{"id":32477,"date":"2014-04-21T08:56:48","date_gmt":"2014-04-21T06:56:48","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=32477"},"modified":"2016-07-27T12:08:01","modified_gmt":"2016-07-27T10:08:01","slug":"claude-de-la-salle-1629-1705-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/claude-de-la-salle-1629-1705-i\/","title":{"rendered":"Claude de la Salle (1629-1705) (I)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/antoine-morando-1650-1694\/biografias-paules-346\/\" rel=\"attachment wp-att-130116\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130116\" alt=\"Biografias Pa\u00fales\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/Biografias-Pa%C3%BAles.jpg?resize=232%2C300\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>El Sr Claude de la Salle naci\u00f3 en Saint-Germain-en-Laye, el 10 de agosto del a\u00f1o 1629, del Sr. Jacques de la Salle, lacayo guarda de corps de la reina madre y del rey, etc., y de las se\u00f1orita Guiraul de Garrose, doncella del rey. Eran uno y otro buenos cristianos, muy temerosos de Dios y viviendo sin reproche en la ciudad y en la corte; cometieron sin embargo una falta grave con respecto a su hijo, ya que le dejaron diez d\u00edas en cautividad del demonio, difiri\u00e9ndole el santo bautismo, sin duda por consideraciones de familia demasiado poderosas en todos los tiempos. El ni\u00f1o fue ungido el 20 del mismo mes, y las ceremonias del bautismo no fueron suplidas hasta dos a\u00f1os despu\u00e9s. El resto de su vida har\u00e1 ver que la semilla de la gracia hab\u00eda ca\u00eddo en tierra f\u00e9rtil. Las amables virtudes de la infancia florecieron con toda comodidad en su joven coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque criado con dificultades, con los cuidados m\u00e1s delicados, a causa de la debilidad de su salud, le llevaron a las escuelas, una vez que estuvo en estado de aprender. Era por naturaleza dulce y complaciente con los compa\u00f1eros; y sus sumisi\u00f3n y su obediencia a sus padres y maestros no le desmintieron nunca; su piedad era admirable. As\u00ed se repart\u00eda sabiamente entre el estudio de las ciencias humanas y el temor de Dios; y en \u00e9ste, no tuvo otro maestro que la unci\u00f3n de la gracia, que actuaba tan viva y tan suave en su alma; ya que su madre no pudo cuidarse de su educaci\u00f3n moral, muy ocupada como estaba con los j\u00f3venes pr\u00edncipes de la familia real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. de la Salle hizo sus estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda en el colegio de Lisieux, y luego en la Sorbona bajo el famoso Desp\u00e9riers, en cuya casa se alojaba Se sabe, por testimonios seguros, c\u00f3mo correspondi\u00f3 a los planes de sus padres por su aplicaci\u00f3n al estudio y su buena conducta. No disip\u00f3 nunca el dinero en juegos y en diversiones, como hacen tantos j\u00f3venes en medio de esta gran ciudad, tan rica en placeres y en medios de corrupci\u00f3n para la juventud; y su profesor tuvo siempre de qu\u00e9 alabarse\u00a0 por la equidad y la gratitud del joven estudiante. Ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os cuando se gradu\u00f3 en artes. El acta de renuncia, hecha a su favor, del priorato de Champvant (di\u00f3cesis de Poitiers) le califica de bachiller en teolog\u00eda. Hab\u00eda recibido la tonsura clerical, a la edad de catorce a\u00f1os, de manos del Sr. Richard Smelatus, obispo de Calcedonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. de la Salle habiendo adquirido, en los colegios de la Universidad, la ciencia necesaria al estado eclesi\u00e1stico entr\u00f3 en el seminario de los Bons-Enfants para examinar con mayor tranquilidad su vocaci\u00f3n. Su esp\u00edritu penetrante y recto no tard\u00f3 en sorprenderse por el contraste que existe entre la vida tranquila e inocente de una comunidad bien reglada y esta vida tumultuosa y criminal que se lleva en el siglo corrompido. Su coraz\u00f3n dese\u00f3 un retiro completo y duradero; y este movimiento interior ven\u00eda del esp\u00edritu de Dios. Un rayo celestial le hab\u00eda mostrado que el mundo est\u00e1 asentado en el mal, y que todo en \u00e9l