{"id":36466,"date":"2013-05-05T04:22:37","date_gmt":"2013-05-05T02:22:37","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/centesimus-annus\/"},"modified":"2016-07-26T19:33:46","modified_gmt":"2016-07-26T17:33:46","slug":"centesimus-annus","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/","title":{"rendered":"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot;"},"content":{"rendered":"<div class='stb-container stb-style-info stb-no-caption'><div class='stb-caption'><div class='stb-logo'><img class='stb-logo__image' src='' alt='img'\/><\/div><div class='stb-caption-content'><\/div><div class='stb-tool'><\/div><\/div><div class='stb-content'>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Centesimus-annus.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-36467\" title=\"Centesimus-annus\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Centesimus-annus-180x300.jpg?resize=180%2C300\" width=\"180\" height=\"300\" \/><\/a>En la enc\u00edclica Centesimus Annus, publicada en conmemoraci\u00f3n de los 100 a\u00f1os de Rerum Novarum, la primera enc\u00edclica social, el Papa Juan Pablo II renueva el llamado a poner al hombre como centro y camino para el verdadero desarrollo. Se trata del mismo llamado de siempre, pero que hoy adquiere renovada fuerza y vigencia.<\/p>\n<p>En ella, al analizar la ca\u00edda de los reg\u00edmenes de la Europa del Este, el Papa rechaza una vez m\u00e1s la falta de respeto que tiene el marxismo por la persona humana, al considerarla como \u00abuna simple mol\u00e9cula del organismo social\u00bb, subordinando el bien de \u00e9sta al funcionamiento planificado de la econom\u00eda y negando as\u00ed su libertad. Esta concepci\u00f3n err\u00f3nea y falsa del hombre y del desarrollo ha sido derrotada por la historia de los \u00faltimos acontecimientos. Los hechos de 1989, protagonizados principalmente por aquellos obreros que el sistema dec\u00eda defender, terminaron por desvirtuar el mito del para\u00edso socialista y de la supuesta liberaci\u00f3n del hombre por un Estado supresor de sus derechos.<\/p>\n<p>Pero en esta enc\u00edclica el Papa va m\u00e1s lejos. En una de sus p\u00e1ginas se pregunta, y nos pregunta: \u00ab\u00bfRealmente se puede decir que despu\u00e9s de la ca\u00edda del comunismo, el sistema vencedor sea el capitalismo, y que hacia \u00e9l est\u00e9n dirigidos todos los esfuerzos de los pa\u00edses que tratan de reconstruir su econom\u00eda y sociedad? \u00bfEs \u00e9ste el modelo que es necesario proponer a los pa\u00edses del tercer mundo?\u00bb. Para sorpresa de muchos, la respuesta del Papa es absolutamente negativa.<\/p>\n<p>Junto con destacar la importancia del mercado, la empresa privada y la libre iniciativa, Juan Pablo II ha insistido en el rol insustituible que le cabe al Estado como agente protector de los pobres, el medio ambiente y el bien com\u00fan, v de la no menos imprescindible existencia de sindicatos fuertes y organizados para construir una sociedad m\u00e1s justa.<\/p>\n<p>La Iglesia, as\u00ed, est\u00e1 lejos de creer que se ha terminado la historia, como lo pretenden algunos intelectuales conservadores. Por el contrario, ella llama una vez m\u00e1s la atenci\u00f3n sobre las carencias humanas del capitalismo, invitando a todos a renovar los esfuerzos para buscar soluciones integrales a los problemas y necesidades del ser humano.<\/p>\n<\/div><\/div>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>\u00abCentesimus annus\u00bb<br \/>\na Sus Hermanos en el Episcopado<br \/>\nal Clero<br \/>\na las Familias religiosas<br \/>\na los Fieles de la Iglesia Cat\u00f3lica<br \/>\ny a todos los Hombres de Buena Voluntad<br \/>\nen el centenario de la<br \/>\n<\/strong><strong>Rerum Novarum<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">1991.05.01<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>Bendici\u00f3n<\/strong><br \/>\n<em>Venerables hermanos,<\/em><br \/>\n<em>amad\u00edsimos hijos e hijas:<br \/>\n<\/em><em>\u00a1Salud y bendici\u00f3n apost\u00f3lica!<\/em><\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p><b>1.<\/b> El centenario de la promulgaci\u00f3n de la enc\u00edclica de mi predecesor Le\u00f3n XIII, de venerada memoria, que comienza con las palabras <i>Rerum<\/i> novarum<span id='easy-footnote-1-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-1-36466' title='Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt; (15 mayo 1891): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, XI, Romae 1892, 97-144.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>,<i> <\/i>marca una fecha de relevante importancia en la historia reciente de la Iglesia y tambi\u00e9n en mi pontificado. A ella, en efecto, le ha cabido el privilegio de ser conmemorada, con solemnes documentos, por los Sumos Pont\u00edfices, a partir de su cuadrag\u00e9simo aniversario hasta el nonag\u00e9simo: se puede decir que su \u00edter hist\u00f3rico ha sido recordado con otros escritos que, al mismo tiempo, la actualizaban<span id='easy-footnote-2-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-2-36466' title='P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt; (15 mayo 1931): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 23 (1931), 177-228; P\u00edo XII, Radiomensaje 1 junio 1941: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 33 (1941), 195-205; Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Mater et Magistra&lt;\/i&gt; (15 mayo 1961): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 53 (1961), 401-464; Pablo VI, Cart. Apo. &lt;i&gt;Octogesima adveniens&lt;\/i&gt; (14 mayo 1971): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 63 (1971), 401-441).'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al hacer yo otro tanto para su primer centenario, a petici\u00f3n de numerosos obispos, instituciones eclesiales, centros de estudios, empresarios y trabajadores, bien sea a t\u00edtulo personal, bien en cuanto miembros de asociaciones, deseo ante todo satisfacer la deuda de gratitud que la Iglesia entera ha contra\u00eddo con el gran Papa y con su \u00abinmortal documento\u00bb<span id='easy-footnote-3-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-3-36466' title='Cf. P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt;, III: l.c., 228.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Es tambi\u00e9n mi deseo mostrar c\u00f3mo <i>la rica savia, <\/i>que sube desde aquella ra\u00edz, no se ha agotado con el paso de los a\u00f1os, sino que, por el contrario, <i>se ha hecho m\u00e1s fecunda. <\/i>Dan testimonio de ello las iniciativas de diversa \u00edndole que han precedido, las que acompa\u00f1an y las que seguir\u00e1n a esta celebraci\u00f3n; iniciativas promovidas por las Conferencias episcopales, por organismos internacionales, universidades e institutos acad\u00e9micos, asociaciones profesionales, as\u00ed como por otras instituciones y personas en tantas partes del mundo.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> La presente enc\u00edclica se sit\u00faa en el marco de estas celebraciones para dar gracias a Dios, del cual \u00abdesciende todo don excelente y toda donaci\u00f3n perfecta\u00bb (<i>St <\/i>1,17), porque se ha valido de un documento, emanado hace ahora cien a\u00f1os por la Sede de Pedro, el cual hab\u00eda de dar tantos beneficios a la Iglesia y al mundo y difundir tanta luz. La conmemoraci\u00f3n que aqu\u00ed se hace se refiere a la enc\u00edclica leoniana y tambi\u00e9n a las enc\u00edclicas y dem\u00e1s escritos de mis predecesores, que han contribuido a hacerla actual y operante en el tiempo, constituyendo as\u00ed la que iba a ser llamada \u00abdoctrina social\u00bb, \u00abense\u00f1anza social\u00bb o tambi\u00e9n \u00abmagisterio social\u00bb de la Iglesia.<\/p>\n<p>A la validez de tal ense\u00f1anza se refieren ya dos enc\u00edclicas que he publicado en los a\u00f1os de mi pontificado: la <i>Laborem<\/i><i> exercens<\/i> sobre el trabajo humano, y la <i>Sollicitudo<\/i><i> rei socialis <\/i>sobre los problemas actuales del desarrollo de los hombres y de los pueblos<span id='easy-footnote-4-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-4-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt; (14 septiembre 1981): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 73 (1981), 577-647; Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt; (30 diciembre 1987): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 84 (1988), 513-586.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> Quiero proponer ahora una \u00abrelectura\u00bb de la enc\u00edclica leoniana, invitando a \u00abechar una mirada retrospectiva\u00bb a su propio texto, para descubrir nuevamente la riqueza de los principios fundamentales formulados en ella, en orden a la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n obrera. Invito adem\u00e1s a \u00abmirar alrededor\u00bb, a las \u00abcosas nuevas\u00bb que nos rodean y en las que, por as\u00ed decirlo, nos hallamos inmersos, tan diversas de las \u00abcosas nuevas\u00bb que caracterizaron el \u00faltimo decenio del siglo pasado. Invito, en fin, a \u00abmirar al futuro\u00bb, cuando ya se vislumbra el tercer milenio de la era cristiana, cargado de inc\u00f3gnitas, pero tambi\u00e9n de promesas. Inc\u00f3gnitas y promesas que interpelan nuestra imaginaci\u00f3n y creatividad, a la vez que estimulan nuestra responsabilidad, como disc\u00edpulos del \u00fanico maestro, Cristo (cf. <i>Mt <\/i>23,8), con miras a indicar el camino a proclamar la verdad y a comunicar la vida que es \u00e9l mismo (cf. <i>Jn <\/i>14,6).<\/p>\n<p>De este modo, no s\u00f3lo se confirmar\u00e1 <i>el valor permanente de tales ense\u00f1anzas, <\/i>sino que se manifestar\u00e1 tambi\u00e9n <i>el verdadero sentido de la Tradici\u00f3n de la Iglesia, <\/i>la cual, siempre viva y siempre vital, edifica sobre el fundamento puesto por nuestros padres en la fe y, singularmente, sobre el que ha sido \u00abtransmitido por los Ap\u00f3stoles a la Iglesia\u00bb<span id='easy-footnote-5-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-5-36466' title='Cf. S. Ireneo, &lt;i&gt;Adversus haereses&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; I, 10; III, 4, 1: PG 7, 549s.; 855s.; &lt;i&gt;S.Ch.&lt;\/i&gt; 264, 154s.; 211, 44-46.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>, en nombre de Jesucristo, el fundamento que nadie puede sustituir (cf. <i>1Co<\/i> 3,11).<\/p>\n<p>Consciente de su misi\u00f3n como sucesor de Pedro, Le\u00f3n XIII se propuso hablar, y esta misma conciencia es la que anima hoy a su sucesor. Al igual que \u00e9l y otros Pont\u00edfices anteriores y posteriores a \u00e9l, me voy a inspirar en la imagen evang\u00e9lica del \u00abescriba que se ha hecho disc\u00edpulo del Reino de los cielos\u00bb, del cual dice el Se\u00f1or que \u00abes como el amo de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas\u00bb (<i>Mt <\/i>13,52). Este tesoro es la gran corriente de la Tradici\u00f3n de la Iglesia, que contiene las \u00abcosas viejas\u00bb, recibidas y transmitidas desde siempre, y que permite descubrir las \u00abcosas nuevas\u00bb, en medio de las cuales transcurre la vida de la Iglesia y del mundo.<\/p>\n<p>De tales cosas que, incorpor\u00e1ndose a la Tradici\u00f3n, se hacen antiguas, ofreciendo as\u00ed ocasiones y material para enriquecimiento de la misma y de la vida de fe, forma parte tambi\u00e9n la actividad fecunda de millones y millones de hombres, quienes a impulsos del magisterio social se han esforzado por inspirarse en \u00e9l con miras al propio compromiso con el mundo. Actuando individualmente o bien coordinados en grupos, asociaciones y organizaciones, ellos han constituido como un <i>gran movimiento para la defensa de la persona humana <\/i>y para la tutela de su dignidad, lo cual, en las alternantes vicisitudes de la historia, ha contribuido a construir una sociedad m\u00e1s justa o, al menos, a poner barreras y l\u00edmites a la injusticia.<\/p>\n<p>La presente enc\u00edclica trata de poner en evidencia la fecundidad de los principios expresados por Le\u00f3n XIII, los cuales pertenecen al patrimonio doctrinal de la Iglesia y, por ello, implican la autoridad del Magisterio. Pero la solicitud pastoral me ha movido adem\u00e1s a proponer <i>el an\u00e1lisis de algunos acontecimientos de la historia reciente. <\/i>Es superfluo subrayar que la consideraci\u00f3n atenta del curso de los acontecimientos, para discernir las nuevas exigencias de la evangelizaci\u00f3n, forma parte del deber de los pastores. Tal examen sin embargo no pretende dar juicios definitivos, ya que de por s\u00ed no ata\u00f1e al \u00e1mbito espec\u00edfico del Magisterio.<\/p>\n<h2><b>I.<\/b>\u2014<b> Rasgos caracter\u00edsticos de la <i>Rerum Novarum<\/i><\/b><\/h2>\n<p><b>4.<\/b> A finales del siglo pasado la Iglesia se encontr\u00f3 ante un proceso hist\u00f3rico, presente ya desde hac\u00eda tiempo, pero que alcanzaba entonces su punto \u00e1lgido. Factor determinante de tal proceso lo constituy\u00f3 un conjunto de cambios radicales ocurridos en el campo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social, e incluso en el \u00e1mbito cient\u00edfico y t\u00e9cnico, aparte el m\u00faltiple influjo de las ideolog\u00edas dominantes. Resultado de todos estos cambios hab\u00eda sido, en el campo pol\u00edtico, una <i>nueva concepci\u00f3n de la sociedad, del Estado <\/i>y, como consecuencia, <i>de la autoridad. <\/i>Una sociedad tradicional se iba extinguiendo, mientras comenzaba a formarse otra cargada con la esperanza de nuevas libertades, pero al mismo tiempo con los peligros de nuevas formas de injusticia y de esclavitud.<\/p>\n<p>En el campo econ\u00f3mico, donde conflu\u00edan los descubrimientos cient\u00edficos y sus aplicaciones, se hab\u00eda llegado progresivamente a nuevas estructuras en la producci\u00f3n de bienes de consumo. Hab\u00eda aparecido una <i>nueva forma de propiedad, <\/i>el capital, y una <i>nueva forma de trabajo, <\/i>el trabajo asalariado, caracterizado por gravosos ritmos de producci\u00f3n, sin la debida consideraci\u00f3n para con el sexo, la edad o la situaci\u00f3n familiar, y determinado \u00fanicamente por la eficiencia con vistas al incremento de los beneficios.<\/p>\n<p>El trabajo se convert\u00eda de este modo en mercanc\u00eda, que pod\u00eda comprarse y venderse libremente en el mercado y cuyo precio era regulado por la ley de la oferta y la demanda, sin tener en cuenta el m\u00ednimo vital necesario para el sustento de la persona y de su familia. Adem\u00e1s, el trabajador ni siquiera ten\u00eda la seguridad de llegar a vender la \u00abpropia mercanc\u00eda\u00bb, al estar continuamente amenazado por el desempleo, el cual, a falta de previsi\u00f3n social, significaba el espectro de la muerte por hambre.<\/p>\n<p>Consecuencia de esta transformaci\u00f3n era \u00abla divisi\u00f3n de la sociedad en dos clases separadas por un abismo profundo\u00bb<span id='easy-footnote-6-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-6-36466' title='Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 132.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Tal situaci\u00f3n se entrelazaba con el acentuado cambio pol\u00edtico. Y as\u00ed, la teor\u00eda pol\u00edtica entonces dominante trataba de promover la total libertad econ\u00f3mica con leyes adecuadas o, al contrario, con una deliberada ausencia de cualquier clase de intervenci\u00f3n. Al mismo tiempo comenzaba a surgir de forma organizada, no pocas veces violenta, otra concepci\u00f3n de la propiedad y de la vida econ\u00f3mica que implicaba una nueva organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social.<\/p>\n<p>En el momento culminante de esta contraposici\u00f3n, cuando ya se ve\u00eda claramente la grav\u00edsima injusticia de la realidad social, que se daba en muchas partes, y el peligro de una revoluci\u00f3n favorecida por las concepciones llamadas entonces \u00absocialistas\u00bb, Le\u00f3n XIII intervino con un documento que afrontaba de manera org\u00e1nica la <i>\u00abcuesti\u00f3n obrera\u00bb. <\/i>A esta enc\u00edclica hab\u00edan precedido otras dedicadas preferentemente a ense\u00f1anzas de car\u00e1cter pol\u00edtico; m\u00e1s adelante ir\u00edan apareciendo otras<span id='easy-footnote-7-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-7-36466' title='Cf., por ejemplo, Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Arcanum divinae sapientiae&lt;\/i&gt; (10 febrero 1880): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; II, Romae 1882, 10-40; Enc. &lt;i&gt;Diuturnum illud&lt;\/i&gt; (29 junio 1881): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; II, Romae 1882, 269-287; Enc. &lt;i&gt;Libertas praestantissimum&lt;\/i&gt; (20 junio 1888): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; VIII, Romae 1889, 212-246; Enc. &lt;i&gt;Graves de communi&lt;\/i&gt; (18 enero 1901): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; XXI, Romae 1902, 3-20.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>. En este contexto hay que recordar en particular la enc\u00edclica <i>Libertas praestantissimum, <\/i>en la que se pon\u00eda de relieve la relaci\u00f3n intr\u00ednseca de la libertad humana con la verdad, de manera que una libertad que rechazara vincularse con la verdad caer\u00eda en el arbitrio y acabar\u00eda por someterse a las pasiones m\u00e1s viles y destruirse a s\u00ed misma. En efecto, \u00bfde d\u00f3nde derivan todos los males frente a los cuales quiere reaccionar la <i>Rerum<\/i><i> novarum,<\/i> sino de una libertad que, en la esfera de la actividad econ\u00f3mica y social, se separa de la verdad del hombre?<\/p>\n<p>El Pont\u00edfice se inspiraba, adem\u00e1s, en las ense\u00f1anzas de sus predecesores, en muchos documentos episcopales, en estudios cient\u00edficos promovidos por seglares, en la acci\u00f3n de movimientos y asociaciones cat\u00f3licas, as\u00ed como en las realizaciones concretas en campo social, que caracterizaron la vida de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p><b>5.<\/b> Las \u00abcosas nuevas\u00bb, que el Papa ten\u00eda ante s\u00ed, no eran ni mucho menos positivas todas ellas. Al contrario, el primer p\u00e1rrafo de la enc\u00edclica describe las \u00abcosas nuevas\u00bb, que le han dado el nombre, con duras palabras: \u00abDespertada el <i>ansia de novedades <\/i>que desde hace ya tiempo agita a los pueblos, era de esperar que <i>las ganas de cambiarlo todo <\/i>llegara un d\u00eda a pasarse del campo de la pol\u00edtica al terreno, con \u00e9l colindante, de la econom\u00eda. En efecto, los adelantos de la industria y de las profesiones, que caminan por nuevos derroteros; el cambio operado en las relaciones mutuas entre patronos y obreros; la acumulaci\u00f3n de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayor\u00eda; la mayor confianza de los obreros en s\u00ed mismos y la m\u00e1s estrecha cohesi\u00f3n entre ellos, juntamente con la relajaci\u00f3n de la moral, han determinado el planteamiento del <i>conflicto<\/i>\u00ab<span id='easy-footnote-8-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-8-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 97.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El Papa, y con \u00e9l la Iglesia, lo mismo que la sociedad civil, se encontraban ante una sociedad dividida por un conflicto, tanto m\u00e1s duro e inhumano en cuanto que no conoc\u00eda reglas ni normas. Se trataba <i>del conflicto entre el capital y el trabajo, <\/i>o \u2014como lo llamaba la enc\u00edclica\u2014 la cuesti\u00f3n obrera, sobre la cual precisamente, y en los t\u00e9rminos cr\u00edticos en que entonces se planteaba, no dud\u00f3 en hablar el Papa.<\/p>\n<p>Nos hallamos aqu\u00ed ante la primera reflexi\u00f3n, que la enc\u00edclica nos sugiere hoy. Ante un conflicto que contrapon\u00eda, como si fueran \u00ablobos\u00bb, un hombre a otro hombre, incluso en el plano de la subsistencia f\u00edsica de unos y la opulencia de otros, el Papa sinti\u00f3 el deber de intervenir en virtud de su \u00abministerio apost\u00f3lico\u00bb<span id='easy-footnote-9-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-9-36466' title='&lt;i&gt;Ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.: &lt;\/i&gt;l.c., 98.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>, esto es, de la misi\u00f3n recibida de Jesucristo mismo de \u00abapacentar los corderos y las ovejas\u00bb (cf. <i>Jn <\/i>21,15-17) y de \u00abatar y desatar\u00bb en la tierra por el Reino de los cielos (cf. <i>Mt<\/i> 16,19). Su intenci\u00f3n era ciertamente la de restablecer la paz, raz\u00f3n por la cual el lector contempor\u00e1neo no puede menos de advertir la severa condena de la lucha de clases, que el Papa pronunciaba sin ambages<span id='easy-footnote-10-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-10-36466' title='Cf.&lt;i&gt; ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 109s.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Pero era consciente de que <i>la paz se edifica sobre el fundamento de la justicia: <\/i>contenido esencial de la enc\u00edclica fue precisamente proclamar las condiciones fundamentales de la justicia en la coyuntura econ\u00f3mica y social de entonces<span id='easy-footnote-11-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-11-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 16: descripci\u00f3n de las condiciones de trabajo; asociaciones obreras anticristianas: l.c., 110s.; 136s.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De esta manera Le\u00f3n XIII, siguiendo las huellas de sus predecesores, establec\u00eda un paradigma permanente para la Iglesia. \u00c9sta, en efecto, hace o\u00edr su voz ante determinadas situaciones humanas, individuales y comunitarias, nacionales e internacionales, para las cuales formula una verdadera doctrina, un <i>corpus, <\/i>que le permite analizar las realidades sociales, pronunciarse sobre ellas y dar orientaciones para la justa soluci\u00f3n de los problemas derivados de las mismas.<\/p>\n<p>En tiempos de Le\u00f3n XIII semejante concepci\u00f3n del derecho-deber de la Iglesia estaba muy lejos de ser admitido com\u00fanmente. En efecto, prevalec\u00eda una doble tendencia: una, orientada hacia este mundo y esta vida, a la que deb\u00eda permanecer extra\u00f1a la fe; la otra, dirigida hacia una salvaci\u00f3n puramente ultraterrena, pero que no iluminaba ni orientaba su presencia en la tierra. La actitud del Papa al publicar la <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>confiere a la Iglesia una especie de \u00abcarta de ciudadan\u00eda\u00bb respecto a las realidades cambiantes de la vida p\u00fablica, y esto se corroborar\u00eda a\u00fan m\u00e1s posteriormente. En efecto, para la Iglesia ense\u00f1ar y difundir la doctrina social pertenece a su misi\u00f3n evangelizadora y forma parte esencial del mensaje cristiano, ya que esta doctrina expone sus consecuencias directas en la vida de la sociedad y encuadra incluso el trabajo cotidiano y las luchas por la justicia en el testimonio a Cristo Salvador. Asimismo viene a ser una fuente de unidad y de paz frente a los conflictos que surgen inevitablemente en el sector socioecon\u00f3mico. De esta manera se pueden vivir las nuevas situaciones, sin degradar la dignidad trascendente de la persona humana ni en s\u00ed mismos ni en los adversarios, y orientarlas hacia una recta soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La validez de esta orientaci\u00f3n, a cien a\u00f1os de distancia, me ofrece la oportunidad de contribuir al desarrollo de la \u00abdoctrina social cristiana\u00bb. La \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, de la que el mundo moderno tiene urgente necesidad y sobre la cual he insistido en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, debe incluir entre sus elementos esenciales<i> el anuncio de la doctrina social de la Iglesia, <\/i>que, como en tiempos de Le\u00f3n XIII, sigue siendo id\u00f3nea para indicar el recto camino a la hora de dar respuesta a los grandes desaf\u00edos de la edad contempor\u00e1nea, mientras crece el descr\u00e9dito de las ideolog\u00edas. Como entonces, hay <i>que repetir que no existe verdadera soluci\u00f3n para la \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb fuera del Evangelio<\/i> y que, por otra parte, las \u00abcosas nuevas\u00bb pueden hallar en \u00e9l su propio espacio de verdad y el debido planteamiento moral.<\/p>\n<p><b>6.<\/b> Con el prop\u00f3sito de esclarecer el conflicto que se hab\u00eda creado entre capital y trabajo, Le\u00f3n XIII defend\u00eda los derechos fundamentales de los trabajadores. De ah\u00ed que la clave de lectura del texto leoniano sea la <i>dignidad del trabajador <\/i>en cuanto tal y, por esto mismo, <i>la dignidad del trabajo, <\/i>definido como \u00abla actividad ordenada a proveer a las necesidades de la vida, y en concreto a su conservaci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-12-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-12-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 130; cf. tambi\u00e9n 114s.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. El Pont\u00edfice califica el trabajo como \u00abpersonal\u00bb, ya que \u00abla fuerza activa es inherente a la persona y totalmente propia de quien la desarrolla y en cuyo beneficio ha sido dada\u00bb<span id='easy-footnote-13-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-13-36466' title='&lt;i&gt;Ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.:&lt;\/i&gt; l.c., 130.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>. El trabajo pertenece, por tanto, a la vocaci\u00f3n de toda persona; es m\u00e1s, el hombre se expresa y se realiza mediante su actividad laboral. Al mismo tiempo, el trabajo tiene una dimensi\u00f3n social, por su \u00edntima relaci\u00f3n bien sea con la familia, bien sea con el bien com\u00fan, \u00abporque se puede afirmar con verdad que el trabajo de los obreros es el que produce la riqueza de los Estados\u00bb<span id='easy-footnote-14-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-14-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 123.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>. Todo esto ha quedado recogido y desarrollado en mi enc\u00edclica <i>Laborem<\/i> exercens<span id='easy-footnote-15-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-15-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 1, 2, 6: l.c., 578-583; 589-592.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Otro principio importante es sin duda el del derecho a la<i> \u00abpropiedad privada\u00bb.<span id='easy-footnote-16-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-16-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;: &lt;\/i&gt;l.c., 99-107.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span><\/i><i> <\/i>El espacio que la enc\u00edclica le dedica revela ya la importancia que se le atribuye. El Papa es consciente de que la propiedad privada no es un valor absoluto, por lo cual no deja de proclamar los principios que necesariamente lo complementan, como el del <i>destino universal de los bienes de la<\/i> tierra<span id='easy-footnote-17-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-17-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 102s.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Por otra parte, no cabe duda de que el tipo de propiedad privada que Le\u00f3n XIII considera principalmente, es el de la propiedad de la tierra<span id='easy-footnote-18-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-18-36466' title='Cf.