{"id":29113,"date":"2025-01-01T08:54:09","date_gmt":"2025-01-01T07:54:09","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=29113"},"modified":"2024-08-22T13:54:05","modified_gmt":"2024-08-22T11:54:05","slug":"bernardo-codoing-cm-1620-1650","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/bernardo-codoing-cm-1620-1650\/","title":{"rendered":"Bernardo Codoing, C.M. (1620-1650)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Bernardo Codoing naci\u00f3 el 11 de agosto de 1610. Ordenado sacerdote en diciembre de 1635, ven\u00eda, un mes y medio despu\u00e9s, el 10 de febrero de 1636, a aumentar el n\u00famero de los disc\u00edpulos de san Vicente. Fundad hac\u00eda una decena de a\u00f1os, esta nueva familia religiosa no contaba en total m\u00e1s que de una treintena de miembros repartido por tres casa Bons-Enfants, san L\u00e1zaro y Toul. El Sr. Codoing se entreg\u00f3 a san Vicente en el fervor de su sacerdocio; y despu\u00e9s de algunos meses pasados en San L\u00e1zaro, fue enviado a Misiones. En efecto le vemos a finales del a\u00f1o 1637 en Romans, en Dauphun\u00e9, de donde san Vicente le invita a dirigirse a Richelieu, que iba a recibir a los misioneros. All\u00ed fue a finales de enero de 1638 con el Sr. Durot, el primer compa\u00f1ero de sus trabajos en Daiphin\u00e9, como \u00e9l deb\u00eda serlo despu\u00e9s en Richelieu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Vicente, escribiendo al Sr. de Sergis, muestra la estima de la que gozaba el Sr. Codoing. En todas partes se deseaba escuchar sus instrucciones: \u00abEl Sr. Codoing, escribe san Vicente, est\u00e1 en misiones, no podr\u00eda copiar sus predicaciones; hay que esperar al verano, cuando se retire, entonces podr\u00e1 mandarla copiar, y luego imprimir para toda la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando se sabe la repugnancia que san Vicente sent\u00eda de mandar imprimir obras, se ve enseguida la estima que ten\u00eda por el Sr. Codoing, permitiendo una excepci\u00f3n a su favor. Consultado sobre el modo de reunirse con los sacerdotes, san Vicente da otra vez m\u00e1s al Sr. Codoing como modelo: \u00abEl Sr. Durot os podr\u00e1 decir la orden que el Sr. Codoing ten\u00eda\u00a0 para las asambleas en el Delfinado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de pasar cerca de dos a\u00f1os en Richelieu, el Sr. Codoing recibi\u00f3 de san Vicente la orden de ir a encargarse de la direcci\u00f3n de la misi\u00f3n de Annecy. Esta obra nueva debi\u00f3 su existencia al concurso de tres eminentes personajes: el Sr. Juste Gu\u00e9rin, la Madre de Chantal y el comendador Br\u00fblart de Sillery. El obispo de Ginebra, comprendiendo que la importancia de la formaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos, se puso en contacto con san Vicente de Pa\u00fal, y le pidi\u00f3 misioneros, la Madre de Chantal apoy\u00f3 la petici\u00f3n del obispo. Por una coincidencia providencial, el comendador de Sillery, por devoci\u00f3n y gratitud hacia san Francisco de Sales, ofreci\u00f3 a san Vicente las sumas necesarias para el establecimiento de los sacerdotes de la misi\u00f3n en Annecy. \u00c9stos llegaron en n\u00famero de seis en la primavera de 1640 bajo la direcci\u00f3n del Sr. Codoing. Fueron recibidos como mensajeros del cielo. Ya, en el mes de junio, el obispo hab\u00eda podido apreciar los frutos de su celo. As\u00ed se lo escrib\u00eda a su santo fundador \u00abQuisiera Dios que pudierais ver el interior de mi coraz\u00f3n; ya que, verdaderamente, os amo y honro con toda la fuerza de mi coraz\u00f3n, y me debo por entero a vuestra caridad, por el gran beneficio y por los frutos que los misioneros, vuestros queridos hijos en Dios, hacen en nuestra di\u00f3cesis, que son tantos\u00a0 que no puedo expresarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No contento con emplear a los misioneros en la santificaci\u00f3n de los pueblos, Mons. Gu\u00e9rin quiso tambi\u00e9n emplearlos en la formaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos. Pero si se programaron pronto las misiones que dar en Annecy y en las parroquias del campo, se dud\u00f3 m\u00e1s sobre la naturaleza del seminario que erigir. Colleta dice que el obispo se decidi\u00f3 a seguir los consejos del Sr. Vicente de Pa\u00fal, dejando de lado el plan del concilio de Trento, que es admitir a ni\u00f1os j\u00f3venes, para que, preservados por un santo retiro, de la corrupci\u00f3n del siglo, recibieran muy temprano la leche de la\u00a0 virtud y de la ciencia eclesi\u00e1stica; y asign\u00f3 su seminario exclusivamente a cl\u00e9rigos que hab\u00edan hecho ya sus humanidades, y algunos incluso su filosof\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo dem\u00e1s, \u00e9ste es el decreto de este obispo sobre la erecci\u00f3n del seminario:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">8 sept. 1641<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">ERECCI\u00d3N DEL SEMINARIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Justus Guerinus, Dei et Apostolicae Sedis gratia, Episcopus et Princeps Gebenensis&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juste Gu\u00e9rin, por la gracia de Dios y de la Sede Apost\u00f3lica, Obispo y Pr\u00edncipe de Ginebra, a todos los Cl\u00e9rigos de nuestra di\u00f3cesis, nuestros bienes amados en Jesucristo, a todos y cada uno que vean las presentes, salud en Aqu\u00e9l que es la verdadera salvaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hace largo tiempo ya, un decreto del muy santo y ecum\u00e9nico Concilio de Trento ha establecido que cada Iglesia Catedral a mantener en un lugar conveniente, que debe ser escogido por el obispo, para educar en la piedad y formar en las ciencias eclesi\u00e1sticas\u00a0 a un cierto n\u00famero de cl\u00e9rigos para que haya en \u00e9l un constante semillero \u2018seminarium\u2019 de ministros de Dios. Para adaptarnos a un decreto tan saludable y obedecer adem\u00e1s al decreto especial por el cual Nuestro Sant\u00edsimo Se\u00f1or el Papa Urbano VIII nos ha dado en la Bula de nuestra promoci\u00f3n la orden de erigir uno de estos seminarios en nuestra di\u00f3cesis; desde que el peso de la solicitud pastoral ha sido puesto sobre nuestros d\u00e9biles hombros, hemos deseado vivamente realizar una obra tan santa y tan piadosa, persuadidos de que la sana doctrina, las buenas costumbres y la vida irreprochable de los Cl\u00e9rigos de nuestra di\u00f3cesis no ser\u00e1n de un d\u00e9bil socorro, no s\u00f3lo para apacentar el reba\u00f1o a nos confiado, sino tambi\u00e9n para atraer al camino de la verdad a las ovejas errantes de nuestra ciudad de Ginebra y de los lugares adyacentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">He ah\u00ed por qu\u00e9, despu\u00e9s de invocar para este fin el nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por consejo y asentimiento\u00a0 de dos de nuestros Reverendos hermanos los Can\u00f3nigos del venerable Cap\u00edtulo de Ginebra, que nos hemos elegido en conformidad con los estatutos del Concilio de Trento, hemos cre\u00eddo deber erigir, y por las presentes erigimos un seminario en la casa que han venido a fundar en nuestra di\u00f3cesis nuestros bien amados Sacerdotes de la Misi\u00f3n, a los cuales elegimos y establecemos a perpetuidad Directores de nuestro seminario. Y para que, en toda la extensi\u00f3n de la di\u00f3cesis, puedan ellos trabajar libre y l\u00edcitamente, seg\u00fan el esp\u00edritu de su Instituto, en la santificaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos, y en la asistencia tanto espiritual como corporal del las poblaciones del campo, nos les otorgamos el poder, a condici\u00f3n no obstante de que, en lo que hagan con el pr\u00f3jimo, dependen inmediatamente de nos y de nuestros sucesores, no obedeciendo absolutamente en todo lo dem\u00e1s m\u00e1s que a su Superior general, de conformidad con la Bula de su instituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por ello ordenamos a nuestros muy queridos hijos, a estos mismos Sacerdotes de la Misi\u00f3n, que reciban en sus casas, para instruirlos a un cierto n\u00famero de cl\u00e9rigos que nos mismo habremos elegido y quienes, a fin de poder m\u00e1s c\u00f3modamente recibir la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, tomar\u00e1n inmediatamente y conservar\u00e1n siempre la tonsura y el h\u00e1bito clerical. Ir\u00e1n cada d\u00eda a la escuela p\u00fablica de gram\u00e1tica, de ret\u00f3rica y de filosof\u00eda, y aprender\u00e1n, en el seminario el canto, el c\u00f3mputo eclesi\u00e1stico y las dem\u00e1s ciencias \u00fatiles; se los instruir\u00e1 cuidadosamente en la Sagrada Escritura, los libros eclesi\u00e1sticos, las homil\u00edas de los Santos, la teolog\u00eda moral, la manera de administrar los sacramentos, sobre todo en lo que se refiere a la confesi\u00f3n, los ritos y las ceremonias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Establecemos asimismo, y prescribimos que todos los Cl\u00e9rigos de nuestra di\u00f3cesis que tengan en el Se\u00f1or el deseo de ser promovidos\u00a0 a las \u00f3rdenes sagradas se presenten doce d\u00edas antes del s\u00e1bado se\u00f1alado para la ordenaci\u00f3n, y que inmediatamente despu\u00e9s, se encierren en el Seminario, en el que, por la oraci\u00f3n mental,\u00a0 piadosas exhortaciones, una confesi\u00f3n general de su vida pasada, lecciones incluso y conferencias sobre los casos de conciencia, y dem\u00e1s ejercicios espirituales de este g\u00e9nero, se dispondr\u00e1n con la ayuda todopoderosa de la gracia de Dios, a la digna recepci\u00f3n del sacramento del Orden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mas para comodidad de todos, y en particular de los estudiantes, estos ejercicios de los ordenandos tendr\u00e1n tres veces al a\u00f1o, a saber antes del s\u00e1bado