{"id":32660,"date":"2014-04-11T08:03:30","date_gmt":"2014-04-11T06:03:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=32660"},"modified":"2016-07-26T19:50:23","modified_gmt":"2016-07-26T17:50:23","slug":"el-abate-de-chandenier-16-1660","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-abate-de-chandenier-16-1660\/","title":{"rendered":"El abate de Chandenier (16??-1660)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/el-abate-de-chandenier-16-1660\/cruz_sv-8\/\" rel=\"attachment wp-att-130143\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-130143\" alt=\"cruz_sv\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/cruz_sv1.jpg?resize=243%2C275\" width=\"243\" height=\"275\" \/><\/a>I. Relato de la muerte del Sr. Claude-Charles de Rochechouart de Chandenier, abate de Tournus, por el Sr. Berthe, que le asisti\u00f3 en sus \u00faltimos momentos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. de Chandenier, abate de Tournus, lleg\u00f3 a Chamb\u00e9ry el viernes por la ma\u00f1ana del 29 de abril de 1660. Su fiebre lenta y continua le hab\u00eda agotado de tal forma, en particular desde Tur\u00edn, donde su enfermedad hab\u00eda empeorado, que hubo que llevarle en silla a una habitaci\u00f3n de arriba, donde una vez llegado se le acost\u00f3; enviaron, una hora despu\u00e9s, a un hombre del correo a Lyon para traer a un famoso m\u00e9dico, en quien se pudiera confiar m\u00e1s, vista la gran dificultad que hab\u00eda de pronosticar su enfermedad, y conseguir los remedios convenientes. El m\u00e9dico no pudo llegar a Chamb\u00e9ry hasta dos o tres horas despu\u00e9s de fallecer\u00a0 el Sr. abate. El primer d\u00eda de la llegada\u00a0 del Sr. de Chandenier a Chamb\u00e9ry, no se hizo otra cosa que ir a pedir a un m\u00e9dico que viniera a verle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al d\u00eda siguiente, su mal fue tan extremo que el m\u00e9dico de Chamb\u00e9ry dud\u00f3, m\u00e1s que el d\u00eda anterior, de la curaci\u00f3n del enfermo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El s\u00e1bado por la noche, el Sr. abate manifest\u00f3 que quer\u00eda sobre todo recibir los sacramentos, y sin dilaci\u00f3n, para recibirlos con tal presencia de \u00e1nimo y voluntad que\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 pudiera sacar fruto y aprovechar las gracias que confieren a los que los reciben en el estado, en la manera y por los fines debidos, cuyo deseo \u00e9l hab\u00eda manifestado\u00a0 desde que vio que su enfermedad iba en aumento. De suerte que el mayor miedo que ten\u00eda en ese momento era que se tardara\u00a0 demasiado en tra\u00e9rselos. Le prometieron que, al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana, le traer\u00edan el vi\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El domingo por la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de confesarse con grandes sentimientos de humildad y de contrici\u00f3n, recibi\u00f3 el vi\u00e1tico, pero con tanta devoci\u00f3n, que hay raz\u00f3n para creer que\u00a0 no hubo nadie del buen n\u00famero de las personas que asistieron, la mayor parte con la antorcha encendida en la mano, que o se sintiera sensiblemente impresionado, en particular cuando pronunci\u00f3, con un fervor extraordinario por tres veces: Domine non sum dignus, hasta el final, y tambi\u00e9n cuando rog\u00f3 al sacerdote\u00a0 que le trajo el vi\u00e1tico que pidiera a Dios por \u00e9l, y quisiera encomendarle a las oraciones de los asistentes y de los parroquianos. Ese mismo d\u00eda, quer\u00eda que le trajeran la extremaunci\u00f3n, tanto miedo ten\u00eda de que se la dieran demasiado tarde; le dijeron que no era todav\u00eda el momento, y se content\u00f3 por entonces\u00a0 con esperar hasta el d\u00eda siguiente para recibirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El m\u00e9dico, a ver subir la fiebre cada vez m\u00e1s le mand\u00f3 sangrar, a lo que el enfermo se resolvi\u00f3 por pura sumisi\u00f3n al m\u00e9dico, pues tem\u00eda que esta sangr\u00eda fuera m\u00e1s perjudicial que \u00fatil; obedeci\u00f3 no obstante como siempre hab\u00eda hecho, y en todo, al m\u00e9dico que le hab\u00eda acompa\u00f1ado de Roma a Tur\u00edn, y como lo hizo al cirujano que le acompa\u00f1\u00f3 desde el Piamonte hasta Chamb\u00e9ry.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mismo domingo, a la tarde, quiso sin diferirlo m\u00e1s que le dieran la extremaunci\u00f3n; recibi\u00f3 este sacramento con tantos sentimientos de devoci\u00f3n que impresion\u00f3 a los asistentes que no pudieron menos de llorar, al verle y o\u00edrle responder\u00a0 en voz alta con una admirable presencia\u00a0 y fervor de esp\u00edritu, a las letan\u00edas y dem\u00e1s oraciones que se hicieron, en conformidad con el ritual, y en particular respondiendo, y en voz alta y con mayor devoci\u00f3n todav\u00eda Amen, al final de cada unci\u00f3n. Quien le dio este sacramento qued\u00f3 tan impresionado de veneraci\u00f3n y de sentimiento de estima por la persona del Sr. abate de Chandenier , una vez vistos y observados en \u00e9l los grandes efectos de una vida de fe y de una singular piedad y religi\u00f3n, que se volvi\u00f3 lleno de sorpresa y admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la extremaunci\u00f3n, pidi\u00f3 en particular al sacerdote de la Misi\u00f3n que ten\u00eda el honor de asistirle espiritualmente durante su enfermedad, si no ser\u00eda obrar contra la humildad querer, en aquel estado, dar alg\u00fan consejo espiritual al Sr. su hermano el abate\u00a0 de Moutier-Saint-Jean, y si\u00e9ndole contestado que no, le mand\u00f3 llamar, y le dijo en particular lo que su celo le sugiri\u00f3. La misma virtud de humildad que tanto valoraba le hizo pensar que deb\u00eda hacer venir a los que le hab\u00edan acompa\u00f1ado durante el viaje para pedirles perd\u00f3n, lo que hizo con mucho arrepentimiento, incluso con sus sirvientes. Su Sr. hermano le pidi\u00f3 con insistencia y repetidas veces la bendici\u00f3n, como lo hicimos todos pero su humildad no quer\u00eda acceder, a pesar de nuestras s\u00faplicas insistentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La misma tarde de domingo, despu\u00e9s de pedir, hasta desde Roma, y varias veces durante su enfermedad, y realizadas muy grandes instancias para ser admitido en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, el sacerdote de la Misi\u00f3n que le hab\u00eda asignado el Sr Vicente, para acompa\u00f1arle durante el viaje, le recibi\u00f3 en ella con muy sensible consuelo del Sr. abate quien lo deseaba tan ardientemente que presentaba s\u00faplicas d\u00eda y noche, habiendo concebido el plan mucho tiempo antes y no esperando m\u00e1s que a que algunos asuntos concluyeran para pedir al Sr Vicente ser incorporado a la Misi\u00f3n, no teni\u00e9ndose m\u00e1s que por hijo adoptivo hasta ser recibido, admitido e incorporado como miembro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El lunes por la ma\u00f1ana, su mal se acentu\u00f3 y la fiebre subi\u00f3 tanto\u00a0 los accesos, que le redujo al l\u00edmite, y por \u00faltimo a la agon\u00eda hacia las seis de la tarde. La agon\u00eda dur\u00f3 tan poco que apenas nos dio tiempo a realizar una parte de las plegarias ordenadas por la santa Iglesia para la recomendaci\u00f3n de las almas de sus fieles agonizantes, Dos religiosos pasaron la noche orando ante su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al d\u00eda siguiente fue embalsamado el cuerpo, colocado en un ata\u00fad de plomo y llevado a las nueve de la noche a la iglesia de los reverendos Padres dominicos de Chamb\u00e9ry, donde permaneci\u00f3 hasta la noche del d\u00eda siguiente. Dos sacerdotes de la Misi\u00f3n de la ciudad de\u00a0 Annecy le recibieron en su casa\u00a0 a la espera de que sus parientes determinaran el lugar del entierro. Habiendo mostrado siempre el difunto querer estar en