&lt;i&gt; ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 101-104.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. Sin embargo, esto no quita que todav\u00eda hoy conserven su valor las razones aducidas para tutelar la propiedad privada, esto es, para afirmar el derecho a poseer lo necesario para el desarrollo personal y el de la propia familia, sea cual sea la forma concreta que este derecho pueda asumir. Esto hay que seguir sosteni\u00e9ndolo hoy d\u00eda, tanto frente a los cambios de los que somos testigos, acaecidos en los sistemas donde imperaba la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n, como frente a los crecientes fen\u00f3menos de pobreza o, m\u00e1s exactamente, a los obst\u00e1culos a la propiedad privada, que se dan en tantas partes del mundo, incluidas aqu\u00e9llas donde predominan los sistemas que consideran como punto de apoyo la afirmaci\u00f3n del derecho a la propiedad privada. Como consecuencia de estos cambios y de la persistente pobreza, se hace necesario un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo del problema, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p><b>7.<\/b> En estrecha relaci\u00f3n con el derecho de propiedad, la enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII afirma tambi\u00e9n <i>otros derechos, <\/i>como propios e inalienables de la persona humana. Entre \u00e9stos destaca, dado el espacio que el Papa le dedica y la importancia que le atribuye, el \u00abderecho natural del hombre\u00bb a formar asociaciones privadas; lo cual significa ante todo <i>el derecho a crear asociaciones profesionales <\/i>de empresarios y obreros, o de obreros solamente<span id='easy-footnote-19-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-19-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.:&lt;\/i&gt; l.c., 134s.; 137s.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual la Iglesia defiende y aprueba la creaci\u00f3n de los llamados sindicatos, no ciertamente por prejuicios ideol\u00f3gicos, ni tampoco por ceder a una mentalidad de clase, sino porque se trata precisamente de un \u00abderecho natural\u00bb del ser humano y, por consiguiente, anterior a su integraci\u00f3n en la sociedad pol\u00edtica. En efecto, \u00abel Estado no puede prohibir su formaci\u00f3n\u00bb, porque \u00abel Estado debe tutelar los derechos naturales, no destruirlos. Prohibiendo tales asociaciones, se contradir\u00eda a s\u00ed mismo\u00bb<span id='easy-footnote-20-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-20-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;: &lt;\/i&gt;l.c., 135.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Junto con este derecho, que el Papa \u2014es obligado subrayarlo\u2014 reconoce expl\u00edcitamente a los obreros o, seg\u00fan su vocabulario, a los \u00abproletarios\u00bb, se afirma con igual claridad el derecho a la \u00ablimitaci\u00f3n de las horas de trabajo\u00bb, al leg\u00edtimo descanso y a un trato diverso a los ni\u00f1os y a las mujeres<span id='easy-footnote-21-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-21-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 128-129.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> en lo relativo al tipo de trabajo y a la duraci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Si se tiene presente lo que dice la historia a prop\u00f3sito de los procedimientos consentidos, o al menos no excluidos legalmente, en orden a la contrataci\u00f3n sin garant\u00eda alguna en lo referente a las horas de trabajo, ni a las condiciones higi\u00e9nicas del ambiente, m\u00e1s a\u00fan, sin reparo para con la edad y el sexo de los candidatos al empleo, se comprende muy bien la severa afirmaci\u00f3n del Papa: \u00abNo es justo ni humano exigir al hombre tanto trabajo que termine por embotarse su mente y debilitarse su cuerpo\u00bb. Y con mayor precisi\u00f3n, refiri\u00e9ndose al contrato, entendido en el sentido de hacer entrar en vigor tales \u00abrelaciones de trabajo\u00bb, afirma: \u00abEn toda convenci\u00f3n estipulada entre patronos y obreros, va incluida siempre la condici\u00f3n expresa o t\u00e1cita\u00bb de que se provea convenientemente al descanso, en proporci\u00f3n con la \u00abcantidad de energ\u00edas consumidas en el trabajo\u00bb. Y despu\u00e9s concluye: \u00abun pacto contrario ser\u00eda inmoral\u00bb<span id='easy-footnote-22-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-22-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 129.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>8.<\/b> A continuaci\u00f3n el Papa enuncia <i>otro derecho <\/i>del obrero como persona. Se trata del derecho al \u00absalario justo\u00bb, que no puede dejarse \u00abal libre acuerdo entre las partes, ya que, seg\u00fan eso, pagado el salario convenido, parece como si el patrono hubiera cumplido ya con su deber y no debiera nada m\u00e1s\u00bb<span id='easy-footnote-23-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-23-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 129.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. El Estado, se dec\u00eda entonces, no tiene poder para intervenir en la determinaci\u00f3n de estos contratos, sino para asegurar el cumplimiento de cuanto se ha pactado expl\u00edcitamente. Semejante concepci\u00f3n de las relaciones entre patronos y obreros, puramente pragm\u00e1tica e inspirada en un riguroso individualismo, es criticada severamente en la enc\u00edclica como contraria a la doble naturaleza del trabajo, en cuanto factor personal y necesario. Si el trabajo, <i>en cuanto es personal, <\/i>pertenece a la disponibilidad que cada uno posee de las propias facultades y energ\u00edas, <i>en cuanto es necesario <\/i>est\u00e1 regulado por la grave obligaci\u00f3n que tiene cada uno de \u00abconservar su vida\u00bb; de ah\u00ed \u00abla necesaria consecuencia \u2014concluye el Papa\u2014 del derecho a buscarse cuanto sirve al sustento de la vida, cosa que para la gente pobre se reduce al salario ganado con su propio trabajo\u00bb<span id='easy-footnote-24-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-24-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 130s.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El salario debe ser, pues, suficiente para el sustento del obrero y de su familia. Si el trabajador, \u00abobligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queri\u00e9ndola, una condici\u00f3n m\u00e1s dura, porque se la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual clama la justicia\u00bb<span id='easy-footnote-25-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-25-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;: &lt;\/i&gt;l.c., 131.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 que estas palabras, escritas cuando avanzaba el llamado \u00abcapitalismo salvaje\u00bb, no deban repetirse hoy d\u00eda con la misma severidad. Por desgracia, hoy todav\u00eda se dan casos de contratos entre patronos y obreros, en los que se ignora la m\u00e1s elemental justicia en materia de trabajo de los menores o de las mujeres, de horarios de trabajo, estado higi\u00e9nico de los locales y leg\u00edtima retribuci\u00f3n. Y esto a pesar de las <i>Declaraciones y Convenciones internacionales <\/i>al respecto<span id='easy-footnote-26-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-26-36466' title='Cf. Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos del Hombre.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> y no obstante las<i> leyes internas <\/i>de los Estados. El Papa atribu\u00eda a la \u00abautoridad p\u00fablica\u00bb el \u00abdeber estricto\u00bb de prestar la debida atenci\u00f3n al bienestar de los trabajadores, porque lo contrario ser\u00eda ofender a la justicia; es m\u00e1s, no dudaba en hablar de \u00abjusticia distributiva\u00bb<span id='easy-footnote-27-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-27-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 121-123.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>9.<\/b> Refiri\u00e9ndose siempre a la condici\u00f3n obrera, a estos derechos Le\u00f3n XIII a\u00f1ade <i>otro, <\/i>que considero necesario recordar por su importancia: el derecho a cumplir libremente los propios deberes religiosos. El Papa lo proclama en el contexto de los dem\u00e1s derechos y deberes de los obreros, no obstante el clima general que, incluso en su tiempo, consideraba ciertas cuestiones como pertinentes exclusivamente a la esfera privada. \u00c9l ratifica la necesidad del descanso festivo, para que el hombre eleve su pensamiento hacia los bienes de arriba y rinda el culto debido a la majestad divina<span id='easy-footnote-28-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-28-36466' title='Cf.&lt;i&gt; ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 127.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>. De este derecho, basado en un mandamiento, nadie puede privar al hombre: \u00aba nadie es l\u00edcito violar impunemente la dignidad del hombre, de quien Dios mismo dispone con gran respeto\u00bb. En consecuencia, el Estado debe asegurar al obrero el ejercicio de esta libertad<span id='easy-footnote-29-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-29-36466' title='&lt;i&gt;Ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.: &lt;\/i&gt;l.c., 126.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No se equivocar\u00eda quien viese en esta n\u00edtida afirmaci\u00f3n el germen del principio del derecho a la libertad religiosa, que posteriormente ha sido objeto de muchas y solemnes <i>Declaraciones y Convenciones<\/i> internacionales<span id='easy-footnote-30-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-30-36466' title='Cf. Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos del Hombre; Declaraci\u00f3n sobre la eliminaci\u00f3n de toda forma de intolerancia y discriminaci\u00f3n fundadas en la religi\u00f3n o en la convicci\u00f3n.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>,<i> <\/i>as\u00ed como de la conocida <i>Declaraci\u00f3n conciliar <\/i>y de mis constantes ense\u00f1anzas<span id='easy-footnote-31-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-31-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Declaraci\u00f3n &lt;i&gt;Dignitatis humanae&lt;\/i&gt; sobre la libertad religiosa, Juan Pablo II, Carta a los Jefes de Estado (1 septiembre 1980): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 72 (1980), 1252-1260; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1988: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 80 (1988), 278-286.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>. A este respecto hemos de preguntarnos si los ordenamientos legales vigentes y la praxis de las sociedades industrializadas aseguran hoy efectivamente el cumplimiento de este derecho elemental al descanso festivo.<\/p>\n<p><b>10.<\/b> Otra nota importante, rica de ense\u00f1anzas para nuestros d\u00edas, es la concepci\u00f3n de las relaciones entre el Estado y los ciudadanos. La <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>critica los dos sistemas sociales y econ\u00f3micos: el socialismo y el liberalismo. Al primero est\u00e1 dedicada la parte inicial, en la cual se reafirma el derecho a la propiedad privada; al segundo no se le dedica una secci\u00f3n especial, sino que \u2014y esto merece mucha atenci\u00f3n\u2014 se le reservan cr\u00edticas, a la hora de afrontar el tema de los deberes del Estado<span id='easy-footnote-32-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-32-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 99-105; 130s; 135.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>, el cual no puede limitarse a \u00abfavorecer a una parte de los ciudadanos\u00bb, esto es, a la rica y pr\u00f3spera, y \u00abdescuidar a la otra\u00bb, que representa indudablemente la gran mayor\u00eda del cuerpo social; de lo contrario se viola la justicia, que manda dar a cada uno lo suyo. Sin embargo, \u00aben la tutela de estos derechos de los individuos, se debe tener especial consideraci\u00f3n para con los d\u00e9biles y pobres. La clase rica, poderosa ya de por s\u00ed, tiene menos necesidad de ser protegida por los poderes p\u00fablicos; en cambio, la clase proletaria, al carecer de un propio apoyo tiene necesidad espec\u00edfica de buscarlo en la protecci\u00f3n del Estado. Por tanto es a los obreros, en su mayor\u00eda d\u00e9biles y necesitados, a quienes el Estado debe dirigir sus preferencias y sus cuidados\u00bb<span id='easy-footnote-33-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-33-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 125.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Todos estos pasos conservan hoy su validez, sobre todo frente a las nuevas formas de pobreza existentes en el mundo; y adem\u00e1s porque tales afirmaciones no dependen de una determinada concepci\u00f3n del Estado, ni de una particular teor\u00eda pol\u00edtica. El Papa insiste sobre un principio elemental de sana organizaci\u00f3n pol\u00edtica, a saber, que los individuos, cuanto m\u00e1s indefensos est\u00e1n en una sociedad, tanto m\u00e1s necesitan el apoyo y el cuidado de los dem\u00e1s, en particular, la intervenci\u00f3n de la autoridad p\u00fablica.<\/p>\n<p>De esta manera el principio que hoy llamamos de solidaridad y cuya validez, ya sea en el orden interno de cada naci\u00f3n, ya sea en el orden internacional, he recordado en la <i>Sollicitudo<\/i><i> rei<\/i> socialis<span id='easy-footnote-34-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-34-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 38-40; l.c., 564-569; Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Mater et Magistra&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;, &lt;\/i&gt;l.c., 407.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>,<i> <\/i>se demuestra como uno de los principios b\u00e1sicos de la concepci\u00f3n cristiana de la organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica. Le\u00f3n XIII lo enuncia varias veces con el nombre de \u00abamistad\u00bb, que encontramos ya en la filosof\u00eda griega; por P\u00edo XI es designado con la expresi\u00f3n no menos significativa de \u00abcaridad social\u00bb, mientras que Pablo VI, ampliando el concepto, de conformidad con las actuales y m\u00faltiples dimensiones de la cuesti\u00f3n social, hablaba de \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb<span id='easy-footnote-35-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-35-36466' title='Cf. Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 114-116; P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; III: l.c., 208; Pablo VI, Homil\u00eda en la misa de clausura del A\u00f1o Santo (25 diciembre 1975): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 68 (1976), 145; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1977: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 68 (1976), 709.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>11.<\/b> La relectura de aquella enc\u00edclica, a la luz de las realidades contempor\u00e1neas, nos permite apreciar <i>la constante preocupaci\u00f3n y dedicaci\u00f3n de la Iglesia <\/i>por aquellas personas que son objeto de predilecci\u00f3n por parte de Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or. El contenido del texto es un testimonio excelente de la continuidad, dentro de la Iglesia, de lo que ahora se llama \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb; opci\u00f3n que en la <i>Sollicitudo<\/i><i> rei socialis <\/i>es definida como una \u00abforma especial de primac\u00eda en el ejercicio de la caridad cristiana\u00bb<span id='easy-footnote-36-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-36-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 42: l.c., 572.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>. La enc\u00edclica sobre la \u00abcuesti\u00f3n obrera\u00bb es, pues, una enc\u00edclica sobre los pobres y sobre la terrible condici\u00f3n a la que el nuevo y con frecuencia violento proceso de industrializaci\u00f3n hab\u00eda reducido a grandes multitudes. Tambi\u00e9n hoy, en gran parte del mundo, semejantes procesos de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica originan los mismos males.<\/p>\n<p>Si Le\u00f3n XIII se apela al Estado para poner un remedio justo a la condici\u00f3n de los pobres, lo hace tambi\u00e9n porque reconoce oportunamente que el Estado tiene la incumbencia de velar por el bien com\u00fan y cuidar que todas las esferas de la vida social, sin excluir la econ\u00f3mica, contribuyan a promoverlo, naturalmente dentro del respeto debido a la justa autonom\u00eda de cada una de ellas. Esto, sin embargo, no autoriza a pensar que seg\u00fan el Papa toda soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n social deba provenir del Estado. Al contrario, \u00e9l insiste varias veces sobre los necesarios l\u00edmites de la intervenci\u00f3n del Estado y sobre su car\u00e1cter instrumental, ya que el individuo, la familia y la sociedad son anteriores a \u00e9l y el Estado mismo existe para tutelar los derechos de aqu\u00e9l y de \u00e9stas, y no para sofocarlos<span id='easy-footnote-37-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-37-36466' title='Cf. Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 101s.; 104s.; 130s.; 136.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A nadie se le escapa la actualidad de estas reflexiones. Sobre el tema tan importante de las limitaciones inherentes a la naturaleza del Estado, convendr\u00e1 volver m\u00e1s adelante. Mientras tanto, los puntos subrayados \u2014ciertamente no los \u00fanicos de la enc\u00edclica\u2014 est\u00e1n en la l\u00ednea de continuidad con el magisterio social de la Iglesia y a la luz de una sana concepci\u00f3n de la propiedad privada, del trabajo, del proceso econ\u00f3mico de la realidad del Estado y, sobre todo, del hombre mismo. Otros temas ser\u00e1n mencionados m\u00e1s adelante, al examinar algunos aspectos de la realidad contempor\u00e1nea. Pero hay que tener presente desde ahora que lo que constituye la trama y en cierto modo la gu\u00eda de la enc\u00edclica y, en verdad, de toda la doctrina social de la Iglesia, es la <i>correcta concepci\u00f3n de la persona humana <\/i>y de su valor \u00fanico, porque \u00abel hombre&#8230; en la tierra es la sola criatura que Dios ha querido por s\u00ed misma\u00bb<span id='easy-footnote-38-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-38-36466' title='Conc. Ecum. Vat. II, Const, past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 24.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>. En \u00e9l ha impreso su imagen y semejanza (cf. <i>Gn <\/i>1,26), confiri\u00e9ndole una dignidad incomparable, sobre la que insiste repetidamente la enc\u00edclica. En efecto, aparte de los derechos que el hombre adquiere con su propio trabajo, hay otros derechos que no proceden de ninguna obra realizada por \u00e9l, sino de su dignidad esencial de persona.<\/p>\n<h2>II.\u2014 Hacia las \u00abcosas nuevas\u00bb de hoy<\/h2>\n<p><b>12.<\/b> La conmemoraci\u00f3n de la <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>no ser\u00eda apropiada sin echar una mirada a la situaci\u00f3n actual. Por su contenido, el documento se presta a tal consideraci\u00f3n, ya que su marco hist\u00f3rico y las previsiones en \u00e9l apuntadas se revelan sorprendentemente justas, a la luz de cuanto sucedi\u00f3 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Esto mismo queda confirmado, en particular, por los acontecimientos de los \u00faltimos meses del a\u00f1o 1989 y primeros del 1990. Tales acontecimientos y las posteriores transformaciones radicales no se explican si no es a la luz de las situaciones anteriores, que en cierta medida hab\u00edan cristalizado o institucionalizado las previsiones de Le\u00f3n XIII y las se\u00f1ales, cada vez m\u00e1s inquietantes, vislumbradas por sus sucesores. En efecto, el Papa previ\u00f3 las consecuencias negativas \u2014bajo todos los aspectos, pol\u00edtico, social, y econ\u00f3mico\u2014 de un ordenamiento de la sociedad tal como lo propon\u00eda el \u00absocialismo\u00bb, que entonces se hallaba todav\u00eda en el estadio de filosof\u00eda social y de movimiento m\u00e1s o menos estructurado. Algunos se podr\u00edan sorprender de que el Papa criticara las soluciones que se daban a la \u00abcuesti\u00f3n obrera\u00bb comenzando por el socialismo, cuando \u00e9ste a\u00fan no se presentaba \u2014como sucedi\u00f3 m\u00e1s tarde\u2014 bajo la forma de un Estado fuerte y poderoso, con todos los recursos a su disposici\u00f3n. Sin embargo, \u00e9l supo valorar justamente el peligro que representaba para las masas ofrecerles el atractivo de una soluci\u00f3n tan simple como radical de la cuesti\u00f3n obrera de entonces. Esto resulta m\u00e1s verdadero a\u00fan, si lo comparamos con la terrible condici\u00f3n de injusticia en que versaban las masas proletarias de las naciones reci\u00e9n industrializadas.<\/p>\n<p>Es necesario subrayar aqu\u00ed dos cosas: por una parte, la gran lucidez en percibir, en toda su crudeza, la verdadera condici\u00f3n de los proletarios, hombres, mujeres y ni\u00f1os; por otra, la no menor claridad en intuir los males de una soluci\u00f3n que, bajo la apariencia de una inversi\u00f3n de posiciones entre pobres y ricos, en realidad perjudicaba a quienes se propon\u00eda ayudar. De este modo el remedio ven\u00eda a ser peor que el mal. Al poner de manifiesto que la naturaleza del socialismo de su tiempo estaba en la supresi\u00f3n de la propiedad privada, Le\u00f3n XIII llegaba de veras al n\u00facleo de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Merecen ser le\u00eddas con atenci\u00f3n sus palabras: \u00abPara solucionar este mal (la injusta distribuci\u00f3n de las riquezas junto con la miseria de los proletarios) los socialistas instigan a los pobres al odio contra los ricos y tratan de acabar con la propiedad privada estimando mejor que, en su lugar, todos los bienes sean comunes&#8230;; pero esta teor\u00eda es tan inadecuada para resolver la cuesti\u00f3n, que incluso llega a perjudicar a las propias clases obreras; y es adem\u00e1s sumamente injusta, pues ejerce violencia contra los leg\u00edtimos poseedores, altera la misi\u00f3n del Estado y perturba fundamentalmente todo el orden social\u00bb<span id='easy-footnote-39-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-39-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 99.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>. No se pod\u00edan indicar mejor los males acarreados por la instauraci\u00f3n de este tipo de socialismo como sistema de Estado, que ser\u00eda llamado m\u00e1s adelante \u00absocialismo real\u00bb.<\/p>\n<p><b>13.<\/b> Ahondando ahora en esta reflexi\u00f3n y haciendo referencia a lo que ya se ha dicho en las enc\u00edclicas <i>Laborem exercens <\/i>y <i>Sollicitudo rei socialis, <\/i>hay que a\u00f1adir aqu\u00ed que el error fundamental del socialismo es de car\u00e1cter antropol\u00f3gico. Efectivamente, considera a todo hombre como un simple elemento y una mol\u00e9cula del organismo social, de manera que el bien del individuo se subordina al funcionamiento del mecanismo econ\u00f3mico-social. Por otra parte, considera que este mismo bien puede ser alcanzado al margen de su opci\u00f3n aut\u00f3noma, de su responsabilidad asumida, \u00fanica y exclusiva, ante el bien o el mal. El hombre queda reducido as\u00ed a una serie de relaciones sociales, desapareciendo el concepto de persona como sujeto aut\u00f3nomo de decisi\u00f3n moral, que es quien edifica el orden social, mediante tal decisi\u00f3n. De esta err\u00f3nea concepci\u00f3n de la persona provienen la distorsi\u00f3n del derecho, que define el \u00e1mbito del ejercicio de la libertad, y la oposici\u00f3n a la propiedad privada. El hombre, en efecto, cuando carece de algo que pueda llamar \u00absuyo\u00bb y no tiene posibilidad de ganar para vivir por su propia iniciativa, pasa a depender de la m\u00e1quina social y de quienes la controlan, lo cual le crea dificultades mayores para reconocer su dignidad de persona y entorpece su camino para la constituci\u00f3n de una aut\u00e9ntica comunidad humana.<\/p>\n<p>Por el contrario, de la concepci\u00f3n cristiana de la persona se sigue necesariamente una justa visi\u00f3n de la sociedad. Seg\u00fan la<i> Rerum<\/i><i> novarum <\/i>y la doctrina social de la Iglesia, la socialidad del hombre no se agota en el Estado, sino que se realiza en diversos grupos intermedios, comenzando por la familia y siguiendo por los grupos econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos y culturales, los cuales, como provienen de la misma naturaleza humana, tienen su propia autonom\u00eda, sin salirse del \u00e1mbito del bien com\u00fan. Es a esto a lo que he llamado \u00absubjetividad de la sociedad\u00bb la cual, junto con la subjetividad del individuo, ha sido anulada por el socialismo real<span id='easy-footnote-40-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-40-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 15, 28: l.c., 530; 548s.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Si luego nos preguntamos d\u00f3nde nace esa err\u00f3nea concepci\u00f3n de la naturaleza de la persona y de la \u00absubjetividad\u00bb de la sociedad, hay que responder que su causa principal es el ate\u00edsmo. Precisamente en la respuesta a la llamada de Dios, impl\u00edcita en el ser de las cosas, es donde el hombre se hace consciente de su trascendente dignidad. Todo hombre ha de dar esta respuesta, en la que consiste el culmen de su humanidad y que ning\u00fan mecanismo social o sujeto colectivo puede sustituir. La negaci\u00f3n de Dios priva de su fundamento a la persona y, consiguientemente, la induce a organizar el orden social prescindiendo de la dignidad y responsabilidad de la persona.<\/p>\n<p>El ate\u00edsmo del que aqu\u00ed se habla tiene estrecha relaci\u00f3n con el racionalismo iluminista, que concibe la realidad humana y social del hombre de manera mecanicista. Se niega de este modo la intuici\u00f3n \u00faltima acerca de la verdadera grandeza del hombre, su trascendencia respecto al mundo material, la contradicci\u00f3n que \u00e9l siente en su coraz\u00f3n entre el deseo de una plenitud de bien y la propia incapacidad para conseguirlo y, sobre todo, la necesidad de salvaci\u00f3n que de ah\u00ed se deriva.<\/p>\n<p><b>14.<\/b> De la misma ra\u00edz atea brota tambi\u00e9n la elecci\u00f3n de los medios de acci\u00f3n propia del socialismo, condenado en la <i>Rerum<\/i><i> novarum. <\/i>Se trata de la lucha de clases. El Papa, ciertamente, no pretende condenar todas y cada una de las formas de conflictividad social. La Iglesia sabe muy bien que, a lo largo de la historia, surgen inevitablemente los conflictos de intereses entre diversos grupos sociales y que frente a ellos el cristiano no pocas veces debe pronunciarse con coherencia y decisi\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, la enc\u00edclica <i>Laborem exercens <\/i>ha reconocido claramente el papel positivo del conflicto cuando se configura como \u00ablucha por la justicia social\u00bb<span id='easy-footnote-41-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-41-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 11-15: l.c., 602-618.