{"id":32090,"date":"2014-04-10T08:08:45","date_gmt":"2014-04-10T06:08:45","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=32090"},"modified":"2016-07-26T18:54:25","modified_gmt":"2016-07-26T16:54:25","slug":"encontrar-a-dios-en-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/","title":{"rendered":"Encontrar a Dios en la vida"},"content":{"rendered":"<h2><strong><span style=\"text-decoration: underline\">PRESENTACI\u00d3N<\/span><\/strong><\/h2>\n<div id=\"attachment_32094\" style=\"width: 208px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/loyola.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-32094\" class=\"size-medium wp-image-32094 \" title=\"San Ignacio de Loyola\" alt=\"San Ignacio de Loyola\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/loyola-198x300.jpg?resize=198%2C300\" width=\"198\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-32094\" class=\"wp-caption-text\">San Ignacio de Loyola<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">En abril de 1992 se celebr\u00f3 en Alaqu\u00e1s (Valencia) un curso de espiritualidad ignaciana cuyo t\u00edtulo general era \u00abEspiritualidad del encuentro con Dios en el mundo\u00bb. Se organiz\u00f3 en torno a tres n\u00facleos tem\u00e1ticos: la oraci\u00f3n en la vida, desarrollado por Santiago Thi\u00f3; la vida cotidiana como lugar de encuentro con Dios, expuesto por Josep M. Rambla; y un tercero, el que se me encomend\u00f3 a m\u00ed, que versaba sobre la pr\u00e1ctica del orar en la vida y desde la vida. Este cuaderno es la transcripci\u00f3n, algo m\u00e1s elaborada, de dicha aportaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mi pretensi\u00f3n fundamental fue poner de manifiesto la estrecha relaci\u00f3n existente entre experiencia espiritual y vida cotidiana. Entiendo que esa relaci\u00f3n es, por decirlo de alg\u00fan modo, una relaci\u00f3n \u00abcircular\u00bb: una espiritualidad comprueba su validez, se verifica y se hace cre\u00edble en lo cotidiano de la vida, y, a su vez, los estilos de vida condicionan radicalmente las posibilidades de la experiencia espiritual. Lejos de alejarse, como se ha pensado muchas veces equivocadamente, espiritualidad y vida s\u00f3lo llegan a su respectiva plenitud cuando van juntas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El encuentro con Dios en la vida, esencia de la espiritualidad ignaciana, no es, sin embargo, una experiencia f\u00e1cil. No viene autom\u00e1ticamente dada. Indicar y sugerir de qu\u00e9 modo podemos ayudar al surgir y crecer de ese talante espiritual, con el que Ignacio identifica la madurez de la experiencia de Dios,<span id='easy-footnote-1-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-1-32090' title='Cuando Ignacio se describe a s\u00ed mismo, al final de su vida, afirma que a lo largo de \u00e9sta ha ido \u00absiempre creciendo en devoci\u00f3n, esto es, en facilidad de encontrar a Dios, y ahora m\u00e1s que en toda su vida. Y siempre y a cualquier hora que quer\u00eda encontrar a Dios, lo encontraba\u00bb (Autobiograf\u00eda, n. 99).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> es otro de los objetivos de este trabajo.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">INTRODUCCI\u00d3N: DE LA RELACI\u00d3N ENTRE VIDA Y EXPERIENCIA ESPIRITUAL<\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">A todos nosotros nos parece una afirmaci\u00f3n obvia y, por tanto, de innecesaria demostraci\u00f3n, que cualquier forma de espiritualidad genera un determinado y concreto estilo de vida. Pero en este trabajo se quiere afirmar algo m\u00e1s: que el estilo de vida que alguien vive condiciona radicalmente la posibilidad de una vivencia espiritual. Puede facilitarla o puede impedirla. Una determinada manera de vivir puede llegar a hacer imposible la experiencia de Dios, mientras que otro g\u00e9nero de vida distinto puede ponernos en la pista de acceso a la experiencia de Dios. O, sin ir tan al extremo, hay modos o situaciones de vida que hacen m\u00e1s f\u00e1cil la experiencia de Dios y otros que la dificultan. Por diversos autores se ha se\u00f1alado que la experiencia de Dios requiere unas \u00abestructuras de posibilidad\u00bb (Libanio), o unas \u00abestructuras antropol\u00f3gicas\u00bb (Garc\u00eda Monge).<span id='easy-footnote-2-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-2-32090' title='Son muy interesantes al respecto las aportaciones de los diversos especialistas que participaron en el Simposio Internacional de Salamanca sobre \u00abPsicolog\u00eda y Ejercicios Ignacianos\u00bb en septiembre de 1989, publicadas en los nos. 5 y 6 de la Colecci\u00f3n \u00abManresa\u00bb, edits. Mensajero-Sal Terrae, 1991.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto que se afirma de cualquier espiritualidad se afirma tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, de la propuesta ignaciana de espiritualidad: la del encuentro con Dios en la vida. Este convertir la vida toda en experiencia de Dios, que es el reto que Ignacio nos plantea, tiene sus propias condiciones de posibilidad, referidas no s\u00f3lo a la interioridad, sino a la vida entera de la persona: habr\u00e1 modos de vida que faciliten el \u00abbuscar y hallar a Dios en todas las cosas\u00bb, y otros modos de vida que, a pesar de los esfuerzos \u00abinteriores\u00bb que se hagan, lo limitan o impiden. Todo ello, por supuesto, sin caer en determinismos que ignoren que, al final, es el Criador el que \u00abinmediate\u00bb obra con la criatura (EE. 15), muchas veces m\u00e1s all\u00e1 de lo que aparentemente dan de s\u00ed las posibilidades humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algo de todo esto es lo que expresa Ignacio con su concepto de \u00absubiecto\u00bb. La noci\u00f3n de \u00absubiecto\u00bb ignaciano hace referencia, b\u00e1sicamente, a la idoneidad para una determinada experiencia espiritual.<span id='easy-footnote-3-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-3-32090' title='Santiago Arzubialde: \u00abEjercicios Espirituales de San Ignacio. Historia y An\u00e1lisis\u00bb, Col. Manresa n. 1, Ed. Mensajero-Sal Terrae, 1991, p\u00e1g. 42.