{"id":36205,"date":"2013-08-08T11:09:27","date_gmt":"2013-08-08T09:09:27","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/12\/lambert-aux-couteaux-c-m-segunda-parte\/"},"modified":"2016-07-27T12:10:35","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:35","slug":"lambert-aux-couteaux-c-m-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lambert-aux-couteaux-c-m-segunda-parte\/","title":{"rendered":"Lambert aux Couteaux, C.M. (Segunda parte)"},"content":{"rendered":"<p>La primera misi\u00f3n fundada fuera de Par\u00eds fue la de Toul, en Lorene. Fue en el Sr. Lambert en quien puso los ojos san Vicente para organizar esta misi\u00f3n. Se qued\u00f3 all\u00ed tres a\u00f1os (1635-1638).<\/p>\n<p>El cardenal de Richelieu estableci\u00f3 una misi\u00f3n en la ciudad que llevaba su nombre, y el Sr. Lambert recibi\u00f3 tambi\u00e9n la orden de ir a poner las bases de esta obra nueva. Se desempe\u00f1\u00f3 con gran contento de su Padre y del cardenal, quien public\u00f3 su satisfacci\u00f3n. Los consejos de san Vicente llegaban para animarle y a ayudarle a dirigir bien a su familia. Veamos uno de los que le da el 31 de enero de 1638, poco despu\u00e9s de su llegada a Richelieu.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abTodo el mundo est\u00e1 de acuerdo en que el fruto que se hace en la misi\u00f3n es por el catecismo, y diciendo esto \u00faltimamente una persona de calidad, a\u00f1adi\u00f3 que los misioneros se preparaban todos para predicar bien, y que no sab\u00edan dar el catecismo, y dijo esto en mi presencia y en la de una buena compa\u00f1\u00eda. En nombre de Dios, Se\u00f1or, advertid de esto a la Compa\u00f1\u00eda de ah\u00ed. Mi pensamiento es que los que trabajen deben dar, uno el gran catecismo, el otro el peque\u00f1o tan s\u00f3lo y hablar dos veces al d\u00eda. Y se pueden llevar al catecismo moralidades para mover; ya que, como he dicho, se advierte que todo el fruto viene de all\u00ed. Hemos celebrado aqu\u00ed algunas conferencias referentes a la manera como hay que conducirse para ense\u00f1ar las verdades controvertidas; y me parece que estos se\u00f1ores lo entienden medianamente, por lo menos los tres primeros. Han aprendido tambi\u00e9n el m\u00e9todo del Sr. V\u00e9ron, por \u00e9l mismo. Os ruego, Se\u00f1or, que habl\u00e9is todos los d\u00edas reunidos, y dig\u00e1is al Sr. Perdu que le pido que refresque su memoria sobre esto, de manera que cuando vayan a Richelieu sepan c\u00f3mo hay que ense\u00f1ar humilde y familiarmente estas verdades. Que recuerden que no van all\u00e1 por los herejes, sino por los pobres cat\u00f3licos, y que si, no obstante, mientras van, se presenta la ocasi\u00f3n de instruir a alguno, que lo hagan tranquila y humildemente, mostrando que lo que se les dice viene de las entra\u00f1as de compasi\u00f3n y caridad, y no de indignaci\u00f3n. No podre proponerles un ejemplo mejor que el vuestro y el del Sr Soufflier; un se\u00f1or de esos barrios me ha contado que os portabais precisamente como hab\u00eda que hacerlo con los cat\u00f3licos y los hugonotes por ellos, y para edificarlos unos a otros. Os ruego, Sa\u00f1or, que les dig\u00e1is esto, y sobre todo que no presenten nunca un desaf\u00edo a los ministros ni a quienquiera que sea\u00a0 en la situaci\u00f3n que fuere.<\/p>\n<p>El Sr. Lambert tuvo el consuelo de establecer\u00a0 a las Hijas de la Caridad en Richelieu. Veamos lo que le dice san Vicente sobre esto: \u00abEl Sr. cardenal me ha encargado que os diga que organic\u00e9is la Caridad en Richelieu, y que \u00e9l aportar\u00e1 algo anualmente, entre tanto que pueda mantenerse con las aportaciones ordinarias. Seg\u00fan eso, y mientras tanto,\u00a0 ser\u00e1 conveniente que les deis para comenzar ocho o diez escudos si pod\u00e9is. El Sr. abogado del rey, de Laudun, me ha dicho que el proceder de la Misi\u00f3n es excelente con respecto a los herejes, porque establece las verdades divinas sin disputar los puntos controvertidos y que los hugonotes est\u00e1n encantados as\u00ed. Que se contin\u00fae pues, por favor. Mons. El cardenal piensa que se d\u00e9 un d\u00eda de descanso a la semana durante la misi\u00f3n por ejemplo el s\u00e1bado, y me ha recomendado que se extienda la pr\u00e1ctica a todas partes&#8230; Os ruego, Se\u00f1or, que comenc\u00e9is en Richelieu. Os enviar\u00e9 a la hija de la Caridad; Pudiera ser que os la lleve el Sr. Goussault, lo m\u00e1s pronto despu\u00e9s de Pascua. Las prisas que tengo no me permiten deciros m\u00e1s cosas, si voy a contestar a los que nos escriben, por el primer mensajero. Los abrazo entretanto a todos, y soy, etc.