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>. Ya en la<i> Quadragesimo<\/i><i> anno <\/i>se dec\u00eda: \u00abEn efecto, cuando la lucha de clases se abstiene de los actos de violencia y del odio rec\u00edproco, se transforma poco a poco en una discusi\u00f3n honesta, fundada en la b\u00fasqueda de la justicia\u00bb<span id='easy-footnote-42-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-42-36466' title='P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; III: l.c., 213.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Lo que se condena en la lucha de clases es la idea de un conflicto que no est\u00e1 limitado por consideraciones de car\u00e1cter \u00e9tico o jur\u00eddico, que se niega a respetar la dignidad de la persona en el otro y por tanto en s\u00ed mismo, que excluye, en definitiva, un acuerdo razonable y persigue no ya el bien general de la sociedad, sino m\u00e1s bien un inter\u00e9s de parte que suplanta al bien com\u00fan y aspira a destruir lo que se le opone. Se trata, en una palabra, de presentar de nuevo \u2014en el terreno de la confrontaci\u00f3n interna entre los grupos sociales\u2014 la doctrina de la \u00abguerra total\u00bb, que el militarismo y el imperialismo de aquella \u00e9poca impon\u00edan en el \u00e1mbito de las relaciones internacionales. Tal doctrina, que buscaba el justo equilibrio entre los intereses de las diversas naciones, sustitu\u00eda a la del absoluto predominio de la propia parte, mediante la destrucci\u00f3n del poder de resistencia del adversario, llevada a cabo por todos los medios, sin excluir el uso de la mentira, el terror contra las personas civiles, las armas destructivas de masa, que precisamente en aquellos a\u00f1os comenzaban a proyectarse. La lucha de clases en sentido marxista y el militarismo tienen, pues, las mismas ra\u00edces: el ate\u00edsmo y el desprecio de la persona humana, que hacen prevalecer el principio de la fuerza sobre el de la raz\u00f3n y del derecho.<\/p>\n<p><b>15.<\/b> La <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>se opone a la estatalizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, que reducir\u00eda a todo ciudadano a una \u00abpieza\u00bb en el engranaje de la m\u00e1quina estatal. Con no menor decisi\u00f3n critica una concepci\u00f3n del Estado que deja la esfera de la econom\u00eda totalmente fuera del propio campo de inter\u00e9s y de acci\u00f3n. Existe ciertamente una leg\u00edtima esfera de autonom\u00eda de la actividad econ\u00f3mica, donde no debe intervenir el Estado. A \u00e9ste, sin embargo, le corresponde determinar el marco jur\u00eddico dentro del cual se desarrollan las relaciones econ\u00f3micas y salvaguardar as\u00ed las condiciones fundamentales de una econom\u00eda libre, que presupone una cierta igualdad entre las partes, no sea que una de ellas supere talmente en poder a la otra que la pueda reducir pr\u00e1cticamente a esclavitud<span id='easy-footnote-43-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-43-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum: &lt;\/i&gt;l.c., 121-125.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A este respecto, la <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>se\u00f1ala la v\u00eda de las justas reformas, que devuelven al trabajo su dignidad de libre actividad del hombre. Son reformas que suponen, por parte de la sociedad y del Estado, asumirse las responsabilidades en orden a defender al trabajador contra el \u00edncubo del desempleo. Hist\u00f3ricamente esto se ha logrado de dos modos convergentes: con pol\u00edticas econ\u00f3micas, dirigidas a asegurar el crecimiento equilibrado y la condici\u00f3n de pleno empleo; con seguros contra el desempleo obrero y con pol\u00edticas de cualificaci\u00f3n profesional, capaces de facilitar a los trabajadores el paso de sectores en crisis a otros en desarrollo.<\/p>\n<p>Por otra parte, la sociedad y el Estado deben asegurar unos niveles salariales adecuados al mantenimiento del trabajador y de su familia, incluso con una cierta capacidad de ahorro. Esto requiere esfuerzos para dar a los trabajadores conocimientos y aptitudes cada vez m\u00e1s amplios, capacit\u00e1ndolos as\u00ed para un trabajo m\u00e1s cualificado y productivo; pero requiere tambi\u00e9n una asidua vigilancia y las convenientes medidas legislativas para acabar con fen\u00f3menos vergonzosos de explotaci\u00f3n, sobre todo en perjuicio de los trabajadores m\u00e1s d\u00e9biles, inmigrados o marginales. En este sector es decisivo el papel de los sindicatos que contratan los m\u00ednimos salariales y las condiciones de trabajo.<\/p>\n<p>En fin, hay que garantizar el respeto por horarios \u00abhumanos\u00bb de trabajo y de descanso, y el derecho a expresar la propia personalidad en el lugar de trabajo, sin ser conculcados de ning\u00fan modo en la propia conciencia o en la propia dignidad. Hay que mencionar aqu\u00ed de nuevo el papel de los sindicatos no s\u00f3lo como instrumentos de negociaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como \u00ablugares\u00bb donde se expresa la personalidad de los trabajadores: sus servicios contribuyen al desarrollo de una aut\u00e9ntica cultura del trabajo y ayudan a participar de manera plenamente humana en la vida de la empresa<span id='easy-footnote-44-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-44-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;, 20: l.c., 629-632; Discurso a la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra (15 junio 1982): Insegnamenti V\/2 (1982), 2250-2266; Pablo VI, Discurso a la misma Organizaci\u00f3n (10 junio 1969): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 61 (1969), 491-502.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Para conseguir estos fines el Estado debe participar directa o indirectamente. Indirectamente y seg\u00fan el <i>principio de subsidiariedad, <\/i>creando las condiciones favorables al libre ejercicio de la actividad econ\u00f3mica, encauzada hacia una oferta abundante de oportunidades de trabajo y de fuentes de riqueza. Directamente y seg\u00fan el <i>principio de solidaridad, <\/i>poniendo, en defensa de los m\u00e1s d\u00e9biles, algunos l\u00edmites a la autonom\u00eda de las partes que deciden las condiciones de trabajo, y asegurando en todo caso un m\u00ednimo vital al trabajador en paro<span id='easy-footnote-45-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-45-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 8: l.c., 594-598.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La enc\u00edclica y el magisterio social, con ella relacionado, tuvieron una notable influencia entre los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX y primeros del XX. Este influjo qued\u00f3 reflejado en numerosas reformas introducidas en los sectores de la previsi\u00f3n social, las pensiones, los seguros de enfermedad y de accidentes; todo ello en el marco de un mayor respeto de los derechos de los trabajadores<span id='easy-footnote-46-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-46-36466' title='Cf. P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno: &lt;\/i&gt;l.c., 181.'><sup>46<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>16.<\/b> Las reformas fueron realizadas en parte por los Estados; pero en la lucha por conseguirlas tuvo un papel importante la<i> acci\u00f3n del Movimiento obrero. <\/i>Nacido como reacci\u00f3n de la conciencia moral contra situaciones de injusticia y de da\u00f1o, desarroll\u00f3 una vasta actividad sindical, reformista, lejos de las nieblas de la ideolog\u00eda y m\u00e1s cercana a las necesidades diarias de los trabajadores. En este \u00e1mbito, sus esfuerzos se sumaron con frecuencia a los de los cristianos para conseguir mejores condiciones de vida para los trabajadores. Despu\u00e9s, este Movimiento estuvo dominado, en cierto modo, precisamente por la ideolog\u00eda marxista contra la que se dirig\u00eda la <i>Rerum<\/i><i> novarum.<\/i><\/p>\n<p>Las mismas reformas fueron tambi\u00e9n el resultado de un <i>libre proceso de auto-organizaci\u00f3n de la sociedad, <\/i>con la aplicaci\u00f3n de instrumentos eficaces de solidaridad, id\u00f3neos para sostener un crecimiento econ\u00f3mico m\u00e1s respetuoso de los valores de la persona. Hay que recordar aqu\u00ed su m\u00faltiple actividad, con una notable aportaci\u00f3n de los cristianos, en la fundaci\u00f3n de cooperativas de producci\u00f3n, consumo y cr\u00e9dito, en promover la ense\u00f1anza p\u00fablica y la formaci\u00f3n profesional, en la experimentaci\u00f3n de diversas formas de participaci\u00f3n en la vida de la empresa y, en general, de la sociedad.<\/p>\n<p>Si mirando al pasado tenemos motivos para dar gracias a Dios porque la gran enc\u00edclica no ha quedado sin resonancia en los corazones y ha servido de impulso a una operante generosidad, sin embargo hay que reconocer que el anuncio prof\u00e9tico que lleva consigo no fue acogido plenamente por los hombres de aquel tiempo, lo cual precisamente ha dado lugar a no pocas y graves desgracias.<\/p>\n<p><b>17.<\/b> Leyendo la enc\u00edclica en relaci\u00f3n con todo el rico magisterio leoniano<span id='easy-footnote-47-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-47-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Arcanum divinae sapientiae&lt;\/i&gt; (10 febrero 1880): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, II, Romae 1882, 10-40; Enc. &lt;i&gt;Diuturnum illud&lt;\/i&gt; (29 junio 1881): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, II, Romae 1882, 269-287; Enc. &lt;i&gt;Immortale Dei&lt;\/i&gt; (1 noviembre 1885): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, V, Romae 1886, 118-150; Enc. &lt;i&gt;Sapientiae christianae&lt;\/i&gt; (10 enero 1890): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, X, Romae 1891,10-41; Enc. &lt;i&gt;Quod Apostolici muneris&lt;\/i&gt; (28 diciembre 1878): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, I, Romae 1881,170-183; Enc. &lt;i&gt;Libertas praestantissimum&lt;\/i&gt; (20 junio 1888): &lt;i&gt;Leonis XIII P. M. Acta&lt;\/i&gt;, VIII, Romae 1889, 212-246.'><sup>47<\/sup><\/a><\/span>, se nota que, en el fondo, est\u00e1 se\u00f1alando las consecuencias de un error de mayor alcance en el campo econ\u00f3mico-social. Es el error que, como ya se ha dicho, consiste en una concepci\u00f3n de la libertad humana que la aparta de la obediencia de la verdad y, por tanto, tambi\u00e9n del deber de respetar los derechos de los dem\u00e1s hombres. El contenido de la libertad se transforma entonces en amor propio, con desprecio de Dios y del pr\u00f3jimo; amor que conduce al afianzamiento ilimitado del propio inter\u00e9s y que no se deja limitar por ninguna obligaci\u00f3n de justicia<span id='easy-footnote-48-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-48-36466' title='Cf. Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Libertas praestantissimum: &lt;\/i&gt;l.c., 224-226.'><sup>48<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Este error precisamente llega a sus extremas consecuencias durante el tr\u00e1gico ciclo de las guerras que sacudieron Europa y el mundo entre 1914 y 1945. Fueron guerras originadas por el militarismo, por el nacionalismo exasperado, por las formas de totalitarismo relacionado con ellas, as\u00ed como por guerras derivadas de la lucha de clases, de guerras civiles e ideol\u00f3gicas. Sin la terrible carga de odio y rencor, acumulada a causa de tantas injusticias, bien sea a nivel internacional bien sea dentro de cada Estado, no hubieran sido posibles guerras de tanta crueldad en las que se invirtieron las energ\u00edas de grandes naciones; en las que no se dud\u00f3 ante la violaci\u00f3n de los derechos humanos m\u00e1s sagrados; en las que fue planificado y llevado a cabo el exterminio de pueblos y grupos sociales enteros. Recordamos aqu\u00ed singularmente al pueblo hebreo, cuyo terrible destino se ha convertido en s\u00edmbolo de las aberraciones adonde puede llegar el hombre cuando se vuelve contra Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, el odio y la injusticia se apoderan de naciones enteras, impuls\u00e1ndolas a la acci\u00f3n, s\u00f3lo cuando son legitimados y organizados por ideolog\u00edas que se fundan sobre ellos en vez de hacerlo sobre la verdad del hombre<span id='easy-footnote-49-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-49-36466' title='Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1980: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 71 (1979), 1572-1580.'><sup>49<\/sup><\/a><\/span>. La <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>combat\u00eda las ideolog\u00edas que llevan al odio e indicaba la v\u00eda para vencer la violencia y el rencor mediante la justicia. Ojal\u00e1 el recuerdo de tan terribles acontecimientos gu\u00ede las acciones de todos los hombres, en particular las de los gobernantes de los pueblos, en estos tiempos nuestros en que otras injusticias alimentan nuevos odios y se perfilan en el horizonte nuevas ideolog\u00edas que exaltan la violencia.<\/p>\n<p><b>18.<\/b> Es verdad que desde 1945 las armas est\u00e1n calladas en el continente europeo; sin embargo, la verdadera paz \u2014record\u00e9moslo\u2014 no es el resultado de la victoria militar, sino algo que implica la superaci\u00f3n de las causas de la guerra y la aut\u00e9ntica reconciliaci\u00f3n entre los pueblos. Por muchos a\u00f1os, sin embargo, ha habido en Europa y en el mundo una situaci\u00f3n de no-guerra, m\u00e1s que de paz aut\u00e9ntica. Mitad del continente cae bajo el dominio de la dictadura comunista, mientras la otra mitad se organiza para defenderse contra tal peligro. Muchos pueblos pierden el poder de autogobernarse, encerrados en los confines opresores de un imperio, mientras se trata de destruir su memoria hist\u00f3rica y la ra\u00edz secular de su cultura. Como consecuencia de esta divisi\u00f3n violenta, masas enormes de hombres son obligadas a abandonar su tierra y deportadas forzosamente.<\/p>\n<p>Una carrera desenfrenada a los armamentos absorbe los recursos necesarios para el desarrollo de las econom\u00edas internas y para ayudar a las naciones menos favorecidas. El progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, que debiera contribuir al bienestar del hombre, se transforma en instrumento de guerra: ciencia y t\u00e9cnica son utilizadas para producir armas cada vez m\u00e1s perfeccionadas y destructivas; contempor\u00e1neamente, a una ideolog\u00eda que es perversi\u00f3n de la aut\u00e9ntica filosof\u00eda se le pide dar justificaciones doctrinales para la nueva guerra. \u00c9sta no s\u00f3lo es esperada y preparada, sino que es tambi\u00e9n combatida con enorme derramamiento de sangre en varias partes del mundo. La l\u00f3gica de los bloques o imperios, denunciada en los documentos de la Iglesia y m\u00e1s recientemente en la enc\u00edclica <i>Sollicitudo rei<\/i> socialis<span id='easy-footnote-50-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-50-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudi rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 20: l.c., 536s.'><sup>50<\/sup><\/a><\/span>,<i> <\/i>hace que las controversias y discordias que surgen en los pa\u00edses del Tercer Mundo sean sistem\u00e1ticamente incrementadas y explotadas para crear dificultades al adversario.<\/p>\n<p>Los grupos extremistas, que tratan de resolver tales controversias por medio de las armas, encuentran f\u00e1cilmente apoyos pol\u00edticos y militares, son armados y adiestrados para la guerra, mientras que quienes se esfuerzan por encontrar soluciones pac\u00edficas y humanas, respetuosas para con los leg\u00edtimos intereses de todas las partes, permanecen aislados y caen a menudo v\u00edctima de sus adversarios. Incluso la militarizaci\u00f3n de tantos pa\u00edses del Tercer Mundo y las luchas fratricidas que los han atormentado, la difusi\u00f3n del terrorismo y de medios cada vez m\u00e1s crueles de lucha pol\u00edtico-militar tienen una de sus causas principales en la precariedad de la paz que ha seguido a la segunda guerra mundial. En definitiva, sobre todo el mundo se cierne la amenaza de una guerra at\u00f3mica, capaz de acabar con la humanidad. La ciencia utilizada para fines militares pone a disposici\u00f3n del odio, fomentado por las ideolog\u00edas, el instrumento decisivo. Pero la guerra puede terminar, sin vencedores ni vencidos, en un suicidio de la humanidad; por lo cual hay que repudiar la l\u00f3gica que conduce a ella, la idea de que la lucha por la destrucci\u00f3n del adversario, la contradicci\u00f3n y la guerra misma sean factores de progreso y de avance de la historia<span id='easy-footnote-51-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-51-36466' title='Cf. Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Pacem in terris&lt;\/i&gt; (11 abril 1963), III; &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 55 (1963), 286-289.'><sup>51<\/sup><\/a><\/span>. Cuando se comprende la necesidad de este rechazo, deben entrar forzosamente en crisis tanto la l\u00f3gica de la \u00abguerra total\u00bb, como la de la \u00ablucha de clases\u00bb.<\/p>\n<p><b>19.<\/b> Al final de la segunda guerra mundial, este proceso se est\u00e1 formando todav\u00eda en las conciencias; pero el dato que se ofrece a la vista es la extensi\u00f3n del totalitarismo comunista a m\u00e1s de la mitad de Europa y a gran parte del mundo. La guerra, que tendr\u00eda que haber devuelto la libertad y haber restaurado el derecho de las gentes, se concluye sin haber conseguido estos fines; m\u00e1s a\u00fan, se concluye en un modo abiertamente contradictorio para muchos pueblos, especialmente para aqu\u00e9llos que m\u00e1s hab\u00edan sufrido. Se puede decir que la situaci\u00f3n creada ha dado lugar a diversas respuestas.<\/p>\n<p>En algunos pa\u00edses y bajo ciertos aspectos, despu\u00e9s de las destrucciones de la guerra, se asiste a un esfuerzo positivo por reconstruir una sociedad democr\u00e1tica inspirada en la justicia social, que priva al comunismo de su potencial revolucionario, constituido por muchedumbres explotadas y oprimidas. Estas iniciativas tratan, en general, de mantener los mecanismos de libre mercado, asegurando, mediante la estabilidad monetaria y la seguridad de las relaciones sociales, las condiciones para un crecimiento econ\u00f3mico estable y sano, dentro del cual los hombres, gracias a su trabajo, puedan construirse un futuro mejor para s\u00ed y para sus hijos. Al mismo tiempo, se trata de evitar que los mecanismos de mercado sean el \u00fanico punto de referencia de la vida social y tienden a someterlos a un control p\u00fablico que haga valer el principio del destino com\u00fan de los bienes de la tierra. Una cierta abundancia de ofertas de trabajo, un s\u00f3lido sistema de seguridad social y de capacitaci\u00f3n profesional, la libertad de asociaci\u00f3n y la acci\u00f3n incisiva del sindicato, la previsi\u00f3n social en caso de desempleo, los instrumentos de participaci\u00f3n democr\u00e1tica en la vida social, dentro de este contexto deber\u00edan preservar el trabajo de la condici\u00f3n de \u00abmercanc\u00eda\u00bb y garantizar la posibilidad de realizarlo dignamente.<\/p>\n<p>Existen, adem\u00e1s, otras fuerzas sociales y movimientos ideales que se oponen al marxismo con la construcci\u00f3n de sistemas de \u00abseguridad nacional\u00bb, que tratan de controlar capilarmente toda la sociedad para imposibilitar la infiltraci\u00f3n marxista. Se proponen preservar del comunismo a sus pueblos exaltando e incrementando el poder del Estado, pero con esto corren el grave riesgo de destruir la libertad y los valores de la persona, en nombre de los cuales hay que oponerse al comunismo.<\/p>\n<p>Otra forma de respuesta pr\u00e1ctica, finalmente, est\u00e1 representada por la sociedad del bienestar o sociedad de consumo. \u00c9sta tiende a derrotar al marxismo en el terreno del puro materialismo, mostrando c\u00f3mo una sociedad de libre mercado es capaz de satisfacer las necesidades materiales humanas m\u00e1s plenamente de lo que aseguraba el comunismo y excluyendo tambi\u00e9n los valores espirituales. En realidad, si bien por un lado es cierto que este modelo social muestra el fracaso del marxismo para construir una sociedad nueva y mejor, por otro, al negar su existencia aut\u00f3noma y su valor a la moral y al derecho, as\u00ed como a la cultura y a la religi\u00f3n, coincide con el marxismo en reducir totalmente al hombre a la esfera de lo econ\u00f3mico y a la satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales.<\/p>\n<p><b>20.<\/b> En el mismo per\u00edodo se va desarrollando un grandioso proceso de \u00abdescolonizaci\u00f3n\u00bb, en virtud del cual numerosos pa\u00edses consiguen o recuperan la independencia y el derecho a disponer libremente de s\u00ed mismos. No obstante, con la reconquista formal de su soberan\u00eda estatal, estos pa\u00edses en muchos casos est\u00e1n comenzando apenas el camino de la construcci\u00f3n de una aut\u00e9ntica independencia. En efecto, sectores decisivos de la econom\u00eda siguen todav\u00eda en manos de grandes empresas de fuera, las cuales no aceptan un compromiso duradero que las vincule al desarrollo del pa\u00eds que las recibe. En ocasiones, la vida pol\u00edtica est\u00e1 sujeta tambi\u00e9n al control de fuerzas extranjeras, mientras que dentro de las fronteras del Estado conviven a veces grupos tribales, no amalgamados todav\u00eda en una aut\u00e9ntica comunidad nacional. Falta, adem\u00e1s, un n\u00facleo de profesionales competentes, capaces de hacer funcionar, de manera honesta y regular, el aparato administrativo del Estado, y faltan tambi\u00e9n equipos de personas especializadas para una eficiente y responsable gesti\u00f3n de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, a muchos les parece que el marxismo puede proporcionar como un atajo para la edificaci\u00f3n de la naci\u00f3n y del Estado; de ah\u00ed nacen diversas variantes del socialismo con un car\u00e1cter nacional espec\u00edfico. Se mezclan as\u00ed en muchas ideolog\u00edas, que se van formando de manera cada vez m\u00e1s diversa, leg\u00edtimas exigencias de liberaci\u00f3n nacional, formas de nacionalismo y hasta de militarismo, principios sacados de antiguas tradiciones populares, en sinton\u00eda a veces con la doctrina social cristiana, y conceptos del marxismo-leninismo.<\/p>\n<p><b>21.<\/b> Hay que recordar, por \u00faltimo, que despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, y en parte como reacci\u00f3n a sus horrores, se ha ido difundiendo un sentimiento m\u00e1s vivo de los derechos humanos, que ha sido reconocido en diversos <i>documentos<\/i> internacionales<span id='easy-footnote-52-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-52-36466' title='Cf. Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos del Hombre, de 1948; Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Pacem in terris&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; IV: l.c., 291-296; \u00abActa Final\u00bb de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperaci\u00f3n en Europa (CSCE), Helsinki 1975.'><sup>52<\/sup><\/a><\/span>, y en la elaboraci\u00f3n, podr\u00eda decirse, de un nuevo \u00abderecho de gentes\u00bb, al que la Santa Sede ha dado una constante aportaci\u00f3n. La pieza clave de esta evoluci\u00f3n ha sido la Organizaci\u00f3n de la Naciones Unidas. No s\u00f3lo ha crecido la conciencia del derecho de los individuos, sino tambi\u00e9n la de los derechos de las naciones, mientras se advierte mejor la necesidad de actuar para corregir los graves desequilibrios existentes entre las diversas \u00e1reas geogr\u00e1ficas del mundo que, en cierto sentido, han desplazado el centro de la cuesti\u00f3n social del \u00e1mbito nacional al plano internacional<span id='easy-footnote-53-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-53-36466' title='Cf. Pablo VI, Enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;\/i&gt; (26 marzo 1967), 61-65: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 59 (1967), 287-289.'><sup>53<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al constatar con satisfacci\u00f3n todo este proceso, no se puede sin embargo soslayar el hecho de que el balance global de las diversas pol\u00edticas de ayuda al desarrollo no siempre es positivo. Por otra parte, las Naciones Unidas no han logrado hasta ahora poner en pie instrumentos eficaces para la soluci\u00f3n de los conflictos internacionales como alternativa a la guerra, lo cual parece ser el problema m\u00e1s urgente que la comunidad internacional debe a\u00fan resolver.<\/p>\n<h2>III.\u2014 El a\u00f1o 1989<\/h2>\n<p><b>22.<\/b> Partiendo de la situaci\u00f3n mundial apenas descrita, y ya expuesta con amplitud en la enc\u00edclica <i>Sollicitudo rei socialis,<\/i> se comprende el alcance inesperado y prometedor de los acontecimientos ocurridos en los \u00faltimos a\u00f1os. Su culminaci\u00f3n es ciertamente lo ocurrido el a\u00f1o 1989 en los pa\u00edses de Europa central y oriental; pero abarcan un arco de tiempo y un horizonte geogr\u00e1fico m\u00e1s amplios. A lo largo de los a\u00f1os ochenta van cayendo poco a poco en algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, e incluso de \u00c1frica y de Asia, ciertos reg\u00edmenes dictatoriales y opresores; en otros casos da comienzo un camino de transici\u00f3n, dif\u00edcil pero fecundo, hacia formas pol\u00edticas m\u00e1s justas y de mayor participaci\u00f3n. Una ayuda importante e incluso decisiva la ha dado la Iglesia, <i>con su compromiso en favor de la defensa y promoci\u00f3n de los derechos del hombre. <\/i>En ambientes intensamente ideologizados, donde posturas partidistas ofuscaban la conciencia de la com\u00fan dignidad humana, la Iglesia ha afirmado con sencillez y energ\u00eda que todo hombre \u2014sean cuales sean sus convicciones personales\u2014 lleva dentro de s\u00ed la imagen de Dios y, por tanto, merece respeto. En esta afirmaci\u00f3n se ha identificado con frecuencia la gran mayor\u00eda del pueblo, lo cual ha llevado a buscar formas de lucha y soluciones pol\u00edticas m\u00e1s respetuosas para con la dignidad de la persona humana.<\/p>\n<p>De este proceso hist\u00f3rico han surgido nuevas formas de democracia, que ofrecen esperanzas de un cambio en las fr\u00e1giles estructuras pol\u00edticas y sociales, gravadas por la hipoteca de una dolorosa serie de injusticias y rencores, aparte de una econom\u00eda arruinada y de graves conflictos sociales. Mientras en uni\u00f3n con toda la Iglesia doy gracias a Dios por el testimonio, en ocasiones heroico, que han dado no pocos pastores, comunidades cristianas enteras, fieles en particular y hombres de buena voluntad en tan dif\u00edciles circunstancias, le pido que sostenga los esfuerzos de todos para construir un futuro mejor. Es \u00e9sta una responsabilidad no s\u00f3lo de los ciudadanos de aquellos pa\u00edses, sino tambi\u00e9n de todos los cristianos y de los hombres de buena voluntad. Se trata de mostrar c\u00f3mo los complejos problemas de aquellos pueblos se pueden resolver por medio del di\u00e1logo y de la solidaridad, en vez de la lucha para destruir al adversario y en vez de la guerra.<\/p>\n<p><b>23.