{"id":23241,"date":"2015-03-15T03:44:56","date_gmt":"2015-03-15T02:44:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=23241"},"modified":"2016-07-26T17:27:17","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:17","slug":"el-evangelio-de-san-juan-en-los-escritos-de-santa-luisa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-evangelio-de-san-juan-en-los-escritos-de-santa-luisa\/","title":{"rendered":"El Evangelio de San Juan en los escritos de Santa Luisa"},"content":{"rendered":"<h2><strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/louise-de-marillac-2.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23242\" title=\"louise-de-marillac-2\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/louise-de-marillac-2-250x300.jpg?resize=250%2C300\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"300\" \/><\/a>1.- La Palabra y la Luz, fuentes inspiradoras <\/strong><\/h2>\n<p>Santa Luisa ten\u00eda una formaci\u00f3n b\u00edblica poco com\u00fan en relaci\u00f3n con las mujeres de su tiempo. La educaci\u00f3n recibida en Poissy, junto a las religiosas dominicas, le dio una cultura b\u00edblica que la capacit\u00f3 para leer, entender e interpretar la Biblia. De hecho, ten\u00eda permiso expreso para leer la Biblia. Y no s\u00f3lo la le\u00eda, sino que la meditaba, guardaba el fruto de su oraci\u00f3n en el coraz\u00f3n y ense\u00f1aba a las Hermanas a meditarla.<\/p>\n<p>Su Reglamento de vida en el mundo nos habla del valor que daba Santa Luisa a la Palabra de Dios. Se propone hacer una hora de oraci\u00f3n cada d\u00eda sobre el tema del Evangelio que la Iglesia propone en la Liturgia de la Misa (E, 7, \u00a7 18). Sus cartas y aportaciones en las conferencias ponen de manifiesto las conclusiones y frutos de su meditaci\u00f3n sobre la Palabra de Dios. Los estudiosos y estudiosas de Santa Luisa afirman que ley\u00f3 y medit\u00f3 el evangelio de San Juan con preferencia a los sin\u00f3pticos. \u00bfDe d\u00f3nde proviene la afirmaci\u00f3n?&#8230; Sin duda del recorrido realizado por sus escritos, especialmente sus reflexiones y meditaciones a modo de diario espiritual. No contienen muchas citas literales, pero s\u00ed la tem\u00e1tica presentada por este Evangelio. Al hilo de este recorrido, surge la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 esta preferencia?&#8230; La respuesta parece clara. El evangelio de Juan pone de relieve la Buena Noticia del amor de Dios al mundo (Jn 3, 16), del amor de su Hijo Jes\u00fas (Jn 13,1) y del amor cristiano en general (Jn 13, 24-25).<\/p>\n<p>Juan es tambi\u00e9n el evangelista de la Luz. Para Luisa de Marillac la Luz de Pentecost\u00e9s sella su vida y con frecuencia recurre a ella como fuente de inspiraci\u00f3n. A lo largo de sus escritos se refiere 17 veces a la <span style=\"text-decoration: underline\">luz<\/span> que nos llega como don del Esp\u00edritu, a trav\u00e9s de Jesucristo: <em>\u00abQuien no ama, no conoce a Dios, porque Dios es Caridad. La causa del amor es la estima del bien en la cosa amada. Siendo Dios perfect\u00edsimo en la unidad de su esencia, es amor en la eternidad de esa esencia\u2026; y en ese amor participa el de las criaturas\u2026 Quien m\u00e1s caridad tenga, tanto m\u00e1s participar\u00e1 en esa <span style=\"text-decoration: underline\">luz divina<\/span> que le inflamar\u00e1 eternamente en el santo Amor. Quiero, pues, hacer cuanto pueda por mantenerme en el ejercicio del Amor santo y dulcificar mi coraz\u00f3n frente a todas las acritudes que le contrar\u00edan\u00bb<\/em>. <em>(E. 19, &amp; 56, p. 689)<\/em><\/p>\n<p>Como el salmista est\u00e1 convencida, y as\u00ed lo vive, de que el Se\u00f1or es su luz y su salvaci\u00f3n, \u00c9l es la defensa de su vida y fuente de seguridad y confianza (Cf. Sal 26). Tiene la experiencia de que la Palabra de Dios es l\u00e1mpara que gu\u00eda sus pasos y luz en el sendero de la vida, a\u00fan en medio de las sombras y tinieblas (Cf. Sal 118). Por eso le atrae la lectura del evangelio de Juan que afirma de Jes\u00fas la expresi\u00f3n m\u00e1s luminosa de la Escritura: <em>\u00abYo soy la luz del mundo. El que me sigue no andar\u00e1 en tinieblas sino que tendr\u00e1 la luz de la vida\u00bb<\/em> (Jn 8,12)<\/p>\n<h2><strong>2.- El Evangelio del testimonio <\/strong><\/h2>\n<p>As\u00ed lo percibe Luisa de Marillac. Quiz\u00e1 sea \u00e9sta otra raz\u00f3n de la preferencia por este evangelio. Juan es el disc\u00edpulo amado que da testimonio de estas cosas (Jn 21, 24). La nota del testimonio, de dar raz\u00f3n de lo visto y o\u00eddo ha hecho que este evangelio se llame entre algunos biblistas: <em>La casa de los testigos<\/em>. En todo el contexto del evangelio jo\u00e1nico es clave la palabra <em>testimonio<\/em>. Jes\u00fas es el Hijo de Dios que da testimonio del amor del Padre al mundo, es el gran testigo que vive en uni\u00f3n con el Padre y por eso nos lo puede revelar mejor que nadie.