{"id":34802,"date":"2020-06-03T03:22:57","date_gmt":"2020-06-03T01:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/susana-guillemin-circular-sobre-los-votos-1968\/"},"modified":"2020-04-04T11:29:19","modified_gmt":"2020-04-04T09:29:19","slug":"susana-guillemin-circular-sobre-los-votos-1968","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-circular-sobre-los-votos-1968\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: Circular sobre los votos, 1968"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Par\u00eds, 2 de febrero de 1968<\/p>\n<p>Mis car\u00edsimas Hermanas:<\/p>\n<p>\u00a1La Gracia de Nuestro Se\u00f1or sea siempre con nosotras!<\/p>\n<p>Como todos los a\u00f1os en an\u00e1loga fecha, me he arrodillado a los pies de Nuestro Muy Honorable Padre para presentarle nuestro firme deseo de permanecer fieles al Se\u00f1or en el camino de la caridad perfecta y le he pedido para todas las Hijas de la Caridad la gracia de reanudar los lazos que unen a Dios, a la Iglesia y a la Compa\u00f1\u00eda, gracia que, con gozo, nos ha concedido. He hecho esta petici\u00f3n con la firme seguridad que brota del conocimiento renovado de sus convicciones, que me han proporcionado las respuestas a los cuestionarios sobre la vida consagrada; me parec\u00eda que ning\u00fan presente m\u00e1s hermoso podr\u00eda ofrecer al Sucesor de San Vicente que esa resplandeciente garant\u00eda de su fidelidad, de su adhesi\u00f3n entusiasta al pensamiento de nuestros Fundadores y de la seriedad con que se preparan todas ustedes a nuestra renovaci\u00f3n anual; son muy numerosas las que piden insistentemente que esta preparaci\u00f3n ocupe un lugar m\u00e1s preponderante a\u00fan en nuestro a\u00f1o espiritual, proponiendo alg\u00fan medio para conseguirlo. La Asamblea General deliberar\u00e1 sobre ello y les recomiendo muy especialmente que oren por esta intenci\u00f3n, porque es de gran importancia.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Ya est\u00e1 muy pr\u00f3xima esta Asamblea General, que venimos preparando desde hace casi dos a\u00f1os, y vemos ya perfilarse con claridad los principales temas de las primeras deliberaciones, esos temas que todas se han planteado y que han de tener la mayor repercusi\u00f3n sobre los destinos de la Peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Sobresale entre todos ellos el servicio a los Pobres. La inmensa mayor\u00eda de las Hermanas \u2014podr\u00eda afirmar que la totalidad\u2014 consideran el servicio de los Pobres como el alma misma de nuestra vocaci\u00f3n y opinan que su aut\u00e9ntico cumplimiento condiciona imperiosamente la renovaci\u00f3n que hemos de llevar a cabo. Por eso voy a abordar este tema, no sin cierto temor, y lo hago no para contestar de modo definitivo a las preguntas que la Asamblea tiene la misi\u00f3n de resolver, sino para recordar los principios fundamentales, y destacar los puntos sobre los que, en nuestra \u00e9poca y en la situaci\u00f3n actual de la Compa\u00f1\u00eda, exigen madura reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En las siguientes l\u00edneas emplear\u00e9 el t\u00e9rmino \u00abPobres\u00bb, porque tiene la ventaja de especificar la caracter\u00edstica esencial de aquellos que constituyen el objeto de nuestra vocaci\u00f3n y porque es un t\u00e9rmino gen\u00e9rico que abarca todas las formas de pobreza. Mas, en el lenguaje corriente, debe evitarse esta expresi\u00f3n, como humillante para aquellos a quienes designa, por el sentido peyorativo que se les ha dado.<\/p>\n<p>Si bien es perfecta la unanimidad en cuanto al lugar que el servicio a los Pobres ocupa en la vocaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y en la vida de toda Hija de la Caridad, son numerosos los interrogantes sobre la manera de realizarlo. \u00bfC\u00f3mo servir hoy a los Pobres seg\u00fan lo requiere nuestra vocaci\u00f3n?<\/p>\n<\/div>\n<p><em>\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu <\/em><em>alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y al pr\u00f3jimo <\/em><em>como a ti mismo.\u00bb <\/em>(Luc X, 27.)<\/p>\n<div>\n<p>Una primera respuesta nos viene inmediatamente a la memoria: el servicio no es otra cosa que el ejercicio pr\u00e1ctico del amor; el servicio a nuestros hermanos los hombres que padecen y sufren aqu\u00ed abajo es la expresi\u00f3n, el ejercicio pr\u00e1ctico de la caridad de Jesucristo, que apremia nuestros corazones. Resulta f\u00e1cil encontrar las l\u00edneas generales de nuestra meditaci\u00f3n; nos las proporciona el mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>No creo abusar de ese texto evang\u00e9lico aplic\u00e1ndolo al servicio que por amor tributamos a Cristo en la persona de los Pobres.<\/p>\n<p><em>Con todo tu coraz\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>\u00abYa sab\u00e9is que son nuestros Se\u00f1ores y que hemos de amarles con ternura y respetarles mucho\u00bb (Santa Luisa, 451650, a Sor Cecilia In\u00e9s).<\/p>\n<p>No s\u00e9 si existe en el mundo una Hija de la Caridad que, desgraciadamente, sea capaz de disociar su actividad caritativa de la caridad que debe animarla. Es evidente que no basta para servir a los Pobres prestarles algunos cuidados, proporcionarles alg\u00fan socorro, ense\u00f1arles algo&#8230; Este servicio exige darse totalmente uno mismo de todo coraz\u00f3n, considerando aqu\u00ed el coraz\u00f3n en su sentido m\u00e1s elevado como motor de nuestra vida profunda y de nuestra voluntad. Es todo nuestro ser, y no solamente nuestro tiempo y nuestra actividad, lo que consagramos al servicio de Cristo que vive en el Pobre.