{"id":36937,"date":"2014-07-14T08:22:57","date_gmt":"2014-07-14T06:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-la-vida-fraterna-en-la-casa\/"},"modified":"2014-07-14T08:22:57","modified_gmt":"2014-07-14T06:22:57","slug":"susana-guillemin-la-vida-fraterna-en-la-casa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-la-vida-fraterna-en-la-casa\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: La vida fraterna en la casa"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_33649\" style=\"width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-33649\" class=\"size-medium wp-image-33649\" title=\"Susana Guillemin, H.C.\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin-237x300.jpg?resize=237%2C300\" alt=\"Susana Guillemin, H.C.\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-33649\" class=\"wp-caption-text\">Susana Guillemin, H.C.<\/p><\/div>\n<p>Despu\u00e9s de la Misa de esta ma\u00f1ana, me parece que no podemos hablar de otra cosa que de la vida fraterna.<\/p>\n<p>Hemos rogado esta ma\u00f1ana por la unidad dentro de la Iglesia y tambi\u00e9n por la unidad en la tierra. Adem\u00e1s, la Misa se ha celebrado por la intenci\u00f3n de la unidad en la Comunidad. Que reine la unidad: unidad de esp\u00edritus, unidad de corazones, unidad en lo que debemos ser y pensar. Que reine igualtnente la unidad entre todas las Provincias; que reine entre las casas dentro de cada Provincia; y entre las Compa\u00f1eras dentro de cada casa. Que vivamos como se nos ha dicho repetidamente durante la Misa, que vivamos en un esp\u00edritu un\u00e1nime para alabar al Se\u00f1or con un coraz\u00f3n un\u00e1nime<\/p>\n<p><em>La vida com\u00fan. Tiene por fin llegar a esa unidad de esp\u00edritu, a esa unidad en la alabanza y el servicio del Se\u00f1 or. <\/em>Cuando la consideramos, nos encontramos divididas entre dos sentimientos: La miramos y exclamamos: O quam bonum et quam jucundum&#8230; \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bella, que buena es la vida en com\u00fan!\u00bb Pero, despu\u00e9s sentimos la tentaci\u00f3n de decir: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dura es!\u00bb No siempre es f\u00e1cil vivir en com\u00fan; es m\u00e1s, casi siempre es dif\u00edcil, exige continuas renuncias. No s\u00e9 ya qui\u00e9n era el que dec\u00eda que la vida com\u00fan formaba parte de la ascesis religiosa, que era un verdadero ejercicio de ascesis.<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9monos en primer lugar <em>en qu\u00e9 consiste el esp\u00edritu <\/em><em>de la vida comunitaria.<\/em><\/p>\n<p>Y empecemos por decir que vivir en una colectividad no es lo mismo que vivir en comunidad. Hay personas que se re\u00fanen en un hotel; viven en colectividad. En una reuni\u00f3n cualquiera, se est\u00e1 en colectividad. Eso no es vivir en comunidad. No hay gran cosa, por no decir nada, en com\u00fan entre los que se alojan en el mismo hotel, como no sea que pagan el mismo precio y comen la misma comida. Pero eso no basta para crear una comunidad; no pasa de formar una colectividad.<\/p>\n<div>\n<p><em>La vida fraterna es una vida de uni\u00f3n, una uni\u00f3n que debe <\/em><em>efectuarse en ,e1 esp\u00edritu. <\/em><em>,<\/em><\/p>\n<p>No debemos intentar que se realice la uni\u00f3n de la comunidad a partir del grupo en s\u00ed. Por ejemplo, podr\u00eda darse en una casa el encuentro feliz de Hermanas que tuvieran las mismas ideas, pensaran igual, con una misma manera de ser y que, unidas, formaran un grupo ideal. Con s\u00f3lo eso, no habr\u00eda entre ellas m\u00e1s que unos v\u00ednculos un tanto ego\u00edstas y personalistas. Puede que llegaran a formar una comunidad porque, en medio de todo, se diera entre ellas cierta unidad de esp\u00edritu; pero no llegar\u00eda a ser comunidad religiosa, comunidad \u00abreligada\u00bb a Dios.<\/p>\n<p><em>La uni\u00f3n en nuestras comunidades no debe efectuarse en torno <\/em><em>a una misma, en torno a las Hermanas, sino en torno al fin com\u00fan <\/em><em>que ha de dominar nuestra existencia, es decir, en torno a Dios.<\/em><\/p>\n<p>Unirse, en comunidad, no es mirarse a una misma para amarse de modo natural; <em>es mirar juntas a Dios, <\/em>formar una uni\u00f3n de coraz\u00f3n y de voluntad en torno a un mismo amor, que es Cristo.<\/p>\n<p>Ya ven que <em>no digo \u2014y soy consciente de ello\u2014 en torno a un mismo ideal.<\/em><\/p>\n<p>Cualquier comunidad humana puede, a mi parecer, \u00fanirse en torno a un ideal; por ejemplo, los marxistas se unen en torno a una idea, a un sistema de ideas. Muchas comunidades humanas pueden unirse as\u00ed, por ejemplo, las instituciones que trabajan contra el hambre en el mundo. Cierto, se re\u00fanen para una obra de caridad, en tomo a una idea, una campa\u00f1a. Nuestra uni\u00f3n no puede efectuarse en tomo a una idea.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>No me gusta cuando se dice: nuestra vida, nuestra vocaci\u00f3n responde a un ideal. No, <em>nosotras nos unimos en torno a un <\/em><em>mismo amor que es Cr\u00fato, <\/em>nos unimos en torno a una persona. El v\u00ednculo que debe unir nuestros esp\u00edritus, nuestros corazones, nuestros pensamientos, la actividad de nuestra vida, es la Persona de Cristo, que ha de ser para cada una de nosotras verdaderamente la finalidad, el centro, y cuantas expresiones pudi\u00e9ramos a\u00f1adir una tras otra: siempre ser\u00edan exactas, porque Cristo debe sedo todo para nosotras.