{"id":37365,"date":"2017-02-19T08:35:52","date_gmt":"2017-02-19T07:35:52","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/ratio-missionum\/"},"modified":"2016-12-28T12:26:33","modified_gmt":"2016-12-28T11:26:33","slug":"ratio-missionum","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/","title":{"rendered":"Ratio Missionum"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400013\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/tres-descubrimientos-vicente-paul\/tres-descubrimientos-de-vicente-de-paul\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"tres-descubrimientos-de-vicente-de-paul\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400013 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Roma, 1 de mayo de 2002<\/p>\n<p>A todos los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a1Que la gracia de nuestro Se\u00f1or est\u00e9 siempre con vosotros!<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes de su muerte, San Vicente dijo a los que estaban reunidos en San L\u00e1zaro:<\/p>\n<p><em>\u00bfEstamos dispuestos a ir a Polonia, a Berber\u00eda, a las Indias a ofrendarle en sacrificio nuestras satisfacciones y nuestras vidas? Si es as\u00ed, bendigamos a Dios\u2026 D\u00e9monos a Dios, se\u00f1ores, para ir por toda la tierra a llevar su santo Evangelio, y en cualquier sitio adonde nos lleve, manteng\u00e1monos en nuestro puesto y en nuestras obras hasta que su benepl\u00e1cito nos retire. Que las dificultades no nos quebranten\u2026 No importa que muramos antes de tiempo; y si morimos con las armas en la mano, seremos m\u00e1s felices por ello, y la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 m\u00e1s pobre, porque Sanguis martyrum, semen est Christianorum (la sangre de los m\u00e1rtires es semilla de cristianos). Por un misionero que d\u00e9 la vida por caridad, la Bondad de Dios suscitar\u00e1 a muchos que har\u00e1n el bien que aqu\u00e9l haya dejado de hacer. <\/em>(Abelly, Libro II, Cap\u00edtulo I, 354-355)<\/p>\n<p>Al introducir esta <em>Ratio Missionum,<\/em> agradezco a Dios por los innumerables misioneros a quienes \u00c9l ha formado en la Congregaci\u00f3n. Muchos han vivido y muerto al servicio de los pobres en tierras extranjeras. Cuando visito las provincias, siempre me impresiona la fidelidad y creatividad de nuestros misioneros al predicar el evangelio \u00abde palabra y obra\u00bb.<\/p>\n<p>La Asamblea General de 1998, viendo un fuerte y renovado impulso misionero en los miembros de la Congregaci\u00f3n, pidi\u00f3 al Superior General que nombrase una comisi\u00f3n especial para escribir una Ratio Missionum. Poco despu\u00e9s, con el consentimiento de los miembros del Consejo General, ped\u00ed a los Padres Antonius Sad Budianto (Indonesia), Dominique Iyolo Iyombe (Congo), \u00c1ngel Santamar\u00eda (Madagascar), Homero El\u00edas (El Alto, Bolivia), Hugh O\u2019Donnell (China) y Victor Bieler (Curia General) que fuesen sus miembros. La Comisi\u00f3n se reuni\u00f3 en tres ocasiones entre enero de 1999 y el oto\u00f1o de 2000. Tras su primera reuni\u00f3n, consult\u00f3 a todos los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n sobre el contenido de la Ratio. Antes de redactar el borrador final, consult\u00f3 adem\u00e1s a todos los Visitadores de la Congregaci\u00f3n. Tambi\u00e9n, en dos ocasiones, se reuni\u00f3 con el Consejo General y le pidi\u00f3 sus observaciones en cada una de las fases. Cuando la Comisi\u00f3n finaliz\u00f3 su trabajo y lo puso en mis manos, ped\u00ed al P. John Prager, que trabajaen Panam\u00e1, el servicio de hacer la redacci\u00f3n final y de unificar el estilo del documento pues sus cap\u00edtulos hab\u00edan sido escritos en varias lenguas. Cuando el P. Prager termin\u00f3 su trabajo de redacci\u00f3n, revis\u00e9 el documento una vez m\u00e1s con los miembros del Consejo General introduciendo algunos cambios finales. Luego lo aprobamos por unanimidad.<\/p>\n<p>Hoy, con un profundo agradecimiento hacia todos cuantos trabajaron tan intensamente en la preparaci\u00f3n de esta Ratio Missionum, os la presento para vuestro estudio. Animo a todos los miembros de la Congregaci\u00f3n a leer este documento, a meditarlo y a buscar formas mediante las cuales pueda configurar la vida y el ministerio de todos nosotros. Pido tambi\u00e9n que sea especialmente estudiado en todas nuestras casas de formaci\u00f3n. Debiera ser uno de los documentos fundamentales para quienes se est\u00e1n preparando a la incorporaci\u00f3n a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, pues responde a algunas cuestiones b\u00e1sicas relativas a nuestro ministerio. \u00bfC\u00f3mo debiera ser una misi\u00f3n vicenciana en el extranjero? \u00bfCu\u00e1les son sus caracter\u00edsticas? \u00bfCu\u00e1les son los criterios para aceptar y evaluar las misiones? \u00bfC\u00f3mo deben prepararse los candidatos para trabajar en ellas?<\/p>\n<p>Al presentar hoy esta Ratio, pido a los Visitadores que organicen encuentros de estudio o retiros en los que los cohermanos y nuestros candidatos reflexionen y asimilen los contenidos de este documento. Ser\u00e1 \u00fatil para todos nosotros, j\u00f3venes o mayores, empe\u00f1ados directamente en las misiones extranjeras o destinados en otros ministerios.<\/p>\n<p>Al comenzar a usar este documento en la Congregaci\u00f3n, pienso en nuestros misioneros de todo el mundo. Con vosotros y por ellos, me uno a una oraci\u00f3n que San Vicente escribi\u00f3 espont\u00e1neamente el 27 de septiembre de 1647, al concluir una carta a \u00c9tienne Blatiron, que fue el primero de nuestros misioneros en ir a G\u00e9nova:<\/p>\n<p>\u00a1<em>Se\u00f1or, Dios m\u00edo, s\u00e9 t\u00fa el v\u00ednculo de sus corazones; hazles gozar de los efectos de tantas gracias como les concedes y acrecienta el fruto de sus trabajos por la salvaci\u00f3n de las almas; riega con tus bendiciones eternas esa fundaci\u00f3n, como un nuevo \u00e1rbol plantado por tu mano, fortifica a esos pobres misioneros en sus fatigas; en fin, Dios m\u00edo, s\u00e9 t\u00fa mismo su recompensa y extiende sobre m\u00ed por sus oraciones tu inmensa misericordia!<\/em> (SV III, 239 \/ ES III 218)<\/p>\n<p>Vuestro hermano en San Vicente,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Robert P. Maloney, C.M.<br \/>\nSuperior General<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><strong><em>Pid\u00e1mosle a Dios que d\u00e9 a la Compa\u00f1\u00eda ese esp\u00edritu, ese coraz\u00f3n, ese coraz\u00f3n que nos hace ir a cualquier parte, ese coraz\u00f3n del Hijo de Dios, el coraz\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, que nos dispone a ir como \u00e9l ir\u00eda y como \u00e9l hubiera ido si hubiera cre\u00eddo conveniente su sabidur\u00eda eterna marchar a predicar la conversi\u00f3n a las naciones pobres <\/em><\/strong>(SV XI, 291\/ ES XI, 190)<\/p>\n<p>Seguir a Cristo, Evangelizador de los Pobres (C 1), es la fuerza motriz de nuestra vocaci\u00f3n misionera vicenciana. Sus encuentros con los m\u00e1s abandonados en lugares como Folleville y Ch\u00e2tillon cambiaron en San Vicente su manera de entender los evangelios y lo condujeron a una relaci\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00edntima con Cristo, el Misionero del Padre. Con la ayuda de figuras como Pedro de B\u00e9rulle, Francisco de Sales y Andr\u00e9s Duval, Vicente lleg\u00f3 a discernir gradualmente a d\u00f3nde el Esp\u00edritu lo estaba llevando en la vida y, poco a poco, descubri\u00f3 que su vocaci\u00f3n era la de participar en la misi\u00f3n de Jes\u00fas de evangelizar y servir a los pobres.<\/p>\n<p>Los primeros miembros de la Congregaci\u00f3n compartieron la visi\u00f3n del evangelio de Vicente. Inspirados por su ejemplo y sintiendo cu\u00e1n profundamente su carisma resonaba en sus propias vidas, se reunieron alrededor de nuestro fundador para vivir la vocaci\u00f3n de seguir a Cristo como evangelizadores de los pobres. Vicente les dec\u00eda: <em>En esta vocaci\u00f3n vivimos de modo muy conforme a nuestro Se\u00f1or Jesucristo que, al parecer, cuando vino a este mundo, escogi\u00f3 como principal tarea la de asistir y cuidar a los pobres<\/em> (SV XI,108 \/ ES XI, 33).<\/p>\n<p>Mientras que el carisma fundamental de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n estuvo claro desde los primeros d\u00edas de la fundaci\u00f3n, las estructuras y ministerios que nacieron de la inspiraci\u00f3n original de Vicente se fueron desarrollando lentamente. Los acontecimientos, las necesidades urgentes y las apremiantes peticiones fueron un reto constante para los primeros misioneros para ensanchar su manera de entender c\u00f3mo vivir su vocaci\u00f3n. El primer grupo de misioneros expres\u00f3 el carisma mediante la predicaci\u00f3n de misiones populares en el campo. A los pocos a\u00f1os asumieron el trabajo de la formaci\u00f3n del clero. Progresivamente los misioneros traspasaron las fronteras de Francia para ayudar a las Iglesias locales de Italia, Irlanda, Escocia y de Polonia, as\u00ed como a peque\u00f1os grupos de cristianos esclavos del Norte de \u00c1frica. En 1648 Vicente, reconociendo que las misiones <em>ad gentes<\/em><span id='easy-footnote-1-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-1-37365' title='Estrictamente hablando, las misiones ad gentes son misiones en \u00e1reas donde el Evangelio nunca ha sido predicado. Hay, sin embargo, una tendencia a hablar de las misiones en pa\u00edses del extranjero como de misiones ad gentes. Este segundo significado, menos t\u00e9cnico, se emplear\u00e1 con frecuencia en este documento.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> eran otra manera, muy importante, de realizar nuestra vocaci\u00f3n misionera, envi\u00f3 a Madagascar el primero de los seis grupos que all\u00ed fueron.