<\/p>\n<p>Luisa emplea 23 veces esta palabra en sus escritos. Con frecuencia se refiere a este sentido que expresa el evangelio de Juan: <em>\u00abUn gran testimonio del amor que Dios nos tiene, es que se haya complacido en ense\u00f1arnos por su Hijo\u00bb (E. 22, &amp; 69, p. 691). <\/em>Ese testimonio del amor de Dios, contemplado en el evangelio, la lleva a resoluciones concretas en su itinerario espiritual. As\u00ed lo expresa en los Ejercicios Espirituales de Adviento en los inicios de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda: <em>\u00abAl nacer en pobreza y abandono de las creaturas, Nuestro Se\u00f1or me ense\u00f1a la pureza de su amor\u2026 De ah\u00ed tengo que aprender a mantenerme oculta en Dios con ese deseo de servirle sin buscar para nada el testimonio de las creaturas y la satisfacci\u00f3n de su comunicaci\u00f3n, content\u00e1ndome con que Dios vea lo que quiero ser para \u00c9l\u00bb (E. 23, &amp; 77, p. 694) <\/em><\/p>\n<p>Su proyecto es dar a conocer el testimonio del amor del Padre que Jesucristo nos revela. Lo medita con frecuencia, se complace en ello y explica qu\u00e9 debe significar este testimonio en la vida de una persona cristiana. <em>Jesucristo es para ella el testigo de la verdad de la divinidad y humanidad perfecta.<\/em> Por eso expresa los frutos que consigue la persona que se hace testigo del amor de Cristo<em>: \u00abEste<\/em> t<em>estimonio deb\u00eda servir a todos los hombres de gozo, emulaci\u00f3n, desprendimiento efectivo de todo afecto, para que ellos pudieran formarse seg\u00fan sus acciones santas y divinas, lo que en nosotros producir\u00eda la resoluci\u00f3n de vivir como creaturas racionales.<\/em> <em>Esto es, me parece, lo que Nuestro Se\u00f1or quer\u00eda decir a sus ap\u00f3stoles cuando les anunciaba que despu\u00e9s de la venida del Esp\u00edritu Santo, ellos tambi\u00e9n dar\u00edan testimonio de El. Y esto es lo que tienen que hacer todos los cristianos: no ya dar testimonio sobre la doctrina, cosa que incumbe s\u00f3lo a los hombres apost\u00f3licos, sino con sus acciones perfectas de verdaderos cristianos \u00bb (E. 98, &amp; 262, p. 810) <\/em><\/p>\n<p>Junto al evangelio de Juan, Luisa lee e interioriza el <em>Tratado del amor de Dios<\/em> de San Francisco de Sales. Ambas lecturas y reflexiones la llevan a la <em>pr\u00e1ctica del puro<\/em> <em>amor <\/em>como signo esencial de los testigos de Jesucristo. Cuando se convierte en formadora y fundadora de las Hijas de la Caridad, pide y ense\u00f1a a las Hermanas la <em>pr\u00e1ctica del puro amor <\/em>como condici\u00f3n fundamental para ser testigos de la caridad, es decir, del amor de Dios. Ella quiere que cada Hermana sea un testigo veraz y coherente del amor de Dios. As\u00ed lo expresar\u00e1 al final de su vida en su testamento espiritual, en el que pide que todas seamos testigos de la caridad mutua entre nosotras, por el amor, la uni\u00f3n y la cordialidad y con los pobres, por el cuidado puesto en el servicio que realizamos <em>(E. 111, &amp; 302, p. 835)<\/em><\/p>\n<p>En esta atm\u00f3sfera del testimonio del amor del Padre revelado en Jesucristo, que respira el evangelio de Juan, Santa Luisa medita sobre el encuentro de Jes\u00fas con la Samaritana (Jn 4, 5-30). Y lo hace en el contexto de los Ejercicios Espirituales hacia 1628, concretamente en el quinto d\u00eda de su retiro. Contempla y admira las circunstancias del lugar, junto al pozo de Jacob. Las palabras del di\u00e1logo que entabla Jes\u00fas con la Samaritana, las percibe como expresi\u00f3n de amor: <em>\u00abSus palabras, no respiran m\u00e1s que amor\u00bb <\/em>(E. 10, &amp; 31, p. 677). En ese di\u00e1logo Luisa ve una magn\u00edfica expresi\u00f3n del amor de Jes\u00fas hacia los pecadores, llegando a afirmar que este amor es en apariencia mayor en la conversi\u00f3n de los pecadores que en la permanencia en gracia de los justos. De esta meditaci\u00f3n saca tres resoluciones:<\/p>\n<ol>\n<li>Tener gran confianza y seguridad en su bondad.<\/li>\n<li>Trabajar con empe\u00f1o por conocer y estimar los dones de Dios, particularmente la vida en gracia, y<\/li>\n<li>Escuchar a Jesucristo con inter\u00e9s y disponibilidad como lo hizo la Samaritana (Cf. E. 10, \u00a7 31, p. 677).<\/li>\n<\/ol>\n<h2><strong>3.