{"id":31858,"date":"2020-05-05T09:40:29","date_gmt":"2020-05-05T07:40:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-10\/"},"modified":"2020-04-03T18:30:29","modified_gmt":"2020-04-03T16:30:29","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-10","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-10\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Segundo, Cap\u00edtulo 1, Secci\u00f3n 10"},"content":{"rendered":"<p>MISIONES DEL SE\u00d1OR VICENTE<\/p>\n<p><strong>SECCI\u00d3N X: Misi\u00f3n de Polonia<\/strong><\/p>\n<p>La Seren\u00edsima Reina de Polonia, movida por un gran deseo de promover el bien espiritual de sus s\u00fabditos y de hacer reinar a Jesucristo en sus corazones, al ver la gran necesidad que para eso ten\u00edan de ser instruidos y ayudados, pidi\u00f3 a tal efecto al Sr. Vicente sacerdotes de su Congregaci\u00f3n el a\u00f1o 1651. El buen siervo de Dios, deseando corresponder a los designios de la virtuos\u00edsima princesa, y conociendo por otra parte la gran necesidad que ten\u00edan las extensas provincias de aquel Reino de ser tratadas de la forma como se hacen en otras partes por medio de las misiones, resolvi\u00f3 enviar all\u00ed algunos de sus sacerdotes. Entre los que destin\u00f3 para trabajar en aquella misi\u00f3n, escogi\u00f3 especialmente al difunto Sr. Lamberto, que era su asistente en la misi\u00f3n de san L\u00e1zaro, y como su brazo derecho, de quien recib\u00eda mucha ayuda y descanso en los asuntos de su Congregaci\u00f3n, por ser un hombre de buena salud, muy trabajador y sabio en el consejo. Sent\u00eda tambi\u00e9n hacia \u00e9l un aprecio y afecto muy especial.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, por una norma de virtud heroica, y por un total desprendimiento de toda clase de criaturas, incluso de aquellas a las que m\u00e1s santamente estaba unido por el bien de su Congregaci\u00f3n, se priv\u00f3 de buen grado del fiel cooperador y de todas las ayudas que pod\u00eda recibir de \u00e9l, haciendo as\u00ed un holocausto perfecto de todas las cosas y de s\u00ed mismo a Nuestro Se\u00f1or. Envi\u00f3, pues, a ese digno misionero y lo destin\u00f3 como superior de la nueva fundaci\u00f3n. Y Dios le hizo la gracia de llegar felizmente con su peque\u00f1o grupo a Polonia. All\u00ed se encontr\u00f3 con abundante materia, no solamente para trabajar, sino tambi\u00e9n para sufrir y para inmolarse, como otro Isaac, por pura obediencia, a todas las disposiciones de la voluntad de Dios. Desde que lleg\u00f3 con los suyos a aquel Reino, Dios quiso que fuera (el reino) afligido por la guerra o por la peste, o por el hambre, o por las tres plagas juntas. He aqu\u00ed lo que la Reina de Polonia se tom\u00f3 la molestia de escribir de su pu\u00f1o y letra sobre todas esas cosas al Sr. Vicente el mes de septiembre de 1652.<\/p>\n<p><em>\u00abSr. Vicente: le agradezco mucho todas esas muestras de afecto y la alegr\u00eda que me demuestran por la salud que ha recobrado el Rey, mi se\u00f1or, as\u00ed como por la m\u00eda\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEl buen Sr. Lamberto, viendo el miedo que los polacos tienen a la peste quiso ir a Varsovia para poner all\u00ed un poco m\u00e1s de orden del que hab\u00eda en la forma de atender a los pobres. Yo di \u00f3rdenes para que lo hospedasen en el castillo en las mismas habitaciones del Rey. Recibo todos los d\u00edas noticias suyas y todos los d\u00edas le recomiendo que no se exponga al peligro. Tiene consigo todo lo que necesita para volver a mi lado, una vez que haya quedado bien asentado el orden que hay que poner, y le exhorto a que se apresure cuanto antes a venir junto a m\u00ed. Sin esa enfermedad, que ha trastornado todos nuestros proyectos, hubi\u00e9ramos acabado ya la fundaci\u00f3n de Varsovia. Hace pocos d\u00edas que llegaron sus Hijas de la Caridad, de lo que estoy muy satisfecha. Me parecen muy buenas Hermanas, etc\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Uno de los primeros trabajos que Dios prepar\u00f3 a la virtud y al celo del Sr. Lamberto y de sus cohermanos fue dedicarse a servir y a procurar toda clase de bienes y de ayudas espirituales y corporales a los pobres de la gran ciudad de Varsovia, que lleg\u00f3 a estar en total desolaci\u00f3n y abandono durante el tiempo en que la epidemia asolaba esta Provincia. Veamos lo que el Sr. Vicente le escribi\u00f3 sobre ese asunto a un superior de una de las casas, seg\u00fan las noticias que hab\u00eda recibido de aquellas tierras.