristianamente provocativa.<\/p>\n<p>En el siglo XVII, la mujer era considerada inferior al hombre jur\u00eddica y socialmente, siempre sometida al padre o al marido. A la autoridad del padre, que pod\u00eda casarla a su gusto o meterla en un convento, segu\u00eda el poder del marido. La mujer soltera sin el apo\u00adyo de un hombre estaba indefensa ante la sociedad masculina y a las habladur\u00edas de la gen\u00adte, que la consideraba una licenciosa; y la casada no era nada m\u00e1s que una parte del pa\u00adtrimonio del marido. Casada o soltera estaba asimilada a un menor; su papel se realizaba en el matrimonio o en el convento. La imbecilidad femenina pod\u00eda llevarla a cometer mu\u00adchos disparates \u2014dec\u00edan los hombres\u2014. Ni las mujeres de la burgues\u00eda emprendedora y moderna se libraba de esta dependencia. La burgues\u00eda segu\u00eda la moral y las costumbres tradicionales, recargada en lo que respecta al papel de la mujer en la familia. Las arist\u00f3\u00adcratas eran las \u00fanicas que gozaban de libertad social, pero no jur\u00eddica. Solamente, las viu\u00addas con dinero en cierto modo se equiparaban en libertad civil a los hombres.<\/p>\n<p>Las reivindicaciones de las <em>preciosas <\/em>(de precio, valor) fueron la toma de conciencia del valor singular de la mujer; sin conocer el feminismo y sin saberlo, fue el movimiento feminista de aquella \u00e9poca que protestaba solapadamente de la situaci\u00f3n humillante de la mujer, poco m\u00e1s que una sirvienta en las clases medias. Fue un movimiento autorizado de rebeld\u00eda incipiente que, no obstante, tan s\u00f3lo se pudo manifestar en la moralidad femeni\u00adna, en la vida mundana, en la literatura y en el lenguaje, aunque por la afectaci\u00f3n termi\u00adnara en rid\u00edculo; as\u00ed, los salones de Madame de Rambouillet y de Mademoiselle Scudery podr\u00edan considerarse como centros de un movimiento contestatario.<\/p>\n<p>La sociedad sufr\u00eda el peso de la tradici\u00f3n que, a trav\u00e9s de santo Tom\u00e1s de Aquino, ve\u00adn\u00eda de Arist\u00f3teles: la mujer nace de un fallo de la naturaleza, es un hombre fallido; y por ser imperfecta debe estar sometida al hombre. Ideas consideradas corrientes en todas las capas de la sociedad, desde el mendigo hasta el arist\u00f3crata.<\/p>\n<p>Si no en cuanto a la doctrina sobre la naturaleza humana de mujer, s\u00ed en sus funciones y comportamiento, la Iglesia era m\u00e1s dura. Que la mujer proceda del hombre lo se\u00f1ala claramente el G\u00e9nesis. Aquellos eclesi\u00e1sticos ten\u00edan adem\u00e1s presentes las recomendaciones de San Pablo: \u00abEl jefe de la mujer es el hombre [1 Cor. 11,3]; la mujer lleve velo en la iglesia [1 Cor. 11,4-16]; las mujeres que se callen en la iglesia\u00bb [1 Cor. 14,34-35].<\/p>\n<p>La jerarqu\u00eda de la Iglesia es masculina y suele desconfiar de la mujer a la que fre\u00adcuentemente cree ocasi\u00f3n de pecado. En aquel siglo, desconfiaban hasta de las religiosas. La escandalosa moralidad de algunos sacerdotes y religiosos encontraban explicaci\u00f3n y disculpa en la acusaci\u00f3n generalizada de haber sido esclavizados por la maldad femenina.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, sin embargo, se liber\u00f3 de esta concepci\u00f3n antihumana o mejor dicho, antinatural. No que se atribuya a Vicente de Pa\u00fal ideas modernas de la lucha feminista ac\u00adtual; ni se lo plante\u00f3. \u00c9l segu\u00eda un doble principio: los pobres necesitaban a las mujeres y \u00e9stas ten\u00edan que responder de la misi\u00f3n que les hab\u00eda encomendado Dios. Hizo de la mu\u00adjer la protagonista de la historia, de la sociedad y de la Iglesia porque supo leer los signos de los tiempos en clave subversiva.<\/p>\n<p>Organizando, a trav\u00e9s de las Cofrad\u00edas de la Caridad, a miles de mujeres de las cla\u00adses altas y comprometi\u00e9ndolas en una labor en favor de los pobres, hizo la primera gran revoluci\u00f3n social para liberar a los oprimidos. Entonces, se llamaba beneficencia o cari\u00addad, hoy lo consideramos una obra social hacia los ciudadanos pobres desatendidos por el Estado. Una organizaci\u00f3n compuesta exclusivamente por mujeres, dirigida por Vicen\u00adte de Pa\u00fal, se empe\u00f1\u00f3 en solucionar problemas que ata\u00f1\u00edan a todos, pero que los sufr\u00edan s\u00f3lo las familias humildes: ni\u00f1os abandonados, presos condenados a galeras, ancianos, en\u00adfermos sin dinero ni seguridad social, inmigrantes y refugiados de las guerras, y hasta ri\u00adcos venidos a menos y ocultos detr\u00e1s de su verg\u00fcenza: los pobres vergonzantes.