{"id":32390,"date":"2014-04-12T08:45:15","date_gmt":"2014-04-12T06:45:15","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=32390"},"modified":"2016-07-26T10:12:46","modified_gmt":"2016-07-26T08:12:46","slug":"enciclica-spe-salvi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/","title":{"rendered":"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify\"><strong>Salvados por la esperanza<\/strong>: <em><span>Enc\u00edclica del Papa Benedicto XVI sobre la esperanza cristiana<\/span><\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Presentaci\u00f3n de la enc\u00edclica por el <em>P. Manuel Freire, C.M.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00abSpe salvi facti sumus\u00bb,<\/em> en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a los romanos y tambi\u00e9n a nosotros (Rm 8,24). Seg\u00fan la fe cristiana, la redenci\u00f3n, la salvaci\u00f3n, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvaci\u00f3n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/spe_salvi.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-32392\" title=\"spe_salvi\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/spe_salvi-193x300.jpg?resize=193%2C300\" width=\"193\" height=\"300\" \/><\/a>As\u00ed comienza la segunda enc\u00edclica del Papa Benedicto XVI. La cuesti\u00f3n que el Papa afronta y resuelve no es, pues, meramente espiritual, entendida la espiritualidad como algo relacionado s\u00f3lo con el alma o con la vida eterna. Benedicto XVI busca con Spe salvi provocar un reto, lanzar un desaf\u00edo a este mundo secularizado, materialista, hedonista y, por ello, incapaz de encontrar la verdadera felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">T\u00fa que lo tienes todo \u2013viene a decir el Papa\u2013, \u00bfpor qu\u00e9 no has encontrado la felicidad en la nevera llena o en los coches de lujo? T\u00fa que lo tienes todo, \u00bfpor qu\u00e9 asistes, aterrado, al espect\u00e1culo de tus hijos adolescentes que se emborrachan, que se drogan o que directamente se suicidan en un n\u00famero cada vez mayor? T\u00fa que lo tienes todo, \u00bfpor qu\u00e9 rompes tu matrimonio, por qu\u00e9 matas a tus ni\u00f1os en el vientre de su madre, por qu\u00e9 no compartes con las personas y las naciones que no tienen casi nada, por qu\u00e9 esquilmas la naturaleza hasta el punto de poner en peligro tu propia existencia? \u00bfNo ser\u00e1 porque te has olvidado de Dios y, al hacerlo, no s\u00f3lo has perdido la fe y el amor, sino que tambi\u00e9n has perdido la esperanza? Y una pregunta m\u00e1s a la sociedad tan secularizada: \u00bfa d\u00f3nde vas sin Dios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para una m\u00e1s f\u00e1cil lectura y comprensi\u00f3n de la Enc\u00edclica, me parece oportuno ofrecer como unas pistas o claves, inspiradas en los comentarios de algunos autores aparecidos en p\u00e1ginas de internet y otros propios. Sin olvidar que lo importante es hacer la lectura de los n\u00fameros de la Enc\u00edclica tal como se van se\u00f1alando.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>1. La Enc\u00edclica<\/strong><strong> es un canto al Amor de Dios <\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa, a trav\u00e9s de la esperanza, vuelve de nuevo a la convicci\u00f3n cristiana de que Dios es Amor, y que lo es con el rostro de Jes\u00fas, y que esta Buena Nueva nos redime como esperanza <em>ya s\u00ed<\/em> realizada en la historia, transformando a fondo nuestro vivir, mientras anhelamos su pleno cumplimiento <em>todav\u00eda no<\/em>, sin huir de la tierra. Si el cristianismo se renueva una y otra vez en esta experiencia del Dios de Jes\u00fas, y no en cualquier otro inter\u00e9s o temor, tiene mucho que aportar al mundo y a la propia Iglesia (nn 1-3).<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>2. La esperanza como liberaci\u00f3n de esclavitud y encuentro con el mensaje de Cristo. <\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">El cristianismo no tra\u00eda un mensaje socio-revolucionario, como el de Espartaco, por ejemplo, sino un encuentro con el Se\u00f1or de todos los se\u00f1ores, el encuentro con el Dios vivo y, as\u00ed, el encuentro con una esperanza m\u00e1s fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo. Encuentro con Cristo que da sentido a la vida, como lo revelan las dos im\u00e1genes m\u00e1s frecuentes en muchos sarc\u00f3grafos de los primeros tiempos: la del fil\u00f3sofo (el camino y la verdad) y la del pastor (Salmo 22), (nn 4-6);<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\">3. <strong>La esperanza es don y gracia, pero tambi\u00e9n tarea y compromiso vital<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">El concepto cristiano de esperanza es peculiar en la relaci\u00f3n que establece entre el ya s\u00ed de su historicidad y el todav\u00eda no de su plenitud escatol\u00f3gica; entre su naturaleza de don y gracia, y su verdad de tarea y compromiso vital. La uni\u00f3n de ambos momentos o dimensiones es radical e indisoluble. Para mostrarlo, la enc\u00edclica lee distintos pasajes del N T y apunta una conclusi\u00f3n muy interpelante: La esperanza cristiana \u00abtransforma desde dentro la vida y el mundo\u00bb, \u00abaunque las estructuras externas permanezcan igual\u00bb, \u00ablos cristianos pertenecen a una sociedad nueva, hacia la cual est\u00e1n en camino y que est\u00e1 anticipada en su peregrinaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa apunta en este momento una idea esclarecedora de la esperanza y su uni\u00f3n con la fe, seg\u00fan Heb 10, 34: <em>\u00abCompartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegr\u00eda que os confiscaran los bienes, sabiendo que ten\u00edais bienes mejores y permanentes\u00bb.<\/em> Esta libertad, esta nueva \u00absustancia\u00bb, se ha puesto de manifiesto no s\u00f3lo en los m\u00e1rtires, sino tambi\u00e9n en personas capaces de grandes renuncias, desde san Francisco de As\u00eds a los Institutos y Movimientos religiosos modernos, en los que hombres y mujeres han dejado todo por amor a Cristo para llevar la fe y el amor de Cristo, para ayudar a las personas que sufren en cuerpo y alma. De la esperanza de estas personas tocadas por Cristo ha brotado esperanza para otros que viv\u00edan en la oscuridad y sin esperanza (nn 7-9);<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>4. La fe-esperanza, llave para la vida eterna<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">Afirmaci\u00f3n del todo clara en el rito del Bautismo. Sigue diciendo la Enc\u00edclica: \u00bfes para nosotros tambi\u00e9n y ahora, una esperanza que transforma y sostiene nuestra vida, o es s\u00f3lo informaci\u00f3n de unos hechos salv\u00edficos m\u00e1s o menos arrinconados o privatizados? (n 10). La esperanza cristiana no es individualista, una expectativa privada de entrar en el cielo (n 13). \u00c9sta ha sido la manera de verla hasta hace poco, pero no debe ser as\u00ed; la salvaci\u00f3n cristiana es comunitaria y personal, porque ser hombre es vivir existencialmente abiertos a un nosotros, a un pueblo, y por eso mismo, a la construcci\u00f3n del mundo presente (n 15);<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>5. La transformaci\u00f3n de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 ha pasado para que la fe-esperanza haya sufrido la transformaci\u00f3n individualista y espiritualista de la \u00e9poca moderna? (n 16). La modernidad ha propuesto otra redenci\u00f3n y la ha fundado en la libertad individual y en la raz\u00f3n cient\u00edfica; ha creado, as\u00ed, otra fe, l<strong>a fe en el progreso <\/strong>y, con su praxis consiguiente, ha desplazado a la fe cristiana desde el \u00e1mbito p\u00fablico e hist\u00f3rico al privado y ultramundano (Francis Bacon, nn 16-17);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este proceso cultural ha adquirido significados pol\u00edticos (n 19), cuando la esperanza redentora moderna cristaliza, primero, como \u00abrevoluci\u00f3n francesa\u00bb como el intento de instaurar el dominio de la raz\u00f3n y la libertad, ahora tambi\u00e9n de manera pol\u00edticamente real. Y despu\u00e9s, como \u00abrevoluci\u00f3n proletaria\u00bb, revoluci\u00f3n de la \u00abpol\u00edtica con pretensiones cient\u00edficas\u00bb, y obediente a un materialismo craso y ajeno al ser humano en cuanto tal (Engels y Marx, nn 20-21);<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>6. Di\u00e1logo fe, raz\u00f3n y libertad<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 autocr\u00edtica no necesitar\u00e1 la edad moderna al dialogar con el cristianismo del presente y su concepci\u00f3n de la esperanza? \u00bfC\u00f3mo no va a ser un di\u00e1logo purificador para ambos? En particular, necesitamos reconsiderar la idea de progreso y su significado; t\u00e9cnico, s\u00ed, pero tambi\u00e9n y antes, radicalmente humano (n 22) y, por tanto, \u00e9tico, y si \u00e9tico, religioso, pues, sin el reconocimiento de Dios \u00abel hombre queda sin esperanza\u00bb. La raz\u00f3n necesita de la fe para llegar a ser totalmente ella misma: raz\u00f3n y fe se necesitan mutuamente para realizar su verdadera naturaleza y misi\u00f3n (n 23);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mundo moderno ha dejado de lado la esperanza cristiana para buscar, a trav\u00e9s del progreso, una mejora continua de la vida terrena. Ha olvidado el cielo para construir en la tierra la felicidad perfecta. Pero se equivoc\u00f3 profundamente: no bastan la raz\u00f3n, la libertad, la econom\u00eda, la ciencia para que desaparezca el mal entre los hombres. Porque la libertad, caracter\u00edstica esencial del hombre, es fr\u00e1gil y debe ser conquistada para el bien una y otra vez. Y porque la ciencia, que tanto puede ayudar a humanizar el mundo, tambi\u00e9n \u00abpuede destruir al hombre y al mundo si no est\u00e1 orientada por fuerzas externas a ella misma\u00bb. Con otras palabras, \u00ablas buenas estructuras ayudan, pero por s\u00ed solas no bastan\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Por otra parte, debemos constatar que el cristianismo moderno, ante los \u00e9xitos de la ciencia en la progresiva estructuraci\u00f3n del mundo, se ha concentrado en gran parte solo sobre el individuo y su salvaci\u00f3n. Con esto ha reducido el horizonte de su esperanza y no ha reconocido tampoco suficientemente la grandeza de su cometido, si bien es importante lo que ha seguido haciendo para la formaci\u00f3n del hombre y la atenci\u00f3n de los d\u00e9biles y de los que sufren <\/em>(n 25)<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>7. La verdadera fisonom\u00eda de la esperanza cristiana<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor, pero no un amor meramente humano, que es fr\u00e1gil. S\u00f3lo el amor incondicionado del Dios Amor, manifestado en Cristo, en <em>\u00absu ser para todos<\/em>\u00ab, nos redime plenamente, a todos y cada uno; s\u00f3lo esa realidad nos redime en esperanza total y absoluta (n 27)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De la experiencia personal del Dios-Amor al amor profundo a Dios. De este amor deriva nuestra \u00abparticipaci\u00f3n en la justicia y en la bondad de Dios hacia los otros&#8230;, el amor de Dios se manifiesta en la responsabilidad por el otro\u00bb (28);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y de ese amor deriva la libertad interior, la generosidad y el desprendimiento, la responsabilidad de todos con todos. Porque la esperanza del mundo es Dios, \u00abel Dios que tiene un rostro humano\u00bb, un rostro de amor, el Dios \u00abcuyo reino no es un m\u00e1s all\u00e1 imaginario, situado en un futuro que nunca llega, sino que est\u00e1 presente all\u00ed donde \u00c9l es amado y donde su amor nos alcanza\u00bb. S\u00f3lo su amor nos da la posibilidad de perseverar d\u00eda a d\u00eda con toda sobriedad e un mundo que por su naturaleza es imperfecto y, al mismo tiempo, su amor es para nosotros la garant\u00eda de que existe aquello que solo llegamos a intuir vagamente, pero que esperamos en lo m\u00e1s intimo de nuestro ser: la vida que dura siempre, la vida que es \u00abrealmente\u00bb vida (n 31)<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>8. \u00abLugares\u00bb de aprendizaje y de ejercicio de la esperanza<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">a-<strong> La oraci\u00f3n.<\/strong> La oraci\u00f3n como relaci\u00f3n firme y segura de <em>que \u00abcuando ya nadie me escuche, Dios todav\u00eda me escucha. Cuando ya no puedo hablar con nadie, siempre puedo hablar con Dios, cuando nadie pueda ayudarme, \u00c9l s\u00ed lo puede hacer\u00bb.<\/em> Testimonios del Cardenal Nguyen Van Thuan y de san Agust\u00edn&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Oraci\u00f3n sincera, capaz de purificar los deseos y esperanzas; oraci\u00f3n en y desde el mundo (\u00abrezar no significa salir de la historia y retirarse en el rinc\u00f3n privado de la propia felicidad\u00bb); oraci\u00f3n solidaria, honda y madura, muy personal, pero tambi\u00e9n lit\u00fargica y comunitaria (34)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">b- <strong>El actuar.<\/strong> Toda actuaci\u00f3n seria y recta del hombre es esperanza en acto. Lo es en el sentido de llevar adelante nuestras esperanzas, solucionar este o aquel cometido importante, colaborar con nuestro esfuerzo para que el mundo llegue a ser un poco m\u00e1s luminoso y humano. Actuar as\u00ed nos redime del cansancio, del des\u00e1nimo y del fanatismo. Y una advertencia: no podemos construir el reino de Dios con solas nuestras fuerzas, pues lo que construimos es siempre reino del hombre&#8230; el reino de Dios es un don&#8230; y constituye la respuesta a la esperanza, si bien nuestro obrar no es indiferente ante Dios&#8230; y tampoco es indiferente para el desarrollo de la historia (n 35)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">c- <strong>El sufrir. <\/strong>Otro gran lugar de aprendizaje y pr\u00e1ctica de la esperanza es la experiencia personal de sufrimiento, causado por la finitud humana y por la existencia del mal en el mundo y, en su caso, de lucha contra \u00e9l. Es l\u00f3gico y digno luchar por la desaparici\u00f3n del sufrimiento pero, ante situaciones de imposibilidad, hemos de encontrar ah\u00ed un sentido redentor a la luz de Cristo, como lo manifiesta el testimonio del m\u00e1rtir vietnamita Pablo Le-Bao-Thin en una carta escrita \u00abdesde el infierno\u00bb (campo de concentraci\u00f3n) (nn 36-37)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aqu\u00ed desarrolla la enc\u00edclica una gran reflexi\u00f3n sobre el sufrimiento y los que sufren, convencido el Papa de que es ah\u00ed donde se juega la grandeza de la humanidad. Es posible sufrir con el otro, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor, porque tambi\u00e9n el \u00abs\u00ed\u00bb al amor es fuente de sufrimiento ya que exige siempre nuevas renuncias de mi yo, en las cuales me dejo modelar y herir. Esta capacidad de sufrir proviene de la misma fuerza de Dios que comparte nuestro padecer y depende del tipo y de la grandeza de la esperanza que llevamos dentro (nn 38-39<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y a\u00f1ade el Papa una peque\u00f1a observaci\u00f3n sobre la idea de poder \u00abofrecer\u00bblas peque\u00f1as dificultades cotidianas, que nos aquejan una y otra vez. Encuentran sentido al unirlas al com-padecer de Cristo y pueden contribuir a fomentar el bien y el amor entre los hombres (40)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">d- <strong>El Juicio final,<\/strong> puesto en relaci\u00f3n con \u00abel reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la \u00faltima palabra en absoluto\u00bb, es el \u00faltimo lugar de aprendizaje y pr\u00e1ctica de la esperanza que se nos propone. No es el hombre quien puede hacer justicia absoluta, sino s\u00f3lo Dios, y Dios no falla. En Cristo, Dios \u00abrevela su rostro precisamente en la figura del que sufre, y comparte la condici\u00f3n del hombre abandonado por Dios, tom\u00e1ndola consigo. Este inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir\u00bb. La justicia es el argumento m\u00e1s fuerte a favor de la fe en la vida eterna, y lo es en cuanto justicia absoluta o final contra las injusticias de la historia (n 43)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La imagen del Juicio final no es en primer lugar una imagen terror\u00edfica, sino una imagen de la esperanza. \u00bfPero no es tambi\u00e9n una imagen que da pavor? Yo dir\u00eda: es una imagen que exige la <strong>responsabilidad<\/strong> ante ese d\u00eda y esa hora (m 44)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los n\u00fameros siguientes se detiene el Papa ante la doctrina y conceptos del purgatorio y del infierno, en consonancia con el Catecismo de la Iglesia (n 45). En toda existencia hay mezcla de bien y de mal, aunque en grados muy diversos. Lo que abre la puerta a la esperanza es lo que dice Pablo en la 1\u00aa a Corintios: la existencia cristiana est\u00e1 construida sobre un fundamento com\u00fan: Jesucristo. Este es un fundamento que resiste. Si hemos permanecido firmes sobre este fundamento y hemos construido sobre \u00e9l nuestra vida, sabemos que este fundamento no se nos puede quitar ni siquiera en la muerte (n 46)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Interesante lo que dicen algunos te\u00f3logos modernos: el fuego que arde y que a la vez salva es Cristo mismo, el Juez y Salvador. El encuentro con \u00e9l es el acto decisivo del Juicio. Es el encuentro con \u00e9l lo que, quem\u00e1ndonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos (n 47). Y en el n 48 explica c\u00f3mo por el misterio de la <em>\u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb <\/em>se puede dar a las almas de los difuntos consuelo y alivio por medio de la Eucarist\u00eda, la oraci\u00f3n y la limosna. Como cristianos, nunca deber\u00edamos preguntarnos solamente: \u00bfc\u00f3mo puedo salvarme yo mismo?, sino tambi\u00e9n: \u00bfQu\u00e9 puedo hacer para que otros se salven y surja tambi\u00e9n para ellos la estrella de la esperanza?<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify\"><strong>9. Mar\u00eda, estrella de la esperanza<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida es como un viaje por el mar de la historia, un viaje en el que escudri\u00f1amos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza: es Jesucristo ante todo, es Mar\u00eda, son los santos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En di\u00e1logo con Mar\u00eda, el Papa va recorriendo algunos momentos decisivos de la Virgen como mujer de esperanza y portadora de esperanza, convertida as\u00ed en la imagen de la Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia. Que al pie de la cruz recibe una nueva misi\u00f3n: ser madre de todos los que quieren creer en Jes\u00fas y seguirle. Mujer que escuch\u00f3 las palabras <em>\u00abNo temas, Mar\u00eda\u00bb<\/em> y experiment\u00f3 la alegr\u00eda de la resurrecci\u00f3n. Para terminar con esta s\u00faplica: \u00abInd\u00edcanos el camino hacia su reino, Estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu\u00edanos en nuestro camino\u00bb (nn 49-50)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Deseo que estas p\u00e1ginas, como les dec\u00eda al principio, les sirvan de ayuda para leer y entender mejor el contenido de la Enc\u00edclica, con pasajes a veces dif\u00edciles por la alusi\u00f3n a contextos hist\u00f3ricos y filos\u00f3ficos no siempre evidentes para nosotros y con temas de los que hoy se habla poco y que entra\u00f1an dificultad especial como son las injusticias de la historia, el problema del sufrimiento y la manera de entender el Juicio, el purgatorio y el infierno. La esperanza, basada en la plena confianza en un Dios que ama y no falla jam\u00e1s, ilumina y sostiene nuestro caminar en medio de las dificultades y oscuridades de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[\/stextbox]\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">CARTA ENC\u00cdCLICA<br \/>\n<strong><em>SPE SALVI<\/em><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">DEL SUMO PONT\u00cdFICE<strong><br \/>\nBENEDICTO XVI<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A LOS OBISPOS<br \/>\nA LOS PRESB\u00cdTEROS Y DI\u00c1CONOS<br \/>\nA LAS PERSONAS CONSAGRADAS<br \/>\nY A TODOS LOS FIELES LAICOS<br \/>\nSOBRE LA ESPERANZA CRISTIANA<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>Introducci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">1. \u00ab<em>SPE SALVI facti sumus<\/em>\u00bb \u2013 en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a los Romanos y tambi\u00e9n a nosotros (<em>Rm <\/em>8,24). Seg\u00fan la fe cristiana, la \u00abredenci\u00f3n\u00bb, la salvaci\u00f3n, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvaci\u00f3n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino. Ahora bien, se nos plantea inmediatamente la siguiente pregunta: pero, \u00bfde qu\u00e9 g\u00e9nero ha de ser esta esperanza para poder justificar la afirmaci\u00f3n de que a partir de ella, y simplemente porque hay esperanza, somos redimidos por ella? Y, \u00bfde qu\u00e9 tipo de certeza se trata?