<\/p>\n<p><em>\u00abLos misioneros de Polonia est\u00e1n trabajando con mucha bendici\u00f3n. Siento no disponer de tiempo para contarle detalles; le dir\u00e9 solamente que, como la peste ha atacado seriamente a Varsovia, que es la ciudad donde reside el Rey, todos los habitantes que pod\u00edan huir, han abandonado la ciudad. En ella, lo mismo que en todos los sitios atacado por la enfermedad, ya no existe casi ning\u00fan orden sino, por el contrario, un desorden casi absoluto; nadie entierra a los muertos, sino que los dejan por la calle; all\u00ed se los comen los perros. Apenas una persona se ve atacada por la enfermedad en una casa, los dem\u00e1s la sacan a la calle, donde muere sin remedio, pues nadie les lleva de comer. Los pobres artesanos, los criados y las criadas, las pobres viudas y los hu\u00e9rfanos, todos se ven totalmente abandonados, no encuentran trabajo, ni a qui\u00e9n pedirle un trozo de pan, porque todos los ricos han huido. En medio de esa desolaci\u00f3n fue enviado all\u00e1 el Sr. Lamberto, para remediar todas esas necesidades. Y, en efecto, gracias a Dios, empez\u00f3 a poner orden en todo, haciendo enterrar a los muertos y llevando a los enfermos que estaban abandonados a lugares adecuados para que fueran all\u00ed atendidos y asistidos corporal y espiritualmente. Eso mismo lo ha hecho tambi\u00e9n con otros pobres que estaban atacados por enfermedades no contagiosas. Y hasta ha llegado a preparar tres o cuatro casas diferentes y separadas unas de otras, para que sirvieran de hospicios u hospitales, y orden\u00f3 que se retirasen y alojasen all\u00ed todos los dem\u00e1s pobres que no estaban enfermos, los hombres en una parte y las mujeres con los ni\u00f1os en la otra, asisti\u00e9ndoles all\u00ed con limosnas y donativos de la Reina\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>He ah\u00ed una muestra de las grandes obras en las que ha estado ocupado ese virtuoso sacerdote con sus cohermanos en aquella tierra. Su celo encontraba todos los d\u00edas nuevos motivos y nuevas ocasiones para actuar. Pero la Providencia de Dios, content\u00e1ndose con los trabajos ya realizados y con la fervorosa voluntad que ten\u00eda para seguir en su servicio, quiso concederle la recompensa y la corona antes de que hubiera acabado la carrera que \u00e9l se hab\u00eda propuesto. Porque en el mes de enero del a\u00f1o 1653, estando ocupado en plena cosecha de almas, Dios quiso retirarlo de esta vida, para darle un descanso eterno en la otra. He aqu\u00ed la carta circular que el Sr. Vicente remiti\u00f3 a las casas de su Congregaci\u00f3n el mes de marzo siguiente, que contiene sus sentimientos en la p\u00e9rdida de tan gran misionero<\/p>\n<p><em>\u00abEl santo consuelo de Nuestro Se\u00f1or \u2014<\/em>dice<em>\u2014 est\u00e9 con todos vosotros para soportar con amor la incomparable p\u00e9rdida que la Compa\u00f1\u00eda acaba de tener en la persona del difunto Sr. Lamberto, que falleci\u00f3 el d\u00eda 31 de enero \u00faltimo. S\u00f3lo ha estado tres d\u00edas enfermo, pero con una enfermedad tan dolorosa, que, aunque muy sufrido, lleg\u00f3 a decir que no la podr\u00eda aguantar mucho tiempo sin morir, como efectivamente muri\u00f3 de ella, despu\u00e9s de haber recibido todos los sacramentos de manos de uno de los sacerdotes de nuestra Compa\u00f1\u00eda. El confesor de la Reina de Polonia me dice que lo ha lamentado todo el mundo y que, seg\u00fan el sentir de los hombres, es