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac fue una colaboradora fundamental en esta revoluci\u00f3n femenina. No es aventurado decir que sin Luisa la obra vicenciana ser\u00eda muy distinta. A pesar de todo, los sentimientos de Luisa estaban m\u00e1s acordes con la situaci\u00f3n tradicional de la mujer. Hab\u00eda sentido duramente el peso de la sociedad por el mero hecho de ser mujer y tener un origen oscuro. Tuvo que asumir sus estructuras sociales y no se atrevi\u00f3 a rebelarse. Es que adem\u00e1s le era imposible; su sicolog\u00eda fuertemente cansada la llevaba a buscar apoyo, y lo encontr\u00f3 en Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Podr\u00eda hacerse una comparaci\u00f3n con otra mujer feminista, Luisa Labe, que cien arios atr\u00e1s hab\u00eda escrito en el prefacio de sus obras: \u00abHabiendo llegado el tiempo, se\u00f1orita, en que las severas leyes de los hombres no impiden ya a las mujeres dedicarse a las ciencias y a las disciplinas&#8230;\u00bb. Tambi\u00e9n, Luisa tiene un texto parecido que comienza: \u00abEs eviden\u00adt\u00edsimo que en este siglo la divina Providencia se ha querido servir del sexo femenino pa\u00adra que aparezca que era ella sola la que quer\u00eda socorrer a los pueblos afligidos y dar po\u00adderosas ayudas para la salvaci\u00f3n\u00bb (E 71).<\/p>\n<p>Con este p\u00e1rrafo, Luisa aceptaba la inferioridad femenina: la convicci\u00f3n de ser el mo\u00admento del sexo d\u00e9bil no indica igualdad sino inferioridad, ya que la divina Providencia la ha elegido por ser inferior al hombre y para manifestar as\u00ed que es ella sola quien socorre al pobre.<\/p>\n<p>Este sentimiento de inferioridad lo expres\u00f3 tambi\u00e9n en 1653. Cuando las Damas so\u00ad\u00f1aban con un hospital general para los mendigos y preparaban su construcci\u00f3n, encarga\u00adron a Luisa un proyecto y, como era habitual en ella, lo hizo por escrito. Conservamos el borrador:<\/p>\n<p>\u00abSi se mira la obra como pol\u00edtica, parece que la <em>deben <\/em>emprender los hombres; si se mira como obra de caridad, la <em>pueden <\/em>emprender las mujeres&#8230; Que sean ellas solas, parece que ni se puede ni se debe; por ello, ser\u00eda de desear que algunos hom\u00adbres de piedad&#8230; se les uniesen, tanto para los consejos, diciendo su parecer como una de ellas, cuanto para actuar en los procesos y actuaciones de la justicia&#8230;<\/p>\n<p>Hay que desear&#8230; que los hombres ayudantes no se desde\u00f1en de este papel, aun\u00adque, hablando humanamente, parece que esta manera de actuar no sea razonable, al no ser lo ordinario\u00bb (D 558).<\/p>\n<p>La segunda revoluci\u00f3n no parece tan llamativa porque no repercuti\u00f3 en la nobleza. Mu\u00adchos ni se dieron cuenta que era una revoluci\u00f3n m\u00e1s peligrosa para los estamentos nobles, establecidos en sus privilegios religiosos y eclesiales<\/p>\n<p>A causa de la dote que deb\u00edan llevar, la mayor\u00eda de las mujeres pobres ten\u00edan cerradas las puertas de los conventos. A lo m\u00e1s que llegaban unas cuantas, era a legas para los tra\u00adbajos f\u00edsicos del convento. Y si una religiosa de familia pobre hab\u00eda llevado dote, no po\u00add\u00eda tener cargo que implicara superioridad sobre las otras de categor\u00eda noble.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad supuso una perturbaci\u00f3n silenciosa. Para en\u00adtrar en la Compa\u00f1\u00eda, no exig\u00edan dote; su dote era el trabajo. A todas, ricas o pobres, se les ped\u00eda el mismo servicio material y espiritual con los pobres. Y los puestos de autoridad se eleg\u00edan o se nombraban teniendo en cuenta las cualidades personales y no la categor\u00eda social de las familias a las que pertenec\u00edan.