{"id":387081,"date":"2016-02-29T08:38:20","date_gmt":"2016-02-29T07:38:20","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387081"},"modified":"2016-07-27T12:11:44","modified_gmt":"2016-07-27T10:11:44","slug":"la-diaspora-de-la-cm-espanola-tras-las-disoluciones-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-diaspora-de-la-cm-espanola-tras-las-disoluciones-del-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La di\u00e1spora de la CM espa\u00f1ola tras las disoluciones del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387072 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/LOGO-SEMINARIO-HISTORIA-2-color-300x300.jpg?resize=300%2C300\" alt=\"LOGO SEMINARIO HISTORIA 2 color\" width=\"300\" height=\"300\" \/>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El convulso siglo XIX supuso un antes y un despu\u00e9s a la desfasada sociedad espa\u00f1ola. La Iglesia no se qued\u00f3 al margen de los profundos cambios ocurridos y, como no pod\u00eda ser menos, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n sigui\u00f3 los mismos derroteros. En este sentido debemos afirmar que las dos \u201csupresiones\u201d en las que se vio envuelta posibilitaron (tras las amenazas correspondientes) un renacer que, con la perspectiva de los a\u00f1os, mejoraron notablemente las situaciones anteriores.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias m\u00e1s significativas del periodo es la \u201cdispersi\u00f3n\u201d de los misioneros. Los datos avalan la afirmaci\u00f3n de que m\u00e1s del 80% de los miembros de la Congregaci\u00f3n permanecieron fieles a la misma. De ellos, un porcentaje pr\u00f3ximo al 75% se integr\u00f3 en la Provincia de Espa\u00f1a. Sin embargo, un buen n\u00famero de ellos nunca regresaron y, de una u otra forma, fueron la base de la presencia o fortalecimiento de la Congregaci\u00f3n en otros pa\u00edses, sobre todo de habla hispana. A esta realidad dedicamos este breve art\u00edculo.<\/p>\n<p><strong>\u00a01.- El contexto sociopol\u00edtico (1834-1868)<\/strong><\/p>\n<p>Finalizada la I Guerra Carlista (1839), la Santa Sede no reconoce, en principio, a Isabel II y se niega a nombrar obispos para evitar actos que significasen reconocimiento de ninguno de los contendientes en la guerra civil.<\/p>\n<p>Pronto se iniciar\u00e1 por parte de los gobiernos liberales una pol\u00edtica claramente anticlerical. Entre las medidas tomadas, destacamos la supresi\u00f3n de \u00f3rdenes religiosas masculinas y reducci\u00f3n de las femeninas (11-10-1835), la declaraci\u00f3n de venta de todos los bienes religiosos (19-2-1836), la supresi\u00f3n de conventos, monasterios, etc\u2026 (8-3-1836) y la extinci\u00f3n de religiosos. Todo ello, m\u00e1s algunas matanzas de frailes en Madrid (17 julio 1834) y Barcelona (25 julio 1835) llevar\u00eda a la ruptura de relaciones diplom\u00e1ticas entre Espa\u00f1a y la Santa Sede (27 octubre de 1836) y al cierre de la Nunciatura (29 diciembre 1840). Esta ruptura elev\u00f3 la tensi\u00f3n a l\u00edmites insospechados.<\/p>\n<p>Hacia 1843 la organizaci\u00f3n de la Iglesia del siglo XVIII se hab\u00eda hundido bajo el peso de la reforma liberal. Las \u00f3rdenes religiosas masculinas hab\u00edan desaparecido, con pocas excepciones; muchas di\u00f3cesis no ten\u00edan obispo; los can\u00f3nigos se hab\u00edan reducido; el clero parroquial manten\u00eda sus efectivos (unos 25.000) gracias a la mano de obra de los ex-regulares\u2026 en definitiva, representaban un tercio del n\u00famero de sacerdotes registrado a finales de siglo.<\/p>\n<p>Isabel II, declarada mayor de edad, jura la Constituci\u00f3n de 1837. A partir del momento se tomar\u00e1n algunas medidas de franca ventaja para la Iglesia: suspensi\u00f3n de la venta de bienes del clero y monjas (26-6-1844), aprobaci\u00f3n de presupuesto para culto y clero (1-6-1845), autorizaci\u00f3n para volver al clero secular los bienes no enajenados\u2026. Las relaciones Iglesia-Estado se normalizan con la firma del Concordato de 1851<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> que es recibido con abierta hostilidad por los progresistas, con discreta reserva por los moderados y con tranquila aquiescencia por los cl\u00e9rigos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Acceden al poder los progresistas a trav\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1854. Con relaci\u00f3n a la Iglesia se suceden toda una serie de disposiciones de los diversos ministros de Gracia y Justicia con el fin de contener su influjo y limitar su campo de acci\u00f3n. Pascual Madoz, ministro de Hacienda, decreta, a su vez, el 1 de mayo de 1855 la segunda gran desamortizaci\u00f3n (que afect\u00f3 a bienes de religiosos, propiedades de instituciones educativas y de caridad y a tierras comunales de los municipios) cuya vigencia, con alguna interrupci\u00f3n, permaneci\u00f3 hasta 1895. A esta legislaci\u00f3n sigui\u00f3 el deterioro de las relaciones Iglesia-Estado y el abandono de la corte por parte del encargado de negocios papal.<\/p>\n<p>El censo de 1860 da cuenta de un clero secular de 42.765 individuos (unos 4.000 m\u00e1s que a principios de la d\u00e9cada de 1840) mientras los religiosos sumaban 1.638, distribuidos en 62 residencias. Aumentaron las matriculaciones en los seminarios y, entre el clero femenino, tanto de clausura como el dedicado a la asistencia social, comienzan a tener un peso espec\u00edfico las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal (aumentar\u00e1n de 887 a 1.657 entre 1854 y 1868).<\/p>\n<p>Derrocada Isabel II por la revoluci\u00f3n septembrina, es aprobada la Constituci\u00f3n de 1869. Determinadas decisiones gubernamentales empeoraron m\u00e1s aun las relaciones Iglesia-Estado, hasta el punto de quedar pr\u00e1cticamente cerradas ambas embajadas. El anticlericalismo popular marca, por otra parte, los primeros momentos de la revoluci\u00f3n. Igual situaci\u00f3n anticlerical se mostr\u00f3 en los pol\u00edticos asistentes a las Cortes que alcanz\u00f3 unos niveles nunca conocidos en Espa\u00f1a. Al excesivo clericalismo de la \u00e9poca anterior se respond\u00eda ahora con un no menos excesivo anticlericalismo, negando, incluso, a la Iglesia libertades que estaban en contradicci\u00f3n abierta con el mismo esp\u00edritu liberal.<\/p>\n<p>La batalla m\u00e1s dura se desarroll\u00f3 en torno a la pretensi\u00f3n del Gobierno de que los obispos y el clero prestasen juramento de fidelidad a la nueva Constituci\u00f3n. La negativa fue total y s\u00f3lo tras arduas negociaciones con la Santa Sede, que acab\u00f3 autoriz\u00e1ndolo, se logr\u00f3 que una m\u00ednima parte lo hiciese. El gobierno mantuvo, a pesar de todo, la obligatoriedad del juramento y priv\u00f3 al clero de ayuda econ\u00f3mica<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Tras la elecci\u00f3n y corto reinado de Amadeo de Saboya se proclama la I Rep\u00fablica (1873), con algunos sucesos turbulentos anticlericales. La idea, nunca llevada a la pr\u00e1ctica, de soluci\u00f3n al problema de la Iglesia parece clara a los republicanos: separaci\u00f3n de Iglesia y Estado. La opini\u00f3n eclesi\u00e1stica atac\u00f3 la propuesta de ley de separaci\u00f3n, pero por primera vez en la historia de la Iglesia espa\u00f1ola, \u00e9sta comenz\u00f3 tambi\u00e9n a cuestionarse la utilidad de su relaci\u00f3n tradicional con el Estado.