<\/p>\n<p>A veces, nos extra\u00f1amos, nos lamentamos, pobres Hermanas Sirvientes, dici\u00e9ndonos: tengo una comunidad y no logro reunirla. Y es verdad. Hay Hermanas Sirvientes que, con toda su buena voluntad, sin faltar para nada a su deber, no llegan a reunir a la comunidad que se les ha confiado.<\/p>\n<p>Si no se consigue reunir a una comunidad, es porque en las Hermanas que la componen no es el amor de Cristo lo que domina. En la medida en que Cristo ensanche el coraz\u00f3n, el esp\u00edritu, la voluntad de cada una, se ir\u00e1 llenando y crecer\u00e1 la uni\u00f3n y la vida fraterna.<\/p>\n<p>Sobre esa Persona viva de Cristo, a quien hemos entregado nuestra vida, vamos tambi\u00e9n a cimentar nuestra comunidad, nuestra vida en com\u00fan, dic\u00ed\u00e9ndonos por adelantado que en ese aspecto, como en todo, no llegaremos a una perfecci\u00f3n absoluta, ya que nuestra comunidad no deja de ser humana.<\/p>\n<p><em>Una vida fraterna tiene que estarse construyendo siempre, <\/em>porque hay roces, dificultades, momentos bajos; pero tambi\u00e9n los hay de crecimiento y progreso, y esos momentos corresponden al progreso o a la baja forma de los individuos que componen la comunidad.<\/p>\n<p>Reflexionemos tambi\u00e9n, por otra parte, en que, desde que abrazamos la vida de Hijas de la Caridad, vida consagrada a Dios por los santos votos y por el compromiso de la vida en com\u00fan, esa vida fraterna se ha convertido para nosotras en una obligaci\u00f3n. No es algo a\u00f1adido, adem\u00e1s. Una Hermana, por ejemplo, no podr\u00eda decirse: \u00abMe he consagrado a Dios por los votos de Pobreza, Castidad, Obediencia; voy, pues, a vivir, pobre, pura, obediente, voy a servir a los Pobres lo mejor que pueda&#8230; y las dem\u00e1s, a mi alrededor, que hagan lo que quieran\u00bb. Es cierto que as\u00ed faltar\u00edamos a una obligaci\u00f3n formal y grave que pesa sobre nosotras desde que entramos en Comunidad. Adem\u00e1s, <em>en la f\u00f3rmula de los votos observar\u00e1n que decimos: \u00aben <\/em><em>la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb&#8230;<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>La vida fraterna es, pues, una voluntad de Dios, una llamada <\/em><em>que Dios nos dirige, y es en comunidad, no solas, como debemos <\/em><em>ir a Dios; en comunidad, con nuestras Hermanas. Tambi\u00e9n es en comunidad como debernos tratar de dar a Cristo a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p>Toda nuestra vida personal est\u00e1 comprometida en la vida de comunidad y hacia ella debemos orientarla. Tenemos algo que recibir de esa comunidad y tenemos tambi\u00e9n el deber de darle algo. En nuestra actividad no debemos nunca sentirnos solas, ni creer que no tenemos otra responsabilidad que la de presentar a Cristo a trav\u00e9s de nuestra prop\u00eda vida. Por el hecho de pertenecer a la Comunidad, comprometemos con nosotras en nuestras acciones, manera de ser, actitudes, esfuerzos, \u00e9xitos y fracasos, <em>comprometemos a esa Comunidad a la que pertene<\/em><em>cemos.<\/em><\/p>\n<p>Y tenemos que a\u00f1adir \u2014cada vez es m\u00e1s cierto\u2014: <em>en el mundo <\/em><em>en que vivimos, comprometernos tambi\u00e9n a la Iglesia. <\/em>Tiene enorme importancia. Tenemos que sentirnos continuamente solidadrias de las comunidades a que pertenecemos: la Comunidad cat\u00f3lica, la Comunidad de las Hijas de la Caridad, la comunidad local, parroquial, cristiana de las que formamos parte y que dan testimonio en el mundo descristianizado en que vivimos.<\/p>\n<p>Las personas que nos contemplan, los que no son cristianos o est\u00e1n alejados de Dios, ven que el Se\u00f1or existe. A sus ojos, queda representado por el sacerdote que pasa por la calle, por la religiosa, por aquella familia que frecuenta la Iglesia. Si todo ese mundo da testimonio un\u00e1nime, si a trav\u00e9s de ellos se percibe la caridad de Cristo, la gente dir\u00e1: &lt;da Iglesia tiene caridad\u00bb. Si algunas unidades se separan, por ejemplo, una religiosa, una Hija de la Caridad que es desagradable, que no se muestra disponible cuando se acude a ella, ser\u00e1n todos los cristianos los que no son buenos, la comunidad parroquial no ser\u00e1 buena, ser\u00e1 toda la Iglesia en general la que no representa a Dios: \u00abSi Dios es como esta Iglesia, no merece la pena, yo no creo\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>Para vivir en comunidad, hay que empezar por constituir un cuerpo, y en la vida cotidiana hacerse presente corporalmente en esa vida fraterna, aun antes que estado de esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p>Por ejemplo, en los <em>recreos. <\/em>Cada una tiene que imponerse la obligaci\u00f3n de estar presente en los recreos. Hay Hermanas que se dispensan de asistir, y que lo hacen no tanto porque no deseen vivir la vida fraterna, sino porque tienen trabajo; se dejan desbordar por el trabajo y no piensan ya en otra cosa.<\/p>\n<p>Cada una de las Compa\u00f1eras es responsable de proporcionar a las dem\u00e1s un clima familiar y el afecto fraternoa que tiene derecho. Es la expansi\u00f3n que cada una debe encontrar en la comunidad.