{"id":28633,"date":"2015-02-03T05:43:08","date_gmt":"2015-02-03T04:43:08","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=28633"},"modified":"2016-07-26T09:44:30","modified_gmt":"2016-07-26T07:44:30","slug":"ver-y-discernir-las-llamadas-desde-la-mirada-de-san-vicente-hasta-la-nuestra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ver-y-discernir-las-llamadas-desde-la-mirada-de-san-vicente-hasta-la-nuestra\/","title":{"rendered":"Ver y discernir las llamadas desde la mirada de San Vicente hasta la nuestra"},"content":{"rendered":"<h2><strong>I. La formaci\u00f3n de una mirada de ap\u00f3stol<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/smp.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-28634\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/smp-204x300.jpg?resize=204%2C300\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"300\" \/><\/a>El P. Morin, en un maravilloso estudio sobre la mirada de San Vicente, publicado en el libro del IV centenario de San Vicente de Pa\u00fal 1581-1981 (1), comienza con este detalle penetrante en las pinturas que se han conservado de San Vicente, \u00abson los ojos los que, sin duda, impresionan m\u00e1s. Se adivina una enorme atenci\u00f3n, observaci\u00f3n; se descubre tambi\u00e9n algo de la malicia gascona; se encuentra, sobre todo, una gran bondad\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente es el hombre de lo concreto, y que viene de un conocimiento directo de los acontecimientos que le llevan a reflexionar para obrar. Por ello encontramos a menudo en sus cartas y conferencias, los verbos \u00abver\u00bb o \u00abmirar\u00bb.<\/p>\n<p>Al Papa Inocencio X, a quien pide, el 16 de Agosto de 1652, intervenir en favor de la paz, San Vicente describe los horrores de la guerra, y a\u00f1ade:<em> No es nada escuchar y leer estas cosas, hay que <strong>verlas <\/strong>y <strong>constartarlas con los propios ojos<\/strong>\u00bb <\/em>(IV, 458).<\/p>\n<p>San Vicente no adquiri\u00f3, de golpe, esta mirada de compasi\u00f3n sobre el mundo, que se le conoce y que le hizo emprender una rica diversidad de acciones apost\u00f3licas y caritativas. \u00c9l lo adquiri\u00f3 progresivamente, en el curso de un camino complejo. Fue s\u00f3lo poco a poco como \u00e9l aprendi\u00f3 a \u00abver\u00bb el mundo y la Iglesia con profundidad, con los mismos ojos de Cristo, para leer las llamadas que Dios le hac\u00eda a trav\u00e9s de los pobres y abandonados. Vamos a seguir, brevemente, los pasos de su evoluci\u00f3n. Esto nos ayudar\u00e1 en nuestra perspectiva con relaci\u00f3n a la mirada que nosotros dirigimos al mundo y a la Iglesia, y que determina nuestra forma de situarnos y de actuar.<\/p>\n<h3><strong>1. Una mirada de peque\u00f1o campesino entre los pobres (1581-1595)<\/strong><\/h3>\n<p>Las primeras miradas de San Vicente sobre el mundo fueron las miradas sobre sus padres, su familia, sus vecinos, su medio. Una mirada de peque\u00f1o campesino pobre sobre los otros vecinos del pueblo de Pouy. Esto le marc\u00f3 profundamente. \u00c9l lo reconocer\u00e1 m\u00e1s tarde: <em>Yo soy hijo de un labrador que ha guardado los cerdos y las vacas.<\/em> (IV, 215). Dijo a las Hijas de la Caridad: <em>Os hablar\u00e9 con mayor gusto todav\u00eda de las virtudes de las buenas aldeanas a causa del conocimiento que de ellas tengo por experiencia y por nacimiento, ya que soy hijo de un pobres labrador, y he vivido en el campo hasta la edad de quince a\u00f1os\u00bb <\/em>(IX , 92)<em>. <\/em>Esta mirada \u00abdel interior\u00bb sobre los pobres le marcar\u00e1 hasta el fin de su vida, a pesar de un per\u00edodo de alejamiento.<\/p>\n<p>Tuvo as\u00ed una primera experiencia de la pobreza de su medio de sencillos labradores y del humilde trabajo del campo. Esta primera experiencia, esta primera mirada de San Vicente es determinante y se referir\u00e1 a ella con frecuencia en sus escritos. No dudar\u00e1 en ponerse del lado de las pobres gentes del campo, sinti\u00e9ndose uno de ellos. Alaba su fe y su valent\u00eda en las pruebas, oponi\u00e9ndose a los misioneros que no quieren sufrir y buscan sus comodidades, sin querer trabajar mucho: <em>Es entre ellos, entre esa pobre gente, donde se conserva la verdadera religi\u00f3n, la fe viva&#8230; pobres vi\u00f1adores que nos dan su trabajo, que esperan que recemos por ellos, mientras que ellos se fatigan para alimentarnos&#8230; Buscamos la sombra; no nos gusta salir al sol; \u00a1nos gusta tanto la comodidad! En la misi\u00f3n, por lo menos, estamos en la iglesia, a cubierto de las injurias del tiempo, del ardor del sol, de la lluvia, a lo que est\u00e1n expuestas esas pobres gentes&#8230;.\u00bb <\/em>(XI, 120).<\/p>\n<p>A pesar de un per\u00edodo de alejamiento de su medio, como veremos, inmerso entre ellos durante los 14 a\u00f1os pasados en Pouy, siempre tendr\u00e1 en cuenta su pertenencia al mundo de los campesinos. Mantendr\u00e1 una profunda simpat\u00eda hacia ellos. Esta experiencia fundamental, es la que le permiti\u00f3 llegar al interior de los pobres y ciertamente contribuy\u00f3 a dar a su caridad un gran realismo, su sentido de las necesidades reales de los pobres para los que era necesario encontrar soluciones concretas y eficaces.<\/p>\n<h3><strong>2. El nacimiento de otra mirada sobre el mundo (1595-1617)<\/strong><\/h3>\n<p>Los 14 a\u00f1os pasados en Pouy fueron enriquecedores, pero San Vicente no tendr\u00e1 conciencia de ello hasta m\u00e1s tarde, cuando decidir\u00e1 consagrarse a los pobres para evangelizarlos y servirlos. Mientras tanto, \u00e9l se va a alejar durante 22 a\u00f1os. Y ser\u00e1 ah\u00ed donde va a madurar otra mirada sobre el mundo, que adquirir\u00e1 al contacto con los poderosos, pero m\u00e1s tarde San Vicente sabr\u00e1 sacar provecho de ello para su apostolado.<\/p>\n<p>En 1595, deja la granja familiar y la vida dura de los aldeanos para ir a estudiar en el colegio de Dax, hosped\u00e1ndose con una familia burguesa, en casa del juez de Pouy, el Sr. de Comet. Ah\u00ed comienza un largo per\u00edodo de su vida donde buscar\u00e1 cada vez m\u00e1s salir de su medio para hacer carrera.<\/p>\n<p>La forma m\u00e1s r\u00e1pida de elevarse socialmente para los j\u00f3venes de su medio era el estado eclesi\u00e1stico. Le dirigen en esta v\u00eda. Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os de estudios, se ordena sacerdote, a los 19 a\u00f1os, mientras sigue sus estudios de teolog\u00eda en la universidad de Toulouse.