{"id":33273,"date":"2014-04-28T06:56:34","date_gmt":"2014-04-28T04:56:34","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=33273"},"modified":"2016-07-26T16:58:21","modified_gmt":"2016-07-26T14:58:21","slug":"entorno-historico-social-en-tiempo-de-vicente-de-paul","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/entorno-historico-social-en-tiempo-de-vicente-de-paul\/","title":{"rendered":"Entorno hist\u00f3rico-social en tiempo de Vicente de Pa\u00fal"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/20070718klpprcfil_136.Ies_.SCO_1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-33303\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/20070718klpprcfil_136.Ies_.SCO_1-300x176.jpg?resize=265%2C156\" width=\"265\" height=\"156\" \/><\/a>El siglo XVII los estamentos de la sociedad permanecen los mismos de la tradici\u00f3n. En el reino se hac\u00eda la distinci\u00f3n entre los que oraban, los que luchaban y los que trabajaban, \u00abestos \u00faltimos innobles, por ser \u00fatiles\u00bb. Estas distinciones configuraban la \u00abestrati\u00adficaci\u00f3n social\u00bb cuyos estamentos eran el <em>Clero, <\/em>la <em>Nobleza <\/em>y el <em>Pueblo <\/em>o <em>Tercer Estado.<\/em><\/p>\n<p>El fundamento da tales distinciones se arraiga en la dignidad, estima y calidad de servicios, de acuerdo con las estructuras menta\u00adles de la \u00e9poca, encarna una concepci\u00f3n religiosa y militar de la so\u00adciedad y refleja una econom\u00eda primitiva. Correlativas a funciones sociales, estas distinciones no corresponden ni a rendimientos eco\u00adn\u00f3micos ni a competencias personales. Se requiere se\u00f1alar, sin em\u00adbargo, que la realidad social concreta no concuerda con esta estruc\u00adtura jer\u00e1rquica y hier\u00e1tica. El favor del rey y la econom\u00eda produc\u00edan en la pr\u00e1ctica otro estilo de vida social menos inamovible y diferen\u00adtemente estructurado y dignificado. Ello significa que un \u00abor\u00adden\u00bb o estamento en apariencia \u00fanico encubr\u00eda realidades muy di\u00adversas. Estas realidades hay que descubrirlas menos en los \u00abordres\u00bb o estamentos tradicionales que en las \u00e9lites, a la vez unidas y dividi\u00addas. Un \u00fanico estamento: el Clero. Pero en su interior cu\u00e1ntas je\u00adrarqu\u00edas! La nobleza jam\u00e1s lleg\u00f3, a pesar de sus tentativas durante la Fronda, a organizarse como el clero. En cuanto al \u00abTercer Esta\u00addo\u00bb \u2014 y su terminolog\u00eda ya es esclarecedera \u2014 fue un \u00abestamento negativo\u00bb, al que s\u00f3lo se defin\u00eda por aquello de lo que se le exclu\u00eda: el servicio de Dios y la \u00absangre azul\u00bb. Y sin embargo en su interior se situaba la verdadera frontera, la que separaba el mundo de los par\u00adticipantes en el poder y el de los excluidos, el mundo de los nobles y el de los an\u00f3nimos, la \u00e9lite y las masas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El Clero<\/strong><\/h2>\n<p>La Iglesia de Francia hab\u00eda sido sometida, durante el siglo XVI, a una agitaci\u00f3n pol\u00edtico-religiosa febril y con frecuencia dram\u00e1tica. Las guerras de religi\u00f3n hab\u00edan provocado destrozos materiales y man\u00adtenido violencias f\u00edsicas y morales terribles, apasionadas. Digamos, utilizando una expresi\u00f3n de Tapi\u00e9, que \u00abla Francia de las catedra\u00adles g\u00f3ticas y de las iglesias rom\u00e1nicas hab\u00eda sido terriblemente pro\u00adbada por la lucha\u00bb.<\/p>\n<p>A finales del siglo XVI la Iglesia se encontraba, excepto en el campo econ\u00f3mico, en una situaci\u00f3n grave de dependencia. Seg\u00fan el concordato de Bolon a (1516), el rey presentaba los candidatos a arzobispados, obispados, beneficios mayores y el papa acced\u00eda en el plazo de seis meses a conceder la investidura can\u00f3nica. El rey ped\u00eda a los obispos nombrados juramento de fidelidad y el gobierno de Es\u00adtado exig\u00eda a la Asamblea del Clero contribuir a las finanzas reales. Al ser un acto pol\u00edtico, el concordato somet\u00eda a la <a href=\"http:\/\/iglesib.al\/\">Iglesia al<\/a> poder del rey y le permit\u00eda, al mismo tiempo, disponer de los bienes ecle\u00adsi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>El <em>clero <\/em>de Francia, corporaci\u00f3n tradicional como la nobleza y la burgues\u00eda, goz\u00f3 de una gran influencia en la sociedad del siglo XVII. Esta influencia se origin\u00f3 en las riquezas que pose\u00eda y en los recursos financieros que utilizaba. Los bienes constitu\u00eddos por las propiedades eclesi\u00e1sticas y religiosas, a las que hay que a\u00f1adir las rentas e impuestos por el personal de la Iglesia, constituyen un ter\u00adcio (1\/3) de la riqueza total de la naci\u00f3n. Si la econom\u00eda del reino no se resinti\u00f3 demasiado, se debi\u00f3 a que el sistema de <em>colaci\u00f3n <\/em>de be\u00adneficios, <em>la encomienda, <\/em>puso en circulaci\u00f3n la mayor\u00eda de esta riqueza. En el grado superior de la jerarqu\u00eda, los obispos eran personajes im\u00adportantes, cuya influencia se hac\u00eda sentir en la pol\u00edtica del rey y en la sociedad. El p\u00e1rroco era un \u00abse\u00f1or\u00bb y somet\u00eda a sus parroquianos al \u00abdiezmo\u00bb.<\/p>\n<p>Dejando aparte su funci\u00f3n religiosa (de la que hablar\u00e1, supon\u00adgo, el padre Mezzadri), el alto clero reuni\u00f3 entre sus miembros a personas de origen noble o\/y burgu\u00e9s. Con el favor del rey y la con\u00adfirmaci\u00f3n del papa, las diversas noblezas y burgues\u00edas instalaban a sus segundones en el episcopado y en los mejores conventos, en los, que viv\u00edan de las rentas se\u00f1oriales y de la tierra, unidas a sus fun\u00adciones. A estas rentas se a\u00f1ad\u00edan los beneficios propios de la Iglesia, como el diezmo universal, aunque con frecuencia era inferior al diez por ciento. La burgues\u00eda comerciante y administrativa instalaba a sus hijos en los numerosos canonicatos urbanos, generalmente muy ricos y muy atentos a sus beneficios temporales. Exceptuado el bajo clero de los vicarios y de los sacerdotes \u00abhabituales\u00bb, es decir, sin beneficio y sin ministerio pastoral preciso, los p\u00e1rrocos urbanos y rurales gozaron de una buena situaci\u00f3n, en comparaci\u00f3n con la ma\u00adyor\u00eda de los campesinos y de los obreros de la ciudad. Estas dife\u00adrencias entre \u00abbajo\u00bb y \u00abalto clero\u00bb nos manifiestan que este grupo social se vio sometido, tanto o m\u00e1s que los otros grupos sociales, a la disgregaci\u00f3n tradicional del estamento jur\u00eddico de la sociedad.<\/p>\n<p>La gran cantidad de sacerdotes, religiosos, es otro aspecto del poder e influencia de la Iglesia, del clero, que lleg\u00f3 a representar el dos por ciento de la poblaci\u00f3n. Una encuesta, realizada con minuciosidad alrededor de 1660, constata 136 arzobispos y obispos, 40.000 p\u00e1rrocos, 40.000 entre vicarios, capellanes, confesores de religiosas,&#8217; sacerdotes \u00abhabituales\u00bb, 5.000 abades o priores seculares, 16.000 can\u00f3nigos. Todos ellos suman 101.000 eclesi\u00e1sticos del clero secu\u00adlar. El n\u00famero de religiosos es de 82.600, de los cuales 35.600 perte\u00adnecen a comunidades, que viven de sus rentas y trabajos, y 47.000 a las \u00f3rdenes mendicantes antiguas o reformadas, que \u00abviven y pros\u00adperan por la mendicidad\u00bb.