{"id":34545,"date":"2014-05-25T06:53:53","date_gmt":"2014-05-25T04:53:53","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=34545"},"modified":"2016-07-27T12:13:03","modified_gmt":"2016-07-27T10:13:03","slug":"filipinas-1898-v","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/filipinas-1898-v\/","title":{"rendered":"Filipinas (1898) (V)"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/situacionbaler3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-34546\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/situacionbaler3-204x300.jpg?resize=204%2C300\" width=\"204\" height=\"300\" \/><\/a>D\u00eda 9 de. Agosto.\u2014Me <\/em>encuentro en la Concordia. Esta\u00admos en d\u00edas de agon\u00eda. La sentencia est\u00e1 fallada, y desde el d\u00eda <em>7 <\/em>nos hallamos como el reo en capilla. El Comodoro yanqui est\u00e1 jugando con nosotros y nos est\u00e1 zarandeando a su placer. Anteayer intim\u00f3 la rendici\u00f3n de Manila, fijando un plazo de cuarenta y ocho horas, pasado el cual ame\u00adnaza atacar por mar y tierra. Se ha convencido que no puede rebasar con su gente nuestra l\u00ednea de defensa, y apela a los medios extremos. Despu\u00e9s de recibida tan terri\u00adble comunicaci\u00f3n, se reunieron la Junta de Autoridades, los capitalistas y los C\u00f3nsules extranjeros; y ventilada la cues\u00adti\u00f3n, resolvieron lo que mejor les pareci\u00f3 en circunstancias tan grav\u00edsimas como las presentes. La colonia extranjera y varias se\u00f1oras espa\u00f1olas se embarcan en vapores mercan\u00adtes y marchan a Maribeles o Corregidor. Nuestro Gober\u00adnador general ha contestado\u2014seg\u00fan se dice\u2014dando las gracias al comodoro por su atenci\u00f3n en avisar, manifest\u00e1n\u00addole al mismo tiempo que no dispone de local seguro para los enfermos, ancianos, se\u00f1oras y ni\u00f1os; pero que a pesar de todo no se rendir\u00e1 la plaza mientras haya espa\u00f1oles que\u00a0 la defiendan. Tambi\u00e9n se dice que los C\u00f3nsules extranjeros han pedido ocho d\u00edas de pr\u00f3rroga, y que hoy sal\u00eda una Comisi\u00f3n para hablar sobre el particular con el Comodoro. Entretanto, la Autoridad superior public\u00f3 ayer un bando dividiendo la ciudad murada en cuatro zonas. Se\u00f1ala como lugares de refugio durante el bombardeo las poternas de las murallas, los bajos de los conventos, las iglesias y casas de m\u00e1s s\u00f3lida construcci\u00f3n. Para dicho objeto ha ordenado sacar de los bajos de los conventos todos los v\u00edveres, co\u00admestibles y otros objetos en ellos depositados. Aconseja a los vecinos de Manila que pueden retirarse a los arrabales, y que en caso de tener que abandonar nuestras tropas la l\u00ednea de defensa, podr\u00e1n regresar protegidos por el fuego de los nuestros. Al mismo tiempo dicta \u00f3rdenes sobre la circula\u00adci\u00f3n de carruajes y se\u00f1ala las puertas que estar\u00e1n cerradas o abiertas. \u00a1C\u00f3mo estaba ayer la ciudad de Manila, y qu\u00e9 aspecto presentaba esta ma\u00f1ana! Yo no s\u00e9 decirlo, y por eso renuncio a pintar el p\u00e1nico, la congoja y ansiedad de los \u00e1nimos aterrados. Muchas familias salen a los arrabales, otras no saben qu\u00e9 partido tomar, porque en todas partes se ven peligros. Unos dicen que en pocas horas quedar\u00e1 la ciudad convertida en escombros, y otros creen que lo m\u00e1s temible ser\u00e1 el incendio, que dar\u00e1 lugar a escenas terribles.<\/p>\n<p>Casi todos temen la gran cat\u00e1strofe que nos espera; pero no queda m\u00e1s remedio que resignarse a lo que Dios disponga de nosotros.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda resuelto no moverme del Seminario, y en caso de peligro inminente pasarme a la Catedral, que est\u00e1 muy cerca y tiene buenas b\u00f3vedas; pero por lo que luego dir\u00e9, cambi\u00e9 de parecer. Ayer tarde, a eso de las siete, vino el Padre Tabar de San Marcelino, y al enterarse del bando me dijo que se volv\u00eda, y que el Padre Blanco tambi\u00e9n iba a San Marcelino a pasar la noche para decir Misa en la Concordia. Me resolv\u00ed acompa\u00f1arles para celebrar hoy en Loob\u00e1n y sumir las Sagradas Formas. Se lo particip\u00e9 al Padre Orriols, y me dijo que las Hermanas y las ni\u00f1as del Colegio de Loob\u00e1n pod\u00edan retirarse si quer\u00edan a la Concor\u00addia. Estando en la porter\u00eda me dijo el Padre Blanco que \u00e9l pensaba quedarse en la Concordia y no volver a Manila hasta ver en qu\u00e9 paraban las cosas, y sin reflexionar un momento le contest\u00e9: pues yo tampoco vuelvo; voy a comunic\u00e1rselo al Padre Orriols, y sea lo que Dios quiera. Tal vez \u2014 a\u00f1ad\u00ed \u2014 quedaremos en poder de los insurrec\u00adtos; pero entre sufrir el bombardeo y exponerse a quedar prisioneros, no s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00e1 peor.