<\/p>\n<p>\u00c9l corre tras la fortuna, con poco \u00e9xito sin embargo. En 1608, entra al servicio de la reina Margarita de Valois, como uno de sus capellanes, para distribuir las limosnas a los pobres. Pero est\u00e1 todav\u00eda lejos de la esperada riqueza.<\/p>\n<p>Desconcertado ante el poco \u00e9xito de sus empresas y la falta de sentido de su vida (es sacerdote desde hace 10 a\u00f1os, sin ministerio sacerdotal), viene a ponerse bajo la direcci\u00f3n de Pierre de Berulle, fundador del Oratorio en Francia, que, en Noviembre de 1611, le hace nombrar p\u00e1rroco de Clichy, cerca de Par\u00eds, donde pasar\u00e1 16 meses, feliz <em>en medio de las pobres gentes del campo.<\/em> (IX, 580).<\/p>\n<p>Pero, Vicente deja esta parroquia y, con la recomendaci\u00f3n de Berulle, entra en 1613 como preceptor en la poderosa familia de Gond\u00ed. Obtiene la confianza de la Se\u00f1ora de Gond\u00ed de la que es tambi\u00e9n director espiritual.<\/p>\n<p>Vicente se ha introducido progresivamente en el mundo de los grandes y ricos. A pesar de la ambig\u00fcedad de su carrera \u00e9l busca &#8211; el ascenso social- esta ser\u00e1 para \u00e9l ocasi\u00f3n de madurar otra mirada sobre el mundo. Ve las cosas del lado de los grandes. Encuentra a los pobres con sus nombres, distribuyendo las limosnas de la reina Margarita, o visitando con la Se\u00f1ora de Gond\u00ed a los campesinos que trabajaban en sus tierras. Descubre tambi\u00e9n la generosidad de estas personas ricas que ayudan a los pobres con su dinero y a veces los visitan. Esta experiencia le marca en toda su actividad social y pastoral, en particular en lo que concierne a las Cofrad\u00edas de la Caridad. \u00c9l toma conciencia de los recursos materiales y morales de este medio.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, en 1617 y hasta su muerte, el Sr. Vicente consagrar\u00e1 todo su tiempo a la evangelizaci\u00f3n y al servicio de los pobres, pero tambi\u00e9n no cesar\u00e1 de mantener contacto con los grandes y de buscar su colaboraci\u00f3n. De 1610 a 1617, Vicente ve de cerca los defectos de los ricos, pero tambi\u00e9n los valores y recursos de este ambiente que sabr\u00e1 orientar hacia el servicio de los pobres. Basta pensar sobre todo en las damas de la Caridad, pertenecientes a la nobleza o la burgues\u00eda.<\/p>\n<h3><strong>3. Hacia la madurez de mirada de un ap\u00f3stol (1617)<\/strong><\/h3>\n<p>Las experiencias m\u00e1s fundamentales que van definitivamente a fijar su mirada de ap\u00f3stol de los pobres, las tendr\u00e1 en el a\u00f1o 1617. Deteng\u00e1monos un poco. Esta ser\u00e1 tambi\u00e9n para nosotros una ocasi\u00f3n de sumergirnos en los or\u00edgenes de la misi\u00f3n popular.<\/p>\n<h4>a. <em>Folleville y el descubrimiento de la miseria espiritual<\/em><\/h4>\n<p>En Enero de 1617, Vicente es preceptor en casa de los Gond\u00ed. Va a Folleville, acompa\u00f1ando a la Se\u00f1ora de Gond\u00ed que visita los pueblos situados en sus tierras.<\/p>\n<p>Ya conocemos este episodio que es el origen de las misiones populares. Record\u00e9moslo en pocas palabras. El Se\u00f1or Vicente es llamado a atender a un moribundo en un pueblo vecino a Gannes. \u00c9l recibe su confesi\u00f3n. Es un acontecimiento que podr\u00eda ser banal para un sacerdote. Pero, enseguida, este anciano confiesa : <em>los graves pecados de su vida pasada<\/em> ante la Sra. Gond\u00ed, como cuenta San Vicente a los misioneros. Esta dama se alarma. <em>\u00a1Ah! Si este hombre que pasaba por hombre de bien, estaba en estado de condenaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 con los dem\u00e1s que viven tan mal? <\/em> <em>\u00a1Ay<\/em>! <em>P. Vicente, cuantas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 remedio podemos poner?<\/em> (XI, 4).<\/p>\n<p>Y la Sra. de Gond\u00ed pidi\u00f3 al Sr. Vicente que predicara en la Iglesia de Folleville sobre el tema de la confesi\u00f3n general, cuyo resultado fue que la gente, movidos se presentaran a hacer su confesi\u00f3n. Har\u00e1 lo mismo los d\u00edas siguientes en los pueblos vecinos.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente se dej\u00f3 interpelar por la reacci\u00f3n masiva de la parroquia de Folleville a su predicaci\u00f3n improvisada sobre la confesi\u00f3n general, tanto como por la confesi\u00f3n del campesino de Gannes. Cae inmediatamente en la cuenta de que las pobres gentes del campo est\u00e1n abandonadas por la Iglesia y que es necesario un sacerdote, un serm\u00f3n para suscitar entre ellos una respuesta inesperada de conversi\u00f3n. <em>Todas aquellas buenas gentes, cuenta, se vieron tan tocadas de Dios, que acudieron todos &#8230;.Pero fueron tantos los que acudieron que, no pudiendo atenderles junto con otro sacerdote que me ayudaba, la se\u00f1ora esposa del general rog\u00f3 a los padre jesuitas de Amiens que vinieran. <\/em>(XI, 700).<\/p>\n<p>Este descubrimiento conmovedor de las inmensas necesidades espirituales de la pobre gente del campo, y de su abandono por parte de la Iglesia, fue para Vicente la revelaci\u00f3n de un desaf\u00edo y de una fuerte llamada. En adelante continuar\u00e1 el apostolado comenzando con tanto \u00e9xito en Folleville.<\/p>\n<p>Ahora, su mirada no se centra ya sobre s\u00ed mismo, o sobre su \u00e9xito social o su familia. Est\u00e1 definitivamente centrado en las pobres gentes del campo y sus necesidades espirituales. Por ello, algunos meses despu\u00e9s de la experiencia de Follevile, deja secretamente a los Gond\u00ed y toda idea de promoci\u00f3n personal para ir a Chatill\u00f3n, a fin de ser libre de toda coacci\u00f3n para predicar y administrar los sacramentos. Chatill\u00f3n le revelar\u00e1 otra dimensi\u00f3n de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<h4>b. <em>Chatill\u00f3n y el redescubrimiento de la miseria material<\/em><\/h4>\n<p>El Sr. Vicente llega el primero de agosto de 1617 a Chatill\u00f3n, una parroquia rural de 2.000 habitantes, muy dejada. Veinte d\u00edas despu\u00e9s de su llegada, tiene lugar el otro acontecimiento que le va a impactar como el de Folleville y a trav\u00e9s del cual Dios va todav\u00eda a hablarle. Por \u00e9l descubrir\u00e1 lo que se convertir\u00e1 en una de los componentes de la misi\u00f3n, el servicio de los pobres por la Cofrad\u00eda de la Caridad.