{"id":35213,"date":"2014-06-24T08:22:57","date_gmt":"2014-06-24T06:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/susana-guillemin-el-cargo-de-hermana-sirviente\/"},"modified":"2014-06-24T08:22:57","modified_gmt":"2014-06-24T06:22:57","slug":"susana-guillemin-el-cargo-de-hermana-sirviente","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-el-cargo-de-hermana-sirviente\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: El cargo de Hermana Sirviente"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_33649\" style=\"width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-33649\" class=\"size-medium wp-image-33649\" title=\"Susana Guillemin, H.C.\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin-237x300.jpg?resize=237%2C300\" alt=\"Susana Guillemin, H.C.\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-33649\" class=\"wp-caption-text\">Susana Guillemin, H.C.<\/p><\/div>\n<div>Al dar comienzo a unos Ejercicios para Hermanas Sirvientes, resulta obligado hacer una reflexi\u00f3n, lo bastante concreta <em>y <\/em>lo bastante profunda, acerca de lo que <em>es el cargo de Hermana Sirviente, <\/em>cargo del que ahora est\u00e1n ustedes revestidas y que forma la trama, la estructura misma, de ,su vida personal y de su vida de Comunidad.Y digo que es <em>obligado hacer juntas esa reflexi\u00f3n, <\/em>para dejar bien sentado que no se trata de una conferencia magistral, transmitida desde una c\u00e1tedra, porque con relaci\u00f3n al cargo de Hermana Sirviente, no se puede nunca dar una ense\u00f1anza limitada, circunscrita o encerrada en unas l\u00edneas, en una experiencia singular. Nunca se ha llegado a ser una buena Hermana Sirviente, nunca se ha logrado encontrar la manera exacta de actuar en todas las circunstancias que pueden presentarse, para poder decir a otras: \u00abobren as\u00ed o as\u00ed, <em>y <\/em>llegar\u00e1n a ser unas Hermanas Sirvientes excelentes\u00bb. Es cierto que pueden darse consejos; es cierto que existe una experiencia que se va adquiriendo poco a poco a medida que pasan los a\u00f1os y a medida tambi\u00e9n de los errores cometidos o de las faltas en que se ha incurrido bienintencionadamente.Sin embargo, al dejar un puesto de Hermana Sirviente <em>\u2014y <\/em>hago un llamamiento a las que han tenido ya varios destinos como Hermana Sirviente\u2014 <em>y <\/em>echar la vista atr\u00e1s, \u00bfno es cierto que no puede una sino decirse: no he sido en absoluto lo que deb\u00eda ser? Tal o tal cosa hubiera tenido que hacerla de otro modo. Aqu\u00ed tuve un fracaso; y si ese fracaso est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con las almas, es mucho m\u00e1s grave, m\u00e1s doloroso, que cuando se trata de algo material. Nunca nos sentimos satisfechas de nosotras mismas cuando dejamos un puesto de \u00e9stos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Y cuando se hacen cargo de la casa que les deja la Hermana Sirviente anterior, pues, \u00bfpor qu\u00e9 negarlo? lo primero que ven son las peque\u00f1as deficiencias, las cosas peque\u00f1as que hubieran podido hacerse de otro modo, incluso los verdaderos errores, m\u00e1s o menos graves, que se han cometido. Por su parte, la Hermana Sirviente que sale acaso se diga a s\u00ed misma lo que ustedes est\u00e1n viendo&#8230; Es nuestra condici\u00f3n humana, por lo dem\u00e1s, la que lleva consigo el no poder alcanzar nunca la perfecci\u00f3n que buscamos, no ya la que deber\u00edamos tener, porque eso es imposible; pero ni siquiera la perfecci\u00f3n por la que nos es posible afanarnos.<\/p>\n<p><em>La primera reflexi\u00f3n que hacer frente al cargo de Hermana Sirviente, es la de que necesitamos formarnos continuamente para <\/em><em>\u00e9l. <\/em>Siempre tendremos motivos para tratar de ser diferentes de lo que somos, si queremos responder a las exigencias del cargo. Y si queremos ver de forma algo concreta lo que es ese cargo, empecernos por detallar lo que no es, los errores de apreciaci\u00f3n en que podr\u00eda caerse con respecto al mismo.<\/p>\n<p>Cuando se las llama para confiarles una patente, tienen seg\u00fan el temperamento de cada una, <em>diferentes reflejos. <\/em>Hay que decir que, por lo general, una Hermana a la que se llama para confiarle el oficio de Hermana Sirviente no suele tener un reflejo de alegr\u00eda, porque demasiado tienen visto que no se trata de algo envidiable, sino de algo que lleva consigo muchas dificultades y muchos sufrimientos.<\/p>\n<p>Sin embargo, dada nuestra naturaleza humana, corremos el riesgo de tener unos reflejos, m\u00e1s bien interiores que exteriores, que nos har\u00edan tomar <em>el puesto de Hermana Sirviente <\/em>por lo que no es, y emprender, por ello un camino, tomar posiciones que no ser\u00edan correctas.