santo y antes de los s\u00e1bados de las cuatro t\u00e9mporas que siguen a Pentecost\u00e9s y de las cuatro t\u00e9mporas de septiembre. Y si, por causa de enfermedad u otros impedimentos, o incluso por Sede vacante, las ordenaciones no se pueden celebrar en nuestra Di\u00f3cesis, en ese caso los ordenandos aludidos ser\u00e1n advertidos para que se presenten al examen quince d\u00edas antes y entrar en el Seminario, a fin de que despu\u00e9s de los ejercicios espirituales puedan trasladarse a lugares vecinos y ser ordenados all\u00ed, acompa\u00f1ados de cartas dimisorias, que no ser\u00e1n otorgada en adelante a ning\u00fan cl\u00e9rigo de nuestra di\u00f3cesis m\u00e1s que a los que hayan seguido los ejercicios espirituales de que se trata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mas como es deber de nuestro cargo pastoral hacer todos nuestros esfuerzos para que todos los p\u00e1rrocos de nuestra di\u00f3cesis y sus vicarios, as\u00ed como el resto de los sacerdotes y de los cl\u00e9rigos caminen de virtud en virtud y hagan cada d\u00eda progresos en la piedad eclesi\u00e1stica, nuestros muy queridos y muy reverendos hermanos ya nombrados, a los p\u00e1rrocos, sus vicarios y los sacerdotes, aquellos sobre todo que aspiran a beneficios con cargo de almas, se les pide con insistencia, nos les exhortamos con todo el afecto paternal que hay en nos, que vayan al Seminario cada a\u00f1o; si lo pueden, y en la \u00e9poca que quieran; y saciarse durante ocho o diez d\u00edas, por medio de los ejercicios espirituales, de las dulzuras de la santa soledad; para que, habl\u00e1ndoles Dios al coraz\u00f3n,\u00a0 se llenen de la abundancia de la celestial doctrina, y sus esp\u00edritus fortalecidos en el fervor de esp\u00edritu\u00bb. Dado en Annecy, el 8 de septiembre de 1641.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juste,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Obispo de Ginebra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">P. F. JAINS, Vicario general;\u00a0 P. MAGNIN, can&#8230; de Gin; DUMONT, sec.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No contento con haber hecho el plan del Seminario, y de haber notificado su erecci\u00f3n por la carta que se acaba de leer, Mons. Juste Gu\u00e9rin quiso redactar tambi\u00e9n el reglamento que deb\u00eda observarse en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la llegada de los misioneros a Annecy, el obispo de Ginebra, que ya hab\u00eda escrito varias veces a san Vicente para agradecerle el env\u00edo de los obreros verdaderamente evang\u00e9licos, public\u00f3 en su di\u00f3cesis una noticia sobre el Instituto de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Nosotros damos este documento completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n naci\u00f3 en Par\u00eds. Su fundador\u00a0 es el muy respetable Sr. Vicente de Pa\u00fal, hombre recomendable por su santidad y su celo por procurar la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Esta Congregaci\u00f3n se ha extendido ya, y se extiende d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s con gran bendici\u00f3n por muchas provincias y ciudades de Francia; y todos los buenos obispos animados de un santo celo, la desean vivamente, viendo los grandes frutos de salvaci\u00f3n que opera en las almas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abEn la di\u00f3cesis de Ginebra hay cinco sacerdotes y un hermano. El Sr. comendador de Sillery ha establecido un fondo para el mantenimiento de cuatro sacerdotes, y el pobre obispo se encarga del quinto. Pero en lugar de cinco sacerdotes\u00a0 se necesitar\u00edan quinientos, ya que: <em>Meses multa, operaria pauj\u00ed.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSe ven brillar admirablemente en ellos todas las virtudes apost\u00f3licas, Viven en com\u00fan y se entregan en com\u00fan a sus penosas ocupaciones, practicando con la mayor exactitud la pobreza, la castidad y la obediencia. Aunque no sean religiosos por una profesi\u00f3n solemne, no obstante viven bajo el gobierno de un general; son los servidores de los obispos, y los obedecen en todo lo que respecta a la administraci\u00f3n de los sacramentos y la direcci\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bb\u00a0Van por las ciudades y los pueblos, en verano como en invierno, teniendo por fin su Instituto las pobres gentes de los campos, como los m\u00e1s necesitados que son los m\u00e1s abandonados de hecho de socorros espirituales, y se quedan en los mismos lugares semanas y meses enteros, seg\u00fan lo pidan las necesidades y el n\u00famero de los habitantes. Hacen dos o tres predicaciones o catecismos diarios, y se prestan antes de su partida de un lugar, para que todos los habitantes hagan una confesi\u00f3n general de toda su vida. Solo Dios conoce el inmenso bien que resulta de esta pr\u00e1ctica; pero se advierte f\u00e1cilmente por el cese notable y p\u00fablico de las malas costumbres, por las pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n y la frecuentaci\u00f3n de los sacramentos, que tienen lugar en todos los lugares donde dan misi\u00f3n estos siervos de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abHe podido ir en su compa\u00f1\u00eda, llev\u00e1ndolos conmigo en la visita de la di\u00f3cesis, y puedo afirmar que nunca he visto a los pueblos animados de un dolor tan grande de sus pecados y penetrados de una devoci\u00f3n tan grande. Y cuando han predicado en parroquias de las cercan\u00edas de Ginebra, los herejes iban en masa a o\u00edrlos, y varios se han convertido. A la vista de lo cual, los ministros han prohibido a las poblaciones ir a o\u00edrlos, amenaz\u00e1ndoles con no dejarle participar en la cena de Pascua, y dirigi\u00e9ndoles igualmente otras fuertes amenazas. Los que han o\u00eddo a los misioneros y que han tenido relaci\u00f3n con ellos, aunque sigan en su obstinaci\u00f3n, hablan bien de ellos, los alaban incluso, y no les reconocen otro m\u00e1s que el de ser demasiado papistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAdem\u00e1s, soportan todas las fatigas, y exponen la vida sin ninguna esperanza de emolumentos y por el amor de Dios, dando las misiones a sus propias expensas. No reciben un c\u00e9ntimo de los pueblos, ni siquiera un pu\u00f1ado de hierba bajo ning\u00fan pretexto, ni siquiera en concepto de limosna. Este desinter\u00e9s llena de admiraci\u00f3n al pueblo y edifica grandemente; por ello son queridos, deseados y recibidos con un calor tan general, que cuando parten de una localidad el pueblo los acompa\u00f1a con l\u00e1grimas en los ojos y un vivo pesar, gritando; Ay, ya se marchan entonces, los Padres de nuestras almas. Les suplican que vuelvan pronto, y un buen n\u00famero de los que han sido evangelizados\u00a0 van otra vez a verlos donde dan misi\u00f3n, aunque se lejos. He sido testigo de estas escenas de desolaci\u00f3n, y al verlas, de verdad, no he podido por menos que derramar l\u00e1grimas por el consuelo que sent\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abPero hay otra obra tan importante y que, espero, ser\u00e1 de una utilidad mayor, es la caridad y el celo que despliegan por la reforma de los eclesi\u00e1sticos seculares y sobre todo por los ordenandos: Es lo que ha dado la ocasi\u00f3n de la fundaci\u00f3n de un seminario m\u00e1s necesario m\u00e1s necesario en la di\u00f3cesis de ginebra que en cualquier otra. Los propios misioneros han contribuido a ello con sus propios bienes y ahorros que les ponen a punto de pasar privaciones que se imponen y su industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abReciben en este seminario, por caridad, a los pobres sacerdotes, y perciben tan poco de los que pagan la pensi\u00f3n, que lo que recogen no llega ni a un Julio por d\u00eda, por la habitaci\u00f3n, la cama, el mobiliario, la alimentaci\u00f3n, y todo lo dem\u00e1s necesario, menos la ropa. En todas las Cuatro T\u00e9mporas, todos los que se proponen recibir las \u00f3rdenes mayores se retiran al menos por diez d\u00edas en el seminario, y viven todos en com\u00fan en la observancia exacta de un reglamento. Guardan silencio, recitan el oficio juntos, tienen dos meditaciones al d\u00eda y reuniones especiales, en las que deben responder sobre el tema de la conferencia que se ha hecho, cuando son interrogados por quien est\u00e1 al frente; este ejercicio es de la mayor utilidad. El tiempo est\u00e1 tan bien distribuido que los ejercicios ocupan el d\u00eda y la noche; as\u00ed no es posible estar ocioso; y antes de recibir las \u00f3rdenes sagradas, los ordenandos hacen una confesi\u00f3n general. Los misioneros les ense\u00f1an con mucho cuidado las ceremonias seg\u00fan el rito romano, que estaba casi del todo abolido en este pa\u00eds\u00a0 de m\u00e1s all\u00e1 de los montes, y para facilitarles mejor la pr\u00e1ctica, todos los d\u00edas se canta la misa y se hacen todos los oficios con las ceremonias romanas; lo que produce un gran bien y una grande edificaci\u00f3n para los pueblos que tienen ocasi\u00f3n de\u00a0 admirar la belleza y la gravedad de estas ceremonias. En el seminario, se ense\u00f1an tambi\u00e9n el canto llano y la manera de administrar los sacramentos. Hay un maestro de los casos de conciencia que, por medio de sus lecciones y repeticiones, hace capaces a los oyentes de ser buenos p\u00e1rrocos en las parroquias que llegan a vacar y que, en esta di\u00f3cesis, son entregadas a concurso, conforme a las prescripciones del concilio de Trento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abPor la gracia de Dios, la fundaci\u00f3n del seminario y los cuidados asiduos de los misioneros han operado ya una reforma considerable entre los eclesi\u00e1sticos, y espero que esta reforma ser\u00e1 general en toda mi di\u00f3cesis; tal vez incluso el poder del