<\/p>\n<p>Este resumen indica que la Iglesia de Francia en tiempo de Vi\u00adcente de Pa\u00fal, el clero, primer \u00aborden\u00bb del reino, detentaba un gran poder <em>econ\u00f3mico, jur\u00eddico y social.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La Nobleza<\/strong><\/h2>\n<p>La Nobleza es definida por los juristas como el \u00absegundo or\u00adden\u00bb de la naci\u00f3n. Esta definici\u00f3n encubre una realidad muy comple\u00adja y un grupo social dif\u00edcil de limitar.<\/p>\n<p>La nobleza, que representaba entre el cuatro y el cinco por ciento de la poblaci\u00f3n, encubr\u00eda situaciones muy diversas. Respecto a sus or\u00edgenes pod\u00eda ser \u00abinmemorial\u00bb o antigua, \u00abadquirida\u00bb o nueva, falsificada. Con relaci\u00f3n a sus funciones exist\u00eda la nobleza de la cor\u00adte, rural, parlamentaria o\/y administrativa. Como los dem\u00e1s grupos sociales, la nobleza se ve\u00eda confrontada en el siglo XVII a la reali\u00addad socio-econ\u00f3mica, que provocaba en ella una disgregaci\u00f3n, a pe\u00adsar de mantener la unidad de nombre.<\/p>\n<p>Ella viv\u00eda principalmente, a veces casi \u00fanicamente, de sus bienes ra\u00edces, de la renta de la tierra que recib\u00eda a trav\u00e9s de diversos cana\u00adles. Algunos nobles gozaban de pensiones, que el rey les conced\u00eda por medio de beneficios, funciones, dignidades.<\/p>\n<p>\u00abNinguna tierra sin due\u00f1o\u00bb, dec\u00eda el adagio. A estos v\u00ednculos entre el se\u00f1or y la tierra se a\u00f1ad\u00edan, seg\u00fan la diversidad de regiones, innumerables derechos \u00abfeudales\u00bb y le conced\u00edan ser juez en las ju\u00adrisdicciones ordinarias. En toda la extensi\u00f3n del \u00abse\u00f1or\u00edo\u00bb \u2014 en el que hab\u00eda tierras que no le pertenec\u00edan \u2014 exig\u00eda sus derechos y per\u00adcib\u00eda una suma cada vez que se transmit\u00eda una renta o se realizaba una compraventa de rentas o de inmuebles entre campesinos. En la iglesia, donde por derecho de patrimonio nombrada al p\u00e1rroco, el noble era tratado con distinci\u00f3n, signo de su condici\u00f3n. La exenci\u00f3n de pagar los impuestos reales, especialmente la \u00abtaille\u00bb, le distin\u00adgu\u00eda claramente de los plebeyos.<\/p>\n<p>La nobleza intent\u00f3 por todos los medios ser una clase \u00abdomi\u00adnante\u00bb, a trav\u00e9s de su influencia en los asuntos y cargos p\u00fablicos, y \u00abprivilegiada\u00bb; quiso distinguirse de los dem\u00e1s grupos sociales por el manejo de las armas y por un estilo de vida fastuoso, incluso cuando sus recursos no correspond\u00edan a semejante despilfarro.<\/p>\n<p>Todo ello explica el mito que se cre\u00f3 en torno a la nobleza y la conciencia que \u00e9sta tuvo de su distinci\u00f3n. Esta conciencia de raza le hizo replegarse en s\u00ed misma y rechazar a la nueva nobleza y la invasi\u00f3n de la burgues\u00eda de oficios y comerciante. Si la nobleza no fue amada en el siglo XVII, no dej\u00f3 sin embargo de ser envidiada. La prueba est\u00e1 en que la burgues\u00eda aspir\u00f3 a ser noble y, para conse\u00adguirlo, no dud\u00f3 en pagar grandes sumas de dinero al rey. Los t\u00edtulos de nobleza predispon\u00edan para conseguir ciertas funciones y dignida\u00addes, especialmente eclesi\u00e1sticas. De ah\u00ed la \u00abherencia\u00bb de obispados, de beneficios eclesi\u00e1sticos, de nombramientos de abades y de abade\u00adsas. Los nombramientos reales para estos cargos manifiestan clara\u00admente que los titulares pertenec\u00edan con much\u00edsima frecuencia a la nobleza.<\/p>\n<p>En realidad los nobles eran \u00abclientes\u00bb. Clientes, clientela, es\u00adtas palabras evocan un sistema social, en el que el favoritismo, la fidelidad, la dependencia tienen preeminencia. La nobleza en Francia no se salvaba m\u00e1s que por el favor del rey. Al mismo tiempo el aumento de clientes acrecentaba el poder de quien utilizaba el fa\u00advoritismo. As\u00ed pensaban los \u00abGrandes\u00bb, que lo eran, sin duda, por el favor del rey, pero m\u00e1s todav\u00eda porque le forzaban a otorgarles estos privilegios en raz\u00f3n del temor que le inspiraban. Richelieu, cliente del rey, y \u00e9l mismo se\u00f1or de otra clientela, har\u00e1 todo lo po\u00adsible para reducir la nobleza a la sumisi\u00f3n y a la dependencia. De\u00adpendencia econ\u00f3mica y sumisi\u00f3n pol\u00edtica se unieron para humillar y disgregar a la nobleza. La nobleza de provincia, duramente golpe\u00adada por Richelieu (destrucci\u00f3n de castillos), excluida de la corte, pri\u00advada de los Estados Generales y a veces de los Estados Provinciales, conserv\u00f3 siempre la nostalgia de los tiempos pasados. Estos descon\u00adtentos contaron mucho en la crisis del siglo XVIII.<\/p>\n<h2><strong>Tercer Estado o Pueblo.<\/strong><\/h2>\n<p>A diferencia del Clero y de la Nobleza, el estamento llamado Tercer Estado se caracteriza por la heterogeneidad de sus compo\u00adnentes, ya que en \u00e9l se agrupaban sectores muy dispares social, cul\u00adtural y econ\u00f3micamente hablando.<\/p>\n<h3><em>La burgues\u00eda.<\/em><\/h3>\n<p>El t\u00e9rmino burgues\u00eda en el siglo XVII franc\u00e9s envuelve y reve\u00adla diversas categor\u00edas dentro de la misma \u00abestratificaci\u00f3n social\u00bb. En ella se distingue la burgues\u00eda inactiva y la activa.<\/p>\n<p><em>a) La burgues\u00eda inactiva <\/em>estaba constituida por los rentistas del Es\u00adtado y del pueblo y viv\u00eda de los arrendamientos de sus propiedades (casas, tierras etc.) y del producto de rentas constituidas, sobre todo en Par\u00eds. Con el resto de los grupos, que compon\u00edan la burgues\u00eda, pose\u00edan entre el 15 y el 20 por ciento de la tierra.<\/p>\n<p><em>b) La burgues\u00eda activa. <\/em>A trav\u00e9s de sus diversas actividades, la bur\u00adgues\u00eda estaba muy unida al r\u00e9gimen. Seg\u00fan la clasificaci\u00f3n de P. Goubert, varios grupos de burgueses participaban en el buen fun\u00adcionamiento de la administraci\u00f3n de la monarqu\u00eda:<\/p>\n<p>En el sistema administrativo: los oficiales o funcionarios de nivel medio o inferior de juzgados, Parlamentos, abogac\u00eda, notar\u00eda.<\/p>\n<p>En el sistema econ\u00f3mico fundamental: los administradores y recaudadores de rentas en productos o en dinero en beneficio de los propietarios laicos o cl\u00e9rigos de las \u00abse\u00f1or\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>En el sistema financiero: los grandes poseedores de dinero, auxiliares de la monarqu\u00eda para recolectar los impuestos o para ha\u00adcerse los arrendatarios de los impuestos y derechos del rey.<\/p>\n<p>En el sistema comercial: los negociantes armadores, grandes comerciantes de Burdeos, Nantes, Marsella en relaci\u00f3n con las Islas. A ellos se pueden a\u00f1adir los grandes empresarios de la manufactura.<\/p>\n<p>Las profesiones liberales agrupaban, en la burgues\u00eda, a m\u00e9di\u00adcos, cirujanos, editores o libreros, artistas, escritores p\u00fablicos etc.