<\/p>\n<\/div>\n<h2><em>El cargo no es un honor<\/em><\/h2>\n<div>\n<p>Nunca lo ha sido en la mente de los Superiores que se lo imponen a una Hermana, y no ofrece motivo alguno para enorgullecerse. No nos coloca en una situaci\u00f3n de superioridad personal. Hay una gran diferencia entre superioridad y autoridad. Veamos, de paso, la sabidur\u00eda de San Vicente al no querer que en la Compa\u00f1\u00eda las Hermanas ostentaran el nombre de superioras, sino simplemente el de Hermana Sirviente. No, en virtud de la patente, no nos hallamos instaladas en una posici\u00f3n de superioridad. Somos \u2014y en lo \u00edntimo de nuestra alma y de nuestro pensamiento debemos reconocerlo as\u00ed\u2014 una Hija de la Caridad como las dem\u00e1s pero que ha de soportar encima el peso del superiorato.<\/p>\n<h2><em>El cargo de Hermana Sirviente no es tampoco una recompensa<\/em><\/h2>\n<p>No se trata de un premio que de pronto se les adjudica porque han cumplido bien el tiempo de su formaci\u00f3n, cuatro o cinco a\u00f1os antes de los votos, y despu\u00e9s han sido Hermanas ejemplares, admirables en el ejercicio de su ministerio. Y entonces se dice: aqu\u00ed est\u00e1 la recompensa, vamos a premiarla. Instintivamente corremos el riesgo de abrigar ese pensamiento, de decimos: bueno no lo hecho muy mal, tienen confianza en m\u00ed y por eso se me otorga el puesto de Hermana Sirviente&#8230;<\/p>\n<p>Pues bien, voy a decirles sencillamente que, la mayor\u00eda de las veces, si unas y otras ocupamos tal o cual puesto, si se nos ha encomendado \u00e9ste o el otro cargo, es porque no se ha encontrado otra. No crean que estoy exagerando al decir esto: es completamente cierto, y estoy convencida de que si se examinan atentamente las cosas, se da uno cuenta de que es as\u00ed; porque si se quisieran detallar todas las cualidades que deber\u00eda tener una Hermana Sirviente, si se expusieran todas las responsabilidades que pesan sobre ella, todos los puntos de los que debe responder \u2014en cuanto a las Hermanas y en cuanto a la casa\u2014, es completamente cierto que ninguna Hermana posee el conjunto completo de cualidades que tendr\u00eda que reunir para desempe\u00f1ar el puesto de Hermana Sirviente. No es ninguna exageraci\u00f3n lo que estoy diciendo sino la simple verdad. Nosotros, pobres humanos, nos hallamos siempre por debajo de la tarea que se nos encomienda y nunca somos plenamente lo que debi\u00e9ramos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Estos pensamientos no son los de una humildad extraordinaria; responden simplemente a la realidad ante la que nos tenemos que situar. Sin embargo, no ser\u00eda tan dif\u00edcil que se apoderara de nosotras la ilusi\u00f3n de creer que se nos ha dado el cargo precisamente porque tenemos todas las cualidades necesarias. No es cierto. Si se nos ha dado el cargo, es porque hace falta d\u00e1rselo a alguna. Ni m\u00e1s ni menos. Y nos han escogido, claro, despu\u00e9s de pensarlo, de reflexionar, de orar; pero no digamos que somos capaces de responder, porque ser\u00eda absolutamente falso, ser\u00eda una tremenda equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><em>El cargo no es, ni mucho menos, una situaci\u00f3n de poder<\/em><\/h2>\n<p>Hay un instinto grabado en nosotros: es el instinto de posesi\u00f3n. Eso es m\u00edo. Poseer. Desgraciadamente, ese instinto llega a su plenitud muy cierta con la edad precisa o aproximada a la que se suele dar la patente a una Hermana, entre los 35 y los 45 a\u00f1os. Ese es el momento en el que el instinto de posesi\u00f3n alcanza su mayor fuerza en la naturaleza humana. En ese momento, se sale de un per\u00edodo de formaci\u00f3n en la obediencia \u2014per\u00edodo de sujeci\u00f3n\u2014 que a veces, ha sido muy costoso a la naturaleza, pero que ciertamente se ha aceptado y practicado por amor de Dios. Al llegar en ese momento clave, la patente de Hermana Sirviente hace correr el riesgo de sentir como una especie de liberaci\u00f3n, de producir un reflejo en sentido contrario. Se sale de una posici\u00f3n de sujeci\u00f3n y se pasa s\u00fabitamente a una situaci\u00f3n de autoridad. \u00a1Qu\u00e9 peligro, entonces, de caer en la falta, el pecado de la posesi\u00f3n! Esta casa es <em>m\u00eda. Tengo <\/em>unas compa\u00f1eras. <em>Tengo <\/em>unas obras a mi cargo, un presupuesto, unos fondos; <em>tengo <\/em>unas almas que me rodean <em>y <\/em>de las que respondo ante Dios&#8230; Y todo eso se hace algo <em>personal.