{"id":26445,"date":"2018-05-24T08:08:12","date_gmt":"2018-05-24T06:08:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=26445"},"modified":"2018-04-30T10:29:45","modified_gmt":"2018-04-30T08:29:45","slug":"san-vicente-de-paul-la-esclavitud-en-tunez-y-x","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-la-esclavitud-en-tunez-y-x\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal (la esclavitud en T\u00fanez) (y X)"},"content":{"rendered":"<p><strong>VIII. Por qu\u00e9 envi\u00f3 San Vicente a sus misioneros a Berber\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>\u00abA nuestro parecer, se atreve a afirmar Grandchamp, lo que prueba que el Se\u00f1or Vicente no hab\u00eda vivido dos a\u00f1os en Berber\u00eda, es que lo ignoraba todo de los Musulmanes. Si los hubiera conocido por poco que fuera, no se le habr\u00eda ocurrido nunca la idea singular de hacer comprar por la duquesa de Aiguillon los consulados de T\u00fanez y de Argel para instalar all\u00ed a los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Fino y bien aconsejado como era se habr\u00eda cuidado muy mucho de este error pol\u00edtico que acusa desconocimiento absoluto de la mentalidad de los berberiscos. Hombre de acci\u00f3n, hombre en\u00e9rgico, si los hay, el superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n se equivoc\u00f3 torpemente en esta ocasi\u00f3n, <em>porque no sab\u00eda, porque nunca hab\u00eda sabido <\/em>lo que aguardaba a sus misioneros en la costa de \u00c1frica.<\/p>\n<p><em>Y si lo ignoraba, es porque \u00e9l mismo no hab\u00eda estado all\u00ed nunca<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>El sr Grandchamp no ha pensado que su argumento iba a encontrarse frente a todo apostolado cat\u00f3lico. San Vicente de Pa\u00fal no envi\u00f3 a sus misioneros a T\u00fanez y a Argel por los beneficios pecuniarios del consulado. L\u00e9ase si no su carta a Jean Le Vacher, del 8 de abril de 1659, se ver\u00e1 que se queja por los gastos excesivos. Vicente pens\u00f3, por medio del consulado, tener m\u00e1s facilidades para consolar a los cristianos esclavos, impedirles que renegaran de su fe y rescatarlos si fuera posible.<\/p>\n<p>Si estas ocupaciones deb\u00edan traer consigo sufrimientos y hasta el martirio a sus enviados todo ello estaba previsto y aceptado de antemano por \u00e9l y sus hijos.<\/p>\n<p>Querr\u00edamos pues, en este cap\u00edtulo, no ya convertir, sino desenga\u00f1ar al sr Grandchamp y recordarle, con la historia en la mano, por qu\u00e9 quiso san Vicente, incluso y sobre todo en la hip\u00f3tesis de su esclavitud, enviar a sus misioneros a tierras del Islam.<\/p>\n<p>Esto parecer\u00e1 apartarnos de nuestro asunto, pero en apariencia tan s\u00f3lo. Y adem\u00e1s, la refutaci\u00f3n se ve obligada a seguir a seguir el ataque en todos los frentes.<\/p>\n<p>Si, en la vida \u00edntima del Santo como las obras que emprendi\u00f3 en todos los terrenos, se hiciera abstracci\u00f3n de las razones sobrenaturales en las que apoya toda su actividad interior y exterior, no se comprender\u00eda m\u00e1s que de manera incompleta el alma de Vicente.<\/p>\n<p>As\u00ed, en 1653, en el reglamento, trazado por su mano, para Jean Le Vacher y Martin Husson, el primero vicario apost\u00f3lico, el segundo, c\u00f3nsul en T\u00fanez, les recomendar\u00e1, a fin de desempe\u00f1ar dignamente su trabajo -\u00abque es de asistir corporal y espiritualmente a los pobres cristianos esclavos- que guarden una devoci\u00f3n muy particular a la Encarnaci\u00f3n por la que Nuestro Se\u00f1or baj\u00f3 a la tierra para ayudarnos en nuestra esclavitud, en la que nos ten\u00eda cautivos el esp\u00edritu maligno\u00bb.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda mucho tiempo, el coraz\u00f3n de san Vicente estaba abierto a todos las ternuras, y a todos los ardores del coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Los sentimientos que brillan en \u00e9l son evang\u00e9licos por completo.<\/p>\n<p>Desde el primer momento de la creaci\u00f3n de su Compa\u00f1\u00eda de misioneros, le asign\u00f3 como fin \u00abllevar la buena nueva a los pobres\u00bb, \u00ab<em>evangelizare pauperibus misit me\u00bb <\/em>(Lucas, 4, 18); pero no excluy\u00f3 las dem\u00e1s obras buenas, que san Lucas da en el mismo texto,\u00a0 como signos de la llegada del Mes\u00edas y de la obra redentora comenzada: \u00abEl esp\u00edritu del Se\u00f1or&#8230; me ha enviado a curar a los que tienen el coraz\u00f3n roto, a anunciar a los cautivos la liberaci\u00f3n, a los ciegos la vuelta a la vista, a librar a los oprimidos\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 de Dios el don de la luz y del amor para llev\u00e1rselo a los hombres. Los m\u00e1s desdichados de aqu\u00ed abajo ser\u00e1n sus preferidos. Lo har\u00e1 todo para ayudarlos seg\u00fan sus fuerzas. Se agotar\u00e1 a s\u00ed mismo y expondr\u00e1 a sus\u00a0 hijos a los suplicios m\u00e1s crueles y al martirio para llevarles ayuda.<\/p>\n<p>Su propia cautividad le hizo conocer los sufrimientos f\u00edsicos y morales y los peligros de toda clase a los que est\u00e1n sometidos los esclavos cristianos en pa\u00eds musulm\u00e1n: el grave peligro de perder el honor para las mujeres, el m\u00e1s grave a\u00fan de renegar de la fe para los ni\u00f1os y los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Sabe que los rescates por las \u00f3rdenes de los Trinitarios y de la Merced son raras y no obtienen la liberaci\u00f3n m\u00e1s que un peque\u00f1o n\u00famero; conoce por los relatos oficiales la cifra verdaderamente desoladora de los cautivos cristianos. Debi\u00f3 so\u00f1ar, desde su juventud, con llevarles alg\u00fan socorro; y a ello se dedica a medida que avanza en su vida de caridad.