{"id":387215,"date":"2016-03-16T12:03:06","date_gmt":"2016-03-16T11:03:06","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387215"},"modified":"2016-07-27T12:10:53","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:53","slug":"las-hijas-de-la-caridad-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-de-la-caridad-2\/","title":{"rendered":"Las Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387216 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/HIjas-Caridad-300x150.jpg?resize=300%2C150\" alt=\"HIjas-Caridad\" width=\"300\" height=\"150\" \/>Evoluci\u00f3n de las Caridades<\/em><\/p>\n<p>Aunque las Caridades estaban fundadas desde 1617, los dos cantos las van a perfeccionar, acomod\u00e1ndolas a la realidad concreta de las se\u00f1oras de Paris y a los pobres de la ciudad. Sin cambiar ni el fin ni la naturaleza, las Caridades de Vicente de Pa\u00fal evolucionaron desde 1629 hasta recibir una nueva fisonom\u00eda y una nueva composici\u00f3n. Hasta ese a\u00f1o, pertenec\u00edan a las Caridades las se\u00f1oras de mejor condici\u00f3n econ\u00f3mica del lugar. Eran quienes aportaban el dinero, su presencia y el servicio material y espiritual. Entre 1629 y 1631, al establecerse en Paris las Caridades, se descubrieron varias dificultades. Las se\u00f1oras de los pueblos \u2014acostumbradas a las labores como cualquier campesina\u2014 asist\u00edan personalmente a los enfermos pobres: los catequizaban, les hac\u00edan las camas, los curaban, les preparaban la comida y las medicinas, y se las Elevaban ellas mismas. Ciertamente, algunas labores era imposible que las realizaran las se\u00f1oras de la caridad, como velar a los moribundos o estar pendientes de pobres enfermos graves que no ten\u00edan a nadie. Se lo imped\u00edan las faenas de su propia casa y la oposici\u00f3n de sus maridos o padres. Para realizar estos trabajos de presencia continua y para avisar a las se\u00f1oras del d\u00eda de la reuni\u00f3n, ya desde Chatillon, se introdujo en la cofrad\u00eda la figura de <em>guardianas de los pobres: <\/em>dos mujeres piadosas y pobres que, por un salario, se encargaban de estos trabajos. Las guardianas de los pobres pertenec\u00edan a las Caridades.<\/p>\n<p>Sin embargo, las se\u00f1oras de Paris eran de categor\u00eda m\u00e1s noble y de sentimientos m\u00e1s delicados: Se avergonzaban de ir por las calles con la marmita, y les parec\u00eda que desdec\u00eda su prestigio hacer cualquier trabajo f\u00edsico, y m\u00e1s si era un servicio bajo o grosero, y se los encomendaban a sus criadas. Luisa de Marillac, al fundar la Caridad en su parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonnet en 1630, ya hab\u00eda encargado a las guardianas hacer las labores bajas que desdec\u00edan de las se\u00f1oras parisinas, adem\u00e1s de velar a los enfermos graves y de avisar del d\u00eda de la asamblea (SV. X, n\u00b0 215).Cuando las dos guardianas no abarcaban Ia cantidad de enfermos, las se\u00f1oras segu\u00edan enviando a sus criadas.<\/p>\n<p>No se puede dudar que esta situaci\u00f3n de comodidad desagradar\u00eda a Vicente de Pa\u00fal. \u00c9l hab\u00eda fundado las cofrad\u00edas de Caridad para que las se\u00f1oras se ocuparan personalmente de los pobres y no sus sirvientas. Sin esperarlo, la providencia \u2014dec\u00eda el santo\u2014 abri\u00f3 la puerta para que entraran unos personajes con los que ni siquiera hab\u00eda sonado. Nos lo cuenta el mismo:<\/p>\n<p>\u00abMargarita Naseau, de Suresnes,&#8230; no era m\u00e1s que una pobre vaquera sin instrucci\u00f3n. Movida por una fuerte inspiraci\u00f3n del cielo, tuvo el pensamiento de instruir a la juventud. Compr\u00f3 un abecedario y, como no pod\u00eda ir a la escuela para aprender, fue a pedir al se\u00f1or p\u00e1rroco o al vicario que le dijesen que Tetras eran las cuatro