{"id":25025,"date":"2015-02-11T01:14:16","date_gmt":"2015-02-11T00:14:16","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/12\/26\/sor-rosalia-rendu-parte-07\/"},"modified":"2015-02-11T01:14:16","modified_gmt":"2015-02-11T00:14:16","slug":"sor-rosalia-rendu-desmet-07","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/","title":{"rendered":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07"},"content":{"rendered":"<h2><strong>7. En el cargo de superiora<\/strong><\/h2>\n<h3>Comienzos felices<\/h3>\n<div id=\"attachment_28980\" style=\"width: 263px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-28980\" class=\"size-medium wp-image-28980\" title=\"Sor Rosal\u00eda Rendu\" alt=\"Sor Rosal\u00eda Rendu\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=253%2C300\" width=\"253\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-28980\" class=\"wp-caption-text\">Sor Rosal\u00eda Rendu<\/p><\/div>\n<p>Sor Rosal\u00eda ten\u00eda solamente veintiocho a\u00f1os. Pero no era persona capaz de acobardarse ante las responsabilidades. Se ofreci\u00f3 a Dios para su servicio en aquel nuevo empleo. Preocupada de asegurar en su casa una s\u00f3lida uni\u00f3n entre todas las hermanas y de entusiasmarlas a todas por las obras de la casa, se entreg\u00f3 a su misi\u00f3n con la misma sencillez y el mismo ardor de siempre. Y obtuvo el mayor de los \u00e9xitos. Su impulso daba confianza a cuantos la rodeaban. A su alrededor las cosas marchaban estupendamente: por dentro plena cordialidad y por fuera alegr\u00eda y dinamismo. Con ello la popularidad de sor Rosal\u00eda no hizo m\u00e1s que crecer.<\/p>\n<p>\u00a1Era todo demasiado bonito! Y el \u00e9xito fue tan grande que tambi\u00e9n ahora, desde arriba, empezaron a preocuparse de la extraordinaria popula\u00adridad de aquella joven superiora. Sab\u00edan ciertamente que aquella popularidad era leg\u00edtima. Y conoc\u00edan su secreto: la virtud y el car\u00e1cter maravilloso de aquella hermana. Pero ten\u00edan miedo de los resultados de aquellos triun\u00adfos en un alma que, como todas las almas, est\u00e1 sujeta al deslumbramiento de la gloria. Se necesita una fuerza de esp\u00edritu extraordinaria para estar en medio del \u00e9xito al abrigo de la embriaguez de la gloria, para evitar el atur\u00addimiento del esp\u00edritu y la borrachera del coraz\u00f3n, para saber gustar en com\u00adpleta paz, tanto las amarguras de la vida como sus dulzuras, aceptar la prueba lo mismo que la dicha, acoger la felicidad y la desgracia con la misma serenidad, siempre conforme con la voluntad de Dios.<\/p>\n<h3>La prueba<\/h3>\n<p>Y entonces tuvo que enfrentarse sor Rosal\u00eda con una prueba dif\u00edcil, de esas que siempre les toca atravesar a todas las personas que se entregan a Dios.<\/p>\n<p>Fue un d\u00eda de verano. La hermana Asistenta la mand\u00f3 llamar a la casa central l. En el consejo hab\u00edan decidido hacer algunos cambios. El suyo estaba ya casi decidido. Sor Rosal\u00eda parti\u00f3 enseguida sin decir nada a sus compa\u00f1eras. Cuando lleg\u00f3 a la casa madre, la hermana Asistenta le dijo sin pre\u00e1mbulos: \u00abSon Rendu, haga el favor de quedarse aqu\u00ed\u00bb. Aquello fue todo. Dios prueba muchas veces a sus santos y los superiores act\u00faan a veces como \u00e9l. As\u00ed pues, de momento, sin transici\u00f3n alguna, sor Rosal\u00eda tuvo que quedarse en la casa central en espera de un nuevo destino. Seg\u00fan la costumbre, se dirigi\u00f3 al sal\u00f3n de la comunidad para ocuparse en los tra\u00adbajos de costura. Al d\u00eda siguiente pidieron algunas voluntarias para que fueran a trabajar al huerto; sor Rosal\u00eda se present\u00f3 y estuvo trabajando all\u00ed ocho o nueve d\u00edas, desplegando una actividad y una animaci\u00f3n que dejaban encantadas a todas las de la casa.<\/p>\n<p>Entre tanto los administradores de la casa de Francs-Bourgeois, los po\u00adbres, los mayores y los peque\u00f1os, todos acud\u00edan a la casa madre para soli\u00adcitar su regreso. Ped\u00edan que acudiese al locutorio, pero ella consideraba in\u00fatil dirigirse a hablar con ellos.<\/p>\n<p>La hermana Asistenta acab\u00f3 pregunt\u00e1ndose si no estar\u00eda sor Rosal\u00eda con ganas de pedir una explicaci\u00f3n a la hermana Superiora. Ella le contes\u00adt\u00f3 sencillamente: \u00abLa ver\u00e9 cuando me llame para darme un destino. No tengo nada que decirle. De momento, lo \u00fanico que tengo que hacer es ser obediente\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente se decidi\u00f3 que volviera a la parroquia de Saint-M\u00e9dard. La superiora general mand\u00f3 llamarla y sin volver siquiera la cabeza hacia donde ella estaba, continuando con lo que estaba escribiendo, le dijo estas simples palabras: \u00abSor Rendu, haga el favor de volver a su casa\u00bb. Y a\u00f1adi\u00f3 estas otras palabras, capaces de mortificar en lo m\u00e1s vivo a un alma menos robusta y serena: \u00abHermana, vuelva a casa. Aqu\u00ed no tiene nada que hacer\u00bb. Dicen que, inspirada por Dios, la superiora de santa Bernardita Soubirous se sent\u00eda inclinada a tratar con severidad a su compa\u00f1era. Sor Rosal\u00eda tuvo que pasar aquel d\u00eda por la misma prueba.<\/p>\n<p>Y tuvo que apelar a todas las reservas de mansedumbre y buen car\u00e1c\u00adter que hab\u00eda en ella, a todo el respeto religioso que siempre hab\u00eda profe\u00adsado por sus superiores, representantes de Dios. Y sonriendo regres\u00f3 al querido barrio Mouffetard.<\/p>\n<h3>En busca de Dios. \u00a1Dios, el primer servido!<\/h3>\n<p>Su regreso llen\u00f3 a todos de alegr\u00eda. Y volvi\u00f3 a poner manos a la obra. Sor Rosal\u00eda, como superiora, ten\u00eda ante todo que infundir vida a toda la casa, dar vida a todas sus obras y para ello mantener en sus compa\u00f1eras el celo y las virtudes de su estado, asegur\u00e1ndoles las bendiciones de Dios como premio a su fidelidad. Aquella era su primera obligaci\u00f3n y la garant\u00eda de su \u00e9xito. Sor Rosal\u00eda ten\u00eda plena conciencia, a pesar de todas las inclina\u00adciones que sent\u00eda hacia el servicio de sus queridos pobres fuera de casa, de que su solicitud ten\u00eda que volcarse sobre todo en el interior de la misma, sobre la vida de sus compa\u00f1eras, a las que ten\u00eda que asegurar una uni\u00f3n realmente fraternal a fin de lanzarlas luego a todas juntas en un esfuerzo com\u00fan de perfecci\u00f3n, de santidad y de celo. A ello consagr\u00f3 todo su em\u00adpe\u00f1o y su poderosa voluntad.