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Se da una especie de satisfacci\u00f3n interior, de posesi\u00f3n, de poder, de posibilidad de acci\u00f3n, que pudiera llegar a desvirtuar el concepto real que debe tenerse del cargo, a hacernos adoptar posturas completamente equivocadas en el ejercicio de la autoridad; que puede tambi\u00e9n \u2014y es lo m\u00e1s grave\u2014 echar a perder el beneficio espiritual de lo que estamos haciendo y dejarnos ante Dios con las manos vac\u00edas.<\/p>\n<p>Lo primero que debe proponerse una Hermana Sirviente al recibir el cargo, cuando ha tenido un poco de tiempo para poder reflexionar, es desprenderse de continuo de ese instinto de posesi\u00f3n. Y no creamos que se consigue de una vez para siempre. No basta con haber hecho oraci\u00f3n un d\u00eda y haberse dicho: \u00abs\u00ed, estoy convencida, soy una mera depositaria\u00bb. No creamos que con eso est\u00e1 todo hecho, porque la naturaleza est\u00e1 ah\u00ed, reclamando siempre sus derechos, precisamente en ese sentido de la posesi\u00f3n, del poder, de la autoridad.<\/p>\n<p>Tenemos que desprendernos todos los d\u00edas; tenemos que tener, todos los d\u00edas, los ojos abiertos para darnos cuenta de que <em>poseemos <\/em>a esa compa\u00f1era, o a tal persona con la que nos relacionamos, que poseemos el dinero que se nos conf\u00eda. Obramos bajo el impulso de un instinto de poder, de una especie de \u00abborrachera de autoridad\u00bb. La palabra es un poco fuerte, pero si se examinan bien, se dar\u00e1n cuenta de que eso existe en todas las naturalezas y que, a veces, se siente uno arrastrado a obrar bajo tal impulso. Es un gran peligro del cargo: la posesi\u00f3n, el poder. Poseer y obrar por el placer de imponerse.<\/p>\n<p>San Vicente dec\u00eda que hab\u00eda en el ejercicio del cargo un veneno sutil, y que aun a los mejores les costaba guardarse de \u00e9l. Creo que ese veneno sutil es precisamente ese deseo de poseer, de imponerse, de dirigir.<\/p>\n<p>No deber\u00edamos dejar pasar un solo d\u00eda de nuestra vida sin estar en guardia, a lo largo de \u00e9l \u2014no s\u00f3lo en la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana\u2014, para que en ninguna de nuestras acciones, en ninguna de nuestras decisiones, en ninguna de las posturas que adoptemos se introduzca nunca ese instinto de autoridad, de posesi\u00f3n, instinto tan fuertemente arraigado en lo m\u00e1s profundo de nosotras mismas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Bien. El cargo no es, pues, un honor, no es una recompensa, no es un puesto de poder.<\/p>\n<h2><em>Tampoco es el cargo un privilegio inalienable<\/em><\/h2>\n<p>Y en esto tambi\u00e9n tenemos que insistir y grabarlo en nuestra mente.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, ya ven que Roma, que conoce todo lo que se da en la naturaleza humana, y acaso m\u00e1s en la naturaleza femenina, ha establecido reglas can\u00f3nicas que obligan a hacer cambios, incluso frecuentes, que no dejan de ser un quebradero de cabeza para las pobres Visitadoras. A veces, tienen que pedir la renovaci\u00f3n de un indulto al llegar a los seis a\u00f1os, y, si no, a los nueve. Y no es f\u00e1cil, porque Roma se niega a darlos. Roma no quiere dejarnos la posibilidad de que nos apeguemos al puesto que estamos ocupando.<\/p>\n<p>Ser\u00eda de desear \u2014ojal\u00e1 se pudiera llegar a ello, pero, desgraciadamente, es muy dif\u00edcil\u2014 lo que se hace en los monasterios de clausura; que una vez cumplido el mandato, la Hermana Sirviente volviera a ser Hermana compa\u00f1era. Ser\u00eda algo completamente normal, y de excelentes resultados, porque, despu\u00e9s de haber sido Hermana Sirviente, se sabr\u00eda obedecer mejor, se comprender\u00eda mejor la postura de la Hermana Sirviente, por qu\u00e9 manda, cu\u00e1les son los imperativos que pueden hacerla actuar, y se tendr\u00edan unas disposiciones muy distintas de las que se ten\u00edan antes de haber probado la autoridad.<\/p>\n<p>Cuando San Vicente enviaba una nueva Hermana a una parroquia (lo sabemos por ciertas comunicaciones que se han conservado), sol\u00eda decir: \u00abSor Fulana ser\u00e1 la Hermana Sirviente durante el primer mes y Sor Mengana lo ser\u00e1 despu\u00e9s. A continuaci\u00f3n, volver\u00e1n a empezar el turno\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 buen ejercicio de desprendimiento para la Hermana Sirviente, de humildad y obediencia para todas! Era, ciertamente, excelente cosa, pero ahora ser\u00eda muy dif\u00edcil hacerlo. Lo que s\u00ed tendr\u00edamos que lograr es que, cuando por uno u otro motivo se releva a una Hermana del puesto de Hermana sirviente que estaba ocupando, no se tomase ese relevo como una humillaci\u00f3n insoportable, como un fracaso terrible, como una herida de la que no se cura.