<\/p>\n<p>Que esto implica una parte de sentimiento es indudable; recordemos el candor admirable con que nuestra querida Sor Andrea confesaba ingenuamente a la hora de su muerte: \u00abNo siento remordimiento ni pena, como no sea por haber gozado demasiado cuando iba por esos pueblos a visitar las buenas gentes de las aldeas; no corr\u00eda, volaba, tan grande era mi deseo de servirles.\u00bb (Conferencias de San Vicente, 2551654.)<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tales son tambi\u00e9n hoy los sentimientos de numerosas Hijas de la Caridad, aunque no sean indispensables para la autenticidad del amor a los Pobres y puedan faltar a veces, por permisi\u00f3n divina, sin que esto disminuya la calidad del don de s\u00ed. <em>El don total de nuestro coraz\u00f3n implica una elecci\u00f3n previa: <\/em>hemos elegido al Pobre, al que carece de bienes terrenales, al que el mundo desprecia, como amigo nuestro, como \u00abAmo y Se\u00f1or\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n de San Vicente. Tal vez al principio se trataba de un simple sentimiento de compasi\u00f3n y de la impresi\u00f3n que nos produjo la flagrante injusticia de algunas situaciones, mas muy pronto, a la luz del Evangelio, descubrimos a Cristo en nuestros hermanos desgraciados y fue entonces cuando nuestra elecci\u00f3n qued\u00f3 decidida, cuando nos consagramos plena y amorosamente a su servicio. No hemos acabado a\u00fan, ni acabaremos nunca, de descubrir este misterio de Cristo en el Pobre; se encuentra en el centro mismo de nuestro afecto y de nuestra vocaci\u00f3n y lo iremos descubriendo mejor por sucesivas iluminaciones, en la medida en que, purific\u00e1ndonos, nos acerquemos m\u00e1s a Dios. <em>\u00abBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque <\/em><em>ellos ver\u00e1n a Dios.\u00bb <\/em>Tenemos que pedir en la oraci\u00f3n una mirada pura, que nos permita descubrir este misterio de Cristo.<\/p>\n<p><em>El primer reflejo del amor <\/em>es asemejarse a los que se ama. No podemos decir que amamos realmente a los Pobres si no nos sentimos fuertemente acuciadas a acercarnos a ellos, viviendo en medio de ellos, en aut\u00e9ntica proximidad de vida y de preocupaciones. Para la mayor\u00eda de nosotras nace de aqu\u00ed un tormento \u00edntimo y permanente, al no poder comprobar en nuestra vida esa semejanza con la vida de nuestros hermanos los Pobres. Nos sentimos separadas de ellos por las facilidades de que gozamos y tantas otras diferencias imponderables que no sabemos c\u00f3mo acortar. Nuestros Santos Fundadores lo comprendieron tan bien, que nos han dejado esta regla de oro: \u00ab&#8230;considerando que son siervas de los Pobres y que, por tanto, deben vivir pobremente\u00bb; m\u00e1s a\u00fan: \u00abConsiderar\u00e1n que las siervas de los Pobres no deben estar mejor tratadas que sus Amos y Se\u00f1ores\u00bb (Santas Reglas, cap\u00edtulo 11). Esta angustia atenazaba ya a nuestra Santa Madre cuando escrib\u00eda, hablando de la pobreza de Nuestro Se\u00f1or: \u00ab&#8230;no encontr\u00e1ndome en situaci\u00f3n de poderla practicar tan aut\u00e9nticamente como El, me he propuesto usar con confusi\u00f3n de lo mucho que tengo y sufrir sin decir nada cuando algo me falte; tratar\u00e9 tambi\u00e9n de desprenderme de todo en la medida en que me sea posible&#8230;\u00bb (Meditaci\u00f3n sobre la pobreza.)<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Sentir el peso de la pobreza, hacer que nuestra manera de vivir se aproxime todo lo posible a la de \u00abnuestros Amos\u00bb, es absolutamente necesario para comprender sus necesidades, su mentalidad, sus reivindicaciones sociales y aun su manera de ir hacia Dios; hemos de tender a ello con toda nuestra alma. Y aqu\u00ed es donde se nos plantea el dilema que nos apremia: compaginar este impulso de nuestra alma y nuestro coraz\u00f3n, que nos arrastra a identificar nuestra situaci\u00f3n con la de los Pobres, con las exigencias espec\u00edficas de la consagraci\u00f3n y del testimonio comunitario y con las exigencias de la perfecci\u00f3n t\u00e9cnica en las actividades que, seg\u00fan el plan de Dios, forman parte del servicio corporal y espiritual que le hemos prometido. La Asamblea que va a celebrarse tendr\u00e1 que estudiar, desapasionada y valientemente, este punto, en el aspecto doctrinal y en el pastoral, para determinar los criterios que han de guiar nuestra evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pido a todas que incluyan esta intenci\u00f3n, con car\u00e1cter preeminente, en sus oraciones y en sus ofrendas; me parece que constituye el punto vital de nuestra renovaci\u00f3n; \u00bfc\u00f3mo va a rehusarnos Dios la luz si se la pedimos con oraci\u00f3n, con l\u00e1grimas y ayuno?&#8230; El Se\u00f1or concedi\u00f3 a nuestros Fundadores la gracia de un extraordinario sentido del Pobre y de sus necesidades; esta gracia ha perdurado en la Compa\u00f1\u00eda a lo largo de toda su historia; en todas las Hijas de la Caridad se encuentra una aptitud especial, tanto natural como sobrenatural, para ponerse espont\u00e1neamente a la altura de los m\u00e1s pobres, en un pie de fraternidad que ellos perciben muy bien. \u00a1Ojal\u00e1 conservemos este rasgo de familia; ojal\u00e1 tengamos el valor de permanecer fieles a ese llamamiento que tan \u00edntima y fuertemente nos apremia! \u00a1Que el juicio, tan extraordinariamente equilibrado, de San Vicente y de Santa Luisa presida los debates y decisiones de la Asamblea!