{"id":18059,"date":"2015-03-24T04:08:40","date_gmt":"2015-03-24T03:08:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/15\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/"},"modified":"2015-03-24T04:08:40","modified_gmt":"2015-03-24T03:08:40","slug":"caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/","title":{"rendered":"Car\u00e1cter secular de las Hijas de la Caridad: Tercera parte"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center\">3. En el nuevo horizonte de Vida Religiosa femenina, las Hijas de la Caridad confirman su car\u00e1cter secular<\/h2>\n<p>Nunca el cardenal de Vend\u00f3ne crey\u00f3 aprobar una orden nueva, sino una comunidad secular, una instituci\u00f3n de piadosas mujeres que visten siempre de seglar. No se trata, tampoco, de un acto de tole\u00adrancia an\u00e1loga a los que la Santa Sede hac\u00eda por entonces para ciertas comunidades de mujeres a las que no daba ning\u00fan estatuto jur\u00eddico, dej\u00e1ndolas a la entera disposici\u00f3n de los ordinarios. Para las Hijas de la Caridad hab\u00eda una voluntad positiva de reco\u00adnocer a la Compa\u00f1ia y asegurarle un estatuto can\u00f3\u00adnico que correspondiera a su difusi\u00f3n por la di\u00f3ce\u00adsis. La Santa Sede se apropia de esta obra dot\u00e1ndola de una mayor solidez y estabilidad, benefici\u00e1ndose la Iglesia entera para el bien de los m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n<h3>3.1- Sentido de la vida religiosa<\/h3>\n<p>Todo hombre, al descubrir su vocaci\u00f3n, halla el objetivo de aquella inclinaci\u00f3n impresa en su interior por el Esp\u00edritu de Dios. Si nos lanz\u00e1ramos hacia esa meta, para la cual hemos sido hecho, encontrar\u00edamos aquello que constituye nuestra paz y nuestro gozo.<\/p>\n<p>Desde esta dimensi\u00f3n, el sentido de una vida religiosa tendremos que buscarlo en la referencia \u00abt\u00edpica\u00bb: Dios, horizonte \u00faltimo; utop\u00eda posible. Es un querer ser de Dios y para Dios de forma totali\u00adzante. Sin el enraizamiento en este querer, los otros elementos constitutivos de la vocaci\u00f3n religiosa per\u00adder\u00edan toda su relevancia e importancia<span id='easy-footnote-1-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-1-18059' title='&lt;em&gt;\u00abEl mapa de las comunidades y de los institutos aparece como un &lt;\/em&gt;conjunto &lt;em&gt;de grupos bautizados, de confesiones eclesiales diferentes (ortodoxos, cat\u00f3licos romanos, anglicanos, protestantes, luteranos, reformados), muy diversifica\u00addos &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;su estilo concreto de existencia (monjes, contemplativos, educadores, cl\u00e9rigos reguladores, predicadores, misioneros, hermanos y hermanas de los pobres), pero &lt;\/em&gt;que tie\u00adnen &lt;em&gt;en com\u00fan el designio de centrar su vida en Dios de una incinera peculiar e intensa\u00bb. J. M. R. TILLARD. &lt;em&gt;El &lt;\/em&gt;proyecto &lt;em&gt;de &lt;\/em&gt;vida de los religiosos, Madrid. Instituto teol\u00f3gico de vida religiosa, 1974, p\u00e1g. 81-82.&lt;\/em&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. S\u00f3lo el elemento vivificador del \u00abpara Dios\u00bb hace que gran\u00addes santos sean siempre contemplados no tanto por ser c\u00e9libes, obedientes, pobres y dedicados al apos\u00adtolado o a la contemplaci\u00f3n, como por el hecho de desgastar todo su ser, durante toda su vida, por el Dios de Jesucristo. Esto explica que: predicar la Palabra, llevar la Buena Noticia a los pobres, confor\u00adtar a los que sufren, no constituye la \u00faltima explica\u00adci\u00f3n de cualquiera de las vocaciones religiosas. Toda esta red de compromisos se concretizan desde una determinaci\u00f3n m\u00e1s radical: Dios mismo. Es, desde aqu\u00ed, donde su peculiar dinamismo queda infundido.