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Lo primero, porque esto est\u00e1 completamente fuera del pensamiento de los Superiores que determinan el relevo; luego, porque queda tambi\u00e9n al margen de las realidades, de las actitudes interiores que debemos vivir. No es algo inaudito \u2014ha ocurrido varias veces estos \u00faltimos tiempos\u2014 que algunas Hermanas Sirvientes, que no dejan de ser excelentes Hermanas sirvientes, hayan pedido con insistencia que se las descargara de la autoridad, por lo menos durante una temporada; poder volver a ser Hermanas compa\u00f1eras, llevar una vida de obediencia, poder meterse de lleno, m\u00e1s directamente, con menos dificultades al no tener autoridad, en una vida espiritual m\u00e1s oculta en Dios. A algunas de esas peticiones, se ha cre\u00eddo conveniente acceder&#8230; Pero, aun cuando un d\u00eda se nos relevara de un cargo por no haber acertado plenamente, tendr\u00edamos que saber recibirlo no como una injuria mortal, sino en su sencilla realidad. No olvidemos que hay almas a las que Dios quiere llevar a \u00c9l por el camino del fracaso.<\/p>\n<p>De todas formas, en cualquier vida humana, siempre se dan momentos de dificultad, y el que se nos retire de un cargo, no es quitarnos algo que se nos debe; es simplemente liberamos de una responsabilidad con la que, quiz\u00e1 durante un tiempo, no podemos cargar, o definitivamente no podemos con ella, porque no era voluntad de Dios que la llev\u00e1ramos. No hay obligaci\u00f3n de ser Hermana sirviente para ser santa, \u00a1felizmente para las que no llegan a serlo!&#8230;<\/p>\n<p>Lo importante no es llegar a un puesto de autoridad \u2014eso ser\u00eda oportunismo, ser\u00eda desear \u00bfqu\u00e9? un, digamos, \u00e9xito exterior que no es m\u00e1s que humo\u2014; lo importante es ir a Dios por el camino por el que \u00c9l quiera llevarnos. Y si su voluntad es que ese camino sea el de la sujeci\u00f3n continua, no podemos dudar de que ese ser\u00e1 para nosotras el camino real. Tener otro concepto del cargo de Hermana sirviente es salirse fuera de las miras de Dios.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Puede que digan \u2014desgraciadamente, es lo que suele decirse\u2014; puede que digan: \u00abme han calumniado, han dicho esto o aquello de m\u00ed\u00bb. La mayor\u00eda de las veces no es del todo exacto, porque en general, cuando las Hermanas compa\u00f1eras hablan de la Hermana sirviente suelen exagerar, y los Superiores lo saben muy bien, pueden tener la seguridad de ello. Pero, admitamos que, completa y absolutamente, haya habido una calumnia \u2014podr\u00eda ocurrir\u2014. En ese momento, nos encontramos con la voluntad de Dios, que se manifiesta de esa forma; pong\u00e1monos ante esa voluntad de Dios con paz, con serenidad. M\u00e1s vale ser calumniada que acusada de cosas ciertas. S\u00ed se me calumnia, yo estoy en paz con el Se\u00f1or, peor cuenta les traer\u00e1 a los que lanzan la calumnia, ellos ser\u00e1n los que carguen con la culpa, despu\u00e9s de todo, yo debo permanecer en paz y en calma.<\/p>\n<p>En todos los acontecimientos, en todo lo que nos ocurre, hemos de mirar siempre la mano de Dios. Si los hombres se enga\u00f1an, la responsabilidad no es nuestra: podemos conservar la serenidad y aun la alegr\u00eda. Comprendo que ante casos as\u00ed, una se sienta removida interiormente; pero no deber\u00eda durar m\u00e1s que unos d\u00edas. Despu\u00e9s, habr\u00eda que llegar a reflexi\u00f3n sobrenatural, y decirse.: Bien est\u00e1, no perdamos la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Hemos visto, pues, lo que no es el cargo de Hermana Sirviente. Vamos a preguntamos ahora lo que es.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo que acabarnos de decir acerca de la voluntad de Dios, de los planes de Dios sobre cada alma, <em>el primer punto <\/em><em>de vista desde el que tenemos que considerar nuestro cargo, es el <\/em><em>de la voluntad de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Dios tiene un plan sobre cada uno de nosotros, una voluntad que no es s\u00f3lo algo general que los hombres podr\u00edan interpretar, sino un querer que se extiende a todos los pormenores, a todas la situaciones en las que permite nos debatamos. Ahora bien, cuando los Superiores, reconocidos por la Iglesia, imponen a una Hermana la patente de Hermana sirviente, esta Hermana puede estar segura de que la voluntad de Dios es que vaya hacia El por la prueba del superiorato. Creo que \u00e9sta es la primera visi\u00f3n que debemos tener de nuestro cargo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La voluntad de Dios es que le probemos nuestro amor a trav\u00e9s de las dificultades y los sufrimientos del ejercicio de la autoridad.