<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Estemos desde ahora firmemente persuadidas, por encima de toda decisi\u00f3n concreta, de que en cualquier situaci\u00f3n la aut\u00e9ntica aproximaci\u00f3n a los dem\u00e1s es de \u00edndole interna. Es en el coraz\u00f3n donde reside la verdadera fraternidad humana, fruto de la humildad y de la caridad. Para comprender al Pobre hay que considerarse pobre uno mismo y desear ser pobre por amor a Jesucristo; por eso, dirigi\u00e9ndome ahora a aquellas de nosotras que sufren desolaciones y penas interiores, les dir\u00eda convencida: regoc\u00edjense, Hermanas; el Se\u00f1or est\u00e1 profundizando en ustedes el abismo de humildad que les har\u00e1 pobres entre los pobres, prepar\u00e1ndolas para comprenderlos y amarlos. El amor borra las distancias y permite a los corazones compenetrarse.<\/p>\n<p><em>Con toda su alma<\/em><\/p>\n<p>\u00abCorramos a atender las necesidades de nuestro pr\u00f3jimo como si se tratase de apagar un fuego\u00bb (San Vicente: \u00abAvisos a los Misioneros\u00bb, sin fecha.)<\/p>\n<p><em>Hemos consagrado al servicio de los Pobres toda nuestra po<\/em><em>tencia espiritual. <\/em>Ese inmenso capital espiritual, vivo <em>y <\/em>activo, que es la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad forma parte del tesoro de los Pobres; ellos, que con tanta frecuencia se ven desprovistos de los bienes espirituales y de los medios de ir hacia Dios, lo que constituye lo m\u00e1s terrible de su pobreza, han recibido en compensaci\u00f3n este don del Se\u00f1or. As\u00ed como el Papa se ve asistido, en las necesidades propias de su cargo, por el inmenso caudal de gracias que le alcanzan las oraciones de los fieles, as\u00ed como en el seno de una familia cristiana cada uno de los miembros se ve sostenido por el fervor de los dem\u00e1s, as\u00ed tambi\u00e9n los Pobres deben contar incesantemente con el socorro que para ellos hemos merecido con nuestra ofrenda. Quiz\u00e1 no hayamos considerado bastante esta obligaci\u00f3n de orar especial\u00edsima y universalmente por los Pobres y nos detengamos con demasiada frecuencia en casos individuales.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Nuestra vida espiritual es, debe ser, un lazo permanente entre la inmensa falange de los Pobres y Dios, mediante la oraci\u00f3n, la Misa, nuestra ofrenda total y nuestro testimonio apost\u00f3lico. A ejemplo de San Vicente, debemos cargar sobre nuestros hombros, como un doloroso peso, con la miseria espiritual de nuestros hermanos los hombres, vinculada con frecuencia a la injusticia material que les oprime. \u00ab\u00a1La pobre gente del campo muere de hambre y se condena!\u00bb, clamaba San Vicente; y agot\u00f3 su vida entera en socorrer esta doble miseria.<\/p>\n<p>\u00a1Qui\u00e9n pudiera conocer a fondo lo que la fue plegaria de nuestros Fundadores por los Pobres! Sus escritos y conferencias a nuestras primeras Hermanas s\u00f3lo nos permiten presentirlo. \u00a1Qui\u00e9n pudiera ense\u00f1arnos a llenar <em>el mayor deber que tenemos <\/em><em>hacia ellos: <\/em>el deber de orar por sus necesidades!<\/p>\n<p>Orar por ellos quiere decir muchas cosas. En primer lugar, orar en lugar suyo, reemplazarles en el cumplimiento de este deber que tienen hacia Dios y que no siempre cumplen por diversas razones: unas veces porque le desconocen o porque tras un largo abandono de la oraci\u00f3n no se atreven ya a rezar, o bien porque no encuentran tiempo para hacerlo, abrumados de trabajo, preocupaciones y sufrimientos, encadenados a situaciones inhumanas que les envilecen. Nuestros Laudes suben al Se\u00f1or todas las ma\u00f1anas portadores de las alabanzas de tantos millones de seres a los que la miseria de cuerpo o esp\u00edritu impide elevarse hasta El. Y cuando, por la noche, en las Completas, repetimos \u00abIn manus tuas\u00bb y rezamos la admirable oraci\u00f3n \u00abVisita quaesumus Domine\u00bb, no imploramos la divina vigilancia solamente sobre cada una de nuestras peque\u00f1as Comunidades, sino sobre la inmensa comunidad humana, en la que penamos juntos los hombres; ponemos en manos de Dios a todos los hombres de buena voluntad que constituyen su Pueblo.<\/p>\n<p>En nuestra vida no hay un tiempo consagrado a los Pobres \u2014aquel en que trabajamos por ellos\u2014 y un tiempo, el de la oraci\u00f3n, consagrado a Dios y a nosotras mismas. Si nuestra Fe es plena nos sentiremos siempre y en todo unidas en Jesucristo a todos los hombres en una uni\u00f3n incipiente en este mundo, preludio de lo que ser\u00e1 la uni\u00f3n perfecta en la eternidad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Orar es tambi\u00e9n pedir perd\u00f3n, ofrecer, implorar la misericordia de Dios. Este aspecto est\u00e1 muy olvidado en nuestro tiempo, en que, al debilitarse la noci\u00f3n de pecado, se ha debilitado tambi\u00e9n la penitencia; nosotras, sin embargo, hemos de hacer penitencia por los nuestros, por los Pobres. Nuestra vida es fecunda en renunciamientos de todo tipo que, con s\u00f3lo la intenci\u00f3n, podremos transformar en obras de penitencia. Pero, adem\u00e1s, una Hermana fervorosa puede f\u00e1cilmente aumentar la eficacia de sus s\u00faplicas con algunas mortificaciones voluntarias y discretas, siguiendo la invitaci\u00f3n personal de Dios. No se trata de pedir misericordia para los pecadores como si nosotras fu\u00e9semos justas; s\u00f3lo hay un Justo que redima la Humanidad pecadora: Cristo, sino de que, reconoci\u00e9ndonos en (comunidad de miseria y pecado con los hombres, \u00abentremos en la Misericordia infinita de Jes\u00fas\u00bb, como dice el P. Lebret, para llevar con \u00c9l el peso del sufrimiento y del pecado del mundo.