primeras; otra vez, les pregunto sobre las cuatro siguientes, y as\u00ed, con las dem\u00e1s. Luego, mientras segu\u00eda guardando sus vacas, estudiaba la lecci\u00f3n. Vela pasar a alguno que Baba la impresi\u00f3n de saber leer, y le preguntaba: Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo hay que pronunciar esta palabra? Y as\u00ed, poco a poco, aprendi\u00f3 a leer; luego, instruy\u00f3 a otras muchachas de su aldea. Y entonces, se resolvi\u00f3 a ir de aldea en aldea, para enseriar a la juventud con otras dos o tres j\u00f3venes que hab\u00eda formado&#8230; Fuimos all\u00ed a tener una misi\u00f3n; se confes\u00f3 conmigo y me expuso sus ideas. Cuando fundamos all\u00ed la Caridad, se aficion6 tanto a ella que me dijo: Me gustar\u00eda servir a los pobres de esta forma.<\/p>\n<p>Por aquel tiempo, las damas de la Caridad de S. Salvador, como eran de elevada posici\u00f3n, buscaban a una joven que quisiera llevar el puchero a los pobres&#8230; Entonces, hicimos que viniese esa joven y la pusimos bajo la direcci\u00f3n de la se\u00f1orita Le Gras&#8230; Vino, pues, a S. Salvador y la se\u00f1orita Le Gras le ense\u00f1\u00f3 a utilizar remedios y a hacer todos los servicios necesarios&#8230; Atrajo a otras j\u00f3venes a las que hab\u00eda ayudado a desprenderse de todas las vanidades y a abrazar Ia vida devota\u00bb.<\/p>\n<p>Seguramente, durante la misi\u00f3n Vicente de Pa\u00fal buscaba a alguna joven que, por un sueldo, ayudara a las se\u00f1oras, como si fuera su sirvienta. La iluminaci\u00f3n de Margarita Naseau consisti\u00f3 en hacer ese trabajo de sirvienta sin sueldo, \u00fanicamente por vocaci\u00f3n. Era una revoluci\u00f3n y Vicente de Pa\u00fal comprendi\u00f3.<\/p>\n<p>La llegada de Margarita y de otras j\u00f3venes de los alrededores de Paris embelleci\u00f3 y animaron las Caridades sin variar el rumbo ni cambiar las estructuras. Sin sueldo y \u00fanicamente por vocaci\u00f3n, hac\u00edan el trabajo que avergonzaba a las damas de Paris. Estas muchachas eran las sirvientas, no de las se\u00f1oras, sino de las Caridades y de los pobres. Una nueva concepci\u00f3n de vocaci\u00f3n consagrada brotaba en la Iglesia. De una en una o de dos en dos, Luisa las distribu\u00eda por las Caridades que las necesitaban en Paris. Las se\u00f1oras pagaban su alojamiento y su alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Los comienzos<\/em><\/p>\n<p>A toda joven que segu\u00eda los pasos de Margarita Naseau, Vicente de Pa\u00fal la enviaba a casa de la se\u00f1orita Le Gras para que la preparara y la colocara en una Caridad. Con la ayuda de un eclesi\u00e1stico, en poco tiempo quedaban preparadas en lo m\u00e1s indispensable para servir a los pobres. A veces, comenzaba con unos d\u00edas de retiro. Luisa de Marillac se convirti\u00f3 as\u00ed en el centro de acogida, de formaci\u00f3n y de distribuci\u00f3n, cre\u00e1ndose cierta relaci\u00f3n entre las j\u00f3venes y la santa. Vicente contemplo la relaci\u00f3n como dependencia y, al hablar con Luisa, las llama <em>sus hijas. <\/em>Luisa las miraba ilusionada y ellas se sent\u00edan realizadas. En el alma de la se\u00f1orita Le Gras, se volvi\u00f3 a levantar, como un castigo, el voto que sin culpa no pudo cumplir. Luisa y sus j\u00f3venes se sent\u00edan estrechamente unidas en la amistad, y la eficacia de su trabajo era tan patente que un d\u00eda le asalto la idea de que hab\u00eda llegado el momento de <em>fundar con ellas una congregaci\u00f3n religiosa, <\/em>y hasta parece que las reuni\u00f3 en alg\u00fan lugar. Una vez alas, consult\u00f3 con el director que se opuso: \u00abUsted se debe a nuestro Se\u00f1or y a su santa Madre; entr\u00e9guese a ellos y al <em>estado en que la han puesto, <\/em>esperando que ellos indiquen que desean alguna otra cosa de usted (I, c.43).