{"id":30142,"date":"2025-07-15T08:09:30","date_gmt":"2025-07-15T06:09:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=30142"},"modified":"2025-07-25T08:47:04","modified_gmt":"2025-07-25T06:47:04","slug":"juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-7","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-7\/","title":{"rendered":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 7"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Cap\u00edtulo s\u00e9ptimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando la voluntad&#8217; de Dios est\u00e1 manifiesta de una ma\u00adnera muy clara, el seguirla es un deber, y el deber no se do\u00adblega jam\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El piadoso misionero Odin fundaba la obligaci\u00f3n de este deber en las siguientes palabras del santo Evangelio: \u00ab<em>El que deja su casa, sus hermanos y hermanas, su padre, ma\u00addre, su esposa, hijos y tierras por Dios, recibir\u00e1 cien veces m\u00e1s en este mundo, y despu\u00e9s poseer\u00e1 la vida eterna.<\/em>\u00bb (San Mateo, cap. XIX, vers. 29.) \u00c9l hab\u00eda obedecido puntual\u00admente, pues no quer\u00eda que se le aplicasen aquellas otras palabras: \u00ab<em>el que ama a su padre o madre m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta ley ha parecido muy dura en todos los siglos a los esp\u00edritus ligeros y ego\u00edstas; y, no obstante, \u00bfno es ella la gran ley de los sacrificios que conservan las familias y protegen las naciones? Nosotros comprendemos su necesidad cuando la patria reclama la sangre de sus hijos para su defensa, y no podemos menos de aprobarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n la humanidad, necesita de soldados pac\u00edficos, precisa de ap\u00f3stoles, para dirigir su camino hacia Dios y la vida eterna. \u00bfPodremos dejar de admirar a aquellos hombres que lo sacrifican todo por este fin tan noble \u00e9 indispensable? Por otra parte, si queremos hacer justicia a los sentimientos m\u00e1s delicados del coraz\u00f3n, nos ser\u00e1 f\u00e1cil convenir en que el Cristianismo sabe tambi\u00e9n conservar, ennoblecer y hacer vibrar m\u00e1s fuertes y m\u00e1s dulces los afectos leg\u00edtimos suje\u00adt\u00e1ndolos a la ley del deber y de la voluntad de Dios. La rela\u00adci\u00f3n que hemos hecho de la vida del Sr. Odin nos ha mostrado ya c\u00f3mo todo estaba con gran armon\u00eda en su alma: la vocaci\u00f3n divina y el afecto filial. Lejos de oprimir el cora\u00adz\u00f3n esta generosa obediencia, lo purifica, y no conocemos nada m\u00e1s dichoso en este mundo que el coraz\u00f3n sacrificado las l\u00e1grimas derramadas en el cumplimiento de su deber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos visto, seg\u00fan dejamos dicho, al Sr. Odin, hacia el fin de su vida, anciano, con los cabellos blancos, sucumbiendo bajo el peso de los trabajos de las misiones y siendo Arzobispo de Nueva-Orleans, referir los dolores de su par\u00adtida a los seminaristas a quienes animaba a seguirle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era esta escena inolvidable y el verdadero argumento de una vida de sacrificio y sufrimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos citado ya pasajes de sus cartas en los cuales se esfuerza en hacer comprender a los que ama la&#8217; voluntad de Dios para que la acepten con abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pondremos adem\u00e1s parte de la carta que escrib\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s de su llegada. En medio de todos los pensamientos de su ordenaci\u00f3n, en el ardor del celo por evangeli\u00adzar a los herejes y salvajes, consolando a sus parientes, sent\u00eda por ellos los rigores de la separaci\u00f3n y las penas del ale\u00adjamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00ab<em>El temor y aprensi\u00f3n de haberos dado alg\u00fan pesar por mi partida me causan bastante inquietud, mas la voluntad de Dios me llamaba a seguir esta nueva carrera; \u00bfpodr\u00eda yo resistirle? \u00a1Cu\u00e1ntas circunstancias me han convencido, sin poder dudar, que Dios realmente se hab\u00eda dignado escogerme! \u00a1Oh padre m\u00edo! \u00a1Oh madre m\u00eda! \u00a1Si yo pudiera conten\u00adtaros!