{"id":38018,"date":"2020-09-19T08:22:57","date_gmt":"2020-09-19T06:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-la-andadura-espiritual\/"},"modified":"2020-09-15T11:19:19","modified_gmt":"2020-09-15T09:19:19","slug":"susana-guillemin-la-andadura-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-la-andadura-espiritual\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: La andadura espiritual"},"content":{"rendered":"<p><em>Ejercicios espirituales a Hermanas Sirvientes. Instrucciones. Ascensi\u00f3n-Pentecost\u00e9s, 1967<\/em><\/p>\n<p>Quisiera decirles una palabra sobre el progreso de nuestro caminar hacia Dios, lo que podr\u00edamos llamar en t\u00e9rminos modernos la andadura espiritual de cada alma. No hemos de imaginarnos que se pueda llegar a Dios, a la perfecci\u00f3n, a la santidad, de un forma r\u00e1pida y s\u00fabita. Nuestra vida espiritual pasa por un desarrollo tan largo como nuestra vida. Cuando hayamos llegado al punto en el que Dios nos quiere, entonces el Se\u00f1or nos llamar\u00e1 de este mundo. Mientras permanecemos en la tierra, es que tenemos todav\u00eda que adelantar. Es que espera de nosotros algo que todav\u00eda no hemos dado.<\/p>\n<p>Pero el crecimiento de nuestra vida con Dios y su desarrollo, no son un crecer r\u00e1pido y desordenado; no se hace as\u00ed como as\u00ed, sin m\u00e1s. Tenemos que enfocarlo, tenemos que organizarlo. Hay etapas en esa marcha que s\u00f3lo Dios conoce: las que nos vienen impuestas desde fuera.<\/p>\n<p>La vida espiritual naci\u00f3 en nosotras cuando, inconscientemente, recibimos el bautismo; en aquel momento, Dios tom\u00f3 posesi\u00f3n de nuestra alma. Deposit\u00f3 en nosotros los g\u00e9rmenes insustituibles de la Fe, la Esperanza, la Caridad. Nos constituy\u00f3, en cierto modo, en unidad con Cristo, con su Hijo. Pero eso era tan s\u00f3lo el punto de partida. Ahora, en todo el recorrido de nuestra vida, tenemos que alimentar esa vida espiritual y proporcionarle un crecimiento.<\/p>\n<p>No voy a hablarles del desarrollo m\u00edstico de una vida espiritual, porque lo primero no podr\u00eda hacerlo, y segundo, porque no es tanto eso lo que les incumbe como Hermanas Sirvientes. Lo que les incumbe es garantizar \u2014para ustedes y para sus compa\u00f1eras\u2014 la organizaci\u00f3n y el esfuerzo humano que deben acompa\u00f1ar a esa vida y hacerlo posible. Por lo dem\u00e1s, no sabemos lo que verdaderamente sea una vida espiritual. Es el Se\u00f1or quien fija las grandes etapas de nuestra vida. Mirando hacia atr\u00e1s, s\u00ed sabemos bien cu\u00e1les son las fechas que jalonan nuestro caminar hacia Dios. No son fechas externas. No son obligatoriamente circunstancias exteriores las que han se\u00f1alado el d\u00eda en que decidimos consagrarnos al Se\u00f1or. No es obligatoriamente el d\u00eda de nuestra Toma de H\u00e1bito o el de la emisi\u00f3n de los Votos, los que fijaron el paso de cierto estadio de vida espiritual a otro. El Se\u00f1or tiene sus horas para darnos su gracia. Y es importante que tengamos los ojos abiertos para acoger esa gracia y nuestro \u00e1nimo preparado para responder a ella.<\/p>\n<p>Pero hay otras etapas que dependen absolutamente de nosotras. No podemos menos de descender a lo que podr\u00eda llamarse lo elemental de la vida espiritual.<\/p>\n<p>Ahora existe la tendencia a decir: \u00ab\u00a1Cuidado con la libertad humana! Hay que dejar a cada uno libre de hacer lo que quiera, porque as\u00ed ir\u00e1 directamente a Dios\u00bb. Es una verdadera utop\u00eda. Ser\u00eda muy bueno si el pecado original no estuviera de por medio. Es necesaria, desde luego, la libertad, pero una libertad que debe emplearse en hacer estructuras, en crear un marco de vida que nos ayude, nos obligue a hacer determinados esfuerzos, determinados actos que no har\u00edamos si no nos hubi\u00e9ramos fijado esa organizaci\u00f3n. Debemos tener en nuestra vida espiritual algo as\u00ed como jalones, altos en el camino, oasis, etapas, en las que nos detengamos para cobrar conciencia y volver a emprender la marcha hacia Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es una etapa? Es una parada. Cuando se ha caminado durante cierto tiempo, se empieza a dejar sentir el cansancio, y uno se detiene. Parada. Descanso. Creo que es importante. Tanto el descanso f\u00edsico como el descanso moral. Parada. Descanso, mirada hacia atr\u00e1s, previsiones para el resto del camino. Toda etapa comprende eso.<\/p>\n<p>Nuestras etapas espirituales son de dos clases. unas diarias, otras mensuales y anuales.<\/p>\n<p>Las etapas diarias son tres. Es la regla quien nos las propone. Acaso no les damos bastante importancia. Hacemos de ellas una especie de formulismo disciplinario, regular y no cumplimos la verdadera finalidad por la que se nos impusieron esas etapas.<\/p>\n<p>Comprenden tres momentos: los dos ex\u00e1menes particulares y el examen general de la noche.<\/p>\n<p>Son las etapas que nos permiten controlar la vida espiritual de la jornada. No hablo de la oraci\u00f3n, de la comuni\u00f3n, de la misa como .de una etapa: me parece que son una cumbre, un tiempo fuerte, una realidad de que disponemos para prever la jornada que empieza y que estamos preparando. Nuestra vida se recorta entre una misa con su comuni\u00f3n y otra misa con su comuni\u00f3n. La oraci\u00f3n y los laudes forman en cierto modo bloque con ella. No podemos separarlo en un rato de oraci\u00f3n vocal \u2014que ser\u00edan los laudes\u2014 y un rato de oraci\u00f3n mental seguido de un sacrificio, ofrenda y comuni\u00f3n, que ser\u00eda la misa. No. Es un encuentro con el Se\u00f1or en el que gozamos de los tres aspectos, es decir: la alabanza que sube espont\u00e1neamente de nuestro coraz\u00f3n, durante los laudes, el recogimiento, la b\u00fasqueda de Dios, el acercamiento de El a nosotras, sin otra manifestaci\u00f3n externa, que es la oraci\u00f3n mental, y el sacrificio, esa uni\u00f3n que pretendemos y tratamos de reproducir con el sacrificio de Cristo. Pero todo ello forma un todo.<\/p>\n<p>De ese momento fuerte de la ma\u00f1ana hasta el d\u00eda siguiente derivan esas tres etapas de la jornada: \u00ab\u00bfQu\u00e9 he hecho? \u00bfPor d\u00f3nde voy?\u00bb Una vida espiritual requiere una vigilancia continua.<\/p>\n<p>No concedemos demasiada importancia a las preces que acompa\u00f1an al examen particular. Rezamos el Veni Sancte&#8230; nos distraemos durante el momento de silencio&#8230; y en seguida rezamos el De Profundis. Muchas veces ocurre as\u00ed. Desgraciadamente, puedo decir que a m\u00ed tambi\u00e9n me pasa. S\u00ed prev\u00e9n que van a tener distracciones, nada les impide, mientras se dirigen a la capilla, echar una mirada sobre ustedes mismas. Si no lo han hecho en el momento requerido, siempre hay medio de rectificar despu\u00e9s, una vez salidas de la capilla. Lo que es necesario es ese momento de contacto con Dios, ese momento en I que se hace el vac\u00edo de lo dem\u00e1s. Dejen aparte las preocupaciones, las dificultades, las inquietudes; que esperen. Pong\u00e1monos en la presencia de Dios y pregunt\u00e9monos verdaderamente qu\u00e9 estamos haciendo.