<\/p>\n<p><em>En raz\u00f3n de criterios de bienes econ\u00f3micos y de notabilidad se pueden <\/em><em>distinguir:<\/em><\/p>\n<p><em>La alta burgues\u00eda <\/em>que agrupaba a arrendadores, recaudadores generales de finanzas, banqueros, representantes de grandes nego\u00adcios y algunos empresarios de manufacturas (equivalentes a los gran\u00addes empresarios industriales de hoy), en definitiva, a los potentados (alrededor de un 10 por ciento), muy cercanos a la aristocracia o en v\u00eda de llegar a pertenecer a ella.<\/p>\n<p><em>La mediana burgues\u00eda <\/em>que comprend\u00eda la mayor parte de los oficiales o funcionarios y los que ejerc\u00edan profesiones liberales.<\/p>\n<p>c) <em>La peque\u00f1a burgues\u00eda <\/em>que reun\u00eda a los peque\u00f1os comerciantes y a los artesanos independientes, distintos de los artesanos depen\u00addientes de patronos fabricantes o comerciantes y que apenas se dis\u00adtingu\u00edan del mundo de los \u00abobreros\u00bb, como veremos luego.<\/p>\n<p>A pesar de este esfuerzo de clarificaci\u00f3n, se requiere se\u00f1alar que toda clasificaci\u00f3n es imperfecta, porque las rentas entran, aunque de modo diverso, en casi todas las fortunas de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante que la enumeraci\u00f3n de las diferentes burgues\u00edas, es indicar, al menos, que todas ellas absorb\u00edan la mayor parte de la renta del reino y de su significaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Desde 1631 exist\u00edan ya en Francia grandes fortunas. Es cierto que no eran muy numerosas. Su origen se deb\u00eda, en general, a las mercanc\u00edas. Era el comerciante, en sus diversas escalas, el que se beneficiaba de las ganancias. La riqueza y su crecimiento estaban asegurados, generalmente, por el gran negocio del \u00abcomercio y del pr\u00e9stamo\u00bb.<\/p>\n<p>En una sociedad, donde cada uno buscaba constantemente en\u00adcontrar alimento, poseer una propiedad agr\u00edcola era el medio de ase\u00adgurarse los productos necesarios para la subsistencia. La posesi\u00f3n de tierras no s\u00f3lo aseguraba en todo momento un presupuesto, sino adem\u00e1s, de acuerdo con las estructuras de la \u00e9poca, ten\u00eda significa\u00adci\u00f3n de nobleza, de se\u00f1or\u00edo. Nobleza y se\u00f1or\u00edo garantizaban, en ge\u00adneral, los privilegios, satisfac\u00edan la vanidad social y, en la pr\u00e1ctica, produc\u00edan y estaban exentos con frecuencia de impuestos.<\/p>\n<p>Lo mismo que los nobles, los burgueses era propietarios y, a veces, se\u00f1ores. La diferencia consist\u00eda en que pose\u00edan menos tierras y menos se\u00f1or\u00edas. Por el contrario, se sabe que su administraci\u00f3n fue ordinariamente m\u00e1s inteligente, m\u00e1s contenciosa, en definitiva, m\u00e1s fraudulenta que la de la mayor\u00eda de los nobles. Reteniendo, a veces por miles, letras de cambio, recibos, cr\u00e9ditos, es decir, hipote\u00adcas, ten\u00edan la posibilidad de aumentar su hacienda, haciendo dismi\u00adnuir, a veces, las propiedades de los nobles y, con frecuencia, las tierras de los campesinos. Anticipando semillas, grano, herra\u00admientas, telas, salarios, los obreros de la ciudad y los peque\u00f1os cam\u00adpesinos depend\u00edan totalmente de ellos. Por a\u00f1adidura, se hac\u00edan nombrar, con frecuencia, administradores de las propiedades de la nobleza y del clero e instalados en estas funciones lucrativas se bene\u00adficiaban de nuevos r\u00e9ditos de la tierra.<\/p>\n<p>Otra fuente de riqueza, dif\u00edcilmente comprensible para el mundo de hoy, se encontraba entre las manos de la burgues\u00eda del siglo XVII: toda funci\u00f3n p\u00fablica, jur\u00eddica o administrativa, era vitalicia. El funcionario la heredaba o la compraba. Lo hemos se\u00f1alado en la conferencia anterior. Sometidos al sistema de compra-venta, los cargos p\u00fablicos se convirtieron en inversi\u00f3n, en negocio. R. Mousnier ha estudiado con detalle y profundidad el aumento de su cotizaci\u00f3n. Por asociaciones y compa\u00f1\u00edas algunos burgueses se convirtieron en arrendatarios de los impuestos y derechos del rey. El negocio consist\u00eda en anticipar la suma prefijada de sus rentas y recuperarla despu\u00e9s ampliamente a expensas de los contribuyentes habituales. Este sistema permit\u00eda vegetar a ciertas personas. Al mismo tiempo reduc\u00eda a la miseria a jornaleros y campesinos y aumentaba autom\u00e1ticamente, en relaci\u00f3n con los comienzos de siglo, la fortuna de los medios parlamentarios y alta burgues\u00eda. As\u00ed se puede comprender la potencia de algunas familias de la burgues\u00eda y la posibilidad que te\u00adn\u00edan de aprovechar todas las ocasiones para invertir ventajosamente su capital. Quienes pod\u00edan disponer de capital estaban casi seguros de hacerlo fructificar, puesto que el dinero escaseaba y todas las cla\u00adses sociales lo necesitaban. Es cierto que algunos pod\u00edan haber sido tratados de ladrones y de sanguijuelas que chupaban la sangre del pueblo y del Estado. Sin embargo era necesario recurrir continuamen\u00adte a sus servicios.<\/p>\n<p>No se puede dudar de que, desde 1630 hasta finales del siglo XVII, la burgues\u00eda tuvo en el Estado mon\u00e1rquico un papel de m\u00e1\u00adxima importancia.<\/p>\n<h3><strong>Corporaciones de artesanos<\/strong><\/h3>\n<p>Las corporaciones de artesanos eran agrupaciones de patronos, oficiales y obreros de diversas profesiones: tejedores, curtidores, tin\u00adtoreros, alba\u00f1iles, carpinteros, aserradores, herreros, carniceros, cuchilleros etc. Estas corporaciones constitu\u00edan dos grandes grupos: libres (\u00abm\u00e9tiers r\u00e9gl\u00e9s\u00bb) y \u00abjuradas\u00bb (\u00abm\u00e9tiers jur\u00e9s\u00bb).<\/p>\n<p>Las primeras estaban de hecho controladas por las municipali\u00addades, que pod\u00edan dictar unos estatutos y controlar\u00edas por la polic\u00eda municipal.<\/p>\n<p>Las corporaciones juradas estaban constituidas por agrupaciones profesionales aut\u00f3nomas con posibilidad jur\u00eddica propia y normati\u00adva colectiva estricta. Sus miembros ten\u00edan los mismos derechos y obli\u00adgaciones y se compremet\u00edan a permanecer unidos por juramento. (De ah\u00ed la expresi\u00f3n \u00abm\u00e9tier jur\u00e9 ou jurande\u00bb). En sus reuniones defend\u00edan sus intereses, discut\u00edan sus reglamentos y sus presupuestos. Las condiciones del aprendizaje del oficio y el acceso a la maestr\u00eda o a \u00aboficial artesano\u00bb estaban determinadas con precisi\u00f3n en cada profesi\u00f3n. Eran \u00e9stos los que se ocupaban de hacer respetar el mo\u00adnopolio concedido en el plan profesional a nivel territorial urbano o regional.<\/p>\n<h3><strong>El mundo de los patronos<\/strong><\/h3>\n<p>El conocimiento de los patronos \u2014 fabricantes urbanos \u2014 re\u00advela tres tipos de empresa, que corresponden a tres tipos sociales, a pesar de la aparente unidad de la profesi\u00f3n: el <em>fabricante vendedor, <\/em>de cuya independencia econ\u00f3mica no se puede dudar; el <em>simple fabri\u00ad<\/em><em>cante, <\/em>peque\u00f1o patr\u00f3n, que intenta guardar su autonom\u00eda, pero que en realidad depende de los grandes comerciantes; el <em>patrono que no posee m\u00e1s que un telar, <\/em>asalariado de un g\u00e9nero apenas privilegiado.