{"id":36097,"date":"2014-06-26T08:45:37","date_gmt":"2014-06-26T06:45:37","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/evangelium-vitae\/"},"modified":"2016-07-26T19:33:45","modified_gmt":"2016-07-26T17:33:45","slug":"evangelium-vitae","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/evangelium-vitae\/","title":{"rendered":"Evangelium Vitae"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center\">Evangelium Vitae<\/h1>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>Carta Enc\u00edclica promulgada por el Papa Juan Pablo II el 25 de Marzo de 1995.<\/strong><br \/>\n<strong>Sobre el valor y el car\u00e1cter inviolable de la vida humana.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/evangelium_vitae.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-36098\" title=\"evangelium_vitae\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/evangelium_vitae-181x300.jpg?resize=181%2C300\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"300\" \/><\/a>En 1995 se publicaba la 11\u00aa enc\u00edclica de Juan Pablo II. El mensaje de este documento quedaba recogido tanto en el t\u00edtulo, Evangelium vitae, como en el subt\u00edtulo, \u00absobre el valor y el car\u00e1cter inviolable de la vida humana\u00bb. La fecha oficial de la firma de la enc\u00edclica era altamente significativa: 25 de marzo de 1995, d\u00eda en el que recordamos la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, el inicio temporal de la existencia de nuestro Salvador en medio de los hombres.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de 4 cap\u00edtulos y 105 n\u00fameros, el Papa ofrec\u00eda, principalmente, una profunda lectura b\u00edblica sobre la responsabilidad humana ante la vida de nuestro pr\u00f3jimo. Pasajes como el de Ca\u00edn y Abel (que desempe\u00f1a un papel particular en el cap\u00edtulo I), la curaci\u00f3n del cojo (narrada en Hch 3,1-16), o el drag\u00f3n que persigue a la mujer (seg\u00fan Ap 12,1-4), recibieron un comentario profundo y vivo. Adem\u00e1s, cada n\u00famero del texto recib\u00eda, como encabezado, alg\u00fan vers\u00edculo del Antiguo o del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Pero Evangelium vitae no era s\u00f3lo un documento teol\u00f3gico. La enc\u00edclica elaboraba un conjunto de reflexiones antropol\u00f3gicas, \u00e9ticas, sociol\u00f3gicas y jur\u00eddicas condivisibles por \u00abtodas las personas de buena voluntad\u00bb, por lo que ten\u00edan una validez a\u00fan mayor entre los creyentes en el \u00fanico Dios que es \u00abSe\u00f1or de la vida\u00bb (pues todo lo humano ha sido elevado y perfeccionado en Cristo).<\/p>\n<p>A distancia de los a\u00f1os pasados, el texto brilla con una frescura especial y muestra una actualidad sorprendente. No se pretende aqu\u00ed realizar un resumen de contenidos, pues ya existen sobre el mismo estudios y comentarios muy cualificados . Queremos m\u00e1s bien fijarnos en dos puntos. En primer lugar, ofrecer una r\u00e1pida visi\u00f3n del contexto (mundial, personal) que llev\u00f3 a idear y a escribir a la Iglesia y al mundo una reflexi\u00f3n sobre el \u00abEvangelio de la vida\u00bb. En segundo lugar, mostrar la actualidad y vigencia, a la luz de los acontecimientos de los \u00faltimos a\u00f1os, de este documento, salido del coraz\u00f3n de un Papa que ama profundamente a cada hombre y, por lo mismo, siente una llamada especial a defender el valor de la vida como don de Dios y como posibilidad de entrega mutua entre los que participamos de la misma naturaleza humana y gozamos, por lo mismo, del mismo amor redentor de Cristo.<\/p>\n<h2><strong>1. Contexto hist\u00f3rico<\/strong><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>a. La humanidad en el siglo XX<\/strong><\/h3>\n<p>Podr\u00edamos reconocer un doble contexto de esta enc\u00edclica. Uno, m\u00e1s gen\u00e9rico, de tipo sociocultural. Otro, m\u00e1s cercano, que arranca de la experiencia y del coraz\u00f3n del hombre y del pastor que llamamos Juan Pablo II.<\/p>\n<p>El mundo del siglo XX hab\u00eda heredado un progreso econ\u00f3mico y un incremento cultural sin precedentes (progreso que continuar\u00eda durante todo el siglo XX). Ello no impidi\u00f3, sin embargo, el inicio de dos experiencias profundamente traum\u00e1ticas, nacidas entre los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados: las guerras mundiales (1914-1918, 1939-1945).<\/p>\n<p>Junto a estas dos contiendas, de dimensiones nunca igualadas en el pasado, se produjeron numerosos conflictos de diverso tipo, a nivel nacional (guerras civiles, como las que sacudieron a China, Rusia, Espa\u00f1a, M\u00e9xico, Sud\u00e1n, el ex-Congo belga, Angola, Bosnia, Colombia, etc.) o internacional (la m\u00e1s cercana a 1995, la \u00abguerra del Golfo\u00bb del 1991), sin olvidar que algunos de ellos fueron sumamente largos y dolorosos, como el de Vietnam, y que ha habido (y hay) tantos conflictos \u00abdesconocidos\u00bb o marginados por el mundo de la informaci\u00f3n. Igualmente, fueron usados m\u00e9todos de destrucci\u00f3n masiva sobre la poblaci\u00f3n civil, con deportaciones de pueblos enteros o la provocaci\u00f3n de hambres con el fin de exterminar a grupos \u00e9tnicos o religiosos. Podr\u00edamos recordar aqu\u00ed el drama en amplias zonas dominadas por los \u00absoviets\u00bb comunistas, o en la tragedia del pueblo armenio entre 1915 y 1920, o en el terrible holocausto contra jud\u00edos y otros grupos \u00abinferiores\u00bb seg\u00fan la doctrina nazi, o en las matanzas \u00e9tnicas en Burundi y Ruanda.