<\/p>\n<p>Para este examen particular, como materia del mismo, hay que tener presentes una o dos resoluciones muy concretas, no resoluciones vagas, como: practicar\u00e9 la caridad. Eso y nada es todo uno. El examen particular es algo esencialmente concreto: fidelidad a <em>este <\/em>acto, a <em>esta <\/em>cosa. No es largo de hacer el examen particular; basta echar una mirada y en seguida sabemos si s\u00ed o no hemos hecho u omitido el acto al que nos hab\u00edamos propuesto prestar atenci\u00f3n. Y todas las marianas hay que volverlo a concretar.<\/p>\n<p>He o\u00eddo a Dominicos y Jesuitas discutir sobre esta cuesti\u00f3n del examen particular, haciendo de ella una especie de escuela espiritual. Los que estaban a favor, los Jesuitas, dec\u00edan \u00abel examen particular es necesario\u00bb. Los que estaban en contra, los Dominicos, dec\u00edan: \u00abNo hay por qu\u00e9 hacerlo\u00bb. Aquella discusi\u00f3n a m\u00ed me daba lo mismo. Lo que s\u00e9 es que tenemos que renconsiderarnos, mirarnos delante de Dios. Eso es cierto. Ya se sea Jesuita, Dominico o hijo de San Vicente de Pa\u00fal, nuestra vida espiritual necesita de ese control. Es importante. Hasta estamos pregunt\u00e1ndonos si no ser\u00eda mejor suprimir todas las oraciones vocales que rodean este acto para que toda la atenci\u00f3n recaiga en la realidad sustancial de lo que representa.<\/p>\n<p>Otra cosa que habr\u00e1 de ser discutida por la Asamblea general. No es de m\u00ednima importancia porque puede ayudar verdaderamente a la vida espiritual de las Hermanas. Este ejemplo puede mostrarles cu\u00e1l es la finalidad profunda de la renovaci\u00f3n emprendida.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n profunda no tiene como finalidad el sustituir una oraci\u00f3n por otra o suprimir sin m\u00e1s una oraci\u00f3n. Su finalidad es tratar de ver c\u00f3mo podemos disponer lo que hacemos para que, a su vez, alcance su finalidad, su objetivo: favorecer en cada una, y por cada una en toda la Comunidad, la marcha hacia Dios, el caminar espiritual, la vida espiritual. Otra cuesti\u00f3n, \u00e9sta, sobre la que podr\u00e1n ustedes reflexionar y que ciertamente se discutir\u00e1 en las Asambleas provinciales y las generales. Pero no tomemos como cosa de poca monta los ex\u00e1menes particulares que hemos de hacer dos veces al d\u00eda.<\/p>\n<p>Tenemos, por \u00faltimo, el examen general de la noche que es una mirada m\u00e1s amplia a nuestra vida. Debe ser algo m\u00e1s largo. El tiempo que se le dedica dentro de completas es bastante restringido. Siendo tan numerosas como somos, no podemos detenernos cinco minutos en el examen general. No creo que diera buen resultado. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no hacer ese examen, ese alto normal, a los pies del Se\u00f1or durante nuestra oraci\u00f3n de la tarde, o bien al irnos a acostar, mientras nos quitamos la ropa, examinando entonces de manera concreta lo que hemos sido durante la jornada?<\/p>\n<p>Hay que empezar por algo positivo. En vez de decirnos (como lo hemos heredado del siglo XIX, mucho m\u00e1s que del XVII): \u00ab\u00bfQu\u00e9 pecado he cometido hoy?\u00bb, podr\u00edamos empezar por decirnos:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfHe amado verdaderamente a Dios, hoy?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfHe vivido en su presencia?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfHe tendido hacia El?<\/p>\n<p>Es mucho m\u00e1s positivo y es la realidad de fondo de nuestra vida. Las faltas, los pecados son ca\u00eddas, accidentes, no constituyen el fondo de la cuesti\u00f3n. El pecado es, ciertamente, algo muy perjudicial; pero el pecado en s\u00ed es la nada, no existe. Mientras que la atenci\u00f3n fija en Dios, el amor, eso s\u00ed existe, o debe existir por lo menos. Empecemos, pues, por preguntarnos:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfHe estado hoy atenta a Dios?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfHe tratado de unirme a El?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfMe he empe\u00f1ado en encontrar espacios para recordar su presencia? \u00bfHe vivido bajo su influencia?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfLe he reconocido en los que se han dirigido a m\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfHe tenido una mirada de Fe para todo lo que me ha rodeado, lo que me ha ocurrido, acontecimiento feliz o desgraciado?<\/p>\n<p>\u2014 Y ante la dificultad, si se me ha presentado: \u00bfHe visto en Dios a las personas con quienes he tratado?<\/p>\n<p>Esa es la autoeducaci\u00f3n que tenemos que hacer, lo importante verdaderamente. Lo dem\u00e1s, ya llegar\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Nada hay m\u00e1s hermoso que leer el Diario espiritual de Juan =U. Se le ve desde joven seminarista hasta su encumbramiento al pontificado, ya en el Vaticano, hacer sus ex\u00e1menes de conciencia por la noche de la misma forma, y todos los d\u00edas repetirse: \u00abHoy no he hecho esto; hoy no he sido lo que ten\u00eda que ser; hoy, a pesar de todo, he tendido hacia Dios\u00bb. No creamos que vamos a encontrar un s\u00f3lo d\u00eda que haya s\u00eddo plenamente lo que debiera. Pero por lo menos, mantegamos en nuestro coraz\u00f3n, en nuestro pensamiento, ese deseo, esa voluntad de ir a Dios y de renovarnos en nuestra vida espiritual. La parte positiva es mucho m\u00e1s importante que la parte negativa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, de un solo golpe de vista se ven las faltas que se hayan cometido. En seguida vemos que hemos hecho tal acto de orgullo o de impaciencia o de pereza, etc. Son accidentes del camino. Lo importante es revisar lo positivo y volver a proponernos nuestro objetivo. Es importante; mantiene nuestra marcha espiritual. El comprobar nuestras faltas es algo obligatorio: nos mantiene en la humildad, nos da la materia para nuestras confesiones, es una necesidad porque tenemos que pedir perd\u00f3n a Dios, tenemos que reparar. Pero el verdadero sentido del examen y su actitud m\u00e1s importante es el ponernos frente a nuestro prop\u00f3sito, al objetivo que pretendemos, en la l\u00ednea de Dios. Eso es lo m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, es c\u00f3mo todas las noches hemos de intentar ponernos en estado de encontrarnos con Dios al d\u00eda siguiente en la Comuni\u00f3n, que es como el aprendizaje del encuentro eterno. As\u00ed, desde los ex\u00e1menes de la noche a los encuentros de la ma\u00f1ana, caminamos al encuentro final que ser\u00e1 la muerte. Es as\u00ed como nos preparamos a la muerte.