<\/p>\n<p>Fue el 1\u00ba de octubre cuando llegaron las hijas de la Caridad a Richelieu. San Vicente se las anunciaba as\u00ed al Sr. Lambert: \u00abSon dos hijas de la Caridad que van para aliviar a las damas de la Caridad y asistir a los pobres enfermos; saben dar clases a las peque\u00f1as las dos; se os podr\u00e1 dejar una para esto cuando los enfermos sean menos, y la otra se volver\u00e1. La Srta. Duquesa\u00a0 de Aiguillon me ha dicho que escribir\u00eda al Sr. de Grandpr\u00e9 para su alojamiento; espero que d\u00e9 tambi\u00e9n \u00f3rdenes para su sostenimiento, o si no su Eminencia. Os suplico que prove\u00e1is a su alimentaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Muy prudente en la direcci\u00f3n de su familia, el Sr. Lambert estaba en condiciones de dar a los dem\u00e1s superiores los consejos que pod\u00edan necesitar. San Vicente le envi\u00f3 a la Rose, para la visita de la casa; alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, le envi\u00f3 a Angers.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2026 La Srta. Le Gras desear\u00eda, le dice, que fueseis a dar una vuelta a Angers para visitar a su hijas en plan de visita. Os podr\u00edais ocupar de nuestros asuntos del Pont-de- C\u00e9 y de la renta, o de las ayudas que se nos deben\u00a0 en ese lugar. Podr\u00e9is ver al Sr. abate de Vaux, que es un gran siervo de Dios, y que tiene una caridad sin igual con las hijas; es el gran vicario&#8230; Podr\u00e9is hablar a cada una en particular, y luego darles una charla general, sin que sea necesario; y quiz\u00e1s baste por esta vez que las ve\u00e1is en particular. Nos comunican que los se\u00f1ores del H\u00f4tel-Dieu les han mandado hacer vestidos m\u00e1s bonitos;\u00a0 vos los ver\u00e9is, y si no es conveniente colocar a la hermana Barbe en Angers para dirigir, mandar venir a la Sra. Turgis a Par\u00eds, y a la hermana Ysabel, que es la superiora de las hijas, siempre d\u00e9bil, en Richelieu, donde tal vez el aire podr\u00e1 devolverle la salud. Es el pensamiento de la Srta. Le Gras, y el m\u00edo es el de quereros tiernamente m\u00e1s que a m\u00ed misma, un mill\u00f3n de veces, y de ser, en el amor de Nuestro Se\u00f1or, etc.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de agradecerle los servicios prestados en las diversas casas, por las visitas que ha hecho, san Vicente escribe al Sr. Lambert, el 26 de agosto de 1640:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNosotros estamos haciendo la visita aqu\u00ed. Nunca he conocido mejor cu\u00e1nto importa que se emplee bien para nuestro adelanto espiritual en el intervalo que la Providencia nos da para ello; en el nombre de Dios, Se\u00f1or, dec\u00eddselo a la Compa\u00f1\u00eda, y que importe que nos empleemos, y el tiempo que tenemos a este efecto, y que seg\u00fan eso haremos bien en diferir toda clase de ocupaci\u00f3n, hasta las predicaciones y visitas de los lugares a los que se ha ido a dar la misi\u00f3n, hasta otro tiempo. \u00a0Conviene que trabajemos en hacer reinar a Dios soberanamente en nosotros y luego en los dem\u00e1s; y mi problema est\u00e1 en que tengo m\u00e1s cuidado por hacerle reinar en los dem\u00e1s que en m\u00ed. Oh Se\u00f1or, qu\u00e9 ceguera la m\u00eda, y c\u00f3mo le ruego a Dios para que no me imiten en esto. Os lo digo con l\u00e1grimas en los ojos, y que soy en el amor de Nuestro Se\u00f1or, etc.<\/p>\n<p>Durante el mes de mayo, hall\u00e1ndose en misi\u00f3n en Mirabeau, se enter\u00f3 de la enfermedad de la hermana Louise, hija de la Caridad, en Richelieu, y escribi\u00f3 a la hermana Barbe Angibou:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMi muy querida hija en Nuestro Se\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Hab\u00e9is hecho bien en informarme de la enfermedad de nuestra buena hermana Louise. Quiero creer que no ser\u00e1 nada, y que no hay\u00e1is omitido nada, como os lo suplico de todo coraz\u00f3n, y que cuid\u00e9is de ella mucho. Yo ya ha pedido por ella y por vos tambi\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s, la anima en estos t\u00e9rminos: \u00abMi muy querida hija en Nuestro Se\u00f1or, me siento muy afligido por la enfermedad de nuestra querida hermana Louise. Tengo la seguridad que vuestra caridad no omitir\u00e1 nada de lo que una bien amada puede hacer a\u00a0 por su hermana querida en Jesucristo, y por Jesucristo. Y en verdad, es en este caso donde es preciso que se\u00e1is hija de la Caridad. Rengo demasiada seguridad de la ternura de vuestro coraz\u00f3n para exhortaros m\u00e1s a lo que ya lleg\u00e1is por vos misma; la saludar\u00e9is, os lo ruego, de mi parte\u00bb.<\/p>\n<p>Se fue de Richelieu a primeros de 1642, y fue a pasar la visita a Amiens. Visit\u00f3 tambi\u00e9n la casa de Toul, que hab\u00eda dirigido anteriormente; luego fue encargado de\u00a0 de la distribuci\u00f3n de los auxilios de Champa\u00f1a, donde dio misiones, lo mismo que en Borgo\u00f1a. Abelly cuenta los frutos maravillosos operados en estas Misiones.