<\/p>\n<h3><strong>Los obreros asalariados de la ciudad<\/strong><\/h3>\n<p>En la base de la escala de esta sociedad urbana, la masa de los obreros asalariados (m\u00e1s de la mitad en Amiens, m\u00e1s de un tercio en Beauvais, numerosos en otras partes, especialmente en Lyon y Par\u00eds amontonada y hambrienta, agobiada por la dominaci\u00f3n econ\u00f3mico-social de la burgues\u00eda comerciante, se alojaba en los arra\u00adbales y en los barrios miserables. Sin tierras, sin ser propietarios de sus casas, sin mobiliario apenas, sin lencer\u00eda, su salario constitu\u00eda el \u00fanico medio de vida. Pero este salario era siempre incierto, lo mis\u00admo que el empleo. Adem\u00e1s, todo un sistema de anticipos, pro\u00adporcionados por los patronos, convert\u00eda a estos obreros en una espe\u00adcie de perpetuos deudores, totalmente sometidos al poder de dichos jefes. Deudas y analfabetismo hac\u00edan de los trabajadores manuales no especializados un mundo dominado y dependiente. Los m\u00e1s pobres de estos obreros, excluidos de un contrato de trabajo a causa de su edad o de su enfermedad, permanec\u00edan al margen de toda or\u00adganizaci\u00f3n y corporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para llegar a ser \u00aboficial artesano\u00bb, se requer\u00eda pasar tres a cuatro a\u00f1os de aprendizaje del oficio en casa del patr\u00f3n. Por a\u00f1adidura, los aprendices, para entrar en el cuerpo de \u00aboficiales ar\u00adtesanos\u00bb, se ve\u00edan sometidos con mucha frecuencia a soportar una serie de condiciones dif\u00edciles, a veces draconianas. En Amiens, en Beauvais m\u00e1s de una cuarta (1\/4) parte de aprendices no termina\u00adban \u00absu tiempo\u00bb de aprendizaje. Las razones de esta interrupci\u00f3n son diversas: falta de salud f\u00edsica, incapacidad de aprender el oficio, pobreza de los padres, que no pueden pagar al patr\u00f3n las pocas libras exigidas \u2014 previstas en el momento del contrato de aprendizaje \u2014 malos tratos de los patronos y obligadas prolongaciones del aprendi\u00adzaje. Terminado el tiempo de aprendizaje, el aprendiz, para entrar en el cuerpo de los \u00aboficiales\u00bb deb\u00eda, a veces, pedir prestadas algunas libras: esta primera deuda, lo m\u00e1s corriente, era el anuncio de otras. Llegar a la maestr\u00eda era francamente dif\u00edcil. S\u00f3lamente los hijos de los patronos eran los favorecidos y, poco a poco, las ma\u00adestr\u00edas de oficiales llegaron a ser pr\u00e1cticamente hereditarias.<\/p>\n<p>Los obreros m\u00e1s favorecidos, los que no conoc\u00edan ni un solo d\u00eda de paro, recib\u00edan su salario entre 260 y 290 d\u00edas al a\u00f1o, dado el n\u00fa\u00admero excesivo de d\u00edas de fiesta, y este salario era de diez soles en Beauvais y en Amiens, de doce soles en las mejores ciudades como Par\u00eds, Lyon, Rouen. Pero estas cifras deben relacionarse con el cos\u00adte de la vida, sin olvidar que, con frecuencia, los obreros no recib\u00edan siempre el salario de su trabajo en monedas buenas.<\/p>\n<p>Con su salario, los obreros m\u00e1s favorecidos dif\u00edcilmente pod\u00edan alimentar con pan a su familia. Sin embargo estas condiciones de vida eran las mejores para los obreros de Beauvais. Si surg\u00eda alg\u00fan imprevisto: enfermedad del padre, tener cuatro o cinco hijos, este modesto presupuesto familiar se desequilibraba y la familia ten\u00eda que recurrir, para poder subsistir, a las instituciones caritativas incluso los a\u00f1os de equilibrio econ\u00f3mico y de buenas cosechas.<\/p>\n<p>Los obreros menos favorecidos, cuyo salario era de cinco a ocho soles por d\u00eda \u2014 las viudas y muchachas cobraban dos o tres soles \u2014 no ten\u00edan la posibilidad de comprar el pan necesario para alimen\u00adtarse.<\/p>\n<p>Cuando la cosecha del a\u00f1o era mala y sobre todo si el mismo fen\u00f3meno se repet\u00eda al a\u00f1o siguiente, con las consiguientes subidas del precio del trigo y sobre todo del pan, los salarios registraban por este hecho una devaluaci\u00f3n, aun cuando el valor nominal fuera el mismo. Desgraciadamente, la baja de este salario acaec\u00eda en per\u00edodos de crisis. Estas bajas de diez a veinte por ciento constitu\u00edan un bene\u00adficio apreciable para los fabricantes y negociantes. Los obreros no ten\u00edan m\u00e1s remedio que aceptar esta disminuci\u00f3n de salario. En re\u00adalidad era preferible un salario nominal y realmente disminuido que el no tener ninguno. Si la crisis alimenticia se agravaba, provocando una crisis textil y manufacturera, se desencadenaba la crisis econ\u00f3mico-social. Los obreros ten\u00edan entonces que someterse al pa\u00adro obrero parcial y despu\u00e9s al total y a veces prolongado. La falta de salario les entregaba al hambre, a la miseria y a las instituciones caritativas. Durante estos per\u00edodos, la \u00abmortalidad\u00bb popular inten\u00adsa diezmaba a los obreros: las instituciones caritativas dispon\u00edan de recursos muy pequen<sup>\u2014<\/sup>os para luchar contra un mal que ten\u00eda sus ra\u00edces en la estructura econ\u00f3mica y social de la \u00e9poca. En realidad millares de hogares obreros llegaban al extremo de la aflicci\u00f3n, cuando el tor\u00adbellino de la muerte no arrebataba su vida, sumergida en una miseria terrible.<\/p>\n<p>En la sociedad urbana los privilegiados de la ciudad fueron los comerciantes. Al dominar totalmente la manufactura, se constitu\u00adyeron en due\u00f1os de la actividad manufacturera e impusieron sus nor\u00admas. La dominaci\u00f3n de la fabricaci\u00f3n y del comercio, ejercida por un grupo restringido de grandes negociantes, establec\u00eda las ventajas de este grupo con el da\u00f1o consiguiente para la multitud de artesanos \u2014 fabricantes y obreros \u2014 reducidos a la mendicidad, a la indigen\u00adcia y los m\u00e1s pobres al hambre, a la miseria, a la mendicidad. Toda fortuna proviene de luchas, de conquistas, que suponen unos venci\u00addos. Lo que en el tiempo de Vicente de Pa\u00fal hizo morir a unos, enri\u00adqueci\u00f3 a otros; disimularlo, no ser\u00eda honrado.<\/p>\n<h3>Los campesinos<\/h3>\n<p>La sociedad, lo mismo que la econom\u00eda o que el Estado en tiem\u00adpo de Vicente de Pa\u00fal, se apoy\u00f3 en la masa m\u00e1s numerosa, m\u00e1s emi\u00adnentemente productiva, m\u00e1s dependiente: la masa de los campesi\u00adnos. \u00abUn a\u00f1o de interrupci\u00f3n en el cultivo de la tierra hubiese sido la muerte para todos\u00bb. Ellos proporcionaron con su trabajo los bienes al pa\u00eds, cultivando un terreno del que pose\u00edan bastante me\u00adnos de la mitad y esta propiedad, al ser de tipo se\u00f1orial, no era ja\u00adm\u00e1s completa. Por a\u00f1adidura un tercio (1\/3) de las tierras francesas estaba repartido muy desigualmente.<\/p>\n<p>Como toda sociedad humana, la sociedad campesina deja apa\u00adrecer oposiciones brutales y tonalidades infinitas. Se conoce mejor a los ricos y medianos labradores, que a los jornaleros del campo o a los propietarios de peque\u00f1as parcelas. El campesino pobre del siglo XVII es, a\u00fan hoy, muy mal conocido.