<\/p>\n<p>Ya se conoce el episodio. Antes de la predicaci\u00f3n, <em>me vinieron a decirme que hab\u00eda un pobre hombre enfermo y muy mal atendido en una pobre casa de campo&#8230;lleno de gran compasi\u00f3n, lo recomend\u00e9 con tanto inter\u00e9s y con tal sentimiento que todas las se\u00f1oras se vieron impresionadas<span id='easy-footnote-1-28633' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/ver-y-discernir-las-llamadas-desde-la-mirada-de-san-vicente-hasta-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-1-28633' title=''><sup>1<\/sup><\/a><\/span>IX 202)<\/em>. Se apresuraron todas a socorrerle. Para remediar la ineficacia debida a falta de organizaci\u00f3n de su generosidad, San Vicente les constituye en Cofrad\u00eda de la Caridad para asistir a los pobres que <em>a veces han tenido que sufrir mucho m\u00e1s bien por falta de orden y de organizaci\u00f3n que porque no hubiera personas caritativas<\/em> (primer reglamento de la Cofrad\u00eda de la Caridad de Chatill\u00f3n) (X, 574)<\/p>\n<p>En Chatill\u00f3n el Sr. Vicente toma conciencia de dos realidades que marcar\u00e1n profundamente su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>1) La intervenci\u00f3n eficaz para la mejora de las condiciones de vida de los pobres debe de ir a la par con la evangelizaci\u00f3n. No se pueden separar.<\/p>\n<p>2) El puesto de capital importancia, la funci\u00f3n irremplazable de los laicos, tanto en el plan de la evangelizaci\u00f3n como del servicio corporal y de la promoci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>En Folleville, el Sr. Vicente hab\u00eda estado fuertemente impresionado por la miseria <em> espiritual<\/em> de los pobres, que est\u00e1n abandonados por la Iglesia, por los sacerdotes. En Chatill\u00f3n, es interpelado por la miseria <em> material<\/em> de los pobres que est\u00e1n abandonados por la sociedad, as\u00ed como por la Iglesia, a la que le concierne directamente esta cuesti\u00f3n y no puede limitarse a la sola dimensi\u00f3n espiritual de su ministerio. En adelante, volver\u00e1n constantemente sobre sus labios los dos adverbios: <em>espiritual y corporalmente<\/em>, que para \u00e9l son inseparables y que encontramos en el primer reglamento de la Cofrad\u00eda de la Caridad de Chatill\u00f3n: algunas damas de la villa <em>han decidido reunirse para asistir espiritual y corporalmente a las personas de su ciudad <\/em>(X, 574). Este reglamento de la primera fundaci\u00f3n del Sr. Vicente conten\u00eda ya en germen todo lo que caracterizar\u00e1 despu\u00e9s su acci\u00f3n caritativa y social. Encontramos en particular su asombroso sentido de la organizaci\u00f3n, as\u00ed como su respeto de la dignidad de la persona del pobre, que debe ser tratado con delicadeza.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o 1617 ha sido pues decisivo para San Vicente. A comienzos de Enero, estaba todav\u00eda dudando en cuanto a la orientaci\u00f3n que deb\u00eda dar a su vida. He aqu\u00ed decidido a consagrar el resto de su existencia a la evangelizaci\u00f3n y al socorro material de los pobres de los que ha sabido detectar sus verdaderas necesidades a trav\u00e9s de las experiencias fundamentales de Folleville y Chatill\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>4. \u00bfCual es <em>mi<\/em> mirada sobre el mundo?<\/strong><\/h3>\n<p>Esta es, a grandes rasgos, la historia de la mirada de San Vicente, con sus etapas y su desarrollo. Vamos ahora a reflexionar un instante sobre nuestra propia mirada y su evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>a. Un primer punto de vista heredado del medio familiar.<\/em> San Vicente, como cada uno de nosotros, hered\u00f3 de su medio familiar una cierta manera de ver el mundo. \u00c9l no lo eligi\u00f3. Este punto de vista ser\u00e1 fundamental para \u00e9l, incluso si se completar\u00e1 con otros puntos de vista despu\u00e9s. Pensemos un momento en este sentido, que nos es propio a cada uno y que se ha formado en el medio familiar y social de nuestros primeros a\u00f1os. El constituye generalmente una experiencia determinante, donde hemos aprendido a ver las cosas bajo un cierto \u00e1ngulo. A veces, es una mirada a convertir, puede ser objeto de limites y de prejuicios de un medio. Nos marca ciertamente todav\u00eda hoy. Debemos ser conscientes de ello.<\/p>\n<p><em>b. Despu\u00e9s, viene otro punto de vista que le completa.<\/em> San Vicente tom\u00f3 cierta distancia con referencia a su medio para tratar de entrar en otro, buscando hacer carrera. Sin embargo, a pesar de la ambig\u00fcedad de este camino, esto le permite descubrir otro punto de vista sobre el mundo, el de los grandes. \u00c9l vio, cierto, sus defectos, pero tambi\u00e9n, tom\u00f3 conciencia de sus recursos materiales y morales y de su generosidad. \u00c9l sabr\u00e1 comprenderlos, hablarles y obtener su colaboraci\u00f3n para el servicio de los pobres. Es bueno para nosotros tomar conciencia de otros puntos de vista a partir de los cuales miramos el mundo, del hecho de nuestras experiencias ulteriores, y que tambi\u00e9n han contribuido a formar nuestra mirada actual sobre el mundo.<\/p>\n<p><em>c. Un punto de vista fundamental.<\/em> Folleville y Chatill\u00f3n fueron experiencias determinantes para San Vicente, en el curso de las cuales se form\u00f3 una mirada de ap\u00f3stol, centr\u00f3 definitivamente su mirada sobre los pobres en sus necesidades espirituales y materiales. Tal es el punto de vista a partir del cual en adelante iba a mirar y comprender el mundo. Cada uno de nosotros puede preguntarse cual es hoy su punto de vista fundamental desde donde mira el mundo y si verdaderamente es Vicenciano.<\/p>\n<p>San Vicente desarroll\u00f3 una mirada de ap\u00f3stol que le permiti\u00f3 comprender los grandes desaf\u00edos de su tiempo y le orient\u00f3 hacia soluciones concretas y eficaces. Reflexionando sobre su experiencia, nosotros podemos preguntarnos cuales han sido las etapas que hemos seguido para discernir los desaf\u00edos.<\/p>\n<h2><strong>II. <\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 camino sigui\u00f3 San Vicente para discernir los desaf\u00edos de su \u00e9poca<\/strong>?<\/h2>\n<p>La percepci\u00f3n de los desaf\u00edos de una \u00e9poca es un camino complejo, que se sit\u00faa en numerosos niveles. Est\u00e1 lejos de ser puramente intelectual. San Vicente no comenz\u00f3 por leer sabios informes, que, por otra parte, sab\u00eda su utilidad, as\u00ed como sus l\u00edmites, como lo vemos en su carta ya citada al Papa Inocencio X; <em>Es poca cosa o\u00edr y leer estas cosas; ser\u00eda menester verlas hoy comprobarlas con los propios ojos<\/em> (IV, 427). Incluso si hoy d\u00eda, las encuestas y los informes pueden ser muy \u00fatiles, no son suficientes para hacernos percibir los desaf\u00edos del mundo actual, o al menos, no son los primeros. \u00bfCu\u00e1l fue el camino de San Vicente y cu\u00e1l podr\u00eda ser el nuestro?