\u2014Ya lo tengo pensado\u2014 me dijo,\u2014y voy casi persuadido de lo mismo, pero ya est\u00e1 hecho el sacrificio. Nos despedimos de los compa\u00f1eros, y con el benepl\u00e1cito del Padre Superior salimos para San Marcelino. La noche hubiera pasado muy silenciosa, a no ser por una gran tormenta que dur\u00f3 desde las diez de la noche hasta las cinco de la ma\u00f1ana. \u00a1Siete horas diluvian\u00addo! Poco despu\u00e9s de las cinco hemos salido el Padre Blanco y yo para celebrar la Misa. Volv\u00ed a San Marcelino, y a las ocho y media he llegado a la Concordia con el Padre Ta- bar. En el camino hemos encontrado a tres hermanas que iban a la Concordia con las ni\u00f1as de Loob\u00e1n. Ya eran cerca de las doce cuando han llegado de Manila el Padre P\u00e9rez y el hermano Covisa a pie, mojados y llenos de barro.<\/p>\n<p>\u00c1 las doce y media terminaba el plazo fijado por el comodoro; pero ha pasado dicha hora y no han retumbado los ca\u00f1ones. Tanto el ej\u00e9rcito como los voluntarios est\u00e1n todo el d\u00eda con el arma al brazo para acudir a los puntos m\u00e1s amenazados, y la mayor parte de las familias se han refugiado en los puntos indicados en el bando. El Padre Tabar ha ido esta tarde a Manila para ver&#8217; si adquir\u00eda al\u00adguna noticia sobre la suspensi\u00f3n del bombardeo, y al vol\u00adver nos ha dicho que se ignora la causa. Sin embargo, estamos viendo cosas que no tienen f\u00e1cil explicaci\u00f3n. Es\u00adtaba en la creencia de todos, y nos fundamos en hechos, que los yanquis nos atacar\u00edan juntamente con los indios, y que el ataque ser\u00eda, a la vez que por el mar, por San An\u00adtonio Abad, por Singalong y por Santa Ana. Los indios, que luchan por la independencia, van notando que los nor\u00adteamericanos quieren servirse de ellos para sus fines ego\u00eds\u00adtas, y que si les ayudan a tomar la ciudad de Manila se van a quedar con ella, ech\u00e1ndolos fuera. Esto no les agrada, porque los insurrectos quieren a todo trance la capital del Archipi\u00e9lago, para proclamar su independencia y constituir la Rep\u00fablica Filipina, considerando a los yanquis como aliados, a los cuales pagar\u00e1n sus buenos servicios con al\u00adgunas concesiones. De aqu\u00ed el recelo con que se miran unos y otros y la mutua desconfianza. La actitud de los yanquis en su campamento de Malibay y los fines que abrigan sobre Manila, ha obrado cierto cambio, al parecer, en el campo insurrecto, y hasta han declarado varios de sus jefes a otros de los nuestros, que si los yanquis nos atacan por las trin\u00adcheras, ellos los batir\u00e1n por retaguardia, que nos manten\u00adgamos firmes y que no llegar\u00e1n a tomar a Manila. Se co\u00adnoce que tambi\u00e9n tienen sus fines particulares. Estas decla\u00adraciones las han hecho de palabra y en cartas particulares a dos filipinos Capitanes de nuestro ej\u00e9rcito. Uno de \u00e9stos ha estado varias veces con los rebeldes, enviado por nues\u00adtro Gobernador general para que manifiesten cu\u00e1les son sus pretensiones y prometiendo que ser\u00e1n atendidos en todo lo que sea razonable. Dicho Capit\u00e1n, con el cual he hablado varias veces, dice que los cabecillas se muestran favorables a ayudarnos contra los norteamericanos, que nos enviar\u00e1n ganado (por supuesto, muy bien pagado), que no disparar\u00e1n un tiro contra nosotros, pero que les den municiones, porque tienen pocas. Nada confiamos en tales palabras y promesas. Anochece el d\u00eda de hoy sin haber o\u00eddo un tiro.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 10 de Agosto.\u2014El <\/em>Padre Tabar y yo hemos salido para decir la Misa en Loob\u00e1n y San Marcelino. Despu\u00e9s he ido a recogerle para volvernos a la Concordia. Desde San Marcelino hemos visto que los buques extranjeros han desaparecido de bah\u00eda, lo cual nos ha hecho suponer que la cosa va seria. Esta tarde han ido a Manila los Padres Tabar y Blanco y nos han tra\u00eddo la noticia de que ayer por la tarde pas\u00f3 nueva comunicaci\u00f3n el Comodoro intimando otra vez la rendici\u00f3n de Manila, contestando nuestro Go\u00adbernador general Sr. J\u00e1udenes lo mismo que el d\u00eda <em>7. <\/em>Los indios van cumpliendo su palabra de no disparar un tiro contra los nuestros, y han manifestado deseos de querer juntarse con nuestras tropas. Nos han proporcionado unas cien cabezas de ganado. De San Pedro Macati baja mucha gente a Santa Ana, y pasan hasta insurrectos desarmados. Nuestros Jefes y autoridades no se f\u00edan de esta reacci\u00f3n, y hacen bien<sup>&#8211;<\/sup> y si permiten y consienten que pasen la l\u00ednea y que se comuniquen con los nuestros, no acceden, empe\u00adro, a darles las municiones que piden, ni a que se unan a