<\/p>\n<p>No qued6 muy convencida y semanas despu\u00e9s insisti\u00f3. Vicente lo rechaz\u00f3 de piano, pues era convertirse \u00aben sirvientas de esas pobres muchachas\u00bb, as\u00ed como \u00abcambiar de estado\u00bb; serian religiosas con clausura, y con clausura se acab\u00f3 el servicio a los pobres. Y le mand\u00f3 con firmeza que de \u00abuna vez para siempre, no pensase en eso&#8230; pues Dios quer\u00eda que fuera sirvienta de \u00c9l y quiz\u00e1s <em>de otras muchas <\/em>personas de las que usted no lo seria de esta otra forma\u00bb (I, c.77). En febrero de 1633, le anuncia en forma de profec\u00eda que \u00abnuestro Se\u00f1or quiere servirse de usted para alguna cosa que se refiere a su gloria\u00bb (I, c.139).<\/p>\n<p>No se sabe si esta postura ilumino a Vicente de Pa\u00fal, lo cierto es que pensaron constituir un grupo con estas j\u00f3venes, pero dentro de las Caridades. Seguramente, fue tema de conversaci\u00f3n y de correcciones entre los dos santos (I, c.159). Vicente y Luisa ten\u00edan motivos suficientes para hacer una Caridad especial para agrupar a todas estas j\u00f3venes: la acuciante necesidad de escuelas femeninas que tan hiriente hab\u00eda penetrado en el alma de Luisa en sus correr\u00edas, no la remediaban las se\u00f1oras de las Caridades, pero si pod\u00edan solucionarlo estas j\u00f3venes. Pero es que, adem\u00e1s, estas muchachas se relacionaban con las se\u00f1oras de cada Caridad pero no entre ellas, y, por lo mismo, no ten\u00edan ning\u00fan v\u00ednculo establecido entre ellas ni organizaci\u00f3n interna ni directora o superiora, sino tantas como las Caridades en las que serv\u00edan. Ninguna superiora pod\u00eda formarlas en el servicio y en la piedad. Luisa sufr\u00eda tambi\u00e9n no poder tener j\u00f3venes como en reserva para enviarlas a cubrir necesidades imprevistas o a sustituir a otras chicas enfermas.<\/p>\n<p>Hacia verano, Vicente crey\u00f3 que la voluntad de Dios estaba ya clara; hacia septiembre ya estaba decidido, y por octubre, Luisa comenz\u00f3 una experiencia de fines de semana. En noviembre, todo estaba preparado. \u00danicamente, faltaba escoger las chicas con las que se formar\u00eda la nueva cofrad\u00eda de la Caridad. Margarita Naseau hab\u00eda muerto en la primavera de ese ario 1633 en el hospital de apestados de San Luis. Se hab\u00eda contagiado por acoger en su cama a una enferma de peste, abandonada en la calle. Luisa eligi\u00f3 a Maria Joly, antigua sirvienta de la se\u00f1ora Goussault. Con permiso de esta, se hab\u00eda unido al grupo de Margarita Naseau. No ten\u00eda mucha cultura, pero era inteligente, trabajadora, responsable y de un car\u00e1cter en\u00e9rgico.<\/p>\n<p>Por fin, el 29 de noviembre de 1633, Luisa de Marillac, Maria Joly y otras dos o tres compa\u00f1eras iniciaron la primera comunidad de Hijas de la Caridad. Vicente de Pa\u00fal con la autoridad que le daba el arzobispo de Paris y la Santa Sede como fundador de la Congregaci\u00f3n de la Misi6n y de las Cofrad\u00edas de la Caridad, fund\u00f3 la \u00abCaridad de viudas y solteras de pueblo\u00bb. La compondr\u00edan pobres muchachas que no estuvieran atadas a padres, maridos o hijos peque\u00f1os. No se implantaba en ninguna parroquia, sino en el n\u00famero 4 de la calle Versalles, vivienda de la Se\u00f1orita Le Gras, en el arrabal de San V\u00edctor. Vicen\u00adte de Paul era su director y este nombro superiora a la se\u00f1orita Le Gras. Pertenec\u00edan al grupo de Caridades de Vicente de Paul, como la Caridad de cualquier parroquia, como igualmente pertenecer\u00e1 mas tarde la Caridad del Gran Hospital de Paris. Y, al igual que esta, la Caridad de la Se\u00f1orita Le Gras se desarroll\u00f3 con una impronta especial.