{"id":35209,"date":"2014-06-21T08:22:57","date_gmt":"2014-06-21T06:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/susana-guillemin-tensiones-psicologicas-en-la-vida-religiosa-valores-apostolicos\/"},"modified":"2014-06-21T08:22:57","modified_gmt":"2014-06-21T06:22:57","slug":"susana-guillemin-tensiones-psicologicas-en-la-vida-religiosa-valores-apostolicos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-tensiones-psicologicas-en-la-vida-religiosa-valores-apostolicos\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: Tensiones psicol\u00f3gicas en la vida religiosa. Valores apost\u00f3licos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_33649\" style=\"width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-33649\" class=\"size-medium wp-image-33649\" title=\"Susana Guillemin, H.C.\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin-237x300.jpg?resize=237%2C300\" alt=\"Susana Guillemin, H.C.\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-33649\" class=\"wp-caption-text\">Susana Guillemin, H.C.<\/p><\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Una simple ojeada a la prensa diaria nos revela un estado de tensi\u00f3n en la vida del hombre contempor\u00e1neo: tensiones pol\u00edticas, sociales, financieras. Se encuentra esta palabra en los titulares, en las primeras planas. Otras, sin\u00f3nimas, acent\u00faan el peso que representa la multiplicidad de las causas: conflictos, tirantez, dificultades, luchas, son otras tantas formas de tensiones que nos angustian, pero que son tambi\u00e9n otros tantos gritos lanzados a la humanidad, signos de un mundo en marcha hacia un orden nuevo.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Para no citar m\u00e1s que un ejemplo: la <em>socializaci\u00f3n intensa <\/em>con sus m\u00faltiples consecuencias. Es f\u00e1cil comprobar que su progreso proporciona al hombre posibilidades de acci\u00f3n y de influencia, de eficacia y d\u00e9 seguridad; pero tambi\u00e9n, y por otra parte, mediatiza su libertad, su autonom\u00eda. Puede parecer extra\u00f1o se\u00f1alar que esa socializaci\u00f3n acent\u00faa la soledad del hombre, al mismo tiempo que multiplica sus relaciones. Porque, en efecto, est\u00e1 solo de continuo, en medio de los contactos sociales que sostiene:<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 en el plano nacional, su patria no aparece sino como una parcela del mundo, que puede recorrer de un extremo a otro, gracias a la prensa y a la televisi\u00f3n;<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 en su ciudad y en su profesi\u00f3n, las estructuras administrativas, la organizaci\u00f3n, las exigencias de especializaci\u00f3n y el trabajo en cadena le a\u00edslan y separan de todo aquello que constituye su mundo;<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 en su propia familia, que vive, casi siempre, dispersa. El trabajo de los padres, los estudios y diversiones de los hijos sit\u00faan a cada miembro en el seno de colectividades distintas.<\/p>\n<p>En una situaci\u00f3n de aislamiento cada vez mayor, suele, por lo tanto, afrontar y vivir las grandes revoluciones t\u00e9cnicas y cient\u00edficas de su \u00e9poca y sufrir esa impresi\u00f3n disgregadora de que las afirmaciones cient\u00edficas de ayer son los errores relativos de hoy. Y s\u00ed nuevas conquistas en el plano de la instrumentaci\u00f3n t\u00e9cnica le proporcionan el leg\u00edtimo orgullo del inventor, le descubren tambi\u00e9n que una m\u00e1quina puede trabajar lo mismo que \u00e9l; la automaci\u00f3n y la electr\u00f3nica tienen hondas repercusiones en el mundo del trabajo.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n del Estado para garantizarle contra los distintos riesgos que pueden sobrevenirle, aunque le protege, no deja, sin embargo, de inquietarle y hasta de oprimirle: obligatoriedad de la medicina del trabajo, vacunaciones, seguridad social, pensiones de retiro, de paro, etc. Poco a poco, sus iniciativas y su posibilidad de elecci\u00f3n se reducen; su deseo de lograr una segur\u00eddad lleva consigo un menoscabo de su libertad. Vive en una especie de dilema:<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>\u2014\u00a0 entre sus posibilidades de hombre medio y las exigencias cient\u00edficas y t\u00e9cnicas de una civilizaci\u00f3n elevada al nivel de un superhombre;<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 entre su profunda necesidad de realizaci\u00f3n y de equilibrio personal y la invasi\u00f3n de una socializaci\u00f3n que le esclaviza en todos los aspectos;<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 entre las percepciones directas y familiares, humanamente asequibles, y la multiplicaci\u00f3n de las grandes llamadas universales que le transmiten las ondas;<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 entre sus costumbres ideol\u00f3gicas, ancestrales y sociol\u00f3gicas y las grandes corrientes del pensamiento contempor\u00e1neo que se le ofrecen con todos los artificios de la propaganda;<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 entre su necesidad natural de serenidad y de silencio y la invasi\u00f3n de ruido y la aceleraci\u00f3n del ritmo de vida.<\/p>\n<p>Es el centro en el que resuenan m\u00faltiples llamadas que le invitan a arrancarse a una manera de ser, de vivir y de pensar, para superarse a s\u00ed mismo. Este estado de tensi\u00f3n vivido evidentemente en grados de muy distinta agudeza, seg\u00fan los individuos y las circunstancias, parece ser una de las caracter\u00edsticas de nuestra \u00e9poca, impregnada a\u00fan de una civilizaci\u00f3n que ha quedado atr\u00e1s y violentamente atra\u00edda hacia una renovaci\u00f3n radical de todas las cosas, es decir, de un orden nuevo todav\u00eda mal equilibrado.<\/p>\n<h2><em>I. Situado en este mundo, el cristiano participa <\/em><em>de esta tensi\u00f3n universal<\/em><\/h2>\n<p>Vive los conflictos del ambiente con las gentes que le rodean; trabaja por lograr el orden nuevo entrevisto; contribuye a la construcci\u00f3n del mundo t\u00e9cnico y socializado del ma\u00f1ana; pero, al mismo tiempo, se aparta de este mundo materializado por la mirada de fe que anima su acci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">La finalidad que la acci\u00f3n se propone es lo que diferencia al cristiano del no-cristiano Mientras este \u00faltimo lucha y trabaja por la promoci\u00f3n del hombre y la extensi\u00f3n de un reino temporal, considerados como fines en s\u00ed mismos, el cristiano trabaja con la mirada puesta en Dios y en un reino eterno. Por eso, a lo largo de la acci\u00f3n com\u00fan tienen, necesariamente, que producirse conflictos. Por sincera, por total que sea su adhesi\u00f3n al mundo, no puede dejar de separarse de \u00e9l en muchas circunstancias, si es fiel a la orientaci\u00f3n teologal que el bautismo le infundi\u00f3. Orientado hacia Cristo, su modelo, y a la luz de las Bienaventuranzas, se encuentra en oposici\u00f3n permanente con la prudencia de este mundo, para quien constituye una inc\u00f3gnita.