<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todav\u00eda es m\u00e1s expl\u00edcito con su madre, a quien escri\u00adb\u00eda en 1823:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Mi estimada madre: El respeto, el amor que siempre os he tenido no se ha extinguido en m\u00ed delante de Dios, y ten\u00e9is pruebas de que yo no me decid\u00ed a apartarme un punto tic vos sino para hacer la voluntad de nuestro Dios y Se\u00f1or. Si hubiera consultado solamente a mi coraz\u00f3n, jam\u00e1s hu\u00adbiera tenido valor para tal separaci\u00f3n; mas Dios lo exig\u00eda y me ha dado fuerzas para ejecutarlo. Cuando reflexiono sobre todas las circunstancias de mi partida, veo por todas partes la conducta de la divina Providencia. Dios Nuestro Se\u00f1or, mi querida madre, no hay que dudarlo, os ha pedido uno de vuestros hijos, y no pod\u00edais de ning\u00fan modo neg\u00e1rselo. Si considero con los ojos del amor natural y de la sangre las aflicciones que padec\u00e9is desde algunos a\u00f1os, no puedo con\u00adtener las l\u00e1grimas y me embarga profunda tristeza; mas si las examino con los ojos de la fe, al momento dejo de quejar\u00adme y suspirar, pues s\u00e9 que todas las penas de esta miserable vida se cambiar\u00e1n en una alegr\u00eda que no sufrir\u00e1 alteraci\u00f3n alguna.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00ab\u00a1Oh madre m\u00eda!, Si conocieseis las necesidades espiri\u00adtuales de tantas almas que perecen en este pa\u00eds, bendecir\u00edais al Se\u00f1or por haberse dignado escoger a uno de vuestros hijos para proporcionarles alg\u00fan socorro. Mi querida madre, con\u00adsolaos; yo procurar\u00e9 apreciar y estimar la gran dicha de haber sido llamado a la vocaci\u00f3n de misionero\u00bb. Hemos cre\u00eddo deber insistir largamente sobre esta doble ley del Evangelio: Hemos suficientemente declarado la naturaleza \u00edntima de nuestro misionero, en el que una sensibilidad tierna se un\u00eda a un car\u00e1cter resuelto y determinado. Sig\u00e1mosle, pues, en sus tareas apost\u00f3licas<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una carta al Sr. Chotellon (1824) refiere su misi\u00f3n a los salvajes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>No hemos podido visitar m\u00e1s que a los habitantes de Arkansas, que viven en la orilla de la ribera del mismo nombre, junto a una poblaci\u00f3n francesa; nada hay m\u00e1s tierno y conmovedor que la amistad que nos mostraron. Uno de los jefes, anciano muy respetable, llamado Sarrasin, informado de nuestra llegada a la villa, vino al momento a visitarnos, acompa\u00f1ado de toda su familia. \u00ab\u00a1Ah! dec\u00eda, apre\u00adt\u00e1ndome la mano; yo morir\u00e9 contento al presente que he \u00abvisto mi Padre, la <\/em><em>Ropa negra <\/em><em>de Francia.\u00bb Tuvimos el gusto de cenar con \u00e9l; nos refiri\u00f3 por medio de int\u00e9rprete la historia de su religi\u00f3n y de su naci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente, que era<\/em> <em>domingo, los salvajes asistieron en gran n\u00famero al santo sacrificio de la Misa. El principal jefe de la naci\u00f3n me dijo a mi llegada:\u00bbPadre, mi coraz\u00f3n se ha alegrado mucho al veros\u00bb. Le promet\u00ed inmediatamente que celebrar\u00eda los san\u00adtos misterios en la villa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>El lunes, tan pronto corno lleg\u00f3 el momento designado, el buen jefe Sarrasin nos envi\u00f3 a sus hijos para ayudarnos a atravesar la ribera; \u00e9l mismo vino en seguida, nos recibi\u00f3 a corta distancia de su caba\u00f1a y nos rogaba nos