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> El contexto de la CM en la Espa\u00f1a liberal<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En 1834 la Provincia de Espa\u00f1a se compon\u00eda de 8 casas (<strong>Madrid, Barcelona<\/strong><strong>, <strong>Palma de Mallorca<\/strong>, <strong>Guisona<\/strong>, <strong>Barbastro<\/strong>, <strong>Reus,<\/strong> <strong>Valencia<\/strong> <\/strong>y <strong>Badajoz)<\/strong><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, 96 Cl\u00e9rigos y 33 Hermanos. De la larga serie de medidas legales dictadas por los sucesivos gabinetes liberales de la \u00e9poca s\u00f3lo la m\u00e1s amplia y universal de ellas, la del 8 de marzo de 1836, se refer\u00eda expl\u00edcitamente a la C.M.. En aplicaci\u00f3n de los Decretos, el Estado se fue apoderando poco a poco de todas las casas<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. El caso de Palma es un tanto peculiar ya que suprimida y expropiada el 3 de mayo, en ella permaneci\u00f3 siempre alg\u00fan misionero<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>Sabemos el destino inmediato de los componentes de la provincia en 1835: <em>\u201cSesenta y uno, entre los que hay que contar a pr\u00e1cticamente todos los estudiantes y novicios, logr\u00f3 pasar al extranjero -es decir, Francia, salvo unos pocos que se dirigieron directamente a Italia- e instalarse en casas de la Congregaci\u00f3n: Montolieu, Carcasona, Toulouse, Cahors, Valfleury, Chalons sur Marne, Par\u00eds, Sarzana, Piacenza, T\u00edvoli, Monte Citorio\u2026 Treinta y siete, permanecieron en Espa\u00f1a. Pero a \u00e9stos es preciso clasificarlos en dos grandes grupos: diecis\u00e9is siguieron m\u00e1s o menos vinculados a casas -es el caso de Palma de Mallorca- u obras de la Congregaci\u00f3n, especialmente la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, como el grupo de cinco padres y hermanos de Madrid, capitaneados por el P. Codina. Y otros veintiuno o bien regresaron a sus domicilios familiares o se incorporaron a diversas di\u00f3cesis, en las que obtu\u00advieron curatos o beneficios. De veinte ignoramos por completo el paradero. Y dos, el hermano Campmolt y el P. Obiols murieron como resultado de los sucesos de Barcelona\u201d<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><em><strong>[7]<\/strong><\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Los seminaristas, finalizados sus estudios de Filosof\u00eda en Montolieu, bajo la direcci\u00f3n del P. Armengol, fueron a Par\u00eds (octubre de 1836) para estudiar all\u00ed Teolog\u00eda. Una vez ordenados de sacerdotes se repartieron por distintas casas de la Congregaci\u00f3n, especialmente por Italia y Estados Unidos<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. El grupo que permaneci\u00f3 en Espa\u00f1a, pasados los primeros momentos de la dispersi\u00f3n, trat\u00f3, dentro de lo posible, de reemprender la vida de comunidad y su actividad como Instituci\u00f3n tropezando, hasta 1844, con notorias dificultades.<\/p>\n<p>El comienzo de la d\u00e9cada moderada (1844) permite la llegada a Espa\u00f1a del P. Codina con el objetivo de lograr la restauraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n, aprovechando sobre todo la protecci\u00f3n que dispensan los diversos Gobiernos a las Hijas de la Caridad. De entonces datan algunas actividades comunitarias (bien que como sacerdotes seculares) que les llevan a estar empleados en los Seminarios de L\u00e9rida, Tarragona y Toledo y ser solicitados en los de Tarazona y Solsona<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Los tr\u00e1mites del P. Codina finalizar\u00e1n a finales de 1847 porque fue elevado, tras varios meses de \u201ctira y afloja\u201d, a la dignidad de Obispo de Canarias a donde lleg\u00f3 el 14 de marzo de 1848.<\/p>\n<p>El Superior General nombrar\u00e1 Visitador, a comienzos de Noviembre de 1847, al P. Ignacio Santasusana con dos encomiendas: la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad (de las que es Director General) y el reconocimiento de la Congregaci\u00f3n. La problem\u00e1tica de la posible \u201crestauraci\u00f3n\u201d saca a flote dos conflictos: la necesidad de \u201cretornar\u201d los misioneros del exilio y la \u201cdependencia\u201d del Superior General.<\/p>\n<p>La primera luz que se ve para el reconocimiento de la C.M. la encontramos en el Concordato entre el Estado Espa\u00f1ol y la Santa Sede firmado el 16 de Marzo de 1851. No obstante, el reconocimiento de la C.M. s\u00f3lo se verific\u00f3 el 23 de Julio de 1852, fecha en la que un Real Decreto declaraba, a trav\u00e9s de sus trece art\u00edculos, no s\u00f3lo restablecida la Instituci\u00f3n sino que regulaba las condiciones econ\u00f3micas y de personal por las que deb\u00eda regirse<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>A partir de este momento se inicia un lento proceso de recuperaci\u00f3n del personal y de habilitaci\u00f3n de nuevas casas. De las ocho residencias que ten\u00eda la C.M. antes de 1836 solamente recuper\u00f3 las de <strong>Badajoz<\/strong> y<strong> <strong>Palma. <\/strong><\/strong>Sin embargo, bajo la protecci\u00f3n del Gobierno se abrieron, a partir de este momento, nuevas perspectivas no s\u00f3lo en las colonias (Seminarios Conciliares en <strong>Filipinas<\/strong> y <strong>Cuba<\/strong> adem\u00e1s de la Direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad) sino tambi\u00e9n en la metr\u00f3poli (Vitoria)<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>El conflicto entre los PP. \u00c9tienne (Superior General) y Armengol (Visitador)<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> vino a enturbiar el progreso de la Instituci\u00f3n que acab\u00f3 con la disoluci\u00f3n de la Provincia de Espa\u00f1a, el cierre de su noviciado y la destituci\u00f3n del P. Buenaventura Armengol (posteriormente expulsado de la C.M., junto con algunos otros misioneros de gran val\u00eda, entre los que se encuentra el P. Juli\u00e1n Gonz\u00e1lez de Soto).<\/p>\n<p>En 1867 se vuelve a <strong>Barcelona<\/strong> y se establecen en Arenas de San Pedro (\u00c1vila) y Teruel. Mayor significaci\u00f3n tiene, en este sentido, su proyecci\u00f3n exterior. La atenci\u00f3n a las Hijas de la Caridad ser\u00e1 el motivo que impulse los nuevos establecimientos de <strong>M\u00e9xico<\/strong> (1844), <strong>Cuba<\/strong> (1847) y <strong>Filipinas<\/strong> (1862) aunque, una vez all\u00ed, se encargar\u00e1n de la atenci\u00f3n de los Seminarios y del ejercicio de las Misiones. Seg\u00fan el Cat\u00e1logo General de la Congregaci\u00f3n de 1868 dispon\u00eda la Provincia espa\u00f1ola de diez casas (de ellas, una en Cuba y tres en Filipinas). En Espa\u00f1a eran: <strong>Madrid, Badajoz,<\/strong><strong> <strong>Arenas de San Pedro<\/strong>, <strong>Barcelona<\/strong>, <strong>Palma de Mallorca<\/strong> <\/strong>y<strong> <strong>Teruel<\/strong><\/strong>. Fuera de Espa\u00f1a: en <strong>La Habana-Cuba, <\/strong>en<strong> <strong>Manila-Filipinas<\/strong>, <\/strong>en<strong> <strong>Nueva C\u00e1ceres-Filipinas<\/strong> <\/strong>y en<strong> <strong>Ceb\u00fa-Filipinas<\/strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Todo este resurgimiento se vino abajo, sin embargo, con la Revoluci\u00f3n de Septiembre de 1868. Por Decreto del 22 de Octubre fueron disueltas las \u00d3rdenes Religiosas y suspendido el pago concordado para los Seminarios. De esta situaci\u00f3n qued\u00f3 a flote, de nuevo, la casa de Palma de Mallorca. El resto de casas se mantuvo como pudo aunque la Congregaci\u00f3n estaba suprimida.<\/p>\n<p>Los estudiantes y novicios, junto con algunos sacerdotes y Hermanos Coadjutores, huyeron a Francia el d\u00eda 19 de octubre y se establecieron, tras pasar por Dax, en el Berceau, que aun no estaba terminado. La guerra franco-prusiana (1870-1871) oblig\u00f3 a la comunidad de misioneros franceses de Par\u00eds a refugiarse tambi\u00e9n en esta casa y, como consecuencia, los espa\u00f1oles tuvieron que abandonarla. Los novicios y estudiantes m\u00e1s j\u00f3venes volver\u00edan a Espa\u00f1a (algunos de ellos a sus casas) y los reci\u00e9n ordenados o pr\u00f3ximos a ordenarse acabar\u00edan en Cuba y Filipinas.<\/p>\n<p>El grupo de quienes traspasaron la frontera franco-espa\u00f1ola (con los PP. Eladio y Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz al frente) se dividi\u00f3 en dos subgrupos. El P. Eladio con los novicios se refugi\u00f3 en <strong>Murgu\u00eda<\/strong> (\u00c1lava), en tanto su hermano su dirigi\u00f3 a <strong>Burgos<\/strong> con los estudiantes. Expulsados de aqu\u00ed se refugiaron en <strong>Elizondo <\/strong>(Navarra). Aqu\u00ed permanecieron desde abril de 1874 hasta comienzos de 1876, momento en el que el P. Maller les hizo ir hacia <strong>\u00c1vila<\/strong> y, de aqu\u00ed, a <strong>Madrid<\/strong>. El 1 de septiembre de 1869 quedar\u00e1 establecida la Congregaci\u00f3n en el Santuario de Los Milagros (Orense) <a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. El tercero de los grupos sali\u00f3 para <strong>Cuba.<\/strong> A <strong>Puerto Rico <\/strong>pasar\u00e1n desde Cuba los primeros misioneros en junio de 1873.<\/p>\n<p><strong>\u00a03.