<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>La fe es esperanza<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">2. Antes de ocuparnos de estas preguntas que nos hemos hecho, y que hoy son percibidas de un modo particularmente intenso, hemos de escuchar todav\u00eda con un poco m\u00e1s de atenci\u00f3n el testimonio de la Biblia sobre la esperanza. En efecto, \u00abesperanza\u00bb es una palabra central de la fe b\u00edblica, hasta el punto de que en muchos pasajes las palabras \u00abfe\u00bb y \u00abesperanza\u00bb parecen intercambiables. As\u00ed, la<em> Carta<\/em><em> a los Hebreos <\/em>une estrechamente la \u00abplenitud de la fe\u00bb (10,22) con la \u00abfirme confesi\u00f3n de la esperanza\u00bb (10,23). Tambi\u00e9n cuando la<em> Primera Carta<\/em><em> de Pedro<\/em> exhorta a los cristianos a estar siempre prontos para dar una respuesta sobre el <em>logos <\/em>\u2013el sentido y la raz\u00f3n\u2013 de su esperanza (cf. 3,15), \u00abesperanza\u00bb equivale a \u00abfe\u00bb. El haber recibido como don una esperanza fiable fue determinante para la conciencia de los primeros cristianos, como se pone de manifiesto tambi\u00e9n cuando la existencia cristiana se compara con la vida anterior a la fe o con la situaci\u00f3n de los seguidores de otras religiones. Pablo recuerda a los Efesios c\u00f3mo antes de su encuentro con Cristo no ten\u00edan en el mundo \u00abni esperanza ni Dios\u00bb (<em>Ef <\/em>2,12). Naturalmente, \u00e9l sab\u00eda que hab\u00edan tenido dioses, que hab\u00edan tenido una religi\u00f3n, pero sus dioses se hab\u00edan demostrado inciertos y de sus mitos contradictorios no surg\u00eda esperanza alguna. A pesar de los dioses, estaban \u00absin Dios\u00bb y, por consiguiente, se hallaban en un mundo oscuro, ante un futuro sombr\u00edo. \u00ab<em>In nihilo ab nihilo quam cito recidimus<\/em>\u00bb (en la nada, de la nada, qu\u00e9 pronto recaemos),<span id='easy-footnote-1-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-1-32390' title='Cf. &lt;em&gt;Corpus Inscriptionum Latinarum&lt;\/em&gt;, vol. VI, n. 26003.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> dice un epitafio de aquella \u00e9poca, palabras en las que aparece sin medias tintas lo mismo a lo que Pablo se refer\u00eda. En el mismo sentido les dice a los Tesalonicenses: \u00abNo os aflij\u00e1is como los hombres sin esperanza\u00bb (<em>1 Ts<\/em> 4,13). En este caso aparece tambi\u00e9n como elemento distintivo de los cristianos el hecho de que ellos tienen un futuro: no es que conozcan los pormenores de lo que les espera, pero saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vac\u00edo. S\u00f3lo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero tambi\u00e9n el presente. De este modo, podemos decir ahora: el cristianismo no era solamente una \u00abbuena noticia\u00bb, una comunicaci\u00f3n de contenidos desconocidos hasta aquel momento. En nuestro lenguaje se dir\u00eda: el mensaje cristiano no era s\u00f3lo \u00abinformativo\u00bb, sino \u00abperformativo\u00bb. Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicaci\u00f3n de cosas que se pueden saber, sino una comunicaci\u00f3n que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. Pero ahora se plantea la pregunta: \u00bfen qu\u00e9 consiste esta esperanza que, en cuanto esperanza, es \u00abredenci\u00f3n\u00bb? Pues bien, el n\u00facleo de la respuesta se da en el pasaje antes citado de la<em> Carta<\/em><em> a los Efesios<\/em>: antes del encuentro con Cristo, los Efesios estaban sin esperanza, porque estaban en el mundo \u00absin Dios\u00bb. Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza. Para nosotros, que vivimos desde siempre con el concepto cristiano de Dios y nos hemos acostumbrado a \u00e9l, el tener esperanza, que proviene del encuentro real con este Dios, resulta ya casi imperceptible. El ejemplo de una santa de nuestro tiempo puede en cierta medida ayudarnos a entender lo que significa encontrar por primera vez y realmente a este Dios. Me refiero a la africana Josefina Bakhita, canonizada por el Papa Juan Pablo II. Naci\u00f3 aproximadamente en 1869 \u2013ni ella misma sab\u00eda la fecha exacta\u2013 en Darfur, Sud\u00e1n. Cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os fue secuestrada por traficantes de esclavos, golpeada y vendida cinco veces en los mercados de Sud\u00e1n. Termin\u00f3 como esclava al servicio de la madre y la mujer de un general, donde cada d\u00eda era azotada hasta sangrar; como consecuencia de ello le quedaron 144 cicatrices para el resto de su vida. Por fin, en 1882 fue comprada por un mercader italiano para el c\u00f3nsul italiano Callisto Legnani que, ante el avance de los mahdistas, volvi\u00f3 a Italia. Aqu\u00ed, despu\u00e9s de los terribles \u00abdue\u00f1os\u00bb de los que hab\u00eda sido propiedad hasta aquel momento, Bakhita lleg\u00f3 a conocer un \u00abdue\u00f1o\u00bb totalmente diferente \u2013que llam\u00f3 \u00abparon\u00bb en el dialecto veneciano que ahora hab\u00eda aprendido\u2013, al Dios vivo, el Dios de Jesucristo. Hasta aquel momento s\u00f3lo hab\u00eda conocido due\u00f1os que la despreciaban y maltrataban o, en el mejor de los casos, la consideraban una esclava \u00fatil. Ahora, por el contrario, o\u00eda decir que hab\u00eda un \u00abParon\u00bb por encima de todos los due\u00f1os, el Se\u00f1or de todos los se\u00f1ores, y que este Se\u00f1or es bueno, la bondad en persona. Se enter\u00f3 de que este Se\u00f1or tambi\u00e9n la conoc\u00eda, que la hab\u00eda creado tambi\u00e9n a ella; m\u00e1s a\u00fan, que la quer\u00eda. Tambi\u00e9n ella era amada, y precisamente por el \u00abParon\u00bb supremo, ante el cual todos los dem\u00e1s no son m\u00e1s que m\u00edseros siervos. Ella era conocida y amada, y era esperada. Incluso m\u00e1s: este Due\u00f1o hab\u00eda afrontado personalmente el destino de ser maltratado y ahora la esperaba \u00aba la derecha de Dios Padre\u00bb. En este momento tuvo \u00abesperanza\u00bb; no s\u00f3lo la peque\u00f1a esperanza de encontrar due\u00f1os menos crueles, sino la gran esperanza: yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera. Por eso mi vida es hermosa. A trav\u00e9s del conocimiento de esta esperanza ella fue \u00abredimida\u00bb, ya no se sent\u00eda esclava, sino hija libre de Dios. Entendi\u00f3 lo que Pablo quer\u00eda decir cuando record\u00f3 a los Efesios que antes estaban en el mundo sin esperanza y sin Dios; sin esperanza porque estaban sin Dios. As\u00ed, cuando se quiso devolverla a Sud\u00e1n, Bakhita se neg\u00f3; no estaba dispuesta a que la separaran de nuevo de su \u00abParon\u00bb. El 9 de enero de 1890 recibi\u00f3 el Bautismo, la Confirmaci\u00f3n y la primera Comuni\u00f3n de manos del Patriarca de Venecia. El 8 de diciembre de 1896 hizo los votos en Verona, en la Congregaci\u00f3n de las hermanas Canosianas, y desde entonces \u2013junto con sus labores en la sacrist\u00eda y en la porter\u00eda del claustro\u2013 intent\u00f3 sobre todo, en varios viajes por Italia, exhortar a la misi\u00f3n: sent\u00eda el deber de extender la liberaci\u00f3n que hab\u00eda recibido mediante el encuentro con el Dios de Jesucristo; que la deb\u00edan recibir otros, el mayor n\u00famero posible de personas. La esperanza que en ella hab\u00eda nacido y la hab\u00eda \u00abredimido\u00bb no pod\u00eda guard\u00e1rsela para s\u00ed sola; esta esperanza deb\u00eda llegar a muchos, llegar a todos.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>El concepto de esperanza basada en la fe en el Nuevo Testamento y en la Iglesia primitiva<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">4. Antes de abordar la cuesti\u00f3n sobre si el encuentro con el Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo, y que ha abierto su Coraz\u00f3n, es para nosotros no s\u00f3lo \u00abinformativo\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abperformativo\u00bb, es decir, si puede transformar nuestra vida hasta hacernos sentir redimidos por la esperanza que dicho encuentro expresa, volvamos de nuevo a la Iglesia primitiva. Es f\u00e1cil darse cuenta de que la experiencia de la peque\u00f1a esclava africana Bakhita fue tambi\u00e9n la experiencia de muchas personas maltratadas y condenadas a la esclavitud en la \u00e9poca del cristianismo naciente. El cristianismo no tra\u00eda un mensaje socio-revolucionario como el de Espartaco que, con luchas cruentas, fracas\u00f3. Jes\u00fas no era Espartaco, no era un combatiente por una liberaci\u00f3n pol\u00edtica como Barrab\u00e1s o Bar-Kokeb\u00e1. Lo que Jes\u00fas hab\u00eda tra\u00eddo, habiendo muerto \u00c9l mismo en la cruz, era algo totalmente diverso: el encuentro con el Se\u00f1or de todos los se\u00f1ores, el encuentro con el Dios vivo y, as\u00ed, el encuentro con una esperanza m\u00e1s fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo. La novedad de lo ocurrido aparece con m\u00e1xima claridad en la <em>Carta<\/em> de san Pablo a<em> Filem\u00f3n<\/em>. Se trata de una carta muy personal, que Pablo escribe en la c\u00e1rcel, envi\u00e1ndola con el esclavo fugitivo, On\u00e9simo, precisamente a su due\u00f1o, Filem\u00f3n. S\u00ed, Pablo devuelve el esclavo a su due\u00f1o, del que hab\u00eda huido, y no lo hace mandando, sino suplicando: \u00abTe recomiendo a On\u00e9simo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisi\u00f3n [&#8230;]. Te lo env\u00edo como algo de mis entra\u00f1as [&#8230;]. Quiz\u00e1s se apart\u00f3 de ti para que le recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido\u00bb (<em>Flm <\/em>10-16). Los hombres que, seg\u00fan su estado civil se relacionan entre s\u00ed como due\u00f1os y esclavos, en cuanto miembros de la \u00fanica Iglesia se han convertido en hermanos y hermanas unos de otros: as\u00ed se llamaban mutuamente los cristianos. Hab\u00edan sido regenerados por el Bautismo, colmados del mismo Esp\u00edritu y recib\u00edan juntos, unos al lado de otros, el Cuerpo del Se\u00f1or. Aunque las estructuras externas permanecieran igual, esto cambiaba la sociedad desde dentro. Cuando la<em> Carta<\/em><em> a los Hebreos<\/em> dice que los cristianos son hu\u00e9spedes y peregrinos en la tierra, a\u00f1orando la patria futura (cf.<em> Hb <\/em>11,13-16;<em> Flp <\/em>3,20), no remite simplemente a una perspectiva futura, sino que se refiere a algo muy distinto: los cristianos reconocen que la sociedad actual no es su ideal; ellos pertenecen a una sociedad nueva, hacia la cual est\u00e1n en camino y que es anticipada en su peregrinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">5. Hemos de a\u00f1adir todav\u00eda otro punto de vista. La<em> Primera Carta<\/em><em> a los Corintios<\/em> (1,18-31) nos muestra que una gran parte de los primeros cristianos pertenec\u00eda a las clases sociales bajas y, precisamente por eso, estaba preparada para la experiencia de la nueva esperanza, como hemos visto en el ejemplo de Bakhita. No obstante, hubo tambi\u00e9n desde el principio conversiones en las clases sociales aristocr\u00e1ticas y cultas. Precisamente porque \u00e9stas tambi\u00e9n viv\u00edan en el mundo \u00absin esperanza y sin Dios\u00bb. El mito hab\u00eda perdido su credibilidad; la religi\u00f3n de Estado romana se hab\u00eda esclerotizado convirti\u00e9ndose en simple ceremonial, que se cumpl\u00eda escrupulosamente pero ya reducido s\u00f3lo a una \u00abreligi\u00f3n pol\u00edtica\u00bb. El racionalismo filos\u00f3fico hab\u00eda relegado a los dioses al \u00e1mbito de lo irreal. Se ve\u00eda lo divino de diversas formas en las fuerzas c\u00f3smicas, pero no exist\u00eda un Dios al que se pudiera rezar. Pablo explica de manera absolutamente apropiada la problem\u00e1tica esencial de entonces sobre la religi\u00f3n cuando a la vida \u00abseg\u00fan Cristo\u00bb contrapone una vida bajo el se\u00f1or\u00edo de los \u00abelementos del mundo\u00bb (cf.<em> Col<\/em> 2,8). En esta perspectiva, hay un texto de san Gregorio Nacianceno que puede ser muy iluminador. Dice que en el mismo momento en que los Magos, guiados por la estrella, adoraron al nuevo rey, Cristo, lleg\u00f3 el fin para la astrolog\u00eda, porque desde entonces las estrellas giran seg\u00fan la \u00f3rbita establecida por Cristo.<span id='easy-footnote-2-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-2-32390' title='Cf.&lt;em&gt; Poemas dogm\u00e1ticos&lt;\/em&gt;, V, 55-64:&lt;em&gt; PG &lt;\/em&gt;37, 428-429.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> En efecto, en esta escena se invierte la concepci\u00f3n del mundo de entonces que, de modo diverso, tambi\u00e9n hoy est\u00e1 nuevamente en auge. No son los elementos del cosmos, la leyes de la materia, lo que en definitiva gobierna el mundo y el hombre, sino que es un Dios personal quien gobierna las estrellas, es decir, el universo; la \u00faltima instancia no son las leyes de la materia y de la evoluci\u00f3n, sino la raz\u00f3n, la voluntad, el amor: una Persona. Y si conocemos a esta Persona, y ella a nosotros, entonces el inexorable poder de los elementos materiales ya no es la \u00faltima instancia; ya no somos esclavos del universo y de sus leyes, ahora somos libres. Esta toma de conciencia ha influenciado en la antig\u00fcedad a los esp\u00edritus genuinos que estaban en b\u00fasqueda. El cielo no est\u00e1 vac\u00edo. La vida no es el simple producto de las leyes y de la casualidad de la materia, sino que en todo, y al mismo tiempo por encima de todo, hay una voluntad personal, hay un Esp\u00edritu que en Jes\u00fas se ha revelado como Amor.<span id='easy-footnote-3-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-3-32390' title='Cf. &lt;em&gt;Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica&lt;\/em&gt;, nn. 1817-1821.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">6. Los sarc\u00f3fagos de los primeros tiempos del cristianismo muestran visiblemente esta concepci\u00f3n, en presencia de la muerte, ante la cual es inevitable preguntarse por el sentido de la vida. En los antiguos sarc\u00f3fagos se interpreta la figura de Cristo mediante dos im\u00e1genes: la del fil\u00f3sofo y la del pastor. En general, por filosof\u00eda no se entend\u00eda entonces una dif\u00edcil disciplina acad\u00e9mica, como ocurre hoy. El fil\u00f3sofo era m\u00e1s bien el que sab\u00eda ense\u00f1ar el arte esencial: el arte de ser hombre de manera recta, el arte de vivir y morir. Ciertamente, ya desde hac\u00eda tiempo los hombres se hab\u00edan percatado de que gran parte de los que se presentaban como fil\u00f3sofos, como maestros de vida, no eran m\u00e1s que charlatanes que con sus palabras quer\u00edan ganar dinero, mientras que no ten\u00edan nada que decir sobre la verdadera vida. Esto hac\u00eda que se buscase con m\u00e1s ah\u00ednco a\u00fan al aut\u00e9ntico fil\u00f3sofo, que supiera indicar verdaderamente el camino de la vida. Hacia finales del siglo III encontramos por vez primera en Roma, en el sarc\u00f3fago de un ni\u00f1o y en el contexto de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, la figura de Cristo como el verdadero fil\u00f3sofo, que tiene el Evangelio en una mano y en la otra el bast\u00f3n de caminante propio del fil\u00f3sofo. Con este bast\u00f3n \u00c9l vence a la muerte; el Evangelio lleva la verdad que los fil\u00f3sofos deambulantes hab\u00edan buscado en vano. En esta imagen, que despu\u00e9s perdurar\u00e1 en el arte de los sarc\u00f3fagos durante mucho tiempo, se muestra claramente lo que tanto las personas cultas como las sencillas encontraban en Cristo: \u00c9l nos dice qui\u00e9n es en realidad el hombre y qu\u00e9 debe hacer para ser verdaderamente hombre. \u00c9l nos indica el camino y este camino es la verdad. \u00c9l mismo es ambas cosas, y por eso es tambi\u00e9n la vida que todos anhelamos. \u00c9l indica tambi\u00e9n el camino m\u00e1s all\u00e1 de la muerte; s\u00f3lo quien es capaz de hacer todo esto es un verdadero maestro de vida. Lo mismo puede verse en la imagen del pastor. Como ocurr\u00eda para la representaci\u00f3n del fil\u00f3sofo, tambi\u00e9n para la representaci\u00f3n de la figura del pastor la Iglesia primitiva pod\u00eda referirse a modelos ya existentes en el arte romano. En \u00e9ste, el pastor expresaba generalmente el sue\u00f1o de una vida serena y sencilla, de la cual ten\u00eda nostalgia la gente inmersa en la confusi\u00f3n de la ciudad. Pero ahora la imagen era contemplada en un nuevo escenario que le daba un contenido m\u00e1s profundo: \u00abEl Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta&#8230; Aunque camine por ca\u00f1adas oscuras, nada temo, porque t\u00fa vas conmigo&#8230;\u00bb (<em>Sal<\/em> 22,1-4). El verdadero pastor es Aquel que conoce tambi\u00e9n el camino que pasa por el valle de la muerte; Aquel que incluso por el camino de la \u00faltima soledad, en el que nadie me puede acompa\u00f1ar, va conmigo gui\u00e1ndome para atravesarlo: \u00c9l mismo ha recorrido este camino, ha bajado al reino de la muerte, la ha vencido, y ha vuelto para acompa\u00f1arnos ahora y darnos la certeza de que, con \u00c9l, se encuentra siempre un paso abierto. Saber que existe Aquel que me acompa\u00f1a incluso en la muerte y que con su \u00abvara y su cayado me sosiega\u00bb, de modo que \u00abnada temo\u00bb (cf. <em>Sal <\/em>22,4), era la nueva \u00abesperanza\u00bb que brotaba en la vida de los creyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">7. Debemos volver una vez m\u00e1s al Nuevo Testamento. En el cap\u00edtulo und\u00e9cimo de la <em>Carta<\/em><em> a los Hebreos <\/em>(v. 1) se encuentra una especie de definici\u00f3n de la fe que une estrechamente esta virtud con la esperanza. Desde la Reforma, se ha entablado entre los exegetas una discusi\u00f3n sobre la palabra central de esta frase, y en la cual parece que hoy se abre un camino hacia una interpretaci\u00f3n com\u00fan. Dejo por el momento sin traducir esta palabra central. La frase dice as\u00ed: \u00abLa fe es <em>hypostasis <\/em>de lo que se espera y prueba de lo que no se ve\u00bb. Para los Padres y para los te\u00f3logos de la Edad Media estaba claro que la palabra griega <em>hypostasis <\/em>se traduc\u00eda al lat\u00edn con el t\u00e9rmino<em> substantia<\/em>. Por tanto, la traducci\u00f3n latina del texto elaborada en la Iglesia antigua, dice as\u00ed: \u00ab<em>Est autem fides sperandarum substantia rerum, argumentum non apparentium<\/em>\u00ab, la fe es la \u00absustancia\u00bb de lo que se espera; prueba de lo que no se ve. Tom\u00e1s de Aquino,<span id='easy-footnote-4-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-4-32390' title='&lt;em&gt;Summa Theologiae&lt;\/em&gt;, II-II, q. 4, a. 1.