<\/p>\n<p>El elenco no refleja m\u00e1s que una m\u00ednima parte de los horrores que sacudieron un siglo lleno de heridas. En este panorama de dolor y de muerte, la tecnolog\u00eda fue usada en muchas ocasiones como medio para \u00aboptimizar\u00bb y promover la destrucci\u00f3n a niveles nunca sospechados hasta ese momento. Hubo empresas qu\u00edmicas que fabricaron nuevas sustancias t\u00f3xicas para provocar la muerte a trav\u00e9s de bombardeos sobre soldados o sobre civiles, o para ser usadas en \u00abc\u00e1maras de gas\u00bb. La industria militar \u00aboptimiz\u00f3\u00bb los instrumentos de muerte, hasta llegar a sistemas de bombardeo sobre la poblaci\u00f3n civil, como los de Coventry o Rotterdam (por parte de los alemanes), Dresde o Tokio (por parte de la aviaci\u00f3n brit\u00e1nica y estadounidense). No faltaron m\u00e9dicos que colaboraron en el sistema de explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, sea a trav\u00e9s de experimentos en los campos de exterminio, sea a trav\u00e9s de planes para promover el aborto o la eutanasia \u00abde estado\u00bb.<\/p>\n<p>Una etapa importante en esta tr\u00e1gica historia se inici\u00f3 con el empleo militar de la energ\u00eda at\u00f3mica. Hiroshima y Nagasaki fueron no s\u00f3lo una triste realidad, sino el inicio de una amenaza que hizo temblar al g\u00e9nero humano. Las tensiones y los miedos generados entre el \u00abmundo occidental\u00bb, partidario de la democracia liberal y defendido principalmente por la OTAN, y el mundo del \u00absocialismo real\u00bb (comunismo de estado), que dio lugar al Pacto de Varsovia, llevaron a una carrera de armamentos que vio multiplicarse el n\u00famero y la potencia de los misiles nucleares. La \u00abguerra fr\u00eda\u00bb ha quedado atr\u00e1s, pero no ha desaparecido la amenaza nuclear ni el n\u00famero ingente de armas de destrucci\u00f3n masiva que se produjeron en aquellos a\u00f1os de amenazas mutuas.<\/p>\n<p>En medio de tanto dolor, hubo, hay que reconocerlo, un sinn\u00famero de testimonios de personas, a todos los niveles, que supieron anteponer la l\u00f3gica del amor sobre la l\u00f3gica del odio y de la muerte. Hombres y mujeres que se volcaron por salvar la vida de los perseguidos (jud\u00edos, cristianos, comunistas o fascistas: no importaba qui\u00e9nes fuesen las v\u00edctimas de cada persecuci\u00f3n), por atender a los enfermos, por visitar a las viudas, por proteger a los hu\u00e9rfanos. No es justo ver s\u00f3lo la marea de muerte que provocaron algunos grupos humanos en el siglo XX, sin evocar el b\u00e1lsamo de dulzura que llegaba a millones de vidas concretas desde corazones que se apoyaban \u00fanicamente en la fuerza del amor y en muy escasos medios materiales.<\/p>\n<p>Entre esas acciones min\u00fasculas, particulares, pero grandiosas a los ojos de Dios, tambi\u00e9n podemos recordar a una mujer polaca, J\u00f3zefa Florek. El 29 de febrero de 1944, en Cracovia, detuvo el tranv\u00eda que estaba conduciendo para salvaguardar la vida de un joven que acababa de ser atropellado por un veh\u00edculo militar alem\u00e1n. Tras conseguir que un veh\u00edculo se detuviese, se sorprendi\u00f3 al ver que bajaba para dar una mano un oficial alem\u00e1n: ayud\u00f3 a limpiar las heridas del joven todav\u00eda inconsciente y, tras constatar que estaba vivo, detuvo otro veh\u00edculo con el que fue trasladado a un hospital cercano.<\/p>\n<p>Ese mismo joven polaco, ya restablecido, sostuvo y salv\u00f3 la vida a una ni\u00f1a hebrea de 13 a\u00f1os, Edith Zirer, que mor\u00eda de fr\u00edo en la estaci\u00f3n de Cracovia en febrero de 1945. Alguno ya habr\u00e1 intuido qui\u00e9n era ese joven, primero beneficiado por dos personas \u00abrivales\u00bb, y luego beneficiador: se llamaba Karol Wojtyla&#8230; .<\/p>\n<p>Volvamos nuevamente a la \u00abcultura de la muerte\u00bb. Junto a los actos de violencia de hombres sobre hombres, especialmente a trav\u00e9s de la guerra, pero tambi\u00e9n con otras \u00abt\u00e9cnicas\u00bb m\u00e1s sofisticadas (la provocaci\u00f3n de hambres masivas, o los campos de trabajo en muy bajas condiciones de higiene y nutrici\u00f3n), se han desarrollado, a partir de la segunda mitad del siglo XX, nuevas modalidades de agresi\u00f3n a la vida, precisamente en aquel \u00e1mbito que deber\u00eda caracterizarse por su acci\u00f3n asistencial y humanitaria: la medicina.