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Idoneidad que no es s\u00f3lo capacidad intelectual o personal, sino el conjunto m\u00e1s amplio de condiciones personales y vitales que facilitan o dificultan la experiencia del encuentro con Dios, en el tiempo de ejercicios y tambi\u00e9n en la vida fuera de los mismos. Concepto \u00e9ste de \u00absubiecto\u00bb que, adem\u00e1s, hay que entender din\u00e1micamente: en positivo, nos vamos haciendo \u00absubiectos\u00bb; en negativo, alguien que lo ha sido se puede ir deteriorando como tal. El irnos haciendo \u00absubiectos\u00bb para la experiencia espiritual del encontrarnos con Dios en la vida es el objetivo final al que quiere conducirnos toda la pedagog\u00eda espiritual ignaciana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al respecto de todo esto creo que es interesante una breve reflexi\u00f3n sobre el n\u00famero 89 de los Ejercicios. Pertenece este n\u00famero a las \u00abAdicciones para mejor hacer los exercicios y para mejor hallar lo que desea\u00bb, conjunto de normas muy concretas y muy \u00abcorporales\u00bb que facilitan la experiencia espiritual. Pues bien, en ese contexto, dice Ignacio: <em>\u00ab&#8230;quando la persona que se exercita a\u00fan no halla lo que desea, ans\u00ed como l\u00e1grimas, consolaciones, etc&#8230; muchas veces aprovecha el hacer mudanza<\/em><strong> <em>en el comer, en el dormir y en otros modos de hacer penitencia&#8230;\u00bb<\/em><\/strong>. Es un cambio en los modos de vida lo que Ignacio propone para hacer posible la experiencia de Dios que resulta dif\u00edcil. Dicho de otro modo: las dificultades de nuestra vida espiritual lo que nos est\u00e1n replanteando muchas veces no es s\u00f3lo la validez de nuestros \u00abm\u00e9todos\u00bb y\/o \u00abformas\u00bb de actividad interior, sino que son sobre todo una interpelaci\u00f3n acerca de nuestro modo de vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Carlos Cabarr\u00fas hac\u00eda en el \u00abSimposio Internacional de Psicolog\u00eda y Ejercicios ignacianos\u00bb celebrado en Salamanca en septiembre de 1989 una pol\u00e9mica pregunta (ya que es no s\u00f3lo pregunta, sino afirmaci\u00f3n discutible&#8230;): \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no nos cambian los Ejercicios Espirituales?\u00bb.<span id='easy-footnote-4-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-4-32090' title='Carlos Rafael Cabarr\u00fas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no nos cambian los Ejercicios Espirituales?\u00bb en \u00abPsicolog\u00eda y Ejercicios Ignacianos\u00bb vol. I, colecci\u00f3n Manresa n. 5, Eds. Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander, 1991, pp.277-284.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Prescindiendo del car\u00e1cter pol\u00e9mico de la afirmaci\u00f3n de partida, al menos en cuanto afirmaci\u00f3n universal, me interesa ahora se\u00f1alar la constataci\u00f3n de que<em> \u00ablo que verdaderamente impide sacar fruto de los Ejercicios es la falta de ciertos requisitos sin los cuales no se puede hacer nada\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y entre esos requisitos, tras aludir a alguno m\u00e1s \u00abinterior\u00bb como la falta de disponibilidad, se mencionan otros varios que hacen referencia, sustancialmente, al modo o estilo de vida: la carencia de desaf\u00edos como personas e instituciones, no \u00abvivir\u00bb la f\u00f3rmula del Instituto (que describe el modo de vida concreto que Ignacio quiere para los jesuitas), la ausencia de vinculaci\u00f3n org\u00e1nica al mundo de los empobrecidos&#8230; Para acabar concluyendo:<em> \u00ab&#8230;todo esto nos abre a la necesidad de un quinto requisito, que llamar\u00edamos la &#8216;condici\u00f3n de posibilidad&#8217; de poder estar en disposici\u00f3n de escuchar el Evangelio y<\/em><strong> <\/strong><em>de hacer Ejercicios espirituales. Mientras no experimentemos los dolores y sufrimientos de los hermanos, como matriz de una vivencia espiritual y\/o fen\u00f3meno concomitante, no estaremos en disposici\u00f3n de \u00e1nimo para dejarnos moldear por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-5-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-5-32090' title='Cabarr\u00fas, op. cit. p\u00e1g. 283-284.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde perspectivas distintas, pues, se afirma nuestra hip\u00f3tesis inicial: el modo de vida no es s\u00f3lo el resultado de una experiencia espiritual, sino que es mucho m\u00e1s: la misma condici\u00f3n de posibilidad de esa experiencia, un determinante decisivo del car\u00e1cter de la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dicho esto, podemos ya entrar en materia. Nos preguntaremos en la primera etapa de nuestro camino qu\u00e9 persona y qu\u00e9 modo de vida capacitan para la vivencia espiritual que Ignacio propone y a la que a nosotros nos gustar\u00eda acceder. En la segunda etapa trataremos de las \u00abestructuras de apoyo\u00bb que pueden sostener y fortalecer ese modo de vida y de experiencia de Dios.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">I. PROPUESTA DE ESTILO DE VIDA PARA SER \u00abCONTEMPLATIVOS EN LA ACCI\u00d3N\u00bb<\/span><\/strong><\/h2>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>1. EL \u00abSUBIECTO\u00bb DE LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL QUE PROPONE IGNACIO<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Los Ejercicios Espirituales ignacianos son, a un tiempo, esencia de la experiencia espiritual y pedagog\u00eda para llegar a la plenitud de la misma. Se plantean en ellos tanto el \u00abhorizonte\u00bb o meta (cfr: \u00abContemplaci\u00f3n para alcanzar amor\u00bb), como el proceso que nos ha de ir conduciendo a ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Situados en esa din\u00e1mica, nos encontramos al comienzo del proceso de ejercicios, en las \u00abAnnotaciones\u00bb (EE. 1-20), con un retrato-robot del ejercitante ideal que es, al mismo tiempo, punto de partida y punto de llegada. Las actitudes y trazos que en ese retrato se dibujan son el m\u00ednimo que Ignacio exige para adentrarse en la aventura; esas mismas actitudes, consolidadas y llevadas a plenitud, son tambi\u00e9n el resultado del proceso y las que permitir\u00e1n vivir fuera de los ejercicios la experiencia m\u00edstica del encuentro permanente con Dios. Las actitudes de fondo del ejercitante ideal, hechas cotidianas, son tambi\u00e9n las del jesuita ideal, las del cristiano ideal. Por todo ello, al describir, interpretando las \u00abAnnotaciones\u00bb, al ejercitante con \u00absubiecto\u00bb para hacer los ejercicios, describimos tambi\u00e9n a la persona con \u00absubiecto\u00bb para \u00aben todo amar y servir a su divina majestad\u00bb (EE. 233).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este \u00absubiecto\u00bb es alguien que ya ha tomado la decisi\u00f3n de situar su vida en la din\u00e1mica de la b\u00fasqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios: <em>\u00ab&#8230;entrar en ellos&#8230;<\/em> (los Ejercicios)<em> ofreci\u00e9ndole todo su querer y libertad, para que su divina majestad, as\u00ed de su persona como de todo lo que tiene, se sirva conforme a su sanct\u00edsima voluntad\u00bb (EE. 5); \u00ab&#8230;de manera que la causa de desear o tener una cosa o otra, sea s\u00f3lo servicio, honra y gloria de la su divina majestad\u00bb<\/em> (EE. 16). En este sentido es una persona \u00abmagn\u00e1nima\u00bb, tal como lo define Santo Tom\u00e1s de Aquino:<em> \u00abaquel que tiene el coraje de comprometer toda su persona en una empresa importante que decide sustancialmente su vida\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-6-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-6-32090' title='Santiago Arzubialde, op. cit. p\u00e1g. 46, nota 43.