es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida, y se dijo: \u00abDios me ha preservado de los grandes cr\u00edmenes y me da el hambre y la sed de su justicia; todav\u00eda no he perdido el testimonio de una buena conciencia; si sigo en el mundo, corro gran riesgo de perder el\u00a0 alma; se respira en \u00e9l un aire infecto, trampas numerosas se tienden a mis pasos; y adem\u00e1s los bienes del mundo no pueden llenar mi esp\u00edritu, siento que necesita a Dios\u00bb. Luego recordaba las ventajas inapreciables del estado religioso en el que la vida es tan pura, las ca\u00eddas tan raras, los medios de santificaci\u00f3n tan poderosos. Las comunicaciones divinas, la dulce seguridad del coraz\u00f3n, la hora de la muerte y las recompensas del cielo, todo ello produc\u00eda en su voluntad profundas impresiones. La lucha no fue larga en su coraz\u00f3n, la gracia triunf\u00f3 casi sin trabajo. Presionado por el Esp\u00edritu Santo, vino a San L\u00e1zaro, para poner su plan en ejecuci\u00f3n. Encontr\u00f3 al difunto\u00a0 Sr. Vicente, nuestro muy honorable Padre, acompa\u00f1ado del Sr. Portail, su asistente, y le abri\u00f3 por completo su coraz\u00f3n; despu\u00e9s de exponerle las razones que ten\u00eda de dejar el mundo, le declar\u00f3 el deseo de entrar en la Congregaci\u00f3n. El Sr. Vicente le pregunt\u00f3 sobre la filosof\u00eda, la teolog\u00eda y las se\u00f1ales de su vocaci\u00f3n, y qued\u00f3 satisfecho de sus repuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero quedaba a\u00fan una dificultad: nuestro joven cl\u00e9rigo confes\u00f3 ingenuamente la delicadeza de su complexi\u00f3n y sobre todo la debilidad de su vista. El Sr. Vicente se qued\u00f3 sorprendido y dud\u00f3 por alg\u00fan tiempo en recibir a un sujeto al parecer incapaz de hacer nunca estudios serios; con todo, al considerar por otra parte el buen natural del postulante, su gran deseo de ser de Dios y sus otras excelentes cualidades, sigui\u00f3 la inspiraci\u00f3n de su virtud favorita, de no decidir por s\u00ed mismo de esta vocaci\u00f3n. Le dijo entonces: \u00abAmigo m\u00edo, tenemos nuestras dudas en admitiros a causa de la debilidad de vuestra vista; pero no perd\u00e1is los \u00e1nimos, encomendad vuestro asunto a Dios, id de nuestra parte a presentaros al Sr. Charton; le infomar\u00e9is de nuestra entrevista, y a\u00f1adir\u00e9is que hemos remitido a su juicio la decisi\u00f3n de vuestra vocaci\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda, y que nosotros haremos en esto lo que se crea es la voluntad de Nuestro Se\u00f1or y de vuestro verdadero bien\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. de la Salle se dirigi\u00f3 a toda prisa a casa del Sr. Charton, gran penitenciario y, como el Sr. Vicente, miembro del consejo de la reina regente; y le refiri\u00f3 las palabras del Sr. Vicente. Despu\u00e9s ha contado a alguno de nuestros hermanos que de camino se encomendaba con mucho fervor a Dios y a la sant\u00edsima Virgen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Charton, una vez escuchado, le examin\u00f3 como lo hab\u00eda hecho san Vicente, sopes\u00f3 ante Dios las diversas razones y le dio esta respuesta \u00abId y decid al Sr. Vicente que os he examinado bien, que puede recibiros sin temor alguno, y espero que se\u00e1is un buen s\u00fabdito en la Congregaci\u00f3n\u00bb. Esta respuesta decisiva le llen\u00f3 de consuelo, y se fue todo jubiloso a dec\u00edrselo a san Vicente. Este buen Padre le acogi\u00f3 con las expansiones de aquella cordialidad tan encantadora que le ganaba los corazones de las personas que se le acercaban y sobre todo las de sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue recibido en el seminario interno de San L\u00e1zaro por el Sr. de l\u2019\u00c9pinay, que era por entonces su director, el 20 de enero de 1658; y se puso esta condici\u00f3n que seguir\u00eda cl\u00e9rigo toda su vida, por la debilidad de su vista; condici\u00f3n que qued\u00f3 escrita en el acta de recepci\u00f3n, con el fin que fuera cosa arreglada y determinada, contra la cual no se pudiera actuar. Se puede admirar aqu\u00ed la pureza de intenci\u00f3n y la humildad de este