ejemplo se dejar\u00e1 sentir en las di\u00f3cesis vecinas Ya varias di\u00f3cesis desean y reclaman\u00a0 a los misioneros, y esperamos que las buenas costumbres y la edificaci\u00f3n que los eclesi\u00e1sticos den operar\u00e1n una reforma saludable entre los pueblos. Los misioneros son tambi\u00e9n muy prontos y asiduos en visitar a los pobres enfermos a los que rinden todos los servicios espirituales, y hasta corporales de las limosnas que les hacen. Y para animar m\u00e1s al pueblo a la devoci\u00f3n y a la pr\u00e1ctica de las obras de caridad y de misericordia en todas las tierras en que ellos han dado la misi\u00f3n, ellos han establecido la cofrad\u00eda de la Caridad para socorrer a los enfermos espiritualmente y corporalmente, as\u00ed como para provocar a los pueblos a\u00a0 la frecuentaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento. Todo cuanto aqu\u00ed se dice es verdad; y en verdad, lo afirmo como testigo ocular. Lo que he dicho y escrito est\u00e1 bien por debajo de lo que deber\u00eda decir para estar del todo dentro de la verdad; y considero a estos misioneros como verdaderos obreros evang\u00e9licos y apost\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abYo Juste, obispo de Ginebra, yo afirmo que est\u00e1 conforme a la verdad, y lo certifico\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El testimonio dado a los misioneros de Annecy, por su obispo, al principio de su instalaci\u00f3n, les fue conservado por los sucesores de Mons. Gu\u00e9rin. Veamos c\u00f3mo se expresa el autor de los Recuerdos hist\u00f3ricos sobre Annecy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los j\u00f3venes levitas no pod\u00edan ser confiados a manos m\u00e1s seguras y m\u00e1s experimentadas. Si los hijos de san Vicente no brillaban todos con el resplandor del talento, todos conservaban siempre lo que val\u00eda m\u00e1s, la sencillez de la fe, la firmeza de la disciplina, la unidad de direcci\u00f3n y la autoridad de los buenos ejemplos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAs\u00ed, m\u00e1s tarde, en la gran experiencia que hizo la Revoluci\u00f3n de los hombres y de las cosas, se vio qu\u00e9 excelente clero hab\u00edan preparado los Lazaristas en la di\u00f3cesis de san Francisco de Sales. Las defecciones fueron relativamente raras, y si es justo atribuir en parte este resultado a la buena disciplina y a la sabia direcci\u00f3n que los obispos y los s\u00ednodos diocesanos hab\u00edan difundido entre el clero, ser\u00eda injusto desconoce la gran parte que pod\u00edan reivindicar los Lazaristas, que hab\u00edan educado en el seminario a todo el clero diocesano, y que cada a\u00f1o, en los retiros eclesi\u00e1sticos, le robustec\u00edan\u00a0 en el fervor de los primeros d\u00edas de sacerdocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero volvamos sobre nuestros pasos, y veamos lo que escrib\u00eda san Vicente a la madre de Chantal, en el momento en que se negociaba el asunto de esta fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Troyes, 14 de julio de 1639.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mi muy querida y muy digna Madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Llegado a esta ciudad de Troyes, con el Sr. comendador de Sillery para visitar a la peque\u00f1a familia que tenemos en esta di\u00f3cesis, he visto por la que ha recibido de vos, mi muy digna Madre, la respuesta que le dais sobre la propuesta de la fundaci\u00f3n de dos de nuestra Compa\u00f1\u00eda, para trabajar\u00a0 entre las pobres gentes de los campos de vuestra di\u00f3cesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abPues bien, os dir\u00e9, mi muy digna Madre, que he recibido con una satisfacci\u00f3n que no puedo expresaros la propuesta que me ha hecho el comendador de esta fundaci\u00f3n, tanto por darnos el medio de trabajar en la di\u00f3cesis de los santos, como porque es al abrigo y bajo la direcci\u00f3n de nuestra muy digna Madre y, por consiguiente, tenemos motivo de esperar que nuestro Se\u00f1or bendecir\u00e1 las santas intenciones del buen comendador y los peque\u00f1os trabajos de estos misioneros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El asunto qued\u00f3 concluido, y los misioneros se dirigieron a Annecy, a finales de febrero de 1640. Ya hemos dicho la acogida que les dieron\u00a0 por el obispo. San Vicente nos da a conocer tambi\u00e9n las disposiciones favorables en que se encontraba la Sra. de Chantal:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">14 de mayo de 1640.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abMi muy digna y muy amable Madre,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNo puedo bastante humildemente, ni bastante afectuosamente agradeceros\u00a0 por todas las bondades sin igual que despleg\u00e1is incesantemente para con nuestros misioneros y para conmigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ruego a Nuestro Se\u00f1or que, haga el oficio \u00e9l mismo, y que sea vuestra recompensa. Vos les dais los muebles; quiera la bondad de Dios hacerse \u00e9l mismo el amueblamiento y ornamento precioso de vuestra querida alma, para que brille como un sol en el cielo como en tierra. Estamos a la espera y en falta\u00a0 por no haberos escrito antes. He hecho la visita de los monasterios de la Visitaci\u00f3n, en la ciudad y en el barrio. Os hablar\u00e9 de la situaci\u00f3n en la carta que os escribir\u00e9 por el Sr. Pioton.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abVuelvo a nuestros misioneros, y os dir\u00e9, mi querida Madre, que me parece que Dios os ha dado un discernimiento, en una sola visi\u00f3n, tan claro como si los hubierais criado. Mi querida Madre, que sois mi Madre y la de ellos! Qu\u00e9 felices los creo por la suerte que tienen cerca de vos, y yo tambi\u00e9n porque vuestra caridad ha tenido tanta bondad conmigo! que soy en el amor de Nuestro Se\u00f1or, mi muy querida Madre, vuestro fiel servidor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Vicente, feliz por las noticias que recib\u00eda de Annecy y por el \u00e9xito de sus hijos, correspond\u00eda con frecuencia con ellos y les daba a los consejos que necesitaban. Esto es lo que escribe al Sr. Codoing, el 26 de julio de 1640:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDoy gracias a Dios por todas las que concede a vuestra peque\u00f1a comunidad; me parecen ciertamente por encima de toda esperanza, y le pido que os las contin\u00fae, y os vuelva a dar una perfecta salud, si no ha resuelto santificar vuestra alma por las indisposiciones\u00a0 del cuerpo, y os pido, Se\u00f1or, que hagas todo lo que est\u00e1 en vuestro poder para ello. Oh, qu\u00e9 consuelo por lo que me cont\u00e1is de cada uno en particular de vuestra compa\u00f1\u00eda! Escribo al Sr. Escart; y si puedo, har\u00e9 lo mismo con el Sr. Duhamel. Hablo al primero con plena confianza, sobre lo que me hab\u00e9is escrito, quien, por cierto, es un hombre lleno del esp\u00edritu de Dios, pero \u00e1spero en su celo, seg\u00fan dec\u00eds. Le escribo, de manera que espero que progresar\u00e1 en la dulzura y en la humildad, que devolver\u00e1 las fuerzas del cuerpo al buen Sr. Toldar, y continuar\u00e1 las del esp\u00edritu al bueno del Sr. Duhamel, y que por \u00faltimo se servir\u00e1 \u00fatilmente del Sr. Burdel, y que nuestro hermano Fran\u00e7ois est\u00e9 bien. Es, Se\u00f1or, lo que pido a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 os dir\u00e9 de los ordenandos, Se\u00f1or? Os agradezco que os hay\u00e1is ofrecido a correr con los gastos de la primera ordenaci\u00f3n; pero pienso que se ha de consentir que Mons. de Ginebra proponga obligarles a dar un flor\u00edn al d\u00eda cada uno, si es suficiente, todo contado y recontado. Se cree que el gasto de los ordenandos de Par\u00eds es de veinte sueldos\u00a0 al d\u00eda; se incluye en ello el gasto de un mayor n\u00famero de hermanos que se necesitan, las le\u00f1as, los men\u00fas frescos y la renovaci\u00f3n de las ropas, La gran dificultas est\u00e1 en los muebles; se necesitar\u00e1n de dos a tres mil libras para esto. El Sr. comendador me declar\u00f3, estos d\u00edas pasados, que no aprobaba que nos tomemos la libertad de poner dificultades a nuestros se\u00f1ores los prelados sobre los pensamientos que tienen por el bien de sus di\u00f3cesis. Lo dec\u00eda porque os propon\u00e9is ir a ver a estos Se\u00f1ores del Senado, por la dificultad que pon\u00edan, y ofreceros a no continuar vuestras misiones, si no lo consent\u00edan, aunque Monse\u00f1or fuera del parecer contrario. Ciertamente, me dir\u00eda lo mismo si supiera que hubierais opuesto dificultades a dicho se\u00f1or al disponer que los ordenandos pagaran\u00a0 por sus gastos un flor\u00edn cada uno al d\u00eda, sin el consentimiento del S\u00ednodo y del Senado. Dice bien que esto es una se\u00f1al de vuestra prudencia; pero que es preciso caminar con m\u00e1s sencillez. En efecto los ordenandos no ser\u00e1n gravados en dar diez o doce florines por su alimentaci\u00f3n durante la ordenaci\u00f3n. Si el ejercicio de los ordenandos es seg\u00fan Dios, lo menos es que se alimenten, mientras que reciben este favor de su prelado. Me parece, Se\u00f1or, que har\u00e9is bien en someteros en esto a la idea de dicho se\u00f1or, y en todo que no altere para nada a nuestro peque\u00f1o Instituto, lo que me temo que har\u00edan las confesiones en la ciudad. Eso es directamente contrario a nuestro peque\u00f1o Instituto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNuestra digna Madre, por favor, como yo lo espero, se lo comunicar\u00e1 todo con suavidad, teniendo cuidado, por favor, de hablarle, como creo conveniente, y quiero convencerme de que su bondad acceder\u00e1; no quiero decir que haya que excluir a Annecy del bien de la misi\u00f3n; pero creo que, si Nuestro Se\u00f1or le da la idea a monse\u00f1or, que habr\u00e1 que darla. Pero ante todo, despu\u00e9s o fuera de eso, no pienso que sea oportuno predicar ni confesar all\u00ed, y as\u00ed es como se ha de entender la regla de no trabajar en las ciudades, pues en efecto, ello nos impedir\u00eda, con el tiempo, ir al campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDios m\u00edo, Se\u00f1or, c\u00f3mo siento lo de vuestra peque\u00f1a indisposici\u00f3n, y c\u00f3mo deseo que se encuentre alguna casa, o alg\u00fan lugar para construir una, en el mejor sitio de la ciudad, que es un barrio elevado, donde est\u00e1n los capuchinos, me parece. . As\u00ed las cosas, Jes\u00fas, ya no hay que pensar en establecerse en cualquier otra ciudad; estar\u00edamos demasiado alejados de la ocasi\u00f3n de servir a la di\u00f3cesis. Rogar\u00e9 no obstante al Sr. comendador que escriba al Sr. comendador de Annecy, que os hace la caridad de alojaros, y se lo agradezc\u00e1is.