{"id":29894,"date":"2020-03-08T08:40:29","date_gmt":"2020-03-08T07:40:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/29894\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-29\/"},"modified":"2020-01-26T20:43:37","modified_gmt":"2020-01-26T19:43:37","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-29","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-29\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Primero, Cap\u00edtulo 29"},"content":{"rendered":"<p>La multiplicidad de las miserias de este valle de l\u00e1grimas obliga a las almas caritativas a multiplicar los cuidados y a diversificar los medios para socorrer a los desgraciados y darles o procurarles alg\u00fan alivio. El Sr. Vicente, como estaba verdaderamente animado por esa virtud, manten\u00eda siempre su o\u00eddo atento para escuchar las llamadas de semejantes desgraciados y el coraz\u00f3n dispuesto para acogerlas. Ten\u00eda como norma no entrometerse nunca por s\u00ed mismo, cuando se trataba de emprender nuevas obras, sino que esperaba a que se le manifestase la voluntad divina preferentemente por ideas de otros, en especial de sus superiores, que por las suyas propias. Su humildad le hac\u00eda desconfiar siempre de sus luces particulares, y le inclinaba a creer que pod\u00eda equivocarse, sobre todo, cuando se trataba de conocer los planes de Dios en obras extraordinarias. Por eso escuchaba no s\u00f3lo con atenci\u00f3n, sino hasta con respeto lo que le propon\u00edan en tales ocasiones personas que hac\u00edan profesi\u00f3n de virtud. Con ese esp\u00edritu escuch\u00f3 una propuesta que le sugiri\u00f3 el a\u00f1o 1634 la Se\u00f1ora Presidenta Goussault, su memoria es bendita por sus virtudes poco comunes, y, en especial, por su excelente caridad. Esta Dama hab\u00eda quedado viuda en la flor de la edad y pod\u00eda pretender una alta posici\u00f3n en el mundo por estar adornada con todas las buenas cualidades y con todos los dones de la naturaleza y de la fortuna, que normalmente son, de ordinario, lo m\u00e1s apreciado y buscado. Pero renunci\u00f3 con toda el alma a todas aquellas ventajas, e hizo de ellas un sacrificio a Jesucristo. Resolvi\u00f3 generosamente consagrarse \u00fanicamente a su servicio en la persona de los pobres, especialmente de los enfermos. Frecuentemente iba a visitarlos en el H\u00f4tel-Dieu de Par\u00eds, y como vio que las cosas no estaban como ella hubiera deseado, y tal como despu\u00e9s se han establecido, acudi\u00f3 al Sr. Vicente con el ruego de que extendiera su caridad a aquellos pobres, y que procurara alguna ayuda al Gran Hospital. Mas el Sr. Vicente actuaba en todo con prudencia y discreci\u00f3n; por eso, ante todo , no pens\u00f3 que deb\u00eda meter (como dicen) la hoz en mies ajena, ni entrometerse a hacer algo en un Hospital con directores y administradores, tanto para lo espiritual como para lo temporal, personas que consideraba muy prudentes y muy capaces para imponer los reglamentos necesarios. La virtuosa Dama, despu\u00e9s de haber insistido durante largo tiempo ante \u00e9l, al ver que no pod\u00eda conseguir nada de su persona, y que siempre se excusaba de mezclarse en aquel asunto, se dirigi\u00f3 al difunto Sr. Arzobispo de Par\u00eds. Este le hizo saber al Sr. Vicente que le gustar\u00eda mucho atendiera a la propuesta de aquella Se\u00f1ora, que consist\u00eda en fundar una asociaci\u00f3n de Damas, que podr\u00edan tener alg\u00fan cuidado de los enfermos del H\u00f4tel-Dieu, y que pensara en los medios para proceder a aquella fundaci\u00f3n<\/p>\n<p>El Sr. Vicente, al recibir aquella orden, reconoci\u00f3 la voluntad de Dios en la palabra de su Prelado, y resolvi\u00f3 poner manos a la obra. Reuni\u00f3 algunas Damas, y les habl\u00f3 con palabras tan llenas de energ\u00eda, que decidieron darse a Dios cuanto antes para emprender aquella buena obra. A continuaci\u00f3n van los nombres de las primeras Damas que comenzaron la obra, las cuales figuran en una de las cartas dirigidas a la Se\u00f1orita Le Gras:<\/p>\n<p><em>\u00abTuvimos