<\/p>\n<p>Vicente reflexionaba con frecuencia sobre esta evoluci\u00f3n en sus conferencias y cartas donde podemos descubrir un creciente aprecio del lugar de las misiones extranjeras en la vida de la Compa\u00f1\u00eda. <em>\u00a1Qu\u00e9 feliz es la condici\u00f3n de un misionero que no tiene m\u00e1s l\u00edmites en sus misiones que el mundo habitable. \u00bfPor qu\u00e9 restringirnos entonces a un punto y ponernos l\u00edmites dentro de una parroquia, si es nuestra toda la circunferencia del c\u00edrculo?<\/em><span id='easy-footnote-2-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-2-37365' title='Esta cita, que no se encuentra en la edici\u00f3n francesa de Coste de las obras de San Vicente, puede verse en la edici\u00f3n espa\u00f1ola (SV XI, 828-829).'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> En otra ocasi\u00f3n indica: <em>\u00bfQu\u00e9 quiere decir misionero? Quiere decir enviado. S\u00ed, hermanos m\u00edos, misionero quiere decir enviado de Dios; a vosotros es a quienes ha dicho el Se\u00f1or: \u00abId por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda la creaci\u00f3n\u00bb<\/em> (SV XII, 27 \/ ES XI, 342). A un grupo de misioneros, al ser enviados a Madagascar, les dice:<\/p>\n<p><em>Puesto que, seg\u00fan las reglas de nuestro instituto, estamos obligados a atender con esmero a la salvaci\u00f3n de las almas en cualquier sitio adonde Dios nos llame, sobre todo en los lugares donde hay mayor necesidad y faltan otros operarios evang\u00e9licos, y sabiendo que en las Indias, especialmente en la isla de Madagascar\u2026hay una gran penuria de operarios y es muy abundante la mies\u2026, os destinamos y os enviamos por las presentes a dicha isla y a las dem\u00e1s partes de las India para que, seg\u00fan las funciones de nuestro instituto, os dediqu\u00e9is a la salvaci\u00f3n de las almas con todas vuestras fuerzas, ayudados por la gracia de Dios <\/em>(SV XIII, 314 \/ ES X, 379).<\/p>\n<p>En un momento de entusiasmo, Vicente expresa a Carlos Nacquart su profunda estima por las misiones extranjeras: <em>No hay ninguna cosa que yo desee tanto en la tierra como ir a servirle de compa\u00f1ero, si fuera posible, en lugar del padre Gondr\u00e9e<\/em> (SV III, 285 \/ ES III, 260). Hacia el final de su vida, en diciembre de 1658, hizo una apasionada llamada a mantener los ministerios que hab\u00edan ido surgiendo en la Congregaci\u00f3n, especialmente las misiones extranjeras. Las defendi\u00f3 indicando que respond\u00edan a nuestra fundamental llamada a evangelizar a los pobres. Puso en guardia contra los que buscar\u00edan recortar o abandonar la misiones dif\u00edciles a causa de su distancia, de la falta de personal, o de la p\u00e9rdida del esp\u00edritu misionero. <em>Ser\u00e1n gentes comodonas, personas que no viven m\u00e1s que en un peque\u00f1o circulo, que limitan su visi\u00f3n y sus proyectos a una peque\u00f1a circunferencia en la que se encierran como en un punto, sin querer salir de all\u00ed <\/em>(SV XII, 92 \/ ES XI, 397).<\/p>\n<p>Durante siglos la Congregaci\u00f3n ha tratado de ser fiel al legado que San Vicente nos dej\u00f3 respecto a las misiones extranjeras. Respondiendo a peticiones de las Iglesias locales y de la Congregaci\u00f3n para la Propagaci\u00f3n de la Fe grupos de misioneros fueron partiendo para Asia, Ocean\u00eda, \u00c1frica y las Am\u00e9ricas. Inspirados por el carisma vicenciano, famosos misioneros, como los santos Justino De Jacobis, Juan Gabriel Perboyre y Francisco Regis Clet, y otros muchos, menos conocidos, entregaron sus vidas a la predicaci\u00f3n del Evangelio en medio de nuevas culturas. El mismo carisma misionero vicenciano sigue vivo en los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n al inicio del siglo XXI. A la luz de los muchos cambios que se han dado en la Iglesia y en el mundo en los \u00faltimos a\u00f1os, esta Ratio Missionum intenta ofrecer directrices para los que trabajan en nuestras misiones extranjeras.<\/p>\n<h2>Capitulo I: La situaci\u00f3n presente: un mundo nuevo y diverso<\/h2>\n<p>Un mundo nuevo est\u00e1 naciendo. Todav\u00eda tiene que tomar una forma definitiva mientras lucha por surgir de los restos de una \u00e9poca anterior. Como toda sociedad humana, este mundo nuevo tiene elementos positivos y negativos, valores y contravalores. Es en este medio en el que los misioneros de hoy est\u00e1n llamados a evangelizar. He aqu\u00ed algunos aspectos de este emergente futuro:<\/p>\n<h3>1 La realidad de la pobreza y la aspiraci\u00f3n por la justicia<\/h3>\n<p>Una nueva situaci\u00f3n econ\u00f3mica se est\u00e1 desarrollando debido a los avances t\u00e9cnicos, a las r\u00e1pidas comunicaciones, a los nuevos medios de producci\u00f3n, a los acuerdos comerciales y a otros factores. La globalizaci\u00f3n de la econom\u00eda afecta a todas las franjas de la sociedad y seguir\u00e1 afect\u00e1ndolas en un previsible futuro. Estos cambios han creado riquezas sin precedentes para algunos pocos pa\u00edses y para peque\u00f1os grupos en muchas naciones.<\/p>\n<p>Esta nueva situaci\u00f3n econ\u00f3mica no se ha traducido en positivas ganancias para amplios sectores del mundo. Econom\u00edas nacionales se han visto paralizadas por deudas impagables. Pa\u00edses enteros se han quedado atr\u00e1s en la fren\u00e9tica carrera hacia la globalizaci\u00f3n debido a su carencia de materias primas o de apetecibles productos agr\u00edcolas o manufacturados requeridos por lo mercados internacionales. En la pr\u00e1ctica, la as\u00ed llamada econom\u00eda del libre mercado est\u00e1 dominada por la naciones ricas, que controlan el acceso al mercado, el capital y la tecnolog\u00eda necesarios para participar en ella.<\/p>\n<p>Dos tercios del mundo vive todav\u00eda en pobreza. Veintiocho mil personas mueren cada d\u00eda de hambre, por no mencionar los millones que permanentemente est\u00e1n subalimentados. Porcentajes incre\u00edbles de poblaci\u00f3n en algunos pa\u00edses est\u00e1n enfermos de SIDA, malaria y otras enfermedades mortales. La mayor parte del mundo no tiene todav\u00eda acceso a una adecuada atenci\u00f3n sanitaria, a la educaci\u00f3n y al agua potable o sus posibilidades de hacer frente a estas y otras necesidades humanas b\u00e1sicas est\u00e1n por debajo del nivel m\u00ednimo requerido. Detr\u00e1s de esta descripci\u00f3n, necesariamente muy general, hay individuos y familias concretas que sufren.<\/p>\n<p>Hay se\u00f1ales de esperanza en medio de este cuadro m\u00e1s bien sombr\u00edo. Existe una creciente conciencia, al menos en teor\u00eda, del valor de la persona humana. La promoci\u00f3n del respeto al valor de cada persona ha sido una de las luchas importantes de nuestro tiempo. En casi todos los pa\u00edses, se han formado grupos para promover y defender los derechos humanos, las libertades civiles y la participaci\u00f3n pol\u00edtica. Personas concretas, peque\u00f1os grupos y pueblos enteros se esfuerzan en crear estructuras econ\u00f3micas y pol\u00edticas justas, que permitan el desarrollo de la persona humana. Todas estas son se\u00f1ales de un mundo nuevo que lucha por despuntar.<\/p>\n<h3>2 Reafirmaci\u00f3n de la diversidad cultural<\/h3>\n<p>La antropolog\u00eda y la sociolog\u00eda han se\u00f1alado la importancia de la cultura en la vida de los individuos y de las comunidades. La cultura proporciona el contexto dentro del que los seres humanos entienden el mundo y con \u00e9l se relacionan. Es un sistema de modelos de sentido heredados y de conductas que orientan a un grupo o a una sociedad. Implica s\u00edmbolos, mitos, creencias y normas de conducta que, formal e informalmente, transmitidas en una sociedad. La cultura determina la manera seg\u00fan la cual una persona aprende, vive y act\u00faa en relaci\u00f3n con los otros.<\/p>\n<p>Uno de los resultados positivos de la desaparici\u00f3n del antiguo sistema colonial es que los pueblos recientemente liberados han exigido respeto por sus culturas. Esto ha puesto en primer plano el reconocimiento de la diversidad de las culturas y el significado de tal diversidad. S\u00f3lo recientemente el derecho de un pueblo a desarrollar su propia cultura ha comenzado a incorporarse a la conciencia de la mayor\u00eda. Ello crea la posibilidad de relaciones de respeto y la sensibilidad entre pueblos de diferentes culturas.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de la diversidad cultural no ha ido surgiendo sin dificultades y retrocesos. Las culturas se influyen mutuamente cuando las gentes de diferentes sociedades se juntan. La diversidad de significado y de intereses con frecuencia es causa de incomprensi\u00f3n y conflicto entre individuos y pueblos. No todos reconocen el derecho de los otros a desarrollar su propia cultura. Esto ha llevado a la marginaci\u00f3n de unas culturas y al dominio de otras.<\/p>\n<h3>3 Resurgimiento religioso<\/h3>\n<p>En muchas partes del mundo, est\u00e1 a punto de nacer o ya existe una cultura post-moderna, frecuentemente como reacci\u00f3n a las actuales promesas de progreso, igualdad e integraci\u00f3n incumplidas. Esta nueva cultura cuestiona los presupuestos de la sociedad contempor\u00e1nea y su dependencia de lo racional. Antepone a todo lo individual. Se siente inc\u00f3moda con las estructuras establecidas. Desconf\u00eda de las promesas de la autoridad, tanto civil como religiosa. Todo esto tiene a menudo como resultado el desinter\u00e9s por los procesos sociales, pol\u00edticos y religiosos tradicionales.