<\/p>\n<p>Orar es implorar, suplicar, pedir a Dios sus dones. Los menesterosos tienen necesidad de que se ore por ellos. Y la mayor\u00eda de las veces s\u00f3lo cuentan con nosotras para hacerlo. Hemos de rezar por ellos con fervor, con perseverancia, incluirlos en todas nuestras s\u00faplicas, en todas nuestras plegarias. \u00a1Consideremos la multitud de gracias que podemos alcanzarles mediante el poder de intercesi\u00f3n del Rosario! Hemos de obtener para ellos la salvaci\u00f3n y la Fe, acompa\u00f1arles en la senda oscura por la que buscan a Dios sin saberlo. En nuestra \u00e9poca de ate\u00edsmo y de incredulidad resulta singularmente dif\u00edcil y desconcertante el servicio espiritual que debemos prestarles. En los tiempos de Fe ardiente en que vivieron nuestras primeras Hermanas era relativamente f\u00e1cil hablar de Dios; hoy es preciso, sobre todo, hablar a Dios, hacerle presente, alcanzar de \u00c9l lo que no est\u00e1 en nuestra mano dar: el don de la Fe. Cuando hayamos comprendido bien que todo depende de Dios, estaremos en condiciones de cooperar a su acci\u00f3n en las almas, de servirle de instrumento para su acci\u00f3n en las almas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La oraci\u00f3n por excelencia, la que lleva en s\u00ed todas las dem\u00e1s, <em>es la Misa, punto central de nuestra jornada. <\/em>La Misa es la alabanza perfecta, es la ofrenda agradable; es comuni\u00f3n de Cristo y en Cristo. En ella podemos presentarnos ante el Se\u00f1or llenas de osad\u00eda, porque nuestras pobres ofrendas, nuestras oraciones miserables, se funden en una sola ofrenda perfecta y grata a Dios: la de Cristo, por quien se le tributa \u00abtodo honor y toda gloria\u00bb.<\/p>\n<p>Llevamos con nosotros, a nuestra Misa cotidiana, a todos aquellos con quienes Dios nos ha unido para servirle y amarle; al Confiteor nos inclinamos bajo el peso de los pecados del mundo, de los nuestros y de los dem\u00e1s; tomamos en nuestras manos a toda la humanidad viva y doliente, y especialmente a los m\u00e1s pr\u00f3ximos a nosotros, para ofrecer con Cristo todo lo que puede transformarse en El y llegar a ser materia de su divino Sacrificio. Y cuando recibimos la Sagrada V\u00edctima entramos tambi\u00e9n en comuni\u00f3n con todos aquellos nuestros hermanos unidos a \u00c9l. Nos vamos transformando poco a poco en El para llevarlo a los que permanecen alejados de su amistad. Que la Santa Misa, mis queridas Hermanas, llegue a ser plenamente el acto fundamental de nuestro servicio espiritual a los Pobres.<\/p>\n<p>La Misa es el Sacramento de la Unidad. Viviendo nuestra Misa cotidiana de una manera cada vez m\u00e1s aut\u00e9ntica descubriremos el misterio de Cristo y llegaremos a fundirnos <em>en fra<\/em><em>ternidad de amor con nuestros hermanos desheredados.<\/em><\/p>\n<p>No podemos, en efecto, caracterizar mejor el servicio que les debemos que mediante el t\u00e9rmino fraternidad. Hemos de guardarnos muy bien de servirles por condescendencia, como bienhechor a asistido. Las ense\u00f1anzas de San Vicente, que nos conjuran a considerar a los Pobres como a \u00abnuestros Amos y nuestros Se\u00f1ores\u00bb \u2014 usando la terminolog\u00eda de la \u00e9poca\u2014; a servirles \u00abcon alegr\u00eda, dulzura, respeto, cordialidad y devoci\u00f3n\u00bb; a \u00abconsiderar que las siervas no deben ser tratadas mejor que sus amos\u00bb, toman hoy nuevo relieve a la luz de la resuelta actitud adoptada por la Iglesia del Concilio y que las recientes Enc\u00edclicas nos recomiendan: actitud de relaciones fraternas a base de di\u00e1logos e intercambios: \u00abTodo lo que llevamos dicho sobre la dignidad de la persona, sobre la comunidad humana, sobre el sentido profundo de la actividad del hombre, constituye el fundamento de la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el mundo y tambi\u00e9n la base para su mutuo di\u00e1logo.\u00bb (Gaudium et Spes, 40.)<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>As\u00ed hemos de dialogar nosotras con nuestros hermanos necesitados, con respecto a lo que son, a lo que hacen, a lo que pretenden.<\/p>\n<p>El respeto, un respeto cargado de atenci\u00f3n, debe guiamos siempre que pretendamos acercarnos espiritualmente a los dem\u00e1s: respeto a la libertad, al misterio de cada alma; respeto a la forma en que Dios la conduce a sus designios que ignoramos. Algunas Hermanas tienen un don particular para abordar el terreno espiritual, crean en torno suyo, espont\u00e1neamente, una atm\u00f3sfera sagrada en la que Dios se impone a la mente y al coraz\u00f3n, se hace presente de forma insensible. Este es el fruto, la irradiaci\u00f3n de la Fe. Todos los artificios de la palabra, toda la prudencia humana, no reemplazar\u00e1n jam\u00e1s a la Fe absoluta y a la absoluta Esperanza que ponemos en Dios. Si tenemos Fe, sabernos que el Se\u00f1or habla al coraz\u00f3n del hombre, est\u00e1 presente en su vida, obra en El, le llama vali\u00e9ndose de circunstancias que su amor ha previsto, y sabemos tambi\u00e9n que el sufrimiento y la pobreza son se\u00f1ales ciertas del paso de Dios por una vida. Lo que nos da plena seguridad en toda labor de conversi\u00f3n es que Dios nos ha precedido, que se ha puesto ya a trabajar en el coraz\u00f3n de nuestros hermanos y que nosotros nos limitamos a tomar parte en su, Obra. Supliquemos al Esp\u00edritu Santo que nos mantenga atentas a esta acci\u00f3n, prestas a seguirla, a secundarla, sin adelantarnos a ella; que nos ense\u00f1e cu\u00e1ndo debemos callarnos y cu\u00e1ndo debemos hablar, no con discursos impuestos sin discernimiento, preparados y artificiales, sino dejando hablar a la Fe que nos desborda, convencidas de que Dios, que habita en el coraz\u00f3n de nuestros hermanos, se lo har\u00e1 inteligible todo en el momento oportuno. Nuestra Fe, transparent\u00e1ndose a trav\u00e9s de nuestras palabras, y el testimonio de nuestra vida es lo que secundar\u00e1 la acci\u00f3n del Se\u00f1or en el interior de las almas. Y esto siempre <em>y <\/em>en todas las circunstancias.