sent\u00e1semos sobre su estera. Partieron al punto los correos para anunciar nuestra llegada al jefe principal y a aquellos de la tribu que no estaban\u00a0 muy lejos; hab\u00eda tenido tambi\u00e9n cuidado de preparar lo necesario para el Santo Sacrificio. Arreglamos un peque\u00f1o altar campestre; los jefes se colocaron alrededor, les hicimos una breve explicaci\u00f3n del misterio, y sobre, todo les promet\u00ed encomendarlos al Gran Esp\u00edritu. \u00a1Oh qu\u00e9 senti\u00admientos tan dulces y compasivos me agitaron durante todo el tiempo de la celebraci\u00f3n del Santo Sacrificio! No pod\u00eda ver sin enternecerme a estos buenos salvajes, colocados a mi alrededor, prestando la m\u00e1s viva atenci\u00f3n al Augusto Miste\u00adrio: la V\u00edctima que se iba a ofrecer era la misma que por su salvaci\u00f3n se hab\u00eda inmolado en el Calvario: mas cuando re\u00adflexionaba que veros\u00edmilmente no ten\u00edan idea de nuestra santa Religi\u00f3n, se me part\u00eda el coraz\u00f3n de dolor. Al punto que el ayudante se puso de rodillas, se arrodillaron ellos tambi\u00e9n, haci\u00e9ndolo sin duda por primera vez. Nada m\u00e1s conmovedor que verlos en esta posici\u00f3n. Como no ten\u00edan costumbre, no pod\u00edan soportar largo tiempo la dureza de la tierra; ahora se apoyaban sobre una rodilla, despu\u00e9s sobre la otra, o bien se pon\u00edan en cuclillas. Despu\u00e9s de la celebra\u00adci\u00f3n les ofrec\u00ed algunas im\u00e1genes, que recibieron con el m\u00e1s expresivo reconocimiento.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Y en prueba de ello nos introdujeron en sus caba\u00f1as, y hasta en el mismo asilo sagrado de los muertos, lugar donde no se permite entrar sino a personas de distinci\u00f3n. Nos hi\u00adcieron ver hasta los objetos que ten\u00edan preparados contra el enemigo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Tienen un cuerpo de tradiciones muy antiguo, que for\u00adma su religi\u00f3n. Tres o cuatro ancianos de los m\u00e1s respeta\u00adbles est\u00e1n encargados de este dep\u00f3sito. Creen que ha habido un tiempo en que toda la tierra estuvo inundada. Un Dios todo vestido de blanco y llevando un peque\u00f1o saco de tabaco sobre las espaldas, los sac\u00f3 de este abismo, y se puso a su cabeza para ir a descubrir la tierra. Hall\u00e1base entonces todo cubierto de tinieblas; un castor se sumerge en el agua y les trae un poco de tierra, para mostrarles que bien pronto encontrar\u00edan lugar de reposo; alg\u00fan tiempo despu\u00e9s vieron aparecer un \u00e1guila con una rama verde en su pico. El Dios blanco desapareci\u00f3 despu\u00e9s de haberles dado algunos avisos. El pa\u00eds que descubrieron era extremadamente fr\u00edo y al Nor\u00adte: y avanzando hacia la costa del Sur dec\u00edan que hab\u00edan tenido que combatir a muchas naciones, a fin de poder es\u00adtablecerse en la ribera del Arkansas. Adem\u00e1s reconocen al Se\u00f1or de la vida, es decir, al Gran Esp\u00edritu, a quien adoran como al principal de sus dioses, pues tienen muchas divini\u00addades inferiores; sobre todo la veneraci\u00f3n al \u00e1guila blanca es tan grande, que si al momento de partir para la guerra o para la caza la ven revolotear alrededor de ellos, se desbara\u00adtan todos sus proyectos y se acobardan s\u00fabitamente. Parece que tienen tambi\u00e9n idea de un tiempo en que los hombres empezaron a hablar diversas lenguas. Luego que el ma\u00edz y los melones est\u00e1n maduros, ofrecen las primicias al Se\u00f1or de la vida. Los mismos ni\u00f1os morir\u00edan de hambre antes que tocar a los nuevos frutos destinados a esta ofrenda; la que se hace con tan extra\u00f1as ceremonias, que pueden inducir a creer que no son sin alguna comunicaci\u00f3n con los demonios. Dividen el ma\u00edz y los melones, etc., en peque\u00f1os pedazos en presencia de los ancianos de la naci\u00f3n que pueden asistir a esta ceremonia. Traen luego un perro