<\/p>\n<p>Esto depende mucho de la Hermana Sirviente y de la forma en que dirija el recreo y participe en \u00e9l. Por ejemplo, si una Hermana Sirviente, al terminar la comida, antes de ir al recreo se dice: \u00abtengo tiempo de hacer algo, las Hermanas no vienen hasta tal momento, yo tambi\u00e9n llegar\u00e9 entonces\u00bb. Y al llegar retrasada, en vez de encontrar diez o viente Hermanas, no encuentra m\u00e1s que a dos o tres. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido? Pues que a la hora fijada para el recreo, ha llegado una, la primera, ha abierto la puerta y ha dicho: \u00abNo est\u00e1 la Hermana Sirviente\u00bb, ha cerrado y se ha vuelto a marchar diciendo: volver\u00e9 Cuando haya alguien. Otra ha llegado tambi\u00e9n, ha abierto y ha dicho: \u00abNo hay nadie, me marcho\u00bb y se ha marchado del mismo modo&#8230; Y as\u00ed una tras otra.<\/p>\n<p>En cambio, si la Hermana Sirviente sabe imponerse la disciplina es cuesti\u00f3n de disciplina de estar en el recreo en el momento mismo en que empieza, aun cuando no haya nadie, sentarse en su sitio y esperar, ya ver\u00e1n c\u00f3mo en poco tiempo las Hermanas se unir\u00e1n a su alrededor y tomar\u00e1n la costumbre de llegar puntuales, encontr\u00e1ndose muy felices.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Es muy importante que la Hermana Sirviente est\u00e9 presente. Presente en los recreos y presente en las <em>comidas. <\/em>No es cosa indiferente comer juntas, aun prescindiendo de la lectura; hay grandes cristianos que dicen que las comidas, el tomar alimento, es una especie de comuni\u00f3n con los dones que Dios nos da. Que esa comuni\u00f3n tiene un valor de uni\u00f3n entre los miernbros de una familia, entre los miembros de una comunidad. En una familia humana, \u00bfno es acaso la hora de la cornida la que re\u00fane, por lo general, a todos los miembros? Se re\u00fane la familia, se conversa, se toma \u2014todos juntos\u2014 la misma comida; son momentos de vida com\u00fan real, en torno a un mismo acto, momentos de vivir unidos. Entre nosotras, en comunidad, tambi\u00e9n las comidas tienen ese valor. Si las comidas desaparecieran del g\u00e9nero humano, si, por ejemplo, se llegara, como dicen, a sustituir las comidas por p\u00edldoras de alimentaci\u00f3n qu\u00edmica&#8230; el mundo caminar\u00eda hacia una especie de disgregaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>No es exagerado. Todos los psic\u00f3logos estar\u00edan de acuerdo en decirlo. Ya no existir\u00eda ese gesto com\u00fan, esa reuni\u00f3n, ese acto hecho en com\u00fan que tanto poder tiene para unir los esp\u00edritus. Nosotras, adem\u00e1s, durante el tiempo de las comidas tenemos la lectura que crear\u00e1 una nueva comuni\u00f3n de esp\u00edritus, d\u00e1ndonos ideas comunes, pensamientos comunes, que podr\u00e1n, despu\u00e9s, ser el alimento de nuestras conversaciones en el recreo y facilitar el cambio de impresiones, aun incluso con ocasi\u00f3n del trabajo. Unos mismos pensamientos habr\u00e1n alimentado nuestro esp\u00edritu y, poco a poco, se dar\u00e1 una formaci\u00f3n que nos ayudar\u00e1 a tener una misma mentalidad.<\/p>\n<p>Ya no se hacen muchos <em>trabajos comunes <\/em>en nuestras casas, porque, desgraciadamente, nos vemos cada vez m\u00e1s en la precisi\u00f3n de descargarnos del material en empleadas que nos ayudan De todas formas, tratemos de salvaguardar algunos trabajos comunes. <em>Nada une tanto como una acci\u00f3n de inter\u00e9s com\u00fan <\/em><em>hecha entre todas. <\/em>Cosas peque\u00f1as&#8230; Por ejemplo, en una casa rural, o de otro tipo, se pueden preparar conservas entre todas, pelar guisantes o jud\u00edas&#8230; Son cosas que unen, que crean vida de familia. En toda vida de familia se crea uni\u00f3n en torno a tareas materiales. Creo que no hay que descuidarlas. Los <em>trabajos <\/em><em>comunes <\/em>no tienen como \u00fanica finalidad la de proveer a determinadas necesidades: <em>tienen tambi\u00e9n cierto valor de uni\u00f3n.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>En todos esos usos de comunidad, en todo lo que forma la trama de nuestra vida, que nos legaron las generaciones que nos han precedido&#8230; es posible que haya cosas que adaptar, cosas que cambiar, incluso cosas que dejar caer por completo; pero guard\u00e9monos de perder el sentido profundo <em>y <\/em>las repercusiones enormes que tienen en nuestra vida, nuestra vida interior y nuestra vida fraterna.<\/p>\n<p><em>La Hermana Sirviente tiene que estar presente tambi\u00e9n en el <\/em><em>descanso. <\/em>Hay Hermanas que se acuestan siempre despu\u00e9s que las dem\u00e1s, <em>y <\/em>otras que se levantan siempre antes. \u00a1Es terrible! En comunidad, tenemos que acostarnos y levantarnos al mismo tiempo. No creo que sea necesario insistir en ello. Pero s\u00e9 muy bien que hay Hermanas a las que resulta casi imposible poner en regla. Les deseo que lo consigan.