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> usando la terminolog\u00eda de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica en la que se hallaba, explica esto de la siguiente manera: la fe es un <em>habitus<\/em>, es decir, una constante disposici\u00f3n del \u00e1nimo, gracias a la cual comienza en nosotros la vida eterna y la raz\u00f3n se siente inclinada a aceptar lo que ella misma no ve. As\u00ed pues, el concepto de \u00absustancia\u00bb queda modificado en el sentido de que por la fe, de manera incipiente, podr\u00edamos decir \u00aben germen\u00bb \u2013por tanto seg\u00fan la \u00absustancia\u00bb\u2013 ya est\u00e1n presentes en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida verdadera. Y precisamente porque la realidad misma ya est\u00e1 presente, esta presencia de lo que vendr\u00e1 genera tambi\u00e9n certeza: esta \u00abrealidad\u00bb que ha de venir no es visible a\u00fan en el mundo externo (no \u00abaparece\u00bb), pero debido a que, como realidad inicial y din\u00e1mica, la llevamos dentro de nosotros, nace ya ahora una cierta percepci\u00f3n de la misma. A Lutero, que no ten\u00eda mucha simpat\u00eda por la <em>Carta<\/em><em> a los Hebreos <\/em>en s\u00ed misma, el concepto de \u00absustancia\u00bb no le dec\u00eda nada en el contexto de su concepci\u00f3n de la fe. Por eso entendi\u00f3 el t\u00e9rmino<em> hip\u00f3stasis\/sustancia<\/em> no en sentido objetivo (de realidad presente en nosotros), sino en el sentido subjetivo, como expresi\u00f3n de una actitud interior y, por consiguiente, tuvo que comprender naturalmente tambi\u00e9n el t\u00e9rmino<em> argumentum<\/em> como una disposici\u00f3n del sujeto. Esta interpretaci\u00f3n se ha difundido tambi\u00e9n en la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica en el siglo XX \u2013al menos en Alemania\u2013 de tal manera que la traducci\u00f3n ecum\u00e9nica del Nuevo Testamento en alem\u00e1n, aprobada por los Obispos, dice: \u00ab<em>Glaube aber ist: Feststehen in dem, was man erhofft, \u00dcberzeugtsein von dem, was man nicht sieht<\/em>\u00bb (fe es: estar firmes en lo que se espera, estar convencidos de lo que no se ve). En s\u00ed mismo, esto no es err\u00f3neo, pero no es el sentido del texto, porque el t\u00e9rmino griego usado (<em>elenchos<\/em>) no tiene el valor subjetivo de \u00abconvicci\u00f3n\u00bb, sino el significado objetivo de \u00abprueba\u00bb. Por eso, la exegesis protestante reciente ha llegado con raz\u00f3n a un convencimiento diferente: \u00abAhora ya no se puede poner en duda que esta interpretaci\u00f3n protestante, que se ha hecho cl\u00e1sica, es insostenible\u00bb.<span id='easy-footnote-5-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-5-32390' title='H. K\u00f6ster: &lt;em&gt;ThWNT&lt;\/em&gt; VIII (1969), 585.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> La fe no es solamente un tender de la persona hacia lo que ha de venir, y que est\u00e1 todav\u00eda totalmente ausente; la fe nos da algo. Nos da ya ahora algo de la realidad esperada, y esta realidad presente constituye para nosotros una \u00abprueba\u00bb de lo que a\u00fan no se ve. \u00c9sta atrae al futuro dentro del presente, de modo que el futuro ya no es el puro \u00abtodav\u00eda-no\u00bb. El hecho de que este futuro exista cambia el presente; el presente est\u00e1 marcado por la realidad futura, y as\u00ed las realidades futuras repercuten en las presentes y las presentes en las futuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">8. Esta explicaci\u00f3n cobra mayor fuerza a\u00fan, y se conecta con la vida concreta, si consideramos el vers\u00edculo 34 del cap\u00edtulo 10 de la <em>Carta<\/em><em> a los Hebreos <\/em>que, desde el punto de vista ling\u00fc\u00edstico y de contenido, est\u00e1 relacionado con esta definici\u00f3n de una fe impregnada de esperanza y que al mismo tiempo la prepara. Aqu\u00ed, el autor habla a los creyentes que han padecido la experiencia de la persecuci\u00f3n y les dice: \u00abCompartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegr\u00eda que os confiscaran los bienes (<em>hyparchonton <\/em>\u2013 Vg: <em>bonorum<\/em>), sabiendo que ten\u00edais bienes mejores y permanentes (<em>hyparxin<\/em> \u2013 Vg:<em> substantiam<\/em>)\u00bb.<em> Hyparchonta<\/em> son las propiedades, lo que en la vida terrenal constituye el sustento, la base, la \u00absustancia\u00bb con la que se cuenta para la vida. Esta \u00absustancia\u00bb, la seguridad normal para la vida, se la han quitado a los cristianos durante la persecuci\u00f3n. Lo han soportado porque despu\u00e9s de todo consideraban irrelevante esta sustancia material. Pod\u00edan dejarla porque hab\u00edan encontrado una \u00abbase\u00bb mejor para su existencia, una base que perdura y que nadie puede quitar. No se puede dejar de ver la relaci\u00f3n que hay entre estas dos especies de \u00absustancia\u00bb, entre sustento o base material y la afirmaci\u00f3n de la fe como \u00abbase\u00bb, como \u00absustancia\u00bb que perdura. La fe otorga a la vida una base nueva, un nuevo fundamento sobre el que el hombre puede apoyarse, de tal manera que precisamente el fundamento habitual, la confianza en la renta material, queda relativizado. Se crea una nueva libertad ante este fundamento de la vida que s\u00f3lo aparentemente es capaz de sustentarla, aunque con ello no se niega ciertamente su sentido normal. Esta nueva libertad, la conciencia de la nueva \u00absustancia\u00bb que se nos ha dado, se ha puesto de manifiesto no s\u00f3lo en el martirio, en el cual las personas se han opuesto a la prepotencia de la ideolog\u00eda y de sus \u00f3rganos pol\u00edticos, renovando el mundo con su muerte. Tambi\u00e9n se ha manifestado sobre todo en las grandes renuncias, desde los monjes de la antig\u00fcedad hasta Francisco de As\u00eds, y a las personas de nuestro tiempo que, en los Institutos y Movimientos religiosos modernos, han dejado todo por amor de Cristo para llevar a los hombres la fe y el amor de Cristo, para ayudar a las personas que sufren en el cuerpo y en el alma. En estos casos se ha comprobado que la nueva \u00absustancia\u00bb es realmente \u00absustancia\u00bb; de la esperanza de estas personas tocadas por Cristo ha brotado esperanza para otros que viv\u00edan en la oscuridad y sin esperanza. En ellos se ha demostrado que esta nueva vida posee realmente \u00absustancia\u00bb y es una \u00absustancia\u00bb que suscita vida para los dem\u00e1s. Para nosotros, que contemplamos estas figuras, su vida y su comportamiento son de hecho una \u00abprueba\u00bb de que las realidades futuras, la promesa de Cristo, no es solamente una realidad esperada sino una verdadera presencia: \u00c9l es realmente el \u00abfil\u00f3sofo\u00bb y el \u00abpastor\u00bb que nos indica qu\u00e9 es y d\u00f3nde est\u00e1 la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">9. Para comprender m\u00e1s profundamente esta reflexi\u00f3n sobre las dos especies de sustancias<em> hypostasis<\/em> e <em>hyparchonta<\/em> y sobre los dos modos de vida expresados con ellas, tenemos todav\u00eda que reflexionar brevemente sobre dos palabras relativas a este argumento, que se encuentran en el cap\u00edtulo 10 de la<em> Carta<\/em><em> a los Hebreos<\/em>. Se trata de las palabras<em> hypomone <\/em>(10,36) e<em> hypostole<\/em> (10,39).<em> Hypomone <\/em>se traduce normalmente por \u00abpaciencia\u00bb, perseverancia, constancia<em>.<\/em> El creyente necesita saber esperar soportando pacientemente las pruebas para poder \u00abalcanzar la promesa\u00bb (cf. 10,36). En la religiosidad del antiguo juda\u00edsmo, esta palabra se us\u00f3 expresamente para designar la espera de Dios caracter\u00edstica de Israel: su perseverar en la fidelidad a Dios bas\u00e1ndose en la certeza de la Alianza, en medio de un mundo que contradice a Dios. As\u00ed, la palabra indica una esperanza vivida, una existencia basada en la certeza de la esperanza. En el Nuevo Testamento, esta espera de Dios, este estar de parte de Dios, asume un nuevo significado: Dios se ha manifestado en Cristo. Nos ha comunicado ya la \u00absustancia\u00bb de las realidades futuras y, de este modo, la espera de Dios adquiere una nueva certeza. Se esperan las realidades futuras a partir de un presente ya entregado. Es la espera, ante la presencia de Cristo, con Cristo presente, de que su Cuerpo se complete, con vistas a su llegada definitiva. En cambio, con<em> hypostole <\/em>se expresa el retraerse de quien no se arriesga a decir abiertamente y con franqueza la verdad quiz\u00e1s peligrosa. Este esconderse ante los hombres por esp\u00edritu de temor ante ellos lleva a la \u00abperdici\u00f3n\u00bb (<em>Hb<\/em> 10,39). Por el contrario, la<em> Segunda Carta<\/em><em> a Timoteo<\/em> caracteriza la actitud de fondo del cristiano con una bella expresi\u00f3n: \u00abDios no nos ha dado un esp\u00edritu cobarde, sino un esp\u00edritu de energ\u00eda, amor y buen juicio\u00bb (1,7).<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>La vida eterna \u2013 \u00bfqu\u00e9 es?<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">10. Hasta ahora hemos hablado de la fe y de la esperanza en el Nuevo Testamento y en los comienzos del cristianismo; pero siempre se ha tenido tambi\u00e9n claro que no s\u00f3lo hablamos del pasado; toda la reflexi\u00f3n concierne a la vida y a la muerte en general y, por tanto, tambi\u00e9n tiene que ver con nosotros aqu\u00ed y ahora. No obstante, es el momento de preguntarnos ahora de manera expl\u00edcita: la fe cristiana \u00bfes tambi\u00e9n para nosotros ahora una esperanza que transforma y sostiene nuestra vida? \u00bfEs para nosotros \u00abperformativa\u00bb, un mensaje que plasma de modo nuevo la vida misma, o es ya s\u00f3lo \u00abinformaci\u00f3n\u00bb que, mientras tanto, hemos dejado arrinconada y nos parece superada por informaciones m\u00e1s recientes? En la b\u00fasqueda de una respuesta quisiera partir de la forma cl\u00e1sica del di\u00e1logo con el cual el rito del Bautismo expresaba la acogida del reci\u00e9n nacido en la comunidad de los creyentes y su renacimiento en Cristo. El sacerdote preguntaba ante todo a los padres qu\u00e9 nombre hab\u00edan elegido para el ni\u00f1o, y continuaba despu\u00e9s con la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ped\u00eds a la Iglesia?\u00bb. Se respond\u00eda: \u00abLa fe\u00bb. Y \u00ab\u00bfQu\u00e9 te da la fe?\u00bb. \u00abLa vida eterna\u00bb. Seg\u00fan este di\u00e1logo, los padres buscaban para el ni\u00f1o la entrada en la fe, la comuni\u00f3n con los creyentes, porque ve\u00edan en la fe la llave para \u00abla vida eterna\u00bb. En efecto, ayer como hoy, en el Bautismo, cuando uno se convierte en cristiano, se trata de esto: no es s\u00f3lo un acto de socializaci\u00f3n dentro de la comunidad ni solamente de acogida en la Iglesia. Los padres esperan algo m\u00e1s para el bautizando: esperan que la fe, de la cual forma parte el cuerpo de la Iglesia y sus sacramentos, le d\u00e9 la vida, la vida eterna. La fe es la sustancia de la esperanza. Pero entonces surge la cuesti\u00f3n: \u00bfDe verdad queremos esto: vivir eternamente? Tal vez muchas personas rechazan hoy la fe simplemente porque la vida eterna no les parece algo deseable. En modo alguno quieren la vida eterna, sino la presente y, para esto, la fe en la vida eterna les parece m\u00e1s bien un obst\u00e1culo. Seguir viviendo para siempre \u2013sin fin\u2013 parece m\u00e1s una condena que un don. Ciertamente, se querr\u00eda aplazar la muerte lo m\u00e1s posible. Pero vivir siempre, sin un t\u00e9rmino, s\u00f3lo ser\u00eda a fin de cuentas aburrido y al final insoportable. Esto es lo que dice precisamente, por ejemplo, el Padre de la Iglesia Ambrosio en el serm\u00f3n f\u00fanebre por su hermano difunto S\u00e1tiro: \u00abEs verdad que la muerte no formaba parte de nuestra naturaleza, sino que se introdujo en ella; Dios no instituy\u00f3 la muerte desde el principio, sino que nos la dio como un remedio [&#8230;]. En efecto, la vida del hombre, condenada por culpa del pecado a un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, comenz\u00f3 a ser digna de l\u00e1stima: era necesario dar un fin a estos males, de modo que la muerte restituyera lo que la vida hab\u00eda perdido. La inmortalidad, en efecto, es m\u00e1s una carga que un bien, si no entra en juego la gracia\u00bb.<span id='easy-footnote-6-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-6-32390' title='&lt;em&gt;De excessu fratris sui Satyri&lt;\/em&gt;, II, 47: &lt;em&gt;CSEL &lt;\/em&gt;73, 274.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Y Ambrosio ya hab\u00eda dicho poco antes: \u00abNo debemos deplorar la muerte, ya que es causa de salvaci\u00f3n\u00bb.<span id='easy-footnote-7-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-7-32390' title='&lt;em&gt;Ib\u00edd.&lt;\/em&gt;, II, 46:&lt;em&gt; CSEL &lt;\/em&gt;73, 273.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">11. Sea lo que fuere lo que san Ambrosio quiso decir exactamente con estas palabras, es cierto que la eliminaci\u00f3n de la muerte, como tambi\u00e9n su aplazamiento casi ilimitado, pondr\u00eda a la tierra y a la humanidad en una condici\u00f3n imposible y no comportar\u00eda beneficio alguno para el individuo mismo. Obviamente, hay una contradicci\u00f3n en nuestra actitud, que hace referencia a un contraste interior de nuestra propia existencia. Por un lado, no queremos morir; los que nos aman, sobre todo, no quieren que muramos. Por otro lado, sin embargo, tampoco deseamos seguir existiendo ilimitadamente, y tampoco la tierra ha sido creada con esta perspectiva. Entonces, \u00bfqu\u00e9 es realmente lo que queremos? Esta paradoja de nuestra propia actitud suscita una pregunta m\u00e1s profunda: \u00bfqu\u00e9 es realmente la \u00abvida\u00bb? Y \u00bfqu\u00e9 significa verdaderamente \u00abeternidad\u00bb? Hay momentos en que de repente percibimos algo: s\u00ed, esto ser\u00eda precisamente la verdadera \u00abvida\u00bb, as\u00ed deber\u00eda ser. En contraste con ello, lo que cotidianamente llamamos \u00abvida\u00bb, en verdad no lo es. Agust\u00edn, en su extensa carta sobre la oraci\u00f3n dirigida a Proba, una viuda romana acomodada y madre de tres c\u00f3nsules, escribi\u00f3 una vez: En el fondo queremos s\u00f3lo una cosa, la \u00abvida bienaventurada\u00bb, la vida que simplemente es vida, simplemente \u00abfelicidad\u00bb. A fin de cuentas, en la oraci\u00f3n no pedimos otra cosa. No nos encaminamos hacia nada m\u00e1s, se trata s\u00f3lo de esto. Pero despu\u00e9s Agust\u00edn dice tambi\u00e9n: pens\u00e1ndolo bien, no sabemos en absoluto lo que deseamos, lo que quisi\u00e9ramos concretamente. Desconocemos del todo esta realidad; incluso en aquellos momentos en que nos parece tocarla con la mano no la alcanzamos realmente. \u00abNo sabemos pedir lo que nos conviene\u00bb, reconoce con una expresi\u00f3n de san Pablo (<em>Rm<\/em> 8,26). Lo \u00fanico que sabemos es que no es esto. Sin embargo, en este no-saber sabemos que esta realidad tiene que existir. \u00abAs\u00ed, pues, hay en nosotros, por decirlo de alguna manera, una sabia ignorancia (<em>docta ignorantia<\/em>)\u00bb, escribe. No sabemos lo que queremos realmente; no conocemos esta \u00abverdadera vida\u00bb y, sin embargo, sabemos que debe existir un algo que no conocemos y hacia el cual nos sentimos impulsados.<span id='easy-footnote-8-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-8-32390' title='Cf. &lt;em&gt;Ep. 130 Ad Probam &lt;\/em&gt;14, 25-15, 28:&lt;em&gt; CSEL&lt;\/em&gt; 44, 68-73.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">12. Pienso que Agust\u00edn describe en este pasaje, de modo muy preciso y siempre v\u00e1lido, la situaci\u00f3n esencial del hombre, la situaci\u00f3n de la que provienen todas sus contradicciones y sus esperanzas. De alg\u00fan modo deseamos la vida misma, la verdadera, la que no se vea afectada ni siquiera por la muerte; pero, al mismo tiempo, no conocemos eso hacia lo que nos sentimos impulsados. No podemos dejar de tender a ello y, sin embargo, sabemos que todo lo que podemos experimentar o realizar no es lo que deseamos. Esta \u00abrealidad\u00bb desconocida es la verdadera \u00abesperanza\u00bb que nos empuja y, al mismo tiempo, su desconocimiento es la causa de todas las desesperaciones, as\u00ed como tambi\u00e9n de todos los impulsos positivos o destructivos hacia el mundo aut\u00e9ntico y el aut\u00e9ntico hombre. La expresi\u00f3n \u00abvida eterna\u00bb trata de dar un nombre a esta desconocida realidad conocida. Es por necesidad una expresi\u00f3n insuficiente que crea confusi\u00f3n. En efecto, \u00abeterno\u00bb suscita en nosotros la idea de lo interminable, y eso nos da miedo; \u00abvida\u00bb nos hace pensar en la vida que conocemos, que amamos y que no queremos perder, pero que a la vez es con frecuencia m\u00e1s fatiga que satisfacci\u00f3n, de modo que, mientras por un lado la deseamos, por otro no la queremos. Podemos solamente tratar de salir con nuestro pensamiento de la temporalidad a la que estamos sujetos y augurar de alg\u00fan modo que la eternidad no sea un continuo sucederse de d\u00edas del calendario, sino como el momento pleno de satisfacci\u00f3n, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Ser\u00eda el momento del sumergirse en el oc\u00e9ano del amor infinito, en el cual el tempo \u2013el antes y el despu\u00e9s\u2013 ya no existe. Podemos \u00fanicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegr\u00eda. En el Evangelio de Juan, Jes\u00fas lo expresa as\u00ed: \u00abVolver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y nadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda\u00bb (16,22). Tenemos que pensar en esta l\u00ednea si queremos entender el objetivo de la esperanza cristiana, qu\u00e9 es lo que esperamos de la fe, de nuestro ser con Cristo.<span id='easy-footnote-9-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-9-32390' title='Cf.&lt;em&gt; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica&lt;\/em&gt;, n. 1025.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>\u00bfEs individualista la esperanza cristiana?<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">13. A lo largo de su historia, los cristianos han tratado de traducir en figuras representables este saber que no sabe, recurriendo a im\u00e1genes del \u00abcielo\u00bb que siempre resultan lejanas de lo que, precisamente por eso, s\u00f3lo conocemos negativamente, a trav\u00e9s de un no-conocimiento. En el curso de los siglos, todos estos intentos de representaci\u00f3n de la esperanza han impulsado a muchos a vivir bas\u00e1ndose en la fe y, como consecuencia, a abandonar sus<em> \u00abhyparchonta\u00bb<\/em>, las sustancias materiales para su existencia. El autor de la <em>Carta<\/em><em> a los Hebreos<\/em>, en el cap\u00edtulo 11, ha trazado una especie de historia de los que viven en la esperanza y de su estar de camino, una historia que desde Abel llega hasta la \u00e9poca del autor. En los tiempos modernos se ha desencadenado una cr\u00edtica cada vez m\u00e1s dura contra este tipo de esperanza: consistir\u00eda en puro individualismo, que habr\u00eda abandonado el mundo a su miseria y se habr\u00eda amparado en una salvaci\u00f3n eterna exclusivamente privada. Henri de Lubac, en la introducci\u00f3n a su obra fundamental<em> Catholicisme<\/em>. <em>Aspects sociaux du dogme<\/em>, ha recogido algunos testimonios caracter\u00edsticos de esta clase, uno de los cuales es digno de menci\u00f3n: \u00ab\u00bfHe encontrado la alegr\u00eda? No&#8230; He encontrado mi alegr\u00eda. Y esto es algo terriblemente diverso&#8230; La alegr\u00eda de Jes\u00fas puede ser personal. Puede pertenecer a una sola persona, y \u00e9sta se salva. Est\u00e1 en paz&#8230;, ahora y por siempre, pero ella sola. Esta soledad de la alegr\u00eda no la perturba. Al contrario: \u00a1Ella es precisamente la elegida! En su bienaventuranza atraviesa felizmente las batallas con una rosa en la mano\u00bb.<span id='easy-footnote-10-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-10-32390' title='Jean Giono,&lt;em&gt; Les vraies richesses &lt;\/em&gt;(1936), Pr\u00e9face, Paris 1992, pp. 18-20; cf. Henri de Lubac,&lt;em&gt; Catholicisme. Aspects sociaux du dogme&lt;\/em&gt;, Paris 1983, p. VII.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">14. A este respecto, de Lubac ha podido demostrar, bas\u00e1ndose en la teolog\u00eda de los Padres en toda su amplitud, que la salvaci\u00f3n ha sido considerada siempre como una realidad comunitaria. La misma<em> Carta a los Hebreos<\/em> habla de una \u00abciudad\u00bb (cf. 11,10.16; 12,22; 13,14) y, por tanto, de una salvaci\u00f3n comunitaria. Los Padres, coherentemente, entienden el pecado como la destrucci\u00f3n de la unidad del g\u00e9nero humano, como ruptura y divisi\u00f3n. Babel, el lugar de la confusi\u00f3n de las lenguas y de la separaci\u00f3n, se muestra como expresi\u00f3n de lo que es el pecado en su ra\u00edz. Por eso, la \u00abredenci\u00f3n\u00bb se presenta precisamente como el restablecimiento de la unidad en la que nos encontramos de nuevo juntos en una uni\u00f3n que se refleja en la comunidad mundial de los creyentes. No hace falta que nos ocupemos aqu\u00ed de todos los textos en los que aparece el aspecto comunitario de la esperanza. Sigamos con la <em>Carta<\/em><em> a Proba<\/em>, en la cual Agust\u00edn intenta explicar un poco esta desconocida realidad conocida que vamos buscando. El punto de partida es simplemente la expresi\u00f3n \u00abvida bienaventurada [feliz]\u00bb. Despu\u00e9s cita el Salmo 144 [143],15: \u00abDichoso el pueblo cuyo Dios es el Se\u00f1or\u00bb. Y contin\u00faa: \u00abPara que podamos formar parte de este pueblo y llegar [&#8230;] a vivir con Dios eternamente, \u2018\u2018el precepto tiene por objeto el amor, que brota de un coraz\u00f3n limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera\u00bb (<em>1 Tm <\/em>1,5)\u00bb.