{"id":38008,"date":"2014-09-10T08:22:57","date_gmt":"2014-09-10T06:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-la-vida-fraterna-en-la-casa-en-la-compania-en-la-iglesia\/"},"modified":"2014-09-10T08:22:57","modified_gmt":"2014-09-10T06:22:57","slug":"susana-guillemin-la-vida-fraterna-en-la-casa-en-la-compania-en-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-la-vida-fraterna-en-la-casa-en-la-compania-en-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: La vida fraterna en la casa, en la Compa\u00f1ia, en la Iglesia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_33649\" style=\"width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-33649\" class=\"size-medium wp-image-33649\" title=\"Susana Guillemin, H.C.\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin-237x300.jpg?resize=237%2C300\" alt=\"Susana Guillemin, H.C.\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-33649\" class=\"wp-caption-text\">Susana Guillemin, H.C.<\/p><\/div>\n<p><em>Ejercicios espirituales a Hermanas Sirvientes. Instrucciones. Ascensi\u00f3n-Pentecost\u00e9s, 1967<\/em><\/p>\n<p>Cuando hablamos de la Comunidad, tenemos la tendencia a considerar esta palabra y la realidad que representa como restringida en cierto modo a nuestra casa o todo lo dem\u00e1s, por extensi\u00f3n, a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Ahora bien, la Comunidad tiene, en realidad, tres dimensiones. Tres dimensiones que, por lo dem\u00e1s, son como una sola porque sus objetivos coinciden.<\/p>\n<p>Cuando hablamos de comunidad, de vida de comunidad, evidentemente lo primero en que tenemos que pensar es en nuestra casa, despu\u00e9s en la Compa\u00f1\u00eda en la que estamos reunidas en Comunidad y finalmente en la Iglesia a la que la Compa\u00f1\u00eda nos vincula.<\/p>\n<p>Tenemos que pasar de una realidad individual a una realidad superior. Cada una de las Hermanas est\u00e1 unida a la Compa\u00f1\u00eda por la casa, y cada casa est\u00e1 unida a la Iglesia por la Compa\u00f1\u00eda. Tal es el proceso. Cada una de nosotras vivimos en la Iglesia, y cada una de nuestras casas tambi\u00e9n, por mediaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Porque estamos reunidas en comunidad es por lo que nuestras obras, nuestras actividades, nuestros intentos de apostolado son verdaderamente de Iglesia.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda es el medio can\u00f3nico que nos confiere el mandato para legitimar en cierto modo la acci\u00f3n que llevamos a cabo. Es lo que nos diferencia sensiblemente de los laicos. Ellos rec\u00edben tambi\u00e9n un tipo de mandato porque est\u00e1n unidos a la Iglesia a trav\u00e9s de un Movimiento reconocido, habilitado por ella. Es necesario buscar una forma de legitimaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy quisiera hablarles un poco de la Comunidad, de la vida en com\u00fan, en sus tres dimensiones:<\/p>\n<p>\u2014 La Casa,<\/p>\n<p>\u2014 La Compa\u00f1\u00eda,<\/p>\n<p>\u2014 La Iglesia.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil vivir en Comunidad. La vida en Comunidad es la prueba a la que somete a la caridad. Se dice a veces que la vida en com\u00fan es algo muy dif\u00edcil de tolerar. Es cierto. La vida fraterna es dif\u00edcil. Podr\u00edamos decir que es la fuente de nuestras mayores dificultades; pero es tambi\u00e9n la fuente de nuestras mayores alegr\u00edas. Pienso que pocas entre ustedes podr\u00edan contradecirme. Esa vida \u00abvivida\u00bb en com\u00fan implica un agrado y una alegr\u00eda real. Siempre que se hace el esfuerzo por ser fiel al Se\u00f1or a pesar de las dificultades diarias, a pesar de tener que tolerar caracteres y otras cosas que bien sabemos, la vida en comunidad proporciona mucha m\u00e1s felicidad que dificultades.<\/p>\n<p>La vida en comunidad tiene dos finalidades: una, yo dir\u00eda, un tanto utilitaria, que es la aportaci\u00f3n mutua de unas a otras. Las obras hechas en comunidad tienen una fuerza, una perennidad, una continuidad que no tienen las que se hacen individualmente. De modo que, por una parte, esa aportaci\u00f3n mutua. Por otra, el testimonio apost\u00f3lico. Pienso que \u00e9stas son las dos grandes razones de ser de la vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Recuerdo haber o\u00eddo en ciertas reuniones en las que se hablaba de estudios, de investigaciones de teolog\u00eda y m\u00e1s a\u00fan de sociolog\u00eda: \u00abtrabajos de este tipo no pueden emprenderse ni llevarse a cabo m\u00e1s que por una Comunidad, por una Congregaci\u00f3n, porque requieren una continuidad que nunca podr\u00e1 garantizar un particular, aunque dirija una escuela y tenga disc\u00edpulos. S\u00f3lo un instituto religioso puede garantizar la transmisi\u00f3n de los tesoros de ciencia adquirida a la generaci\u00f3n siguiente, tesoros que permanecer\u00e1n como propiedad del Instituto\u00bb. Propiedad en el buen sentido, porque posteriormente revertir\u00e1 en provecho de todos los que se dediquen a esos estudios. Y se insist\u00eda: \u00abs\u00f3lo un Instituto religioso puede asumir la cohesi\u00f3n de esp\u00edritu entre los miembros y la transmisi\u00f3n leal de la ciencia adquirida necesaria para proseguir investigaciones que a veces requieren un siglo o hasta dos para llegar a algo concreto\u00bb.