<\/b> Entre los numerosos factores de la ca\u00edda de los reg\u00edmenes opresores, algunos merecen ser recordados de modo especial. El factor decisivo que ha puesto en marcha los cambios es sin duda alguna la violaci\u00f3n de los derechos del trabajador. No se puede olvidar que la crisis fundamental de los sistemas que pretenden ser expresi\u00f3n del gobierno y, lo que es m\u00e1s, de la dictadura del proletariado da comienzo con las grandes revueltas habidas en Polonia en nombre de la solidaridad. Son las muchedumbres de los trabajadores las que desautorizan la ideolog\u00eda, que pretende ser su voz; son ellas las que encuentran y como si descubrieran de nuevo expresiones y principios de la doctrina social de la Iglesia, partiendo de la experiencia, vivida y dif\u00edcil, del trabajo y de la opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Merece ser subrayado tambi\u00e9n el hecho de que casi en todas partes se haya llegado a la ca\u00edda de semejante \u00abbloque\u00bb o imperio a trav\u00e9s de una lucha pac\u00edfica, que emplea solamente las armas de la verdad y de la justicia. Mientras el marxismo consideraba que \u00fanicamente llevando hasta el extremo las contradicciones sociales era posible darles soluci\u00f3n por medio del choque violento, las luchas que han conducido a la ca\u00edda del marxismo insisten tenazmente en intentar todas las v\u00edas de la negociaci\u00f3n, del di\u00e1logo, del testimonio de la verdad, apelando a la conciencia del adversario y tratando de despertar en \u00e9ste el sentido de la com\u00fan dignidad humana.<\/p>\n<p>Parec\u00eda como si el orden europeo, surgido de la segunda guerra mundial y consagrado por los <i>Acuerdos de Yalta, <\/i>ya no pudiese ser alterado m\u00e1s que por otra guerra. Y sin embargo, ha sido superado por el compromiso no violento de hombres que, resisti\u00e9ndose siempre a ceder al poder de la fuerza, han sabido encontrar, una y otra vez, formas eficaces para dar testimonio de la verdad. Esta actitud ha desarmado al adversario, ya que la violencia tiene siempre necesidad de justificarse con la mentira y de asumir, aunque sea falsamente, el aspecto de la defensa de un derecho o de respuesta a una amenaza ajena<span id='easy-footnote-54-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-54-36466' title='Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1980: l.c., 1572-1580.'><sup>54<\/sup><\/a><\/span>. Doy tambi\u00e9n gracias a Dios por haber mantenido firme el coraz\u00f3n de los hombres durante aquella dif\u00edcil prueba, pidi\u00e9ndole que este ejemplo pueda servir en otros lugares y en otras circunstancias. \u00a1Ojal\u00e1 los hombres aprendan a luchar por la justicia sin violencia, renunciando a la lucha de clases en las controversias internas, as\u00ed como a la guerra en las internacionales!<\/p>\n<p><b>24.<\/b> El segundo factor de crisis es, en verdad, la ineficiencia del sistema econ\u00f3mico, lo cual no ha de considerarse como un problema puramente t\u00e9cnico, sino m\u00e1s bien como consecuencia de la violaci\u00f3n de los derechos humanos a la iniciativa, a la propiedad y a la libertad en el sector de la econom\u00eda. A este aspecto hay que asociar en un segundo momento la dimensi\u00f3n cultural y la nacional. No es posible comprender al hombre, consider\u00e1ndolo unilateralmente a partir del sector de la econom\u00eda, ni es posible definirlo simplemente tomando como base su pertenencia a una clase social. Al hombre se le comprende de manera m\u00e1s exhaustiva si es visto en la esfera de la cultura a trav\u00e9s de la lengua, la historia y las actitudes que asume ante los acontecimientos fundamentales de la existencia, como son nacer, amar, trabajar, morir. El punto central de toda cultura lo ocupa la actitud que el hombre asume ante el misterio m\u00e1s grande: el misterio de Dios. Las culturas de las diversas naciones son, en el fondo, otras tantas maneras diversas de plantear la pregunta acerca del sentido de la existencia personal. Cuando esta pregunta es eliminada, se corrompen la cultura y la vida moral de las naciones. Por esto, la lucha por la defensa del trabajo se ha unido espont\u00e1neamente a la lucha por la cultura y por los derechos nacionales.<\/p>\n<p>La verdadera causa de las \u00abnovedades\u00bb, sin embargo, es el vac\u00edo espiritual provocado por el ate\u00edsmo, el cual ha dejado sin orientaci\u00f3n a las j\u00f3venes generaciones y en no pocos casos las ha inducido, en la insoslayable b\u00fasqueda de la propia identidad y del sentido de la vida, a descubrir las ra\u00edces religiosas de la cultura de sus naciones y la persona misma de Cristo, como respuesta existencialmente adecuada al deseo de bien, de verdad y de vida que hay en el coraz\u00f3n de todo hombre. Esta b\u00fasqueda ha sido confortada por el testimonio de cuantos, en circunstancias dif\u00edciles y en medio de la persecuci\u00f3n, han permanecido fieles a Dios. El marxismo hab\u00eda prometido desenraizar del coraz\u00f3n humano la necesidad de Dios; pero los resultados han demostrado que no es posible lograrlo sin trastocar ese mismo coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><b>25.<\/b> Los acontecimientos del a\u00f1o 1989 ofrecen un ejemplo de \u00e9xito de la voluntad de negociaci\u00f3n y del esp\u00edritu evang\u00e9lico contra un adversario decidido a no dejarse condicionar por principios morales: son una amonestaci\u00f3n para cuantos, en nombre del realismo pol\u00edtico, quieren eliminar del ruedo de la pol\u00edtica el derecho y la moral. Ciertamente la lucha que ha desembocado en los cambios del 1989 ha exigido lucidez, moderaci\u00f3n, sufrimientos y sacrificios; en cierto sentido, ha nacido de la oraci\u00f3n y hubiera sido impensable sin una ilimitada confianza en Dios, Se\u00f1or de la historia, que tiene en sus manos el coraz\u00f3n de los hombres. Uniendo el propio sufrimiento por la verdad y por la libertad al de Cristo en la cruz, es as\u00ed como el hombre puede hacer el milagro de la paz y ponerse en condiciones de acertar con el sendero a veces estrecho entre la mezquindad que cede al mal y la violencia que, creyendo ilusoriamente combatirlo, lo agrava.<\/p>\n<p>Sin embargo, no se pueden ignorar los innumerables condicionamientos, en medio de los cuales viene a encontrarse la libertad individual a la hora de actuar: de hecho la influencian, pero no la determinan; facilitan m\u00e1s o menos su ejercicio, pero no pueden destruirla. No s\u00f3lo no es l\u00edcito desatender desde el punto de vista \u00e9tico la naturaleza del hombre que ha sido creado para la libertad, sino que esto ni siquiera es posible en la pr\u00e1ctica. Donde la sociedad se organiza reduciendo de manera arbitraria o incluso eliminando el \u00e1mbito en que se ejercita leg\u00edtimamente la libertad, el resultado es la desorganizaci\u00f3n y la decadencia progresiva de la vida social.<\/p>\n<p>Por otra parte, el hombre creado para la libertad lleva dentro de s\u00ed la herida del pecado original que lo empuja continuamente hacia el mal y hace que necesite la redenci\u00f3n. Esta doctrina no s\u00f3lo es <i>parte integrante de la revelaci\u00f3n cristiana, <\/i>sino que tiene tambi\u00e9n un gran valor hermen\u00e9utico en cuanto ayuda a comprender la realidad humana. El hombre tiende hacia el bien, pero es tambi\u00e9n capaz del mal; puede trascender su inter\u00e9s inmediato y, sin embargo, permanece vinculado a \u00e9l. El orden social ser\u00e1 tanto m\u00e1s s\u00f3lido cuanto m\u00e1s tenga en cuenta este hecho y no oponga el inter\u00e9s individual al de la sociedad en su conjunto, sino que busque m\u00e1s bien los modos de su fructuosa coordinaci\u00f3n. De hecho, donde el inter\u00e9s individual es suprimido violentamente, queda sustituido por un oneroso y opresivo sistema de control burocr\u00e1tico que esteriliza toda iniciativa y creatividad. Cuando los hombres se creen en posesi\u00f3n del secreto de una organizaci\u00f3n social perfecta que hace imposible el mal, piensan tambi\u00e9n que pueden usar todos los medios, incluso la violencia o la mentira, para realizarla. La pol\u00edtica se convierte entonces en una \u00abreligi\u00f3n secular\u00bb, que cree ilusoriamente que puede construir el para\u00edso en este mundo. De ah\u00ed que cualquier sociedad pol\u00edtica, que tiene su propia autonom\u00eda y sus propias leyes<span id='easy-footnote-55-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-55-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;, Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual, 36; 39.'><sup>55<\/sup><\/a><\/span>, nunca podr\u00e1 confundirse con el Reino de Dios. La par\u00e1bola evang\u00e9lica de la buena semilla y la ciza\u00f1a (cf.<i> Mt <\/i>13,24-30; 36-43) nos ense\u00f1a que corresponde solamente a Dios separar a los seguidores del Reino y a los seguidores del Maligno, y que este juicio tendr\u00e1 lugar al final de los tiempos. Pretendiendo anticipar el juicio ya desde ahora, el hombre trata de suplantar a Dios y se opone a su paciencia.<\/p>\n<p>Gracias al sacrificio de Cristo en la cruz, la victoria del Reino de Dios ha sido conquistada de una vez para siempre; sin embargo, la condici\u00f3n cristiana exige la lucha contra las tentaciones y las fuerzas del mal. Solamente al final de los tiempos, volver\u00e1 el Se\u00f1or en su gloria para el juicio final (cf. <i>Mt <\/i>25,31) instaurando los cielos nuevos y la tierra nueva (cf. <i>2P <\/i>3,13; <i>Ap <\/i>21,1), pero, mientras tanto, la lucha entre el bien y el mal contin\u00faa incluso en el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>Lo que la Sagrada Escritura nos ense\u00f1a respecto de los destinos del Reino de Dios tiene sus consecuencias en la vida de la sociedad temporal, la cual \u2014como indica la palabra misma\u2014 pertenece a la realidad del tiempo con todo lo que conlleva de imperfecto y provisional. El Reino de Dios, presente <i>en <\/i>el mundo sin ser <i>del <\/i>mundo, ilumina el orden de la sociedad humana, mientras que las energ\u00edas de la gracia lo penetran y vivifican. As\u00ed se perciben mejor las exigencias de una sociedad digna del hombre; se corrigen las desviaciones y se corrobora el \u00e1nimo para obrar el bien. A esta labor de animaci\u00f3n evang\u00e9lica de las realidades humanas est\u00e1n llamados, junto con todos los hombres de buena voluntad, todos los cristianos y de manera especial los seglares<span id='easy-footnote-56-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-56-36466' title='Cf. Exh. Ap. &lt;i&gt;Christifideles laici&lt;\/i&gt; (30 diciembre 1988), 32-44: &lt;i&gt;ASS&lt;\/i&gt; 81 (1989), 431-481.'><sup>56<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>26.<\/b> Los acontecimientos del a\u00f1o 1989 han tenido lugar principalmente en los pa\u00edses de Europa oriental y central; sin embargo, revisten importancia universal, ya que de ellos se desprenden consecuencias positivas y negativas que afectan a toda la familia humana. Tales consecuencias no se dan de forma mec\u00e1nica o fatalista, sino que son m\u00e1s bien ocasiones que se ofrecen a la libertad humana para colaborar con el designio misericordioso de Dios que act\u00faa en la historia.<\/p>\n<p>La primera consecuencia ha sido, en algunos pa\u00edses, <i>el encuentro entre la Iglesia y el Movimiento obrero, <\/i>nacido como una reacci\u00f3n de orden \u00e9tico y concretamente cristiano contra una vasta situaci\u00f3n de injusticia. Durante casi un siglo dicho Movimiento en gran parte hab\u00eda ca\u00eddo bajo la hegemon\u00eda del marxismo, no sin la convicci\u00f3n de que los proletarios, para luchar eficazmente contra la opresi\u00f3n, deb\u00edan asumir las teor\u00edas materialistas y economicistas.<\/p>\n<p>En la crisis del marxismo brotan de nuevo las formas espont\u00e1neas de la conciencia obrera, que ponen de manifiesto una exigencia de justicia y de reconocimiento de la dignidad del trabajo, conforme a la doctrina social de la Iglesia<span id='easy-footnote-57-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-57-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 20: l.c., 629-632.'><sup>57<\/sup><\/a><\/span>. El Movimiento obrero desemboca en un movimiento m\u00e1s general de los trabajadores y de los hombres de buena voluntad, orientado a la liberaci\u00f3n de la persona humana y a la consolidaci\u00f3n de sus derechos; hoy d\u00eda est\u00e1 presente en muchos pa\u00edses y, lejos de contraponerse a la Iglesia cat\u00f3lica, la mira con inter\u00e9s.<\/p>\n<p>La crisis del marxismo no elimina en el mundo las situaciones de injusticia y de opresi\u00f3n existentes, de las que se alimentaba el marxismo mismo, instrumentaliz\u00e1ndolas. A quienes hoy d\u00eda buscan una nueva y aut\u00e9ntica teor\u00eda y praxis de liberaci\u00f3n, la Iglesia ofrece no s\u00f3lo la doctrina social y, en general, sus ense\u00f1anzas sobre la persona redimida por Cristo, sino tambi\u00e9n su compromiso concreto de ayuda para combatir la marginaci\u00f3n y el sufrimiento.<\/p>\n<p>En el pasado reciente, el deseo sincero de ponerse de parte de los oprimidos y de no quedarse fuera del curso de la historia ha inducido a muchos creyentes a buscar por diversos caminos un compromiso imposible entre marxismo y cristianismo. El tiempo presente, a la vez que ha superado todo lo que hab\u00eda de caduco en estos intentos, lleva a reafirmar la positividad de una aut\u00e9ntica teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n humana integral<span id='easy-footnote-58-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-58-36466' title='Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y la liberaci\u00f3n &lt;i&gt;Libertatis conscientia&lt;\/i&gt; (22 marzo 1986): &lt;i&gt;ASS&lt;\/i&gt; 79 (1987), 554-559.'><sup>58<\/sup><\/a><\/span>. Considerados desde este punto de vista, los acontecimientos de 1989 vienen a ser importantes incluso para los pa\u00edses del llamado Tercer Mundo, que est\u00e1n buscando la v\u00eda de su desarrollo, lo mismo que lo han sido para los de Europa central y oriental.<\/p>\n<p><b>27.<\/b> La segunda consecuencia afecta a los pueblos de Europa. En los a\u00f1os en que dominaba el comunismo, y tambi\u00e9n antes, se cometieron muchas injusticias individuales y sociales, regionales y nacionales; se acumularon muchos odios y rencores. Y sigue siendo real el peligro de que vuelvan a explotar, despu\u00e9s de la ca\u00edda de la dictadura, provocando graves conflictos y muertes, si disminuyen a su vez la tensi\u00f3n moral y la firmeza consciente en dar testimonio de la verdad, que han animado los esfuerzos del tiempo pasado. Es de esperar que el odio y la violencia no triunfen en los corazones, sobre todo de quienes luchan en favor de la justicia, sino que crezca en todos el esp\u00edritu de paz y de perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, es necesario a este respecto que se den pasos concretos para crear o consolidar estructuras internacionales, capaces de intervenir, para el conveniente arbitraje, en los conflictos que surjan entre las naciones, de manera que cada una de ellas pueda hacer valer los propios derechos, alcanzando el justo acuerdo y la pac\u00edfica conciliaci\u00f3n con los derechos de los dem\u00e1s. Todo esto es particularmente necesario para las naciones europeas, \u00edntimamente unidas entre s\u00ed por los v\u00ednculos de una cultura com\u00fan y de una historia milenaria. En efecto, hace falta un gran esfuerzo para la reconstrucci\u00f3n moral y econ\u00f3mica en los pa\u00edses que han abandonado el comunismo. Durante mucho tiempo las relaciones econ\u00f3micas m\u00e1s elementales han sido distorsionadas y han sido zaheridas virtudes relacionadas con el sector de la econom\u00eda, como la veracidad, la fiabilidad, la laboriosidad. Se siente la necesidad de una paciente reconstrucci\u00f3n material y moral, mientras los pueblos extenuados por largas privaciones piden a sus gobernantes logros de bienestar tangibles e inmediatos y una adecuada satisfacci\u00f3n de sus leg\u00edtimas aspiraciones.<\/p>\n<p>Naturalmente, la ca\u00edda del marxismo ha tenido consecuencias de gran alcance por lo que se refiere a la repartici\u00f3n de la tierra en mundos incomunicados unos con otros y en recelosa competencia entre s\u00ed; por otra parte, ha puesto m\u00e1s de manifiesto el hecho de la interdependencia, as\u00ed como que el trabajo humano est\u00e1 destinado por su naturaleza a unir a los pueblos y no a dividirlos. Efectivamente, la paz y la prosperidad son bienes que pertenecen a todo el g\u00e9nero humano, de manera que no es posible gozar de ellos correcta y duraderamente si son obtenidos y mantenidos en perjuicio de otros pueblos y naciones, violando sus derechos o excluy\u00e9ndolos de las fuentes del bienestar.<\/p>\n<p><b>28.<\/b> Para algunos pa\u00edses de Europa comienza ahora, en cierto sentido, la verdadera post-guerra. La radical reestructuraci\u00f3n de las econom\u00edas, hasta ayer colectivizadas, comporta problemas y sacrificios, comparables con los que tuvieron que imponerse los pa\u00edses occidentales del continente para su reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s del segundo conflicto mundial. Es justo que en las presentes dificultades los pa\u00edses ex-comunistas sean ayudados por el esfuerzo solidario de las otras naciones: obviamente, han de ser ellos los primeros art\u00edfices de su propio desarrollo; pero se les ha de dar una razonable oportunidad para realizarlo, y esto no puede lograrse sin la ayuda de los otros pa\u00edses. Por lo dem\u00e1s, las actuales condiciones de dificultad y penuria son la consecuencia de un proceso hist\u00f3rico, del que los pa\u00edses ex-comunistas han sido a veces objeto y no sujeto; por tanto, si se hallan en esas condiciones no es por propia elecci\u00f3n o a causa de errores cometidos, sino como consecuencia de tr\u00e1gicos acontecimientos hist\u00f3ricos impuestos por la violencia, que les han impedido proseguir por el camino del desarrollo econ\u00f3mico y civil.<\/p>\n<p>La ayuda de otros pa\u00edses, sobre todo europeos, que han tenido parte en la misma historia y de la que son responsables, corresponde a una deuda de justicia. Pero corresponde tambi\u00e9n al inter\u00e9s y al bien general de Europa, la cual no podr\u00e1 vivir en paz, si los conflictos de diversa \u00edndole, que surgen como consecuencia del pasado, se van agravando a causa de una situaci\u00f3n de desorden econ\u00f3mico, de espiritual insatisfacci\u00f3n y desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta exigencia, sin embargo, no debe inducir a frenar los esfuerzos para prestar apoyo y ayuda a los pa\u00edses del Tercer Mundo, que sufren a veces condiciones de insuficiencia y de pobreza bastante m\u00e1s graves<span id='easy-footnote-59-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-59-36466' title='Cf. Discurso en la sede del Consejo de la CEAO, en ocasi\u00f3n del X aniversario de la \u00abLlamada a favor del Sahel\u00bb (Ouagadougou, Burkina Faso, 29 enero 1990): &lt;i&gt;ASS&lt;\/i&gt; 82 (1990), 816-821.'><sup>59<\/sup><\/a><\/span>. Ser\u00e1 necesario un esfuerzo extraordinario para movilizar los recursos, de los que el mundo en su conjunto no carece, hacia objetivos de crecimiento econ\u00f3mico y de desarrollo com\u00fan, fijando de nuevo las prioridades y las escalas de valores, sobre cuya base se deciden las opciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Pueden hacerse disponibles ingentes recursos con el desarme de los enormes aparatos militares, creados para el conflicto entre Este y Oeste. \u00c9stos podr\u00e1n resultar a\u00fan mayores, si se logra establecer procedimientos fiables para la soluci\u00f3n de los conflictos, alternativas a la guerra, y extender, por tanto, el principio del control y de la reducci\u00f3n de los armamentos incluso en los pa\u00edses del Tercer Mundo, adoptando oportunas medidas contra su comercio<span id='easy-footnote-60-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-60-36466' title='Cf. Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Pacem in terris&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; III: l.c, 286-288.'><sup>60<\/sup><\/a><\/span>. Sobre todo ser\u00e1 necesario abandonar una mentalidad que considera a los pobres \u2014personas y pueblos\u2014 como un fardo o como molestos e importunos, \u00e1vidos de consumir lo que otros han producido. Los pobres exigen el derecho de participar y gozar de los bienes materiales y de hacer fructificar su capacidad de trabajo, creando as\u00ed un mundo m\u00e1s justo y m\u00e1s pr\u00f3spero para todos. La promoci\u00f3n de los pobres es una gran ocasi\u00f3n para el crecimiento moral, cultural e incluso econ\u00f3mico de la humanidad entera.<\/p>\n<p><b>29.<\/b> En fin, el desarrollo no debe ser entendido de manera exclusivamente econ\u00f3mica, sino bajo una dimensi\u00f3n humana integral<span id='easy-footnote-61-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-61-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 27-28: l.c., 547-550; Pablo VI, Enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 43-44: l.c., 278s.'><sup>61<\/sup><\/a><\/span>. No se trata solamente de elevar a todos los pueblos al nivel del que gozan hoy los pa\u00edses m\u00e1s ricos, sino de fundar sobre el trabajo solidario una vida m\u00e1s digna, hacer crecer efectivamente la dignidad y la creatividad de toda persona, su capacidad de responder a la propia vocaci\u00f3n y, por tanto, a la llamada de Dios. El punto culminante del desarrollo conlleva el ejercicio del derecho-deber de buscar a Dios, conocerlo y vivir seg\u00fan tal conocimiento<span id='easy-footnote-62-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-62-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 29-31: l.c., 550-556.'><sup>62<\/sup><\/a><\/span>. En los reg\u00edmenes totalitarios y autoritarios se ha extremado el principio de la primac\u00eda de la fuerza sobre la raz\u00f3n. El hombre se ha visto obligado a sufrir una concepci\u00f3n de la realidad impuesta por la fuerza, y no conseguida mediante el esfuerzo de la propia raz\u00f3n y el ejercicio de la propia libertad. Hay que invertir los t\u00e9rminos de ese principio y reconocer \u00edntegramente <i>los derechos de la conciencia humana, <\/i>vinculada solamente a la verdad natural y revelada. En el reconocimiento de estos derechos consiste el fundamento primario de todo ordenamiento pol\u00edtico aut\u00e9nticamente libre<span id='easy-footnote-63-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-63-36466' title='Cf. Acta de Helsinki y Acuerdo de Viena; Le\u00f3n XIII, Enc. &lt;i&gt;Libertas praestantissimum: &lt;\/i&gt;l.c., 215-217.'><sup>63<\/sup><\/a><\/span>. Es importante reafirmar este principio por varios motivos:<\/p>\n<p>a) porque las antiguas formas de totalitarismo y de autoritarismo todav\u00eda no han sido superadas completamente y existe a\u00fan el riesgo de que recobren vigor: esto exige un renovado esfuerzo de colaboraci\u00f3n y de solidaridad entre todos los pa\u00edses;<\/p>\n<p>b) porque en los pa\u00edses desarrollados se hace a veces excesiva propaganda de los valores puramente utilitarios, al provocar de manera desenfrenada los instintos y las tendencias al goce inmediato, lo cual hace dif\u00edcil el reconocimiento y el respeto de la jerarqu\u00eda de los verdaderos valores de la existencia humana;<\/p>\n<p>c) porque en algunos pa\u00edses surgen nuevas formas de fundamentalismo religioso que, velada o tambi\u00e9n abiertamente, niegan a los ciudadanos de credos diversos de los de la mayor\u00eda el pleno ejercicio de sus derechos civiles y religiosos, les impiden participar en el debate cultural, restringen el derecho de la Iglesia a predicar el Evangelio y el derecho de los hombres que escuchan tal predicaci\u00f3n a acogerla y convertirse a Cristo. No es posible ning\u00fan progreso aut\u00e9ntico sin el respeto del derecho natural y originario a conocer la verdad y vivir seg\u00fan la misma. A este derecho va unido, para su ejercicio y profundizaci\u00f3n, el derecho a descubrir y acoger libremente a Jesucristo, que es el verdadero bien del hombre<span id='easy-footnote-64-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-64-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Redemptoris missio&lt;\/i&gt; (7 diciembre 1990): &lt;i&gt;L&amp;#8217;Osservatore Romano&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; ed. semanal en lengua espa\u00f1ola, 25 enero 1991.'><sup>64<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h2>IV.\u2014 La propiedad privada y el destino universal de los bienes<\/h2>\n<p><b>30.<\/b> En la <i>Rerum<\/i><i> novarum<\/i> Le\u00f3n XIII afirmaba en\u00e9rgicamente y con varios argumentos el car\u00e1cter natural del derecho a la propiedad privada, en contra del socialismo de su tiempo<span id='easy-footnote-65-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-65-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum: &lt;\/i&gt;l.c., 99-107; 131-133.'><sup>65<\/sup><\/a><\/span>. Este derecho, fundamental en toda persona para su autonom\u00eda y su desarrollo, ha sido defendido siempre por la Iglesia hasta nuestros d\u00edas. Asimismo, la Iglesia ense\u00f1a que la propiedad de los bienes no es un derecho absoluto, ya que en su naturaleza de derecho humano lleva inscrita la propia limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A la vez que proclamaba con fuerza el derecho a la propiedad privada, el Pont\u00edfice afirmaba con igual claridad que el \u00abuso\u00bb de los bienes, confiado a la propia libertad, est\u00e1 subordinado al destino primigenio y com\u00fan de los bienes creados y tambi\u00e9n a la voluntad de Jesucristo, manifestada en el Evangelio. Escrib\u00eda a este respecto: \u00abAs\u00ed pues los afortunados quedan avisados&#8230;; los ricos deben temer las tremendas amenazas de Jesucristo, ya que m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde habr\u00e1n de dar cuenta sever\u00edsima al divino Juez del uso de las riquezas\u00bb; y, citando a santo Tom\u00e1s de Aquino, a\u00f1ad\u00eda: \u00abSi se pregunta c\u00f3mo debe ser el uso de los bienes, la Iglesia responder\u00e1 sin vacilaci\u00f3n alguna: \u00aba este respecto el hombre no debe considerar los bienes externos como propios, sino como comunes\u00bb&#8230; porque \u00abpor encima de las leyes y de los juicios de los hombres est\u00e1 la ley, el juicio de Cristo\u00bb\u00bb<span id='easy-footnote-66-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-66-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;:&lt;\/i&gt; l.c., 111. 113s.'><sup>66<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Los sucesores de Le\u00f3n XIII han repetido esta doble afirmaci\u00f3n: la necesidad y, por tanto, la licitud de la propiedad privada, as\u00ed como los l\u00edmites que pesan sobre ella<span id='easy-footnote-67-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-67-36466' title='Cf. P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; II: l.c., 191; P\u00edo XII, Radiomensaje, 1 de junio de 1941: l.c., 199; Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Mater et magistra: &lt;\/i&gt;l.c., 428-429; Pablo VI, Enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 22-24: l.c., 268s.'