<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 admirablemente le sirve la Providencia! Desde 1613, entra en la casa de Emmanuel de Gondi. \u00c9ste no tarda en conseguir del rey el t\u00edtulo de capell\u00e1n real de las galeras (8 de febrero de 1619).<\/p>\n<p>Las galeras son una especie de media esclavitud. Va entregarse de lleno a predicar a los forzados las misericordias del Se\u00f1or. Marsella, Burdeos, le oir\u00e1n y le ver\u00e1n dar misiones a los galeotes. Pero sus deseos est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de los mares. Otra etapa m\u00e1s de franquicia.<\/p>\n<p>Gracias a la liberalidad de la duquesa de Aiguillon que acaba de fundar a su Congregaci\u00f3n en Roma, puede fundar una casa de Misi\u00f3n en Marsella (25 de julio de 1643).<\/p>\n<p>Oyendo siempre la llamada de los cristianos esclavos en Berber\u00eda, \u00e9l prev\u00e9 lo que va a suceder, y hace insertar con gozo en el contrato de fundaci\u00f3n esta cl\u00e1usula que le sale del coraz\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8230;\u00bbConvenido, en el cargo expreso de enviar por los dichos sacerdotes de la Misi\u00f3n para siempre y a perpetuidad, entonces y cuando lo juzguen oportuno, sacerdotes de la dicha Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n a Berber\u00eda, para consolar e instruir a los pobres cristianos cautivos y detenidos in dichos lugares, en la fe, amor y temor de Dios, y dar por ellos misiones, catecismos, instrucciones y exhortaciones, misas y oraciones que tienen por costumbre&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Ya lo tenemos al pie de obra.<\/p>\n<p>Se necesitaba un pretexto leg\u00edtimo para penetrar en tierras del Islam y establecerse all\u00ed como misioneros para siempre. Se lo ha visto en el derecho conferido a los c\u00f3nsules del rey tener un sacerdote cat\u00f3lico como capell\u00e1n para ellos y su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda pensado en primer lugar -parece ser- unas misiones peri\u00f3dicas y temporales de sus sacerdotes, sin residencia fija, podr\u00edan cumplir con el fin propuesto.<\/p>\n<p>Pero una vez que hubo tomado posesi\u00f3n de la vivienda de paso de Marsella, esta idea desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Apresura la salida de Julien Gu\u00e9rin, un h\u00e9roe que morir\u00e1 de la peste menos de tres a\u00f1os despu\u00e9s, y del hermano Francillon que coronar\u00e1 la gloria del martirio, despu\u00e9s de medio siglo de trabajos.<\/p>\n<p>Julien Gu\u00e9rin fue un organizador fuera de serie.<\/p>\n<p>En tres a\u00f1os estableci\u00f3 costumbres religiosas, en las mazmorras, que deber\u00edan ser la admiraci\u00f3n de la historia eclesi\u00e1stica de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Al principio todo se hizo en secreto. Pero pronto pudo dar a la religi\u00f3n su aparato exterior, con sus cantos y sus ceremonias. Las mazmorras se transformaron en otros tantos peque\u00f1os templos en los que los esclavos pod\u00edan con libertad y en p\u00fablico o\u00edr la santa misa y participar en los divinos misterios.<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or resid\u00eda en su tabern\u00e1culo d\u00eda y noche, en medio de los pobres y afligidos, objetos eternos de sus predilecciones, y una l\u00e1mpara ard\u00eda siempre delante de \u00e9l, s\u00edmbolo de la fe de los esclavos y de su amorosa Providencia. Cuando se lo llevaban a los enfermos, lo acompa\u00f1aban con la antorcha o el cirio en la mano. En la fiesta del Corpus, era llevado en procesi\u00f3n seguido de una multitud cuyas ataduras y harapos constitu\u00edan, a la mirada cristiana, un espl\u00e9ndido triunfo, y durante toda la octava, quedaba expuesto a la veneraci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>El domingo y fiestas, se celebraba el oficio divino en las pobres mazmorras con menos riqueza, pero con tanta solemnidad como en las iglesias de Par\u00eds. A menudo se creaban piadosas fundaciones a las que contribuy\u00f3 al diezmo del esclavo, y se establec\u00edan cofrad\u00edas ya en honor de la Sant\u00edsima Virgen, ya para el alivio espiritual de los vivos y de los muertos. Cada a\u00f1o la fiesta de san Luis, patr\u00f3n de la capilla consular, patr\u00f3n de toda esta tierra de T\u00fanez la cual santific\u00f3 \u00e9l con su muerte, se celebraba con gran pompa. En todas las asambleas religiosas, ten\u00edan su recuerdo el rey y Francia.<\/p>\n<p>\u00abQuedar\u00eda entusiasmado, escrib\u00eda el sr Gu\u00e9rin a san Vicente, oyendo todos los d\u00edas de fiesta y el domingo cantar en nuestras iglesias y en nuestras capillas el <em>Exaudiat <\/em>y las dem\u00e1s oraciones por el rey y por Francia por quienes hasta los extranjeros rinden testimonio de respeto y afecto. Y no ser\u00eda menor su entusiasmo al ver con qu\u00e9 cari\u00f1o estos pobres cautivos ofrecen sus oraciones por todos sus bienhechores que reconocen que est\u00e1n en Francia o proceden de Francia. No constituye un peque\u00f1o motivo de consuelo ver aqu\u00ed a casi toda clase de naciones en cadenas rogar a Dios por los Franceses\u00bb.