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Nos encontramos, pues, ante una persona que ha hecho en su vida una opci\u00f3n de fondo por Dios, y que busca vivir de acuerdo con ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La persona que quiera encontrarse con Dios ha de ser tambi\u00e9n una persona humilde, capaz de reconocer que se adentra en un terreno donde, con sus solas fuerzas, nada es posible y todo es concedido:<em> \u00ab&#8230;quando hablamos vocalmente o mentalmente con Dios nuestro Se\u00f1or o con sus santos, se requiere de nuestra parte mayor reverencia que quando usamos del entendimiento entendiendo\u00bb<\/em> (EE. 3); <em>\u00ab&#8230;un paso o dos antes del lugar donde tengo de contemplar o meditar me pondr\u00e9 en pie&#8230; considerando c\u00f3mo Dios nuestro Se\u00f1or me mira, etc., y hacer una reverencia o humillaci\u00f3n\u00bb<\/em> (EE. 75). Se trata, pues, de alguien que es bien consciente de que tanto la postura inicial de b\u00fasqueda, como la capacidad de encontrar y hallar, son dones que se reciben y que escapan de las posibilidades humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Supuesto que Dios se manifiesta y comunica muchas veces a trav\u00e9s de mediaciones humanas, que no son siempre las inicialmente previstas o esperadas, sino en muchas ocasiones muy sorprendentes, es necesario que la persona que quiere encontrarse con Dios sea abierta al otro como mediaci\u00f3n de Dios, capaz de comunicaci\u00f3n, de decir y de dejarse decir: <em>\u00ab&#8230;todo buen christiano ha de ser m\u00e1s prompto a salvar la proposici\u00f3n del pr\u00f3ximo que a condenarla&#8230;\u00bb<\/em> (EE. 22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nunca ha sido f\u00e1cil la experiencia del encuentro con Dios. Ya en el Antiguo Testamento se nos describ\u00eda como lucha agotadora (G\u00e9nesis, 32, 26-33). Es una experiencia combatida desde dentro y desde fuera. Por eso la persona que se arriesga a ella ha de ser alguien con capacidad de resistencia y lucha:<em> \u00ab&#8230;vencer las tentaciones&#8230;; resistir al adversario, m\u00e1s a\u00fan&#8230; derrocalle\u00bb<\/em><strong> <\/strong>(EE. 13); de dominio sobre s\u00ed mismo:<em> \u00ab&#8230;poniendo todas sus fuerzas para venir al contrario de lo que est\u00e1 mal affectada&#8230;\u00bb<\/em> (EE. 16); de austeridad y distanciamiento afectivos: <em>\u00ab&#8230;quanto m\u00e1s se apartare de todos amigos y conoscidos y de toda solicitud terrena&#8230;\u00bb<\/em><strong> <\/strong>(EE. 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ignacio pide asimismo que sea una persona comprometida con su vida y con el presente de su vida y sus circunstancias concretas, realista, que no se escape ni hacia atr\u00e1s (con nostalgias) ni huyendo hacia adelante: <em>\u00ab&#8230;tomando el fundamento verdadero de la historia&#8230;\u00bb<\/em><strong> <\/strong>(EE. 2),<strong> <\/strong><em>\u00ab&#8230;al que toma exercicios en la 1 semana aprovecha que no sepa cosa alguna de lo que ha de hacer en la 2 semana&#8230;\u00bb<\/em> (EE. 11); personas capaces de la \u00abasc\u00e9tica del presente\u00bb, de \u00absentir y gustar\u00bb lo que en cada momento es la experiencia de su vida, sin falsas pretensiones ni escapatorias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre estos rasgos encontramos tambi\u00e9n el que postula una persona unificada afectiva y vitalmente, donde los afectos y las cosas se sit\u00faan en su lugar adecuado, en orden:<em> \u00ab&#8230;no teniendo el entendimiento partido en muchas cosas, m\u00e1s poniendo todo el cuidado en sola una, es a saber, en servir a su Criador y aprovechar a su propia \u00e1nima&#8230;\u00bb<\/em> (EE.20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo ello constituye y caracteriza, finalmente, una persona libre, capaz de<em> \u00ab&#8230;discurrir y raciocinar por s\u00ed mismo\u00bb <\/em>(EE. 2), de<em> \u00ab&#8230;usar de sus potencias naturales m\u00e1s libremente, para buscar con diligencia lo que tanto desea&#8230;\u00bb<\/em> (EE. 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed pues, y siguiendo a Ignacio, hay una \u00abestructura antropol\u00f3gica\u00bb posibilitante de la experiencia de Ejercicios, de la experiencia de sentir a Dios en la propia vida y en la propia historia. En la medida en que esa estructura se d\u00e9, y se d\u00e9 m\u00e1s plenamente, ser\u00e1 m\u00e1s posible experimentar a Dios en la vida; por el contrario, una carencia radical en esta estructura, limitar\u00e1 o, incluso, llegar\u00e1 a imposibilitar la experiencia. La espiritualidad ignaciana postula como condici\u00f3n de posibilidad para realizarse personas sujetos de opci\u00f3n personal, humildes, abiertas al otro, capaces de resistencia y lucha, arraigadas en la historia, unificadas interiormente, libres. \u00bfEs esto el comienzo o el fin? Las dos cosas: en alguna medida debe darse todo esto al comienzo, o, al menos, sin carencias sustanciales; la pedagog\u00eda ignaciana, fielmente seguida, nos consolidar\u00e1 cada vez m\u00e1s sobre ese fundamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay que dar ahora un paso m\u00e1s: de la estructura antropol\u00f3gica a las condiciones vitales que la hacen posible. Hay estilos y ritmos de vida que fomentan ese tipo de persona; hay estilos y ritmos de vida en los que es imposible que surjan este tipo de personas. Los primeros est\u00e1n haciendo posible la experiencia de Dios en la vida; los segundos la limitar\u00e1n o la har\u00e1n imposible. A ellos vamos a referirnos ahora. Por eso decimos que hay contextos vitales que son posibilitantes de la experiencia de Dios en la vida, ya que crean personas capaces de ella; y contextos que son inhabilitantes, porque las personas que de ellos resultan, por buena voluntad que a veces puedan tener, o por muchas \u00abpr\u00e1cticas espirituales\u00bb o devociones que puedan realizar, no son \u00absubiecto\u00bb de tal experiencia.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>2. LOS CONTEXTOS VITALES QUE POSIBILITAN TALES \u00abSUBIECTOS\u00bb<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Como dec\u00edamos al comienzo de nuestras reflexiones, la concepci\u00f3n ignaciana de \u00absubiecto\u00bb es una concepci\u00f3n din\u00e1mica: se puede crecer y se puede menguar como tal \u00absubiecto\u00bb. Y en ese crecimiento o mengua lo decisivo es el estilo de vida que se lleva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un ejemplo de mi experiencia vital durante varios a\u00f1os en un centro de menores con problemas de marginaci\u00f3n social puede contribuir a aclarar esto. Muchos de estos menores llegaban al centro con unas pautas de comportamiento social deterioradas (agresividad, tendencia irreprimible al enga\u00f1o, desconfianza, etc&#8230;). El modo de educarles en unas nuevas pautas no es, por supuesto, el de los discursos o sermones, ni siquiera el de pr\u00e1cticas aisladas (del tipo que sean): es el de situarles en unos contextos vitales y relacionales distintos en los que experimenten que otras formas de comportamiento (no agresivas, de aceptaci\u00f3n del otro, de sinceridad&#8230;) les son m\u00e1s id\u00f3neas para ser felices y para conseguir los resultados que pretenden. As\u00ed, poco a poco, van captando e interiorizando unos nuevos valores personales, capaces de subsistir con fortaleza frente a los anteriores. Lo que hay que cambiar es el contexto vital del menor, para que as\u00ed pueda ser y actuar de otro modo.