<\/p>\n<p>Tienen que hacer todo lo posible para ello. La vida en com\u00fan es penosa, hay que reconocerlo; es necesario un respeto mutuo que comprende el respeto al descanso de las dern\u00e1s. Ya s\u00e9 que las Hermanas Sirvientes se ven obligadas a veces a velar para poder hacer su trabajo, y por lo tanto a acostarse m\u00e1s tarde. En primer lugar, les ruego que lo hagan lo menos posible, y despu\u00e9s, que se las arreglen, al entrar en el dormitorio, para no molestar a las Hermanas. Y no se quedan m\u00e1s tarde con pretexto de mayor piedad o mayor mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recuerdo en este momento una casa, en que la Hermana Sirviente, una santa Hija de la Caridad, hab\u00eda pedido permiso a su Director para acostarse despu\u00e9s y as\u00ed poder tener una rato mayor de oraci\u00f3n. El Director me lo dijo \u2014el Director Provincial, no su director espiritual\u2014 y le parecia que, desde entonces, hab\u00eda cierto malestar en la casa; la conducta de la Hermana Sirviente era como una especie de acusaci\u00f3n: \u00abSi la Hermana Sirviente hace eso, \u00bfno tendr\u00edamos que hacerlo nosotras tambi\u00e9n?\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La santidad y la perfecci\u00f3n de la Hermana Sirviente debe consistir en practicar lo m\u00e1s perfectamente posible la vida com\u00fan. Creo que esto es m\u00e1s importante que pedir excepciones o particularidades, aun con pretexto de piedad y mortificaci\u00f3n mayores. La vida fraterna requiere una renuncia que es ya un acto de caridad hacia los dem\u00e1s, muy superior a cualquier pr\u00e1ctica privada.<\/p>\n<p><em>Por supuesto, no basta con estar presente de cuerpo en la vida <\/em><em>com\u00fan: hay que estarlo tambi\u00e9n de esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p>Hay Hermanas que llegan al recreo con su mal humor, con la preocupaci\u00f3n de lo que han hecho o dejado de hacer durante la ma\u00f1ana, de esta o aquella dificultad de su oficio. En tal estado, no participan, se encierran en un silencio un tanto desagradable para las dem\u00e1s o permanecen ausentes o distra\u00eddas. S\u00e9 muy bien que, a veces, es muy dif\u00edcil evadirse de las preocupaciones del oficio. Cuando se tiene, por ejemplo, la responsabilidad de un enfermo moribundo o de un grupo de chicas que no se portan bien y a las que no se sabe por d\u00f3nde abordar&#8230; es cierto que eso se apodera del pensamiento. Pero creo que aun para la misma interesada ser\u00e1 un excelente ejercicio de higiene mental al esforzarse por desechar esa preocupaci\u00f3n siquiera durante unos momentos; y, adem\u00e1s, ser\u00e1 un buen acto de caridad fraterna.<\/p>\n<p>Tengamos presente en nuestro esp\u00edritu, y hagamos que las Hermanas lo tengan tambi\u00e9n, que <em>nuestro deber no se concreta <\/em><em>s\u00f3lo a los Pobres, a los ni\u00f1 os, etc. Nuestro deber se extiende <\/em><em>igualmente a la compa&#8217;\u00f1era que tenemos al lado, <\/em>esa compa\u00f1era que necesita expansi\u00f3n, recreo, que necesita sentir una presencia amiga, un afecto fraterno junto a s\u00ed. Si no lo tiene, es que el medio ambiente de comunidad no le proporciona aquello que requiere.<\/p>\n<\/div>\n<p>A veces, las defecciones pueden prepararse, de lejos o de cerca, por esa especie de ausencia de la comunidad. Si se hubiese dado el ambiente ideal que debe haber en cada una de nuestras casas, es posible que esta o aquella Hermana no se hubiera desalentado y no habr\u00eda ido a buscar fuera lo que pod\u00eda encontrar dentro de la misma comunidad.<\/p>\n<div>\n<p>Tenemos, pues, que estar presentes de esp\u00edritu en la vida com\u00fan. Tenemos que participar en las alegr\u00edas y sufrimientos de cada una. No se trata de inmiscuirse indiscretamente en su vida personal: a la Hermana Sirviente corresponde mantener las cosas en los l\u00edmites razonables.<\/p>\n<p>Me parece que, en nuestras comunidades, cuando se da una alegr\u00eda familiar como un nacimiento, una boda, un bautizo, una ordenaci\u00f3n sacerdotal en la familia de una de las Hermanas, toda la comunidad debe tomar parte en su gozo. Lo mismo cuando se trate de un luto, de un sufrimiento, toda la familia debe ofrecer a la interesada la ayuda de su oraci\u00f3n, de su participaci\u00f3n en su pena.<\/p>\n<p>La mejor manera de participar es hacer celebrar una Misa por la intenci\u00f3n de que se trate.<\/p>\n<p><em>No estemos ausentes las unas de las otras, pero sin llegar a <\/em><em>la ingerencia indiscreta. <\/em>Tampoco conviene que la preocupaci\u00f3n de la comunidad, sus conversaciones en el recreo, giren habitualmente en torno a esos acontecimientos de familia. Ser\u00eda un abuso. Hay que participar en las alegr\u00edas y penas de las dem\u00e1s, pero el centro de inter\u00e9s de la comunidad no deben ser las familias de las Hermanas, sobre todo si se trata siempre de las mismas. Cuando se participa as\u00ed en los acontecimientos familiares, todas las Hermanas tienen que recibir el mismo trato y no hacer distinciones. De otro modo se llegar\u00eda a una desviaci\u00f3n, a unos abusos y la comunidad acabar\u00eda por inclinarse hacia un g\u00e9nero de vida puramente natural. No es cuesti\u00f3n de desviarse de la comunidad religiosa a la comunidad humana. Comprendo que es dif\u00edcil mantenerse en el justo medio.<\/p>\n<\/div>\n<p><em>La comunidad, que debe cimentarse en torno a los individuos <\/em><em>que la componen, si quiere ser sana y verdadera c\u00e9lula de la Iglesia, <\/em><em>debe cimentarse tambi\u00e9n en torno a lo que la rodea.<\/em><\/p>\n<div>\n<p>Una comunidad que vive de s\u00ed misma se empeque\u00f1ece, se debilita, llega a inutilizarse, no produce frutos para la Iglesia de Dios. Vean lo que ocurre con una familia humana que se encierra en ella misma, cuyos miembros no participan con los otros: el marido tiene sus reuniones, la mujer sus asociaciones, los hijos los grupos que han escogido. Esa familia gira en torno a s\u00ed misma y acaba por tener poco valor. Lo mismo le ocurre a una comunidad religiosa.