una iglesia\u00a0 de la Misi\u00f3n, y del modo como ellos lo hacen con los misioneros, sin otra pompa ni ceremonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dios le ha concedido la gracia de practicar durante esta \u00faltima enfermedad, de manera heroica, cantidad de virtudes , principalmente: 1\u00ba la obediencia, dej\u00e1ndose llevar como un ni\u00f1o, al m\u00e9dico y al cirujano que le hac\u00edan marchar de un lado a otro; 2\u00ba la paciencia, sin quejarse, aunque sintiera dolores casi continuos durante el viaje, y en particular ardores extraordinarios durante los \u00faltimos d\u00edas de su enfermedad, diciendo a Dios en medio de sus mayores sufrimientos:\u00a0 auge dolorem, auge patientiam \u2026 ; 3\u00ba una maravillosa conformidad y resignaci\u00f3n a la muy adorable voluntad de Dios en la muerte, aunque hasta su llegada a Saboya, pasados los montes de los Alpes, tuviera siempre un gran miedo a la muerte. Este temor le abandon\u00f3 de tal manera que dijo varias veces a quien le asist\u00eda para bien morir, que no sent\u00eda penas de esp\u00edritu, ni tentaciones, y que se sent\u00eda contento de morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>II. Actos de virtud del abate de Chandenier.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De la virtud de la religi\u00f3n. \u2013Refer\u00eda a Dios toda la gloria de sus actos y daba a su Iglesia el ejemplo y la utilidad\u00a0 de sus obras. Consumi\u00f3 su vida y sus bienes\u00a0 por la propagaci\u00f3n del reino de Dios. Dio varios beneficios con este fin, sin dar uno s\u00f3lo para llegar a obispo. Le ofrecieron varios obispados notables mediante alguna recompensa; pero ni siquiera un sencillo priorato, no hubiera querido dar un solo paso o decir una palabra para elevarse a esta dignidad, era demasiado humilde para no creerse incapaz; cuando grandes prelados del reino le buscaron pensando hacer un sacrificio a Dios al colocarle en sus puestos; \u00e9l protestaba que si Dios solo no le hac\u00eda obispo, \u00e9l no lo ser\u00eda nunca, tanto estimaba que una pura vocaci\u00f3n es necesaria para triunfar en los cargos y empleos eclesi\u00e1sticos. Y para poner remedio por su parte a la pluralidad de beneficios\u00a0 prohibidos por los sagrados c\u00e1nones, s\u00f3lo se qued\u00f3 con uno, y logr\u00f3 que su Sr. hermano no haya conservado m\u00e1s que otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su exactitud era perfecta en observar el orden del d\u00eda, del de las Misiones, y de las pr\u00e1cticas, haciendo cada cosa a su tiempo y dando el tiempo conveniente a cada cosa, en particular a la oraci\u00f3n y al servicio divino, a la lectura de la sagrada Escritura y dem\u00e1s ejercicios de piedad, donde se comportaba con tanto respeto, atenci\u00f3n y recogimiento que daba devoci\u00f3n a los dem\u00e1s. Bastaba con mirarle para pensar en Dios cuya majestad y la santa presencia parec\u00edan en su servidor como puedan verse\u00a0 en un santo en la tierra. Invitaba con suavidad y eficacia a los que le ve\u00edan tan recogido a recogerse como \u00e9l. Quien hubiera podido penetrar en su hermoso interior, habr\u00eda encontrado el reino de Dios perfectamente establecido, y a Jesucristo en plena libertad de obrar en \u00e9l incesantemente las voluntades de su Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ha hecho con muy gran devoci\u00f3n el viaje a Roma, durante el que no dej\u00f3 pasar un solo d\u00eda sin decir la misa, aunque resulte bastante dif\u00edcil, sobre todo porque en los viajes se depende de los cocheros que es gente dif\u00edcil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No se puede decir con qu\u00e9 devoci\u00f3n se comport\u00f3 en la Gran-Cartuja y en Mil\u00e1n. Se tom\u00f3 sus medidas, y pas\u00f3 la fiesta de Saint-Bruno en la Gran-Caruja (donde asisti\u00f3 a Maitines que se dicen por la noche) y a la fiesta de San Carlos, en Mil\u00e1n. La v\u00edspera o el d\u00eda de San Carlos, guard\u00f3 abstinencia de carne, y el d\u00eda de la fiesta se retiraron, \u00e9l y su hermano, , hall\u00e1ndose siempre o en la iglesia o en su habitaci\u00f3n, sin entablar conversaci\u00f3n con nosotros, de lo cual nos advirtieron. Dir\u00e9 de paso que \u00e9l era muy devoto de san Carlos. Llevaba su breviario, hab\u00eda dos cuadros en su habitaci\u00f3n, y encarg\u00f3 tambi\u00e9n algunos en Mil\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes de llegar a Nuestra Se\u00f1ora de Loretto, mand\u00f3 hacer a la compa\u00f1\u00eda la oraci\u00f3n sobre el misterio de la Encarnaci\u00f3n, y ayun\u00f3 dos veces en honor de de la Virgen de Loretto, a saber el d\u00eda que parti\u00f3, y el d\u00eda que lleg\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Visitaba con una devoci\u00f3n particular las reliquias de los santos, besando las cajas donde se hallaban, y las tocaba con su rosario; pues se complac\u00eda en hacer estos actos ordinarios en el pueblo sencillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando entraba en un nuevo Estado, como de Saboya, de Mil\u00e1n, etc., y hasta cuando descubr\u00eda algunas iglesias, al menos aquellas donde deb\u00edan alojarse, ten\u00eda ciertas oraciones para saludar al Sant\u00edsimo Sacramento, a la sant\u00edsima Virgen, a los santos patronos y a los \u00c1ngeles custodios. Al llegar a alguna parte, se informaba ante todo qui\u00e9n era el santo patr\u00f3n. Ayun\u00f3 el d\u00eda que lleg\u00f3 a Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde el momento que descubri\u00f3 la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de Loretto, y la de San Pedro, se ape\u00f3 de la carroza, se puso de rodillas y dijo una oraci\u00f3n bastante larga, anduvo algo a pie por devoci\u00f3n antes de llegar a Loretto. Creo que hizo lo mismo antes de llegar a Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quiso decir la misa mayor todos los diez d\u00edas de la primera ordenaci\u00f3n que nuestros Se\u00f1ores hicieron en Roma y edific\u00f3 mucho a nuestros ordenandos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Recibi\u00f3 audiencia del Santo Padre el Papa, el cual le trat\u00f3 con una bondad muy particular, le mostr\u00f3 algunas cruces e im\u00e1genes del Sr. de Sales que lleva bajo los h\u00e1bitos; le otorg\u00f3 todo lo que le pidi\u00f3, que era que se acordara de \u00e9l en particular en sus oraciones, y que le diera reliquias, Agnus, indulgencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Enfermando en Roma, continu\u00f3 sus devociones; que le hab\u00edan sangrado, \u00e9l se pon\u00eda de rodillas para rogar a Dios. Caminando a Albano por recomendaci\u00f3n del m\u00e9dico para tomar el aire, sintiendo grandes molestias del pecho, y no pudiendo hablar m\u00e1s que con gran dificultad, no dejaba sin embargo de hacer todos los d\u00edas su oraci\u00f3n mental, recitar su breviario, y decir la santa misa, aunque\u00a0 sintiera gran incomodidad en las piernas y dificultades para andar. De regreso a Roma, le hicieron que dejara el breviario y la misa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Diez o doce d\u00edas antes de su muerte, se le ha visto que muchas veces y con gran devoci\u00f3n hac\u00eda la se\u00f1al de la cruz, sin que se viera el motivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Insisti\u00f3 en que le dieran a Nuestro Se\u00f1or como vi\u00e1tico sin que hubiera peligro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ten\u00eda el don de oraci\u00f3n en grado muy alto, y se puede decir que toda su vida no era m\u00e1s que una oraci\u00f3n continua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ten\u00eda en mucho la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n y dec\u00eda que la Compa\u00f1\u00eda marchar\u00eda bien mientras conservara esta santa pr\u00e1ctica. Convenci\u00f3 un d\u00eda al m\u00e9dico, en presencia del Sr. Vicente, de que hacer oraci\u00f3n mental no le perjudicar\u00eda la salud. Y el Sr. de Mouchy cont\u00f3 haberle o\u00eddo decir que no pod\u00eda entender que hubiera dificultad en hacer oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando oficiaba solemnemente, lo hac\u00eda con tanta devoci\u00f3n que todo el mundo le admiraba, pregunt\u00e1ndose qui\u00e9n era.