<span id='easy-footnote-7-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-7-32090' title='Ver al respecto, Agust\u00edn Bueno Bueno \u00abNi\u00f1os de la calle\u00bb, edit. en la col. \u00abCristianisme i justicia\u00bb, n. 33, Barcelona, 1990.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> No sucede de modo muy diverso en el terreno en que ahora nos movemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 caracter\u00edsticas deber\u00eda, pues, reunir ese contexto vital que, poco a poco, nos vaya habilitando como \u00absubiectos\u00bb capaces de experimentar a Dios en la vida? Se\u00f1alo algunas de ellas, incluso con sencillos ejemplos que pueden contribuir a identificarlas en la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se tratar\u00eda, en primer lugar, de un estilo de vida en el que la opci\u00f3n fundamental que alguien ha hecho no se vea permanentemente puesta entre par\u00e9ntesis, cuestionada o sometida a prueba. De las grandes opciones de fondo que tomamos en nuestra vida no se hace casi nunca renuncia expl\u00edcita. Lo que, en la mayor\u00eda de casos, sucede es que con los hechos cotidianos las desmentimos y les quitamos fuerza. O las afirmamos y consolidamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay una curiosa intuici\u00f3n ignaciana en el libro de los Ejercicios que va en esta l\u00ednea. Me refiero a las \u00abReglas para ordenarse en el comer\u00bb (EE. 210-217). Son reglas que se refieren a un aspecto bien concreto, cotidiano y, aparentemente sin importancia, de la vida. Lo curioso no es s\u00f3lo que Ignacio las ponga, sino adem\u00e1s d\u00f3nde est\u00e1n colocadas: justo al final de la Tercera Semana en la que el ejercitante ha contemplado, ni m\u00e1s ni menos, que la Pasi\u00f3n de Cristo. Parece que Ignacio nos quiere decir tanto que estos aspectos tan banales son m\u00e1s importantes de lo que podemos pensar, como que las maneras de desenvolvernos en lo cotidiano son muchas veces el terreno donde se juega nuestra adhesi\u00f3n radical a Jes\u00fas y la verdad de nuestros buenos prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pensemos, por ejemplo, en el mundo de relaciones sociales, amistades, vacaciones y recreos&#8230; de muchos de los que o han hecho voto de pobreza o afirman solemnemente su \u00abopci\u00f3n por los pobres\u00bb: supone un desmentido y una debilitaci\u00f3n permanente de esa supuesta opci\u00f3n radical. Y ejemplos bien patentes de ello hay tambi\u00e9n en la vida pol\u00edtica y social de nuestro pa\u00eds&#8230; En positivo, las \u00abactividades pastorales\u00bb que realizan los religiosos en formaci\u00f3n, o las pr\u00e1cticas de las diversas formas de voluntariado social que puedan realizar estudiantes o profesionales tienen su principal valor para la propia persona, aparte del servicio prestado al otro, como elementos de confirmaci\u00f3n y fortalecimiento de la opci\u00f3n vital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es necesario tambi\u00e9n un estilo de vida en el que se haga visible, temporal, que el valor Dios ocupa un lugar en mi vida. No puede ser que algo que digo que es lo m\u00e1s decisivo para m\u00ed no me ocupe un minuto de mi d\u00eda. Son necesarios espacios y tiempos para reconocer c\u00f3mo Dios va pasando por mi vida, para mantener viva y fresca la memoria de su cari\u00f1o por m\u00ed. Ese es el valor que ya, por s\u00ed misma, tiene la oraci\u00f3n, al margen de sus contenidos o \u00abresultados\u00bb: que yo me hago patente que Dios es dimensi\u00f3n decisiva, clave de mi vida. En esta l\u00ednea hay que situar el \u00abexamen\u00bb ignaciano, en el que lo prioritario y primero no es preguntarme qu\u00e9 he hecho yo, sino qu\u00e9 va haciendo Dios en m\u00ed y en mi vida. La reiteraci\u00f3n de \u00abex\u00e1menes\u00bb que Ignacio propone tiene as\u00ed sentido como permanente atenci\u00f3n al obrar de Dios; no se trata de un machac\u00f3n o masoquista ejercicio de b\u00fasqueda de mis pecados. La importancia que Ignacio da al \u00abexamen\u00bb (siempre estaba dispuesto a dispensar de la oraci\u00f3n a sus compa\u00f1eros atareados, pero nunca les quer\u00eda dispensar del examen), nos hace conscientes de lo importante que es ese mantener viva la conciencia de que Dios est\u00e1 pasando por mi historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay que conseguir tambi\u00e9n un estilo de vida de ventanas y puertas abiertas al exterior, por donde se puedan colar con frecuencia otros aires&#8230; El aire fresco del otro, de lo otro, de lo distinto, de lo distante, de lo alternativo&#8230; Porque, como se ha dicho preciosamente, el \u00abotro es la met\u00e1fora de Dios\u00bb.<span id='easy-footnote-8-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-8-32090' title='Yves Cattin: \u00abLa met\u00e1fora de Dios\u00bb, en la revista CONCILIUM n. 242, correspondiente a agosto de 1992.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> Las plantas para vivir necesitan no s\u00f3lo riego, agua, sino tambi\u00e9n ventilaci\u00f3n, aire&#8230; Muchas \u00abplantas\u00bb espirituales no mueren por falta de riego o agua (oraci\u00f3n, cultivo de la interioridad&#8230;), sino por falta de aire, de contacto con el exterior, con el mundo de fuera, con otra realidad&#8230; Ir m\u00e1s a pie, en metro o en autob\u00fas que en \u00abmi\u00bb coche puede ser un lugar de increible fecundidad y riqueza para la experiencia espiritual y de encuentro con Dios. Hacer cola como uno m\u00e1s, fue el contexto de la experiencia en la que Jes\u00fas recibi\u00f3 su misi\u00f3n del Esp\u00edritu (Lucas 3, 21-22 y paralelos): s\u00f3lo los privilegiados no \u00absoportan\u00bb colas&#8230;; por ello no descubren las necesidades humanas que les conviertan de su privilegio. \u00bfNo son muchas veces los \u00abblindajes\u00bb de nuestras casas (desde las verjas hasta el contestador autom\u00e1tico del tel\u00e9fono) blindajes de nuestras vidas? Pues todo blindaje, toda armadura, quita libertad, movilidad, disponibilidad para hacer la voluntad de Dios&#8230; (1 Samuel 17, 38-40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un estilo de vida en el que sea yo quien marque el ritmo de las cosas, y no sean las cosas las que me marquen el ritmo a m\u00ed. En que, como tambi\u00e9n se ha afirmado l\u00facidamente, lo decisivo no sea la agenda, sino el proyecto vital.<span id='easy-footnote-9-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-9-32090' title='Josep M. Lozano i Soler: \u00abRecerca de la felicitat a la nostra cultura\u00bb. Quaderns Institut de Teolog\u00eda Fonamental, n. 20. Sant Cugat del Vall\u00e9s, 1992, p\u00e1g. 12.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> En que se sea, en expresi\u00f3n ignaciana, \u00abse\u00f1or de s\u00ed\u00bb (EE. 216). Por aqu\u00ed encontramos una de las pistas (no la \u00fanica) para redescubrir el sentido actual de la austeridad: con ella afirmo que soy yo quien dispone, quien marca el ritmo; que mis necesidades son afirmadas por m\u00ed y desde dentro, no por otros y desde fuera; que las cosas que yo poseo alcanzan su m\u00e1ximo valor y rentabilidad cuando se comparten.