<\/p>\n<p>Porque no creo que haya que hacer una preparaci\u00f3n especial, sino esa vigilancia sobre nosotras mismas para no salirnos de la l\u00ednea de Dios, del camino que lleva hacia Dios.<\/p>\n<p>Esa es la conversi\u00f3n continua; la conversi\u00f3n que tenemos que emprender cada d\u00eda. Nuestra tendencia humana nos lleva siempre a desviarnos. Vamos por el camino ascendente, y nos asaha el deseo de tirar por los caminos transversales, cuesta abajo. Nuestro peso humano tira hacia abajo; nos desv\u00eda del camino.<\/p>\n<p>Hace falta ser valientes para tomar las riendas y colocarnos de nuevo en la l\u00ednea ascendente hacia Dios. Eso es convertirse, esa es la conversi\u00f3n diaria que Dios pide de nosotras.<\/p>\n<p>Existe otra etapa quiz\u00e1 con mayor repercusi\u00f3n todavia en nuestra vida espiritual y a la que (tenemos que confesarlo), descuid\u00e1ndola demasiado, unas y otras no damos toda esa importancia que debe tener, que debe tomar en nuestra vida espiritual. Me refiero al Retiro mensual.<\/p>\n<p>Hemos estado demasiado acostumbradas a considerar ese d\u00eda del retiro mensual como una jornada en la que se acumulaban los ejercicios unos tras otros, sin dejar para nada el oficio. Casi se pod\u00eda decir \u2014es un poco exagerado\u2014 que, dada la acumulaci\u00f3n de cosas que hab\u00eda que introducir, era un d\u00eda en el que ten\u00edamos menos tiempo para reflexionar que los dem\u00e1s. Lo que resulta opuesto a la finalidad del retiro. Por eso hemos tratado de renovarlo.<\/p>\n<p>Pero es necesario que comprendan cu\u00e1l es el esp\u00edritu que nos ha llevado a transformar el enfoque del retiro. La transformaci\u00f3n es sustancial Lo primero que hemos pedido es que se vea la forma de que las Hermanas puedan hacer el retiro liberadas de sus oficios habituales, que sea para ellas una jornada de verdadero retiro, en la que dispensadas de preocuparse de su trabajo, puedan verdaderamente encontrarse con Dios, que sea verdaderamente un oasis espiritual en medio de su caminar a veces muy arduo. Es la finalidad que hemos querido alcanzar: esa liberaci\u00f3n para una mejor reflexi\u00f3n ante Dios.<\/p>\n<p>Hay varias formas de reaccionar frente a los retiros.<\/p>\n<p>La primera consiste en decirse: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 relajamiento!\u00bb etc. \u00abA m\u00ed que me den el retiro verdaderamente comunitario, verdaderamente apretado con todos sus ejercicios acumulados, sin movernos de casa. D\u00f3nde va a parar: es mucho m\u00e1s perfecto\u00bb&#8230; Es una equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra forma de reaccionar, m\u00e1s equivocada todav\u00eda, es la de decirse: \u00ab\u00a1Menos mal que han abierto la mano! Aprovech\u00e9monos de ello, que falta nos hace\u00bb. Y cada Hermana se ir\u00e1 a cualquier sitio a pasar el d\u00eda de su ret\u00edro, con tanta libertad, que de retiro, \u00a1nada! Con pretexto de descanso espiritual, no har\u00e1 nada o muy poco.<\/p>\n<p>Como siempre, en el justo medio est\u00e1 la virtud. Hay que empezar por comprender el porqu\u00e9 de este cambio. Y que la Hermana Sirviente organice los retiros mensuales de sus Compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Pienso que durante el a\u00f1o hay que dejar por lo menos dos o tres retiros para hacerlos comunitariamente, porque la dimensi\u00f3n comunitaria debe estar siempre presente en nuestra vida, y es necesario encontrar espacios de vez en cuando para reunirnos todas juntas. Siempre a\u00f1oro que las Hermanas de una casa puedan hacer juntas los Ejercicios anuales. Porque si toda la casa se renovase al mismo tiempo, parece que habr\u00eda una posibilidad de volver a empezar juntas, que ser\u00eda muy hermosa. Pero esto es imposible; y desde el momento que es imposible, es que no es voluntad de Dios. No tenemos, pues, que preocuparnos de ello. En cambio para el d\u00eda del retiro mensual, es posible.<\/p>\n<p>Puede haber ciertas \u00e9pocas, tiempos fuertes del a\u00f1o, por ejemplo, el retiro que precede inmediatamente a la Navidad; el que precede a la renovaci\u00f3n sobre todo; acaso, el que precede a la fiesta de San Vicente. Creo que los retiros de estas fechas deber\u00edan ser retiros comunitarios, en los que toda la Comunidad intentar\u00eda a la vez renovarse durante un d\u00eda de recogimiento En tales fechas, hay que hacer todo lo posible para organizar los oficios de forma que quede tiempo para reflexionar, para recogerse, aun cuando no pueda ser tan completo como cuando se libera una enteramente del oficio.<\/p>\n<p>Lo ideal ser\u00eda (y hay que tender a ello, hay que intentarlo) que todos los meses cada una de las Hermanas dispusiera realmente de una jornada completa de \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb espiritual personal. Pienso que ir\u00eda en ello un gran progreso espiritual para la Compa\u00f1\u00eda: poder hacer esto en todas partes, por supuesto, en el buen sentido, de la forma que deseamos se haga.<\/p>\n<p>En algunas casas, ha habido Hermanas Sirvientes deseosas del adelanto espiritual de sus compa\u00f1eras, que han tomado la costumbre de organizar el retiro del mes en dos grupos. Se llevan a la mitad de las Hermanas a una casa de colonias de vacaciones, cerca de Par\u00eds, y all\u00ed hacen el retiro del mes como debe hacerse: con gran libertad de horario, lo que permite terminar por la noche con una nota de espiritualidad concretada en un intercambio comunitario en el que se examinan los esfuerzos hechos durante el d\u00eda y se prev\u00e9n objetivos comunes para el mes siguiente. Otro d\u00eda, la misma Hermana Sirviente vuelve a marchar con la otra mitad. De ello resulta que la interesada, la Hermana Sirviente en cuesti\u00f3n, hace dos retiros en el mes&#8230; Evidentemente, esto supone que en las casas sea posible llegar a esa soluci\u00f3n. Pero no crean que en la casa a que me refiero hay Hermanas de m\u00e1s; les aseguro que no. Lo que ocurre es que cuando se est\u00e1 \u00abconvencida\u00bb hasta lo ni\u00e1s dentro del alma de la necesidad espiritual de algo, es muy raro que no se pueda lograr hacerlo. Cuando una mujer quiere algo, lo logra.<\/p>\n<p>Pienso que quiz\u00e1 no estamos bastante convencidas. Tenemos la impresi\u00f3n de que es perder un poco el tiempo. Yo les aseguro que no es tiempo perdido y que ustedes, Hermanas Sirvientes, y su Comunidad y cada una de las Hermanas en particular, sacar\u00e1n de ello mucho provecho, si se deciden verdaderamente a hacer un esfuerzo a este nivel del retiro mensual. Es una necesidad innegable en una vida tan recargada como la nuestra.