<\/p>\n<p>Pero, aunque la post-modernidad, el secularismo y el individualismo han tenido un impacto en la religiosidad de muchos pueblos del mundo, tambi\u00e9n es evidente que en muchos pa\u00edses se ha dado un despertar religioso. Las ricas liturgias de \u00c1frica, el acento puesto en el di\u00e1logo interreligioso y en la oraci\u00f3n contemplativa en Asia, las Comunidades Eclesiales de Base y otros movimientos que promueven la liberaci\u00f3n de los pobres en Latinoam\u00e9rica, el nacimiento de nuevas comunidades religiosas en Europa y el siempre creciente papel de los laicos en la actividad ministerial en Norteam\u00e9rica son signos evidentes de ese despertar en la Iglesia Cat\u00f3lica. El r\u00e1pido crecimiento del n\u00famero de los cristianos evang\u00e9licos es un indicador de la sed de expresiones religiosas. El resurgir del Islam, la expansi\u00f3n del Budismo y el renovado inter\u00e9s por el Hinduismo son tambi\u00e9n se\u00f1ales de un nuevo inter\u00e9s religioso. Frecuentemente, el renacer religioso ha adoptado la forma de fundamentalismo, lo que, sin embargo, indica tambi\u00e9n una \u00fasqueda de significado y un deseo de una m\u00e1s profunda uni\u00f3n con lo Divino.<\/p>\n<p>Este resurgir religioso ha afectado profundamente a los misioneros. En algunas ocasiones ha provocado tensiones y divisiones, aunque tambi\u00e9n ha sido una oportunidad para la reflexi\u00f3n y el crecimiento. Ha hecho posible una m\u00e1s profunda reflexi\u00f3n sobre los valores existentes en otras religiones y ha puesto de relieve la creciente necesidad del di\u00e1logo interreligioso. Ha hecho que surjan interrogantes sobre la naturaleza de la evangelizaci\u00f3n y sobre el papel de los misioneros.<\/p>\n<h3>4 Diferentes realidades regionales<\/h3>\n<p><strong>4.1 El hemisferio sur (\u00c1frica y Latinoam\u00e9rica)<\/strong><\/p>\n<p>Los pa\u00edses del hemisferio sur en \u00c1frica y Latinoam\u00e9rica comparten algunas caracter\u00edsticas y han sido frecuentemente clasificados como pertenecientes al Tercer Mundo. Ambos continentes tienen pasados coloniales bien conocidos. Ambos tienen la experiencia de la pobreza en amplios sectores de su poblaci\u00f3n debido a factores sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos que son a menudo el resultado de estructuras injustas. En ambos continentes ha habido con frecuencia gobiernos inestables y corruptos.<\/p>\n<p>Latinoam\u00e9rica es un continente cuya cultura ha recibido fuertemente la influencia de la Iglesia Cat\u00f3lica, aunque en d\u00e9cadas recientes los cristianos evang\u00e9licos han hecho sentir su presencia significativamente. La Iglesia Cat\u00f3lica ha hecho, no sin conflictos, notables esfuerzos para abordar las diferencias entre los ricos y los pobres. Ha tratado de articular y concretar la opci\u00f3n fundamental de la Iglesia en favor de los pobres.<\/p>\n<p>En \u00c1frica, la Iglesia es vibrante y fuerte, pero al mismo tiempo siente el reto de las sectas fundamentalistas y del crecimiento del Islam. En algunos pa\u00edses, grandes porciones de la poblaci\u00f3n pertenecen a las religiones tradicionales. Los violentos conflictos internos y regionales, la expansi\u00f3n del SIDA y de la malaria y los tremendos niveles de pobreza siguen afligiendo al continente.<\/p>\n<p><strong>4. 2 Asia y Ocean\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>A Asia, en ocasiones, se la agrupa con los pa\u00edses del Sur porque algunas de sus naciones tienen las mismas dificultades econ\u00f3micas y pol\u00edticas que \u00c1frica y Latinoam\u00e9rica. Sin embargo, en muchos aspectos, la situaci\u00f3n de Asia y Ocean\u00eda es singular. Las grandes religiones antiguas de Asia dominan el horizonte social y cultural. Los cat\u00f3licos forman una peque\u00f1a minor\u00eda, excepto en unos pocos lugares como las Filipinas, el L\u00edbano, Kerala, Timor y los Tamiles. Al ser una minor\u00eda en un mundo de varias culturas y religiones y de m\u00faltiples pobrezas, la Iglesia tiene el reto de promover la dignidad de la persona humana como fundamento del bienestar com\u00fan de los pueblos. La Iglesia en Asia est\u00e1 empe\u00f1ada en la construcci\u00f3n de una comunidad humana integradora, que incluya a las personas de todas las religiones, grupos \u00e9tnicos y niveles socio-econ\u00f3micos distintos. En algunos lugares, como Vietnam y China, existe una Iglesia viva, pese a las restricciones en su libertad.<\/p>\n<p><strong>4.3 El hemisferio norte (Europa y Norteam\u00e9rica)<\/strong><\/p>\n<p>Los pa\u00edses del Atl\u00e1ntico-Norte, con frecuencia llamados Primer Mundo, dominan la econom\u00eda mundial con su riqueza, adelantos t\u00e9cnicos y recursos militares. A pesar de la creciente prosperidad, la brecha entre ricos y pobres en estos pa\u00edses sigue creciendo. Mientras la libertad y la dignidad humana son altamente apreciadas, el individualismo, la despersonalizaci\u00f3n, el consumismo y la secularizaci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1n presentes.<\/p>\n<p>Europa es una vasta regi\u00f3n que se extiende desde el Atl\u00e1ntico hasta los Urales. Adem\u00e1s de los pa\u00edses altamente desarrollados del Oeste, incluye tambi\u00e9n los pa\u00edses del antiguo bloque sovi\u00e9tico de Europa del Este. Estas naciones sufren sus propias dificultades sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas, de una parte, heredadas de su pasada \u00e9poca y, de otra, nacidas de la nueva interrelaci\u00f3n con la econom\u00eda del libre mercado.<\/p>\n<p>Europa, durante siglos, envi\u00f3 misioneros a todo el mundo. Actualmente tales misioneros son mucho menos y el continente, que por siglos fue el coraz\u00f3n de la cristiandad, actualmente es considerado como necesitado de una nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante el siglo pasado, tambi\u00e9n Norteam\u00e9rica envi\u00f3 al extranjero muchos misioneros. Pero actualmente la Iglesia de all\u00ed se halla en una diferente fase de desarrollo y, aunque la pr\u00e1ctica religiosa todav\u00eda es fuerte, la Iglesia comienza a vivir dificultades parecidas a las de Europa.<\/p>\n<p>Las Iglesias del hemisferio norte se enfrentan al reto de predicar el Evangelio en medio de la riqueza y de la influencia global. Parte de este desaf\u00edo consiste en encontrar caminos para encauzar la riqueza, el poder y la tecnolog\u00eda al servicio de una sociedad justa.<\/p>\n<h2>Capitulo II: Un nuevo paradigma misionero<\/h2>\n<p>El Concilio Vaticano II ha influido muy profundamente en la manera de percibir la Iglesia su misi\u00f3n en el mundo. Los Padres del Concilio, especialmente en los documentos Lumen Gentium, Gaudium et Spes y Ad Gentes, orientaron a la Iglesia hacia nuevos horizontes e impulsaron el desarrollo de un nuevo modelo de misi\u00f3n. El nuevo paradigma para la misi\u00f3n, que todav\u00eda est\u00e1 siendo perfeccionado y desarrollado, contempla a la Iglesia como una comuni\u00f3n de Iglesias locales en uni\u00f3n con Roma, cada una al servicio de las otras. El esfuerzo misionero, en esta perspectiva, resulta multidireccional. El nuevo paradigma no percibe \u00fanicamente a las Iglesias establecidas enviando personal a las as\u00ed llamadas Iglesias j\u00f3venes, sino que prev\u00e9 m\u00faltiples contextos para la evangelizaci\u00f3n. Seg\u00fan tal modelo, la evangelizaci\u00f3n empieza cuando un misionero o misionera deja su propia cultura y cruza una frontera humana (geogr\u00e1fica o social) para anunciar el Evangelio en una nueva cultura. El misionero no s\u00f3lo proclama el misterio de Crist sino que es evangelizado a su vez al acompa\u00f1ar a otros en el proceso de descubrir el Esp\u00edritu del Se\u00f1or actuante ya en una Iglesia local y en una cultura.<\/p>\n<p>Entre los elementos presentes en el nuevo paradigma misionero, podemos destacar cuatro:<\/p>\n<h3>1 La Evangelizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>La <em>Evangelii Nuntiandi<\/em> (EN 27) describe el contenido de la evangelizaci\u00f3n de la siguiente manera: \u00abLa evangelizaci\u00f3n debe contener siempre -como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo- una clara proclamaci\u00f3n de que en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios\u2026 una salvaci\u00f3n, que comienza ciertamente en esta vida, pero que tiene su cumplimiento en la eternidad\u00bb. La <em>Redemptoris Missio<\/em> (RM 11) a\u00f1ade: \u00abSabemos que Jes\u00fas vino a traer la salvaci\u00f3n integral, que abarca al hombre entero y a todos los hombres, abri\u00e9ndolos a los admirables horizontes de la filiaci\u00f3n divina\u00bb. El mismo documento, centr\u00e1ndose en la actividad misionera de la Iglesia, afirma (RM 44): \u00abEl anuncio tiene la prioridad permanente en la misi\u00f3n\u2026 Todas las formas de la actividad misionera est\u00e1n orientadas hacia esta proclamaci\u00f3n que revela e introduce al misterio escondido en los siglos y revelado en Cristo (cf. Ef 3, 3-9; Co 1, 25-29), el cual es el centro de la misi\u00f3n y de la vida de la Iglesia, como base de toda evangelizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas anunci\u00f3 la venida del reino de Dios. <em>Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or<\/em> (Lc 4, 18-19). La Buena Nueva que \u00e9l predic\u00f3 era la presencia de este Reino en su persona y en su ministerio, que tocaba a la persona humana en todas sus dimensiones de manera que pudi\u00e9ramos llegar a ser una nueva creaci\u00f3n. Pablo VI escribi\u00f3 en la <em>Evangelii Nuntiandi <\/em>(EN 9): <em>Como n\u00facleo y centro de su Buena Nueva, Jes\u00fas anuncia la salvaci\u00f3n, ese gran don de Dios que es liberaci\u00f3n de todo lo que oprime al hombre, pero que es sobre todo liberaci\u00f3n del pecado y del maligno.<\/em> Este Reino, el reino de Dios en nuestras vidas, transforma el mundo mediante la verdad, la libertad, la justicia y el perd\u00f3n, y apunta a un futuro no cumplido todav\u00eda.