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que el siglo XX ha significado, como pocos momentos de la historia humana, un progreso m\u00e9dico extraordinario. Gracias al descubrimiento y uso de los antibi\u00f3ticos, de vacunas contra enfermedades infectivas, de sistemas de reanimaci\u00f3n y de asistencia a enfermos (como la di\u00e1lisis o la respiraci\u00f3n artificial), de una mayor preparaci\u00f3n t\u00e9cnica e higi\u00e9nica del personal sanitario, millones de vidas han sido arrancadas de una muerte prematura. Este progreso, sin embargo, ha sido mucho m\u00e1s notable en el hemisferio norte (en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados), y menos en el hemisferio sur (los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo y los pa\u00edses subdesarrollados). El desequilibrio pervive hoy d\u00eda, y supone un gran reto a la promoci\u00f3n de una verdadera \u00abcultura de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, en aquellos lugares en los que se daba un mayor progreso m\u00e9dico, se ha difundido una peligrosa mentalidad antivida. Los primeros pasos se dieron en el mundo totalitario: el aborto fue legalizado muy pronto en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (1922), y luego en algunas zonas geogr\u00e1ficas conquistadas por la Alemania nazi. Del \u00ababorto totalitario\u00bb se pas\u00f3, en seguida, a un \u00ababorto democr\u00e1tico\u00bb, promovido por quienes se autodeclaraban paladines de la libertad de elecci\u00f3n y de los derechos de la mujer sobre su vida y sobre todo lo que pueda ocurrir dentro de su cuerpo. El resultado ha sido una despenalizaci\u00f3n y legalizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s amplia del aborto en los pa\u00edses democr\u00e1ticos de Occidente, especialmente a partir de 1965.<\/p>\n<p>La mentalidad en favor del aborto camin\u00f3 de la mano, con relaciones no siempre puestas en evidencia, con el avance de la cultura anticonceptiva. La difusi\u00f3n masiva de la p\u00edldora Pincus (a partir de 1960) promov\u00eda una mentalidad en la que el acto sexual entre un hombre y una mujer quedaba \u00abliberado\u00bb de su orientaci\u00f3n normal, espont\u00e1nea, hacia la fecundidad, hacia la paternidad y la maternidad. Es l\u00f3gico que dentro de esta mentalidad el recurso al aborto empezase a ser visto como una \u00absoluci\u00f3n de emergencia\u00bb cuando la anticoncepci\u00f3n hab\u00eda fracasado.<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre mentalidad anticonceptiva y mentalidad abortiva recibe una profunda reflexi\u00f3n en la misma Evangelium vitae, n. 13:<\/p>\n<p>La cultura abortista est\u00e1 particularmente desarrollada precisamente en los ambientes que rechazan la ense\u00f1anza de la Iglesia sobre la anticoncepci\u00f3n. Es cierto que anticoncepci\u00f3n y aborto, desde el punto de vista moral, son males espec\u00edficamente distintos: la primera contradice la verdad plena del acto sexual como expresi\u00f3n propia del amor conyugal, el segundo destruye la vida de un ser humano; la anticoncepci\u00f3n se opone a la virtud de la castidad matrimonial, el aborto se opone a la virtud de la justicia y viola directamente el precepto divino \u00abno matar\u00e1s\u00bb.<br \/>\nA pesar de su diversa naturaleza y peso moral, muy a menudo est\u00e1n \u00edntimamente relacionados, como frutos de una misma planta. Es cierto que no faltan casos en los que se llega a la anticoncepci\u00f3n y al mismo aborto bajo la presi\u00f3n de m\u00faltiples dificultades de la vida, que sin embargo nunca pueden eximir del esfuerzo por observar plenamente la Ley de Dios. Pero en much\u00edsimos otros casos estas pr\u00e1cticas tienen sus ra\u00edces en una mentalidad hedonista e irresponsable respecto a la sexualidad y presuponen un concepto ego\u00edsta de libertad que ve en la procreaci\u00f3n un obst\u00e1culo al desarrollo de la propia personalidad. As\u00ed, la vida que podr\u00eda brotar del encuentro sexual se convierte en enemigo a evitar absolutamente, y el aborto en la \u00fanica respuesta posible frente a una anticoncepci\u00f3n frustrada .<br \/>\nFrente al avance de la mentalidad abortista hubo quienes dieron el aviso de lo que podr\u00eda ser pronto la siguiente etapa: la eutanasia. La mentalidad a favor de la \u00abdulce muerte\u00bb hab\u00eda tenido un cierto auge en la Europa y Am\u00e9rica del primer tercio del siglo XX, pero los horrores del nazismo provocaron una fuerte reacci\u00f3n contra la ideolog\u00eda a favor de la eutanasia.<\/p>\n<p>Sin embargo, a partir de 1980 es notable el resurgimiento del movimiento pro-eutanasia. Se est\u00e1 siguiendo un camino similar al usado para legalizar el aborto. Primero se constata la realidad del \u00abfen\u00f3meno\u00bb (hay m\u00e9dicos que ya aplican m\u00e9todos para provocar la muerte de enfermos). Luego, o simult\u00e1neamente, aparecen en la prensa casos dram\u00e1ticos, peticiones de ayuda para lograr una \u00abmuerte digna\u00bb, causas legales sobre hechos concretos. La presi\u00f3n aumenta hasta el punto de que las autoridades deciden intervenir para establecer algunas excepciones a la ley, o para regular lo que \u00abya se hace\u00bb y evitar \u00ababusos\u00bb . Por \u00faltimo, se llegar\u00eda a la legalizaci\u00f3n abierta de la eutanasia, primero con muchas restricciones y, poco a poco, con m\u00e1s amplitud a partir de decisiones judiciales.