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>La vida del cristiano, dividido entre el mundo y Dios por las reacciones que le exige su fe, sirve de esc\u00e1ndalo, es un interrogante, una palabra, una serial que Dios hace a los hombres, una llamada que dirige al mundo.<\/p>\n<h2><em>II. Las Religosas, entre las que nos contamos, <\/em><em>forman parte del n\u00famero de estos cristianos<\/em><\/h2>\n<p>En una posici\u00f3n muy particular, desde luego&#8230;, pero observemos la vida de la Religiosa de hoy.<\/p>\n<p>Se ha dicho con frecuencia de las Religiosas, y sobre todo de la <em>Religiosa de acci\u00f3n sanitaria y social, <\/em>que est\u00e1n sobrecargadas, abrumadas, en una palabra, en tensi\u00f3n. Observaci\u00f3n que ha tenido muchas veces el aire de un reproche, como si esta tensi\u00f3n y sobrecarga fueran monopolio de las Religiosas. Es verdad que en algunos casos este reproche se encuentra justificado: hay que hacer frente a situaciones tan nuevas, que exigen una revisi\u00f3n radical del modo de vivir, y no han podido todav\u00eda encontrar el punto de equilibrio. Pero, \u00bfes esto algo exclusivo de la vida religiosa? \u00bfExiste un obrero, un hombre de negocios, un m\u00e9dico o una madre de familia que no se lamenten con raz\u00f3n de \u00abno tener tiempo para vivir\u00bb y que no traten de lograr una existencia un poco \u00abm\u00e1s humana\u00bb?<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>No es, por lo tanto, consecuencia de la vida religiosa, sino que, en funci\u00f3n de su inserci\u00f3n en el mundo y lo mismo que el hombre y el cristiano del siglo XX, la Religiosa experimenta las tensiones propias de su \u00e9poca. Se encuentra \u2014al igual que el cristiano\u2014 inmersa en el mundo, participa de su evoluci\u00f3n y sufre las consecuencias. <em>Dedicada a una profesi\u00f3n, <\/em>vive sus exigencias, tiene que observar sus leyes y ejercerla con <em>toda la <\/em><em>t\u00e9cnica requerida. <\/em>Asume esta profesi\u00f3n en <em>un mundo socializado <\/em>y se ve que su acci\u00f3n se mezcla con la de numerosas colaboradoras y con la de otras profesiones colaterales. Est\u00e1 en dependencia y en relaci\u00f3n con m\u00faltiples organismos p\u00fablicos o privados. Hay una red de deberes sociales y administrativos que nuestras obras de anta\u00f1o ignoraban y que hoy pesan sobre ella, lo mismo que sobre sus colegas. Para la enfermera a domicilio, se tratar\u00e1 de las relaciones con el m\u00e9dico, con la asistente social, los militantes de acci\u00f3n cat\u00f3lica de la parroquia, etc&#8230;<\/p>\n<p>La Religiosa colocada en un hogar infantil no puede llevar a cabo su acci\u00f3n sin tener en cuenta de manera habitual a los educadores, a la asistente social, al equipo m\u00e9dico. Tiene que tomar parte en la vida de los movimientos de Juventud, en las diferentes organizaciones de Educaci\u00f3n y Descanso, en los Centros de formaci\u00f3n catequ\u00edstica y profesional.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no conoce las innumerables relaciones de la asistente social?<\/p>\n<p>En cuanto a la hospitalaria, tiene que presenciar c\u00f3mo se hipertrofia, cada vez m\u00e1s, el equipo en el que est\u00e1 integrada. Una Religiosa que ocupe un puesto de supervisora en un Hospital cl\u00ednico de Facultad puede encontrarse con un promedio de 175 personas que esperan de ella, d\u00eda por d\u00eda, atenciones, cuidados, consuelo, directivas u orientaciones en su trabajo o bien colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese grupo humano en el que est\u00e1 integrada, puede ser m\u00e1s o menos el siguiente, tomado del caso concreto de un Hospital Cl\u00ednico Universitario:<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">125 enfermos, 1 profesor, 4 ayudantes, 10 internos, 12 enfermeras tituladas, 8 enfermeras auxiliares, 15 funcionarios o empleados, 8 alumnas enfermeras de segundo a\u00f1o, 4 alumnas enfermeras de primer a\u00f1o. En total, 187 personas, sin contar a los estudiantes de medicina, el fisioterapeuta, la diplomada en diet\u00e9tica, y las dos secretarias, personas todas ellas con las que tambi\u00e9n ha de tener relaciones diarias. Y a todo esto hay que a\u00f1adir los contactos, diarios tambi\u00e9n, con las familias de los enfermos. De modo que el centro concreto de acci\u00f3n de la religiosa no se limita ya al enfermo, al ni\u00f1o, a la persona que sufre. La constelaci\u00f3n, por decirlo as\u00ed, de personas que gravita en torno reclama tambi\u00e9n atenci\u00f3n e inter\u00e9s eficaz, operante, adem\u00e1s de ese <em>no s\u00e9 qu\u00e9 <\/em>que siempre se espera de la Religiosa.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Dentro de ese equipo, la Religiosa enfermera colabora como t\u00e9cnica. Existe para ella, como para los otros miembros del equipo, a trav\u00e9s de los nuevos descubrimientos, cierto dinamismo intelectual que la orienta hacia lo que se ha llamado el determinismo m\u00e9dico.<\/p>\n<p>A veces se siente la tentaci\u00f3n de adoptar posturas sistem\u00e1ticas frente a ese conjunto de resultados que han dado las \u00faltimas t\u00e9cnicas electr\u00f3nicas y automaci\u00f3n. Parece, en efecto, a la generaci\u00f3n de hoy en d\u00eda que existe mayor seguridad de juicio en aquello que se ha despojado de toda subjetividad. Y, sin embargo, dentro de ese conjunto que, respaldado por la ciencia <em>y <\/em>la t\u00e9cnica, le ofrece toda clase de garant\u00edas, el enfermo necesita imperiosamente algo m\u00e1s, otra cosa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn un hospital recientemente inaugurado, se ha instalado en la habitaci\u00f3n pr\u00f3xima a la sala de reanimaci\u00f3n ese aparato moderno que registra a distancia y simult\u00e1neamente la temperatura, el pulso y la tensi\u00f3n del enfermo. Si esta \u00faltima baja, un pitido agudo avisa a la persona que est\u00e1 de guardia. Una noche de vela, la Religiosa responsable no pod\u00eda resolverse a ser simple observadora de aquel cuadro de mandos, y entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n del enfermo, que, en principio, deb\u00eda hallarse en una semi incosciencia. Pero, con gran sorpresa suya, \u00e9ste ten\u00eda la mirada ansiosamente clavada en la puerta. No pod\u00eda hablar, pero su mano se encresp\u00f3 asiendo el delantal de la Hermanita y le se\u00f1al\u00f3 con los ojos la silla que estaba junto a la cama.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Esta doble exigencia: preocuparse de la parte t\u00e9cnica profesional y atender a la vez al enfermo, obliga a la Religiosa a permanecer en una tensi\u00f3n continua, en continua vigilancia. Las modificaciones, aun las m\u00e1s ligeras, pueden tener una repercusi\u00f3n insospechada en el enfermo, ya que es una realidad que los progresos de la t\u00e9cnica tienen siempre derivaciones de orden humano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abUna persona que hab\u00eda sido operada en una cl\u00ednica donde estaba instalado el \u00abinterphone\u00bb, confesaba que una de las mayores dificultades que hab\u00eda tenido que vencer los primeros d\u00edas era la molestia que sent\u00eda al tener que formular ciertos deseos ante la mec\u00e1nica impersonalidad de un micr\u00f3fono, sin el apoyo de la presencia personal, cuyo valor humano compensa la humillaci\u00f3n que produce en el enfermo su dependencia absoluta.