<span id='easy-footnote-11-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-11-32390' title='&lt;em&gt;Ep. 130 Ad Probam &lt;\/em&gt;13, 24:&lt;em&gt; CSEL&lt;\/em&gt; 44, 67.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>Esta vida verdadera, hacia la cual tratamos de dirigirnos siempre de nuevo, comporta estar unidos existencialmente en un \u00abpueblo\u00bb y s\u00f3lo puede realizarse para cada persona dentro de este \u00abnosotros\u00bb. Precisamente por eso presupone dejar de estar encerrados en el propio \u00abyo\u00bb, porque s\u00f3lo la apertura a este sujeto universal abre tambi\u00e9n la mirada hacia la fuente de la alegr\u00eda, hacia el amor mismo, hacia Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">15. Esta concepci\u00f3n de la \u00abvida bienaventurada\u00bb orientada hacia la comunidad se refiere a algo que est\u00e1 ciertamente m\u00e1s all\u00e1 del mundo presente, pero precisamente por eso tiene que ver tambi\u00e9n con la edificaci\u00f3n del mundo, de maneras muy diferentes seg\u00fan el contexto hist\u00f3rico y las posibilidades que \u00e9ste ofrece o excluye. En el tiempo de Agust\u00edn, cuando la irrupci\u00f3n de nuevos pueblos amenazaba la cohesi\u00f3n del mundo, en la cual hab\u00eda una cierta garant\u00eda de derecho y de vida en una comunidad jur\u00eddica, se trataba de fortalecer los fundamentos verdaderamente b\u00e1sicos de esta comunidad de vida y de paz para poder sobrevivir en aquel mundo cambiante. Pero intentemos fijarnos, por poner un caso, en un momento de la Edad Media, bajo ciertos aspectos emblem\u00e1tico. En la conciencia com\u00fan, los monasterios aparec\u00edan como lugares para huir del mundo (\u00ab<em>contemptus mundi<\/em>\u00ab) y eludir as\u00ed la responsabilidad con respecto al mundo buscando la salvaci\u00f3n privada. Bernardo de Claraval, que con su Orden reformada llev\u00f3 una multitud de j\u00f3venes a los monasterios, ten\u00eda una visi\u00f3n muy diferente sobre esto. Para \u00e9l, los monjes tienen una tarea con respecto a toda la Iglesia y, por consiguiente, tambi\u00e9n respecto al mundo. Y, con muchas im\u00e1genes, ilustra la responsabilidad de los monjes para con todo el organismo de la Iglesia, m\u00e1s a\u00fan, para con la humanidad; les aplica las palabras del Pseudo-Rufino: \u00abEl g\u00e9nero humano subsiste gracias a unos pocos; si ellos desaparecieran, el mundo perecer\u00eda\u00bb.<span id='easy-footnote-12-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-12-32390' title='&lt;em&gt;Sententiae&lt;\/em&gt;, III, 118 :&lt;em&gt; CCL &lt;\/em&gt;6\/2, 215.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> Los contemplativos \u2013<em>contemplantes<\/em>\u2013 han de convertirse en<em> trabajadores agr\u00edcolas \u2013laborantes<\/em>\u2013, nos dice. La nobleza del trabajo, que el cristianismo ha heredado del juda\u00edsmo, hab\u00eda aparecido ya en las reglas mon\u00e1sticas de Agust\u00edn y Benito. Bernardo presenta de nuevo este concepto. Los j\u00f3venes arist\u00f3cratas que acud\u00edan a sus monasterios deb\u00edan someterse al trabajo manual. A decir verdad, Bernardo dice expl\u00edcitamente que tampoco el monasterio puede restablecer el Para\u00edso, pero sostiene que, como lugar de labranza pr\u00e1ctica y espiritual, debe preparar el nuevo Para\u00edso. Una parcela de bosque silvestre se hace f\u00e9rtil precisamente cuando se talan los \u00e1rboles de la soberbia, se extirpa lo que crece en el alma de modo silvestre y as\u00ed se prepara el terreno en el que puede crecer pan para el cuerpo y para el alma.<span id='easy-footnote-13-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-13-32390' title='Cf. &lt;em&gt;ib\u00edd&lt;\/em&gt;., III, 71:&lt;em&gt; CCL &lt;\/em&gt;6\/2,107-108.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> \u00bfAcaso no hemos tenido la oportunidad de comprobar de nuevo, precisamente en el momento de la historia actual, que all\u00ed donde las almas se hacen salvajes no se puede lograr ninguna estructuraci\u00f3n positiva del mundo?<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>La transformaci\u00f3n de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">16. \u00bfC\u00f3mo ha podido desarrollarse la idea de que el mensaje de Jes\u00fas es estrictamente individualista y dirigido s\u00f3lo al individuo? \u00bfC\u00f3mo se ha llegado a interpretar la \u00absalvaci\u00f3n del alma\u00bb como huida de la responsabilidad respecto a las cosas en su conjunto y, por consiguiente, a considerar el programa del cristianismo como b\u00fasqueda ego\u00edsta de la salvaci\u00f3n que se niega a servir a los dem\u00e1s? Para encontrar una respuesta a esta cuesti\u00f3n hemos de fijarnos en los elementos fundamentales de la \u00e9poca moderna. Estos se ven con particular claridad en Francis Bacon. Es indiscutible que \u2013gracias al descubrimiento de Am\u00e9rica y a las nuevas conquistas de la t\u00e9cnica que han permitido este desarrollo\u2013 ha surgido una nueva \u00e9poca. Pero, \u00bfsobre qu\u00e9 se basa este cambio epocal? Se basa en la nueva correlaci\u00f3n entre experimento y m\u00e9todo, que hace al hombre capaz de lograr una interpretaci\u00f3n de la naturaleza conforme a sus leyes y conseguir as\u00ed, finalmente, \u00abla victoria del arte sobre la naturaleza\u00bb (<em>victoria cursus artis super naturam<\/em>).<span id='easy-footnote-14-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-14-32390' title='&lt;em&gt;Novum Organum&lt;\/em&gt; I, 117.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> La novedad \u2013 seg\u00fan la visi\u00f3n de Bacon\u2013 consiste en una nueva correlaci\u00f3n entre ciencia y praxis. De esto se hace despu\u00e9s una aplicaci\u00f3n en clave teol\u00f3gica: esta nueva correlaci\u00f3n entre ciencia y praxis significar\u00eda que se restablecer\u00eda el dominio sobre la creaci\u00f3n, que Dios hab\u00eda dado al hombre y que se perdi\u00f3 por el pecado original.<span id='easy-footnote-15-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-15-32390' title='Cf.&lt;em&gt; ib\u00edd.&lt;\/em&gt;, I, 129.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">17. Quien lee estas afirmaciones, y reflexiona con atenci\u00f3n, reconoce en ellas un paso desconcertante: hasta aquel momento la recuperaci\u00f3n de lo que el hombre hab\u00eda perdido al ser expulsado del para\u00edso terrenal se esperaba de la fe en Jesucristo, y en esto se ve\u00eda la \u00abredenci\u00f3n\u00bb. Ahora, esta \u00abredenci\u00f3n\u00bb, el restablecimiento del \u00abpara\u00edso\u00bb perdido, ya no se espera de la fe, sino de la correlaci\u00f3n apenas descubierta entre ciencia y praxis. Con esto no es que se niegue la fe; pero queda desplazada a otro nivel \u2013el de las realidades exclusivamente privadas y ultramundanas\u2013 al mismo tiempo que resulta en cierto modo irrelevante para el mundo. Esta visi\u00f3n program\u00e1tica ha determinado el proceso de los tiempos modernos e influye tambi\u00e9n en la crisis actual de la fe que, en sus aspectos concretos, es sobre todo una crisis de la esperanza cristiana. Por eso, en Bacon la esperanza recibe tambi\u00e9n una nueva forma. Ahora se llama: fe en el progreso. En efecto, para Bacon est\u00e1 claro que los descubrimientos y las invenciones apenas iniciadas son s\u00f3lo un comienzo; que gracias a la sinergia entre ciencia y praxis se seguir\u00e1n descubrimientos totalmente nuevos, surgir\u00e1 un mundo totalmente nuevo, el reino del hombre.<span id='easy-footnote-16-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-16-32390' title='Cf. &lt;em&gt;New Atlantis&lt;\/em&gt;.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> Seg\u00fan esto, \u00e9l mismo traz\u00f3 un esbozo de las invenciones previsibles, incluyendo el aeroplano y el submarino. Durante el desarrollo ulterior de la ideolog\u00eda del progreso, la alegr\u00eda por los visibles adelantos de las potencialidades humanas es una confirmaci\u00f3n constante de la fe en el progreso como tal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">18. Al mismo tiempo, hay dos categor\u00edas que ocupan cada vez m\u00e1s el centro de la idea de progreso: raz\u00f3n y libertad. El progreso es sobre todo un progreso del dominio creciente de la raz\u00f3n, y esta raz\u00f3n es considerada obviamente un poder del bien y para el bien. El progreso es la superaci\u00f3n de todas las dependencias, es progreso hacia la libertad perfecta. Tambi\u00e9n la libertad es considerada s\u00f3lo como promesa, en la cual el hombre llega a su plenitud. En ambos conceptos \u2013libertad y raz\u00f3n\u2013 hay un aspecto pol\u00edtico. En efecto, se espera el reino de la raz\u00f3n como la nueva condici\u00f3n de la humanidad que llega a ser totalmente libre. Sin embargo, las condiciones pol\u00edticas de este reino de la raz\u00f3n y de la libertad, en un primer momento, aparecen poco definidas. La raz\u00f3n y la libertad parecen garantizar de por s\u00ed, en virtud de su bondad intr\u00ednseca, una nueva comunidad humana perfecta. Pero en ambos conceptos clave, \u00abraz\u00f3n\u00bb y \u00ablibertad\u00bb, el pensamiento est\u00e1 siempre, t\u00e1citamente, en contraste tambi\u00e9n con los v\u00ednculos de la fe y de la Iglesia, as\u00ed como con los v\u00ednculos de los ordenamientos estatales de entonces. Ambos conceptos llevan en s\u00ed mismos, pues, un potencial revolucionario de enorme fuerza explosiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">19. Hemos de fijarnos brevemente en las dos etapas esenciales de la concreci\u00f3n pol\u00edtica de esta esperanza, porque son de gran importancia para el camino de la esperanza cristiana, para su comprensi\u00f3n y su persistencia. Est\u00e1, en primer lugar, la Revoluci\u00f3n francesa como el intento de instaurar el dominio de la raz\u00f3n y de la libertad, ahora tambi\u00e9n de manera pol\u00edticamente real. La Europa de la Ilustraci\u00f3n, en un primer momento, ha contemplado fascinada estos acontecimientos, pero ante su evoluci\u00f3n ha tenido que reflexionar despu\u00e9s de manera nueva sobre la raz\u00f3n y la libertad. Para las dos fases de la recepci\u00f3n de lo que ocurri\u00f3 en Francia, son significativos dos escritos de Immanuel Kant, en los que reflexiona sobre estos acontecimientos. En 1792 escribe la obra: \u00ab<em>Der Sieg des guten Prinzips \u00fcber das b\u00f6se und die Gr\u00fcndung eines Reichs Gottes auf Erden<\/em>\u00bb (La victoria del principio bueno sobre el malo y la constituci\u00f3n de un reino de Dios sobre la tierra). En ella dice: \u00abEl paso gradual de la fe eclesi\u00e1stica al dominio exclusivo de la pura fe religiosa constituye el acercamiento del reino de Dios\u00bb.<span id='easy-footnote-17-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-17-32390' title='En &lt;em&gt;Werke &lt;\/em&gt;IV: W. Weischedel, ed. (1956), 777.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> Nos dice tambi\u00e9n que las revoluciones pueden acelerar los tiempos de este paso de la fe eclesi\u00e1stica a la fe racional. El \u00abreino de Dios\u00bb, del que hab\u00eda hablado Jes\u00fas, recibe aqu\u00ed una nueva definici\u00f3n y asume tambi\u00e9n una nueva presencia; existe, por as\u00ed decirlo, una nueva \u00abespera inmediata\u00bb: el \u00abreino de Dios\u00bb llega all\u00ed donde la \u00abfe eclesi\u00e1stica\u00bb es superada y reemplazada por la \u00abfe religiosa\u00bb, es decir por la simple fe racional. En 1795, en su obra <em>\u00abDas Ende aller Dinge\u00bb<\/em> (El final de todas las cosas), aparece una imagen diferente. Ahora Kant toma en consideraci\u00f3n la posibilidad de que, junto al final natural de todas las cosas, se produzca tambi\u00e9n uno contrario a la naturaleza, perverso. A este respecto, escribe: \u00abSi llegara un d\u00eda en el que el cristianismo no fuera ya digno de amor, el pensamiento dominante de los hombres deber\u00eda convertirse en el de un rechazo y una oposici\u00f3n contra \u00e9l; y el anticristo [&#8230;] inaugurar\u00eda su r\u00e9gimen, aunque breve (fundado presumiblemente en el miedo y el ego\u00edsmo). A continuaci\u00f3n, no obstante, puesto que el cristianismo, aun habiendo sido destinado a ser la religi\u00f3n universal, no habr\u00eda sido ayudado de hecho por el destino a serlo, podr\u00eda ocurrir, bajo el aspecto moral, el final (perverso) de todas las cosas\u00bb.<span id='easy-footnote-18-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-18-32390' title='I. Kant,&lt;em&gt; Das Ende aller Dinge&lt;\/em&gt;:&lt;em&gt; Werke &lt;\/em&gt;IV, W. Weischedel, ed. (1964), 190.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">20. En el s. XVIII no falt\u00f3 la fe en el progreso como nueva forma de la esperanza humana y sigui\u00f3 considerando la raz\u00f3n y la libertad como la estrella-gu\u00eda que se deb\u00eda seguir en el camino de la esperanza. Sin embargo, el avance cada vez m\u00e1s r\u00e1pido del desarrollo t\u00e9cnico y la industrializaci\u00f3n que comportaba crearon muy pronto una situaci\u00f3n social completamente nueva: se form\u00f3 la clase de los trabajadores de la industria y el as\u00ed llamado \u00abproletariado industrial\u00bb, cuyas terribles condiciones de vida ilustr\u00f3 de manera sobrecogedora Friedrich Engels en 1845. Para el lector deb\u00eda estar claro: esto no puede continuar, es necesario un cambio. Pero el cambio supondr\u00eda la convulsi\u00f3n y el abatimiento de toda la estructura de la sociedad burguesa. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n burguesa de 1789 hab\u00eda llegado la hora de una nueva revoluci\u00f3n, la proletaria: el progreso no pod\u00eda avanzar simplemente de modo lineal a peque\u00f1os pasos. Hac\u00eda falta el salto revolucionario. Karl Marx recogi\u00f3 esta llamada del momento y, con vigor de lenguaje y pensamiento, trat\u00f3 de encauzar este nuevo y, como \u00e9l pensaba, definitivo gran paso de la historia hacia la salvaci\u00f3n, hacia lo que Kant hab\u00eda calificado como el \u00abreino de Dios\u00bb. Al haber desaparecido la verdad del m\u00e1s all\u00e1, se tratar\u00eda ahora de establecer la verdad del m\u00e1s ac\u00e1. La cr\u00edtica del cielo se transforma en la cr\u00edtica de la tierra, la cr\u00edtica de la teolog\u00eda en la cr\u00edtica de la pol\u00edtica. El progreso hacia lo mejor, hacia el mundo definitivamente bueno, ya no viene simplemente de la ciencia, sino de la pol\u00edtica; de una pol\u00edtica pensada cient\u00edficamente, que sabe reconocer la estructura de la historia y de la sociedad, y as\u00ed indica el camino hacia la revoluci\u00f3n, hacia el cambio de todas las cosas. Con precisi\u00f3n puntual, aunque de modo unilateral y parcial, Marx ha descrito la situaci\u00f3n de su tiempo y ha ilustrado con gran capacidad anal\u00edtica los caminos hacia la revoluci\u00f3n, y no s\u00f3lo te\u00f3ricamente: con el partido comunista, nacido del manifiesto de 1848, dio inicio tambi\u00e9n concretamente a la revoluci\u00f3n. Su promesa, gracias a la agudeza de sus an\u00e1lisis y a la clara indicaci\u00f3n de los instrumentos para el cambio radical, fascin\u00f3 y fascina todav\u00eda hoy de nuevo. Despu\u00e9s, la revoluci\u00f3n se implant\u00f3 tambi\u00e9n, de manera m\u00e1s radical en Rusia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">21. Pero con su victoria se puso de manifiesto tambi\u00e9n el error fundamental de Marx. \u00c9l indic\u00f3 con exactitud c\u00f3mo lograr el cambio total de la situaci\u00f3n. Pero no nos dijo c\u00f3mo se deber\u00eda proceder despu\u00e9s. Supon\u00eda simplemente que, con la expropiaci\u00f3n de la clase dominante, con la ca\u00edda del poder pol\u00edtico y con la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, se establecer\u00eda la Nueva Jerusal\u00e9n. En efecto, entonces se anular\u00edan todas las contradicciones, por fin el hombre y el mundo habr\u00edan visto claramente en s\u00ed mismos. Entonces todo podr\u00eda proceder por s\u00ed mismo por el recto camino, porque todo pertenecer\u00eda a todos y todos querr\u00edan lo mejor unos para otros. As\u00ed, tras el \u00e9xito de la revoluci\u00f3n, Lenin pudo percatarse de que en los escritos del maestro no hab\u00eda ninguna indicaci\u00f3n sobre c\u00f3mo proceder. Hab\u00eda hablado ciertamente de la fase intermedia de la dictadura del proletariado como de una necesidad que, sin embargo, en un segundo momento se habr\u00eda demostrado caduca por s\u00ed misma. Esta \u00abfase intermedia\u00bb la conocemos muy bien y tambi\u00e9n sabemos cu\u00e1l ha sido su desarrollo posterior: en lugar de alumbrar un mundo sano, ha dejado tras de s\u00ed una destrucci\u00f3n desoladora. El error de Marx no consiste s\u00f3lo en no haber ideado los ordenamientos necesarios para el nuevo mundo; en \u00e9ste, en efecto, ya no habr\u00eda necesidad de ellos. Que no diga nada de eso es una consecuencia l\u00f3gica de su planteamiento. Su error est\u00e1 m\u00e1s al fondo. Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Crey\u00f3 que, una vez solucionada la econom\u00eda, todo quedar\u00eda solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es s\u00f3lo el producto de condiciones econ\u00f3micas y no es posible curarlo s\u00f3lo desde fuera, creando condiciones econ\u00f3micas favorables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">22. As\u00ed, pues, nos encontramos de nuevo ante la pregunta: \u00bfQu\u00e9 podemos esperar? Es necesaria una autocr\u00edtica de la edad moderna en di\u00e1logo con el cristianismo y con su concepci\u00f3n de la esperanza. En este di\u00e1logo, los cristianos, en el contexto de sus conocimientos y experiencias, tienen tambi\u00e9n que aprender de nuevo en qu\u00e9 consiste realmente su esperanza, qu\u00e9 tienen que ofrecer al mundo y qu\u00e9 es, por el contrario, lo que no pueden ofrecerle. Es necesario que en la autocr\u00edtica de la edad moderna confluya tambi\u00e9n una autocr\u00edtica del cristianismo moderno, que debe aprender siempre a comprenderse a s\u00ed mismo a partir de sus propias ra\u00edces. Sobre esto s\u00f3lo se puede intentar hacer aqu\u00ed alguna observaci\u00f3n. Ante todo hay que preguntarse: \u00bfQu\u00e9 significa realmente \u00abprogreso\u00bb; qu\u00e9 es lo que promete y qu\u00e9 es lo que no promete? Ya en el siglo XIX hab\u00eda una cr\u00edtica a la fe en el progreso. En el siglo XX, Theodor W. Adorno expres\u00f3 de manera dr\u00e1stica la incertidumbre de la fe en el progreso: el progreso, visto de cerca, ser\u00eda el progreso que va de la honda a la superbomba. Ahora bien, \u00e9ste es de hecho un aspecto del progreso que no se debe disimular. Dicho de otro modo: la ambig\u00fcedad del progreso resulta evidente. Indudablemente, ofrece nuevas posibilidades para el bien, pero tambi\u00e9n abre posibilidades abismales para el mal, posibilidades que antes no exist\u00edan. Todos nosotros hemos sido testigos de c\u00f3mo el progreso, en manos equivocadas, puede convertirse, y se ha convertido de hecho, en un progreso terrible en el mal. Si el progreso t\u00e9cnico no se corresponde con un progreso en la formaci\u00f3n \u00e9tica del hombre, con el crecimiento del hombre interior (cf.