<\/p>\n<p>Predicaba con el ejemplo. Ten\u00eda tanta fe, un ideal tan grande, una estima tan enorme de su vocaci\u00f3n y un amor tan sentido a los pobres que aquellos sentimientos se hac\u00edan f\u00e1cilmente contagiosos. A1 contacto con ella no se corr\u00eda ning\u00fan peligro de ver apagarse la llama del celo, el ardor y la luz interior que hab\u00edan tra\u00eddo del noviciado. Al entrar en aquella casa, las hermanas reci\u00e9n llegadas se sent\u00edan conquistadas inmediatamente.<\/p>\n<p>Una hermana,enviada a aquella casa para hacer el postulantado, nos habla de las emociones de aquel primer contacto y de la prodigiosa influen\u00adcia que ejerc\u00eda sobre todas la piadosa superiora. Impresi\u00f3n inolvidable, nos dice, \u00abaquella santa hija de la Caridad \u00a1era tan humilde, tan sencilla, con su delantal blanco que nunca se quitaba! Era ciertamente la sirvienta de los pobres; no pod\u00eda olvidar sus sufrimientos; se notaba el cari\u00f1o que les ten\u00eda por su mirada afable, pero compasiva y hasta un poco triste\u00bb; e in\u00admediatamente todos se sent\u00edan conquistados, dispuestos a acudir en ayuda de aquella humilde obrera de Dios.<\/p>\n<p>Y las palabras que brotaban entonces de aquella alma acababan reve\u00adlando toda su riqueza interior; desde el primer momento se elevaba a las alturas del mundo sobrenatural, llevando consigo a su nueva compa\u00f1era y dej\u00e1ndola quiz\u00e1s a veces un poco aturdida, pero siempre vivificada por aquella atm\u00f3sfera limpia y noble que era dado respirar en aquella pobre casa y en aquel triste barrio.<\/p>\n<p>\u00abHermana -le dijo un d\u00eda con gran bondad sor Rosal\u00eda a una joven compa\u00f1era que le hab\u00edan enviado del noviciado,le llamaremos sor Ang\u00e9lica en recuerdo de una pobre muchacha que estaba muy aficionada<\/p>\n<p>a nosotras y que, despu\u00e9s de haber estado cuidando a su madre enferma, ha ido a morir a la Salp\u00e9tri\u00e9re\u00bb. Era un ejemplo m\u00e1s del humilde agradeci\u00admiento que sent\u00eda por todos aquellos buenos servidores que merec\u00edan per\u00adpetuar su recuerdo en la casa. Y a continuaci\u00f3n le dio un consejo de mucha enjundia: \u00abSe dedicar\u00e1 usted a atender a los ni\u00f1os en la clase&#8230; Y como no podr\u00e1 entonces tener la dicha de ir a ver a los pobres, procuraremos com\u00adpensarle haciendo que limpie los zapatos de aquellas que vayan a visitarles y que no tienen tiempo para ello. Por otra parte, podr\u00e1 usted sentirse muy honrada de hacer este servicio a las esposas de Nuestro Se\u00f1or\u00bb. \u00a1Nueva lec\u00adci\u00f3n de humildad y de esp\u00edritu de fe! . . .<\/p>\n<p>Y sor Ang\u00e9lica fue enviada a dar clase. Lo estuvo haciendo durante seis a\u00f1os. Pero sor Rosal\u00eda, en un nuevo impulso genial, logr\u00f3 elevar muy alto el esp\u00edritu de la nueva maestra de escuela: \u00abSu misi\u00f3n es tan hermosa que no debe usted perder ni un minuto; piense que solamente usted es la que puede ense\u00f1ar a esos ni\u00f1os a conocer y a amar a Dios. Sus madres no lo har\u00e1n\u00bb. Y a continuaci\u00f3n la voz del sentido com\u00fan: \u00abRecuerde que le han pagado por dar clase; por tanto, faltar\u00eda a la justicia si no pusiera todo su inter\u00e9s en hacerla bien\u00bb.<\/p>\n<p>Un d\u00eda la marcha de una hermana, enviada a otra casa para tomar la direcci\u00f3n de la misma, dej\u00f3 vacante dos cargos de importancia, especialmente el cuidado de los enfermas en una calle bastante lejana del barrio. Sor Ang\u00e9lica, sana y robusta, fue escogida para sustituirla en aquellas correr\u00edas un poco largas. Sor Rosal\u00eda, al asignarle aquel rinc\u00f3n lejano y bastante poblado, le dirigi\u00f3 un peque\u00f1o discurso. Y un nuevo impulso de \u00e1guila ha\u00adcia las alturas de lo sobrenatural: \u00abTendr\u00e1 usted el mejor sitio -le dijo-: \u00a1la Ciudad Dorada!\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; \u00a1La Ciudad Dorada! \u00bfQu\u00e9 significaba aquello? Un triste amontona\u00admiento de barracas de todo tipo, de las construcciones m\u00e1s absurdas y arre\u00adgladas de cualquier manera, en donde viv\u00edan unas doscientas personas. Se encontraban all\u00ed chozas de un franco semanal de alquiler, hechas con cuatro tablas y un mont\u00f3n de trapos. Hab\u00eda all\u00ed gente que estaba sin casar, personas sin trabajo, sin ropa con qu\u00e9 vestirse, durmiendo sobre un mont\u00f3n de paja\u00bb.\u00a1Revoltijo de todas las miserias! Un barrio de pordioseros, de revendedores, de esta\u00f1adores y afiladores, de saltimbanquis, de comercian\u00adtes de pieles de conejo y vinateros, de mendigos y echadores de cartas&#8230; \u00abEn el barrio Saint-Marceau -se dec\u00eda- la gente bebe, pero no siempre come\u00bb.<\/p>\n<p>La verdad es que sor Rosal\u00eda, sin exagerar en lo m\u00e1s m\u00ednimo, pod\u00eda a\u00f1adir en sus consejos a la compa\u00f1era que enviaba a aquel rinc\u00f3n mise\u00adrable: \u00abEn esa Ciudad Dorada se refugia todo lo m\u00e1s mediocre que hay en Par\u00eds. Se encontrar\u00e1 usted can muchos borrachos. Vaya modestamente, con diligencia, pero sin precipitaci\u00f3n. Preg\u00fantele a todos los ni\u00f1os que vea si van a la escuela. Hay mucho bien que hacer all\u00ed. Es un buen sitio para una hija de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Era entonces imposible andar con regateos en esp\u00edritus de abnegaci\u00f3n! La \u00fanico que pod\u00eda hacerse era declararse uno feliz y procurar serlo de verdad a base de entregarse por completo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda que salir hacia la \u00abCiudad Dorada\u00bb forj\u00e1ndose sue\u00f1os de oro. \u00bfNo hab\u00edan dicho que era aqu\u00e9l el mejor sitio? As\u00ed es como van las almas, llenas de alegr\u00eda, cuando arde por dentro el fuego de la caridad y cuando por fuera la hermosa luz de la obediencia est\u00e1 iluminando el camino.<\/p>\n<p>Hab\u00eda en la Ciudad Dorada muchas miserias y muchos necesitados, pero hab\u00eda tambi\u00e9n polic\u00edas encargados de mantener el orden en aquel barrio de triste fama. A la vista de sor Ang\u00e9lica uno de los polic\u00edas frunci\u00f3 el ce\u00f1o, pero magn\u00e1nimo y consciente del deber que ten\u00eda que cumplir, le dijo en un tono de buen chico: \u00abHermana, no es \u00e9ste su lugar. No ha sido usted muy prudente al venir a esta cueva de sinverg\u00fcenzas. Nosotros mismos no nos atrevemos a venir m\u00e1s que en grupo. \u00a1Y s\u00f3lo lo hacemos para venir a buscarlos y meterlos en la c\u00e1rcel!