dif\u00edcil hallar un eclesi\u00e1stico m\u00e1s cabal y m\u00e1s apto para la obra de Dios. Y a\u00f1ade que puede llam\u00e1rsele Dilectus Deo et hominibus, cuius memoria in benedictione est.Era \u2014dice\u2014 una persona que buscaba \u00fanicamente a Dios, y no ha habido nunca nadie que en tan poco tiempo haya ido a m\u00e1s en los favores y el aprecio del Rey y de la Reina que este querido difunto, ni se ha visto a nadie que haya tenido una aceptaci\u00f3n m\u00e1s universal; porque, por todos los sitios por donde ha pasado, ha difundido la fragancia de sus virtudes. Esos son los sentimientos del confesor de la Reina. Y Su Majestad, que me ha escrito una hermosa carta de su pu\u00f1o y letra despu\u00e9s de expresarme la satisfacci\u00f3n que hab\u00eda tenido por su asesoramiento y el sentimiento que ten\u00eda en su muerte, acababa con estas palabras: Finalmente, si usted no me manda un segundo Sr. Lamberto, no sabr\u00e9 yo qu\u00e9 hacer\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abNo dudo, se\u00f1ores, que este accidente, que ha afligido a toda la Compa\u00f1\u00eda, les conmover\u00e1 sensiblemente. Pero \u00bfqu\u00e9? La forma de actuar de Dios es adorable, y nosotros debemos amar sus visitas y sus efectos. Eso es lo que trataremos de hacer en esta tribulaci\u00f3n con la confianza de que nuestro difunto nos ser\u00e1 m\u00e1s \u00fatil en el cielo, que si hubiera estado en la tierra. Pensamos destinar a alguno para ocupar su sitio, con el fin de no abandonar la obra de Dios en aquel Reino, pues las necesidades son extremas. Y por eso nuestros sacerdotes que est\u00e1n all\u00ed necesitan disponer de un hombre de valor. Quiera Dios d\u00e1rnoslo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente puso sus ojos, para enviarlo a Polonia a ocupar el puesto del virtuoso difunto, en el Sr. Ozenne, antiguo sacerdote de la Compa\u00f1\u00eda y muy buen misionero, que hab\u00eda trabajado con gran bendici\u00f3n y que finalmente se consumi\u00f3 en esos trabajos y muri\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s tarde en aquel Reino<\/p>\n<p>La epidemia segu\u00eda con fuerza en la ciudad de Varsovia, y,para mayor aflicci\u00f3n, la guerra se encend\u00eda en todos los lados de Polonia, pues los suecos irrumpieron por un lado y los moscovitas por otro. A causa de eso la Reina, al ver la ciudad de Varsovia atacada por un lado por la plaga de la peste, y por el otro, expuesta a las invasiones de peligrosos enemigos, decidi\u00f3 retirar a una parte de los misioneros para librarlos del peligro, y dej\u00f3 en Varsovia solamente a dos que, animados por el celo de quien los hab\u00eda enviado, han sufrido lo indecible en el servicio y la asistencia de los pobres, especialmente de los m\u00e1s abandonados, manteni\u00e9ndose firmes en el puesto que se les hab\u00eda confiado en medio de los peligros de muerte que los rodeaban por todas partes, debido a las dos plagas de guerra y de peste. Y eso durante varios a\u00f1os en los que siempre han perseverado consolando y sirviendo a los pobres, administr\u00e1ndoles los sacramentos, tanto estando sanos como enfermos, y prest\u00e1ndoles toda clase de ayudas con un valor y una caridad, que conmovi\u00f3 tan fuertemente el coraz\u00f3n del Sr. Vicente, que cierta tarde, al final de una conferencia que ten\u00eda para toda la Comunidad, al recomendar a aquellos dos sacerdotes a las oraciones de todos los presentes, se aprovech\u00f3 de la ocasi\u00f3n para animarlos con el ejemplo de los sufrimientos.