<\/p>\n<p><em>El carisma vicenciano<\/em><\/p>\n<p>Seg\u00fan Gobillon y Abelly, fue San Vicente, y no Santa Luisa, quien pens\u00f3 reunir a las j\u00f3venes para hacer con ellas una Caridad. Es decir, que, seg\u00fan los bi\u00f3grafos, San Vicente es el verdadero fundador de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. No podemos aceptar a la ligera esta afirmaci\u00f3n; la cuesti\u00f3n es bastante m\u00e1s compleja. Pienso que debemos considerar a los dos santos fundadores, por igual, de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>No se puede dudar que para fundar la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad tanto Vicente de Paul como Luisa de Marillac recibieron un carisma divino: una experiencia de Dios que removi\u00f3 su conversi\u00f3n y los llevo a tomar conciencia de su vida; Vicente en 1609, cuando acusado de robo, encontr\u00f3 a Berulle y este lo inicio en la oraci\u00f3n; Luisa en 1607, cuando en el pensionado sinti\u00f3 la soledad y el abandono y se entreg\u00f3 a la oraci6n. La experiencia de Dios y la conversi\u00f3n trajeron una revelaci\u00f3n, en medio de una noche purificadora, que les trasmiti\u00f3 una misi\u00f3n: entregarse a los pobres. En los dos, se realiza un cambio de vida; en San Vicente, desde un ego\u00edsmo material, en Santa Luisa, desde un ego\u00edsmo espiritual. Todo arranca de la noche espiritual: Vicente se ofrece a los pobres para salir de aquella oscuridad sofocante, a Luisa Dios la saco de aquella oscuridad angustiosa para ofrecerla a los pobres. San Vicente comenz\u00f3 a realizarlo por s\u00ed mismo en Folleville y en Chatillon, Santa Luisa lo descubri\u00f3 a trav\u00e9s del santo en 1629.<\/p>\n<p>Los dos santos se convirtieron en personas carism\u00e1ticas. Propusieron a los dem\u00e1s su experiencia-revelaci\u00f3n y encontraron eco de seguimiento entre la gente, porque la misi\u00f3n constitu\u00eda una respuesta adecuada a una pregunta extendida sobre Ia injusticia de los hom\u00adbres y a una necesidad de salvar a los pobres.<\/p>\n<p>Los dos santos fueron personas con carisma de arrastre, porque el Esp\u00edritu de Dios comunico a ambos una capacidad extraordinaria para proponer a los cristianos nuevas v\u00edas sobre un modo nuevo de seguir a Jesucristo, porque dio a su palabra fuerza de arrastrar a la gente y la capacidad de activar las ilusiones de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El carisma fue del Esp\u00edritu Santo y ambos correspondieron con una vida ejemplar y una actividad desinteresada. M\u00e1s que su palabra, arrastraban sus personas y sus vidas. Muchas j\u00f3venes aceptaron el carisma de los dos santos y siguieron a Jesucristo tal como ellos lo propon\u00edan.<\/p>\n<p>Vicente de Paul y Luisa de Marillac fueron, por igual, fundadores de la Compa\u00f1\u00eda. Hubo un solo carisma en dos personas o, lo que es igual, los dos santos recibieron el mismo carisma divino en favor de la comunidad de pobres.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal reconoci\u00f3 su mismo carisma en la se\u00f1orita Le Gras y descubri\u00f3 la importancia callada de su dirigida en la creaci\u00f3n de esta nueva Caridad o Compa\u00f1\u00eda. Con \u00e9l, ella era su fundadora y ser\u00e1 su Directora. Luisa comprendi\u00f3 entonces el porqu\u00e9 de su estancia en aquel pensionado: entraba en el designio divino para su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Una organizaci\u00f3n incipiente<\/em><\/p>\n<p>La Cofrad\u00eda de la Caridad de viudas y solteras formar\u00eda parte del grupo de Caridades que tanto el arzobispo de Paris como el papa Urbano VIII hab\u00edan dado facultades para fundar a Vicente de Pa\u00fal y a los misioneros pa\u00fales (X, n\u00b0 113,135). Cuando muri\u00f3 la primera de las j\u00f3venes, Vicente piensa que deber\u00edan asistir al funeral, no solo las j\u00f3venes, sino tambi\u00e9n las oficialas de las Caridades. Si no