<\/p>\n<p>Las que llevan alg\u00fan tiempo ejerciendo el cargo, saben que lo que estamos diciendo es la realidad: el puesto de Hermana Sirviente lleva consigo muchas pruebas, muchas dificultades y muchos sufrimientos, sufrimientos tanto mayores cuanto que no se pueden manifestar.<\/p>\n<p>Las Hermanas compa\u00f1eras pueden manifestar a su Hermana sirviente lo que les hace sufrir, las dificultades que encuentran en sus relaciones con \u00e9sta o aqu\u00e9lla Cuando se es Hermana sirviente, hay que guardar en lo \u00edntimo del coraz\u00f3n y en lo \u00edntimo de la oraci\u00f3n los sufrimientos que sobrevienen por parte de las Compa\u00f1eras. Y saben ustedes muy bien que el gran sufrimiento de las Hermanas sirvientes proviene de las Hermanas. No son las obras con sus dificultades, las casas con su peso. El peso mayor es el de cada alma, ese pesa de cada una de las que tenemos confiadas es el que m\u00e1s se hace sentir.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la voluntad de Dios es que la Hermana Sirviente vaya a \u00c9l por esa prueba del cargo. Para ella es una obligaci\u00f3n aceptar la patente y tratar de responder a los deberes que le presenta. Es tambi\u00e9n una pesada responsabilidad. El cargo de Hermana Sirviente Lleva consigo unos deberes de los que vamos a tratar de ver toda la extensi\u00f3n. Hay que responder a ellos. A las Hermanas sirvientes les ser\u00e1 pedida cuenta del estado de cada una de sus compa\u00f1eras, del estado de su comunidad, porque no basta con ocuparse de cada una: hay que tener en cuenta a todo el bloque comunitario, a la comunidad formada por la reuni\u00f3n de todas y cada una.<\/p>\n<\/div>\n<h2><em>El <\/em><em>cargo es un servicio<\/em><\/h2>\n<div>\n<p>Nuestro Se\u00f1or ha dicho: \u00abEstoy en medio de vosotros como el que sirve\u00bb. Pues bien, la Hermana Sirviente est\u00e1 junto a sus Compa\u00f1eras para servirlas, para servir a Cristo en la persona de cada una de ellas. Pero creo que hay que remontarse todav\u00eda m\u00e1s alto.<\/p>\n<p>El cargo de Hermana Sirviente no lleva s\u00f3lo consigo responsabilidades, deberes; no es s\u00f3lo un servicio, por hermoso que \u00e9ste sea; no es tampoco simplemente una voluntad de Dios que se manifiesta acerca de su vida personal. Es, ciertamente, algo m\u00e1s que todo eso.<\/p>\n<h2><em>El <\/em><em>cargo es una mediaci\u00f3n<\/em><\/h2>\n<p>Es un mandato recibido de la Iglesia y que establece a la Hermana sirviente como el lazo que une a sus hermanas y su comunidad con Dios.<\/p>\n<p>El papel de la Hermana Sirviente es verdaderamente el de mediadora. Porque hay una Hermana sirviente en la casa, existe una relaci\u00f3n con Dios. Ya comprenden en qu\u00e9 sentido lo digo. Es muy cierto que cada alma va a Dios directamente; pero en el ejercicio de la vida religiosa, la persona de la Hermana sirviente es la que establece el v\u00ednculo con Dios; a trav\u00e9s de ella, se tejer\u00e1 el lazo de la obediencia, a trav\u00e9s de su persona quedar\u00e1 asegurado el lazo de la pobreza, y podr\u00edamos continuar enumerando.<\/p>\n<p>La persona de la Hermana sirviente \u2014su acci\u00f3n en la casa y en sus compa\u00f1eras\u2014 es la que asegura el cumplimiento de la voluntad de Dios y lo que mantiene en la sumisi\u00f3n hacia \u00c9l.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n por la que hay una Hermana sirviente en una casa: para garantizar esa relaci\u00f3n con Dios. Si no, bastar\u00eda con responsables en los oficios. Una Hermana podr\u00eda estar encargada, por ejemplo, de toda la parte administrativa; otra, de la parte material; cada obra tendr\u00eda una directora. <em>Y <\/em>acaso una Hermana para coordinarlo todo. Punto y basta. Cada una, por su parte, cuidar\u00eda de su vida espiritual personal. Pero, entonces, tendr\u00edamos no una comunidad, sino un equipo de trabajo, de beneficencia, o hasta un equipo de trabajo apost\u00f3lico; pero nunca una comunidad religiosa.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La <em>persona de la Hermana sirviente une a cada una y a toda <\/em><em>la comunidad con Dios. <\/em>Esa es su raz\u00f3n de ser. Si reciben ustedes una patente, no es para dirigir las obras, no es para llevar la casa, ni siquiera para ejercer el apostolado. <em>Reciben la patente <\/em><em>para que sus Compa\u00f1eras est\u00e9n en relaci\u00f3n con Dios, ligadas a <\/em><em>El.