<\/p>\n<h3><strong>1. Experimentar ciertas experiencias interpelantes<\/strong><\/h3>\n<p>Reflexionemos sobre lo que fue decisivo para San Vicente en su toma de conciencia de los grandes desaf\u00edos de su tiempo. Conviene se\u00f1alar ante todo que, durante numerosos a\u00f1os, la miseria material y espiritual del pobre pueblo, aunque la conoc\u00eda de cerca, no hab\u00eda constituido para el un desaf\u00edo. Estuvo inmerso en la pobreza durante los primeros 14 a\u00f1os de su vida y la sufri\u00f3. Despu\u00e9s, quiso salir y durante unos 22 \u00f1os busc\u00f3 alejarse. Pero esta experiencia vivida de la pobreza no se transform\u00f3 en \u00e9l en una toma de conciencia de un desaf\u00edo con que enfrentarse. Por otra parte, durante todos esos a\u00f1os, no busc\u00f3 rechazarla, sino salir de ella \u00e9l y su familia. La raz\u00f3n de esto es que todav\u00eda estaba centrado sobre s\u00ed mismo y en su familia, como complemento de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Para tomar conciencia de los desaf\u00edos de su tiempo, ser\u00e1 necesario que San Vicente pase por las fuertes experiencias que ser\u00e1n el conjunto: a) de algunos acontecimientos importantes, y b) una apertura de coraz\u00f3n para ser sensible, apertura al pr\u00f3jimo as\u00ed como a Dios y a su voluntad sobre \u00e9l. Su coraz\u00f3n vibrar\u00e1, entonces ser\u00e1 impactado profundamente. Sentir\u00e1 una <em>gran compasi\u00f3n <\/em>ante tanta miseria (IX, 202), como dir\u00e1 en numerosas ocasiones, y se sentir\u00e1 al mismo tiempo interpelado personalmente, llamado a hacer algo por socorrerles, de manera que esto cambia el curso de su vida. En efecto, ante todo sufrimiento corporal y espiritual, se sentir\u00e1 pose\u00eddo por la caridad del mismo Cristo, que mora en \u00e9l y que \u00abtrabaja\u00bb en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00abLa caridad, dice a sus misioneros, consiste en no ver sufrir a nadie sin sufrir con \u00e9l, no ver llorar a nadie sin llorar con \u00e9l. Se trata de un acto de amor que hace entrar a los corazones unos en otros para que sientan lo mismo, lejos de aquellos que no sienten ninguna pena por el dolor de los afligidos ni por el sufrimiento de los pobres. \u00a1Que cari\u00f1oso era el Hijo de Dios! Le llaman para que vaya a ver a L\u00e1zaro; y va;&#8230; Se pone a llorar con ellos, lleno de ternura y compasi\u00f3n. Es ese cari\u00f1o es el que lo hizo venir del cielo; ve\u00eda a los hombres privados de su gloria y se sinti\u00f3 afectado por su desgracia <\/em>(XI, 560). Sabemos que este amor, en San Vicente, no ser\u00e1 solamente afectivo, sino efectivo, concreto, eficaz e inventivo para aliviar todos los sufrimientos y para llevar la buena nueva de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es esta apertura de coraz\u00f3n al pr\u00f3jimo y a Dios la que le hace capaz de leer los acontecimiento y de comprender la llamada de Dios. Entonces comprender\u00e1 los verdaderos desaf\u00edos de la sociedad y de la Iglesia, al mismo tiempo, \u00e9l descubrir\u00e1 que pod\u00eda actuar para aportar una soluci\u00f3n eficaz. Estas experiencias fundamentales, que provocan fuertes tomas de conciencia en San Vicente son principalmente:<\/p>\n<ul>\n<li>el encuentro del aldeano de Gannes y las misiones de gran \u00e9xito que le siguieron;<\/li>\n<li>el encuentro de un pobre enfermo en Chatill\u00f3n y la formaci\u00f3n de la primera Cofrad\u00eda de la Caridad; a las que , se podr\u00eda a\u00f1adir:<\/li>\n<li>el encuentro con el protestante de Marchais que le echa en cara que la Iglesia Cat\u00f3lica no puede estar dirigida por el Esp\u00edritu Santo, ya que los pobres est\u00e1n abandonados; y despu\u00e9s, un a\u00f1o despu\u00e9s, la conversi\u00f3n de este mismo protestante cuando vio en el curso de una misi\u00f3n que los pobres eran evangelizados.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Despu\u00e9s de estas experiencias fundamentales, San Vicente estuvo siempre muy atento a los signos de Dios que habla, sin cesar, de nuevo, por medio de los acontecimientos. Los encuentros de nuevas formas de pobreza ser\u00e1n para \u00e9l llamadas urgentes a responder a un desaf\u00edo, buscando dar soluciones con sus diversas fundaciones: las Cofrad\u00edas de la Caridad, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad. As\u00ed, el encuentro con los galeotes, los enfermos en los hospitales, los ni\u00f1os abandonados, los ancianos, los refugiados de las guerras, los cat\u00f3licos perseguidos en Irlanda y en las H\u00e9bridas, etc.<\/p>\n<p>En un segundo tiempo, la relectura de la experiencia, a la luz de la palabra de Dios, permitir\u00e1 a San Vicente profundizar en la comprensi\u00f3n de la realidad y confirmar el discernimiento de los llamadas de Dios. Este ser\u00e1 mi segundo punto.<\/p>\n<h3><strong>2. Releer los acontecimientos a la luz de la palabra de Dios<\/strong><\/h3>\n<p><em>a.<\/em> Fue en una relectura del acontecimientos de Gannes-Folleville a la luz del Evangelio, especialmente de Lc 4, 17-11, como comprendi\u00f3 la profundidad de la llamada que le ha sido lanzada. Esta le sit\u00faa en la misma l\u00ednea que la misi\u00f3n de Jes\u00fas que, de vuelta en Nazaret, al comienzo de su vida p\u00fablica, lee en la sinagoga un texto del profeta Isa\u00edas: \u00ab<em>El esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed porque <strong>me ha enviado a llevar la buena noticia a los pobres<\/strong>, anunciar a los cautivos la liberaci\u00f3n y a los ciegos el retorno a la vista, llevar a los oprimidos la liberaci\u00f3n, proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. Jes\u00fas cerr\u00f3 el libro, lo entreg\u00f3 a los sirvientes y se sent\u00f3. Todos, en la sinagoga, ten\u00edan los ojos fijos en \u00e9l. Entonces comenz\u00f3 a decirles: <strong>&#8216;hoy &#8216;, <\/strong> se realiza lo que hab\u00e9is o\u00eddo en este pasaje de la Escritura\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la experiencia de Folleville, fue este texto del Evangelio que afirma que Jes\u00fas vino a evangelizar a los pobres, el que confirm\u00f3 a San Vicente en su llamada a evangelizarlos. Vio claramente que anunciar a los pobres la buena nueva de la salvaci\u00f3n le sit\u00faa en el coraz\u00f3n del Evangelio y en el seguimiento de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Este es el desaf\u00edo que Dios le propone, en el seguimiento de Jes\u00fas. En adelante \u00e9l tendr\u00e1 los ojos y el coraz\u00f3n abiertos para acoger y discernir las diversas necesidades espirituales de los pobres y darles respuesta.