<\/p>\n<h3><strong>3.2.- Signos de expresi\u00f3n de la vida religiosa<\/strong><\/h3>\n<p>En el plano de las promesas y de las exigencias, el evangelio es igual para todos. En el plano de las personas, est\u00e1 vigente el principio de la diversidad de vocaciones. Se ve c\u00f3mo en los relatos evang\u00e9licos de vocaci\u00f3n, la llamada a una persona o grupo es presentada haciendo resaltar un valor t\u00edpico, norma\u00adtivo para todos y, al mismo tiempo, revistiendo un car\u00e1cter singular y carism\u00e1tico de vivencia en una total dedicaci\u00f3n, de por vida, a Cristo en su Iglesia<span id='easy-footnote-2-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-2-18059' title='&lt;em&gt;\u00abCristo llama &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;todos sus seguidores a una total dedicaci\u00f3n (Mt. 16. 26; Mc. 8, 34; Lc. &lt;\/em&gt;9, &lt;em&gt;23). &lt;\/em&gt;A &lt;em&gt;todos pide que busquen su perfecci\u00f3n cumpliendo &lt;em&gt;la &lt;\/em&gt;voluntad del Padre (Mt. 9. 48). El religioso est\u00e1 llamado &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;ser signo de esta total dedica\u00adci\u00f3n &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;Cristo en su Iglesia. A. M. ALLCHIN. Religions communitiers &lt;\/em&gt;in &lt;em&gt;the world of today. &lt;\/em&gt;Londres. &lt;em&gt;1970, p\u00e1g 21.&lt;\/em&gt;'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Como expresi\u00f3n t\u00edpica de esta radical dedica\u00adci\u00f3n a Dios, aparece la oraci\u00f3n individual y comuni\u00adtaria, esto aunque el miembro del instituto se halle inmerso en la acci\u00f3n<span id='easy-footnote-3-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-3-18059' title='&lt;em&gt;Lo importante aqu\u00ed respecto &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;la oraci\u00f3n es subrayar su valor de signo, no su forma o contenido.&lt;\/em&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. La oraci\u00f3n del religioso, por ello, no es una funci\u00f3n oficial sino signo del dominio de Dios sobre la existencia. Se manifiesta como una afirmaci\u00f3n realista de la relaci\u00f3n con Dios en la cual siente uno estar situado.<\/p>\n<p>Observamos c\u00f3mo hay un deseo obsesivo del Dios del evangelio por manifestar su predilecci\u00f3n por la Humanidad, implicando siempre una imagen de prioridad por los marginados. A partir de aqu\u00ed, el creyente es reenviado a los hermanos para buscar con ellos el rostro de Dios, vivir con ellos la experien\u00adcia de su presencia y celebrarla. El religioso lo vive con prioridad desde la pobreza evang\u00e9lica, abrazada por Dios, con comunicaci\u00f3n de bienes. La obedien\u00adcia, como mutua sumisi\u00f3n en ayuda fraterna. La lla\u00admada a la misericordia, como perd\u00f3n mutuo. \u00abLa castidad es liberaci\u00f3n del coraz\u00f3n ensanch\u00e1ndolo a las dimensiones del de Cristo, haciendo actual la esperanza cristiana\u00bb<span id='easy-footnote-4-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-4-18059' title='&lt;em&gt;Constituciones de las Hijas de la Caridad. Roma, 1983, &lt;\/em&gt;2.6.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Este proclamar la grandeza y la transcendencia de Dios en este mundo, leerlo todo a la luz del \u00abpara Dios\u00bb incluye la dimensi\u00f3n comunitaria. La comunidad, desde aqu\u00ed, se revela m\u00e1s como un camino para ir hacia el Dios de Jesu\u00adcristo, como una irradiaci\u00f3n del don absoluto de la existencia ofrendada al mismo Dios.