nuestras tropas para formar un solo ej\u00e9rcito. Los nuestros permanecen fijos en las trincheras avanzadas, y la Autori\u00addad superior ha dicho a los rebeldes que no consentir\u00e1 que pasen la l\u00ednea armados, y que, si reconocido su error, quie\u00adren volver en nuestro favor, que ataquen solos a los yan\u00adquis y que nos devuelvan armados los que tienen prisione\u00adros. As\u00ed se van presentando las cosas, y no es f\u00e1cil deter\u00adminar hoy por .hoy cu\u00e1l ser\u00e1 el resultado final. Algo nos favorece por el momento esta actitud de los rebeldes, y si hechos posteriores la confirmasen, nunca ser\u00eda Manila de los Estados Unidos; pero&#8230; En vista de que tampoco hoy se verifica el bombardeo, y como no se teme tanto el ata\u00adque de los rebeldes por San Pedro Macati, las ni\u00f1as de la Concordia, que desde hace mes y medio estaban en Santa Isabel, han venido esta tarde al Colegio.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 11 de Agosto.\u2014Sigue <\/em>el p\u00e1nico en Manila. Los bu\u00adques americanos recorren la bah\u00eda, se han colocado en\u00adfrente de la ciudad, y el vecindario se ha persuadido que a las diez empezaba el bombardeo. Los indios e indias de los pueblos insurrectos pasan en grupos a Manila y arraba\u00adles; traen pollos, gallinas, huevos y algo de pescado. Todo lo venden car\u00edsimo, pero el que tiene dinero compra y paga dos y tres pesos por cada pollo y gallina. Desde la ventana estamos viendo los grupos que de San Pedro Macati, de Santa Ana y de otros puntos van y vienen de Manila. Lo que no me gusta es que llevan poco a Manila y casi todos vuelven cargados de efectos. Lo mismo dicen que pasa por la parte de Tondo, Pineda y Mandaloya. Son muchos los que sospechan de este tr\u00e1fico y movimiento de los indios, que m\u00e1s que otra cosa, parece un saqueo. Los yanquis po\u00adnen en juego todos los medios posibles a fin de que se rinda la ciudad sin perder gente y sin apelar al bombardeo. Hace dos d\u00edas salt\u00f3 a tierra un Capell\u00e1n cat\u00f3lico yanqui; ven\u00eda comisionado por el Comodoro para que hablase al Sr. Ar\u00adzobispo y al General sobre la capitulaci\u00f3n; pero, seg\u00fan di\u00adcen, nada ha conseguido. \u00bfC\u00f3mo acabar\u00e1 esta situaci\u00f3n en que nos encontramos? Nadie, nadie conf\u00eda en la conducta que estos d\u00edas observan los indios. Parece una especie de armisticio tolerado por nuestras autoridades, por no hacer otra cosa. Casi se puede asegurar que no tenemos m\u00e1s re\u00admedio que capitular, si no viene la paz. Los militares, in\u00adcluso los Jefes, dicen que su honor est\u00e1 salvado con lo que hasta aqu\u00ed han hecho, y que hacer m\u00e1s sacrificios ser\u00eda in\u00fatil, porque no han de proporcionarnos ning\u00fan provecho.<\/p>\n<p>Resistir hasta el fin supone el sacrificio de muchas vidas y la destrucci\u00f3n de Manila, lo cual ser\u00e1 muy heroico, pero in\u00fatil. La mayor parte se van inclinando cada vez m\u00e1s y m\u00e1s por la capitulaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 12 de Agosto. \u2014 <\/em>El tr\u00e1nsito contin\u00faa libre por los puntos que ayer indiqu\u00e9, con la diferencia de que hoy es mucho m\u00e1s numeroso el gent\u00edo. Las hostilidades siguen en suspenso, pero nuestra situaci\u00f3n es la misma siempre, espe\u00adrando el resultado de esta especie de tregua, y siempre temiendo el bombardeo.<\/p>\n<p><em>\u00a1D\u00eda 13 de Agosto!\u2014 <\/em>Antes de dar cuenta de los sucesos de este infausto d\u00eda, voy a decir algo sobre nuestra situa\u00adci\u00f3n en la Concordia y sus alrededores. En dicho Colegio se albergaba, poco m\u00e1s o menos, el personal siguiente: cua\u00adrenta ni\u00f1as concordianas, ochenta del Colegio de Loob\u00e1n, cincuenta o sesenta entre criados, criadas y dem\u00e1s servi\u00addumbre; la espa\u00f1ola Do\u00f1a Candelaria de Arr\u00f3yaue con tres hijas, y doce Hermanas. En los bajos del Colegio viv\u00edan cuatro Padres, el Coronel Sr. Pintos con once Jefes y Ofi\u00adciales, sus correspondientes asistentes y escribientes, arti\u00adlleros y agregados para el transporte de v\u00edveres y muni\u00adciones, con todos sus bagajes y enseres, m\u00e1s las cocinas para guisar el rancho de las tropas. Desde la puerta prin\u00adcipal hasta la carretera que va a Santa Ana hab\u00eda aposta\u00addos unos cien hombres; al terminar el camino que conduce al Colegio hay un fuerte (blok\u00e1n), y contiguos cuatro ca\u00f1o\u00adnes apuntando hacia el cementerio de los protestantes y camino de San Pedro Macati. Al Oeste del Colegio, y a distancia de unos mil metros, otro blok\u00e1n cabe al estero que divide Paco y Pandac\u00e1n, con unos cien hombres. En el pueblo de Santa Ana, en el blok\u00e1n situado al Nordeste de Pandac\u00e1n y en las trincheras avanzadas hacia San Pedro Macati, hab\u00eda en conjunto unos mil doscientos hombres, y desde el puente de Paco hasta San Antonio Abad defen\u00add\u00edan nuestra l\u00ednea avanzada unos mil quinientos soldados de todas armas. Tal era, poco m\u00e1s o menos, nuestra situa\u00adci\u00f3n, y desde el d\u00eda 8 se encontraban todas estas fuerzas dispuestas a resistir el ataque de los insurrectos y yanquis coaligados.