<span id='easy-footnote-10-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-10-32090' title='Joaqu\u00edn Garc\u00eda Roca: \u00abLa cultura de la solidaridad\u00bb, conferencia pronunciada en Alicante, el 5 de junio de 1991.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata asimismo de lograr un estilo de vida marcado por la \u00abasc\u00e9tica del presente\u00bb: por el compromiso con mi presente concreto (destino, trabajo, comunidad, familia&#8230;), sin buscar escaparme ni hacia el pasado, ni hacia un futuro que es sue\u00f1o, ni hacia un cielo o arriba o m\u00e1s all\u00e1 que es evasi\u00f3n. Es este presente el don que Dios me hace ahora, y es en este presente donde El se me acerca para encontrarme y ser encontrado: huir del presente es, pues, huir de Dios, aunque me parezca que voy hacia lugares m\u00e1s \u00absagrados\u00bb donde pienso que m\u00e1s \u00abseguramente\u00bb le encontrar\u00e9. La vida es siempre don de Dios, aunque en ocasiones el don no sea dulce como una caja de bombones&#8230; Pero yo no valoro la caja de bombones o la medicina amarga, sino la mano y el coraz\u00f3n que me lo dan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este estilo de vida que pretende acoger el cari\u00f1o cotidiano de Dios, ha de haber, necesariamente, capacidad de acogida afectiva. Es decir, ha de ser un estilo de vida en el que se posibilite el desarrollo de una afectividad grande y sana. La represi\u00f3n o la mutilaci\u00f3n de las posibilidades afectivas de una persona es tambi\u00e9n represi\u00f3n y mutilaci\u00f3n de las posibilidades de su encuentro afectivo con Dios&#8230; No se trata de reprimir ni mutilar&#8230;, sino de \u00abordenar\u00bb (EE. 21), de colocar en su sitio. Muchas veces te encuentras con personas supuesta u oficialmente \u00abc\u00e9libes\u00bb (\u00bfo mejor, simplemente, solteras?) incapaces para la experiencia de la amistad humana: ciertamente en esas condiciones no se puede sentir la experiencia fundante de todo celibato: la de sentirse personal y extraordinariamente querido\/a por Jes\u00fas. Los contextos vitales incapacitantes del desarrollo de la afectividad humana son tambi\u00e9n incapacitantes de la experiencia de cercan\u00eda amorosa de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para acabar, decir que tampoco se llegar\u00e1 a ser \u00absubiecto\u00bb ignaciano de la experiencia de Dios en lo cotidiano si no se vive en un contexto vital en el que uno se siente estimulado a tomar decisiones, a asumir responsabilidades del orden y magnitud que fueren, a controlar personalmente los procesos de mi vida. Porque Dios s\u00f3lo entra en relaci\u00f3n con el hombre o mujer en el \u00e1mbito de la libertad, no s\u00f3lo supuesta, sino ejercida. Fuera de ese \u00e1mbito de libertad puede haber otra cosa, pero no relaci\u00f3n personal con Dios. Y eso nos remite, por ejemplo, a un profundo cuestionamiento de formas de vida cristiana (religiosa, en movimientos o instituciones&#8230;) donde no hay \u00abespacios\u00bb de decisi\u00f3n personal. La ausencia de esos espacios imposibilita la presencia de Dios, porque \u00abdonde hay Esp\u00edritu del Se\u00f1or, hay libertad\u00bb (2 Corintios 3, 17). Y, por consiguiente, donde no hay libertad no ha entrado el Esp\u00edritu del Se\u00f1or.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>3. EL \u00abTALANTE VITAL\u00bb QUE GENERA LA EXPERIENCIA DE DIOS EN LA VIDA<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta ahora hemos descrito el movimiento experiencia de Dios-vida b\u00e1sicamente en una direcci\u00f3n: la del estilo de vida que hace posible la experiencia de Dios en lo cotidiano. Pero esa experiencia de Dios, en un movimiento circular, nos remite de nuevo a la vida, y as\u00ed como el estilo de vida condiciona la experiencia espiritual, \u00e9sta \u00faltima provoca un \u00abtalante vital\u00bb que es, a un tiempo, consecuencia y verificaci\u00f3n de su autenticidad. Dicho de otro modo, hay unos \u00abindicadores\u00bb externos, objetivos, cuya presencia me permitir\u00e1 pensar en la verdad de la experiencia interior de la persona que los tiene. Y cuya ausencia nos debe hacer sospechar y preguntarnos si no hay alguna forma de autoenga\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con brevedad, quiero subrayar simplemente tres pistas indicadoras y definidoras de un aut\u00e9ntico \u00abcontemplativo en la acci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es \u00e9sta una persona cuya existencia es existencia integrada, unificada&#8230;: en la que todos los instrumentos de la vida tocan la misma sinfon\u00eda, bajo la batuta de quien sabe ser director de la misma. Una persona que busca una sola cosa a trav\u00e9s de todos los empe\u00f1os y afanes cotidianos: \u00ab&#8230;que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad\u00bb (EE. 46). Ignacio sintetiza esto en una preciosa expresi\u00f3n que encontramos en las Constituciones de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas: \u00abA El en todas amando y a todas en El\u00bb (Constituciones, 288). Expresi\u00f3n que, en su primera parte, hace referencia a la motivaci\u00f3n de fondo por la que siempre me muevo (EE. 338), que es motivaci\u00f3n de b\u00fasqueda de la voluntad de Dios, de respuesta amorosa a su cari\u00f1o. Y en su segunda parte es referencia a esa transparencia de la creaci\u00f3n, a esa capacidad de descubrir en todas las criaturas y acontecimientos, al Se\u00f1or de ella que por m\u00ed \u00abtrabaja y labora\u00bb (EE. 236). La experiencia de Dios en la vida produce un movimiento integrador y armonizador de la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Suscita, adem\u00e1s, esa experiencia una actitud que podr\u00edamos llamar de \u00abdisponibilidad\u00bb. Disponibilidad en un doble sentido: un permanente estar dispuesto al servicio que Dios me va pidiendo en la vida (EE. 179) y un estar \u00abindiferente\u00bb (EE. 23), no apegado a las cosas, personas o situaciones. Porque quien tiene la experiencia de Dios en la vida experimenta muy hondamente que Dios es siempre nuevo, que es un Dios que no nos deja instalarnos y nos obliga frecuentemente a salir de \u00abnuestra\u00bb tierra y que lo que importa no es la tierra, sino el Dios que nos la da. Y porque se experimenta tambi\u00e9n que El es el \u00fanico Se\u00f1or de nuestra vida, el \u00fanico capaz de dar sentido y que, por tanto, la experiencia de sentido, de felicidad, no est\u00e1 vinculada a concreto alguno, sino a ese concreto en el que aqu\u00ed y ahora experimentamos la presencia de Dios. La disponibilidad brota, pues de la experiencia del amor mutuo: no es un ejercicio voluntarista, de renuncia ciega, sino que es la seguridad de quien se siente amado con el cari\u00f1o y sabidur\u00eda inmensos de quien, como dec\u00eda Teresa de Jes\u00fas, \u00absabemos que nos ama\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un tercer rasgo al que Ignacio daba una peculiar importancia para discernir la verdad de una experiencia espiritual es la \u00ababnegaci\u00f3n\u00bb: <em>\u00ab&#8230;despu\u00e9s me a\u00f1adi\u00f3 que de 100 que se entreguen a largas oraciones y penitencias, la mayor parte caer\u00e1n ordinariamente en grandes inconvenientes; se refer\u00eda sobre todo el Padre a la dureza de juicio; por eso el Padre pon\u00eda como fundamento de todo la mortificaci\u00f3n y abnegaci\u00f3n de voluntad\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-11-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-11-32090' title='N\u00famero 256 de los \u00abRecuerdos ignacianos. Memorial de Luis Gon\u00e7alves da C\u00e1mara\u00bb, publicado por la Colecci\u00f3n Manresa, n. 7, edit. Sal Terrae-Mensajero, Santander-Bilbao, 1992, p\u00e1g. 182.