<\/p>\n<p><em>b.<\/em> Otro texto del Evangelio ayudar\u00e1 a San Vicente a releer y a comprender en profundidad el acontecimiento de Chatill\u00f3n y el de la fundaci\u00f3n de la primera Cofrad\u00eda de la caridad. Este le permitir\u00e1, al mismo tiempo dar una mirada m\u00e1s profunda al pobre hasta el punto de ver la presencia del mismo Cristo en \u00e9l, es la par\u00e1bola del Juicio final (Mt. 25, 31-46) <em>Entonces el rey dir\u00e1 a los de su derecha: \u00abvenid benditos de mi Padre&#8230; Pues tuve hambre y me dist\u00e9is de comer, tuve sed y me dist\u00e9is de beber, era extranjero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me vinisteis a visitar, prisionero y vinisteis a verme&#8230; En verdad, os digo, en la medida en que lo hab\u00e9is hecho a uno de estos los m\u00e1s peque\u00f1os de mis hermanos, conmigo lo hicisteis.<\/em> Este texto pone una luz viva sobre el acontecimiento de Chatill\u00f3n y le confirma en su llamada a aliviar todo sufrimiento, ya que, tambi\u00e9n, es Jes\u00fas quien encuentra y alivia en la persona de los pobres y de los que sufren.<\/p>\n<p>As\u00ed San Vicente podr\u00e1 decir: <em>Dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son \u00e9sos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre; &#8230;.\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 hermoso ser\u00eda ver a los pobres, consider\u00e1ndolos en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo <\/em>(XI , 725)<\/p>\n<h3><strong>3. \u00bfY para nosotros ahora?<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bf Cu\u00e1les son las experiencias interpelantes que yo he tenido y que me han abierto los ojos ante los grandes desaf\u00edos de hoy en el plan de la evangelizaci\u00f3n? \u00bfEs que la palabra de Dios me ayuda a comprender y a profundizar m\u00e1s? \u00bfCu\u00e1les son mis textos clave?<\/p>\n<h2><strong>III. Los grandes desaf\u00edos a los que San Vicente se enfrenta<\/strong><\/h2>\n<p>San Vicente pudo comprometerse y comprometer sus diversas fundaciones (Cofrad\u00edas de la Caridad, Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n e Hijas de la Caridad) en acciones apost\u00f3licas que tuvieron una profunda incidencia en la vida social y eclesial de su tiempo porque \u00e9l supo ver y discernir con claridad los desaf\u00edos de su \u00e9poca y las llamadas de Dios contenidas en ellos. <em>\u00c9l ha cambiado casi la faz de la Iglesia<\/em>, dir\u00e1 Henri de Maupas du Tour en la homil\u00eda del funeral de San Vicente, saber mirar y comprender las situaciones globales y situar lo que est\u00e1 en juego, los grandes desaf\u00edos con que enfrentarse. Deseo evocar ahora brevemente 4 de los grandes desaf\u00edos que San Vicente discerni\u00f3 y que est\u00e1n en l\u00ednea con las misiones. Esto nos podr\u00e1 ayudar y estimular en la b\u00fasqueda de los de nuestro tiempo y de nuestra regi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h3><strong>1. Desaf\u00edo de la miseria espiritual de las pobres gentes del campo<\/strong><\/h3>\n<p>La gente del campo <em>perece de hambre de la palabra de Dios<\/em>, seg\u00fan la bella y pat\u00e9tica expresi\u00f3n de San Vicente. \u00c9l ha tomado conciencia de esta miseria en Folleville.<\/p>\n<p><em>a.<\/em> \u00c9l descubre tambi\u00e9n que<strong><em> la Iglesia les ha abandonado<\/em><\/strong><em>:los habitantes de las ciudades de este reino, escribe, tienen sus necesidades espirituales provistas de gran n\u00famero de doctores y religiosos&#8230; pero entre tanto el pobre pueblo de los campos est\u00e1 s\u00f3lo y como abandonado <\/em>(Contrato de Fundaci\u00f3n X, 237).<\/p>\n<p>Ten\u00eda raz\u00f3n el protestante encontrado por San Vicente en Marchais en 1621 que le objet\u00f3: <em>se ve a los cat\u00f3licos del campo abandonados en manos de unos pastores viciosos e ignorantes, que no conocen sus obligaciones y que no saben siquiera lo que es la religi\u00f3n cristiana; y por ora parte se ven las ciudades llenas de sacerdotes y de frailes sin hacer nada; puede ser que en Par\u00eds haya hasta diez mil, mientras que esas pobres gentes del campo se encuentran en una ignorancia espantosa, por la que se pierden. <\/em>(XI 727). Este mismo protestante vuelve a la Iglesia Cat\u00f3lica cuando vio, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en el curso de una misi\u00f3n dada por San Vicente que los pobres son evangelizados.<\/p>\n<p><em>b. <\/em> Las pobres gentes del campo est\u00e1n en una <strong><em>ignorancia profunda de su fe<\/em><\/strong>, estima San Vicente, que dice con compasi\u00f3n: <em>Son pobres gentes que vienen a confesarse, toscos, ignorantes, tan cerrados y, por as\u00ed decirlo, tan animales, que no saben cu\u00e1ntos dioses hay ni cu\u00e1ntas personas en Dios; aunque se lo dig\u00e1is cincuenta veces, al final seguir\u00e1n siendo tan ignorantes como al principio.<\/em> (XI, 588-589).<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es seria un poco por toda Europa. As\u00ed en Niolo en C\u00f3rcega, Etienne Blatir\u00f3n escribe: <em>No encontramos all\u00ed casi m\u00e1s restos de la fe que su afirmaci\u00f3n de que estaban bautizados y que hab\u00eda algunas iglesias, aunque muy mal conservadas. Ten\u00edan una ignorancia tan grande de las cosas de su salvaci\u00f3n que apenas se habr\u00edan podido encontrar a cien personas que supiesen los mandamiento de Dios y el s\u00edmbolo de los ap\u00f3stoles. Preguntarles si hab\u00eda un solo Dios o si hab\u00eda varios, y cu\u00e1l de las tres divinas personas se hab\u00eda hecho hombre por nosotros era hablarles en \u00e1rabe.<\/em> (IV, 386). En las Islas H\u00e9bridas, Dermont Duiguin describe as\u00ed la situaci\u00f3n en la islas del Egga y de Canna: <em>Dios ha convertido unas 800 \u00f3 900 personas, que estaban tan poco instruidas en las cosas que conciernen a nuestra religi\u00f3n que ni siquiera habr\u00eda unas quince que conocieran los misterios de la fe cristiana&#8230; Me he encontrado con treinta o cuarenta personas de sesenta, ochenta y hasta cien a\u00f1os y m\u00e1s que no hab\u00edan recibido el santo bautismo. <\/em>(IV, 476). Las relaciones de la misi\u00f3n est\u00e1n llenas de estas descripciones de la situaci\u00f3n deplorable de las gentes del campo. San Vicente estima que su salvaci\u00f3n eterna est\u00e1 en peligro.