<\/p>\n<p>Siempre temiendo lo que podr\u00eda suceder, salimos el Pa\u00addre Tabar y yo para celebrar la Misa en San Marcelino y Loob\u00e1n. Cinco d\u00edas hac\u00eda que no se o\u00eda un tiro en esta parte de la l\u00ednea, pero hoy hab\u00eda terminado el plazo que calculadamente se hab\u00eda impuesto el enemigo.<\/p>\n<p>Eran poco m\u00e1s de las seis y media; estaba dando gracias despu\u00e9s de la Misa cuando son\u00f3 un ca\u00f1onazo, que fue contestado con nutrido fuego de fusiler\u00eda por la parte de Singalong. Sigui\u00f3 aumentando el ca\u00f1oneo entre una nube de agua que no dejaba percibir el ruido de la fusiler\u00eda. Como para volver a la Concordia era peligroso el camino hasta pasar la plaza de Paco, no sab\u00eda a qu\u00e9 resolverme, y por fin me march\u00e9 a San Marcelino, hasta ver si cesaba el fuego y pod\u00eda volver con el P. Tabar. Aunque con alg\u00fan temor, nos resolvimos regresar a Loob\u00e1n, y aprovechando un rato en que apenas tiraban nos vinimos a la Concordia. Aqu\u00ed hemos encontrado a nuestros artilleros al pie del ca\u00f1\u00f3n, disparando hacia las trincheras del enemigo. Hab\u00edan visto que los insurrectos se mov\u00edan, atacando, aunque flojamente, nuestras trincheras de Santa Ana. Cerca de una hora estu\u00advieron disparando nuestros artilleros sin que apenas con\u00adtestase el enemigo. Nuestros Jefes y soldados iban ocu\u00adpando sus puestos, y a eso de las nueve y media nos apercibimos que empezaba el ca\u00f1oneo desde el mar. A una hora de Manila no pod\u00edamos distinguir bien de qu\u00e9 punto tiraban ni ad\u00f3nde dirig\u00edan los proyectiles. A las diez me\u00adnos cuarto vino un parte diciendo que hab\u00edan rebasado las primeras trincheras en San Antonio Abad y Singalong, ordenando que se retirasen todas las tropas situadas en Santa Ana y Paco. Al momento empez\u00f3 la retirada hacia Manila, evacuaron por completo la Concordia y quedamos bajo el amparo de la Inmaculada Patrona del Colegio.<\/p>\n<p>En medio de tanta tristeza y confusi\u00f3n me fu\u00ed a la Ca\u00adpilla a confesar las ni\u00f1as. Todo el edificio retemblaba con el estruendo de los ca\u00f1onazos, y no obstante la distancia, muchas granadas pasaban por encima de la casa, explo\u00adtando cerca y produciendo un chasquido que causaba ho\u00adrror y miedo, y a eso de las diez tuve que retirarme del confesonario, por no creerme seguro en la Capilla. Los Pa\u00addres Tabar, Blanco y un servidor, y algunas otras personas nos refugiamos en la b\u00f3veda de la escalera del patio interior, el P. P\u00e9rez en el aljibe (la sacrist\u00eda), y las ni\u00f1as con algunas Hermanas en la roper\u00eda. Un voluntario de caballer\u00eda que vino de Manila nos dijo que all\u00ed no hab\u00eda novedad, pero s\u00ed mucha confusi\u00f3n y miedo, y que todos los buques disparaban hacia las trincheras de San Antonio Abad y Singalong. Para las diez y media ces\u00f3 el ca\u00f1oneo y luego empez\u00f3 la fusiler\u00eda. Entretanto continuaban retir\u00e1ndose nuestras tropas de Santa Ana, pero sin tirar un tiro ni ser molestadas apenas por los insurrectos, lo cual nos hizo su\u00adponer que obedec\u00eda a alg\u00fan plan convenido entre nuestros jefes principales y los de los enemigos, puesto que en dicho punto se pod\u00eda haber hecho mucha resistencia y hasta haber rechazado a los rebeldes. Despu\u00e9s de comer vimos desde las ventanas c\u00f3mo pasaban nuestros \u00faltimos soldados dejando casi abandonados a los que defend\u00edan la trinchera m\u00e1s avanzada hacia San Pedro Macati. A los pocos minutos de abandonada esta trinchera, vi que unos veinticinco insurrectos sal\u00edan de un camar\u00edn, y ocup\u00e1n\u00addola, empezaron a disparar contra nuestra retaguardia. Luego se desplegaron por las sementeras como queriendo cortar la retirada, pero volvieron a replegarse hacia el ca\u00admar\u00edn, al cual ya hab\u00eda llegado el grueso de las fuerzas re\u00adbeldes. Entonces aument\u00f3 el tiroteo, y cuando nuestros \u00faltimos soldados pasaron el puente de las Damas, que di\u00advide los pueblos de Santa Ana y Paco, empez\u00f3 a salir del camar\u00edn la turba insurrecta, teniendo que venir forzosa\u00admente a parar a dicho puente y en el camino que conduce al Colegio. Yo estaba en una ventana, y con la ayuda de unos gemelos observaba todos los