\u00bb<\/p>\n<p>El hecho de que la Religiosa acepte plenamente la evoluci\u00f3n cient\u00edfica de su profesi\u00f3n y considere como una obligaci\u00f3n de justicia para con sus enfermos capacitarse t\u00e9cnicamente, no debe disminuir en ella su valoraci\u00f3n de la persona, humana, s\u00ed, pero a la vez hija de Dios. Su actitud modela con frecuencia la de todo el equipo que necesita este punto de referencia para tener siempre presentes las necesidades del enfermo, en lo que al plano biol\u00f3gico se refiere, como es natural, pero tambi\u00e9n en el psicol\u00f3gico y espiritual. La presencia de la Religiosa sirve de freno a veces y siempre de est\u00edmulo y recuerdo; \u00bfy no constituye esto ya un valor apost\u00f3lico?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha modificado la forma de trabajar y va siendo cada vez menor la parte de acci\u00f3n personal. La Religiosa tiene que aceptar la necesidad de utilizar t\u00e9cnicas cient\u00edficas, instrumentos administrativos: ficheros y expedientes, como intermediarios materiales que multiplican su eficacia, es cierto, pero que tambi\u00e9n deshumanizan su labor. A esta parte administrativa viene a a\u00f1adirse una infinidad de encuestas y cuestionarios destinados a confeccionar las estad\u00edsticas que cada uno desea hacer a escala local, provincial o nacional. Y, naturalmente, es imposible dejar de cooperar a este movimiento de investigaci\u00f3n que en nuestros d\u00edas afecta a todo, se replantea toda clase de problemas, en un loable af\u00e1n de progreso y avance cient\u00edfico.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>La Religiosa se ve solicitada incesantemente hacia un nuevo orden de cosas, por nuevos acontecimientos cient\u00edficos y debe trabajar sin descanso para elevarse a un nivel cada vez m\u00e1s alto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa supervisora del Servicio de Medicina de un Hospital cl\u00ednico importante fue, por disposici\u00f3n de sus Superiores, a la Escuela de dirigentes y monitores a fin de prepararse para desempe\u00f1ar mejor el cargo que ya ocupaba. Al mismo tiempo surge la incorporaci\u00f3n a su servicio del tratamiento de enfermedades del metabolismo. Se trata de una especialidad concreta que requiere profundizar seriamente en la Patolog\u00eda, renal sobre todo, y en general de todas las enfermedades metab\u00f3licas. La supervisora no puede echar sobre sus hombros esta responsabilidad suplementaria sin estar familiarizada con la diet\u00e9tica, tratamientos espec\u00edficos, m\u00e9todos de depuraci\u00f3n sangu\u00ednea, como el ri\u00f1\u00f3n artificial, etc., etc. Cuando regrese con su diploma de supervisora tiene que volver a marcharse de nuevo a hacer pr\u00e1cticas a un servicio especializado. Sin esto le hubiese resultado imposible coordinar el trabajo de su antiguo equipo con el nuevo.\u00bb<\/p>\n<p>La Religiosa, como todo el mundo en nuestros d\u00edas, ha de tender continuamente hacia una perfecci\u00f3n profesional, cuyo nivel eleva cada d\u00eda el incesante progreso t\u00e9cnico. Debe estar perfectamente capacitada para el trabajo que realiza, mantenerse al d\u00eda preocup\u00e1ndose de estar al corriente de los \u00faltimos adelantos y no caer en la tentaci\u00f3n, sin embargo, de buscar la ciencia por la ciencia; m\u00e1s bien en este mundo moderno que corre el peligro de dejarse dominar por la t\u00e9cnica, ha de saber utilizarla de la forma peculiar que su car\u00e1cter de Religiosa exige, humanizarla y hacer que vuelva a ocupar el puesto \u00abde servicio\u00bb que le corresponde. Para cualquier seglar la profesi\u00f3n tiene un papel primordial, para la Religiosa es el instrumento del amor. Domesticar la t\u00e9cnica poni\u00e9ndola al servicio del verdadero y \u00fanico bien del hombre; dar la primac\u00eda, en el ejercicio profesional, a la comprensi\u00f3n, a la atenci\u00f3n humana hacia los clientes, en una palabra, a la caridad, \u00bfno supone ya anunciar el reino de Dios?<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>La Religiosa tiende continuamente, en todos los instantes, a armonizar las exigencias de su vida profesional con las de su vida religiosa, de su vida comunitaria y de su vida de trabajo. Sin embargo, se presentar\u00e1n alternativas, ante las que se ver\u00e1 forzada a elegir una postura con la sana libertad de un alma habituada a dar la primac\u00eda a lo esencial, a Dios.<\/p>\n<p>De un hogar infantil nos ha llegado una an\u00e9cdota muy expresiva en este sentido:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSor Mar\u00eda no tiene un minuto libre. Siempre ha tenido fama de educadora innata; ha alcanzado grandes \u00e9xitos como tal entre la juventud&#8230; Es una Religiosa llena de fervor y de generosidad&#8230; Tiene poco tiempo disponible y&#8230; debe elegir entre una jornada de estudios de tipo doctrinal y otra sobre din\u00e1mica de grupo que se celebran simult\u00e1neamente en la \u00fanica \u00e9poca del a\u00f1o en que tiene unos d\u00edas disponibles.\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPrimer impulso. Como alma generosa y llena de fervor, el primer impulso de Sor Mar\u00eda es pensar que dispone de poqu\u00edsimo tiempo para equiparse espiritualmente y que por tanto debe inclinarse por las jornadas de perfeccionamiento religioso. Y adem\u00e1s, \u00bfno es la santidad su primer objetivo?\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSegundo impulso. Sin embargo, Sor Mar\u00eda piensa inmediatamente en la obligaci\u00f3n que tiene de cumplir bien su deber de estado; es cierto que su oficio marcha bien&#8230; que posee medios naturales a los que se suman los sobrenaturales, que la Gracia le ha otorgado, pero si se quiere conservar la eficacia de estos medios, si se quiere ayudarles a seguir la evoluci\u00f3n que imponen las exigencias de nuestro tiempo, es preciso cultivarlos&#8230; renovarlos&#8230; Sor Mar\u00eda no tiene habitualmente facilidades para enriquecer, con contactos del exterior, su &lt; formaci\u00f3n profesional&gt; y por eso su voluntad se siente vivamente atra\u00edda a aprovechar las jornadas de estudio sobre din\u00e1mica de grupo\u00bb.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEs evidente que la necesidad de decidirse provoca en Sor Mar\u00eda una tensi\u00f3n que implica necesariamente cierto malestar. Si pudiera remitir la decisi\u00f3n a la autoridad, \u00a1qu\u00e9 tranquilidad de esp\u00edritu! Pero su Superiora la trata como a una Religiosa con madurez suficiente&#8230; conoce su temperamento, su reflexi\u00f3n, su juicio y como valora su personalidad justamente, le deja libertad de elecci\u00f3n. Cualquiera que sea la decisi\u00f3n que, despu\u00e9s de haber orado, tome Sor Mar\u00eda, es indudable que no podr\u00e1 evitar cierta inquietud que nace de su preocupaci\u00f3n por buscar lo mejor, de su deseo de perfeccionarse tanto espiritual como profesionalmente.