><sup>67<\/sup><\/a><\/span>. Tambi\u00e9n el Concilio Vaticano II ha propuesto de nuevo la doctrina tradicional con palabras que merecen ser citadas aqu\u00ed textualmente: \u00abEl hombre, usando estos bienes, no debe considerar las cosas exteriores que leg\u00edtimamente posee como exclusivamente suyas, sino tambi\u00e9n como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a \u00e9l solamente, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s\u00bb. Y un poco m\u00e1s adelante: \u00abLa propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes externos aseguran a cada cual una zona absolutamente necesaria de autonom\u00eda personal y familiar, y deben ser considerados como una ampliaci\u00f3n de la libertad humana&#8230; La propiedad privada, por su misma naturaleza, tiene tambi\u00e9n una \u00edndole social, cuyo fundamento reside en el destino com\u00fan de los bienes\u00bb<span id='easy-footnote-68-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-68-36466' title='Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 69. 71.'><sup>68<\/sup><\/a><\/span>. La misma doctrina social ha sido objeto de consideraci\u00f3n por mi parte, primeramente en el discurso a la III Conferencia del Episcopado latinoamericano en Puebla y posteriormente en las enc\u00edclicas<i> Laborem exercens <\/i>y <i>Sollicitudo rei<\/i> socialis<span id='easy-footnote-69-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-69-36466' title='Discurso a los Obispos latinoamericanos en Puebla, 28 de enero de 1979, III, 4: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 71 (1979), 199-201; Enc, &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 14: l.c., 612-616; Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei sociali&lt;\/i&gt;s, 42: l.c., 572-574.'><sup>69<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>31.<\/b> Releyendo estas ense\u00f1anzas sobre el derecho a la propiedad y el destino com\u00fan de los bienes en relaci\u00f3n con nuestro tiempo, se puede plantear la cuesti\u00f3n acerca del origen de los bienes que sustentan la vida del hombre, que satisfacen sus necesidades y son objeto de sus derechos.<\/p>\n<p>El origen primigenio de todo lo que es un bien es el acto mismo de Dios que ha creado el mundo y el hombre, y que ha dado a \u00e9ste la tierra para que la domine con su trabajo y goce de sus frutos (cf. <i>Gn <\/i>1,28-29). Dios ha dado la tierra a todo el g\u00e9nero humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno. He ah\u00ed, pues, la ra\u00edz primera del destino universal de los bienes de la tierra. \u00c9sta, por su misma fecundidad y capacidad de satisfacer las necesidades del hombre, es el primer don de Dios para el sustento de la vida humana. Ahora bien, la tierra no da sus frutos sin una peculiar respuesta del hombre al don de Dios, es decir, sin el trabajo. Mediante el trabajo, el hombre, usando su inteligencia y su libertad, logra dominarla y hacer de ella su digna morada. De este modo, se apropia una parte de la tierra, la que se ha conquistado con su trabajo: he ah\u00ed el origen de la propiedad individual. Obviamente le incumbe tambi\u00e9n la responsabilidad de no impedir que otros hombres obtengan su parte del don de Dios, es m\u00e1s, debe cooperar con ellos para dominar juntos toda la tierra.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia, en los comienzos de toda sociedad humana, encontramos siempre estos dos factores, <i>el trabajo y la tierra; <\/i>en cambio, no siempre hay entre ellos la misma relaci\u00f3n. En otros tiempos <i>la natural fecundidad de la tierra <\/i>aparec\u00eda, y era de hecho, como el factor principal de riqueza, mientras que el trabajo serv\u00eda de ayuda y favorec\u00eda tal fecundidad. En nuestro tiempo es cada vez m\u00e1s importante el papel del trabajo humano en cuanto factor productivo de las riquezas inmateriales y materiales; por otra parte, es evidente que el trabajo de un hombre se conecta naturalmente con el de otros hombres. Hoy m\u00e1s que nunca, trabajar es <i>trabajar con otros <\/i>y <i>trabajar para otros:<\/i> es hacer algo para alguien. El trabajo es tanto m\u00e1s fecundo y productivo, cuanto el hombre se hace m\u00e1s capaz de conocer las potencialidades productivas de la tierra y ver en profundidad las necesidades de los otros hombres, para quienes se trabaja.<\/p>\n<p><b>32.<\/b> Existe otra forma de propiedad, concretamente en nuestro tiempo, que tiene una importancia no inferior a la de la tierra: <i>es la propiedad del conocimiento, de la t\u00e9cnica y del saber. <\/i>En este tipo de propiedad, mucho m\u00e1s que en los recursos naturales, se funda la riqueza de las naciones industrializadas.<\/p>\n<p>Se ha aludido al hecho de que <i>el hombre trabaja con los otros hombres, <\/i>tomando parte en un \u00abtrabajo social\u00bb que abarca c\u00edrculos progresivamente m\u00e1s amplios. Quien produce una cosa lo hace generalmente \u2014aparte del uso personal que de ella pueda hacer\u2014 para que otros puedan disfrutar de la misma, despu\u00e9s de haber pagado el justo precio, establecido de com\u00fan acuerdo mediante una libre negociaci\u00f3n. Precisamente la capacidad de conocer oportunamente las necesidades de los dem\u00e1s hombres y el conjunto de los factores productivos m\u00e1s apropiados para satisfacerlas es otra fuente importante de riqueza en una sociedad moderna. Por lo dem\u00e1s, muchos bienes no pueden ser producidos de manera adecuada por un solo individuo, sino que exigen la colaboraci\u00f3n de muchos. Organizar ese esfuerzo productivo, programar su duraci\u00f3n en el tiempo, procurar que corresponda de manera positiva a las necesidades que debe satisfacer, asumiendo los riesgos necesarios: todo esto es tambi\u00e9n una fuente de riqueza en la sociedad actual. As\u00ed se hace cada vez m\u00e1s evidente y determinante <i>el papel del trabajo humano, <\/i>disciplinado y creativo, y <i>el de las capacidades de iniciativa y de esp\u00edritu emprendedor, <\/i>como parte esencial del mismo trabajo<span id='easy-footnote-70-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-70-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei sociali&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;s,&lt;\/i&gt; 15: l.c., 528-531.'><sup>70<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Dicho proceso, que pone concretamente de manifiesto una verdad sobre la persona, afirmada sin cesar por el cristianismo, debe ser mirado con atenci\u00f3n y positivamente. En efecto, el principal recurso del hombre es, junto con la tierra, el hombre mismo. Es su inteligencia la que descubre las potencialidades productivas de la tierra y las m\u00faltiples modalidades con que se pueden satisfacer las necesidades humanas. Es su trabajo disciplinado, en solidaria colaboraci\u00f3n, el que permite la creaci\u00f3n de<i> comunidades de trabajo <\/i>cada vez m\u00e1s amplias y seguras para llevar a cabo la transformaci\u00f3n del ambiente natural y la del mismo ambiente humano. En este proceso est\u00e1n comprometidas importantes virtudes, como son la diligencia, la laboriosidad, la prudencia en asumir los riesgos razonables, la fiabilidad y la lealtad en las relaciones interpersonales, la resoluci\u00f3n de \u00e1nimo en la ejecuci\u00f3n de decisiones dif\u00edciles y dolorosas, pero necesarias para el trabajo com\u00fan de la empresa y para hacer frente a los eventuales reveses de fortuna.<\/p>\n<p>La moderna <i>econom\u00eda de empresa <\/i>comporta aspectos positivos, cuya ra\u00edz es la libertad de la persona, que se expresa en el campo econ\u00f3mico y en otros campos. En efecto, la econom\u00eda es un sector de la m\u00faltiple actividad humana y en ella, como en todos los dem\u00e1s campos, es tan v\u00e1lido el derecho a la libertad como el deber de hacer uso responsable del mismo. Hay, adem\u00e1s, diferencias espec\u00edficas entre estas tendencias de la sociedad moderna y las del pasado incluso reciente. Si en otros tiempos el factor decisivo de la producci\u00f3n era <i>la tierra <\/i>y luego lo fue <i>el capital, <\/i>entendido como conjunto masivo de maquinaria y de bienes instrumentales, hoy d\u00eda el factor decisivo es cada vez m\u00e1s<i> el hombre <\/i>mismo, es decir, su capacidad de conocimiento, que se pone de manifiesto mediante el saber cient\u00edfico, y su capacidad de organizaci\u00f3n solidaria, as\u00ed como la de intuir y satisfacer las necesidades de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><b>33.<\/b> Sin embargo, es necesario descubrir y hacer presentes los riesgos y los problemas relacionados con este tipo de proceso. De hecho, hoy muchos hombres, quiz\u00e1 la gran mayor\u00eda, no disponen de medios que les permitan entrar de manera efectiva y humanamente digna en un sistema de empresa, donde el trabajo ocupa una posici\u00f3n realmente central. No tienen posibilidad de adquirir los conocimientos b\u00e1sicos, que les ayuden a expresar su creatividad y desarrollar sus capacidades. No consiguen entrar en la red de conocimientos y de intercomunicaciones que les permitir\u00eda ver apreciadas y utilizadas sus cualidades. Ellos, aunque no explotados propiamente, son marginados ampliamente y el desarrollo econ\u00f3mico se realiza, por as\u00ed decirlo, por encima de su alcance, limitando incluso los espacios ya reducidos de sus antiguas econom\u00edas de subsistencia. Esos hombres, impotentes para resistir a la competencia de mercanc\u00edas producidas con m\u00e9todos nuevos y que satisfacen necesidades que anteriormente ellos sol\u00edan afrontar con sus formas organizativas tradicionales, ofuscados por el esplendor de una ostentosa opulencia, inalcanzable para ellos, coartados a su vez por la necesidad, esos hombres forman verdaderas aglomeraciones en las ciudades del Tercer Mundo, donde a menudo se ven desarraigados culturalmente, en medio de situaciones de violencia y sin posibilidad de integraci\u00f3n. No se les reconoce, de hecho, su dignidad y, en ocasiones, se trata de eliminarlos de la historia mediante formas coactivas de control demogr\u00e1fico, contrarias a la dignidad humana.<\/p>\n<p>Otros muchos hombres, aun no estando marginados del todo, viven en ambientes donde la lucha por lo necesario es absolutamente prioritaria y donde est\u00e1n vigentes todav\u00eda las reglas del capitalismo primitivo, junto con una despiadada situaci\u00f3n que no tiene nada que envidiar a la de los momentos m\u00e1s oscuros de la primera fase de industrializaci\u00f3n. En otros casos sigue siendo la tierra el elemento principal del proceso econ\u00f3mico, con lo cual quienes la cultivan, al ser excluidos de su propiedad, se ven reducidos a condiciones de semiesclavitud<span id='easy-footnote-71-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-71-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 21: l.c., 632-634.'><sup>71<\/sup><\/a><\/span>. Ante estos casos, se puede hablar hoy d\u00eda, como en tiempos de la <i>Rerum<\/i><i> novarum, <\/i>de una explotaci\u00f3n inhumana. A pesar de los grandes cambios acaecidos en las sociedades m\u00e1s avanzadas, las carencias humanas del capitalismo, con el consiguiente dominio de las cosas sobre los hombres, est\u00e1n lejos de haber desaparecido; es m\u00e1s, para los pobres, a la falta de bienes materiales se ha a\u00f1adido la del saber y de conocimientos, que les impide salir del estado de humillante dependencia.<\/p>\n<p>Por desgracia, la gran mayor\u00eda de los habitantes del Tercer Mundo vive a\u00fan en esas condiciones. Ser\u00eda, sin embargo, un error entender este mundo en sentido solamente geogr\u00e1fico. En algunas regiones y en sectores sociales del mismo se han emprendido procesos de desarrollo orientados no tanto a la valoraci\u00f3n de los recursos materiales, cuanto a la del \u00abrecurso humano\u00bb.<\/p>\n<p>En a\u00f1os recientes se ha afirmado que el desarrollo de los pa\u00edses m\u00e1s pobres depend\u00eda del aislamiento del mercado mundial, as\u00ed como de su confianza exclusiva en las propias fuerzas. La historia reciente ha puesto de manifiesto que los pa\u00edses que se han marginado han experimentado un estancamiento y retroceso; en cambio, han experimentado un desarrollo los pa\u00edses que han logrado introducirse en la interrelaci\u00f3n general de las actividades econ\u00f3micas a nivel internacional. Parece, pues, que el mayor problema est\u00e1 en conseguir un acceso equitativo al mercado internacional, fundado no sobre el principio unilateral de la explotaci\u00f3n de los recursos naturales, sino sobre la valoraci\u00f3n de los recursos humanos<span id='easy-footnote-72-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-72-36466' title='Cf. Pablo VI, Enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 33-42: l.c., 273-278.'><sup>72<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Con todo, aspectos t\u00edpicos del Tercer Mundo se dan tambi\u00e9n en los pa\u00edses desarrollados, donde la transformaci\u00f3n incesante de los modos de producci\u00f3n y de consumo deval\u00faa ciertos conocimientos ya adquiridos y profesionalidades consolidadas, exigiendo un esfuerzo continuo de recalificaci\u00f3n y de puesta al d\u00eda. Los que no logran ir al comp\u00e1s de los tiempos pueden quedar f\u00e1cilmente marginados, y junto con ellos, lo son tambi\u00e9n los ancianos, los j\u00f3venes incapaces de inserirse en la vida social y, en general, las personas m\u00e1s d\u00e9biles y el llamado Cuarto Mundo. La situaci\u00f3n de la mujer en estas condiciones no es nada f\u00e1cil.<\/p>\n<p><b>34.<\/b> Da la impresi\u00f3n de que, tanto a nivel de naciones, como de relaciones internacionales, el <i>libre mercado <\/i>es el instrumento m\u00e1s eficaz para colocar los recursos y responder eficazmente a las necesidades. Sin embargo, esto vale s\u00f3lo para aquellas necesidades que son \u00absolventables\u00bb, con poder adquisitivo, y para aquellos recursos que son \u00abvendibles\u00bb, esto es, capaces de alcanzar un precio conveniente. Pero existen numerosas necesidades humanas que no tienen salida en el mercado. Es un estricto deber de justicia y de verdad impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales y que perezcan los hombres oprimidos por ellas. Adem\u00e1s, es preciso que se ayude a estos hombres necesitados a conseguir los conocimientos, a entrar en el c\u00edrculo de las interrelaciones, a desarrollar sus aptitudes para poder valorar mejor sus capacidades y recursos. Por encima de la l\u00f3gica de los intercambios a base de los par\u00e1metros y de sus formas justas, existe <i>algo que es debido al hombre porque es hombre, <\/i>en virtud de su eminente dignidad. Este<i> algo <\/i>debido conlleva inseparablemente la posibilidad de sobrevivir y de participar activamente en el bien com\u00fan de la humanidad.<\/p>\n<p>En el contexto del Tercer Mundo conservan toda su validez \u2014y en ciertos casos son todav\u00eda una meta por alcanzar\u2014 los objetivos indicados por la <i>Rerum<\/i><i> novarum, <\/i>para evitar que el trabajo del hombre y el hombre mismo se reduzcan al nivel de simple mercanc\u00eda: el salario suficiente para la vida de familia, los seguros sociales para la vejez y el desempleo, la adecuada tutela de las condiciones de trabajo.<\/p>\n<p><b>35.<\/b> Se abre aqu\u00ed un vasto y fecundo <i>campo de acci\u00f3n y de lucha,<\/i> en nombre de la justicia, para los sindicatos y dem\u00e1s organizaciones de los trabajadores, que defienden sus derechos y tutelan su persona, desempe\u00f1ando al mismo tiempo una funci\u00f3n esencial de car\u00e1cter cultural, para hacerles participar de manera m\u00e1s plena y digna en la vida de la naci\u00f3n y ayudarles en la v\u00eda del desarrollo.<\/p>\n<p>En este sentido se puede hablar justamente de lucha contra un sistema econ\u00f3mico, entendido como m\u00e9todo que asegura el predominio absoluto del capital, la posesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la tierra, respecto a la libre subjetividad del trabajo del hombre<span id='easy-footnote-73-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-73-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 7:&lt;i&gt; &lt;\/i&gt;l.c., 592-594.'><sup>73<\/sup><\/a><\/span>. En la lucha contra este sistema no se pone, como modelo alternativo, el sistema socialista, que de hecho es un capitalismo de Estado, sino <i>una sociedad basada en el trabajo libre, en la empresa y en la participaci\u00f3n. <\/i>Esta sociedad tampoco se opone al mercado, sino que exige que \u00e9ste sea controlado oportunamente por las fuerzas sociales y por el Estado, de manera que se garantice la satisfacci\u00f3n de las exigencias fundamentales de toda la sociedad.<\/p>\n<p>La Iglesia reconoce la justa <i>funci\u00f3n de los beneficios, <\/i>como \u00edndice de la buena marcha de la empresa. Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente. Sin embargo, los beneficios no son el \u00fanico \u00edndice de las condiciones de la empresa. Es posible que los balances econ\u00f3micos sean correctos y que al mismo tiempo los hombres, que constituyen el patrimonio m\u00e1s valioso de la empresa, sean humillados y ofendidos en su dignidad. Adem\u00e1s de ser moralmente inadmisible, esto no puede menos de tener reflejos negativos para el futuro, hasta para la eficiencia econ\u00f3mica de la empresa. En efecto, finalidad de la empresa no es simplemente la producci\u00f3n de beneficios, sino m\u00e1s bien la existencia misma de la empresa como <i>comunidad de hombres<\/i> que, de diversas maneras, buscan la satisfacci\u00f3n de sus necesidades fundamentales y constituyen un grupo particular al servicio de la sociedad entera. Los beneficios son un elemento regulador de la vida de la empresa, pero no el \u00fanico; junto con ellos hay que considerar <i>otros factores humanos y morales <\/i>que, a largo plazo, son por lo menos igualmente esenciales para la vida de la empresa.<\/p>\n<p>Queda mostrado cu\u00e1n inaceptable es la afirmaci\u00f3n de que la derrota del socialismo deja al capitalismo como \u00fanico modelo de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica. Hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos \u2014individuos y naciones\u2014 las condiciones b\u00e1sicas que permitan participar en dicho desarrollo. Este objetivo exige esfuerzos programados y responsables por parte de toda la comunidad internacional. Es necesario que las naciones m\u00e1s fuertes sepan ofrecer a las m\u00e1s d\u00e9biles oportunidades de inserci\u00f3n en la vida internacional; que las m\u00e1s d\u00e9biles sepan aceptar estas oportunidades, haciendo los esfuerzos y los sacrificios necesarios para ello, asegurando la estabilidad del marco pol\u00edtico y econ\u00f3mico, la certeza de perspectivas para el futuro, el desarrollo de las capacidades de los propios trabajadores, la formaci\u00f3n de empresarios eficientes y conscientes de sus responsabilidades<span id='easy-footnote-74-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-74-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 8: l.c., 594-598.'><sup>74<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Actualmente, sobre los esfuerzos positivos que se han llevado a cabo en este sentido grava el problema, todav\u00eda no resuelto en gran parte, de la deuda exterior de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es l\u00edcito, en cambio, exigir o pretender su pago, cuando \u00e9ste vendr\u00eda a imponer de hecho opciones pol\u00edticas tales que llevaran al hambre y a la desesperaci\u00f3n a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contra\u00eddas sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario \u2014como, por lo dem\u00e1s, est\u00e1 ocurriendo en parte\u2014 encontrar modalidades de reducci\u00f3n, dilaci\u00f3n o extinci\u00f3n de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso.<\/p>\n<p><b>36.<\/b> Conviene ahora dirigir la atenci\u00f3n a los problemas espec\u00edficos y a las amenazas, que surgen dentro de las econom\u00edas m\u00e1s avanzadas y en relaci\u00f3n con sus peculiares caracter\u00edsticas. En las precedentes fases de desarrollo, el hombre ha vivido siempre condicionado bajo el peso de la necesidad. Las cosas necesarias eran pocas, ya fijadas de alguna manera por las estructuras objetivas de su constituci\u00f3n corp\u00f3rea, y la actividad econ\u00f3mica estaba orientada a satisfacerlas. Est\u00e1 claro, sin embargo, que hoy el problema no es s\u00f3lo ofrecer una cantidad de bienes suficientes, sino el de responder a un <i>demanda de calidad:<\/i> calidad de la mercanc\u00eda que se produce y se consume; calidad de los servicios que se disfrutan; calidad del ambiente y de la vida en general.<\/p>\n<p>La demanda de una existencia cualitativamente m\u00e1s satisfactoria y m\u00e1s rica es algo en s\u00ed leg\u00edtimo; sin embargo hay que poner de relieve las nuevas responsabilidades y peligros anejos a esta fase hist\u00f3rica. En el mundo, donde surgen y se delimitan nuevas necesidades, se da siempre una concepci\u00f3n m\u00e1s o menos adecuada del hombre y de su verdadero bien. A trav\u00e9s de las opciones de producci\u00f3n y de consumo se pone de manifiesto una determinada cultura, como concepci\u00f3n global de la vida. De ah\u00ed nace <i>el fen\u00f3meno del consumismo. <\/i>Al descubrir nuevas necesidades y nuevas modalidades para su satisfacci\u00f3n, es necesario dejarse guiar por una imagen integral del hombre, que respete todas las dimensiones de su ser y que subordine las materiales e instintivas a las interiores y espirituales. Por el contrario, al dirigirse directamente a sus instintos, prescindiendo en uno u otro modo de su realidad personal, consciente y libre, se pueden crear<i> h\u00e1bitos de consumo y estilos de vida <\/i>objetivamente il\u00edcitos y con frecuencia incluso perjudiciales para su salud f\u00edsica y espiritual. El sistema econ\u00f3mico no posee en s\u00ed mismo criterios que permitan distinguir correctamente las nuevas y m\u00e1s elevadas formas de satisfacci\u00f3n de las nuevas necesidades humanas, que son un obst\u00e1culo para la formaci\u00f3n de una personalidad madura. Es, pues, necesaria y urgente una <i>gran obra educativa y cultural, <\/i>que comprenda la educaci\u00f3n de los consumidores para un uso responsable de su capacidad de elecci\u00f3n, la formaci\u00f3n de un profundo sentido de responsabilidad en los productores y sobre todo en los profesionales de los medios de comunicaci\u00f3n social, adem\u00e1s de la necesaria intervenci\u00f3n de las autoridades p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Un ejemplo llamativo de consumismo, contrario a la salud y a la dignidad del hombre y que ciertamente no es f\u00e1cil controlar, es el de la droga. Su difusi\u00f3n es \u00edndice de una grave disfunci\u00f3n del sistema social, que supone una visi\u00f3n materialista y, en cierto sentido, destructiva de las necesidades humanas. De este modo la capacidad innovadora de la econom\u00eda libre termina por realizarse de manera unilateral e inadecuada. La droga, as\u00ed como la pornograf\u00eda y otras formas de consumismo, al explotar la fragilidad de los d\u00e9biles, pretenden llenar el vac\u00edo espiritual que se ha venido a crear.<\/p>\n<p>No es malo el deseo de vivir mejor, pero es equivocado el estilo de vida que se presume como mejor, cuando est\u00e1 orientado a tener y no a ser, y que quiere tener m\u00e1s no para ser m\u00e1s, sino para consumir la existencia en un goce que se propone como fin en s\u00ed mismo<span id='easy-footnote-75-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-75-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 35; Pablo VI, Enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 19: l.c., 266s.'><sup>75<\/sup><\/a><\/span>. Por esto, es necesario esforzarse por implantar estilos de vida, a tenor de los cuales la b\u00fasqueda de la verdad, de la belleza y del bien, as\u00ed como la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres para un crecimiento com\u00fan sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones. A este respecto, no puedo limitarme a recordar el deber de la caridad, esto es, el deber de ayudar con lo propio \u00absuperfluo\u00bb y, a veces, incluso con lo propio \u00abnecesario\u00bb, para dar al pobre lo indispensable para vivir. Me refiero al hecho de que tambi\u00e9n la opci\u00f3n de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de otro, es siempre una <i>opci\u00f3n moral y cultural. <\/i>Dadas ciertas condiciones econ\u00f3micas y de estabilidad pol\u00edtica absolutamente imprescindibles, la decisi\u00f3n de invertir, esto es, de ofrecer a un pueblo la ocasi\u00f3n de dar valor al propio trabajo, est\u00e1 asimismo determinada por una actitud de querer ayudar y por la confianza en la Providencia, lo cual muestra las cualidades humanas de quien decide.<\/p>\n<p><b>37.<\/b> Es asimismo preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente vinculado con \u00e9l, <i>la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica. <\/i>El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, m\u00e1s que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la ra\u00edz de la insensata destrucci\u00f3n del ambiente natural hay un error antropol\u00f3gico, por desgracia muy difundido en nuestro tiempo. El hombre, que descubre su capacidad de transformar y, en cierto sentido, de \u00abcrear\u00bb el mundo con el propio trabajo, olvida que \u00e9ste se desarrolla siempre sobre la base de la primera y originaria donaci\u00f3n de las cosas por parte de Dios. Cree que puede disponer arbitrariamente de la tierra, someti\u00e9ndola sin reservas a su voluntad como si ella no tuviese una fisonom\u00eda propia y un destino anterior dados por Dios, y que el hombre puede desarrollar ciertamente, pero que no debe traicionar. En vez de desempe\u00f1ar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creaci\u00f3n, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebeli\u00f3n de la naturaleza, m\u00e1s bien tiranizada que gobernada por \u00e9l<span id='easy-footnote-76-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-76-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 34: l.c., 559s.; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 82 ( 1990), 147-156.'><sup>76<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esto demuestra, sobre todo, mezquindad o estrechez de miras del hombre, animado por el deseo de poseer las cosas en vez de relacionarlas con la verdad, y falto de aquella actitud desinteresada, gratuita, est\u00e9tica que nace del asombro por el ser y por la belleza que permite leer en las cosas visibles el mensaje de Dios invisible que las ha creado. A este respecto, la humanidad de hoy debe ser consciente de sus deberes y de su cometido para con las generaciones futuras.<\/p>\n<p><b>38.<\/b> Adem\u00e1s de la destrucci\u00f3n irracional del ambiente natural hay que recordar aqu\u00ed la m\u00e1s grave a\u00fan del <i>ambiente humano, <\/i>al que, sin embargo, se est\u00e1 lejos de prestar la necesaria atenci\u00f3n. Mientras nos preocupamos justamente, aunque mucho menos de lo necesario, de preservar los \u00abh\u00e1bitat\u00bb naturales de las diversas especies animales amenazadas de extinci\u00f3n, porque nos damos cuenta de que cada una de ellas aporta su propia contribuci\u00f3n al equilibrio general de la tierra, nos esforzamos muy poco por<i> salvaguardar las condiciones morales de una aut\u00e9ntica \u00abecolog\u00eda humana\u00bb. <\/i>No s\u00f3lo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intenci\u00f3n originaria de que es un bien, seg\u00fan la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para s\u00ed mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado. Hay que mencionar en este contexto los graves problemas de la moderna urbanizaci\u00f3n, la necesidad de un urbanismo preocupado por la vida de las personas, as\u00ed como la debida atenci\u00f3n a una \u00abecolog\u00eda social\u00bb del trabajo.