<\/p>\n<p>Gu\u00e9rin asiste en su martirio a Antonin de la Paix, de diecinueve a\u00f1os de edad, falsamente acusado cual otro Jos\u00e9, por la mujer de su amo; convierte a un joven protestante ingl\u00e9s, de treinta a\u00f1os, a quien han capturado los corsarios; trae a la fe a un hijo del Bey de T\u00fanez, Hadgi Mehemmed Codgia, conocido por el nombre de Don Philippe.<\/p>\n<p>Cuando Jean Le Vacher llegue, en 1647, a hacer el relevo y a comenzar esta vida de trabajo duro y fecundo que se terminar\u00e1 con la muerte en la boca del ca\u00f1\u00f3n, la obra del socorro a los esclavos de Berber\u00eda estar\u00e9 en pleno auge, y nadie la detendr\u00e1 hasta la conquista francesa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de T\u00fanez, Argel; despu\u00e9s de la organizaci\u00f3n, el rescate. San Vicente de Pa\u00fal no se propuso directamente la obra del rescate, -hab\u00eda que respetar las posiciones adquiridas por las dos \u00f3rdenes de redentoristas- <em>no obstante, <\/em>dedic\u00f3 durante los cinco \u00faltimos a\u00f1os de su vida, m\u00e1s de un mill\u00f3n de libras, y liber\u00f3 a unos mil doscientos esclavos.<\/p>\n<p>Fue Jean Le Vacher quien desarroll\u00f3 el servicio del rescate. Nosotros destacamos una cantidad considerable de liberaciones efectuadas por \u00e9l con dinero recibido directamente de Francia o enviado a este fin por el superior de Marsella.<\/p>\n<p>Su atenci\u00f3n se dirige en particular hacia los sacerdotes y religiosos, hacia los ni\u00f1os y las mujeres, en mayor peligro de renegar de su fe.<\/p>\n<p>Cumpli\u00f3 durante toda su vida una acci\u00f3n verdaderamente apost\u00f3lica. No acept\u00f3 seg\u00fan el deseo de su superior en Par\u00eds, Vicente de Pa\u00fal, el t\u00edtulo y la funci\u00f3n de c\u00f3nsul por la naci\u00f3n francesa, ofrecido por la asamblea de los comerciantes y el Bet de T\u00fanez, m\u00e1s que como in medio de extender m\u00e1s la influencia de la religi\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 impresi\u00f3n se siente al leer certificados como \u00e9ste, consignado en el libro de las actas del c\u00f3nsul:<\/p>\n<p>\u00ab8 de agosto de 1656, Pierre de la Comme, nativo de Vivecot cerca de Bayona, 22 a\u00f1os, hasta ahora esclavo de Ossain, Turco, bouloucbachi, ha sido rescatado el 27 de julio, por Jean Le Vacher, presente, por 152 piastras y 1\/4, comprendidos los gastos de la carta franca y de los derechos del chaouch (ujier). Ha recibido adem\u00e1s 17 piastras y \u00bd por los gastos de su viaje de T\u00fanez a Marsella y de Marsella a Par\u00eds donde se presentar\u00e1 a Vicente de Pa\u00fal, superior general de los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Le Vacher declara haber hecho este rescate y entregado los dichos diezmos de pura limosna enviada a \u00e9l por cierta persona a quien no conoce, para ser empleados en el rescate de un esclavo franc\u00e9s que se encontrar en el mayor peligro de renegar nuestra santa fe. Ha llegado a escoger a Pierre de la Comme por el conocimiento particular y cierto que el dicho Pierre estuvo en dicho peligro a causa de los servicios y malos tratos extraordinarios a \u00e9l causados por su patr\u00f3n durante largo tiempo, para llevarle a renegar de nuestra santa fe y hacerse Turco&#8230; Pierre declara que ha estado m\u00e1s de una vez a punto de sucumbir, cosa que tal vez hubiera hecho al final, sin una gracia especial de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Firmado: Jean Le Vacher.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal por sus cartas, sus direcciones, sus instrucciones sostiene el celo de sus hijos:<\/p>\n<p>\u00abAunque s\u00f3lo fuera, escribe, por dar a conocer a esta <em>tierra maldita <\/em>la belleza de nuestra santa Religi\u00f3n, enviando a hombres que atraviesen los mares, que abandonen voluntariamente su pa\u00eds y sus comodidades y que se expongan a mil ultrajes por el consuelo de sus hermanos afligidos, estimo que estar\u00edan bien empleados los hombres y el dinero\u00bb.<\/p>\n<p>No se pueden leer los gritos de satisfacci\u00f3n, de esperanza, de terror que se le escapan del coraz\u00f3n, sin sentirse uno regocijado o trastornado.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh Dios! Se\u00f1ores, ojal\u00e1 tuvi\u00e9ramos un poco m\u00e1s de vista sobre la excelencia de los trabajos apost\u00f3licos, para estimar infinitamente nuestra suerte y para corresponder a los deberes de esta condici\u00f3n. Bastar\u00eda con diez o doce misioneros as\u00ed iluminados para lograr frutos incomparables en la Iglesia&#8230; El cielo y la tierra miran con agrado la parte que nos ha ca\u00eddo en suerte, honrar con vuestro trabajo esta caridad incomprensible por la que Nuestro Se\u00f1or baj\u00f3 a la tierra para socorrernos y asistirnos en nuestra esclavitud. Pienso que no hay \u00e1ngel ni santo en el cielo que no os envidie esta felicidad, en cuanto su estado de gloria se lo pueda permitir; y aunque yo sea el m\u00e1s abominable de todos los pecadores, os confieso no obstante que, si me fuese permitido, yo mismo os envidiar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Los Turcos hab\u00edan llegado a tal punto de respeto por las ceremonias de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, que permit\u00edan a sus esclavos, el domingo, acudir a casa del sr Le Vacher para o\u00edr la misa en su capilla, erigida bajo el t\u00edtulo e invocaci\u00f3n de san Cipriano. Esos d\u00edas se les quitaban las cadenas.<\/p>\n<p>Este ha sido el testimonio para Argel, hacia 1672.<\/p>\n<p>Ahora el de T\u00fanez.