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Algunas Hermanas se creen dispensadas de toda preocupaci\u00f3n y trabajo cuando no se trata de los \u00abPobres\u00bb, no se dan cuenta de que su responsabilidad se extiende espiritualmente a todos sus hermanos. Nuestra misi\u00f3n de anunciar a Cristo abarca todos nuestros contactos con los dem\u00e1s, ocasionales o habituales, y a todos los que \u00abest\u00e1n pobres\u00bb de Dios. Nuestra sola presencia ha de hacer presente a Cristo ante todos y en todas las circunstancias; presencia de Jes\u00fas por la Gracia en nuestras almas, pero tambi\u00e9n presencia que hace sensible nuestra manera de ser moldeada en la suya divina, es decir, sincera, justa, plena de caridad, atenta y acogedora.<\/p>\n<p><em>Con todas tus fuerzas<\/em><\/p>\n<p>\u00abAmemos a Dios, hermanos \u2014dec\u00eda San Vicente\u2014; amemos a Dios, pero am\u00e9mosle con el sudor de nuestra frente y el esfuerzo de nuestros brazos.\u00bb<\/p>\n<p>Estas palabras concretan bien nuestra manera de consagrarnos a Dios. Cuando el Se\u00f1or nos cre\u00f3, dot\u00f3 a cada una de capacidad para obrar y de tiempo para emplearla, y despu\u00e9s nos la reclam\u00f3 para su servicio particular. El Voto que hacemos de servir corporal y espiritualmente a los Pobres nos exige la entrega de nuestras fuerzas y de nuestro tiempo, que, desde entonces, pertenecen a Cristo, para servir a nuestros hermanos necesitados.<\/p>\n<p>Este Voto es el que caracteriza espec\u00edficamente a la Compa\u00f1\u00eda en la Iglesia de Dios; por \u00e9l, el <em>servicio a nuestro pr\u00f3jimo se convierte en acto de religi\u00f3n, <\/em>constituye el medio y la oportunidad de unirnos a Dios. As\u00ed lo ha reconocido el Vaticano II en el art\u00edculo 8 de la \u00abPerfectae Caritatis\u00bb en los siguientes t\u00e9rminos que deber\u00edamos meditar con frecuencia: \u00abEn estos Institutos la acci\u00f3n apost\u00f3lica y ben\u00e9fica pertenece a la naturaleza misma de la vida religiosa, puesto que la Iglesia les ha confiado el ejercer en su nombre la propia caridad.\u00bb Es el \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb de San Vicente, dicho de distinta forma. No veamos en ello, claro est\u00e1 una invitaci\u00f3n a desatender el tiempo de la oraci\u00f3n pura; \u00e9sta es indispensable para conservar en nosotras el sentido de la contemplaci\u00f3n, sin la que muy pronto dejar\u00edamos a Dios por nuestros propios caprichos; pero s\u00ed la seguridad de que el servicio de nuestros hermanos, cuando procede de la aut\u00e9ntica caridad, nos pone en comuni\u00f3n con el Se\u00f1or, a\u00fan en el caso en que nos fuerce a una irregularidad aparente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>Servimos a los dem\u00e1s con nuestro trabajo. <\/em>El trabajo ha sido siempre una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s notorias de las Hijas de la Caridad, siempre se le ha considerado como una obligaci\u00f3n que contraemos por Voto, como el tipo de ascesis particular de la Compa\u00f1\u00eda, como medio de asemejarnos a los Pobres. Nuestros Santos Fundadores no vacilan en incitarnos a trabajar para ganamos la vida y la de los Pobres; en impon\u00e9rnoslo como una obligaci\u00f3n y en reiterar a menudo sus ense\u00f1anzas sobre este punto. Hay que reconocer que estas ense\u00f1anzas han sido bien asimiladas y bien comprendidas; la vida de las Hijas de la Caridad, en todas las latitudes, se caracteriza por el trabajo incesante, y si algo hubiese de reprochar sobre este punto, ser\u00eda que, con frecuencia, se sobrepasan los l\u00edmites razonables.<\/p>\n<p>Hagamos, sin embargo, algunas consideraciones sobre la actual tendencia a no dar importancia al tiempo, a pesar de que tenemos tan poco: \u00bfno sucede que a veces se malgasta mucho en viajes in\u00fatiles, en conversaciones ociosas, en fantas\u00edas?&#8230; Hemos consagrado nuestro tiempo a Dios para servir a los Pobres.<\/p>\n<p><em>Trabajar en el servicio del pr\u00f3jimo es nuestro principal ejercicio <\/em><em>de asc\u00e9tica. <\/em>Nuestras Santas Reglas no nos prescriben penitencias extraordinarias como vigilias, ayunos severos, disciplinas, etc\u00e9tera, aunque nuestra Santa Madre se sent\u00eda fuertemente inclinada a ellas; bajo la prudente direcci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, y con ayuda de la experiencia, le fue f\u00e1cil darse cuenta de que nuestro g\u00e9nero de vida, por s\u00ed solo, nos impon\u00eda ya bastantes mortificaciones. En nuestra \u00e9poca, en que la falta de exigencia consigo mismo es general, quiz\u00e1 no resulte in\u00fatil revisar, a la luz de la Fe, este aspecto de nuestra vida religiosa para comprender plenamente su sentido y atenernos a \u00e9l totalmente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La Caridad es la fuente principal de ascesis en nuestra vida, la que nos da ocasi\u00f3n para realizar verdaderos actos de mortificaci\u00f3n: sobrecarga de trabajo, velar y levantarse por la noche en los Hospitales, ambiente ruidoso, en los Colegios y Hogares infantiles, horarios inc\u00f3modos y dificultades en la organizaci\u00f3n, pobreza e insuficiencia de locales, imposibilidad de tomarse el necesario descanso, sin hablar de las molestias que impone el trabajo en equipo y las dem\u00e1s condiciones de nuestra vida. Es evidente que incumbe a los Superiores ver la manera de aligerar, en lo posible, la carga que pesa sobre las Hermanas; procurar que vivan en condiciones saludables, prever e imponer el tiempo de descanso, de distensi\u00f3n, que exige el equilibrio f\u00edsico y espiritual: esto forma parte de sus obligaciones m\u00e1s graves. Pero siempre quedar\u00e1 un cierto n\u00famero de situac\u00edones imprevisibles, de circunstancias irremediables, que hemos de abrazar gustosamente, acept\u00e1ndolas como la forma de ascesis que Dios ha previsto para nosotras y uni\u00e9ndonos fraternalmente a la carga que pesa sobre el mundo de los trabajadores.