ayer la reuni\u00f3n en casa de la Se\u00f1ora Goussault; estuvieron presentes las Se\u00f1oras de Villesabin, de Bailleul, Dumecq, Sainctot y Poulaillon. Agrad\u00f3 la propuesta y resolvieron reunirse tambi\u00e9n el lunes siguiente, y, entre tanto, encomendar el asunto a Dios, y comulgar con ese fin. Cada una propondr\u00e1 la cosa a las Se\u00f1oras y Se\u00f1oritas que conozcan. La Se\u00f1ora de Beaufort ser\u00e1 una de ellas. Necesitaremos de usted y de sus j\u00f3venes; parece que har\u00e1n falta cuatro. Por eso, habr\u00e1 que pensar en la forma de hacerse con unas buenas j\u00f3venes\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La segunda reuni\u00f3n fue m\u00e1s numerosa que la primera: estuvo presente la Se\u00f1ora Cancillera, la Se\u00f1ora Foucquet, la Se\u00f1ora Traversa y y otras Damas de virtud y de condici\u00f3n, que se asociaron a las primeras; y todas juntas eligieron a Tres Oficialas, a saber, una Superiora, una Asistenta y una Tesorera. La Se\u00f1ora Goussault fue la primera Superiora, y el Sr. Vicente sigui\u00f3 de director perpetuo de la Compa\u00f1\u00eda. El perfume de las virtudes y del buen ejemplo de las Se\u00f1oras atrajo a gran n\u00famero de otras hasta asociarse m\u00e1s de doscientas Damas, incluso del m\u00e1s alto abolengo, como Presidentas, Condesas, Marquesas, Duquesas y Princesas, que han tenido el honor de ofrecerse a Dios para servir a los pobres, reconoci\u00e9ndolos como miembros vivos de su hijo Jesucristo<\/p>\n<p>El Sr. Vicente comenz\u00f3 con esta Compa\u00f1\u00eda, a partir del a\u00f1o 1634, a proporcionar servicios y socorros muy \u00fatiles para el H\u00f4telDieu a lo largo de toda su vida, y todav\u00eda hoy se contin\u00faa con bendici\u00f3n despu\u00e9s de su muerte. Consiste en diversas ayudas corporales y espirituales prestadas por las Damas a los enfermos pobres, y que este Padre de los pobres les aconsej\u00f3 que a\u00f1adieran a las antiguas costumbres del hospital, que hasta entonces, falto de cuidados o de medios, dejaba que los pobres carecieran de cosas necesarias para su alivio. Habitualmente sol\u00edan ser cuando menos mil o mil doscientos, y m\u00e1s tarde han llegado a ser hasta dos mil y m\u00e1s. Es un flujo y reflujo continuo de enfermos pobres, que est\u00e1n entrando y saliendo continuamente. Unos est\u00e1n ocho o quince d\u00edas; otros, un mes o m\u00e1s. Hay d\u00edas en que reciben cincuenta o sesenta u ochenta, y a veces cien. Y todos los a\u00f1os pasan de veinte mil, o veinticinco mil: de ellos unos se curan, otros se mueren. Tanto por unos como por otros hay una gran cosecha de almas en perspectiva, y una ocasi\u00f3n favorable para trabajar con mucho fruto, tanto para iniciarles en una vida buena con una confesi\u00f3n general y por una verdadera conversi\u00f3n de costumbres, como para ayudarles, al llegar la \u00faltima hora, a acabar la vida con una buena muerte<\/p>\n<p>El Sr. Vicente no tuvo dificultades para asociar aquellas Damas, ni para disponerlas a trabajar por los pobres, pero s\u00ed para ponerlas a actuar en el H\u00f4telDieu: les anunci\u00f3, cuando puso a su consideraci\u00f3n el m\u00e9rito y la importancia de aquella tarea, que habr\u00eda dificultades de parte de algunas personas, que pod\u00edan serles contrarias, pensando que las obras de caridad servir\u00edan para conocer los defectos existentes en el hospital. Deb\u00edan hacerse a la idea de que si hab\u00eda que promover grandes bienes, habr\u00eda tambi\u00e9n muchos obst\u00e1culos que vencer. Era necesario prepararse, y tomar las medidas consiguientes. No dej\u00f3 de darles los consejos m\u00e1s convenientes sobre la forma de actuar; y pens\u00f3 por su parte que deb\u00eda prevenir a los Sres. Responsables en lo espiritual y en lo temporal del hospital, d\u00e1ndoles a conocer la buena intenci\u00f3n de las virtuosas y caritativas Damas, y de la orden dada por el Sr. Arzobispo, con el fin de que aceptaran la asistencia que las Damas intentaban prestar a los enfermos, cosa que aceptaron<\/p>\n<p>Por fin, despu\u00e9s de nombrar a las que deb\u00edan empezar la caritativa visita de los pobres enfermos, y a las que hab\u00edan de seguirlas, les recomend\u00f3, tal como lo ha hecho en varias ocasiones: 1. Invocar diariamente, al entrar en el H\u00f4tel-Dieu, la ayuda de Nuestro Se\u00f1or, verdadero Padre de los pobres, por medio de la Sant\u00edsima Virgen y de san Luis, fundador del hospital. 