\u00bb. Sor Ang\u00e9lica le salud\u00f3, se dio media vuelta y volvi\u00f3 a casa para hablar con la superiora. \u00bfQu\u00e9 le respondi\u00f3 sor Rosal\u00eda? \u00abNo tiene usted nada que temer, hija m\u00eda -le di\u00adjo-; ellos est\u00e1n para cumplir con la justicia de los hombres, pero usted va para practicar la misericordia de Dios&#8230; Usted les lleva socorros, con\u00adsuelos; usted les pone en el buen camino\u00bb. Y como palabras finales para elevar su alma hasta el hero\u00edsmo le dijo: \u00ab\u00bfVerdad que se siente muy feliz de poder hacer este servicio a Nuestro Se\u00f1or?\u00bb.<\/p>\n<p>Sor Ang\u00e9lica, sin embargo, no se qued\u00f3 del todo tranquila: \u00abPero, ma\u00addre -le indic\u00f3-, son siempre muy pocos los que lo comprenden&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>No por ello se desarm\u00f3 sor Rosal\u00eda. Con todo su esp\u00edritu de fe le con\u00adtest\u00f3: \u00abHija m\u00eda, haga usted siempre todo lo que pueda. Dios nos ha en\u00adcargado de desbrozar el camino, de sembrar, de cultivar&#8230; El es el que riega y el que hace fructificar. Nuestros esfuerzos no ser\u00e1n nunca bald\u00edos; la gracia actuar\u00e1 a su debido tiempo\u00bb. Y como \u00faltima recomendaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Re\u00adce! \u00a1Y haga rezar a los ni\u00f1os del asilo!\u00bb. Tener en su favor la oraci\u00f3n de unos peque\u00f1os inocentes era conquistar el coraz\u00f3n de Dios y asegurarse su benevolencia en la tarea de sus obreros.<\/p>\n<p>\u00a1Sor Rosal\u00eda era atrevida! Con aquel santo atrevimiento de los hijos de Dios, con aquel santo atrevimiento de un san Vicente de Pa\u00fal que saca\u00adba a sus hijas del claustro y las enviaba hasta en medio de los soldados y de los ba\u00f1os de esclavos. Pero para ello era preciso estar armado con las virtudes de Vicente de Pa\u00fal. Confiando en su intercesi\u00f3n ante Dios ha\u00adb\u00eda que llegar hasta las madrigueras de los lobos con la simplicidad de los corderos. Hab\u00eda que \u00abcaminar modestamente, con diligencia, sin precipita\u00adci\u00f3n\u00bb, acerc\u00e1ndose a los ni\u00f1os, poniendo la inocencia bajo la protecci\u00f3n de aquellos inocentes, mostrando inter\u00e9s por sus almas infantiles, verdade\u00adros tesoros de aquellas pobres callejuelas y joyas de aquellas pobres familias.<\/p>\n<h3>\u00a1Siempre el \u00absursum corda\u00bb!<\/h3>\n<p>Hasta estas alturas, con aut\u00e9ntico esp\u00edritu sobrenatural, conduc\u00eda sor Rosal\u00eda a sus hermanas desde el primer momento que las pon\u00edan en sus manos. Y aprovechaba siempre la ocasi\u00f3n para mantenerlas bien alta.<\/p>\n<p>Un d\u00eda encontr\u00f3 a una de sus compa\u00f1eras ocupada en preparar un ung\u00fcento en la farmacia. Le dijo con su bondad habitual: \u00abHermana, p\u00edda\u00adle a Nuestro Se\u00f1or que machaque bien su coraz\u00f3n, lo mismo que hace usted con esas almendras en el mortero, para que sea totalmente para El\u00bb. Una se\u00f1ora de nacionalidad rusa, un tanto original, entregaba todos los meses 100 francos para los pobres que atend\u00edan las hermanas. Hab\u00eda que ir a buscar la limosna y para poder entrar en casa de aquella se\u00f1ora la hermana encargada de los donativos, ten\u00eda que dejar los zapatos en la puerta; la cosa no era muy agradable. Pero sor Rosal\u00eda, que quer\u00eda sacar partido de todo, se invent\u00f3 estas palabras de consuelo: \u00abHermana, con ello saca usted una doble ventaja: la de la caridad y la de la humildad. Cuando se quita usted los zapatos, camina como los verdaderos mendigos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez que sus compa\u00f1eras estaban bien asentadas en aquella altura, sor Rosal\u00eda pod\u00eda pedirles cualquier cosa: ten\u00edan que ejercitarse en la vir\u00adtud, ten\u00edan que esforzarse seriamente por alcanzar la perfecci\u00f3n, ten\u00edan que observar puntualmente las reglas, especialmente el reglamento particular que hab\u00edan escrito para las hermanas encargadas de dar clase. Cuando fal\u00adtaban en alguna cosa, hab\u00eda que amonestarlas: \u00abEs mi obligaci\u00f3n -les de\u00adc\u00eda- acostumbrarle a usted a ser ordenada y cumplidora. Si usted me lo recuerda de vez en cuando, podr\u00e9 ayudarle mejor\u00bb&#8216;. As\u00ed todo resultaba m\u00e1s f\u00e1cil. Y cuando hab\u00eda que hacer alguna advertencia, se hac\u00eda de buena gana. Las almas estaban dispuestas a elevarse. Y aquello les daba un nuevo impulso hacia el cielo. Adem\u00e1s, \u00a1sor Rosalia dec\u00eda las cosas con tanta bondad&#8230; !<\/p>\n<h3>\u00a1A la conquista de la felicidad!<\/h3>\n<p>Sab\u00eda ejercer su autoridad con mansedumbre.<\/p>\n<p>No mandaba nunca ni adoptaba jam\u00e1s un tono autoritario. \u00abHermana -les dec\u00eda-, \u00bfhar\u00eda usted el favor de hacer esto?\u00bb. \u00abLe parece bien en\u00adcargarse de esto o de aquello?\u00bb.<\/p>\n<p>Del se\u00f1or Emery dec\u00eda ella misma que \u00abten\u00eda el gran talento de mandar pidiendo\u00bb. Y ella obraba como \u00e9l.<\/p>\n<p>Hasta los pobres se daban cuenta de esta forma de suplicar a sus com\u00adpa\u00f1eras lo que ten\u00edan que hacer. Y quedaban sorprendidos y profundamente edificados por ello.<\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda que hacer alg\u00fan reproche, lo hac\u00eda con mucha delicadeza. Sus f\u00f3rmulas ordinarias eran las siguientes: \u00abNuestro Se\u00f1or quer\u00eda esto de usted, \u00bfc\u00f3mo no lo ha comprendido?\u00bb. \u00abSeguramente es que no estaba usted en la presencia de Dios\u00bb. \u00abTenemos que obrar de esta manera; una buena hija de la Caridad act\u00faa de tal y tal forma\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 dominio de s\u00ed misma supone esta mansedumbre!<\/p>\n<p>Le gustaba consultar con sus compa\u00f1eras antes de tomar una decisi\u00f3n. En casa se recib\u00edan con frecuencia algunos regalos. Su primera preocupa\u00adci\u00f3n era la de saber a qui\u00e9n podr\u00eda agradarle m\u00e1s aquel objeto. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 es lo que podr\u00eda valer aquello? \u00bfA qui\u00e9n le gustar\u00e1 m\u00e1s?