<\/p>\n<p>Saben ustedes \u2014o no s\u00e9 si lo saben\u2014 que actualmente frente a las grandes dificultades con que trop\u00edezan los sacerdotes y las religiosas para conseguir en cada una de sus jornadas el tiempo necesario para los actos espirituales y pr\u00e1cticas comunitarias, hay una Escuela que propugna: \u00aben vez de instituir un ritmo diario de vida espiritual, se podr\u00eda instituir un ritmo mensual\u00bb. Y s\u00e9 que ciertos equipos de sacerdotes lo hacen as\u00ed: en vez de tener las oraciones y lo que cada d\u00eda acumulamos, tener sencillamente todas las semanas un d\u00eda completo dedicado a lo espiritual. Puede que esto sea bueno para algunos equipos de sacerdotes que no pueden hacer de otro modo y que no tienen la obligaci\u00f3n de una vida religiosa y de una vida comunitaria.<\/p>\n<p>Por lo que a nosotras se refiere, no es a eso a lo que debemos tender.<\/p>\n<p>Pero de ello podemos sacar la conclusi\u00f3n de la necesidad de esa compensaci\u00f3n que hemos de dar a lo que en nuestras jornadas resulta insuficiente. Bien sabemos que a pesar de nuestra buena voluntad, no llegamos siempre a hacer lo que tenemos que hacer, y aun cuando exteriormente lleguemos a hacerlo, en ello hay muchas deficiencias desde el punto de vista de atenci\u00f3n personal, entrega o empleo de todo nuestro ser, porque estamos muy cogidas por la acci\u00f3n y la actividad.<\/p>\n<p>Ese alto en el camino de todos los meses me parece algo de extrema importancia en nuestra vida. No podemos, nosotras, suplir a nuestras compa\u00f1eras en los esfuerzos espirituales que cada una tiene que hacer. Nosotras mismas (niguna lo ignoramos) no damos todo el esfuerzo que deber\u00edamos, porque la debilidad humana nos arrastra. De no ser as\u00ed, ser\u00edamos ya santas canonizadas o al menos en v\u00edas de serlo. Nuestra responsabilidad de superioras exige que busquemos c\u00f3mo proporcionar a cada una de nuestras Hermanas y a nosotras mismas ese d\u00eda mensual dedicado a \u00abrecuperarse\u00bb espiritualmente, no de manera ilusoria sino real.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 deber\u00e1 consistir ese d\u00eda de retiro mensual? Deber\u00e1 comprender, como es l\u00f3gico, por la ma\u00f1ana los ejercicios habituales: Laudes, Oraci\u00f3n, Misa, la segunda oraci\u00f3n y la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo mediante la bella prosa Veni Sancte Spiritus, y creo no estar\u00eda mal la lectura de un cap\u00edtulo de la Imitaci\u00f3n de Cristo (no recuerdo si se ha conservado esta pr\u00e1ctica para el retiro del mes: creo que no). Por la tarde, rosario, otra oraci\u00f3n mental y una lectura personal. Es cuanto est\u00e1 prescrito para esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con esto, se introduce la libertad, se quiere favorecer el compromiso personal. Hay que dejar a la Hermana que organice como quiera su jornada, seg\u00fan su propio ritmo, a condici\u00f3n de que no omita estas cosas. Si, por ejemplo, la Hermana prefiere hacer su lectura personal por la ma\u00f1ana en vez de por la tarde, est\u00e1 bien, no tiene importancia. Acaso est\u00e1 deseosa desde hace varias semanas de leer determinado pasaje <em>de <\/em>la Escritura, o tal libro que pueda servirle de direcci\u00f3n espiritual, y se dice: \u00abLo har\u00e9 por la ma\u00f1ana, y me servir\u00e1 de tema para todo el d\u00eda\u00bb. Idea excelente y nadie puede contradecirla. Que la Hermana tenga, pues, libertad para organizar su tiempo, y as\u00ed, al hacer lo que se le prescribe, pueda hacerlo con toda atenci\u00f3n y en las mejores condiciones posibles. En general, las Hermanas que han llegado a hacer el retiro en esta forma, han dicho que han sacado el mayor provecho. Recuerdo haber o\u00eddo a algunas decir: \u00abEs la primera vez de mi vida que hago un retiro mensual\u00bb. Y es verdad.<\/p>\n<p>Les pido, pues, a ustedes con el mayor encarecimiento que presten una atenci\u00f3n particular a esta cuesti\u00f3n del retiro mensual, a su organizaci\u00f3n y a la forma en que pueden facilit\u00e1rselo a cada una de sus Compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Observen que puede darse el caso de que algunas Hermanas Sirvientes se digan: \u00abEn el estado de esp\u00edritu que est\u00e1n mis compa\u00f1eras ahora, creo preferible que no hagan el retiro individualmente; es mejor que lo hagan en grupo, como antes se hac\u00eda, la mitad de la casa un d\u00eda y la otra mitad otro\u00bb. Es muy posible y hay que tener un esp\u00edritu abierto y amplio para juzgar y darse cuenta del estado de la casa y del esp\u00edritu de las Compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay que guardarse de proyectar sobre nuestras compa\u00f1eras una especie de desconfianza, creer siempre que no son capaces, considerarlas como ni\u00f1as a quien hay que conducir, guiar, mantener en sus debidos l\u00edmites, porque no son capaces de marchar por s\u00ed solas. Es muy posible, admito, que no sean capaces de conducirse ni de hacer un esfuerzo espiritual personal, pero porque nunca les hemos dado ocasi\u00f3n de hacerlo. Si sabemos dedicarles el tiempo necesario para explic\u00e1rselo en general \u2014y quiz\u00e1 a algunas en particular\u2014, para explicarles lo que es un retiro mensual, por qu\u00e9 hay que hacerlo, c\u00f3mo se debe hacer personalmente, qui\u00e9n sabe si no recibiremos grandes sorpresas. Qui\u00e9n sabe si no veremos que algunas de nuestras compa\u00f1eras con las que nos parec\u00eda que no pod\u00edamos contar, toman completamente para s\u00ed esa responsabilidad y organizan muy bien personalmente su propio retiro.<\/p>\n<p>Pueden decirles: \u00abPrueben, y luego vengan a decirme c\u00f3mo les ha ido, qu\u00e9 han hecho\u00bb. No a manera de vigilancia; tenemos que desembarazarnos de ese complejo de vigilancia de todos los instantes, de estar siempre encima de las Hermanas, de imponerles las cosas. No es adecuado ni supone una buena formaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo hacer? Darles confianza, tener confianza en ellas. Proporcionarles las debidas explicaciones, dejarles la libertad necesaria para que puedan ejercer una especie de iniciativa espiritual, y despu\u00e9s enterarse por ellas de lo que han hecho. M\u00e1s a\u00fan, yo dir\u00eda que es ver c\u00f3mo el Se\u00f1or ha hablado a sus almas y acaso tomar ejemplo de ellas para hacer otro tanto. Es asombroso a veces ver lo que Dios inspira a las m\u00e1s sencillas, a algunas que no parecen tener excesivas cualidades, ni estar adelantadas en la vida espiritual. Hay grandes sorpresas en este aspecto.