<\/p>\n<p><em>c. <\/em>Adem\u00e1s, de mal instruidos en su fe, <strong><em>muchos se pasaban al protestantismo<\/em>. <\/strong> Este dominaba en los pa\u00edses de la Europa del Norte. Se extiende sin cesar en Francia, donde los sacerdotes, poco capaces y poco preocupados de dar una ense\u00f1anza de calidad a sus feligreses. Las gentes son cada vez m\u00e1s sensibles a las palabras de los ministros protestantes que son con frecuencia celosos y les explican el Evangelio. San Vicente escribe, al hablar de Champigny cerca de Richelieu, donde se ha dado una misi\u00f3n: \u00a1<em>Oh Se\u00f1or, cu\u00e1ntas necesidades espirituales en ese pa\u00eds, donde hay muchos herejes, por no haber o\u00eddo hablado de Dios, seg\u00fan dicen, en la Iglesia de los cat\u00f3licos! <\/em>(I, 427).<\/p>\n<p>El gran remedio inventado por San Vicente, lo sabemos, son las misiones parroquiales. los misioneros van al encuentro de las poblaciones rurales abandonadas y les ofrecen una catequesis fundamental, adaptado a su nivel, en la que se proclaman los principales aspectos de la fe. Insisten en particular sobre los misterios de la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n y de la Eucarist\u00eda, que San Vicente hizo representar sobre un frontispicio de las Reglas Comunes. Es esta proclamaci\u00f3n de la fe por el \u00abcatecismo\u00bb lo que, a los ojos de San Vicente, es lo m\u00e1s \u00fatil para el pueblo. Tendremos ocasi\u00f3n de volver sobre esto otro d\u00eda.<\/p>\n<h3><strong>2. Desaf\u00edos de comportamiento en contradicci\u00f3n con el Evangelio<\/strong><\/h3>\n<p>Los des\u00f3rdenes morales en la vida personal, familiar y social abundan con frecuencia entre los cristianos, que concretamente viven lejos del Evangelio. Este foso entre una fe cristiana profesada y una vida en contradicci\u00f3n con el evangelio es un desaf\u00edo que San Vicente y los misioneros discernieron con claridad y al que intentaron aportar una soluci\u00f3n en el curso de las misiones. Tomar\u00e9 principalmente el ejemplo de las relaciones interpersonales.<\/p>\n<p><em>a. Relaciones interpersonales rotas.<\/em> La desuni\u00f3n entre las gentes cualquiera que sea la forma , era uno de los males muy frecuentes en las familias como en las comunidades de los pueblos o parroquias. Es interesante se\u00f1alar que San Vicente y sus misioneros fueron muy sensibles en este punto pues representa una contradicci\u00f3n evidente con el mensaje evang\u00e9lico que Jes\u00fas nos propone. Este ser\u00e1 uno de los objetivos principales que intentar\u00e1 remediar las misiones. Encontramos en los relatos de misi\u00f3n numerosas descripciones de relaciones rotas y de esfuerzos de los misioneros para restablecerlas, a fin de construir una comunidad familiar, ciudadana y parroquial donde exista la caridad concreta digna de verdaderos cristianos.<\/p>\n<p>Odios tenaces, venganzas, apropiaci\u00f3n injusta de bienes de los dem\u00e1as, procesos frecuentes por todo y envenenamiento de la vida de las familias y de los pueblos: Citemos un ejemplo, entre los m\u00e1s significativos, sacado del informe de la misi\u00f3n de Niolo, en C\u00f3rcega: <em>la venganza era tan corriente que los ni\u00f1os aprend\u00edan antes a vengarse de la menor ofensa que a andar o a hablar, no serv\u00eda de nada predicarles lo contrario, ya que el ejemplo de sus mayores y los malos consejos de sus propios padres relativos a este vicio hab\u00edan echado tan profundas ra\u00edces en sus esp\u00edritus que no eran capaces de convencerse de lo contrario. <\/em>( IV, 386).<\/p>\n<p>Ante este tipo de problemas, los misioneros hicieron lo que dicen las reglas Comunes que fijan como objetivo durante las misiones <em>el arreglar las disputas y las desavenencias<\/em> (RC 2). En efecto : <em>Nosotros hemos sido establecidos para reconciliar a los hombres con Dios y los hombres con los hombres, <\/em>dice San Vicente.<\/p>\n<p>Los misioneros se quieren consagrar con celo a este ministerio de reconciliaci\u00f3n interpersonal y comunitaria. Lo har\u00e1n poniendo en la predicaci\u00f3n gran \u00e9nfasis sobre este tema y con gran cercan\u00eda a las personas a quienes concern\u00eda para que se reconciliaran, se perdonar mutuamente y se restituyeron los bienes mal adquiridos. Entre los numerosos casos pongamos un ejemplo sacado de la relaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Niolo:<em> Finalmente el d\u00eda anterior a la Comuni\u00f3n general, al acabar la predicaci\u00f3n, despu\u00e9s de haber exhortado expresamente al pueblo al perd\u00f3e inspir\u00f3 que tomara en la mano el crucifijo que llevaba sobre m\u00ed y que les dijera que quienes estuvieran dispuestos a perdonar vinieran a besarlo; adem\u00e1s, de parte de Nuestro Se\u00f1or, que les tend\u00eda sus brazos les dije que los que besasen ese crucifijo dar\u00edan una se\u00f1al de que quer\u00edan perdonar y de que estaban dispuestos a reconciliarse con sus enemigos.<\/em> (De hecho, nadie se movi\u00f3, pero un franciscano presente en la iglesia les interpel\u00f3 de nuevo). <em>&#8230; Uno de los p\u00e1rrocos a quien le hab\u00edan matado un sobrino cuyo asesino estaba presente en el serm\u00f3n vino a postrarse en tierra y pidi\u00f3 que le diera a besar el crucifijo, diciendo al mismo tiempo: Que se acerque fulano (era el asesino de su sobrino) y le dar\u00e9 un abrazo. Despu\u00e9s de haberlo hecho as\u00ed, se acerc\u00f3 otro sacerdote e hizo lo mismo con algunos de sus enemigos que estaban presentes; a aquellos dos les sigui\u00f3 una gran muchedumbre de otras personas, de forma que durante una hora y media no se vio otra cosa m\u00e1s que reconciliaciones y abrazos; y para mayor seguridad, las cosas m\u00e1s importantes se pon\u00edan por escrito y levantaba acta p\u00fablica un notario. Al d\u00eda siguiente, que era el d\u00eda de la comuni\u00f3n, se tuvo una reconciliaci\u00f3n general y el pueblo, despu\u00e9s de haber pedido perd\u00f3n a Dios, se lo pidi\u00f3 tambi\u00e9n a sus p\u00e1rrocos, y a su vez los p\u00e1rrocos a su pueblo, todo ello con gran edificaci\u00f3n de todos. <\/em>(IV 389-390).<\/p>\n<p>Es interesante notar que m\u00e1s all\u00e1 del esfuerzo indispensable de conversi\u00f3n individual, la misi\u00f3n es ocasi\u00f3n para todo un trabajo de construcci\u00f3n de una vida comunitaria de caridad fraternal y de paz que sea un signo del evangelio tanto a nivel familiar y de pueblo como de parroquia. Pues como dec\u00eda San Vicente en una conferencia a los misioneros: <em>He de amar a mi pr\u00f3jimo, como imagen de Dios y objeto de su amor, y obrar de manera que a su vez los hombres amen a su Creador, que los conoce y reconoce como hermanos, que los ha salvado, para que con una caridad mutua tambi\u00e9n ellos se amen entre s\u00ed por amor de Dios, que los ha amado hasta el punto de entregar por ellos a la muerte su \u00fanico Hijo. <\/em>(XI, 553-554). En definitiva, toda la misi\u00f3n se resume, en estas relaciones de amor.