\u00bb<\/p>\n<p>Tensi\u00f3n \u00edntima, interior, en este caso. Pero en muchas ocasiones, \u00bfno es verdad que en el orden exterior, en nuestras relaciones con los cat\u00f3licos dedicados al apostolado, y lo mismo que ellos, nos encontramos en una cierta oposici\u00f3n, en una especie de distorsi\u00f3n, con el mundo? Nos ponemos en contradicci\u00f3n con \u00e9l por adherirnos a Cristo, piedra de esc\u00e1ndalo. Y, sin embargo, este testimonio cristiano, por esencial que sea, no es a\u00fan el espec\u00edfico de la vida religiosa.<\/p>\n<p>El testimonio especial que la Iglesia espera de nosotras, tanto en el mundo sanitario y social como en los ambientes menos favorecidos que son nuestro campo de acci\u00f3n predilecto, es el de la vida consagrada, que se caracteriza por los tres votos, llamados de Religi\u00f3n, vividos en Comunidad. Acentuando el testimonio propio de todo cristiano, la Religiosa lleva hasta los \u00faltimos l\u00edmites la preferencia que al Se\u00f1or se debe y ha de proclamar con su vida entera en este mundo de sufrimientos, que Dios solo basta a los que le aman y que hay que poner la esperanza en un mundo ultraterreno. Por el mero hecho de verla, se insin\u00faa, tanto en los moribundos como en los m\u00e1s desheredados, una secreta esperanza en el Dios misericordioso y bueno que ella representa y en una vida futura y eterna.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Hay que reconocer, sin embargo, con toda claridad que el lenguaje de los Votos es hoy d\u00eda muy poco comprendido. Hay que despojarlo de todo lo que el mundo, incapaz de penetrar en su profundo sentido, considera estrecho y mezquino, y presentarlo a trav\u00e9s de aquellos valores humanos y cristianos a los que son muy sensibles las gentes de nuestra \u00e9poca. Ya sabemos cu\u00e1les son estos valores: lealtad, justicia, disponibilidad, esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desconfiemos del confusionismo que establecen entre Religiosos y seglares, interpretaciones surgidas de criterios que nos resultan extra\u00f1os y que desprecian los valores sobrenaturales que constituyen nuestro punto de referencia habitual.<\/p>\n<p>Las condiciones de la vida moderna, de las que tan claramente se nos ha hablado estos \u00faltimos d\u00edas, las nuevas situaciones en que tienen que encontrarse las Religiosas, influyen mucho necesariamente en c\u00f3mo debe vivirse la vida consagrada si se quiere que sea apost\u00f3lica. La sustancia de los Votos es inalterable, permanecen intactas sus exigencias profundas, pero se realizan de una manera diferente, de acuerdo con la profunda evoluci\u00f3n sufrida por la mentalidad contempor\u00e1nea, y su expresi\u00f3n debe estar orientada siempre por una preocupaci\u00f3n misional.<\/p>\n<p>As\u00ed, la <em>manera de observar la obediencia, <\/em>y por consiguiente de concebir y ejercer la autoridad, es sin duda uno de los puntos clave de la adaptaci\u00f3n de nuestras Congregaciones religiosas a una vida apost\u00f3lica aut\u00e9ntica. \u00bfPor qu\u00e9 no confesar abiertamente que en las Comunidades existe un cierto malestar en relaci\u00f3n con la obediencia? Parece conveniente estudiar a fondo este punto, guiados de una doble preocupaci\u00f3n: la de desarrollar las cualidades naturales y sobrenaturales que en cada uno ha depositado la Providencia para el mejor servicio de Dios y de la Iglesia, y la de profundizar en el conocimiento doctrinal de la obediencia religiosa (lo que es y lo que no es), a fin de que cada una la ejerza tan consciente y libremente como la aut\u00e9ntica obediencia exige<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>La mayor\u00eda de las veces, la Religiosa ha de vivir su voto de obediencia ocupando cargos que implican el ejercicio de la autoridad. Cu\u00e1ntas son las que hoy en d\u00eda deben asumir responsabilidades, tomar iniciativas, en una palabra, ejercer funciones de direcci\u00f3n en su actividad profesional, mientras que dentro de la Comunidad han de someterse a su Superiora hasta en los menores detalles. As\u00ed tal Religiosa, que es la jefe indiscutible de su equipo de trabajo, lo mismo que aquella otra que es el centro de coordinaci\u00f3n de toda una red de relaciones, como aquella que goza de la admiraci\u00f3n y consideraci\u00f3n de todo el mundo en el distrito donde trabaja como enfermera, en el seno de la comunidad no se distinguen en nada de sus compa\u00f1eras. Esta situaci\u00f3n, aparentemente parad\u00f3jica, se comprende perfectamente cuando se examina a la luz de la fe.<\/p>\n<p>La obediencia es el medio de dar la primac\u00eda a Dios, libre y definitivamente. Pero Dios, por medio de superiores autorizados, puede disponer que una Religiosa mande, lo mismo que puede disponer que obedezca.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter delegado de la autoridad que se recibe y la sujeci\u00f3n a un control en su ejercicio, salvaguardan el ejercicio de la obediencia. Y bien puede afirmarse que una Religiosa, al tomar iniciativas en el ejercicio de la autoridad que ostenta leg\u00edtimamente, act\u00faa tan dentro de la obediencia como al hacer un acto de sumisi\u00f3n, ya que en uno u otro caso no hace m\u00e1s que cumplir la Voluntad soberana de Dios.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Mas para que la obediencia tenga valor apost\u00f3lico, es preciso que dejemos ver su origen sobrenatural, que se transparenten la libertad y plenitud de nuestra adhesi\u00f3n a Dios. La gente tiene un concepto equivocado de la obediencia religiosa; la sit\u00faan en el plano del reglamento de la disciplina interna. El siguiente comentario lo prueba: \u00abLos enfermos no creen que actuamos como adultos; por eso nos dicen a menudo: es la hora; m\u00e1rchese ya, porque si no, le van a rega\u00f1ar\u00bb.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>A las j\u00f3venes les molesta, adem\u00e1s, el voto de obediencia, porque ven en \u00e9l una mutilaci\u00f3n de la personalidad. Una joven dec\u00eda: \u00abUstedes las Hermanas no est\u00e1n nunca a <em>sus anchas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPor el contrario, el ver que se obedece con gusto llega a convencer a las m\u00e1s reticentes. Resulta irresistible el testimonio de la Religiosa que se muestra feliz al obedecer: Al anunciar la llegada de varios heridos a las once de la noche, una Religiosa, monitora de la Escuela de enfermeras y cuya autoridad era reconocida por todas, se dirige hacia el servicio de urgencia acompa\u00f1ada de dos alumnas. All\u00ed se encuentra con la Superiora que ha acudido a hacerse cargo personalmente del trabajo y que indica a la Hermana monitora que es hora de retirarse. La Hermana, sonriente, se limita a dar las buenas noches con toda sencillez, y esta actitud caus\u00f3 un provechosa sorpresa a las alumnas y sirvi\u00f3 de tema a fecundas conversaciones entre todas las j\u00f3venes del curso.