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNo veo seguridad para vos en tratarlo con Mons. de Nemours; es un joven pr\u00edncipe, y una y otra cualidad se lo impiden. Nuestro Se\u00f1or os proporcionar\u00e1 otro si lo tiene a bien. El Estado del rey llega hasta cerca de Ginebra; tal vez se vea soluci\u00f3n en esto con el tiempo, cuando la Compa\u00f1\u00eda trabaje por all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDe buena gana, apruebo que teng\u00e1is camas port\u00e1tiles, Se\u00f1or, como me dec\u00eds. Habr\u00e1 alguna prisa; no hay ni ley ni raz\u00f3n que deba impedir que se utilicen as\u00ed. Qu\u00e9 medio hay de subsistir entre esas monta\u00f1as, sin camas de invierno; hay que arregl\u00e1rselas para encontrar un mulo que sea suficiente, y eso ser\u00e1 lo dif\u00edcil. Al principio de la misi\u00f3n, as\u00ed lo hac\u00edamos; pero all\u00ed dejamos este aparejo por superfluo, y el estorbo era muy grande; un caballo con carretilla ligera\u00a0 que tuvimos no era suficiente. Acaba de ocurr\u00edrseme que podr\u00edais hacer llevar estos muebles de un lado al otro mediante los acarreos o los mulos que alquilar\u00edais para ello; mas para esto, ser\u00eda bueno que trabajarais en lugares contiguos, tomarais una cuarta parte de la di\u00f3cesis al comienzo del a\u00f1o y trabajar all\u00ed, As\u00ed tendr\u00e9is la comodidad del transporte de los muebles, de un lugar a otro, y encontrar\u00e9is por este medio a los pueblos muy dispuestos, a causa de la proximidad de los lugares donde se tendr\u00e1 la misi\u00f3n. Ya lo hemos hecho as\u00ed este a\u00f1o, en el valle de Montmorency; no podr\u00edais creer, Se\u00f1or, qu\u00e9 bien lo hace la gente y qu\u00e9 alivio sienten los misioneros y qu\u00e9 adelanto para ellos.\u00a0\u00a0 \u00abConviene, para hacerlo as\u00ed, que quiera Monse\u00f1or mandar trabajar, y no cambiar de barrio tanto como se hace. Deseo dar este aviso a todas partes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a las misas que mandan decir en esa regi\u00f3n, ay, Se\u00f1or, yo lo desear\u00eda; pero ciertamente,\u00a0 no del el modo; ya que, aparte de que no he visto nunca a nadie tener disposici\u00f3n, la miseria del siglo enfr\u00eda las limosnas y las retribuciones de las misas. Os ruego que dig\u00e1is a Monse\u00f1or que tendr\u00eda por la misericordia de Dios ocasi\u00f3n de servir en eso, si se presentara, y en todo aquello en lo que guste honrarme con sus mandatos, y que no exista criatura alg\u00fan sobre la que tenga m\u00e1s poder que sobre m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDigamos dos palabras sobre el asunto de vuestro se\u00f1or hermano. He hecho todo lo posible con el Sr. de Bulliony el Sr. de Tubeuf para eso; pero no en vano. No hace m\u00e1s que un mes que un joven abogado, el Sr. Dugen, de esta ciudad, ha tenido el \u00faltimo rechazo. No hace m\u00e1s que seis d\u00edas que estaba aqu\u00ed y que me dijo que vuestro Se\u00f1or hermano deb\u00eda estar satisfecho porque se ha hecho en este asunto todo lo que se puede. El Sr. de Bullion dice que si el rey quisiera tener en consideraci\u00f3n en esta clase de p\u00e9rdidas de los particulares a su servicio, que la mitad de su renta no ser\u00eda suficiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 os dir\u00e9 de nuestras peque\u00f1as noticias? La casa goza de buena salud, gracias a Dios, y la Compa\u00f1\u00eda por todas partes, excerpta los Srs. J\u00e9gat y Bastien, en Richelieu; el primero comienza no obstante a mejorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El seminario va cada vez mejor, gracias a Dios; el Sr. Dufestel, superior de Troyes, me ha pedido que acepte su entrada con el Sr. Perceval, que tambi\u00e9n vino anteayer para lo mismo. Entrar\u00e1n ma\u00f1ana por la tarde, y el Sr. Savinier est\u00e1 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las limosnas de Lorena siguen adelante, por la misericordia de Dios; se nos encomiendan las ciudades de Toul, Metz, Verdun, Nancy y Bar, as\u00ed como las de Saint-Mihel y de Pont-\u00e0-Mousson, donde la miseria es tan grande que no se puede ni imaginar. El Sr. de Horgny acaba de visitar a los misioneros que se encuentran all\u00ed; cuenta cosas incre\u00edbles y que dan pena; se comen hasta serpientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dios nos ha concedido la gracia de servirse tambi\u00e9n de esta Compa\u00f1\u00eda para asistir a los religiosos y a las religiosas. El rey da 45.000 libras para ello, para ser distribuidas al mes, seg\u00fan la orden del Sr. intendente de justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta ciudad Dios nos ha hecho la misericordia de crear una peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda de personas de condici\u00f3n, para asistir a la nobleza de Lorena y las dem\u00e1s personas de condici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abOh Jes\u00fas, Se\u00f1or, es hora de que acabe con esta humilde s\u00faplica que os hago de\u00a0 cuidar vuestra salud y de la de la Compa\u00f1\u00eda y que os acord\u00e9is de mis miserias delante de Dios, para que se apiade de m\u00ed. Soy en su amor, Se\u00f1or, etc.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Vicente continu\u00f3 escribiendo al Sr. Codoing para animarle en la fundaci\u00f3n del seminario de Annecy. \u00abAh\u00ed os estoy viendo c\u00f3mo traz\u00e1is el estilo de vida del seminario, en vuestro alojamiento. Oh Jes\u00fas, Se\u00f1or, adoro a la Providencia en esto. Digo a Monse\u00f1or que el \u00e9xito ser\u00e1 la regla, c\u00f3mo la debemos usar aqu\u00ed en casos parecidos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una carta al Sr. Escart, misioneros en Annecy, quien ten\u00eda algunas dificultades con su superior, muestra la importancia que san Vicente daba al Sr. Codoing y al propio tiempo qu\u00e9 firmeza tan prudente pon\u00eda en los consejos dados a quienes los necesitaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le anunci\u00f3, para recomendarle a sus oraciones, la muerte del fundador de la misi\u00f3n de Annecy:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abOs he comunicado, me parece, el fallecimiento del difunto Sr. comendador de Sillery; su muerte ha respondido a su hermosa vida; se ha ido al cielo, como un monarca que va a tomar posesi\u00f3n\u00a0 de su reino con una paz, una confianza, una dulzura y una fuerza que no se pueden expresar. Oh, Se\u00f1or, qu\u00e9 gran siervo de Dios era! Dec\u00eda lo que acabo de decir estos d\u00edas pasados a Su Eminencia, que desde hace ocho o diez a\u00f1os que ten\u00eda el honor de tratarle, nunca le hab\u00eda visto ning\u00fan pensamiento, palabra, ni obra que no tendiera a Dio mediata o inmediatamente; ni siquiera un pensamiento de impureza en todas las comunicaciones cordiales que ha tenido en Santa Mar\u00eda; me lo ha asegurado muchas veces. Oh Se\u00f1or, qu\u00e9 bueno es Dios para los que se apartan de los atractivos del mundo para unirse a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. de Horgny fue enviado, hacia finales del a\u00f1o de 1641, a hacer la visita de la casa de Annecy; san Vicente se apresura a felicitar al Sr. Codoing.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abEl Sr. de Horgny nos ha encantado por el consuelo mientras nos contaba el buen y amables estado de la Compa\u00f1\u00eda, y los grandes frutos que recoge. Oh, Se\u00f1or, cu\u00e1ntas gracias le doy a Dios, a la vez que le pido que nos contin\u00fae la misma gracia\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos muertes que siguen de cerca, la del Sr. Le Breton, y la de la\u00a0 Madre Chantal, en Annecy, son ocasi\u00f3n de una nueva carta. \u00c9l deja escapar un dolor contenido por la conformidad con la voluntad de Dios, y por \u00faltimo le anuncia que la Providencia le quiere en Roma, a donde le destina para reemplazar al llorado Sr. Le Breton. El Sr. Codoing expone entonces a su venerado Padre algunas dificultades para trasladarse inmediatamente a Roma, y san Vicente le responde:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abRecib\u00ed anteayer esta carta, que me contesta a lo que escrib\u00ed para Roma, y os dir\u00e9, como respuesta, que encuentro las razones que me dais, para diferir vuestro viaje despu\u00e9s de Pascua, muy considerables; pero hay inconvenientes en diferirlo tanto. El Papa, el cardenal Lenti, decano de los cardenales, y otro bueno y virtuoso eclesi\u00e1stico que tiene el pensamiento de los ordenados en la cabeza, pueden morir entretanto; y si ocurriera, eso ser\u00eda una buena obra que se perder\u00eda, o correr\u00eda gran peligro Procurar\u00e9 enviaros lo antes posible al Sr Dufestel o al Sr. Grimai, con un segundo para que los instruy\u00e1is durante doce o quince d\u00edas, y har\u00e9 partir a los dem\u00e1s