movimientos del enemi\u00adgo. Cuando ya se aproximaban los primeros a la calzada, baj\u00e9 a reunirme con los dem\u00e1s Padres. Este fue el mo\u00admento m\u00e1s cr\u00edtico y angustioso para nosotros. Todos ten\u00edamos alguna confianza, pero al mismo tiempo tem\u00eda\u00admos el primer \u00edmpetu y la impresi\u00f3n que les causar\u00eda nuestra presencia. Las Hermanas tambi\u00e9n tem\u00edan algo, pero cre\u00edamos que las respetar\u00edan m\u00e1s que a nosotros. Dos o tres de ellas, con algunos criados, estaban en el zagu\u00e1n asis\u00adtiendo a un pobre Oficial de marina, que entr\u00f3 desesperado y loco al ver que le hab\u00edan copado varios soldados y que iba a caer prisionero. Vino con su asistente (un indio muy leal y fiel), y a no ser por los buenos oficios de los Padres Blanco y Tabar, que le quitaron el sable y descargaron el rev\u00f3lver, procurando consolarle y calmarle, se hubiera suicidado. Estando las Hermanas con dicho Oficial, entra\u00adron los insurrectos gritando y disparando sus fusiles al aire en se\u00f1al de triunfo, y entonces experimentamos de un modo visible la protecci\u00f3n del Cielo. Hab\u00edamos deseado y pedido a Dios que no entrase la turba desenfrenada, que viniese de los primeros alg\u00fan jefe o cabecilla de buen coraz\u00f3n, y el Se\u00f1or escuch\u00f3 nuestros ruegos. Los primeros que entraron fueron un Oficial y el Comandante de las fuerzas rebeldes, llamado Isidoro Carmona. Estaba orgulloso con la <em>victoria obtenida, <\/em>seg\u00fan \u00e9l dec\u00eda; hablaba y mandaba a lo militar, pero dijo a las Hermanas que no tuvieran miedo ni cuidado, que nada les pasar\u00eda, prometi\u00e9ndoles toda clase de seguridades.<\/p>\n<p>Nosotros segu\u00edamos paseando en un cuarto de los bajos cerca del patio interior. Una Hermana vino a comunicarnos lo que el cabecilla les hab\u00eda dicho, pero en medio de tanta confusi\u00f3n no se acordaron de decir que hab\u00eda Padres en el Colegio. Quer\u00eda salir al encuentro el P. Tabar, pero nos pareci\u00f3 m\u00e1s prudente que primero nos anunciasen las Her\u00admanas. As\u00ed se hizo, y al comunicar la Hermana Sor Felicia que hab\u00eda cuatro Padres en casa, contest\u00f3 el Comandante Carmona con mucha viveza:\u2014 \u00ab\u00bfSon espa\u00f1oles? \u00bfSon frai\u00adles?\u00bb \u2014 \u00abNo, se\u00f1or, repuso la Hermana, son Paulistas (as\u00ed nos llaman los indios del pueblo), Capellanes de nuestros colegios.\u00bb\u2014 \u00abEntonces que no teman, dijo Carmona, por\u00adque nosotros queremos y respetamos a los Padres que son buenos; pueden estar sin cuidado y nadie les molestar\u00e1.\u00bb\u2014<\/p>\n<p>Presurosa vino la Hermana a comunicarnos tan gratas im\u00adpresiones. El P. Tabar sali\u00f3 al momento, y al verlo el Co\u00admandante Carmona levant\u00f3 su espada y le dijo:\u2014\u00bb \u00c1. sus \u00f3rdenes, Padre\u00bb, d\u00e1ndole las mismas pruebas de seguridad que a las Hermanas. Volvi\u00f3 el P. Tabar y salimos los cua\u00adtro juntos, salud\u00e1ndonos el jefe con mucho respeto y reite\u00adrando sus ofrecimientos. Luego nos dijo que no pod\u00eda detenerse porque ten\u00eda que ir con sus fuerzas a Paco, pero antes que marchase le ped\u00ed que dejase una guardia de con\u00adfianza, a fin de que custodiasen el Colegio. En el acto nom\u00adbr\u00f3 ocho insurrectos para que, colocados en las puertas de los patios, no dejasen entrar a nadie en el Colegio, encar\u00adg\u00e1ndoles que as\u00ed lo dispon\u00eda el Comandante de operaciones Isidoro Carmona. Nosotros quedamos tranquilos conver\u00adsando con los insurrectos que hab\u00edan quedado y con otros que entraban y sal\u00edan, pero sin pasar del patio exterior, seg\u00fan la orden de Carmona. Algunos oficiales pidieron caballos porque los suyos estaban cansados, pero con pro\u00admesa de devoluci\u00f3n, la que cumplieron algunos aquella mis\u00adma tarde. Estando con un grupo de insurrectos en el patio exterior, empez\u00f3 a oirse tiroteo en las afueras del Colegio; eran salvas de otros por la que llaman <em>gran victoria, y a <\/em>fin de que no entrasen, mand\u00f3 un cabo que disparasen al aire dando vivas. Luego di\u00f3 la orden de \u00a1alto el fuego! di\u00adciendo que se asustaban las Madres. Las ni\u00f1as estaban con algunas Hermanas encerradas en la roper\u00eda, y al oir el tiro\u00adteo en el patio todas se echaron a llorar clamando al Cielo, pues cre\u00edan que mataban a los Padres. Cercioradas de que no ten\u00edamos novedad, pasado el susto, y m\u00e1s tranquilas subieron a los corredores del Colegio. a eso de las cuatro, volvi\u00f3 Carmona dando \u00f3rdenes m\u00e1s severas, diciendo que sin su permiso o el del General nadie entrase en el Colegio, y que el que tuviese la osad\u00eda de hacerlo ser\u00eda castigado, porque en su ej\u00e9rcito hab\u00eda de reinar el orden y la disci\u00adplina. Acto continuo despach\u00f3 a todas las familias que hab\u00edan entrado huyendo de Paco, a\u00f1adiendo que el Colegio era s\u00f3lo para las Madres, las ni\u00f1as y los Padres, y que si permit\u00edamos la entrada se llenar\u00eda de gente, mandando a todos que se retirasen a Santa Ana.