<\/p>\n<p>La obra de evangelizaci\u00f3n entre los esclavos, lanzada por los hijos de san Vicente, produjo tan profundas ra\u00edces que los c\u00f3nsules obtuvieron del Bey poder mandar celebrar la misa en su propio palacio, en favor de los numerosos esclavos cristianos que est\u00e1n a su servicio.<\/p>\n<p>El Padre Jean-Baptiste de la Faye, en el relato de un viaje de rescate, nos hace as\u00ed la descripci\u00f3n de esta misa:<\/p>\n<p>El 24 (de junio de 1700), d\u00eda de la Natividad de San Juan Bautista, fui, acompa\u00f1ado del ayuda de c\u00e1mara del sr c\u00f3nsul, a decir la misa en el palacio del bey para los esclavos. Como no salen nunca, no pueden encontrase\u00a0 ni en el <em>Fondouc <\/em>(mercado), ni en los presidios, para hacer los ejercicios de religi\u00f3n; pero a petici\u00f3n de los c\u00f3nsules, permite que se celebre de vez en cuando en su palacio&#8230;<\/p>\n<p>Uno de los esclavos que me acompa\u00f1aba me introdujo en un sal\u00f3n tapizado en estilo \u00e1rabe que me dijo que era el apartamento del bey, al fondo del cual se levant\u00f3 un altar con una mesa y los ornamentos necesarios. Por encima del altar se abri\u00f3 la tapicer\u00eda para descubrir un crucifijo en relieve bajo el cual hab\u00eda un cuadro de la Sant\u00edsima Virgen, que se descubri\u00f3 despu\u00e9s del santo sacrificio. Pod\u00e9is juzgar cu\u00e1l no fue mi sorpresa al ver tales muebles en la c\u00e1mara de un rey, tan enemigo del nombre cristiano\u00a0 como este mahometano. Qu\u00e9 diferencia (dec\u00eda para m\u00ed) del estado presente del cristianismo con el de los primeros siglos, durante los cuales hab\u00eda que buscar antros inaccesibles para celebrar los santos misterios y que hoy los cristianos ofrecen a Dios el m\u00e1s augusto de sus sacrificios hasta en el trono de los reyes infieles!<\/p>\n<p>Todos los esclavos oyeron la misa con mucha modestia y silencio, tras la cual todos se retiraron, menos dos que se quedaron para deshacer el altar y cerrar los ornamentos en las cajas\u00bb.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, de paso por T\u00fanez, el mismo Padre anotar\u00e1 tambi\u00e9n en su <em>Diario: <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab<\/em>Durante las fiestas de Navidad, el oficio se hizo con tanta libertad y solemnidad como en tierra cristiana; la misa de medianoche se celebr\u00f3 al son de trompetas, flautas y \u00f3boes, que se dejaron escuchar desde las diez de la noche hasta las dos de la ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, afirma que la esclavitud en Constantinopla es muy diferente y amarga que la de Berber\u00eda y cita esta carta del Padre Jacques Caschot, S. J., del 21 de julio de 1719:<\/p>\n<p>\u00abLa mayor parte de los Beys o patrones no permiten la entrada a ning\u00fan religioso en sus galeras. He o\u00eddo con frecuencia, en semejantes embarcaciones, confesiones de treinta y cuarenta a\u00f1os, visto que a ning\u00fan padre latino se le permit\u00eda entrar. <em>La esclavitud en Berber\u00eda, comparada con la de Constantinopla es media libertad, como aseguran los que han sido esclavos en \u00c1frica y est\u00e1n aqu\u00ed hoy\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>No se escribe aqu\u00ed la historia de los misioneros de san Vicente en \u00c1frica: se muestra tan s\u00f3lo, en textos, la utilidad de su presencia y la sabidur\u00eda del fundador que los envi\u00f3 all\u00e1.<\/p>\n<p>San Vicente sab\u00eda lo que se hac\u00eda.<\/p>\n<p>Hab\u00eda visto y trabajaba en consecuencia.<\/p>\n<p>El c\u00f3nsul de Francia en Argel, Dubois-Tainville, escribi\u00f3 \u00e9l mismo el elogio de uno de estos \u00faltimos misioneros muertos en el servicio de los esclavos; anota en su reportaje oficial (enero de 1811):<\/p>\n<p>\u00abEl sr. Joussouy, uno de los tres sacerdotes que serv\u00edan a la iglesia francesa en Argel, al morir, se llev\u00f3 el sentir un\u00e1nime y la estima de todos los que le conocieron. Todos los c\u00f3nsules extranjeros, todos los Europeos que resid\u00edan o de paso por Argel, acompa\u00f1aron a su comitiva f\u00fanebre. Los esclavos se amontonaban en torno a su f\u00e9retro gritando con dolor: \u00abHemos perdido a nuestro padre, el que nos sosten\u00eda en nuestros trabajos, el que nos aliviaba en nuestra miseria&#8230;\u00bb El sr Joussouy llevaba en Argel m\u00e1s treinta a\u00f1os. Hab\u00eda consagrado su vida a la ayuda a los desgraciados. Cuando la peste asolaba este pa\u00eds, los esclavos vi\u00e9ndose privados de los auxilios espirituales, el sr Jousouy ven\u00eda a habitar entre ellos, los consolaba y ayudaba con su bolsillo, y tres veces fue atacado por este mal temible, sin que su celo haya disminuido\u00bb.<\/p>\n<p>En 1827, cuando la ruptura entre Francia y Argel, los misioneros no abandonaron la ciudad hasta que lo hicieron el c\u00f3nsul y los \u00faltimos Franceses.<\/p>\n<p><strong>IX. La confesi\u00f3n de sus faltas<\/strong><\/p>\n<p>Nadie ha hablado tan mal de s\u00ed como Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Hay en \u00e9l una necesidad, una man\u00eda de despreciarse a ultranza.