<\/p>\n<p>La Iglesia, comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, contin\u00faa su misi\u00f3n evangelizadora. La Iglesia no coincide exactamente con el reino, pero no puede ser separada de \u00e9l. La Iglesia est\u00e1 \u2026al servicio del Reino (RM 20). Proclama la Buena Nueva del Reino de palabra y de obra, tal como lo hizo Jes\u00fas. El fin de su proclamaci\u00f3n es que las gentes encuentren a Cristo. A trav\u00e9s de este encuentro ellas llegan a la plenitud de vida.<\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n del Reino implica la comunicaci\u00f3n. La Buena Nueva puede comunicarse de muy diferentes modos, como Pablo VI hizo notar en la Evangelii Nuntiandi. Un medio frecuente es la comunicaci\u00f3n verbal: la predicaci\u00f3n, la catequesis, las obras de educaci\u00f3n, el di\u00e1logo sobre las Escrituras, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Los medios modernos de comunicaci\u00f3n ofrecen una variedad de instrumentos: radio, televisi\u00f3n, internet, libros, peri\u00f3dicos, revistas.<\/p>\n<p>Pero la proclamaci\u00f3n tambi\u00e9n se realiza de forma no verbal. Los sacramentos y sacramentales juegan en ello un papel esencial. Las artes (pintura, escultura, m\u00fasica, danza, cine, teatro y arquitectura) son otras maneras de comunicar el mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El hombre contempor\u00e1neo cree m\u00e1s a los testigos que a los maestros; cree m\u00e1s en la experiencia que en la doctrina, en la vida y los hechos que en las teor\u00edas (RM 42). La evangelizaci\u00f3n, un proceso que empieza con la proclamaci\u00f3n, inicia un camino de vida en el cual son practicados los valores del Evangelio. El mensaje predicado se convierte en un mensaje vivido, en un camino de vida que da testimonio de la Buena Nueva. Las maneras en las que el Evangelio puede traducirse en acci\u00f3n cristiana son ilimitadas. Las obras de caridad, la lucha por la justicia, la promoci\u00f3n de los derechos humanos, la construcci\u00f3n de la comunidad y los proyectos para el desarrollo humano son s\u00f3lo algunas de estas posibilidades.<\/p>\n<p>En orden a llevar a cabo la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia la Redemptoris Missio contempla tres situaciones. La primera es la de las misiones ad gentes. Estrictamente hablando, las misiones ad gentes son aquellas en las que se predica el Evangelio a los que nunca lo han o\u00eddo. Se la llama, a veces, primera evangelizaci\u00f3n. La segunda situaci\u00f3n es la evangelizaci\u00f3n de regiones donde la comunidad cristiana ya est\u00e1 establecida, pero necesita ser fortalecida. La tercera es la situaci\u00f3n de los pueblos de larga tradici\u00f3n cristiana, en los que, sin embargo, muchos nunca se han confrontado seriamente con la Buena Nueva. En este tercer contexto, Juan Pablo II habla de la necesidad de una nueva evangelizaci\u00f3n: nueva en su ardor, nueva en sus m\u00e9todos, nueva en su expresi\u00f3n. La Redemptoris Missio, a la vez que describe estas tres diferentes situaciones, hace notar que, en la pr\u00e1ctica, con frecuencia es dif\u00edcil mantener claramente tales distinciones.<\/p>\n<h3>2 La inculturaci\u00f3n<\/h3>\n<p>La sensibilidad respecto a las culturas y a la inculturaci\u00f3n del Evangelio es una importante prioridad para la Iglesia. Pablo VI afirma en la<em> Evangelii Nuntiandi<\/em> (EN 20): <em>La ruptura entre el Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como lo fue tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas. <\/em>La cultura es el contexto a trav\u00e9s del cual la gente comprende al mundo. Implica un entero espectro de ideas, creencias, s\u00edmbolos y valores compartidos por un pueblo. Todo lo que se aprende, incluido el mensaje del Evangelio, se ve afectado por la cultura. Los pueblos no pueden ser verdaderamente evangelizados si no se les ofrece el anuncio dentro del contexto de su cultura.<\/p>\n<p>El mundo moderno se ha hecho m\u00e1s consciente de la diversidad cultural. Las culturas no son algo est\u00e1tico, ni entidades aisladas. Cambian y se desarrollan. Todas las culturas tienen valores y contravalores. Las culturas entran constantemente en contacto mutuo. Estos contactos pueden ser mutuamente enriquecedores, pero tambi\u00e9n pueden generar confrontaciones.<\/p>\n<p>La realidad del pluralismo cultural ha influido en el nuevo paradigma misionero. El Concilio Vaticano II afirm\u00f3 que:<\/p>\n<p><em>La Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinci\u00f3n de \u00e9pocas y regiones, no est\u00e1 ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o naci\u00f3n alguna, a alg\u00fan sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente. Fiel a su propia tradici\u00f3n y consciente a la vez de la universalidad de su misi\u00f3n, puede entrar en comuni\u00f3n con las diversas formas de cultura; comuni\u00f3n que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y a las diferentes culturas (<\/em>Gaudium et Spes, 58).<\/p>\n<p>La dificultad para los misioneros es que, aunque el Evangelio no se identifica con cultura particular alguna, siempre es comunicado a trav\u00e9s de la cultura. La evangelizaci\u00f3n misionera, por tanto, implica siempre el encuentro de culturas. En ocasiones ha habido misioneros que han confundido la Buena Nueva de Jes\u00fas con la manera con la que su cultura hab\u00eda plasmado el mensaje de Jes\u00fas e impon\u00edan su cultura al mismo tiempo que el Evangelio.<\/p>\n<p>El actual paradigma misionero pone de relieve la importancia de comunicar el Evangelio en las categor\u00edas de la cultura local. Pablo VI lo indica as\u00ed:<\/p>\n<p><em>Lo que importa es evangelizar -no de una manera decorativa, como con un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas ra\u00edces- la cultura y las culturas del hombre en el sentido rico y amplio que tienen sus t\u00e9rminos en la Gaudium et Spes, tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre s\u00ed y con Dios <\/em>(EN 20).<\/p>\n<p>De esta manera, el Evangelio impregna la cultura y se encarna en ella, creando un dinamismo que capacita a la Palabra de Dios para transformar la cultura promoviendo los valores ya presentes en ella y, a la vez, cuestionando cuanto no es de Dios dentro de esa cultura y lo que viola los derechos de la persona humana.<\/p>\n<p>Para anunciar el Evangelio de Jesucristo, el misionero cruza no s\u00f3lo fronteras geogr\u00e1ficas sino tambi\u00e9n culturales. La inculturaci\u00f3n del Evangelio no consiste meramente en la traducci\u00f3n de proposiciones teol\u00f3gicas a una lengua diferente, como si la Buena Nueva fuera un conjunto de ideas que aprender. Consiste en comunicar el mensaje del Reino de palabra y de obra de manera tal que las gentes puedan encontrarse con la persona de Cristo y hacerse sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Los misioneros, al mismo tiempo que permanecen fieles al mensaje del Evangelio, deben tratar de descubrir en la cultura local las semillas del Verbo. La inculturaci\u00f3n es un proceso largo y dif\u00edcil. Exige estudio y reflexi\u00f3n. Requiere di\u00e1logo, respeto y humildad. Implica una conciencia l\u00facida de los valores de la propia cultura, de sus significados y prejuicios as\u00ed como el conocimiento del contexto local. El encuentro de culturas, que acompa\u00f1a siempre a la evangelizaci\u00f3n, puede ser mutuamente enriquecedor, pero s\u00f3lo lo ser\u00e1 si se da un di\u00e1logo de culturas en una atm\u00f3sfera de respeto, apertura y sensibilidad.<\/p>\n<h3>3 Una Iglesia plural en su vivencia<\/h3>\n<p>Una l\u00f3gica consecuencia de inculturar el Evangelio es el reconocimiento de que hay muchas maneras de vivir la fe en Jes\u00fas. La <em>Evangelii Nuntiandi <\/em>nos lo indica:<\/p>\n<p><em>La Iglesia universal se encarna de hecho en las Iglesias particulares, constituidas de tal o cual porci\u00f3n de la humanidad concreta, que hablan tal lengua, son tributarias de una herencia cultural, de una visi\u00f3n del mundo, de un pasado hist\u00f3rico, de un substrato humano determinado. La apertura a las riquezas de la Iglesia particular responde a una sensibilidad especial del hombre contempor\u00e1neo <\/em>(EN 62).<\/p>\n<p>La alternativa, es decir, un enfoque centrado en la cultura occidental o en cualquiera otra cultura, har\u00eda a la larga imposible la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>El nuevo paradigma misionero hace recaer mucha de la responsabilidad de la evangelizaci\u00f3n sobre las Iglesias locales. La iniciativa y la creatividad en la b\u00fasqueda de caminos para inculturar el Evangelio y la pr\u00e1ctica de la fe deben surgir, en gran parte, de las comunidades locales cristianas. El paradigma contempla una comuni\u00f3n de Iglesias locales que se ayudan mutuamente, en plan de igualdad, compartiendo preocupaciones y respondiendo a las necesidades unas de otras. El flujo de misioneros, consiguientemente, no debe ser s\u00f3lo del norte al sur, sino multidireccional.<\/p>\n<p>La Iglesia, plural en su vivencia, vive en comuni\u00f3n universal mediante su fe en la persona de Jes\u00fas, mediante los lazos de la caridad que unen a sus miembros mediante una estructura eclesial unificadora, el colegio de los obispos que, en uni\u00f3n con Pedro, contin\u00faa el ministerio de Jes\u00fas de ense\u00f1ar, gobernar y santificar. La Iglesia Cat\u00f3lica es a la vez una y universal. Es un signo de unidad en la diversidad. Pablo VI lo indic\u00f3 en la <em>Evangelii Nuntiandi: <\/em><\/p>\n<p><em>Guard\u00e9monos bien de concebir la iglesia universal como la suma o, si se puede decir, la federaci\u00f3n m\u00e1s o menos an\u00f3mala de Iglesias particulares esencialmente diversas. En el pensamiento del Se\u00f1or es la Iglesia, universal por vocaci\u00f3n y por misi\u00f3n, la que echando ra\u00edces en la variedad de terrenos culturales, sociales, humanos, toma en cada parte del mundo aspectos, expresiones diversas (<\/em>EN 62).