<\/p>\n<p>Es evidente que cuando las Hermanas hacen individualmente el retiro, por la tarde no se hace el intercambio, lo que llam\u00e1bamos la nota de espiritualidad. Es una Hermana sola la que ha hecho el retiro&#8230; Cuando regresa trae a la comunidad el perfume de lo que ha vivido durante el d\u00eda, de las virtudes adquiridas. Y se puede esperar que toda la Comunidad reciba esa influencia del progreso de uno de sus miembros.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a los Ejercicios Anuales, poca cosa les dir\u00e9 puesto que han estado oy\u00e9ndolo durante ocho d\u00edas. Acaban de practicarlos ustedes mismas, y por lo tanto no hay que insistir. Que se d\u00e9 una fidelidad. En general, las Hijas de la Caridad son fieles a la pr\u00e1ctica de los Ejercicios espirituales anuales. Es muy raro dar con alguna casa de Hijas de la Caridad en la que no se tenga inter\u00e9s por ellos. A esos ejercicios (y es lo que quiero decirles) hay que mantenerles su car\u00e1cter de tales ejercicios y de ejercicios personales.<\/p>\n<p>Trat\u00e1ndose del retiro mensual, se puede tolerar (cuando se hace comunitariamente) un intercambio. Est\u00e1 autorizado. Durante un d\u00eda de retiro mensual se puede muy bien poner en com\u00fan la reflexi\u00f3n de todas y el esfuerzo hecho por tender hacia Dios. Es una nota de espiritualidad que corona el retiro ya al atardecer. Creo que el retiro mensual puede tolerarlo perfectamente con tal de que no suponga, ese intercambio, m\u00e1s de una hora en la jornada; de que se salvaguarden los tiempos de soledad con Dios (porque son lo m\u00e1s importante del d\u00eda).<\/p>\n<p>No es lo mismo cuando se trata de los Ejercicios espirituales anuales. Se ha introducido, sobre todo desde hace unos a\u00f1os, una especie de tendencia a transformar los Ejercicios en Cursillo, con los correspondientes grupos e intercambios. No es conveniente. (Parece que ahora empieza a decaer esa tendencia). Ello distrae de la finalidad esencial de los Ejercicios que es una finalidad propiamente espiritual, de trabajo personal en la b\u00fasqueda de Dios, trabajo en el que va incluido todo lo que cada una lleva dentro de s\u00ed: la Comunidad, las Hermanas, las Obras, las personas que tienen a su cargo. Pero es a nivel personal como tenemos que colocarnos delante de Dios. Las Hermanas pasan el d\u00eda, el a\u00f1o, la vida, en contacto, en conversaci\u00f3n, en di\u00e1logo con los dem\u00e1s, d\u00e1ndose a ellos. En un momento dado, es absolutamente necesario encontrarse a solas con el Se\u00f1or. Pronto se nos acaba, d\u00e1ndolo, lo que tenemos, porque no es gran cosa. Tenemos que volver a repostar nuestras provisiones en Dios para tener algo que dar, algo que comunicar. No transformemos nuestros ejercicios en tiempo de intercambio, de di\u00e1logo, en jornadas de estudio, de perfeccionamiento met\u00f3dico, etc. De lo que se trata es de encontrarnos frente a frente con Dios, de ver c\u00f3mo eliminar lo que ha sido un obst\u00e1culo entre El y nosotras y anudar lazos s\u00f3lidos, preparar espiritualmente el a\u00f1o que se abre ante nosotras, repostar, como dec\u00edamos, nuestra carga de Dios. No desnaturalicemos la esencia misma, la sustancia misma de nuestros ejercicios anuales. Que cada Hermana se sienta responsable de sus propios Ejercicios.<\/p>\n<p>En este punto hemos intentado tambi\u00e9n introducir algunas diferencias en la forma de llevarlo a cabo: dejar libertad para que cada una escoja la hora de la segunda oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana, no intercalar lecturas comunitarias para que cada una pueda leer lo que desee. Pero en cambio se impone un esfuerzo espiritual. Cada Hermana tiene que sentirse responsable de sus Ejercicios. No es el predicador el que hace los Ejercicios. Cosa excelente es tener un buen predicador. Cuando esto se consigue, hay que saber aprovecharlo y dar gracias a Dios. Pero en realidad el predicador es una ayuda, alguien que queda fuera, que nos propone determinadas cosas. Pero nuestras necesidades personales, somos nosotras las que las conocemos. Entonces, cada una tiene que hacer los Ejercicios en su propia l\u00ednea, en la que sabe reside su necesidad actual. Es indispensable. Se habla de libertad: la libertad no consiste en ir a pasearse durante los Ejercicios, en hacer lo que venga en gana de la ma\u00f1ana. a la noche. La libertad consiste en examinar las necesidades de nuestra alma y en proveer a ellas, en esforzarnos porque los Ejercicios sean fructuosos y respondan realmente a nuestras necesidades.<\/p>\n<p>Puesto que hemos llegado a esta cuesti\u00f3n de los esfuerzos, vamos a dejar el tema de los ejercicios, del que creo hemos hablado lo suficiente, para decir algo sobre lo que podr\u00edamos llamar la ascesis de la vida.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si ocurrir\u00e1 lo mismo en otros pa\u00edses, pero en los de lengua francesa hay una palabra que se ha desvalorizado por completo en el momento presente, que hasta suena mal a los o\u00eddos de los j\u00f3venes, que ya no la aceptan. Es la palabra \u00abmortificaci\u00f3n\u00bb. Cuando se habla de mortificaci\u00f3n, se nota inmediatamente que los j\u00f3venes se cierran; en cambio, si se habla de ascesis de vida lo aceptan muy bien. As\u00ed es. Pero ll\u00e1mese mortificac\u00ed\u00f3n, ll\u00e1mese asces\u00eds, tenemos que llegar a tomar las riendas de nuestra vida, a saber combatir, luchar. En el fondo, la ascesis es el conjunto de los esfuerzos, de las pr\u00e1cticas que se efect\u00faan para trabar el combate espiritual. Observen que la palabra ascesis es m\u00e1s amplia que la palabra mortificaci\u00f3n. Esta implica algo restringido, se propone sobre todo domar, matar algo, llevarlo a la muerte. Mientras que la ascesis comprende esfuerzos vitales, esfuerzos fructuosos, m\u00e1s positivos que lo que encierra la palabra mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que decir que la actitud actual de la juventud es una reacci\u00f3n bastante justificada contra una especie de masoquismo que campe\u00f3 el siglo pasado (habr\u00eda que comprenderlo en su contexto hist\u00f3rico), una especie de b\u00fasqueda de la mortificaci\u00f3n como destrucci\u00f3n de la naturaleza. Hab\u00eda que destruir la naturaleza con una penitencia de todos los instantes. Se acaba de salir (me refiero a Francia particularmente) de los excesos y abusos de la Revoluci\u00f3n. Una sed de penitencia y de reparaci\u00f3n de todo lo cometido se hab\u00eda apoderado de las mentes cristianas.<\/p>\n<p>Puede decirse que en esa \u00e9poca la Iglesia recibi\u00f3 el impacto del sentido de la penitencia, de la reparaci\u00f3n, de evaluar la vanidad de las cosas humanas a las que se hab\u00eda visto caer y desaparecer. Hubo grandes exageraciones; se lleg\u00f3 a mortificar la naturaleza de tal forma que m\u00e1s se pensaba en destruirla que en ponerla al servicio de Dios, con todas las potencias que El ha depositado en esa naturaleza nuestra.