<\/p>\n<p>El hombre recibe de Dios su dignidad esencial y con ella la capacidad de trascender todo ordenamiento de la sociedad hacia la verdad y el bien. Sin embargo, est\u00e1 condicionado por la estructura social en que vive, por la educaci\u00f3n recibida y por el ambiente. Estos elementos pueden facilitar u obstaculizar su vivir seg\u00fan la verdad. Las decisiones, gracias a las cuales se constituye un ambiente humano, pueden crear estructuras concretas de pecado, impidiendo la plena realizaci\u00f3n de quienes son oprimidos de diversas maneras por las mismas. Demoler tales estructuras y sustituirlas con formas m\u00e1s aut\u00e9nticas de convivencia es un cometido que exige valent\u00eda y paciencia<span id='easy-footnote-77-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-77-36466' title='Cf. Exh. Ap. &lt;i&gt;Reconciliatio et paenitentia&lt;\/i&gt; (2 diciembre 1984), 16: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 77 (1985), 213-217; P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;, &lt;\/i&gt;III:&lt;i&gt; &lt;\/i&gt;l.c., 219.'><sup>77<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>39.<\/b> La primera estructura fundamental a favor de la \u00abecolog\u00eda humana\u00bb es <i>la familia, <\/i>en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qu\u00e9 quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qu\u00e9 quiere decir en concreto ser una persona. Se entiende aqu\u00ed la familia fundada en el matrimonio, en el que el don rec\u00edproco de s\u00ed por parte del hombre y de la mujer crea un ambiente de vida en el cual el ni\u00f1o puede nacer y desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino \u00fanico e irrepetible. En cambio, sucede con frecuencia que el hombre se siente desanimado a realizar las condiciones aut\u00e9nticas de la reproducci\u00f3n humana y se ve inducido a considerar la propia vida y a s\u00ed mismo como un conjunto de sensaciones que hay que experimentar m\u00e1s bien que como una obra a realizar. De aqu\u00ed nace una falta de libertad que le hace renunciar al compromiso de vincularse de manera estable con otra persona y engendrar hijos, o bien le mueve a considerar a \u00e9stos como una de tantas \u00abcosas\u00bb que es posible tener o no tener, seg\u00fan los propios gustos, y que se presentan como otras opciones.<\/p>\n<p>Hay que volver a considerar la familia como el <i>santuario de la vida. <\/i>En efecto, es sagrada: es el \u00e1mbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los m\u00faltiples ataques a que est\u00e1 expuesta, y puede desarrollarse seg\u00fan las exigencias de un aut\u00e9ntico crecimiento humano. Contra la llamada cultura de la muerte, la familia constituye la sede de la cultura de la vida.<\/p>\n<p>El ingenio del hombre parece orientarse, en este campo, a limitar, suprimir o anular las fuentes de la vida, recurriendo incluso al aborto, tan extendido por desgracia en el mundo, m\u00e1s que a defender y abrir las posibilidades a la vida misma. En la enc\u00edclica <i>Sollicitudo rei socialis <\/i>han sido denunciadas las campa\u00f1as sistem\u00e1ticas contra la natalidad, que, sobre la base de una concepci\u00f3n deformada del problema demogr\u00e1fico y en un clima de \u00ababsoluta falta de respeto por la libertad de decisi\u00f3n de las personas interesadas\u00bb, las someten frecuentemente a \u00abintolerables presiones&#8230; para plegarlas a esta forma nueva de opresi\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-78-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-78-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 25: l.c., 544.'><sup>78<\/sup><\/a><\/span>. Se trata de pol\u00edticas que con t\u00e9cnicas nuevas extienden su radio de acci\u00f3n hasta llegar, como en una \u00abguerra qu\u00edmica\u00bb, a envenenar la vida de millones de seres humanos indefensos.<\/p>\n<p>Estas cr\u00edticas van dirigidas no tanto contra un sistema econ\u00f3mico, cuanto contra un sistema \u00e9tico-cultural. En efecto, la econom\u00eda es s\u00f3lo un aspecto y una dimensi\u00f3n de la compleja actividad humana. Si es absolutizada, si la producci\u00f3n y el consumo de las mercanc\u00edas ocupan el centro de la vida social y se convierten en el \u00fanico valor de la sociedad, no subordinado a ning\u00fan otro, la causa hay que buscarla no s\u00f3lo y no tanto en el sistema econ\u00f3mico mismo, cuanto en el hecho de que todo el sistema sociocultural, al ignorar la dimensi\u00f3n \u00e9tica y religiosa, se ha debilitado, limit\u00e1ndose \u00fanicamente a la producci\u00f3n de bienes y servicios<span id='easy-footnote-79-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-79-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 34: l.c., 559s.'><sup>79<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Todo esto se puede resumir afirmando una vez m\u00e1s que la libertad econ\u00f3mica es solamente un elemento de la libertad humana. Cuando aquella se vuelve aut\u00f3noma, es decir, cuando el hombre es considerado m\u00e1s como un productor o un consumidor de bienes que como un sujeto que produce y consume para vivir, entonces pierde su necesaria relaci\u00f3n con la persona humana y termina por alienarla y oprimirla<span id='easy-footnote-80-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-80-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Redemptor hominis&lt;\/i&gt; (4 marzo 1979), 15: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 71 (1979), 286-289.'><sup>80<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>40.<\/b> Es deber del Estado proveer a la defensa y tutela de los bienes colectivos, como son el ambiente natural y el ambiente humano, cuya salvaguardia no puede estar asegurada por los simples mecanismos de mercado. As\u00ed como en tiempos del viejo capitalismo el Estado ten\u00eda el deber de defender los derechos fundamentales del trabajo, as\u00ed ahora con el nuevo capitalismo el Estado y la sociedad tienen el deber de <i>defender los bienes colectivos <\/i>que, entre otras cosas, constituyen el \u00fanico marco dentro del cual es posible para cada uno conseguir leg\u00edtimamente sus fines individuales.<\/p>\n<p>He ah\u00ed un nuevo l\u00edmite del mercado: existen necesidades colectivas y cualitativas que no pueden ser satisfechas mediante sus mecanismos; hay exigencias humanas importantes que escapan a su l\u00f3gica; hay bienes que, por su naturaleza, no se pueden ni se deben vender o comprar. Ciertamente, los mecanismos de mercado ofrecen ventajas seguras; ayudan, entre otras cosas, a utilizar mejor los recursos; favorecen el intercambio de los productos y, sobre todo, dan la primac\u00eda a la voluntad y a las preferencias de la persona, que, en el contrato, se confrontan con las de otras personas. No obstante, conllevan el riesgo de una \u00abidolatr\u00eda\u00bb del mercado, que ignora la existencia de bienes que, por su naturaleza, no son ni pueden ser simples mercanc\u00edas.<\/p>\n<p><b>41.<\/b> El marxismo ha criticado las sociedades burguesas y capitalistas, reproch\u00e1ndoles la mercantilizaci\u00f3n y la alienaci\u00f3n de la existencia humana. Ciertamente, este reproche est\u00e1 basado sobre una concepci\u00f3n equivocada e inadecuada de la alienaci\u00f3n, seg\u00fan la cual \u00e9sta depende \u00fanicamente de la esfera de las relaciones de producci\u00f3n y propiedad, esto es, atribuy\u00e9ndole un fundamento materialista y negando, adem\u00e1s, la legitimidad y la positividad de las relaciones de mercado incluso en su propio \u00e1mbito. El marxismo acaba afirmando as\u00ed que s\u00f3lo en una sociedad de tipo colectivista podr\u00eda erradicarse la alienaci\u00f3n. Ahora bien, la experiencia hist\u00f3rica de los pa\u00edses socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con la alienaci\u00f3n, sino que m\u00e1s bien la incrementa, al a\u00f1adirle la penuria de las cosas necesarias y la ineficacia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>La experiencia hist\u00f3rica de Occidente, por su parte, demuestra que, si bien el an\u00e1lisis y el fundamento marxista de la alienaci\u00f3n son falsas, sin embargo la alienaci\u00f3n, junto con la p\u00e9rdida del sentido aut\u00e9ntico de la existencia, es una realidad incluso en las sociedades occidentales. En efecto, la alienaci\u00f3n se verifica en el consumo, cuando el hombre se ve implicado en una red de satisfacciones falsas y superficiales, en vez de ser ayudado a experimentar su personalidad aut\u00e9ntica y concreta. La alienaci\u00f3n se verifica tambi\u00e9n en el trabajo, cuando se organiza de manera tal que \u00abmaximaliza\u00bb solamente sus frutos y ganancias y no se preocupa de que el trabajador, mediante el propio trabajo, se realice como hombre, seg\u00fan que aumente su participaci\u00f3n en una aut\u00e9ntica comunidad solidaria, o bien su aislamiento en un complejo de relaciones de exacerbada competencia y de rec\u00edproca exclusi\u00f3n, en la cual es considerado s\u00f3lo como un medio y no como un fin.<\/p>\n<p>Es necesario iluminar, desde la concepci\u00f3n cristiana, el concepto de alienaci\u00f3n, descubriendo en \u00e9l la inversi\u00f3n entre los medios y los fines: el hombre, cuando no reconoce el valor y la grandeza de la persona en s\u00ed mismo y en el otro, se priva de hecho de la posibilidad de gozar de la propia humanidad y de establecer una relaci\u00f3n de solidaridad y comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres, para lo cual fue creado por Dios. En efecto, es mediante la propia donaci\u00f3n libre como el hombre se realiza aut\u00e9nticamente a s\u00ed mismo<span id='easy-footnote-81-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-81-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const, past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 24.'><sup>81<\/sup><\/a><\/span>, y esta donaci\u00f3n es posible gracias a la esencial \u00abcapacidad de trascendencia\u00bb de la persona humana. El hombre no puede darse a un proyecto solamente humano de la realidad, a un ideal abstracto, ni a falsas utop\u00edas. En cuanto persona, puede darse a otra persona o a otras personas y, por \u00faltimo, a Dios, que es el autor de su ser y el \u00fanico que puede acoger plenamente su donaci\u00f3n<span id='easy-footnote-82-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-82-36466' title='Cf . &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 41.'><sup>82<\/sup><\/a><\/span>. Se aliena el hombre que rechaza trascenderse a s\u00ed mismo y vivir la experiencia de la autodonaci\u00f3n y de la formaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica comunidad humana, orientada a su destino \u00faltimo que es Dios. Est\u00e1 alienada una sociedad que, en sus formas de organizaci\u00f3n social, de producci\u00f3n y consumo, hace m\u00e1s dif\u00edcil la realizaci\u00f3n de esta donaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de esa solidaridad interhumana.<\/p>\n<p>En la sociedad occidental se ha superado la explotaci\u00f3n, al menos en las formas analizadas y descritas por Marx. No se ha superado, en cambio, la alienaci\u00f3n en las diversas formas de explotaci\u00f3n, cuando los hombres se instrumentalizan mutuamente y, para satisfacer cada vez m\u00e1s refinadamente sus necesidades particulares y secundarias, se hacen sordos a las principales y aut\u00e9nticas, que deben regular incluso el modo de satisfacer otras necesidades<span id='easy-footnote-83-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-83-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 26.'><sup>83<\/sup><\/a><\/span>. El hombre que se preocupa s\u00f3lo o prevalentemente de tener y gozar, incapaz de dominar sus instintos y sus pasiones y de subordinarlas mediante la obediencia a la verdad, no puede ser libre. La <i>obediencia a la verdad sobre Dios y sobre el hombre<\/i> es la primera condici\u00f3n de la libertad, que le permite ordenar las propias necesidades, los propios deseos y el modo de satisfacerlos seg\u00fan una justa jerarqu\u00eda de valores, de manera que la posesi\u00f3n de las cosas sea para \u00e9l un medio de crecimiento. Un obst\u00e1culo a esto puede venir de la manipulaci\u00f3n llevada a cabo por los medios de comunicaci\u00f3n social, cuando imponen con la fuerza persuasiva de insistentes campa\u00f1as, modas y corrientes de opini\u00f3n, sin que sea posible someter a un examen cr\u00edtico las premisas sobre las que se fundan.<\/p>\n<p><b>42.<\/b> Volviendo ahora a la pregunta inicial, \u00bfse puede decir quiz\u00e1 que, despu\u00e9s del fracaso del comunismo, el sistema vencedor sea el capitalismo, y que hacia \u00e9l est\u00e9n dirigidos los esfuerzos de los pa\u00edses que tratan de reconstruir su econom\u00eda y su sociedad? \u00bfEs quiz\u00e1 \u00e9ste el modelo que es necesario proponer a los pa\u00edses del Tercer Mundo, que buscan la v\u00eda del verdadero progreso econ\u00f3mico y civil?<\/p>\n<p>La respuesta obviamente es compleja. Si por \u00abcapitalismo\u00bb se entiende un sistema econ\u00f3mico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producci\u00f3n, de la libre creatividad humana en el sector de la econom\u00eda, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quiz\u00e1 ser\u00eda m\u00e1s apropiado hablar de \u00abeconom\u00eda de empresa\u00bb, \u00abeconom\u00eda de mercado\u00bb, o simplemente de \u00abeconom\u00eda libre\u00bb. Pero si por \u00abcapitalismo\u00bb se entiende un sistema en el cual la libertad, en el \u00e1mbito econ\u00f3mico, no est\u00e1 encuadrada en un s\u00f3lido contexto jur\u00eddico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensi\u00f3n de la misma, cuyo centro es \u00e9tico y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n marxista ha fracasado, pero permanecen en el mundo fen\u00f3menos de marginaci\u00f3n y explotaci\u00f3n, especialmente en el Tercer Mundo, as\u00ed como fen\u00f3menos de alienaci\u00f3n humana, especialmente en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados; contra tales fen\u00f3menos se alza con firmeza la voz de la Iglesia. Ingentes muchedumbres viven a\u00fan en condiciones de gran miseria material y moral. El fracaso del sistema comunista en tantos pa\u00edses elimina ciertamente un obst\u00e1culo a la hora de afrontar de manera adecuada y realista estos problemas; pero eso no basta para resolverlos. Es m\u00e1s, existe el riesgo de que se difunda una ideolog\u00eda radical de tipo capitalista, que rechaza incluso el tomarlos en consideraci\u00f3n, porque <i>a priori <\/i>considera condenado al fracaso todo intento de afrontarlos y, de forma fide\u00edsta, conf\u00eda su soluci\u00f3n al libre desarrollo de las fuerzas de mercado.<\/p>\n<p><b>43.<\/b> La Iglesia no tiene modelos para proponer. Los modelos reales y verdaderamente eficaces pueden nacer solamente de las diversas situaciones hist\u00f3ricas, gracias al esfuerzo de todos los responsables que afronten los problemas concretos en todos sus aspectos sociales, econ\u00f3micos, pol\u00edticos y culturales que se relacionan entre s\u00ed<span id='easy-footnote-84-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-84-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid.&lt;\/i&gt; Pablo VI, Cart. Ap. &lt;i&gt;Octogesima adveniens,&lt;\/i&gt; 2-5: l.c., 402-405.'><sup>84<\/sup><\/a><\/span>. Para este objetivo la Iglesia ofrece, como <i>orientaci\u00f3n ideal e indispensable, <\/i>la propia doctrina social, la cual \u2014como queda dicho\u2014 reconoce la positividad del mercado y de la empresa, pero al mismo tiempo indica que \u00e9stos han de estar orientados hacia el bien com\u00fan. Esta doctrina reconoce tambi\u00e9n la legitimidad de los esfuerzos de los trabajadores por conseguir el pleno respeto de su dignidad y espacios m\u00e1s amplios de participaci\u00f3n en la vida de la empresa, de manera que, aun trabajando juntamente con otros y bajo la direcci\u00f3n de otros, puedan considerar en cierto sentido que \u00abtrabajan en algo propio\u00bb<span id='easy-footnote-85-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-85-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens,&lt;\/i&gt; 15: l.c., 616-618.'><sup>85<\/sup><\/a><\/span>, al ejercitar su inteligencia y libertad.<\/p>\n<p>El desarrollo integral de la persona humana en el trabajo no contradice, sino que favorece m\u00e1s bien la mayor productividad y eficacia del trabajo mismo, por m\u00e1s que esto puede debilitar centros de poder ya consolidados. La empresa no puede considerarse \u00fanicamente como una \u00absociedad de capitales\u00bb; es, al mismo tiempo, una \u00absociedad de personas\u00bb, en la que entran a formar parte de manera diversa y con responsabilidades espec\u00edficas los que aportan el capital necesario para su actividad y los que colaboran con su trabajo. Para conseguir estos fines, sigue siendo necesario todav\u00eda un gran movimiento asociativo de los trabajadores, cuyo objetivo es la liberaci\u00f3n y la promoci\u00f3n integral de la persona.<\/p>\n<p>A la luz de las \u00abcosas nuevas\u00bb de hoy ha sido considerada nuevamente la <i>relaci\u00f3n entre la propiedad individual o privada y el destino universal de los bienes. <\/i>El hombre se realiza a s\u00ed mismo por medio de su inteligencia y su libertad y, obrando as\u00ed, asume como objeto e instrumento las cosas del mundo, a la vez que se apropia de ellas. En este modo de actuar se encuentra el fundamento del derecho a la iniciativa y a la propiedad individual. Mediante su trabajo el hombre se compromete no s\u00f3lo en favor suyo, sino tambi\u00e9n <i>en favor de los dem\u00e1s y con los dem\u00e1s: <\/i>cada uno colabora en el trabajo y en el bien de los otros. El hombre trabaja para cubrir las necesidades de su familia, de la comunidad de la que forma parte, de la naci\u00f3n y, en definitiva, de toda la humanidad<span id='easy-footnote-86-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-86-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 10: l.c., 600-602.'><sup>86<\/sup><\/a><\/span>. Colabora, asimismo, en la actividad de los que trabajan en la misma empresa e igualmente en el trabajo de los proveedores o en el consumo de los clientes, en una cadena de solidaridad que se extiende progresivamente. La propiedad de los medios de producci\u00f3n, tanto en el campo industrial como agr\u00edcola, es justa y leg\u00edtima cuando se emplea para un trabajo \u00fatil; pero resulta ileg\u00edtima cuando no es valorada o sirve para impedir el trabajo de los dem\u00e1s u obtener unas ganancias que no son fruto de la expansi\u00f3n global del trabajo y de la riqueza social, sino m\u00e1s bien de su compresi\u00f3n, de la explotaci\u00f3n il\u00edcita, de la especulaci\u00f3n y de la ruptura de la solidaridad en el mundo laboral<span id='easy-footnote-87-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-87-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 14: l.c., 612-616.'><sup>87<\/sup><\/a><\/span>. Este tipo de propiedad no tiene ninguna justificaci\u00f3n y constituye un abuso ante Dios y los hombres.<\/p>\n<p>La obligaci\u00f3n de ganar el pan con el sudor de la propia frente supone, al mismo tiempo, un derecho. Una sociedad en la que este derecho se niegue sistem\u00e1ticamente y las medidas de pol\u00edtica econ\u00f3mica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupaci\u00f3n, no puede conseguir su legitimaci\u00f3n \u00e9tica ni la justa paz social<span id='easy-footnote-88-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-88-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 18: l.c., 622-625.'><sup>88<\/sup><\/a><\/span>. As\u00ed como la persona se realiza plenamente en la libre donaci\u00f3n de s\u00ed misma, as\u00ed tambi\u00e9n la propiedad se justifica moralmente cuando crea, en los debidos modos y circunstancias, oportunidades de trabajo y crecimiento humano para todos.<\/p>\n<h2>V.\u2014 Estado y cultura<\/h2>\n<p><b>44.<\/b> Le\u00f3n XIII no ignoraba que una sana <i>teor\u00eda del Estado <\/i>era necesaria para asegurar el desarrollo normal de las actividades humanas: las espirituales y las materiales, ambas indispensables<span id='easy-footnote-89-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-89-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum: &lt;\/i&gt;l.c., 126-128.'><sup>89<\/sup><\/a><\/span>. Por esto, en un pasaje de la <i>Rerum<\/i><i> novarum <\/i>el Papa presenta la organizaci\u00f3n de la sociedad estructurada en tres poderes \u2014legislativo, ejecutivo y judicial\u2014, lo cual constitu\u00eda entonces una novedad en las ense\u00f1anzas de la Iglesia<span id='easy-footnote-90-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-90-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid.: &lt;\/i&gt;l.c., 121s.'><sup>90<\/sup><\/a><\/span>. Tal ordenamiento refleja una visi\u00f3n realista de la naturaleza social del hombre, la cual exige una legislaci\u00f3n adecuada para proteger la libertad de todos. A este respecto es preferible que un poder est\u00e9 equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencia, que lo mantengan en su justo l\u00edmite. Es \u00e9ste el principio del \u00abEstado de derecho\u00bb, en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres.<\/p>\n<p>A esta concepci\u00f3n se ha opuesto en tiempos modernos el totalitarismo, el cual, en la forma marxista-leninista, considera que algunos hombres, en virtud de un conocimiento m\u00e1s profundo de las leyes de desarrollo de la sociedad, por una particular situaci\u00f3n de clase o por contacto con las fuentes m\u00e1s profundas de la conciencia colectiva, est\u00e1n exentos del error y pueden, por tanto, arrogarse el ejercicio de un poder absoluto. A esto hay que a\u00f1adir que el totalitarismo nace de la negaci\u00f3n de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ning\u00fan principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o naci\u00f3n, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio inter\u00e9s o la propia opini\u00f3n, sin respetar los derechos de los dem\u00e1s. Entonces el hombre es respetado solamente en la medida en que es posible instrumentalizarlo para que se afirme en su ego\u00edsmo. La ra\u00edz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negaci\u00f3n de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la naci\u00f3n o el Estado. No puede hacerlo tampoco la mayor\u00eda de un cuerpo social, poni\u00e9ndose en contra de la minor\u00eda, margin\u00e1ndola, oprimi\u00e9ndola, explot\u00e1ndola o incluso intentando destruirla<span id='easy-footnote-91-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-91-36466' title='Cf. Le\u00f3n XIII, Enc.&lt;i&gt; Libertas praestantissimum: &lt;\/i&gt;l.c., 224-226.'><sup>91<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>45.<\/b> La cultura y la praxis del totalitarismo comportan adem\u00e1s la negaci\u00f3n de la Iglesia. El Estado, o bien el partido, que cree poder realizar en la historia el bien absoluto y se erige por encima de todos los valores, no puede tolerar que se sostenga un<i> criterio objetivo del bien y del mal, <\/i>por encima de la voluntad de los gobernantes y que, en determinadas circunstancias, puede servir para juzgar su comportamiento. Esto explica por qu\u00e9 el totalitarismo trata de destruir la Iglesia o, al menos, someterla, convirti\u00e9ndola en instrumento del propio aparato ideol\u00f3gico<span id='easy-footnote-92-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-92-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 76.'><sup>92<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El Estado totalitario tiende, adem\u00e1s, a absorber en s\u00ed mismo la naci\u00f3n, la sociedad, la familia, las comunidades religiosas y las mismas personas. Defendiendo la propia libertad, la Iglesia defiende la persona, que debe obedecer a Dios antes que a los hombres (cf. <i>Hch <\/i>5,29); defiende la familia, las diversas organizaciones sociales y las naciones, realidades todas que gozan de un propio \u00e1mbito de autonom\u00eda y soberan\u00eda.<\/p>\n<p><b>46.<\/b> La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participaci\u00f3n de los ciudadanos en las opciones pol\u00edticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pac\u00edfica<span id='easy-footnote-93-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-93-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 29; P\u00edo XII, Radiomensaje de Navidad (24 diciembre 1944): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 37 (1945), 10-20.'><sup>93<\/sup><\/a><\/span>. Por esto mismo, no puede favorecer la formaci\u00f3n de grupos dirigentes restringidos que, por intereses particulares o por motivos ideol\u00f3gicos, usurpan el poder del Estado.<\/p>\n<p>Una aut\u00e9ntica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepci\u00f3n de la persona humana. Requiere que se den las condiciones necesarias para la promoci\u00f3n de las personas concretas, mediante la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n en los verdaderos ideales, as\u00ed como de la \u00absubjetividad\u00bb de la sociedad mediante la creaci\u00f3n de estructuras de participaci\u00f3n y de corresponsabilidad. Hoy se tiende a afirmar que el agnosticismo y el relativismo esc\u00e9ptico son la filosof\u00eda y la actitud fundamental correspondientes a las formas pol\u00edticas democr\u00e1ticas, y que cuantos est\u00e1n convencidos de conocer la verdad y se adhieren a ella con firmeza no son fiables desde el punto de vista democr\u00e1tico, al no aceptar que la verdad sea determinada por la mayor\u00eda o que sea variable seg\u00fan los diversos equilibrios pol\u00edticos. A este prop\u00f3sito, hay que observar que, si no existe una verdad \u00faltima, la cual gu\u00eda y orienta la acci\u00f3n pol\u00edtica, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas f\u00e1cilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia.<\/p>\n<p>La Iglesia tampoco cierra los ojos ante el peligro del fanatismo o fundamentalismo de quienes, en nombre de una ideolog\u00eda con pretensiones de cient\u00edfica o religiosa, creen que pueden imponer a los dem\u00e1s hombres su concepci\u00f3n de la verdad y del bien. No es de esta \u00edndole <i>la verdad cristiana. <\/i>Al no ser ideol\u00f3gica, la fe cristiana no pretende encuadrar en un r\u00edgido esquema la cambiante realidad sociopol\u00edtica y reconoce que la vida del hombre se desarrolla en la historia en condiciones diversas y no perfectas. La Iglesia, por tanto, al ratificar constantemente la trascendente dignidad de la persona, utiliza como m\u00e9todo propio el respeto de la libertad<span id='easy-footnote-94-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-94-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Declaraci\u00f3n &lt;i&gt;Dignitatis humanae&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la libertad religiosa.'