<\/p>\n<p>Se puede afirmar que, desde los comienzos, los miembros de esta cofrad\u00eda pertene\u00adc\u00edan en su totalidad, con raras excepciones, a las clases bajas de la sociedad. Era la raz\u00f3n por la que Luisa se admiraba de que estas pobres mujeres se fueran igualando, seg\u00fan pa\u00adsaban los a\u00f1os, a las personas de categor\u00eda, dedic\u00e1ndose a obras de caridad que en aquel siglo les pertenec\u00eda a las familias pudientes<sup>79<\/sup>.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que la nueva Compa\u00f1\u00eda intrigara no s\u00f3lo a los obispos sino tambi\u00e9n al mismo Procurador General. Intrigaba a los obispos, porque era cierto que el Concilio de Trento y la Constituci\u00f3n \u00abQuaecumque\u00bb de Clemente VIII (7 de diciembre de 1604) daba normas que regulaban la creaci\u00f3n y actividades de las cofrad\u00edas, y tambi\u00e9n era cier\u00adto que entre estas normas hab\u00eda una por la que se otorgaba a los obispos la facultad de au\u00adtorizar nuevas cofrad\u00edas y de aprobar los estatutos, pero la cofrad\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad iba tomando el sesgo de una congregaci\u00f3n m\u00e1s que de una cofrad\u00eda. Y preocupaba al Procurador General porque las congregaciones religiosas obligaban a los votos solem\u00adnes que eran indisolubles y daban la incapacidad jur\u00eddica a las profesas. Al no poder sa\u00adlir del convento, nunca podr\u00edan reclamar una parte de la herencia, mientras que las Hijas de la Caridad ten\u00edan libertad para abandonar la cofrad\u00eda y conservaban sus derechos a los bienes familiares.<\/p>\n<p>La tercera revoluci\u00f3n, intentaron hacerla otros muchos y no lo lograron. Fue una su\u00adblevaci\u00f3n pac\u00edficamente religiosa que conmovi\u00f3 desde los cimientos a toda la legislaci\u00f3n de la Iglesia y a la naturaleza misma de las congregaciones religiosas. Con la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, qued\u00f3 superado el concepto de \u00abinstituto religioso\u00bb y comen\u00adz\u00f3 en la Historia de la Iglesia un nuevo estilo de consagraci\u00f3n femenina que asume una parte importante en la tarea caritativa de la Iglesia. Despu\u00e9s de las Hijas de la Caridad, la Iglesia no tuvo reparos en aprobar nuevas congregaciones seculares de mujeres.<\/p>\n<p>Fue Luisa de Marillac quien logr\u00f3 realizar la maravillosa idea que, de com\u00fan acuer\u00addo, hab\u00edan concebido los dos santos en frecuentes conversaciones: una Compa\u00f1\u00eda sin vo\u00adtos solemnes ni clausura, dedicada en su totalidad y exclusivamente al servicio material y espiritual de los pobres y ser admitida as\u00ed por la Iglesia. Las Hijas de la Caridad no eran religiosas sino seculares. La se\u00f1orita Le Gras recordar\u00eda aquel 4 de junio de 1623, cuan\u00addo en una Noche m\u00edstica, el Esp\u00edritu Santo le comunic\u00f3 que llegar\u00eda un tiempo en que con otras mujeres estar\u00eda en una peque\u00f1a comunidad donde, sin guardar clausura, podr\u00edan ir y venir. Entonces no lo comprendi\u00f3 (E 3).<\/p>\n<p>Hubo una cuarta revoluci\u00f3n que ni entonces ni hoy se la ha tenido en cuenta, a pesar de ser la m\u00e1s cristiana. La misma que inici\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret: Pusieron al pobre como centro de la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las religiosas Cuando convocaron a aquellas j\u00f3venes en casa de la se\u00f1orita Le Gras, ni Vicente ni la misma se\u00f1orita vieron claro c\u00f3mo podr\u00edan reunir a un grupo de mujeres en vida com\u00fan sin que &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/originalidad-de-las-hijas-de-la-caridad-2\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":387242,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-387241","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Originalidad de las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/originalidad-de-las-hijas-de-la-caridad-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Originalidad de las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las religiosas Cuando convocaron a aquellas j\u00f3venes en casa de la se\u00f1orita Le Gras, ni Vicente ni la misma se\u00f1orita vieron claro c\u00f3mo podr\u00edan reunir a un grupo de mujeres en vida com\u00fan sin que ... 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