<\/p>\n<p><em>\u00abUno de ellos \u2014<\/em>dijo<em>\u2014 est\u00e1 mal de est\u00f3mago, restos de una peste mal curada. Acabo de entrarme de que le han aplicado fuego en la punta de una costilla que estaba careada y su paciencia es tal, que no se queja nunca. Sufre todo con una gran paz y tranquilidad de esp\u00edritu. Otro se afligir\u00eda al verse enfermo a trescientas o cuatrocientas leguas de su tierra. Dir\u00eda: \u00bfPor qu\u00e9 me han enviado tan lejos? \u00bfPor qu\u00e9 no me sacan de aqu\u00ed? \u00bfEs que me quieren abandonar? Los dem\u00e1s est\u00e1n en Francia bien tranquilos, y \u00bfme dejan morir en tierra extranjera? Eso es lo que dir\u00eda un hombre carnal, de acuerdo con sus sentimientos naturales, y que no entrase en los de nuestro Se\u00f1or doliente poniendo su felicidad en sus sufrimientos. \u00a1Oh! \u00a1Qu\u00e9 hermosa lecci\u00f3n nos da ese fiel servidor suyo para que amemos todos los estados, en los que la divina Providencia nos quiera poner! En cuanto al otro, vean c\u00f3mo trabaja desde hace tiempo con una paz de esp\u00edritu y una seguridad maravillosa, sin cansarse por los trabajos tan continuos, ni desanimarse por las incomodidades, ni asustarse por los peligros. Los dos est\u00e1n indiferentes ante la muerte y la vida, y humildemente resignados a lo que Dios disponga. No me muestran ninguna se\u00f1al de impaciencia ni de murmuraci\u00f3n; al contrario, parecen dispuestos a sufrir m\u00e1s todav\u00eda. \u00bfEstamos nosotros as\u00ed, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos? \u00bfEstamos dispuestos a sufrir las penas que Dios nos va a enviar, y a ahogar los movimientos de la naturaleza, para no vivir m\u00e1s que la vida de Jesucristo? \u00bfEstamos dispuestos a ir a Polonia, a Berber\u00eda, a las Indias a ofrendarle en sacrificio nuestras satisfacciones y nuestras vidas? Si es as\u00ed, bendigamos a Dios; pero si, por el contrario, hay quienes tienen miedo a dejar sus comodidades, quienes son tan tiernos que se quejan por la menor cosa que les falta, y tan delicados que quieren cambiar de casa y de trabajo porque el aire no es bueno y la comida es pobre, y porque no tienen suficiente libertad para ir y venir, en una palabra, se\u00f1ores, si algunos de nosotros son todav\u00eda esclavos de la naturaleza, si viven entregados a los placeres de sus sentidos, como es este desgraciado pecador que les habla, que a sus setenta a\u00f1os es todav\u00eda totalmente profano, que se consideren indignos de la condici\u00f3n apost\u00f3lica a la que Dios los ha llamado, y que queden confundidos, cuando vean a sus hermanos que la practican tan dignamente, y que est\u00e1n tan lejos del esp\u00edritu y del valor de ellos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abPero, \u00bfqu\u00e9 es lo que no han pasado en aquel pa\u00eds? \u00bfEl hambre? La hay. \u00bfLa peste? La han pasado los dos, y uno por dos veces. \u00bfLa guerra? Est\u00e1n en medio de los ej\u00e9rcitos, y han pasado por las manos de los soldados enemigos. En fin, Dios los ha probado con todas las plagas. Y nosotros estaremos aqu\u00ed como unos hogare\u00f1os sin br\u00edo y sin celo. Veremos exponerse a los dem\u00e1s a los peligros en servicio de Dios, y estaremos tan asustados como unas gallinas mojadas. \u00a1Qu\u00e9 miseria! \u00a1Qu\u00e9 nimiedad! Vean: veinte mil soldados se marchan a la guerra a sufrir toda clase de males; uno perder\u00e1 un brazo, otro una pierna y algunos la vida por un poco de viento y por unas esperanzas muy inciertas. Y, sin embargo, no tienen miedo, y no dejan de correr a ella como tras de un tesoro. Mas para ganar el cielo, se\u00f1ores, no se mueve casi nadie; y con frecuencia quienes tratan de conseguirlo llevan una vida tan floja y tan sensual, que es indigna no s\u00f3lo de un sacerdote y de un cristiano, sino de un hombre razonable. Y si hubiera entre nosotros individuos semejantes a \u00e9stos ser\u00edan cad\u00e1veres de misioneros. \u00a1Ea pues! \u00a1Dios m\u00edo! S\u00e9 siempre bendito y glorificado por las gracias que haces a los que se abandonan a T\u00ed. S\u00e9 T\u00fa mismo su alabanza, por haber dado a esta Compa\u00f1\u00eda a esos dos hombres de gracia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abD\u00e9monos a Dios, se\u00f1ores, para ir por toda la tierra a llevar su santo Evangelio, y en cualquier sitio adonde nos lleve, manteng\u00e1monos en nuestro puesto y en nuestras