<em> Ef <\/em>3,16;<em> 2 Co<\/em> 4,16), no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">23. Por lo que se refiere a los dos grandes temas \u00abraz\u00f3n\u00bb y \u00ablibertad\u00bb, aqu\u00ed s\u00f3lo se pueden se\u00f1alar las cuestiones relacionadas con ellos. Ciertamente, la raz\u00f3n es el gran don de Dios al hombre, y la victoria de la raz\u00f3n sobre la irracionalidad es tambi\u00e9n un objetivo de la fe cristiana. Pero \u00bfcu\u00e1ndo domina realmente la raz\u00f3n? \u00bfAcaso cuando se ha apartado de Dios? \u00bfCuando se ha hecho ciega para Dios? La raz\u00f3n del poder y del hacer \u00bfes ya toda la raz\u00f3n? Si el progreso, para ser progreso, necesita el crecimiento moral de la humanidad, entonces la raz\u00f3n del poder y del hacer debe ser integrada con la misma urgencia mediante la apertura de la raz\u00f3n a las fuerzas salvadoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal. S\u00f3lo de este modo se convierte en una raz\u00f3n realmente humana. S\u00f3lo se vuelve humana si es capaz de indicar el camino a la voluntad, y esto s\u00f3lo lo puede hacer si mira m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma. En caso contrario, la situaci\u00f3n del hombre, en el desequilibrio entre la capacidad material, por un lado, y la falta de juicio del coraz\u00f3n, por otro, se convierte en una amenaza para s\u00ed mismo y para la creaci\u00f3n. Por eso, hablando de libertad, se ha de recordar que la libertad humana requiere que concurran varias libertades. Sin embargo, esto no se puede lograr si no est\u00e1 determinado por un com\u00fan e intr\u00ednseco criterio de medida, que es fundamento y meta de nuestra libertad. Dig\u00e1moslo ahora de manera muy sencilla: el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza. Visto el desarrollo de la edad moderna, la afirmaci\u00f3n de san Pablo citada al principio (<em>Ef<\/em> 2,12) se demuestra muy realista y simplemente verdadera. Por tanto, no cabe duda de que un \u00abreino de Dios\u00bb instaurado sin Dios \u2013un reino, pues, s\u00f3lo del hombre\u2013 desemboca inevitablemente en \u00abel final perverso\u00bb de todas las cosas descrito por Kant: lo hemos visto y lo seguimos viendo siempre una y otra vez. Pero tampoco cabe duda de que Dios entra realmente en las cosas humanas a condici\u00f3n de que no s\u00f3lo lo pensemos nosotros, sino que \u00c9l mismo salga a nuestro encuentro y nos hable. Por eso la raz\u00f3n necesita de la fe para llegar a ser totalmente ella misma: raz\u00f3n y fe se necesitan mutuamente para realizar su verdadera naturaleza y su misi\u00f3n.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>La verdadera fisonom\u00eda de la esperanza cristiana<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">24. Pregunt\u00e9monos ahora de nuevo: \u00bfqu\u00e9 podemos esperar? Y \u00bfqu\u00e9 es lo que no podemos esperar? Ante todo hemos de constatar que un progreso acumulativo s\u00f3lo es posible en lo material. Aqu\u00ed, en el conocimiento progresivo de las estructuras de la materia, y en relaci\u00f3n con los inventos cada d\u00eda m\u00e1s avanzados, hay claramente una continuidad del progreso hacia un dominio cada vez mayor de la naturaleza. En cambio, en el \u00e1mbito de la conciencia \u00e9tica y de la decisi\u00f3n moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No est\u00e1n nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no ser\u00edamos libres. La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generaci\u00f3n, tenga un nuevo inicio. Es verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido, as\u00ed como aprovecharse del tesoro moral de toda la humanidad. Pero tambi\u00e9n pueden rechazarlo, ya que \u00e9ste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales. El tesoro moral de la humanidad no est\u00e1 disponible como lo est\u00e1n en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitaci\u00f3n a la libertad y como posibilidad para ella. Pero esto significa que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>a<\/em>) El recto estado de las cosas humanas, el bienestar moral del mundo, nunca puede garantizarse solamente a trav\u00e9s de estructuras, por muy v\u00e1lidas que \u00e9stas sean. Dichas estructuras no s\u00f3lo son importantes, sino necesarias; sin embargo, no pueden ni deben dejar al margen la libertad del hombre. Incluso las mejores estructuras funcionan \u00fanicamente cuando en una comunidad existen unas convicciones vivas capaces de motivar a los hombres para una adhesi\u00f3n libre al ordenamiento comunitario. La libertad necesita una convicci\u00f3n; una convicci\u00f3n no existe por s\u00ed misma, sino que ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>b<\/em>) Puesto que el hombre sigue siendo siempre libre y su libertad es tambi\u00e9n siempre fr\u00e1gil, nunca existir\u00e1 en este mundo el reino del bien definitivamente consolidado. Quien promete el mundo mejor que durar\u00eda irrevocablemente para siempre, hace una falsa promesa, pues ignora la libertad humana. La libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez. La libre adhesi\u00f3n al bien nunca existe simplemente por s\u00ed misma. Si hubiera estructuras que establecieran de manera definitiva una determinada \u2013buena\u2013 condici\u00f3n del mundo, se negar\u00eda la libertad del hombre, y por eso, a fin de cuentas, en modo alguno ser\u00edan estructuras buenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">25. Una consecuencia de lo dicho es que la b\u00fasqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generaci\u00f3n; nunca es una tarea que se pueda dar simplemente por concluida. No obstante, cada generaci\u00f3n tiene que ofrecer tambi\u00e9n su propia aportaci\u00f3n para establecer ordenamientos convincentes de libertad y de bien, que ayuden a la generaci\u00f3n sucesiva, como orientaci\u00f3n al recto uso de la libertad humana y den tambi\u00e9n as\u00ed, siempre dentro de los l\u00edmites humanos, una cierta garant\u00eda tambi\u00e9n para el futuro. Con otras palabras: las buenas estructuras ayudan, pero por s\u00ed solas no bastan. El hombre nunca puede ser redimido solamente desde el exterior. Francis Bacon y los seguidores de la corriente de pensamiento de la edad moderna inspirada en \u00e9l, se equivocaban al considerar que el hombre ser\u00eda redimido por medio de la ciencia. Con semejante expectativa se pide demasiado a la ciencia; esta especie de esperanza es falaz. La ciencia puede contribuir mucho a la humanizaci\u00f3n del mundo y de la humanidad. Pero tambi\u00e9n puede destruir al hombre y al mundo si no est\u00e1 orientada por fuerzas externas a ella misma. Por otra parte, debemos constatar tambi\u00e9n que el cristianismo moderno, ante los \u00e9xitos de la ciencia en la progresiva estructuraci\u00f3n del mundo, se ha concentrado en gran parte s\u00f3lo sobre el individuo y su salvaci\u00f3n. Con esto ha reducido el horizonte de su esperanza y no ha reconocido tampoco suficientemente la grandeza de su cometido, si bien es importante lo que ha seguido haciendo para la formaci\u00f3n del hombre y la atenci\u00f3n de los d\u00e9biles y de los que sufren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">26. No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor. Eso es v\u00e1lido incluso en el \u00e1mbito puramente intramundano. Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de \u00abredenci\u00f3n\u00bb que da un nuevo sentido a su existencia. Pero muy pronto se da cuenta tambi\u00e9n de que el amor que se le ha dado, por s\u00ed solo, no soluciona el problema de su vida. Es un amor fr\u00e1gil. Puede ser destruido por la muerte. El ser humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: \u00abNi muerte, ni vida, ni \u00e1ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podr\u00e1 apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u00bb (<em>Rm <\/em>8,38-39). Si existe este amor absoluto con su certeza absoluta, entonces \u2013s\u00f3lo entonces\u2013 el hombre es \u00abredimido\u00bb, suceda lo que suceda en su caso particular. Esto es lo que se ha de entender cuando decimos que Jesucristo nos ha \u00abredimido\u00bb. Por medio de \u00c9l estamos seguros de Dios, de un Dios que no es una lejana \u00abcausa primera\u00bb del mundo, porque su Hijo unig\u00e9nito se ha hecho hombre y cada uno puede decir de \u00c9l: \u00abVivo de la fe en el Hijo de Dios, que me am\u00f3 hasta entregarse por m\u00ed\u00bb (<em>Ga<\/em> 2,20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">27. En este sentido, es verdad que quien no conoce a Dios, aunque tenga m\u00faltiples esperanzas, en el fondo est\u00e1 sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida (cf.<em> Ef<\/em> 2,12). La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, s\u00f3lo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando \u00abhasta el extremo\u00bb, \u00abhasta el total cumplimiento\u00bb (cf.<em> Jn<\/em> 13,1; 19,30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que ser\u00eda propiamente \u00abvida\u00bb. Empieza a intuir qu\u00e9 quiere decir la palabra esperanza que hemos encontrado en el rito del Bautismo: de la fe se espera la \u00abvida eterna\u00bb, la vida verdadera que, totalmente y sin amenazas, es sencillamente vida en toda su plenitud. Jes\u00fas que dijo de s\u00ed mismo que hab\u00eda venido para que nosotros tengamos la vida y la tengamos en plenitud, en abundancia (cf. <em>Jn<\/em> 10,10), nos explic\u00f3 tambi\u00e9n qu\u00e9 significa \u00abvida\u00bb: \u00ab\u00c9sta es la vida eterna: que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo\u00bb (<em>Jn<\/em> 17,3). La vida en su verdadero sentido no la tiene uno solamente para s\u00ed, ni tampoco s\u00f3lo por s\u00ed mismo: es una relaci\u00f3n. Y la vida entera es relaci\u00f3n con quien es la fuente de la vida. Si estamos en relaci\u00f3n con Aquel que no muere, que es la Vida misma y el Amor mismo, entonces estamos en la vida. Entonces \u00abvivimos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">28. Pero ahora surge la pregunta: de este modo, \u00bfno hemos reca\u00eddo quiz\u00e1s en el individualismo de la salvaci\u00f3n? \u00bfEn la esperanza s\u00f3lo para m\u00ed que adem\u00e1s, precisamente por eso, no es una esperanza verdadera porque olvida y descuida a los dem\u00e1s? No. La relaci\u00f3n con Dios se establece a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n con Jes\u00fas, pues solos y \u00fanicamente con nuestras fuerzas no la podemos alcanzar. En cambio, la relaci\u00f3n con Jes\u00fas es una relaci\u00f3n con Aquel que se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo en rescate por todos nosotros (cf. <em>1 Tm<\/em> 2,6). Estar en comuni\u00f3n con Jesucristo nos hace participar en su ser \u00abpara todos\u00bb, hace que \u00e9ste sea nuestro modo de ser. Nos compromete en favor de los dem\u00e1s, pero s\u00f3lo estando en comuni\u00f3n con \u00c9l podemos realmente llegar a ser para los dem\u00e1s, para todos. Quisiera citar en este contexto al gran doctor griego de la Iglesia, san M\u00e1ximo el Confesor (\u2020 662), el cual exhorta primero a no anteponer nada al conocimiento y al amor de Dios, pero pasa enseguida a aplicaciones muy pr\u00e1cticas: \u00abQuien ama a Dios no puede guardar para s\u00ed el dinero, sino que lo reparte \u2018\u2018seg\u00fan Dios\u00bb [&#8230;], a imitaci\u00f3n de Dios, sin discriminaci\u00f3n alguna\u00bb.<span id='easy-footnote-19-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-19-32390' title='&lt;em&gt;Cap\u00edtulos sobre la caridad&lt;\/em&gt;,&lt;em&gt; Centuria&lt;\/em&gt; 1, cap 1:&lt;em&gt; PG &lt;\/em&gt;90, 965.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> Del amor a Dios se deriva la participaci\u00f3n en la justicia y en la bondad de Dios hacia los otros; amar a Dios requiere la libertad interior respecto a todo lo que se posee y todas las cosas materiales: el amor de Dios se manifiesta en la responsabilidad por el otro.<span id='easy-footnote-20-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-20-32390' title='Cf. &lt;em&gt;ib\u00edd.&lt;\/em&gt;:&lt;em&gt; PG&lt;\/em&gt; 90, 962-966.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> En la vida de san Agust\u00edn podemos observar de modo conmovedor la misma relaci\u00f3n entre amor de Dios y responsabilidad para con los hombres. Tras su conversi\u00f3n a la fe cristiana quiso, junto con algunos amigos de ideas afines, llevar una vida que estuviera dedicada totalmente a la palabra de Dios y a las cosas eternas. Quiso realizar con valores cristianos el ideal de la vida contemplativa descrito en la gran filosof\u00eda griega, eligiendo de este modo \u00abla mejor parte\u00bb (<em>Lc<\/em> 10,42). Pero las cosas fueron de otra manera. Mientras participaba en la Misa dominical, en la ciudad portuaria de Hipona, fue llamado aparte por el Obispo, fuera de la muchedumbre, y obligado a dejarse ordenar para ejercer el ministerio sacerdotal en aquella ciudad. Fij\u00e1ndose retrospectivamente en aquel momento, escribe en sus<em> Confesiones<\/em>: \u00abAterrado por mis pecados y por el peso enorme de mis miserias, hab\u00eda meditado en mi coraz\u00f3n y decidido huir a la soledad. Mas t\u00fa me lo prohibiste y me tranquilizaste, diciendo: \u00abCristo muri\u00f3 por todos, para que los que viven ya no vivan para s\u00ed, sino para \u00e9l que muri\u00f3 por ellos\u00bb (cf. <em>2 Co <\/em>5,15)\u00bb.<span id='easy-footnote-21-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-21-32390' title='&lt;em&gt;Conf.&lt;\/em&gt; X 43, 70:&lt;em&gt; CSEL &lt;\/em&gt;33, 279.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> Cristo muri\u00f3 por todos. Vivir para \u00c9l significa dejarse moldear en su \u00abser-para\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">29. Esto supuso para Agust\u00edn una vida totalmente nueva. As\u00ed describi\u00f3 una vez su vida cotidiana: \u00abCorregir a los indisciplinados, confortar a los pusil\u00e1nimes, sostener a los d\u00e9biles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los pendencieros, moderar a los ambiciosos, animar a los desalentados, apaciguar a los contendientes, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobaci\u00f3n a los buenos, tolerar a los malos y [\u00a1pobre de m\u00ed!] amar a todos\u00bb.<span id='easy-footnote-22-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-22-32390' title='&lt;em&gt;Sermo &lt;\/em&gt;340, 3:&lt;em&gt; PL&lt;\/em&gt; 38, 1484; cf. F. van der Meer,&lt;em&gt; Agust\u00edn pastor de almas&lt;\/em&gt;, Madrid (1965), 351.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> \u00abEs el Evangelio lo que me asusta\u00bb,<span id='easy-footnote-23-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-23-32390' title='&lt;em&gt;Sermo&lt;\/em&gt; 339, 4: &lt;em&gt;PL&lt;\/em&gt; 38, 1481.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> ese temor saludable que nos impide vivir para nosotros mismos y que nos impulsa a transmitir nuestra com\u00fan esperanza. De hecho, \u00e9sta era precisamente la intenci\u00f3n de Agust\u00edn: en la dif\u00edcil situaci\u00f3n del imperio romano, que amenazaba tambi\u00e9n al \u00c1frica romana y que, al final de la vida de Agust\u00edn, lleg\u00f3 a destruirla, quiso transmitir esperanza, la esperanza que le ven\u00eda de la fe y que, en total contraste con su car\u00e1cter introvertido, le hizo capaz de participar decididamente y con todas sus fuerzas en la edificaci\u00f3n de la ciudad. En el mismo cap\u00edtulo de las<em> Confesiones<\/em>, en el cual acabamos de ver el motivo decisivo de su compromiso \u00abpara todos\u00bb, dice tambi\u00e9n: Cristo \u00abintercede por nosotros; de otro modo desesperar\u00eda. Porque muchas y grandes son mis dolencias; s\u00ed, son muchas y grandes, aunque m\u00e1s grande es tu medicina. De no haberse tu Verbo hecho carne y habitado entre nosotros, hubi\u00e9ramos podido juzgarlo apartado de la naturaleza humana y desesperar de nosotros\u00bb.<span id='easy-footnote-24-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-24-32390' title='&lt;em&gt;Conf&lt;\/em&gt;. X, 43, 69:&lt;em&gt; CSEL &lt;\/em&gt;33, 279.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> Gracias a su esperanza, Agust\u00edn se dedic\u00f3 a la gente sencilla y a su ciudad; renunci\u00f3 a su nobleza espiritual y predic\u00f3 y actu\u00f3 de manera sencilla para la gente sencilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">30. Resumamos lo que hasta ahora ha aflorado en el desarrollo de nuestras reflexiones. A lo largo de su existencia, el hombre tiene muchas esperanzas, m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as, diferentes seg\u00fan los per\u00edodos de su vida. A veces puede parecer que una de estas esperanzas lo llena totalmente y que no necesita de ninguna otra. En la juventud puede ser la esperanza del amor grande y satisfactorio; la esperanza de cierta posici\u00f3n en la profesi\u00f3n, de uno u otro \u00e9xito determinante para el resto de su vida. Sin embargo, cuando estas esperanzas se cumplen, se ve claramente que esto, en realidad, no lo era todo. Est\u00e1 claro que el hombre necesita una esperanza que vaya m\u00e1s all\u00e1. Es evidente que s\u00f3lo puede contentarse con algo infinito, algo que ser\u00e1 siempre m\u00e1s de lo que nunca podr\u00e1 alcanzar. En este sentido, la \u00e9poca moderna ha desarrollado la esperanza de la instauraci\u00f3n de un mundo perfecto que parec\u00eda poder lograrse gracias a los conocimientos de la ciencia y a una pol\u00edtica fundada cient\u00edficamente. As\u00ed, la esperanza b\u00edblica del reino de Dios ha sido reemplazada por la esperanza del reino del hombre, por la esperanza de un mundo mejor que ser\u00eda el verdadero \u00abreino de Dios\u00bb. Esta esperanza parec\u00eda ser finalmente la esperanza grande y realista, la que el hombre necesita. \u00c9sta ser\u00eda capaz de movilizar \u2013por alg\u00fan tiempo\u2013 todas las energ\u00edas del hombre; este gran objetivo parec\u00eda merecer todo tipo de esfuerzos. Pero a lo largo del tiempo se vio claramente que esta esperanza se va alejando cada vez m\u00e1s. Ante todo se tom\u00f3 conciencia de que \u00e9sta era quiz\u00e1s una esperanza para los hombres del ma\u00f1ana, pero no una esperanza para m\u00ed. Y aunque el \u00abpara todos\u00bb forme parte de la gran esperanza \u2013no puedo ciertamente llegar a ser feliz contra o sin los otros\u2013, es verdad que una esperanza que no se refiera a m\u00ed personalmente, ni siquiera es una verdadera esperanza. Tambi\u00e9n result\u00f3 evidente que \u00e9sta era una esperanza contra la libertad, porque la situaci\u00f3n de las realidades humanas depende en cada generaci\u00f3n de la libre decisi\u00f3n de los hombres que pertenecen a ella. Si, debido a las condiciones y a las estructuras, se les privara de esta libertad, el mundo, a fin de cuentas, no ser\u00eda bueno, porque un mundo sin libertad no ser\u00eda en absoluto un mundo bueno. As\u00ed, aunque sea necesario un empe\u00f1o constante para mejorar el mundo, el mundo mejor del ma\u00f1ana no puede ser el contenido propio y suficiente de nuestra esperanza. A este prop\u00f3sito se plantea siempre la pregunta: \u00bfCu\u00e1ndo es \u00abmejor\u00bb el mundo? \u00bfQu\u00e9 es lo que lo hace bueno? \u00bfSeg\u00fan qu\u00e9 criterio se puede valorar si es bueno? \u00bfY por qu\u00e9 v\u00edas se puede alcanzar esta \u00abbondad\u00bb?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">31. M\u00e1s a\u00fan: nosotros necesitamos tener esperanzas \u2013m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as\u2013, que d\u00eda a d\u00eda nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo dem\u00e1s, aquellas no bastan. Esta gran esperanza s\u00f3lo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por s\u00ed solos no podemos alcanzar. De hecho, el ser agraciado por un don forma parte de la esperanza. Dios es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto. Su reino no es un m\u00e1s all\u00e1 imaginario, situado en un futuro que nunca llega; su reino est\u00e1 presente all\u00ed donde \u00c9l es amado y donde su amor nos alcanza. S\u00f3lo su amor nos da la posibilidad de perseverar d\u00eda a d\u00eda con toda sobriedad, sin perder el impulso de la esperanza, en un mundo que por su naturaleza es imperfecto. Y, al mismo tiempo, su amor es para nosotros la garant\u00eda de que existe aquello que s\u00f3lo llegamos a intuir vagamente y que, sin embargo, esperamos en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser: la vida que es \u00abrealmente\u00bb vida. Trataremos de concretar m\u00e1s esta idea en la \u00faltima parte, fijando nuestra atenci\u00f3n en algunos \u00ablugares\u00bb de aprendizaje y ejercicio pr\u00e1ctico de la esperanza.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong> \u00abLugares\u00bb de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza<\/strong><\/h2>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong>I. La oraci\u00f3n como escuela de la esperanza<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">32. Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oraci\u00f3n. Cuando ya nadie me escucha, Dios todav\u00eda me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme \u2013cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar\u2013, \u00c9l puede ayudarme.