<\/p>\n<p>Ser\u00edan las cinco de la tarde cuando lleg\u00f3 el titulado Ge\u00adneral, aquel P\u00edo del Pilar de que habl\u00e9 en otra ocasi\u00f3n. Vino con su estado mayor, compuesto de algunos oficiales, jefes, ayudantes y secretario, unos doce en conjunto; todos a caballo y casi todos descalzos, incluso el mismo General. Como no sabe expresarse en castellano, el P. Tabar se en\u00adtend\u00eda con \u00e9l en Tagalog. Le hemos ense\u00f1ado casi todo el Colegio y se ha mostrado atento y complaciente, lo mismo que sus acompa\u00f1antes. Al anochecer han llegado dos cria\u00addos de Manila y nos han dicho que los norteamericanos han tomado posesi\u00f3n de la ciudad.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 11 de Agosto.\u2014No <\/em>he podido salir a celebrar la Misa en Loob\u00e1n, por estar interrumpido el camino con una gran trinchera que han hecho los insurrectos enfrente de la plaza de Paco. La ma\u00f1ana la hemos pasado confesando a las ni\u00ad\u00f1as, como v\u00edspera de la Asunci\u00f3n de la Virgen. a las tres de la tarde hemos salido para Manila el P. Blanco y un ser\u00advidor; hemos dado cuenta de todo lo acontecido al P. Vi\u00adsitador, y enterados de c\u00f3mo se verific\u00f3 la entrada de los enemigos en Manila, nos hemos vuelto a la Concordia, donde hemos encontrado al secretario de P\u00edo del Pilar con un escribiente. Estaban levantando un acta duplicada, en la que asegura que en la entrada de las tropas de la zona mandada por P\u00edo del Pilar no se cometi\u00f3 ning\u00fan abuso ni atropello en el Colegio de la Concordia, ni se substrajo ning\u00fan objeto, haci\u00e9ndonos firmar a los cuatro Padres y a las doce Hermanas. Este secretario es aquel sujeto que pidi\u00f3 declaraci\u00f3n a las Hermanas que cayeron prisioneras en el convento de Guadalupe, resisti\u00e9ndose bastante a dar el pasaporte para todas. Parece de bastante disposici\u00f3n, habla bastante bien el castellano y es muy pr\u00e1ctico en papeles y f\u00f3rmulas oficinescas. En honor de la verdad debo decir que ahora, tanto \u00e9l como los dem\u00e1s jefes, oficiales y tropas insurrectas, se han portado muy bien con nosotros. En lo sucesivo, ya lo veremos.<\/p>\n<p>Bien quisiera decir algo respecto a la retirada general de nuestras tropas, a la capitulaci\u00f3n y a la entrada de los yan\u00adquis; pero como no tengo noticias exactas, ni es f\u00e1cil ad\u00adquirirlas, me doy por excusado. El peri\u00f3dico <em>La Voz Espa\u00ad<\/em><em>\u00f1ola <\/em>habla con alguna extensi\u00f3n sobre el particular; pero por lo que yo he visto y o\u00eddo, creo que dice muchas inexacti\u00adtudes. Sin embargo, si me es posible, enviar\u00e9 el n\u00famero de ese peri\u00f3dico.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 15 de Agosto.\u2014A <\/em>las seis he salido para celebrar la Misa en Loob\u00e1n. Ayer se me olvid\u00f3 decir que en este Colegio hab\u00edan quedado tres Hermanas con unas doce sir\u00advientas y ni\u00f1as y algunos criados. El d\u00eda 13, entre dos y tres de la tarde, entr\u00f3 la chusma insurrecta de la parte de Sin\u00adgalong por la parte de Loob\u00e1n, corri\u00e9ndose por la Tabaca\u00adlera hasta el puente de Ayala. Saquearon las casas de los espa\u00f1oles, robando o destrozando cuantos objetos encon\u00adtraban. Estos insurrectos eran de la parte de Cavite, perte\u00adnecientes a la zona de Artemio Ricarte, pues los de P\u00edo del Pilar no pasaron del puente de Paco. Dos de ellos entraron en el Colegio pidiendo mil duros y caballos, queriendo re\u00adgistrar toda la casa y preguntando por la Madre Superiora y por los Padres; resultando que el peor de ellos tiene actualmente una hermana en el Colegio, y hace cosa de un mes, y debido a las circunstancias, sali\u00f3 otra que tambi\u00e9n estuvo unos dos a\u00f1os en el Colegio, ambas de gracia y de las que llaman de casa. As\u00ed ha pagado ese ingrato el bene\u00adficio. Para que no les molestase m\u00e1s, le dieron diez pesos y se march\u00f3; lleg\u00f3 despu\u00e9s un Oficial, y les puso guardia para que nadie entrase en el Colegio sin permiso de las Madres. Ayer tarde, cuando el Padre Blanco y yo fuimos a Manila, encontramos guardia yanqui en el puente de Paco; pero desde la casa de los acaudalados P\u00e9rez hermanos hasta el puente de Ayala inclusive, todo estaba en posesi\u00f3n de los insurrectos. Al volver a la Concordia vimos que les hab\u00edan mando retirar y que s\u00f3lo ocupaban la casa de los P\u00e9rez.