<\/p>\n<p>Bastan estas reflex\u00edones para demostrarnos que en un trabajo como el que se\u00f1alamos, no es suficiente vivir unos al lado de los otros para constituir Lma vida de comunidad. Vivir en colectividad no es formar una comunidad. Todas sabemos que 5, 6, 8, 10, 15 \u00f3 20 personas pueden vivir juntas, encontrarse reunidas a las horas de comer o a las de retirarse a descansar, coincid\u00edr en la capilla y realizar juntas actos tan grandes como la Santa Misa o la oraci\u00f3n, y, sin embargo, vivir de forma completamente separada, aislada unas de otras. Ah\u00ed no hay Comunidad, hay personas que viven bajo un mismo techo, lo que es completamente diferente.<\/p>\n<p>Tenemos que desconfiar de ello y guardarnos de que ocurra as\u00ed en nuestras casas. Es responsabilidad de la Hermana Sirviente reunir en una verdadera Comunidad de alma, de inteligencia, de coraz\u00f3n, a las Hermanas que Dios le ha conf\u00edado. La vida en comunidad es una vida de uni\u00f3n. Com\u00fan quiere decir uni\u00f3n, supone una unidad.<\/p>\n<p>Si queremos observar lo que hemos dicho al principio de las tres dimensiones de la Comunidad, esa uni\u00f3n no debe efectuarse entre el grupo \u00fanicamente. El grupo comunitario no es una finalidad en s\u00ed mismo. No estamos en Comunidad para lograr un grupito que se entienda bien y viva a gusto. Tambi\u00e9n en la familia humana existe ese peligro de ego\u00edsmo en la propia felicidad; la familia humana puede encerrarse en ella misma, no abrirse a las dificultades y llamadas de los que la rodean o sencillamente a una vida social normal. As\u00ed la Comunidad religiosa corre el riesgo de querer constituirse en su propia finalidad. Es la amenaza del ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Toda comunidad religiosa se une para el servicio de la Iglesia y el servicio de los hermanos, los hombres. Estamos unidas no para nosotras, sino para abrirnos a los dem\u00e1s, para hacerles participar del calor de nuestra unidad, de esa vida en com\u00fan que vivimos juntas. Ya conocen esta frase que ha venido a ser como un \u00abslogan\u00bb: \u00abunirse no es mirarse mutuamente, es mirar juntos hacia Dios\u00bb. Creo que era una de las frases rectoras de un organismo pro matrimonio cristiano. Pero podemos aplic\u00e1rnosla a nosotras de manera todav\u00eda m\u00e1s fuerte, m\u00e1s radical. Unirse, formar una verdadera Comunidad, no es estarse mirando unas a otras, formar un grupo humano bien avenido, es unirse para, juntas, mirar a Aquel a quien nos hemos entregado.<\/p>\n<p>En uno de los numerosos cursillos en que he trabajado, se propuso una frase que me preocup\u00f3 mucho. Es esta: \u00ablo esencial de la comunidad religiosa reside en la vitalidad de la amistad fraterna\u00bb. \u00a1Es un error craso! No es la amistad fraterna la que es un error. Lo que es un error es decir que es lo esencial Porque lo esencial de la Comunidad religiosa es la realidad, el porqu\u00e9 est\u00e1 constituida. Y esa realidad es Cristo. La finalidad concreta de nuestra entrada en la Comunidad no ha sido la de encontramos con nuestras Hermanas: ha sido Cristo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hemos venido a la Comunidad, unas y otras? Para amar a Cristo, para seguirle, para servirle en la persona de nuestros hermanos los hombres. Y en ese movimiento de todo nuestro ser hacia Cristo, nos hemos encontrado con las que hab\u00edan sido llamadas como nosotras. Ese encuentro ha venido despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La determinante de nuestra entrega a Dios, de la compos\u00edci\u00f3n de la Comunidad, ha sido la voluntad de damos a Cristo. Cristo es el primero. La amistad fraterna es un resultado; ha partido del amor de Cristo, es el resultado de esa entrega de nosotras mismas a Cristo; pero no es lo primero, no es lo esendal. No es lo esencial en la composici\u00f3n de la Comunidad.