obras hasta que su benepl\u00e1cito nos retire. Que las dificultades no nos quebranten, va en ello la gloria del Padre Eterno, y la eficacia de la palabra y de la pasi\u00f3n de su Hijo. La salvaci\u00f3n de los pueblos, y la nuestra, es un bien tan grande, que merece que la consigamos al precio que sea, y no importa que muramos antes de tiempo; y si morimos con las armas en la mano, seremos m\u00e1s felices por ello, y la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 m\u00e1s pobre, porque Sanguis martyrum, semen est Christianorum. Por un misionero que d\u00e9 la vida por caridad, la Bondad de Dios suscitar\u00e1 a muchos que har\u00e1n el bien que aqu\u00e9l haya dejado de hacer. Que cada uno de nosotros se decida a combatir al mundo y a sus m\u00e1ximas, a mortificar la carne y las pasiones, a someterse a las \u00f3rdenes de Dios y a consumirse en los trabajos de nuestro estado en cumplimiento de su voluntad, en la parte del mundo que a El le plazca. Tomemos ahora todos juntos esta resoluci\u00f3n, pero hag\u00e1mosla en el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or con la perfecta confianza de que nos ayudar\u00e1 cuando lo necesitemos. \u00bfNo quieren ustedes eso, hermanos del seminario? \u00bfNo quieren ustedes eso, hermanos estudiantes? No se lo pregunto a los sacerdotes, porque indudablemente est\u00e1n todos dispuestos a ello. S\u00ed, Dios m\u00edo: todos queremos responder a los designios que tienes sobre nosotros. Eso es lo que nos proponemos todos en general y cada uno en particular, contando con tu santa gracia. No tendremos tanto amor ni por la vida ni por la salud, ni por nuestras comodidades y descansos, ni por un sitio ni por otro, ni por ninguna cosa del mundo que pueda impedirte, buen Dios, hacernos esa misericordia, que te pedimos unos por otros.<\/em><\/p>\n<p><em>No s\u00e9, se\u00f1ores, c\u00f3mo les he podido decir todo esto; no lo hab\u00eda pensado, pero he quedado tan conmovido por todo lo que se ha dicho, y, por otro lado, tan consolado por las gracias que Dios ha dado a nuestros sacerdotes de Polonia, que me he dejado llevar para comunicar as\u00ed a sus corazones los sentimientos del m\u00edo\u00bb<\/em> .<\/p>\n<p>Por este discurso podemos conocer el esp\u00edritu del que estaba animado el Sr. Vicente y de qu\u00e9 forma trataba de insinu\u00e1rselo a los dem\u00e1s; como tambi\u00e9n la alegr\u00eda que sent\u00eda cuando ve\u00eda a los sacerdotes de su Congregaci\u00f3n prestos y dispuestos a exponerse con valor a los peligros y a abrazar con constancia los sufrimientos y las cruces para promover el progreso del servicio de Dios y de la salvaci\u00f3n de los pueblos; y entre \u00e9stos sent\u00eda siempre una ternura especial por los m\u00e1s atribulados y m\u00e1s abandonados, y trataba de ayudarlos en cuanto pod\u00eda. As\u00ed es como ha hecho entre otros por lo que toca al gran Reino de Polonia, que estaba aquellos a\u00f1os abrumado por todos los lados a causa de las guerras y de las enfermedades y, adem\u00e1s, por estar infectado por varias herej\u00edas tanto antiguas como modernas. Por eso, no contento con enviar all\u00ed Obreros de su Compa\u00f1\u00eda, usaba tambi\u00e9n de oraciones y recomendaciones fervorosas y frecuentes tanto en su casa como fuera. Veamos en qu\u00e9 t\u00e9rminos habla acerca de este asunto a la Comunidad de San L\u00e1zaro el mes de agosto del a\u00f1o 1655.