<\/p>\n<p><em>Tenemos que partimPar en lo que se da en torno nuestro, en <\/em><em>la comunidad cristiana y en la Parroquia en que vivimos.<\/em><\/p>\n<p>Hay una participaci\u00f3n de esp\u00edritu que debe darse en comunidad.<\/p>\n<p>No basta, por ejemplo, en una casa donde una Hermana da catequesis fuera, otra va a cuidar a los enfermos, otra se ocupa de las internas, otra de las cosas de la casa y la Hermana Sirviente coordin\u00e1ndolo todo; no basta con que la Hermana que da la catequesis de la Parroquia organice la Primera Comuni\u00f3n sin que esto tenga repercusi\u00f3n alguna en la casa. Es necesario que todas hablen de la Primera Comuni\u00f3n, que, juntas, participan en esa alegr\u00eda. (Bueno, no dejar\u00e1n de hacerlo porque la Primera Comuni\u00f3n lleva consigo un \u00abbendicamus\u00bb para la Comunidad). He tomado la Primera Comuni\u00f3n como ejemplo, pero hay otros. Hay que participar en todo lo que hacen las Hermanas, tomar inter\u00e9s en ello. La Hermana que cuida a los enfermos no puede decir, por ejemplo: \u00abnos marea con sus ni\u00f1os\u00bb. Ni la del Catecismo: \u00abestoy harta de o\u00edr hablar de enfermos\u00bb. Por supuesto, no habr\u00e1 que estar contando siempre todas sus preocupaciones, pero cada una tiene que vivir unida a las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Estar presente no s\u00f3lo en los acontecimientos que nos rodean <\/em><em>de cerca, sino tambi\u00e9n en los grandes acontecimientos de la Co<\/em><em>munidad y de la Iglesia.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p>Abri\u00e9ndonos y abri\u00e9ndonos juntas a todo lo que se vive en la Iglesia, ser\u00e1 como lleguemos a estrechar la vida com\u00fan, a vibrar juntas ante los mismos pensamientos, a desarrollar en nosotras esa realidad que debe unirnos: el amor de Cristo y de la Iglesia.<\/p>\n<div>\n<p>S\u00ed, juntas, vamos ensanchando nuestros pensamientos, nuestras intenciones de oraci\u00f3n, nuestras preocupaciones en torno a lo que interesa a la Iglesia, a lo que concierne a la gloria de Dios y el Reinado de Cr\u00edsto en el mundo, nuestra uni\u00f3n comunitaria se cimentar\u00e1 poco a poco apoyada en esos grandes principios. Los sencillos medios cotidianos, los intercambios y aun conversaciones entre nosotras, van logrando la formaci\u00f3n personal de cada una y la de la comunidad.<\/p>\n<p>A veces se dice: la comunidad no marcha porque tal Hermana t\u00edene un defecto tremendo. Es cierto que hay personas que resultan verdaderos obst\u00e1culos para una vida fraterna. Es verdad que con ciertos caracteres es imposible llegar a constituir una verdadera comunidad. Creo que si tales caracteres se descubren en el Postulantado o el Seminario o durante los primeros a\u00f1os de vocaci\u00f3n, antes de los votos, hay que decirse que no tienen vocaci\u00f3n. No se debe mantener en la comunidad a una Hermana de la que se sabe de sobra que va a ser un obst\u00e1culo para la vida comunitaria. Es una serial segura de no vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero estamos hechas para vivir en comunidad y cuando se dan entre nosotras personas as\u00ed, es el caso de decirse: \u00a1soport\u00e9moslas! Es necesario que toda la comunidad se re\u00fana para cargar con ese pobre car\u00e1cter que es una pesada prueba para el conjunto.<\/p>\n<p><em>Decimos que para vivir en comunidad tenemos que estar pre<\/em><em>sentes de esp\u00edritu: as\u00ed es como se llega a pensar en la misma l\u00ednea, <\/em><em>mediante los intercambios necesarios.<\/em><\/p>\n<p>La <em>\u00abrepetici\u00f3n de oraci\u00f3n\u00bb <\/em>es uno de esos intercambios, que tendr\u00e1 que llegar a ser algo m\u00e1s aut\u00e9ntico que lo que solemos hacer. Creo que hemos abusado un poco de lo que se nos ha dicho: \u00abno est\u00e1n obligadas, al dar cuenta de la oraci\u00f3n, a decir estrictamente lo que han hecho, lo que han pensado en ella\u00bb. De acuerdo con que no est\u00e1n ustedes obligadas a decir los prop\u00f3sitos muy personales que han formado, las reflexiones muy \u00edntimas sobre su propia conducta, que, por lo dem\u00e1s, son del fuero de la conciencia. Pero tampoco hay que contentarse con sohar un discursito preparado de antemano con algunas frases le\u00eddas en un libro. Eso no es dar cuenta de la oraci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 resultado va a tener? Ninguno, por supuesto. Para eso basta con coger un libro y leer, o repetir cualquier frase de la \u00abImitaci\u00f3n de Cristo\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La finalidad de la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n no es esa. <em>Su fina<\/em><em>lidad es que cada una comunique a las dem\u00e1s lo que Dios le haya <\/em><em>dado. <\/em>Es un deber de comunidad. Me dir\u00e1n ustedes: har\u00e1 falta que Dios d\u00e9 siempre algo para que se pueda hacer&#8230; Pues s\u00ed, pero no se puede absolutizar demasiado en este punto, aunque hay que recordarlo as\u00ed a las Hermanas. <em>Tenemos que acostum<\/em><em>brarnos a vivir entre nosotras en un clima de verdad, <\/em>un clima de verdad no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a las cosas exteriores, sino tambi\u00e9n a nuestra propia vida personal e interior.