<\/p>\n<p>Volvemos a ver al Sr. Lambert en Richelieu, iniciado ya el 1644, de regreso de Angers donde hab\u00eda estado haciendo la visita de las hermanas. Comunic\u00f3 al Sr. Portail, quien estaba por entonces en Par\u00eds, director de las hijas de la Caridad, el resultado de su visita, y a finales de noviembre, escribe a la Srta. Le Gras para informarle sobre la situaci\u00f3n de sus hijas.<\/p>\n<p>A finales de diciembre de 1646, le lleg\u00f3 una carta de san Vicente en Richelieu; el extracto que damos de ella nos har\u00e1 ver con qu\u00e9 \u00e9xito el celoso misionero llevaba a cabo sus funciones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo s\u00e9 si esta carta os llegar\u00e1 antes de los trabajos de la Misi\u00f3n, pero me siento feliz de veros trabajar as\u00ed por la salvaci\u00f3n de las pobres gentes de los campos. Dios sea pues bendito por siempre. Le pido que os sint\u00e1is cada vez m\u00e1s animado de su esp\u00edritu para trabajar por su gloria. Vuestra carta, que recib\u00ed ayer por la tarde, me informa de la bendici\u00f3n particular que Dios ha tenido a bien dar a su obra, de lo cual no puedo darle suficientes gracias. Quiera su divina misericordia tomarse su agradecimiento por el fruto de esta misi\u00f3n, concediendo la gracia a estas pobres almas de conocer y reconocer sus liberalidades, y a vos continuar vuestros peque\u00f1os servicios en todo lo que sea extender y afianzar el imperio de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>En el curso del a\u00f1o siguiente, le vemos en Saintes, de donde escribe a las hermanas de Nantes la carta que se va a leer. La citamos por completo a pesar de su longitud:<\/p>\n<p>Saintes, d\u00eda de la Transfiguraci\u00f3n de 1647.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>A la hermana Jeanne Lepeintre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMi querida hermana,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa gracia de Nuestro Se\u00f1or est\u00e9 con vos por siempre y con todas las hermanas que est\u00e1n con vos, con la hermana Henriette, la hermana Claude, la hermana Brigitte, la hermana Marguerite, la hermana Marie, la hermana Jeanne, a quienes saludo junto con vos, con una salud tan tierna y llena de afecto, que os profeso a todas en el amor de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y que, rec\u00edprocamente, estoy seguro que cre\u00e9is que deseo vuestro bien y vuestra santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPues bien, mis queridas hermanas, qu\u00e9 noticias me cont\u00e1is de\u00a0 de la caridad y del apoyo que ten\u00e9is unas con otras. Quiero creer que\u00a0 vuestros corazones est\u00e1n estrechamente unidos a nuestro buen Dios; pero. Queridas hermanas, con ello mostr\u00e1is a Jesucristo a quien am\u00e1is, si ten\u00e9is entre vosotras un verdadero amor. Ahora bien, as\u00ed es como quiero que practiqu\u00e9is esta celestial virtud de la caridad: 1\u00ba con respecto a nuestra querida hermana, vuestra sirviente, es preciso que todas teng\u00e1is un coraz\u00f3n de hija para confiarle \u00fanicamente las peque\u00f1as aflicciones y penas de vuestro esp\u00edritu y que esta confianza est\u00e9 acompa\u00f1ada de respeto, pero muy cordial; y a esta querida hermana le digo que extienda de tal manera su seno y su coraz\u00f3n que todas pod\u00e1is descansar all\u00ed y en \u00e9l encontrar el lugar que su oficio quiere que ella os d\u00e9. Ahora, por vosotras, oh, deseo, y es la voluntad de Dios, que entre vosotras os soport\u00e9is en vuestras peque\u00f1as debilidades. Ay, mis muy queridas hermanas,\u00a0 qu\u00e9 hermana es la que menos tiene; ya que podemos pensar que las nuestras son las m\u00e1s dif\u00edciles de soportar, y pesan m\u00e1s a las que nos soportan, que no son las penas que nos hacen sufrir. Adem\u00e1s, hermanas, no se necesita coraz\u00f3n para guardar en \u00e9l la menor desconfianza, sospecha o menor estima de nuestras hermanas, como si el esp\u00edritu maligno pusiera\u00a0 en \u00e9l este veneno peligroso; es preciso tener tanta verg\u00fcenza para hablar de ello entre vosotras como la que tienen las almas inocentes de revelar los pensamientos horribles de blasfemias y de impurezas, de las cuales se ve a veces agitadas; hasta hay m\u00e1s peligro y ofensa en revelar los primeros que las segundas. Adem\u00e1s es preciso que cuando alg\u00fan pobre o alg\u00fan externo se quejan de algunas de nuestras hermanas, que humildemente\u00a0 disminuy\u00e1is la falta y la excus\u00e9is los m\u00e1s posible; tambi\u00e9n, si la queja es razonable, os informar\u00e9is, de ella misma o de la hermana sirviente, quien tendr\u00e1 m\u00e1s gracia para arreglarlo todo; con eso, estad preparadas a echar una mano en los oficios unas de otras cuando ve\u00e1is que os necesitan, y eso con simpat\u00eda y sin murmurar; y creo yo, con la