<\/p>\n<p>Dada la organizaci\u00f3n constitutiva del mundo rural, cuatro ca\u00adtegor\u00edas se precipitaban sobre el trabajo y el producto de los campe\u00adsinos: la comunidad rural, la iglesia, el se\u00f1or y el rey, este \u00faltimo con los m\u00e1s fuertes y variados impuestos. Las exigencias fiscales del Estado y de los se\u00f1ores \u2014 eclesi\u00e1sticos o laicos &#8212; absorb\u00edan la ma\u00adyor parte de las ganancias y reduc\u00edan la poblaci\u00f3n campesina, si la venta de los productos hab\u00eda sido baja, a una miseria extrema y, con frecuencia, a la desesperaci\u00f3n y a la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>Las rentas estipuladas en especie pod\u00edan pagarse m\u00e1s f\u00e1cilmen\u00adte. Para las dem\u00e1s era necesario hacerlo en met\u00e1lico. Para conse\u00adguirlo, los pequen<sup>\u2014<\/sup>os y medianos labradores se endeudaban siempre con los mismos acreedores. A la deuda constantemente consignada, se a\u00f1ad\u00edan los intereses desde el primer momento. El deudor procu\u00adraba reembolsar su deuda con el trabajo. En el momento de pagar a los recaudadores de la contribuci\u00f3n rural y abonar los arrendamien\u00adtos, los campesinos se ve\u00edan presa de una multitud de acreedores.<\/p>\n<p>Las deudas de los peque\u00f1os y medianos campesinos terminan por ser el medio de constituir y de aumentar la riqueza, en bienes ra\u00edces, de los burgueses parlamentarios y financieros. Acaparando y reuniendo parcelas de tierra, preparan las condiciones de su brillante \u00e9xito social. Los pobres campesinos, obligados a vender una parte de su herencia para poder pagar sus deudas y encontrar con qu\u00e9 ali\u00admentar a sus familias en los per\u00edodos de carest\u00eda y de indigencia, ter\u00adminan por perder su herencia inmediatamente despu\u00e9s de la crisis demogr\u00e1fica. El hambre y la miseria arrancan a estos pobres cam\u00adpesinos sus tierras y les obligan, a veces, a trabajar como arrendata\u00adrios las parcelas recibidas en otro tiempo en herencia. Esta conquista urbana y burguesa de la tierra progresa al mismo ritmo y tiempo que crecen las deudas de los campesinos. Durante el siglo XVII, la burgues\u00eda prosigui\u00f3 su ofensiva contra la propiedad campesina.<\/p>\n<p>El conocimiento del mundo campesino revela, al menos, tres tipos sociales diferentes, a pesar de la aparente unidad de nombre.<\/p>\n<p>El <em>labrador <\/em>es el campesino que posee los medios necesarios y en particular los utensilios para explotar los bienes que posee o arrien\u00adda. De ah\u00ed que haya que distinguir, aunque de forma muy gen\u00e9rica, los <em>labradores-propietarios y <\/em>los <em>labradores-arrendatarios.<\/em><\/p>\n<p>La situaci\u00f3n del labrador es muy variable seg\u00fan la \u00e9poca y sobre todo seg\u00fan las regiones. En Ile-de-France, son arrendatarios de gran\u00addes propiedades de la llanura que rodea la ciudad de Par\u00eds. La po\u00adtencia econ\u00f3mica de estos arrendatarios-explotadores o colonos o comerciantes-labradores se apoya m\u00e1s en la explotaci\u00f3n que en la posesi\u00f3n. Su fuerza, como lo ha demostrado J. Jacquart, reside en la posesi\u00f3n de los instrumentos t\u00e9cnicos. Estos les permit\u00edan presen\u00adtarse como arrendatarios-explotadores ante los grandes propietarios de bienes ra\u00edces, se\u00f1ores o burgueses, nobles o cl\u00e9rigos. De esta ma\u00adnera pod\u00edan constituir unidades de producci\u00f3n muy superiores a las de los habitantes de los pueblos. En Lorena, el t\u00e9rmino <em>labrador <\/em>desig\u00adna a la clase superior y media del campesinado, ya que el colono fuerte no existe. Lo mismo sucede en la regi\u00f3n de Beauvais.<\/p>\n<p>Los <em>labradores <\/em>poseen, por lo menos, dos caballos que, engancha\u00addos al arado, les permiten labrar la tierra. Pero en esta sociedad tan formalista, tan sensible a las denominaciones y a las dignidades, la aparente unidad de denominaci\u00f3n oculta con mucha frecuencia ni\u00adveles econ\u00f3micos muy distintos. Hablando de <em>labradores, <\/em>es necesa\u00adrio distinguir <em>el mediano y <\/em>el <em>rico.<\/em><\/p>\n<p>Los estratos superiores de la sociedad rural est\u00e1n constituidos por los <em>labradores ricos, <\/em>que poseen de veinte a treinta hect\u00e1reas, gran\u00addes colonos, recaudadores de las se\u00f1or\u00edas. Su estudio, sobre todo su existencia, contribuyen a explicar la incomodidad, la miseria de los campesinos pobres, reducidos casi a ser sus deudores y sus asala\u00adriados. Ellos nos permiten conocer tambi\u00e9n las relaciones con los gran\u00addes propietarios. De este grupo de labradores surge la aristocracia de los \u00abcoqs de village\u00bb. No s\u00f3lo alquilan sus utensilios de trabajo, sino tambi\u00e9n prestan dinero. Su rango social proviene de esta fuerza econ\u00f3mica. Si no siempre poseen una superioridad econ\u00f3mica, sin embargo con mucha frecuencia dominan la vida campesina.<\/p>\n<p>Los privilegiados en el campo son los burgueses, los cl\u00e9rigos, los nobles exentos de pagar contribuci\u00f3n. Estos grupos de la sociedad urbana y campesina obtienen importantes r\u00e9ditos de la renta de la tierra y del inter\u00e9s del dinero. La percepci\u00f3n de sus rentas agotaba la mayor parte del producto de la tierra y reduc\u00eda a la indigencia y a la miseria a los peque\u00f1os y medianos campesinos.<\/p>\n<p>El <em>labrador mediano <\/em>raramente pose\u00eda m\u00e1s de una decena de hect\u00e1reas. Con su par de caballos, acompa\u00f1ados con frecuencia de una yegua, labra sus tierras, ara para sus vecinos m\u00e1s pobres y explota alg\u00fan arrendamiento que puede igualar en extensi\u00f3n a su propiedad. Interesantes los a\u00f1os buenos, estos arrendamientos constituyen, por el contrario, cargas pesadas los arios dif\u00edciles, puesto que el aumento del arriendo es constante. El conjunto de su ganado, por t\u00e9rmino medio, no alcanza proporciones importantes. Mediocres propieta\u00adrios, medianos arrendatarios, apenas fueron otra cosa que modestos campesinos con un par de caballos.<\/p>\n<p>La cl\u00e1sica clasificaci\u00f3n del mundo campesino en obrero ru\u00adral y labrador olvida a todo un <em>grupo de campesinos <\/em>bastante numeroso en algunas regiones de Francia. Estos pose\u00edan peque\u00f1as parcelas de tierra y trabajaban otras que arrendaban, al mismo tiempo que criaban un peque\u00f1o n\u00famero de animales. De esta manera pod\u00edan vivir, aunque bastante pobremente. Estos campesinos, \u00bferan inde\u00adpendientes? Se puede dudar mucho que as\u00ed fuera. Los m\u00e1s favoreci\u00addos pueden muy dif\u00edcilmente \u2014 incluso los a\u00f1os de mejores cosechas \u2014 alimentar con pan a cinco o seis personas. Si la cosecha del ario resulta mediocre, estos campesinos no pueden alimentar a su fami\u00adlia. Su apariencia de <em>independencia <\/em>se limita estrictamente a los a\u00f1os muy buenos. En los a\u00f1os de mala cosecha no pueden vivir del producto de sus tierras, de la explotaci\u00f3n de su trabajo, si no es contrayendo deudas.