<\/p>\n<p><em>b. Otros desaf\u00edos<\/em> brevemente, y como ejemplo del trabajo de conversi\u00f3n de la vida concreta de las gentes que se efect\u00faa durante la misi\u00f3n: los concubinatos y las uniones irregulares. Son frecuentes un poco por todas partes y destruyen la constituci\u00f3n de aut\u00e9nticas familias cristianas. Este tema se abordar\u00e1 en la predicaci\u00f3n. Los misioneros se esforzar\u00e1n por llevar, cuando la situaci\u00f3n lo permita, a un aut\u00e9ntico matrimonio religioso e intentar\u00e1n convencer a los otros a separarse. Habr\u00eda que citar otros des\u00f3rdenes morales a los que los misioneros buscar\u00e1n remedio como a las blasfeminas, las excesos del carnaval, el alcoholismo, etc&#8230;.<\/p>\n<p>Concluyamos este punto diciendo que la misi\u00f3n debe ofrecer a las gentes un camino de conversi\u00f3n concreta de su vida al evangelio. Adem\u00e1s del \u00abcatecismo\u00bb, que trata de los principales aspectos de la fe, los misioneros hacen cada d\u00eda lo que ellos llaman la \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb, es decir un serm\u00f3n predominantemente moral, con miras a los diversos sectores de la vida concreta de la gente, para que renuncien al pecado y adopten las virtudes correspondientes a sus estados. Los resultados fueron impresionantes, y se obtuvieron cambios de vida extraordinarios: reconciliaciones entre enemigos, perdones rec\u00edprocos, restituciones de bienes a otros, regularizaci\u00f3n de uniones, etc.<\/p>\n<h3><strong>3. Desaf\u00edo de la pobreza material<\/strong><\/h3>\n<p><em>a. <\/em>San Vicente comprendi\u00f3 en Chatill\u00f3n el desaf\u00edo de <strong>la pobreza material permanente<\/strong>, constitu\u00edda principalmente por los pobres enfermos que viven en los pueblos y dio una primera respuesta con la constituci\u00f3n de una Cofrad\u00eda de la Caridad, que ser\u00e1 seguida de otras muchas. \u00c9l descubrir\u00e1 tambi\u00e9n otras muchas pobrezas permanentes: los enfermos en los hospitales, los ni\u00f1os abandonados, los ancianos, los adultos sin trabajo, los hu\u00e9rfanos, los prisioneros, los esclavos en Barberia y otros. Sus diversas fundaciones tendr\u00e1n que adaptarse para responder a estas necesidades.<\/p>\n<p>Para responder a la miseria cotidiana, permanente, de los pueblos misionadas, especialmente para los pobres enfermos, quiere que a continuaci\u00f3n de cada misi\u00f3n, se establezca una Cofrad\u00eda de la Caridad, compuesta por cristianos de la parroquia (de hecho en general, mujeres), para cuidar a los pobres que viven en el territorio de \u00e9sta. En efecto, establecer la Cofrad\u00eda de la Caridad (RC 2) es uno de los objetivos que precisan las Reglas Comunes. Muchos relatos de misiones mencionan que la Cofrad\u00eda fue fundada al final de la misi\u00f3n, a veces por medio de una Hijas de la Caridad, enviada para ello (I, 463).<\/p>\n<p><em>b. <\/em>Adem\u00e1s de esta miseria permanente, bien pesada, hay una miseria excepcional, provocada por los fen\u00f3menos \u00abextraordinarios\u00bb que, en realidad, se instalan y duran numerosos a\u00f1os: las guerras con su cortejo de muertes, bandidaje y hambre, las epidemias como la peste, etc. Encontramos una evocaci\u00f3n muy sugestiva en su carta del 16 de Agosto de 1652 al Papa Inocencio X, en la que le pide intervenir en favor de la paz (IV, 427) <em> La casa real est\u00e1 dividida por las disensiones, las ciudades y provincias asoladas por las guerras civiles, los pueblos divididos en facciones, las aldeas, las villas, los m\u00e1s peque\u00f1os rincones destruidos, arruinados e incendiados, los trabajadores sin poder recoger lo que sembraron y sin poder sembrar nada para los a\u00f1os siguientes. Los soldados se entregan impunemente a toda clase de desmanes. los pueblos, por su parte, no s\u00f3lo se ven expuestos a las rapi\u00f1as y a los actos de bandolerismo, sino incluso a los asesinatos y a toda clase de torturas. . Los habitantes del campo que no han sido matados por la espada tienen que morir casi todos de hambre&#8230; <\/em>(IV, 427).<\/p>\n<p>San Vicente lanzar\u00e1 a las Damas de la Caridad, a las Hijas de la Caridad y a los misioneros en acciones de socorro de todas estas miserias. Les enviar\u00e1 a la Campa\u00f1a, la Lorena, Picard\u00eda y a la Regi\u00f3n parisina siniestradas por la guerras. Hace distribuir v\u00edveres, alimentando a millares de pobres, en Par\u00eds y su provincia. Les procura \u00fatiles agr\u00edcolas y las simientes que les permitir\u00e1 subvenir a sus necesidades. Siempre, unir\u00e1 la evangelizaci\u00f3n al servicio corporal pidiendo a los misioneros que prediquen ala vez que hacen llegar los socorros.<\/p>\n<p>Citemos todav\u00eda otro gran desaf\u00edo que, por otra parte, tiene una estrecha relaci\u00f3n con las misiones:<\/p>\n<h3><strong>4. Desaf\u00edo del Clero mediocre <\/strong><\/h3>\n<p>San Vicente ha visto con claridad que el clero de su \u00e9poca, que con frecuencia no tiene vocaci\u00f3n, est\u00e1 mal formado y de costumbres relajadas, es incapaz de proveer a las necesidades espirituales ordinarias del pueblo, sobre todo el del campo, as\u00ed como de asegurar el seguimiento de las misiones. Un Obispo, en una carta a San Vicente, se queja del <em>inexplicable numero de sacerdotes ignorantes y viciosos que componen mi clero, que no pueden corregirse ni por medio de las palabras ni de los ejemplos. Siento horror cuando pienso que hay en mi di\u00f3cesis casi siete mil sacerdotes borrachines o imp\u00fadicos que suben todos los d\u00edas al altar y que no tienen ninguna vocaci\u00f3n.<\/em> (II, 358). San Vicente conoc\u00eda bien el problemas pues \u00e9l es probablemente uno de esos sacerdotes que, sin llevar una vida escandalosa, fue sin vocaci\u00f3n hacia el sacerdocio para subir en la escala social.<\/p>\n<p><em>a.