<\/p>\n<p>Tocamos ahora una de las cuestiones m\u00e1s delicadas concernientes a nuestra vocaci\u00f3n. Como Siervas de los Pobres que somos, nos han formado ense\u00f1\u00e1ndonos a trabajar por ellos sin perder un instante, con olvido total de nosotras mismas, y en la historia de la Compa\u00f1\u00eda podemos ver que la muerte ha sido con frecuencia el fruto y la recompensa de esta abnegaci\u00f3n. Este servicio a los dem\u00e1s en Colegios, Hospitales y todo g\u00e9nero de Obras sigue siendo urgente y de actualidad; es una necesidad en la Iglesia, que, sin \u00e9l, dejar\u00eda de estar presente en el mundo del dolor y de la ignorancia. Pero hoy se vislumbra una nueva exigencia que viene a transformar nuestra actitud en las obras tradicionales o a dar nacimiento a nuevas formas de apostolado; hasta ahora ten\u00edamos costumbre de trabajar <em>para <\/em>los dem\u00e1s; en adelante tenemos que trabajar <em>con <\/em>ellos. Este <em>con <\/em>nos plantea una interrogante. Porque \u00abcon\u00bb quiere decir junto a, en colaboraci\u00f3n con los dem\u00e1s, sin imponerles autoritariamente nuestra ayuda, sino ayud\u00e1ndoles a ser ellos mismos art\u00edfices de su propia promoci\u00f3n y perfeccionamiento. Y esto significa tambi\u00e9n que adoptamos una actitud de compa\u00f1erismo, que nos situamos en plano de igualdad, renunciando a muchos h\u00e1bitos que nos separaban de ellos. Existen muchos matices en la manera de comprender y de aplicar en la pr\u00e1ctica este deseo de \u00abacompa\u00f1ar\u00bb, de marchar con los dem\u00e1s en plano de igualdad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>Con toda tu mente<\/em><\/p>\n<p>Las fuerzas corporales y el tiempo material que se nos han concedido pertenecen a Dios, pero tambi\u00e9n son suyos todos los recursos de nuestro esp\u00edritu, de nuestra voluntad, de nuestro entendimiento. Amar y servir con todo nuestro coraz\u00f3n, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas es primordial, mas, para que resulte perfecto este servicio de amor, hemos de poner en juego tambi\u00e9n todos los dones que el Se\u00f1or nos ha concedido.<\/p>\n<p>Esto equivale a decir que, cualquiera que sea la actividad que asumamos, <em>ser competentes en ella es un deber de justicia. <\/em>Todas nuestras actividades caritativas son hoy actividades t\u00e9cnicas, que exigen conocimientos cient\u00edficos y que reclaman una formaci\u00f3n previa. Las personas que acuden a nosotros tienen derecho a esperar gue poseamos la preparaci\u00f3n necesaria en el actual estado de cosas para prestarles el mejor servicio, tanto en materia sanitaria como docente o educativa; el sentido de Dios que instintivamente poseen, pese a adoptar a veces posturas contrarias, les advierte que, lealmente, no se puede prestar un servicio en nombre. de Dios si no posee la competencia necesaria para ello.<\/p>\n<\/div>\n<p>De aqu\u00ed la obligaci\u00f3n creciente de <em>atender a la formaci\u00f3n profesional de las Hermanas <\/em>desde que salen del Seminario, de no destinarlas a ning\u00fan oficio sin que tengan la competencia necesaria y el t\u00edtulo que las leyes del pa\u00eds exigen. Obligaci\u00f3n tambi\u00e9n de emprender o suplir, en la medida de lo posible, la formaci\u00f3n profesional de las Hermanas de mediana edad que no la posean y de que todas conserven la preparaci\u00f3n adquirida al nivel que la actualidad exige. Son unas complejas estructuras de formaci\u00f3n que hoy se inician y que despu\u00e9s de la Asamblea General habr\u00e1 que consolidar y que intensificar. No veamos en ello unos afanes de intelectualismo desplazados por completo, una especie de \u00abdilettantismo\u00bb; nos encontramos ante un deber de estricta justicia. Al hacer que las Hermanas estudien obedeciendo las directrices de la Iglesia no se busca en absoluto una satisfacci\u00f3n personal ego\u00edsta y menos a\u00fan se pretende alcanzar prestigio, de lo que hemos de guardarnos muy bien, como formalmente opuesto a nuestro esp\u00edritu de humildad y sencillez.<\/p>\n<div>\n<p>Es la caridad quien nos mueve. Si por pereza, negligencia o una equivocada manera de enfocar las necesidades de los Pobres nos abstuvi\u00e9semos de consagrar al estudio el tiempo y el esfuerzo debido, se nos pedir\u00eda cuenta de ello. Los talentos que, en la persona de cada uno de sus miembros, se han confiado a la Compa\u00f1\u00eda deben cultivarse para servir mejor al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en este mundo dominado por la t\u00e9cnica, la perfecci\u00f3n y aun la habilidad profesional tienen a los ojos de nuestros contempor\u00e1neos un valor de testimonio: es un signo de adhesi\u00f3n fraterna a su vida, un signo del respeto que les profesamos en nombre de Dios. El obrero de hoy, t\u00e9cnicamente especializado, apreciar\u00e1 instintivamente el valor profesional de la Hermana que le cuida, mientras que subestimar\u00e1 a la que \u00abno conoce el oficio\u00bb. Quiz\u00e1 no descubra en un primer momento la caridad subyacente en la perfecci\u00f3n del adem\u00e1n ni su relaci\u00f3n con la justicia o el amor de Dios que la han inspirado; pero en el caso contrario no hubiese dejado de advertir la injusticia y relacionarla con Dios. <em>La ciencia y la t\u00e9cnica no sustituir\u00e1n nunca a la caridad<\/em>, pero son su expresi\u00f3n, y la pretendida caridad que a sabiendas las descuidara ser\u00eda completamente ilusoria.