\u00bb. Y aquel mismo d\u00eda le enviaba aquel objeto a la persona que le indicaban.<\/p>\n<p>Esta deferencia con sus compa\u00f1eras era el fruto de la experiencia; sab\u00eda muy bien que estas se\u00f1ales de confianza abren las almas y unen los corazo\u00adnes. Pero era sobre todo cuesti\u00f3n de coraz\u00f3n. Porque lo cierto es que quer\u00eda sinceramente a sus hermanas. Se daba cuenta de que todas ten\u00edan un alma realmente fraternal, dedicadas por completo a su obra com\u00fan, agradecidas y deseosas de complacerle. Ve\u00eda sobre todo en aquellas buenas hijas de la Caridad almas magn\u00edficamente dispuestas, en las que Dios hab\u00eda puesto su complacencia, adornadas de los dones preciosos de la gracia, a las que hab\u00eda que conducir hacia el cielo por el camino real de la santidad. Las ve\u00eda a trav\u00e9s de los ojos de la fe y se consideraba por tanto feliz de poder ayu\u00addarlas y servirlas. Su t\u00edtulo de \u00abhermana sirviente\u00bb, con que las Hijas de la Caridad suelen designar a la superiora, ella lo realizaba plenamente con miradas de fe. Se hab\u00eda entregado con tanta abnegaci\u00f3n a este hermoso servicio que las lograba modelar a su imagen y las convert\u00eda en sus m\u00e1s preciosos auxiliares.<\/p>\n<p>Siempre estaba temiendo que se las quitasen. Un d\u00eda dec\u00eda a sor Mela\u00adnia, a prop\u00f3sito de una ceremonia que iba a tener lugar en la casa central: \u00abNo vaya. Usted es mayor; la ver\u00e1n, se fijar\u00e1n en usted y la dedicar\u00e1n a alg\u00fan otro empleo\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando una de sus compa\u00f1eras ten\u00eda que partir para otra casa, se sen\u00adt\u00eda desolada. Sus compa\u00f1eras se daban cuenta de antemano de lo que les iba a pasar por la tristeza de su madre.<\/p>\n<p>Un d\u00eda fue a pedir perd\u00f3n a un sacerdote amigo de la casa por el esc\u00e1ndalo que le hab\u00eda dado el d\u00eda anterior mostr\u00e1ndole una pena muy grande por la marcha de una de las hermanas. \u00abTranquil\u00edcese, madre -le respondi\u00f3 \u00e9ste-, si no llorara usted as\u00ed por sus hermanas, no querr\u00eda tanto a sus pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Dios se llevaba al cielo a una de sus hijas, no hab\u00eda nada que pudiera consolarla. Cuando pronunciaban su nombre, cuando se acordaba de alguna de sus palabras, de alguna de sus acciones, derramaba abundantes l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Ten\u00eda con todas las hermanas las m\u00e1s delicadas atenciones. Les pro\u00addigaba los cuidados m\u00e1s tiernos, verdaderamente maternales. Cuando hac\u00eda mal tiempo y hab\u00edan salido las hermanas para llevar sus cuidados a los enfermos, siempre encontraba unos momentos para ir a prepararles las medias junto a la lumbre de la chimenea; cuando volv\u00edan, se aseguraba pre\u00adviamente de que no se hab\u00edan mojado los pies, de que no llevaban la ropa calada, de que no ten\u00edan fr\u00edo, lo mismo que hace una madre con sus hijos.<\/p>\n<p>Cuando algunos le regalaban unas medias o alguna ropa de abrigo, miraba a ver cu\u00e1l de sus compa\u00f1eras estaba m\u00e1s necesitada y se lo daba. Una vez una de las hermanas se sent\u00eda algo enferma, pero acudi\u00f3 a clase como de ordinario, a pesar de su fatiga; sor Rosal\u00eda fue a prepararle alguna cosa en la cocina y luego fue a sustituir a la enferma: \u00abHoy ser\u00e9 yo la que atienda a los ni\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Otras veces se hac\u00eda presente en clase en el momento en que la hermana encargada, cansada de la distracci\u00f3n de los alumnos, empezaba a enfadarse con ellos; encontraba alg\u00fan pretexto para alejarla durante cinco o seis minutos, ocupaba su sitio y los ni\u00f1os se portaban mejor que nunca. Y era raro que la hermana no gozase de este buen comportamiento de los ni\u00f1os durante todo aquel d\u00eda.<\/p>\n<p>Infatigable en su abnegaci\u00f3n y en su condescendencia, se encargaba a veces de las tareas m\u00e1s ordinarias de la casa, incluso de las m\u00e1s repugnan\u00adtes, para aliviar a las dem\u00e1s hermanas, cargadas de trabajo. El fregado, el barrido, la limpieza de los zapatos, todo aquello era atendido por la hermana sirviente, apenas encontraba tiempo para hacerlo. Y era una idea sobrenatural la que una vez m\u00e1s le impulsaba a hacerlo: \u00abComo yo no tengo la dicha de ir a ver a los pobres -dec\u00eda-, dejadme al menos servir a sus servidoras\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo que el papa, \u00absiervo de los siervos de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Con semejantes ejemplos a la vista y bajo el encanto de esta cari\u00f1osa y sobrenatural abnegaci\u00f3n, las compa\u00f1eras de sor Rosal\u00eda se entrenaban en el apostolado bajo la direcci\u00f3n amable de su madre. Animadas por el mismo ideal de belleza moral, trabajaban bajo un mismo impulso en la obra com\u00fan, cada una en su puesto, muy unidas entre s\u00ed en esta colabora\u00adci\u00f3n en una obra que todos los d\u00edas sublimaba a sus ojos la piedad y el fervor de su madre. Todos los pensamientos y todas las acciones converg\u00edan hacia el mismo fin, la justicia en esta tierra y la gloria de Dios. Mientras las hermanas iban al lado de los enfermos y de los pobres recorriendo las calles del barrio, subiendo a los pisos m\u00e1s necesitados, las dem\u00e1s pasaban en clase todo el d\u00eda haciendo rezar a los ni\u00f1os, que ofrec\u00edan sus m\u00e9ritos y sus plegarias a los \u00e1ngeles del cielo para que desbrozaran el camino a los otros \u00e1ngeles de la caridad que recorr\u00edan el barrio, atendiendo a los cuerpos y elevando a Dios las conciencias. Todas se sent\u00edan solidarias. Todas realiza\u00adban la misma tarea, unidas por su cordialidad y su caridad fraterna en un mismo amor al bien, en un mismo amor por una obra tan hermosa.<\/p>\n<p>Sor Rosal\u00eda hac\u00eda todo cuanta pod\u00eda por mantener esta uni\u00f3n. Cuando una hermana repart\u00eda estampas o caramelos en su clase, ten\u00eda que arregl\u00e1r\u00adselas para que tambi\u00e9n las otras clases pudieran participar de la fiesta. Ten\u00eda que proporcionar a sus compa\u00f1eras de las dem\u00e1s clases el equivalente de lo que ella ofrec\u00eda en la suya. Y entonces toda el mundo participaba de la fiesta, los ni\u00f1os y tambi\u00e9n las hermanas que, a los ojos de los ni\u00f1os, resul\u00adtaban igualmente generosas. \u00a1Era una concordia perfecta, a plena luz del d\u00eda!