<\/em> Pero, existe tambi\u00e9n <strong>el problema del seguimiento de las misiones <\/strong>que se le plantea a San Vicente. En efecto, el estado, con frecuencia deplorable, del clero tiene el peligro de comprometer los frutos de la misi\u00f3n, ya que es necesario buenos sacerdotes para asegurar el desarrollo una vez que los misioneros se van. San Vicente se explica: <em>Pues bien, lo m\u00e1s importante de nuestra vocaci\u00f3n es trabajar por la salvaci\u00f3n de las pobres gentes del campo, y todo lo dem\u00e1s no es m\u00e1s que accesorio; pues no hubi\u00e9ramos nunca trabajado con los ordenandos ni en los seminarios de eclesi\u00e1sticos, si no hubi\u00e9semos juzgado que esto era necesario para mantener al pueblo y conservar el fruto que producen las misiones cuando hay buenos eclesi\u00e1sticos, imitando en esto a los grandes conquistadores, que dejan una guarnici\u00f3n en las plazas que ocupan, por miedo a perder lo que han conquistado con tanto esfuerzo<\/em> (XI, 55). Como sabemos San Vicente inventar\u00e1 nuevas estructuras para formar buenos sacerdotes: los ejercicios de ordenando, las Conferencias de los martes y los seminarios. Pero adem\u00e1s, la misi\u00f3n ofrecer\u00e1 una contribuci\u00f3n espec\u00edfica para remediar ese problema.<\/p>\n<p><em>b. La ayuda aportada por la misi\u00f3n al clero<\/em><\/p>\n<p>1) El hecho de seguir <strong>la misi\u00f3n <\/strong>con sus feligreses les ayuda. Se ve, en efecto, de los informes de los misioneros, que muchos p\u00e1rrocos se han renovado en su vida personal y en su ministerio sacerdotal durante la misi\u00f3n. Algunos se reconcilian con sus feligreses, como hemos visto en Niolo, por ejemplo. Otros han sido renovados en su ministerio, como lo dice \u00e9l en el informe de la misi\u00f3n : y los p\u00e1rrocos prometieron en voz alta ense\u00f1ar el catecismo y mostrarse m\u00e1s cuidadosos de su obligaci\u00f3n (IV, 391).<\/p>\n<p>2) La fundaci\u00f3n, hacia el final de la misi\u00f3n, de <strong>una conferencia de eclesi\u00e1sticos<\/strong> seg\u00fan el modelo de las conferencias de los martes iniciadas por San Vicente en Par\u00eds. <em>El Sr. Vicente, dice Abelly, quer\u00eda todav\u00eda que sus misioneros se empleasen, como debe ser, durante el tiempo de las misiones, a prestar todos los servicios que pod\u00edan a los eclesi\u00e1sticos de los lugares donde trabajaban, particularmente por medio de las conferencias espirituales, en las que tratar\u00e1n con ellos de las obligaciones de su estados, de los defectos, que deben evitar, de las virtudes que est\u00e1n obligados a practicar y que son m\u00e1s propias y convenientes y otros temas parecidos. <\/em>(Abelly I, 279). Los misioneros pueden tambi\u00e9n proponer a los p\u00e1rrocos de las parroquias de un sector misionado de reunirse para hacer <strong>un retiro<\/strong> en su casa, bajo su direcci\u00f3n. Los informes de las misiones cuentan a veces casos espectaculares de conversi\u00f3n de p\u00e1rrocos y, m\u00e1s frecuentemente, de sacerdotes que se comprometen a encargarse con celo de sus parroquias.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda citar todav\u00eda otros desaf\u00edos que San Vicente ha considerado y se\u00f1alado ( los malos obispos, el Jansenismo, etc.) Hemos visto aquellos que est\u00e1n relacionados m\u00e1s directamente a nuestro tema de las misiones populares. Nos pararemos aqu\u00ed. Es tiempo, ahora, de concluir nuestra cometido de analizar lo que podr\u00edamos llamar el \u00abcamino Vicenciano\u00bb, que ha dado al ministerio de San Vicente su riqueza y fecundidad.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Esta breve presentaci\u00f3n de los principales desaf\u00edos se\u00f1alados con gran lucidez por San Vicente y esta ojeada a las respuestas que ha aportado con las misiones populares nos bastan para comprender por qu\u00e9 San Vicente tuvo verdaderamente ascendiente sobre la sociedad y sobre la Iglesia de su tiempo y por qu\u00e9 tuvo un real impactio hasta el punto que \u00e9l \u00abcasi lleg\u00f3 a cambiar la faz de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda resumir as\u00ed su camino:<\/p>\n<ul>\n<li>ver la realidad con una mirada de ap\u00f3stol y discernir las verdaderas necesidades de los m\u00e1s pobres y abandonados;<\/li>\n<li>hacer frente y buscar respuestas con creatividad, valor y confianza en Dios;<\/li>\n<li>diversificar, adaptar sin cesar y multiplicar su acci\u00f3n, haciendo llamadas a numerosos colaboraciones: de sacerdotes, mujeres consagradas y laicos;<\/li>\n<li>dirigir la evangelizaci\u00f3n y asistencia o la promoci\u00f3n de los pobres, dando la prioridad tanto a la una, como a la otra, pero siempre asoci\u00e1ndolas estrechamente.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Un reproche que se escucha a veces hoy d\u00eda relacionada con las misiones populares es que se limitan a ser un piadoso ejercicio o una bonita fiesta para los cristianos, sin un porvenir.<\/p>\n<p>El juzgarlas as\u00ed, aunque err\u00f3neamente, es el motivo por el que en algunos lugares no las piden ya y por lo que son marginadas. Me parece que, si queremos que nuestro ministerio de misiones populares tenga verdaderamente ascendiente en nuestro tiempo, es necesario que nos inspiremos sobre el camino Vicenciano que acabamos de se\u00f1alar. Conviene pues que continuemos nuestra reflexi\u00f3n sobre la manera a) de percibir los grandes desaf\u00edos actuales, discerniendo en particular las necesidades de los m\u00e1s pobres y abandonados de hoy, b) hacer frente, buscando, al plan de servicio y de evangelizaci\u00f3n, soluciones adaptadas y eficaces.<\/p>\n<p>Misionera, debemos ser los pioneros de la evangelizaci\u00f3n. No podemos contentarnos de marchar sobre las huellas de nuestros predecesores, pues el mundo cambia (aunque no se puede , ciertamente, desde\u00f1ar la experiencia del pasado). Si no somos capaces de identificar bien los desaf\u00edos de hoy y de hacerles frente con creatividad y esp\u00edritu de fe, nos quedaremos al margen de los problemas reales del mundo y de la Iglesia y la misi\u00f3n popular no tendr\u00e1 impacto real y significativo.<\/p>\n<p>Sin embargo, si estamos aqu\u00ed, es porque creemos que la misi\u00f3n popular puede ser una respuesta, ciertas parcial, pero una respuesta eficaz y adaptado a los verdaderos problemas de la Iglesia y del mundo de hoy. Es porque creemos que actualizando el carisma Vicenciano de evangelizaci\u00f3n y servicio de los m\u00e1s abandonados de hoy, la misi\u00f3n popular puede contribuir eficazmente y de forma espec\u00edfica a la nueva evangelizaci\u00f3n de la que nuestro mundo tiene necesidad. Tal es tambi\u00e9n lo que est\u00e1 en juego en nuestra reflexi\u00f3n aqu\u00ed y la raz\u00f3n misma de este Mes Vicenciano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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