<\/p>\n<p>Con estos grupos de campesinos hay, quiz\u00e1s, que relacionar a los <em>obreros y propietarios de algunas peque\u00f1as parcelas. <\/em>Todos ellos consti\u00adtu\u00edan aproximadamente los dos tercios (2\/3) de los campesinos. Ape\u00adnas pose\u00edan una d\u00e9cima parte de la tierras cultivables y su situaci\u00f3n oscilaba entre la penuria y la indigencia. Muchos de ellos deb\u00edan en\u00adcontrar otras ocupaciones para poder vivir. Su condici\u00f3n de vida no fue f\u00e1cil, su nivel social fue bajo.<\/p>\n<p>Los <em>obreros del campo \u2014 <\/em>jornaleros \u2014 eran frecuentemente muy pobres y de \u00ablos m\u00e1s miserables, se ignora casi todo\u00bb. A veces se les llamaba \u00abmendigos\u00bb, aunque tuvieran residencia. Lo que se sa\u00adbe con toda certeza por los registros parroquiales, es su muerte en masa cuando una epidemia pasajera o el \u00abhambre c\u00edclica\u00bb apare\u00adc\u00edan. Ellos constituyen con los mendigos el estrato inferior de la so\u00adciedad rural. Tributarios de empleos irregulares formaban el mayor n\u00famero de pobres.<\/p>\n<p>Continuamente endeudados, estos obreros del campo trabaja\u00adban en ciertas \u00e9pocas de a\u00f1o de manera intermitente en las casas de sus acreedores. Los trabajos realizados eran banales, pero les ser\u00adv\u00edan para pagar sus deudas y ganar algo de dinero. Pero si la cosecha era mediocre, el precio del pan aumentaba y el trabajo disminu\u00eda. Los menos desdichados no quedaban totalmente desprovistos. Viviendo en una habitaci\u00f3n, non siempre de su propiedad, ninguno de ellos era capaz de alimentar a su familia con el producto de las pocas \u00e1reas de tierra que pose\u00edan. Para salir de la miseria permanen\u00adte, a la que sus reducidos bienes parec\u00edan condenarles, algunos se hac\u00edan obreros-granjeros. Estos manten\u00edan a alguna oveja y una va\u00adca, cultivaban algunas parcelas dispersas de los burgueses o peque\u00f1os trozos de un campesino ausente. Otros, intentando salir de su mise\u00adria, buscaban su independencia social y econ\u00f3mica convirti\u00e9ndose en peque\u00f1os fabricantes de sargas o haci\u00e9ndose cardadores. Esta per\u00adsecuci\u00f3n de independencia arriesgaba ser m\u00e1s aparente que real. En realidad permanecieron siempre obreros, reducidos pr\u00e1cticamente a la condici\u00f3n de asalariados con todas las servidumbres del paro obrero, que esta situaci\u00f3n llevaba consigo en la \u00e9poca. La estructura campesina y social imped\u00eda a los obreros del campo todo esfuerzo eficaz para salir de su miseria econ\u00f3mica y social.<\/p>\n<h2>Pobreza y miseria de los campesinos pobres<\/h2>\n<p>Con anterioridad a la pol\u00edtica de guerra emprendida por Riche\u00adlieu \u00a0y continuada por Mazarino, antes de las grandes crisis del siglo XVII, incluso durante los per\u00edodos de relativa prosperidad, la mayor\u00eda de los campesinos franceses viv\u00eda muy pobremente.<\/p>\n<p>Durante la guerra de Francia contra Espa\u00f1a, la corresponden- ci<sub>t<\/sub>a enviada al canciller S\u00e9guier desde todas las provincias de Fran\u00adcia nos presenta un pueblo demasiado cargado de impuestos y exce\u00adsivamente arruinado por la brutalidad de los arrendatarios de contri\u00adbuciones y por las atrocidades de los soldados. Si el pueblo franc\u00e9s ten\u00eda necesidad de paz y de esperanza, los campesinos, durante todo el tiempo de la guerra franco-espa\u00f1ola (1635-1659) y especialmente durante la Fronda, vieron su indigencia convertida en miseria, sus vestidos reducidos a harapos y su esperanza decepcionada.<\/p>\n<p>Veinte veces m\u00e1s numerosos que los obreros urbanos, los cam\u00adpesinos pobres, convertidos en v\u00edctimas del sistema socio-pol\u00edtico\u00ad-econ\u00f3mico de la \u00e9poca, vivieron en una indigencia y miseria mayor que la soportada por los obreros urbanos.<\/p>\n<h2>Pobres<\/h2>\n<p>El sentido de la palabra <em>pobre <\/em>en el siglo XVII no tiene solamente una significaci\u00f3n econ\u00f3mica. En sentido amplio, <em>pobre <\/em>es el que sufre,\u00a0 el que se encuentra en la desdicha, el afligido. En una aceptaci\u00f3n m\u00e1s estricta, <em>pobre <\/em>es el que se encuentra viviendo continuamente en la \u00abescasez\u00bb, en la \u00abnecesidad\u00bb, en la \u00abpenuria\u00bb. Fureti\u00e9re, en su <em>Dictionnaire, <\/em>da esta definici\u00f3n del pobre: \u00abel que no tiene las cosas necesarias para sustentar su vida\u00bb. Pobres son, en consecuencia, aquellos que est\u00e1n expuestos cada d\u00eda a caer por debajo del m\u00ednimo vital biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n m\u00e1s exacta de la palabra <em>pobre <\/em>la encontramos en J.P. Camus, obispo de Belley (1581-1652), cuando escribe: \u00abPobre es el que no tiene otro medio para vivir m\u00e1s que su trabajo\u00bb. Esta relaci\u00f3n entre pobre y mundo del trabajo, entre pauperismo y cesaci\u00f3n de trabajo se evoca muchas veces en el siglo XVII.<\/p>\n<p>En realidad el siglo XVII considera pobres a quienes est\u00e1n cons\u00adtantemente amenazados de caer f\u00e1cilmente en la pobreza, dada la incertidumbre en que se encuentran todos los d\u00edas de poder conse\u00adguir los medios necesarios para poder subsistir. Ello indica, y en de\u00adfinitiva explica, que el siglo XVII llama pobres a quienes est\u00e1n acechados cada d\u00eda por la pobreza y, al m\u00e1s m\u00ednimo incidente de la coyuntura hist\u00f3rica (mala cosecha, crisis agr\u00edcola, que desencade\u00adna siempre una crisis textil y manufacturera, en definitiva una crisis econ\u00f3mica y social con todas las consecuencia que implica) se en\u00adcuentran acosados, a veces incluso, apu\u00f1alados por ella. El mundo de los pobres es el de la necesidad, el de la ausencia de reservas, es\u00adpecialmente de reservas alimenticias; es el mundo condenado a vivir en la obsesi\u00f3n de poder conseguir el pan de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Si es dif\u00edcil y sutil determinar las variaciones del <em>umbral de la pobre\u00ad<\/em><em>za, <\/em>y de esta manera poder catalogar a los pobres, sus consecuencias son, por el contrario, muy claras. La m\u00e1s inmediata consiste en for\u00adzar a la mendicidad a la mayor\u00eda de la clase humilde. Pienso en to\u00addos esos campesinos y obreros del campo y de la ciudad, a quienes los contra-golpes de la coyuntura hist\u00f3rica precipitan por debajo del l\u00edmite del umbral de la pobreza. Todos ellos se convierten momen\u00adt\u00e1nea o definitivamente en <em>mendigos <\/em>y con frecuencia en <em>errantes. <\/em>Es\u00adtos desarraigados son siempre muy numerosos en las ciudades y en los caminos, sobre todo en momentos de crisis agr\u00edcola, textil y ma\u00adnufacturera.