<\/p>\n<p>El panorama quedar\u00eda incompleto si olvid\u00e1semos tantas situaciones de injusticia y de miseria, muchas veces provocadas por actos u omisiones concretas de los hombres, que han llevado al hambre, al abuso sobre la vida de los ni\u00f1os, a la difusi\u00f3n de enfermedades infectivas (una de las m\u00e1s recientes y dolorosas, la del SIDA), a los da\u00f1os que sufre el mismo ser humano por la degradaci\u00f3n ambiental, etc.<\/p>\n<p>Este ser\u00eda, por lo tanto, el contexto cultural y social que explica el nacimiento de nuestra enc\u00edclica. En cierto sentido, el cap\u00edtulo 1 de este documento, en su an\u00e1lisis sobre las \u00abactuales amenazas a la vida humana\u00bb, esboza un cuadro global de la situaci\u00f3n, con la multitud de hechos que muestran c\u00f3mo la vida de tantos seres humanos se encuentra seriamente amenazada por culpa de acciones y mentalidades toleradas o aceptadas en numerosos lugares del planeta.<\/p>\n<h3><strong>b. La experiencia de un Papa \u00abvenido de lejos\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Karol Wojtyla tiene un recorrido humano y eclesial sumamente rico. No repasamos ahora su biograf\u00eda, sobre la que existen obras bastante amplias y siempre provisionales (mientras permanezca en vida el personaje que es objeto de estudio); s\u00f3lo queremos destacar algunos rasgos de una experiencia humana que ha vivido en primera persona el drama de la lucha entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte.<\/p>\n<p>Karol naci\u00f3 y creci\u00f3 en una naci\u00f3n que hab\u00eda sufrido enormemente por diversas guerras y por ocupaciones de varias potencias. El siglo XIX Polonia estuvo ocupada en parte por Prusia y en parte por el imperio ruso. S\u00f3lo con el final de la Primera Guerra Mundial se permiti\u00f3 al pa\u00eds una vida propia, si bien pagada a un precio muy elevado por la guerra que enfrent\u00f3 a los polacos con los rusos desde 1919 hasta 1921. En ese tiempo, el 18 de mayo de 1920, nac\u00eda Karol Wojtyla.<\/p>\n<p>La juventud qued\u00f3 marcada por los horrores de la Segunda Guerra Mundial, en la que no faltaron momentos de \u00abhumanidad\u00bb como los que evocamos un poco antes. Tras la ordenaci\u00f3n sacerdotal (1946), Wojtyla se traslad\u00f3 a Roma, ciudad en la que tambi\u00e9n resultaban visibles los efectos de la guerra y los esfuerzos por rehacer la vida en un clima de mayor justicia y paz. Su patria, Polonia, quedaba bajo el control del partido comunista, e iniciaba un periodo de sufrimiento y opresi\u00f3n, sin que la situaci\u00f3n pol\u00edtico-social llegase a ahogar la actitud firme y convencida de millones de cat\u00f3licos polacos.<br \/>\nSea como sacerdote, sea como obispo de Cracovia, Karol Wojtyla siente la necesidad de promover un di\u00e1logo con la cultura, especialmente en lo que se refiere a la \u00e9tica y a la antropolog\u00eda. Estas dos ramas del saber humano resultan centrales para promover una correcta cultura de la vida. Desde sus experiencias pastorales y universitarias, el obispo Wojtyla participa en el Concilio Vaticano II, especialmente en la elaboraci\u00f3n de la constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, un canto en favor del hombre y de su orientaci\u00f3n al amor y a la justicia, en el que no falta una vigorosa denuncia contra cualquier amenaza contra la dignidad y la vida de los seres humanos.<\/p>\n<p>Hay un n\u00famero de este espl\u00e9ndido documento que es reproducido ampliamente en Evangelium vitae y que expresa las numerosas amenazas que se ciernen contra la vida de millones de seres humanos:<\/p>\n<p>Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier clase, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacci\u00f3n psicol\u00f3gica; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostituci\u00f3n, la trata de blancas y de j\u00f3venes; tambi\u00e9n las condiciones degradantes de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables; todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente infamantes, corrompen la civilizaci\u00f3n humana, deshonran m\u00e1s a quienes las practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador .<\/p>\n<p>Por aquellos a\u00f1os, la amenaza de la guerra recibi\u00f3 una dura condena, sea por parte de la famosa enc\u00edclica Pacem in terris, escrita desde el coraz\u00f3n del beato Juan XXIII (11 de abril de 1963), sea por parte del mismo concilio Vaticano II (especialmente en el cap\u00edtulo V de Gaudium et spes). Trabajar para evitar la guerra significaba, sobre todo, promover la justicia y el desarrollo, seg\u00fan el mensaje del mismo Concilio, y seg\u00fan la doctrina desarrollada en la enc\u00edclica de Pablo VI Populorum progressio (26 de marzo de 1967).