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un jueves santo, haciendo el lavatorio de los pies a los pobres en nuestra iglesia de San L\u00e1zaro, lo hizo tan devotamente que provoc\u00f3 las l\u00e1grimas de varios ordenandos. Esta devoci\u00f3n se ve\u00eda tambi\u00e9n cuando recitaba el breviario, vi\u00e9ndose con claridad que era el coraz\u00f3n el que hablaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era muy exacto en observar las menores ceremonias que se sab\u00eda muy bien, habi\u00e9ndolas preparado bien con anterioridad con un eclesi\u00e1stico para aprend\u00e9rselas, y cuando se hallaba alguna duda, rogaba a alguna persona bien versada en ellas que se lo explicara y resolviera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se le ve\u00eda todo absorto en devoci\u00f3n, cuando en la sacrist\u00eda hac\u00eda la preparaci\u00f3n o acci\u00f3n de gracias por la santa misa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Yendo a Roma, cuando llegaba a los lugares de refresco o alojamiento, iba a bajar y saludar en primer lugar a Nuestro Se\u00f1or en la iglesia; que si no estaba abierta hac\u00eda su oraci\u00f3n en la puerta, de rodillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ni se pon\u00eda ni se quitaba las vestiduras\u00a0 de la Iglesia sin besarlas afectuosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Asist\u00eda las fiestas y domingos al oficio solemne con gran modestia, y cuan ocurr\u00eda que se comet\u00eda alguna falta, al regresar se pon\u00eda de rodillas con los dem\u00e1s y besaba el suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hac\u00eda preparaciones a V\u00edsperas, para oficiar en ellas, tan largas casi como para la misa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se esforzaba en imitar y practicar exactamente las pr\u00e1cticas de la Compa\u00f1\u00eda, sin falta: 1\u00ba en la sacrist\u00eda, all\u00ed no hablaba nunca, sin gran necesidad; 2\u00ba cuando la necesidad lo requer\u00eda, lo hac\u00eda tan bajo que apenes se le o\u00eda; 3\u00ba le\u00eda con atenci\u00f3n el directorio para ordenar su misa, sin olvidar los papeles de las recomendaciones, iba al lavamanos y se revest\u00eda con gran respeto y devoci\u00f3n, etc. Cuando sal\u00eda a la ciudad, saludaba el Santo Sacramento, as\u00ed como al regreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchas veces, en las acciones de gracias, as\u00ed como en el altar, no pod\u00eda retener las l\u00e1grimas y, en efecto, se ha visto que sus pa\u00f1os de misa estaban humedecidos de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando iba a decir la misa a otra parte, llevaba un purificador y un roquete, lo que hace ver con qu\u00e9 limpieza quer\u00eda que se trataran las cosas santas, y su exactitud en las r\u00fabricas. En los asuntos de importancia, hac\u00eda tres cosas: la primera, ayunaba; la segunda, hac\u00eda oraci\u00f3n; la tercera, daba limosna y despu\u00e9s recog\u00eda el \u00e9xito de la mano de Dios, pensando que su voluntad era tal; lo que dej\u00f3 ver en un proceso que sostuvo para la exenci\u00f3n de su abad\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de decir la misa, sobre todo la solemne, serv\u00eda otra, vistiendo y revistiendo al sacerdote como al hermano menor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le\u00eda todos los d\u00edas un cap\u00edtulo del Nuevo Testamento, y a veces uno del Antiguo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al regresar de la Misi\u00f3n\u00a0 de Metz, se desvi\u00f3 por devoci\u00f3n para pasa a Claraval, donde fue a ver la abad\u00eda, y dijo la santa misa en el altar de san Bernardo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Caridad para con el pr\u00f3jimo. \u2013Ha empleado casi toda la renta que se reserv\u00f3, bien para educar a j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos en los seminarios, a los que retiraba luego consigo, hasta procurarles beneficios, como en la asistencia a los pobres de sus tierras, a quienes mandaba que se les distribuyesen granos a lo largo del a\u00f1o para vivir y para ocuparlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le he visto dar sumas considerables para rescatar esclavos, liberar a prisioneros, y hacer otras limosnas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era uno de los misioneros que gobiernan y sostienen el colegio de los Treinta y Tres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era de la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento, siempre entregada a las obras de misericordia. Conjunto de bolsa clerical de San Nicol\u00e1s para contribuir de todas las maneras posibles a formar buenos sacerdotes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Visitaba a los pobres enfermos, y ha visitado a un solo pobre hermano por lo menos doce veces durante una enfermedad, molest\u00e1ndose en subir a la peque\u00f1a enfermer\u00eda, donde se quedaba a veces m\u00e1s de una hora para compartir su mal, consolarle con cualquier palabrita de edificaci\u00f3n, pronunciada de cuando en cuando, pues hablaba poco por no incomodar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Libr\u00f3 de la prisi\u00f3n a una mujer que iba a ser colgada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Trabaj\u00f3 duro para librar a una persona injustamente condenada a las galeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se ech\u00f3 a los pies de los que no se quer\u00edan reconciliar entre s\u00ed,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Iba a veces a la Conciergerie, al Ch\u00e2telet, y otras prisiones, donde despu\u00e9s de catequizar a los presos, les hac\u00eda distribuir limosna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda una persona de la Compa\u00f1\u00eda al exponerle la gran necesidad y miseria de un pobre artesano que hab\u00eda ca\u00eddo ciego, de noventa y dos a\u00f1os de edad, reducido a la mendicidad, le entreg\u00f3 24 libras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Enterado de que el hermano de una persona de la Compa\u00f1\u00eda estaba en necesidad, reproch\u00f3 a esta persona por no hab\u00e9rselo dicho antes, y de entonces en adelante le daba a diario tres escudos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Visitando un d\u00eda algunos pueblos de su dependencia seg\u00fan refiere uno de sus criados, entr\u00f3 en una pobre chocita en la que encontr\u00f3 a dos o tres peque\u00f1os muy mal vestidos, cabezas y pies desnudos, y quemando la paja de la cama para calentarse. Este buen Se\u00f1or se qued\u00f3 tan impresionado de este espect\u00e1culo, y viendo que ni el padre ni la madres no estaban, la compasi\u00f3n y la caridad le llevaron a tomar a estos peque\u00f1os a su cargo como una madre para calentarles los pies con sus propias manos y bes\u00e1ndolos. No dudo de que les hiciera una buena limosna para vestirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando sab\u00eda que entre los eclesi\u00e1sticos ejercitantes hab\u00eda algunos necesitados, les procuraba o hac\u00eda alguna caridad, sea de condici\u00f3n, de ropas o de dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estando de retiro y prescindiendo de sus cosas por este tiempo, se las entreg\u00f3 a su director quien, entre otras cartas, vio una en la que\u00a0 un pobre gentilhombre le daba las gracias por una buena suma de dinero que el Sr. abate le hab\u00eda entregado para casar a su hija, o llevarla a religi\u00f3n, la cual, junto con su padre, le mostraban su humilde gratitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Encontr\u00e1ndose en Turnus, se dedicaba de ordinario al arreglo de los procesos, y a pacificar a sus s\u00fabditos unos con otros. Visitaba asiduamente a los enfermos y pobres de dicho lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando recib\u00eda a algunos criados, les dec\u00eda el orden en su casa y, una vez dentro, les hac\u00eda ir al retiro antes de nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nada m\u00e1s llegar a un lugar, sea a una peque\u00f1a ciudad, o al lugar de sus beneficios, donde se alojaba, enviaba a alguno de sus gentes a conocer el n\u00famero de los pobres que hab\u00eda, para luego darles la limosna, y visitarlos, sobre todo a los pobres vergonzantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda, al salir de una prisi\u00f3n a visitar y hacer sus limosnas, una pobre mujer se lamentaba que acaban de robarle un delantal que val\u00eda un escudo; el Sr. abate vi\u00e9ndola tan llorosa por su p\u00e9rdida, mand\u00f3 que le dieran un escudo para comprarse otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La humildad. \u2013Si se ha visto al Salvador del mundo como anonadado en la tierra, se ha visto a este ilustre abate tender sin cesar a su propio aniquilamiento. Se le ha visto con frecuencia humillado profundamente para pedir perd\u00f3n por las faltas que no hab\u00eda cometido. Se le ha visto prosternado ante varias personas como para besarles los pies. Se le ha visto de rodillas ante los m\u00e1s sencillos hermanos de la Misi\u00f3n para abrazarlos. Oh Salvador, qu\u00e9 humildad! A la verdad su divino Maestro se rebaj\u00f3 ante Judas: pero era un ap\u00f3stol; y aqu\u00ed un ap\u00f3stol se rebaj\u00f3 ante un nada como yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su pr\u00e1ctica era ponerse siempre de rodilla al entrar en las habitaciones, y al salir, en particular de la suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante sus retiros se hac\u00eda la cama, iba a vaciar su orinal como todos, una vez vestido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una persona, habi\u00e9ndole presentado un poema de agradecimiento por alguna gracia recibida, le dio las gracias con una carta, sorprendido al verse alabado de aquella manera. Le comunic\u00f3 por un sentimiento notable de su humildad que, no siendo un sujeto de las flores de su elocuencia, \u00e9l hab\u00eda extendido sus violetas delante de un puerco, y en otra carta, hablando de las contradicciones que recib\u00eda en Tournus en el bien que quer\u00eda establecer: \u00ab<em>Todo el mundo, dice, no hace aqu\u00ed versos en mi alabanza<\/em>\u00ab, rechazando as\u00ed el honor que unos le hac\u00edan con la reprobaci\u00f3n que recib\u00eda de los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde la muerte de Mons. el cardenal de la Rochefoucauld su t\u00edo, ha elegido como morada, en Par\u00eds, el seminario de San Sulpicio, y luego la casa de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su viaje de Roma, hac\u00eda lectura mientras los criados estaban a la mesa, lo que le incomodaba notablemente. Le rogaron que accediera a que lo hiciera otro. Les hac\u00eda tambi\u00e9n asistir a las oraciones p\u00fablicas que hac\u00eda \u00e9l mismo, y en Roma les puso un horario para empleo del d\u00eda muy exacto, y les hac\u00eda tener todos los d\u00edas media hora de oraci\u00f3n mental, pidiendo a uno de los nuestros que les ense\u00f1aran el m\u00e9todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Unos d\u00edas antes de morir llam\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda, y pidi\u00f3 perd\u00f3n por el esc\u00e1ndalo que dec\u00eda que le hab\u00eda dado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quiso morir misionero, y recomend\u00f3 que en los funerales no se hiciera nada distinto que con un sencillo misionero, y durante su vida ten\u00eda gran estima de la Compa\u00f1\u00eda, y manifestaba grande alegr\u00eda cuando se enteraba de algo favorable. Un sacerdote de la Compa\u00f1\u00eda le ha o\u00eddo decir que no era digno de la gracia de ser misionero, y eso con mucha humildad. Otra vez le dijo que los misioneros\u00a0 eran los hijos del Sr. Vicente naturales, y ellos los hijos adoptivos. Hab\u00eda hablado muchas veces al Sr. Vicente del plan que ten\u00eda de entregarse a la Compa\u00f1\u00eda aunque en t\u00e9rminos encubiertos, y el Sr. Vicente ha dicho que ya le entend\u00eda y desviaba el discurso adrede.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda que una persona hablaba en su favor y le dec\u00eda algo en alabanza, pidi\u00f3 a esta persona que no dijera tantas cosas, y que \u00e9l era incapaz, insuficiente y pobre sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se le ha visto en compa\u00f1\u00eda de uno de nuestros hermanos coadjutores conversar descubierto, no queriendo cubrirse si este hermano no lo hac\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de dar al Sr. Talec, superior de San Carlos, trescientas libras para contribuir a hacer una capilla, lo que hizo en nombre de su Sr. hermano, pidi\u00f3 que no se dijera nada, sino al Sr. Vicente, y ello tal vez para animarle a permitir que se construyera la capilla. Hab\u00eda dado ya m\u00e1s de cien libras para plantar \u00e1rboles, tal era su celo en bien de este seminario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se le vio m\u00e1s de una vez ir a encender su vela a la cocina y en invierno ir en busca de le\u00f1a para hacer un poco de fuego en su habitaci\u00f3n, en lo cual practicaba la pobreza pues lo hac\u00eda muy peque\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando le llamaban: Se\u00f1or abate, ped\u00eda que no se usaran estos t\u00e9rminos, sino que se dijera Se\u00f1or de Tournus, y que \u00e9l no era m\u00e1s que un pobre sacerdote, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tan enemigo era de los l\u00edos y de los procesos que vi\u00e9ndose obligado a aguantarlos por algunos derechos de su abad\u00eda, y por consiguiente a solicitarlos, dijo un d\u00eda a este prop\u00f3sito que los ten\u00eda en tan poca cosa que preferir\u00eda, si tuviera que escoger, ser empleado como un hermano a quien se\u00f1alaba, el cual se ocupaba en algunos ganados del corral, antes que, dec\u00eda, entrar en ninguno proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No pod\u00eda tolerar ninguna alabanza, ni siquiera por parte del Sr. Vicente, y cuando no hab\u00eda otro remedio, el Sr. abate recurr\u00eda a humillarse de la mejor manera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los que han tenido la dicha de dirigirle en retiro dicen que ten\u00eda un sentimiento tan bajo de s\u00ed mismo, que se reputaba\u00a0 indigno de que se le prestara ning\u00fan servicio ni de tener sirvientes. Como llevaba un d\u00eda el orinal y hac\u00eda la cama, le dije que se lo hiciera el lacayo. Me respondi\u00f3: \u00ab<em>Yo usar lacayos, eso es cosa m\u00eda hacer de lacayo<\/em>\u00ab. Esto era prueba de que estaba bien lejos del esp\u00edritu del mundo, y lleno del de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su viaje de Roma, \u00e9l mand\u00f3 alguna vez comer en su mesa a un hermano coadjutor, diciendo que lo habr\u00eda hecho siempre si la necesidad lo hubiera permitido, y que sab\u00eda bien c\u00f3mo se ha de tratar a un hermano de la Misi\u00f3n. Mientras dec\u00eda adi\u00f3s y abrazaba a los misioneros de Roma, hacia el final vio a uno de nuestros hermanos coadjutores y lo abraz\u00f3 con una ternura muy particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Serv\u00eda a veces con mucha humildad a la mesa en el refectorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De vez en cuando el superior advert\u00eda de una falta cometida en el oficio divino en la sacrist\u00eda, pues \u00e9l se pon\u00eda de rodillas como