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pero ser\u00eda mucho m\u00e1s ilusoria a\u00fan una t\u00e9cnica aplicada al margen de la caridad. No nos hagamos ilusiones: existe un peligro oculto en los \u00e9xitos profesionales y en la embriaguez de los resultados obtenidos; el dominio t\u00e9cnico adquirido sobre las cosas y sobre las personas, sobre la salud y sobre la vida misma, amenaza con cegarnos y desenfocar poco a poco el centro de nuestra vida de la luz de la Fe, para dejarla iluminada s\u00f3lo por la mera raz\u00f3n humana. Aunque sean muy raras, existen Hermanas en quienes la profesional ha suplantado a la Hija de la Caridad. Tales Hermanas han olvidado el sentido de su vocaci\u00f3n, que consiste en \u00abhacer a Dios presente en el mundo de los Pobres\u00bb.<\/p>\n<p>En otro tiempo la Iglesia ejerc\u00eda una especie de monopolio sobre las obras de misericordia, expresi\u00f3n de la caridad. Ahora el servicio del pr\u00f3jimo se ha especializado, se ha convertido en una t\u00e9cnica; ahora ya no se ejerce en nombre de Dios, sino en nombre del Estado, de la Sociedad. Y esto no hay que deplorarlo, sino, por el contrario, es un avance de la justicia, la implantaci\u00f3n de un orden humano m\u00e1s pr\u00f3ximo al Reino de Dios, la aurora del advenimiento de la Caridad. El Santo Padre, en la \u00abPopulorum Progressio\u00bb, reclama que se intensifiquen estos esfuerzos y otros muchos; invita a todos los hombres a prestar, en medio del mutuo respeto, su concurso a esta obra universal de justicia y de paz, seg\u00fan las fuerzas de cada uno.<\/p>\n<p>Sin embargo resulta extra\u00f1o comprobar que a menudo, aunque se consiga atender la mayor\u00eda de las necesidades del hombre poniendo a su servicio medios t\u00e9cnicos e instituciones sociales, esto le produce un sentimiento de opresi\u00f3n, acent\u00faa su despersonalizaci\u00f3n, su soledad y le oscurece la visi\u00f3n de Dios. En medio de este estado de cosas nuestra raz\u00f3n de ser (que no est\u00e1 ya motivada habitualmente por un trabajo que los seglares realizan tan bien como nosotras), nuestra raz\u00f3n de ser consiste en encarnar la caridad; nuestra manera de ser y de comportarnos en los medios en que nos movemos, respecto a los seglares con los que trabajamos, debe ser una invitaci\u00f3n constante al respeto fraterno y al pensamiento de Dios. Lo que el Se\u00f1or espera de nosotras es no solamente que cuidemos al enfermo, que sirvamos o socorramos al pr\u00f3jimo, sino que <em>hagamos a Dios presente y <\/em><em>operante en el esfuerzo humano que llevamos a cabo en nombre <\/em><em>de la Iglesia. <\/em>Tenemos que humanizar la t\u00e9cnica y hacer de ella veh\u00edculo de la ternura de Cristo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>All\u00ed donde se encuentre una Hija de la Caridad, cualquier hombre pobre debe sentirse comprendido, amado, respetado en su dignidad personal; debe encontrar una imagen viva del amor de Cristo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo terminar esta circular sin recordar un problema que, sin duda, les ha preocupado durante su lectura? \u00bfQui\u00e9n es el Pobre hoy? \u00bfA qui\u00e9nes nos enviar\u00eda hoy San Vicente? La Asamblea decidir\u00e1 sobre ello; sin adelantarnos a sus conclusiones, es f\u00e1cil destacar ya algunos puntos de referencia que pueden servir de base a la discusi\u00f3n. San Vicente consideraba Pobres a los que padec\u00edan <em>pobreza material. <\/em>Se preocup\u00f3 del <em>conjunto de sus <\/em><em>necesidades materiales, intelectuales y espirituales. <\/em>La atenci\u00f3n a personas m\u00e1s acomodadas, ya en la ense\u00f1anza, ya para cuidarlas en sus dolencias, no se nos ha autorizado s\u00edno excepcionalmente, cuando no se encontraba a nadie que proveyera a sus necesidades y \u00aba condici\u00f3n de que <em>los Pobres fuesen siempre los pri<\/em><em>meros\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Actualmente la extrema diversidad de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de los diferentes pa\u00edses hace que los criterios determinantes de la pobreza var\u00eden de uno a otro. Ya no se puede presentar un tipo \u00fanico de Pobre a todas las Provincias de la Compa\u00f1\u00eda. Finalmente, por lo que se refiere a las formas de servicio, deben atenerse a las <em>directrices del Episcopado, <\/em>que fijar\u00e1n en cada naci\u00f3n cu\u00e1les han de tener prioridad apost\u00f3lica. Contamos tambi\u00e9n con <em>la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. <\/em>\u00a1Hay que tener en cuenta las llamadas interiores o providenciales que sienta cada Hermana!