<\/p>\n<p>Si la amistad fraterna fuera lo esencial en la composici\u00f3n de la Comunidad, echar\u00eda abajo la obediencia: cuando se tratara de agruparnos para una obra, para reunirnos en una casa, tendr\u00eda que ser la amistad la que determinara la formaci\u00f3n del grupo, mientras que es la obediencia la que la determina. Es esa dependencia, en manos de Dios, que quisimos aceptar un d\u00eda y de la que hicimos la nota dominante de nuestra vida. Si nos encontramos con nuestras Hermanas, es porque Cristo nos ha llamado a nosotras y a ellas para trabajar, juntas, en la misma obra, a trav\u00e9s de la jerarqu\u00eda establecida en la Iglesia, en la Compa\u00f1\u00eda, en nuestra casa. Es el fundamento m\u00e1s s\u00f3lido de nuestra fortaleza y de nuestra esperanza. Nos encontramos en Cristo y nuestra uni\u00f3n tiene que hacerse en tomo a su Persona.<\/p>\n<p>Me guardar\u00e9 muy bien de restar valor a la amistad fraterna. Al contrario, lo que pretendo es una amistad fraterna m\u00e1s hermosa, m\u00e1s fuerte; con unas bases en cierto modo teol\u00f3gicas porque es la voluntad de Dios la que nos ha unido. Estoy unida a cada una de las Hermanas que est\u00e1n en mi casa por voluntad de Cristo y por el Amor que le profesamos. Es algo indeleble. Son lazos de una fuerza extraordinaria. Y la amistad fraterna, con su nota humana, va a nacer leg\u00edtimamente de ah\u00ed. Va a estar legitimada por la voluntad de Dios que nos ha unido. Esa amistad va a estar presente, va a tener gran importancia en la constituci\u00f3n de nuestra Comunidad.<\/p>\n<p>Pienso que los siglos que nos han precedido minimizaron mucho el alcance de la amistad fraterna; nosotras tenemos que reconocerlo. Se temi\u00f3 tanto aquello que se llam\u00f3 \u00abamistad particular\u00bb que se acab\u00f3 por suprimir la amistad sin m\u00e1s. Y es bastante grave. Porque la amistad es una fuerza natural que debemos poner al servicio sobrenatural del Se\u00f1or. Evidentemente, manteni\u00e9ndose en los l\u00edmites debidos, control\u00e1ndola continuamente para estar seguras de que no se desv\u00eda.<\/p>\n<p>Pero el control es muy f\u00e1cil de hacer. Una amistad que encierra a dos Hermanas juntas es mala. Una amistad que ayuda a las dos Hermanas a abrirse a toda la Comunidad sin excepci\u00f3n es buena. Est\u00e1 muy daro: ese es el punto de control del valor de una amistad. Si encierra a dos Hermanas la una en la otra: con peque\u00f1os encuentros, ciertas palabras, ciertas miradas; las dem\u00e1s nos fastidian&#8230; a partir de ese momento en que las dem\u00e1s hast\u00edan a las dos, \u00a1mala se\u00f1al! Si, al contrario, entre las dos gozan con encontrar a la comunidad, est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>El P. Ranquet dec\u00eda: \u00abel valor de la virginidad&#8230; (hablaba de la castidad, pero en la amistad y la castidad siempre es el amor de Cristo el que est\u00e1 en juego, se interfiere una y otra)&#8230; dec\u00eda, pues: a quien es verdaderamente de Dios, a un coraz\u00f3n verdaderamente casto, nadie le molesta nunca, porque est\u00e1 plenamente abierto a todos\u00bb. La serial de autenticidad de una amistad es \u00e9sta: la alegr\u00eda de abrirse a los dem\u00e1s; desde el momento en que hay una especie de estrechez en ese sentido, algo hay que no marcha bien.<\/p>\n<p>Nos unimos en torno a una misma persona: Cristo. Empezamos ya la reuni\u00f3n eterna; por eso, la Comunidad religiosa cuando es verdaderamente tal, es como un anuncio de la vida eterna. Es la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la vida com\u00fan.<\/p>\n<p>La parte utilitaria de la vida com\u00fan no es la m\u00e1s esencial. La parte de ayuda mutua fraterna, aunque importante, no es del todo esencial. Lo esencial es la imagen de la Sant\u00edsima Trinidad que presenta una vida comunitaria lograda. Ese anuncio del encuentro eterno, de la uni\u00f3n eterna en Cristo, es lo que le da su verdadero alcance apost\u00f3lico. No olvidemos que es \u00e9sta la gran serial evang\u00e9lica que nos dio Nuestro Se\u00f1or. No dijo: cuando se\u00e1is castos, cuando se\u00e1is pobres&#8230; Dijo: \u00abPadre, que sean uno como T\u00fa y yo somos uno&#8230; para que el mundo crea\u00bb. El &#8216;mundo creer\u00e1 si nos ve un\u00eddas en el amor de Dios, en el amor de Cristo. Ah\u00ed est\u00e1 el verdadero testimonio evang\u00e9lico. Por supuesto, supone todos los dem\u00e1s<\/p>\n<p>Juntas tenemos que buscar c\u00f3mo \u00abrecrear\u00bb las dem\u00e1s componentes del Evangelio. Pero la uni\u00f3n en Cristo es esa serial que El mismo dio como la verdadera transmisora de la Buena Noticia, como s\u00edgnificaci\u00f3n del Reino de Dios, como capaz de llevar a los hombres a creer. Desde el siglo I del cristianismo, los acontecimientos le dieron abiertamente la raz\u00f3n, puesto que de los primeros cristianos se dec\u00eda: \u00abVed c\u00f3mo se aman\u00bb. Es lo que de verdad impresiona a la gente, \u00a1es tan dif\u00edcil amarse!