los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su humildad y su deseo de ser tenido en poco le hizo a veces preguntar la cantidad de alguna palabra latina muy com\u00fan y la explicaci\u00f3n de alguna estrofa de himno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su Sr. hermano dijo a un sacerdote de la Misi\u00f3n que promet\u00eda en las ciencias, y que por consejo hab\u00eda renunciado a ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su abad\u00eda, cuando no se pod\u00eda ganar a sus s\u00fabditos, se pon\u00eda de rodillas delante de ellos, atribu\u00eda a sus pecados aquello de lo que no era culpable, como que \u00e9l y su cap\u00edtulo no se entend\u00edan bien; pero el asunto del diferendo era principalmente\u00a0 porque \u00e9l urg\u00eda a sus can\u00f3nigos a cumplir su deber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dec\u00eda con frecuencia palabras de humildad, y esto con un tono que daba bien a entender que era de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Llegado a Metz tuvo alguna dificultad con una persona que quer\u00eda predicar o mandar predicar a otra persona la cuaresma en Metz, lo que era un obst\u00e1culo para la misi\u00f3n. Hizo un acto de indiferencia diciendo que estaba preparado para volver a Par\u00eds, y despu\u00e9s de largas discusiones por una parte y por otra, se puso de rodillas ante dicha persona, pidi\u00e9ndole perd\u00f3n por haberla ofendido de palabra, humillaci\u00f3n que produjo gran edificaci\u00f3n en Metz, y se gan\u00f3 a dicha persona. Metz pens\u00f3 que esta acci\u00f3n era propia de un santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No quer\u00eda predicar en la catedral aunque se lo pidieron, sino tan s\u00f3lo a los soldados de la ciudadela y a los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de permanecer bastante tiempo con los Se\u00f1ores del San Sulpicio quienes ten\u00eda m\u00e1s relaci\u00f3n con la condici\u00f3n de su estado y nacimiento, los dej\u00f3 a pesar de todo para venir con nosotros pobres sacerdotes, reduci\u00e9ndose\u00a0 a cantidad de nuestras pr\u00e1cticas, incluso a llevar el h\u00e1bito que se parec\u00eda mucho al nuestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque tuviera criados y sirvientes, no quer\u00eda dejar que ninguno le hiciera la cama, ni vaciara sus orinales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda creyendo haber dado motivos de mortificaci\u00f3n a uno de nuestros hermanos coadjutores, al encontrase con \u00e9l, se ech\u00f3 a sus pies, le pidi\u00f3 perd\u00f3n, bes\u00f3 el suelo, y le pidi\u00f3 permiso para besarle los pies.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Llegando algunos pobres a verle para exponerle sus miserias, se molestaba en bajar al claustro, aunque su habitaci\u00f3n se encontrara muy arriba, y con eso los dejaba tan contentos\u00a0 que esta buena gente sal\u00eda bendiciendo a Dios en aquel su servidor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante su estancia en Roma, sus visitas no se realizaban a los cardenales y se\u00f1ores seg\u00fan su condici\u00f3n, o raramente; pero s\u00ed a los pobres visitando hospitales, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por \u00faltimo pudiendo vivir espl\u00e9ndidamente en la corte y darse buena vida, no se content\u00f3 con apartarse de ella\u00a0 y retirarse a San L\u00e1zaro para vivir m\u00e1s retirado; sino que no tuvo ni bien ni reposo hasta agregarse a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda , y en efecto muri\u00f3 misionero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hac\u00eda en las fiestas de primera y comienzos de cuaresma, y otros tiempos, exhortaciones a todos sus criado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando, en su ausencia, alg\u00fan criado comet\u00eda una falta peque\u00f1a, le reprend\u00eda a su regreso y le hac\u00eda ponerse de rodillas y pedir perd\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda, y \u00e9l mismo lo hac\u00eda atribuyendo la falta a sus pecados, y eso ordinariamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los instru\u00eda, los confesaba, y les hac\u00eda de director de su conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante su estancia en Roma, sus visitas no hab\u00edan sido para los cardenales y se\u00f1ores seg\u00fan su condici\u00f3n, o raramente, sino m\u00e1s bien a los pobres visitando hospitales, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En fin pudiendo vivir espl\u00e9ndidamente en la corte y darse buena vida, no se content\u00f3 con apartarse de ella y retirarse a San L\u00e1zaro para vivir m\u00e1s retirado; sino que no tuvo ni bien ni descanso que no se a\u00f1adiera a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, y en efecto muri\u00f3 misionero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hac\u00eda en las fiestas grandes y comienzos de cuaresma, y dem\u00e1s tiempos, exhortaciones a todos sus dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando, en su ausencia, alg\u00fan criado comet\u00eda alguna falta menor, le reprend\u00eda a su regreso, le mandaba ponerse de rodillas, y pedir perd\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda, y \u00e9l mismo lo hac\u00eda a tribuyendo la falta a sus pecados y e3llo de ordinario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los instru\u00eda, los confesaba, y les serv\u00eda de director de sus conciencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Les dio un reglamento que todos observaban exactamente. Aquellos a quienes conced\u00eda el habito no llevaban ninguna banda, sino muy modestamente, con el pelo corto, etc. No quer\u00eda que sus criados recibieran ning\u00fan dinero que les daban algunas personas de condici\u00f3n y si ocurr\u00eda, manda devolverlo varias veces; m\u00e1s aun, enviando un d\u00eda a su cochero a vender un caballo, le dijo que lo vendiera por doscientas libras, este cochero, este cochera lo hubiera podido vender por doscientas cincuenta, con todo lo entreg\u00f3 por doscientas veinticinco. Al enterarse el Sr. abate mand\u00f3 al cochero a devolver las veinticinco libras de m\u00e1s al comerciante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Pobreza<\/em>. \u2013Sent\u00eda gran amor por la santa pobreza, eso hac\u00eda que no tuviera ning\u00fan placer en el mundo, se privaba de todas las comodidades superfluas, iba vestido corrientemente, llevaba un pesado sombrero, las carne delicadas ni tocarlas, si bien hall\u00e1ndose en la corte, es cre\u00edble se tratara mejor. Su selo para sellar sus cartas era de cobre o de hierro llevando un nombre de Jes\u00fas.\u00a0 Se deshizo de su carraza no sin gran incomodidad. No ten\u00eda vajilla de plata, ni en casa, ni en su abad\u00eda, aunque su condici\u00f3n se lo pidiera. Ten\u00eda un gran temor a hacer gastos superfluos, en vista de que, al salir de Roma, incomodado notablemente, dijo a un m\u00e9dico que le acompa\u00f1ara hasta Tur\u00edn, y por el camino consultaba y preguntaba si hab\u00eda raz\u00f3n suficiente para hacer este gasto. En sus viajes, hac\u00eda reunirse a los pobres, los instru\u00eda o mandaba instruir, y luego les daba la limosna. En Roma dio al menos tres doblones. En Metz, rog\u00f3 al Sr. de Monchy que distribuyera en limosna tanto dinero como el de la reina. Habiendo ido de Roma a Albano para tomar los aires, dio tres doblones de oro para los pobres de Albano. En el viaje a Roma, dio varias limosnas para las iglesias arruinadas, a los pobres peregrinos y otras cosas, de las que el Sr Berthe que llevaba la bolsa podr\u00e1 dar completo conocimiento, como el Sr. de Monchy del de los viajes a Metz. Su pobreza se deja ver tambi\u00e9n en que si en otro tiempo \u00e9l y su Sr. hermano eran servidos por veinticinco o veintis\u00e9is criados, y en su muerte, ya no ten\u00eda nada m\u00e1s que nueve o diez en total, un hombre de