lo antes posible para que esperen\u00a0 en Marsella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Os dir\u00e9 con todo, Se\u00f1or,\u00a0 que dudo que sea conveniente entregar escritos para estudiar a los seminaristas. Hay suficientes libros extensos y resumidos para esto: no se escribe en clase en los colegios de Espa\u00f1a. Lo principal es repetir bien lo que se ha ense\u00f1ado, y el mejor m\u00e9todo que he experimentado para ello es tomar a un casuista, explicarles un cap\u00edtulo o dos a la vez de memoria, hacerlos\u00a0 dar de memoria\u00a0 a cada uno de ellos, la otra lecci\u00f3n; lo cual, al hacerlo muchas veces, queda grabado y queda para siempre, y se explican las dificultades que se proponen; nosotros lo hemos empleado as\u00ed aqu\u00ed para los casos de conciencia y para las controversias, lo que nos ha resultado muy bien; tan bien que apenas se leen los escritos, y no se ejercita bastante la memoria para retener las cosas. \u00bfDe qu\u00e9 le aprovechan, os ruego, a un doctor sus escritos despu\u00e9s de acabar sus estudios? De nada, ciertamente, sino es para recurrir a ellos en la necesidad. Bueno, hay tantos ahora, y que tienen tablas de materias tan bien hechas que no hay m\u00e1s que tener un buen casuista para recurrir a \u00e9l en caso de necesidad. Seg\u00fan eso, os suplico, Se\u00f1or, que aconsej\u00e9is el modo de entrar en la pr\u00e1ctica que acabo de deciros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNo dud\u00e9is que haya sentido un dolor muy sensible por la muerte de nuestra digna Madre. Dios ha querido, cuando recib\u00ed la noticia, consolarme con la vista de su reuni\u00f3n con nuestra bienaventurada, y de los dos con Dios, como resultado de un acto de contrici\u00f3n que hice en el momento despu\u00e9s de leer la carta por la que me contaban la gravedad de su enfermedad; y lo mismo se me ha mostrado, me parece, en la primera misa que celebr\u00e9 por ella despu\u00e9s de la noticia de su muerte,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">II. <em>(1642-1645)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>-El Sr. Codoing superior de la casa de Roma.<\/em> <em>-Misiones das en Norma, en Cistera,-en Castel-Giulia, -en un hospital de Roma, -en varias campa\u00f1as de los Estados pontificios, -en la di\u00f3cesis de Reti, -en la Sabina. \u2013Algunas cartas de san Vicente el Sr. Codoing.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Actividad de \u00e9ste en ciertos proyectos. \u2013 Consejos o censuras del B. Padre.-Sus razones para no establecerse en Roma. \u2013Aumento del personal. -Visita del Sr. de Horgny. \u2013Fin de la estancia del Sr. Codoing.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Codoing lleg\u00f3 a Roma a principios de marzo de 1642. Nos encontramos, entre las notas\u00a0 manuscritas de una historia de la congregaci\u00f3n en italiano, algunas informaciones preciosas que trascribimos, comenzando por los trabajos apost\u00f3licos, para establecer a continuaci\u00f3n con m\u00e1s unidad las relaciones de san Vicente con el Sr. Codoing.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Codoing (Bernardo) fue enviado a Roma por san Vicente para encargarse de la direcci\u00f3n de la nueva fundaci\u00f3n; una vez llegado, se puso con el mayor ardor a prepararse para sus funciones. Pas\u00f3 todo el verano en traducir sus sermones y sus instrucciones, y se vio preparado para emprender la misi\u00f3n de Norma, en el mes de septiembre. Este pa\u00eds, situado en la di\u00f3cesis de Velletri, al extremo de las famosas marismas Pontins, contiene m\u00e1s de dos mil habitantes. Fue all\u00ed donde, por primera vez en Italia, los hijos de san Vicente dieron una misi\u00f3n en regla, y sus trabajos se vieron coronados por los mayores \u00e9xitos; ya que todos los habitantes del lugar, menos dos, se acercaron a los sacramentos con gran piedad. Dios no tard\u00f3 en mostrar con qu\u00e9 severidad castiga a los que abusan de tan grandes gracias. Algunos d\u00edas despu\u00e9s de la misi\u00f3n, uno de esos dos hombres recibi\u00f3 un disparo\u00a0 cerca de la iglesia, y cay\u00f3 al suelo. El p\u00e1rroco, llegado a toda prisa, despleg\u00f3 todo su celo para hacer entrar a este desdichado en sentimientos cristianos, pero en vano, no pudo sacar de este coraz\u00f3n endurecido ninguna se\u00f1al de arrepentimiento, y tuvo el dolor de verle morir algunos instantes despu\u00e9s para comparecer ante Dios. Despu\u00e9s de esta misi\u00f3n, Norma ha conservado siempre una gratitud a los misioneros y, de todos los campos romanos, es el pa\u00eds el que ha dado m\u00e1s hombres apost\u00f3licos a nuestra Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando se acab\u00f3 el trabajo, los misioneros tomaron el camino de Cistera, no lejos de Norma, y se instalaron en el palacio del duque de Gaetani, el se\u00f1or de estas tierras. Esta misi\u00f3n dur\u00f3 tres semanas, y fue tambi\u00e9n coronada de un \u00e9xito feliz. De all\u00ed, a petici\u00f3n del pr\u00edncipe Salvia ti, se dirigieron a Castel-Giuliano, en sus dominios. Este se\u00f1or les ofreci\u00f3 su castillo para alojarlos, y quiso correr \u00e9l mismo con los gastos de la misi\u00f3n. El Sr. Codoing rechaz\u00f3 toda indemnidad, pero acept\u00f3 el alojamiento. Este pr\u00edncipe tom\u00f3 tan a pecho el \u00e9xito de esta misi\u00f3n que no permiti\u00f3 que se abrieran las puertas, para salir de su dominios, sino despu\u00e9s\u00a0 de los ejercicios de la misi\u00f3n del \u2018matit\u2019.Los misioneros pasaron tres semanas en esta localidad, y los \u00e9xitos fueron dignos de\u00a0 de su celo y de la gran bondad de este pr\u00edncipe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hacia Navidad, regresaron a Roma, llamados por el cardenal Lenty, protector de San Sixto, para dar un retiro en un establecimiento de la municipalidad de Roma, donde se recib\u00eda a ancianos y a pobres enfermos. El Sr. Codoing dio nuevas pruebas de su gran celo durante esta misi\u00f3n que dur\u00f3 quince d\u00edas, y los relatos a\u00f1aden que este digno misionero obtuvo incluso mucho provecho para s\u00ed. De este modo fue como los misioneros terminaron sus correr\u00edas apost\u00f3licas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volvieron a los trabajos en el mes de mayo siguiente, 1643, en la Sabina, en medio de una poblaci\u00f3n tal vez la m\u00e1s vulgar y la m\u00e1s ignorante de los Estados pontificios. Recorrieron sucesivamente Castel-Nuovo y seis peque\u00f1as localidades circundantes; por todas partes recogieron frutos abundantes de salvaci\u00f3n. Pero este fruto sobre todo en Poggio, regi\u00f3n bastante importante por el n\u00famero de sus habitantes, a la que el celo apost\u00f3lico del Sr. Codoing pareci\u00f3 en todo su esplendor. A continuaci\u00f3n de esta misi\u00f3n que dur\u00f3 un mes, no se oy\u00f3 m\u00e1s hablar de litigio, de injusticia, de odio, defectos sin embargo tan frecuentes\u00a0 en esta comarca. A la partida de los misioneros, esta buena poblaci\u00f3n derram\u00f3 tantas l\u00e1grimas y dio tales muestras\u00a0 de dolor que ser\u00eda dif\u00edcil, por no decir imposible, a\u00f1ade el relato, hacer su descripci\u00f3n. Los misioneros tuvieron el consuelo de o\u00edr de la boca misma de los dos p\u00e1rrocos que serv\u00edan estas localidades, que todas sus ovejas, excepto dos, se hab\u00edan aprovechado de los ejerceos de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante el invierno de ese mismo a\u00f1o y la primavera de 1644, el Sr. Codoing predic\u00f3 con gran \u00e9xito misiones en el pa\u00eds dependiente de la abad\u00eda de Farfa. En el mes de septiembre del mismo a\u00f1o, se dirigi\u00f3 a la di\u00f3cesis de Rieti para continuar sus trabajos apost\u00f3licos. Las misiones de Canemorto, Castel-Vecchio y Colle-Piccolo, fueron notables entre todas las dem\u00e1s. En la \u00faltima de estas misiones, una mujer de mala vida, que oy\u00f3 al misionero predicando sobre los juicios de Dios, se ech\u00f3 a llorar y pidi\u00f3 en voz alta perd\u00f3n por los esc\u00e1ndalos que no hab\u00eda cesado de dar. En Castel-Vecchio, parec\u00eda que el don de las l\u00e1grimas se hubiera otorgado a toda la poblaci\u00f3n, el d\u00eda de la comuni\u00f3n general. En esta misi\u00f3n se vio tambi\u00e9n un hecho edificante y raro. Un d\u00eda, despu\u00e9s del serm\u00f3n, el arcipreste y su sobrino, sacerdote tambi\u00e9n, subieron al p\u00falpito los dos, y pidieron perd\u00f3n a su reba\u00f1o; adem\u00e1s, para dar el buen ejemplo a este pueblo, este buen arcipreste quiso ser el primero en hacer su confesi\u00f3n general al Sr Codoing. La misi\u00f3n de Canemorto fue notable por el arreglo de un gran n\u00famero de litigios. Dos vicios sobre todo reinaban en esa regi\u00f3n: la injusticia y la impureza, causas de enemistades y de querellas. El Sr. Codoing predic\u00f3 contra estos des\u00f3rdenes\u00a0 con tanta fuerza y \u00e9xito, que todos los que ten\u00edan alguna queja contra su pr\u00f3jimo depositaban en manos de los misioneros papeles que conten\u00edan\u00a0 quejas; se quemaron todos en la plaza p\u00fablica en se\u00f1al de perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al comienzo de 1645, el Sr. Codoing volvi\u00f3 a sus misiones en las diferentes partes de la Sabina; los \u00e9xitos de este a\u00f1o no fueron menores que los que hasta entonces hab\u00edan coronado sus esfuerzos. Las referencias no nos dan sin embargo m\u00e1s detalles. A partir de esta \u00e9poca, el nombre de este digno obrero evang\u00e9lico no se vuelve a encontrar en los registros que contienen los nombres de los misioneros. Desde su llegada a Roma, en 1642, hasta mediados del a\u00f1o 1648, hab\u00eda dado veintis\u00e9is misiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dirijamos ahora