<\/em><\/p>\n<p>Es en la persona de ustedes donde tiene cumplimiento esa relaci\u00f3n de todos los actos y toda la vida de la casa con Dios. Es algo extraordinariamente fuerte y tambi\u00e9n extraordinariamente cargado de responsabilidades. Evidentemente, no es \u00e9ste el \u00fanico aspecto del cargo, pero s\u00ed el que penetrar\u00e1 en todos los dem\u00e1s y no se separar\u00e1 nunca de ellos.<\/p>\n<p>Enfoquemos el cargo desde todas sus dimensiones.<\/p>\n<h2><em>Tiene, en primer lugar, dimensiones humanas<\/em><\/h2>\n<p>La Hermana sirviente es responsable de la vida material de las Hermanas <em>y <\/em>de la vida material de la comunidad. Tendr\u00e1 que ocuparse de ella <em>y <\/em>no descuidarla. En cierto modo, es como el cuerpo de la comunidad, y ya saben hasta qu\u00e9 punto influyen en las reacciones del alma la vida y buena salud de su cuerpo. Si una comunidad est\u00e1 bien ordenada, bien organizada, si tiene lo necesario sin excluir, por supuesto, el equilibrio exigido por la mortificaci\u00f3n religiosa, las Hermanas se encontrar\u00e1n en las debidas disposiciones para llevar una vida espiritual satisfactoria.<\/p>\n<p>Si, por el contrario, campea el desorden, si hay descuido, es cierto que ser\u00e1 mucho m\u00e1s dif\u00edcil conseguir el adelanto espiritual de las almas.<\/p>\n<\/div>\n<h2><em>Existe tambi\u00e9n, <\/em>en las responsabilidades de la Hermana sirviente, <em>una dimensi\u00f3n profesional<\/em><\/h2>\n<div>\n<p>\u00a1De sobra lo saben ustedes! Y muchas lo comprenden perfectamente, ya que se ven abrumadas por la responsabilidad profesional. \u00a1Cu\u00e1ntas tienen que sacar a flote la direcci\u00f3n de un Dispensario, de una Escuela; cu\u00e1ntas tienen, incluso, que desempe\u00f1ar ellas mismas un servicio hospitalario; preocuparse tambi\u00e9n de la actividad profesional de las Hermanas, organizarla, etc.! Hay que estar en guardia, porque, durante un primer tiempo, puede una sentirse abrumada por esa obligaci\u00f3n profesional; pero, despu\u00e9s, llega una a acostumbrarse y, finalmente, se encierra una en ello y no se piensa en otra cosa. \u00a1Cuidado con dejarse absorber! Hay Hermanas sirvientes que ponen toda la carga de su atenci\u00f3n en la vida y organizaci\u00f3n material de la casa, y otras que acaban por ser meras profesionales. S\u00ed, hay que ocuparse de ese aspecto, pero nunca tiene que llegar a ser el primero y principal en su esp\u00edritu y su dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><em>Algo muy importante \u2014y no es ocioso quiz\u00e1 que lo recordemos\u2014<\/em><em>es considerar las dimensiones cristianas del cargo<\/em><\/h2>\n<p><em>Como <\/em>ya saben, Juana de Arco sol\u00eda repetir con frecuencia: \u00abSi, soy buena cristiana\u00bb. Varias veces durante su proceso, cuando ya no sab\u00eda qu\u00e9 decir, cuando present\u00eda que le tend\u00edan un lazo, dec\u00eda: \u00abSoy buena cristiana\u00bb. Y San Vicente y Santa Luisa, en sus prudentes ense\u00f1anzas y en las santas Reglas, nos dicen que debemos ser ante todo buenas cristianas.<\/p>\n<p>Pues bien, \u00bfqu\u00e9 es cumplir la ley cristiana? Es, lo primero, vivir la vida teologal, vivir de fe, esperanza y caridad.<\/p>\n<p>Bueno ser\u00eda que de vez en cuando hici\u00e9ramos examen de conciencia sobre esto:<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<ul>\n<li>\u00bfEst\u00e1 verdaderamente la fe en la base de mi vida?<\/li>\n<li>\u00bfDe la vida de las Hermanas, de la vida de nuestra comunidad?<\/li>\n<li>\u00bfAfloran a nuestra mente pensamientos de fe?<\/li>\n<li>\u00bfLo demuestran as\u00ed nuestras conversaciones?<\/li>\n<\/ul>\n<p>Este clima de vida teologal es el que suscita un clima de vida moral. En una casa donde se faltara, m\u00e1s o menos gravemente, a la verdad, a la justicia, a la justicia social, tan importante con relaci\u00f3n a los empleados, en esa casa no se vivir\u00eda vida cristiana.<\/p>\n<p>Es preciso que en nuestras casas, antes que otra cosa, se practiquen todas la virtudes morales. Estemos atentas a ello. Antes que religiosas, tenemos que ser cristianas. No nos hagamos ilusiones: ya podr\u00eda una Hermana practicar admirablemente la pobreza, pedir todos los permisos hasta la \u00faltima tilde, si no diera el justo salario a sus empleados o no cotizara lo debido para las cargas sociales, esa Hermana no llevar\u00eda una vida cristiana y estar\u00eda faltando, de manera m\u00e1s o menos grave, a la justicia. En su casa no habr\u00eda lo que se llama clima evang\u00e9lico, que conduce a Dios, porque se estar\u00eda faltando a la ley cristiana propiamente dicha.