asuntos, seis o siete en sus abad\u00edas y dos tan s\u00f3lo en su viaje a Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Llevaba las medias remendadas y zapatos bastante malos que ten\u00edan los cordones de cuero, pero limpios. No queriendo nada superfluo en su habitaci\u00f3n, ni tapices, ni cuadros, etc., \u00e9l no ten\u00eda otra comodidad que un peque\u00f1o hueco para hacer sus oraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Celo por las almas, y por la gloria de Dios y de su Iglesia. \u2013<\/em>Su celo era prudente, mezclado de dulzura y de prudencia; ha escrito a una persona de confianza a quien daba cuenta de la Misi\u00f3n de Metz que su gran esfuerzo era no ser da casi nadie, es decir servir de consuelo a todos; para ello se hac\u00eda afable y bueno con todos, haci\u00e9ndose todo a todos para ganarlos a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su fervor y su celo eran admirables, y as\u00ed lo han parecido en todas partes, en particular en las misiones. Ha asistido a varias fiestas en el campo, goz\u00e1ndose en instruir y en confesar a aquella pobre gente, siendo de los m\u00e1s asiduos en el trabajo, no queriendo mejor habitaci\u00f3n ni mejor alimento que los dem\u00e1s que lo eran por entonces bastante pobremente, y someti\u00e9ndose\u00a0 al que se ocupaba de la misi\u00f3n como el menor de los misioneros. En la misi\u00f3n que se ha dado en el Hospital general, \u00e9l predic\u00f3 todos los d\u00edas por la piedad por las mujeres pobres, Ya que, en todas las partes y en todo, \u00e9l escog\u00eda siempre lo peor. En la de Metz era el superior y, no obstante, hac\u00eda el oficio de sirviente, levant\u00e1ndose el primero, encendiendo el candelero, yendo a despertar a todos los dem\u00e1s, y llev\u00e1ndoles luz, incluso a los criados, cada ma\u00f1ana, durante tres meses, se arrodillaba al pie de cada cama para decir: <em>Benedicamus<\/em> <em>Domino<\/em> y no se levantaba hasta que le respond\u00edan. <em>Deo<\/em> <em>gratias<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siendo se\u00f1or temporal y espiritual de Tournus, al que encontr\u00f3 con alg\u00fan desorden de costumbres, trabaj\u00f3 de tal manera en reformarle, sobre todo con su dulzura y buen ejemplo, que lo consigui\u00f3, manos veinte o treinta malos esp\u00edritus que le han dado buena guerra y ejercicio hasta su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hizo tambi\u00e9n lo posible para hacer vivir dentro de la regla a los can\u00f3nigos de su cap\u00edtulo que le han causado grandes cuidados. Se sirvi\u00f3 para ello de todos los medios posibles, para lo cual, cuando se hallaba en su abad\u00eda, asist\u00eda con mucho cuidado y cansancio a todas las horas can\u00f3nicas. Estaba a menudo casi todas las ma\u00f1anas en la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hab\u00eda cerca de Tournus dos personas del otro sexo pervertidas que corromp\u00edan a la juventud; \u00e9l, viendo que los oficiales de la justicia que hab\u00eda encargado de expulsarlas tardaban demasiado, se fue \u00e9l mismo con algunos oficiales al lugar donde estaban estas personas corrompidas, les hizo afeitar el pelo, las puso en una carreta con los muebles, y libr\u00f3 as\u00ed de esta peste a Tournus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Manten\u00eda en su casa o en el seminario a eclesi\u00e1sticos para tener al alcance de la mano a personas propias para ocupar sus beneficios, y hab\u00eda colocado ya a dos en su cap\u00edtulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su abad\u00eda, siempre lectura de la mesa, primera y segunda, de cualquier condici\u00f3n que fueran\u00a0 las personas que com\u00edan. Hac\u00eda all\u00ed \u00e9l mismo las oraciones p\u00fablicas de la tarde a las que todo el mundo asist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Empleaba d\u00edas enteros\u00a0 en los ejercicios de devoci\u00f3n y asuntos de piedad., Hizo entre otras la visita a las Carmelitas, lo que le supuso un gran trabajo de suerte que apenas encontraba el tiempo de cumplir con el breviario. En los viajes, cuando en alguna hoster\u00eda dispon\u00eda de tiempo antes de las comidas, hac\u00eda venir a los ni\u00f1os y les daba el catecismo. En estas conversaciones no hablaba nunca m\u00e1s que de cosas en honor de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se cuidaba de que sus criados hicieran el retiro una vez al a\u00f1o. Ten\u00eda tal celo por la salvaci\u00f3n de las almas que se olvidaba de comer y de beber y de dormir por trabajar, bien en las misiones, bien en reconciliar las enemistades, arreglar diferencias; se inclinaba por lo general hacia todo lo que se refer\u00eda a la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo y los socorr\u00edan tanto espiritual como corporalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hall\u00e1ndose en Tournus en la \u00e9poca del carnaval, predic\u00f3 con tanto ardor contra las caretas, que ese a\u00f1o no se vio ninguna en esta ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Su paciencia en las aflicciones, resignaci\u00f3n, etc<\/em>. \u2013Habi\u00e9ndose visto obligado a mantener un proceso por la exenci\u00f3n de su abad\u00eda, Dios permiti\u00f3 que saliera perdiendo; pero en lugar de quejarse del juicio, se alegr\u00f3 de la confusi\u00f3n y fue inmediatamente a felicitar a su parte victoriosa y se alegr\u00f3 con ella por el decreto emitido contra \u00e9l; a este efecto, le concedi\u00f3 una visita en su casa no menos cristiana que sorprendente, y adem\u00e1s se fue a agradecer a sus jueces de la parte de su causa lo mismo que si se hubieran pronunciado a su favor; lo que muestra por una parte qu\u00e9 poderosa era la gracia en \u00e9l para hacerle triunfar de s\u00ed mismo en las revueltas de la naturaleza corrompida, que en estos accidentes sensibles se arrebata al primer movimiento, y por otro lado el cuidado que ten\u00eda de no dejar pasar ninguna acritud al coraz\u00f3n del pr\u00f3jimo, no m\u00e1s que al suyo, sino\u00a0 de establecer fuertes lazos de uni\u00f3n y de caridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hace cinco o seis a\u00f1os que habiendo emprendido un viaje a Roma, fue secuestrado en el camino por el Sr. caballero de Chandenier, acompa\u00f1ado de una escolta de gentes de armas. Le tuvo dos meses prisionero, con el fin de obligarle a que le entregara Tournus, no content\u00e1ndose con una pensi\u00f3n de 20.000 libras que ten\u00eda sobre esta abad\u00eda y sobre otra; le pase\u00f3 de un lado a otro por la noche, le retuvo un tiempo en un castillo, y luego en otro, y le amenaz\u00f3 con embarcarle al mar, con llevarle a Berber\u00eda o a Inglaterra, y con exponerle a todos los peligros imaginables, para intimidarle. Pero este santo hombre sufr\u00eda estos tratos con una dulzura de esp\u00edritu y un valor invencibles, resuelto a sufrirlo todo, hasta la muerte, antes que dar esc\u00e1ndalo a la Iglesia, y este mal en su conciencia de ceder a un hombre a quien ve\u00eda indigno de tales beneficios, y que hubiera abusado de ellos. Por \u00faltimo, reconocida su constancia por este pobre caballero, le puso en libertad, y poco despu\u00e9s, reducido a la muerte, reconoci\u00f3 con ello su falta y le pidi\u00f3 perd\u00f3n a este incomparable abate por haberle perseguido as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque haya padecido largas y molestas enfermedades, ya que es probable que su enfermedad ven\u00eda desde hac\u00eda mucho, y principalmente en los m\u00e1s rudos ataques, nunca se le ha o\u00eddo decir una palabra de queja ni mostrar amargura por sus males, sino que al aumentar sus calores, dec\u00eda a Dios: <em>Auge dolorem, sed auge patientiam.