<\/p>\n<p>Con la difusi\u00f3n creciente de la mentalidad a favor de la anticoncepci\u00f3n, del divorcio y del aborto, se abren fuertes heridas en la sociedad y en las filas de los cat\u00f3licos. La Iglesia interviene con dos importantes documentos: la enc\u00edclica Humanae vitae (citada anteriormente), y la declaraci\u00f3n publicada por la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe Sobre el aborto provocado (18 de noviembre de 1974). Adem\u00e1s, la congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe publica un documento sobre la indisolubilidad del matrimonio (11 de abril de 1973) y otro sobre la sexualidad humana (Persona humana, 29 de diciembre de 1975). Ya durante el pontificado de Juan Pablo II aparecer\u00e1n otros dos importantes documentos, la declaraci\u00f3n sobre la eutanasia (Iura et bona, 5 de mayo de 1980), y la instrucci\u00f3n sobre el respeto a la vida naciente, especialmente frente a las nuevas t\u00e9cnicas de fecundaci\u00f3n artificial (Donum vitae, 22 de febrero de 1987).<\/p>\n<p>En este contexto eclesial de tantos retos y de tantas inquietudes, el obispo (pronto cardenal) Wojtyla interviene desde su c\u00e1tedra de Cracovia. Debemos mencionar especialmente una obra de grand\u00edsimo valor humano y cristiano, Amor y responsabilidad (publicada en 1960, en polaco, y en seguida traducida a numerosos idiomas), que reflexiona en la riqueza antropol\u00f3gica de la fecundidad \u00ednsita en la sexualidad cuando es orientada y vivida seg\u00fan principios \u00e9ticos de validez universal.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de Juan Pablo II a la c\u00e1tedra de Pedro supuso toda una revoluci\u00f3n en la vida eclesial. El tema de la vida result\u00f3 central desde el principio de la actividad del nuevo pont\u00edfice. Las catequesis de los mi\u00e9rcoles de los primeros a\u00f1os (1979-1984) estuvieron dedicadas a la corporeidad humana y al valor genuino de las relaciones esponsales. En 1980, como ya dijimos, vio la luz un documento sobre la eutanasia. En mayo de 1981, Italia deb\u00eda decidir, por refer\u00e9ndum, si abrogar o mantener la ley a favor del aborto (aprobada en 1978). Pocos d\u00edas antes de la votaci\u00f3n (en la que triunf\u00f3 la mentalidad abortista), la cultura de la muerte disparaba contra un Papa indefenso: era el 13 de mayo, d\u00eda de la Virgen de F\u00e1tima.<\/p>\n<p>Ser\u00eda largo enumerar las numerosas intervenciones del Papa a favor de la vida antes de 1995. S\u00f3lo hemos de recordar que en 1991, como explicar\u00e1 Juan Pablo II en Evangelium vitae (n. 5), un consistorio extraordinario de cardenales subray\u00f3 la gravedad de los actuales ataques contra la vida, y pidi\u00f3 al Papa un documento dedicado a defender el valor de la vida humana y su inviolabilidad. Ese mismo a\u00f1o, Juan Pablo II mandaba una carta a todos los obispos del mundo en la que evidenciaba la gravedad del momento presente. Un p\u00e1rrafo de dicha carta es recogido en el n. 5 anteriormente mencionado, y conviene evocarlo en estos momentos.<\/p>\n<p>En la misma carta, a los pocos d\u00edas de la celebraci\u00f3n del centenario de la enc\u00edclica Rerum novarum, llamaba la atenci\u00f3n de todos sobre esta singular analog\u00eda: \u00abAs\u00ed como hace un siglo la clase obrera estaba oprimida en sus derechos fundamentales, y la Iglesia tom\u00f3 su defensa con gran valent\u00eda, proclamando los derechos sacrosantos de la persona del trabajador, as\u00ed ahora, cuando otra categor\u00eda de personas est\u00e1 oprimida en su derecho fundamental a la vida, la Iglesia siente el deber de dar voz, con la misma valent\u00eda, a quien no tiene voz. El suyo es el clamor evang\u00e9lico en defensa de los pobres del mundo y de quienes son amenazados, despreciados y oprimidos en sus derechos humanos\u00bb.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o antes de la publicaci\u00f3n de Evangelium vitae, con el \u00abmotu proprio\u00bb Vitae mysterium (11 de febrero de 1994), Juan Pablo II institu\u00eda la Pontificia academia para la vida, cuyo fin era el de \u00abestudiar, informar y formar en lo que ata\u00f1e a las principales cuestiones de biomedicina y derecho, relativas a la promoci\u00f3n y a la defensa de la vida, sobre todo en las que guardan mayor relaci\u00f3n con la moral cristiana y las directrices del Magisterio de la Iglesia\u00bb (texto citado en Evangelium vitae n. 98).<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o 1994 fue especialmente intenso para el Papa, pues la Conferencia sobre la poblaci\u00f3n de ese a\u00f1o en la ciudad de El Cairo podr\u00eda haber sido dominada por la \u00abcultura de la muerte\u00bb, ya que algunos gobiernos y grupos de presi\u00f3n quer\u00edan promover en todo el mundo una serie de medidas contra la vida, incluyendo el aborto y la trivializaci\u00f3n de la sexualidad, que llevar\u00edan a enormes consecuencias para las costumbres y las leyes de muchos pueblos. Por lo mismo, Juan Pablo II y la Santa Sede desarrollaron una intensa campa\u00f1a de concientizaci\u00f3n y de informaci\u00f3n, que permiti\u00f3, al menos, evitar el triunfo de las posiciones m\u00e1s opuestas al respeto a cualquier vida humana, especialmente la de los no nacidos .