<\/p>\n<p>En la lectura de dos grandes pronunciamientos eclesiales se nos comunica aquello que la conciencia oficial de la iglesia pide a la vida religiosa, con su presencia en el mundo. As\u00ed, el Paper oficial del con\u00adsejo consultivo de la Iglesia anglicana de Inglaterra present\u00f3 el fin com\u00fan de las comunidades religiosas, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>a) Presentarse delante de todos los hombres en nombre de la Iglesia, dar testimonio de la presencia de Dios en todas las cosas, testificar el m\u00e1s all\u00e1, verificar la llegada del Reino.<\/p>\n<p>b) Ser signo del compromiso total que, bajo for\u00admas diversas, Cristo exige de todos los que quieren seguirle.<\/p>\n<p>c) Expresar la relaci\u00f3n con Dios en todas las relaciones humanas aut\u00e9nticas, ofrecer un ejemplo del compromiso cristiano en el amor por medio de su vida comunitaria.<\/p>\n<p>d) Ser centro de culto donde la oraci\u00f3n sea practicada y ense\u00f1ada. Ser fuente de donde se pueda sacar fervor e inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>e) Ofrecer a los hombres y mujeres, que oyen la llamada de Cristo, la libertad de entregarse ellos mismos para siempre al servicio amoroso de Dios y del hombre en una vida disciplinada.<span id='easy-footnote-5-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-5-18059' title='&lt;em&gt;A. M. ALLCHIN, o.c.. p\u00e1g &lt;\/em&gt;9.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica se pronuncia en esta misma l\u00ednea en su importante exhortaci\u00f3n \u00abEvang\u00e9lica Tes\u00adtificatio\u00bb: \u00ab<em>el testimonio evang\u00e9lico de la vida religio\u00adsa manifiesta a los ojos de los hombres la primicia del amor de Dios con tal fuerza, que debemos por ello dar gracias al Esp\u00edritu Santo (&#8230;). La tradici\u00f3n de la Iglesia \u00bfes necesario recordarla? nos ofrece, desde los or\u00edgenes, este testimonio egregio de una b\u00fasque\u00adda constante de Dios, de su amor sin reservas a Cristo, de una dedicaci\u00f3n absoluta al crecimiento de su reino. Sin este signo concreto se correr\u00eda el peli\u00adgro de enfriarse la caridad que anima a la Iglesia entera, de disiparse la \u00absal\u00bb de la fe dentro de un mundo en v\u00edas de secularizaci\u00f3n<\/em>\u00ab<span id='easy-footnote-6-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-6-18059' title='&lt;em&gt;Introducci\u00f3n al documento \u00abEvangelico Testificatio\u00bb, n. 21-23&lt;\/em&gt;'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><strong>3.3.- Vida consagrada en la Iglesia<\/strong><\/h3>\n<p>En el seguimiento de los doce, Jes\u00fas les pide que muestren esa preferencia por \u00c9l en la separaci\u00f3n efectiva de la familia, los bienes, acompa\u00f1\u00e1ndole en sus viajes apost\u00f3licos. Los acontecimientos pascua\u00adles sit\u00faan este seguimiento bajo tres formas: El mar\u00adtirio, el estilo de vida asumido por la comunidad de Jerusal\u00e9n (descrito en los Hechos) y por \u00faltimo la forma de vida asumida por v\u00edrgenes y ascetas<span id='easy-footnote-7-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-7-18059' title='&lt;em&gt;\u00abA partir de la edad apost\u00f3lica, se encuentran en las comu\u00adnidades cristianas cre&lt;em&gt;yentes de ambos sexos que renun\u00adcian al matrimonio y se mantienen apartados, aunque den\u00adtro de sus familias (vida profana). En el siglo II&lt;\/em&gt; el&lt;em&gt; obispo romano Clemente y Hermas de Roma atestiguan que goza\u00adban de gran consideraci\u00f3n: y &lt;\/em&gt;la &lt;em&gt;Didaj\u00e9 testimonia &lt;\/em&gt;la &lt;em&gt;pre\u00adsencia de ascetas itinerantes que desarrollan una actividad misionera. En el siglo III aparece &lt;\/em&gt;una &lt;em&gt;serie de escritos: en Cipriano, las cartas pseudoclementinas, Tertuliano, Metodio de 0limpio, Clemente de &lt;\/em&gt;Alejandr\u00eda &lt;em&gt;y otros autores &lt;\/em&gt;afirman que &lt;em&gt;los ascetas son numerosos, que no est\u00e1n ligados &lt;\/em&gt;a una &lt;em&gt;conducta &lt;\/em&gt;determinada &lt;em&gt;de ordenaciones &lt;\/em&gt;fijas, &lt;em&gt;que viven de ordinario en el seno &lt;\/em&gt;de &lt;em&gt;sus familias, y disponen libremente de sus bienes privados pero tienden a establecer&lt;\/em&gt; una&lt;em&gt; rela\u00adci\u00f3n mutua y a comprometerse en actividades misioneras o &lt;\/em&gt;caritativas &lt;em&gt;que se &lt;\/em&gt;vinculan &lt;em&gt;mediante&lt;\/em&gt; una &lt;em&gt;promesa, pero sin f\u00f3rmulas rituales reconocidas&lt;\/em&gt; por la &lt;em&gt;Iglesia, y que gozan de un notable prestigio.&lt;\/em&gt;\u00bb G. GOZZELINO, Vida consagrada. Dic\u00adcionario teol\u00f3gico interdisciplinar. IV, Salamanca, S\u00edgueme. 1983. p\u00e1g. 643.&lt;\/em&gt;'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Con la paz constantinfana (313) el cristiano cobr\u00f3 un alto auge, cambi\u00f3 su situaci\u00f3n de persecu\u00adci\u00f3n por una posici\u00f3n privilegiada. El acontecimiento provoca conversiones interesadas, en masa, que lle\u00advan a un decaimiento del nivel espiritual y a un paso decisivo para el ascetismo. Los cristianos se trans\u00adfieren de la ciudad a la soledad del desierto<span id='easy-footnote-8-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-8-18059' title='&lt;em&gt;\u00abEl anacoretismo constituye la forma m\u00e1s antigua y elemen\u00adtal de organizaci\u00f3n de la vida consagrada. El monje viv\u00eda solo, aunque ten\u00eda ocasiones fijas de reuni\u00f3n con los de alrededor. El cenobetismo pone el acento en la vida com\u00fan y en la obediencia. Los cenobitas se abrieron a diversas actividades culturales, caritativas y apost\u00f3licas, pero sin convertirlas nunca en un fin, ni siquiera secundario, de su instituci\u00f3n. Con la aparici\u00f3n del monaquismo, la vida con\u00adsagrada fue encontrando cada vez m\u00e1s su cauce y cono\u00adciendo tal desarrollo que necesit\u00f3 de la creaci\u00f3n de estructu\u00adras m\u00e1s concretas. Causar\u00edan una multiplicaci\u00f3n de las intervenciones por parte de la autoridad jer\u00e1rquica. Y as\u00ed lleg\u00f3 a la reforma carolingia iniciada por Carlo Magno, que culmin\u00f3 en el S\u00ednodo de Chapelle (817). En occidente s\u00f3lo se reconoc\u00eda a una vida religiosa oficial: la vida mon\u00e1s\u00adtica vivida en la soledad del claustro\u00bb. Ibid.. pag. 644.&lt;\/em&gt;'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> y en este alejamiento no pretenden nada m\u00e1s que vivir en todo su dinamismo, en todas sus consecuencias, en toda su verdad y en toda su exigencia, la vida cristia\u00adna de los or\u00edgenes. Lo \u00fanico que primaba era el segui\u00admiento de Cristo y un seguimiento sin condiciones. Tambi\u00e9n es verdad que el mismo Jes\u00fas en su estilo de vida estuvo al margen de cualquier organizaci\u00f3n asc\u00e9tica y a la misma comunidad primitiva ofreci\u00f3 un contraste de vida con la sociedad circundante y no experiment\u00f3 la necesidad de alejarse de su entorno, ni mucho menos de marcharse al desierto. Estos dis\u00adc\u00edpulos organizaron su vida en medio del pueblo y no es menos cierto que esta comunidad descrita por San Lucas puso de relieve unos cuantos elementos:<\/p>\n<ul>\n<li>Profesi\u00f3n de entrega individual al Se\u00f1or,<\/li>\n<li>Puesta en com\u00fan de bienes.