<\/p>\n<p>Actualmente, se est\u00e1 volviendo a descubrir el sentido de la dignidad de la persona humana, de lo que tiene de insustituible a los ojos de Dios y en su plan de salvaci\u00f3n. Ahora corremos el riesgo de cultivar de tal manera las posibilidades, el potencial de cada una, que ya no se ve la necesidad de cierta mortificaci\u00f3n. As\u00ed es nuestra pobre naturaleza humana: pasa con facilidad de un extremo al otro. Menos mal que tenemos la suerte de que todo el mundo se muestra de acuerdo con la palabra ascesis. Todos: j\u00f3venes, viejos, etc. Tratemos, pues, de ver las llamadas que Dios nos dirige en ese contexto.<\/p>\n<p>Podemos preguntarnos: Nuestra vida de Hijas de la Caridad, la nuestra, \u00bfcomprende esa parte de renuncia, de ascesis cont\u00ednua? Con toda certeza podemos contestarnos que s\u00ed.<\/p>\n<p>S\u00e9 muy bien que alguna Hermana ha dicho en alguna ocasi\u00f3n: \u00abNo tenemos que imponemos absolutamente ninguna mortificaci\u00f3n; porque nuestra vida es ya de por s\u00ed mortificante, de modo que no hay necesidad de a\u00f1adir nada m\u00e1s\u00bb. Es mucho decir. Seg\u00fan esas Hermanas, que despu\u00e9s de todo eran excepciones, habr\u00eda que suprimir toda pr\u00e1ctica suplementaria de penitencia en la Comunidad para contentarse con la penitencia general de la vida. Hay que convenir en que es un tanto exagerado.<\/p>\n<p>Pero en lo que tenemos que convenir tambi\u00e9n es en que nuestra misma vida reclama una ascesis continua y que supone el g\u00e9nero de mortificaci\u00f3n m\u00e1s adecuado para nosotras. San Vicente nos dice (ya conocen la frase, que es c\u00e9lebre) \u00abAmad a Dios, hijas m\u00edas, amad a Dios pero que sea con el esfuerzo de vuestros brazos y el sudor de vuestra frente\u00bb. Va impl\u00edcito un acto de caridad porque el servicio de los pobres requiere ese esfuerzo de los brazos y ese sudor de la frente; lo sabemos todas por haberlo experimentado. Y al m\u00edsmo tiempo esa aplicaci\u00f3n continua de nuestro pensamiento, de nuestro cuerpo, de todas nuestras potencias al servicio del pr\u00f3j\u00edmo es una extraordinaria disciplina espiritual y una ayuda para nuestra vida personal con Dios, que no podemos evaluar si no es por comparaci\u00f3n con las que no hacen lo mismo. No nos damos cuenta hasta qu\u00e9 punto el hecho de dar a los dem\u00e1s nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestra acci\u00f3n, de darles toda la preocupaci\u00f3n de nuestra mente porque debemos hacer nuestros sus problemas y responder de ellos, hasta qu\u00e9 punto todo eso nos ayuda a desprendernos de nosotras mismas. Nos crea, nos coloca en una especie de estado de consagraci\u00f3n a Dios; nos vac\u00eda de nuestras preocupaciones personales; hace a nuestra alma y a nuestro cuerpo castos, pobres y obedientes. Esa es nuestra ascesis de Hija de la Caridad si sabemos comprenderla como Dios nos la presenta y nos la impone.<\/p>\n<p>Sor Chesnelong sol\u00eda decir: \u00abLa mortificaci\u00f3n de una Hija de la Caridad, su disciplina (hablaba de la disciplina que se propina uno golpe\u00e1ndose la espalda), es el trabajo\u00bb. Es verdad. Pero sabi\u00e9ndolo tomar en ese sentido. El trabajo al servicio de los pobres es la gran ascesis de nuestra vida; dirige en cierto modo todas las dem\u00e1s pr\u00e1cticas que tenemos. Ante ella, todo lo dem\u00e1s tiene que ceder.<\/p>\n<p>Dentro de poco, si me da tiempo, volver\u00e9 a esta cuesti\u00f3n del trabajo de nuestra vida. Las Directoras de los Seminarios saben que el Padre Lloret les ha hablado de ese trabajo como de una de las caracter\u00edsticas de la espiritualidad de San Vicente. Por lo dem\u00e1s, nos hemos formado, nos hemos criado, por decirlo as\u00ed, en ese sentido. En este momento en que la Iglesia est\u00e1 queriendo hacer resaltar el valor del trabajo humano, descubrir su papel en la construcci\u00f3n del mundo y hasta en la del Reino de Dios, su gran dignidad, nosotras, Hijas de la Caridad, tenemos que profundizar esta cuesti\u00f3n y ver c\u00f3mo act\u00faa el trabajo aun en nuestra consagraci\u00f3n y en nuestra vida espiritual personal.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta mortificaci\u00f3n inherente a toda vida religiosa vamos a encontrarla lo primero en la misma trama de nuestra vida. Podr\u00edamos empezar por una palabra que a nadie le gusta ahora, y menos que a nadie a las j\u00f3venes, pero que, no obstante, hay que mantener; no tiene equivalente, como la ascesis lo es de la mortificaci\u00f3n. Me refiero a la \u00abRegularidad\u00bb. No s\u00e9 de qu\u00e9 otra forma podr\u00eda decirse. La regularidad requiere ciertamente una gran disciplina de uno mismo. Implica un esfuerzo que no se da por terminado, que hay que repetir siempre, que exige un ejercicio de la voluntad, una opci\u00f3n que hacer de continuo entre Dios y la vida natural. En el fondo, \u00a1eso es la ascesis eA qu\u00e9 corresponde esa cuesti\u00f3n de mortificaci\u00f3n o de ascesis, como queramos llamarla? Sencillamente se reduce a esto: en todos los detalles&#8217;de nuestra vida hacer el esfuerzo que nos permita escoger la voluntad de Dios en vez de las miras puramente humanas y naturales.<\/p>\n<p>Siempre nos hallamos frente a dos opciones: o vivimos de manera natural, poniendo nuestra esperanza en las posibilidades humanas para la direcci\u00f3n de nuestra vida, de nuestro quehacer de todos los d\u00edas, de nuestra influencia en los dem\u00e1s, etc. (eso es una vida natural aun cuando quiera ser abnegada y caritativa), o ponemos nuestra fe en Dios. En todas las circunstancias que se presenten, por insignificantes que sean, hemos de escoger o el camino de la naturaleza o el de la fe. La ascesis, la mortificaci\u00f3n, consistir\u00e1 no en destruir la naturaleza (como se crey\u00f3 y practic\u00f3 en otro tiempo), sino en dejar por un momento la naturaleza para hacer actuar a la fe y la esperanza en Dios, para optar a El, aunque sin descuidar por ello,r y haci\u00e9ndolo lo m\u00e1s perfectamente posible, lo que sea puramente natural y humano. Entre las dos posibilidades, opto por Dios, pongo mi confianza en la fe, act\u00fao por esperanza teologal, obro por caridad sobrenatural y no por razonamiento puramente humano y natural.<\/p>\n<p>La regularidad se presenta en bastantes detalles. Por una parte, la regularidad que podr\u00edamos llamar exterior: respeto al horario, respeto a la campana, presencia en los ejercicios, respuesta inmediata. En todo esto hay muchos grados.