gracia de Dios y estas peque\u00f1as pr\u00e1cticas, que habr\u00e1 paz entre vosotras, siendo la se\u00f1al m\u00e1s infalible del divino amor; y yo, si veo que hac\u00e9is lo que pod\u00e9is, sentir\u00e9 un consuelo mayor de lo imaginable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abHay que decir algo sobre el amor de los pobres, que deb\u00e9is estimar y acariciar ni m\u00e1s ni menos que la santa Magdalena acariciaba y quer\u00eda a Jesucristo, lav\u00e1ndole, besando y limpi\u00e1ndole los pies. Los pobres, en la Iglesia, son como los pies de Jesucristo, y vosotras le gan\u00e1is tantos corazones como esta gran penitente, si hac\u00e9is estos peque\u00f1os servicios a los pobres de vuestro hospital, con la ternura y el amor como lo hac\u00eda esta santa joven. Estaba de tal modo atenta a agradar a su celestial Esposo que no escuchaba las calumnias, los reproches y todas las burlas que le hac\u00edan por su mala vida.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn cuanto a todas las dem\u00e1s personas, sean los padres temporales del hospital, sean los que ocupan el lugar del Padre espiritual, se ha de tener un amor que tenga m\u00e1s respeto honroso; y sobre todo reconozcamos qu\u00e9 poco merecemos nosotros la bondad de los hombres y qu\u00e9 poco nos debemos alegrar, ya que Nuestro Se\u00f1or quiere que aquellos y aquellas que le sirven no pongan en ello su felicidad, sino en el de estar en vocaciones que les ayuden en sus obras. En su amor soy,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMis queridas hermanas,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abVuestro muy humilde y afectuoso servidor,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLAMBERT,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">ind. Sacerdote de la Misi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abP. S&#8230; \u2013Hab\u00eda prometido a mi peque\u00f1a hermana Marguerite escribirle, y no recuerdo muy bien; asimismo, es a ella, como a todas las hermanas, a quienes pretendo escribir la presente. Cuando la hermana Marguerite haya llevado a la pr\u00e1ctica lo que digo aqu\u00ed, le daremos otras\u00bb.<\/p>\n<p>La carta que acabamos de citar muestra cu\u00e1l era la prudencia del Sr. Lambert. San Vicente le alababa a menudo en su correspondencia y le propon\u00eda como ejemplo a la Compa\u00f1\u00eda. Un d\u00eda hab\u00eda tenido un altercado con unos capuchinos, y esto es lo que dijo san Vicente, escribiendo al Sr. de Sergis: \u00abLa inclusa os dar\u00e1 noticias\u00a0 del Sr. Lambert, y c\u00f3mo se ha comportado con los RR. PP. capuchinos. Oh qu\u00e9 cristiano es eso, y c\u00f3mo deseo que todos hagan lo mismo\u00bb<\/p>\n<p>La Srta. Le Gras no admiraba menos al Sr. Lambert, y cuando escrib\u00eda a sus hijas, las felicitaba por recibir sus piadosos consejos. Una carta suya a la hermana Jeanne Lepeintre, superiora de Nantes, nos lo har\u00e1 apreciar mejor:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMi muy querida hermana,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNos hab\u00e9is preocupado por no darnos noticias vuestras. Dios sea bendito por vuestra feliz llegada. Tengo a\u00fan vuestras cartas al Sr. Vicente, esto os debe ahorrar penas por no haberle escrito; pues sab\u00e9is sus continuas ocupaciones, que no os deben impedir sin embargo aumentar el n\u00famero con vuestras necesidades; conoc\u00e9is su caridad; ten\u00eda mis sospechas, mi querida hermana, de que os encontrar\u00edais con m\u00e1s de un problema; pero yo no os compadezco m\u00e1s que a medias, pues tendr\u00e9is al Sr. Lambert, quien debe hacerlo todo, y no ten\u00e9is m\u00e1s que decirle lo que hab\u00e9is advertido; me parece que nos os han hablado de la hermana Henriette m\u00e1s que para acompa\u00f1ar a la otra quien, tal vez, no habr\u00eda venido de otra forma. Todo lo que me dec\u00eds que hacen nuestras hermanas es totalmente contrario a los actos que hemos pasado con los Se\u00f1oresPadres, como ir fuera del mercado; no se deb\u00eda ir\u00a0 sino por el pescado y las aves, y ello en menos de una hora; ya que para a fruta, hierbas, huevos, eso lo deber\u00edan traer a la casa las vendedoras, y la mantequilla es de provisi\u00f3n en la casa, que los se\u00f1ores Padres hab\u00edan prometido mandar hacer, como las dem\u00e1s provisiones de le\u00f1a, vino, vinagre, aceite y otras necesidades. Le informar\u00e9is de esto al Sr. Lambert; vuestras cartas llegadas todas juntas nos impiden conocer bien el verdadero estado presente en el que se encuentra la hermana, a quien dec\u00eds haber preguntado condici\u00f3n. En cuanto a las salidas de la hermana Elisabeth, y sus comunicaciones para su alivio, habladle al Sr. Lambert. Espero que dar\u00e1 \u00f3rdenes, as\u00ed como para impedir que nuestras hermanas vayan m\u00e1s a buscar