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Una abnegaci\u00f3n cuya definici\u00f3n ignaciana es el \u00absalir de su propio amor, querer y interesse\u00bb (EE. 189). Significa que ya no soy yo el centro de mi vida, sino que el centro est\u00e1 fuera de m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Abnegaci\u00f3n que es, en la vida corriente y diaria, algo tan contracultural para nuestra \u00e9poca como la gratuidad. Vivir desde y en gratuidad. Gratuidad que significa que no hago las cosas para o porque me las agradezcan, me recompensen, me alaben, sino con la generosidad que me da el sentirme previamente amado. Gratuidad que significa capacidad de resistir y de permanecer cuando hay menosprecio, olvido, desconsideraci\u00f3n. Gratuidad que significa no vivir obsesionado por el \u00e9xito o el triunfo, sino por el servicio y la necesidad. Quien tiene la experiencia ignaciana de Dios en la vida es activo, generoso en el servicio, constante en el amor, desinteresado en su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Es decir, abnegado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\"><br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">II. ESTRUCTURAS DE APOYO PARA LA EXPERIENCIA DEL ENCUENTRO CON DIOS EN LA VIDA<\/span><\/strong><\/h2>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>1. \u00bfPOR QU\u00c9 HABLAR DE \u00abESTRUCTURAS DE APOYO\u00bb?<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La experiencia del encuentro con Dios en la vida, cuyas condiciones de posibilidad vitales hemos descrito en la primera parte, es una experiencia posible, pero no f\u00e1cil. En las dos cosas insiste Ignacio: en que se da, pero en que hay que poner las condiciones para que se d\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es una experiencia f\u00e1cil, por muchos motivos. Lo que salta a la vista en nuestro mundo, lo que se nos impone, es m\u00e1s la evidencia de la ausencia de Dios, que la de su presencia. Nuestro mundo es opaco para traslucir la cercan\u00eda de Dios. Muchas veces se nos invita a la negaci\u00f3n de semejante hip\u00f3tesis. Muchos son los que dicen que experimentar a Dios en lo cotidiano es una pretensi\u00f3n vana: tanto quienes se empe\u00f1an en situarlo m\u00e1s all\u00e1 del mundo, como quienes afirman que es imposible encontrar a quien no es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Incluso cuando ya llevamos muchos a\u00f1os metidos en din\u00e1mica de espiritualidad ignaciana tampoco notamos la soltura en esta experiencia, sigue sin resultarnos demasiado habitual. Nos sigue resultando m\u00e1s f\u00e1cil encontrarlo en el retiro, en la soledad, en el alejamiento de lo cotidiano&#8230; Sigue habiendo una serie de zonas de nuestra vida, en lo personal y en lo social, en las que parece que resulta m\u00e1s dif\u00edcil esa experiencia del encuentro con Dios: lo afectivo, el mundo de los conflictos, la gesti\u00f3n de los asuntos cotidianos&#8230; Y son zonas decisivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ignacio nos sigue empujando tozudamente a ello y nos dice que \u00abnos dispongamos\u00bb para ello, que si nos disponemos el Se\u00f1or nos lo conceder\u00e1. Ese disponernos son las \u00abestructuras de apoyo\u00bb (expresi\u00f3n de Libanio) que podemos poner de nuestra parte para ayudar a esa experiencia no f\u00e1cil, pero posible, necesaria y gozosa.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>2. SON ESTRUCTURAS DE APOYO AQUELLAS QUE NOS PERMITEN VER EL FONDO DE NUESTRA VIDA<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante que nos acostumbremos a mirar la vida con la mirada de Dios, con los ojos de Jes\u00fas. Es la invitaci\u00f3n que Ignacio nos hace en la meditaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n (EE. 102, 106). Es esa una mirada universal, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de nuestro estrecho entorno; una mirada sensible al dolor y al sufrimiento y, por ello, generadora de misericordia; una mirada capaz de descubrir los signos de esperanza que, muchas veces sin brillo, existen tambi\u00e9n en nuestro mundo y en nuestra vida. La encarnaci\u00f3n para Ignacio comienza con una mirada. Por eso es tan importante para nuestra vida el aprender a mirar hasta el fondo, sin quedarnos en las apariencias o en la superficie. Porque esa mirada nos har\u00e1 sensibles a la presencia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 nos puede ayudar o facilitar esa mirada profunda sobre la historia, la del mundo y la nuestra?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos puede ayudar todo aquello que nos estimule a hacer \u00abmemoria\u00bb de Jes\u00fas, que es memoria del amor incondicional de Dios por nosotros y por todos los hombres: la eucarist\u00eda (el \u00abmemorial\u00bb por excelencia), la oraci\u00f3n formal, la vivencia eclesial, la experiencia de comunicar y compartir la fe con otros&#8230; Recordar que la historia es cari\u00f1o de Dios con el hombre nos ayuda a descubrir el cari\u00f1o en la historia de ahora mismo. De la memoria nace la confianza (El \u00abs\u00e9 de quien me he fiado\u00bb de Pablo), y de la confianza nace la disponibilidad y el servicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una ayuda muy querida para Ignacio es la permanente ayuda del \u00abexamen\u00bb u oraci\u00f3n sobre la vida. Examen que, como hemos dicho ya anteriormente, no debe ser tanto la pregunta por lo que yo he hecho, como la pregunta por lo que Dios va haciendo en mi vida. De contemplar la actuaci\u00f3n de Dios brota, muy espont\u00e1neamente, la conciencia de nuestra peque\u00f1ez y de nuestra pobre respuesta a su cari\u00f1o. Para Ignacio el examen tiene un papel decisivo a la hora de configurar por dentro el talante del \u00abcontemplativo en la acci\u00f3n\u00bb: viendo permanentemente la presencia amorosa de Dios en personas, acontecimientos, criaturas, uno llega incluso a sentirse abrumado por la cantidad y calidad de esa presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otra ayuda importante para ese mirar la vida en su profundidad es, sin duda, el acompa\u00f1amiento. El poner delante de otra persona, con sinceridad, lo que es mi vida y dejar decir y escuchar al otro que es tambi\u00e9n mediaci\u00f3n iluminadora de Dios, que me descubre matices y perspectivas que yo no he sido capaz de descubrir. Hay, pienso, un doble modo de acompa\u00f1amiento: un acompa\u00f1amiento que podemos llamar acompa\u00f1amiento \u00aben corto\u00bb, directo, cuando, con la frecuencia que sea, yo voy