nuevo seminarista que consiente en entrar en una compa\u00f1\u00eda de sacerdotes, sin esperanza de ser jam\u00e1s elevado al honor del sacerdocio. \u00abYo no pido ser sacerdote, dec\u00eda \u00e9l entonces (lo ha repetido muchas veces despu\u00e9s), es mi salvaci\u00f3n lo que busco y no honores. Prefiero ser el \u00faltimo en la casa del Se\u00f1or que ocupar la primera fila en los tabern\u00e1culos de los pecadores\u00bb. Y no obstante hab\u00eda hecho con \u00e9xito sus estudios teol\u00f3gicos y pod\u00eda, en el siglo,\u00a0 ser f\u00e1cilmente admitido a las \u00f3rdenes sagradas; por otra parte, muy querido de su familia, lleno de esperanzas para el futuro m\u00e1s brillante, por encima de las necesidades de la vida en posesi\u00f3n de una crecida renta anual, ning\u00fan motivo humano hab\u00eda influido en su determinaci\u00f3n. No teniendo pues a la vista m\u00e1s que la mayor gloria de Dios y la seguridad de su salvaci\u00f3n, nuestro hermano, el Sr. de la Salle, deb\u00eda penetrarse f\u00e1cilmente del esp\u00edritu de su estado. Ha contado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n la paz inenarrable y la dulzura de las que goz\u00f3 durante sus dos a\u00f1os de seminario. Oh qu\u00e9 bien me encontraba en el seminario, exclamaba a menudo tiempos despu\u00e9s; oh, \u00a1qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed, me dec\u00eda a m\u00ed mismo;\u00a0 Dios m\u00edo, cu\u00e1nto os debo por haberme sacado de las tempestades del mundo. Habr\u00eda sucumbido tristemente; y por vuestra gracia, me salvar\u00e9 con facilidad en mi querida vocaci\u00f3n, por poco fiel que os sea! All\u00ed viv\u00eda como ni\u00f1o sin preocupaciones, atento tan s\u00f3lo a dejarme llevar a Dios por mis superiores\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los que han vivido con \u00e9l han dicho que fue siempre humilde, modesto, dulce y pac\u00edfico, y que se encontraba en la casa como si no existiese, de tal forma el esp\u00edritu de Dios operaba con fuerza y dulzura en esta hermosa alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como hab\u00eda sido recibido con la idea de guardarle de cl\u00e9rigo toda su vida, se le ocup\u00f3 pronto en la sacrist\u00eda, bajo un antiguo hermano muy regular y de un humor severo; le costaba sufrir el menor olvido de los que le daban para ayudarle, y pocos pod\u00edan acomodarse a su extrema exactitud. El hermano de la Salle se someti\u00f3 de muy buen grado, y se comport\u00f3 con las prudencia, vigilancia y limpieza que se gan\u00f3 el coraz\u00f3n de este buen hermano. Y un d\u00eda, el Sr Vicente, al informarse de la conducta\u00a0 de nuestro seminarista, recibi\u00f3 de \u00e9l el testimonio m\u00e1s favorable: \u00abNo podr\u00edais creerlo, Se\u00f1or, le dijo lleno de admiraci\u00f3n, cu\u00e1ntas virtudes tiene; qu\u00e9 exactitud, qu\u00e9 celo y qu\u00e9 paciencia en aguantarme. Desde las cuatro de la ma\u00f1ana est\u00e1 en la iglesia, preparando los altares, disponiendo todas las cosas; y lo que m\u00e1s me sorprende es la piedad con que hace sus ejercicios espirituales en medio de las ocupaciones exteriores de su cargo\u00bb. Como el joven Nepociano, de quien san Jer\u00f3nimo hizo el elogio, nada le parec\u00eda peque\u00f1o en la casa del Se\u00f1or; y el esp\u00edritu de fe y de religi\u00f3n con que animaba sus actos le hac\u00eda concebir las m\u00e1s altas ideas de los m\u00e1s bajos oficios que se le pudieran confiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le sucedi\u00f3, hacia el final del seminario, una dura prueba que le afligi\u00f3 mucho sin abatirle, que \u00e9l mismo ha contado con estos detalles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un sacerdote del seminario acab\u00f3 cans\u00e1ndose de su estado y, sin consultar a nadie, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de retirarse; \u00e9l estaba bastante unido al hermano de la Salle, a quien todos le tomaban afecto con toda sinceridad, a causa de sus modales dulces y serviciales con todos; pues bien, este sacerdote sin decir palabra al Sr. director, tom\u00f3 un d\u00eda una de las llaves de la nave y sali\u00f3 por la iglesia, vestido