<\/p>\n<h3>La severidad de sor Rosal\u00eda<\/h3>\n<p>Para conseguir cimentar s\u00f3lidamente esta cordialidad sor Rosal\u00eda em\u00adpleaba a veces medios extraordinarios. Se necesitaba realmente este clima de uni\u00f3n y de concordia en almas acostumbradas a una mutua generosidad, una vida de familia fecunda en sorprendentes iniciativas. Y para dominar las cosas y las personas se necesitaba tambi\u00e9n una direcci\u00f3n pujante, admi\u00adrada, aceptada y querida. Se necesitaba todo esto para que en aquella casa privilegiada pudieran producirse ciertas escenas de familia en las que las almas, sacudidas y un poco desconcertadas a primera vista por la audacia de la superiora, volvieran finalmente a sentirse unidas de nuevo con alegr\u00eda despu\u00e9s de un sacrificio que reafirmaba la concordia de sus corazones.<\/p>\n<p>Un d\u00edauna hermana muy joven que acababa de salir del seminario recibi\u00f3 un paquete voluminoso, lleno de objetos confeccionados por sus amigas del siglo, un bonito regalo destinado a los pobres que ella ten\u00eda que atender. Es f\u00e1cil de adivinar la alegr\u00eda de la hermana, feliz con tantas riquezas y gozando de antemano con la sorpresa que iba a dar a sus pobres. \u00a1Pero el paquete est\u00e1 en la habitaci\u00f3n de la superiora y la superiora parece haberse olvidado de \u00e9l! Van pasando los d\u00edas. La joven hermana se con\u00adsume en la espera. La alegr\u00eda empieza a mezclarse con un poco de impa\u00adciencia, pero guarda con prudencia y con humildad un silencio muy meri\u00adtorio. Finalmente, el precioso paquete se abre durante el recreo delante de todas las hermanas reunidas. Y la hermana superiora, abriendo el paquete y poniendo ante la vista de todos los tesoros que conten\u00eda en medio de la admiraci\u00f3n com\u00fan, dijo estas breves palabras: \u00abHermanas, ha sido la hermana tal la que ha recibido todo esto. Ella se siente muy feliz de ofrec\u00e9\u00adroslo para vuestros pobres\u00bb. \u00a1Todas se llenan de asombro! \u00a1Pero qu\u00e9 gran desilusi\u00f3n para la pobre hermana! Se da cuenta de que le est\u00e1n pidiendo un tremendo desprendimiento y no es capaz de llegar hasta el fondo del sacrificio. La hermana superiora hace penetrar la espada m\u00e1s hondo to\u00addav\u00eda. Y a\u00f1ade: \u00abLa hermana tal todav\u00eda no tiene la debida capacidad para distribuir con prudencia todas estas cosas\u00bb. Esta vez la espada llega hasta las profundidades m\u00e1s sensibles del alma, hasta lo m\u00e1s vivo del esp\u00edritu; se hunde en el meollo, pero para sacar de la sombra, a plena luz, los sen\u00adtimientos y las intenciones m\u00e1s rec\u00f3nditas. Mientras todas aquellas cosas tan bonitas se las van repartiendo las otras hermanas, aquella pobre mu\u00adchacha se quedaba con las manos vac\u00edas&#8230; Sus compa\u00f1eras ten\u00edan un buen coraz\u00f3n, un coraz\u00f3n compasivo. Dos de las m\u00e1s antiguas intervinieron ama\u00adblemente con mucha oportunidad, seguras por otra parte de que con ello segu\u00edan los criterios de la superiora: \u00abMadre, perm\u00edtanos entregar a nuestra joven hermana algunas de estas cosas\u00bb. Y la superiora respondi\u00f3 con calma: \u00abBien, hermanas, enc\u00e1rguense ustedes de orientarla en el uso que puede hacer de ello\u00bb. Y para acabar, una flor espl\u00e9ndida con que podr\u00e1 adornarse a la heroica v\u00edctima de aquel sacrificio: dirigi\u00e9ndose a la joven hermana, la superiora le dijo estas palabras: \u00abHermana, d\u00e9 las gracias a estas dos buenas compa\u00f1eras\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Seguro que les dio las gracias! Hab\u00eda que hacer lo que ordenaba la superiora, pero \u00bfqu\u00e9 es lo que ocurrir\u00eda en el fondo de su alma, agitada por toda la tormenta de su amor propio? Los sentimientos de gratitud tuvieron que abrirse paso un poco a la fuerza en medio de la agitaci\u00f3n que sacud\u00eda a su alma dolorida. Pero as\u00ed es como se forjan los esp\u00edritus. Sor Rosal\u00eda pe\u00add\u00eda aquella renuncia sabiendo lo que hac\u00eda. Conoc\u00eda a la gente que ten\u00eda encomendada, que tendr\u00eda que enfrentarse con combates interiores para obtener la victoria. De momento no se trataba m\u00e1s que de un drama inte\u00adrior, de un espect\u00e1culo reservado a los \u00e1ngeles de Dios.<\/p>\n<p>\u00a1Dichosas aquellas casas cuyas hermanas son capaces de comprender y de aceptar tan severas lecciones y de interpretarlas sabiamente para hacer que todo acabe envuelto en los esplendores de la caridad fraterna!<\/p>\n<p>Se ha dicho que sor Rosal\u00eda era severa. Hay que entenderlo bien. S\u00ed que era exigente, desde luego. Exig\u00eda que se observase la re<span style=\"text-decoration: underline\">g<\/span>la. La regla mantie\u00adne el esp\u00edritu religioso y une los corazones. Sor Rosal\u00eda vigilaba con cuida do por el respeto a la regla. Y pon\u00eda adem\u00e1s cierta energ\u00eda -acabamos de verlo- en sus invitaciones a la perfecci\u00f3n. Pero sus invitaciones, lo mis\u00admo que sus consejos y sus reprimendas, dadas con autoridad, llevaban siempre el tono del amor maternal. Ella quer\u00eda muy de veras a sus herma\u00adnas y pod\u00eda gloriarse justamente en el cari\u00f1o que les ten\u00eda. Y era lo sufi\u00adcientemente prudente para ser due\u00f1a de s\u00ed misma, de forma que reprendiese sin herir y que hiciese apreciar sus consejos. Esta es la educaci\u00f3n ideal: evitar la frialdad y la blandura, buscando el cari\u00f1o y la severidad.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 felicidad la nuestra! \u00ab, escribe una de sus antiguas compa\u00f1eras. \u00abNos demostraba a todas un gran afecto -dice otra-,pero sin hala\u00adgarnos. Sus piadosas recomendaciones penetraban en nuestras almas y nos llenaban de buena voluntad para realizar sus deseos\u00bb. Y tambi\u00e9n: \u00abLos con\u00adsejos de aquella buena madre dictados por la justicia estaban inspirados en todo el afecto de un coraz\u00f3n que penetraba las necesidades de las almas. Nos separ\u00e1bamos de ella edificadas, resignadas, decididas a ser mejores, con ganas de ser m\u00e1s fieles en nuestra caridad. Volv\u00edamos a pedirle como un favor que nos dejara ayudarle en sus buenas obras\u00bb.