- La di\u00e1spora<\/strong><\/p>\n<p>Tras la disoluci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a de 1835, el grupo que se fue al exilio acab\u00f3 en <strong>Italia<\/strong> (PP. Juan Vilera, Ram\u00f3n Sanz, Juan Costa, Juan Bautista Figuerola, Francisco Soley, Mauricio Sampere, Mariano Igu\u00e9s y Melchor Igu\u00e9s), <strong>Francia<\/strong> (PP. Jos\u00e9 Escarr\u00e1, Buenaventura Codina, Jos\u00e9 Cerd\u00e1, Juli\u00e1n Gonz\u00e1lez, Benito Cardona, Jos\u00e9 Puig, Manuel F\u00e1bregas, Francisco Soley, Pablo Planas, Carlos Roca y Miguel Gros), <strong>Estados Unidos<\/strong> (a donde fueron a parar, una vez ordenados de sacerdotes en Francia, los PP. Jer\u00f3nimo Cerc\u00f3s, Juan Masnou (futuro Visitador), Eudaldo Estany, Miguel Calvo, Juan Llevar\u00eda, Joaqu\u00edn Alabau, Tadeo Amat, Miguel Dom\u00e9nech, Rom\u00e1n Pascual y Joaqu\u00edn Maller junto con otros veteranos y algunos Hermanos), <strong>M\u00e9xico<\/strong> (PP. Buenaventura Armengol y Ram\u00f3n Sanz), <strong>Cuba<\/strong> (PP. Francisco Bosch y Ram\u00f3n Vila) y otros lugares m\u00e1s dispersos (PP. Ram\u00f3n Vives y Juan Domingo a <strong>Argel<\/strong>; P. Arnaldo Senpau a <strong>China<\/strong>; PP. Francisco Amaya y Jose M\u00aa. Box\u00f3 a <strong>Oriente<\/strong>). En este breve art\u00edculo nos centraremos en los lugares m\u00e1s significativos: M\u00e9xico, Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>3.1. M\u00c9XICO<\/strong><\/p>\n<p>A <strong>Ciudad de M\u00e9xico<\/strong> llegan los primeros misioneros Pa\u00fales el 15 de noviembre 1844<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Hab\u00edan desembarcado en Veracruz el 4 de noviembre. Son los PP. Buenaventura Armengol y Ram\u00f3n Sanz<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, acompa\u00f1antes y Directores de las Hijas de la Caridad que van all\u00ed a establecerse a petici\u00f3n de algunas personas (D\u00f1a. Ana G\u00f3mez de la Cortina, D\u00f1a. Faustina y D\u00f1a. Julia Fagoaga, D. Manuel Andrade y D. Cirilo G\u00f3mez) de la reci\u00e9n creada Rep\u00fablica. Vivir\u00e1n en una de las casas de la Condesa de la Cortina. Aqu\u00ed permanecieron hasta el 15 de febrero de 1846 en que se trasladaron a una casa alquilada, perteneciente al Hospital de San Juan de Dios, junto con el Hermano Blas Fort\u00fan llegado de Par\u00eds el a\u00f1o anterior. No pudieron aceptar, por ser pocos, el ofrecimiento que se les hac\u00eda de atender la Iglesia del Esp\u00edritu Santo y la casa contigua.<\/p>\n<p>A pesar del motivo de su presencia pronto se dieron los pasos para fundar una provincia vicenciana, lo que se consigui\u00f3 con el decreto del Presidente de la naci\u00f3n Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Herrera el 23 de junio de 1845. Posteriormente llegaron las autorizaciones del arzobispo de M\u00e9xico y del Superior General (P. Etienne). Con el mismo Decreto se constituye, en la pr\u00e1ctica, la Provincia can\u00f3nica de M\u00e9xico teniendo en cuenta la peculiar situaci\u00f3n en que viven los misioneros espa\u00f1oles (exiliados). La Provincia depender\u00e1 directamente del Superior General y se encargar\u00e1 de buscar mano de obra de m\u00faltiples formas (levas en Espa\u00f1a de misioneros, aspirantes o, simplemente, j\u00f3venes\u2026 promoci\u00f3n vocacional en M\u00e9xico\u2026). El 10 de septiembre de 1845 es admitida incondicional y definitivamente en la Rep\u00fablica<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>En los tres a\u00f1os siguientes llegaron cinco sacerdotes y tres hermanos. En 1850, tras la Asamblea General del a\u00f1o anterior, el P. Armengol lleg\u00f3 de Espa\u00f1a con 20 Hijas de la Caridad, tres sacerdotes, tres novicios y cuatro hermanos, mas otro espa\u00f1ol que llega de los Estados Unidos. En el mes de Julio de 1851 lleg\u00f3 un grupo de 13 novicios aunque solo terminaron 3 para sacerdotes (Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, F\u00e9lix Mariscal y Jos\u00e9 Recoder) y otros cuatro para Hermanos (Juan Bernils, Jos\u00e9 Clap\u00e9s, Jos\u00e9 Dur\u00e1n y Jacinto Rios). Posteriormente se incorporaron otros, varios de ellos mexicanos.<\/p>\n<p>Una de sus tareas primarias, junto a la atenci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, fue el de la prensa cat\u00f3lica. A trav\u00e9s de esta actividad pretend\u00eda el P. Armengol obtener alg\u00fan rendimiento econ\u00f3mico y, sobre todo, expandir el catolicismo en medio de una vor\u00e1gine de peri\u00f3dicos violentamente contrarios. Los peri\u00f3dicos que se editaron fueron \u201cEl Cat\u00f3lico\u201d (1845-1847) y \u201cLa Voz de la Religi\u00f3n\u201d (1848-1853). Junto a esta \u201cprensa\u201d se embarcaron en la publicaci\u00f3n de la Biblioteca Cat\u00f3lica. Aparecieron nueve vol\u00famenes<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>La Casa de <strong>Puebla de los \u00c1ngeles<\/strong> se ubic\u00f3 en el Convento de Bel\u00e9n del que se tom\u00f3 posesi\u00f3n en noviembre de 1846. El objeto de la llegada fue la atenci\u00f3n al Seminario Clerical. Al no concretarse este destino los misioneros pasaron a ocupar un edificio en la calle del Tecajete, 1 quedando en la casa desde el 12 de septiembre de 1853 con el cargo de salir de misiones, dar Ejercicios y Retiros a los eclesi\u00e1sticos y atender el culto en la iglesia contigua.<\/p>\n<p>En el Consejo General de la Congregaci\u00f3n de 14 de abril de 1846 se nombra al P. Buenaventura Armengol primer Visitador de la Provincia Mexicana aunque el Consejo Provincial no se pudo constituir formalmente hasta 1850. El 10 de agosto de 1847 se trasladaron a \u201cLas Bonitas\u201d (Ciudad de M\u00e9xico) a un departamento enteramente separado de las Hermanas. Aqu\u00ed se ubic\u00f3 el Seminario interno (iniciado en Puebla) en 1848 y el 3 de junio de 1853 se inaugur\u00f3 la magn\u00edfica iglesia de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os antes, 22 de abril de 1847, se hicieron cargo del Seminario de Nuestra Se\u00f1ora de la Luz (<strong>Le\u00f3n de los Aldamas<\/strong>). El primer Rector fue el P. Ram\u00f3n Sanz. El Seminario fue confiado a la Congregaci\u00f3n por sugerencia de Don Ignacio Aguado, sacerdote. Las bases fueron firmadas por los PP. Armengol y Sanz, Don Aguado y el Obispo Portugal. Se entreg\u00f3 a la Congregaci\u00f3n el ya peque\u00f1o \u201cColegio Seminario de Nuestra Se\u00f1ora de la Luz\u201d. La casa para el Seminario y la Comunidad fue al Convento Franciscano con sus propiedades adyacentes y el templo de San Sebasti\u00e1n. Como sucursal del Seminario de Morelia, conced\u00eda grados de Bachiller en Filosof\u00eda, Teolog\u00eda y Jurisprudencia, que, en 1850, son reconocidos por la Universidad Pontificia de M\u00e9xico. En julio de 1857, concluido el a\u00f1o escolar, dej\u00f3 la Congregaci\u00f3n el Colegio, permaneciendo algunos misioneros en la ciudad ejercitando sus ministerios y algunas misiones populares.<\/p>\n<p>Al poco de lograr licencia can\u00f3nica para establecerse debieron abandonar la casa de Las Bonitas, a instancias del gobierno, y establecerse en el convento del Espiritusanto (5 julio de 1854), en la calle de Isabel la Cat\u00f3lica. Fue esta la primera fundaci\u00f3n firme de la Congregaci\u00f3n en M\u00e9xico. A ella se traslad\u00f3 el primer Consejo Provincial del que se tiene noticia constituido en 1850. Lo integraban los PP. Buenaventura Armengol (Visitador), Ram\u00f3n Sanz (Asistente), Figuerola (subasistente), Juan Boquet, director del Seminario Interno) y Juan Serreta (Ec\u00f3nomo). A esta nueva casa se traslad\u00f3 tambi\u00e9n el Seminario Interno o Noviciado. Se dedicaban a la atenci\u00f3n del templo, a dar clase a los estudiantes novicios y te\u00f3logos, a dirigir el retiro mensual a los sacerdotes y Conferencias de San Vicente, a dar ejercicios de diez d\u00edas a los ordenandos, a salir a las haciendas \u201ca modo de misi\u00f3n\u201d y, sobre todo, a las misiones populares.<\/p>\n<p>En 1853 (el 30 de julio se hizo la entrega formal) abrieron en <strong>P\u00e1tzcuaro<\/strong> un Seminario menor (antiguo Colegio de Jesuitas), impulsado por el Obispo de Michoac\u00e1n, Sr. Mungu\u00eda, animado por el buen funcionamiento del Seminario de Le\u00f3n. El primer Rector fue el P. Mauricio Sampera, veterano del Seminario de Macerata en Italia. Junto a \u00e9l, llegaron los PP. Jaime Serra y Pedro Saban\u00e9s, acompa\u00f1ados de dos Hermanos Coadjutores. Le sucedieron en el rectorado los PP. Agust\u00edn Torres y Jorge Recolons.