<\/p>\n<p>A veces se tiene un pudor mal entendido, que ha perjudicado mucho a algunas de nuestras casas, de nuestras peque\u00f1as cornunidades. No se atreve una a hablar de Dios, aunque profunda e interiormente se viva de El. Da como cierta verg\u00fcenza el hacerlo. Se teme que alguna diga: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 pesada se pone con sus discursos piadosos!\u00bb o bien \u00ab\u00a1Quiere darnos una lecci\u00f3n!\u00bb Yo creo que nuestra vida de uni\u00f3n con Dios debe transparentarse con toda normalidad en nuestra vida exterior y en nuestras conversaciones con nuestras Hermanas.<\/p>\n<p>Tenemos que desterrar de nuestras comunidades que \u2014nunca lo repetiremos bastante\u2014 est\u00e1n reunidas en torno a Cristo, ese falso pudor que nos impide hablar de lo que llevamos m\u00e1s dentro de nosotras mismas, y la \u00abrepetici\u00f3n de oraci\u00f3n\u00bb deber\u00eda ser el medio que permitiera expresar lo que la Hermana ha vivido con Dios. No se me ocurren ahora ejemplos concretos, pero creo tenemos que esforzarnos todos por devolver a estas pr\u00e1cticas de la comunidad su sinceridad primitiva.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Admiren en las conferencias de San Vicente y en los escritos de Santa Luisa la sinceridad con que hablan; admiren tamb\u00ed\u00e9n la franqueza espl\u00e9ndida de nuestras primeras Hermanas. Ahora se comenta con admiraci\u00f3n \u2014y hay motivo para ello\u2014 lo que son los intercambios que hacen los militantes de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y otros seglares comprometidos. Hag\u00e1moslo tambi\u00e9n nosotras en los ejercicios de comunidad; seamos sencillas <em>y <\/em>busquemos a Dios, sepamos confesar y afirmar que buscamos a Dios y que, si no llegamos a ser lo que debemos, es porque fallamos en esa b\u00fasqueda d\u00eda tras d\u00eda. Eso es hacer repetici\u00f3n de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>La conferencia: <\/em>\u00abHe tratado de hacer esto, de ser de esta manera, pero no lo he conseguido\u00bb. De esta forma, la conferencia de culpas es no s\u00f3lo una actitud de humildad ante Dios, sino tambi\u00e9n ante la Comunidad, ante esa comunidad con la que tenemos que construir la comunidad evang\u00e9lica a que aspiramos. Tenemos que decirnos a nosotras mismas. he hecho bajar el nivel evang\u00e9lico de mi comur\u00fadad con tal falta. Por ejemplo: no me he mostrado disponible con tal persona&#8230; Me acusar\u00e9 de no haber sido acogedora por ego\u00edsmo personal.<\/p>\n<p>Que la conferencia no se nos convierta en: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo! \u00bfde qu\u00e9 me voy a acusar? \u00a1Si es ahora m\u00edsmo la conferencia&#8230;!\u00bb No; durante la semana transcurrida hemos hecho bajar el nivel espiritual, por una parte, el nivel evang\u00e9lico, por otra, de la comunidad a la que pertenecemos. Al acusarnos de la falta ante nuestras compa\u00f1eras, tenemos que reparar la cosa en s\u00ed y el mal ejemplo dado. Que no puedan decir las dem\u00e1s: cuando lo hace, es porque le parece que est\u00e1 bien, y, por consiguiente, podemos hacer otro tanto.<\/p>\n<p>Esto es importante. El acto que llevamos a cabo muestra que estamos en desacuerdo con nosotras mismas. Como dec\u00eda San Pablo: \u00abHago el mal que no quiero <em>y <\/em>no hago el bien que quiero\u00bb. Pero tenemos que pensarlo as\u00ed en nuestra intimidad, y no decirnos: he hecho tal cosa, he sido dura y desagradable en tal momento, con alguien de fuera o de dentro&#8230; pero ten\u00eda raz\u00f3n. No, en la conferencia decimos: he hecho mal, y al decir: he hecho mal, no s\u00f3lo hacemos un acto de humildad y reparaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n restablecemos las cosas en la verdad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>Nunca ser\u00e1n demasiado grandes los esfuerzos que hagamos <\/em><em>para llegar a devolver a nuestros ejercicios de comunidad toda la <\/em><em>sinceridad que deban tener. <\/em>Y las pritneras en fijarnos en ello, hemos de ser las Hermanas Sirvientes que tenemos el cargo o la responsabilidad de esos ejercicios. La sinceridad de las acusaciones de la Hermana Sirviente ser\u00e1 la que consiga la sinceridad de las acusaciones de las Compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Hay que volver siempre a los mismos principios: <em>la vida de <\/em><em>la Hermana Sirviente generar\u00e1 la vida de las Hermanas. <\/em>No lo perdamos de vista. Y no nos imaginemos que diciendo: Quiero vivir en la verdad, establecerme en la verdad&#8230;, todo est\u00e1 hecho. Lo sabemos muy bien: habr\u00e1 algunas a las que no se har\u00e1 llegar nunca a cierto nivel; sabemos que otras, incluso, ser\u00e1n refractarias. Y sabemos tambi\u00e9n que, aun entre las que correspondan, ser\u00e1 preciso el espacio de algunos meses, qui\u00e9n sabe si algunos a\u00f1os, mucho tiempo en todo caso, porque las obras de Dios se hacen lentamente. Pero debemos tener siempre muy claro <em>el fin <\/em><em>que nos proponemos: una vida en verdad, en sinceridad, delante <\/em><em>de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esos ejercicios de la repetici\u00f3n de la oraci\u00f3n y la conferencia, tenemos tambi\u00e9n lo que solemos llamar en comunidad <em>\u00abel catecismo entre nosotras\u00bb, <\/em>que ahora, propiamente, no es un catecismo, sino m\u00e1s bien un cambio de impresiones en torno a un pensamiento determinado o a un hecho de vida, es decir, en realidad, un tiempo de reflexi\u00f3n personal y a la vez comunitaria. Tenemos que prestar la mayor atenci\u00f3n a ese \u00abcatecismo entre nosotras\u00bb, a ese tiempo de reflexi\u00f3n e intercambio. Muchas Hermanas Sirvientes dicen: Tengo mucha dificultad en hacer el catecismo entre nosotras. Y en general, esas dificultades no provienen s\u00f3lo de ellas Cuando las dificultades son s\u00f3lo de la Hermana Sirviente, suelen llegar a superarse.