- Permanecer en el amor <\/strong><\/h2>\n<p>Es una expresi\u00f3n muy propia del Evangelio de Juan: <em>\u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor\u00bb <\/em>(Jn 15, 9-10)<em>. <\/em>Luisa medit\u00f3 muchas veces esta consigna. Toda su experiencia y doctrina sobre la pr\u00e1ctica del puro amor es realmente el mejor comentario a esta meditaci\u00f3n. Para ella, ahondar en la pr\u00e1ctica del puro amor es entrar en el coraz\u00f3n de Dios, porque Dios es amor y el que permanece en el amor permanece en Dios (1 Jn 4,16). Y para que esta raz\u00f3n no se olvide, ordena que al terminar la lectura espiritual de cada d\u00eda se repita este texto de Juan. Consta en el primer Reglamento que establece sobre el orden del d\u00eda que deber\u00e1n observar las Hijas de la Caridad. Esa repetici\u00f3n diaria del texto jo\u00e1nico, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, es una forma de afirmar nuestro deseo de permanecer en el amor de los comienzos de nuestra vocaci\u00f3n. Esa fue la intenci\u00f3n de Santa Luisa. Para ella lo importante y esencial de la vocaci\u00f3n es permanecer en el amor de Dios, entrar en su coraz\u00f3n, dejarnos atraer y conducir por \u00c9l. As\u00ed en la introducci\u00f3n de la meditaci\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica del puro amor escribe: <em>\u00abAct\u00faa fuertemente uniendo mi amor a tu muerte, que por tu amor triunfa de la vida\u00bb<\/em> (E. 105, \u00a7 275, p. 820). Amor y vida, entrega y sacrificio, muerte y triunfo son palabras y paradojas empleadas en el evangelio de Juan y tambi\u00e9n en los escritos de Luisa de Marillac. Es una prueba de su lectura asidua y meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La promesa del Esp\u00edritu en el evangelio de Juan, es para Luisa de Marillac fuente de profec\u00eda y esperanza: <em>\u00abCuando venga el Par\u00e1clito, que yo os enviar\u00e9 de junto al Padre, el Esp\u00edritu de la verdad, que procede del Padre, \u00e9l dar\u00e1 testimonio de m\u00ed\u00bb (Jn 15, 26). <\/em>Luisa siente con fuerza la llamada interior a ser testigo suyo. Comprende que para ello necesita la gracia y fuerza del Esp\u00edritu Santo que <em>da poder de obrar maravillas en las almas que dan testimonio verdadero del Hijo de Dios<\/em>. Lo percibe y lo experimenta; por eso dice que el Esp\u00edritu Santo induce a la santidad de vida a los miembros del cuerpo m\u00edstico, actuando con su amor unitivo para configurarnos con Jesucristo y asociarnos a \u00c9l para continuar su misi\u00f3n. (E. 98, \u00a7 262, pp. 810-811).<\/p>\n<p>Estas reflexiones con motivo de los Ejercicios Espirituales del a\u00f1o 1657 son un comentario y traducci\u00f3n para su vida del mensaje de Juan sobre el Esp\u00edritu Santo: <em>\u00abCuando venga \u00c9l, el esp\u00edritu de la verdad, os guiar\u00e1 a la verdad completa. Pues no hablar\u00e1 de su cuenta, sino que os dir\u00e1 cuanto oyere, y os anunciar\u00e1 las cosas venideras. \u00c9l me glorificar\u00e1 a M\u00ed porque recibir\u00e1 de lo m\u00edo y os lo anunciar\u00e1\u00bb (Jn 16, 13-14).<\/em><\/p>\n<h2><strong>4.- Ser testigos del amor y dar frutos <\/strong><\/h2>\n<p>En sus cartas a las Hermanas insiste en la necesidad de ser testigos del amor de Dios con obras concretas de caridad. Sus reflexiones en este sentido son abundantes. Veamos como ejemplo la carta que escribe a Sor Lorenza Dubois, destinada en Bernay, pocos meses antes de su muerte. Era el 23 de julio de 1659. Luisa se siente ya muy d\u00e9bil de salud. Cae y se levanta de sus enfermedades de forma continua, pero a\u00fan tiene energ\u00eda para valorar el testimonio de caridad de Sor Lorenza Dubois y Sor Ana Levies: <em>\u00abLo que he sabido de su trabajo me ha consolado mucho, sobre todo su manera de vida llena de cordialidad y tolerancia, una para la otra, y el respeto, modestia y caridad con que obran, son para mi un gran consuelo. As\u00ed es, queridas Hermanas, como tenemos que ser, personas que edifiquen a la gente, y no personas que s\u00f3lo llevan el nombre y el h\u00e1bito de Hijas de la Caridad, pero que est\u00e1n lejos de hacer las obras propias de ellas\u00bb <\/em>(C. 687, p. 620)<\/p>\n<p>La lectura y meditaci\u00f3n del evangelio de Juan es para Luisa y para toda la Compa\u00f1\u00eda impulso y aliento para permanecer en el amor. Sus ense\u00f1anzas son eco de la consigna del evangelio y, como tal, fuente de alegr\u00eda: <em>\u00abSi guard\u00e1is mis mandamientos permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he observado los preceptos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he dicho estas cosas para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros y vuestra alegr\u00eda sea completa\u00bb <\/em>(Jn 15, 10-11)<\/p>\n<p>En su crisis de sentido de 