<\/p>\n<p>Haciendo una escala ascendente de responsabilidades, llevamos dicho que el cargo de Hermana Sirviente tiene dimensiones humanas, dimensiones profesionales y dimensiones cristianas.<\/p>\n<h2><em>Tiene tambi\u00e9n dimensiones religiosas<\/em><\/h2>\n<p>La Hermana sirviente debe cerciorarse de que cada una de sus compa\u00f1eras responde verdaderamente a las obligaciones de su consagraci\u00f3n al Se\u00f1or, de que lleva una vida consagrada, de que lleva una vida de comunidad, como corresponde a los miembros de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<p>Debemos tener siempre presentes esos dos aspectos de la vida religiosa: vida consagrada, por los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, y vida de comunidad. La Hermana sirviente es la encargada de ayudar a cada una de sus compa\u00f1eras a vivir esa vida de consagraci\u00f3n y esa vida comunitaria.<\/p>\n<div>\n<p>Tengamos siempre presentes esos dos aspectos. Piensen que tenemos la responsabilidad de cada una en cuanto a su vida cristiana, su vida religiosa, su vida material, su vida profesional, su vida apost\u00f3lica. Somos responsables de cada una y lo somos tambi\u00e9n del conjunto.<\/p>\n<p>Si nos contentamos con ayudar a cada una en particular y nos olvidamos de hacer vivir a las Hermanas la vida comunitaria, de hacerles dar un testimonio com\u00fan, no habremos respondido a la plenitud del cargo. No perdamos de vista ambas cosas: lo individual, lo comunitario. Es absolutamente esencial.<\/p>\n<h2><em>En el cargo de Hermana sirviente hay tambi\u00e9n <\/em><em>unas dimensiones que podernos llamar apost\u00f3licas<\/em><\/h2>\n<p>La Hermana sirviente es responsable del testimonio que cada una de sus Hermanas, desde el oficio que desempe\u00f1a y desde la vida que lleva, da de Jesucristo.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n es dif\u00edcil, sobre todo dadas las exigencias de nuestro tiempo. Antes, las Congregaciones religiosas gozaban de un \u00aba priori\u00bb favorable. Se daba por supuesto que todo lo que hac\u00edan \u2014o casi todo\u2014 estaba bien y era edificante para los fieles y para todos los que las contemplan. Ahora, se escudri\u00f1an nuestras vidas en sus menores detalles: se nos observa, se nos enjuicia, se nos critica, se nos desprecia a veces, y en todo caso, no se nos pasa la menor falta. No se nos perdona nada que no responda a ese ideal que la gente se hace de la vida cristiana y de la vida religiosa.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nta atenci\u00f3n tenemos que prestar en cada una de nuestras casas <em>para que la vida que llevamos ofrezca a los que nos <\/em><em>contemplan una imagen de Cristo!<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p>Los que nos ven tienen que poder descubrir a Cristo a trav\u00e9s de nuestra manera de ser, de nuestras palabras, de nuestra manera de obrar. Sobre todo, cuidemos de no ser nunca una pantalla que se interponga entre Cristo y la gente que le busca a veces sin darse cuenta de ello.<\/p>\n<div>\n<p>Si nos miran con tanta atenci\u00f3n, es que quisieran encontrar en nosotras una prueba de que Dios existe. Sin confes\u00e1rselo, lo desean. Y ocurre, a veces, que, a trav\u00e9s de nuestros actos, se dicen: Dios no existe puesto que ella es as\u00ed, obra as\u00ed, no es capaz de acoger bien, puesto que ha dicho una mentira&#8230; Una Hermana que dice algo no conforme con la verdad, oculta ante la gente el rostro de Cristo.<\/p>\n<p>Tenemos que tener mucho cuidado. Est\u00e1 en juego nuestro cuarto voto; Cristo tendr\u00eda que transparentarse a trav\u00e9s de nuestra manera de ser, a trav\u00e9s de nuestra conducta.<\/p>\n<p>Ustedes, Hermanas sirvientes, tienen que reflexionar en ello con frecuencia y hacer que las Hermanas lo reflexionen tambi\u00e9n. Que \u00e9ste sea el pensamiento dominante de nuestra vida. Y con ello llegamos a la conclusi\u00f3n de lo que es el cargo de Hermana sirviente.<\/p>\n<h2><em>Es preciso establecer una jerarqu\u00eda de valores <\/em><em>entre todas estas dimensiones, entre todas estas obligaciones <\/em><em>del cargo<\/em><\/h2>\n<p>Al o\u00edrlas detallar as\u00ed, se queda una abrumada, pero en la vida se funden unas con otras. En el fondo, bastar\u00e1 con decimos la palabra de San Agust\u00edn: \u00abAma a Dios y haz lo que quieras\u00bb. S\u00ed la caridad ha echado ra\u00edces en nosotras, responderemos a todo ello instintivamente, sencillamente, porque amamos a Dios, y amando a Dios, amaremos a todas nuestras compa\u00f1eras, a todos nuestros pr\u00f3jimos. Ese amor repercutir\u00e1 en todas nuestras acciones en todas nuestras palabras. Pero como no hemos llegado a esa perfecci\u00f3n, <em>y <\/em>es posible que no lleguemos nunca, no nos queda m\u00e1s remedio que establecer una jerarqu\u00eda de valores en nuestras obligaciones.