<\/p>\n<p>Recuerdo haber o\u00eddo a algunas Hermanas misioneras: \u00abLo que extra\u00f1a en las naciones de mayor\u00eda pagana es la dificultad de la car\u00eddad fraterna\u00bb. No comprenden la caridad fraterna. Es que es una virtud esencialmente, sustancialmente cristiana, porque la caridad es Dios. La caridad fraterna es la marca, la serial, lo propio del cristianismo. Tenemos que penetrarnos de ello para descubrir toda su importancia, para tratar de hacerlo penetrar en toda nuestra vida y para hacer vivir a nuestra Comunidad de esa caridad fraterna.<\/p>\n<p>Cuando se habla de vida religiosa, de vocaci\u00f3n religiosa, no me gusta que se hable de un ideal. No es en el terreno de las ideas donde reside la vocaci\u00f3n religiosa. No nos hemos dado a una idea. Por lo menos yo, les aseguro que no me he dado a una idea. Nos damos a una Persona, que es Cristo. Y eso es completamente distinto. Consagrar su vida a una idea es una utop\u00eda, en cierto modo es ilusorio. A veces se ve a Hermanas j\u00f3venes, a Hermanas de Seminario, fijas en una idea: han venido por una idea, por una actividad en particular. No es que est\u00e9 mal, no es que quiera decir que su vocaci\u00f3n no es v\u00e1lida. Pero ser\u00e1 necesario que superen eso, porque de lo contrario no persistir\u00e1n. No puede estar una vida pendiente de una idea. Es necesario que haya una uni\u00f3n \u00edntima, vital con Cristo si se quiere llevar una vida religiosa; si no, no es una vida religiosa; ser\u00e1 una vida humana entregada a un ideal. Y eso no es una vida religiosa entregada a la persona de Cr\u00edsto. Es a la persona viva de Cristo a quien nos hemos entregado, es en torno a El y por El como vamos a sellar una amistad con nuestras Hermanas en Comunidad.<\/p>\n<p>Es evidente que esa Comunidad va a requerir de nosotras ciertos esfuerzos. No es cosa tan f\u00e1cil vivir juntas. Hay que someterse a una organizaci\u00f3n, a una regla, hasta a un reglamento: una Comunidad no puede vivir sin un horario, sin ciertas normas de relaci\u00f3n determinadas de antemano. En mi circular sobre la obediencia citaba yo estas palabras de Karl Rahner, tan exactas: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la obediencia sino un m\u00e9todo razonable para permitir a personas razonables vivir juntas?\u00bb Si no existiese un minimum de obediencia, no ser\u00eda posible una vida en com\u00fan. Si cada uno de los miembros no aceptase un minimum de disciplina para plegarse a una organizaci\u00f3n, no podr\u00eda haber vida fraterna.<\/p>\n<p>Podr\u00e1 decirse: \u00abEstamos unidas por el esp\u00edritu y el coraz\u00f3n\u00bb. S\u00ed, pero dedicada cada una a su trabajo, no se encontrar\u00e1 el momento de reunirse y la Comunidad no perdurar\u00e1 mucho tiempo. Hay necesidad de encontrarse, de verse, de hablarse, de intercambiar, para amarse. Hay que estar juntas para algunas de las manifestaciones diarias de la vida. Hay que estar presentes. Podr\u00e1 haber excepciones, Hermanas que, por el hecho de su oficio, tengan que estar m\u00e1s o menos presentes en la comunidad; pero tiene que existir un esfuerzo com\u00fan para reunirse.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, ese esfuerzo com\u00fan es ya una prueba de amor y una aportaci\u00f3n para la construcci\u00f3n de la Comunidad. Hay que estar presentes de cuerpo, porque somos pobres seres mortales y nuestra alma no est\u00e1 todav\u00eda separada del cuerpo. Cuerpo y alma est\u00e1n unidos para formar ese todo que somos nosotros mismos. Si queremos aportar nuestro coraz\u00f3n y nuestro esp\u00edritu a nuestras Hermanas, fuerza es que aportemos nuestro trabajo.<\/p>\n<p>Les pido encarecidamente, a ustedes Hermanas Sirvientes, que no lo olviden. La presencia de la Hermana Sirviente es de la mayor importancia para la construcci\u00f3n de la verdadera comunidad. Una Hermana Sirviente que no sabe disciplinarse para llegar puntual a los ejercicios de piedad, para estar a tiempo en el momento del recreo \u2014sobre todo y muy especialmente para estar presente, la primera, al empezar el recreo\u2014, a la hora de las comidas&#8230; pone a su Comunidad en un peligro no peque\u00f1o. Puede que se lamente y diga: \u00abMis compa\u00f1eras no quieren. No puedo llegar a integrarlas, hay una especie de desbandada en la casa\u00bb. Pues es culpa suya; ni m\u00e1s ni menos. Por el solo hecho de su presencia, las Hermanas se aglutinan en torno a ella. Lo he dicho muchas veces y es cosa comprobada en todas las casas: si a la hora se\u00f1alada para el recreo llega la primera Hermana, entreabre la puerta y no ve a nadie: \u00abno est\u00e1 la Hermana Sirviente\u00bb, se marcha. La segunda hace otro tanto. Cuando la Hermana Sirviente llega al cabo de un cuato de hora, all\u00ed no hay nadie. \u00bfDe qui\u00e9n es la culpa?