1623 est\u00e1 muy presente la duda sobre la permanencia en el amor. Vive un dilema fuerte: amor total a Dios, no compartido con las criaturas (fidelidad al voto de consagraci\u00f3n religiosa) o amor compartido con el de su esposo Antonio Le Gras, al que hab\u00eda jurado fidelidad en el amor. En aquellos momentos de inseguridad y angustia vital, lleg\u00f3 a dudar de todo: de la existencia de Dios, de s\u00ed misma, de la inmortalidad del alma, del presente y del futuro, del sentido de la vida y de la fidelidad en el amor. Es probable que le viniese a la memoria el evangelio de Juan: <em>\u00abYo rogar\u00e9 al Padre y \u00c9l os dar\u00e1 otro Consolador para que est\u00e9 siempre con vosotros, el Esp\u00edritu de la verdad que el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce\u00bb<\/em> (Jn 14, 16-17). Y el 4 de junio de 1623 lleg\u00f3 el consolador y con \u00e9l la luz de Pentecost\u00e9s que llen\u00f3 su vida de luz y sentido. Y la Palabra meditada en su coraz\u00f3n, se convirti\u00f3 en fuente de vida, camino de luz, principio de salvaci\u00f3n, encarnaci\u00f3n del amor del Padre e iluminaci\u00f3n de su futuro. La Palabra y la Luz actuando en la vida de esta mujer fueron la atm\u00f3sfera del Esp\u00edritu en la que surgi\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. La Palabra es la vida y la luz de los hombres que luce siempre en medio de las tinieblas. Lo hab\u00eda le\u00eddo en el evangelio de Juan (Cf. Jn 1.4-5) y lo experiment\u00f3 en su vida personal (E. 3 pp. 666-667).<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal como director espiritual de Luisa, reconoce en su dirigida la preferencia por el evangelio de Juan. Ya en 1629 se hace eco de las palabras con que el ap\u00f3stol expresa la necesidad de vivir unidos a Cristo, con la imagen de la vid y los sarmientos (Jn 15,5). As\u00ed, poco antes de ser enviada a visitar las Caridades, Vicente reconoce que est\u00e1 haciendo realidad el ser sarmiento unido a la vid: <em>\u00ab\u00a1Oh qu\u00e9 \u00e1rbol habr\u00e1 parecido hoy usted a los ojos de Dios, al haber producido semejante fruto! Que pueda ser siempre un hermoso \u00e1rbol de vida que produzca frutos de amor\u00bb <\/em>(S.V.P. I, p. 117)<\/p>\n<p>Siguiendo el curso del tiempo, San Vicente, lector asiduo del evangelio de Lucas, adoptar\u00e1 t\u00e9rminos y expresiones propias del evangelio de Juan, incluso en sus conferencias a las Hijas de la Caridad. Incluso llega a adoptar la expresi\u00f3n de la pr\u00e1ctica del puro amor como la mejor manifestaci\u00f3n de la caridad. En carta a Luisa de 1936, escribe: \u00ab<em>Ruego a su coraz\u00f3n que no se conmueva por m\u00ed, ni por ninguna otra cosa, que no sea el puro amor de Dios\u00bb (SVP, I, 373). <\/em>En la conferencia sobre la vocaci\u00f3n de 1640 afirma. <em>\u00ab\u00bfC\u00f3mo se puede amar a Dios soberanamente?. Os lo voy a decir. Se trata de amarlo m\u00e1s que a cualquier cosa, m\u00e1s que al padre, a la madre, a los parientes, a los amigos, o a una criatura cualquiera; amarlo m\u00e1s que as\u00ed mismo, porque, si se presentase alguna cosa contra su gloria y su voluntad, o si fuese posible morir por \u00e9l, valdr\u00eda m\u00e1s morir que hacer algo contra su gloria y su <span style=\"text-decoration: underline\">puro amor<\/span>\u00bb (SVP, IX, 37)<\/em>. Estas expresiones responden probablemente a la influencia de su dirigida. Ambos se sienten tocados por el amor de Dios, ambos entran de lleno en el coraz\u00f3n de Cristo y aprenden la humildad y mansedumbre que da acceso a la caridad de Dios, manantial y modelo de todas sus actividades caritativas. Es el fruto de la permanencia en el puro amor de Dios que les une.<\/p>\n<h2><strong>5.-<\/strong> <strong>El nuevo nacimiento del agua y del Esp\u00edritu (Jn 3, 1-21<\/strong>)<\/h2>\n<p>El di\u00e1logo de Jes\u00fas con Nicodemo en la oscuridad de la noche fue uno de los pasajes evang\u00e9licos mas meditados por Luisa. Ella sab\u00eda por experiencia lo que supone caminar en tinieblas y buscar a Cristo de noche. Sab\u00eda de decaimientos de esp\u00edritu, de sentimientos de impotencia para el bien, de desamparo familiar y social y de experiencias de la ausencia de Dios (E 1, \u00a7 1, p 665). Nicodemo busc\u00f3 a Cristo en medio de la noche, en la oscuridad. Como Nicodemo dialoga, pregunta lo que no entiende y recibe palabras de aliento y confianza: <em>\u00abEn un instante mi esp\u00edritu qued\u00f3 iluminado acerca de sus dudas. Y <span style=\"text-decoration: underline\">se me advirti\u00f3<\/span> que deb\u00eda permanecer con mi marido, y que llegar\u00eda un tiempo en que estar\u00eda en condiciones de