nuestras miradas a la correspondencia del Sr. Codoing con san Vicente, o m\u00e1s bien, a falta de las cartas del primero, tratemos de encontrar sus pensamientos; sus proyectos, sus deseos a veces afanosos, en las comunicaciones precisas que tenemos de nuestro bienaventurado Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre las cartas de san Vicente al Sr. Codoing, viviendo en Roma, encontramos varias que tiene, para la historia de la Congregaci\u00f3n, el mayor inter\u00e9s. La del 17 de marzo de 1642, por ejemplo,\u00a0 contiene el M\u00e9todo de ense\u00f1anza, tal y como se practica a\u00fan en la Compa\u00f1\u00eda, con los motivos de conservarlo. En la del 25 de mayo, san Vicente explica las razones que ten\u00eda para no enviar a los misioneros a las regiones distantes; cit\u00e9mosla entera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNo puedo explicaros el consuelo que me han propiciado vuestras dos cartas, sino dici\u00e9ndoos que desde que estoy en la Compa\u00f1\u00eda, no recuerdo haber recibido una sola tan sensible como \u00e9sta, de suerte que creo haberla dejado ir demasiado lejos en mi esp\u00edritu en dos o tres ocasiones diversas, un cuarto de hora cada vez. Oh Se\u00f1or, c\u00f3mo me afligen las abominaciones de mi vida, a la vista de esta misericordia de Dios sobre la Compa\u00f1\u00eda! Apruebo todo lo que hay\u00e1is dicho al Sr. Ingoli, que la escasez de obreros que tenemos, y la obligaci\u00f3n para con nuestros se\u00f1ores los obispos <em>circa missiones faciendas , <\/em> nos quitaban por ahora el medio de prevalernos de la gracia que su bondad nos ofrece de mediar hacia la sagrada Congregaci\u00f3n de la <em>Propaganda<\/em> <em>fide<\/em> su protecci\u00f3n para la Compa\u00f1\u00eda; y creo, Se\u00f1or, que har\u00e9is bien en quedaros ah\u00ed, en dirigir vuestra conducta hacia \u00e9l sobre este fundamento, y en asegurarle, como yo le he dicho por el Sr. Le Breton, que creo que, no habiendo m\u00e1s que Su Santidad\u00a0 que pueda enviar ad gentes, todos los eclesi\u00e1sticos est\u00e1n obligados a obedecerle cuando los mande ir, y que esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda est\u00e1 educada en esta disposici\u00f3n que, cesando todo lo dem\u00e1s, cuan sea del agrado de Su Santidad enviarla, a capite ad calcem (-de pies a cabeza), a esos pa\u00edses, que ir\u00e1 con mucho gusto. Quiera Dios, Se\u00f1or, que nos haya hecho dignos de emplear nuestras vidas como Nuestro Se\u00f1or por la salvaci\u00f3n de estas pobres criaturas alejadas de todo auxilio. Vos lo regular\u00e9is seg\u00fan vuestra prudencia ordinaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un poco m\u00e1s tarde, 17 de abril de 1643, san Vicente expresa una particularidad bien honrosa para \u00e9l y para sus hijos. Se trata del proyecto concebido por Luis XIII\u00a0 de no llamar a las funciones\u00a0 del episcopado m\u00e1s que a los que hubieran pasado alg\u00fan tiempo bajo la direcci\u00f3n del fundador de la Misi\u00f3n, Esto es lo que dice al Sr. Codoing en la fecha indicada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSi el designio de los Vescobandi (candidatos al episcopado) llegara a realizarse, ser\u00eda un gran asunto. Los que han sido educados aqu\u00ed parecen entre los dem\u00e1s prelados, de manera que todo el mundo, hasta el rey, los encuentra m\u00e1s preparados. Por eso S. M. me ha comunicado por su confesor que le env\u00ede la lista de los que me parecen capaces de esta dignidad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta confidencia por parte de Vicente da la medida de lo que apreciaba al Sr. Codoing. Parecido conclusi\u00f3n se puede extraer de otra carta, del 24 de octubre de 1642, por la que nuestro B. Padre le comunica el resumen de la asamblea de los superiores\u00a0 y de algunos ancianos, con las decisiones que se tomaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abOs enviar\u00e9 todo eso para que nos deis vuestro parecer. Sois el primero y el \u00fanico a quien doy mi opini\u00f3n. Honrar\u00e9is en esto el silencio de Nuestro Se\u00f1or, por favor, con respecto a quien sea, por razones personales que tengo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De todas las maneras, la gran confianza que ten\u00eda san Vicente en este prudente misionero no imped\u00eda al santo superior hacerle o\u00edr de vez en cuando caritativas, pero en\u00e9rgicas advertencias. Parecer\u00eda que el Sr. Codoing tuviera un defecto al que se ven sujetas las naturalezas ardientes: un celo un tanto indiscreto por precipitaci\u00f3n. Ya en una carta del 16 de diciembre de 1641, mientras que el Sr Codoing segu\u00eda en Annecy, san Vicente le reprochaba por haber actuado demasiado a prisa y demasiado individualmente en un asunto de colocaci\u00f3n de fondos en el que hubiera querido ser consultado. Algo m\u00e1s tarde, apenas ha llegado a Roma, cuando san Vicente le dirige las siguientes recomendaciones, sin duda para prevenir una reca\u00edda que parec\u00eda anunciarse:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Os suplico que somet\u00e1is vuestros pensamientos a las resoluciones que se tomen aqu\u00ed, no digo con respecto a un punto solo, sino en todo, y que no hag\u00e1is nada importante\u00a0 sin escribirme, y hasta que hay\u00e1is recibido respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mire, Se\u00f1or, usted y yo, nos dejamos llevar demasiado por nuestras opiniones. Est\u00e1 usted en un pa\u00eds en el que se necesita una maravillosa moderaci\u00f3n y circunspecci\u00f3n. He o\u00eddo decir siempre que los italianos son la gente m\u00e1s observadora y que m\u00e1s desconf\u00eda de las personas que van de prisa. La moderaci\u00f3n, la paciencia y la dulzura lo consiguen todo entre ellos con el tiempo; y como saben que nosotros los franceses vamos demasiado a prisa, nos dejan mucho tiempo en el pav\u00e9s sin entenderse con nosotros. En el nombre de Dios, Se\u00f1or, tened cuidado con esto; como tambi\u00e9n no pasar nunca por encima de las \u00f3rdenes que recibe de nosotros, como ha hecho en lo del Sr. Th\u00e9venin. \u00bfEn qu\u00e9 buena conciencia pod\u00eda usted tomar, Se\u00f1or, lo que yo le enviaba? Me dice que es un loco y que ha pedido limosna por los caminos y ha gastado poco. Yo lo quiero; pero usted deb\u00eda pensar que yo ten\u00eda algo de raz\u00f3n particular y deb\u00eda pensar que tal vez\u00a0 este dinero no era de aqu\u00ed, como en efecto no lo es. En el nombre de Dios, Se\u00f1or, tened cuidado con esto, y pensemos que haremos siempre la voluntad de Dios y que \u00e9l har\u00e1 la nuestra cuando hagamos la de nuestros superiores\u2026Bueno pues, Se\u00f1or, ah\u00ed tiene\u00a0 lo que le escribo; pero con qui\u00e9n puedo hablar sencillamente y con una confianza entera sino a otro como yo mismo a quien aprecio m\u00e1s que a m\u00ed mismo? etc.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas \u00faltimas palabras indican el grado de confianza que ten\u00eda el santo en el esp\u00edritu filial del Sr. Codoing y en su docilidad para conformarse con los avisos de su padre. Una carta del 2 de julio siguiente nos permite juzgarlo as\u00ed; ya que, despu\u00e9s de tratar algunos puntos al detalle, san Vicente concluye as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00ab\u00c9sta es la repuesta exacta a todos sus puntos y la muy humilde s\u00faplica que le hago que tenga cuidado de su salud y de los de la Compa\u00f1\u00eda, a quienes abrazo a uno tras otro en esp\u00edritu, prosternado a los pies de todos, con una ternura de coraz\u00f3n que nos le puedo expresar y que aumenta con lo que me dice que no har\u00e1 nada sin orden y que se propone ir <em>piano<\/em>, <em>piano<\/em>. Oh Se\u00f1or qu\u00e9 consuelo significa para m\u00ed!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Oh, qu\u00e9 lecci\u00f3n tan grande nos ha dado Nuestro Se\u00f1or de no apresurarse en lo poco que ha hecho, en comparaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y de lo que pod\u00eda hacer; y cuando iba a ocultarse, en el momento que le segu\u00edan las multitudes. En nombre de Dios, Se\u00f1or, si la necesidad nos obliga a darnos prisa, que sea lentamente, como dice el sabio proverbio. Me parece tambi\u00e9n que debemos tener devoci\u00f3n a no manifestarnos tanto por escrito, por impresos y por relatos (lo digo con respecto a lo de fuera, no ya a lo de dentro), pues lo debemos hacer con buenas obras que hablar\u00e1n pronto o tarde mejor que todo lo que\u00a0 se hace por propia ostentaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n. No he podido por menos de decirle esta palabra a la vista de lo que me dice que ha pensado imprimir el relato de Mons. de Bayonne respecto de su especie de seminario\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El deseo apresurado que ten\u00eda el Sr. Codoing de realizar lo antes posible todas las obras de la Compa\u00f1\u00eda en la casa de Roma va muy pronto a hacerle otra vez a dar lugar a y atraerle observaciones paternales. \u2013Quiere adquirir pronto una habitaci\u00f3n, instalar all\u00ed un seminario, ocuparse en mejorar al clero, atraer incluso, si puede,\u00a0 a su Superior generala fijar su residencia en Roma, a imitaci\u00f3n de otros cuerpos religiosos, cuyo poder central tiene su lugar junto al Vicario de Jesucristo. Estos diversos objetivos deben entrar en las cartas que escribe a san Vicente con cierta insistencia; es lo que nos explica la repetici\u00f3n de los mismos pensamientos bajo la pluma del santo fundador. Le escribe el 21 de noviembre de 1642.