y lo dividen en pe\u00adque\u00f1os trozos, sin quitar la piel y los huesos, y en seguida lo mezclan todo. Los ancianos hacen algunas ceremonias, se ponen a danzar, y al momento algunos j\u00f3venes pose\u00eddos por un esp\u00edritu de v\u00e9rtigo, o m\u00e1s bien por un esp\u00edritu dia\u00adb\u00f3lico, se precipitan en la habitaci\u00f3n, se arrojan sobre la ofrenda, haci\u00e9ndola desaparecer todo en un instante. Entonces los ancianos los cogen y llevan a la ribera del Arkansas, en donde recobran en un instante su primera tranquilidad Admiten otra vida: seg\u00fan ellos, la carne muere, mas el esp\u00edritu no perece; el alma del buen salvaje pasa a un pa\u00eds, en donde los ciervos y los osos son abundantes, gordos y f\u00e1ciles de matar; los malvados arkansas son enviados a una tierra, en donde la caza es poco com\u00fan, flaca y dif\u00edcil de encon\u00adtrar. Piensan que el alma sigue siempre al sol, y por eso entierran los muertos con la cabeza vuelta hacia este astro. Durante un a\u00f1o llevan alimento a los muertos, y durante cuatro noches despu\u00e9s de su muerte encienden fuego jun\u00adto a su cabecera.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Ser\u00eda demasiado largo referiros todo lo que hemos sa\u00adbido de aquellos buenos indios; quieren a todo trance tener una \u00abropa negra\u00bb para aprender las oraciones y la agricultu\u00adra y para civilizarse. Me dieron el encargo de hacerlo saber al Padre de las \u00abropas negras\u00bb; ellos cuidar\u00e1n del Padre, y no le dejar\u00e1n morir de hambre en su caba\u00f1a. El buen jefe Sarrasin, que entiende y habla algunas palabras en franc\u00e9s, vino a comunicarme sus penas en estos t\u00e9rminos: \u00abAunque \u00abseas muy joven, eres mi padre, me dijo; mi hermano el franc\u00e9s\u2014a\u00f1adi\u00f3\u2014puede venir aqu\u00ed, y nosotros, arkansas, le daremos tierras. El franc\u00e9s ha sido bueno para el arkansas, le ha instru\u00eddo, le ha alimentado, y jam\u00e1s le ha maltratado: el franc\u00e9s y el arkansas siempre han andado sobre las l\u00edneas rectas. Mi hermano el espa\u00f1ol ha venido, el arkan\u00adsas le ha recibido; el espa\u00f1ol ha sido bueno para el arkansas, le ha ayudado, y ambos han andado sobre dos l\u00edneas rectas. El americano ha venido, el arkansas le ha recibido y le ha dado todo lo que pod\u00eda desear; y el americano est\u00e1 conti\u00adnuamente rechazando al arkansas, y ech\u00e1ndole. En efec\u00adto: acaban de forzarles a entrar en un acomodamiento con los Estados Unidos, que les priva de todas sus tierras. Al prin\u00adcipio se hab\u00eda convenido en dejarles, junto al r\u00edo Arkan\u00adsas, novecientas millas cuadradas; pero este primer tratado no fue sancionado en el Congreso. El Gobernador del te\u00adrritorio de Arkansas a quien hicimos una visita, nos dijo que el Presidente no quer\u00eda adoptarlo, y que mandaba que se les hiciesen abandonar sus posesiones y que los enviasen a las riberas del r\u00edo Rojo, entre los Cadoux. Todav\u00eda no he\u00admos sabido cu\u00e1l ha sido su resultado. Los salvajes tendr\u00e1n mucha dificultad en someterse a aquel proyecto pues han, declarado muchas veces que m\u00e1s val\u00eda que los blancos, para quienes hab\u00edan sido siempre buenos, les degollasen, que obligarlos a internarse entre las tribus enemigas, donde les esperaba una muerte segura. Nuestra partida les caus\u00f3 mucha pena, porque quieren mucho a los franceses; son mansos y pac\u00edficos: no existe entre ellos la poligamia; sin duda se convertir\u00e1n f\u00e1cilmente.