hacer voto de pobreza, de castidad y de obediencia, y que estar\u00eda en una peque\u00f1a comunidad en la que algunas har\u00edan lo mismo. <span style=\"text-decoration: underline\">Entend\u00ed<\/span> que ser\u00eda esto en un lugar dedicado a servir al pr\u00f3jimo; pero no pod\u00eda comprender c\u00f3mo pod\u00eda ser, porque deb\u00eda haber movimiento de idas y venidas\u00bb <\/em>(E. 3, \u00a7 6, p. 667). Como Nicodemo, Luisa no pod\u00eda comprender el nuevo nacimiento que le esperaba, pero acoge la promesa de Jes\u00fas: <em>\u00abEl que no nace del agua y del Esp\u00edritu no puede entrar en el Reino de Dios\u00bb <\/em>(Jn 3, 5)<\/p>\n<p>Realmente la experiencia de la luz de Pentecost\u00e9s del 4 de junio de 1623 fue para Luisa de Marillac un nuevo nacimiento que ella vincula a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y a las aguas del Bautismo. As\u00ed lo expresa en el acto de protestaci\u00f3n que copia casi literalmente de San Francisco de Sales en su libro <em>Introducci\u00f3n a la vida devota,<\/em> haci\u00e9ndolo suyo y personalizando las frases que juzga convenientes: <em>\u00abMe arrepiento de nuevo con todo mi coraz\u00f3n, apoy\u00e1ndome en los m\u00e9ritos de la muerte del salvador de mi alma como en el \u00fanico fundamento de mi esperanza, en virtud de la cual confieso y renuevo la sagrada profesi\u00f3n hecha, en mi nombre, a mi Dios en mi Bautismo, y me resuelvo irrevocablemente a servirle y amarle con m\u00e1s fidelidad, entreg\u00e1ndome por completo a \u00c9l; a este fin, renuevo tambi\u00e9n el voto de viudez que tengo hecho y mis resoluciones de practicar las santas virtudes de humildad, obediencia, pobreza, paciencia y caridad, para honrar esas mismas virtudes en Jesucristo quien tantas veces me las ha inspirado por su amor\u00bb (E. 4; \u00a7 9, p. 668). <\/em><\/p>\n<p>No ha nacido f\u00edsicamente la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, pero en el coraz\u00f3n de Luisa ha nacido la inspiraci\u00f3n y con la inspiraci\u00f3n su conversi\u00f3n personal por el agua y el Esp\u00edritu. Por eso al terminar de escribir el <em>Acto de protestaci\u00f3n<\/em> afirma: <em>\u00abY, si por mi ordinaria flaqueza llegara a quebrantar estas santas resoluciones, lo que Dios no permita por su bondad, imploro desde ahora la asistencia del Esp\u00edritu Santo para que me env\u00ede prontamente la gracia de convertirme, ya que no quiero permanecer ni un solo instante desagradando a Dios. Esta es mi voluntad irrevocable que confirmo en presencia de mi Dios\u00bb <\/em>(E. 4, \u00a7 11, p. 668)<\/p>\n<p>Durante este nuevo nacimiento, Luisa expresa el deseo vehemente de Dios y la firme resoluci\u00f3n de entrar en la vida nueva del Esp\u00edritu (Cf E. 27, \u00a7 93, p\u00e1g. 701; E. 28; \u00a7 95 y 96). En los retiros y Ejercicios Espirituales renueva peri\u00f3dicamente estas resoluciones y deseos. Lo refleja en sus notas personales, antes de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda: <em>\u00abAdherirme a la Palabra de Dios pronunciada interiormente. Recurrir a Dios para no volver a pecar, ya que \u00c9l se digna recibirnos. Alejarme de lo que es contrario a la caridad hacia el pr\u00f3jimo; emprender animosamente el combate contra las malas inclinaciones. Estar preocupada y cuidar de la gloria y servicio de Dios y \u00c9l cuidar\u00e1 de mi\u2026Tener gran confianza para vencer las dificultades que pudieran oponerse a que lo encuentre, admirar la bondad de Dios en su Providencia\u00bb (E, 14, \u00a7 41 y 42; p. 681)<\/em><\/p>\n<h2><strong>6.-<\/strong> <strong>Bautismo y nuevo nacimiento (Jn 3, 1-21<\/strong>)<\/h2>\n<p>Luisa ha nacido a la vida de la gracia por el bautismo. En 1623 experimenta el renacer en el Esp\u00edritu. Relee y medita las Palabras de Jes\u00fas: <em>\u00abEn verdad, en verdad te digo que el que no nace del agua y del Esp\u00edritu, no puede entrar en el Reino de Dios\u00bb <\/em>(Jn 3,5). Esta meditaci\u00f3n la lleva de nuevo a profundizar en el significado del Bautismo. Las notas escritas despu\u00e9s de su meditaci\u00f3n ponen de relieve c\u00f3mo entiende ella el nacer del agua y del Esp\u00edritu, experiencia dirigida a todo bautizado: <em>\u00abSiendo el Bautismo un nacimiento espiritual, se desprende que aquel en quien hemos sido bautizados es nuestro Padre y que como buenos hijos debemos parecernos a \u00c9l, ya que bautizados en la muerte de Jesucristo, toda nuestra vida debe ser una muerte continua. Por consiguiente, ser\u00eda muy perjudicial al alma vivir rodeada de delicias, teniendo en cuenta adem\u00e1s que esa muerte, en la que hemos sido bautizados, ha sido causada por el amor que Nuestro Se\u00f1or tiene por nosotros desde toda la eternidad, amor que no hubiera podido expresarnos mejor que por una muerte anticipada. En efecto, si las criaturas hacen tanto aprecio de esta vida que la prefieren a todo, \u00a1cu\u00e1nto no tendr\u00eda nuestro amado maestro para estimar la suya, acompa\u00f1ada de toda clase de virtudes y de un cuerpo vigoroso y en plena salud!