<\/li>\n<li>Oraci\u00f3n comunitaria<\/li>\n<li>Penitencia.<span id='easy-footnote-9-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-9-18059' title='&lt;em&gt;J. &lt;em&gt;LECLERCQ. &lt;\/em&gt;La &lt;em&gt;vie parfaite. &lt;\/em&gt;Paris. Tumhout. &lt;em&gt;1858. pag\u00ad. &lt;\/em&gt;100-101.&lt;\/em&gt;'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00c9stos fueron apropiados y vividos por aqu\u00e9llos que abrazaban la vida mon\u00e1stica. Desde el principio, la historia de la vida religiosa nos pone de relieve su identificaci\u00f3n con el ideal de vida cristiana primitiva. El mismo Concilio de Calcedonia (451) se ocupa de la vida mon\u00e1stica mostr\u00e1ndonos su plena pertenen\u00adcia, ya en sus comienzos, a la vida eclesial.<\/p>\n<p>Se pueden resumir los siete primeros siglos de la Iglesia diciendo que, tanto en Oriente como en Occidente, se vivi\u00f3 la vida cristiana en su exigencia m\u00e1s radical. Los consejos evang\u00e9licos fueron asumi\u00addos por personas de todos los ambientes, condicio\u00adnes sociales y de ambos sexos. Encontramos, en estos tiempos, todos los estilos de vida consagrada hoy conocidos en la Iglesia. En el \u00e1mbito de las igle\u00adsias locales, hab\u00eda v\u00edrgenes y ascetas que aceptaban una vida de celibato y ascesis sin renunciar ninguno a su condici\u00f3n de vida en medio del mundo. Unos se consagran a obras de misericordia. Otros se reun\u00edan en comunidad y continuaban viviendo en el seno de esa misma Iglesia local. Por el contrario, hab\u00eda per\u00adsonas que se retiraban para dar vida a fraternidades de ascetas o para vivir en la soledad m\u00e1s absoluta.<\/p>\n<p>La reforma carolingia (siglo IX) quiso ser, ante todo, una respuesta institucional, reconociendo que el \u00fanico tipo de vida religiosa oficialmente admitida llegase a ser la vida mon\u00e1stica claustral. Afortuna\u00addamente, toda la fuerza espiritual que hab\u00eda faltado en esta reforma carolingia brot\u00f3, en\u00e9rgicamente, casi un siglo despu\u00e9s, en la reforma mon\u00e1stica de Cluny. Hizo posible un florecimiento de fundaciones que inciaran el proceso de reconquistar la pluriformidad de la vida religiosa<span id='easy-footnote-10-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-10-18059' title='&lt;em&gt;\u00abHasta la promulgaci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico (1917), m\u00e1s a\u00fan a pesar de la constituci\u00f3n \u00abProvida Marer\u00bb &lt;\/em&gt;con &lt;em&gt;la que P\u00edo (1947) reconoci\u00f3 oficialmente &lt;\/em&gt;los &lt;em&gt;institutos seculares e incluso hasta en el Vaticano II, la referencia a los consagrados se hizo utilizando exclusivamente la expre\u00adsi\u00f3n \u00abvida religiosa\u00bb o religioso&amp;#8230; Hoy, al lado de los consa\u00adgrados religiosos, existen con el mismo relieve los consagrados seculares: el proyecto com\u00fan a todos ellos puede lla\u00admarse solamente proyecto de tos consagrados, esto es, de vida consagrada\u00bb. G. GOZZELINO, o.c. p\u00e1g. 641-642.&lt;\/em&gt;'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Fue en el siglo XIII cuando la vida consagrada da un paso hacia adelante en el pluralismo gracias a la aparici\u00f3n de las \u00f3rdenes mendicantes. Su estilo de vida y sus motivaciones constituyen una gran novedad.. Se acercan ellos al pueblo poniendo a punto una forma de vida \u00abapost\u00f3\u00adlica\u00bb que responde a las diversas exigencias de los nuevos tiempos, acudiendo directamente, tambi\u00e9n, en ayuda de la Iglesia y de la sociedad. El derecho existente les resinti\u00f3 mediante leyes restrictivas. El concilio IV de Letran impuso a todo el que quisiera fundar una asociaci\u00f3n religiosa la adopci\u00f3n de una regla ya aprobada, apenas suavizada por algunas excepciones.