\u00bb<\/p>\n<p>Preocup\u00e9monos de la impresi\u00f3n que acerca de la obediencia producir\u00e1n nuestras palabras y nuestros actos en aquellos que nos rodean. \u00bfNo es una realidad que la desagradable reputaci\u00f3n de infantilismo, que tanto pesa sobre la vocaci\u00f3n religiosa, debe imputarse sobre todo a la forma err\u00f3nea de practicar la obediencia? La Religiosa que practica la obediencia como corresponde a un adulto la deja entrever, m\u00e1s que en sus palabras, en el criterio que orienta sus decisiones; decisiones que revelan siempre que han sido tomadas a luz de la presencia interior de Cristo, a quien todo se subordina, por una adhesi\u00f3n libre y voluntaria.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Esta obediencia de fondo es la que da sentido a los dem\u00e1s Votos.<\/p>\n<p>La <em>Pobreza Religiosa <\/em>est\u00e1 ligada a la obediencia por v\u00ednculos religiosos y jur\u00eddicos. La pobreza se vive por y en la obediencia, y constituye uno de los problemas m\u00e1s agudos que se le han planteado a la Iglesia <em>y, <\/em>por tanto, a nuestras Congregaciones religiosas, parte real de la misma, y a todo el que quiere vivir apost\u00f3licamente en nuestros d\u00edas. El mundo actual se muestra profundamente sensible a las manifestaciones externas de la pobreza y juzga por ellas, a menudo, del valor religioso de una persona o una instituci\u00f3n, y la falta de instrucci\u00f3n religiosa hace, de ordinario, m\u00e1s severas sus exigencias; por ejemplo, se comprende muy poco en general la pobreza-obediencia y, en cambio, todo el mundo admira la pobreza-renunciamiento.<\/p>\n<p>Hay que reconocer, sin embargo, que, a pesar de estos errores de apreciaci\u00f3n, es un innato y aut\u00e9ntico sentido religioso el que lleva al mundo a valorar la pobreza y a considerarla como manifestaci\u00f3n de pertenencia a Dios, y es en este mundo sediento de riquezas y de comodidades y a la vez susceptible y exigente en lo que a la pobreza de la Iglesia y de las gentes de la Iglesia \u2014nosotras por tanto\u2014 se refiere, donde las Religiosas hemos de vivir como pobres y dar testimonio de la pobreza de los disc\u00edpulos de Cristo. A la dificultad intr\u00ednseca que esto representa, viene a sumarse la \u00edntima convicci\u00f3n de que no seremos comprendidas, de que aquellos que nos rodean no sabr\u00e1n ver la pobreza en nuestra vida, por muy real que lo sea. Quiz\u00e1 sea este el punto en que la gente se muestra a la vez m\u00e1s severa y m\u00e1s ignorante.<\/p>\n<p>Ignoran la esencia del voto de pobreza; juzgan la pobreza religiosa por sus manifestaciones externas y en relaci\u00f3n con normas sociales que se refieren:<\/p>\n<p><em>\u2014a la vivienda \u2014a la alimentaci\u00f3n \u2014a la seguridad.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Fij\u00e1ndose, por ejemplo, en las comodidades y en el lujo de los centros sanitarios, sin tener en cuenta que los locales de la Comunidad han seguido tan pobres como antes.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Y este mundo, que nos echa en cara la falta de pobreza, nos reprocha con la misma ligereza la insuficiencia de los medios empleados en el apostolado, el que no utilicemos los \u00faltimos adelantos para lograr la m\u00e1xima eficacia y conseguir una irradiaci\u00f3n universal. La Religiosa se encuentra en tensi\u00f3n continua, vi\u00e9ndose obligada sin cesar a elegir entre la necesidad de emplear t\u00e9cnicas eficaces, pero caras, y su deseo de dar testimonio real de pobreza, por lo que han de regirse continuamente con esp\u00edritu de fe y miras sobrenaturales.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en la oraci\u00f3n encontrar\u00e1 la justa medida en cuanto a los medios a\u00fan onerosos, que en justicia son necesarios para cumplir sus obligaciones con aquellos que a ella se dirigen: ni\u00f1os, enfermos, ancianos<\/p>\n<p>La pobreza ser\u00e1 m\u00e1s estricta en lo que se refiere al plano individual o comunitario. Una cierta pobreza de medios debe subrayar la primac\u00eda que se concede a la confianza en la Providencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn una parroquia de un suburbio de Paris, tanto los sacerdotes como la Hermana que cuidaba de los enfermos a domicilio decidieron, de com\u00fan acuerdo, renunciar durante dos a\u00f1os al uso de un \u00ab2 CV,\u00bb que necesitaban sin duda para poder desplegar mayor actividad, pero que constitu\u00eda un lujo en relaci\u00f3n con el nivel de vida de los que les rodeaban. Al cabo de dos a\u00f1os de dar este testimonio de pobreza les ofrecieron espont\u00e1neamente el \u00ab2 CV\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Pod\u00edan citarse muchos casos parecidos. Son muchos los centros mineros, pueblos y suburbios que ofrecen a las Hermanas los medios de locomoci\u00f3n que necesitan y se ocupan tambi\u00e9n de los gastos que ocasionan estos medios que ven usar \u00fanicamente en su servicio. El empleo del autom\u00f3vil pierde entonces su aire de \u00abobjeto de lujo\u00bb, para convertirse en un instrumento de trabajo al servicio de la Caridad. Pertenece realmente a los clientes de las Hermanas y ellos as\u00ed lo comprenden y la pobreza queda en evidencia ante el hecho de que el autom\u00f3vil sigue all\u00ed cuando cambia la Hermana y de que \u00fanicamente se usa para prestar servicio y nunca para salidas de simple pasatiempo. En esto radica la diferencia entre la pobreza material, que consiste en carecer de todo, y la pobreza religiosa, que usa de todo como si nada poseyese. La poblaci\u00f3n obrera comprende y aprecia con toda claridad esa diferencia. Tocamos el punto, \u00a1tan de actualidad!, de la pobreza comunitaria, que tanta repercusi\u00f3n tiene en la irradiaci\u00f3n apost\u00f3lica de las comunidades, pero que es tan dif\u00edcil de poner en evidencia ante los dem\u00e1s. Resultar\u00eda muy c\u00f3modo y tranquilizador contar con normas generales que reglamentasen la apariencia exterior, fijando de manera terminante el tipo a que debieran ajustarse los edificios y el mobiliario. Puede establecerse algunas l\u00edneas generales adecuadas a la vocaci\u00f3n particular de cada Congregaci\u00f3n, es cierto; pero aun dentro de una misma Congregaci\u00f3n, la pobreza ha de presentar facetas diferentes en el gran hospital de una c\u00edudad importante y en el peque\u00f1o pueblecito; en un suburbio obrero y en el centro de una gran ciudad.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Hemos de mantenemos al tanto continuamente de las realidades que nos rodean y de su evoluci\u00f3n, no s\u00f3lo para que nuestras fundaciones respondan a las necesidades de la Iglesia y a los fines propios de nuestra vocaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para comprobar el alcance que tiene el testimonio que damos de pobreza en el contexto sociol\u00f3gico del que formamos parte. Nuestra pobreza exterior se valorar\u00e1 seg\u00fan el nivel de vida de quienes nos rodean. Debe acuciarnos una santa inquietud por la pobreza, preocupaci\u00f3n que puede llevarnos, si es preciso, a revisar valientemente nuestras instituciones y a preguntamos si realmente constituyen una invitaci\u00f3n a seguir a Cristo pobre. Es dif\u00edcil que en un establecimiento de cierta importancia no haya que plantearse esta cuesti\u00f3n. No es raro o\u00edr reflexiones de este tipo: \u00ab\u00bfLa Casa de las Hermanas? La encontrar\u00e1 usted sin dificultad; \u00a1es la mejor de la calle!