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1856 contaba la Provincia con cuatro casas (M\u00e9xico, Puebla, Le\u00f3n y P\u00e1tzcuaro), 16 sacerdotes, 19 Hermanos y 12 estudiantes. Incautados templo y convento del Esp\u00edritu Santo, en 1867, se traslada la Casa Central a la Iglesia de San Lorenzo y finalmente, en 1904, a la casa aleda\u00f1a a la Iglesia de la Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>A finales de julio de 1857 se cierra el Colegio-Seminario de Le\u00f3n por serias discrepancias con el Gobernador. A pesar de la intenci\u00f3n de dejar la Iglesia aneja no lo consinti\u00f3 el Sr. Obispo. Para atenderla se quedaron en Le\u00f3n los PP. Juan Serreta, Luis Castillo e Isidoro Hern\u00e1ndez, el subdi\u00e1cono Perfecto Am\u00e9zquita y los Hermanos Juan Marim\u00f3n y M\u00e1ximo Reyes. El cierre de este Colegio motiv\u00f3 que el sr. Obispo, Mons. Mungu\u00eda, ofreciese a la Congregaci\u00f3n el Seminario Clerical que funcionaba (no a su gusto) desde hac\u00eda a\u00f1o y medio en <strong>Morelia<\/strong>. Tras la aprobaci\u00f3n del Superior General, se comunic\u00f3 al sr. Obispo la aceptaci\u00f3n. La Comunidad primera la formaban los PP. Agust\u00edn Torres (Superior), Luis Castillo, Jos\u00e9 Recoder, Ignacio Garc\u00eda (Cl\u00e9rigo) y los Hermanos Jer\u00f3nimo Cortadillas y Manuel Mart\u00ednez. El plan de Estudios comprend\u00eda lo m\u00e1s esencial de la Teolog\u00eda Dogm\u00e1tica y Moral, el curso apolog\u00e9tico de Religi\u00f3n revelada, la Historia Eclesi\u00e1stica, los Ritos y Ceremonias de las funciones eclesi\u00e1sticas y los conocimientos pr\u00e1cticos para la administraci\u00f3n de los Sacramentos.<\/p>\n<p>El 28 de diciembre de 1858 la autoridad civil de P\u00e1tzcuaro y Morelia desterr\u00f3 a los misioneros y se incaut\u00f3 de sus bienes<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Parece que la causa no fue otra sino las ideas de nacionalizaci\u00f3n de bienes eclesi\u00e1sticos, decretada despu\u00e9s en Veracruz el 12 de julio de 1859. El Colegio de P\u00e1tzcuaro fue destinado a ser establecimiento de ense\u00f1anza nacional y el Clerical de Morelia sirvi\u00f3 de fundici\u00f3n de ca\u00f1ones. El cierre de este \u00faltimo motiv\u00f3 la apertura del abandonado dos a\u00f1os antes en Le\u00f3n pero reduci\u00e9ndolo solamente a las clases de latinidad y filosof\u00eda dada la escasez de recursos con los que se contaba. Las sucesivas incursiones de \u201csublevados\u201d hicieron la vida cuasi-imposible y, a duras penas, pudieron finalizarse los dos cursos inmediatos. En diciembre de 1860 tuvieron que abandonar, de nuevo, Le\u00f3n por la ocupaci\u00f3n que del mismo hizo el General Doblado.<\/p>\n<p>En este mismo a\u00f1o de 1860 aceptaron las fundaciones de <strong>Monterrey<\/strong> (PP. Juan Serrata, Luis Castillo, Jos\u00e9 Vilaseca y Jos\u00e9 Relats y el Hermano Manuel Mart\u00ednez que pronto se har\u00e1n cargo del Seminario diocesano; este Seminario lo dej\u00f3 la Congregaci\u00f3n en diciembre de 1901 para volver a \u00e9l en 1908), <strong>Saltillo<\/strong> (PP. Antonino Learreta, Ignacio Garc\u00eda y Fernando Torres junto con el Hermano Serapio Palomo; la casa fue dejada en febrero de 1883) y <strong>Guadalajara<\/strong> (PP. Agust\u00edn Torres, Gabriel Puvill y Benito Valde y los Hermanos Antonio Gall\u00ed y Jos\u00e9 Clap\u00e9s) donde se establecen en el antiguo Convento de San Juan de Dios. Tampoco en esta ciudad se vieron libres de peligros y, al poco, les quitaron la casa en la que viv\u00edan y se establecieron en la ciudad como simples capellanes de las Hermanas. Las funciones de estas tres casas son similares: atenci\u00f3n a las Hijas de la Caridad (si no las hay, se fundan), atenci\u00f3n a la formaci\u00f3n del clero y misiones populares.<\/p>\n<p>La convulsa vida pol\u00edtica que vivi\u00f3 la Rep\u00fablica mexicana incidi\u00f3 profundamente en el desarrollo de las comunidades, hasta el punto de quedar desmantelada (el 22 de octubre de 1861 el Congreso decreta la supresi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n) y mantenerse los misioneros de su trabajo como capellanes de las Hijas de la Caridad. La distribuci\u00f3n de los misioneros en la capital en agosto de 1863 era la siguiente: <em>\u201ccuatro de nuestros sacerdotes con tres Hermanos viven en la casa del Capell\u00e1n de San Juan de Dios, sin m\u00e1s renta que la insignificante de la capellan\u00eda; dos sacerdotes, un joven y dos Hermanos en un entresuelo de la Casa Central de las Hijas de la Caridad, y otro sacerdote con dos Hermanos en la Casa de las Locas. Las limosnas de las misas cubr\u00edan la mayor parte de sus necesidades. Un a\u00f1o despu\u00e9s se hallaban distribuidos m\u00e1s o menos del mismo modo\u201d<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Al disolverse por vez segunda el Colegio de Le\u00f3n (1860), el P. Jos\u00e9 Am\u00e9zquita se dirigi\u00f3 a <strong>Guanajuato<\/strong> para atender a las Hijas de la Caridad. Al poco (1864) abri\u00f3 un Colegio en toda regla el cual, ante las presiones del Colegio estatal, fue trasladado a <strong>Valenciana<\/strong> (1868) para volver a asentarlo en Guanajuato en 1875. Al ser elevado el P. Am\u00e9zquita al orden episcopal fue abandonado en 1887. El seminario de <strong>Jalapa<\/strong> (1864-1878) fue confiado a la Congregaci\u00f3n por parte de Mons. Francisco de Paula Su\u00e1rez. Fueron sus iniciadores los PP. Antonio Learreta, Jorge Recolons y Braulio Guerra. Por algunos problemas de organizaci\u00f3n y las aspiraciones de algunos can\u00f3nigos por hacerse cargo del mismo, se retiraron los misioneros en 1878.<\/p>\n<p><strong>3.2. <\/strong><strong>CUBA<\/strong><\/p>\n<p>La llegada a M\u00e9xico, en 1844, de las primeras Hijas de la Caridad (junto a los correspondientes misioneros Pa\u00fales) motiv\u00f3 el deseo de las autoridades de Cuba de llevarlas a la isla (aun provincia espa\u00f1ola de ultramar). La orden gubernamental que recibe el P. Buenaventura Codina, Director de entonces, dice: \u201c<em>Su Majestad se ha servido resolver que, por el Director General del Noviciado de las Hijas de la Caridad, se destinen a la Casa Maternidad de La Habana seis Hermanas del mismo Instituto, sin perjuicio de la preferencia que merecen los establecimientos de beneficencia a quienes antes de ahora les est\u00e1 hecha igual concesi\u00f3n. Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os. Madrid, 7 de octubre de 1845<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A tenor de la orden anterior se embarcan para Cuba<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> los PP. Francisco Bosch y Ram\u00f3n Vila el 4 de diciembre de 1846 acompa\u00f1ando a la primera expedici\u00f3n de cuatro Hijas de la Caridad. Llegan a La Habana el 18 de enero del a\u00f1o siguiente. El 28 de diciembre de 1850, muerto el P. Vila, llega el P. Pablo Planas, junto con el Arzobispo Claret y dieciocho Hermanas.<\/p>\n<p>La instalaci\u00f3n de los Pa\u00fales tambi\u00e9n se debe a una Real C\u00e9dula de 26 de noviembre de 1852 en la que se dispone que<em> \u201cconsiderando los servicios que desde su fundaci\u00f3n han prestado a la Iglesia los cl\u00e9rigos de San Vicente de Pa\u00fal y la obligaci\u00f3n que est\u00e1n por su regla no s\u00f3lo de consagrarse a la ense\u00f1anza religiosa de los que se destinan al sagrado ministerio, sino el de ocuparse en las Misiones y otros cargos que tengan por conveniente confiarles los Prelados de las di\u00f3cesis en que se hallen establecidos, he dispuesto que se erijan dos casas de esta Orden, una en la Ciudad de Santiago de Cuba y otra en esa de La Habana, en alguno de los conventos suprimidos \u2026, siendo obligaci\u00f3n de los Misioneros que en ellas se establezcan, encargarse de la ense\u00f1anza, r\u00e9gimen y disciplina de los Seminarios Conciliares\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><strong>[21]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Sin embargo, no se establecieron en <strong>La Habana<\/strong> hasta finales de 1862 una vez que el Superior General aprob\u00f3 que esta \u201cfundaci\u00f3n\u201d formase parte de la Provincia de Espa\u00f1a. Mucho tuvo que ver para esta llegada de los misioneros a Cuba la insistencia del Obispo Antonio Mar\u00eda Claret.