2. Presentarse enseguida a las Religiosas encargadas de los enfermos ofreci\u00e9ndose a servirlos con ellas para participar del m\u00e9rito de sus buenas obras. 3. Apreciar y respetar a las Religiosas como a \u00e1ngeles visibles, habl\u00e1ndoles con dulzura y humildad, y present\u00e1ndoles muestras de respeto. 4. Si ocurriera que aquellas buenas hermanas no siempre echaran a buena parte la buena voluntad de las Damas, les presentaran excusas, y trataran de tener en cuenta su manera de pensar, sin nunca contradecirlas, ni contristarlas, ni querer humillarlas<\/p>\n<p>\u00abTratamos \u00adles dec\u00eda\u00ad de contribuir a la salvaci\u00f3n y al consuelo de los pobres, y eso es algo que no se puede lograr sin la ayuda y la aceptaci\u00f3n de las buenas Religiosas que los cuidan. As\u00ed que es justo anticiparse en el honor, como a sus madres de ustedes, y tratarlas como a esposas de Nuestro Se\u00f1or y a Se\u00f1oras de la casa. Porque es propio del Esp\u00edritu de Dios obrar suavemente, y ese es el medio m\u00e1s seguro para obtener \u00e9xito: imitarlo en la manera de obrar\u00bb<\/p>\n<p>Este era el esp\u00edritu con el que el Sr. Vicente inici\u00f3 aquella santa Obra, y la prudencia y sabia direcci\u00f3n bajo la cual las virtuosas Damas comenzaron a practicar la caridad con los pobres del H\u00f4tel-Dieu. Encontraron una entrada f\u00e1cil por su amistoso y respetuoso acceso a las Religiosas; se ganaron sus corazones al instante por los servicios y las asistencias que ofrec\u00edan no s\u00f3lo a los enfermos convalecientes, sino tambi\u00e9n a los parientes de las Religiosas, cuando ellas lo solicitaban para alg\u00fan asunto familiar. Y por ese medio obtuvieron plena libertad para andar de sala en sala, y de cama en cama, consolando a los pobres enfermos, habl\u00e1ndoles de Dios e invit\u00e1ndoles a sacar provecho de sus dolencias<\/p>\n<p>Y para no realizar la visita de los enfermos con las manos vac\u00edas, convinieron con el Sr. Vicente que ser\u00eda conveniente, adem\u00e1s de las palabras de consuelo y de edificaci\u00f3n que les dec\u00edan, llevarles algunos dulces a modo de merienda entre comida y cena. Para eso alquilaron una habitaci\u00f3n cerca del H\u00f4tel-Dieu para preparar y guardar all\u00ed dulces, fruta, barre\u00f1os, platos, ropa blanca y otros menesteres. Tambi\u00e9n resolvieron ayudarse de las J\u00f3venes de la Caridad, para comprar y preparar las cosas necesarias, y para ayudar a las Damas a\u00a0 distribuir las colaciones a los enfermos. El Sr. Vicente estaba ausente cuando ingresaron en el hospital sus Hijas, y en cuanto lo supo, escribi\u00f3 a la Se\u00f1orita Le Gras en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>\u00abDios la bendiga, Se\u00f1orita, porque se ha decidido a poner a trabajar a sus j\u00f3venes en el H\u00f4tel-Dieu, y por todo lo que ha sucedido despu\u00e9s. Cuide su salud, porque ya ve la necesidad que tienen de usted\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Pero como esta virtuosa Se\u00f1orita, llena de celo para el servicio de los enfermos pobres, siempre tem\u00eda con no hacer bastante para corresponder a los planes de Dios, por m\u00e1s que se esforzaba cuanto pod\u00eda, el Sr. Vicente en una carta le dice estas palabras dignas de ser destacadas:<\/p>\n<p><em>\u00abNo conviene estar siempre en el H\u00f4tel-Dieu; lo m\u00e1s conveniente es ir y venir. No tema excederse, si hace el bien que se le presenta a usted; tema m\u00e1s bien desear hacer m\u00e1s de lo que puede, y para lo que Dios no le da el medio de hacer. El pensamiento de ir m\u00e1s all\u00e1 me hace temblar de miedo, porque me