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su muerte, demostr\u00f3 una maravillosa conformidad y resignaci\u00f3n a la muy adorable voluntad de Dios, aunque hasta su llegada a la Saboya, y pasadas las monta\u00f1as de los Alpes, le hubiera entrado una fuerte aprensi\u00f3n de la muerte. Este temor se le fue de tal forma que dijo varias veces a quien le asist\u00eda a bien morir, que no ten\u00eda penas de esp\u00edritu o tentaciones, y que estaba contento de morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante su enfermedad me dijo que le escribiera algunos pasajes\u00a0 de la Escritura santa, entre otros \u00e9stos \u00ab<em>Haec est consolatio mea ut affligens me doloribus non parcas. <\/em><em>Dominus dedit, Dominus abstulit\u00bb. <\/em>Y uno de \u00e9stos dos; \u00abSi sustinebimus, etc. o \u00bb\u00a0si tamen compatimur, etc.\u00a0\u00ab; ten\u00eda con frecuencia \u00e9ste en la boca: <em>Auge dolorem, sed auge patientiam.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em> <\/em><em>Obediencia<\/em>. \u2013Estaba sumiso a su director, como un ni\u00f1o a su padre. A su regreso de Roma, obedec\u00eda exactamente al m\u00e9dico que le acompa\u00f1aba haciendo todo lo que le dec\u00eda u ordenaba, aunque muy abatido por su incomodidad. En las fiestas mayores, cuando le ped\u00edan que oficiara, lo hac\u00eda de muy buena gana, y si suced\u00eda que, mientras se preparaba, alg\u00fan cl\u00e9rigo iba a advertirle que era hora de revestirse, dejaba al instante su oraci\u00f3n para obedecer a este cl\u00e9rigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Silencio<\/em>. \u2013Su silencio era admirable, no hablaba casi nunca, y cuando lo hac\u00eda, como en los recreos, era siempre de cosas buenas, como de las dificultades de las r\u00fabricas, de pasajes de la sagrada Escritura, que \u00e9l entend\u00eda muy bien por la fuerza de la fe y de la oraci\u00f3n, ya que poco se serv\u00eda de los comentarios. Se ha advertido que en los claustros hu\u00eda a veces de encontrarse con algunos de la casa, sobre todo despu\u00e9s de las comidas, para regresar a su habitaci\u00f3n, a fin de que se guardara el santo silencio en el claustro. Su silencio en la sacrist\u00eda era admirable, si quer\u00eda el libro u otra cosa, lo mostraba con el dedo, y as\u00ed se entend\u00eda lo que ped\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De camino un d\u00eda a Nanterre con el Sr. p\u00e1rroco de Saint-\u00c9tienne-du-Mont, y el Padre Faure, religioso de Sainte-Genevi\u00e8ve, el Sr Talec, que los acompa\u00f1aba, dijo un d\u00eda que el Sr. abate no tuvo otra\u00a0 diversi\u00f3n durante el camino que con el buen Dios, guardando el silencio, suspirando de vez en cuando, aunque la compa\u00f1\u00eda hablara de esto y de aquello. De notar es que el Sr. abate no iba a divertirse sino tan s\u00f3lo hacerle ver al Sr. Talec el buen orden del seminario de Nanterre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Modestia<\/em>. \u2013Era muy modesto en sus acciones, en sus h\u00e1bitos y llevaba el pelo al ras. No se cree que haya habido nadie en su tiempo que haya manifestado mejor la modestia de nuestro Se\u00f1or que \u00e9l, caminando siempre muy despacio, siempre recogido exteriormente e interiormente. No se ve\u00eda en \u00e9l ning\u00fan acto de inmodestia; pero donde su modestia brillaba m\u00e1s, era al decir la misa o al oficiar en la iglesia solemnemente. Hall\u00e1ndose en Roma, el Papa le reconoci\u00f3 por su modestia, sin haberle visto nunca. All\u00ed mismo, una persona de gran condici\u00f3n, se cree que un cardenal mand\u00f3 detenerse a su carroza para considerar su rara modestia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su modestia en la iglesia encantaba a los m\u00e1s distra\u00eddos y los animaba a la devoci\u00f3n. Una persona piadosa ha dicho que al o\u00edr su misa le serv\u00eda micho para disponerse a comulgar, impresionado por su rara modestia; por eso esta persona trataba de o\u00edr su misa con frecuencia. Se dec\u00eda en otro tiempo, y eso de ordinario, que no ve\u00eda qui\u00e9n estaba en la mesa enfrente de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda de la Candelaria, estando en Roma, asisti\u00f3 a la ceremonia de los cirios, cuya bendici\u00f3n ofici\u00f3 Su Santidad, y estuvo con tal recogimiento y modestia, que el Papa no le quit\u00f3 los ojos de encima, como encantado y arrebatado por este hombre de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Mortificaci\u00f3n<\/em>. \u2013 Se privaba de todos los encantos de la vida, y se mortificaba sin cesar, com\u00eda poco y ayunaba a menudo. Se le ha visto ir a pie de San L\u00e1zaro a Par\u00eds, y regresar todo embarrado, y habr\u00eda seguido as\u00ed si no le hubieran obligado a tomar una carroza para su hermano y para \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Roma, se mortific\u00f3 en extremo no visitando casi a nadie, retirado en su habitaci\u00f3n, tratando de llevar una vida oculta. Ha visto muy pocas cosas en Roma, incluso iglesias y lugares santos. Cuando quer\u00eda resolver o ayudar a resolver\u00a0 algo de importancia, recurr\u00eda a dios por el ayuno y la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes del viaje a Roma, se vio que perd\u00eda la salud por falta de alimentarse lo suficiente, llamaron al m\u00e9dico que se sorprendi\u00f3 en extremo al verle tan extenuado, pues teniendo un gran cuerpo, necesitaba, seg\u00fan el juicio del m\u00e9dico, comer mucho. No obstante al cabo de poco tiempo los que le serv\u00edan en la mesa y los hermanos de la cocina se sorprend\u00edan c\u00f3mo pod\u00eda vivir. Cuando se daba cuenta que le preparaban algo mejor de de ordinario, ni lo tocaba; pero otra cosa era cuando le serv\u00edan cosas ordinarias, fr\u00edas, com\u00eda contento. Le dijeron que ser\u00eda su culpa si su Sr. hermano, que se esforzaba en imitarle hasta en lo m\u00e1s m\u00ednimo, no com\u00eda m\u00e1s que lo m\u00e1s ordinario, e incluso menos de lo necesario, y as\u00ed se pondr\u00eda malo. Fue as\u00ed como tomaba un poco de los mejores platos que le presentaban. Pero era muy poco, y ten\u00eda la habilidad de esconder bajo otras viandas lo que \u00e9l recortaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hall\u00e1ndose en la misi\u00f3n de Metz guard\u00f3 varios ayunos y abstinencias, como el de no tomar m\u00e1s que un poco de pan a veces y una pera con un vaso de agua enrojecida para cenar y eso bien tarde, y en pleno trabajo, su bebida ordinaria era agua te\u00f1ida. En esta misi\u00f3n mand\u00f3 guardar abstinencia el martes de carnaval a toda la Compa\u00f1\u00eda. Pose\u00eda el esp\u00edritu de penitencia en alto grado, testigos las l\u00e1grimas que derramaba todos los d\u00edas en abundancia, al celebrar la santa misa, y era este esp\u00edritu el que le hac\u00eda emprender y sostener tantas fatigas. Era normal acostarse hacia las diez y a veces m\u00e1s tarde y levantarse a las cuatro de la ma\u00f1ana o as\u00ed. Dorm\u00eda mucho menos en Metz. Algunos dijeron que ayun\u00f3 tres d\u00edas en pleno trabajo, con s\u00f3lo pan, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una vez regresando del campo, el prefecto de las habitaciones se olvid\u00f3 de poner s\u00e1banas en su lecho, lo que hizo que pasara la noche sin s\u00e1banas, y el prefecto al recordarlo fue a pedirle perd\u00f3n, pero el Sr. abate verdadero amante de la humildad, se le adelant\u00f3 y se puso de rodillas antes y le excus\u00f3, feliz por la ocasi\u00f3n de practicar este acto. Se pasaba el tiempo encerrado en su cuarto huyendo de las compa\u00f1\u00edas. Llevaba un cintur\u00f3n de plata muy rudo. Hall\u00e1ndose en Roma, se le present\u00f3 la ocasi\u00f3n de ver a los Griegos oficiar solemnemente, adonde le convidaron por ser algo hermoso de ver; pero \u00e9l no sali\u00f3 ese d\u00eda, qued\u00e1ndose encerrado en su habitaci\u00f3n. Otra vez, asistiendo a una misa que celebraba el papa de bastante larga duraci\u00f3n, cedi\u00f3 su sitio a una persona de condici\u00f3n para sentarse en el suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos los viernes ayunaba y a veces hasta los s\u00e1bados. Se ha advertido por una larga experiencia que era due\u00f1o de sus actos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em> La fe. \u2013 <\/em>Su aplicaci\u00f3n continua a Dios, y a su presencia en la que estaba todo el tiempo, dan bastante a entender la viveza de su fe. Una vez que iba a su abad\u00eda pas\u00f3 por Sainte-Reine y entr\u00f3 en el hospital que se comenzaba, donde siendo un burgu\u00e9s de esta ciudad, anteriormente ujier en el Parlamento de Par\u00eds, que se ha desprendido de su oficio, y se ha entregado a los pobres, era el Sr. Arnoulet, \u00e9ste abord\u00f3 al Sr. de Chandenier y le dijo: \u00abSe\u00f1or, estamos aqu\u00ed como pobres abandonados, no tenemos aqu\u00ed a nadie que nos predique, querr\u00edais, Se\u00f1or, hacernos la caridad de hacernos una predicaci\u00f3n mientras os encontr\u00e1is aqu\u00ed?