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Nos hab\u00edamos propuesto visitar a gran n\u00famero de ca\u00adt\u00f3licos a lo largo de las orillas del r\u00edo Rojo, del lado del Wonachita, en el Bayoux Saint-Pierre y en diferentes sitios, a la parte de los Attacapas; luego ten\u00edamos que pasar por entre los salvajes Chirokys, y de all\u00ed dirigirnos a la tribu de los Osages, y, en fin, volver a lo largo del Misouri por San Luis; pero el mal estado de nuestros caballos, la escasez de, dinero y una violenta calentura de que fu\u00ed atacado, desbarataron todos nuestros proyectos; la enfermedad fue tan se\u00adria, que hizo temer a mi compa\u00f1ero, que tiene algunos conocimientos de medicina, que morir\u00eda sin la asistencia de un sacerdote. Se necesitaban por lo menos doce d\u00edas para ir donde de estaba el misionero m\u00e1s cercano al lugar donde yo me hallaba. La Providencia vino a socorrerme; al cabo de algunos d\u00edas me vi en estado de continuar mi camino para el Seminario; sin embargo, la calentura quiso todav\u00eda acompa\u00f1arme algo en el viaje.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00a1Oh Se\u00f1or, qu\u00e9 admirables han sido los cuidados de la Providencia para con nosotros! Los peligros que se corren en los largos viajes son bastante grandes: algunas, veces en los lugares de mal camino se ca\u00edan los caballos, ech\u00e1ndonos por tierra o en el agua, sin que tuvi\u00e9semos jam\u00e1s novedad, Algunas veces en los espantosos desiertos que nos fue necesario atravesar, and\u00e1bamos, vagando a la ventura, sin camino, entre ca\u00f1averales, bosques espesos o pantanos, y siem\u00adpre \u00edbamos a parar a un punto favorable. Sorprendido por la noche, lejos de poblado, parece incre\u00edble que el horror de las tinieblas no me infundiera temor alguno. \u00a1Ah! Me hace, temer mucho cuando comparo, por una parte, se\u00f1ales tan sensibles de la protecci\u00f3n de Dios, y por otra en m\u00ed tau, poco celo y ardor en hacer que sea conocido<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El pensamiento fijo de sus responsabilidades ten\u00eda conti\u00adnuamente el alma del piadoso misionero en vela, dispuesto a hacer que aprovechase a los otros todo lo que pod\u00eda edificar\u00adle. En prueba de ello citamos la siguiente carta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Dios nues\u00adtro Se\u00f1or<\/em> \u2014escrib\u00eda el Sr. Odin\u2014 <em>nos ha llevado un sacer\u00addote muy santo, un gran misionero, el Sr. Nerinkx, que vino de Flandes; era el segundo misionero que penetr\u00f3 en el Kentucky hace cerca de veinte a\u00f1os. Son incre\u00edbles los tra\u00adbajos que pas\u00f3 para la propagaci\u00f3n de la fe. Hizo edificar a lo menos doce iglesias, fund\u00f3 cinco monasterios, y en el momento en que la muerte lo arrebat\u00f3, se ocupaba en la fundaci\u00f3n de una Comunidad de hombres. Los frutos de su celo subsistir\u00e1n largo tiempo despu\u00e9s de su muerte; era muy exacto en el cumplimiento de todas sus<\/em> <em>obligaciones, tan puntual en todas sus pr\u00e1cticas de piedad, que nada era suficiente para hac\u00e9rselas omitir. Cinco veces nada menos atra\u00adves\u00f3 el Oc\u00e9ano; recorri\u00f3 casi todos los establecimientos, y a pesar de tantos viajes se manten\u00eda siempre unido a su Dios \u00a1Cu\u00e1ntas noches pas\u00f3 en los bosques! Ordinariamente lleva\u00adba un poco de pan para s\u00ed y un poco de pienso para su ca\u00adballo, y no descansaba hasta haber hecho treinta leguas de camino. Entonces, si hallaba una casa, ped\u00eda que le alojasen en ella; si se hallaba en medio de los bosques, lo mismo se le daba: cat\u00f3licos, protestantes, francmasones, todos le apreciaban y le amaban. A mediados de Julio vino a visitar a nuestras religiosas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00a1Oh cu\u00e1nto gustaba yo de estar con \u00e9l! Me recomendaba toda clase de pr\u00e1cticas piadosas para el adelantamiento de las almas; me recomendaba todo lo que su experiencia le hab\u00eda hecho descubrir de provechoso para la conversi\u00f3n de los herejes, y sobre todo me hablaba muchas veces la Sant\u00edsima Virgen. Nos dej\u00f3 para ir a San Luis a buscar unos muchachos salvajes, doce de los cuales van a venir a Barrens, a casa de