de misionero. El Sr. director fue informado y, sea que creyera efectivamente que nuestro hermano hab\u00eda tenido parte en esta evasi\u00f3n o que quisiera aprovecharse de esta circunstancia para probar su virtud, le habl\u00f3 con mucha dureza en la sacrist\u00eda, acus\u00e1ndole de haber aprovechado este incidente muy desleal y haber colaborado en ello. El hermano de la Salle no respondi\u00f3 ni media palabra y escuch\u00f3 con toda tranquilidad todo lo que a su director le pareci\u00f3 bien decirle; pero cuando dijo que esta falta era imperdonable y, que en lugar de uno hab\u00eda que separar a dos, respondi\u00f3 entonces muy modestamente \u00abSe\u00f1os, vos sois el due\u00f1o, pero os debo decir, para descargar mi conciencia y conservar mi vocaci\u00f3n, que no he tenido conocimiento del plan de este buen sacerdote, y que no he tomado parte en los tejemanejes poco honrosos de que se ha servido para ejecutarlo eso es toda la verdad\u00bb. Habiendo vuelto el Sr. director dos o tres veces a la carga, el humilde hermano se encerr\u00f3 en un modesto silencio, y conserv\u00f3 la paz del alma, esperando de Dios solo su justificaci\u00f3n, si la necesitaba. Dios no tard\u00f3 en manifestar la inocencia de su servidor; el sacerdote fugitivo fue a Saint-Charles, donde conoc\u00eda a uno de nuestros misioneros, a devolver el h\u00e1bito que se hab\u00eda llevado y asegur\u00f3 que no hab\u00eda comunicado el plan a nadie. El Sr. director qued\u00f3 muy edificado por la virtud del novicio, en una circunstancia tan delicada y molesta para un joven que amaba ante todo su vocaci\u00f3n. Fue casi el \u00fanico sinsabor exterior que le ocurri\u00f3 durante su seminario, no experimentando apenas interiores a causa de la gracia particular de Dios que le acompa\u00f1aba, y de la docilidad plena de delicadeza con la que recib\u00eda estos celestiales favores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El tiempo de los votos le hab\u00eda llegado, y aqu\u00ed un nuevo incidente aguardaba al piadoso seminarista. Quiso el Sr. Vicente, bien para probar su paciencia, bien para deliberar en efecto sobre su recepci\u00f3n en la Compa\u00f1\u00eda, atras\u00e1rselo por algunos d\u00edas, sin dejarle entrever el t\u00e9rmino de esta dilaci\u00f3n. Este golpe fue aplastante para su coraz\u00f3n, la cruz le pesaba en sus espaldas, y los d\u00edas le parec\u00edan siglos; pero ech\u00f3 mano de toda la energ\u00eda de su virtud, rez\u00f3, llor\u00f3 ante su Dios, ante Mar\u00eda y los santos que m\u00e1s quer\u00eda; y esper\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda, por fin, le llama nuestro muy honorable Padre y le dice que ser\u00e1 admitido en la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, con la condici\u00f3n de ser cl\u00e9rigo toda su vida. Nuestro fervoroso seminarista hizo los votos en un santo arrebato, y su coraz\u00f3n se desbord\u00f3 de alegr\u00eda vi\u00e9ndose para siempre libre de los obst\u00e1culos del siglo, indisolublemente unido a Nuestro Se\u00f1or por los lazos m\u00e1s estrechos; desde entonces, no pens\u00f3 ya m\u00e1s que en cumplir lo que hab\u00eda tenido la dicha de prometerle en el d\u00eda de su sacrificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volvi\u00f3 a la sacrist\u00eda, y continu\u00f3 este humilde ejercicio como antes con gozo y fidelidad, hasta la muerte del Sr. Vicente. Pero, igual que el siervo del Evangelio, habiendo sido fiel en lo poco que le hab\u00edan confiado, Dios le colm\u00f3 de honores y le estableci\u00f3 sobre su pueblo. Al verle tan prudente, tan piadoso, y s\u00f3lidamente instruido, alguien sugiri\u00f3 al Sr. Alm\u00e9ras que, si fuera sacerdote podr\u00eda rendir m\u00e1s servicios, confesando a nuestros hermanos, a nuestros cl\u00e9rigos, e incluso a nuestros sacerdotes en la necesidad. El Sr. Alm\u00e9ras escuch\u00f3 este consejo viendo esta casa en la necesidad de sacerdotes, ya que todos andaban diseminados por la vi\u00f1a del Se\u00f1or, y crey\u00f3 que esta inspiraci\u00f3n ven\u00eda del Cielo, y no se equivocaba, como los hechos nos lo dir\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mand\u00f3 llamar al virtuoso