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Hay dificultades que provienen de la comunidad que, no digamos se divide, pero s\u00ed se reparte en edades muy diversas, pensamientos muy diferentes, actividades muy variadas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no podemos decir c\u00f3mo hay que proceder en cada caso, porque cada caso es especial, particular. Siempre se puede hacer un \u00abCatecismo\u00bb en torno a un punto determinado (por ejemplo: un punto de doctrina, o de las Santas Reglas). A veces, har\u00e1 falta mucho tiempo de preparaci\u00f3n: meses, a\u00f1os, hasta que puedan tenerse \u00edntercambios verdaderos. En la medida en que consigan ustedes, en los recreos y en intercambios fortuitos, crear un clima de sinceridad, conseguir\u00e1n tambi\u00e9n poco a poco, llegar a hacer intercambios provechosos y muy sinceros. Esta debe ser una de las metas concretas que han de proponerse.<\/p>\n<p>En la coyuntura actual, es muy \u00fatil tambi\u00e9n que digamos que <em>pensar juntas no quiere decir decidir juntas.<\/em><\/p>\n<p><em>La autoridad tiene una funci\u00f3n que hay que salvaguardar.<\/em><\/p>\n<p>Hay ahora Hermanas j\u00f3venes, por lo dem\u00e1s con excelente intenci\u00f3n y con la lealtad que, generalmente, las caracteriza, que suelen decir: \u00aben nuestra casa formamos un equipo, pensamos como equipo y decidimos como equipo\u00bb. Estoy de acuerdo cuando dicen: formamos un equipo; pero me gustar\u00eda m\u00e1s que dijeran: \u00abformamos una comunidad\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestras comunidades no son equipos; pero, en fin, admitamos el vocabulario juvenil. Pasemos por que digan: vivimos en equipo. Tambi\u00e9n estoy de acuerdo con lo de: pensamos como equipo. En cambio, lo que no admito es: decidimos en equipo.<\/p>\n<p>Es que <em>la decisi\u00f3n pertenece siempre a la Hermana Sirviente.<\/em><\/p>\n<p>No se pueden decidir las cosas de la comunidad, la orientaci\u00f3n que va a darse, \u00aben equipo\u00bb. <em>No somos una rep\u00fablica <\/em><em>democr\u00e1tica, en la que se cuentan los votos y se decide por mayor\u00eda. <\/em>Cada una debe aportar sus luces personales, su pensamiento; que tenga, no ya la ilusi\u00f3n, sino la verdadera certeza, de que ha aportado todo lo que puede dar. Despu\u00e9s, la Hermana Sirviente tomar\u00e1 la decisi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Observen que podr\u00e1 hacerlo de dos maneras: podr\u00e1 decir a la Compa\u00f1era: vea qu\u00e9 le parece, qu\u00e9 se puede hacer, seg\u00fan lo que piensa cada una, puesto que interesa a todas. Y la Hermana dir\u00e1: creo que tal cosa. La Hermana Sirviente concluir\u00e1: \u00abDe acuerdo, h\u00e1galo\u00bb. <em>La decisi\u00f3n \u00faltima pertenece a la auto<\/em><em>ridad.<\/em><\/p>\n<p>Si la decisi\u00f3n de la Compa\u00f1era no se sometiese a la autoridad, no habr\u00eda relaci\u00f3n con Dios. Se saldr\u00eda de la obediencia religiosa. Y no podemos olvidar que llevamos una vida consagrada. Cada actitud, cada una de nuestras acciones debe estar relacionada, unida con Dios por medio de la obediencia, de la pobreza, etc.<\/p>\n<p>Otras veces, la Hermana Sirviente, despu\u00e9s de haber escuchado la opini\u00f3n de todas las compa\u00f1eras, podr\u00e1 decir: \u00abAhora, ya s\u00e9 c\u00f3mo piensan, cu\u00e1les son sus puntos de vista, y tengo elementos de juicio para darme cuenta del fondo de la situaci\u00f3n. Por eso, concluyo que vamos a hacer esto o aquello\u00bb. Pero, sea como quiera, la decisi\u00f3n de la Superiora, de la Hermana Sirviente, que ha recibido mandato para ello, ser\u00e1 la que d\u00e9 la nota de la atenci\u00f3n a la voluntad de Dios. Para eso son ustedes Hermanas Sirvientes: para relacionar con Dios todo lo que ocurra en la casa, en la vida de la comunidad, en la vida apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Hemos hablado ya de las lecturas. Para llegar a pensar juntas, hay que leer juntas, comprender juntas y querer subir, elevarnos, juntas. Me causa gran adrniraci\u00f3n la actitud de los militantes obreros que llevan sobre s\u00ed la preocupaci\u00f3n constante de la promoci\u00f3n del mundo obrero. Quieren, no ya elevarse personalmente, a nivel individual, sino elevar a la vez a todo el bloque, a la masa obrera. Esto se puede trasladar en cierto modo, no por completo, al plano de la comunidad. En el plano espiritual, cada alma tiene que hacer su ascensi\u00f3n personal hacia el Se\u00f1or; retrasarse en esa ascensi\u00f3n, ser\u00eda un grave error; pero junto a eso, o mejor dicho, al mismo tiempo, <em>cada alma debe tener la inquietud de que toda la comunidad, en su conjunto, suba