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Esa jerarqu\u00eda de valores <em>no puede establecerse en perjuicio <\/em><em>de las obligaciones de cualquiera de los \u00f3rdenes. <\/em>Por ejemplo, no es posible decirles: \u00abdescuiden un poco la salud de sus compa\u00f1eras, la comida&#8230;\u00bb o bien: \u00abd\u00e9jense de lo profesional y ded\u00edquense a ser la Hermana sirviente espiritual\u00bb. Ser\u00eda un error obrar as\u00ed. Lo que tenemos que decirles es: \u00abTraten de responder al conjunto de sus obligaciones lo mejor que puedan, adaptando, de acuerdo con su Visitadora, el horario de su casa, con el fin de conseguir que la vida de piedad y la vida de comunidad de sus Hermanas quede asegurada en la mayor medida posible. Y tengan la inquietud de atender a la vida material, profesional, cristiana&#8230;<\/p>\n<p>Pero, con todo, que haya una dominante en ustedes. Y no ha de ser a la ocupaci\u00f3n, a la acci\u00f3n, a la que tengan que dar la prioridad; tampoco al empleo del tiempo. La <em>prioridad tienen <\/em><em>que d\u00e1rsela a la intenci\u00f3n, <\/em>o dicho de otro modo, <em>al amor que <\/em><em>es el motor, el alma de la vida.<\/em><\/p>\n<p>Escojan la dominante que habr\u00e1 de dar el tono de la casa. Porque todo esto es cuesti\u00f3n de vida. Vean, por ejemplo, lo que hace una madre de familia. Ella ha optado por su marido. Lo ha escogido y est\u00e1 dedicada a \u00e9l. En toda su vida, en todas sus acciones, en todo lo que hace \u2014aun en el m\u00e1s insignificante de los detalles\u2014, qu\u00e9 s\u00e9 yo&#8230; escoger el color de un vestido, pensar en la comida que va a poner, en todas las cosas materiales, sin casi pensarlo, se decidir\u00e1 por lo que sabe es el gusto de aquel a quien desea agradar. O dejar\u00e1 de hacerlo porque sabe que no le gusta.<\/p>\n<p><em>En nuestra vida tiene que haber una dominante que es Cristo, <\/em><em>un pensamiento que se imponga a los dem\u00e1s: el de servirle y darle a conocer. <\/em>Y tenemos aqu\u00ed la primera condici\u00f3n para lograr que su casa, la casa de que est\u00e1n encargadas, se oriente en ese sentido: que Ustedes se muevan bajo el impulso de esa dominante.<\/p>\n<\/div>\n<p><em>Si usted, Hermana sirviente, ha hecho del pensamiento de <\/em><em>Cristo, de su servicio, de la voluntad de llevar una vida evang\u00e9lica <\/em><em>\u2014que lo comunique a los dem\u00e1s\u2014 la dominante de su vida; si <\/em><em>verdaderamente es el amor el que mueve su coraz\u00f3n y dirige todas <\/em><em>sus acciones, sus opciones, decisiones, opiniones, todas sus palabras <\/em><em>y cuanto dice, tenga por seguro que su casa, sin fallar, seguir\u00e1 la <\/em><em>misma l\u00ednea.<\/em><\/p>\n<p>La seguir\u00e1 m\u00e1s de cerca o m\u00e1s de lejos, con m\u00e1s rapidez o m\u00e1s lentitud, con m\u00e1s facilidad o a pesar suyo; pero al cabo de cierto tiempo, se habr\u00e1 creado un clima en esa casa que tiene usted a su cargo.<\/p>\n<p>Porque es usted la que est\u00e1 encargada de orientarla por rutas m\u00e1s o menos temporales o m\u00e1s o menos eternas, m\u00e1s o menos materiales o espirituales. Su opci\u00f3n personal ser\u00e1 la que dicte la opci\u00f3n de su casa. No cabe duda que es una grande responsabilidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al dar comienzo a unos Ejercicios para Hermanas Sirvientes, resulta obligado hacer una reflexi\u00f3n, lo bastante concreta y lo bastante profunda, acerca de lo que es el cargo de Hermana Sirviente, cargo del que ahora &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-el-cargo-de-hermana-sirviente\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":393749,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[273],"tags":[172],"class_list":["post-35213","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-susana-guillemin","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Susana Guillemin: El cargo de Hermana Sirviente - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-el-cargo-de-hermana-sirviente\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Susana Guillemin: El cargo de Hermana Sirviente - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Al dar comienzo a unos Ejercicios para Hermanas Sirvientes, resulta obligado hacer una reflexi\u00f3n, lo bastante concreta y lo bastante profunda, acerca de lo que es el cargo de Hermana Sirviente, cargo del que ahora ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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