hierbas por los campos; no conviene tampoco refinar tanto a vuestro boticario, basta con tener los remedios ordinarios y m\u00e1s necesarios; de otra manera, se gastar\u00eda mucho dinero bien in\u00fatilmente. En cuanto a ese buen muchacho, no creo que sea conveniente que le habl\u00e9is; pero que escuche el Sr Lambert todo lo que sab\u00e9is; \u00e9l sabr\u00e1 mandar a los se\u00f1ores Padres poner buen orden en todo, que ya s\u00e9 que tiene gran disposici\u00f3n para hacer todo lo necesario para la tranquilidad de nuestras hermanas y el bien del hospital. En cuanto a recibir ayuda del muchacho, creo haberle dicho que nuestras hermanas le mandar\u00edan lo que hab\u00eda que hacer, con dulzura y caridad, y que hab\u00eda que vivir en grande paz y aguante de los defectos de unos y otros. Vos podr\u00e9is pensar, querida hermana, si habr\u00eda podido decir otra cosa a una persona que no conoc\u00eda. Le dije solamente que deber\u00eda tener cuidado de abastecer al hospital de agua y hacer todos los oficios m\u00e1s bajos. No conviene pensar impedir del todo todas las maledicencias y calumnias, sino sufrirla, ya que nuestro Maestro ha vivido y ha muerto entre los calumniadores. Enviadnos noticias, por el primer correo, de la amenaza de vuestro flujo. Os ruego, mi querida hermana,\u00a0 que salud\u00e9is muy humildemente al Sr. Lambert y a todos los dem\u00e1s Srs. Padres a quienes no puedo escribir por las prisas, como tambi\u00e9n a la Srta. de la Croizi\u00e8re, a quien\u00a0 enviar\u00e9 por el primer correo, la receta que pide y el medio de tomarla.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abTodas las queridas hermanas os saludan muy cordialmente como yo lo hago tambi\u00e9n a todas las de ah\u00ed a quienes deseo de todo coraz\u00f3n el amor y el deseo del cumplimiento de la sant\u00edsima voluntad de Dios en la que soy, mi querida hermana,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abVuestra muy humilde y afecta hermana y sirviente,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abL. DE MARILLAC,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abP. S. \u2013El Sr. Lambert conceder\u00e1 a la hermana Brigitte lo que desea desde hac\u00eda tanto tiempo, si \u00e9l lo juzga conveniente\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Lamber contin\u00faa las visitas a las hermanas, y escribe de Angers a la Srta. Le Gras, y de Nantes, el 18 de julio de 1648, y alegra a su venerable superior con las noticias que le da [20], c\u00f3mo anima y fortalece a las hermanas en las visitas que les hace.<\/p>\n<p>A su vuelta a Par\u00eds, el Sr. Lambert fue nombrado, a comienzos de 1649, superior de los Bons-Enfants; luego, san Vicente le nombr\u00f3 asistente de San L\u00e1zaro y superior del seminario menor de Saint-Charles, hasta 1651. Fue mientras desempe\u00f1aba este empleo de asistente cuando san Vicente le dio esta bella lecci\u00f3n de obediencia de la que se ha hablado en su historia: Una noche que le hab\u00eda retenido hasta horas avanzadas, le dijo, al marcharse, que descansara al d\u00eda siguiente. El Sr. Lambert, habituado a estar siempre el primero en la oraci\u00f3n, lleg\u00f3 al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana como de ordinario. San Vicente, al verle, y conociendo su virtud, estim\u00f3 favorable la ocasi\u00f3n de dar un ejemplo eficaz a la comunidad; mand\u00f3 arrodillarse al Sr. Lambert, y le tuvo as\u00ed delante de todo el mundo, diciendo que era la primera falta contra la obediencia que advert\u00eda en \u00e9l, alabando por una parte su amor a la regla, pero censurando por otra este exceso de celo; despu\u00e9s de lo cual continu\u00f3 hablando largamente sobre la virtud de la obediencia, trayendo a cuento los ejemplos de Sa\u00fal y de Jonat\u00e1n.<\/p>\n<p>El Sr. Lambert era de gran servicio a san Vicente, y verdaderamente su brazo derecho en la direcci\u00f3n de la casa de San L\u00e1zaro, pero este gran santo no vio dificultades en verse privado de \u00e9l para una misi\u00f3n distante y dif\u00edcil, pues conoc\u00eda su m\u00e9rito y su virtud, que hab\u00eda puesto a prueba m\u00e1s de una vez.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Luisa de Gonzaga, durante su estancia en Francia, hab\u00eda conocido a san Vicente y le estimaba mucho; hab\u00eda sido en Par\u00eds de la asamblea de las Damas de la Caridad. Despu\u00e9s de su matrimonio con Jan Casimir, rey de Polonia se propuso introducir a los misioneros en este pa\u00eds. Escribi\u00f3 a san Vicente para pedirle algunos de sus sacerdotes. El santo reconoci\u00f3 la voz de Dios en esta llamada, y envi\u00f3 a Polonia, en 1651, al Sr. Lambert, acompa\u00f1ado de los Srs. Desdames, sacerdote; Guillot, subdi\u00e1cono; Zelazewski, cl\u00e9rigo, y del hermano Posny. Se trataba de cumplir el sacrificio al que se hab\u00eda resuelto once a\u00f1os antes, a prop\u00f3sito de la coadjutor\u00eda de Babilonia, y cuyo cumplimiento hab\u00edan impedido circunstancias todav\u00eda desconocidas. Sabemos lo que este gran santo escrib\u00eda entonces al cardenal Ingoli: \u00abme parece, os confieso, Monse\u00f1or, que la privaci\u00f3n de esta persona es arrancarme un ojo y cortarme yo mismo uno de mis brazos.