<\/p>\n<p>Severa, en\u00e9rgica, pero afectuosa, tierna y maternal: as\u00ed era la formaci\u00f3n que daba sor Rosal\u00eda a sus j\u00f3venes compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Y logr\u00f3 hacerlo tan bien que tuvo la alegr\u00eda de ver c\u00f3mo se extend\u00edan a su alrededor un gran n\u00famero de almas generosas dotadas de buen car\u00e1c\u00adter y capaces de hacer muy buenos servicios a la compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Alrededor de aquella buena madre tan afectuosa y tan en\u00e9rgica todas aquellas buenas hermanas se sent\u00edan dichosas de vivir juntas. Muchas re\u00adcordar\u00edan m\u00e1s tarde los momentos tan sabrosos de recreo: \u00abNos gustaba -dice una de ellas- reunirnos alrededor de aquella buena madre para contarle nuestras alegr\u00edas y nuestras penas. Y luego volv\u00edamos a nuestras obligaciones llenas de \u00e1nimo\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Durante aquellos recreos, por otra parte, adem\u00e1s de pasar un rato alegre, se ocupaban \u00fatilmente en sencillos trabajos de costura. A sor Rosa\u00adl\u00eda no le gustaban las trabajos de fantas\u00eda: \u00abLo que quiera -dec\u00eda-es que est\u00e9n limpios y bien remendados los vestidos de los pobres. Esos son los trabajos m\u00e1s bonitos que puede hacer una hija de la Caridad: hilar y coser para sus queridos amos, los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Si por casualidad, en medio de aquellas horas serenas y en aquel am\u00adbiente risue\u00f1o de paz, explotaba alg\u00fan peque\u00f1o conflicto y la discusi\u00f3n em\u00adpezaba a tomar cierto aire desabrido o mordiente, sor Rosal\u00eda buscaba un momento oportuno, escrib\u00eda dos o tres palabras en un trozo de papel, lo enrollaba y se lo echaba a la hermana poco prudente que encontraba en \u00e9l un aviso maternal de este estilo: \u00abHay que ser humilde y comprensiva\u00bb o tambi\u00e9n: \u00abLos corazones tiernos nunca se rompen\u00bb; o bien: \u00abA Dios le gusta la paz\u00bb. Y con aquello los esp\u00edritus se serenaban.<\/p>\n<p>\u00abEl recreo -dice otra- resultaba alegre e interesante. Cada una con\u00adtaba las cosas m\u00e1s importantes que le hab\u00edan pasado con los pobres y con los ni\u00f1os. Todas se interesaban por las obras de sus compa\u00f1eras y se ale graban del bien que hac\u00edan en sus respectivas tareas\u00bb. Y a continuaci\u00f3n describe el cuadro sencillo y corriente, de lo que sol\u00eda pasar en el recreo de la tarde: \u00abEra -nos dice- el momento de abrir la correspondencia y de contestar a las numerosas cartas que dirig\u00edan a sor Rosal\u00eda, cartas de agradecimiento por los favores obtenidos, cartas de petici\u00f3n de todo tipo: uno acababa de perder un caballo, que le era absolutamente necesario para su peque\u00f1o comercio; no pod\u00eda comprarse otro; se dirig\u00eda con confian\u00adza a ella para que le proporcionase uno. Otro le ped\u00eda una carta de reco\u00admendaci\u00f3n para obtener una plaza, indispensable para poder mantener a su familia. Este quer\u00eda casarse con una buena mujer y quer\u00eda que se la esco\u00adgiera la misma madre superiora. Aqu\u00e9l le confiaba una pena muy amarga, que ella manten\u00eda en secreto. A veces eran quejas, y hasta injurias; pero otras veces eran limosnas abundantes o el anuncio de una visita extraordi\u00adnaria\u00bb. Pod\u00edan all\u00ed tocarse con la mano toda la abundancia de miserias humanas y el cr\u00e9dito que hab\u00eda adquirido sor Rosal\u00eda con sus innumerables servicios. No era posible no sentirse cada vez m\u00e1s apegado a la hermosa obra que ella dirig\u00eda. A veces brotaban con candidez las sonrisas tras la lectura de una carta de sentimientos ingenuos o de estilo pintoresco. Era la alegr\u00eda de las recreaciones. Aquellas cartas se distribu\u00edan entre las herma\u00adnas reunidas alrededor de la mesa; la buena madre dictaba la respuesta a las afortunadas secretarias; y entretanto, en medio de dos frases, ella cerra\u00adba con cuidado el sobre que serv\u00eda para las respuestas.<\/p>\n<p>Como vemos, la severidad de sor Rosal\u00eda no imped\u00eda el buen humor. Debidamente administrada, serv\u00eda para formar almas vigorosas y hac\u00eda que brotase el agradecimiento de las interesadas.<\/p>\n<p>Se cuenta que un d\u00eda, estando en compa\u00f1\u00eda de un respetable religioso al pie de la escalera de la comunidad, vio a una, de sus compa\u00f1eras que bajaba corriendo y que se deten\u00eda un poco cohibida al darse cuenta de la presencia del sacerdote extra\u00f1o. La precipitaci\u00f3n aquella desdec\u00eda de la santa modestia, de la tranquila dignidad y del recato ideal de una hija de la Caridad. \u00a1,Qu\u00e9 es lo que habr\u00eda dicho Su Excelencia, el se\u00f1or obispo de Meaux, el gran Bossuet, que no corr\u00eda jam\u00e1s, ni siquiera bajo la lluvia? \u00bf,Qu\u00e9 habr\u00eda dicho Su Excelencia ante tremenda avalancha? \u00bfY sor Rosal\u00eda, qu\u00e9 es lo que dijo?, \u00a1,qu\u00e9 es lo que hizo? No dijo nada; le bast\u00f3 con una sencilla mirada. Y la hermana se arrodill\u00f3 y bes\u00f3 el suelo. Modesta pacien\u00adcia para un pobre pecadillo. La penitencia ayuda a la memoria, para que se acuerde en otra ocasi\u00f3n de lo que hay que hacer. \u00a1Pero hubo m\u00e1s!<\/p>\n<p>Sor Rosal\u00eda no se content\u00f3 con aquello. \u00bfTen\u00eda necesidad aquella pobre hermana de una seria reprimenda? \u00bfHab\u00eda all\u00ed un fondo oscuro de amor propio, que estaba pidiendo ser mortificado? \u00bfO es que aquella hermana ten\u00eda un car\u00e1cter ligero, que se olvidaba en medio de su despreocupaci\u00f3n de las reglas minuciosas del comportamiento religioso? \u00bfTen\u00eda acaso la memoria un poco fr\u00e1gil y necesitaba alg\u00fan -esto extraordinario para hacer que se acordase siempre de 1a reprimenda? Lo cierto es que sor Rosal\u00eda crey\u00f3 conveniente hacer que besara el suelo Por segunda y por tercera vez.