<\/p>\n<p><em>\u00abLa Reina de Polonia, que tiene tantas atenciones con nuestra Compa\u00f1\u00eda, nos recomienda en todas sus cartas que recemos a Dios por aquel Reino, tan necesitado de ayuda, para que Dios lo mire con ojos de piedad por estar atacado por todas partes\u00bb<\/em>. Y el mes de septiembre del a\u00f1o 1656: \u00ab<em>nos humillaremos mucho ante Dios, \u2014dice\u2014 porque ha querido (si lo que dicen es verdad) suspender a\u00fan la espera del bien, que le hemos pedido tan frecuentemente y con tanta insistencia, porque nuestros pecados son seguramente la causa de ellos. Corre un rumor que no es seguro y que a\u00fan no est\u00e1 confirmado, que no s\u00f3lo no se han pacificado todav\u00eda las revueltas de Polonia, sino que el Rey, que dispon\u00eda de un ej\u00e9rcito de cerca de cien mil hombres y que hab\u00eda presentado batalla, la hab\u00eda perdido. Una persona de categor\u00eda de la corte de Polonia me hab\u00eda escrito que la Reina iba en busca del Rey, y que s\u00f3lo estaba a dos jornadas del ej\u00e9rcito. Su carta es del 28 de julio, y corre el rumor de que la batalla hab\u00eda tenido lugar el d\u00eda 30. Si eso es cierto, la persona de la Reina no estar\u00eda segura. \u00a1Ah, se\u00f1ores! \u00a1Ah, hermanos m\u00edos! Debemos llenarnos de confusi\u00f3n, porque nuestros pecados han disuadido a Dios de concedernos el efecto de nuestras oraciones. Llen\u00e9monos de dolor por ese grande y extenso Reino, al que atacan con tanta fuerza, y que est\u00e1 perdido, si la noticia es cierta. Mas aflij\u00e1monos por la Iglesia que se va a perder all\u00ed, si el Rey termina por sucumbir, porque la religi\u00f3n s\u00f3lo se puede mantener all\u00ed gracias al Rey, y la Iglesia va a caer en manos de sus enemigos en aquel reino. El moscovita tiene ya en su poder m\u00e1s de cien o ciento veinte leguas de extensi\u00f3n, y el resto est\u00e1 en peligro de ser invadido por los suecos. \u00a1Oh! \u00a1Cuidado! \u00a1Que todo esto no sea motivo para temer lo que quer\u00eda indicar el Papa Clemente VIII, que era un santo var\u00f3n, apreciado no s\u00f3lo por los cat\u00f3licos, sino tambi\u00e9n por los herejes, un hombre de Dios y de paz, a quien alababan sus mismos enemigos! Y por lo que a m\u00ed toca, he o\u00eddo a luteranos que alababan y apreciaban su virtud. Este Santo Padre hab\u00eda recibido a dos embajadores de parte de pr\u00edncipes de Oriente, donde la fe comenzaba a extenderse, y queriendo dar gracias a Dios en presencia de ellos, ofreci\u00f3 a su intenci\u00f3n el santo sacrificio de la misa.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando estaba en al altar, en el Memento lo vieron llorar, gemir y sollozar. Aquello les llen\u00f3 de gran admiraci\u00f3n, de forma que, despu\u00e9s de terminar la misa, se tomaron la libertad de preguntarle cu\u00e1l era el motivo de sus l\u00e1grimas y gemidos en una acci\u00f3n que s\u00f3lo deb\u00eda causarle consuelo y alegr\u00eda. Y les dijo con sencillez, que era cierto que hab\u00eda empezado la misa con gran satisfacci\u00f3n y contento, viendo el progreso de la religi\u00f3n cat\u00f3lica; pero que ese contento se hab\u00eda convertido en tristeza y amargura a la vista del detrimento y las p\u00e9rdidas que le ocurr\u00edan todos los d\u00edas a la Iglesia a causa de los herejes. De manera que ten\u00eda motivos para temer que Dios la quisiera trasladar a otro sitio. Debemos, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, entrar en esos sentimientos, y temer que nos sea quitado el reino de Dios. Es una desgracia lamentable la que estamos viendo ante nuestros ojos: seis Reinos arrebatados a la Iglesia, a saber: Suecia, Dinamarca, Noruega, Inglaterra, Escocia e Irlanda; y adem\u00e1s de eso, Holanda, y gran parte de las Alemanias, y varias de las grandes ciudades hanse\u00e1ticas. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 p\u00e9rdida! Y despu\u00e9s de eso estamos todav\u00eda en v\u00edsperas de ver el gran Reino de Polonia perdido, si Dios por su misericordia no lo guarda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEs muy cierto que el Hijo de Dios ha prometido que estar\u00eda en su Iglesia hasta el fin de los siglos; pero no ha prometido que esta Iglesia estar\u00eda en Francia, o en Espa\u00f1a, etc. Ha asegurado que no abandonar\u00eda a su Iglesia, y que \u00e9sta perdurar\u00eda hasta la consumaci\u00f3n del mundo en alg\u00fan lugar del mundo, pero no concretamente aqu\u00ed o all\u00ed. Y si hab\u00eda alg\u00fan pa\u00eds donde hubiera debido dejarla, parece que