<\/p>\n<p>Con lo que acabamos de presentar, un esbozo muy incompleto y pobre, vislumbramos la situaci\u00f3n mundial, eclesial y humana que prepararon el terreno y llevaron al nacimiento de la enc\u00edclica Evangelium vitae. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido los 10 a\u00f1os siguientes?<\/p>\n<h2><strong>2. Evangelium vitae en perspectiva<\/strong><\/h2>\n<p>La enc\u00edclica papal en favor de la vida humana, especialmente en sus fases m\u00e1s d\u00e9biles, no s\u00f3lo mantiene una actualidad fuera de lo com\u00fan, sino que, sobre todo, muestra en toda su fuerza un car\u00e1cter prof\u00e9tico que interpela las conciencias de todos los creyentes y de los hombres de buena voluntad. Repasemos algunos de los hechos que podr\u00edan representar las \u00abofensivas\u00bb que reflejan la vitalidad y la fuerza de la cultura de la muerte.<\/p>\n<p>a. Pocos meses despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de nuestro documento, una conferencia mundial sobre la mujer, promovida por las Naciones Unidas en Beijing (China, septiembre 1995), supuso un nuevo choque entre dos mentalidades antag\u00f3nicas respecto a la mujer y a su papel singular en la transmisi\u00f3n de la vida. El deseo leg\u00edtimo y justo de defender la dignidad de la mujer y de promover su respeto en un mundo donde abundan discriminaciones y abusos contra la misma, se un\u00eda a las presiones de grupos y organismos gubernativos y no gubernativos que entend\u00edan la superaci\u00f3n de estas injusticias desde una perspectiva equivocada: la ideolog\u00eda de g\u00e9nero, cuyas ra\u00edces culturales se encuentran en relaci\u00f3n directa con ciertas formas de pensamiento marxista .<\/p>\n<p>b. La conferencia de Beijing fue s\u00f3lo una muestra de la fuerza que hab\u00edan cobrado, en el \u00e1mbito internacional, ciertos grupos y algunos gobiernos en la promoci\u00f3n de una ideolog\u00eda a favor de la anticoncepci\u00f3n, del aborto, de la \u00abliberaci\u00f3n sexual\u00bb (entendida bajo la f\u00f3rmula \u00abderechos reproductivos\u00bb), de nuevos paradigmas de salud (con la confusa noci\u00f3n de \u00absalud reproductiva\u00bb), y de nuevos modelos del matrimonio y de la familia.<\/p>\n<p>El tema de la familia se ha convertido en un terreno de lucha entre dos mentalidades contrapuestas. Los grupos antifamilia buscan superar el paradigma \u00abtradicional\u00bb de la relaci\u00f3n monog\u00e1mica y estable entre un hombre y una mujer, un paradigma que ser\u00eda fundamentalmente \u00abmachista\u00bb y opresor. En esta perspectiva, la maternidad es presentada muchas veces como una situaci\u00f3n en la que la mujer oprimida es despose\u00edda del derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida. Igualmente, se busca dar espacio a una amplia variedad de posibilidades que depende de la libre iniciativa de los individuos, y que podr\u00eda generar un sinn\u00famero de modelos de vida \u00abmatrimonial\u00bb y familiar, ajenos completamente a la naturaleza profunda de la sexualidad humana, pues tales modelos tienen sus ra\u00edces s\u00f3lo en una mentalidad individual\u00edstica y hedonista, es decir, parcial e incompleta .<\/p>\n<p>c. En estos a\u00f1os la lucha a favor de un aborto \u00abseguro\u00bb y legal ha buscado nuevas estrategias para vencer la oposici\u00f3n en aquellas naciones que ofrecen una mayor protecci\u00f3n a la vida antes de nacer. De modo especial se notan continuos ataques a las leyes que proh\u00edben o restringen el aborto en Latinoam\u00e9rica. A la vez, y como un medio para esquivar las barreras legales, grupos de presi\u00f3n tratan de introducir, pa\u00eds por pa\u00eds (especialmente en los pa\u00edses que ofrecen mayor resistencia a la legalizaci\u00f3n del aborto), la \u00abanticoncepci\u00f3n de emergencia\u00bb, que en su modalidad aplicativa tiene una clara intenci\u00f3n abortiva al impedir la anidaci\u00f3n en el \u00fatero del hijo que pudiera haber sido concebido despu\u00e9s de una relaci\u00f3n sexual \u00abno protegida\u00bb. En otros lugares, la presi\u00f3n antivida busca sensibilizar a la opini\u00f3n p\u00fablica para que legalice el aborto en situaciones extremas, como en los casos de violaci\u00f3n o ante ciertas enfermedades en los embriones o fetos .<\/p>\n<p>d. Otro \u00e1mbito de gran actualidad y de fuerte enfrentamiento entre la Iglesia y algunos grupos de presi\u00f3n radica en el modo de afrontar la epidemia del SIDA , as\u00ed como otros dos problemas relacionados con la sexualidad humana: el alto n\u00famero de embarazos de adolescentes, y la difusi\u00f3n de otras enfermedades de transmisi\u00f3n sexual (ETS). Algunos gobiernos y organismos internacionales promueven, como soluci\u00f3n a estos problemas, programas de \u00abeducaci\u00f3n sexual\u00bb y de prevenci\u00f3n que carecen de buenos principios \u00e9ticos, y que muchas veces implican un desprecio al papel que la familia tiene que jugar en estas tem\u00e1ticas respecto de los ni\u00f1os y adolescentes. El resultado de estos programas ha sido nefasto: junto al deterioro moral de tantos