<\/p>\n<p>La Hermana Sirviente debe esperar a sus compa\u00f1eras a la hora, no antes. Estas cosas parece que no son nada. Se dir\u00e1: \u00abson min\u00fasculas infidelidades, peque\u00f1os deslices sin mayor entidad\u00bb. Pues es extraordinario lo que hace la presencia de la Hermana Sirviente para reunir a la Comunidad. Por lo dem\u00e1s, esa puntualidad es una prueba de amor. Cuando la Hermana Sirviente no est\u00e1, las Hermanas se dicen: \u00abDespu\u00e9s de todo, ya vemos que la Hermana Sirviente no tiene demasiado empe\u00f1o en estar con nosotras\u00bb. En cambio, cuando la Hermana Sirviente est\u00e1 presente, se las ve contentas de llegar ellas tambi\u00e9n, se alegran de verla con ellas, reciben como una prueba de que la Hermana Sirviente las quiere. No son las palabras las que convencen, sino los hechos. Si la Hermana Sirviente est\u00e1 a gusto entre sus compa\u00f1eras, llegar\u00e1 a tiempo al recreo. Puede que algunas hasta lleguen algo antes para tener el gusto de estar dos minutos solas con ustedes. En todo caso, la Comunidad se constituir\u00e1 en torno a ustedes.<\/p>\n<p>No digamos tampoco que el comer juntas no tiene mayor importancia. Pues s\u00ed es importante. Un m\u00e9dico, gran cristiano, dec\u00eda: \u00abLa comida representa una comuni\u00f3n material\u00bb. A trav\u00e9s de las comidas hechas juntas, pasa una gracia de unidad, a trav\u00e9s de esa comida fraternal: y es muy importante. En una familia, cuando el padre, la madre y los hijos se encuentran alrededor de una mesa, es un elemento que constituye el esp\u00edritu familiar y ayuda a cimentar la uni\u00f3n de padres e hijos. Lo mismo ocurre en una comunidad.<\/p>\n<p>A la hora de la comida es cuando en una familia se habla, se camb\u00edan impresiones. Nosotras, durante la comida tenemos la lectura, pero tenemos tambi\u00e9n bastantes \u00abbendicamus\u00bb, que ahora han aumentado todav\u00eda. Pero aun cuando no hablemos en el mismo momento de la comida, el hecho de la lectura que o\u00edmos todas puede constituir el fondo de un pensamiento com\u00fan, que podr\u00e1 inspirar las conversaciones que vamos a tener despu\u00e9s durante el recreo, ya al mediod\u00eda, ya por la noche. El hacer las comidas juntas tiene su importancia. Hay que cuidar de que una Hermana no se vea siempre privada de hacerlo, porque es una carencia considerable en una vida religiosa la de no participar en la mesa de todas.<\/p>\n<p>Los recreos, son, pues muy importantes. Tambi\u00e9n tiene su importancia el descanso de todas a la vez. Es muy desagradable ponerse a dormir cuando se sabe que, al lado, hay una velando. \u00a1Cuidado con las velas! No las permitan m\u00e1s que si no hay otro remedio, y no por mucho tiempo. No hay que dejar que se conviertan en costumbre, en una forma de organizar la vida, tanto por lo que se refiere a la Hermana Sirviente, para la que se convierten en un desgaste nervioso, como para las Compa\u00f1eras, a las que alteran nerviosamente tambi\u00e9n y adem\u00e1s las apartan de la Comunidad. Todas estas cosas parecen de poca importancia, pero la tienen y muy grande cuando pasan a estado de h\u00e1bito, o, al contrario, cuando se suprimen de manera habitual.<\/p>\n<p>La Hermana Sirviente tiene que tener una presencia corporal entre sus compa\u00f1eras, una presencia f\u00edsica, y tambi\u00e9n una continua presencia de esp\u00edritu para una serie de detalles. Por lo general, la comunidad se organiza al empezar un nuevo curso escolar. Se organiza la casa, se rehacen los horarios, se dan avisos&#8230; Todo el mundo tiene la impresi\u00f3n de que todo va a marchar magn\u00edficamente. Pero si la Hermana Sirviente se evade y no permanece atenta a todos los detalles diarios, todo se deter\u00edorar\u00e1. Cada una se ir\u00e1 por donde le tire su inclinaci\u00f3n natural. Exteriormente, la comunidad se disgregar\u00e1. Mientras que si la Hermana Sirviente presta toda su atenci\u00f3n, cuida de los peque\u00f1os s\u00edntomas: ausencia de una, irregularidad general, ausencia de los recreos; si est\u00e1 presente para ver c\u00f3mo empieza a dibujarse un abuso, eliminar\u00e1 grandes dificultades porque podr\u00e1 preverlas.<\/p>\n<p>Tienen que estar presentes a la vida com\u00fan y hacer que cada una lleve su presencia a los peque\u00f1os o grandes acontecimientos que nos rodean. No se vive s\u00f3lo de presencia corporal y f\u00edsica: es preciso crear una comunidad de esp\u00edritu y coraz\u00f3n entre las Hermanas. Antes se nos dec\u00eda (y formaba parte de nuestra formaci\u00f3n tan austera): \u00abno debe saberse nada de su familia; deben ignorarlo todo unas de otras\u00bb. La mayor\u00eda de las veces no se conoc\u00eda ni el apellido de las compa\u00f1eras de la casa, y se guardaba muy bien de dejar transparentarse en nosotras nada de lo que ocurriera en nuestra familia. Creo que en la hora actual debemos cambiar esto profundamente.