<\/p>\n<p>Abelly ha debido constatarlo y excusarle: \u00abHa parecido un tanto singular en esto\u00bb. \u00abSingular, eh, ya lo creo, exclama Br\u00e9mond, pero cuando se llama pobre hombre, miserable, ignorante y campesino, Vicente de Pa\u00fal es absolutamente sincero. Que se le tome la palabra o no, \u00e9l consigue su prop\u00f3sito. Unos pensar\u00e1n que despu\u00e9s de todo se hace justicia s\u00ed mismo y sentir\u00e1n en el alma que un hombre tan grande no haya hecho mejores estudios; otros le reprochar\u00e1n sus gestos de humildad. <em>Notadlo bien por dem\u00e1s que cuando se habla mal de uno mismo, corre siempre el peligro de que se le tome por la palabra\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Es lo que le pas\u00f3 a nuestro Santo en vida y despu\u00e9s de la muerte. Se le ha criticado por sus enemigos (los jansenistas) que trataron y lograron disminuir su irradiaci\u00f3n bienhechora y virtuosa; por sus amigos, (religiosos u hombres de obras), que soportaron dif\u00edcilmente ser dominados por la superioridad de su saber, la prudencia de sus consejos, las iniciativas de su caridad, el logro de sus empresas y sobre todo por el brillo de sus virtudes.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 no inventaron los primeros?<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 no han sostenido los segundos?<\/p>\n<p>Y esto dur\u00f3, a trav\u00e9s de la historia, hasta nuestros d\u00edas&#8230;<\/p>\n<p>y para colmo de repente para sostener una tesis -que nunca pas\u00f3 de hip\u00f3tesis- la de una juventud de Vicente menos que virtuosa, hay quien se ha atrevido a recurrir a las confesiones m\u00e1s extra\u00f1as del hombre de Dios para present\u00e1rnoslas como las pruebas de sus debilidades. Se ha glosado sobre todo ello, se ha interpretado y se ha llegado a sostener las proposiciones m\u00e1s asombrosas!<\/p>\n<p>Antonio R\u00e9dier concibi\u00f3, el plan de mostrar en su obra sobre Vicente de Pa\u00fal la humildad de su h\u00e9roe. Para eso se esforz\u00f3 en tomar al pie de la letra los modos de hablar del Santo.<\/p>\n<p>-As\u00ed a su regreso de Roma, hosped\u00e1ndose con uno de sus compatriotas, el juez de Sore, fue acusado de robo por \u00e9l un d\u00eda, como ya lo hemos referido. R\u00e9dier se atreve a\u00a0 hacer este comentario:: \u00ab\u00c9sta es una aventura que no le habr\u00eda pasado a nuestro h\u00e9roe en otro momento de su vida. Conven\u00eda que nos hubiera dado a\u00fan m\u00e1s que pruebas imperfectas de la alta calidad de su alma\u00bb.<\/p>\n<p>Este razonamiento es del todo gratuito y fundado en un argumento negativo<\/p>\n<p>!\u00bfSe dice, exclama Pascal, que un hombre es culpable por ser acusado? No, la gente piadosa podr\u00e1 ser acusada siempre que haya calumniadores. No es pues por la acusaci\u00f3n, sino por la condena\u00a0 por lo que se ha de juzgar\u00bb.<\/p>\n<p>Pues bien, la condena (el fallo) no tard\u00f3 y fue en favor de Vicente. Apresado el ladr\u00f3n, el calumniador pidi\u00f3 perd\u00f3n, y el honor de Vicente qued\u00f3 restablecido a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>La sospecha rebaja el alma del culpable, no la del inocente. Existe un aforismo en derecho que dice: <em>\u00abNemo praesumatur malus nisi probetur\u00bb. <\/em>Encontramos aqu\u00ed dos presunciones a la ligera sin prueba alguna.<\/p>\n<p>-Las \u00ababominaciones de su vida pasada\u00bb, le estar\u00edan inspiradas por en recuerdo de \u00abque a los veinte y veinticinco a\u00f1os, la santidad no constitu\u00eda a\u00fan su primera preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 la idea del sr R\u00e9dier, expresada por \u00e9l, no la del Santo. Interpretaci\u00f3n estrecha que traiciona por su precisi\u00f3n y exclusivismo el pensamiento de san Vicente.<\/p>\n<p>-\u00abVicente, contin\u00faa R\u00e9dier, tuvo las debilidades de muchos sacerdotes de aquel siglo turbulento. Fue, durante alg\u00fan tiempo, un pobre hombre, parecido a los dem\u00e1s, y la prueba es la confesi\u00f3n que hace en 1631: \u2018Cuando estaba en Roma, <em>aunque estuviera cargado de pecados, <\/em>\u2018no dejaba de enternecerme, incluso hasta llorar\u2019\u00bb.<\/p>\n<p>La prueba es bien poca cosa para que cuele la afirmaci\u00f3n que precede.<\/p>\n<p>Y as\u00ed es c\u00f3mo las confesiones de san Vicente interpretadas con parcialidad y al rev\u00e9s sirvieron para establecer una acusaci\u00f3n grave contra \u00e9l. No solamente, en el caso, ha sido <em>cre\u00eddo por las palabras, <\/em>seg\u00fan la palabra de Br\u00e9mond, sino que se ha construido y forjado por sus palabras mal interpretadas un monstruoso ataque contrario a la verdad.<\/p>\n<p>Y R\u00e9dier prosigue sus citas, escogiendo siempre las exageraciones del lenguaje del demasiado humilde Vicente y dando una falsa interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-San Vicente es feo: \u00abNos fijamos, escribe, en su fealdad f\u00edsica. \u00a1Vaya tipo! exclam\u00f3 un d\u00eda al mirarse en un\u00a0 espejo\u00bb.<\/p>\n<p>Respuesta:\u00a0 Si el alma, seg\u00fan se dice, se ve en los ojos, Vicente de Pa\u00fal los deb\u00eda tener muy hermosos. Pero aunque hubiese sido el m\u00e1s hermoso de los hijos de los hombres, el humilde Vicente se habr\u00eda calificado tambi\u00e9n de \u00abespantoso\u00bb al ver su silueta en un espejo.<\/p>\n<p>San Vicente cantaba mal. \u00abYo escuchaba a estos campesinos que entonaban los salmos, con admiraci\u00f3n, sin fallar una sola nota. Entonces yo me dec\u00eda: T\u00fa que eres su padre espiritual, t\u00fa no te lo sabes.<\/p>\n<p>Respuesta: Pod\u00eda ignorar la ciencia de la m\u00fasica -y esto es lo que quiere decir- pero ten\u00eda una bonita voz y sab\u00eda servirse de ella. El <em>Salve Regina <\/em>del destierro y todas las maravillas que siguieron son la mejor de las pruebas. Y durante su vida entera su voz dulce y armoniosa fue el instrumento de su coraz\u00f3n y de su alma para llegar al coraz\u00f3n y el alma de sus contempor\u00e1neos y llevarlos a Dios.