parece un crimen para los Hijos de la Providencia. Le agradezco a Nuestro Se\u00f1or por la gracia que le hace a sus j\u00f3venes de ser tan generosas y tan bien dispuestas para servirle. Hay razones para creer que su bondad, como usted dice, se digna suplir a lo que puede faltar de su parte por hallarse usted obligada a dedicarse frecuentemente a otras cosas, que a las que corresponden a su direcci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Las Damas, como dispon\u00edan de la habitaci\u00f3n y de estas j\u00f3venes, al principio hac\u00edan preparar sopa de leche muy propia para los enfermos, habitualmente muy numerosos, y la repart\u00edan todas las ma\u00f1anas. Despu\u00e9s de comer, a eso de las tres, llevaban la merienda a todos; a saber, pan blanco, galletas, mermelada y jalea; uvas y cerezas en su tiempo y durante el invierno, limones, peras cocidas y asadas con az\u00facar. Aunque m\u00e1s adelante hayan suprimido el pan, las galletas y los limones por no poder sostener tanto gasto, como tambi\u00e9n las sopas de leche, porque ya las dan los Se\u00f1ores Administradores. Iban cuatro o cinco juntas cada d\u00eda a repartir la merienda, puesto el delantal, y se distribu\u00edan por las salas, pasando de cama en cama, ofreciendo golosinas, y prestando aquel servicio a los enfermos pobres, o mejor, a Nuestro Se\u00f1or en la persona de ellos. Eso es lo que hac\u00edan para el alivio del cuerpo<\/p>\n<p>Y la asistencia espiritual de las almas consist\u00eda en hablarles con mucha dulzura, manifest\u00e1ndoles una gran compasi\u00f3n por sus males, exhort\u00e1ndoles a sufrir con paciencia y con sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios. Y en cuanto a las mujeres y muchachas, si ve\u00edan que no estaban suficientemente instruidas en las cosas necesarias para salvarse, les ense\u00f1aban familiarmente y en forma de charla lo que estaban obligadas a creer y a obrar. Luego las preparaban para una buena confesi\u00f3n, si ve\u00edan que la necesitaban y, finalmente, trataban de prepararlas a bien morir, si sus enfermedades eran peligrosas, o a formar un firme prop\u00f3sito de vivir bien, si hab\u00eda esperanza de recobrar la salud<\/p>\n<p>Para facilitarles ese ejercicio de caridad el Sr. Vicente hizo imprimir un librito con los puntos principales, que m\u00e1s necesitaban saber los pobres enfermos. Y, en concreto, recomend\u00f3 cuatro cosas a las Damas para cuando fueran a ejercer su oficio caritativo<\/p>\n<p>1. Que tuvieran el libro en sus manos, cuando hablaran a los pobres, con el fin de que no pareciese que quer\u00edan predicarles, ni tampoco hablar de s\u00ed mismas, sino s\u00f3lo seg\u00fan lo que conten\u00eda el libro, y lo que en \u00e9l aprend\u00edan<\/p>\n<p>2. Que fueran vestidas lo m\u00e1s sencillamente posible los d\u00edas en que iban al H\u00f4tel-Dieu, con el fin de aparecer, si no pobres con los pobres, al menos muy lejos de la vanidad y del lujo en sus vestidos, para no apesadumbrar a las personas enfermas, que, al ver los excesos y las superfluidades de las personas ricas, se contristan de ordinario m\u00e1s que cuando les faltan las cosas necesarias<\/p>\n<p>3. Que se portaran con los enfermos pobres con gran humildad, mansedumbre y afabilidad, habl\u00e1ndoles de forma familiar y cordial, para ganarlos m\u00e1s f\u00e1cilmente a Dios. Finalmente les se\u00f1al\u00f3 de qu\u00e9 manera deb\u00edan hablarles sobre la confesi\u00f3n general<\/p>\n<p>Aunque usaban t\u00e9rminos sencillos y populares, al piadoso lector le gustar\u00e1, al leerlos aqu\u00ed, ver en ellos una manifestaci\u00f3n ingenua de la caridad de la que estaba lleno el coraz\u00f3n del Padre de los pobres. He aqu\u00ed el modo de hablar a las pobres mujeres y j\u00f3venes enfermas que recomendaba a las Damas, para prepararlas e instruirlas con vistas a una confesi\u00f3n general.