no hay lugar m\u00e1s digno de preferencia que la Tierra Santa, donde El naci\u00f3 y empez\u00f3 su Iglesia, y realiz\u00f3 tantas y tantas maravillas; sin embargo, fue a aquella tierra, por la que tanto hab\u00eda hecho y tanto se hab\u00eda complacido, a la que quit\u00f3 primero su Iglesia, para d\u00e1rsela a los gentiles. Antiguamente a los hijos de aquella misma tierra les quit\u00f3 tambi\u00e9n el arca, permitiendo que fuera capturada por sus enemigos los filisteos, prefiriendo, por as\u00ed decir, ser hecho prisionero con su arca, s\u00ed, El mismo prisionero de sus enemigos, antes que quedarse entre unos amigos que no cesaban de ofenderlo. As\u00ed es como Dios se port\u00f3 y sigue port\u00e1ndose todos los d\u00edas con los que, a pesar de deberle tantas gracias, le provocan con toda clase de ofensas, como lo hacemos nosotros miserables. \u00a1Ay de aquel pueblo al que Dios dice: \u00abNo quiero nada de vosotros, ni sacrificios, ni ofrendas; ni vuestras devociones ni vuestros ayunos me agradan, no quiero ni verlos. Lo hab\u00e9is ensuciado todo con vuestros pecados; os abandono; marcha os; no tendr\u00e9is parte conmigo\u00bb.\u00a1Ay Se\u00f1ores, qu\u00e9 desgracia!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abPero, \u00a1oh salvador! \u00a1qu\u00e9 gracia ser del n\u00famero de los que Dios desea servirse para trasladar sus bendiciones y su Iglesia! Podemos verlo por la comparaci\u00f3n con un se\u00f1or desgraciado que se ve obligado a huir y a marcharse al destierro por culpa de una necesidad, de la guerra, del incendio de sus posesiones, o por la desgracia de un pr\u00edncipe, y que, en medio de la ruina de todas sus fortunas ve a algunos que vienen a ayudarle, que se ofrecen a servirle y a transportar todo lo que tiene. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda y qu\u00e9 consuelo para aquel gentilhombre en medio de su desgracia! \u00a1Ay se\u00f1ores y hermanos m\u00edos! \u00a1Qu\u00e9 gozo sentir\u00e1 Dios si, en la ruina de su Iglesia, en medio de esos trastornos que ha causado la herej\u00eda, en el incendio que la concupiscencia ha provocado por todas partes, se encuentra con algunas personas que se le ofrecen para trasladar a otro sitio, si se puede hablar as\u00ed, los restos de su Iglesia, o para defender o conservar aqu\u00ed lo poco que quede! \u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 gozo sientes al ver a estos servidores y a este servidor para defender y mantener lo que aqu\u00ed te queda, mientras que van otros a conquistar para T\u00ed nuevas tierras! \u00a1Ay se\u00f1ores, qu\u00e9 motivo de alegr\u00eda! Veis c\u00f3mo los conquistadores dejan una parte de sus tropas para guardar lo que poseen, y env\u00edan a los dem\u00e1s a conquistar nuevas plazas y extender su imperio. As\u00ed es como debemos obrar nosotros: mantener aqu\u00ed animosamente las posesiones de la Iglesia y los intereses de Jesucristo, y entretanto trabajar incesantemente por realizar nuevas conquistas y hacer que lo reconozcan los pueblos m\u00e1s lejanos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abUn autor de una herej\u00eda me dec\u00eda en cierta ocasi\u00f3n: Dios se ha cansado final mente de los pecados de todos estos lugares, est\u00e1 encolerizado y ha resuelto quitarnos la fe, de la que nos hemos hecho indignos. \u00bfNo ser\u00e1a\u00f1ad\u00eda una teme ridad oponerse a los designios de Dios, empe\u00f1arse en defender a la Iglesia a la que ha decidido condenar? De m\u00ed puedo decirle \u2014segu\u00eda diciendo\u2014 que quiero trabajar en este empe\u00f1o de destruirla.