<\/p>\n<p>\u00abA los veinte a\u00f1os, escribe tambi\u00e9n R\u00e9dier, Vicente se ocupaba en abrirse camino en la vida mucha m\u00e1s que abismarse en Dios\u00bb. Y eso porque hablando de la benevolencia\u00a0 del vice-legado de Avi\u00f1\u00f3n, Vicente declara a su bienhechor: \u00abEl me prometi\u00f3 el medio de prepararme un retiro honorable, haci\u00e9ndome para este fin alcanzar alg\u00fan honrado beneficio en Francia\u2019\u00bb.<\/p>\n<p>Respuesta: ambas cosas no se oponen. A los veinte y veinticinco a\u00f1os, no est\u00e1 prohibido so\u00f1ar en establecerse honradamente,\u00a0 cumpliendo con perfecci\u00f3n sus deberes de cristiano y de sacerdote.<\/p>\n<p>A ver si nos colocamos en el esp\u00edritu de la \u00e9poca. En aquel momento, todos los cargos eclesi\u00e1sticos se transformaban en beneficios; la menor capellan\u00eda, la menor parroquia del campo, depend\u00edan del nombramiento del patr\u00f3n, a menudo de una persona secular. El rey, las grandes abad\u00edas, los obispados, los cap\u00edtulos ten\u00edan los nombramientos a todos los beneficios eclesi\u00e1sticos, y \u00e9stos se ten\u00edan la mayor parte del tiempo a gusto de los patronos, seg\u00fan las afinidades de familia y de intereses.<\/p>\n<p>Apenas Francisco de Sales, a la edad de 26 a\u00f1os, declar\u00f3 que entraba en la carrera eclesi\u00e1stica, cuando fue nombrado <em>hic et nunc <\/em>para el beneficio de preboste o decanato del cap\u00edtulo de Ginebra.<\/p>\n<p>Olier, a los 18, siendo alumno de teolog\u00eda, es nombrado, por influencia de su familia, abad de la abad\u00eda de Pibrac, en Auvernia, can\u00f3nigo-conde honorario del ilustre cap\u00edtulo de Saint-Julien de Brioude, prior del priorato de Clisson, cerca de Nantes, y del priorato de Bazainville, en la di\u00f3cesis de Chartres:<\/p>\n<p>se podr\u00eda continuar esta enumeraci\u00f3n, se podr\u00eda traer e la memoria todos los abusos que de este modo se hab\u00edan introducido en la Iglesia y de los que san Vicente tratar\u00e1 mas tarde -en el Consejo de conciencia-\u00a0 de corregir las funestas consecuencias.<\/p>\n<p>Exist\u00eda entonces el alto y bajo clero: todos los bienes de la Iglesia eran distribuidos \u00aba gog\u00f3\u00bb a los miembros del alto clero, mientras que los del bajo clero las pasaban muy duras para elevarse.<\/p>\n<p>Vicente en su juventud concibi\u00f3 este deseo bien leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>Dios al parecer, opuso a ello toda clase de obst\u00e1culos para permitirle llegar no a los altos cargos, sino a la pr\u00e1ctica de las altas virtudes por las cuales lleg\u00f3 a convertirse, seg\u00fan la palabra de Bossuet, \u00aben el Santo del siglo\u00bb.<\/p>\n<p>Los razonamientos de R\u00e9dier, son materiales, humanos, tierra. Supone, a lo largo de su libro, vistas ego\u00edstas e interesadas en Vicente, cuando \u00e9ste no hace otra cosa que buscar la realizaci\u00f3n de leg\u00edtimas aspiraciones. Es suficiente haber frecuentado por poco que sea los escritos del Santo para comprender sus excesos de lenguaje. Conviene prestar atenci\u00f3n y saber interpretar sus palabras cuando, hablando de s\u00ed, Vicente se llama \u00abun ignorante, un miserable, un condenado, peor que Judas, peor que el demonio\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En cuanto a R\u00e9dier va a sacar sus argumentos de ah\u00ed.<\/p>\n<p>Supone gratuitamente que la juventud de Vicente no pas\u00f3 sin equivocaciones; pero sus argumentos son simples insinuaciones desnudas de toda fuerza probatoria.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed una vez m\u00e1s un precioso texto que oponer a toda esta polvareda de sospechas.<\/p>\n<p>El 27 de abril de 1628, cuando Vicente hizo su magn\u00edfica deposici\u00f3n en el proceso de beatificaci\u00f3n de san Francisco de Sales, los jueces le hicieron todas las preguntas de identidad y moralidad que se dirigen a los testigos en parecidas ocasiones:<\/p>\n<p>1\u00ba \u00bfConoc\u00e9is la importancia del perjurio en semejante causa?<\/p>\n<p>S\u00ed, yo s\u00e9 que el perjurio, sobre todo en una deposici\u00f3n de canonizaci\u00f3n ser\u00eda un pecado mortal, y con a gracia de Dios, no quiero cometerlo.<\/p>\n<p>2\u00ba \u00bfQui\u00e9n sois?<\/p>\n<p>-Me llamo Vicente de Pa\u00fal, soy sacerdote, indigno superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, capell\u00e1n real de las Galeras de Francia, de unos 48 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>3\u00ba \u00bfFrecuent\u00e1is los sacramentos?<\/p>\n<p>-No solamente me confieso y comulgo por Pascua, sino que me confieso varas veces a la semana y casi a diario celebro el santo sacrificio.<\/p>\n<p>4\u00ba \u00bfHab\u00e9is sido acusado de alg\u00fan crimen, sufrido alguna inquisici\u00f3n o proceso ante alg\u00fan juez, sido excomulgado o denunciado p\u00fablicamente?<\/p>\n<p>-Nunca por la gracia de Dios he sido acusado de ning\u00fan crimen, ni buscado, ni juzgado, ni excomulgado por ninguna cosa.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Nunquam per Dei gratiam fui de aliquo crimine accusatus, nec inquisitus, nec processatus coram aliquo judice, nec etiam fui \u00fanquam nominatim nec publice denunciatus, excommunicatus<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Esta respuesta de Vicente de Pa\u00fal es absoluta y vale toda su vida.<\/p>\n<p>S\u00e1quense las <em>consecuencias.