contrastando mi vida con otra persona. Pero hay tambi\u00e9n otra forma de acompa\u00f1amiento: el que podemos denominar \u00aben largo\u00bb o indirecto, que es el acompa\u00f1amiento que recibimos de nuestros compa\u00f1eros de camino, de los testigos privilegiados que nos cuentan, en una u otra forma, su experiencia&#8230; Un ejemplo claro, el m\u00e1s conocido, de esta forma de acompa\u00f1amiento es la llamada \u00ablectura espiritual\u00bb, que Ignacio recomienda (\u00abmucho aprovecha\u00bb) en los mismos Ejercicios (EE. 100), a partir de la Segunda Semana. Las dos formas de acompa\u00f1amiento pueden darse simult\u00e1neamente, pero cuando la primera de ellas, por las circunstancias que fueran, no es posible o resulta particularmente dif\u00edcil, la segunda debe intentar mantenerse y puede ser un elemento de ayuda particularmente decisivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El discernimiento es otro apropiado e ignaciano instrumento para ese descubrir lo que Dios nos va ense\u00f1ando en la vida. El discernimiento tiene una doble vertiente: como sensibilidad y como actividad. Un ejemplo pienso que puede iluminar lo que quiero decir: un catador de vinos experimentado distingue simplemente con el olfato, a distancia, sin dificultad, un vino bueno de uno malo; sin embargo, para calificar entre dos vinos buenos ya le es necesario probar y emplear sus t\u00e9cnicas propias. Discernimiento como sensibilidad es la capacidad casi instintiva, el olfato, para detectar lo que \u00abhuele a evangelio\u00bb. Discernimiento como actividad es el esfuerzo que hay que hacer muchas veces para distinguir d\u00f3nde est\u00e1, entre cosas todas ellas aparentemente buenas o indiferentes, la voluntad de Dios. La presencia de Dios en la vida hay ocasiones, personas, circunstancias&#8230; en las que \u00abse huele\u00bb; pero muchas otras veces es necesario aplicar todas nuestras t\u00e9cnicas para no ser enga\u00f1ados por lo aparente. Porque no siempre el vino m\u00e1s bien presentado o etiquetado es el de mejor calidad.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>3. SON ESTRUCTURAS DE APOYO AQUELLAS QUE NOS PERMITEN SER SE\u00d1ORES DE NUESTRA VIDA (EE. 216)<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Jes\u00fas dice en el evangelio de Juan aquello de \u00abnadie me quita la vida, soy yo quien la da\u00bb, est\u00e1 diciendo una gran verdad porque Jes\u00fas es, aut\u00e9nticamente, se\u00f1or de su vida, porque es plenamente libre. No se da lo que no se tiene, s\u00f3lo se da en la medida en que se tiene. Y poder dar la vida, como Jes\u00fas, nos exige que no nos la hayan quitado ya, que sea realmente nuestra. Por aqu\u00ed hemos de encontrar el sentido profundo de la ascesis cristiana: hacernos libres y se\u00f1ores de nuestra vida para darnos enteramente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay dos pasajes b\u00edblicos que nos pueden iluminar y sugerir en este campo. El primero es el ya citado de David ante Goliat (1 Samuel 17): David necesita despojarse de coraza y armadura para sentirse libre y para poder cumplir la misi\u00f3n que Dios le encomienda en favor de su pueblo; y es la confianza nacida de la memoria de su propia historia la que le da esa capacidad de despojarse ante el asombro de todos: \u00abEl Se\u00f1or, que me ha librado de las garras del le\u00f3n y de las garras del oso, me librar\u00e1 de las manos de este filisteo\u00bb. El segundo texto al que quiero aludir es el conocido himno cristol\u00f3gico de la carta a los Filipenses (2, 5-11): \u00abse despoj\u00f3&#8230; para hacerse uno de tantos\u00bb. Se despoj\u00f3 para hacerse solidario, porque nos quiso salvar desde la cercan\u00eda y la solidaridad; y se despoj\u00f3 de cosas buen\u00edsimas, \u00abde su rango\u00bb de Dios&#8230; Lo primario no es despojarse, sino ser libre o ser solidario. Pero ser aut\u00e9nticamente libres y solidarios pasa muchas veces por despojarse. La ascesis cristiana no es fin en s\u00ed misma: es medio que nos posibilita no quedar atrapados por las cosas, sino llegar a trav\u00e9s de ellas al Se\u00f1or de las mismas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta ascesis nace, si es cristiana, de la experiencia de descubrir y experimentar el cari\u00f1o de Dios por m\u00ed en la vida. Esa experiencia me impulsa a una respuesta, a un deseo de \u00aben todo amar y servir\u00bb (EE. 233). Cuando voy a poner en marcha esa respuesta siento muchas veces las ataduras que me frenan, que me reducen el impulso, que me quitan radicalidad&#8230; y trabajo por desatarme, por ser libre para caminar con presteza, sin lastres, al encuentro con el Se\u00f1or de la vida, que me espera en todos y cada uno de mis hermanos. El servicio a los hombres, especialmente a los pobres y peque\u00f1os, es lugar privilegiado para encontrarme con Dios: la ascesis es disponerse para que ese servicio sea lo m\u00e1s generoso, lo m\u00e1s radical, lo m\u00e1s permanente posible. Dejar de buscarme a m\u00ed para encontrar al otro y en el otro ser alcanzado por Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ascesis, pues, adquiere este sentido fundamental de capacitarnos para ser alcanzados por Dios. Sentido que es complementario de los otros que le da la tradici\u00f3n cristiana: como necesaria resistencia ante el mal que amenaza nuestra plenitud de vida, tanto desde dentro de nosotros mismos, como desde fuera; como medio de ordenar nuestros afectos de tal modo que seamos plenamente disponibles para Dios y consecuentes con nuestras opciones; como afirmaci\u00f3n real, concreta y visible del se\u00f1or\u00edo de Dios sobre nuestras vidas: El es el Se\u00f1or y no podemos permitir que las cosas se nos conviertan en idolillos, que, poco a poco, se envalentonan y nos piden m\u00e1s campo de actuaci\u00f3n y presencia; como signo corporal y visible de que vivimos, o queremos vivir, una vida \u00abnueva\u00bb, otro estilo, otros valores&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 formas puede adquirir hoy esta ascesis necesaria para encontrarnos con Dios en la vida y, particularmente, en el servicio a los hermanos? Indico s\u00f3lo algunas de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ascesis hoy es ser capaz, hacer un esfuerzo, por mantener un ritmo de vida humano, con espacios y tiempos para dimensiones y valores que no son importantes en nuestra sociedad, pero que para nosotros s\u00ed lo son: la oraci\u00f3n, el di\u00e1logo gratuito, la contemplaci\u00f3n sosegada, el silencio&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El control de nuestras necesidades desde dentro de nosotros mismos; el control de nuestro modo de satisfacerlas sin que nos movamos por condicionamientos externos y extr\u00ednsecos a nosotros mismos; la manera solidaria de responder a nuestras necesidades&#8230; Tener claro en nuestra teor\u00eda y en nuestra pr\u00e1ctica que \u00abno todo es necesario\u00bb y que, incluso en el campo de lo necesario, no siempre es necesario lo mejor. Abstinencia es la palabra utilizada en la tradici\u00f3n espiritual cristiana para denominar ese se\u00f1or\u00edo sobre nuestras propias necesidades y esa