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de M\u00e9xico de 1862 atrajo a Cuba a los PP. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, Joaqu\u00edn Alabau, Joaqu\u00edn Pi\u00f1ol, Ignacio Rocha y Eduardo Monta\u00f1o. Habitaron la casa n\u00famero 338 en la Calzada de San L\u00e1zaro. En diciembre del a\u00f1o 1862 el P. Vilad\u00e1s, en nombre de los misioneros, elev\u00f3 al sr. Obispo un oficio en el que se cita la Real C\u00e9dula y los imponderables que hasta el momento han hecho imposible el fiel cumplimiento de la misma. <em>\u201cPor fortuna, <\/em>sigue el oficio,<em> estos inconvenientes han sido completamente removidos y ya se encuentran en esta ciudad desde hace pocos d\u00edas, y reunidos en una casa situada en la Calzada de San L\u00e1zaro y marcada con el n\u00famero 338, cuatro Sacerdotes de San Vicente de Pa\u00fal, los cuales, precedidos por m\u00ed, como su leg\u00edtimo Superior, est\u00e1n dispuestos a dar principio al cumplimiento de la ya mencionada disposici\u00f3n soberana [\u2026]. Ahora V.E.I\u2026.se dignar\u00e1 resolver de acuerdo, si lo cree necesario, con las autoridades civiles correspondientes, los objetos caritativos se\u00f1alados en la citada Real C\u00e9dula, a cuyo desempe\u00f1o habr\u00e1n de dedicarse los Sacerdotes que tengo a mi disposici\u00f3n\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Por de pronto pasaron a las habitaciones de los capellanes de la Beneficencia y de San L\u00e1zaro, cuyas capellan\u00edas atend\u00edan. A comienzos del a\u00f1o 1863 llegaron los PP. Juan Masnou (de M\u00e9xico) y Fco. Javier Saquemet (de Estados Unidos). El 10 de junio de 1863 el P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, como Superior y con la benevolencia del sr. Obispo (que les ofreci\u00f3 eligiesen como residencia los conventos de La Merced, Santo Domingo o San Felipe), tom\u00f3 posesi\u00f3n del convento de San Ram\u00f3n<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a> situado en la calle La Merced donde los misioneros se instalaron solemnemente el 19 de julio de 1863 y que, dado su estado, debieron proceder a su limpieza y orden. La primera Comunidad la forman los PP. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, Juan Masnou, Joaqu\u00edn Alabau, Javier Saquemet, Joaqu\u00edn Pi\u00f1ol, Ignacio Rocha y Eduardo Monta\u00f1o. Para inaugurar el templo, que hubo de finalizarse en gran parte, se dio una gran misi\u00f3n. Corr\u00eda el a\u00f1o de 1867 y las obras comenzaron en 1865. A partir de este momento la actividad de las misiones cubri\u00f3 todo su trabajo. Esta situaci\u00f3n dur\u00f3 hasta 1895.<\/p>\n<p>El 18 de noviembre de 1863 llegaron de Espa\u00f1a los PP. Faustino Marcos, Ram\u00f3n G\u00fcel y Juan Urrez, con el Hermano Vicente Moreno en tanto que algunos de los fundadores de La Merced volvieron a M\u00e9xico en 1864. Pronto iniciaron sus principales trabajos: el servicio a la Iglesia, las misiones populares y la atenci\u00f3n a las Hijas de la Caridad que regentaban la Beneficencia, San Juan de Dios, Hospital Militar, Hospital de Paula, Colegio de San Francisco de Sales, Colegio de Santa Isabel y Hospital de Guanabacoa.<\/p>\n<p>Relacionado con las Hijas de la Caridad se desarrolla un curioso conflicto en los a\u00f1os 1857-1863 por cuanto su Director, P. Francisco Bosch (por mandato del Superior General, P. Etienne), las transform\u00f3 en provincia francesa (h\u00e1bito franc\u00e9s y el poder en manos de un grupo de Hermanas llegadas de Francia). La intervenci\u00f3n del P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, nombrado nuevo Director, hizo que las Hermanas francesas, por orden de la Superiora General salieran hacia Guatemala y Veracruz. Este hecho provoc\u00f3 que en los a\u00f1os 1857-1863 ninguna Hija de la Caridad espa\u00f1ola llegase a tierra cubana. El 30 de julio de 1864 sali\u00f3 el P. Vilad\u00e1s para la Pen\u00ednsula volviendo el 4 de noviembre acompa\u00f1ado de dos estudiantes (Fausto Alejos y Domingo Lamolle) y dos Hermanos (Tom\u00e1s Estevil y Telesforo Gonz\u00e1lez), juntamente con cuarenta y ocho Hijas de la Caridad. Poco antes, en 1863, obtienen la erecci\u00f3n can\u00f3nica.<\/p>\n<p>En 1869 con motivo de la expulsi\u00f3n de los religiosos de Espa\u00f1a, provocada por los excesos revolucionarios de la \u201cseptembrina\u201d, lleg\u00f3 a Cuba un numeroso grupo de misioneros. Lo compon\u00edan los PP. Pedro S\u00e1inz, Francisco Robles, Eduardo Atienza, Leonardo Villanueva, Gabino L\u00f3pez, Guillermo Vila, Juan Madrid, Cipriano Rojas, Juan Espinosa y Daniel Mej\u00eda (este \u00faltimo ordenado en La Habana en 1873).<\/p>\n<p>Como se ha indicado, las misiones populares ocuparon un no peque\u00f1o tiempo a los misioneros: la primera de ellas la dan los PP. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s y Fausto Sister\u00f3 en la isla de Pinos (1864). En 1865 los mismos misionan C\u00e1rdenas. En 1866 los PP. Faustino Marcos y Fausto Sister\u00f3 misionan Cienfuegos y doce pueblos m\u00e1s (Cumanayagua, Camarones\u2026). En 1869 los PP. Sister\u00f3 y F\u00e9lix Garc\u00eda lo hacen en seis pueblos (Santiago de las Vegas, Bejucal\u2026). Esta actividad se desarrolla con intensidad hasta 1890 en que debe abandonarse por motivo de la guerra de independencia contra Espa\u00f1a. Pasados estos duros a\u00f1os se continu\u00f3 con esta actividad de forma muy intensa abarcando todos los pueblos de la isla de Cuba. En esta tarea se emplearon los PP. Luis Vega, Agust\u00edn Urien, Felipe Vargas, Inocencio Andr\u00e9s, Seraf\u00edn Rodr\u00edguez, Jos\u00e9 Ib\u00e1\u00f1ez y, sobre todo, Cipriano Izurriaga.<\/p>\n<p>Junto con las misiones populares y la atenci\u00f3n a las Hijas de la Caridad, les lleg\u00f3 una tercera ocupaci\u00f3n relacionada con la formaci\u00f3n del clero: desde 1865 se dieron retiros a los ordenandos en la casa de La Merced y, en 1879, se hacen cargo del Colegio-Seminario de La Habana. El 3 de abril del citado a\u00f1o el Sr. Vicario Capitular, Gobernador del Obispado, Sede vacante, D. Sebasti\u00e1n Pardo, de acuerdo con el ViceReal patrono, y en cumplimiento de la Real C\u00e9dula de Isabel II, puso el Colegio-Seminario de San Carlos y San Ambrosio bajo la direcci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n. En estos momentos la vida del Centro era penosa en lo referente al Seminario<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. La primera Comunidad la forman los PP. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s (Rector Interino), Juan Madrid, Gabino L\u00f3pez, Juan Alonso y el Hermano Jos\u00e9. En el Curso siguiente fue nombrado Rector interino el P. Juan Madrid. El tema de la \u201cinterinidad\u201d, debida a la indecisi\u00f3n del nuevo Obispo, Mons. Pi\u00e9rola, motiv\u00f3 algunos sinsabores a los misioneros que dudaban, al finalizar los cursos, sobre su permanencia en el Seminario. Esta situaci\u00f3n, a su vez, causaba que el Visitador de Espa\u00f1a (P. Maller) no enviase m\u00e1s misioneros. En 1880, a instancias del P. Madrid, el sr. Obispo declar\u00f3 el Seminario exento del Instituto de Segunda Ense\u00f1anza quedando sus estudios sin otra validez acad\u00e9mica que la eclesi\u00e1stica pero quedando a su entera responsabilidad la organizaci\u00f3n de los estudios. Quedaba, por tanto, \u00fanicamente como Seminario Conciliar. El 4 de diciembre de 1882 se firmaron las bases del contrato entre el Obispado y la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a03.3. FILIPINAS<\/strong><\/p>\n<p>El establecimiento de la CM espa\u00f1ola en <strong>Filipinas<\/strong> nace de una Real C\u00e9dula del 19 de octubre de 1852, muestra del inter\u00e9s de Isabel II por fomentar las vocaciones eclesi\u00e1sticas del clero nativo. En los cap\u00edtulos X y XI se afirma: \u201c<em>Conviniendo poner remedio al estado poco satisfactorio en que se encuentran esos hospitales\u2026he dispuesto\u2026la extinci\u00f3n de las casas de San Juan de Dios en esas Islas y que en su lugar se env\u00eden a ellas las Hermanas de la Caridad que, al paso que se encarguen de los hospitales, puedan dedicarse a la ense\u00f1anza de las ni\u00f1as de los colegios de Sta. Potenciana, Sta. Isabel, Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y S. Sebasti\u00e1n<\/em>\u201d (Cap. X).