<\/p>\n<p>S\u00ed, sor Rosal\u00eda era severa, pero con sus ojos limpios pasaba al mismo tiempo un rayo de ternura. Sus reprimendas se convert\u00edan en un afectuoso testimonio de inter\u00e9s sobrenatural. Por la tarde seguramente se rieron en el recreo de lo sucedido. Porque la hermana que por tres veces hab\u00eda tenido que besar el suelo delante de testigos ser\u00eda la primera en re\u00edrse de lo suce\u00addido y en contagiar su buen humor a las dem\u00e1s. Sor Rosal\u00eda sab\u00eda muy bien con qui\u00e9n ten\u00eda que v\u00e9rselas. Y todas se somet\u00edan a sus \u00f3rdenes con alegr\u00eda. Por otra parte, sab\u00eda administrar bien sus terribles lecciones y no se las daba a cualquiera. Las reservaba para los caracteres robustos, a los que acostum\u00adbraba a la santidad de vida y formaba para las futuras tareas. Quince d\u00edas despu\u00e9s de aquella pintoresca aventura, la hermana que hab\u00eda sido su hero\u00ed\u00adna era nombrada hermana sirviente, esto es, hermana superiora de la pri\u00admera casa de Toulon.<\/p>\n<p>Se comprende f\u00e1cilmente que las hermanas, a veces con cierto cansancio y desilusi\u00f3n, se vieran pronto arrastradas por esta corriente de amor fraterno, de cordialidad confiada, de generosidad, de vida espiritual intensa y de alegr\u00eda desbordante. Sab\u00edan en la casa madre cu\u00e1l era la atm\u00f3sfera tan noble que hab\u00eda en aquella casa privilegiada. Y por eso enviaban all\u00e1 con frecuencia hermanas que se sen\u00adt\u00edan tentadas de des\u00e1nimo o de cansancio, o hermanas de cabeza dura e independiente, bajo la tentaci\u00f3n de volver a una vida f\u00e1cil de libertad y los placeres del mundo. Sor Rosal\u00eda era tan buena, les demostraba tanta confianza, aunque vigil\u00e1ndolas con cuidadas, que al cabo de poco tiempo dejaban aquella casa totalmente cambiadas.<\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda que hacer alg\u00fan reproche, les dec\u00eda a veces a las herma\u00adnas de la casa: \u00abVoy a reprenderos de tal y tal cosa delante de esa pobre hermana, a la que no quiero contristar; ya se dar\u00e1 ella cuenta de lo que digo\u00bb. Y esta delicadeza sol\u00eda dar buenos resultados. \u00abPor eso ten\u00edamos que estar atentas a sus consejos y recibirlos con benevolencia. Tambi\u00e9n ella te\u00adn\u00eda atenciones delicadas con nosotras; se habr\u00eda privado de todo con tal de contentar a veces ciertos caprichos de sus buenas hermanas\u00bb. Semejante bondad acababa conquistando el coraz\u00f3n de todas, que volv\u00edan a encontrar en aquella casa tan observante de las reglas, tan unida y tan generosa, el gusto del esfuerzo y la alegr\u00eda de vivir.<\/p>\n<p>Aquella casa se hab\u00eda convertido realmente en una especie de santuario en el que las almas buenas se encontraban con Dios a cada paso. A pesar de la intensa actividad que all\u00ed reinaba, a pesar del continuo ir y venir de las obreras por aquella colmena desbordante de vida, a pesar del n\u00famero y de la variedad de visitantes y de la inoportunidad de algunos de ellos, las almas encontraban en toda ocasi\u00f3n el contacta con Dios.<\/p>\n<p>Sor Rosal\u00eda pod\u00eda ped\u00edrselo todo a las compa\u00f1eras que estaban prepa\u00adradas de esta forma, que estaban tan unidas a ella y tan entusiasmadas con las tareas de aquella casa. Ya hemos visto c\u00f3mo las habituaba a la pr\u00e1ctica de la virtud, c\u00f3mo formaba su car\u00e1cter. Pero sobre todo se preocupaba de dar a aquellas almas el alimento espiritual que pudiera sostener sus buenos sentimientos: adem\u00e1s de las ejercicios de piedad que hab\u00eda que hacer seg\u00fan las reglas, les aconsejaba vivamente que se aprendieran de memoria algunos de los pasajes m\u00e1s hermosos de la Sagrada Escritura. El c\u00e9lebre himno a la caridad, que entona san Pablo en el cap\u00edtulo 13 de su primera carta a los Corintios, era el que gozaba de sus predilecciones. \u00abNos lo hac\u00eda aprender de memoria y nos dec\u00eda que lo medit\u00e1ramos todas las semanas\u00bb.<\/p>\n<p>Para que las hermanas siguieran con atenci\u00f3n la lectura del comedor, quer\u00eda que hubiera de vez en cuando repeticiones de dicha lectura. De este modo la lectura de los libros, escuchada con atenci\u00f3n, penetraba en el fon do de las almas. Por otra parte, las repeticiones serv\u00edan luego de ocasi\u00f3n para hablar e intercambiar ideas entre todas.<\/p>\n<p>Sor Rosal\u00eda supo realizar un buen trabajo en aquella casa. Hab\u00eda estado acertada en su inspiraci\u00f3n de entregarse por completo a esta obra primor\u00addial de la formaci\u00f3n de las hermanas. Arrastradas hacia la virtud, unidas en torno a su madre, animadas de un ardor de conquista, sus hermanas estaban dispuestas a cualquier obra buena. Su peque\u00f1a tropa, robusta, bien unida, bien formada, equipada para los combates de Dios, se iba entrenan\u00addo d\u00eda tras d\u00eda con mayor entusiasmo, bajo la direcci\u00f3n de aquel jefe tan aguerrido que era sor Rosal\u00eda, observando sus consignas y siguiendo sus ejemplos. Y sobre aquellos esp\u00edritus generosos Dios derramaba en abundan\u00adcia sus bendiciones. La obra de la calle de 1&#8217;Ep\u00e9e-de-Bois ir\u00eda prosperando y multiplicando sus beneficios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7. En el cargo de superiora Comienzos felices Sor Rosal\u00eda ten\u00eda solamente veintiocho a\u00f1os. Pero no era persona capaz de acobardarse ante las responsabilidades. Se ofreci\u00f3 a Dios para su servicio en aquel nuevo empleo. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":25016,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[245],"tags":[247],"class_list":["post-25025","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-rosalia-rendu","tag-desmet"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"7. En el cargo de superiora Comienzos felices Sor Rosal\u00eda ten\u00eda solamente veintiocho a\u00f1os. Pero no era persona capaz de acobardarse ante las responsabilidades. Se ofreci\u00f3 a Dios para su servicio en aquel nuevo empleo. ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-02-11T00:14:16+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"35 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07\",\"datePublished\":\"2015-02-11T00:14:16+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\"},\"wordCount\":6907,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Desmet\"],\"articleSection\":[\"Rosal\u00eda Rendu\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\",\"name\":\"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07 - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-02-11T00:14:16+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07 - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07 - Somos Vicencianos","og_description":"7. En el cargo de superiora Comienzos felices Sor Rosal\u00eda ten\u00eda solamente veintiocho a\u00f1os. Pero no era persona capaz de acobardarse ante las responsabilidades. Se ofreci\u00f3 a Dios para su servicio en aquel nuevo empleo. ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-02-11T00:14:16+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"35 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07","datePublished":"2015-02-11T00:14:16+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/"},"wordCount":6907,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Desmet"],"articleSection":["Rosal\u00eda Rendu"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/","name":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07 - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-02-11T00:14:16+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-07\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 07"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-6vD","jetpack-related-posts":[{"id":1315,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/biografia-de-sor-rosalia-rendu-desmet-en-descarga-directa\/","url_meta":{"origin":25025,"position":0},"title":"Biograf\u00eda de Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) en descarga directa","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/02\/2015","format":false,"excerpt":"Juana Mar\u00eda ten\u00eda s\u00f3lo dos a\u00f1os cuando le naci\u00f3 una hermanita, una mu\u00f1equita viva a la que podr\u00eda admirar, acariciar, mecer, con la que podr\u00eda compartir las delicadezas de su coraz\u00f3n. Entretanto los d\u00edas sombr\u00edos de la revoluci\u00f3n se vislumbraban en el horizonte y en torno a aquellos ni\u00f1os inocentes\u2026","rel":"","context":"En \u00abHijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"Sor Rosal\u00eda Rendu","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":25015,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-01\/","url_meta":{"origin":25025,"position":1},"title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 01","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/02\/2015","format":false,"excerpt":"1. Los or\u00edgenes El pa\u00eds A finales del siglo XVIII el pa\u00eds de Gex, as\u00ed como sus vecinos, los pa\u00edses de Bugey y de la Bresse, peque\u00f1as aldeas burgui\u00f1onas, que durante muchos a\u00f1os hab\u00edan sido tributarias del ducado de Saboya, llevaban ya dos siglos unidas a la corona de Francia.\u2026","rel":"","context":"En \u00abRosal\u00eda Rendu\u00bb","block_context":{"text":"Rosal\u00eda Rendu","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/beatos\/rosalia-rendu\/"},"img":{"alt_text":"Sor Rosal\u00eda Rendu","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":25034,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-14\/","url_meta":{"origin":25025,"position":2},"title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 14","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/02\/2015","format":false,"excerpt":"14. Los \u00faltimos momentos. La muerte Durante aquel a\u00f1o de 1855 muri\u00f3 en Par\u00eds la venerable superiora del convento de la Visitaci\u00f3n de Santa Mar\u00eda, la madre Fournier. Las herma\u00adnas de la Visitaci\u00f3n de san Francisco de Sales y las Hijas de la Caridad de san Vicente estaban ligadas, lo\u2026","rel":"","context":"En \u00abRosal\u00eda Rendu\u00bb","block_context":{"text":"Rosal\u00eda Rendu","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/beatos\/rosalia-rendu\/"},"img":{"alt_text":"Sor Rosal\u00eda Rendu","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":25021,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-03\/","url_meta":{"origin":25025,"position":3},"title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 03","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/02\/2015","format":false,"excerpt":"3. Los primeros compromisos La Primera Comuni\u00f3n Aquella ni\u00f1a que ten\u00eda un alma tan grande estaba dispuesta para hacer la primera comuni\u00f3n. Nuestro Se\u00f1or se complace en las almas rectas. Era tiempo de prepararla para la visita de su Dios. El se\u00f1or p\u00e1rroco, aprovechando las horas de descanso que pasaba\u2026","rel":"","context":"En \u00abRosal\u00eda Rendu\u00bb","block_context":{"text":"Rosal\u00eda Rendu","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/beatos\/rosalia-rendu\/"},"img":{"alt_text":"Sor Rosal\u00eda Rendu","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":25024,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-06\/","url_meta":{"origin":25025,"position":4},"title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 06","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"10\/02\/2015","format":false,"excerpt":"6. En casa La \"Oficina de la Caridad\" La casa a donde iba destinada sor Rosal\u00eda era una \"oficina de la Cari\u00addad\" o \"casa de socorro\". Se llamaban de esta manera los establecimientos caritativos creados por el gobierno del Consulado para la distribuci\u00f3n de socorros entre los necesitados del barrio.\u2026","rel":"","context":"En \u00abRosal\u00eda Rendu\u00bb","block_context":{"text":"Rosal\u00eda Rendu","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/beatos\/rosalia-rendu\/"},"img":{"alt_text":"Sor Rosal\u00eda Rendu","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":25032,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-rosalia-rendu-desmet-13\/","url_meta":{"origin":25025,"position":5},"title":"Sor Rosal\u00eda Rendu (Desmet) 13","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"17\/02\/2015","format":false,"excerpt":"13. Preparaci\u00f3n para una santa muerte Sor Rosal\u00eda se sent\u00eda feliz, \"m\u00e1s feliz que nunca\", nos dice en una de sus cartas. Su casa era fervorosa. En su comunidad y en otras casas de la Compa\u00f1\u00eda hab\u00eda algunas hermanas, parientes suyas, que actuaban con plena satisfacci\u00f3n de sus superioras. Se\u2026","rel":"","context":"En \u00abRosal\u00eda Rendu\u00bb","block_context":{"text":"Rosal\u00eda Rendu","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/beatos\/rosalia-rendu\/"},"img":{"alt_text":"Sor Rosal\u00eda Rendu","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/rendu-253x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25025\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}