<\/em><\/p>\n<p>Este trabajo iba bastante avanzado cuando apareci\u00f3 el art\u00edculo resonante del R. P. Debongnie, C. R.<\/p>\n<p>El Reverendo Padre se propone el noble intento \u00abde borrar de la historia del Santo la p\u00e1gina\u00bb contenida en la primera carta del joven Vicente.<\/p>\n<p>El sr Coste hab\u00eda tenido una duda, una sencilla duda; R\u00e9dier y Grandchamp hab\u00edan hecho una opini\u00f3n hist\u00f3rica; el R. P. Debongnie, por su parte ense\u00f1a un dogma y se pronuncia en nombre de la <em>Historia.<\/em><\/p>\n<p>Y para hablar con semejante autoridad, \u00bfqu\u00e9 estudios personales, qu\u00e9 documentos nuevos nos ofrece el Reverendo Padre?<\/p>\n<p>No da la impresi\u00f3n de sospechar que se pueda encontrar algo nuevo sobre el tema.<\/p>\n<p>Se toma lo suyo donde lo encuentra, y nos da una segunda edici\u00f3n del P. Grandchamp.<\/p>\n<p>Lo acepta todo de \u00e9l, a ojos ciegas.<\/p>\n<p>Como hemos refutado ya al P. Grandchamp, palabra por palabra, el Padre Debomgmie se puede dar tambi\u00e9n por refutado.<\/p>\n<p>-Pero a fin de cuentas, \u00bfnos ense\u00f1a o no nos ense\u00f1a nada nuevo sobre la cautividad?<\/p>\n<p>Esto es lo que ha hallado, lo que le pertenece en propiedad:<\/p>\n<p>1\u00ba Un argumento negativo:<\/p>\n<p>\u00abA la muerte de Vicente, en ninguna parte hay relaci\u00f3n con su lesi\u00f3n en la rodilla, este silencio da mucho que pensar que no se puede descubrir rastro alguno\u00bb (del flechazo).<\/p>\n<p>-El Reverendo Padre se olvida de que Vicente mor\u00eda con las dos piernas ro\u00eddas de \u00falceras profundas.<\/p>\n<p>2\u00ba Una fantas\u00eda hist\u00f3rica:<\/p>\n<p>\u00abCuando habla a su madre de sus <em>desastres<\/em> y de su <em>infortunio<\/em>, escribe el buen Padre, comprendemos que el vice-legado le ha despedido; que se ha visto obligado a abandonar Roma. \u00bfNo se podr\u00eda sospechar que el prelado se ha dado cuenta, <em>como nosotros hoy, <\/em>de que su favorito las contaba gordas; o de que sus acreedores habiendo hallada su pista, le hicieron el esc\u00e1ndalo que tem\u00eda?\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo esto, se puede exclamar: \u00a1Viva la Historia!<\/p>\n<p>\u00abEl menor grano de mijo<\/p>\n<p>\u00abMe ser\u00eda m\u00e1s provechoso\u00bb.<\/p>\n<p><strong> Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>una vez concebido el plan de escribir un\u00a0 estudio de cr\u00edtica hist\u00f3rica sobre la cautividad de san Vicente de Pa\u00fal, nos hemos referido a lo largo de nuestra historia a los textos, impresos o manuscritos, de los relatos de otros cautivos que nos han dejado como Vicente la narraci\u00f3n de sus aventuras.<\/p>\n<p>As\u00ed hemos citado uno tras otro:<\/p>\n<p>Cervantes, Emmanuel d\u2019Aranda, de Fercourt y Regnard, Jean Bonnet, Thedenat, el se\u00f1or Mouette, el autor del viaje de tres Capuchinos a Tierra Santa, las narraciones del Padre Dan, J.-B. de la Faye y otros Trinitarios, las narraciones de Jean Le Vacher, las actas del Consulado de T\u00fanez, etc.<\/p>\n<p>Todos estos relatos, en un punto o en otro, vienen a confirmar el de san Vicente de Pa\u00fal. Y el acuerdo, como lo hemos demostrado, va hasta el env\u00edo de la receta para curar la piedra, hasta el comercio de las piedras preciosas.<\/p>\n<p>Las pretendidas singularidades o imposibilidades, adelantadas por \u00e9ste \u00faltimo, se desvanecen por completo a la vista de estas declaraciones de esclavos cristianos de Argel o de T\u00fanez.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal en las tres cartas conservadas sobre su cautividad nos da a conocer diversos personajes de su tiempo.<\/p>\n<p>Informaciones hist\u00f3ricas se han descubierto sobre todos estos contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Hemos visto desfilar ante nuestros ojos a:<\/p>\n<p>los dos hermanos de Comet y su hermana,<\/p>\n<p>la numerosa familia de los Saint-Martin,<\/p>\n<p>la madre, todos los hermanos y hermanas de Vicente<\/p>\n<p>Savary de Br\u00e8ves,<\/p>\n<p>Pierre Fran\u00e7ois Montorio,<\/p>\n<p>Canterelle, el amable comisionista,<\/p>\n<p>Pierre Darnaudin, notario,<\/p>\n<p>Pierre Rabel, secretario episcopal,<\/p>\n<p>los de La Lande, padre e hijo,<\/p>\n<p>Jean-Jacques Dusault, el obispo de Dax,<\/p>\n<p>Dusin, t\u00edo de Vicente p\u00e1rroco del Pouy.<\/p>\n<p>Uno solo de estos personajes, el que deb\u00eda servir de intermediario para remitir la segunda carta de Vicente al sr de Comet, se ha escapado hasta el momento de todas las investigaciones, es el R. P. Antoine Pontanus \u00abquien siempre ha sido, dice el Santo, de mis buenos amigos\u00bb.<\/p>\n<p>Si el nombre propio de renegado no se nos ha revelado, ha sido por cierto intencionadamente y por caridad, para salvar su honor y el de su familia. En su correspondencia tan m\u00faltiple, Vicente de Pa\u00fal tendr\u00e1 la ocasi\u00f3n, en lo sucesivo, de hablar de pecadores, de malvados o de culpables. Guardara siempre una reserva absoluta para no dar a conocer el nombre de los interesados.<\/p>\n<p>En Roma y en Par\u00eds hemos visto antiguas caras y entrado en contacto con reci\u00e9n llegados: \u00a0el sr de Villeroi, la reina Margarita de Valois, el juez de Sore, Charles de Fresne, de B\u00e9rulle, \u00c9tienne Gueffier, Nicolas Coeffeteau, y, para terminar: Henry IV y Louis XIII.<\/p>\n<p>Muchos aspectos nuevos han surgido ante nosotros en relaci\u00f3n con los amigos del joven sacerdote.