\u00bb y \u00a1hay que o\u00edr el tono con que lo dicen!<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Por el contrario, el padre de uno de los alumnos de la clase maternal, al encontrar una Hermana en un viaje, hablaba y no acababa, con evidente satisfacci\u00f3n, de la pobreza material de la Casa y del Colegio.<\/p>\n<p>El problema de la riqueza aparente de las Comunidades religiosas est\u00e1 sobre el tapete. Las soluciones surgir\u00e1n l\u00f3gicamente cuando se profundice en el verdadero esp\u00edritu de pobreza, que ha de ponerse en evidencia en todos los aspectos de la vida, aunque sin descuidar las transformaciones necesarias. No es \u00e9ste el momento de estudiar la pobreza de esp\u00edritu, pero s\u00ed entra de lleno en nuestro tema considerar los frutos que de ella espera el mundo con impaciencia. En la manera de vivir, en las manifestaciones externas se pone de manifiesto qui\u00e9nes tienen coraz\u00f3n de propietarios y qui\u00e9nes poseen un alma desprendida.<\/p>\n<p>La Religiosa a la que siempre que se le pide un servicio reacciona de manera caritativa, tiene alma de pobre.<\/p>\n<p>La que de buena gana comparte la responsabilidad con sus colegas profesionales, la que sabe desaparecer para no interferir la acci\u00f3n apost\u00f3lica de otra Religiosa o de una seglar, tiene tambi\u00e9n alma de pobre.<\/p>\n<p>La que en sus m\u00faltiples relaciones con otras personas sabe escuchar, admirar y recibir tanto como da, posee un alma de pobre.<\/p>\n<p>La que sabe aceptar las condiciones apost\u00f3licas en que se encuentra: lugares, personas, situaciones, posee alma de pobre.<\/p>\n<p>La Comunidad que, lejos de tratar de actuar aislada, sabe insertarse lealmente en la parroquia aun en los casos en que haya de sacrificar algo de su propio inter\u00e9s, posee alma de pobre.<\/p>\n<p>La que en sus planes de organizaci\u00f3n, ampliaci\u00f3n, reestructuraci\u00f3n, act\u00faa en, funci\u00f3n de las necesidades apost\u00f3licas de su campo de trabajo y de manera coordinada con los responsables de las dem\u00e1s obras de apostolado, tanto sacerdotes como seglares, \u00e9sa tiene alma de pobre.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">La pobreza lo preside todo, se reafirma o se debilita en todas y cada una de nuestras decisiones.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>S\u00f3lo en muy contadas ocasiones un acto aislado puede alcanzar valor de testimonio, consiguiendo que se le reconozca como signo apost\u00f3lico y sirva de llamamiento a la fe. Hay que reconocer, por nuestra experiencia personal y las informaciones que han llegado hasta nosotros, que un solo acto aparentemente contrario a la pobreza, es inmediatamente captado por la opini\u00f3n que lo anatematiza y se escandaliza precisamente porque esperaba un testimonio de esa virtud; en cambio, se necesita la actuaci\u00f3n continua y un\u00e1nime de todos los miembros de la Comunidad para que se perciba la irradiaci\u00f3n del aspecto religioso de la pobreza.<\/p>\n<p>Es diferente cuando se trata de la <em>castidad. <\/em>Todav\u00eda se la considera como algo inherente a la vocaci\u00f3n religiosa, pero a pesar de ello constituye para mucha gente su problema, como lo revelan las siguientes palabras:<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 \u00abLa Religiosa es para nosotras un misterio; ha sacrificado las alegr\u00edas del matrimonio y de la maternidad, \u00bfa qui\u00e9n?, \u00bfa qu\u00e9?\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00a0 \u00ab\u00a1Parece mentira, hacerse usted Religiosa, con lo buena madre de familia que hubiera sido!\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s f\u00e1cilmente son capaces de captar los hombres de nuestro tiempo es la renuncia a crear un hogar y a los goces de la maternidad. Pero s\u00f3lo ven este renunciamiento incomprensible para ellos, en su aspecto negativo y no en lo que tiene de plenitud y encuentro \u00edntimo con Dios. De hecho se les escapa el aspecto positivo, la uni\u00f3n \u00edntima con Dios en el amor; amando a nuestros pr\u00f3jimos que son tan amados por Dios, y am\u00e1ndoles en El y como El.<\/p>\n<p>No son las Religiosas de coraz\u00f3n seco las que hacen resplandecer la castidad religiosa, sino aquellas que, por la madurez de un renunciamiento plenamente voluntario y por el don total a sus hermanos, revelan una aut\u00e9ntica libertad de esp\u00edritu, nac\u00edda de que se ven colmadas por una presencia diaria que no les deja ya nada que desear. La Religiosa que est\u00e1 a la cabecera de un enfermo o que se ocupa de ancianos o ni\u00f1os abandonados, se encuentra quiz\u00e1 en una situaci\u00f3n privilegiada para transmitir el mensaje del amor de Dios. La Religiosa cuya Caridad sabe ser paciente y personal, comprensiva, desinteresada, imparcial, ha sabido imitar y prolongar el amor que Cristo nos profes\u00f3 antes que nadie.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>El hacer participar continuamente a los dem\u00e1s de lo que ella recibe sin interrupci\u00f3n, manteni\u00e9ndose unida exclusiva y estrechamente a Dios, pone en tensi\u00f3n el alma religiosa que le ha consagrado todas las fuerzas de su vida en la persona de los que en este mundo padecen.<\/p>\n<p>La verdadera castidad reviste con una caracter\u00edstica especial el don de s\u00ed a los dem\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abUna joven de veinticuatro a\u00f1os, muy moderna y poco piadosa, respondi\u00f3 as\u00ed cuando se le interrog\u00f3 sobre este punto: \u00abLos enfermos encuentran distintas, por su dulzura y por un no se qu\u00e9, a las Religiosas y a las seglares; por eso, despu\u00e9s de reflexionar seriamente, y en contra de lo que antes pensaba, he llegado a la conclusi\u00f3n de que ni los Sacerdotes ni las Religiosas deben casarse. Sus deberes y los del matrimonio no pueden cumplirse bien simult\u00e1neamente\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Esta plenitud de la Caridad en su doble objeto \u2014Dios y nuestros hermanos\u2014, que en realidad se funde en uno solo, se revela en todas las reacciones y actitudes de la vida hospitalaria o de apostolado social, y es una garant\u00eda contra ilusiones tales como la abnegaci\u00f3n poco prudente, que arrastra a una actividad desordenada; el buscar, aun inconscientemente, la gratitud, la popularidad, la estimaci\u00f3n y dem\u00e1s compensaciones humanas.