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de las \u00f3rdenes mendicantes fue muy importante. En ellas se reconoci\u00f3 el principio de una vida consagrada, donde la pr\u00e1ctica integral de los consejos evang\u00e9licos result\u00f3 inserta en una vida de laicos y eclesi\u00e1sticos comprometidos por vocaci\u00f3n ori\u00adginal al apostolado activo en medio del mundo. Este principio no logr\u00f3 extenderse a las mujeres en los siglos XII &#8211; XIII. Ellas no tuvieron posibilidad de abra\u00adzar la vida de celibato por el Reino si no se encerra\u00adban dentro de un monasterio. Este g\u00e9nero de vida no se desarroll\u00f3 de forma sencilla en los conventos ante\u00adriores a la reforma cat\u00f3lica o contrarreforma, pues se introdujeron abusos por motivos muy diversos:<\/p>\n<ul>\n<li>Entrada forzosa en religi\u00f3n.<\/li>\n<li>El que las hijas de numerosas familias de la aristocracia o burgues\u00eda no parecen tener vocaci\u00f3n de monjas y s\u00ed, en cambio, de abadesas o grandes prioras y en edades muy tempranas.<\/li>\n<li>El nepotismo creador de verdaderas dinast\u00edas y familias bien situadas.<\/li>\n<li>Los monasterios que iban siendo un c\u00famulo de cuantiosas ventajas.<\/li>\n<li>El hecho de no haber ning\u00fan inter\u00e9s en observar la clausura.<\/li>\n<li>Las medidas decretadas al respecto por el concilio de Trento logran en las \u00f3rdenes femeninas una renovaci\u00f3n radical que llev\u00f3 a una vuelta a la pure\u00adza primitiva de sus reglas<span id='easy-footnote-11-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-11-18059' title='&lt;em&gt;P\u00edo V, queriendo desterrar vacilaciones y abusos, a trav\u00e9s de la bula \u00abCirca Pastoratis\u00bb (1566), impuso a todas las congregaciones femeninas estos dos elementos: profesi\u00f3n de votos solemnes y observancia estricta de la clausura, prohibiendo a aquellas religiosas que no lo aceptaran el admitir novicias.&lt;\/em&gt;'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>. No obstante no puede reducirse \u00abla contrarreforma a una erradicaci\u00f3n de abusos. Existi\u00f3, tambi\u00e9n, un sincero esfuer\u00adzo de renovaci\u00f3n religiosa\u00bb<span id='easy-footnote-12-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-12-18059' title='&lt;em&gt;G. MARTINA.&lt;em&gt; \u00c9poca del &lt;\/em&gt;Absolutismo. La &lt;em&gt;Iglesia de Lutero&lt;\/em&gt; a &lt;em&gt;nuestros &lt;\/em&gt;d\u00edas. &lt;em&gt;II. Madrid. Cristiandad. 1974. p\u00e1g. 138.&lt;\/em&gt;&lt;\/em&gt;'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>, y es a finales de siglo XVI cuando tiene lugar un fen\u00f3meno impor\u00adtante en el estilo de vivir las mujer consagradas.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><strong>3.4.- Vivencia de los votos y clausura<\/strong><\/h3>\n<p>En la vida religiosa cristiana, la consagraci\u00f3n a Dios es definitiva y viene marcada por los \u00abvotos de religi\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-13-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-13-18059' title='&lt;em&gt;D. R. LEMOINE. Le monde des religieux. Historie du Droit et des Institutions de l&amp;#8217;eglise en occident, L&amp;#8217;\u00e9poque moderne 1563-1789. V. II. T. XV. Paris, Cujas, 1976. p\u00e1g. 340.