<\/p>\n<p>El papel del colegio de los obispos, en uni\u00f3n con el obispo de Roma, es promover la unidad de la Iglesia, pero una unidad en la diversidad. La concreci\u00f3n de c\u00f3mo esta diversidad toma forma en la liturgia, las leyes y las pr\u00e1cticas requiere mucho di\u00e1logo entre las Iglesias locales y la Santa Sede. Se trata de un reto perenne para la Iglesia Cat\u00f3lica en cuanto Iglesia misionera.<\/p>\n<h3>4 El respeto por las otras religiones y el ecumenismo<\/h3>\n<p>En cada pa\u00eds, la Iglesia Cat\u00f3lica se encuentra con gentes que son miembros de comuniones eclesiales o religiones diferentes. El di\u00e1logo interreligioso forma parte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (RM 55). Pues la Iglesia misma est\u00e1 llamada a una conversi\u00f3n continua, acoge el di\u00e1logo con los hombres y mujeres de otras confesiones. <em>El di\u00e1logo no nace de una t\u00e1ctica o de un inter\u00e9s propio <\/em>(RM 56). Es una consecuencia del respeto de la Iglesia por la libertad humana. El compartir con personas de otras confesiones puede ser mutuamente enriquecedor. Puede aportar a las dos partes nuevas percepciones sobre la acci\u00f3n de Dios en el mundo y generar una nueva sensibilidad respecto a diferentes experiencias de la vida.<\/p>\n<p>Este mutuo enriquecimiento se hace realidad a trav\u00e9s del respeto, la comprensi\u00f3n y la b\u00fasqueda com\u00fan de la verdad. Los misioneros deben ser conscientes de que la verdad tambi\u00e9n reside fuera de los confines de la Iglesia Cat\u00f3lica. Las otras religiones con ra\u00edces m\u00e1s profundas en el pa\u00eds tienen con frecuencia una mejor percepci\u00f3n de la cultura local que la que nosotros tenemos. De la sabidur\u00eda de las otras religiones podemos aprender muchas cosas, que nos servir\u00e1n para reforzar nuestra propia fe y hacernos conscientes de la presencia de Dios de formas que nunca hab\u00edamos pensado anteriormente.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo interreligioso no implica abandonar la misi\u00f3n de evangelizar de la Iglesia. La propia identidad es una parte esencial de todo di\u00e1logo sincero. Al tiempo que el Santo Padre invita al di\u00e1logo, advierte tambi\u00e9n contra el peligro de relativizar a Cristo y su mensaje. Los cristianos no pueden hablar de la acci\u00f3n de Dios en la historia y en el mundo sin referirse a Cristo. El di\u00e1logo descubrir\u00e1 \u00e1mbitos de acuerdo y mutuo inter\u00e9s. Revelar\u00e1 tambi\u00e9n puntos de divergencia y desacuerdo.<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo, los misioneros han de recordar siempre que<em> la Iglesia propone, no impone nada<\/em> (RM 39). La fidelidad a Cristo y al Evangelio no implica intransigencia hacia otras confesiones. Por el contrario, el testimonio cristiano implica amor, respeto y libertad.<\/p>\n<h2>Cap\u00edtulo III: Nuestra respuesta actual como hijos de San Vicente<\/h2>\n<h3>1 Misiones ya establecidas por las Provincias en colaboraci\u00f3n con la Iglesia local<\/h3>\n<p>El nuevo contexto de evangelizaci\u00f3n y el nuevo paradigma misionero anteriormente descritos requieren una renovada respuesta de nuestra parte como miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>A lo largo de nuestra historia, muchas provincias de la Congregaci\u00f3n han respondido a la llamada de la Iglesia a enviar misioneros a regiones donde el Evangelio no hab\u00eda sido a\u00fan predicado. Junto con miembros de otras congregaciones misioneras, nuestros cohermanos han colaborado en el establecimiento de la Iglesia local en muchas partes del mundo. Algunas provincias tienen una larga historia de ayuda a Iglesias locales ya constituidas envi\u00e1ndoles misioneros y asistencia material.<\/p>\n<p>Aun cuando en casi todas las partes del mundo actualmente existen Iglesias locales, muchas tienen todav\u00eda necesidades perentorias de personal, de ayuda econ\u00f3mica y de asistencia profesional. Es continuo el di\u00e1logo entre las provincias que patrocinan misiones y las Iglesias locales sobre sus necesidades y nuestra capacidad de responder a ellas.<\/p>\n<p>Los Superiores Generales han pedido con frecuencia a nuestras provincias y a los cohermanos que respondiesen a las llamadas misioneras, lo que much\u00edsimos han hecho con generosidad.<\/p>\n<h3>2 Nuevas misiones internacionales<\/h3>\n<p>Con el fin de responder a las peticiones de varias jerarqu\u00edas locales, en estos \u00faltimos a\u00f1os el Superior General ha establecido equipos misioneros internacionales en Albania, Ruanda, Burundi, Ucrania, Rusia, Bolivia, las Islas Salom\u00f3n y Tanzania. Tambi\u00e9n se han enviado misioneros voluntarios a las provincias misioneras ya establecidas en China, Mozambique y Cuba. Dado que en nuestra situaci\u00f3n actual las provincias por s\u00ed solas no pod\u00edan responder a estas peticiones, el establecimiento de equipos misioneros internacionales ha resultado providencial. No solamente han ayudado a las Iglesias locales, sino que tambi\u00e9n han sido una fuente de bendiciones para la misma Congregaci\u00f3n. Las nuevas misiones internacionales nos han hecho sentir de una manera nueva y m\u00e1s profunda que pertenecemos a una comunidad mundial. En muchas provincias las misiones internacionales han despertado un nuevo inter\u00e9s por las misiones extranjeras. Los miembros de los equipos internacionales han dado un testimonio elocuente de la universalidd de la Iglesia y de la posibilidad de construir una comunidad fraterna que supera las fronteras culturales.<\/p>\n<p>Algunos miembros de los equipos misioneros internacionales se han convertido en miembros de pleno derecho de provincias ya constituidas. Algunos pertenecen a equipos que dependen directamente de la Curia General o de alguna provincia en particular. Las misiones de Ucrania, Rusia y Bielorrusia se han convertido en una viceprovincia. La misi\u00f3n de Albania es actualmente responsabilidad de la Provincia de N\u00e1poles, ayudada por las otras de Italia. La Provincia de India-Sur se ha hecho cargo de la misi\u00f3n de Tanzania. El objetivo es que las misiones internacionales, una vez establecidas s\u00f3lidamente, pasen a formar parte de una provincia particular. Esto, sin embargo, no elimina la necesidad de estructuras internacionales que saquen provecho de la nueva energ\u00eda provocada por las nuevas misiones internacionales.<\/p>\n<h3>3 La organizaci\u00f3n de nuestras misiones<\/h3>\n<p>Para que nuestras misiones funcionen eficientemente se requiere una s\u00f3lida organizaci\u00f3n. Esto exige un trabajo duro y la formulaci\u00f3n de criterios apropiados. Estos criterios son ciertamente necesarios para las nuevas misiones, pero tambi\u00e9n pueden servir de ayuda para las misiones m\u00e1s antiguas, ya establecidas:<\/p>\n<p><strong>3.1 Criterios para aceptar y evaluar una misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Las Iglesias locales tienen m\u00faltiples y variadas necesidades. Como miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n tratamos de responder a esas necesidades desde la<em> fidelidad al carisma vicenciano de evangelizar a los pobres.<\/em> Este criterio es el principal para aceptar o rehusar la misiones que los obispos puedan ofrecernos. El art\u00edculo 12 de nuestras Constituciones indica muy claramente otros criterios que hay que tener en cuenta:<\/p>\n<p><strong><em>preferencia<\/em><\/strong> clara por el apostolado entre los pobres,<\/p>\n<p><strong><em>atenci\u00f3n<\/em><\/strong> a las realidades de la sociedad actual,<\/p>\n<p><strong><em>participaci\u00f3n<\/em><\/strong> en la condici\u00f3n de los pobres,<strong><em>v<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>erdadero sentido comunitario<\/em><\/strong> en nuestras obras apost\u00f3licas,<\/p>\n<p><strong><em>disponibilidad<\/em><\/strong> para ir a cualquier parte en el mundo,<\/p>\n<p><strong><em>b\u00fasqueda continua<\/em><\/strong> de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>A la hora de aceptar una misi\u00f3n, es indispensable el di\u00e1logo con el ordinario del lugar, pues \u00e9l es el responsable de esa Iglesia particular. Desde el principio se habr\u00e1 de hacer y firmar un contrato. El contrato deber\u00e1 explicitar lo m\u00e1s concreta y expl\u00edcitamente posible las expectativas, derechos y responsabilidades de todas las partes. Esto ayudar\u00e1 a evitar malentendidos y asimismo proporcionar\u00e1 claras directrices para la vida y el apostolado en la misi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>3.2 El car\u00e1cter de una misi\u00f3n vicenciana<\/strong><\/p>\n<p>Al mismo tiempo que nos ofrecen claros criterios generales de lo que debe ser una misi\u00f3n vicenciana, nuestras Constituciones dejan amplio espacio a la creatividad respecto al desarrollo concreto en nuestras misiones de los ministerios en el servicio de los pobres. Una t\u00edpica misi\u00f3n vicenciana se ha de caracterizar por<\/p>\n<p><strong><em>La evangelizaci\u00f3n de \u00abpalabra y de obra\u00bb<\/em><\/strong> (SV XII, 87-88 \/ ES XI, 393):<\/p>\n<ul>\n<li>de palabra: mediante la catequesis, la predicaci\u00f3n, la ense\u00f1anza, la formaci\u00f3n de Comunidades Cristianas de Base, la organizaci\u00f3n de Misiones Populares;<\/li>\n<li>de obra: ofreciendo programas de promoci\u00f3n humana, estando con los pobres en su lucha por los derechos humanos, organizando proyectos para combatir el hambre, formando a los j\u00f3venes en habilidades humanas b\u00e1sicas, estableciendo servicios de atenci\u00f3n sanitaria, iniciando programas para la promoci\u00f3n de la dignidad de la mujer y el cuidado de los ni\u00f1os.