<\/p>\n<p>\u201c<em>No ser\u00edan satisfechas Mis piadosas intenciones\u2026si al mismo tiempo que procuro el aumento y mejor r\u00e9gimen de las misiones, no atendiese igualmente a las necesidades del clero secular parroquial\u2026; es de todo punto indispensable mejorar la educaci\u00f3n de los seminarios conciliares, que por falta de profesores y otros recursos no pueden llenar debidamente las miras con que los estableci\u00f3 el Santo Concilio de Trento. A este fin he dispuesto que se erija en esa Ciudad de Manila una casa de los Padres de San Vicente de Pa\u00fal, que adem\u00e1s de la direcci\u00f3n espiritual de las Hermanas de la Caridad, que les est\u00e1 encomendada seg\u00fan su regla, se hagan cargo de la ense\u00f1anza y r\u00e9gimen de los Seminarios Conciliares en los t\u00e9rminos que acordar\u00e9is con ese Muy Reverendo Arzobispo y Reverendos Obispos de esas Di\u00f3cesis<\/em>\u201d (Cap.XI)<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>Tras no pocos problemas, fue nombrado Superior de la nueva misi\u00f3n el P. Gregorio Velasco que, junto al P. Ildefonso del Moral, los Hermanos Coadjutores Gregorio P\u00e9rez Pla y Romualdo L\u00f3pez y quince Hijas de la Caridad, parti\u00f3 de C\u00e1diz el 5 de abril de 1862. Llegaron a Manila el 21 de julio<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. El 2 de agosto el sr. Obispo determin\u00f3 confiar el Seminario de San Carlos de <strong>Manila<\/strong> (en cuyo recinto vivir\u00edan) a los misioneros que <em>\u201ca pesar de ser \u00fanicamente dos los sacerdotes, se vieron obligados a aceptar tan pesada carga\u2026 si bien accedi\u00f3 <\/em>(el Obispo)<em> a que \u00e9stos s\u00f3lo se encargasen de las asignaturas propiamente eclesi\u00e1sticas\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><strong>[26]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>En 1865 compraron los misioneros una finca con una peque\u00f1a casa, en la calle de San Marcelino. Esta casa sirvi\u00f3 hasta 1880 para quinta de vacaciones de los profesores y alumnos del Seminario de Manila. En 1890, tras tres a\u00f1os de acoger a los profesores y seminaristas de Manila, se convirti\u00f3 en Casa Central de la Provincia de Filipinas. Aqu\u00ed se abri\u00f3 una Capilla de culto dedicada a San Marcelino que, en 1909, se convirti\u00f3 en Parroquia de San Vicente de Pa\u00fal. Durante estos a\u00f1os fue centro de una intensa actividad dirigida, sobre todo, a los ejercicios espirituales y retiros del clero diocesano. En 1913 se levant\u00f3 un nuevo templo. En 1920 se instal\u00f3 en San Marcelino el Colegio de San Carlos que pervivi\u00f3 hasta 1927, a\u00f1o en el que la casa Central fue convertida en Seminario Mayor de San Carlos conviviendo en la casa, desde ese momento, dos comunidades: la Curia Provincial y la Comunidad del Seminario.<\/p>\n<p>El 7 de mayo de 1865 tomaban posesi\u00f3n del Seminario de <strong>Naga<\/strong> (Nuevo C\u00e1ceres<strong>)<\/strong> los PP. Ildefonso del Moral, Antonio Santoja, Santiago Serrallonga y el Hermano Antonio del R\u00edo siendo Obispo el Ilmo. Sr. Gainza, Dominico que, junto al Seminario, abri\u00f3 un Colegio para ni\u00f1as que encarg\u00f3 a las Hijas de la Caridad. Al a\u00f1o siguiente llegaron el P. Joaqu\u00edn Jaume y el Hermano Ferm\u00edn Cobisa. El edificio utilizado como Seminario hab\u00eda quedado inutilizado en 1860 a causa de un voraz incendio y se reedific\u00f3 en 1863 aunque fue ampliado en 1869 merced a la importante afluencia de alumnos y al arduo trabajo del P. Santoja (que, adem\u00e1s de levantar y ampliar el Seminario, construy\u00f3 m\u00faltiples edificios en la ciudad). En julio de 1891 se estableci\u00f3 en \u00e9l un Colegio de Segunda Ense\u00f1anza anexionado a la Universidad de Santo Tomas. Los trabajos en el Seminario y Colegio no impidieron a los misioneros ejercer otros ministerios como la predicaci\u00f3n y Ejercicios Espirituales.<\/p>\n<p>A mediados de enero de 1867 llegaron de Espa\u00f1a los PP. Francisco Potellas y Gabino L\u00f3pez que, junto al P. Jos\u00e9 Casarramona, se hacen cargo del Seminario de San Carlos de <strong>Ceb\u00fa<\/strong> (el edificio fue Colegio de los PP. Jesuitas hasta 1769; posteriormente, 1779, fue habilitado para la formaci\u00f3n de cl\u00e9rigos seculares a cargo de sacerdotes del clero diocesano y con el nombre de Real Seminario de San Carlos). El contrato lo firman el Ilmo. Sr. Jimeno, Obispo de Ceb\u00fa, y el P. Joaqu\u00edn Maller, Visitador. En 1870 se acomod\u00f3 la planta baja del edificio para instalar en \u00e9l una escuela primaria que contribuy\u00f3 al incremento de alumnos para las clases superiores y del Seminario.<\/p>\n<p>En 1869, los PP. Ildefonso del Moral, Aniceto Gonz\u00e1lez, Juan Miralda, Joaqu\u00edn Jaume se hacen cargo del Seminario de <strong>Jaro<\/strong> (Ilo-Ilo). Son llamados por el primer Obispo de la Di\u00f3cesis de Jaro, Ilmo. Fray Mariano Cuartero. Residieron y tuvieron las clases en el palacio episcopal hasta que, en 1872, se trasladaron a un edificio de nueva planta. El Seminario fue adem\u00e1s Colegio para externos aunque no por mucho tiempo. Entre 1897 y 1903 estuvo cerrado a causa de las revueltas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de su llegada, el P. Etienne <strong>convirti\u00f3 el territorio en Provincia<\/strong> y puso como primer Visitador al P. Aquilino Valdivielso (1872). Reg\u00edan entonces los Seminarios de Manila, Nueva C\u00e1ceres, Jaro, Ceb\u00fa y <strong>Vigan<\/strong> (se firman las bases el 2 de diciembre de 1871 y son los primeros en ir los PP. Ildefonso Moral, Jos\u00e9 Recoder, Valent\u00edn Matamala, Jorge Coll y el Hno. Miguel Garc\u00eda. Una serie de problemas entre el Vicario Episcopal y el Rector -P.Recoder- hizo que este Seminario se entregase el 5 de mayo de 1875)<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>3.4. PUERTO RICO<\/strong><\/p>\n<p>La presencia de la familia vicenciana en Puerto Rico se debe en gran medida a la tenacidad (creada por la necesidad) de Mons. Pablo Benigno Carri\u00f3n, obispo de toda la isla. Preocupado por las necesidades materiales y espirituales de sus diocesanos y no teniendo en la isla manos suficientes para solucionarlas anhelaba que alguna orden religiosa se asentara en la isla.<\/p>\n<p>El citado Obispo, con motivo de una de sus visitas a Madrid (1857-1858), se hosped\u00f3 en la casa que los Pa\u00fales ten\u00edan en la calle de Leganitos. All\u00ed pudo enterarse de los fines de la Congregaci\u00f3n y pidi\u00f3 inmediatamente la presencia en su di\u00f3cesis de Hijas de la Caridad y Misioneros. Tuvo relativo \u00e9xito porque el 11 de noviembre de 1863, veintitr\u00e9s Hijas de la Caridad, acompa\u00f1adas de Don Babil Moreno, sacerdote secular, y el P. Fausto Sister\u00f3, misionero pa\u00fal, embarcaron con destino a Puerto Rico. El 10 de diciembre desembarcaban en la isla. Esta es la primera presencia de la Congregaci\u00f3n en la isla aunque pronto dej\u00f3 la isla el P. Sister\u00f3 y las Hermanas quedaron bajo la direcci\u00f3n espiritual del clero diocesano<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Los misioneros tardar\u00edan a\u00fan diez a\u00f1os en llegar.<\/p>\n<p>La insistencia del sr. Obispo y las dificultades que surgieron en la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad (sacerdotes seculares y otros religiosos), motiv\u00f3 que el P. Maller (Visitador de Espa\u00f1a) diera orden a los PP. F\u00e9lix Garc\u00eda y Cipriano Rojas de pasar de Cuba a Puerto Rico. As\u00ed, el 24 de junio de 1873 ambos misioneros arribar\u00e1n a la isla. Poco antes hab\u00eda muerto en accidente Mons. Carri\u00f3n. Tras su presentaci\u00f3n al Vicario Capitular, D. Bernardo Molera, se instalar\u00e1n, de manera muy precaria, en la peque\u00f1a Ermita de Santa Ana a la que atienden (sin ning\u00fan tipo de renta), as\u00ed como, de forma interina, a la parroquia de San Francisco en el viejo <strong>San Juan<\/strong>.