acudieron fue por celebrarse el funeral demasiado pronto para aquellas se\u00f1oras (I, c.177). A pesar de todo, esta Caridad llevara una impronta especial, como luego la llevar\u00e1 la Caridad del Gran Hospital:<\/p>\n<p>Dentro de esta Caridad, formada por campesinas pobres, las j\u00f3venes pod\u00edan recibir una formaci\u00f3n personal, religiosa y t\u00e9cnica, de tal manera que se las capacitaba para desempe\u00f1ar dignamente un servicio material y espiritual con los pobres. La superiora, Luisa, pod\u00eda enviar a las muchachas a cualquier pueblo y cambiarlas o dejarlas vivir all\u00ed para que enseriaran el catecismo y dieran clases a las ni\u00f1as, pues su labor no se encerraba en los l\u00edmites de una parroquia.<\/p>\n<p>La ciudad de Paris seguramente no advirti\u00f3 el cambio realizado el 29 de noviembre. Aquellas chicas que atra\u00edan la curiosidad y la admiraci\u00f3n religiosa de las gentes, segu\u00edan atendiendo a los pobres enfermos, como antes, continuaban viviendo solas o con otra compa\u00f1era en una habitaci\u00f3n alquilada. Sin embargo, ellas se sintieron como otras personas, como si hubiesen entrado en otro mundo. La entrega a Dios era la esencia de esta nueva vida, as\u00ed como comprometerse a renunciar a formar una familia, y a poner en com\u00fan todas sus ganancias para vivir una pobreza desinteresa, obedeciendo a la superiora o a la compa\u00f1era de tumo \u2014vivir la castidad, pobreza y obediencia\u2014 era lo m\u00e1s costoso.<\/p>\n<p>Aunque trabajasen en parroquias distintas y pueblos lejanos, estaban centralizadas en una <em>Casa, <\/em>donde Vivian todas alg\u00fan tiempo al entrar en la cofrad\u00eda, y siempre encontrar\u00edan all\u00ed a Luisa de Marillac, para recibirlas, hablarles o consolarlas. La Casa era el lugar de formaci\u00f3n espiritual y humana y profesional de las j\u00f3venes. Era el hito de referencia. El n\u00famero 4 de la calle Versalles, la vivienda de Luisa, la Casa, era el distintivo caracter\u00edstico que materialmente las un\u00eda. Serv\u00eda de refugio, de escuela y hasta de seminario. La Casa les borraba la sensaci\u00f3n que pudieran tener de aislamiento o de soledad, y les daba seguridad. All\u00ed, se recog\u00edan en cualquier momento \u00e1spero. En la Casa, encontraban siempre a aquella mujer encantadora para acoger e inteligente para resolver sus problemas. Luisa daba seguridad y contento. Sacrificarse por sus hijas no le daba miedo.<\/p>\n<p>Hacia enero de 1634, el n\u00famero de chicas hab\u00eda aumentado y Luisa pens\u00f3 que era ya tiempo de redactar un Reglamento para organizar el grupo y un horario para distribuir la jornada. Se los envi\u00f3 a Vicente para que los examinara y viera si eran conformes a las conversaciones que hab\u00edan tenido los dos. Vicente tard\u00f3 en leerlos (I, c.182). Encontrando tiempo entre tantos quehaceres, Vicente pudo leer el Reglamento y el Orden del d\u00eda, y se los remiti\u00f3 a Luisa por el mes de mayo con escasas y peque\u00f1as correcciones, para que lo leyera a las j\u00f3venes ella misma o esperara a que volviera el de Beauvais (c.231). Luisa espero. La admiraci\u00f3n que sent\u00eda por el padre y director le imped\u00eda cometer el pecado de desaprovechar la oportunidad de escucharlo dirigi\u00e9ndose al grupo de una manera p\u00fablica y oficial. As\u00ed, comenzaron las famosas conferencias de San Vicente de Paul a las Hijas de la Caridad. En el mes de julio, Vicente explic\u00f3 a 12 muchachas en que consist\u00eda la nueva cofrad\u00eda y como deb\u00edan vivir. Se han perdido las dos primeras conferencias que explicaban el primer Reglamento que tuvieron las Hijas de la Caridad; solo se conserva la tercera, del 31 de julio de 1634, comentando el horario. Tambi\u00e9n, se conserva el Reglamento escrito por Luisa (E 31), aunque, sin duda alguna, el plan y las ideas pertenecen a los dos, fijados en las conversaciones que tuvieron a solas.