<span id='easy-footnote-25-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-25-32390' title='Cf.&lt;em&gt; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica&lt;\/em&gt;, n. 2657.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> Si me veo relegado a la extrema soledad&#8230;; el que reza nunca est\u00e1 totalmente solo. De sus trece a\u00f1os de prisi\u00f3n, nueve de los cuales en aislamiento, el inolvidable Cardenal Nguyen Van Thuan nos ha dejado un precioso op\u00fasculo:<em> Oraciones de esperanza<\/em>. Durante trece a\u00f1os en la c\u00e1rcel, en una situaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n aparentemente total, la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para \u00e9l una fuerza creciente de esperanza, que despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n le permiti\u00f3 ser para los hombres de todo el mundo un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de la soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">33. Agust\u00edn ilustr\u00f3 de forma muy bella la relaci\u00f3n \u00edntima entre oraci\u00f3n y esperanza en una homil\u00eda sobre la <em>Primera Carta<\/em><em> de San Juan<\/em>. \u00c9l define la oraci\u00f3n como un ejercicio del deseo. El hombre ha sido creado para una gran realidad, para Dios mismo, para ser colmado por \u00c9l. Pero su coraz\u00f3n es demasiado peque\u00f1o para la gran realidad que se le entrega. Tiene que ser ensanchado. \u00abDios, retardando [su don], ensancha el deseo; con el deseo, ensancha el alma y, ensanch\u00e1ndola, la hace capaz [de su don]\u00bb. Agust\u00edn se refiere a san Pablo, el cual dice de s\u00ed mismo que vive lanzado hacia lo que est\u00e1 por delante (cf.<em> Flp<\/em> 3,13). Despu\u00e9s usa una imagen muy bella para describir este proceso de ensanchamiento y preparaci\u00f3n del coraz\u00f3n humano. \u00abImag\u00ednate que Dios quiere llenarte de miel [s\u00edmbolo de la ternura y la bondad de Dios]; si est\u00e1s lleno de vinagre, \u00bfd\u00f3nde pondr\u00e1s la miel?\u00bb El vaso, es decir el coraz\u00f3n, tiene que ser antes ensanchado y luego purificado: liberado del vinagre y de su sabor. Eso requiere esfuerzo, es doloroso, pero s\u00f3lo as\u00ed se logra la capacitaci\u00f3n para lo que estamos destinados.<span id='easy-footnote-26-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-26-32390' title='Cf. &lt;em&gt;In 1 Joannis &lt;\/em&gt;4, 6:&lt;em&gt; PL&lt;\/em&gt; 35, 2008s.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> Aunque Agust\u00edn habla directamente s\u00f3lo de la receptividad para con Dios, se ve claramente que con este esfuerzo por liberarse del vinagre y de su sabor, el hombre no s\u00f3lo se hace libre para Dios, sino que se abre tambi\u00e9n a los dem\u00e1s. En efecto, s\u00f3lo convirti\u00e9ndonos en hijos de Dios podemos estar con nuestro Padre com\u00fan. Rezar no significa salir de la historia y retirarse en el rinc\u00f3n privado de la propia felicidad. El modo apropiado de orar es un proceso de purificaci\u00f3n interior que nos hace capaces para Dios y, precisamente por eso, capaces tambi\u00e9n para los dem\u00e1s. En la oraci\u00f3n, el hombre ha de aprender qu\u00e9 es lo que verdaderamente puede pedirle a Dios, lo que es digno de Dios. Ha de aprender que no puede rezar contra el otro. Ha de aprender que no puede pedir cosas superficiales y banales que desea en ese momento, la peque\u00f1a esperanza equivocada que lo aleja de Dios. Ha de purificar sus deseos y sus esperanzas. Debe liberarse de las mentiras ocultas con que se enga\u00f1a a s\u00ed mismo: Dios las escruta, y la confrontaci\u00f3n con Dios obliga al hombre a reconocerlas tambi\u00e9n. \u00ab\u00bfQui\u00e9n conoce sus faltas? Absu\u00e9lveme de lo que se me oculta\u00bb, ruega el salmista (19[18],13). No reconocer la culpa, la ilusi\u00f3n de inocencia, no me justifica ni me salva, porque la ofuscaci\u00f3n de la conciencia, la incapacidad de reconocer en m\u00ed el mal en cuanto tal, es culpa m\u00eda. Si Dios no existe, entonces quiz\u00e1s tengo que refugiarme en estas mentiras, porque no hay nadie que pueda perdonarme, nadie que sea el verdadero criterio. En cambio, el encuentro con Dios despierta mi conciencia para que \u00e9sta ya no me ofrezca m\u00e1s una autojustificaci\u00f3n ni sea un simple reflejo de m\u00ed mismo y de los contempor\u00e1neos que me condicionan, sino que se transforme en capacidad para escuchar el Bien mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">34. Para que la oraci\u00f3n produzca esta fuerza purificadora debe ser, por una parte, muy personal, una confrontaci\u00f3n de mi yo con Dios, con el Dios vivo. Pero, por otra, ha de estar guiada e iluminada una y otra vez por las grandes oraciones de la Iglesia y de los santos, por la oraci\u00f3n lit\u00fargica, en la cual el Se\u00f1or nos ense\u00f1a constantemente a rezar correctamente. El Cardenal Nguyen Van Thuan cuenta en su libro de Ejercicios espirituales c\u00f3mo en su vida hubo largos per\u00edodos de incapacidad de rezar y c\u00f3mo \u00e9l se aferr\u00f3 a las palabras de la oraci\u00f3n de la Iglesia: el Padrenuestro, el Ave Mar\u00eda y las oraciones de la Liturgia.<span id='easy-footnote-27-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-27-32390' title='Cf. &lt;em&gt;Testigos de esperanza&lt;\/em&gt;, Ciudad Nueva 2000, 135s.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> En la oraci\u00f3n tiene que haber siempre esta interrelaci\u00f3n entre oraci\u00f3n p\u00fablica y oraci\u00f3n personal. As\u00ed podemos hablar a Dios, y as\u00ed Dios nos habla a nosotros. De este modo se realizan en nosotros las purificaciones, a trav\u00e9s de las cuales llegamos a ser capaces de Dios e id\u00f3neos para servir a los hombres. As\u00ed nos hacemos capaces de la gran esperanza y nos convertimos en ministros de la esperanza para los dem\u00e1s: la esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los dem\u00e1s. Y es esperanza activa, con la cual luchamos para que las cosas no acaben en un \u00abfinal perverso\u00bb. Es tambi\u00e9n esperanza activa en el sentido de que mantenemos el mundo abierto a Dios. S\u00f3lo as\u00ed permanece tambi\u00e9n como esperanza verdaderamente humana.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong>II. El actuar y el sufrir como lugares de aprendizaje de la esperanza<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">35. Toda actuaci\u00f3n seria y recta del hombre es esperanza en acto. Lo es ante todo en el sentido de que as\u00ed tratamos de llevar adelante nuestras esperanzas, m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as; solucionar \u00e9ste o aquel otro cometido importante para el porvenir de nuestra vida: colaborar con nuestro esfuerzo para que el mundo llegue a ser un poco m\u00e1s luminoso y humano, y se abran as\u00ed tambi\u00e9n las puertas hacia el futuro. Pero el esfuerzo cotidiano por continuar nuestra vida y por el futuro de todos nos cansa o se convierte en fanatismo, si no est\u00e1 iluminado por la luz de aquella esperanza m\u00e1s grande que no puede ser destruida ni siquiera por frustraciones en lo peque\u00f1o ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia hist\u00f3rica. Si no podemos esperar m\u00e1s de lo que es efectivamente posible en cada momento y de lo que podemos esperar que las autoridades pol\u00edticas y econ\u00f3micas nos ofrezcan, nuestra vida se ve abocada muy pronto a quedar sin esperanza. Es importante sin embargo saber que yo todav\u00eda puedo esperar, aunque aparentemente ya no tenga nada m\u00e1s que esperar para mi vida o para el momento hist\u00f3rico que estoy viviendo. S\u00f3lo la gran esperanza-certeza de que, a pesar de todas las frustraciones, mi vida personal y la historia en su conjunto est\u00e1n custodiadas por el poder indestructible del Amor y que, gracias al cual, tienen para \u00e9l sentido e importancia, s\u00f3lo una esperanza as\u00ed puede en ese caso dar todav\u00eda \u00e1nimo para actuar y continuar. Ciertamente, no \u00abpodemos construir\u00bb el reino de Dios con nuestras fuerzas, lo que construimos es siempre reino del hombre con todos los l\u00edmites propios de la naturaleza humana. El reino de Dios es un don, y precisamente por eso es grande y hermoso, y constituye la respuesta a la esperanza. Y no podemos \u2013por usar la terminolog\u00eda cl\u00e1sica\u2013 \u00abmerecer\u00bb el cielo con nuestras obras. \u00c9ste es siempre m\u00e1s de lo que merecemos, del mismo modo que ser amados nunca es algo \u00abmerecido\u00bb, sino siempre un don. No obstante, aun siendo plenamente conscientes de la \u00abplusval\u00eda\u00bb del cielo, sigue siendo siempre verdad que nuestro obrar no es indiferente ante Dios y, por tanto, tampoco es indiferente para el desarrollo de la historia. Podemos abrirnos nosotros mismos y abrir el mundo para que entre Dios: la verdad, el amor y el bien. Es lo que han hecho los santos que, como \u00abcolaboradores de Dios\u00bb, han contribuido a la salvaci\u00f3n del mundo (cf.<em> 1 Co<\/em> 3,9; <em>1 Ts<\/em> 3,2). Podemos liberar nuestra vida y el mundo de las intoxicaciones y contaminaciones que podr\u00edan destruir el presente y el futuro. Podemos descubrir y tener limpias las fuentes de la creaci\u00f3n y as\u00ed, junto con la creaci\u00f3n que nos precede como don, hacer lo que es justo, teniendo en cuenta sus propias exigencias y su finalidad. Eso sigue teniendo sentido aunque en apariencia no tengamos \u00e9xito o nos veamos impotentes ante la superioridad de fuerzas hostiles. As\u00ed, por un lado, de nuestro obrar brota esperanza para nosotros y para los dem\u00e1s; pero al mismo tiempo, lo que nos da \u00e1nimos y orienta nuestra actividad, tanto en los momentos buenos como en los malos, es la gran esperanza fundada en las promesas de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">36. Al igual que el obrar, tambi\u00e9n el sufrimiento forma parte de la existencia humana. \u00c9ste se deriva, por una parte, de nuestra finitud y, por otra, de la gran cantidad de culpas acumuladas a lo largo de la historia, y que crece de modo incesante tambi\u00e9n en el presente. Conviene ciertamente hacer todo lo posible para disminuir el sufrimiento; impedir cuanto se pueda el sufrimiento de los inocentes; aliviar los dolores y ayudar a superar las dolencias ps\u00edquicas. Todos estos son deberes tanto de la justicia como del amor y forman parte de las exigencias fundamentales de la existencia cristiana y de toda vida realmente humana. En la lucha contra el dolor f\u00edsico se han hecho grandes progresos, aunque en las \u00faltimas d\u00e9cadas ha aumentado el sufrimiento de los inocentes y tambi\u00e9n las dolencias ps\u00edquicas. Es cierto que debemos hacer todo lo posible para superar el sufrimiento, pero extirparlo del mundo por completo no est\u00e1 en nuestras manos, simplemente porque no podemos desprendernos de nuestra limitaci\u00f3n, y porque ninguno de nosotros es capaz de eliminar el poder del mal, de la culpa, que \u2013lo vemos\u2013 es una fuente continua de sufrimiento. Esto s\u00f3lo podr\u00eda hacerlo Dios: y s\u00f3lo un Dios que, haci\u00e9ndose hombre, entrase personalmente en la historia y sufriese en ella. Nosotros sabemos que este Dios existe y que, por tanto, este poder que \u00abquita el pecado del mundo\u00bb (<em>Jn<\/em> 1,29) est\u00e1 presente en el mundo. Con la fe en la existencia de este poder ha surgido en la historia la esperanza de la salvaci\u00f3n del mundo. Pero se trata precisamente de esperanza y no a\u00fan de cumplimiento; esperanza que nos da el valor para ponernos de la parte del bien aun cuando parece que ya no hay esperanza, y conscientes adem\u00e1s de que, viendo el desarrollo de la historia tal como se manifiesta externamente, el poder de la culpa permanece como una presencia terrible, incluso para el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">37. Volvamos a nuestro tema. Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra \u00e9l, pero no podemos suprimirlo. Precisamente cuando los hombres, intentando evitar toda dolencia, tratan de alejarse de todo lo que podr\u00eda significar aflicci\u00f3n, cuando quieren ahorrarse la fatiga y el dolor de la verdad, del amor y del bien, caen en una vida vac\u00eda en la que quiz\u00e1s ya no existe el dolor, pero en la que la oscura sensaci\u00f3n de la falta de sentido y de la soledad es mucho mayor a\u00fan. Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulaci\u00f3n, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la uni\u00f3n con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. En este contexto, quisiera citar algunas frases de una carta del m\u00e1rtir vietnamita Pablo Le-Bao-Thin (\u2020 1857) en las que resalta esta transformaci\u00f3n del sufrimiento mediante la fuerza de la esperanza que proviene de la fe. \u00abYo, Pablo, encarcelado por el nombre de Cristo, os quiero explicar las tribulaciones en que me veo sumergido cada d\u00eda, para que, enfervorizados en el amor de Dios, alab\u00e9is conmigo al Se\u00f1or, porque es eterna su misericordia (cf.<em> Sal<\/em> 136 [135]). Esta c\u00e1rcel es un verdadero infierno: a los crueles suplicios de toda clase, como son grillos, cadenas de hierro y ataduras, hay que a\u00f1adir el odio, las venganzas, las calumnias, palabras indecentes, peleas, actos perversos, juramentos injustos, maldiciones y, finalmente, angustias y tristeza. Pero Dios, que en otro tiempo libr\u00f3 a los tres j\u00f3venes del horno de fuego, est\u00e1 siempre conmigo y me libra de las tribulaciones y las convierte en dulzura, porque es eterna su misericordia. En medio de estos tormentos, que aterrorizar\u00edan a cualquiera, por la gracia de Dios estoy lleno de gozo y alegr\u00eda, porque no estoy solo, sino que Cristo est\u00e1 conmigo[&#8230;]. \u00bfC\u00f3mo resistir este espect\u00e1culo, viendo cada d\u00eda c\u00f3mo los emperadores, los mandarines y sus cortesanos blasfeman tu santo nombre, Se\u00f1or, que te sientas sobre los querubines y serafines? (cf. <em>Sal<\/em> 80 [79],2). \u00a1Mira, tu cruz es pisoteada por los paganos! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu gloria? Al ver todo esto, prefiero, encendido en tu amor, morir descuartizado, en testimonio de tu amor. Muestra, Se\u00f1or, tu poder, s\u00e1lvame y dame tu apoyo, para que la fuerza se manifieste en mi debilidad y sea glorificada ante los gentiles [&#8230;]. Queridos hermanos al escuchar todo esto, llenos de alegr\u00eda, ten\u00e9is que dar gracias incesantes a Dios, de quien procede todo bien; bendecid conmigo al Se\u00f1or, porque es eterna su misericordia [&#8230;]. Os escribo todo esto para se unan vuestra fe y la m\u00eda. En medio de esta tempestad echo el ancla hasta el trono de Dios, esperanza viva de mi coraz\u00f3n&#8230;\u00bb.<span id='easy-footnote-28-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-28-32390' title='&lt;em&gt;Breviario Romano&lt;\/em&gt;, Oficio de Lectura, 24 noviembre.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> \u00c9sta es una carta \u00abdesde el infierno\u00bb. Se expresa todo el horror de un campo de concentraci\u00f3n en el cual, a los tormentos por parte de los tiranos, se a\u00f1ade el desencadenarse del mal en las v\u00edctimas mismas que, de este modo, se convierten incluso en nuevos instrumentos de la crueldad de los torturadores. Es una carta desde el \u00abinfierno\u00bb, pero en ella se hace realidad la exclamaci\u00f3n del<em> Salmo<\/em>: \u00abSi escalo el cielo, all\u00ed est\u00e1s t\u00fa; si me acuesto en el abismo, all\u00ed te encuentro&#8230; Si digo: \u2018\u2018Que al menos la tiniebla me encubra &#8230;\u00bb, ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el d\u00eda\u00bb (<em>Sal<\/em> 139 [138] 8-12; cf. <em>Sal <\/em>23[22], 4). Cristo ha descendido al \u00abinfierno\u00bb y as\u00ed est\u00e1 cerca de quien ha sido arrojado all\u00ed, transformando por medio de \u00c9l las tinieblas en luz. El sufrimiento y los tormentos son terribles y casi insoportables. Sin embargo, ha surgido la estrella de la esperanza, el ancla del coraz\u00f3n llega hasta el trono de Dios. No se desata el mal en el hombre, sino que vence la luz: el sufrimiento \u2013sin dejar de ser sufrimiento\u2013 se convierte a pesar de todo en canto de alabanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">38. La grandeza de la humanidad est\u00e1 determinada esencialmente por su relaci\u00f3n con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es v\u00e1lido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasi\u00f3n a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado tambi\u00e9n interiormente, es una sociedad cruel e inhumana. A su vez, la sociedad no puede aceptar a los que sufren y sostenerlos en su dolencia si los individuos mismos no son capaces de hacerlo y, en fin, el individuo no puede aceptar el sufrimiento del otro si no logra encontrar personalmente en el sufrimiento un sentido, un camino de purificaci\u00f3n y maduraci\u00f3n, un camino de esperanza. En efecto, aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que \u00e9ste llegue a ser tambi\u00e9n m\u00edo. Pero precisamente porque ahora se ha convertido en sufrimiento compartido, en el cual se da la presencia de un otro, este sufrimiento queda traspasado por la luz del amor. La palabra latina <em>consolatio<\/em>, consolaci\u00f3n, lo expresa de manera muy bella, sugiriendo un \u00abser-con\u00bb en la soledad, que entonces ya no es soledad. Pero tambi\u00e9n la capacidad de aceptar el sufrimiento por amor del bien, de la verdad y de la justicia, es constitutiva de la grandeza de la humanidad porque, en definitiva, cuando mi bienestar, mi incolumidad, es m\u00e1s importante que la verdad y la justicia, entonces prevalece el dominio del m\u00e1s fuerte; entonces reinan la violencia y la mentira. La verdad y la justicia han de estar por encima de mi comodidad e incolumidad f\u00edsica, de otro modo mi propia vida se convierte en mentira. Y tambi\u00e9n el \u00abs\u00ed\u00bb al amor es fuente de sufrimiento, porque el amor exige siempre nuevas renuncias de mi yo, en las cuales me dejo modelar y herir. En efecto, no puede existir el amor sin esta renuncia tambi\u00e9n dolorosa para m\u00ed, de otro modo se convierte en puro ego\u00edsmo y, con ello, se anula a s\u00ed mismo como amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">39. Sufrir con el otro, por los otros; sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de humanidad, cuya p\u00e9rdida destruir\u00eda al hombre mismo. Pero una vez m\u00e1s surge la pregunta: \u00bfsomos capaces de ello? \u00bfEl otro es tan importante como para que, por \u00e9l, yo me convierta en una persona que sufre? \u00bfEs tan importante para m\u00ed la verdad como para compensar el sufrimiento? \u00bfEs tan grande la promesa del amor que justifique el don de m\u00ed mismo? En la historia de la humanidad, la fe cristiana tiene precisamente el m\u00e9rito de haber suscitado en el hombre, de manera nueva y m\u00e1s profunda, la capacidad de estos modos de sufrir que son decisivos para su humanidad. La fe cristiana nos ha ense\u00f1ado que verdad, justicia y amor no son simplemente ideales, sino realidades de enorme densidad. En efecto, nos ha ense\u00f1ado que Dios \u2013la Verdad y el Amor en persona\u2013 ha querido sufrir por nosotros y con nosotros. Bernardo de Claraval acu\u00f1\u00f3 la maravillosa expresi\u00f3n:<em> Impassibilis est Deus, sed non incompassibilis<\/em>,<span id='easy-footnote-29-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-29-32390' title='&lt;em&gt;Sermones in Cant&lt;\/em&gt;.&lt;em&gt; Serm&lt;\/em&gt;. 26,5:&lt;em&gt; PL&lt;\/em&gt; 183, 906.