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s (meses), con el nombramiento del nuevo sr. Obispo, Mons. Juan Antonio Puig, dejaron la Parroquia de San Juan y la ermita de Santa Ana por \u201c<em>no disponer de personal adecuado para dicho ministerio y no ser una fundaci\u00f3n estable<\/em>\u201d, seg\u00fan les indic\u00f3 el P. Mariano Maller. Entonces se les confi\u00f3 la Capellan\u00eda de la Casa Providencia y Manicomio (donde acabar\u00edan viviendo), los ejercicios espirituales a los seminaristas y sacerdotes, numerosas predicaciones en la catedral y otras parroquias<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>, misiones<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a> (cada a\u00f1o dan una en el Barrio de la Marina mientras los PP. Jesuitas dan otra en el Barrio de Puerta de Tierra, ambas promovidas por los Socios Cat\u00f3licos) y la atenci\u00f3n, como Directores Espirituales de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Durante los primeros quince a\u00f1os la comunidad estuvo reducida a s\u00f3lo dos individuos que se renovaban desde La Habana, a cuya tutela estaban encomendados. En marzo de 1874 volvi\u00f3 el P. Rojas a Espa\u00f1a siendo sustituido por el P. Daniel Mej\u00eda que lleg\u00f3 a San Juan el 1 de diciembre. Estuvo este misionero hasta 1878 en que volvi\u00f3 a La Habana siendo sustituido por el P. Eduardo Atienza que, a su vez, fue reemplazado en 1880 por el P. Manuel Campos. En 1884 fue sustituido, de nuevo, por el P. Mej\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00a03.5. ESTADOS UNIDOS<\/strong><\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Estados Unidos empez\u00f3 con la llegada de cuatro misioneros pa\u00fales de la Provincia de Roma. Ellos vinieron a Estados Unidos en 1815 por invitaci\u00f3n del Obispo Mons. Luis William Dubourg, para organizar un seminario para la Di\u00f3cesis de Luisiana. Durourg, Sulpiciano, hab\u00eda aceptado la enorme di\u00f3cesis que inclu\u00eda todo el territorio de Luisiana, pero s\u00f3lo como su Administrador. Acept\u00f3 definitivamente las responsabilidades episcopales cuando se asegur\u00f3 la ayuda de sacerdotes para establecer un seminario. Mientras pernoctaba con los pa\u00fales en la casa de Montecitorio, en Roma, tuvo la oportunidad de conocer a F\u00e9lix De Andreis (1778-1820). De Andreis fue un sacerdote misionero vicentino, cuya responsabilidad se extend\u00eda adem\u00e1s a brindarle apoyo espiritual a otros sacerdotes de Roma. Duborg escuch\u00f3 a De Andreis hablando a un grupo del clero e, impresionado por sus habilidades, decidi\u00f3 invitarlo, con otros vicentinos, para su di\u00f3cesis. La provincia romana, al principio, rehus\u00f3 sacrificar uno de sus m\u00e1s importantes miembros pero, con la insistencia y aprobaci\u00f3n de P\u00edo VII, finalmente lo cedi\u00f3. Dubourg y el Provincial delinearon un contrato confirmando para esta misi\u00f3n en Luisiana miembros de la Provincia de Roma. Los primeros pa\u00fales fueron F\u00e9lix De Andreis, Superior; Joseph Rosati (1789-1843), John Baptist Acquaroni, y el Hermano Mart\u00edn Blanka. Los tres primeros eran italianos; el Hermano, de la Rep\u00fablica Checa, pero era miembro de la Provincia de Tur\u00edn, y trabajaba en Piacenza. Otros sacerdotes y seminaristas diocesanos, adem\u00e1s de postulantes para hermanos, se unieron a ellos; todos ellos intentaban llegar a ser pa\u00fales en Estados Unidos. El primer apostolado al que se entregaron fue la formaci\u00f3n de sacerdotes para Luisiana y la predicaci\u00f3n de misiones.<\/p>\n<p>Los primeros misioneros espa\u00f1oles llegaron en 1836 como consecuencia de la disoluci\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas en Espa\u00f1a, incautaci\u00f3n de sus bienes y dispersi\u00f3n consiguiente. Aqu\u00ed fueron a parar, una vez ordenados de sacerdotes en Francia, los PP. Jer\u00f3nimo Cerc\u00f3s, Juan Masnou (futuro Visitador), Eudaldo Estany, Miguel Calvo, Juan Llevar\u00eda, Joaqu\u00edn Alabau, Tadeo Amat (primer obispo de Los \u00c1ngeles y segundo de Monterrey), Miguel Dom\u00e9nech (segundo obispo de Pittsburgo), Rom\u00e1n Pascual y Joaqu\u00edn Maller junto con otros veteranos y algunos Hermanos.<\/p>\n<p><strong>3.- Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>La supresi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n en el siglo XIX supuso, adem\u00e1s de un grave quebranto econ\u00f3mico, la \u201cexclaustraci\u00f3n\u201d de sus miembros. La mayor\u00eda de los misioneros se instal\u00f3 en pa\u00edses pr\u00f3ximos (amparados por la propia Instituci\u00f3n) y all\u00ed reh\u00edzo su vida comunitaria siempre con la esperanza de un pronto retorno. Una minor\u00eda permaneci\u00f3 en Espa\u00f1a amparada por las Hijas de la Caridad y algunos Obispos. Se\u00f1alar, por \u00faltimo, que algunos se fueron a sus casas (especialmente Hermanos y Estudiantes).<\/p>\n<p>La tardanza en la \u201creconstrucci\u00f3n\u201d fue un elemento utilizado por los Superiores Generales (especialmente el P. \u00c9tienne) para destinarlos a diversos pa\u00edses cuyos obispos solicitaban misioneros tanto para regir sus Seminarios como, sobre todo, para atender a las florecientes Hijas de la Caridad. Se inicia de este modo la implantaci\u00f3n de misioneros espa\u00f1oles en diversas naciones, especialmente americanas (posiblemente atendiendo al idioma y, en algunos casos, a la dependencia pol\u00edtica de Espa\u00f1a) y en Filipinas.<\/p>\n<p>Las gestiones de varios misioneros, especialmente del P. Buenaventura Codina, y otras circunstancias sociopol\u00edticas conllevaron el reconocimiento expreso de la Congregaci\u00f3n en el Concordato de 1851 aun cuando la efectividad del mismo se retras\u00f3 alg\u00fan tiempo. La precariedad de personal para atender la \u201cofertas\u201d de los srs. Obispos motiv\u00f3 una abundante correspondencia entre los Visitadores espa\u00f1oles y el Superior General reclamando la vuelta de los mismos.<\/p>\n<p>Entre una cosa y otra, en torno al 50% de los misioneros exiliados regres\u00f3 a la patria y, a pesar de las funestas repercusiones del \u201ccaso Armengol\u201d, sirvi\u00f3 para la reconstrucci\u00f3n de la Provincia. El resto se estableci\u00f3 en varios pa\u00edses y supuso una de las bases clave para la instauraci\u00f3n de nuevas Provincias. Es el caso de las que hemos mostrado: M\u00e9xico, Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Estados Unidos. Esta situaci\u00f3n se repiti\u00f3 en las dos supresiones a las que hemos hecho referencia en la contextualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Pio IX acepta las ventas de propiedades ya realizadas, confirma los derechos tradicionales de la corona en los nombramientos episcopales \u2026; el Estado asume oficialmente la responsabilidad de mantener al clero secular y las f\u00e1bricas de las iglesias, se compromete a financiar a los seminarios, acepta el derecho de la Iglesia a adquirir y poseer bienes; permite tres congregaciones religiosas: de San Vicente de Pa\u00fal (C.M.) y San Felipe Neri, m\u00e1s otra a determinar; \u2026 entre las femeninas se cita a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> CALLAHAN, W.: \u201cIglesia, poder y sociedad en Espa\u00f1a 1750-1874\u2033 p.187<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> CALLAHAN, W.: o.c. p.261.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Anales Madrid, 1975, p.8<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Puede verse las circunstancias por las que pas\u00f3 cada una de ellas en ROMAN, JM.: \u201cLa CM ante la Revoluci\u00f3n\u2026\u201d o.c. pp.160-165<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Para este per\u00edodo puede verse Anales Barcelona, 1939, pp. 428-430<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> ROM\u00c1N. J.M.: \u201cLa CM ante la revoluci\u00f3n\u2026\u201d p.167.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> \u201cRecueil des principales Circulaires\u2026\u201d II, p.478.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> PARADELA, B.: o.c. pp.321 y 323. Cartas del Visitador y del Superior General sobre la situaci\u00f3n de las comunidades y misioneros.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> PARADELA, B.: o.c. pp.375-377.