&#8230;\u00bb<\/em> (E. 69, \u00a7 204, p. 774).<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n manifiesta que Luisa, al igual que Juan, ve que Jesucristo entrega libremente su vida por amor a los hombres, para redimirnos del pecado y salvarnos: <em>\u00abYo doy mi vida por las ovejas\u2026 Nadie me la quita, sino que la doy, yo libremente\u00bb <\/em>(Jn 10, 15 y 18). El fruto del nuevo nacimiento que conlleva el Bautismo es dar la vida como la dio Cristo por nosotros. Esta es su conclusi\u00f3n certera, despu\u00e9s de su meditaci\u00f3n sobre el Bautismo. Y la conclusi\u00f3n es personal, pero con el deseo de que sea tambi\u00e9n comunitaria, por eso la expresa en plural: <em>\u00abVivamos, pues, como muertas en Jesucristo y por lo tanto, ya no m\u00e1s resistencia a Jes\u00fas, no ya m\u00e1s pensamientos que en Jes\u00fas. En una palabra, no ya m\u00e1s vida que para Jes\u00fas y el pr\u00f3jimo, para que en este amor unitivo ame yo todo lo que Jes\u00fas ama, para que por este amor, cuyo centro es el amor eterno de Dios por sus criaturas, alcance de su bondad las gracias que su misericordia quiere concederme\u00bb <\/em>(E. 69, \u00a7 204, p. 775)<\/p>\n<p>Estos pensamientos sobre el Bautismo est\u00e1n escritos durante los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda. Ella siente y experimenta que Dios la llama a formar cristianamente a sus hijas, por eso sus conclusiones tienen doble dimensi\u00f3n: personal y comunitaria: Esta puede ser la raz\u00f3n por la que utiliza el imperativo en plural. Adem\u00e1s, Luisa insiste una y otra vez que la Hija de la Caridad para entrar en el coraz\u00f3n de Dios y permanecer en el puro amor debe ser verdadera cristiana y vivir el nuevo nacimiento espiritual que conlleva la condici\u00f3n de bautizada (Cf. C. 712; p. 641). Repetidamente afirma santa Luisa que una Hermana no puede ser perfecta Hija de la Caridad si no vive como verdadera cristiana (Cf. C. 717; p. 648)<\/p>\n<h2><strong>7.-<\/strong> <strong>Ejemplo os he dado\u2026 <\/strong><\/h2>\n<p>El lavatorio de los pies es otro de los pasajes del evangelio de Juan meditado por santa Luisa (Jn 13, 1-17). La primera vez que aparece en sus escritos, es con ocasi\u00f3n de un Retiro espiritual de tres d\u00edas que hace durante el Adviento, hacia 1633. Se trata de un fin de semana largo dedicado a la reflexi\u00f3n y la oraci\u00f3n. Sabe y experimenta la ense\u00f1anza de Jes\u00fas: <em>\u00abSin Mi nada pod\u00e9is hacer\u00bb <\/em>(Jn 15, 5). Guiada por el Esp\u00edritu Santo y por Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 organizando la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad cuyo fin es honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, manantial y modelo de toda caridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la persona de los pobres (Cf. Reglas comunes, p. I, art. 1\u00ba). Por eso busca en el evangelio la fuente para motivarse y motivar. Contempla las actitudes de Jes\u00fas siervo y para ello, recurre al evangelio de Juan. Desea comprender el sentido que \u00c9l mismo Jesucristo da al servicio al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Son muchos los biblistas que afirman el sentido sacramental del servicio al pr\u00f3jimo en el evangelio de Juan, quien sit\u00faa el lavatorio de los pies en el mismo lugar en el que los sin\u00f3pticos narran la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Con este signo, el Se\u00f1or nos recuerda que la entrega del servicio es similar a la entrega eucar\u00edstica. Santa Luisa y San Vicente as\u00ed lo entendieron y ense\u00f1aron. Cuando el evangelio de Juan sustituye la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda por el lavatorio de los pies, no lo hace de manera fortuita. Se trata de una catequesis bien pensada y meditada. La vida de Jes\u00fas fue una entrega constante y sin reservas que culmina con su muerte en la cruz, consecuencia de un amor sin l\u00edmites\u2026 Pero antes de entregar su cuerpo y derramar su sangre en la cruz, nos entrega su cuerpo y su sangre en la Eucarist\u00eda, y con ella nos regala el sacerdocio, el mandamiento nuevo y el sacramento del servicio en el lavatorio de los pies. En este contexto de entrega total y amor sin l\u00edmites nos dice el Maestro: <em>\u00abEjemplo os he dado, para que lo que Yo he hecho, lo hag\u00e1is vosotros\u00bb <\/em>(Jn 13, 15)<\/p>\n<p>Santa Luisa medita largamente este texto en el tercero y \u00faltimo d\u00eda de su Retiro (1633). Admira y contempla la humildad de Jes\u00fas en su actitud de siervo lavando los pies a sus disc\u00edpulos. Observa y ve en \u00c9l su inter\u00e9s por la gloria de Dios, por ense\u00f1ar el sentido evang\u00e9lico del servicio a los ap\u00f3stoles y su deseo de que se le honre como Maestro. Pero a la vez contempla su abatimiento y humildad\u2026 En el silencio de su coraz\u00f3n entra en los sentimientos del coraz\u00f3n de Jes\u00fas y se atreve a entablar conversaci\u00f3n con \u00c9l, como Pedro. Seguidamente saca una conclusi\u00f3n personal: <em>\u00abNada puede haber<\/em> <em>que me impida humillarme\u00bb <\/em>(E. 23, \u00a7 83; p. 695). Al leer detenidamente sus notas, se tiene la impresi\u00f3n de que Luisa se siente identificada con Jesucristo en su inter\u00e9s por la gloria de Dios y en su misi\u00f3n de ense\u00f1ar y formar a las Hermanas. La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas: <em>\u00abEjemplo os he dado\u00bb <\/em>tiene resonancia especial en su interior. Se siente urgida a dedicar su tiempo a la formaci\u00f3n de las siervas de los pobres, siendo ella la primera sierva.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n con Jesucristo siervo por la pr\u00e1ctica de la humildad, la sencillez y la caridad ser\u00e1 el fruto espiritual de su contemplaci\u00f3n de Jes\u00fas siervo, lavando los pies a sus disc\u00edpulos. Y la inspiraci\u00f3n recibida en la meditaci\u00f3n de este episodio evang\u00e9lico tendr\u00e1 consecuencias para toda la Compa\u00f1\u00eda: la humildad contemplada en Jes\u00fas, de rodillas ante sus disc\u00edpulos, ser\u00e1 la virtud b\u00e1sica y fundamental de toda sierva de los pobres. Hac\u00eda 1645, cuando se prepara la aprobaci\u00f3n diocesana de la Compa\u00f1\u00eda como grupo independiente de las Damas, precisa algunas formas de expresar la humildad en las observaciones que escribe sobre las Reglas para las Hermanas de las Parroquias. En ellas anota algunos indicadores v\u00e1lidos para todos los tiempos: respeto, trato afable y cordial, no buscar gratificaci\u00f3n alguna, ni siquiera el agradecimiento de los enfermos, referir a Dios s\u00f3lo las alabanzas recibidas de los pobres, aceptar con paz injurias y desprecios\u2026. Luisa ve en ello la forma de configurarse con Jesucristo servidor (Cf. E. 43 \u00a7 133, p. 728)<\/p>\n<h2><strong>8.-<\/strong> <strong>Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre (Jn 4,34).<\/strong><\/h2>\n<p>El cumplimiento de la voluntad de Dios es para Luisa de Marillac la forma m\u00e1s directa de configurarse con Jesucristo. Es uno de los pilares m\u00e1s firmes de su espiritualidad. Cuando medita en el pasaje evang\u00e9lico de la Samaritana (Jn 4, 1-15), en contacto con el agua viva del Esp\u00edritu de Dios, se deja interpelar por la conducta de Jes\u00fas, sentado junto al pozo de Jacob y admira su respuesta a los disc\u00edpulos, tras el di\u00e1logo con la Samaritana: <em>\u00abMi alimento es hacer la voluntad de mi Padre\u00bb<\/em> (Jn 4, 34). El eco de esta respuesta se graba en lo m\u00e1s hondo de su vida, incluso antes de iniciar sus visitas a las Caridades. As\u00ed en su Reglamento de vida en el mundo, cuando se queda viuda, escribe: <em>\u00abQue mi primer pensamiento despu\u00e9s del descanso de la noche sea para Dios, haciendo un acto de adoraci\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias y de abandono de mi voluntad en la suya sant\u00edsima y con la vista puesta en mi miseria e impotencia, pedir\u00e9 la gracia del Esp\u00edritu Santo, en la que he de tener una gran confianza, para que se cumpla en m\u00ed su sant\u00edsima voluntad, que ser\u00e1 el \u00fanico deseo de mi coraz\u00f3n\u00bb <\/em>(E. 7, \u00a7 18, p. 671)<\/p>\n<p>Cuando llegan los momentos de dificultad y las pruebas, renueva esta decisi\u00f3n y pide ayuda al Esp\u00edritu Santo para mantenerse fiel. En 1636 cuando cambia de domicilio por imperativo de la misi\u00f3n y pasa a vivir al barrio de la Chapelle, escribe unas reflexiones espirituales tituladas: <em>\u00abConformidad con la voluntad divina\u00bb<\/em>. En ellas, tras hacer unas consideraciones sobre la comuni\u00f3n eucar\u00edstica y el amor infinito que Jesucristo nos manifiesta, anota dos escollos para conocer la Voluntad de Dios y cumplirla como \u00c9l: la ceguera o superficialidad y el amor propio desordenado. Reconoce que a veces cae en ellos y reacciona con este acto de