\u00bb Los misioneros llegaron a Varsovia el mes de noviembre de 1651. Como no hab\u00eda a\u00fan ninguna fundaci\u00f3n determinada para colocarlos, la reina los mand\u00f3 alojar cerca de su palacio y les compr\u00f3 una casita con un huerto en la vecindad de la iglesia de la Santa Cruz. Los misioneros llegaron a Varsovia bajo el patrocinio de la reina y de su confesor, el abate de Fleury. San Vicente se apresur\u00f3 a felicitarlos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMil y mil acciones de gracias sean dadas eternamente a la divina Providencia por haberos conducido tan felizmente a Polonia, ante un rey y una reina de tanta piedad\u00bb. Despu\u00e9s, le da noticias de la Compa\u00f1\u00eda, y concluye su larga carta con estas palabras: \u00abOh Se\u00f1or, c\u00f3mo os echo de menos; me parece que no tengo ya brazo derecho\u00bb. En otro lado, san Vicente escrib\u00eda al Sr. Lambert, para alegrarse con \u00e9l por las buenas noticias que le enviaba de Polonia, y para darle a conocer los diversos acontecimientos sucedidos en la Compa\u00f1\u00eda desde su partida.<\/p>\n<p>Un sobrino del Sr. Lambert lleg\u00f3 a Par\u00eds, san Vicente se sinti\u00f3 feliz por darle a saber esta noticia: \u00abAcabo de separarme de vuestro sobrino, que ha venido aqu\u00ed para vernos, y donde no ha estado m\u00e1s que dos veces veinticuatro horas, queriendo regresar por el coche, que parti\u00f3 hoy, para que no se apenara si tardaba m\u00e1s; pues est\u00e1 casado, y dios le ha dado hijos. Tiene dos caballos y veinticuatro arpendes de tierra de los cuales siembra una parte. Ser\u00eda bastante para vivir\u00a0 si no hubiera gentes de guerra en Francia. Cuando llegan por all\u00ed, el Sr. Jouailly los recibe de buena gana en su casa, con los que traen. No he visto a nadie nunca\u00a0 que haya manifestado mejor la bondad y la sencillez de Nuestro Se\u00f1or que \u00e9l;\u00a0 no digo una sencillez boba, ya que no le falta ingenio. Me ha abrazado m\u00e1s de seis veces y besado en la cara con tal cordialidad, que me ha parecido todo coraz\u00f3n. Hemos hablado en picardo, pero con esta diferencia que \u00e9l hac\u00eda todo lo que pod\u00eda para hablar bien el franc\u00e9s, y yo para hablar bien el picardo. Me ha dicho que os quedar\u00edais at\u00f3nito cuando sep\u00e1is que ha venido aqu\u00ed. Se ha sentido mortificado al no encontraros; pero se marcha todo lo alegre y contento que era de esperar. Me ha dejado contento con su buen humor, por ir acompa\u00f1ado de piedad y de temor de Dios. Tiene tambi\u00e9n una hermanita, que es igualmente una buena chica\u00bb.<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, san Vicente da al Sr. Lambert una encantadora lecci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abDesde que os escrib\u00ed, he recibido dos cartas de vos, de los 24 de agosto y 8 de setiembre; esto me ha supuesto alegr\u00eda, pero os confieso tambi\u00e9n\u00a0 que he sentido pena al leeros, a causa de vuestra mala letra, que me hace perder tiempo, y a veces el sentido de vuestro discurso. Os ruego pues que trabaj\u00e9is para escribir mejor, para formar bien las letras y separar las palabras; y de esta manera vuestros escritos me producir\u00e1n un doble consuelo\u00bb.<\/p>\n<p>Hemos dicho que los misioneros hab\u00edan llegado a Varsovia, bajo el patrocinio del abate de Fleury, confesor de la reina. No se ignoraba en Varsovia que el abate de Fleury hab\u00eda tenido relaciones con los jansenistas, y por ello los Padres de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas se opusieron\u00a0 a su establecimiento, y los hicieron pasar por afectos a esta doctrina; fue en esta ocasi\u00f3n cuando san Vicente escribi\u00f3, el 21 de junio de 1652, la carta siguiente al Sr. Lambert:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn cuanto al segundo punto de vuestra carta que habla de las dificultades que se presentan para permitir vuestro establecimiento, adoro en ello la conducta de Dios, sin cuyas \u00f3rdenes nada se hace, y haremos bien\u00a0 en mirar en su benepl\u00e1cito todos los obst\u00e1culos que se nos presenten, m\u00e1s bien que imput\u00e1rselos a nadie. Y aunque fuera verdad que aquellos de quienes\u00a0 os han hablado nos dar\u00edan envidia, no me cansar\u00e9 nunca de estimarlos, de amarlos y servirles en todo lo que pueda, sea aqu\u00ed, sea en otra parte. Sin embargo, aqu\u00ed hay una copia aut\u00e9ntica de nuestra bula, legalizada por el Sr. Oficial de Par\u00eds y por el Sr. nuncio, de quien espero una carta de recomendaci\u00f3n y testimonio a favor de la Compa\u00f1\u00eda. Espero de la bondad de Dios y de la fuerza de la verdad que eso bastar\u00e1, y que qued\u00e9is pronto establecidos\u00bb. \u2026.