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> Dios no puede padecer, pero puede compadecer. El hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder com-padecer \u00c9l mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre, como nos manifiesta el relato de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Por eso, en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y el padecer; de ah\u00ed se difunde en cada sufrimiento la<em> con-solatio<\/em>, el consuelo del amor participado de Dios y as\u00ed aparece la estrella de la esperanza. Ciertamente, en nuestras penas y pruebas menores siempre necesitamos tambi\u00e9n nuestras grandes o peque\u00f1as esperanzas: una visita afable, la cura de las heridas internas y externas, la soluci\u00f3n positiva de una crisis, etc. Tambi\u00e9n estos tipos de esperanza pueden ser suficientes en las pruebas m\u00e1s o menos peque\u00f1as. Pero en las pruebas verdaderamente graves, en las cuales tengo que tomar mi decisi\u00f3n definitiva de anteponer la verdad al bienestar, a la carrera, a la posesi\u00f3n, es necesaria la verdadera certeza, la gran esperanza de la que hemos hablado. Por eso necesitamos tambi\u00e9n testigos, m\u00e1rtires, que se han entregado totalmente, para que nos lo demuestren d\u00eda tras d\u00eda. Los necesitamos en las peque\u00f1as alternativas de la vida cotidiana, para preferir el bien a la comodidad, sabiendo que precisamente as\u00ed vivimos realmente la vida. Dig\u00e1moslo una vez m\u00e1s: la capacidad de sufrir por amor de la verdad es un criterio de humanidad. No obstante, esta capacidad de sufrir depende del tipo y de la grandeza de la esperanza que llevamos dentro y sobre la que nos basamos. Los santos pudieron recorrer el gran camino del ser hombre del mismo modo en que Cristo lo recorri\u00f3 antes de nosotros, porque estaban repletos de la gran esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">40. Quisiera a\u00f1adir a\u00fan una peque\u00f1a observaci\u00f3n sobre los acontecimientos de cada d\u00eda que no es del todo insignificante. La idea de poder \u00abofrecer\u00bb las peque\u00f1as dificultades cotidianas, que nos aquejan una y otra vez como punzadas m\u00e1s o menos molestas, d\u00e1ndoles as\u00ed un sentido, eran parte de una forma de devoci\u00f3n todav\u00eda muy difundida hasta no hace mucho tiempo, aunque hoy tal vez menos practicada. En esta devoci\u00f3n hab\u00eda sin duda cosas exageradas y quiz\u00e1s hasta malsanas, pero conviene preguntarse si acaso no comportaba de alg\u00fan modo algo esencial que pudiera sernos de ayuda. \u00bfQu\u00e9 quiere decir \u00abofrecer\u00bb? Estas personas estaban convencidas de poder incluir sus peque\u00f1as dificultades en el gran com-padecer de Cristo, que as\u00ed entraban a formar parte de alg\u00fan modo del tesoro de compasi\u00f3n que necesita el g\u00e9nero humano. De esta manera, las peque\u00f1as contrariedades diarias podr\u00edan encontrar tambi\u00e9n un sentido y contribuir a fomentar el bien y el amor entre los hombres. Quiz\u00e1s debamos preguntarnos realmente si esto no podr\u00eda volver a ser una perspectiva sensata tambi\u00e9n para nosotros.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong>III. El Juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">41. La parte central del gran <em>Credo <\/em>de la Iglesia, que trata del misterio de Cristo desde su nacimiento eterno del Padre y el nacimiento temporal de la Virgen Mar\u00eda, para seguir con la cruz y la resurrecci\u00f3n y llegar hasta su retorno, se concluye con las palabras: \u00abde nuevo vendr\u00e1 con gloria para juzgar a vivos y muertos\u00bb. Ya desde los primeros tiempos, la perspectiva del Juicio ha influido en los cristianos, tambi\u00e9n en su vida diaria, como criterio para ordenar la vida presente, como llamada a su conciencia y, al mismo tiempo, como esperanza en la justicia de Dios. La fe en Cristo nunca ha mirado s\u00f3lo hacia atr\u00e1s ni s\u00f3lo hacia arriba, sino siempre adelante, hacia la hora de la justicia que el Se\u00f1or hab\u00eda preanunciado repetidamente. Este mirar hacia adelante ha dado la importancia que tiene el presente para el cristianismo. En la configuraci\u00f3n de los edificios sagrados cristianos, que quer\u00eda hacer visible la amplitud hist\u00f3rica y c\u00f3smica de la fe en Cristo, se hizo habitual representar en el lado oriental al Se\u00f1or que vuelve como rey \u2013imagen de la esperanza\u2013, mientras en el lado occidental estaba el Juicio final como imagen de la responsabilidad respecto a nuestra vida, una representaci\u00f3n que miraba y acompa\u00f1aba a los fieles justamente en su retorno a lo cotidiano. En el desarrollo de la iconograf\u00eda, sin embargo, se ha dado despu\u00e9s cada vez m\u00e1s relieve al aspecto amenazador y l\u00fagubre del Juicio, que obviamente fascinaba a los artistas m\u00e1s que el esplendor de la esperanza, el cual quedaba con frecuencia excesivamente oculto bajo la amenaza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">42. En la \u00e9poca moderna, la idea del Juicio final se ha desva\u00eddo: la fe cristiana se entiende y orienta sobre todo hacia la salvaci\u00f3n personal del alma; la reflexi\u00f3n sobre la historia universal, en cambio, est\u00e1 dominada en gran parte por la idea del progreso. Pero el contenido fundamental de la espera del Juicio no es que haya simplemente desaparecido, sino que ahora asume una forma totalmente diferente. El ate\u00edsmo de los siglos XIX y XX, por sus ra\u00edces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias del mundo y de la historia universal. Un mundo en el que hay tanta injusticia, tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no puede ser obra de un Dios bueno. El Dios que tuviera la responsabilidad de un mundo as\u00ed no ser\u00eda un Dios justo y menos a\u00fan un Dios bueno. Hay que contestar este Dios precisamente en nombre de la moral. Y puesto que no hay un Dios que crea justicia, parece que ahora es el hombre mismo quien est\u00e1 llamado a establecer la justicia. Ahora bien, si ante el sufrimiento de este mundo es comprensible la protesta contra Dios, la pretensi\u00f3n de que la humanidad pueda y deba hacer lo que ning\u00fan Dios hace ni es capaz de hacer, es presuntuosa e intr\u00ednsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las m\u00e1s grandes crueldades y violaciones de la justicia, no es fruto de la casualidad, sino que se funda en la falsedad intr\u00ednseca de esta pretensi\u00f3n. Un mundo que tiene que crear su justicia por s\u00ed mismo es un mundo sin esperanza. Nadie ni nada responde del sufrimiento de los siglos. Nadie ni nada garantiza que el cinismo del poder \u2013bajo cualquier seductor revestimiento ideol\u00f3gico que se presente\u2013 no siga mangoneando en el mundo. As\u00ed, los grandes pensadores de la escuela de Francfort, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, han criticado tanto el ate\u00edsmo como el te\u00edsmo. Horkheimer ha excluido radicalmente que pueda encontrarse alg\u00fan suced\u00e1neo inmanente de Dios, pero rechazando al mismo tiempo tambi\u00e9n la imagen del Dios bueno y justo. En una radicalizaci\u00f3n extrema de la prohibici\u00f3n veterotestamentaria de las im\u00e1genes, \u00e9l habla de la \u00abnostalgia del totalmente Otro\u00bb, que permanece inaccesible: un grito del deseo dirigido a la historia universal. Tambi\u00e9n Adorno se ha ce\u00f1ido decididamente a esta renuncia a toda imagen y, por tanto, excluye tambi\u00e9n la \u00abimagen\u00bb del Dios que ama. No obstante, siempre ha subrayado tambi\u00e9n esta dial\u00e9ctica \u00abnegativa\u00bb y ha afirmado que la justicia, una verdadera justicia, requerir\u00eda un mundo \u00aben el cual no s\u00f3lo fuera suprimido el sufrimiento presente, sino tambi\u00e9n revocado lo que es irrevocablemente pasado\u00bb.<span id='easy-footnote-30-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-30-32390' title='&lt;em&gt;Negative Dialektik&lt;\/em&gt; (1966), Tercera parte, III, 11: Gesammelte Schriften, vol. VI, Frankfurt\/Main, 1973, 395.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> Pero esto significar\u00eda \u2013expresado en s\u00edmbolos positivos y, por tanto, para \u00e9l inapropiados\u2013 que no puede haber justicia sin resurrecci\u00f3n de los muertos. Pero una tal perspectiva comportar\u00eda \u00abla resurrecci\u00f3n de la carne, algo que es totalmente ajeno al idealismo, al reino del esp\u00edritu absoluto\u00bb.<span id='easy-footnote-31-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-31-32390' title='&lt;em&gt;Ib\u00edd&lt;\/em&gt;., Segunda parte, 207.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">43. Tambi\u00e9n el cristianismo puede y debe aprender siempre de nuevo de la rigurosa renuncia a toda imagen, que es parte del primer mandamiento de Dios (cf.<em> Ex<\/em> 20,4). La verdad de la teolog\u00eda negativa fue resaltada por el IV Concilio de Letr\u00e1n, el cual declar\u00f3 expl\u00edcitamente que, por grande que sea la semejanza que aparece entre el Creador y la criatura, siempre es m\u00e1s grande la desemejanza entre ellos.<span id='easy-footnote-32-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-32-32390' title='Cf.&lt;em&gt; DS&lt;\/em&gt;, 806.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span> Para el creyente, no obstante, la renuncia a toda imagen no puede llegar hasta el extremo de tener que detenerse, como querr\u00edan Horkheimer y Adorno, en el \u00abno\u00bb a ambas tesis, el te\u00edsmo y el ate\u00edsmo. Dios mismo se ha dado una \u00abimagen\u00bb: en el Cristo que se ha hecho hombre. En \u00c9l, el Crucificado, se lleva al extremo la negaci\u00f3n de las falsas im\u00e1genes de Dios. Ahora Dios revela su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condici\u00f3n del hombre abandonado por Dios, tom\u00e1ndola consigo. Este inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. S\u00ed, existe la resurrecci\u00f3n de la carne.<span id='easy-footnote-33-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-33-32390' title='Cf.&lt;em&gt; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica&lt;\/em&gt;, nn. 988-1004.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span> Existe una justicia.<span id='easy-footnote-34-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-34-32390' title='Cf.&lt;em&gt; ib\u00edd&lt;\/em&gt;., n. 1004.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> Existe la \u00abrevocaci\u00f3n\u00bb del sufrimiento pasado, la reparaci\u00f3n que restablece el derecho. Por eso la fe en el Juicio final es ante todo y sobre todo esperanza, esa esperanza cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los \u00faltimos siglos. Estoy convencido de que la cuesti\u00f3n de la justicia es el argumento esencial o, en todo caso, el argumento m\u00e1s fuerte en favor de la fe en la vida eterna. La necesidad meramente individual de una satisfacci\u00f3n plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre est\u00e9 hecho para la eternidad; pero s\u00f3lo en relaci\u00f3n con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la \u00faltima palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">44. La protesta contra Dios en nombre de la justicia no vale. Un mundo sin Dios es un mundo sin esperanza (cf. <em>Ef<\/em> 2,12). S\u00f3lo Dios puede crear justicia. Y la fe nos da esta certeza: \u00c9l lo hace. La imagen del Juicio final no es en primer lugar una imagen terror\u00edfica, sino una imagen de esperanza; quiz\u00e1s la imagen decisiva para nosotros de la esperanza. \u00bfPero no es quiz\u00e1s tambi\u00e9n una imagen que da pavor? Yo dir\u00eda: es una imagen que exige la responsabilidad. Una imagen, por lo tanto, de ese pavor al que se refiere san Hilario cuando dice que todo nuestro miedo est\u00e1 relacionado con el amor.<span id='easy-footnote-35-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-35-32390' title='Cf.&lt;em&gt; Tractatus super Psalmos&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;Ps. &lt;\/em&gt;127, 1-3: &lt;em&gt;CSEL&lt;\/em&gt; 22, 628-630.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span> Dios es justicia y crea justicia. \u00c9ste es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero en su justicia est\u00e1 tambi\u00e9n la gracia. Esto lo descubrimos dirigiendo la mirada hacia el Cristo crucificado y resucitado. Ambas \u2013justicia y gracia\u2013 han de ser vistas en su justa relaci\u00f3n interior. La gracia no excluye la justicia. No convierte la injusticia en derecho. No es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra acabe por tener siempre igual valor. Contra este tipo de cielo y de gracia ha protestado con raz\u00f3n, por ejemplo, Dosto\u00ebvskij en su novela<em> Los hermanos Karamazov<\/em>. Al final los malvados, en el banquete eterno, no se sentar\u00e1n indistintamente a la mesa junto a las v\u00edctimas, como si no hubiera pasado nada. A este respecto quisiera citar un texto de Plat\u00f3n que expresa un presentimiento del juicio justo, que en gran parte es verdadero y provechoso tambi\u00e9n para el cristiano. Aunque con im\u00e1genes mitol\u00f3gicas, pero que expresan de modo inequ\u00edvoco la verdad, dice que al final las almas estar\u00e1n desnudas ante el juez. Ahora ya no cuenta lo que fueron una vez en la historia, sino s\u00f3lo lo que son de verdad. \u00abAhora [el juez] tiene quiz\u00e1s ante s\u00ed el alma de un rey [&#8230;] o alg\u00fan otro rey o dominador, y no ve nada sano en ella. La encuentra flagelada y llena de cicatrices causadas por el perjurio y la injusticia [&#8230;] y todo es tortuoso, lleno de mentira y soberbia, y nada es recto, porque ha crecido sin verdad. Y ve c\u00f3mo el alma, a causa de la arbitrariedad, el desenfreno, la arrogancia y la desconsideraci\u00f3n en el actuar, est\u00e1 cargada de excesos e infamia. Ante semejante espect\u00e1culo, la manda enseguida a la c\u00e1rcel, donde padecer\u00e1 los castigos merecidos [&#8230;]. Pero a veces ve ante s\u00ed un alma diferente, una que ha transcurrido una vida piadosa y sincera [&#8230;], se complace y la manda a la isla de los bienaventurados\u00bb.<span id='easy-footnote-36-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-36-32390' title='&lt;em&gt;Gorgias &lt;\/em&gt;525a-526c.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span> En la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n y el pobre L\u00e1zaro (cf.<em> Lc <\/em>16, 19-31), Jes\u00fas ha presentado como advertencia la imagen de un alma similar, arruinada por la arrogancia y la opulencia, que ha cavado ella misma un foso infranqueable entre s\u00ed y el pobre: el foso de su cerraz\u00f3n en los placeres materiales, el foso del olvido del otro y de la incapacidad de amar, que se transforma ahora en una sed ardiente y ya irremediable. Hemos de notar aqu\u00ed que, en esta par\u00e1bola, Jes\u00fas no habla del destino definitivo despu\u00e9s del Juicio universal, sino que se refiere a una de las concepciones del juda\u00edsmo antiguo, es decir, la de una condici\u00f3n intermedia entre muerte y resurrecci\u00f3n, un estado en el que falta a\u00fan la sentencia \u00faltima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">45. Esta visi\u00f3n del antiguo juda\u00edsmo de la condici\u00f3n intermedia incluye la idea de que las almas no se encuentran simplemente en una especie de recinto provisional, sino que padecen ya un castigo, como demuestra la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n, o que por el contrario gozan ya de formas provisionales de bienaventuranza. Y, en fin, tampoco falta la idea de que en este estado se puedan dar tambi\u00e9n purificaciones y curaciones, con las que el alma madura para la comuni\u00f3n con Dios. La Iglesia primitiva ha asumido estas concepciones, de las que despu\u00e9s se ha desarrollado paulatinamente en la Iglesia occidental la doctrina del purgatorio. No necesitamos examinar aqu\u00ed el complicado proceso hist\u00f3rico de este desarrollo; nos preguntamos solamente de qu\u00e9 se trata realmente. La opci\u00f3n de vida del hombre se hace en definitiva con la muerte; esta vida suya est\u00e1 ante el Juez. Su opci\u00f3n, que se ha fraguado en el transcurso de toda la vida, puede tener distintas formas. Puede haber personas que han destruido totalmente en s\u00ed mismas el deseo de la verdad y la disponibilidad para el amor. Personas en las que todo se ha convertido en mentira; personas que han vivido para el odio y que han pisoteado en ellas mismas el amor. \u00c9sta es una perspectiva terrible, pero en algunos casos de nuestra propia historia podemos distinguir con horror figuras de este tipo. En semejantes individuos no habr\u00eda ya nada remediable y la destrucci\u00f3n del bien ser\u00eda irrevocable: esto es lo que se indica con la palabra<em> infierno<\/em>.<span id='easy-footnote-37-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-37-32390' title='Cf.&lt;em&gt; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica&lt;\/em&gt;, nn. 1033-1037.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span> Por otro lado, puede haber personas pur\u00edsimas, que se han dejado impregnar completamente de Dios y, por consiguiente, est\u00e1n totalmente abiertas al pr\u00f3jimo; personas cuya comuni\u00f3n con Dios orienta ya desde ahora todo su ser y cuyo caminar hacia Dios les lleva s\u00f3lo a culminar lo que ya son.<span id='easy-footnote-38-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-38-32390' title='Cf.&lt;em&gt; ib\u00edd.&lt;\/em&gt;, nn. 1023-1029.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">46. No obstante, seg\u00fan nuestra experiencia, ni lo uno ni lo otro son el caso normal de la existencia humana. En gran parte de los hombres \u2013eso podemos suponer\u2013 queda en lo m\u00e1s profundo de su ser una \u00faltima apertura interior a la verdad, al amor, a Dios. Pero en las opciones concretas de la vida, esta apertura se ha empa\u00f1ado con nuevos compromisos con el mal; hay mucha suciedad que recubre la pureza, de la que, sin embargo, queda la sed y que, a pesar de todo, rebrota una vez m\u00e1s desde el fondo de la inmundicia y est\u00e1 presente en el alma. \u00bfQu\u00e9 sucede con estas personas cuando comparecen ante el Juez? Toda la suciedad que ha acumulado en su vida, \u00bfse har\u00e1 de repente irrelevante? O, \u00bfqu\u00e9 otra cosa podr\u00eda ocurrir? San Pablo, en la <em>Primera Carta<\/em><em> a los Corintios<\/em>, nos da una idea del efecto diverso del juicio de Dios sobre el hombre, seg\u00fan sus condiciones. Lo hace con im\u00e1genes que quieren expresar de alg\u00fan modo lo invisible, sin que podamos traducir estas im\u00e1genes en conceptos, simplemente porque no podemos asomarnos a lo que hay m\u00e1s all\u00e1 de la muerte ni tenemos experiencia alguna de ello. Pablo dice sobre la existencia cristiana, ante todo, que \u00e9sta est\u00e1 construida sobre un fundamento com\u00fan: Jesucristo. \u00c9ste es un fundamento que resiste. Si hemos permanecido firmes sobre este fundamento y hemos construido sobre \u00e9l nuestra vida, sabemos que este fundamento no se nos puede quitar ni siquiera en la muerte. Y contin\u00faa: \u00abEncima de este cimiento edifican con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno o paja. Lo que ha hecho cada uno saldr\u00e1 a la luz; el d\u00eda del juicio lo manifestar\u00e1, porque ese d\u00eda despuntar\u00e1 con fuego y el fuego pondr\u00e1 a prueba la calidad de cada construcci\u00f3n. Aquel, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibir\u00e1 la recompensa, mientras que aquel cuya obra quede abrasada sufrir\u00e1 el da\u00f1o. No obstante, \u00e9l quedar\u00e1 a salvo, pero como quien pasa a trav\u00e9s del fuego\u00bb (3,12-15). En todo caso, en este texto se muestra con nitidez que la salvaci\u00f3n de los hombres puede tener diversas formas; que algunas de las cosas construidas pueden consumirse totalmente; que para salvarse es necesario atravesar el \u00abfuego\u00bb en primera persona para llegar a ser definitivamente capaces de Dios y poder tomar parte en la mesa del banquete nupcial eterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">47. Algunos te\u00f3logos recientes piensan que el fuego que arde, y que a la vez salva, es Cristo mismo, el Juez y Salvador. El encuentro con \u00c9l es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada, toda falsedad se deshace. Es el encuentro con \u00c9l lo que, quem\u00e1ndonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos. En ese momento, todo lo que se ha construido durante la vida puede manifestarse como paja seca, vacua fanfarroner\u00eda, y derrumbarse. Pero en el dolor de este encuentro, en el cual lo impuro y malsano de nuestro ser se nos presenta con toda claridad, est\u00e1 la salvaci\u00f3n. Su mirada, el toque de su coraz\u00f3n, nos cura a trav\u00e9s de una transformaci\u00f3n, ciertamente dolorosa, \u00abcomo a trav\u00e9s del fuego\u00bb. Pero es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permiti\u00e9ndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios. As\u00ed se entiende tambi\u00e9n con toda claridad la compenetraci\u00f3n entre justicia y gracia: nuestro modo de vivir no es irrelevante, pero nuestra inmundicia no nos ensucia eternamente, al menos si permanecemos orientados hacia Cristo, hacia la verdad y el amor. A fin de cuentas, esta suciedad ha sido ya quemada en la Pasi\u00f3n de Cristo. En el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvaci\u00f3n y nuestra alegr\u00eda. Est\u00e1 claro que no podemos calcular con las medidas cronom\u00e9tricas de este mundo la \u00abduraci\u00f3n\u00bb de \u00e9ste arder que transforma. El \u00abmomento\u00bb transformador de este encuentro est\u00e1 fuera del alcance del cronometraje terrenal. Es tiempo del coraz\u00f3n, tiempo del \u00abpaso\u00bb a la comuni\u00f3n con Dios en el Cuerpo de Cristo.