<\/p>\n<p>Celebrada la Misa, me he venido a Manila, y esta tarde ha llegado el Padre Blanco, disponiendo el Padre Orriols que ya no volvamos a la Concordia y que se queden all\u00ed por ahora los Padres P\u00e9rez y Tabar.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 16 de Agosto.\u2014 <\/em>Manila se parece a una Babel desola\u00adda: 8.000 soldados, voluntarios, oficiales y jefes espa\u00f1oles desarmados; 15.000 yanquis ocupando nuestros cuarteles, fuerza de Santiago, edificios p\u00fablicos y parte de los arra\u00adbales; innumerables insurrectos en Santa Ana, Paco, la Hermita, Malate, Tondo, Sampaloc y cercan\u00edas, sin saber en qu\u00e9 va a parar tanta amalgama y confusi\u00f3n de cosas. Los campos yanqui e insurrecto est\u00e1n separados, y no pue\u00adden pasar los del uno al otro sino desarmados. No sabemos qu\u00e9 pactos o inteligencias tienen; se nota alg\u00fan, descon\u00adtento en los rebeldes, y hasta se teme que choquen con los norteamericanos; pero \u00e9stos obran con mucha sagacidad y pol\u00edtica, y seguramente evitar\u00e1n toda agresi\u00f3n mientras la ocupaci\u00f3n sea interina. Otra cosa ser\u00e1 si la ocupaci\u00f3n llega hacerse definitiva; entonces abrir\u00e1n los ojos estos indios ilusos y ver\u00e1n qu\u00e9 amigos han escogido. Ahora est\u00e1n persuadidos de que solamente es temporal, y creen que, al firmarse la paz con Espa\u00f1a, Manila quedar\u00e1 para ellos, empezando a existir de hecho la Rep\u00fablica Filipina protegida y amparada por los Estados Unidos. Es incre\u00ed\u00adble lo orgullosos y engre\u00eddos que se muestran por la rendi\u00adci\u00f3n de Manila, atribuy\u00e9ndose a s\u00ed mismos la que llaman <em>gran victoria. <\/em>Les escuece el no estar ya dentro de la ciu\u00addad murada, pero se consuelan con la esperanza. No son capaces de reconocer que ellos solos jam\u00e1s hubieran pasado la l\u00ednea de defensa. Ni los doce mil yanquis con toda su Es\u00adcuadra hubieran conseguido rendir la plaza, a no estar aco\u00adrralados por los rebeldes filipinos; la hubieran reducido a polvo y ceniza con sus poderosos ca\u00f1ones, pero al intentar apoderarse de ella saltando a tierra, les habr\u00eda salido car\u00ed\u00adsimo. Cien veces intentaron unos y otros rebasar las trin\u00adcheras, y otras tantas fueron rechazados con muchas bajas, hasta que, ca\u00f1oneados por los buques, lograron romperlas en San Antonio Abad. A\u00fan quedaban intactas la mayor parte, y bastante bien fortificadas las murallas. Se pod\u00eda haber resistido mucho; pero los v\u00edveres escaseaban, soco\u00adrros no hab\u00edan de venir, y los hospitales, las se\u00f1oras, los ni\u00f1os y dem\u00e1s personas indefensas ten\u00edan que permanecer en Manila, por falta de local seguro en las afueras y por el asedio de los insurrectos. Todo esto consideraron nuestras autoridades, y pensando en las v\u00edctimas inocentes que cau\u00adsar\u00eda la resistencia, decidieron, aunque con mucha pena y sentimiento, capitular con el enemigo. Los ind\u00edgenas, por regla general, est\u00e1n muy satisfechos de su traici\u00f3n y alevo\u00ads\u00eda; no quieren de ning\u00fan modo el dominio y soberan\u00eda de Espa\u00f1a, ni aun con la autonom\u00eda; creen que ha sido cruel <em>y <\/em>tirana Para con ellos, y desean a todo trance y costa la independencia m\u00e1s absoluta, con lo cual, seg\u00fan ellos, em\u00adpezar\u00e1 una \u00e9poca de dichas y prosperidades. En su loco frenes\u00ed se han imaginado que en poco tiempo llegar\u00e1n a constituir una de las rep\u00fablicas m\u00e1s perfectas del mundo. S\u00f3lo Dios sabe lo que les espera! Que \u00c9l se compadezca y apiade de ellos le pedimos, porque no es aventurado el asegurar que van a sufrir muchos y muy tristes desenga\u00f1os.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 18 de Agosto.\u2014Durante <\/em>estos dos d\u00edas hemos prac\u00adticado algunas diligencias para ver si pod\u00edamos sacar todas las ni\u00f1as de la Concordia y traerlas a Loob\u00e1n y a Manila; pero el asunto presenta dificultades y no hemos conseguido cosa alguna. Ayer tarde estuvo otra vez P\u00edo del Pilar en la Concordia, y al manifestar los Padres y las Hermanas que deseaban trasladarse con las ni\u00f1as, contest\u00f3 que all\u00ed esta\u00adban mejor que en Loob\u00e1n y en Manila; que nada les hab\u00eda de faltar, pero que no permit\u00eda el traslado, ni saldr\u00eda ni\u00f1a alguna sin que sus familias o encargados la reclamasen con documentos justificados, ordenando que el Padre Tabar (como Capell\u00e1n del Colegio) le pasara un oficio declarando justificada y en forma la petici\u00f3n, a fin de que no se come\u00adtiesen abusos y enga\u00f1os. De modo que ya tenemos consti\u00adtuido a P\u00edo