<\/p>\n<p><em>\u00abMi buena hermana, \u00bfhace mucho que se ha confesado? \u00bfno le gustar\u00eda hacer una confesi\u00f3n general, si le dijera c\u00f3mo hay que hacerla? A m\u00ed me han dicho que era importante para mi salvaci\u00f3n hacer una buena confesi\u00f3n antes de morir, para reparar los defectos de las confesiones ordinarias quiz\u00e1s mal hechas, y para tener un gran dolor por mis pecados, recordando lo malo que he cometido en toda mi vida, y la gran misericordia con que Dios me ha aguantado, no conden\u00e1ndome, ni envi\u00e1ndome al fuego del infierno cuando lo he merecido, sino esper\u00e1ndome para hacer penitencia, perdon\u00e1rmelos, y darme finalmente el cielo, si me convierto a El de todo coraz\u00f3n, como tengo grandes deseos de hacer con la ayuda de su gracia. Pues bien, usted puede tener las mismas razones que yo para hacer la confesi\u00f3n general, y para darse a Dios, y para vivir bien en el futuro. Y si usted quiere saber qu\u00e9 tiene que hacer para recordar los pecados, y despu\u00e9s confesarse bien, me han ense\u00f1ado a examinarme como le voy a explicar, etc. Tambi\u00e9n me han ense\u00f1ado c\u00f3mo hay que formar en mi coraz\u00f3n un verdadero dolor de mis pecados y realizar los actos de esta manera, etc. Tambi\u00e9n me han ense\u00f1ado a hacer actos de fe, de esperanza y de amor de Dios, de la siguiente manera, etc.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Es as\u00ed como las virtuosas y caritativas Damas, por sugerencia del sabio Director de su grupo, se comportaban con los pobres enfermos, para instruirlos y prepararlos a hacer una buena confesi\u00f3n. Y ellas lo realizaban con \u00e9xito y bendici\u00f3n, pero tambi\u00e9n de forma que nadie pudiera criticar, sino m\u00e1s bien edificarse y aprovecharse de sus buenos ejemplos<\/p>\n<p>Unos dos a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de esta Compa\u00f1\u00eda, el Sr. Vicente pens\u00f3 que era oportuno destinar a un cierto n\u00famero de Damas cada tres meses a dedicarse en concreto a instruir y consolar espiritualmente a los pobres enfermos, mientras las dem\u00e1s se dedicar\u00edan a proporcionarles alg\u00fan alivio corporal. Porque la experiencia hab\u00eda ense\u00f1ado que era dif\u00edcil que las que trabajaban en una cosa, pudieran tambi\u00e9n emplearse en la otra. Adem\u00e1s de que podr\u00eda por ese medio elegirse y destinar a las que se hallaran m\u00e1s aptas para la pr\u00e1ctica de ciertas obras de misericordia que a otras. Se reunieron pues todas las Damas, y la Compa\u00f1\u00eda aprob\u00f3 la propuesta presentada; resolvieron llevarla a cabo, y escogieron a catorce para trabajar durante tres meses en aquella santa ocupaci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente, las as\u00ed elegidas fueron, siguiendo el consejo del Sr. Vicente, a recibir la bendici\u00f3n del o de los can\u00f3nigos de Notre Dame, que ejerc\u00edan el cargo de Superiores del H\u00f4tel-Dieu, y despu\u00e9s empezaron a ir dos cada d\u00eda de la semana, unas despu\u00e9s de otras, a visitar, consolar y ense\u00f1ar a los enfermos. De tres en tres meses, en las cuatro t\u00e9mporas del a\u00f1o, eleg\u00edan a otras que hac\u00edan lo mismo. Y el Sr. Vicente reun\u00eda tanto a las que terminaban con su cometido como a las que lo empezaban, con las Oficialas de la Compa\u00f1\u00eda, en la habitaci\u00f3n que hab\u00edan alquilado cerca del H\u00f4tel-Dieu. All\u00ed las que sal\u00edan informaban de c\u00f3mo hab\u00edan procedido y los frutos que, gracias a Dios hab\u00edan conseguido, para que lo que hab\u00edan hecho bien, sirviera de regla a las que les suced\u00edan, y los aciertos sirvieran de aliento para consagrarse con mayor inter\u00e9s al mismo ejercicio. El Sr. Vicente respaldaba con sus consejos, cuando lo juzgaba necesario, las cosas que hab\u00eda que seguir manteniendo, y hac\u00eda prevenirse de las que hab\u00eda que evitar, recomend\u00e1ndoles siempre que se portaran con las Religiosas y los pobres de la forma referida anteriormente<\/p>\n<p>Cuando los pobres enfermos estaban suficientemente instruidos y preparados para la confesi\u00f3n general, las Damas se encargaban de avisar de antemano a algunos religiosos