<\/p>\n<p>Estos testimonios no fueron suficientes no obstante, y la oposici\u00f3n dur\u00f3 todav\u00eda cuatro a\u00f1os; no ces\u00f3 hasta que, en 1655, los jesuitas de Par\u00eds, a petici\u00f3n de san Vicente, hubieron escrito a sus cohermanos de Polonia que dejaran en paz a los misioneros.<\/p>\n<p>Casi inmediatamente despu\u00e9s de la llegada del Sr. Lambert a Varsovia, estall\u00f3 la peste en Cracovia. El Sr. Lambert se dirigi\u00f3 all\u00ed a toda prisa, con uno de sus cohermanos, y sirvi\u00f3 a los apestados, distribuy\u00e9ndoles las limosnas\u00a0 que le daban los ricos para su alivio. Ejerci\u00f3 durante seis meses esta obra de caridad. En esta ocasi\u00f3n, llegaron las primeras hijas de la Caridad, enviadas por san Vicente, a petici\u00f3n de la reina; era la hermana Marguerite Moreau con dos compa\u00f1eras. Este auxilio oportuno consol\u00f3 mucho a este santa misionero, y pudo volar a otros menesteres. Habiendo extendido la peste sus estragos hasta Varsovia, regres\u00f3 a esta capital que encontr\u00f3 en la consternaci\u00f3n. Al punto se puso a la obra con tanto celo, que la reina, escribiendo de Cracovia a san Vicente, el mes de setiembre de 1652, hizo de \u00e9l el m\u00e1s hermoso elogio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl bueno del Sr. Lambert, dice, al ver el miedo que Los Polacos tienen a la peste, ha querido ir a Varsovia para establecer all\u00ed un orden mejor que el que hab\u00eda para el alivio de los pobres. He dado orden de que se aloje\u00a0 en el castillo y en la propia c\u00e1mara del rey. Recibo todos los d\u00edas noticias, y todos los d\u00edas le recomiendo que no se exponga al peligro. Tiene a su lado todo lo que es necesario para venir a verme tan pronto como el orden que ha puesto en las cosas quede establecido; y le exhorto a que se d\u00e9 prisas para estar cerca de m\u00ed lo antes posible. Sin esta enfermedad que ha cambiado nuestros planes, habr\u00edamos acabado su establecimiento en Varsovia. Hace dos d\u00edas que han llegado vuestras hijas de la Caridad, de lo que me siento satisfecha; me parecen muy buenas mujeres.<\/p>\n<p>San Vicente nos da \u00e9l mismo al detalle los trabajos del Sr. Lambert, en una carta al Sr. Cigl\u00e9e, superior de Sedan:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLos misioneros de Polonia, dice, trabajan con gran bendici\u00f3n. No tengo el tiempo de explicarlo al detalle; os dir\u00e9 tan s\u00f3lo que estando tan encendida la peste en Varsovia, que es el lugar donde tiene el rey su residencia ordinaria, todos los habitantes que han podido escapar han abandonado la ciudad, en la cual,\u00a0 no m\u00e1s que en los dem\u00e1s lugares afectados por esta enfermedad, no hay apenas orden alguno, sino, por el contrario, un desorden extra\u00f1o; ya que nadie entierra a los muertos; los dejan en las calles, donde se los comen los perros en el momento que alguno ha contra\u00eddo este enfermedad en una casa, los dem\u00e1s le ponen en la calle, donde se muere sin remedio, pues nadie le lleva de comer. Los pobres artesanos, los pobres sirvientes y sirvientas, las pobres viudas y hu\u00e9rfanos, est\u00e1n completamente abandonados; no tienen a quien pedir pan porque todos los ricos han huido. Fue en esta desolaci\u00f3n cuando el Sr. Lambert fue enviado a esta gran ciudad para remediar todas estas miserias. En efecto, \u00e9l ha provisto por la gracia de Dios, haciendo enterrar a los muertos y llevar a los enfermos, abandonados as\u00ed a lugares propios para ser socorridos y atendidos, en el cuerpo y en el alma; lo que ha hecho tambi\u00e9n con los enfermos atacados de las enfermedades no contagiosas. Por \u00faltimo, una vez preparadas tres o cuatro casas diferentes y separadas una de otras como otros tantos hospicios u hospitales, ha mandado aislar y alojar en ellas a todos los dem\u00e1s pobres que no estaban enfermos, a los hombres por un lado, a las mujeres y los ni\u00f1os por otro, donde son atendidos con las limosnas y favores de la reina.