<span id='easy-footnote-39-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-39-32390' title='Cf.&lt;em&gt; ib\u00edd&lt;\/em&gt;., nn. 1030-1032.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span> El Juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia. Si fuera solamente gracia que convierte en irrelevante todo lo que es terrenal, Dios seguir\u00eda debi\u00e9ndonos a\u00fan la respuesta a la pregunta sobre la justicia, una pregunta decisiva para nosotros ante la historia y ante Dios mismo. Si fuera pura justicia, podr\u00eda ser al final s\u00f3lo un motivo de temor para todos nosotros. La encarnaci\u00f3n de Dios en Cristo ha unido uno con otra \u2013juicio y gracia\u2013 de tal modo que la justicia se establece con firmeza: todos nosotros esperamos nuestra salvaci\u00f3n \u00abcon temor y temblor\u00bb (<em>Fil <\/em>2,12). No obstante, la gracia nos permite a todos esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez, que conocemos como nuestro \u00ababogado\u00bb,<em> parakletos <\/em>(cf.<em> 1 Jn<\/em> 2,1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">48. Sobre este punto hay que mencionar a\u00fan un aspecto, porque es importante para la praxis de la esperanza cristiana. El juda\u00edsmo antiguo piensa tambi\u00e9n que se puede ayudar a los difuntos en su condici\u00f3n intermedia por medio de la oraci\u00f3n (cf. por ejemplo <em>2 Mc <\/em>12,38-45: siglo I a. C.). La respectiva praxis ha sido adoptada por los cristianos con mucha naturalidad y es com\u00fan tanto en la Iglesia oriental como en la occidental. El Oriente no conoce un sufrimiento purificador y expiatorio de las almas en el \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb, pero conoce ciertamente diversos grados de bienaventuranza, como tambi\u00e9n de padecimiento en la condici\u00f3n intermedia. Sin embargo, se puede dar a las almas de los difuntos \u00abconsuelo y alivio\u00bb por medio de la Eucarist\u00eda, la oraci\u00f3n y la limosna. Que el amor pueda llegar hasta el m\u00e1s all\u00e1, que sea posible un rec\u00edproco dar y recibir, en el que estamos unidos unos con otros con v\u00ednculos de afecto m\u00e1s all\u00e1 del conf\u00edn de la muerte, ha sido una convicci\u00f3n fundamental del cristianismo de todos los siglos y sigue siendo tambi\u00e9n hoy una experiencia consoladora. \u00bfQui\u00e9n no siente la necesidad de hacer llegar a los propios seres queridos que ya se fueron un signo de bondad, de gratitud o tambi\u00e9n de petici\u00f3n de perd\u00f3n? Ahora nos podr\u00edamos hacer una pregunta m\u00e1s: si el \u00abpurgatorio\u00bb es simplemente el ser purificado mediante el fuego en el encuentro con el Se\u00f1or, Juez y Salvador, \u00bfc\u00f3mo puede intervenir una tercera persona, por m\u00e1s que sea cercana a la otra? Cuando planteamos una cuesti\u00f3n similar, deber\u00edamos darnos cuenta que ning\u00fan ser humano es una m\u00f3nada cerrada en s\u00ed misma. Nuestras existencias est\u00e1n en profunda comuni\u00f3n entre s\u00ed, entrelazadas unas con otras a trav\u00e9s de m\u00faltiples interacciones. Nadie vive solo. Ninguno peca solo. Nadie se salva solo. En mi vida entra continuamente la de los otros: en lo que pienso, digo, me ocupo o hago. Y viceversa, mi vida entra en la vida de los dem\u00e1s, tanto en el bien como en el mal. As\u00ed, mi intercesi\u00f3n en modo alguno es algo ajeno para el otro, algo externo, ni siquiera despu\u00e9s de la muerte. En el entramado del ser, mi gratitud para con \u00e9l, mi oraci\u00f3n por \u00e9l, puede significar una peque\u00f1a etapa de su purificaci\u00f3n. Y con esto no es necesario convertir el tiempo terrenal en el tiempo de Dios: en la comuni\u00f3n de las almas queda superado el simple tiempo terrenal. Nunca es demasiado tarde para tocar el coraz\u00f3n del otro y nunca es in\u00fatil. As\u00ed se aclara a\u00fan m\u00e1s un elemento importante del concepto cristiano de esperanza. Nuestra esperanza es siempre y esencialmente tambi\u00e9n esperanza para los otros; s\u00f3lo as\u00ed es realmente esperanza tambi\u00e9n para m\u00ed.<span id='easy-footnote-40-32390' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#easy-footnote-bottom-40-32390' title='Cf.&lt;em&gt; ib\u00edd.&lt;\/em&gt;, n. 1032.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span> Como cristianos, nunca deber\u00edamos preguntarnos solamente: \u00bfC\u00f3mo puedo salvarme yo mismo? Deber\u00edamos preguntarnos tambi\u00e9n: \u00bfQu\u00e9 puedo hacer para que otros se salven y para que surja tambi\u00e9n para ellos la estrella de la esperanza? Entonces habr\u00e9 hecho el m\u00e1ximo tambi\u00e9n por mi salvaci\u00f3n personal.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><em>Mar\u00eda, estrella de la esperanza<\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">49. Con un himno del siglo VIII\/IX, por tanto de hace m\u00e1s de mil a\u00f1os, la Iglesia saluda a Mar\u00eda, la Madre de Dios, como \u00abestrella del mar\u00bb: <em>Ave maris stella<\/em>. La vida humana es un camino. \u00bfHacia qu\u00e9 meta? \u00bfC\u00f3mo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudri\u00f1amos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta \u00c9l necesitamos tambi\u00e9n luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo as\u00ed orientaci\u00f3n para nuestra traves\u00eda. Y \u00bfqui\u00e9n mejor que Mar\u00eda podr\u00eda ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su \u00abs\u00ed\u00bb abri\u00f3 la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirti\u00f3 en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plant\u00f3 su tienda entre nosotros (cf.<em> Jn <\/em>1,14)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">50. As\u00ed, pues, la invocamos: Santa Mar\u00eda, t\u00fa fuiste una de aquellas almas humildes y grandes en Israel que, como Sime\u00f3n, esper\u00f3 \u00abel consuelo de Israel\u00bb (<em>Lc<\/em> 2,25) y esperaron, como Ana, \u00abla redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u00bb (<em>Lc <\/em>2,38). T\u00fa viviste en contacto \u00edntimo con las Sagradas Escrituras de Israel, que hablaban de la esperanza, de la promesa hecha a Abrah\u00e1n y a su descendencia (cf.<em> Lc<\/em> 1,55). As\u00ed comprendemos el santo temor que te sobrevino cuando el \u00e1ngel de Dios entr\u00f3 en tu aposento y te dijo que dar\u00edas a luz a Aquel que era la esperanza de Israel y la esperanza del mundo. Por ti, por tu \u00abs\u00ed\u00bb, la esperanza de milenios deb\u00eda hacerse realidad, entrar en este mundo y su historia. T\u00fa te has inclinado ante la grandeza de esta misi\u00f3n y has dicho \u00abs\u00ed\u00bb: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb (<em>Lc <\/em>1,38). Cuando llena de santa alegr\u00eda fuiste aprisa por los montes de Judea para visitar a tu pariente Isabel, te convertiste en la imagen de la futura Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia. Pero junto con la alegr\u00eda que, en tu<em> Magnificat<\/em>, con las palabras y el canto, has difundido en los siglos, conoc\u00edas tambi\u00e9n las afirmaciones oscuras de los profetas sobre el sufrimiento del siervo de Dios en este mundo. Sobre su nacimiento en el establo de Bel\u00e9n brill\u00f3 el resplandor de los \u00e1ngeles que llevaron la buena nueva a los pastores, pero al mismo tiempo se hizo de sobra palpable la pobreza de Dios en este mundo. El anciano Sime\u00f3n te habl\u00f3 de la espada que traspasar\u00eda tu coraz\u00f3n (cf.<em> Lc<\/em> 2,35), del signo de contradicci\u00f3n que tu Hijo ser\u00eda en este mundo. Cuando comenz\u00f3 despu\u00e9s la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas, debiste quedarte a un lado para que pudiera crecer la nueva familia que \u00c9l hab\u00eda venido a instituir y que se desarrollar\u00eda con la aportaci\u00f3n de los que hubieran escuchado y cumplido su palabra (cf. <em>Lc<\/em> 11,27s). No obstante toda la grandeza y la alegr\u00eda de los primeros pasos de la actividad de Jes\u00fas, ya en la sinagoga de Nazaret experimentaste la verdad de aquella palabra sobre el \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb (cf.<em> Lc <\/em>4,28ss). As\u00ed has visto el poder creciente de la hostilidad y el rechazo que progresivamente fue cre\u00e1ndose en torno a Jes\u00fas hasta la hora de la cruz, en la que viste morir como un fracasado, expuesto al escarnio, entre los delincuentes, al Salvador del mundo, el heredero de David, el Hijo de Dios. Recibiste entonces la palabra: \u00abMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u00bb (<em>Jn <\/em>19,26). Desde la cruz recibiste una nueva misi\u00f3n. A partir de la cruz te convertiste en madre de una manera nueva: madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jes\u00fas y seguirlo. La espada del dolor traspas\u00f3 tu coraz\u00f3n. \u00bfHab\u00eda muerto la esperanza? \u00bfSe hab\u00eda quedado el mundo definitivamente sin luz, la vida sin meta? Probablemente habr\u00e1s escuchado de nuevo en tu interior en aquella hora la palabra del \u00e1ngel, con la cual respondi\u00f3 a tu temor en el momento de la anunciaci\u00f3n: \u00abNo temas, Mar\u00eda\u00bb (<em>Lc <\/em>1,30). \u00a1Cu\u00e1ntas veces el Se\u00f1or, tu Hijo, dijo lo mismo a sus disc\u00edpulos: no tem\u00e1is! En la noche del G\u00f3lgota, o\u00edste una vez m\u00e1s estas palabras en tu coraz\u00f3n. A sus disc\u00edpulos, antes de la hora de la traici\u00f3n, \u00c9l les dijo: \u00abTened valor: Yo he vencido al mundo\u00bb (<em>Jn<\/em> 16,33). \u00abNo tiemble vuestro coraz\u00f3n ni se acobarde\u00bb (<em>Jn <\/em>14,27). \u00abNo temas, Mar\u00eda\u00bb. En la hora de Nazaret el \u00e1ngel tambi\u00e9n te dijo: \u00abSu reino no tendr\u00e1 fin\u00bb (<em>Lc<\/em> 1,33). \u00bfAcaso hab\u00eda terminado antes de empezar? No, junto a la cruz, seg\u00fan las palabras de Jes\u00fas mismo, te convertiste en madre de los creyentes. Con esta fe, que en la oscuridad del S\u00e1bado Santo fue tambi\u00e9n certeza de la esperanza, te has ido a encontrar con la ma\u00f1ana de Pascua. La alegr\u00eda de la resurrecci\u00f3n ha conmovido tu coraz\u00f3n y te ha unido de modo nuevo a los disc\u00edpulos, destinados a convertirse en familia de Jes\u00fas mediante la fe. As\u00ed, estuviste en la comunidad de los creyentes que en los d\u00edas despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n oraban un\u00e1nimes en espera del don del Esp\u00edritu Santo (cf. <em>Hch <\/em>1,14), que recibieron el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. El \u00abreino\u00bb de Jes\u00fas era distinto de como lo hab\u00edan podido imaginar los hombres. Este \u00abreino\u00bb comenz\u00f3 en aquella hora y ya nunca tendr\u00eda fin. Por eso t\u00fa permaneces con los disc\u00edpulos como madre suya, como Madre de la esperanza. Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, Madre nuestra, ens\u00e9\u00f1anos a creer, esperar y amar contigo. Ind\u00edcanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu\u00edanos en nuestro camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dado en Roma, junto a San Pedro, el 30 de noviembre, fiesta del Ap\u00f3stol san Andr\u00e9s, del a\u00f1o 2007, tercero de mi pontificado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salvados por la esperanza: Enc\u00edclica del Papa Benedicto XVI sobre la esperanza cristiana Presentaci\u00f3n de la enc\u00edclica por el P. Manuel Freire, C.M. \u00abSpe salvi facti sumus\u00bb, en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":32392,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[100],"tags":[172],"class_list":["post-32390","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos-pontificios","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Salvados por la esperanza: Enc\u00edclica del Papa Benedicto XVI sobre la esperanza cristiana Presentaci\u00f3n de la enc\u00edclica por el P. Manuel Freire, C.M. \u00abSpe salvi facti sumus\u00bb, en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2014-04-12T06:45:15+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T08:12:46+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"119 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d\",\"datePublished\":\"2014-04-12T06:45:15+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T08:12:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\"},\"wordCount\":23900,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Pobreza\"],\"articleSection\":[\"Documentos Pontificios\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\",\"name\":\"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2014-04-12T06:45:15+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T08:12:46+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d - Somos Vicencianos","og_description":"Salvados por la esperanza: Enc\u00edclica del Papa Benedicto XVI sobre la esperanza cristiana Presentaci\u00f3n de la enc\u00edclica por el P. Manuel Freire, C.M. \u00abSpe salvi facti sumus\u00bb, en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2014-04-12T06:45:15+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T08:12:46+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"119 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d","datePublished":"2014-04-12T06:45:15+00:00","dateModified":"2016-07-26T08:12:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/"},"wordCount":23900,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Pobreza"],"articleSection":["Documentos Pontificios"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/","name":"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2014-04-12T06:45:15+00:00","dateModified":"2016-07-26T08:12:46+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-spe-salvi\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Enc\u00edclica \u201cSpe Salvi\u201d"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-8qq","jetpack-related-posts":[{"id":45310,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-carta-enciclica-de-benedicto-xvi-deus-caritas-est-y-su-recepcion-en-africa\/","url_meta":{"origin":32390,"position":0},"title":"La carta Enc\u00edclica de Benedicto XVI \u201cDeus Caritas Est\u201d y su recepci\u00f3n en \u00c1frica","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/07\/2011","format":false,"excerpt":"Premisa Todos sabemos qui\u00e9n era Juan Pablo II y conocemos su impacto e influencia sobre el camino de la fe de mucha gente: laicos y religio\u00adsos, creyentes y no creyentes. \u00c9l era una figura sorprendente, un padre atractivo y amable. Un padre para todos los hombres y muje\u00adres, y especialmente,\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/Africa-273x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":10065,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/curso-de-formacion-sobre-la-enciclica-la-caridad-en-la-verdad\/","url_meta":{"origin":32390,"position":1},"title":"Curso de formaci\u00f3n sobre la enc\u00edclica &quot;La Caridad en la Verdad&quot;","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"15\/07\/2023","format":false,"excerpt":"Del 28 al 29 de diciembre tuvo lugar en la Casa Provincial de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de Zaragoza un curso de formaci\u00f3n para misioneros, impartido por Jos\u00e9-Rom\u00e1n Flecha Andr\u00e9s, catedr\u00e1tico de Bio\u00e9tica de la Universidad Pontificia de Salamanca. A continuaci\u00f3n ofrecemos los apuntes de dicho curso. 1. Globalizaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/36.jpg?fit=1200%2C795&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/36.jpg?fit=1200%2C795&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/36.jpg?fit=1200%2C795&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/36.jpg?fit=1200%2C795&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/36.jpg?fit=1200%2C795&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":36462,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/dominum-et-vivificantem\/","url_meta":{"origin":32390,"position":2},"title":"Dominum et Vivificantem","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/07\/2014","format":false,"excerpt":"Dominum et Vivificantem Carta Enc\u00edclica promulgada por el Papa Juan Pablo II el 18 de Mayo de 1986. Sobre el Esp\u00edritu Santo en la Vida de la Iglesia y del Mundo. La presente carta enc\u00edclica, sobre el Esp\u00edritu Santo, arranca de la herencia profunda del concilio Vaticano II. En efecto,\u2026","rel":"","context":"En \u00abDocumentos Pontificios\u00bb","block_context":{"text":"Documentos Pontificios","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/documentos-pontificios\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Dominum-et-vivificantem-180x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":45323,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-y-santa-luisa-en-la-enciclica-deus-caritas-est\/","url_meta":{"origin":32390,"position":3},"title":"San Vicente y Santa Luisa en la Enc\u00edclica \u201cDeus Caritas Est\u201d","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/07\/2011","format":false,"excerpt":"El amor esencia del cristianismo La primera Enc\u00edclica del Papa Benedicto XVI esta dedicada a la esencia del cristianismo: el amor. Seg\u00fan San Juan (1 Jn. 4,8) es la definici\u00f3n de Dios: Deus Caritas Est. En los puntos privilegiados de la Enc\u00edclica, y esto es al final de la primera\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/vicente_y_luisa1-233x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121548,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-quadragesimo-anno\/","url_meta":{"origin":32390,"position":4},"title":"Enc\u00edclica Quadragesimo anno","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/04\/2022","format":false,"excerpt":"Cuando se public\u00f3 la enc\u00edclica Quadragesimo anno se hab\u00eda producido un notable cambio en las circunstancias sociales y econ\u00f3micas respecto a las que reg\u00edan cuando se public\u00f3 la enc\u00edclica Rerum novarum. Tres eran los principales datos de ese cambio: El mal padecido por la sociedad en 1891 era la lucha\u2026","rel":"","context":"En \u00abDocumentos Pontificios\u00bb","block_context":{"text":"Documentos Pontificios","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/documentos-pontificios\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Biblioteca_panoramica.jpg?fit=750%2C500&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Biblioteca_panoramica.jpg?fit=750%2C500&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Biblioteca_panoramica.jpg?fit=750%2C500&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Biblioteca_panoramica.jpg?fit=750%2C500&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":120720,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-enciclica-dios-es-amor-mirada-de-conjunto-dios-es-amor-el-corazon-de-la-fe-cristiana\/","url_meta":{"origin":32390,"position":5},"title":"La enc\u00edclica Dios es amor; mirada de conjunto; el coraz\u00f3n de la fe cristiana","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/02\/2022","format":false,"excerpt":"Los n\u00fameros entre corchetes hacen referencia a los n\u00fameros de la misma Enc\u00edclica. 1. Una enc\u00edclica Mucho se ha hablado sobre la \"primera\" enc\u00edclica de este Papa. Los medios de comunicaci\u00f3n se encargaron de crear un ambien\u00adte de expectaci\u00f3n en torno a ella. En realidad, \u00bfes algo nuevo? Habr\u00eda que\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/formacion_permanente.jpg?fit=303%2C303&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32390\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}