<\/p>\n<p>Por este reglamento, podemos imaginarnos, no solo como quedo constituida la nueva cofrad\u00eda, sino tambi\u00e9n que pensaban los fundadores de aquellas j\u00f3venes pioneras en una curiosa aventura cristiana:<\/p>\n<p>Conociendo la poca cultura de las j\u00f3venes y el bajo rango social del que proven\u00edan, les puso como superiora y <em>oficialas <\/em>(consejeras) a tres se\u00f1oras de las otras Caridades, viudas o solteras de edad, especifica Luisa prudentemente. Comenz\u00f3 siendo superiora Luisa de Marillac, viuda perteneciente a la Caridad de San Nicol\u00e1s de Chardonnet, y como consejeras las se\u00f1oras Goussault y Polallion, ambas viudas de la nueva Caridad del Gran Hospital. En el futuro, las tres oficialas serian elegidas por todos los miembros de la cofrad\u00eda.<\/p>\n<p>Pero \u00fanicamente, la Superiora ten\u00eda obligaci\u00f3n de residir en la Casa. El primer compromiso serio de la superiora era recibir a las j\u00f3venes que deseaban pertenecer al grupo, rechazarlas o expulsarlas, as\u00ed como destinarlas de un lugar a otro. La segunda incumbencia era m\u00e1s comprometedora: dirigirlas en la espiritualidad y formarlas para el servicio. Tambi\u00e9n, \u00abtendr\u00e1n la direcci\u00f3n de las viudas\u00bb (consejeras), a\u00f1ade Vicente. \u00abEn una palabra, concluye, Luisa ser\u00e1 el alma que animara el cuerpo y lo har\u00e1 obrar seg\u00fan el designio de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Las <em>oficialas <\/em>o consejeras se ocupaban de las cuestiones econ\u00f3micas; una era tesorera y la otra ec\u00f3noma. Si lo deseaban, pod\u00edan vivir en <em>sus <\/em>casas particulares, pero ten\u00edan obligaci\u00f3n de observar este reglamento; ten\u00edan que ir, al menos, una vez al mes para dialogar sobre puntos del reglamento, y todos los arios har\u00edan los Ejercicios Espirituales en la Casa Central. \u00abAmaran a las j\u00f3venes, como a hijas de Jesucristo, estimula Luisa, y mirar\u00e1n a la superiora en Nuestro Se\u00f1or y a Nuestro Se\u00f1or en ella\u00bb. El peso de los pobres apretaba fuerte a los dos fundadores. Recordaban los viajes recientes de Luisa animando las Caridades y creando maestras para las ni\u00f1as. La experiencia hab\u00eda resultado provechosa y ped\u00eda continuaci\u00f3n. Y se les ocurri\u00f3 plasmar en el reglamento que la superiora, Luisa, podr\u00eda enviar a las oficialas, por orden del se\u00f1or Vicente, a visitar las Caridades de los pueblos.<\/p>\n<p>Da la impresi6n, por un lado, de que la nueva cofrad\u00eda es una de esas Caridades de cuyas se\u00f1oras, viudas o solteras mayores, se eleg\u00edan las autoridades, pero por otro, parece que solo la superiora quedaba integrada enteramente en el cuerpo de la nueva cofrad\u00eda, y las oficialas tan solo si resid\u00edan en la Casa.<\/p>\n<p>Como es de suponer, el reglamento se ocupa tambi\u00e9n de las j\u00f3venes que \u00abmiraran a las viudas (consejeras) como a sus se\u00f1oras y madres\u00bb. Ir\u00e1n a donde las envi\u00e9 la superiora, a la ciudad o al campo. En los pueblos, ense\u00f1aran a las mujeres de las Caridades a servir a los pobres enfermos, ense\u00f1aran a las ni\u00f1as de los pueblos y prepararan a otras j\u00f3venes para que puedan llevar la clase de las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac expuso ya unas l\u00edneas de la vida espiritual de sus j\u00f3venes: el fin, por el que todas ellas desean pertenecer a la nueva cofrad\u00eda, es \u00abhonrar a Nuestro Se\u00f1or, patr\u00f3n de la misma, y a la Santa Virgen, (e imitar) de alguna manera a las mujeres y j\u00f3venes del evangelio que segu\u00edan y suministraban las cocas necesarias a Nuestro Se\u00f1or