necesaria solidaridad con los otros tambi\u00e9n al satisfacer nuestras necesidades.Tambi\u00e9n es un lugar de nuestra ascesis el ser capaces de mantener con constancia una relaci\u00f3n espiritual y una vivencia de fe en los \u00abtiempos recios\u00bb, en el \u00abinvierno\u00bb. Ir m\u00e1s all\u00e1 de la sensibilidad como criterio de experiencia espiritual. Tener talante para afrontar desolaciones y sequedades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La forma de encarar el sufrimiento, la enfermedad, la disminuci\u00f3n o p\u00e9rdida de capacidades personales, el olvido, el menosprecio, la poca consideraci\u00f3n por aquello que hacemos&#8230; Asumir todo esto con madurez, sin victimismos ni lamentaciones, sin resentimiento ni disminuci\u00f3n de nuestro af\u00e1n de servicio, tambi\u00e9n es ascesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchas veces convertimos nuestro presunto \u00abaf\u00e1n de servicio\u00bb, m\u00e1s que en servicio aut\u00e9ntico, que es respuesta a las necesidades de los dem\u00e1s, en \u00abdemostraci\u00f3n de nuestras habilidades\u00bb. Hacemos lo que queremos, creemos que o nos gusta hacer, sin preguntarnos demasiado si eso es lo m\u00e1s necesario para el otro, lo que puede ayudar. Nos importa m\u00e1s quedar bien o resolver nuestras culpabilidades y malas conciencias que realmente responder al otro, sobre todo cuando responder al otro y a su necesidad es m\u00e1s costoso, menos brillante o espectacular. Poner siempre las necesidades del otro como criterio de actuaci\u00f3n, por encima de mis planes, intenciones o habilidades, es ascesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En definitiva, ninguna forma de ascesis es tan cristiana como la atenci\u00f3n preferente al d\u00e9bil, al rechazado, al inc\u00f3modo, al insoportable, al que fracasa y no aprovecha, al que no agradece, al pesado, al que los otros desprecian&#8230; En ellos, los \u00absin aspecto atrayente, despreciados y evitados de los hombres, acostumbrados a sufrimientos, ante quien se ocultan los rostros, despreciados y desestimados&#8230;\u00bb (Isa\u00edas 53, 2-3), nos espera nuestro Dios para encontrarse con nosotros y salvarnos. Pero son necesarias muchas renuncias y mucha libertad para emprender un camino como este en el ambiente y mundo de valores que vive nuestra sociedad.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\"><strong><em>4. SON ESTRUCTURAS DE APOYO AQUELLAS QUE NOS HACEN DESPOSEERNOS DE NUESTRA VIDA, DEJAR DE SER NOSOTROS EL CENTRO DE LA MISMA<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u00ab&#8230;porque piense cada uno que tanto se aprovechar\u00e1 en todas cosas espirituales<\/em><strong> <\/strong>(y, por tanto, tambi\u00e9n de esa \u00abcosa\u00bb que es encontrar a Dios en la vida),<strong> <\/strong><em>quanto saliere de su propio amor, querer y interesse\u00bb<\/em> (EE. 189). Para encontrar a Dios en la vida, hay que salir de uno mismo, dejar de ser uno el centro de s\u00ed mismo. Por tanto, ser\u00e1n tambi\u00e9n estructuras de apoyo, ayudas para esta experiencia, las que nos hagan \u00absalir\u00bb, \u00abdescentrarnos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay realidades en la vida que, por la fuerza, sin que nosotros las hayamos buscado ni las queramos, nos hacen salir de nosotros, nos descolocan&#8230; Pero no se trata aqu\u00ed de eso, sino de din\u00e1micas que nosotros voluntariamente podemos introducir en nuestra vida y que, de por s\u00ed, tomadas en serio, nos \u00abdescentran\u00bb muy profundamente, dej\u00e1ndonos muy a punto para el encuentro con Dios. Quiero mencionar s\u00f3lo dos de ellas, por su importancia especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera es la din\u00e1mica o experiencia de comunidad. Vivir a fondo la experiencia de comunidad y tom\u00e1rsela en serio, con todo lo que ella conlleva de interpelaci\u00f3n, de sensibilidad ante el otro, de servicio gratuito, de apoyo al d\u00e9bil, es una privilegiada din\u00e1mica de descentramiento, porque va situando paulatinamente a los otros en el lugar privilegiado de nuestra vida. Y situando all\u00ed a los otros, estamos situando a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La segunda es la cercan\u00eda f\u00edsica y vital a los pobres de este mundo. Una cercan\u00eda que es un don y una gracia, que muchas veces no est\u00e1 en nuestras manos pero que podemos y debemos pedir. \u00bfLo hacemos? Cada vez que pidi\u00e9ramos por los pobres deber\u00edamos tambi\u00e9n pedir por nuestra cercan\u00eda a ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La cercan\u00eda a los pobres del mundo nos saca radicalmente de nuestras mentiras, de nuestras autosuficiencias, de nuestras certezas y seguridades: nos hace sentir impotentes, cobardes, limitados, ignorantes&#8230; Nos evangeliza porque nos cambia el coraz\u00f3n. Es una evangelizaci\u00f3n las m\u00e1s de las veces callada, pero de una insospechada profundidad y fuerza. Y nos hacemos capaces entonces de descubrir, \u00a1tantas y tantas veces!, la sencilla verdad del evangelio, la sencilla presencia del Dios al que nuestros montajes y riquezas han ocultado: \u00abBendito seas, Padre Se\u00f1or de cielo y tierra, porque si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; s\u00ed, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien\u00bb (Mateo 11, 25-26). Tantas veces no encontramos a Dios en la vida, porque vamos por ella de \u00absabios y entendidos\u00bb, porque no dejamos que la experiencia de los pobres de este mundo nos despoje y nos haga sencillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay un momento de los Ejercicios en que Ignacio hace una aplicaci\u00f3n concreta de ese \u00abquanto saliere\u00bb del n\u00famero 189. Aparece en las reglas que da al limosnero, para que en su actividad de dar limosnas act\u00fae con los criterios b\u00e1sicos de Ejercicios:<em> \u00ab&#8230;quanto m\u00e1s se cercenare y disminuyere, y quanto m\u00e1s se acercare a nuestro summo pont\u00edfice, dechado y regla nuestra, que es Cristo nuestro Se\u00f1or\u00bb<\/em> (EE. 344). Salir de s\u00ed, descentrarse, es identificarse con ese Jes\u00fas \u00abpobre y humilde\u00bb, que es el punto de encuentro pleno entre Dios y la vida humana. Hacerse con \u00e9l pobre y humilde es camino seguro para experimentar a Dios en lo m\u00e1s hondo de nuestra vida. Todo lo dem\u00e1s no son m\u00e1s que atajos que sirven si nos conducen a ese \u00fanico Camino, por el que Ignacio camin\u00f3 a lo largo de toda su vida, y por el que lleg\u00f3 a <em>\u00ab&#8230;siempre y a cualquier hora que quer\u00eda encontrar a Dios\u00bb <\/em>encontrarle.<span id='easy-footnote-12-32090' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/encontrar-a-dios-en-la-vida\/#easy-footnote-bottom-12-32090' title='Autobiograf\u00eda, n. 99.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRESENTACI\u00d3N En abril de 1992 se celebr\u00f3 en Alaqu\u00e1s (Valencia) un curso de espiritualidad ignaciana cuyo t\u00edtulo general era \u00abEspiritualidad del encuentro con Dios en el mundo\u00bb. 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