del Pilar en Superior, due\u00f1o y se\u00f1or de perso\u00adnas, cargos, oficios, vidas y haciendas, con el especioso pretexto de que no se cometan abusos y de que todo vaya con orden. \u00c9l ha designado al Padre Tabar por Capell\u00e1n del Colegio, y ha preguntado d\u00f3nde est\u00e1bamos el Padre Blanco y yo, y a ver por qu\u00e9 nos hab\u00edamos marchado. Di\u00f3 \u00f3rdenes muy severas para que se cumpliese lo que man\u00addaba, y despu\u00e9s de decir que los Padres y las Hermanas pod\u00edan ir y venir de Manila cuando quisieran, as\u00ed como llevar y traer los comestibles y ropas que les hagan falta, se despidi\u00f3. Veremos en qu\u00e9 terminan tanta autoridad por una parte, y por otras ciertas atenciones y condescen\u00addencias.<\/p>\n<p><em>D\u00eda 24 de Agosto.\u2014Gracias a <\/em>Dios no van saliendo mal nuestros asuntos. Ayer tarde volvieron de la Concordia las ni\u00f1as de Loob\u00e1n, y ya est\u00e1n en su Colegio. Para conse\u00adguirlo fue preciso acudir de nuevo al General P\u00edo del Pilar, por medio de un tal Luciano de San Miguel, Coronel, per\u00adteneciente a su zona. Este se prest\u00f3 a interponer su vali\u00admiento, en atenci\u00f3n a que hab\u00edan tenido en el Colegio a una hermana suya en calidad de agraciada. P\u00edo del Pilar tuvo que acudir al c\u00e9lebre Aguinaldo, y con su benepl\u00e1cito se concedi\u00f3 completa libertad para que volviesen a su Colegio todas las ni\u00f1as. Varios jefes principales han dicho que quieren a las Hermanas con sus colegios, y que cuando est\u00e9 constituido su Gobierno, har\u00e1n por que se extiendan m\u00e1s; as\u00ed se explican. Uno de los ayudantes de Aguinaldo estuvo en la Concordia con el P. Tabar y las Hermanas, y al hablar de las salidas de las ni\u00f1as de Loob\u00e1n les mani\u00adfest\u00f3 que deseaban subsistiese el Colegio de la Concordia. Por regla general se manifiestan muy afectos, tanto a las Hermanas como a nosotros.<\/p>\n<p><em>Dia 3o de Agosto.\u2014Como <\/em>al empezar estos apuntes me propuse tan solamente dar algunas noticias sobre los suce\u00adsos que aqu\u00ed tuvieran lugar durante el bloqueo, voy a ter\u00adminarlos sin decir nada respecto al Gobierno de los yan\u00adquis en Manila. Una nueva \u00e9poca ha empezado para la historia de este Archipi\u00e9lago, y ella hablar\u00e1 m\u00e1s tarde. Los norteamericanos est\u00e1n demostrando que son hombres pr\u00e1c\u00adticos, y que prefieren el comercio a la guerra, vali\u00e9ndose de \u00e9sta para extender sus dominios y abrir nuevos mercados a sus productos e industrias. Esto no quiere decir que sean perfectos en todo; y si bien es verdad que se muestran co\u00adrrectos en muchas cosas, en otras impera el derecho de la fuerza y la ley del m\u00e1s fuerte. M\u00e1s que militares han venido aqu\u00ed negociantes. Dicen que tienen buenos jefes y oficiales, pero mucha parte de sus tropas se compone, al parecer, de barrenderos de calles, de cargadores de muelle y de agua\u00addores de oficio. Todo esto es causa de mayor tristeza para nosotros, pues vemos que nuestros soldados, aunque infe\u00adriores en estatura, son muy superiores en valor y resisten\u00adcia, y que a no ser por sus buques de guerra, por sus ca\u00ad\u00f1ones y por la cooperaci\u00f3n de los rebeldes, jam\u00e1s se hubieran posesionado de Manila. Triste, dificultosa y muy complicada es la situaci\u00f3n de los espa\u00f1oles en Filipinas, y cualquiera que sea la soluci\u00f3n de las potencias respecto al Archipi\u00e9lago, siempre ser\u00e1 desastrosa para Espa\u00f1a. Si las cosas se miran bajo el punto de vista religioso, los males son incalculables e irreparables. Muchos de los cabecillas revolucionarios y una buena parte del pueblo filipino se han maldecido a s\u00ed mismos, deseando, queriendo y luchando por toda clase de libertades, y esa maldici\u00f3n pesa ya y pesar\u00e1 mucho m\u00e1s en adelante sobre este pueblo, que en otros tiempos caus\u00f3 admiraci\u00f3n a todo el mundo por la dicha, paz y felicidad que disfrutaba. Dios tenga compa\u00adsi\u00f3n de \u00e9l y no permita que se extrav\u00ede por completo.<\/p>\n<p>El tratado de paz firmado en Par\u00eds en Diciembre de 1898 puso t\u00e9rmino a la guerra entre los Estados Unidos y Espa\u00f1a: en \u00e9l se cedieron a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las Filipinas. Los ANALES han indicado ya cu\u00e1les fueron las causas verdaderas de la insurrecci\u00f3n de estas islas, que por fin termin\u00f3 de modo tan desastroso para Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda 9 de. Agosto.\u2014Me encuentro en la Concordia. Esta\u00admos en d\u00edas de agon\u00eda. La sentencia est\u00e1 fallada, y desde el d\u00eda 7 nos hallamos como el reo en capilla. 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