<\/p>\n<p>La actitud de una Religiosa, que sabe vivir su holocausto de amor, impone por s\u00ed sola la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">Una Religiosa se encuentra de pr\u00e1cticas con otras dos alumnas de la misma Escuela en la sala de Medicina de hombres de un hospital. Por las camas de los enfermos aparecen desparramadas toda clase de revistas, m\u00e1s o menos fr\u00edvolas; los comentarios picantes vuelan de un lado a otro. Una de las alumnas seglares, en su informe de pr\u00e1cticas, hace notar al consignar los hechos: \u00abEn el servicio reinaba una atm\u00f3sfera de ligereza y falta de respeto al pudor y a la moral, pero durante este mes he observado que se saneaba el clima moral de la sala cada vez que Sor B&#8230; entraba en ella.\u00bb<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>F\u00e1cilmente se podr\u00edan citar m\u00faltiples casos en que la luminosa intensidad con que una Religiosa vive su consagraci\u00f3n obliga a los que la rodean a entrar un poco dentro de s\u00ed mismos. Sencillez y rectitud en las relaciones humanas, veracidad en las conversaciones, bondad imparcial, delicadeza en el trato, son otras tantas seriales inequ\u00edvocas del soberano reinado de Dios en un alma religiosa, que se convierte as\u00ed en un medio de atracci\u00f3n hacia ese misterio cuya semejanza busca.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 medida? No lo sabemos; es el secreto de Dios y de la libertad humana. Lo que resulta innegable es la influencia ejercida por las Religiosas en cualquier ambiente, en una sala de hospital, por ejemplo.<\/p>\n<p>No hay que deducir de todo lo que venimos diciendo, que la vida de la Religiosa dedicada al apostolado sanitario o social se deslice en una especie de ostentaci\u00f3n continua. Es cierto, sin embargo, que muy pocos de sus gestos o actitudes escapan a las miradas de los dem\u00e1s, tanto en el barrio cuyas calles recorre cotidianamente, como en las familias de cuyos enfermos se ocupa, en la sala del hospital, en las relaciones administrativas y profesionales que necesariamente tiene que mantener. El solo hecho de llevar un H\u00e1bito (verdadera profesi\u00f3n de fe sin palabras) atrae la atenci\u00f3n y suscita prejuicios, favorables o desfavorables, que buscan una confirmaci\u00f3n. En el fondo de las miradas que la observan o que se desv\u00edan de ella hay siempre escondida una exigencia.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>No podemos menos que evocar aqu\u00ed, en una especie de par\u00e9ntesis, a fin de apreciarla m\u00e1s adelante, la extensi\u00f3n y alcance de esta presencia de la vida religiosa en medio del mundo de los que sufren y en sus derivaciones: Comisiones ministeriales, Comit\u00e9s organizadores, diferentes organismos de formaci\u00f3n, informaci\u00f3n y estudio, etc., etc. Todo el mundo sanitario y social queda as\u00ed dentro de su radio de influencia. Y hay que considerar que el alcance apost\u00f3lico sobrepasa esta influencia, puesto que con la Religiosa est\u00e1n Dios, la Iglesia y el Evangelio.<\/p>\n<p>No hay vida m\u00e1s p\u00fablica que la nuestra, y menos valorada en su verdad \u00edntima. La vida religiosa y el verdadero sentido de los Votos son cada vez menos percibidos por nuestros contempor\u00e1neos, a pesar de una cierta publicidad; es el gusto por lo misterioso, la curiosidad que despierta lo oculto, m\u00e1s que un aut\u00e9ntico inter\u00e9s religioso, lo que atrae a las muchedumbres hacia las pel\u00edculas, publicaciones y novelas que pretenden esclarecer lo que pasa en el interior de los conventos o en el fondo de las almas, y todo lo que en estas fuentes se conoce, la gente lo proyecta despu\u00e9s, \u00aba priori\u00bb, en mayor o menor medida, sobre las Religiosas que encuentra.<\/p>\n<p>De lo que no hay ninguna duda es del clima de exigencia que rodea toda vida religiosa; exigencia mal entendida, que no procede siempre de la fe, aunque a menudo encierre su a\u00f1oranza inconsciente; que no enfoca los verdaderos valores religiosos, sino que se centra exclusivamente en algunos puntos que impresionan de manera especial a nuestra \u00e9poca. \u00bfD\u00f3nde, pues, y c\u00f3mo podr\u00e1 establecerse una relaci\u00f3n verdaderamente espiritual; de d\u00f3nde podr\u00e1 surgir una r\u00e1faga de fe? \u00bfNo es \u00e9ste el misterio de la acci\u00f3n de Dios?<\/p>\n<p>A nosotros nos incumbe solamente evitar los obst\u00e1culos, crear condiciones favorables. No hablamos el mismo lenguaje que los que nos escuchan, y lo que nosotros creemos a veces que es un simbolismo muy claro, a menudo a ellos no les dice absolutamente nada. Frente a esta clase de exigencia, no basta hoy con \u00abser\u00bb en el fondo una ferviente Religiosa, hay que preocuparse de expresar este \u00abser\u00bb en un lenguaje y mediante unos signos comprensibles para los que viven a nuestro alrededor.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Estos signos no podr\u00e1n ser comprendidos m\u00e1s que a condici\u00f3n de que quede fuera de toda duda que la <em>Religiosa vive <\/em><em>en el mundo real. <\/em>S\u00f3lo se comprender\u00e1n cuando se solidariza con los que la rodean, prestando una atenci\u00f3n continua a sus problemas sociales y profesionales: esfuerzo por lograr una promoci\u00f3n social, acci\u00f3n sindical, huelgas, despidos&#8230;; mostr\u00e1ndose atenta y sensible a sus problemas humanos: presupuestos, vivienda, porvenir de los hijos&#8230;; cuando, m\u00e1s que presentarse como protectora, se convierte en auxiliar, en punto de apoyo, buscando el di\u00e1logo, el intercambio, convencida de que tiene que recibir tanto como dar.<\/p>\n<p>Ha de <em>evitar el mantenerse alejada de la gente <\/em>por cierto distanciamiento sutil, que procede de la forma de hablar, de actitudes o de usos antiguos en desacuerdo con nuestro tiempo y que provocan la extra\u00f1eza: \u00abSe hace un misterio de la vida religiosa, dice Monse\u00f1or M\u00e9nager, y esta actitud no tiene nada de evangelizadora\u00bb. Una cierta semejanza en la manera de vivir, una aproximaci\u00f3n, nacida de esa comprensi\u00f3n que produce la identidad de preocupaciones, una manera de ser profundamente humana, son condiciones indispensables para que la ruptura con el mundo que los Votos suponen adquiera un sentido evang\u00e9lico. \u00abLa presencia del Ap\u00f3stol, escribe Monse\u00f1or Ancel, no es aut\u00e9ntica sino en la medida en que sabe unir el no conformismo con la adaptaci\u00f3n sociol\u00f3gica\u00bb. Nuestro lugar a la cabecera de un enfermo, al lado de los oprimidos, estrechamente integradas en el medio sanitario y social, constituye una situaci\u00f3n privilegiada de proximidad a las personas, una presencia visible de la Iglesia.