><sup>94<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La libertad, no obstante, es valorizada en pleno solamente por la aceptaci\u00f3n de la verdad. En un mundo sin verdad la libertad pierde su consistencia y el hombre queda expuesto a la violencia de las pasiones y a condicionamientos patentes o encubiertos. El cristiano vive la libertad y la sirve (cf. <i>Jn <\/i>8,31-32), proponiendo continuamente, en conformidad con la naturaleza misionera de su vocaci\u00f3n, la verdad que ha conocido. En el di\u00e1logo con los dem\u00e1s hombres y estando atento a la parte de verdad que encuentra en la experiencia de vida y en la cultura de las personas y de las naciones, el cristiano no renuncia a afirmar todo lo que le han dado a conocer su fe y el correcto ejercicio de su raz\u00f3n<span id='easy-footnote-95-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-95-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Redemptoris missio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 11: &lt;i&gt;L&amp;#8217;Osservatore Romano&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; ed. semanal en lengua espa\u00f1ola, 25 enero 1991.'><sup>95<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>47.<\/b> Despu\u00e9s de la ca\u00edda del totalitarismo comunista y de otros muchos reg\u00edmenes totalitarios y de \u00abseguridad nacional\u00bb, asistimos hoy al predominio, no sin contrastes, del ideal democr\u00e1tico junto con una viva atenci\u00f3n y preocupaci\u00f3n por los derechos humanos. Pero, precisamente por esto, es necesario que los pueblos que est\u00e1n reformando sus ordenamientos den a la democracia un aut\u00e9ntico y s\u00f3lido fundamento, mediante el reconocimiento expl\u00edcito de estos derechos<span id='easy-footnote-96-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-96-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Redemptor hominis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 17: l.c., 270-272.'><sup>96<\/sup><\/a><\/span>. Entre los principales hay que recordar: el derecho a la vida, del que forma parte integrante el derecho del hijo a crecer bajo el coraz\u00f3n de la madre, despu\u00e9s de haber sido concebido; el derecho a vivir en una familia unida y en un ambiente moral, favorable al desarrollo de la propia personalidad; el derecho a madurar la propia inteligencia y la propia libertad a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda y el conocimiento de la verdad; el derecho a participar en el trabajo para valorar los bienes de la tierra y recabar del mismo el sustento propio y de los seres queridos; el derecho a fundar libremente una familia, a acoger y educar a los hijos, haciendo uso responsable de la propia sexualidad. Fuente y s\u00edntesis de estos derechos es, en cierto sentido, la libertad religiosa, entendida como derecho a vivir en la verdad de la propia fe y en conformidad con la dignidad trascendente de la propia persona<span id='easy-footnote-97-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-97-36466' title='Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1988:&lt;i&gt; &lt;\/i&gt;l.c., 1572-1580; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1991: &lt;i&gt;L&amp;#8217;Osservatore Romano&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; ed. semanal en lengua espa\u00f1ola, 21 diciembre 1990; Conc. Ecum. Vat. II, Declaraci\u00f3n &lt;i&gt;Dignitatis humanae&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la libertad religiosa 1-2.'><sup>97<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los pa\u00edses donde est\u00e1n vigentes formas de gobierno democr\u00e1tico no siempre son respetados totalmente estos derechos. Y nos referimos no solamente al esc\u00e1ndalo del aborto, sino tambi\u00e9n a diversos aspectos de una crisis de los sistemas democr\u00e1ticos, que a veces parece que han perdido la capacidad de decidir seg\u00fan el bien com\u00fan. Los interrogantes que se plantean en la sociedad a menudo no son examinados seg\u00fan criterios de justicia y moralidad, sino m\u00e1s bien de acuerdo con la fuerza electoral o financiera de los grupos que los sostienen. Semejantes desviaciones de la actividad pol\u00edtica con el tiempo producen desconfianza y apat\u00eda, con lo cual disminuye la participaci\u00f3n y el esp\u00edritu c\u00edvico entre la poblaci\u00f3n, que se siente perjudicada y desilusionada. De ah\u00ed viene la creciente incapacidad para encuadrar los intereses particulares en una visi\u00f3n coherente del bien com\u00fan. \u00c9ste, en efecto, no es la simple suma de los intereses particulares, sino que implica su valoraci\u00f3n y armonizaci\u00f3n, hecha seg\u00fan una equilibrada jerarqu\u00eda de valores y, en \u00faltima instancia, seg\u00fan una exacta comprensi\u00f3n de la dignidad y de los derechos de la persona<span id='easy-footnote-98-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-98-36466' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 26.'><sup>98<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La Iglesia respeta <i>la leg\u00edtima autonom\u00eda del orden democr\u00e1tico;<\/i> pero no posee t\u00edtulo alguno para expresar preferencias por una u otra soluci\u00f3n institucional o constitucional. La aportaci\u00f3n que ella ofrece en este sentido es precisamente el concepto de la dignidad de la persona, que se manifiesta en toda su plenitud en el misterio del Verbo encarnado<span id='easy-footnote-99-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-99-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid.&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 22.'><sup>99<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>48.<\/b> Estas consideraciones generales se reflejan tambi\u00e9n sobre el <i>papel del Estado en el sector de la econom\u00eda. <\/i>La actividad econ\u00f3mica, en particular la econom\u00eda de mercado, no puede desenvolverse en medio de un vac\u00edo institucional, jur\u00eddico y pol\u00edtico. Por el contrario, supone una seguridad que garantiza la libertad individual y la propiedad, adem\u00e1s de un sistema monetario estable y servicios p\u00fablicos eficientes. La primera incumbencia del Estado es, pues, la de garantizar esa seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo y, por tanto, se sienta estimulado a realizarlo eficiente y honestamente. La falta de seguridad, junto con la corrupci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos y la proliferaci\u00f3n de fuentes impropias de enriquecimiento y de beneficios f\u00e1ciles, basados en actividades ilegales o puramente especulativas, es uno de los obst\u00e1culos principales para el desarrollo y para el orden econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Otra incumbencia del Estado es la de vigilar y encauzar el ejercicio de los derechos humanos en el sector econ\u00f3mico; pero en este campo la primera responsabilidad no es del Estado, sino de cada persona y de los diversos grupos y asociaciones en que se articula la sociedad. El Estado no podr\u00eda asegurar directamente el derecho a un puesto de trabajo de todos los ciudadanos, sin estructurar r\u00edgidamente toda la vida econ\u00f3mica y sofocar la libre iniciativa de los individuos. Lo cual, sin embargo, no significa que el Estado no tenga ninguna competencia en este \u00e1mbito, como han afirmado quienes propugnan la ausencia de reglas en la esfera econ\u00f3mica. Es m\u00e1s, el Estado tiene el deber de secundar la actividad de las empresas, creando condiciones que aseguren oportunidades de trabajo, estimul\u00e1ndola donde sea insuficiente o sosteni\u00e9ndola en momentos de crisis.<\/p>\n<p>El Estado tiene, adem\u00e1s, el derecho a intervenir, cuando situaciones particulares de monopolio creen r\u00e9moras u obst\u00e1culos al desarrollo. Pero, aparte de estas incumbencias de armonizaci\u00f3n y direcci\u00f3n del desarrollo, el Estado puede ejercer <i>funciones de suplencia <\/i>en situaciones excepcionales, cuando sectores sociales o sistemas de empresas, demasiado d\u00e9biles o en v\u00edas de formaci\u00f3n, sean inadecuados para su cometido. Tales intervenciones de suplencia, justificadas por razones urgentes que ata\u00f1en al bien com\u00fan, en la medida de lo posible deben ser limitadas temporalmente, para no privar establemente de sus competencias a dichos sectores sociales y sistemas de empresas y para no ampliar excesivamente el \u00e1mbito de intervenci\u00f3n estatal de manera perjudicial para la libertad tanto econ\u00f3mica como civil.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os ha tenido lugar una vasta ampliaci\u00f3n de ese tipo de intervenci\u00f3n, que ha llegado a constituir en cierto modo un Estado de \u00edndole nueva: el \u00abEstado del bienestar\u00bb. Esta evoluci\u00f3n se ha dado en algunos Estados para responder de manera m\u00e1s adecuada a muchas necesidades y carencias tratando de remediar formas de pobreza y de privaci\u00f3n indignas de la persona humana. No obstante, no han faltado excesos y abusos que, especialmente en los a\u00f1os m\u00e1s recientes, han provocado duras cr\u00edticas a ese Estado del bienestar, calificado como \u00abEstado asistencial\u00bb. Deficiencias y abusos del mismo derivan de una inadecuada comprensi\u00f3n de los deberes propios del Estado. En este \u00e1mbito tambi\u00e9n debe ser respetado el <i>principio de subsidiariedad.<\/i> Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, priv\u00e1ndola de sus competencias, sino que m\u00e1s bien debe sostenerla en caso de necesidad y ayudarla a coordinar su acci\u00f3n con la de los dem\u00e1s componentes sociales, con miras al bien com\u00fan<span id='easy-footnote-100-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-100-36466' title='Cf. P\u00edo XI, Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo anno&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; I: l.c., 184-186.'><sup>100<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad, el Estado asistencial provoca la p\u00e9rdida de energ\u00edas humanas y el aumento exagerado de los aparatos p\u00fablicos, dominados por l\u00f3gicas burocr\u00e1ticas m\u00e1s que por la preocupaci\u00f3n de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos. Efectivamente, parece que conoce mejor las necesidades y logra satisfacerlas de modo m\u00e1s adecuado quien est\u00e1 pr\u00f3ximo a ellas o quien est\u00e1 cerca del necesitado. Adem\u00e1s, un cierto tipo de necesidades requiere con frecuencia una respuesta que sea no s\u00f3lo material, sino que sepa descubrir su exigencia humana m\u00e1s profunda. Conviene pensar tambi\u00e9n en la situaci\u00f3n de los pr\u00f3fugos y emigrantes, de los ancianos y enfermos, y en todos los dem\u00e1s casos, necesitados de asistencia, como es el de los drogadictos: personas todas ellas que pueden ser ayudadas de manera eficaz solamente por quien les ofrece, aparte de los cuidados necesarios, un apoyo sinceramente fraterno.<\/p>\n<p><b>49.<\/b> En este campo la Iglesia, fiel al mandato de Cristo, su Fundador, est\u00e1 presente desde siempre con sus obras, que tienden a ofrecer al hombre necesitado un apoyo material que no lo humille ni lo reduzca a ser \u00fanicamente objeto de asistencia, sino que lo ayude a salir de su situaci\u00f3n precaria, promoviendo su dignidad de persona. Gracias a Dios, hay que decir que la caridad operante nunca se ha apagado en la Iglesia y, es m\u00e1s, tiene actualmente un multiforme y consolador incremento. A este respecto, es digno de menci\u00f3n especial el <i>fen\u00f3meno del voluntariado, <\/i>que la Iglesia favorece y promueve, solicitando la colaboraci\u00f3n de todos para sostenerlo y animarlo en sus iniciativas.<\/p>\n<p>Para superar la mentalidad individualista, hoy d\u00eda tan difundida, se requiere un <i>compromiso concreto de solidaridad y caridad, <\/i>que comienza dentro de la familia con la mutua ayuda de los esposos y, luego, con las atenciones que las generaciones se prestan entre s\u00ed. De este modo la familia se cualifica como comunidad de trabajo y de solidaridad. Pero ocurre que cuando la familia decide realizar plenamente su vocaci\u00f3n, se puede encontrar sin el apoyo necesario por parte del Estado, que no dispone de recursos suficientes. Es urgente, entonces, promover iniciativas pol\u00edticas no s\u00f3lo en favor de la familia, sino tambi\u00e9n pol\u00edticas sociales que tengan como objetivo principal a la familia misma, ayud\u00e1ndola mediante la asignaci\u00f3n de recursos adecuados e instrumentos eficaces de ayuda, bien sea para la educaci\u00f3n de los hijos, bien sea para la atenci\u00f3n de los ancianos, evitando su alejamiento del n\u00facleo familiar y consolidando las relaciones entre las generaciones<span id='easy-footnote-101-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-101-36466' title='Cf. Exh. Ap. &lt;i&gt;Familiaris consortio&lt;\/i&gt; (22 noviembre 1981), 45: &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 74 (1982), 136s.'><sup>101<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la familia, desarrollan tambi\u00e9n funciones primarias y ponen en marcha estructuras espec\u00edficas de solidaridad otras sociedades intermedias. Efectivamente, \u00e9stas maduran como verdaderas comunidades de personas y refuerzan el tejido social, impidiendo que caiga en el anonimato y en una masificaci\u00f3n impersonal, bastante frecuente por desgracia en la sociedad moderna. En medio de esa m\u00faltiple interacci\u00f3n de las relaciones vive la persona y crece la \u00absubjetividad de la sociedad\u00bb. El individuo hoy d\u00eda queda sofocado con frecuencia entre los dos polos del Estado y del mercado. En efecto, da la impresi\u00f3n a veces de que existe s\u00f3lo como productor y consumidor de mercanc\u00edas, o bien como objeto de la administraci\u00f3n del Estado, mientras se olvida que la convivencia entre los hombres no tiene como fin ni el mercado ni el Estado, ya que posee en s\u00ed misma un valor singular a cuyo servicio deben estar el Estado y el mercado. El hombre es, ante todo, un ser que busca la verdad y se esfuerza por vivirla y profundizarla en un di\u00e1logo continuo que implica a las generaciones pasadas y futuras<span id='easy-footnote-102-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-102-36466' title='Cf. Alocuci\u00f3n a la UNESCO (2 junio 1980): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 72 (1980), 735-752.'><sup>102<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>50.<\/b> Esta b\u00fasqueda abierta de la verdad, que se renueva cada generaci\u00f3n, caracteriza la <i>cultura de la naci\u00f3n. <\/i>En efecto, el patrimonio de los valores heredados y adquiridos, es con frecuencia objeto de contestaci\u00f3n por parte de los j\u00f3venes. Contestar, por otra parte, no quiere decir necesariamente destruir o rechazar <i>a priori, <\/i>sino que quiere significar sobre todo someter a prueba en la propia vida y, tras esta verificaci\u00f3n existencial, hacer que esos valores sean m\u00e1s vivos, actuales y personales, discerniendo lo que en la tradici\u00f3n es v\u00e1lido respecto de falsedades y errores o de formas obsoletas, que pueden ser sustituidas por otras m\u00e1s en consonancia con los tiempos.<\/p>\n<p>En este contexto conviene recordar que <i>la evangelizaci\u00f3n se inserta tambi\u00e9n en la cultura de las naciones, <\/i>ayudando a \u00e9sta en su camino hacia la verdad y en la tarea de purificaci\u00f3n y enriquecimiento<span id='easy-footnote-103-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-103-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Redemptoris missio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 39; 52: &lt;i&gt;L&amp;#8217;Osservatore Romano&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; ed. semanal en lengua espa\u00f1ola, 25 enero 1991.'><sup>103<\/sup><\/a><\/span>. Pero, cuando una cultura se encierra en s\u00ed misma y trata de perpetuar formas de vida anticuadas, rechazando cualquier cambio y confrontaci\u00f3n sobre la verdad del hombre, entonces se vuelve est\u00e9ril y lleva a su decadencia.<\/p>\n<p><b>51.<\/b> Toda la actividad humana tiene lugar dentro de una cultura y tiene una rec\u00edproca relaci\u00f3n con ella. Para una adecuada formaci\u00f3n de esa cultura se requiere la participaci\u00f3n directa de todo el hombre, el cual desarrolla en ella su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los dem\u00e1s hombres. A ella dedica tambi\u00e9n su capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y disponibilidad para promover el bien com\u00fan. Por esto, la primera y m\u00e1s importante labor se realiza en el <i>coraz\u00f3n del hombre, <\/i>y el modo como \u00e9ste se compromete a construir el propio futuro depende de la concepci\u00f3n que tiene de s\u00ed mismo y de su destino. Es a este nivel donde tiene lugar <i>la contribuci\u00f3n espec\u00edfica y decisiva de la Iglesia en favor de la verdadera cultura. <\/i>Ella promueve el nivel de los comportamientos humanos que favorecen la cultura de la paz contra los modelos que anulan al hombre en la masa, ignoran el papel de su creatividad y libertad y ponen la grandeza del hombre en sus dotes para el conflicto y para la guerra. La Iglesia lleva a cabo este servicio<i> predicando la verdad sobre la creaci\u00f3n del mundo, <\/i>que Dios ha puesto en las manos de los hombres para que lo hagan fecundo y m\u00e1s perfecto con su trabajo, y <i>predicando la verdad sobre la Redenci\u00f3n, <\/i>mediante la cual el Hijo de Dios ha salvado a todos los hombres y al mismo tiempo los ha unido entre s\u00ed haci\u00e9ndolos responsables unos de otros. La Sagrada Escritura nos habla continuamente del compromiso activo en favor del hermano y nos presenta la exigencia de una corresponsabilidad que debe abarcar a todos los hombres.<\/p>\n<p>Esta exigencia no se limita a los confines de la propia familia, y ni siquiera de la naci\u00f3n o del Estado, sino que afecta ordenadamente a toda la humanidad, de manera que nadie debe considerarse extra\u00f1o o indiferente a la suerte de otro miembro de la familia humana. En efecto, nadie puede afirmar que no es responsable de la suerte de su hermano (cf. <i>Gn <\/i>4,9;<i> Lc <\/i>10,29-37; <i>Mt <\/i>25,31-46). La atenta y premurosa solicitud hacia el pr\u00f3jimo, en el momento mismo de la necesidad, \u2014facilitada incluso por los nuevos medios de comunicaci\u00f3n que han acercado m\u00e1s a los hombres entre s\u00ed\u2014 es muy importante para la b\u00fasqueda de los instrumentos de soluci\u00f3n de los conflictos internacionales que puedan ser una alternativa a la guerra. No es dif\u00edcil afirmar que el ingente poder de los medios de destrucci\u00f3n, accesibles incluso a las medias y peque\u00f1as potencias, y la conexi\u00f3n cada vez m\u00e1s estrecha entre los pueblos de toda la tierra, hacen muy arduo o pr\u00e1cticamente imposible limitar las consecuencias de un conflicto.<\/p>\n<p><b>52.<\/b> Los Pont\u00edfices Benedicto XV y sus sucesores han visto claramente este peligro<span id='easy-footnote-104-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-104-36466' title='Cf. Benedicto XV, Exh. &lt;i&gt;Ubi primum&lt;\/i&gt; (8 septiembre 1914): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 6 (1914), 501s.; P\u00edo XI, Radiomensaje a todos los fieles cat\u00f3licos y a todo el mundo (29 septiembre 1938): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 30 (1938), 309s.; P\u00edo XII, Radiomensaje a todo el mundo (24 agosto 1939): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 31 (1939), 333-335; Juan XXIII, Enc. &lt;i&gt;Pacem in terris&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; III: l.c., 285-289; Pablo VI, Discurso a la ONU (4 octubre 1965): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 57 (1965), 877-885.'><sup>104<\/sup><\/a><\/span>, y yo mismo, con ocasi\u00f3n de la reciente y dram\u00e1tica guerra en el Golfo P\u00e9rsico, he repetido el grito: \u00ab\u00a1Nunca m\u00e1s la guerra!\u00bb. \u00a1No, nunca m\u00e1s la guerra!, que destruye la vida de los inocentes, que ense\u00f1a a matar y trastorna igualmente la vida de los que matan, que deja tras de s\u00ed una secuela de rencores y odios, y hace m\u00e1s dif\u00edcil la justa soluci\u00f3n de los mismos problemas que la han provocado. As\u00ed como dentro de cada Estado ha llegado finalmente el tiempo en que el sistema de la venganza privada y de la represalia ha sido sustituido por el imperio de la ley, as\u00ed tambi\u00e9n es urgente ahora que semejante progreso tenga lugar en la Comunidad internacional. No hay que olvidar tampoco que en la ra\u00edz de la guerra hay, en general, reales y graves razones: injusticias sufridas, frustraciones de leg\u00edtimas aspiraciones, miseria o explotaci\u00f3n de grandes masas humanas desesperadas, las cuales no ven la posibilidad objetiva de mejorar sus condiciones por las v\u00edas de la paz.<\/p>\n<p>Por eso, el otro nombre de la paz es el desarrollo<span id='easy-footnote-105-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-105-36466' title='Cf. Pablo VI, Enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 76-77: l.c., 294s.'><sup>105<\/sup><\/a><\/span>. Igual que existe la responsabilidad colectiva de evitar la guerra, existe tambi\u00e9n la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo. Y as\u00ed como a nivel interno es posible y obligado construir una econom\u00eda social que oriente el funcionamiento del mercado hacia el bien com\u00fan, del mismo modo son necesarias tambi\u00e9n intervenciones adecuadas a nivel internacional. Por esto hace falta <i>un gran esfuerzo de comprensi\u00f3n rec\u00edproca, de conocimiento y sensibilizaci\u00f3n de las conciencias. <\/i>He ah\u00ed la deseada cultura que hace aumentar la confianza en las potencialidades humanas del pobre y, por tanto, en su capacidad de mejorar la propia condici\u00f3n mediante el trabajo y contribuir positivamente al bienestar econ\u00f3mico. Sin embargo, para lograr esto, el pobre \u2014individuo o naci\u00f3n\u2014 necesita que se le ofrezcan condiciones realmente asequibles. Crear tales condiciones es el deber de una <i>concertaci\u00f3n mundial para el desarrollo, <\/i>que implica adem\u00e1s el sacrificio de las posiciones ventajosas en ganancias y poder, de las que se benefician las econom\u00edas m\u00e1s desarrolladas<span id='easy-footnote-106-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-106-36466' title='Cf. Exh. Ap. &lt;i&gt;Familiaris consortio&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 48: l.c., 139s.'><sup>106<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esto puede comportar importantes cambios en los estilos de vida consolidados, con el fin de limitar el despilfarro de los recursos ambientales y humanos, permitiendo as\u00ed a todos los pueblos y hombres de la tierra el poseerlos en medida suficiente. A esto hay que a\u00f1adir la valoraci\u00f3n de los nuevos bienes materiales y espirituales, fruto del trabajo y de la cultura de los pueblos hoy marginados, para obtener as\u00ed el enriquecimiento humano general de la familia de las naciones.<\/p>\n<h2>VI.\u2014 El hombre es el camino de la Iglesia<\/h2>\n<p><b>53.<\/b> Ante la miseria del proletariado dec\u00eda Le\u00f3n XIII: \u00abAfrontamos con confianza este argumento y con pleno derecho por parte nuestra&#8230; Nos parecer\u00eda faltar al deber de nuestro oficio si call\u00e1semos\u00bb<span id='easy-footnote-107-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-107-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum: &lt;\/i&gt;l.c., 107.'><sup>107<\/sup><\/a><\/span>. En los \u00faltimos cien a\u00f1os la Iglesia ha manifestado repetidas veces su pensamiento, siguiendo de cerca la continua evoluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n social, y esto no lo ha hecho ciertamente para recuperar privilegios del pasado o para imponer su propia concepci\u00f3n. Su \u00fanica finalidad ha sido la <i>atenci\u00f3n y la responsabilidad hacia el hombre, <\/i>confiado a ella por Cristo mismo, <i>hacia este hombre, <\/i>que, como el Concilio Vaticano II recuerda, es la \u00fanica criatura que Dios ha querido por s\u00ed misma y sobre la cual tiene su proyecto, es decir, la participaci\u00f3n en la salvaci\u00f3n eterna. No se trata del hombre abstracto, sino del hombre real, concreto e hist\u00f3rico: se trata de <i>cada hombre, <\/i>porque a cada uno llega el misterio de la redenci\u00f3n, y con cada uno se ha unido Cristo para siempre a trav\u00e9s de este misterio<span id='easy-footnote-108-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-108-36466' title='Cf. Enc. &lt;i&gt;Redemptor hominis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 13: l.c., 283.'><sup>108<\/sup><\/a><\/span>. De ah\u00ed se sigue que la Iglesia no puede abandonar al hombre, y que \u00abeste hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misi\u00f3n&#8230;, camino trazado por Cristo mismo, v\u00eda que inmutablemente conduce a trav\u00e9s del misterio de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-109-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-109-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.&lt;\/i&gt;, 14: l.c., 284s.'><sup>109<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Es esto y solamente esto lo que inspira la doctrina social de la Iglesia. Si ella ha ido elabor\u00e1ndola progresivamente de forma sistem\u00e1tica, sobre todo a partir de la fecha que estamos conmemorando, es porque toda la riqueza doctrinal de la Iglesia tiene como horizonte al hombre en su realidad concreta de pecador y de justo.<\/p>\n<p><b>54.<\/b> La doctrina social, especialmente hoy d\u00eda, mira <i>al hombre,<\/i> inserido en la compleja trama de relaciones de la sociedad moderna. Las ciencias humanas y la filosof\u00eda ayudan a interpretar la <i>centralidad del hombre en la sociedad <\/i>y a hacerlo capaz de comprenderse mejor a s\u00ed mismo, como \u00abser social\u00bb. Sin embargo, solamente la fe le revela plenamente su identidad verdadera, y precisamente de ella arranca la doctrina social de la Iglesia, la cual, vali\u00e9ndose de todas las aportaciones de las ciencias y de la filosof\u00eda, se propone ayudar al hombre en el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La enc\u00edclica <i>Rerum novarum <\/i>puede ser le\u00edda como una importante aportaci\u00f3n al an\u00e1lisis socioecon\u00f3mico de finales del siglo XIX, pero su valor particular le viene de ser un documento del Magisterio, que se inserta en la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, junto con otros muchos documentos de la misma \u00edndole. De esto se deduce que la <i>doctrina social <\/i>tiene de por s\u00ed el valor de un <i>instrumento de evangelizaci\u00f3n: <\/i>en cuanto tal, anuncia a Dios y su misterio de salvaci\u00f3n en Cristo a todo hombre y, por la misma raz\u00f3n, revela al hombre a s\u00ed mismo. Solamente bajo esta perspectiva se ocupa de lo dem\u00e1s: de los derechos humanos de cada uno y, en particular, del \u00abproletariado\u00bb, la familia y la educaci\u00f3n, los deberes del Estado, el ordenamiento de la sociedad nacional e internacional, la vida econ\u00f3mica, la cultura, la guerra y la paz, as\u00ed como del respeto a la vida desde el momento de la concepci\u00f3n hasta la muerte.<\/p>\n<p><b>55.<\/b> La Iglesia conoce el \u00absentido del hombre\u00bb gracias a la Revelaci\u00f3n divina. \u00abPara conocer al hombre, el hombre verdadero, el hombre integral, hay que conocer a Dios\u00bb, dec\u00eda Pablo VI, citando a continuaci\u00f3n a santa Catalina de Siena, que en una oraci\u00f3n expresaba la misma idea: \u00abEn la naturaleza divina, Deidad eterna, conocer\u00e9 la naturaleza m\u00eda\u00bb<span id='easy-footnote-110-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-110-36466' title='Pablo VI, Homil\u00eda en la \u00faltima sesi\u00f3n p\u00fablica del Concilio Vaticano II (7 diciembre 1965): &lt;i&gt;AAS&lt;\/i&gt; 58 (1966), 58.'