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abVuestra pen\u00faltima, como la que le precede y la \u00faltima, me permiten ver algunos cambios en su conducta en relaci\u00f3n con los ordenandos y los ejercitantes, bajo los pretextos de lo que estos se\u00f1ores han dejado a la libertad de de cada uno de acudir o no acudir;\u00a0 sobre lo cual le dir\u00e9 que me parece que habr\u00eda hecho muy bien continuando de la manera que la Providencia\u00a0 de Dios lo dispon\u00eda, que requer\u00eda tal vez estos actos se paciencia y de sumisi\u00f3n para atraer la abundancia de su gracia sobre vos. Hubiera sido mejor, a mi parecer, emprender misiones en lugares menos importantes; y tal vez la de los pastores ha contribuido al avance de vuestra familia m\u00e1s que otra, siendo hecha en el esp\u00edritu de Dios. Tengo dos o tres razones para ello, una de las cuales es que Nuestro Se\u00f1or se rebaja para elevar, y hace sufrir penas interiores y exteriores para purificar. Dios desea a menudo cosas m\u00e1s que nosotros, pero quiere hacernos merecer la gracia de hacerlas mediante varias pr\u00e1cticas de virtud, impetrarlas mediante varias s\u00faplicas. La segunda raz\u00f3n es que conviene que vuestros principales planes, que son para Roma, se ejecuten con paciencia y longanimidad. En roma, donde los esp\u00edritus son pacientes, observadores de la conducta de los hombres, y como son s\u00f3lidos, les cuesta mucho confiar cosas de importancia a las personas que siguen las segundas imaginaciones, se aferran a ello, y eso con perjuicio de las primeras. Oh, qu\u00e9 pacientes y long\u00e1nimos son, y c\u00f3mo aman la paciencia y la perseverancia en los primeros planes!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La tercera raz\u00f3n viene del lado de ac\u00e1, donde la persona que os he nombrado, y un prelado ce nuestros amigos, han hallado algo que pensar en este cambio de conducta. Y luego, mientras vamos de rama en rama, en nuestros planes, Dios suscita a otros que hacen lo que nos ped\u00eda antes a nosotros. \u00bfOs agradar\u00eda que os dijera, Se\u00f1or, siempre he reconocido este defecto en nosotros dos, seguir f\u00e1cilmente nuestras nuevas imaginaciones y apegarnos a ellas a veces con demasiada fuerza? Esto es lo que me ha impuesto el yugo de no hacer nada notable sin consejo, para lo cual Dios me da todos los d\u00edas nuevas luces de la importancia de usarlas as\u00ed, y nada de la devoci\u00f3n de de no hacer nada si no es as\u00ed. En nombre de dios, Se\u00f1or, no hag\u00e1is nada importante ni sobre todo nuevo sin avisarme de antemano, para que yo os d\u00e9 mi opini\u00f3n. Veo cantidad de razones que pod\u00e9is alegarme en contra del plan. Pero creed, Se\u00f1or, que tengo para responderlas todas, y experiencias\u00a0 que setenta a\u00f1os y mis propios errores me han adquirido, que no os ser\u00e1n in\u00fatiles. Las dos principales razones que os han llevado a emplearlas as\u00ed son la primera, la que ya os he dicho, que no pod\u00edas hacer las dos a la vez, la misi\u00f3n y dejar a la gente\u00a0 satisfecha con los ordenandos; a lo cual ya os he dicho que habr\u00eda sido mejor dar menos misiones, como las de los pastores, adem\u00e1s de que Dios bendice m\u00e1s\u00a0 los comienzos m\u00e1s humildes que los que pregonan y publican nuestro <em>committimus<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abLa otra es que dando las misiones\u00a0 y los ordenandos de Velletri con \u00e9xito, Mons. el cardenal Lenti tomar\u00eda como pretexto hacer valer la Compa\u00f1\u00eda, y resolver el decreto de los ordenandos. A lo cual os dir\u00e9 pueda s\u00e9, pero como me ha parecido contra la sencillez cristiana, y que Dios nos la pide, siempre he huido de hacer actos de piedad en un lugar para hacerme recomendable en otro, excepto una vez que dimos la misi\u00f3n en un lugar para hacernos importantes al difunto se\u00f1or presidente de Par\u00eds, con el que and\u00e1bamos en tratos. Dios permiti\u00f3 que el asunto produjera un efecto todo lo contrario, ya que la Compa\u00f1\u00eda descubri\u00f3 en m\u00e1s de un caso las pobrezas y mezquindades de algunas personas de ella, y que tuve que volver despu\u00e9s de la misi\u00f3n a pedir perd\u00f3n a un sacerdote, de rodillas, por alguna ofensa que uno de la Compa\u00f1\u00eda le hab\u00eda hacho; de esta forma Nuestro Se\u00f1or me dio a conocer\u00a0 con toda evidencia entonces, por experiencia, lo que hab\u00eda pensado hasta entonces en teor\u00eda, que Dios pide de nosotros que no hagamos nunca un bien en un lugar para hacernos importantes en los otros; sino que le miremos siempre directamente, inmediatamente y sin medio, en todas nuestras acciones, y nos dejemos conducir por su mano paternal\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos hecho alusi\u00f3n a una tendencia del superior de Roma a actuar personalmente. La carta siguiente nos da la prueba; es del 27 de septiembre de 1643:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bb\u00a0En el nombre de Dios, no pong\u00e1is moderaci\u00f3n a la libertad de escribir\u00a0 al Superior general; es una costumbre apoyada en muchas y buenas razones, y una de las principales consolaciones que tengan los inferiores de tener esta libertad completa; y de verdad, que es justo. No pens\u00e9is, Se\u00f1or, que se crea a los inferiores contra el superior sin o\u00edrle, ni que se obre seg\u00fan lo que se puede conjeturar por sus relaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Oh Jes\u00fas, no. Puedo aseguraros que no digo nada sobre eso, sino seg\u00fan la conducta que se ve por las cartas de los superiores particulares. Es de desear, Se\u00f1or, que todos los superiores de la Compa\u00f1\u00eda hagan como hace uno de ellos, que dice en p\u00fablico de vez en cuando que sise censura su conducta o sus costumbres, que se avise al general, y que se corrija con la ayuda de Dios. Vi ayer al R. P. Bagot, que me ha consolado mucho por todo lo que me ha contado de la virtud y de la regularidad de vuestra familia; doy por ello gracias a Dios de buena gana, porque en este punto en el que consiste y del que depende el motivo de esperar las misericordias de Dios sobre la Compa\u00f1\u00eda, y los servicios\u00a0 que debe prestar a su Iglesia. Continuad, Se\u00f1or, haciendo a vuestra comunidad buena y bien cumplidora en la estricta regularidad, y no os cans\u00e9is nunca\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por \u00faltimo, la cuesti\u00f3n referente a la residencia del General incide varias veces en la correspondencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En un p\u00e1rrafo de la carta fechada el 25 de diciembre de 1642, san Vicente no toca esta cuesti\u00f3n m\u00e1s que de paso: \u00abMe comunic\u00e1is que es de desear que la residencia del General est\u00e9 en Roma; es una cuesti\u00f3n muy grande. Si Nuestro Se\u00f1or me diera la fuerza de ir a visitaros (entre nosotros) <em>in nomine Domini, <\/em>veremos; encomend\u00e1dselo a Dios. No es conveniente que hable de m\u00ed mismo; el deseo que tengo de veros y a toda vuestra Compa\u00f1\u00eda podr\u00eda proceder de la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestro bienaventurado Padre se explaya mejor\u00a0 en su carta del 10 de julio de 1643:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abYa os dije que lo que me escrib\u00eds de la sede del General en Roma tropieza con grandes dificultades, pues vos veis las de all\u00e1 y que yo las veo como vos y las de toda la Compa\u00f1\u00eda. Existe esta diferencia entre las vistas de un particular y las del General, que el primero no ve y no siente m\u00e1s que las cosas que se encomiendan y no tiene gracia determinada m\u00e1s que para ello, y que la bondad de Dios se las da al General en la extensi\u00f3n de toda la Compa\u00f1\u00eda. No es que el particular no vea las cosas que el general, y tal vez m\u00e1s; pero su humildad le debe dar desconfianza, y el general debe tener confianza que, como Dios proporciona la gracia a la vocaci\u00f3n, le dar\u00e1 la de elegir lo que sea lo mejor para la Compa\u00f1\u00eda, sobre todo en las cosas de gran peso en las que hace mucho que no piensa y por las que reza. No es que no se pueda enga\u00f1ar y que el inferior no pueda encontrar cosa mejor; pero \u00e9ste no debe presumir esto ni mantenerse firme contra lo que el General\u00a0 cree que es mejor ante Dios. Pues no se hable m\u00e1s, Se\u00f1or, sino pidamos a Dios por ello y humill\u00e9monos bien. Dios no permitir\u00e1 que la cosa deje de hacerse a su tiempo, si la ve bien, como as\u00ed lo espero\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por \u00faltimo, como parece que esta lecci\u00f3n verde no hab\u00eda conseguido sus fines, el 11 de septiembre de aquel mismo a\u00f1o, san Vicente escrib\u00eda esto al Sr. Codoing:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00ab\u2026Os he dicho y vuelvo a hacerlo otra vez que hay que suspender la resoluci\u00f3n\u00a0 como la ejecuci\u00f3n de la sede del General, y ello por muy importantes razones; os ruego, Se\u00f1or, que dejemos las cosas como est\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que prueba la gran virtud del Sr. Codoing a pesar de las imperfecciones que le valen estas correcciones paternales, es que, lejos de ofuscarse, contin\u00faa comunicando sus ideas demasiado ardientes a aqu\u00e9l a quien venera como al representante de Dios. La fundaci\u00f3n de un seminario en Roma, es otro sue\u00f1o m\u00e1s, y le vemos intentarlo todo para realizarlo. San Vicente, que lo desea otro tanto, pero que ve algo mejor las dificultades que hacen el proyecto todav\u00eda impracticable, opone a todas sus tentativas las prudentes lentitudes que siempre le han resultado bien. \u00bfEs a esta divergencia de vistas a las que se ha de atribuir la demanda hecha por el superior de Roma de ser descargado de sus funciones? Es permitido suponerlo. Como siempre debi\u00f3 proceder con el esp\u00edritu de Dios del que estaba penetrado. As\u00ed pues veamos c\u00f3mo dio a conocer san Vicente esta petici\u00f3n. Escribe al Sr. de Horgny, llegado a Roma para su segunda visita, y ocupado despu\u00e9s en misionar con gran fruto. La carta es del 1 de octubre de 1644: \u00ab\u2026 El Sr. Codoing me pide con toda humildad ser descargado del superiorato; de manera que no he podido otorgarle lo que ha pedido, en el esp\u00edritu que lo ha pedido. Os ruego, Se\u00f1or, que\u00a0 ocup\u00e9is su lugar por alg\u00fan tiempo, etc.