cl\u00e9rigo y le pregunt\u00f3 que si estaba contento con su oficio; \u00abMuy contento, le respondi\u00f3 el hermano de la Salle. \u2013Pues bueno, mi querido hermano, respondi\u00f3 el Sr. Alm\u00e9ras, pensamos con toda seriedad haceros sacerdote; \u00bfqu\u00e9 dec\u00eds a esto? \u2013Lo que digo, Se\u00f1or, es que es una cosa imposible; no tengo ni ciencia ni virtud; no veo apenas; no sirvo para nada. Oh Se\u00f1or, no se ha de pensar en eso, por favor. \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda el Sr. Vicente, nuestro muy honorable Padre, si me viera sacerdote despu\u00e9s de recibirme con la condici\u00f3n de que vivir\u00eda y morir\u00eda cl\u00e9rigo, qu\u00e9 le responder\u00e9 yo cuando me reproche la infidelidad a mi promesa?\u00bb A\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n todo lo que pudo imaginar para desviar a su superior de este plan; pero el Sr. Alm\u00e9ras le respondi\u00f3 que deb\u00eda obedecer; que Dios ver\u00eda bien que se dejara llevar, y que, en cuanto al Sr. Vicente, no le faltar\u00edan motivos de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tanto humildad puso de relieve el m\u00e9rito del joven cl\u00e9rigo y, si aquel cl\u00e9rigo solo es digno del sacerdocio, que es ordenado a pesar suyo, nuestro hermano de la Salle deb\u00eda ser llamado de verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su pensi\u00f3n anual de 400 libras sobre la abad\u00eda de Morigny fue otorgada como t\u00edtulo clerical; se obtuvo del papa Alejandro VII un <em>extra<\/em> <em>tempora<\/em>, y en el espacio de tres semanas recibi\u00f3 las \u00f3rdenes menores, el subdiaconado, el diaconado y el sacerdocio, de la mano de Mons. A. F. de Maytie, obispo de Ol\u00e9ron con permiso del cardenal de Retz. Era el mes de enero de 1661. La dispensa de este art\u00edculo de la disciplina eclesi\u00e1stica estaba autorizada por la santidad del nuevo sacerdote, pues no era ne\u00f3fito en la fe, ni en la santa conversaci\u00f3n, y las virtudes con las que honr\u00f3 su ministerio justificaron la conducta de sus superiores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se dispuso a su primera misa con algunos d\u00edas de retiro, se purific\u00f3 de nuevo de los restos de sus pecados y trat\u00f3 de levar su alma a este grado de pureza que san Francisco de As\u00eds hab\u00eda visto en la forma de este hermoso y transparente licor que un \u00e1ngel del cielo le mostr\u00f3; la necesidad de esta soberana perfecci\u00f3n hab\u00eda estremecido a su alma y hab\u00eda, algunos d\u00edas antes, alegado este ejemplo al Sr. Alm\u00e9ras, para justificar los santos temores que ten\u00eda de un ministerio, tan elevado por encima de las virtudes de los \u00e1ngeles y de los hombres m\u00e1s santos; pero ahora que el acto se hab\u00eda consumado,\u00a0 no pensaba m\u00e1s que en parecerse a la v\u00edctima sin tacha que iba a inmolar con sus manos. En este primer sacrificio se ofreci\u00f3 tambi\u00e9n como hostia en uni\u00f3n con el cordero divino e inmaculado al Padre celestial, para no vivir m\u00e1s que de su vida, de su esp\u00edritu, y para su mayor gloria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Sr Claude de la Salle naci\u00f3 en Saint-Germain-en-Laye, el 10 de agosto del a\u00f1o 1629, del Sr. Jacques de la Salle, lacayo guarda de corps de la reina madre y del rey, etc., y &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/claude-de-la-salle-1629-1705-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[230,127,143],"class_list":["post-32477","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-almeras","tag-portail","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Claude de la Salle (1629-1705) (I) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/claude-de-la-salle-1629-1705-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Claude de la Salle (1629-1705) (I) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Sr Claude de la Salle naci\u00f3 en Saint-Germain-en-Laye, el 10 de agosto del a\u00f1o 1629, del Sr. Jacques de la Salle, lacayo guarda de corps de la reina madre y del rey, etc., y ... 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