><sup>110<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Por eso, la antropolog\u00eda cristiana es en realidad un cap\u00edtulo de la teolog\u00eda y, por esa misma raz\u00f3n, la doctrina social de la Iglesia, preocup\u00e1ndose del hombre, interes\u00e1ndose por \u00e9l y por su modo de comportarse en el mundo, \u00abpertenece&#8230; al campo de la teolog\u00eda y especialmente de la teolog\u00eda moral\u00bb<span id='easy-footnote-111-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-111-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 41:&lt;i&gt; &lt;\/i&gt;l.c., 571.'><sup>111<\/sup><\/a><\/span>. La dimensi\u00f3n teol\u00f3gica se hace necesaria para interpretar y resolver los actuales problemas de la convivencia humana. Lo cual es v\u00e1lido \u2014hay que subrayarlo\u2014 tanto para la soluci\u00f3n \u00abatea\u00bb, que priva al hombre de una parte esencial, la espiritual, como para las soluciones permisivas o consum\u00edsticas, las cuales con diversos pretextos tratan de convencerlo de su independencia de toda ley y de Dios mismo, encerr\u00e1ndolo en un ego\u00edsmo que termina por perjudicarle a \u00e9l y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La Iglesia, cuando anuncia <i>al hombre <\/i>la salvaci\u00f3n de Dios, cuando le ofrece y comunica la vida divina mediante los sacramentos, cuando orienta su vida a trav\u00e9s de los mandamientos del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, contribuye al enriquecimiento de la dignidad del hombre. Pero la Iglesia, as\u00ed como no puede abandonar nunca esta misi\u00f3n religiosa y trascendente en favor del hombre, del mismo modo se da cuenta de que su obra encuentra hoy particulares dificultades y obst\u00e1culos. He aqu\u00ed por qu\u00e9 se compromete siempre con renovadas fuerzas y con nuevos m\u00e9todos en la evangelizaci\u00f3n que promueve al hombre integral. En v\u00edsperas del tercer milenio sigue siendo \u00absigno y salvaguardia del car\u00e1cter trascendente de la persona humana\u00bb<span id='easy-footnote-112-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-112-36466' title='Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 76; cf. Juan Pablo II, Enc. &lt;i&gt;Redemptor hominis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 13: l.c., 283.'><sup>112<\/sup><\/a><\/span>, como ha tratado de hacer siempre desde el comienzo de su existencia, caminando junto al hombre a lo largo de toda la historia. La enc\u00edclica<i> Rerum novarum <\/i>es una expresi\u00f3n significativa de ello.<\/p>\n<p><b>56.<\/b> En el primer centenario de esta Enc\u00edclica, deseo dar las gracias a todos los que se han dedicado a estudiar, profundizar y divulgar <i>la doctrina social cristiana. <\/i>Para ello es indispensable la colaboraci\u00f3n de las Iglesias locales, y yo espero que la conmemoraci\u00f3n sea ocasi\u00f3n de un renovado impulso para su estudio, difusi\u00f3n y aplicaci\u00f3n en todos los \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>Deseo, en particular, que sea dada a conocer y que sea aplicada en los distintos pa\u00edses donde, despu\u00e9s de la ca\u00edda del socialismo real, se manifiesta una grave desorientaci\u00f3n en la tarea de reconstrucci\u00f3n. A su vez, los pa\u00edses occidentales corren el peligro de ver en esa ca\u00edda la victoria unilateral del propio sistema econ\u00f3mico, y por ello no se preocupen de introducir en \u00e9l los debidos cambios. Los pa\u00edses del Tercer Mundo, finalmente, se encuentran m\u00e1s que nunca ante la dram\u00e1tica situaci\u00f3n del subdesarrollo, que cada d\u00eda se hace m\u00e1s grave.<\/p>\n<p>Le\u00f3n XIII, despu\u00e9s de haber formulado los principios y orientaciones para la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n obrera, escribi\u00f3 unas palabras decisivas: \u00abCada uno haga la parte que le corresponde y no tenga dudas, porque el retraso podr\u00eda hacer m\u00e1s dif\u00edcil el cuidado de un mal ya tan grave\u00bb; y a\u00f1ade m\u00e1s adelante: \u00abPor lo que se refiere a la Iglesia, nunca ni bajo ning\u00fan aspecto ella regatear\u00e1 su esfuerzo\u00bb<span id='easy-footnote-113-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-113-36466' title='Enc. &lt;i&gt;Rerum novarum: &lt;\/i&gt;l.c., 143.'><sup>113<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>57.<\/b> Para la Iglesia el mensaje social del Evangelio no debe considerarse como una teor\u00eda, sino, por encima de todo, un fundamento y un est\u00edmulo para la acci\u00f3n. Impulsados por este mensaje, algunos de los primeros cristianos distribu\u00edan sus bienes a los pobres, dando testimonio de que, no obstante las diversas proveniencias sociales, era posible una convivencia pac\u00edfica y solidaria. Con la fuerza del Evangelio, en el curso de los siglos, los monjes cultivaron las tierras; los religiosos y las religiosas fundaron hospitales y asilos para los pobres; las cofrad\u00edas, as\u00ed como hombres y mujeres de todas las clases sociales, se comprometieron en favor de los necesitados y marginados, convencidos de que las palabras de Cristo: \u00abCuantas veces hag\u00e1is estas cosas a uno de mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, lo hab\u00e9is hecho a m\u00ed\u00bb (<i>Mt <\/i>25,40) no deben quedarse en un piadoso deseo, sino convertirse en compromiso concreto de vida.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, la Iglesia es consciente de que su mensaje social se har\u00e1 cre\u00edble por el <i>testimonio de las obras, <\/i>antes que por su coherencia y l\u00f3gica interna. De esta conciencia deriva tambi\u00e9n su opci\u00f3n preferencial por los pobres, la cual nunca es exclusiva ni discriminatoria de otros grupos. Se trata, en efecto, de una opci\u00f3n que no vale solamente para la pobreza material, pues es sabido que, especialmente en la sociedad moderna, se hallan muchas formas de pobreza no s\u00f3lo econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n cultural y religiosa. El amor de la Iglesia por los pobres, que es determinante y pertenece a su constante tradici\u00f3n, la impulsa a dirigirse al mundo en el cual, no obstante el progreso t\u00e9cnico-econ\u00f3mico, la pobreza amenaza con alcanzar formas gigantescas. En los pa\u00edses occidentales existe la pobreza m\u00faltiple de los grupos marginados, de los ancianos y enfermos, de las v\u00edctimas del consumismo y, m\u00e1s a\u00fan, la de tantos pr\u00f3fugos y emigrados; en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo se perfilan en el horizonte crisis dram\u00e1ticas si no se toman a tiempo medidas coordinadas internacionalmente.<\/p>\n<p><b>58.<\/b> El amor por el hombre y, en primer lugar, por el pobre, en el que la Iglesia ve a Cristo, se concreta en la <i>promoci\u00f3n de la justicia. <\/i>\u00c9sta nunca podr\u00e1 realizarse plenamente si los hombres no reconocen en el necesitado, que pide ayuda para su vida, no a alguien inoportuno o como si fuera una carga, sino la ocasi\u00f3n de un bien en s\u00ed, la posibilidad de una riqueza mayor. S\u00f3lo esta conciencia dar\u00e1 la fuerza para afrontar el riesgo y el cambio impl\u00edcitos en toda iniciativa aut\u00e9ntica para ayudar a otro hombre. En efecto, no se trata solamente de dar lo superfluo, sino de ayudar a pueblos enteros \u2014que est\u00e1n excluidos o marginados\u2014 a que entren en el c\u00edrculo del desarrollo econ\u00f3mico y humano. Esto ser\u00e1 posible no s\u00f3lo utilizando lo superfluo que nuestro mundo produce en abundancia, sino cambiando sobre todo los estilos de vida, los modelos de producci\u00f3n y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad. No se trata tampoco de destruir instrumentos de organizaci\u00f3n social que han dado buena prueba de s\u00ed mismos, sino de orientarlos seg\u00fan una concepci\u00f3n adecuada del bien com\u00fan con referencia a toda la familia humana. Hoy se est\u00e1 experimentando ya la llamada \u00abeconom\u00eda planetaria\u00bb, fen\u00f3meno que no hay que despreciar, porque puede crear oportunidades extraordinarias de mayor bienestar. Pero cada d\u00eda se siente m\u00e1s la necesidad de que a esta creciente internacionalizaci\u00f3n de la econom\u00eda correspondan adecuados \u00f3rganos internacionales de control y de gu\u00eda v\u00e1lidos, que orienten la econom\u00eda misma hacia el bien com\u00fan, cosa que un Estado solo, aunque fuese el m\u00e1s poderoso de la tierra, no es capaz de lograr. Para poder conseguir este resultado, es necesario que aumente la concertaci\u00f3n entre los grandes pa\u00edses y que en los organismos internacionales est\u00e9n igualmente representados los intereses de toda la gran familia humana. Es preciso tambi\u00e9n que a la hora de valorar las consecuencias de sus decisiones, tomen siempre en consideraci\u00f3n a los pueblos y pa\u00edses que tienen escaso peso en el mercado internacional y que, por otra parte, cargan con toda una serie de necesidades reales y acuciantes que requieren un mayor apoyo para un adecuado desarrollo. Indudablemente, en este campo queda mucho por hacer.<\/p>\n<p><b>59.<\/b> As\u00ed pues, para que se ejercite la justicia y tengan \u00e9xito los esfuerzos de los hombres para establecerla, es necesario <i>el don de la gracia, <\/i>que viene de Dios. Por medio de ella, en colaboraci\u00f3n con la libertad de los hombres, se alcanza la misteriosa presencia de Dios en la historia que es la Providencia.<\/p>\n<p>La experiencia de novedad vivida en el seguimiento de Cristo exige que sea comunicada a los dem\u00e1s hombres en la realidad concreta de sus dificultades y luchas, problemas y desaf\u00edos, para que sean iluminadas y hechas m\u00e1s humanas por la luz de la fe. \u00c9sta, en efecto, no s\u00f3lo ayuda a encontrar soluciones, sino que hace humanamente soportables incluso las situaciones de sufrimiento, para que el hombre no se pierda en ellas y no olvide su dignidad y vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La doctrina social, por otra parte, tiene una importante dimensi\u00f3n interdisciplinar. Para encarnar cada vez mejor, en contextos sociales econ\u00f3micos y pol\u00edticos distintos, y continuamente cambiantes, la \u00fanica verdad sobre el hombre, esta doctrina entra en di\u00e1logo con las diversas disciplinas que se ocupan del hombre, incorpora sus aportaciones y les ayuda a abrirse a horizontes m\u00e1s amplios al servicio de cada persona, conocida y amada en la plenitud de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto a la dimensi\u00f3n interdisciplinar, hay que recordar tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica y, en cierto sentido, experimental de esta doctrina. Ella se sit\u00faa en el cruce de la vida y de la conciencia cristiana con las situaciones del mundo y se manifiesta en los esfuerzos que realizan los individuos, las familias, cooperadores culturales y sociales, pol\u00edticos y hombres de Estado, para darles forma y aplicaci\u00f3n en la historia.<\/p>\n<p><b>60.<\/b> Al enunciar los principios para la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n obrera, Le\u00f3n XIII escrib\u00eda: \u00abLa soluci\u00f3n de un problema tan arduo requiere el concurso y la cooperaci\u00f3n eficaz de otros\u00bb<span id='easy-footnote-114-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-114-36466' title='&lt;i&gt;Ibid.,&lt;\/i&gt; 13: l.c., 107.'><sup>114<\/sup><\/a><\/span>. Estaba convencido de que los graves problemas causados por la sociedad industrial pod\u00edan ser resueltos solamente mediante la colaboraci\u00f3n entre todas las fuerzas. Esta afirmaci\u00f3n ha pasado a ser un elemento permanente de la doctrina social de la Iglesia, y esto explica, entre otras cosas, porqu\u00e9 Juan XXIII dirigi\u00f3 su enc\u00edclica sobre la paz a \u00abtodos los hombres de buena voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>El Papa Le\u00f3n, sin embargo, constataba con dolor que las ideolog\u00edas de aquel tiempo, especialmente el liberalismo y el marxismo, rechazaban esta colaboraci\u00f3n. Desde entonces han cambiado muchas cosas, especialmente en los a\u00f1os m\u00e1s recientes. El mundo actual es cada vez m\u00e1s consciente de que la soluci\u00f3n de los graves problemas nacionales e internacionales no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de producci\u00f3n econ\u00f3mica o de organizaci\u00f3n jur\u00eddica o social, sino que requiere precisos valores \u00e9tico-religiosos, as\u00ed como un cambio de mentalidad, de comportamiento y de estructuras. La Iglesia siente vivamente la responsabilidad de ofrecer esta colaboraci\u00f3n, y \u2014como he escrito en la enc\u00edclica <i>Sollicitudo rei socialis<\/i>\u2014<i> <\/i>existe la fundada esperanza de que tambi\u00e9n ese grupo numeroso de personas que no profesa una religi\u00f3n pueda contribuir a dar el necesario fundamento \u00e9tico a la cuesti\u00f3n social<span id='easy-footnote-115-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-115-36466' title='Cf. &lt;i&gt;Sollicitudo rei socialis&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;,&lt;\/i&gt; 38: l.c., 564-566.'><sup>115<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En el mismo documento he hecho tambi\u00e9n una llamada a las Iglesias cristianas y a todas las grandes religiones del mundo, invit\u00e1ndolas a ofrecer el testimonio un\u00e1nime de las comunes convicciones acerca de la dignidad del hombre, creado por Dios<span id='easy-footnote-116-36466' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#easy-footnote-bottom-116-36466' title='Cf. &lt;i&gt;ibid&lt;\/i&gt;&lt;i&gt;.,&lt;\/i&gt; 47: l.c., 582.'><sup>116<\/sup><\/a><\/span>. En efecto, estoy persuadido de que las religiones tendr\u00e1n hoy y ma\u00f1ana una funci\u00f3n eminente para la conservaci\u00f3n de la paz y para la construcci\u00f3n de una sociedad digna del hombre.<\/p>\n<p>Por otra parte, la disponibilidad al di\u00e1logo y a la colaboraci\u00f3n incumbe a todos los hombres de buena voluntad y, en particular, a las personas y los grupos que tienen una espec\u00edfica responsabilidad en el campo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social, tanto a nivel nacional como internacional.<\/p>\n<p><b>61.<\/b> Fue \u00abel yugo casi servil\u00bb, al comienzo de la sociedad industrial, lo que oblig\u00f3 a mi predecesor a tomar la palabra en <i>defensa del hombre. <\/i>La Iglesia ha permanecido fiel a este compromiso en los pasados cien a\u00f1os. Efectivamente, ha intervenido en el per\u00edodo turbulento de la lucha de clases, despu\u00e9s de la primera guerra mundial, para defender al hombre de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y de la tiran\u00eda de los sistemas totalitarios. Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, ha puesto la dignidad de la persona en el centro de sus mensajes sociales, insistiendo en el destino universal de los bienes materiales, sobre un orden social sin opresi\u00f3n basado en el esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n y solidaridad. Luego, ha afirmado continuamente que la persona y la sociedad no tienen necesidad solamente de estos bienes, sino tambi\u00e9n de los valores espirituales y religiosos. Adem\u00e1s, d\u00e1ndose cuenta cada vez mejor de que demasiados hombres viven no en el bienestar del mundo occidental, sino en la miseria de los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo y soportan una condici\u00f3n que sigue siendo la del \u00abyugo casi servil\u00bb, la Iglesia ha sentido y sigue sintiendo la obligaci\u00f3n de denunciar tal realidad con toda claridad y franqueza, aunque sepa que su grito no siempre ser\u00e1 acogido favorablemente por todos.<\/p>\n<p>A cien a\u00f1os de distancia de la publicaci\u00f3n de la <i>Rerum<\/i><i> novarum,<\/i> la Iglesia se halla a\u00fan ante \u00abcosas nuevas\u00bb y ante nuevos desaf\u00edos. Por esto, el presente centenario debe corroborar en su compromiso a todos los \u00abhombres de buena voluntad\u00bb y, en concreto, a los creyentes.<\/p>\n<p><b>62.<\/b> Esta enc\u00edclica de ahora ha querido mirar al pasado, pero sobre todo est\u00e1 orientada al futuro. Al igual que la <i>Rerum<\/i><i> novarum, <\/i>se sit\u00faa casi en los umbrales del nuevo siglo y, con la ayuda divina, se propone preparar su llegada.<\/p>\n<p>En todo tiempo, la verdadera y perenne \u00abnovedad de las cosas\u00bb viene de la infinita potencia divina: \u00abHe aqu\u00ed que hago nuevas todas las cosas\u00bb (<i>Ap <\/i>21,5). Estas palabras se refieren al cumplimiento de la historia, cuando Cristo entregar\u00e1 \u00abel reino a Dios Padre&#8230;, para que Dios sea todo en todas las cosas\u00bb (<i>1Co <\/i>15,24.28). Pero el cristiano sabe que la novedad, que esperamos en su plenitud a la vuelta del Se\u00f1or, est\u00e1 presente ya desde la creaci\u00f3n del mundo, y precisamente desde que Dios se ha hecho hombre en Cristo Jes\u00fas y con \u00e9l y por \u00e9l ha hecho \u00abuna nueva creaci\u00f3n\u00bb (<i>2Co <\/i>5,17; <i>Ga <\/i>6,15).<\/p>\n<p>Al concluir esta enc\u00edclica doy gracias de nuevo a Dios omnipotente, porque ha dado a su Iglesia la luz y la fuerza de acompa\u00f1ar al hombre en el camino terreno hacia el destino eterno. Tambi\u00e9n en el tercer milenio la Iglesia ser\u00e1 fiel en <i>asumir el camino del hombre, <\/i>consciente de que no peregrina sola, sino con Cristo, su Se\u00f1or. Es \u00e9l quien ha asumido el camino del hombre y lo gu\u00eda, incluso cuando \u00e9ste no se da cuenta.<\/p>\n<p>Que Mar\u00eda, la Madre del Redentor, la cual permanece junto a Cristo en su camino hacia los hombres y con los hombres, y que precede a la Iglesia en la peregrinaci\u00f3n de la fe, acompa\u00f1e con materna intercesi\u00f3n a la humanidad hacia el pr\u00f3ximo milenio, con fidelidad a Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, que \u00abes el mismo ayer y hoy y lo ser\u00e1 por siempre\u00bb (cf. <i>Hb <\/i>13,8), en cuyo nombre os bendigo a todos de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><i> Dado en Roma, junto a san Pedro, el d\u00eda 1 de mayo <\/i>\u2014<i>fiesta de san Jos\u00e9 obrero<\/i>\u2014<i> del a\u00f1o 1991, d\u00e9cimo tercero de pontificado.<\/i><\/p>\n<p>Ioannes Paulus PP. II<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<h2 align=\"left\">Descarga el Documento completo en formato Word:<\/h2>\n<table width=\"256\" border=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>Formato DOC <em>(Microsoft Word):<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/?dl_id=260\" target=\"_blank\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"DOC\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/doc.png?resize=256%2C256\" width=\"256\" height=\"256\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abCentesimus annus\u00bb a Sus Hermanos en el Episcopado al Clero a las Familias religiosas a los Fieles de la Iglesia Cat\u00f3lica y a todos los Hombres de Buena Voluntad en el centenario de la Rerum &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":36467,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[81,100],"tags":[172],"class_list":["post-36466","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-doctrina-social-de-la-iglesia","category-documentos-pontificios","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot; - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot; - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abCentesimus annus\u00bb a Sus Hermanos en el Episcopado al Clero a las Familias religiosas a los Fieles de la Iglesia Cat\u00f3lica y a todos los Hombres de Buena Voluntad en el centenario de la Rerum ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-05-05T02:22:37+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T17:33:46+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"150 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot;\",\"datePublished\":\"2013-05-05T02:22:37+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T17:33:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\"},\"wordCount\":30055,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Pobreza\"],\"articleSection\":[\"Doctrina Social de la Iglesia\",\"Documentos Pontificios\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\",\"name\":\"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot; - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2013-05-05T02:22:37+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T17:33:46+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot;\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot; - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot; - Somos Vicencianos","og_description":"\u00abCentesimus annus\u00bb a Sus Hermanos en el Episcopado al Clero a las Familias religiosas a los Fieles de la Iglesia Cat\u00f3lica y a todos los Hombres de Buena Voluntad en el centenario de la Rerum ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2013-05-05T02:22:37+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T17:33:46+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"150 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot;","datePublished":"2013-05-05T02:22:37+00:00","dateModified":"2016-07-26T17:33:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/"},"wordCount":30055,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Pobreza"],"articleSection":["Doctrina Social de la Iglesia","Documentos Pontificios"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/","name":"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot; - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2013-05-05T02:22:37+00:00","dateModified":"2016-07-26T17:33:46+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/centesimus-annus\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Enc\u00edclica &quot;Centesimus Annus&quot;"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-9ua","jetpack-related-posts":[{"id":122152,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-reto-de-la-ensenanza-catolica\/","url_meta":{"origin":36466,"position":0},"title":"El reto de la ense\u00f1anza cat\u00f3lica","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"17\/05\/2013","format":false,"excerpt":"I. El reto de la ense\u00f1anza cat\u00f3lica 365. Le\u00f3n XIII, despu\u00e9s de haber formulado los principios y orientaciones para la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n obrera, escribi\u00f3 unas palabras decisivas: \"Cada uno haga la parte que le corresponde y no tenga dudas, porque el retraso podr\u00eda hacer m\u00e1s dif\u00edcil el cuidado\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":181443,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-laudato-si-01\/","url_meta":{"origin":36466,"position":1},"title":"Enc\u00edclica \u00abLaudato Si\u00bb 01","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/06\/2015","format":false,"excerpt":"CARTA ENC\u00cdCLICA LAUDATO SI\u2019 DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COM\u00daN 1. \u00abLaudato si\u2019, mi\u2019 Signore\u00bb \u2013 \u00abAlabado seas, mi Se\u00f1or\u00bb, cantaba san Francisco de As\u00eds. En ese hermoso c\u00e1ntico nos recordaba que nuestra casa com\u00fan es tambi\u00e9n como una hermana, con la cual compartimos la\u2026","rel":"","context":"En \u00abDocumentos Pontificios\u00bb","block_context":{"text":"Documentos Pontificios","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/documentos-pontificios\/"},"img":{"alt_text":"laudato si","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/06\/laudato-si1-1024x773.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/06\/laudato-si1-1024x773.jpg?resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/06\/laudato-si1-1024x773.jpg?resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/06\/laudato-si1-1024x773.jpg?resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":121908,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-naturaleza-de-la-ensenanza-social-de-la-iglesia\/","url_meta":{"origin":36466,"position":2},"title":"La naturaleza de la ense\u00f1anza social de la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/05\/2013","format":false,"excerpt":"I. La Iglesia como Madre y Maestra 1. Madre y Maestra de pueblos, la Iglesia cat\u00f3lica fue fundada como tal por Jesucristo para que, en el transcurso de los siglos, encontraran su salvaci\u00f3n, con la plenitud de una vida m\u00e1s excelente, todos cuantos hab\u00edan de entrar en el seno de\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":122157,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-economia\/","url_meta":{"origin":36466,"position":3},"title":"La econom\u00eda","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/08\/2022","format":false,"excerpt":"I. El destino universal de los bienes materiales 202. \"Llenad la tierra y sometedla\" (Gn 1, 28). La Biblia, desde sus primeras p\u00e1ginas, nos ense\u00f1a que la creaci\u00f3n entera es para el hombre, quien tiene que aplicar su esfuerzo inteligente para valorizarla y, mediante su trabajo, perfeccionarla, por decirlo as\u00ed\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":40341,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/paz-y-progreso-de-los-pueblos-en-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","url_meta":{"origin":36466,"position":4},"title":"Paz y progreso de los pueblos en la Doctrina Social de la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"01\/05\/2013","format":false,"excerpt":"El tema de la paz ha estado siempre presente en la atenci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia desde su inicio. Es m\u00e1s, ha asumido una importancia particular desde que Juan XXIII dedic\u00f3 a ese tema una enc\u00edclica espec\u00edfica, la Pacem in terris, de la cual se ha conmemorado\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/doctrina_social_iglesia-230x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121858,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/","url_meta":{"origin":36466,"position":5},"title":"Enc\u00edclica &quot;Sollicitudo rei socialis&quot;","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/05\/2013","format":false,"excerpt":"\"Sollicitudo rei socialis\" al cumplirse el vig\u00e9simo aniversario de la Populorum Progressio 1987.12.30 Bendici\u00f3n Venerables Hermanos, amad\u00edsimos Hijos e Hijas: salud y Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica I.\u2014 Introducci\u00f3n 1. La preocupaci\u00f3n social de la Iglesia, orientada al desarrollo aut\u00e9ntico del hombre y de la sociedad, que respete y promueva en toda su\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"POPE JOHN PAUL II SEEN IN IMAGE RELEASED BY POSTULATION OF SAINTHOOD CAUSE","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/juan_pablo_ii-212x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36466","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36466"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36466\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36466"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36466"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36466"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}