<\/p>\n<p>No se trata de inmiscuirse de manera ind\u00edscreta en la familia de las dem\u00e1s, lo que ser\u00eda odioso. En algunas comunidades peque\u00f1as, con pretexto de vida de comunidad, se dan a leer unas a otras las cartas que reciben. No es eso precisamente la Comunidad religiosa: eso puede ser indiscrecci\u00f3n; puede molestar mucho a algunas Hermanas y en muchas ocas\u00edones puede ser muy poco conveniente.<\/p>\n<p>Que cada una guarde con relaci\u00f3n a su familia la discrecci\u00f3n debida. Pero hay cosas que pueden perfectamente comunicarse, llevarlas en com\u00fan por la Comunidad, sin menoscabo alguno de la discrecci\u00f3n necesaria. Cuando se da un acontecimiento feliz en la familia de una Hermana, es normal que la Comunidad, se regocije con ella: la boda de un hermano, de una hermana, un natalicio, una ordenaci\u00f3n&#8230; es bueno que esas noticias se sepan y que la Comunidad manifieste a la Hermana que se une a ella, que ruega por los miembros de su familia. Que en el momento de un luto, de una desgracia, la Hermana se vea rodeada por el afecto de sus compa\u00f1eras, que se rece en com\u00fan. Que cada una vibre ante las emociones, pensamientos y sentimientos de los dem\u00e1s, con la \u00fanica condici\u00f3n (y ah\u00ed entra el papel que tiene que desempe\u00f1ar la Hermana Sirviente) de que se est\u00e9 segura de que no se falta a la discrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las Hermanas tienen temperamentos diferentes que deben respetarse. No hay que querer tratar a todo el mundo de la misma manera. Los naturales de Marsella son exuberantes; los de Lille lo son mucho menos. Y tambi\u00e9n ocurre a veces que en ambos lugares haya temperamentos diferentes. Si una de sus compa\u00f1eras tiene un temperamento exuberante, gozar\u00e1 con compartir una alegr\u00eda, manifestar\u00e1 espont\u00e1neamente un sufrimiento o una pena. No hay problema. Re\u00fanen ustedes a la Comunidad en torno a tal acontecimiento. Otra, por el contrario, tendr\u00e1 un temperamento bastante delicado, m\u00e1s bien cerrado, no gustar\u00e1 de exteriorizar o compartir: no la fuercen con pretexto de caridad y de vida com\u00fan. Respeten su manera de ser. Si prefiere guardar para ella un sufrimiento quiz\u00e1 profundo, con implicaciones que ustedes ignoran o que las compa\u00f1eras deben obligatoriamente ignorar, d\u00e9jenla sola; es decir, sola no: que sienta que ustedes est\u00e1n con ella, que la rodean de afecto, la comprenden y admiten su reserva. Pero no comuniquen lo que ella no desea decir. Lo que pertenece a cada una, tiene que ser de su \u00fanica propiedad.<\/p>\n<p>No nos corresponde disponer de la vida familiar, de las penas y dificultades o bien de las alegr\u00edas de los dem\u00e1s, de la misma forma que no nos corresponde disponer de su dinero. El voto de pobreza no da a la Hermana Sirviente el derecho de disponer de la vida ni de los bienes de sus compa\u00f1eras. Tiene, por el contrario, que rodearlas del mayor respeto y dejar que cada una disponga seg\u00fan su temperamento, aunque con todos los permisos necesarios, puesto que se trata de bienes que le pertenecen.<\/p>\n<p>La vida com\u00fan se hace odiosa a partir del momento en que no se respetan ya los derechos fundamentales, primordiales, de cada Hermana.<\/p>\n<p>Ense\u00f1emos a las Compa\u00f1eras a que no se molesten porque una de ellas haya preferido que no se hable de un acontecimiento familiar (alegr\u00eda o pena) y a que no exclamen, si se enteran quince d\u00edas o un mes despu\u00e9s: \u00ab\u00a1Vaya una forma de vivir en comunidad! No se nos dicen las cosas&#8230; etc.\u00bb Tenemos que hacer comprender de antemano a nuestras compa\u00f1eras que, en la verdadera vida com\u00fan, hay que respetar profundamente a cada una en su misma persona. Ese es el respeto a la personalidad. En esto, el papel de la Hermana Sirviente es insustituible y debe ejercerlo con muchos matices y mucho tacto.<\/p>\n<p>Hay otros acontecimientos que no requieren tantas precauciones: pueden y deben siempre estar presentes en la vida de la Comunidad: es muy f\u00e1cil tejer en torno a ellos una verdadera vida com\u00fan. Se trata de los peque\u00f1os y grandes acontecimientos del mundo, de la Compa\u00f1\u00eda y de la Iglesia. La Comunidad tiene que saber vivir todo eso y no encerrarse en s\u00ed misma; tiene que saber estar presente en esos acontecimientos. Enterarse de lo que pasa en el mundo, unir la oraci\u00f3n en funci\u00f3n de ello. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda actualmente desinteresarse de la guerra del Vietnam? Hay que vivir d\u00eda tras d\u00eda los acontecimientos que surgen. Son un alimento para nuestra oraci\u00f3n, una forma de crear un pensamiento com\u00fan. Hay que vivir los acontecimientos de la Iglesia. Por ejemplo, toda Comunidad det;er\u00e1 unirse a los grandes imperativos que van a llevar a Pablo VI a F\u00e1tima. Toda la oraci\u00f3n de nuestras comunidades debe engarzarse en torno a esa gran intenci\u00f3n: La paz en el mundo. Tenemos que orientar el pensamiento y la oraci\u00f3n de cada una de nuestras peque\u00f1as Comunidades hacia esos acontecimientos que se desenvuelven a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>Tenemos que vivir juntas. Tenemos que llegar tambi\u00e9n a pensar juntas. Las j\u00f3venes est\u00e1n formadas para ello. Tienen tal costumbre de pensar y trabajar juntas, que algunas no saben ya hacerlo solas. Es una de las caracter\u00edsticas de la \u00e9poca actual. Se encuentran un tanto desconcertadas cuando, al llegar al Postulantado o al Seminario, se les dice que hagan un trabajo o una reflexi\u00f3n solas. No todas, pero s\u00ed la mayor\u00eda tienen la costumbre de reflexionar siempre en equipo, de trabajar siempre en equipo, de tal suerte que se desorientan y no saben c\u00f3mo hacer cuando se encuentran solas ante un trabajo o una reflexi\u00f3n, sin poder intercambiar ideas o impresiones. S\u00ed, es una de las caracter\u00edsticas de la juventud actual. En cambio, no ocurre as\u00ed con las edades que le han precedido. Dado que en nuestras comunidades se encuentran las dos generaciones, la actual y las anteriores, mezcladas, la Hermana Sirviente tiene que ser en cierto modo como la argamasa que re\u00fana a ambas en un pensamiento com\u00fan.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que la lectura en el refectorio y las lecturas que hacemos en com\u00fan a las 2, son un buen elemento de reflexi\u00f3n comunitaria. No ignoran ustedes que cierto n\u00famero de Institutos religiosos se plantean hoy la cuesti\u00f3n de la lectura en la mesa y hasta la han resuelto suprimi\u00e9ndola, suprimiendo del todo cualquier lectura en com\u00fan, porque alegan: \u00abtodas esas cosas deben ser libres, hacerse a nivel individual\u00bb. Personalmente, pienso que han inferido con ello un grave ataque a la vida de comunidad. Tenemos en esas lecturas una ocasi\u00f3n \u00fanica de alimentar, a la vez, nuestro pensamiento, de poder encontrarnos en torno a los mismos temas y preocupaciones, y creo que es muy importante para construir una comunidad, no menos que para ayudar a la reflexi\u00f3n individual.<\/p>\n<p>Otra de las cuestiones que se plantean igualmente es \u00e9sta: \u00ab\u00bfTenemos que mantener la lectura en com\u00fan de las 2? o \u00bfno ser\u00eda mejor indicar a las Hermanas que hagan una lectura personal, sobre un tema que ellas escoger\u00edan?\u00bb Son \u00e9stas cuestiones que van a surgir en la Asamblea general. Ustedes mismas tendr\u00e1n que dar su opini\u00f3n sobre ellas. \u00bfHay que suprimir la lectura de las 2? \u00bfReemplazarla por una lectura individual? \u00bfHay que mantenerla? \u00bfa\u00f1adir a ella cierto tiempo de lectura personal? Aqu\u00ed tienen ustedes ejemplos concretos que les demuestran por qu\u00e9 tenemos tanto empe\u00f1o en conocer la opini\u00f3n de conjunto de las Hermanas, acerca de estos puntos y de otros por el estilo, que tienen repercusiones profundas en la vida comunitaria y en la vida religiosa de cada una. No se trata de un simple punto de disciplina<\/p>\n<p>Con frecuencia hay personas que resuelven las cosas de un plumazo: \u00abahora, libertad individual, respeto a la persona, dignidad de la persona humana\u00bb. Son t\u00e9rminos conciliares; por consigu\u00edente, que cada uno haga lo que quiera, lea lo que quiera y cuando quiera o donde quiera. \u00a1La vida es bella! Pero entonces, ya no hay vida religiosa. Las consecuencias son graves. Es posible que haya que a\u00f1adir una lectura individual. Quiz\u00e1 haya que suprimir las lecturas comunes. Quiz\u00e1 haya que dosificar con prudencia una y otra cosa. As\u00ed, es distinto.<\/p>\n<p>Les ruego que cuando contesten a los cuestionarios, cuando hagan sugerencias, tengan presentes, hayan considerado, las repercusiones que lo propuesto puede tener en la vida de cada una en particular. Porque hay quien no es capaz de desenvolverse individualmente. Acerca de la vida com\u00fan, no sean ustedes solas las que piensen, hagan opinar a toda la Comunidad. Consideren tambi\u00e9n las consecuencias de las decis\u00edones que haya que tomar. Cuando se ha le\u00eddo algo juntas, cuando juntas se ha vibrado ante los mismos acontecimientos, hay que llegar a formar una opini\u00f3n com\u00fan, m\u00e1s a\u00fan a una comprensi\u00f3n com\u00fan y si es posible orientada en la misma l\u00ednea. Se trata de reflexionar en lo que se ha o\u00eddo (no en todo absolutamente, porque se nos ir\u00eda la vida en ello), en las ideas dominantes.