<\/p>\n<p>Cuando los misioneros hab\u00edan llegado a Varsovia, la reina hab\u00eda buscado darles un establecimiento. Se hab\u00eda pensado en un principio en confiarles una iglesia donde se reun\u00edan los alemanes, pero varias oposiciones malograron el proyecto. En esto, qued\u00f3 vacante un beneficio eclesi\u00e1stico dependiente del rey. Era Sokoto, pueblecito en el palatinado de Grodno, a unas sesenta leguas al norte de Varsovia, en Lituania. El Sr. Lambert acept\u00f3 este beneficio en nombre de la Congregaci\u00f3n, con la condici\u00f3n que ser\u00eda compatible con los deberes de la vocaci\u00f3n del misionero, y envi\u00f3 all\u00ed al Sr. Desdames en 1652. Mientras la peste hac\u00eda sus estragos en Varsovia, Gustavo Adolfo, rey de Suecia, se preparaba para la guerra contra Polonia, y los Cosacos de Ukrania, levantados contra los se\u00f1ores, apelaron en su socorro a Aleas, zar de los moscovitas. El rey Casimir sali\u00f3 al encuentro de \u00e9ste \u00faltimo, que hab\u00eda reunido un gran ej\u00e9rcito en las fronteras de Lituania. La reina, huyendo de la peste, acompa\u00f1\u00f3 al rey en esta expedici\u00f3n, y quiso que el Sr. Lambert la siguiera. Ella se refugi\u00f3 en la ciudad de Grodno, donde el Sr. Lambert\u00a0 tuvo ocasi\u00f3n de ver al arzobispo de Wil, de quien escrib\u00eda san Vicente \u00abNos cuentan aqu\u00ed maravillas de Mons. arzobispo de Wil\u00bb. Desde entonces este prelado\u00a0 demostr\u00f3 al Sr. Lambert el deseo de confiar un seminario a la Congregaci\u00f3n; pero este proyecto no se llev\u00f3 a cabo hasta treinta a\u00f1os despu\u00e9s. En cuanto al Sr. Lambert, su carrera hab\u00eda terminado, y dos a\u00f1os de trabajos y de fatigas hab\u00edan sido suficientes para agostar del todo sus fuerzas. No tard\u00f3 en resentirse de los primeros ataques de la peste, y enseguida se retir\u00f3 donde sus cohermanos, en Sokol, que no dista m\u00e1s que seis leguas de Grodno. A pesar de todos los cuidados que le mand\u00f3 prodigar la reina, se puso grave; y este hombre, lleno de paciencia, no pudo por menos que decir: \u00abYo sufro los dolores m\u00e1s acuciantes, y no podr\u00e9 soportar por mucho tiempo la violencia sin morirme\u00bb. En efecto, al tercer d\u00eda, despu\u00e9s de recibir los \u00faltimos sacramentos de las manos del Sr. Desdames, entreg\u00f3 su alma a Dios el 31 de enero de 1653, de tan s\u00f3lo cuarenta y siete a\u00f1os. Le enterraron ante el altar mayor de la iglesia de Sokol; pero en 1686, su cuerpo fue trasladado a Varsovia, con el permiso de Mons. Katohira, arzobispo de Wil y depositado en los s\u00f3tanos de la iglesia de la Santa cruz, donde todav\u00eda reposa hoy.<\/p>\n<p>Podemos ver cu\u00e1les fueron los sentimientos\u00a0 de san Vicente ante la noticia de la muerte del Sr. Lambert, por la carta que escribi\u00f3 a todas las casas de la Congregaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl santo consuelo de Nuestro Se\u00f1or, dice, est\u00e9 con nosotros, para sobrellevar amorosamente la p\u00e9rdida incomparable que la Congregaci\u00f3n acaba de sufrir en la persona del Sr. Lambert, que ha entregado su alma a su Creador, el 31 de enero \u00faltimo(1653). El confesor de la reina de Polonia me escribe que es llorado por todos, y que se dice que ser\u00e1 dif\u00edcil hallar a un eclesi\u00e1stico m\u00e1s perfecto y m\u00e1s apto para hacer las obras de Dios, a\u00f1adiendo que se puede, con todo verdad, decir de \u00e9l, que era amado de Dios y de los hombres, y que su memoria est\u00e1 en bendici\u00f3n. Era un hombre, contin\u00faa diciendo, que buscaba \u00fanicamente a Dios, y si embargo, nadie, en tan poco tiempo, ha avanzado tanto en los favores del rey y de la reina; nadie se hab\u00eda ganado tanto la aprobaci\u00f3n del pueblo como este buen difunto, quien por todas partes donde se presentaba, ha pasado difundiendo el buen o por de sus virtudes. Tales son los sentimientos del confesor de la reina, que no difieren en nada de los de su Majestad misma en una larga carta de su propia mano, en la que, despu\u00e9s de expresar la satisfacci\u00f3n que ha tenido en todo por sus maneras llenas de dulzura y el profundo dolor que experimentaba por su muerte, termina de esta manera: \u00abPor \u00faltimo, si no me envi\u00e1is un segundo Lambert, no s\u00e9 ya qu\u00e9 hacer\u00bb. Lo que define la perfecta confianza que ten\u00eda en \u00e9l; tambi\u00e9n la ha llevado a hacer unas cien mil libras de limosnas, m\u00e1s all\u00e1 de lo que habr\u00eda hecho, desde que tuvo el honor de acercarse a ella, por lo que me comunican los nuestros, que han distribuido una buena parte, tanto a los pobres apestados de Cracovia y de Varsovia, como a otros enfermos y pobres abandonados. Yo no dudo, Se\u00f1ores y queridos hermanos, que este accidenta que ha causado tanta aflicci\u00f3n a toda la Congregaci\u00f3n, impresione sensiblemente nuestro coraz\u00f3n. Pero qu\u00e9, la Providencia de Dios es adorable y debemos adorarla en sus visitas y en sus efectos. Lo que debemos hacer en esta dolorosa ocasi\u00f3n es tener confianza que este querido difunto nos ser\u00e1 m\u00e1s \u00fatil en el cielo que en la tierra\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera misi\u00f3n fundada fuera de Par\u00eds fue la de Toul, en Lorene. 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