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong><em>La formaci\u00f3n:<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Puesto que el fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se realiza no s\u00f3lo evangelizando a los pobres, sino tambi\u00e9n ayudando a los sacerdotes y a los laicos en su formaci\u00f3n a fin de que ellos mismos puedan evangelizar a los pobres, nuestras misiones deber\u00e1n centrarse de manera especial en la formaci\u00f3n de l\u00edderes para la Iglesia local: clero, hermanas, hombres y mujeres laicos.<\/p>\n<p>Nuestros misioneros han de implicar a los mismos fieles en el ministerio de la palabra y de las obras, de modo que puedan convertirse en agentes activos de su propia promoci\u00f3n humana y cristiana.<\/p>\n<p><strong>3.3 Los candidatos para las misiones<\/strong><\/p>\n<p><strong>3.3.1 La selecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Hay provincias que tienen sus propias misiones y pueden invitar a cohermanos de otras a colaborar en ellas, siguiendo el proceso descrito en las Constituciones y Estatutos. El Superior General tiene asimismo el derecho y la responsabilidad de invitar y enviar, en di\u00e1logo con los visitadores, cohermanos a las misiones internacionales (cf. Estatuto 3, aprobado por la XXXVIII Asamblea General de 1992).<span id='easy-footnote-3-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-3-37365' title='En Vincentiana 36 (1992) 390.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los candidatos a las misiones deben tener unas cuantas cualidades humanas, cristianas y vicencianas: madurez psicol\u00f3gica y madurez para las relaciones, buena salud f\u00edsica, flexibilidad y capacidad para respetar otras culturas. La facilidad para las lenguas es tambi\u00e9n un requisito importante. Un esp\u00edritu de sacrificio, servicio, humildad y sencillez es tambi\u00e9n necesario, junto con un sentido de comunidad y de identificaci\u00f3n con la Iglesia.<\/p>\n<p><strong>3.3.2 La preparaci\u00f3n e incorporaci\u00f3n a la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La inmersi\u00f3n en una nueva cultura es dif\u00edcil. Los cohermanos enviados a las misiones necesitan una adecuada preparaci\u00f3n. Adem\u00e1s de la formaci\u00f3n teol\u00f3gica y vicenciana b\u00e1sicas, su preparaci\u00f3n debe incluir estudios de antropolog\u00eda y sociolog\u00eda. La comprensi\u00f3n de la inculturaci\u00f3n en general y el estudio de la cultura y de la lengua de la misi\u00f3n son imprescindibles.<\/p>\n<p>Aun al misionero mejor preparado el paso a una nueva cultura le resulta una empresa dif\u00edcil. <em>Los nuevos misioneros necesitan ser acompa\u00f1ados<\/em>. Deber\u00e1 establecerse, por lo tanto, un programa de acompa\u00f1amiento o per\u00edodo de aprendizaje para ayudarles en su entrada en la misi\u00f3n. Los misioneros ya experimentados debieran dedicar tiempo a escuchar los miedos, dificultades, dudas y otros sentimientos que inevitablemente surgen en un nuevo misionero a su entrada en una cultura extranjera. La direcci\u00f3n espiritual es un recurso muy v\u00e1lido, aunque, frecuentemente por desgracia, no aprovechado.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un conveniente per\u00edodo de aprendizaje, durante el cual se han de intensificar la pr\u00e1ctica de la lengua y el conocimiento inicial de la cultura, el nuevo misionero asumir\u00e1 su nuevo puesto de trabajo. El di\u00e1logo con el nuevo misionero y con los dem\u00e1s cohermanos ayudar\u00e1 al Superior de la misi\u00f3n a determinar el mejor destino.<\/p>\n<p>Las relaciones entre el misionero, la nueva misi\u00f3n a la que \u00e9ste es enviado, y su provincia de origen han de quedar claramente definidas en un contrato o en un convenio escrito. Este contrato debiera especificar entre otras cosas: el destino del misionero a la misi\u00f3n, la duraci\u00f3n del mismo, d\u00f3nde goza de voz activa y pasiva, qui\u00e9n corre con las responsabilidades econ\u00f3micas de su vida y trabajo, el seguro de salud, la seguridad social y los per\u00edodos de vacaciones.<\/p>\n<p><strong>3.4 Plan econ\u00f3mico<\/strong><\/p>\n<p>Cada misi\u00f3n ha de disponer de los recursos econ\u00f3micos suficientes para mantener sus obras de evangelizaci\u00f3n y formaci\u00f3n y para proveer al bienestar de los cohermanos. Debiera trabajar por conseguir superar la situaci\u00f3n de dependencia econ\u00f3mica y avanzar hacia la independencia econ\u00f3mica. Por esta raz\u00f3n, es importante que cada misi\u00f3n encuentre caminos de desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>A la larga , la lucha contra la pobreza y la b\u00fasqueda de la justicia econ\u00f3mica, en los niveles nacional e internacional, son esenciales para superar la dependencia econ\u00f3mica de los pa\u00edses de misi\u00f3n. Mientras tanto, debemos ser creativos en el desarrollo de los medios que promuevan la relativa autonom\u00eda econ\u00f3mica de nuestras misiones, con la perspectiva de un futuro progresivamente m\u00e1s estable.<\/p>\n<p>A nivel local, cada misi\u00f3n ha de tener un presupuesto que tenga en cuenta las obras, la formaci\u00f3n inicial y permanente, la atenci\u00f3n a los misioneros ancianos, las necesidades de todos los cohermanos y el estilo de vida de los pobres del entorno. Es de suma importancia la trasparencia econ\u00f3mica entre los cohermanos de la misi\u00f3n. Se ha de planificar la creaci\u00f3n de fuentes para generar capital y la manera de hacer inversiones de cara al futuro. En todos estos asuntos los consejos del Ec\u00f3nomo General, de los ec\u00f3nomos provinciales y de expertos laicos pueden servir de gran ayuda.<\/p>\n<p>Como consecuencia de la naturaleza comunitaria de nuestro voto de pobreza, que contempla la solidaridad mutua y con los pobres, a nivel de toda la Congregaci\u00f3n, se anima y promueve m\u00e1s y m\u00e1s la colaboraci\u00f3n financiera. Nuestras Constituciones lo indican expl\u00edcitamente: <em>Las Provincias y las Casas comparten unas con otras los bienes temporales, de manera que las que m\u00e1s tienen ayuden a las que padecen necesidad (<\/em>C 152 \u00a7 1). Esto ya se est\u00e1 realizando de distintas maneras. Es de esperar que se pueda hacer a\u00fan m\u00e1s. Un medio es el <em>Fondo Internacional de Misiones (International Mission Fund)<\/em>, que sirve para proporcionar dinero para proyectos concretos en nuestras misiones y provincias m\u00e1s pobres. Se anima a las Provincias con mayores recursos econ\u00f3micos a incluir en su presupuesto anual una partida de dinero para este fondo. Otro medio de colaboraci\u00f3n financiera es la respuesta directa de las provincias a los proyectos y peticiones hechas por las misiones y las provincias m\u00e1s pobres. De este modo no s\u00f3lo se promuev la solidaridad, sino que se pone de relieve la naturaleza internacional de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro medio de colaboraci\u00f3n y promoci\u00f3n de la independencia econ\u00f3mica de las misiones y de las provincias m\u00e1s pobres es la creaci\u00f3n de fondos patrimoniales. Se trata de fondos creados por una o varias provincias donantes para ayudar a una provincia misionera en sus necesidades de formaci\u00f3n, en sus obras al servicio de los pobres y en el cuidado de los cohermanos ancianos y enfermos. La provincia donante colabora con la receptora ayud\u00e1ndole a prepararse para asumir la responsabilidad de la administraci\u00f3n del fondo. Despu\u00e9s de un per\u00edodo de tiempo, el fondo se entrega completamente a la provincia receptora.<\/p>\n<p><strong>3.5 La Comunidad para la Misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>La vida comunitaria es un rasgo propio de la Congregaci\u00f3n y su forma ordinaria de vivir\u2026 <\/em>(C 21 \u00a7 1). Los cohermanos llamados a las misiones deben ser conscientes de que nuestro apostolado se realiza en comunidad. De hecho, nuestra comunidad es una comunidad para la misi\u00f3n. Una vida compartida caracterizada por el amor fraterno, la cordialidad, el respeto de las diferencias y la reconciliaci\u00f3n crea un contexto dentro del cual la evangelizaci\u00f3n de los pobres se puede llevar a cabo m\u00e1s eficazmente. Nuestras obras deben, en lo posible, ser obras de la comunidad. El hacerse cargo de obras meramente personales, aislados de otros cohermanos, no entra en el esp\u00edritu de nuestra vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestra comunidad es no s\u00f3lo una comunidad para la misi\u00f3n, sino que es tambi\u00e9n una comunidad de oraci\u00f3n en la que juntos buscamos a Dios fielmente, especialmente en la celebraci\u00f3n diaria de la Eucarist\u00eda y en la oraci\u00f3n mental cotidiana.<\/p>\n<p>Nuestras casas deben ser lugares donde el compartir la fe y el mutuo intercambio de experiencias humanas, pastorales y espirituales alimenten el crecimiento de los miembros de la comunidad. Mucho depender\u00e1 del esp\u00edritu de confianza existente entre todos los cohermanos.<\/p>\n<p>Nuestras Constituciones no imponen un \u00fanico tipo de estructura comunitaria. Son posibles varios estilos. En algunos lugares, todos los cohermanos de una casa viven bajo el mismo techo, est\u00e1n implicados en el mismo ministerio y tienen el mismo horario. En otros lugares, los cohermanos viven juntos, pero trabajan en zonas o aldeas diferentes. Y finalmente en otros, viven en distintas localidades debido a las necesidades de la misi\u00f3n, pero pertenecen a una misma casa can\u00f3nica, esforz\u00e1ndose en crear comunidad mediante encuentros regulares para la oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n pastoral en com\u00fan y el recreo. Cada una de estas situaciones requiere un activo inter\u00e9s por el bienestar de los otros cohermanos y un esfuerzo por compartir mutuamente la vida y el apostolado. El desarrollo de un proyecto comunitario es un medio importante para impulsar los lazos comunitarios en estas diferentes situaciones.