<\/p>\n<p>Tampoco hemos de hacer de la regularidad un fin. Hay que buscar la regularidad porque es un aspecto de la fidelidad continua a Dios y uno de los aspectos de la vida comunitaria. Esa es la mayor importancia que podemos darle. Pero, sobre todo en nuestra vida de Hijas de la Caridad, la regularidad est\u00e1 siempre subordinada a la caridad. La famosa expresi\u00f3n de San Vicente: \u00abDejar a Dios por Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed puede ocultarse un peligro porque es f\u00e1cil tomar a Dios por lo que no es Dios. \u00abDejar a Dios por Dios\u00bb es dejar una pr\u00e1ctica de regularidad, aceptar una irregularidad aparente para responder a una neces\u00eddad urgente e importante. Siendo as\u00ed, se encuentra verdaderamente a Dios en esa respuesta de caridad que se ha dado.<\/p>\n<p>Pero no es caridad el capricho que nos impide dejar lo que estamos haciendo, quiz\u00e1 una simple conversaci\u00f3n, pretextanto que es por el bien de un pobre o un enfermo. Ah\u00ed ha de intervenir el buen juicio y el sentido sobrenatural de las cosas.<\/p>\n<p>La regularidad que yo llamar\u00eda \u00ednterior requiere una ascesis de vida todav\u00eda mayor que la regularidad exterior. Consiste en que hagamos en verdad lo que con el cuerpo estamos observando exteriormente. Saben ustedes como yo, por haberlo experimentado en nuestra propia vida y por comprobarlo en algunas de nuestras compa\u00f1eras, que se puede ir con regularidad admirable a tal ejercicio, a la oraci\u00f3n, al examen, etc. y estar en realidad presente s\u00f3lo con el cuerpo, pero con el esp\u00edritu ausente. No nos desprendemos, no nos despegamos de todas las imaginaciones que de continuo se suceden en nosotras. En el momento en que nuestro cuerpo obedece a la orden de Dios transmitida ya sea por la campana, ya sencillamente por la hora<\/p>\n<p>y la necesidad, tenemos que saber imponernos el esfuerzo de arrojamos verdaderamente en Dios, para hacer de manera efectiva, como dec\u00edamos ayer, el examen particular, de manera efectiva, la oraci\u00f3n. Lo que no quiere decir que vayamos a olvidar lo que hemos dejado. Si tenemos, por ejemplo, enfermos graves o estamos con ni\u00f1os a quienes no sabemos c\u00f3mo encaminar hacia Dios, c\u00f3mo educar, delante de Dios y en oraci\u00f3n nos encontramos con todo lo que constituye nuestra vida, con eso que en realidad es una llamada de Dios en nosotras. Podemos muy bien llevar todas esas preocupaciones delante de El, a condici\u00f3n de que no nos detengamos en la preocupaci\u00f3n como tal. No es el momento de buscar los detalles materiales que la cosa requiere. Es el momento de darnos por completo a Dios, con todo aquello que llevamos en nosotras, para tratar de encontrar en El lo que quiere que hagamos en esta o aquella circunstancia.<\/p>\n<p>Esa presencia interior es una ascesis extraordinariamente importante y muy necesaria en nuestra vida. Una vida de Hija de la Caridad que responde a la regularidad exterior, que se impone la ascesis interior de cumplir con toda atenci\u00f3n de esp\u00edritu los ejercicios que observa exteriormente, les aseguro que s\u00f3lo eso ya representa un conjunto de esfuerzos que conserva, que alimenta, que sostiene nuestra vida espiritual. Es el combate espiritual de cada d\u00eda: esa continua lucha contra todo lo que nos arrastra hacia lo natural, para colocarnos en el plano de la fe.<\/p>\n<p>El silencio es otro medio de ascesis. En la hora actual, es una cuesti\u00f3n muy dif\u00edcil, dif\u00edcil tambi\u00e9n en nuestras casas de Hijas de la Caridad. Fuerza es decir que en la mayor\u00eda de nuestras casas el silencio en las idas y venidas por ejemplo, es algo ilusorio, porque idas y venidas no las hay. Las que hacemos est\u00e1n abiertas a las personas de fuera, con las que es inadmisible que guardemos silencio. Si guard\u00e1ramos silencio al tropezarnos con alguna persona de la casa, ser\u00eda absolutamente rid\u00edculo y una actitud no adecuada en una Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las veces el silencio se reduce al que se guarda en los lugares regulares y a las horas regulares. Sin embargo, bien est\u00e1 que no observemos el silencio con los externos en las idas y venidas; pero eso no es una raz\u00f3n para entablar una conversaci\u00f3n con una Hermana con quien nos cruzamos. Un sentido real del silencio nos hace captar los matices y nos impone las mortificaciones necesarias. Cuando en las idas y venidas, en las salidas, en los lugares en que se pueden encontrar seglares y donde, por consiguiente, no puede ser cuesti\u00f3n de guardar un silencio exterior absoluto, nos encontramos con otras Hermanas, fuera de los tiempos de recreo, no es el momento de entablar con ellas largas conversaciones, en las cuales, m\u00e1s o menos, lo que haremos ser\u00e1 contar la \u00faltima contrariedad, la \u00faltinia dificultad, quien sabe si destrozar la reputaci\u00f3n del pr\u00f3jimo o de otra Hermana. Esa s\u00ed que es una verdadera falta contra el silencio.<\/p>\n<p>Que cambiemos entre nosotras algunas palabras, me parece necesario. No creo que en la mentalidad actual sea edificante para personas de fuera ver a dos Hermanas que se cruzan sin decirse una palabra fraterna. Que en tal circunstancia pasen juntas uno o dos minutos y dar\u00e1n testimonio de alegr\u00eda fraternal. Eso me parece muy, muy necesario. Pero fuera de eso, si dentro de las habitaciones de Ia comunidad, en. el dormitorio, en el refector\u00edo, en los pasillos interiores, nos encontramos con otras Hermanas, aun en los momentos que no son. el \u00abgran silencio\u00bb, sino tiempo de recogimiento, o si estamos juntas. trabajando y las dem\u00e1s guardan silencio o pasan en silencio, tengan cuidado de no interponerse entre ellas y Dios Cuando se pasa la mayor parte de la vida con otras personas, con los de fuera, en conversaci\u00f3n continua con los externos, es necesario crear esas zonas de silencio, de tiempo o de lugar, que permitan entrar dentro de s\u00ed unos minutos y restablecer en el alma un contacto con Dios. No nos interpongamos, pues.<\/p>\n<p>Recuerdo a unas Hermanas j\u00f3venes que no pod\u00edan ver a otra en silencio con un aire poco serio, sin inmediatamente rodearla, preguntarle qu\u00e9 le pasaba&#8230; Era su caridad fraterna la que les impulsaba; pero era interponerse entre Dios y el alma. No podemos imponernos as\u00ed a los dem\u00e1s todo el tiempo. Por supuesto, no se trata de que dejemos a una Hermana que pasa por una gran pena sin decirle una palabra de consuelo. Ahora, en la vida diaria, si una Hermana est\u00e1 un poco triste en determinado momento, si guarda silencio, dej\u00e9mosla en paz. Si quiere estar callada, que se calle. En ese tiempo de silencio, el Se\u00f1or va sin duda a hablarle, a decirle algo m\u00e1s importante que lo que nosotras pudi\u00e9ramos decirle. En Comunidad tenemos que guardar un respeto a la vida de los dem\u00e1s, y creo que respetar los silencios de nuestras Hermanas es uno de los actos de caridad que podemos hacer. Si en ese momento no le ofrecemos la ayuda humana que quer\u00edamos ofrecerle (qui\u00e9n sabe si equivoc\u00e1ndonos en cuanto al alcance y calidad de nuestra acci\u00f3n personal), el Se\u00f1or lo har\u00e1 por su parte y le dir\u00e1 lo que nosotras no somos capaces de decir.