adolescentes, j\u00f3venes y adultos que ven la sexualidad como un juego, desligado de cualquier responsabilidad hacia la vida, se han mantenido o incluso elevado los \u00edndices de embarazos de adolescentes, mientras que las ETS (y el virus del SIDA) se han difundido a\u00fan m\u00e1s entre la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>e. En el \u00e1mbito de la medicina reproductiva y de las t\u00e9cnicas de fecundaci\u00f3n artificial se ha desarrollado un fuerte debate en torno a dos nuevos horizontes de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica: la clonaci\u00f3n humana y la investigaci\u00f3n sobre las c\u00e9lulas estaminales obtenidas a partir de embriones humanos . Sobre la clonaci\u00f3n, se ha suscitado un debate de enormes proporciones dentro de las Naciones Unidas, que ha dividido a los pa\u00edses partidarios de prohibir s\u00f3lo la \u00abclonaci\u00f3n reproductiva\u00bb para dejar abierta la posibilidad de la \u00abclonaci\u00f3n terap\u00e9utica\u00bb, y los pa\u00edses que defienden una prohibici\u00f3n total de cualquier forma de clonaci\u00f3n. Como ha reconocido acertadamente un documento preparado por el Vaticano para las discusiones de oto\u00f1o de 2004, la as\u00ed llamada \u00abclonaci\u00f3n terap\u00e9utica\u00bb no ser\u00eda m\u00e1s que una \u00abclonaci\u00f3n reproductiva\u00bb con fines de investigaci\u00f3n, es decir, orientada a producir embriones destinados a su destrucci\u00f3n para favorecer el \u00abprogreso\u00bb de la ciencia o de la medicina .<\/p>\n<p>Este debate encierra diversos aspectos que se mezclan en las discusiones. Por un lado, es cada vez m\u00e1s patente el deseo de algunos grupos cient\u00edficos por conseguir un amplio espacio de acci\u00f3n en orden a investigar sobre cualquier tipo de c\u00e9lulas estaminales, obtenidas incluso a trav\u00e9s de la destrucci\u00f3n de \u00abembriones sobrantes\u00bb o de embriones creados expresamente para la investigaci\u00f3n. Por otro, esos mismos cient\u00edficos, aliados a algunos grupos de presi\u00f3n, han creado enormes expectativas en la sociedad sobre las posibilidades terap\u00e9uticas que se obtendr\u00edan con la investigaci\u00f3n sobre c\u00e9lulas estaminales embrionarias, con lo que muchas personas no comprenden por qu\u00e9 la Iglesia se opone a tales \u00abbeneficios\u00bb. La posici\u00f3n cat\u00f3lica, que coincide en esto con la misma \u00e9tica natural, es clara: ninguna investigaci\u00f3n puede pasar por encima de la destrucci\u00f3n de seres humanos, tambi\u00e9n cuando se encuentran en su fase embrionaria. Lo contrario ser\u00eda admitir la injusticia de hacer morir a algunos, los m\u00e1s d\u00e9biles, para conseguir presuntos resultados sobre otros (enfermos o investigadores deseosos de aumentar su prestigio con nuevos descubrimientos) .<\/p>\n<p>f. Quiz\u00e1 sea posible se\u00f1alar una novedad significativa a 10 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de nuestro documento: el mundo desarrollado est\u00e1 percibiendo con mayor claridad y con sentido de alarma la situaci\u00f3n de involuci\u00f3n demogr\u00e1fica (la triste experiencia de las \u00abcunas vac\u00edas\u00bb). Una involuci\u00f3n que implica, por un lado, un constante descenso del n\u00famero de habitantes; por otro, la fuerte inversi\u00f3n de las pir\u00e1mides de poblaci\u00f3n, en las que cada vez hay menos j\u00f3venes y m\u00e1s ancianos . A pesar de este \u00abdescubrimiento\u00bb, no se ve un cambio cultural y social en las generaciones de esposos j\u00f3venes que permita revertir la situaci\u00f3n, pues los complejos problemas del mundo moderno llevan a muchos a posponer el matrimonio a una edad muy tard\u00eda, a retrasar la llegada de los hijos, a reducir el n\u00famero de los mismos a 1 \u00f3 2, sin hablar, desde luego, de los millones de personas que han renunciado o no han podido formar una familia fecunda, o de los que viven el drama de la esterilidad, que afecta entre un 10 y un 20 % de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>g. Hay otros aspectos a tener en cuenta en el nuevo contexto cultural, que pueden ser abarcados bajo la noci\u00f3n, no siempre bien comprendida, de \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb . Por un lado, existen grupos, como los defensores de la \u00abCarta de la tierra\u00bb, que quieren repensar la moral y las religiones no desde el primado y centralidad del hombre, sino desde un vago geocentrismo permeado de una espiritualidad confusa y ol\u00edstica. Por otro, la Organizaci\u00f3n mundial de la salud est\u00e1 promoviendo un nuevo \u00abparadigma de salud\u00bb que persigue un m\u00e1ximo nivel de salud para la sociedad (incluso en orden a la misma productividad), dejando de lado a grupos de hombres y a enfermedades que resultan dif\u00edcilmente curables y sumamente costosas en su tratamiento .