<\/p>\n<p>Es importante para la comunidad tener frecuentes encuentros para la evaluaci\u00f3n de los diversos aspectos de nuestra vida y apostolado. Estas evaluaciones no han de ser meras formalidades. Han de realizarse en un esp\u00edritu de verdad y caridad, de manera que juntos podamos valorar los puntos positivos y los negativos, las luces y las sombras de nuestra vida y apostolado en la misi\u00f3n. La frecuencia de estos encuentros se establece en el proyecto comunitario. En ocasiones, a nuestros encuentros podr\u00edan asistir nuestros colaboradores, especialmente los que trabajan con nosotros en nuestros ministerios pastorales.<\/p>\n<p><strong>3.6 Promoci\u00f3n vocacional<\/strong><\/p>\n<p>Si el carisma vicenciano ha de ser inculturado y la misi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n continuada, es necesario que fomentemos las vocaciones nativas. El ejemplo de un alegre servicio a los pobres en comunidad es en s\u00ed mismo atractivo para los j\u00f3venes. Pero, adem\u00e1s, debi\u00e9ramos crear programas de promoci\u00f3n vocacional. Habr\u00e1 que invitar a los j\u00f3venes a nuestras casas para que experimenten nuestra vida de comunidad y oraci\u00f3n; convendr\u00e1, adem\u00e1s, incorporarlos a nuestros apostolados, de modo que puedan experimentar por s\u00ed mismos la alegr\u00eda de servir a los pobres. Las casas y los grupos de discernimiento vocacional tambi\u00e9n pueden ser un medio eficaz para promover las vocaciones.<\/p>\n<p>Por supuesto, s\u00f3lo algunos j\u00f3venes son llamados a la Congregaci\u00f3n. El discernimiento vocacional ha de tener en cuenta tambi\u00e9n otras llamadas: los ministerios laicales, el sacerdocio diocesano, la vida religiosa. La promoci\u00f3n para todas estas vocaciones es un singular servicio a la Iglesia local.<\/p>\n<h3>4 Colaboraci\u00f3n entre las Provincias<\/h3>\n<p>Las nuevas misiones internacionales as\u00ed como nuestras antiguas misiones ya establecidas son ejemplos muy positivos de colaboraci\u00f3n entre las Provincias de la Congregaci\u00f3n. Han de fomentarse los lazos entre la misi\u00f3n y la provincia que la provee de personal y de otros recursos. La experiencia de los misioneros, sus \u00e9xitos y fracasos, sus avances e intuiciones han de ser compartidos con los cohermanos de sus pa\u00edses nativos para que la chispa de las misiones encienda el fuego en los corazones de todos. Todos los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n debieran percibir que las misiones son una manera especial de vivir nuestro carisma.<\/p>\n<p>La pertenencia a la Iglesia universal y a una Congregaci\u00f3n verdaderamente internacional exige solidaridad real entre los miembros y comunidades de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Una manera de manifestar esta solidaridad podr\u00eda ser la reflexi\u00f3n com\u00fan sobre los fundamentos teol\u00f3gicos y las perspectivas pastorales que surgen del hecho de ser una comunidad para la misi\u00f3n. El di\u00e1logo entre las provincias puede resultar mutuamente enriquecedor. Algunos pasos sencillos y pr\u00e1cticos para promover el intercambio interprovincial podr\u00edan ser: crear oportunidades para que los miembros de varias provincias se re\u00fanan, se comuniquen mutuamente sus necesidades y preocupaciones, intercambien experiencias de su trabajo con los pobres, desarrollen planes pastorales comunes y oren juntos. Se puede tambi\u00e9n comunicar informaci\u00f3n intercambiando los boletines provinciales e introduciendo noticias en la p\u00e1gina Web de la Familia Vicenciana (www.famvin.org).<\/p>\n<p>La solidaridad debe superar el nivel de reflexi\u00f3n y concretarse en acciones de colaboraci\u00f3n. El compartir los recursos humanos es un paso importante en la colaboraci\u00f3n entre las provincias. Una visi\u00f3n internacional de la Congregaci\u00f3n y un sentido de solidaridad con otras provincias allana el camino para iniciativas de intercambio de personal. Se necesitan todav\u00eda misioneros en el Hemisferio Sur y en Asia, pero misioneros de esas partes podr\u00edan tambi\u00e9n ser enviados a participar en la Nueva Evangelizaci\u00f3n del Norte.<\/p>\n<p>Es indispensable la mutua ayuda econ\u00f3mica entre las provincias es indispensable. Nuestro voto de pobreza nos llama a la solidaridad. Las Provincias debieran dar no s\u00f3lo de lo que les sobra sino sentir tambi\u00e9n la punzada de dar lo que parezca muy valioso para ellas, de manera que puedan compartir el peso de la misi\u00f3n.<\/p>\n<h3>5 La colaboraci\u00f3n con la Familia Vicenciana<\/h3>\n<p>La colaboraci\u00f3n dentro de la Familia Vicenciana para el servicio de los pobres ha crecido espectacularmente en los \u00faltimos a\u00f1os. Cada rama de la Familia Vicenciana tiene su propia identidad y autonom\u00eda, que siempre deben ser respetadas por las dem\u00e1s. Pero tambi\u00e9n todos tenemos mucho en com\u00fan. Nuestra mutua colaboraci\u00f3n ser\u00e1 mucho m\u00e1s eficaz cuanto mayor sea la frecuencia de nuestros contactos mutuos en los niveles local, nacional e internacional. Ello facilitar\u00e1 que podamos canalizar nuestras energ\u00edas y recursos hacia el objetivo que todos compartimos: el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que continuar explorando nuevos modos de incluir laicos vicencianos y j\u00f3venes voluntarios en nuestros equipos misioneros. Los misioneros laicos, como todos los misioneros, necesitan preparaci\u00f3n. La incorporaci\u00f3n de misioneros laicos en nuestras misiones extranjeras requerir\u00e1 ajustes y sacrificios de nuestra parte y de la suya. Pero los beneficios para los pobres, para el laicado vicenciano y para nosotros tienen mayor peso que todas las dificultades.<\/p>\n<h2>Cap\u00edtulo IV: Formaci\u00f3n para la Misi\u00f3n<\/h2>\n<h3>1 Urgencia e importancia<\/h3>\n<p>La nueva situaci\u00f3n de la misiones hoy exige que volvamos a plantearnos la formaci\u00f3n de nuestros misioneros. La llamada para las misiones extranjeras es una vocaci\u00f3n especial que requiere una seria preparaci\u00f3n y una particular competencia. La buena voluntad no basta. Tampoco es suficiente haber sido ordenado sacerdote o haber hecho los votos como hermano. Nuestros Estatutos se\u00f1alan la importancia de una s\u00f3lida formaci\u00f3n misionera:<\/p>\n<p><em>Los misioneros enviados \u00abad gentes\u00bb se preparar\u00e1n a conciencia con el conocimiento de la realidad del pa\u00eds donde han de trabajar, para desempe\u00f1ar all\u00ed servicios determinados, de suerte que la acci\u00f3n pastoral que asuman responda con eficacia a las necesidades locales <\/em>(E 6).<\/p>\n<h3>2 Formaci\u00f3n misionera general<\/h3>\n<p>En alg\u00fan momento del proceso de la formaci\u00f3n inicial deber\u00e1n darse cursos generales de misionolog\u00eda. Juan Pablo II escribe:<\/p>\n<p><em>La ense\u00f1anza teol\u00f3gica no puede ni debe prescindir de la misi\u00f3n universal de la Iglesia, del ecumenismo, del estudio de las grandes religiones y de la misionolog\u00eda. Recomiendo que sobre todo en los seminarios y casas de formaci\u00f3n para los religiosos y religiosas se lleven a cabo tales estudios, procurando que algunos sacerdotes, o alumnos y alumnas, se especialicen en los diversos campos de la ciencias misionol\u00f3gicas <\/em>(RM 83 \u00a7 3).<\/p>\n<p>Es especialmente importante que tales cursos se integren en la formaci\u00f3n de los miembros de una Sociedad de Vida Apost\u00f3lica que tiene tantos misioneros trabajando en las misiones <em>ad gentes <\/em>(Ratio Formationis Vincentianae para el Seminario Mayor de la C.M., 38).<span id='easy-footnote-4-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-4-37365' title='En Vincentiana 32 (1988) 200.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los cursos ofrecidos durante la formaci\u00f3n inicial deber\u00e1n tratar tambi\u00e9n la inculturaci\u00f3n y deber\u00e1n reflexionar sobre las adaptaciones humanas necesarias para integrarse en otras culturas. Esto es importante no s\u00f3lo para los que trabajan en las misiones <em>ad gentes,<\/em> sino tambi\u00e9n para los que trabajan entre los pobres en diversos contextos. Esos cursos deber\u00e1n explorar asimismo caminos para \u00abhacer\u00bb teolog\u00eda en culturas diferentes.<\/p>\n<p>El conocimiento de las ciencias sociales (sociolog\u00eda, econom\u00eda y pol\u00edtica) nos ayudar\u00e1n en nuestro acompa\u00f1amiento de los pobres y tambi\u00e9n en el an\u00e1lisis de las causas subyacentes de la pobreza y en nuestro empe\u00f1o por erradicarlas.<\/p>\n<p>El estudio, sin embargo, no es la \u00fanica preparaci\u00f3n requerida. Es necesario adquirir actitudes de flexibilidad y apertura, as\u00ed como un talante de movilidad que no sea s\u00f3lo geogr\u00e1fico, sino tambi\u00e9n cultural y social. De ello hablan las Constituciones de la siguiente manera:<\/p>\n<p><em>En la obra de la evangelizaci\u00f3n que la Congregaci\u00f3n se propone realizar, tengamos presentes estas caracter\u00edsticas: \u2026 disponibilidad para ir al mundo entero, a ejemplo de los primeros misioneros de la Congregaci\u00f3n.<\/em> (C 12 \u00a7 5).