<\/p>\n<p>Tendr\u00edamos que hablar de las mortificaciones previstas por la Regla, que ahora est\u00e1n reducidas a muy poca cosa: el ayuno. \u00bfA qu\u00e9 podemos llamar ayuno actualmente? S\u00f3lo han quedado dos d\u00edas en el a\u00f1o. En la \u00faltima Asamblea, hemos tenido empe\u00f1o en que se conservara el gesto de desayunar de pie los viernes y de suprimir algo en la cena de ese d\u00eda. Que por lo menos quede ese signo. Porque es un signo m\u00e1s que una realidad. Pero hay que hacerlo. Mantiene y hace patente nuestra voluntad de privarnos de algo por amor de Dios.<\/p>\n<p>Terminar\u00e9 dici\u00e9ndoles que la fidelidad al deber y especialmente al trabajo es como una m\u00edstica en nuestro tiempo, pero forma parte inherente de lo que podr\u00edamos llamar la m\u00edstica de la vocaci\u00f3n. Tenemos que comprender que, como la mayor\u00eda de nuestros hermanos los hombres, estamos insertas en una condici\u00f3n de trabajadoras, m\u00e1s o menos acentuada seg\u00fan el quehacer que es el nuestro, pero real.<\/p>\n<p>Muchas de nuestras Hermanas tienen que soportar esa condici\u00f3n y ofrec\u00e9rsela a Dios de continuo. A veces se dice: \u00abLas Hermanas est\u00e1n sobrecargadas, las Hermanas llevan una vida inhumana, las Hermanas hacen esto o lo otro\u00bb. Es uno de los grandes reproches que se dirigen actualmente a las religiosas. Se les dice: \u00bfC\u00f3mo quieren ustedes que las j\u00f3venes se dejen entusiasmar por la vocaci\u00f3n, que quieran hacerse religiosas cuando ven la vida que llevan ustedes? Y yo me pregunto: \u00ab\u00bfNo es acaso la condici\u00f3n de todas las personas en la hora actual?\u00bb Yo quisiera que me citasen una persona del mundo que no estuviera sobrecargada; no tenemos m\u00e1s que mirar a nuestro alrededor. \u00a1A cu\u00e1ntas personas, ya intelectuales, ya trabajadores manuales, no les da un infarto! Creo que no pasa una semana sin que ocurra. \u00a1Cu\u00e1ntas mueren en edad relativamente joven o se ven alejadas de la actividad durante meses por depresiones nerviosas!&#8230; etc. Y es que la vida actual (bien a pesar nuestro) impone a todos un ritmo absolutamente inhumano. No puede compararse (las personas mayores lo dicen) el ritmo de la vida que exist\u00eda antes de la guerra de 1914 con el ritmo de vida actual. Es de la noche al d\u00eda. Por el hecho mismo de los progresos t\u00e9cnicos, llegamos a algo superior a las fuerzas de la naturaleza humana, que la oprime, la disgrega, pesa sobre ella.<\/p>\n<p>Comprendamos y sepamos contestar que no se trata de algo exclusivo de las religiosas, sino que, con todo el mundo, padecemos las condiciones de la vida de hoy. Hay que saberlo. Nosotras, superioras, somos responsables de reducir el exceso tanto como nos sea posible; y aceptar lo imposible de solucionar. Pero tenemos la responsabilidad de disminuir la sobrecarga en la medida en que podamos. Una vez establecido esto, frente a lo que no puede cambiar, aceptemos el hallarnos en las mismas condiciones que los trabajadores con quienes convivimos. Pienso que \u00e9sta es una de las grandes semejanzas que podemos tener con los obreros, que son los pobres de nuestro tiempo. Con ellos hemos de soportar esas condiciones de vida a veces tan duras de llevar. \u00a1Cu\u00e1ntas Hermanas nuestras, al igual que los obreros y trabajadores, soportan ese ritmo de vida tan penoso, soportan a jefes no religiosos sino profesionales, se enfrentan con la dificultades de la colaboraci\u00f3n en equipo, tienen que tolerar a las personas a quienes se dirigen, personas con malos modales que a veces las insultan y, adem\u00e1s, tienen que soportarse a ellas mismas condicionadas por todo eso! S\u00ed, tenemos que comprender que ese trabajo, que todo eso que compone nuestra vida al servicio de los pobres, es nuestra primera mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no lo tomemos como condiciones malas, que hemos de rechazar. Tom\u00e9moslo como la forma de ascesis que el Se\u00f1or pide de nosotras y dig\u00e1monos que todas esas dificultades (ya sea la del exceso de trabajo, ya la de la tolerancia de los que est\u00e1n por encima de nosotras: jefes, administraciones, patronos, colaboradores religiosos, sacerdotes, laicos y otros) forman nuestra verdadera ascesis, la mortificaci\u00f3n de la vida de una Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Pienso que es una de las convicciones m\u00e1s importantes que hemos de tener y de ense\u00f1ar, sabiendo que no son algo marginal a nuestra vida.<\/p>\n<p>\u00abEn\u00bb nuestra vida misma de trabajo al servicio de los pobres es donde debemos dar continuamente a Dios la prueba de nuestro amor, de nuestra preferencia por El sobre todo lo que es puramente humano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ejercicios espirituales a Hermanas Sirvientes. Instrucciones. Ascensi\u00f3n-Pentecost\u00e9s, 1967 Quisiera decirles una palabra sobre el progreso de nuestro caminar hacia Dios, lo que podr\u00edamos llamar en t\u00e9rminos modernos la andadura espiritual de cada alma. 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Hermanas de Toma de H\u00e1bito El acto de humildad que acaban de hacer, Hermanas, da el \u00faltimo toque a su 'preparaci\u00f3n espiritual para el gran cambio que ma\u00f1ana va a operarse en su vida. Cambio exterior que ser\u00e1 el signo de su transformaci\u00f3n interior. La etapa de\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":44192,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-24-de-marzo-de-1963-2\/","url_meta":{"origin":38018,"position":3},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, 24 de marzo de 1963","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/07\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. A las Hermanas que van a emitir los Votos por primera vez A imitaci\u00f3n de la Virgen y como un eco a su palabra, van ustedes, Hermanas, a pronunciar ma\u00f1ana su propio \"Fiat\" a Dios. 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Cu\u00e1l es nuestra postura respecto a ellos, de nosotras, consagradas a Dios. Alejemos todo sentimentalismo ins\u00edpido y renov\u00e9monos en la Fe. Los Angeles existen, el Angel de nuestra Guarda, esp\u00edritu celestial, ve a Dios de continuo, aunque est\u00e9 a nuestro lado. 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Esa pr\u00e1ct\u00edca de \"la presencia de Dios\", tan querida para San Vicente, es el sentimiento de la presencia divina en nuestra alma. 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