que fueran a o\u00edrlos en confesi\u00f3n. Pero como surgieron algunas dificultades que les impidieron continuar, se sirvieron, con la aprobaci\u00f3n y el permiso de los Superiores, de dos sacerdotes con la honesta retribuci\u00f3n consiguiente; uno de ellos sab\u00eda hablar varias lenguas para facilidad de los pobres enfermos extranjeros. Mas como no fueron suficientes los dos confesores, y adem\u00e1s hab\u00eda aumentado el n\u00famero de los enfermos, las Damas se vieron sobrecargadas en su labor de ense\u00f1ar. Por otra parte, la decencia no les permit\u00eda preparar a los hombres para una confesi\u00f3n general bien hecha. As\u00ed, acordaron con las autoridades del hospital, destinar seis sacerdotes al H\u00f4tel-Dieu para la instrucci\u00f3n de los hombres, y para o\u00edr las confesiones tanto de hombres como de mujeres; de esa manera suplieron la falta de los sacerdotes pertenecientes a la plantilla del hospital, que, como estaban obligados al coro para los divinos oficios, no pod\u00edan dedicarse al cuidado de los enfermos. Los seis sacerdotes s\u00f3lo deb\u00edan emplearse en la asistencia espiritual de los pobres enfermos, y no estaban obligados en absoluto a los oficios. Antes de entrar en el H\u00f4tel-Dieu deb\u00edan tener un retiro en la casa de San L\u00e1zaro, donde habitaba el Sr. Vicente, y repetirlo en la misma casa todos los a\u00f1os, con el fin de prepararse bien para las obras de caridad que tendr\u00edan que realizar. Las Damas les daban cuarenta escudos a cada uno, y adem\u00e1s dispon\u00edan de sus misas en la iglesia de Notre-Dame, y se alojaban y com\u00edan en el H\u00f4tel-Dieu<\/p>\n<p>Para conocer los grandes bienes producidos por la Compa\u00f1\u00eda de las Damas en la salvaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres enfermos del H\u00f4tel-Dieu, hemos de se\u00f1alar que, antes de su fundaci\u00f3n, exist\u00eda la costumbre de obligar a los enfermos a confesarse al ingresar, sin que estuvieran de ordinario instruidos ni preparados; y sumidos, como estaban, en la turbaci\u00f3n y en el dolor causados por la enfermedad, a menudo hac\u00edan confesiones nulas y sacr\u00edlegas. Sol\u00eda haber tambi\u00e9n entre los enfermos con bastante frecuencia herejes, quienes, por no atreverse a decir de qu\u00e9 religi\u00f3n eran, por miedo a ser despedidos, simulaban confesarse como los dem\u00e1s, de forma que comet\u00edan grand\u00edsimos abusos, y hab\u00eda muy pocas conversiones. Nunca se les hablaba de confesi\u00f3n general, ni de ninguna otra confesi\u00f3n salvo al acercarse la muerte, cuando se hallaban tanto o m\u00e1s incapacitados para confesarse bien que cuando la hicieron por primera vez. Dios quiso prevenir todas esas necesidades y esos abusos con la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Damas. Con sus caritativos desvelos y con su celo, sostenido y asistido por la sabia direcci\u00f3n del Sr. Vicente no s\u00f3lo han remediado esos males, mas tambi\u00e9n han proporcionado grand\u00edsimos bienes para la santificaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de los pobres enfermos. S\u00f3lo Dios conoce todos los buenos efectos que esta asistencia ha producido con la ayuda de la gracia. El sabe el n\u00famero de los preparados a bien morir, o a comenzar una buena vida. Pero cuando menos podemos decir que ha sido muy grande en cuanto a la conversi\u00f3n de las costumbres, si nos es permitido juzgar por la comparaci\u00f3n de las conversiones a la verdadera religi\u00f3n. Solamente desde el primer a\u00f1o, sin hablar de los a\u00f1os siguientes, la bendici\u00f3n de Dios fue tan abundante en aquella santa obra, que hubo m\u00e1s de setecientas sesenta personas desviadas de la verdadera fe, tanto luteranos, calvinistas, como turcos, de los que varios hab\u00edan sido heridos y capturados en el mar y llevados despu\u00e9s a Par\u00eds e ingresados en el H\u00f4telDieu, que se convirtieron y abrazaron la Religi\u00f3n cat\u00f3lica. Y esta gracia extraordinaria que Dios derramaba sobre los trabajos