adhesi\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00abRenuncio a \u00e9l con todo lo coraz\u00f3n y escojo tu santa y divina voluntad por \u00fanica gu\u00eda de mi vida; podr\u00e9 llegar a conocerla a trav\u00e9s de esa regla (qu\u00e9 es) la vida de tu amado Hijo en la tierra, con la que deseo configurar la m\u00eda. \u00a1Oh sant\u00edsima Voluntad de mi Dios! \u00a1cu\u00e1n razonable es que seas cumplida enteramente! Eres el alimento del Hijo de Dios en la tierra y, por consiguiente, lo que sostiene mi alma en el ser que ha recibido de su Dios. Pero \u00bfy qu\u00e9 eres en la vida de la gracia? Eres la gracia misma que santifica las almas. No m\u00e1s voluntad propia, sino que la tuya reine sola en m\u00ed. Conc\u00e9deme esta gracia, \u00a1oh Jes\u00fas m\u00edo! por el amor que me tienes y por la intercesi\u00f3n de tu Sant\u00edsima Madre que tan perfectamente am\u00f3 todo los efectos de tan amable voluntad\u2026Ir\u00e9 a la nueva vivienda con el prop\u00f3sito de honrar a la divina Providencia que all\u00ed me lleva, y ponerme en la disposici\u00f3n de hacer todo lo que la misma Providencia divina disponga que haga\u00bb <\/em>(E. 21, \u00a7 62 y 63, p. 689)<\/p>\n<p>Desde los comienzos de su direcci\u00f3n espiritual con Vicente de Pa\u00fal hasta el final de su vida, mantiene la resoluci\u00f3n de vivir cumpliendo la Voluntad de Dios como alimento de su vida. La considera un ejercicio imprescindible en el itinerario espiritual de las Hijas de la Caridad. As\u00ed lo manifiesta en carta del 23 de diciembre de 1659 a Sor Maturina Gu\u00e9rin: <em>\u00abLe recomiendo\u2026el abandono de todas las cosas a la Providencia y gobierno amoroso de la sant\u00edsima voluntad de Dios, lo que es una de las pr\u00e1cticas m\u00e1s necesarias, que yo sepa, para la perfecci\u00f3n\u00bb (C. 708, p.637)<\/em>. De esta pr\u00e1ctica y experiencia espiritual brota la riqueza de su vida interior y la amplitud de su caridad. Aqu\u00ed est\u00e1 el manantial y la fuente. Por eso elige para el escudo de la Compa\u00f1\u00eda el lema paulino que ella se atreve a modificar: <strong>\u00abLa caridad de Jesucristo crucificado nos apremia\u00bb<\/strong>. La modificaci\u00f3n que introduce con el adjetivo \u00abcrucificado\u00bb obedece a su convicci\u00f3n de que la Cruz es la m\u00e1xima expresi\u00f3n del amor de Cristo a los hombres. Por amor y fidelidad a la voluntad del Padre, Cristo acept\u00f3 la muerte de cruz. Luisa as\u00ed lo contempla en su oraci\u00f3n sobre Jes\u00fas en el huerto de los olivos<\/p>\n<p>Esta experiencia espiritual de Santa Luisa y sus ense\u00f1anzas a las Hermanas sobre la Voluntad de Dios y la pr\u00e1ctica del puro amor han sido recogidas en nuestras Constituciones con frases breves pero ricas en contenido: <em>\u00abUn mismo amor anima y dirige su contemplaci\u00f3n y servicio. Saben por la fe que Dios las espera en los que sufren\u00bb <\/em>(C. 7); <em>\u00ab<\/em><em>Los Fundadores insistieron en la exigencia de una constante uni\u00f3n con Dios para poder ser, en medio del mundo, testigos del Amor de Cristo\u00bb <\/em>(C. 12 a); <em>\u00abLa autoridad y la obediencia, vividas en corresponsabilidad y subsidiariedad, las llevan a una b\u00fasqueda y aceptaci\u00f3n humilde y leal de la voluntad de Dios\u00bb <\/em>(C. 31 b)<\/p>\n<p>La sabidur\u00eda de la fe llev\u00f3 a Luisa a gozar y entender que Dios es amor y quiere que vayamos a \u00c9l por amor. Ella sab\u00eda bien que sin la sabidur\u00eda de la fe, la oraci\u00f3n se convierte en culto vac\u00edo, el servicio a los pobres en filantrop\u00eda o profesionalismo y la vida comunitaria en mera yuxtaposici\u00f3n de presencias y simple equipo de trabajo profesional. El amor es lo que da fuerza, energ\u00eda y vigor a nuestra vida. Permanecer en el amor de Dios es el resumen del evangelio de Juan. Tambi\u00e9n es el ideal y consigna de Luisa: <em>\u00abViva Jes\u00fas y su puro amor, que yo lo elijo para domicilio de mi permanencia\u00bb <\/em>(E. 28, \u00a7 97, p. 702)<em>.<\/em><\/p>\n<p>Las notas y reflexiones de San Luisa comentadas ponen de relieve la fuerza que tuvo este evangelio de San Juan en su vida y ense\u00f1anzas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- La Palabra y la Luz, fuentes inspiradoras Santa Luisa ten\u00eda una formaci\u00f3n b\u00edblica poco com\u00fan en relaci\u00f3n con las mujeres de su tiempo. 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LAS LECTURAS Afirma el primer bi\u00f3grafo de santa Luisa que pose\u00eda \"tal afi\u00adci\u00f3n por la lectura que la hac\u00eda la m\u00e1s ordinaria de sus ocupaciones\". 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