<\/p>\n<p>El mundo de los pobres es, en definitiva, el mundo de la depen\u00addencia en raz\u00f3n de su ignorancia y de su endeudamiento end\u00e9mico con los \u00abpoderosos\u00bb, los \u00abburgueses\u00bb que intenta llegar por todos los medios a su alcance a \u00abla conquista de la tierra\u00bb. De la pobreza a la mendicidad la diferencia <em>s\u00f3lo es degrado, no de naturaleza: <\/em>esta idea parece esencial en el estudio de la realidad social del siglo XVII. La prueba se encuentra en que la mendicidad, concebida como un recurso casi ordinario de las clases humildes, es un rasgo caracter\u00edsti\u00adco de la estructura social de la Francia del tiempo de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h2>Mendigos<\/h2>\n<p>El vocabulario empleado, para definir a los mendigos, no es s\u00f3\u00adlo revelador de la estructura mental de la sociedad, sino sumamente sig\u00adnificativo de la historia social. El <em>mendigo <\/em>es el que no puede ganarse la vida y se ve obligado a recurrir a la ayuda de los dem\u00e1s para po\u00adder subsistir. Ello significa que ha ca\u00eddo en el mundo de la pobreza y que no puede salir de ella. Por eso el \u00fanico recurso normal de su existencia es dedicarse a la mendicidad. J.P. Camus es, quiz\u00e1s, quien de nuevo nos da la definici\u00f3n m\u00e1s exacta del t\u00e9rmino mendigo en la primera mitad del siglo XVII: al pobre \u00abque no tiene otro recur\u00adso m\u00e1s que su trabajo para mantener su vida\u00bb, opone el mendigo, \u00abque no s\u00f3lo se encuentra privado de todo recurso, sino reducido a tal grado de miseria, que no puede ganarse la vida por su trabajo, incluso aunque lo desee, bien porque est\u00e1 impedido por dolencia o enfermedad, bien por falta de empleo a\u00fan cuando est\u00e9 en plena sa\u00adlud y tenga capacidad suficiente, si se le empleara en el trabajo\u00bb. En esta sociedad estratificada en \u00ab\u00f3rdenes\u00bb jerarquizados en \u00abesta\u00addos\u00bb, los mendigos en buena salud se encuentran en lo m\u00e1s bajo de la escala social.<\/p>\n<p>Para reaccionar contra la pol\u00edtica social de la monarqu\u00eda admi\u00adnistrativa y por un instinto de sana vitalidad, los grupos de mendi\u00adgos se convierten a veces en una banda numerosa. Estas bandas co\u00adbijan tanto la mendicidad como forma de acci\u00f3n, como el bandole\u00adrismo de los truhanes. La mendicidad encubre entonces la actividad de vulgares criminales y se practica a gran escala. Estas asociaciones criminales se desarrollan en gran parte de Francia, sobre todo inme\u00addiatamente despu\u00e9s de la dispersi\u00f3n de numerosas compa\u00f1\u00edas de sol\u00addados o de licenciamiento de personas a quienes alimentaba la guerra o a quienes viv\u00edan de ella como par\u00e1sitos. Las autoridades lle\u00adgan a sospechar con fundamento que el mundo de los mendigos dis\u00adpone de una organizaci\u00f3n interna. La opini\u00f3n m\u00e1s corrientemente extendida es que esta organizaci\u00f3n est\u00e1 estructurada seg\u00fan el mode\u00adlo de los bandidos. Se requiere se\u00f1alar que todos los mendigos no eran, ni mucho menos, disimuladores de enfermedades o\/y cri\u00adminales. Sin embargo la ociosidad es en s\u00ed misma, desde el siglo XVI \u2014 en raz\u00f3n de las ideas humanistas y mercantilistas \u2014 un crimen, ya que lleva en ella, seg\u00fan la sabidur\u00eda popular, el germen del cri\u00admen: \u00abLa mendicidad es escuela de toda maldad\u00bb. Este simple hecho es suficiente con frecuencia para que la colectividad trate a los mendigos, en su conjunto, como criminales, enga\u00f1adores y perezosos.<\/p>\n<h2>Vagabundos, desalmados<\/h2>\n<p>El t\u00e9rmino <em>vagabundo <\/em>se precisa lentamente a trav\u00e9s del siglo XVII a medida y ritmo que el vagabundeo se convierte en delito. Al ser definido por los juristas con mayor precisi\u00f3n, el t\u00e9rmino ad\u00adquiere su <em>sentido <\/em>preciso. Para el jurista Simon, que escribe en 1642, el \u00abvagabundo es el que ha abandonado su domicilio y el lugar de su residencia para robar y vivir del bandidaje y, como se dice, vagar de un lugar a otro, perezoso y m\u00e1s inclinado a hacer el mal que el bien, lo que va contra las buenas costumbres y por eso la ley le per\u00adsigue y le hace perder el privilegio de su residencia\u00bb. Un edicto de 1656, referente a la seguridad ciudadana de Par\u00eds, define con ma\u00adyor precisi\u00f3n al vagabundo: \u00abSer\u00e1n declarados vagabundos y desal\u00admados (\u00abgens sans aveu\u00bb) quienes no tengan ninguna profesi\u00f3n ni oficio ni bienes para subsistir; quienes no puedan hacer certificar su vida honrada y sus buenas costumbres por personas honradas, co\u00adnocidas y dignas de fe y que sean de condici\u00f3n honorable\u00bb.<\/p>\n<p>En la definici\u00f3n del vagabundo aparece la expresi\u00f3n de desal\u00admado. El t\u00e9rmino es muy significativo en la sem\u00e1ntica de la pobre\u00adza: muestra que la sociedad francesa de esta \u00e9poca sit\u00faa a todo un grupo de pobres al <em>margen <\/em>de la sociedad. El pobre y el mendigo for\u00adman parte, con frecuencia, de la sociedad. Al vagabundo, por el contrario, se le define por su ausencia de v\u00ednculos sociales: no tiene domicilio. No se puede olvidar que el vagabundeo es un delito. La reprobaci\u00f3n de la ausencia de domicilio crece hasta el final de siglo XVII, cuando se llega a hacer del vagabundo igual a desalma\u00addo.<\/p>\n<p>El desalmado (\u00abgens sans aveu\u00bb) es aquel a quien nadie quiere reconocer como suyo, aquel de quien ning\u00fan hombre digno de fe se quiere presentar como garante. No tener la garant\u00eda de na\u00addie, equivale a estar al margen de la sociedad, a no pertenecer a nin\u00adguna estructura corporativa. Ello es grave en una sociedad donde \u00abclientela\u00bb y \u00abcorporaci\u00f3n\u00bb constituyen los v\u00ednculos sociales. Si se atilde que los vagabundos y, a veces, algunos mendigos viven vo\u00adluntariamente al margen de la sociedad, es decir, \u00absin someterse a las reglas de la religi\u00f3n y de la raz\u00f3n\u00bb, se puede imaginar su estatu\u00adto social. Porque todos ellos constituyen un peligro social para el or\u00adden p\u00fablico, ya que su vida se presenta como <em>anormal, <\/em>es decir, no respetan las normas vigentes en la sociedad; porque violan la emi\u00adnente <em>dignidad del orden colectivo, <\/em>se les margina de la sociedad, al mis\u00admo tiempo que les busca la polic\u00eda y los poderes judiciales les conde\u00adnan.<\/p>\n<p>Los documentos, que nos informan acerca de los vagabundos, los proporcionan los registros judiciales, parroquiales, hospitalarios.<\/p>\n<p>Estos registros nos ayudan a precisar su silueta. En la proporci\u00f3n de dos tercios (2\/3) son hombres, cuya edad oscila entre los 15 y 50 a\u00f1os. Entre ellos se encuentran errantes, que mendigan exhibiendo \u00falceras, heridas o enfermedades perfectamente imitadas, vagando de un lugar a otro en busca de un trabajo hipot\u00e9tico. Otros tipos de vagabundos, mejor caracterizados, se encuentran entre maestros de escritura, maestros de escuela, m\u00fasicos de paso, falsos peregrinos, quienes \u00abbajo pretexto de piedad\u00bb mendigan de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de regi\u00f3n en regi\u00f3n, cl\u00e9rigos errantes, sacerdo\u00adtes de paso. Una tercera categor\u00eda la constituyen los gitanos. En al\u00adgunas \u00e9pocas la sociedad militar proporciona, m\u00e1s exactamente habr\u00eda que decir restituye, otro tipo de vagabundos. Se trata de esa laya de buscones que siguen a la tropa, entre mendicantes, vagabundos e insinuantes; de esta partida de paisanos, pordioseros y ganapanes, cobardemente a recaudo de las botas militares, \u00e1vidos del momento del saqueo despu\u00e9s de la ocupaci\u00f3n de la plaza. Despu\u00e9s de desertar o de ser licenciados en masa durante la campa\u00f1a de invierno ase\u00addian y devastan la campi\u00f1a.