<\/p>\n<p>La Religiosa entregada as\u00ed lealmente a ese mundo que como ella peregrina en la Tierra y a quien sirve a trav\u00e9s de sus actividades profesionales, sabe mantenerse, sin embargo, constantemente separada de \u00e9l para unirse a lo Absoluto y proclamar su esperanza en su Reino eterno. Vinculada y separada a la vez, no puede menos de sentir dolorosamente esta dualidad de atracciones. Dualidad que es causa de malestar, motivo de asombro para el mundo, que en unos casos rechaza o desprecia a la Religiosa y en otros se siente tentado a imitarla. Aqu\u00ed reside la misi\u00f3n esencial de la vida religiosa, su raz\u00f3n de ser en el seno del mundo de los enfermos, en los ambientes sanitarios y sociales, lo que, a despecho de circunstancias contrarias, har\u00e1 siempre necesaria su presencia. M\u00e1s que asumir la totalidad de las actividades importa suscitar en cada una de ellas el problema evang\u00e9lico, y en este sentido debemos revisar tanto nuestra vida como nuestras oportunidades de acci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>Actualmente en la Iglesia y en el mundo se deja sentir una tensi\u00f3n especial dentro de la vida religiosa femenina, y sobre todo si se trata de Religiosas. Se la discute y se la contradice; en una palabra: se la pone en tela de juicio. La progresiva intervenci\u00f3n de los seglares en actividades sanitarias y sociales, ejercidas antes de manera ben\u00e9vola, por caridad, y convertidas hoy en profesi\u00f3n, y su promoci\u00f3n apost\u00f3lica, que constituyen las caracter\u00edsticas de la Iglesia en nuestros d\u00edas, hacen a veces pensar si la vida religiosa va a perdurar en el futuro.<\/p>\n<p>Todas nuestras Congregaciones y cada una de las Religiosas que las integran viven m\u00e1s o menos intensamente desde el lugar que ocupan la tensi\u00f3n que suscita la necesidad de adaptarse \u2014adaptaci\u00f3n que no debe ser nunca un servilismo\u2014 y la necesidad de conservar los valores propios de la consagraci\u00f3n que garantizan la pervivencia en el porvenir. Hay que afrontar conscientemente esta situaci\u00f3n, no para asustarse, sino para entrar plenamente en los designios de purificaci\u00f3n que Dios tiene sobre nosotros.<\/p>\n<p>El campo de acci\u00f3n de las Religiosas se restringe en Francia a consecuencia de la disminuci\u00f3n de personal; es preciso decidirse en uno u otro sentido. La presencia de las Religiosas debe mantenerse s\u00f3lo donde resulta \u00fatil apost\u00f3licamente. Hay que elegir entre diferentes actividades y diversos puestos de trabajo: cuidado de enfermos a domicilio, servicios sociales, ancianos, infancia en peligro; cargos de responsabilidad que permiten una influencia mayor en los establecimientos, o puestos secundarios, pero de mayor contacto con los enfermos. Sin pretender restar valor al papel de la imaginaci\u00f3n creadora, fruto del Esp\u00edritu Santo, de la que habl\u00f3 el P. Ranquet, esperamos que nuestros Obispos nos orientar\u00e1n hacia las actividades m\u00e1s urgentes. Hemos sentido una alegr\u00eda inexpresable al o\u00edr a Monse\u00f1or Veuillot exhortarnos a \u00abconfiar plenamente en el valor que la Iglesia concede a la actividad apost\u00f3lica que desarrollamos en nuestro trabajo profesional\u00bb. La Iglesia de Francia, los hogares cristianos, las j\u00f3venes que desean servir a Dios, no pueden deso\u00edr una voz tan autorizada. La vida religiosa no constituye una realidad aislada e independiente; es \u00abIglesia\u00bb y s\u00f3lo puede existir si la Iglesia la desea de manera decidida.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<p>El primer deber que nos incumbe personalmente, en el actual estado de cosas, es el de valorizar la vida religiosa. Y para valorizar hay que restringir. Una Religiosa mediocre o simplemente de mentalidad poco abierta no puede dar testimonio de Dios. Nuestra \u00e9poca exige a la vida religiosa una calidad muy por encima de lo corriente, y rechaza todo formulismo, rutina e inutilidad. La obligaci\u00f3n que tenemos de revisar, de repensar la forma y la expresi\u00f3n externa de nuestra vida religiosa nos obliga a profundizar en lo esencial.<\/p>\n<p>Es indispensable conocer perfectamente la doctrina sobre los Votos y profundizar en su significaci\u00f3n apost\u00f3lica para llegar a vivirlos en toda su intensidad espiritual y a verlos como nuestra aportaci\u00f3n espec\u00edfica al plan redentor de Dios y a la obra misionera. Solamente as\u00ed se unificar\u00e1 la dualidad vida religiosa-apostolado.<\/p>\n<p>No basta hacer un gran esfuerzo de organizaci\u00f3n ni procurar adaptar los horarios (aunque tambi\u00e9n esto sea necesario) para que la Religiosa encuentre el equilibrio personal; s\u00f3lo lo hallar\u00e1 en una perfecta unificaci\u00f3n con la Persona de Cristo, a quien, por una Fe vivida, sabe ver en todas las personas y en todos los acontecimientos. Perdonen que cite a San Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u2014 \u00abUna Hermana va diez veces al d\u00eda a visitar a los enfermos <\/em><em>y diez veces al d\u00eda encontrar\u00e1 all\u00ed a Dios. Id a visitar a los pobres <\/em><em>forzados, all\u00ed encontrar\u00e9is a Dios; ciudad de los ni\u00f1os peque\u00f1itos, <\/em><em>all\u00ed hallar\u00e9is a Dios. Vais a casas miserables, pero en ella encon<\/em><em>trar\u00e9is a Dios. ;Oh, hijas m\u00edas, a cu\u00e1nto obliga esto! Mucho se <\/em><em>complace en los servicios que prest\u00e1is a esos pobre enfermos y los <\/em><em>tiene como hechos a El mismo\u00bb. <\/em>(13 de febrero de 1646).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3lo de la presencia \u00edntima, del descubrimiento incesante de Cristo en los dem\u00e1s, puede brotar ese misterioso goce que se siente pese a todos los choques y a todas las renuncias: <em>\u00abUna <\/em><em>se\u00f1al de la virginidad perfecta es la alegr\u00eda en el esp\u00edritu, en las <\/em><em>palabras y en el trabajo\u00bb, <\/em>ha dicho Su Santidad Juan XXIII La unificaci\u00f3n de nuestra vida en Cristo se convierte en manantial de alegr\u00eda, de esa alegr\u00eda que constituye la fortaleza de toda Religiosa y la mantiene a la vez firme en el mundo y en oposici\u00f3n a \u00e9l, produci\u00e9ndole un desgarramiento interior que no hay que minimizar, pero que ella acepta plenamente como participaci\u00f3n personal en el misterio de Cristo. La Religiosa, testimonio de una consagraci\u00f3n aut\u00e9nticamente vivida, encierra un misterio, da testimonio de Dios mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero \u00bfse percibe este testimonio? \u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo brotar\u00e1 la chispa vital? Esto constituye el secreto de Dios, porque s\u00f3lo El puede dar la vida eterna. Pero a veces nos es dado atisbar algunos resplandores anticipados, como nos lo revelan las palabras de un ateo que se citaban en uno de los informes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u00abCuando veo trabajar a las Religiosas con tan alegre abne<\/em><em>gaci\u00f3n me planteo el problema de Dios, y llego a la conclusi\u00f3n de que debe de existir, ya que hay tantas personas que sonrientes se entregan por completo a \u00c9l\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Porque no es una sola vida religiosa la que propone al mundo el misterio de Cristo, es la vida religiosa misma, en unanimidad de esp\u00edritu y a trav\u00e9s de la diversidad de vocaciones, la que da ese testimonio de unidad, que es signo evang\u00e9lico por excelencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Una simple ojeada a la prensa diaria nos revela un estado de tensi\u00f3n en la vida del hombre contempor\u00e1neo: tensiones pol\u00edticas, sociales, financieras. 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