y las atenciones caritativas de las Damas puso en tan grande aprecio el Hospital, que una buena burguesa de Par\u00eds, cuando cay\u00f3 enferma, pidi\u00f3 ser recibida en \u00e9l, pagando todos los gastos y a\u00fan mucho m\u00e1s, con tal de ser socorrida y atendida exactamente igual que los pobres: cosa que le fue concedida<\/p>\n<p>El Sr. Vicente tuvo el consuelo de ver todos esos grandes bienes, verdadero fruto de sus manos y de sus caritativas iniciativas, que Dios le hab\u00eda hecho gustar durante la vida, a lo largo de m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os, y que en la actualidad a\u00fan contin\u00faan, despu\u00e9s de su muerte, con la misma bendici\u00f3n. Cierto d\u00eda invit\u00f3 a las Damas, en una de las reuniones, a agradecer a Dios porque se hab\u00eda dignado escogerlas y servirse de ellas para realizar tan grandes beneficios:<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00a1Ah, Se\u00f1oras! \u00adles dijo\u00ad \u00a1Cu\u00e1ntas gracias deben dar ustedes a Dios por la atenci\u00f3n que les ha hecho poner en las necesidades corporales de esos pobres! Porque la asistencia a sus cuerpos ha producido este efecto de su gracia, de hacerles pensar en la salvaci\u00f3n de ellos, en un tiempo tan oportuno, como que la mayor parte no han tenido nunca otro para prepararse bien a la muerte. Y los que sanan de la enfermedad nunca hubieran pensado en cambiar de vida, sin las buenas disposiciones que se les ha tratado de inculcar\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La multiplicidad de las miserias de este valle de l\u00e1grimas obliga a las almas caritativas a multiplicar los cuidados y a diversificar los medios para socorrer a los desgraciados y darles o procurarles alg\u00fan alivio. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-29\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[266,5],"tags":[218,122,143],"class_list":["post-29894","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-luis-abelly","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-bailleul","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Primero, Cap\u00edtulo 29 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-29\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Primero, Cap\u00edtulo 29 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La multiplicidad de las miserias de este valle de l\u00e1grimas obliga a las almas caritativas a multiplicar los cuidados y a diversificar los medios para socorrer a los desgraciados y darles o procurarles alg\u00fan alivio. ... 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II. Estudios","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/04\/2015","format":false,"excerpt":"II. Estudios En lo concerniente a los estudios teol\u00f3gicos de Vicente de Pa\u00fal, los detalles no ser\u00e1n abundantes, dado el cuidado del Santo por hacerse pasar por un estudiante de cuarto a\u00f1o. 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Coste recogi\u00f3 pacientemente y public\u00f3 en trece vol\u00famenes pr\u00e1cticamente todos los es\u00adcritos procedentes de Vicente de Pa\u00fal o que se refieren a\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"sanvibiblia","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/08\/sanvibiblia-300x300.png?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":120461,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-y-x\/","url_meta":{"origin":29894,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (y X)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2022","format":false,"excerpt":"Conclusiones De los estudios precedentes podemos llegar a las siguien\u00adtes conclusiones acerca del \"entronque\" de San Vicente de Pa\u00fal con Espa\u00f1a. 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Abelly public\u00f3 esta obra s\u00f3lo cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de San Vicente, a quien conoci\u00f3 durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os. 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