tam<\/em><em>bi\u00e9n. <\/em>No se trata s\u00f3lo de una progresi\u00f3n individual hacia Dios, de un ahondar personalmente en la vida interior; se trata de la ascensi\u00f3n, de la promoci\u00f3n espiritual de la comunidad. La atenc\u00ed\u00f3n espiritual que hay que prestar al Se\u00f1or debe hacerse en com\u00fan, todas juntas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La Hermana Sirviente tiene que tener muy presente este pensamiento, pero tambi\u00e9n cada una de las compa\u00f1eras debe sentirse responsable, en ese sentido, de las dem\u00e1s y tratar de buscar los medios de conseguir juntas esa escalada, en torno a intenciones comunes, esfuerzos conjuntos; por ejemplo, un esfuerzo que puede ser com\u00fan a toda la comunidad es la acogida dispensada a todo el que se presente. Acogida tambi\u00e9n \u2014se me olvidaba\u2014 a las Hermanas en primer lugar. Cuando se nos pide un esfuerzo en ese sentido, siempre pensamos en los \u00abde fuera\u00bb; pero los \u00abde dentro\u00bb tienen que ser los primeros. Sin olvidar a los de fuera, por supuesto, pero empezando por donde se tiene que empezar.<\/p>\n<p>Traten, pues, de ofrecer objetivos, de orientar el fervor hacia cosas concretas. Y que el esfuerzo no se reduzca a algo individual, sino que se convierta en esfuerzo comunitario, que comprometa a la comunidad como tal.<\/p>\n<p><em>Orar juntas, <\/em>es ciertamente lo m\u00e1s grande que se pueda hacer. No nos aislemos en nuestra oraci\u00f3n. Evidentemente, cuando nos ponemos de rodillas para orar, hay una gran parte de orad\u00f3n personal en ese gesto. Tampoco hay que caer en la exageraci\u00f3n: la oraci\u00f3n siempre ser\u00e1 una relaci\u00f3n personal con Dios.<\/p>\n<p>La. oraci\u00f3n debe presentar al Se\u00f1or toda nuestra vida; somos nosotras quienes vamos a su encuentro. Pero le encontramos con todo aquello de que formamos parte: nuestra comunidad religiosa, nuestra comunidad parroquia&#8217;, todos los pobres a los que somos enviadas. Que en nuestra oraci\u00f3n vocal, en la Misa, sepamos desbordar nuestras peque\u00f1as intenciones personales.<\/p>\n<\/div>\n<p>Cuando oremos, no lo hagamos pensando s\u00f3lo en nuestra Comunidad. Tengamos presentes las grandes intenciones de la Iglesia; oremos por los pobres, por todos los que no conocen el Nombre de Dios y no le honran. Tenemos que estar de continuo constituidas en comunidad orante, constituidas en comunidad y en Iglesia.<\/p>\n<div>\n<p>Tenemos siempre \u2014y termino porque el tiempo corre\u2014 en todo lo que hagamos, que saber pasar del yo (individuo, vida personal) al nosotros (comunidad, vida fraterna) y de la comunidad local a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, y de \u00e9sta a la Iglesia. Siempre trascender: individuocomunidadIglesiaDios. Siempre m\u00e1s arriba. No nos quedemos nunca en el plano puramente personal. Esto es lo que nos recomienda S. S. Juan XXIII, cuyas palabras cito como conclusi\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>vivir en una sociedad fundada en la verdad,<\/li>\n<li>vivificada por el Amor,<\/li>\n<li>cimentada por la Justicia,<\/li>\n<li>realizada en la Libertad.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la Misa de esta ma\u00f1ana, me parece que no podemos hablar de otra cosa que de la vida fraterna. 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A la comunidad El clima en que ha transcurrido para nosotras este retiro, ha sido ante todo un clima de unidad. Nos hemos dado cuenta, hemos palpado, hemos sentido que est\u00e1bamos en comunidad perfecta de sentimientos y de voluntad con nuestras Hermanas del mundo entero. 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A la comunidad Durante este d\u00eda, hemos esperado al Se\u00f1or unidas a la Virgen. Hemos hecho este retiro a su lado, en espera del Ni\u00f1o que ella va a darnos. Toda la Liturgia de esta semana, la de hoy, especialmente, est\u00e1 llena de esa espera, del deseo,\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":42216,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-28-de-junio-de-1962\/","url_meta":{"origin":36937,"position":4},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, 28 de junio de 1962","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/06\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. A las Hermanas que van a emitir los votos por primera vez Han llegado ustedes, Hermanas, a la v\u00edspera de su Consagraci\u00f3n al Se\u00f1or. Ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, en la Santa Misa, pronunciar\u00e1n las palabras que van a unirlas a Aquel que las ha elegido y escogido\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":41743,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-mayo-de-1958\/","url_meta":{"origin":36937,"position":5},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, Mayo de 1958","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/06\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C.En cada retiro llegamos a la comprobaci\u00f3n de nuestra falta de fervor. Es que toda vida que no est\u00e1 polarizada en la Eucarist\u00eda no tiene estabilidad. \u00bfTenemos aut\u00e9ntica Fe en la Eucarist\u00eda? \u00bfPensamos con frecuencia en esa presencia tan cercana? \u00bfCu\u00e1les son nuestras disposiciones hacia Ella? 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