\u00a1Ah se\u00f1ores! Quiz\u00e1s dec\u00eda la verdad al se\u00f1alar que Dios, por nuestros pecados, quer\u00eda quitarnos la iglesia. Pero ment\u00eda en lo que dec\u00eda que era una temeridad oponerse a Dios en esto y en trabajar por conservar y defender su Iglesia; porque lo pide y hay que hacerlo. No es ninguna temeridad ayunar, mortificarse, rezar para aplacar su c\u00f3lera, combatir hasta el fin para sostener y defender la Iglesia en todos los lugares en que se encuentra. Y si hasta ahora parece que nuestros esfuerzos han sido in\u00fatiles por culpa de nuestros pecados, al menos por los efectos as\u00ed parece, no por eso hemos de desistir, sino humill\u00e1ndonos profundamente, continuar nuestros ayunos, nuestras comuniones y plegarias, junto con todos los buenos servidores de Dios que ruegan incesantemente por esta misma intenci\u00f3n. Y hemos de esperar que, finalmente, Dios con su gran misericordia se dejar\u00e1 conmover y nos escuchar\u00e1. Humill\u00e9monos, pues, todo lo que podamos por nuestros pecados, pero tengamos confianza y mucha confianza en Dios, que desea que sigamos rogando cada vez m\u00e1s por ese pobre Reino de Polonia tan desolado y que reconozcamos que todo depende de El y de su gracia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed las palabras del Sr. Vicente, que nos hacen ver c\u00f3mo era el fervor de su celo, con el que quer\u00eda inflamar los corazones de los suyos. Parec\u00eda que el siervo de Dios animado por una santa confianza en su infinita misericordia, quer\u00eda conseguir al precio que fuera lo que pretend\u00eda: la protecci\u00f3n de Dios sobre el Reino de Polonia, y la conservaci\u00f3n de la religi\u00f3n cat\u00f3lica en el peligro inminente en el que la ve\u00eda. A tal fin, les hac\u00eda humillarse y dolerse incesantemente ante Dios, y ofrecer sus oraciones, sus comuniones y sus penitencias. Y eso durante a\u00f1os, y casi todas las veces que su Comunidad se reun\u00eda, despu\u00e9s de la oraci\u00f3n, o al final de las conferencias, es decir, dos o tres veces por semana, sin cansarse de repetir las mismas cosas. Y no se puede decir c\u00f3mo eran los suspiros y los impulsos de su coraz\u00f3n hacia Dios, las mortificaciones que practicaba y las recomendaciones que hac\u00eda tambi\u00e9n a los de fuera, en todas la reuniones y conferencias en las que se hallara, para conseguir de Dios gracias tan deseadas. Y despu\u00e9s de su muerte, un virtuoso eclesi\u00e1stico ha contado que cierto d\u00eda en una reuni\u00f3n en la que estaban ambos, el gran siervo de Dios habl\u00f3 con tanto sentimiento acerca de las miserias del pobre Reino de Polonia para mover a los oyentes a encomendarlo a Dios en sus oraciones, que arranc\u00f3 l\u00e1grimas de los ojos de todos.<\/p>\n<p>Finalmente, quiso Dios escuchar sus oraciones y darle antes de morir el consuelo de conocer el restablecimiento del Rey de Polonia en todas las Provincias que hab\u00eda perdido. Los suecos y los moscovitas fueron expulsados, sus m\u00e1s terribles enemigos derrotados y obligados a firmar la paz, y, por fin, la Iglesia y la religi\u00f3n cat\u00f3lica mantenida y conservada a pesar de todos los esfuerzos de los que quer\u00edan destruirla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISIONES DEL SE\u00d1OR VICENTE SECCI\u00d3N X: Misi\u00f3n de Polonia La Seren\u00edsima Reina de Polonia, movida por un gran deseo de promover el bien espiritual de sus s\u00fabditos y de hacer reinar a Jesucristo en sus &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-10\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[266,5],"tags":[218,144,143],"class_list":["post-31858","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-luis-abelly","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-lambert","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Segundo, Cap\u00edtulo 1, Secci\u00f3n 10 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-10\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Segundo, Cap\u00edtulo 1, Secci\u00f3n 10 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"MISIONES DEL SE\u00d1OR VICENTE SECCI\u00d3N X: Misi\u00f3n de Polonia La Seren\u00edsima Reina de Polonia, movida por un gran deseo de promover el bien espiritual de sus s\u00fabditos y de hacer reinar a Jesucristo en sus ... 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