<\/p>\n<\/div>\n<p>\u00abSiempre habr\u00e1 Pobres entre vosotros\u00bb, dijo el Se\u00f1or. Que \u00c9l nos ayude a descubrirlos y a unirnos a ellos. Siempre tienen grandes lecciones que darnos y, con frecuencia, recibimos de ellos mil veces m\u00e1s de lo que les damos; no hablo aqu\u00ed de la alegr\u00eda de estar a su servicio; todas sabemos que las Hijas de la Caridad m\u00e1s felices son aquellas que tienen la dicha de vivir en medio de ellos; pienso ahora en la gran lecci\u00f3n de la vida de los Pobres. Si somos humildes <em>y <\/em>atentas, veremos cu\u00e1n cerca est\u00e1n del Se\u00f1or. Los Pobres nos ense\u00f1an sin palabras la hermosa sencillez, la verdadera pobreza, a compartir lo poco que tienen, la solidaridad y tantos otros signos del trabajo de Dios en sus almas. Pong\u00e1monos a la <em>escucha de nuestros hermanos los Pobres, <\/em><em>nuestros Maestros espirituales. <\/em>La ense\u00f1anza de su vida, tan pr\u00f3xima al Evangelio, es una de las gracias m\u00e1s grandes de nuestro estado.<\/p>\n<div>\n<p>Mis \u00faltimas palabras ser\u00e1n para ustedes, mis queridas Hermanas, las que, como a m\u00ed me sucede, no sirven directamente a los Pobres, sino que desempe\u00f1an alg\u00fan oficio de inter\u00e9s general para la Compa\u00f1\u00eda, esos que habitualmente se llaman Oficios Generales. Puedo afirmar con verdad que las he tenido presentes en todo momento mientras escrib\u00eda las p\u00e1ginas precedentes, porque, con ustedes y como ustedes, siento yo la privaci\u00f3n de lo que constituye la esencia misma de nuestra vocaci\u00f3n. Pero puedo proclamar bien alto que, mediante el servicio indirecto, libre de toda satisfacci\u00f3n personal, que les prestamos con nuestro trabajo, podemos ser manantial de gracias sin cuento, temporales y espirituales, para los Pobres. Cada uno de nuestros menores gestos es un aut\u00e9ntico \u00abservicio\u00bb que les prestamos, ya que es la Compa\u00f1\u00eda entera la que se ha consagrado a los Pobres y todo en ella se enfoca hacia ese fin.<\/p>\n<p>Que la Sant\u00edsima Virgen, que fue pobre y sirvi\u00f3 a su Hijo, Pobre entre los Pobres, conserve la Peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda fiel a la \u00faltima recomendaci\u00f3n de Santa Luisa de Marillac en su lecho de muerte: \u00ab\u00a1Cuidad bien del servicio de los Pobres!\u00bb<\/p>\n<p>Encomendamos filialmente a nuestra Madre Inmaculada las intenciones de Nuestro Muy Honorable Padre, que dirige en el esp\u00edritu de San Vicente a la doble familia confiada a su solicitud, as\u00ed como las de Nuestro Respetable Padre Jamet, Director General, y las de Nuestro Venerado Padre Castelin, sin olvidar a los celosos misioneros que con tanta abnegaci\u00f3n buscan el bien de nuestras almas y de nuestras obras.<\/p>\n<\/div>\n<p>Unida a Nuestra Venerada Madre Blanchot, a Nuestras Hermanas Consejeras, Ec\u00f3noma General, Secretaria General y Secretarias, les renuevo la seguridad de mi solicitud maternal y quedo en el amor de Jes\u00fas y Mar\u00eda Inmaculada,<\/p>\n<p>mis car\u00edsimas Hermanas, su humilde y afect\u00edsima,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Sor Susana Guillemin,<\/em><br \/>\nInd.h.d.l.c.s.d.l.p.e.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds, 2 de febrero de 1968 Mis car\u00edsimas Hermanas: \u00a1La Gracia de Nuestro Se\u00f1or sea siempre con nosotras! 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A las Hermanas que van a emitir los Votos por primera vez El acto de humildad que acaban ustedes de hacer, Hermanas, es el \u00faltimo y meritorio esfuerzo de purificaci\u00f3n, la \u00faltima preparaci\u00f3n antes de la consagraci\u00f3n que de ustedes mismas van a hacer ma\u00f1ana a Dios,\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":44389,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-toma-de-habito-marzo-de-1965\/","url_meta":{"origin":34802,"position":3},"title":"Susana Guillemin: Toma de h\u00e1bito, Marzo de 1965","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"20\/07\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. Hoy nos hemos reunido, Hermanas, para ofrecer a Dios los dones que Le han hecho ustedes de su fidelidad, de su vida, de todo su ser. En ustedes tiene hoy cumplimiento \u2014como lo tiene de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u2014 la palabra de la Escritura: \"Detr\u00e1s de Ella \u2014Ella,\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":44192,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-24-de-marzo-de-1963-2\/","url_meta":{"origin":34802,"position":4},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, 24 de marzo de 1963","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/07\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. A las Hermanas que van a emitir los Votos por primera vez A imitaci\u00f3n de la Virgen y como un eco a su palabra, van ustedes, Hermanas, a pronunciar ma\u00f1ana su propio \"Fiat\" a Dios. Como Ella, han reflexionado antes de comprometerse; como Ella tambi\u00e9n, inclinan ustedes\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":44186,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-26-de-septiembre-de-1962\/","url_meta":{"origin":34802,"position":5},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, 26 de septiembre de 1962","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"02\/07\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. A las Hermanas que van a emitir los Votos por primera vez Entre las manos de San Vicente y bajo su especial protecci\u00f3n, van ustedes Hermanas, a pronunciar ma\u00f1ana sus Santos Votos, que las entregar\u00e1n definitivamente al Se\u00f1or. El, nuestro Santo Fundador, representado por su sucesor Nuestro\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34802"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":402902,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34802\/revisions\/402902"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/393749"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}