<\/p>\n<p>Todo esto se ha conseguido en beneficio de la Historia y nos garantiza la sinceridad de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Hemos penetrado hasta cierto punto los misterios de la alquimia del sabio anciano de T\u00fanez. Hemos estudiado su medicina espag\u00edrica, su dioptr\u00eda f\u00edsica y su magia blanca.<\/p>\n<p>Los numerosos argumentos negativos adelantados contra la historicidad de la cautividad nos han parecido sin fundamento y las dificultades surgidas respecto de la lengua, el lago, el t\u00e9mat, el viaje de Savary de Br\u00e8ves, la novela de las mujeres, han recibido su plena respuesta.<\/p>\n<p>Hemos constatado que Vicente conoc\u00eda perfectamente las costumbres de \u00c1frica. Si se resolvi\u00f3 muy temprano a no hablar nunca de su esclavitud, le hemos sorprendido con frecuencia repiti\u00e9ndonos inconscientemente lo que hab\u00eda visto y o\u00eddo.<\/p>\n<p>Su amor por las cuestiones m\u00e9dicas naci\u00f3 junto al m\u00e9dico espag\u00edrico.<\/p>\n<p>Y su paludismo tenaz, \u00e9l agarr\u00f3 sus g\u00e9rmenes en el t\u00e9mat del converso.<\/p>\n<p>Durante esta aventura de dos a\u00f1os, de Toulouse a Par\u00eds, el joven Vicente ejerci\u00f3 un encanto seductor que le gan\u00f3 todas las simpat\u00edas. Su alma es de cristal. Ilumina a todos los que se exponen a su irradiaci\u00f3n. Se gana a los que le ven o le oyen. Le crea amistades en todas partes por donde pasa. Con s\u00f3lo presentarse ya conquista los corazones y qu\u00e9 dulces relaciones se establecen en seguida!<\/p>\n<p>En Dax, con los de Comet y los de Saint-Martin; en Toulouse, con sus amos, los padres de sus alumnos y la anciana que le constituye su heredero; en T\u00fanez, con el anciano alquimista, la mujer turca del renegado, con el renegado mismo; en Avi\u00f1\u00f3n, con el vice-legado y toda la gente de su casa; en Roma, con los de Br\u00e8ves, los Gueffier, y todos cuantos se le acercan; en Par\u00eds, con todos con quienes se encuentra en su camino.<\/p>\n<p>Estas amistades llenan todas las p\u00e1ginas de su narraci\u00f3n. Se adivinan m\u00e1s de lo que \u00e9l nos cuenta. Ya est\u00e1 en posesi\u00f3n del don de velar cuanto contribuya a su brillo, a sus actos heroicos, a pasar a los dem\u00e1s m\u00e9ritos que s\u00f3lo recaen sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>Su pluma es tan experta en despojarse de su verdadero valor a los ojos del mundo, que llega a hacernos creer que no tiene nada que ver en la conversi\u00f3n del renegado, que es la mujer turca quien le ha devuelto a la fe cat\u00f3lica, y que s\u00f3lo a ella se debe toda la gloria.<\/p>\n<p>Su acci\u00f3n sobre esta mujer la describe sencillamente, pero no insiste. Es un milagro de la gracia; a esta pobre ignorante Dios la hab\u00eda escogido como a la burra de Balaam! \u00abLo hizo tan bien con sus discursos que su marido me dijo al d\u00eda siguiente que no pensaba en otra cosa hasta que nos vi\u00e9ramos a salvo en Francia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Y la jugada est\u00e1 hecha! M\u00e1s tarde continuar\u00e1 diciendo de sus obras: \u00abLa Misi\u00f3n, la Caridad, yo no he tenido nada que ver; ni el sr Portail ni yo, no hab\u00edamos pensado en ello!<\/p>\n<p>Si hay algo humillante, condenable, no teme cargar con la responsabilidad, de confesarlo una y otra vez.<\/p>\n<p>Las deudas no pagadas son para \u00e9l un tormento No nos permite ignorarlo, y se acusa de ello descaradamente.<\/p>\n<p>es lo \u00fanico que encuentran y retienen los adversarios de su aventura.<\/p>\n<p>Y sin embargo todas sus cartas transmiten un son cristiano, son el testimonio de un alma recta que ama a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Doce veces pronuncia en nombre de Dios en su primera carta; no es necesario a\u00f1adir que con todo el respeto.<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 muestras de fe y de piedad se le escapan!<\/p>\n<p>\u00abDios oper\u00f3 siempre en m\u00ed una creencia de liberaci\u00f3n por las asiduas oraciones que le dirig\u00eda y a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, por cuya sola intercesi\u00f3n creo firmemente haber sido liberado\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando entona el <em>Super flumina Babylonis <\/em>y el <em>Salve Regina, <\/em>cantos piadosos que son el grito de su coraz\u00f3n, lo hace con \u00abl\u00e1grimas en los ojos\u00bb.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 afecto desbordado se desprende de sus cartas, por los de Comet, por los de Saint-Martin, por todos los miembros de su familia y por todos los que encuentra en su camino. Paga con moneda del cielo el menor servicio recibido.<\/p>\n<p>Todos los dones de la inteligencia y del coraz\u00f3n brillan en cada l\u00ednea. Estas cartas nos muestran a un Vicente cristiano y ferviente, sacerdote fiel, animado enteramente del deseo de la gloria de Dios.<\/p>\n<p>No se ve en ninguna parte al muchacho ligero de R\u00e9dier, al sacerdote turbulento de Grandchamp y menos todav\u00eda al mentiroso sin escr\u00fapulos del Padre Debongnie!<\/p>\n<p>En verdad, por extra\u00f1a que pueda parecer la expresi\u00f3n, el lector, llegado al t\u00e9rmino de este libro,\u00a0 deber\u00e1 renovar la declaraci\u00f3n tan categ\u00f3rica de mi cohermano citado anteriormente, Jean Parrang:<\/p>\n<p>\u00abMientras no se pruebe que san Vicente era un granuja en 1607, tendr\u00e9 por verdaderos los hechos contados en las cartas de la cautividad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIII. 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