las religiosas. Esas buenas religiosas tratan de aprender la lengua de aquellos pobres pueblos, \u00e9 ir\u00e1n a fundar Comunidades entre ellos, luego que los misioneros hayan penetrado en aquellos lugares. A la vuelta de San Luis se detuvo entre los cat\u00f3licos, abandonados desde hace mucho tiempo por causa de la escasez de sacerdotes. Hizo una suscripci\u00f3n para fundar una iglesia en aquel lugar, y les prometi\u00f3 que se empe\u00f1ar\u00eda con el Ilmo. Sr. Rosati para que les enviase un sacerdote de cuando en cuando. Aquella fue su \u00faltima obra; en aquel paraje cay\u00f3 enfermo, y se hizo trasladar a Santa Genoveva, para tener el consuelo de morir en los brazos de un sacerdote. Su santa vida fue co\u00adronada con una muerte preciosa. Nuestros Barrens tienen la fortuna de poseer su cuerpo, que fue enterrado en el ce\u00admenterio de nuestras religiosas. Mucho le echamos de me\u00adnos. El Ilmo. Sr. Flaget no podr\u00e1 menos de sentir mucho la p\u00e9rdida que ha tenido con su muerte<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esa carta se ve toda la piedad del Sr. Odin, en la que se explaya pintando aquel santo misionero. Esas dos almas ten\u00edan unos mismos deseos, y ard\u00edan en el mismo amor divino. La misma carta trae pormenores curiosos sobre las religiosas, fundadas por el Sr. Nerinkx:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Esas religiosas se llaman las \u00abAmantes de Mar\u00eda al pie de la Cruz\u00bb. Sus reglas son bastante austeras, y las obser\u00advan con fervor. Yo voy todos los d\u00edas a su capilla a celebrar la santa Misa, y algunas veces las confieso; observan un si\u00adlencio casi continuo. En verano van siempre con los pies descalzos; en invierno pueden llevar zapatos y calentarse al fuego; su cama es un sencillo jerg\u00f3n. Ellas mismas se fabri\u00adcan h\u00e1bitos que son de una tela muy basta en invierno, un poco m\u00e1s fina en verano; sin embargo, muy gruesa para un pa\u00eds donde son excesivos los calores. Hacen pocos ayunos, fuera de los que est\u00e1n prescritos por la Iglesia, pero su comida es muy frugal. Tienen una santa Superiora, que hace cinco a\u00f1os que est\u00e1 enferma. Como durante la ausencia de su ilustr\u00edsima se ha cre\u00eddo muchas veces que se hallaba en el art\u00edculo de la muerte, yo he tenido que verla y asistirla en esos momentos tan formidables para los mundanos. iOh qu\u00e9 espect\u00e1culo tan tierno! La sonrisa estaba habitualmente en sus labios, besaba amorosamente la cruz de su Salvador y disfrutaba de perfecta tranquilidad. Cuando le pregunta\u00adban si ten\u00eda necesidad de alguna cosa: \u00abOraciones, una san\u00adta muerte\u2014me dec\u00eda;\u2014eso es todo lo que deseo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Odin comprend\u00eda mejor que otros muchos cu\u00e1n\u00adto contribuyen a la salvaci\u00f3n de las almas esos secretos sa\u00adcrificios y la uni\u00f3n \u00edntima con Dios que las almas santas mantienen a la continua, considerando esas vidas de inmo\u00adlaci\u00f3n como perennes manantiales de abundantes gracias y de conversiones para sus misiones tan queridas. Por esto escrib\u00eda al Sr. Cheleton para que le ayudase a encontrar de esas almas animadas del deseo del apostolado por medio del sacrificio de s\u00ed mismas, terminando su carta con las reflexio\u00adnes siguientes: \u00ab<em>Tengo para m\u00ed que lo m\u00e1s dif\u00edcil y costoso para esas j\u00f3venes que nos vengan de Francia ha de ser el acostumbrarse al calor, al fr\u00edo y a las clases de alimento de este pa\u00eds, dificultades que por cierto no son insuperables. Haga usted el favor de ocuparse en tan buena obra, man\u00add\u00e1ndonos aquellas buenas almas que encontrare usted dota\u00addas de una vocaci\u00f3n firme y s\u00f3lida para llevar ese tenor de vida de sufrimiento. Al venir no dejen de proveerse bien de libros de piedad y de instrucci\u00f3n, y vean de procurarnos, de ciertas personas piadosas, algunos ornamentos para nues\u00adtra Capilla<\/em>\u00ab.