<\/p>\n<p>La solidaridad con los pobres, expresada en un estilo de vida sencillo, es un elemento evang\u00e9lico esencial que hay que fomentar cuanto antes. Un peligro real que amenaza a los misioneros es la posibilidad de llevar un estilo de vida alejado de la pobreza de las gentes a las que se evangeliza. Esto es un obst\u00e1culo para la inculturaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n porque nos a\u00edsla de los pobres.<\/p>\n<h3>3 Formaci\u00f3n misionera espec\u00edfica<\/h3>\n<p>La formaci\u00f3n general para las misiones es importante, pero es necesario que el futuro misionero reciba un preparaci\u00f3n espec\u00edfica que lo prepare para adaptarse a las realidades de la zona donde vivir\u00e1 su vocaci\u00f3n misionera. Los cohermanos que ya trabajan en la regi\u00f3n y que tienen una experiencia de primera mano pueden ser muy \u00fatiles en la elaboraci\u00f3n de un programa para esta formaci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>El aprendizaje de la lengua es indispensable para comunicar el Evangelio y relacionarse en el nuevo pa\u00eds. Pero la lengua es s\u00f3lo una parte de los medios con que las personas se comunican dentro de una cultura. Se requiere que los misioneros comprendan las costumbres, s\u00edmbolos, valores y la visi\u00f3n del mundo de las gentes a las que sirven. Esto implica no s\u00f3lo una estima del folclor y del arte del pa\u00eds; se tratar\u00eda, m\u00e1s bien, de una profunda percepci\u00f3n de la manera c\u00f3mo esas gentes expresan sus \u00edntimas preocupaciones y aspiraciones, y de c\u00f3mo estructuran su vida. Es aconsejable que los nuevos misioneros asistan a cursos de misionolog\u00eda en institutos de pastoral y en centros de formaci\u00f3n cultural en los que se estudie espec\u00edficamente la preparaci\u00f3n para vivir y trabajar en una concreta regi\u00f3n. Tales programas existen en casi todos los pa\u00edses, con frecuencia patrocinados por la Iglesia.<\/p>\n<p>El estudio formal de la nueva cultura es una preparaci\u00f3n necesaria, si bien no suficiente, para integrarse en dicha cultura. Puesto que los extranjeros nunca captan plenamente la esencia de una cultura, el proceso de inculturaci\u00f3n debe ser permanente. Con frecuencia los misioneros han de evitar el juicio sobre las expresiones culturales y abordar las nuevas situaciones con humildad y apertura. Hay mucho que aprender de los nativos y ello s\u00f3lo es posible si existe un esp\u00edritu de respetuoso di\u00e1logo. Los misioneros llevan consigo sus propias experiencias culturales. La cultura en que uno ha crecido marca siempre la manera de pensar y de actuar. El objetivo del misionero no est\u00e1 en el abandonar completamente su cultura nativa, sino m\u00e1s bien en el entender c\u00f3mo su propia cultura marca, facilita o impide su encuentro con las gentes de una cultura diferente. Una parte muy importante del proceso de aprendizaje del misionero es comprender c\u00f3mo uno reacciona en un entorno cultural nuevo.<\/p>\n<p>Los misioneros intentan ser intermediarios en un proceso mediante el cual la gente pueda o\u00edr el mensaje evang\u00e9lico, encontrar a Jesucristo y hacerse disc\u00edpulos suyos. Esto s\u00f3lo es posible cuando el Evangelio es inculturado por los que reciben el mensaje y lo asimilan en sus vidas como Buena Noticia. Es necesario que los misioneros aprendan a descubrir la presencia de las semillas del Verbo y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en la cultura local, al mismo tiempo que respetan la integridad del mensaje evang\u00e9lico. En cierto sentido viven con un o\u00eddo abierto a la gente y con el otro al Evangelio. Necesitan desarrollar la habilidad de acompa\u00f1ar a los nativos en las decisiones que estos deber\u00e1n hacer sobre qu\u00e9 elementos de su cultura son concordes con el Evangelio y cu\u00e1les no.<\/p>\n<h3>4 La formaci\u00f3n vicenciana<\/h3>\n<p>Los cohermanos que van a las misiones lo hacen como hijos de San Vicente. Sus vidas deben irradiar el carisma vicenciano. Una s\u00f3lida formaci\u00f3n vicenciana les ayudar\u00e1 a ello. Esta tarea empieza en el Seminario Interno (cf. <em>Ratio Formationis para el Seminario Interno<\/em>.<span id='easy-footnote-5-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-5-37365' title='En Vincentiana 27 (1983) 263-280.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Pero los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n necesitan estudiar y reflexionar continuamente sobre el carisma de San Vicente.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n vicenciana atesora una gran riqueza de recursos para los misioneros. Ciertamente el conocimiento de la vida y esp\u00edritu del fundador es indispensable. La historia de las misiones extranjeras de la Congregaci\u00f3n contiene elementos positivos y negativos sobre los que merece la pena que reflexionemos hoy. Hay mucho que aprender de la vida de algunos de nuestros ilustres misioneros del pasado (cf. <em>Ratio Formationis para el Seminario Interno, III, A)<\/em>.<span id='easy-footnote-6-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-6-37365' title='Ibid. pp. 271- 272.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Quiz\u00e1 la mayor contribuci\u00f3n de la tradici\u00f3n vicenciana est\u00e9 en el tema de la espiritualidad misionera. La espiritualidad vicenciana es una espiritualidad para la misi\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal estaba convencido de que Cristo est\u00e1 presente en los pobres (SV IX, 252; X, 332 \/ ES IX, 240; IX, 916). Trat\u00f3 de preparar a sus misioneros para que descubrieran a Cristo entre los pobres y para que, en la misi\u00f3n, caminaran tras sus huellas. Mucha de su correspondencia y la mayor parte de sus conferencias se dirigieron a hombres y mujeres comprometidos en la vivencia de una vocaci\u00f3n misionera o prepar\u00e1ndose para ella. Les ofrec\u00eda un modo de vivir el Evangelio en la misi\u00f3n. Pertenecer a una Sociedad de Vida Apost\u00f3lica como la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n implica aprender a llegar a la santidad a trav\u00e9s de relaciones de caridad y servicio.<\/p>\n<p>En este mismo contexto la I<em>nstrucci\u00f3n sobre la Estabilidad, Castidad, Pobreza y Obediencia en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/em><span id='easy-footnote-7-37365' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ratio-missionum\/#easy-footnote-bottom-7-37365' title='En Vincentiana 40 (1996) 1-68.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> nos propone que consideremos los consejos evang\u00e9licos como medios de alcanzar una mayor libertad para la misi\u00f3n. Lo mismo puede decirse de nuestras cinco virtudes propias. San Vicente frecuentemente habl\u00f3 de ellas como de virtudes misioneras que nos ayudan a ser mejores evangelizadores de los pobres. Los misioneros debieran reflexionar constantemente sobre c\u00f3mo el crecimiento en la sencillez, humildad, mansedumbre, mortificaci\u00f3n y celo apost\u00f3lico pueden capacitarnos para servir mejor a la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La espiritualidad misionera implica dejarse evangelizar por los pobres. Llamados y enviados a compartir la vida de un pueblo distinto -sus alegr\u00edas y penas, sus angustias y sus victorias- el misionero recibe a su vez el don de esa nueva cultura. Un contexto cultural nuevo es un reto a vivir el Evangelio de modo tambi\u00e9n nuevo, mediante nuevas relaciones. El misionero es evangelizado en la medida en que responda a la llamada a la conversi\u00f3n que le llega de su acompa\u00f1amiento a los pobres.<\/p>\n<h3>5 Formaci\u00f3n permanente<\/h3>\n<p>La formaci\u00f3n y el aprendizaje son tareas de toda la vida. Es especialmente importante que los cohermanos en las misiones extranjeras dediquen tiempo a la formaci\u00f3n permanente. Personalmente y en comunidad, necesitan concretar los aspectos de la vida -personal, espiritual, pastoral y teol\u00f3gico- que requieren mayor estudio y reflexi\u00f3n. Algunas misiones y muchas provincias organizan regularmente seminarios y cursos para los cohermanos. Otras se aprovechan de cursos que se imparten en centros locales o env\u00edan a algunos cohermanos a estudiar fuera del pa\u00eds. Ser\u00eda prudente que las misiones y provincias reservaran tiempo y dinero para la formaci\u00f3n continua.<\/p>\n<h3>6 Los misioneros que regresan<\/h3>\n<p>Llegado el momento, muchos misioneros vuelven a sus provincias de origen (cf. Estatutos 29, 30, 32). La vuelta al pa\u00eds natal o a la provincia no es \u00fanicamente un hecho administrativo o jur\u00eddico. Los misioneros que han estado en el extranjero, especialmente si ha sido por muchos a\u00f1os, necesitan readaptarse a su cultura patria y reanudar las relaciones con los miembros de su provincia de origen. Vuelven a un mundo diferente. Se ha prestado mucha atenci\u00f3n a preparar a los misioneros para salir de su pa\u00eds, pero se ha prestado menos para recibirlos cuando vuelven. Las provincias han de pensar en los modos de facilitar la transici\u00f3n a los misioneros que regresan. En algunos pa\u00edses existen programas espec\u00edficos para ayudar en este cometido. Pero a\u00fan donde esos programas existan, las mismas provincias deber\u00edan buscar los caminos que ayuden a los misioneros que vuelven a conectar de nuevo con sus cohermanos y con el pa\u00eds nativo. El escuchar a los misioneros que regresan y dialogar con ellos sobre su experiencia al voler a su pa\u00eds es sin duda alguna un primer paso positivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roma, 1 de mayo de 2002 A todos los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n \u00a1Que la gracia de nuestro Se\u00f1or est\u00e9 siempre con vosotros! 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