\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Acabamos de hablar de la segunda visita del Sr. de Horgny a Roma en 1644. Porque ya hab\u00eda ido una primera vez el a\u00f1o anterior, san Vicente pensando constatar de visu el bien que conoc\u00eda por la fama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La peque\u00f1a familia de la misi\u00f3n de Roma hab\u00eda crecido con la llegada de varios misioneros venidos de Francia y por el a\u00f1adido de dos sacerdotes italianos.\u00a0 Habitaba una casita llamada Vicolo-Morone, sobre la parroquia Santa Bibiana, cerca de la puerta Sixte, que el visitador se\u00f1al\u00f3 inmediatamente como insuficiente, visto ya considerable el n\u00famero de eclesi\u00e1sticos que acud\u00eda a hacer los ejercicios preparatorios a la ordenaci\u00f3n. Por eso, cuando volvi\u00f3 al a\u00f1o siguiente encontr\u00f3 a sus cohermanos en una nueva casa cerca de las alcantarillas de Buffalo, parroquia Delle Frate. \u00c9ste era el personal de la casa en 1643: los Srs. Bernard Codoing, superior; Jean-Baptiste Teoni, Guillaume de Ploesquelet, Jean Skiddie, Nicolas Germain, Jean Martin, Thomas Blethen, hermano Fran\u00e7ois, hermano Angeli y dos seminaristas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Comenzada en los primeros d\u00edas de julio, la visita se prolong\u00f3 hasta el 20 del mismo mes. Entre las recomendaciones dejadas por el Sr. de Horgny hay una en la que vemos la prueba de que, conforme a la costumbre de San L\u00e1zaro y dem\u00e1s casas de Francia, y seg\u00fan las recomendaciones de san Vicente, los misioneros de Roma, aunque en peque\u00f1o n\u00famero, recitaban el breviario en com\u00fan. El Sr. de Horgny no les llama la atenci\u00f3n sobre este punto al que su padre com\u00fan daba tanta importancia, sino sobre el modo como se ha de hacer esta recitaci\u00f3n, y les recuerda que deben\u00a0 decirle <em>atent\u00e9 ac\u00e9devot\u00e8, servatis consuetis inediationibus(<\/em>???)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">III. <em>1645-1650<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em> -Retenido en G\u00e9nova por el cardenal Durazzo, el Sr. Codoing trabaja all\u00ed con gran fruto. \u2013Motivo de su partida de Roma.\u00a0\u00a0 -Organiza el seminario de Saint Charles. \u2013Su prudencia en Saint-M\u00e9en.\u00a0 -Confianza que le da san Vicente. &#8211; Su enfermedad. <\/em><em>-Estancia en la Rose, en Richelieu.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque dimisionario en octubre de 1644, el Sr. Codoing se hab\u00eda quedado en Roma por orden de san Vicente, para poner a su sucesor al corriente de la administraci\u00f3n; pero su celo infatigable le llev\u00f3 a aprovechar este resto de estancia para trabajar como anteriormente en la obra de las Misiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Llamado otra vez a Par\u00eds en enero de 1645, sali\u00f3 de Roma; pero tuvo que detenerse en G\u00e9nova, donde el cardenal \u00c9tienne Durazzo, arzobispo de esta ciudad y de esta di\u00f3cesis, le retuvo como reh\u00e9n hasta que\u00a0 los misioneros que hab\u00eda pedido a san Vicente hubieran llegado. El cardenal Durazzo pertenec\u00eda a una de esas ilustres familias de G\u00e9nova, que hab\u00eda dado vario dogos a la Rep\u00fablica y varios prelados a la Iglesia; conoc\u00eda a san Vicente por la buena fama de que gozaba, sab\u00eda qu\u00e9 grandes eran las bendiciones\u00a0 que Dios repart\u00eda sobre las fatigas de sus hijos en Annecy y en Roma. Su alta inteligencia y su buen coraz\u00f3n le hicieron presentir el bien que pod\u00eda esperar del nuevo Instituto. As\u00ed hizo todo cuanto estaba en sus manos para fundar una casa de misioneros en G\u00e9nova y reclam\u00f3 a san Vicente a algunos de sus hijos. Habi\u00e9ndose enterado del paso del Sr.Codoing por G\u00e9nova a comienzos del a\u00f1o 1645, le retuvo hasta la llegada de los misioneros que le hab\u00eda pedido. Sin embargo no dej\u00f3 al Sr. Codoing en la inacci\u00f3n, sino que le envi\u00f3 a una parte y a otra a evangelizar a los pueblos de su di\u00f3cesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los misioneros llegaron en el curso de este mismo a\u00f1o. Ya pudo entonces, a pesar del cardenal, que no quer\u00eda dejarle marchar, ponerse en camino para Par\u00eds hacia el final del mes de agosto de 1645. Se llevaba como testimonio de satisfacci\u00f3n la carta siguiente, dirigida a san Vicente por el cardenal:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abHabiendo pasado por aqu\u00ed el Sr. Codoing, he aprovechado su ministerio durante varios meses; le he enviado a diversos lugares de mi di\u00f3cesis; en todas partes ha trabajado con gran fruto y bendici\u00f3n, procurando la gloria de Dios, la salud de las almas y la mayor de mis satisfacciones, no obstante, habiendo me informado que para obedecer a sus superiores deb\u00eda ir a Par\u00eds, he accedido a su petici\u00f3n, en vista de que vos me hab\u00e9is enviado a sacerdotes que podr\u00e1n continuar el bien que\u00a0 \u00e9l ha comenzado tan felizmente en mis tierras. Hay que esperar que el establecimiento de u instituto tan piadoso ser\u00e1 para la mayor gloria de Dios. He querido por la presente manifestaros el gran consuelo espiritual que tengo derecho a esperar de este asunto\u00bb,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Codoing llegaba a Par\u00eds tras siete a\u00f1os de ausencia. A pesar de algunas desavenencias pasajeras, san Vicente, que hab\u00eda apreciado sus aptitudes, descarg\u00e1ndole de la direcci\u00f3n de Roma, le reservaba a su lado una plaza de confianza y le daba la direcci\u00f3n de la casa de Saint-Charles, que acababa de ser abierta. Saint-Charles, o el Peque\u00f1o San L\u00e1zaro, era un seminario menor para los externos. El Sr. Codoing que hab\u00eda organizado el de Annecy y que, en Roma, se hab\u00eda mostrado deseoso de trabajar en la reforma eclesi\u00e1stica, pareci\u00f3 a san Vicente el hombre que necesitaba para esta obra importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Codoing pas\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o en Saint-Charles, y cuando todo caminaba bien\u00a0 parti\u00f3 para Saint-M\u00e9en a primeros de octubre de 1646. Hemos dicho en otro lado las dificultades que esta casa hab\u00eda ocasionado a san Vicente. Fue necesaria la intervenci\u00f3n del rey para mantener a los sacerdotes de la Misi\u00f3n en el seminario de Saint-M\u00e9en, contra la decisi\u00f3n del Parlamento de Breta\u00f1a que los expulsaba de \u00e9l. Una dificultad de otro orden hab\u00eda surgido entre el obispo de Saint-Malo y el Sr. Bourdet, superior del seminario. El Sr. Bourdet hab\u00eda tenido que ser desplazado, y era el Sr. Codoing quien ten\u00eda la misi\u00f3n de hacer olvidar al prelado las faltas de consideraci\u00f3n de su predecesor y enfrentarse a las reivindicaciones de los religiosos de Saint-M\u00e9en. Cumpli\u00f3 a maravilla la misi\u00f3n confiada, y san Vicente se alegr\u00f3, el a\u00f1o que sigui\u00f3 a su llegada, por la bendici\u00f3n que Dios hab\u00eda concedido al seminario de Saint-M\u00e9en.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El 11 de noviembre de 1647, san Vicente escribe al Sr. Codoing para darle a conocer el proyecto del Sr. de Tr\u00e9guier de tener con \u00e9l a un misionero a fin de ayudarle a cumplir buen sus nuevas funciones, y san Vicente termina su carta con estas palabras que son el m\u00e1s bello elogio del Sr. Codoing:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNo os hablo del modo que conviene actuar con este buen se\u00f1or; la humildad, la dulzura, el celo y el respeto que nuestro Se\u00f1or os ha dado har\u00e1n en vos lo que convenga\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un poco m\u00e1s tarde, san Vicente, sintiendo no poder conceder el socorro que pide, termina as\u00ed su carta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abYo dejo todo eso a vuestra prudencia, sabiendo que ten\u00e9is incomparablemente m\u00e1s adicto que yo al bien y a la santificaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. Se\u00f1or, conservaos, os lo suplico, para la mayor gloria de Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Parec\u00eda, al dirigirle estas palabras, que ten\u00eda presentimiento de lo que iba a suceder. El Sr. Codoing cay\u00f3 en efecto gravemente enfermo. Lo sabemos por una carta de san Vicente a la duquesa de Aiguill\u00f3n, del 4 de enero de 1648: \u00abEl Sr. Codoing est\u00e1 peligrosamente enfermo y quiz\u00e1s ante Dios; es en Saint-M\u00e9en donde ha ca\u00eddo enfermo\u00bb. Una vez que se repuso, dej\u00f3 Saint-M\u00e9en para dirigirse a la Rose, donde permaneci\u00f3 apenas un a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le volvemos a encontrar, en junio de 1649, superior de la casa de Richelieu, donde no sigui\u00f3 m\u00e1s que en la Rose. El Sr. Lambert anterior superior en Richelieu, regres\u00f3 all\u00ed en 1650. A partir de esta \u00e9poca, el nombre del Sr. Codoing se nos va de la correspondencia de san Vicente. Ignoramos lo que fue de \u00e9l despu\u00e9s de marcharse de Richelieu y cu\u00e1l fue la \u00e9poca de su muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Sr. Bernardo Codoing naci\u00f3 el 11 de agosto de 1610. 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