<\/p>\n<p>El mayor n\u00famero de vagabundos, sin embargo, lo forman jor\u00adnaleros agr\u00edcolas y peque\u00f1os campesinos. En un siglo donde el im\u00adpuesto fiscal es de <em>repartici\u00f3n, <\/em>la miseria y la huida de unos puede te\u00adner efectos acumulativos. Quienes han resistido durante alg\u00fan tiem\u00adpo, despu\u00e9s de haberse sublevado en masa contra las aplastantes car\u00adgas fiscales y ser aplastados, terminan, al verse sobrecargados de impuestos, por abandonar su hogar y sus tierras. Especialmente lo hacen cuando los soldados queman los pueblos o se llevan la co\u00adsecha. En la Francia de Vicente de Pa\u00fal, crisis econ\u00f3micas y fuertes cargas fiscales, sin olvidar la pol\u00edtica del gobierno que se instala en la guerra y en el despilfarro, tienen una influencia directa en la erran\u00adcia y el vagabundeo. La \u00abconquista de la tierra\u00bb, emprendida por unos cuantos acaparadores burgueses, obliga a los peque\u00f1os campesinos, endeudados con estos acreedores, a vender sus tierras y a abando\u00adnar sus hogares. El \u00fanico medio de subsistir para estos campesinos es lanzarse a los grandes caminos y unirse a los grupos de mendigos, vagabundos y truhanes, organizados para vivir de robos, saqueos, limosnas arrancadas por amenazas y por la violencia.<\/p>\n<h2>Actitudes y comportamientos ante los pobres<\/h2>\n<p>Las actitudes mentales y sociales de los hombres y de la sociedad del siglo XVII en relaci\u00f3n con los pobres olvidan a veces, y otras per\u00adciben, la conciliaci\u00f3n parad\u00f3jica del esc\u00e1ndalo de la miseria vivida \u2014 pobreza real \u2014 y la estima espiritual de la pobreza \u2014 virtud que introduce en la vida cristiana. Desdichadamente en sus actitudes y comportamientos los individuos y la sociedad del tiempo de Vicente de Pa\u00fal disocian con frecuencia la pobreza \u2014 como noci\u00f3n espiritual y realidad psicol\u00f3gica \u2014 del contexto econ\u00f3mico-social. De ah\u00ed la contradicci\u00f3n de esta sociedad entre la proclamaci\u00f3n de \u00abla emi\u00adnente dignidad de los pobres\u00bb y la decisi\u00f3n por decreto real del \u00aben\u00adcerramiento de los pobres\u00bb. Semejante contradicci\u00f3n se arraiga en haber ido sustituyendo los criterios evang\u00e9licos de servicio a los pobres por los del mercantilismo de la \u00e9poca, orientados a crear una econo\u00adm\u00eda nacional\u00a0 y por criterios morales y religiosos de matiz repre\u00adsivo y moralizador, encaminados a \u00abreglar\u00bb y \u00abgobernar\u00bb la vida de los pobres que viven al margen de toda regla social y reli\u00adgiosa. Estos criterios y estas actitudes explican el que algunas obras y actividades caritativas de neto matiz evang\u00e9lico en beneficio de los pobres se convirtieran en operaciones represivas, cobraran un aire de control policial y provocaran el \u00abencerramiento de los pobres\u00bb en el Hospital general. Encerramiento decretado por un edicto real del 27 de abril de 1656.<\/p>\n<p>El edicto fija y determina la organizaci\u00f3n temporal y espiritual del hospital. La ejecuci\u00f3n de este edicto es asegurada con celo por una compa\u00f1\u00eda de arqueros. Se sabe perfectamente que el procedi\u00admiento es poco apreciado por Vicente de Pa\u00fal, que lo juzga no sola\u00admente imposible sino inhumano.<\/p>\n<p>En realidad el Hospital general constituye un lugar inhumano, al ser un mundo cerrado, un mundo separado. Esta separaci\u00f3n sig\u00adnifica que los pobres son considerados como elementos <em>asociales. Y <\/em>como a tales se les encierra como a otros asociales: prostitutas, de\u00admentes, hijos pr\u00f3digos. Todos los que viven en contradicci\u00f3n con el buen orden o que se dedican a \u00abactividades criminales\u00bb o vergon\u00adzosas, creando un peligro para el sistema colectivo, forman una pobla\u00adci\u00f3n de marginados a quienes hay que encerrar. Los pobres perte\u00adnecen a ese mundo. Se les encierra para castigarles, corregirles, pre\u00adparar su integraci\u00f3n en la sociedad, obligarles a trabajar y a cumplir las normas de la Iglesia.<\/p>\n<p>La vida perezosa o\/y viciosa que llevan vagabundos y mendi\u00adgos \u00bfpuede justificar el car\u00e1cter represivo de esta legislaci\u00f3n que con\u00adcierne tanto a vagabundos y mendigos como a pobres y necesitados reducidos a la miseria por el paro o la carest\u00eda? Los textos legislati\u00advos, lo mismo que los partidarios del encerramiento de los pobres, olvidan analizar las causas del pauperismo. Semejante olvido impi\u00adde distinguir a los unos de los otros. La consecuencia de esta falta de an\u00e1lisis es grave: la condenaci\u00f3n, al mismo tiempo y sin ninguna distinci\u00f3n del campesino, del obrero, del artesano empobrecidos por las crisis econ\u00f3mico-sociales, y del mendigo y vagabundo que hacen de la mendicidad y del robo un oficio, un medio de vida. El Estado centralista o absolutista ignora o afecta ignorar que a efectos econ\u00f3mico-sociales hay que responder con causas del mismo g\u00e9nero y \u00a0no con medidas moralizadoras y opresivas. No se trata de mante\u00adner la buena conciencia de parlamentarios y burgueses, sino de so\u00adlucionar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la parte m\u00e1s inferior de la sociedad. La abstracci\u00f3n de la cultura y el rigorismo moral de la \u00e9poca cl\u00e1sica tienen su influencia y significaci\u00f3n en la decisi\u00f3n real del encerra\u00admiento de los pobres.<\/p>\n<p>Esta voluntad de encerrar a los pobres est\u00e1 sostenida por razo\u00adnes de hecho y por un movimiento de ideas. Pero al mismo tiempo la aplicaci\u00f3n de esta legislaci\u00f3n rigurosa del decreto real suscita opo\u00adsiciones y resistencias en una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. Entre otros, y de manera m\u00e1s sensible y concreta, se encuentran la gente sencilla y muchos esp\u00edritus l\u00facidos y evang\u00e9licos. Vicente de Pa\u00fal es uno de ellos. El prefiere exclamar y clamar: \u00abLos pobres que no saben ad\u00f3nde ir ni qu\u00e9 hacer, que sufren y que se multiplican todos los d\u00edas constituyen mi peso y mi dolor\u00bb. Por haber escuchado el clamor de estos pobres, por haber comprendido que la causa de los pobres es la Causa de Dios, por haber comprometido y arriesgado su vida y haberla entregado a Dios hasta llegar a consumirla en el servicio de estos desdichados, estas miserias ambulantes, estos pobres se lo agradecieron e hicieron de \u00e9l un servicio humanamente grande y cristianamente santo. Pero de todo esto ser\u00e1n otros quienes les hablen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siglo XVII los estamentos de la sociedad permanecen los mismos de la tradici\u00f3n. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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