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo s\u00e9ptimo Cuando la voluntad&#8217; de Dios est\u00e1 manifiesta de una ma\u00adnera muy clara, el seguirla es un deber, y el deber no se do\u00adblega jam\u00e1s. 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Cap\u00edtulo 1","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"03\/07\/2025","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo primero \"Madre, \u00bfes para m\u00ed lo que hab\u00e9is puesto en mi plato?\" \u2014dec\u00eda un ni\u00f1o de siete a\u00f1os al recibir su peque\u00f1a porci\u00f3n de comida\u2014\"S\u00ed, para ti es\" \u2014respondi\u00f3 la madre sonri\u00e9ndose. Y al momento levant\u00e1ndose el ni\u00f1o y cogiendo su plato lo llevaba a un vecino suyo, cuya\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30111,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-4\/","url_meta":{"origin":30142,"position":2},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 4","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"09\/07\/2025","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo cuarto Las l\u00edneas que acabamos de citar de aquella carta diri\u00adgida a su hermana, atestiguan en nuestro seminarista el estado de un alma dispuesta para cualquier sacrificio. Dios le hab\u00eda llamado a la gracia del sacerdocio, su vocaci\u00f3n era evidente, y el subdiaconado que acababa de recibir era un\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30062,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-3\/","url_meta":{"origin":30142,"position":3},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870). Cap\u00edtulo 3","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"07\/07\/2025","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo tercero El Concilio de Trento hab\u00eda mandado que se establecie\u00adsen Casas especiales para la formaci\u00f3n del clero, en donde los j\u00f3venes levitas se preparasen con el estudio, oraci\u00f3n y retiro al ministerio de la salvaci\u00f3n de las almas. Desde el siglo XVII, gracias al celo de los Berulles, de\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30209,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-11\/","url_meta":{"origin":30142,"position":4},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 11","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"08\/03\/2014","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo und\u00e9cimo El Ilmo. Sr; Rosatti hab\u00eda, en muchas ocasiones, indicado al Consejo de la Congregaci\u00f3n de San L\u00e1zaro, en Par\u00eds, las eminentes cualidades de nuestro Misionero Sr. Od\u00edn: \"Es muy afecto a su vocaci\u00f3n hab\u00eda escrito y muy notable por su ciencia teol\u00f3gica. En el Seminario de Ly\u00f3n, donde\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30165,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-8\/","url_meta":{"origin":30142,"position":5},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 8","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"17\/07\/2025","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo octavo El Sr. Od\u00edn continuaba llevando la vida regular del Se\u00adminario de Santa Mar\u00eda. Los diferentes trabajos de la ense\u00ad\u00f1anza, sus deberes de miembro de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal y algunas misiones a los salvajes, ocupaban todo su tiempo. \u00c9l mismo da cuenta del g\u00e9nero de\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30142"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30142\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405978,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30142\/revisions\/405978"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/391249"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}