y a los apostoles. Y haciendo esto, trabajar en su propia perfecciOn, en la salvacion de su familia y en la asistencia corporal y espiritual de los pobres enfermos\u00bb. Les inculca un espiritu que domine toda sus actuaciones: \u00abHonraran a la Santa Virgen viendola en las viudas (consejeras); obedecer\u00e1n a la superiora, viendo a Nuestro Se\u00f1or en ella y a ella en Nuestro Se\u00f1or. Termina con unas normas sencillas, que pueden parecernos rigurosas, pero de gran actualidad practica para entonces: \u00abNo saldr\u00e1n de su cuarto m\u00e1s que de dos en dos, en cuanto se pueda, para ir a la iglesia, por provisiones y a visitar solamente a los pobres enfermos; no permitir\u00e1n que los hombres entren en sus habitaciones; jam\u00e1s se detendr\u00e1n a hablar con nadie por el camino\u00bb.<\/p>\n<p>En estas tres sencillas normas, se jugaban todo el porvenir de la nueva cofrad\u00eda. Un desliz en esas normas, el menor escandalo o habladur\u00eda traer\u00eda de inmediato la supresi6n de las Hijas de la Caridad o, al menos, su inutilizaci\u00f3n para el servicio a los pobres.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os, Vicente de Paul mantuvo una duda: \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda la superiora de las Hijas de la Caridad? Todav\u00eda el 20 de noviembre de 1654, escrib\u00eda al P. Ozenne: \u00abEn cuanto a la dificultad que se hace de que ninguna de ellas (Hijas de la Caridad) ser\u00eda capaz de dirigir a las otras, le dir\u00e9, se\u00f1or, que durante mucho tiempo he pensado en ello y que he planteado la cuesti6n de saber qu\u00e9 direcci\u00f3n ser\u00eda la mejor, bien una de la misma Compa\u00f1\u00eda o bien (la superiora) de las Damas de la caridad o alguna de dichas Damas.<\/p>\n<p>Y bien, he visto dificultades en uno y en otro modo; el de una Hija de la Caridad, a causa de su inexperiencia, y en cuanto a las Damas en general, a causa de la diversidad de esp\u00edritus que se encuentran en ellas, porque no podr\u00e1 continuar el esp\u00edritu que Nuestro Se\u00f1or ha puesto en dicha Compa\u00f1\u00eda, por no haberlo recibido ella misma. De forma que\u2026 hemos cre\u00eddo conveniente elegir por pluralidad de votos a la que la Compa\u00f1\u00eda juzgue que es m\u00e1s indicada de entre ellas mismas\u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente, esta nueva Caridad, vuelvo a decir, pertenec\u00eda a la asociaci\u00f3n de Caridades que hab\u00eda fundado el se\u00f1or Vicente, como las Caridades de San Salvador o San Nicol\u00e1s de Chardonnet de Paris, y las de Chatillon, Folleville, Joigny, Montmirail y, m\u00e1s tarde, la del Gran Hospital de Paris. Pero as\u00ed, como la Caridad de Damas del Gran Hospital, sufri\u00f3 una diferenciaci\u00f3n peque\u00f1a: extensi\u00f3n supraparroquial de obras, personas y lugares, y la direcci\u00f3n directa de San Vicente; las diferencias de la Caridad de las j\u00f3venes fueron profundas: vida en com\u00fan, el fruto del trabajo se pon\u00eda tambi\u00e9n en com\u00fan y, sobre todo, eras campesinas que compon\u00edan la nueva Caridad eran conscientes de pertenecer a las Caridades, es verdad, pero todas ellas ten\u00edan tambi\u00e9n conciencia clara de una pertenencia m\u00e1s \u00edntima y m\u00e1s radical a la cofrad\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>As\u00ed, aparece en el proyecto de reglamento que escribi\u00f3 Luisa, y en \u00e9l se encierra tambi\u00e9n el embri\u00f3n de <em>un algo m\u00e1s <\/em>que una simple cofrad\u00eda de gente piadosa, buscado por los fundadores, sin que vieran por el momento que este <em>algo m\u00e1s <\/em>seria tanto como luego result\u00f3 La misma conclusi\u00f3n se saca leyendo las cartas entre los dos santos que van de verano de 1633 a verano de 1634. Sera la Providencia, a trav\u00e9s de los