<\/p>\n<p>h. Un \u00faltimo aspecto del cuadro actual arranca de una fecha que se ha hecho tristemente famosa: el 11 de septiembre de 2001. La atrocidad perpetrada ese d\u00eda por un pu\u00f1ado de terroristas bien organizados muestra hasta qu\u00e9 punto la cultura de la muerte puede llegar, en sus deseos por imponer la propia ideolog\u00eda, a procurar la muerte de miles de v\u00edctimas inocentes. Desde ese d\u00eda el mundo ha asistido a nuevas guerras (Afganist\u00e1n e Irak, sin olvidar conflictos que no han dejado de herir la vida de miles de seres humanos, en Sud\u00e1n, Colombia, Congo, etc.) y vive sumido en un clima de terror, mientras mantiene una actitud de indiferencia, o un silencio c\u00f3mplice, ante los millones de abortos (se calculan entre 40 y 60 millones de abortos al a\u00f1o) que se producen en todo el mundo.<\/p>\n<h2><strong>3. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Podr\u00edan ser evocados otros aspectos que se refieren a la vida humana y al respeto sobre la misma, especialmente en lo tocante a los esfuerzos de millones de hombres y mujeres de buena voluntad en favor de los seres humanos m\u00e1s necesitados de asistencia y ayuda. Muchas veces el mundo de la informaci\u00f3n se muestra poco sensible a las acciones de profesionales de la salud, sacerdotes, religiosos, laicos, voluntarios, personas de todas las clases sociales y de religiones o creencias distintas, que se han dedicado y se dedican con pasi\u00f3n al servicio de los enfermos, los no nacidos, las madres en dificultad, los hambrientos. La cultura de la vida, como el bien, a veces es \u00absilenciosa\u00bb, pero no por ello deja de escribir las p\u00e1ginas m\u00e1s luminosas de la historia humana.<\/p>\n<p>A la vez, diversas instancias eclesiales han promovido m\u00faltiples iniciativas, tambi\u00e9n a nivel cultural y cient\u00edfico, a favor de la vida. Adem\u00e1s de las reuniones plenarias de la Pontificia Academia para la vida, que cada a\u00f1o ha publicado un volumen de actas de alto valor antropol\u00f3gico y \u00e9tico, tambi\u00e9n han participado activamente a favor de la vida el Consejo Pontificio para la Familia , y el Pontificio Consejo para los agentes sanitarios . Al lado de instituciones benem\u00e9ritas por sus estudios e investigaciones sobre tem\u00e1ticas bio\u00e9ticas, como el Instituto de bio\u00e9tica de la Universidad Cat\u00f3lica del Sagrado Coraz\u00f3n (Roma), han aparecido nuevas realidades acad\u00e9micas, como las facultades de bio\u00e9tica (primera en el mundo) del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), fundada en 2001, y de la Universidad An\u00e1huac (Ciudad de M\u00e9xico), y la lista de instituciones que han surgido bajo la sombra y el impulso del \u00abEvangelio de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de ello, el panorama mundial no ofrece perspectivas halag\u00fce\u00f1as para la causa de la vida. Cada batalla perdida supone el abandono de enfermos, la eliminaci\u00f3n de hijos no nacidos, el derrumbe de la conciencia de quienes m\u00e1s deber\u00edan proteger la vida humana (pol\u00edticos, agentes sanitarios, familiares, etc.), el perpetuarse de situaciones de injusticia que implican el hambre de millones de seres humanos. Todo ello justifica el que mantenga plena vigencia la invitaci\u00f3n de Juan Pablo II a realizar una aut\u00e9ntica \u00abmovilizaci\u00f3n general de las conciencias y un com\u00fan esfuerzo \u00e9tico, para poner en pr\u00e1ctica una gran estrategia en favor de la vida\u00bb (Evangelium vitae n. 95, cf. n. 98). Como sigue el texto del n. 95:<\/p>\n<p>Todos juntos debemos construir una nueva cultura de la vida: nueva, para que sea capaz de afrontar y resolver los problemas propios de hoy sobre la vida del hombre; nueva, para que sea asumida con una convicci\u00f3n m\u00e1s firme y activa por todos los cristianos; nueva, para que pueda suscitar un encuentro cultural serio y valiente con todos.<\/p>\n<p>Han pasado varios a\u00f1os desde que el Evangelio de la vida viese la luz. La humanidad recorre los primeros a\u00f1os de un nuevo siglo y un nuevo milenio. El Se\u00f1or de la historia, Jesucristo, es tambi\u00e9n el Se\u00f1or de la vida. Bajo su compa\u00f1\u00eda, desde su Amor, la Iglesia (\u00abpueblo de la vida y para la vida\u00bb, Evangelium vitae n. 105) sabr\u00e1 ofrecer al mundo un testimonio seguro, sereno, entusiasta, de servicio a los dem\u00e1s, especialmente a los m\u00e1s d\u00e9biles y necesitados, como testimonio de la presencia del Se\u00f1or, que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida por nosotros. El testimonio no puede no ser fermento. La masa cambiar\u00e1, desde la acci\u00f3n de los creyentes y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad.<\/p>\n<p>El \u00abpueblo de la vida\u00bb se alegra de poder compartir con otros muchos su actuaci\u00f3n, de modo que sea cada vez m\u00e1s numeroso el \u00abpueblo para la vida\u00bb y la nueva cultura del amor y de la solidaridad pueda crecer para el verdadero bien de la ciudad de los hombres (Evangelium vitae n. 101).<\/p>\n<div class='stb-container stb-style-download stb-no-caption'><div class='stb-caption'><div class='stb-logo'><img class='stb-logo__image' 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