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> HORCAJADA, M.: o.c. 1915, p.464<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Al mismo tiempo se desarrollan, repercuti\u00e9ndose mutuamente, dos problemas en las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas: la escisi\u00f3n de Reus y los intentos de hacer cambios en su h\u00e1bito. El primero de ellos se inicia en 1839 y termina en 1882(Vide: N. M\u00e1s, \u201cNotas para la Historia de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a\u201d II, pp. 173-188, Salamanca 1988). El intento del Superior General de imponer el h\u00e1bito gris a las Hermanas espa\u00f1olas motiv\u00f3 la intervenci\u00f3n negativa de la Santa Sede y el env\u00edo, por parte de Par\u00eds, de Hermanas francesas coexistiendo, desde entonces y hasta el Vaticano II, ambas realidades (Vide: E. Jim\u00e9nez, \u201cEstudio Hist\u00f3rico-Jur\u00eddico sobre las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a\u201d, Recurso enviado a Roma en Junio de 1956, Separata Impresa).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Anales Madrid, 1918, p.191-214; \u201cCentenario de los PP. Paules\u201d, 1928, pp. 164-170; Anales Madrid 1969, pp.341-343.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> DE DIOS, V.: \u201cHistoria de la Familia Vicentina en M\u00e9xico, 1844-1994\u201d. Una descripci\u00f3n muy detallada de los primeros momentos puede verse en las p\u00e1ginas 53-68 del volumen I.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Conseguir el permiso Real para el P. Sanz fue complicado porque estaba nombrado preceptor de italiano de la Reina Isabel II.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> NIETO, P.: \u201cCongregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en M\u00e9xico\u201d p. 86 donde se incluye el correspondiente documento del Ministerio de Justicia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> DE DIOS, V.: \u201cPresencia evangelizadora de los PP. Pa\u00fales e Hijas de la Caridad en Latinoam\u00e9rica\u201d. Anales Madrid, 1992, 161 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Los problemas en Morelia y P\u00e1tzcuaro se describen con detalle en Anales Madrid, 1919, pp. 92-100. Igualmente en Corcuera-Junquera \u201cAnales de la Congregaci\u00f3n\u2026 de M\u00e9xico\u201d pp.314-316.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> NIETO, P.: o.c. p.334.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Una sucinta relaci\u00f3n puede verse en Anales Madrid, 1993, pp. 40ss. P. Martiniano Le\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> PARADELA, B.: \u201cResumen hist\u00f3rico\u2026\u201d, p. 448.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> El Convento e Iglesia no estaban finalizados por los Mercedarios cuando les fue \u201cdesamortizado\u201d en 1833 (Ley de Mendiz\u00e1bal). Pudieron permanecer hasta 1844 en que tuvieron que abandonarlo forzosamente. La iglesia qued\u00f3 al cuidado de una Asociaci\u00f3n de Cl\u00e9rigos y el convento pas\u00f3 a ser local destinado a contener mercanc\u00edas de la Aduana.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Puede verse en CHAURRONDO, H.: \u201cLos Padres Pa\u00fales en las Antillas\u201d pp.57-62.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> DE LA GOZZA-CAVANNA: \u201cVincentians in the Philippines\u201d, pp. 527-528.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Una detallada y muy interesante referencia del viaje puede verse en Anales Madrid, 1919, pp. 271-292. Tambi\u00e9n en Anales Madrid, 2003, pp.121-144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> ANONIMO: \u201cLos Padres Pa\u00fales y las Hijas de la Caridad en Filipinas. Breve rese\u00f1a hist\u00f3rica\u201d. Manila, 1912, p.40.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> DE LA GOZA, R. y CAVANNA, J.: \u201cVincentians in the Philippines. 1862-1982\u201d. Manila, 1985, p.117.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Un buen resumen de la historia hasta 1975 puede verse en Anales Madrid, 1978, pp. 605-651. P. Higinio Madrazo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> VICARIO, F.: \u201cApuntes para la historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Puerto Rico\u201d, 1909, pp. 583-626; CHAURRONDO, H.: \u201cLos Padres Pa\u00fales en las Antillas\u201d, 1925; Anales Madrid, 1998, pp.411-416.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> El proyecto de misionar toda la isla fue abortado a la llegada del nuevo Obispo, Mons. Juan Antonio Puig. Vide \u201cHumildes principios de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en la Isla de Puerto Rico\u201d, Anales Madrid, 1923, pp. 259-262. P. Daniel Mej\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n El convulso siglo XIX supuso un antes y un despu\u00e9s a la desfasada sociedad espa\u00f1ola. 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Es la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, seg\u00fan la expresi\u00f3n del Papa Urbano VIII, un Instituto acept\u00edsimo a Dios, utilisimo a los hombres y absolutamente necesario. As\u00ed\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"cruz_sv","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/cruz_sv1.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":45662,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-9-el-ocaso-y-final\/","url_meta":{"origin":387081,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal: 9. 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En 1658 sufri\u00f3 un accidente de carroza recibiendo una\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/el_ocaso-300x195.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":11786,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/misiones-populares-de-la-c-m-en-espana-1704-1975-parte-3\/","url_meta":{"origin":387081,"position":3},"title":"Misiones populares de la C.M. en Espa\u00f1a (1704-1975). Parte 3","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/07\/2011","format":false,"excerpt":"Bibliograf\u00eda 1. Relativa a la C.M., HH. de la C., y Asociaciones Laicales Vicencianas ABAITUA, M.: \"Fundaciones de Ayer. 1774-1974. El pasado de la Provincia de Zaragoza\". En Anales Madrid (1975), pp. 747-765; (1990), pp. 68-73. ABELLY, L.: La vie du v\u00e9n\u00e9rable serviteur de Dieu Vincent de Paul, instituteur et\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/ESCUDOCM-237x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":128755,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/los-sacerdotes-de-la-congregacion-de-la-mision-recoder-1\/","url_meta":{"origin":387081,"position":4},"title":"Los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (Recoder) (1)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"07\/04\/2025","format":false,"excerpt":"Bases que presentan los Sacerdotes Espa\u00f1oles, individuos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, para el definitivo ar\u00adreglo de las diferencias suscitadas por el Superior General de la misma, residente en Par\u00eds. Que el Visitador de Espa\u00f1a, sea nombrado por el Superior general, de uno de los tres que le presente\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-8-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-8-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-8-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-8-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-8-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":953,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision\/","url_meta":{"origin":387081,"position":5},"title":"La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/05\/2017","format":false,"excerpt":"Aspectos generales La fecha de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n C.M. se remonta al 25 de enero del a\u00f1o 1617, seg\u00fan expresa su propio fundador, Vicente de Pa\u00fal en alguno de sus escritos. En 1633 fue aprobada por el Papa Urbano VIII mediante la bula \"Salvatoris Nostri\" Seg\u00fan\u2026","rel":"","context":"En \u00abCongregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/investigacion-historica.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/investigacion-historica.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/investigacion-historica.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/investigacion-historica.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/investigacion-historica.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=387081"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387081\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=387081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=387081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=387081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}