<\/p>\n<p>Es importante reflexionar juntas. Por ejemplo, cuando las Hermanas se hallan en un lugar en que se da una lucha social. O bien imaginemos que existen dificultades en la Iglesia local&#8230; sacerdotes que vierten ideas subversivas; luchas ya a nivel de la Iglesia, ya a nivel de la sociedad. Es muy necesario que la comunidad hable de ello. No se trata de evadirse, cobardemente, de la cuesti\u00f3n diciendo: \u00abque cada una piense lo que quiera\u00bb o bien dar una soluci\u00f3n terminante como: \u00abustedes, permanezcan neutras; no se comprometan\u00bb o acaso: \u00abustedes no tienen por qu\u00e9 pensar en ello\u00bb. Es una actitud no correcta.<\/p>\n<p>La Hermana Sirviente tiene que saber hablar con sus compa\u00f1eras; tienen que dialogar juntas; es bueno que conozcan ustedes las diversas opiniones. Si es necesario, p\u00eddan consejo a alguien de confianza, est\u00e1 bien; hagan venir a un Padre bien documentado en la cuesti\u00f3n que pueda orientar el pensamiento de la Comunidad, ofrecerle principios b\u00e1sicos sobre los que pueda fundamentar su opini\u00f3n. En torno a la vida es como se forma y constituye el pensamiento com\u00fan. Nuestra oraci\u00f3n no est\u00e1 colgando de las nubes. Nuestra oraci\u00f3n parte de la vida; su primera y gran intenci\u00f3n es la alabanza de Dios, ir a Dios en la oraci\u00f3n, y despu\u00e9s tiene como objeto todas las ocasiones accidentales que se presentan a nosotras, que piden nuestra intervenci\u00f3n cerca del Cielo. Tenemos que ir creando poco a poco una inquietud por lograr unos esfuerzos comunes.<\/p>\n<p>Precisamente a partir de un acontecimiento social, es posible que la Comunidad centre su atenci\u00f3n en una categor\u00eda determinada de personas que viven a su alrededor y con las que hasta entonces no hab\u00eda tenido contacto. En tomo a una circunstancia de la vida va a nacer un pensam\u00edento, una oraci\u00f3n, unos esfuerzos concretos. As\u00ed es como la Comunidad va a vivir poco a poco unida y va a iniciarse poco a poco tambi\u00e9n una especie de promoci\u00f3n espiritual de esa Comunidad. Otro d\u00eda hablaremos de los medios que tenemos para desarrollar, juntas, nuestra vida espiritual. Pero ese desarrollo de la vida espiritual casi siempre nacer\u00e1 de circunstancias concretas.<\/p>\n<p>Para mantener, pues, ese pensamiento com\u00fan, esa vida com\u00fan, la Hermana Sirviente tendr\u00e1 que organizar intercambios entre las compa\u00f1eras. Creo que es una de las grandes preocupaciones que debemos tener, con miras a la renovaci\u00f3n de la Comunidad. \u00bfC\u00f3mo llegar a establecer, ya a trav\u00e9s de las ocasiones se\u00f1aladas por la regla, ya de una forma m\u00e1s o menos libre o informal, intercambios verdaderos entre las Hermanas? Ya se han intentado esfuerzos en ese sentido con relaci\u00f3n a la preparaci\u00f3n de la oraci\u00f3n y a la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n&#8230; Pero bien nos damos cuenta todas que es muy dif\u00edcil llegar a tener verdaderos \u00edntercambios. O bien se hacen de una manera artificial, se cae en el formulismo y la rutina; una u otra emiten frases, ideas que les han parecido bonitas pero que no corresponden a su pensamiento \u00edntimo. O bien, por el contrario, se desv\u00eda a una conversaci\u00f3n que ya no es verdaderamente espiritual y por lo tanto no cumple la finalidad que se pretende.<\/p>\n<p>Es realmente necesario que en cada una de nuestras casas (y ustedes son responsables aLl\u00ed donde se encuentran) se haga un esfuerzo considerable, permanente en relaci\u00f3n con esta cuesti\u00f3n de los intercambios espirituales comunitarios. Tenemos que llegar a unimos en favor del desarrollo de nuestra vida espiritual, de nuestro caminar hacia Dios.<\/p>\n<p>Todo eso es lo que constituye la renovaci\u00f3n de la Comunidad. A partir de todo eso se convertir\u00e1 la Comunidad, se convertir\u00e1 a una vida interior m\u00e1s profunda, m\u00e1s fervorosa, m\u00e1s cercana al Se\u00f1or. Se convertir\u00e1 a una vida en com\u00fan que lograr\u00e1 crear una verdadera Comunidad religiosa, testigo de Dios dondequiera que se encuentre. Tal es el punto concreto de nuestra conversi\u00f3n: esa marcha hacia Dios y esa unidad de la Comunidad. Si hacemos ese esfuerzo de conversi\u00f3n, no tenemos ya mucho m\u00e1s que intentar.<\/p>\n<p>Seremos esa Comunidad religiosa apost\u00f3lica de que la Iglesia tiene necesidad. La Iglesia no necesita de acciones extraordinarias; necesita que cada una de nuestras casas se constituya en verdadera comunidad religiosa: es lo que debemos intentar y lo que le debemos ofrecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ejercicios espirituales a Hermanas Sirvientes. Instrucciones. 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