sucesos de la vida, la que determinar\u00e1 la evoluci\u00f3n y la naturaleza de lo que luego ser\u00e1 la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Comprendemos as\u00ed, que no eran palabras vac\u00edas de sentimiento, la admiraci\u00f3n de San Vicente, pasados los a\u00f1os, cuando atribula a Dios la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta esta manera de pensar, no sorprende el papel y la autoridad que desde los comienzos se da a Vicente de Pa\u00fal o al misionero que lo sustituya, anulando la presencia del p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>En el horario (E 30), se refleja la jornada de una Hija de la Caridad; es la historia de su vida diaria. Lo que m\u00e1s se admira del horario es el lugar tan preponderante que ocupa el servicio a los pobres y la formaci\u00f3n personal. La vida de piedad se determina en dos momentos puntuales: al amanecer y al anochecer. La jornada comienza a las cinco y me\u00addia (San Vicente la adelantar\u00e1 a las cinco). A las 6, la oraci\u00f3n, fundamental para una vida de servicio, y unos cuantos rezos no muy largos; luego el trabajo. No hab\u00eda desayuno, porque ning\u00fan pobre lo tomaba. Interrump\u00edan el trabajo para ir a Misa, y de nuevo el trabajo hasta las 12 en que com\u00edan (luego se adentrar\u00e1 a las 11&#8217;30); a la comida, le preced\u00eda un examen particular o evaluaci\u00f3n de una virtud espec\u00edfica, y la segu\u00eda la acci\u00f3n de gracias, recordando brevemente la resoluciones tomadas en la oraci6n de la ma\u00f1ana. Despu\u00e9s de la comida, se vuelve al trabajo, a la formaci\u00f3n personal o al catecismo hasta las 6 en que hacen la lectura espiritual, el examen y, a continuaci\u00f3n, la cena. Despu\u00e9s de la cena, llegaba uno de los momentos m\u00e1s importantes de la jornada y m\u00e1s deseado por las j\u00f3venes: la recreaci\u00f3n, de la que nadie se pod\u00eda eximir, a no ser por una necesidad urgente de los pobres. Era el lugar esperado para expansionarse, encontrarse, dialogar, participar y comunicarse. Si a\u00fan les quedaba algo de tiempo, lo empleaban a aprender. A las 9, llegaba el segundo momento fuerte para la piedad: un examen general o evaluaci\u00f3n del d\u00eda, una serie de rezos, y a las 10, a la cama. Al final, Luisa a\u00f1ade una nota para el director o superior Vicente: \u00abLas j\u00f3venes desear\u00edan comulgar en las fiestas y en los domingos alguna vez. Observan la pr\u00e1ctica de no ped\u00edrselo al confesor sin dec\u00edrmelo a m\u00ed, y yo me sirvo de esta ocasi\u00f3n para advertirlas de algunas faltas que no deben darse en personas que comulgan con frecuencia.<\/p>\n<p>\u00abNo guardan el silencio todav\u00eda\u00bb (San Vicente se lo impondr\u00e1 en la conferencia en la que explico el horario: desde el examen general, antes de acostarse, hasta despu\u00e9s de la oraci\u00f3n de la mariana) (IX,26).<\/p>\n<p>P. Benito Mart\u00ednez<\/p>\n<p>Editorial CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evoluci\u00f3n de las Caridades Aunque las Caridades estaban fundadas desde 1617, los dos cantos las van a perfeccionar, acomod\u00e1ndolas a la realidad concreta de las se\u00f1oras de Paris y a los pobres de la ciudad. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-de-la-caridad-2\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":387216,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-387215","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-de-la-caridad-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Evoluci\u00f3n de las Caridades Aunque las Caridades estaban fundadas desde 1617, los dos cantos las van a perfeccionar, acomod\u00e1ndolas a la realidad concreta de las se\u00f1oras de Paris y a los pobres de la ciudad. ... 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