\u00bb A lo cual el Sr. de Chandenier le respondi\u00f3 con un esp\u00edritu lleno de fe mostr\u00e1ndole el tabern\u00e1culo: Se\u00f1or, Jesucristo est\u00e1 ah\u00ed (como queriendo dar a entender que Jesucristo era el Predicador de los Predicadores, que ellos no ten\u00edan m\u00e1s que echarse a sus pies, y que desde el tabern\u00e1culo les predicaba\u00a0 sin cesar la caridad, la paciencia, la pobreza y la humildad, respuesta que edific\u00f3 y content\u00f3 perfectamente a este buen hombre y a los asistentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un n\u00famero de actos de fe, de esperanza y de caridad que hizo los \u00faltimos d\u00edas de su enfermedad no se puede expresar mejor que diciendo que hac\u00eda con tanta frecuencia que el sacerdote que le asist\u00eda tem\u00eda que esta aplicaci\u00f3n casi continua a Dios\u00a0 aumentaba su mal\u00a0 pues le hab\u00eda insistido tanto para recordarle que practicara en particular actos de fe y de esperanza cuando le viera acercarse al fin. El Sr. abate mismo, sin suger\u00edrselo nadie, los hac\u00eda aun de palabra, hasta inmediatamente antes de morirse, de manera que las \u00faltimas palabras que recordamos haberle o\u00eddo fueron actos de las virtudes explicadas aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Su dulzura<\/em>. \u2013 Ten\u00eda una gran dulzura que se ve\u00eda en su rostro, en sus palabras, que iban acompa\u00f1adas de un gran respeto, lo que le ganaba los corazones. Hizo entrar aqu\u00ed de retiro a un hombre de Metz que no hab\u00eda asistido a la misi\u00f3n, y fue a verle a su habitaci\u00f3n, le abraz\u00f3, le exhort\u00f3, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su dulzura era tal que el primero de los oficiales de su justicia en Tournus dijo a uno de nuestros se\u00f1ores que se actuaba con demasiada dulzura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Templanza<\/em>. \u2013 Com\u00eda muy poco, como ya se ha dicho, y viandas comunes, beb\u00eda agua te\u00f1ida, de manera que los m\u00e9dicos se sorprend\u00edan de que pudiera vivir. En su abad\u00eda incluso, no usaba en la mesa m\u00e1s que buey y cordero; siempre se ten\u00eda lectura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda que nuestros misioneros daban la misi\u00f3n en Saint-Ouen, estuvo all\u00ed,\u00a0 donde despu\u00e9s de ver a los nuestros a la llegada y o\u00eddo la predicaci\u00f3n, se vivi\u00f3, y por mucho que se hizo para persuadirle que tomara al menos un dedo de vino, no quiso nada, cuando por toda raz\u00f3n que no com\u00eda fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Su pureza de conciencia, castidad e integridad. \u2013<\/em>Hace m\u00e1s o menos un a\u00f1o que una persona de Par\u00eds le habl\u00f3 de poner a su hijo aqu\u00ed en pensi\u00f3n para encerrarle y corregirle de sus malos comportamientos, dici\u00e9ndole que ella simular\u00eda llevarlo a Saint-Denis, y que estando a la puerta de San L\u00e1zaro unos hombres titulados se har\u00edan cargo de \u00e9l para encerrarlo aqu\u00ed. El Sr. de Tournus le corrigi\u00f3 para disuadirle de que cometiera ese pecado de mentira, aunque leve, y le prob\u00f3 con buenas razones que, sea cual sea la buena obra que se desee hacer, no debe servirse del pecado venial. Con ello, hac\u00eda ver que no pod\u00edan permitir ni siquiera el pecado venial en \u00e9l, ni en los dem\u00e1s, sin hacer la correcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estando una vez en recreo, y con \u00e9l tres o cuatro de nuestros misioneros, cuando se tocaba la espineta, y se hablaba de los instrumentos, \u00e9l dijo: que una vez, estando en una sala del Louvre, donde estaban los veinticuatro violones del rey que tocaban, se sinti\u00f3 tan emocionado y transportado por la armon\u00eda y sonido de estos instrumentos, que nos dec\u00eda que despu\u00e9s no volvi\u00f3 m\u00e1s. Era un alma muy pura y casta, y muy fiel en observar todas las pr\u00e1cticas y consejos dados a los ejercitantes, dando orden que no le dejaran ver las cartas que le traer\u00edan durante el retiro hasta despu\u00e9s; que si eran cartas de importancia, y cuya respuesta no se pudiera dilatar, me ped\u00eda se lo comunicara al Sr. Vicente y aceptaran su parecer para dec\u00edrselo. Se desprend\u00eda siempre a su tiempo de todo lo que pod\u00eda impedir las gracias del retiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos de nuestros misioneros, personas muy virtuosas, le hicieron compa\u00f1\u00eda en su viaje a Roma, y han declarado no haber advertido en \u00e9l durante todo el tiempo ning\u00fan pecado ni siquiera venial, ni palabras in\u00fatiles, sino siempre de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como muchos beneficios depend\u00edan de su abad\u00eda, se los confer\u00eda siempre a personas a quienes sab\u00eda dignas y capaces de tales empleos; fuera de eso, no los daba, aunque gobernadores de provincias se interesasen ante \u00e9l por ello; pero como soluci\u00f3n, \u00e9l formaba a j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos, etc. Ten\u00eda la castidad muy recomendada para todos los de su casa, y hab\u00eda una regla a este efecto, que dos de sus criados habiendo permitido entrar a una hija de pastelero que llevaba algo encargado, despidi\u00f3 a este joven que le hab\u00eda dado la entrada y una penitencia a quien era c\u00f3mplice, que no quiso cumplir y sali\u00f3 de la casa. Cosa notable sucedida a su ayuda de c\u00e1mara en el viaje de Metz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">III..- En su viaje a Metz, Dios asisti\u00f3 de una manera muy particular a su ayuda de c\u00e1mara, sobre quien pas\u00f3 la rueda de una carroza o carro muy cargado. El hermano Alexandre pudo decir si no hay en ello algo de extraordinario en vista del lugar del cuerpo sobre el que pas\u00f3 la rueda, sin que el joven muriera, ni siquiera heridas de importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se ha de notar que en la carroza hab\u00eda ocho personas, y criados por delante y por detr\u00e1s. Item que el Sr. abate en persona le llev\u00f3 al cirujano, y luego a una casa de los padres de alg\u00fan misionero, donde estuvo siete d\u00edas en Meaux, entre cuyas puertas ocurri\u00f3 eso. Item m\u00e1s que el joven estando en la casa del cirujano, y desmayado, el Sr. abate le anim\u00f3, dici\u00e9ndole que no se morir\u00eda todav\u00eda tan pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Relato de la muerte del Sr. Claude-Charles de Rochechouart de Chandenier, abate de Tournus, por el Sr. Berthe, que le asisti\u00f3 en sus \u00faltimos momentos. 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Conferencia de Vicente de Pa\u00fal en San L\u00e1zaro sobre las virtudes del difunto Luis de Chandenier, abad de Tournus. Ser\u00e1 la primera de cuatro. Las otras tres tendr\u00e1n lugar los d\u00edas 4, 18 y 25 de junio. 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