&lt;\/em&gt;'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>. Es crear en el hombre un espacio pri\u00advilegiado donde el Serm\u00f3n del Monte encuentre la posibilidad de un desarrollo ideal. Se hubiese podido desarrollar el programa evang\u00e9lico sin los votos, pero no con tanta facilidad, libertad interior, ni fraterni\u00addad. Esto parece ser la visi\u00f3n general y com\u00fan que explica el sentido original de la concentraci\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos en el tr\u00edptico castidad -pobreza-obediencia.<span id='easy-footnote-14-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-14-18059' title='&lt;em&gt;\u00abDos testigos importantes de la tradici\u00f3n mon\u00e1stica estruc\u00adturan la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n en tomo a tres grandes ejes:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;&amp;#8211; Casiano habla de tres renuncias que llevan a la verda\u00addera contemplaci\u00f3n. Pero se trata de etapas de un progreso que van: desde el abandono de los bienes de este mundo a la contemplaci\u00f3n plena de las cosas del m\u00e1s all\u00e1, pasando por la conversi\u00f3n total de la vida y del coraz\u00f3n.&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;&amp;#8211; Juan Cl\u00edmaco, testigo de la tradici\u00f3n mon\u00e1stica del Sina\u00ed, en el siglo VII, es sin duda m\u00e1s expl\u00edcito cuando escribe en la Escala del para\u00edso:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;&amp;#8216;Nadie entrar\u00e1 coronado en la c\u00e1mara nupcial del para\u00edso si no ha cumplido la primera, la segunda y la tercera renun\u00adcia. Entendiendo por ellas la renuncia a todas las cosas, a todas las personas y a todos los parientes, la exclusi\u00f3n de la voluntad propia y, en fin, la supresi\u00f3n de la vanagloria perseguida por la obediencia; salid de entre ellos, dice el Se\u00f1or, separaos de ellos, no toqu\u00e9is la impureza del mundo.&amp;#8217;&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;A\u00fan estamos lejos del tr\u00edptico cl\u00e1sico: \u00e9ste comienza a apa\u00adrecer un poco t\u00edmidamente hacia el siglo XII. Se entrev\u00e9 hacia 1148 en una carta a Od\u00f3n; despu\u00e9s, bajo Inocencio III en la regla de los trinitarios en 1198. Se insin\u00faa tambi\u00e9n ligeramente en las \u00abRegulae\u00bb de Francisco de As\u00eds (prima y segunda)&amp;#8230;&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;En 1232, tal y como aparece en la \u00e9poca en que Gregorio IX la presenta a las Penitentes de Santa Maria Magdalena en Alemania, la constituci\u00f3n de las Hermanas Dominicas de San Sixto en Roma prescribe a cada Hermano prometer obe\u00addiencia, estabilidad de lugar y de orden, vida sin bienes propios y en continencia.&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;El testimonio m\u00e1s expl\u00edcito de una estrecha relaci\u00f3n entre los tres consejos y lo esencial de la vida religiosa parece ser \u00adla declaraci\u00f3n de Inocencio IV a las Clarisas a mediados del siglo XIII: esta regla de San Benito no compromete a las hermanas (&amp;#8230;) si no es a la obediencia, a la renuncia de pro\u00adpiedad privada y a la castidad perpetua.&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pero la f\u00f3rmula no parece contar con su autoridad definiti\u00adva, hasta 1405 bajo Inocencio VII; entonces se extender\u00e1 r\u00e1pidamente, pero sin llegar nunca a imponerse enteramente en las f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n solemne. J.M.R. TILLARD. o.c.. p\u00e1g. 141-144.&lt;\/em&gt;'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>. Este tr\u00edptico constituye, en efecto, el gran eje alrededor del cual puede estructurarse toda una vida evang\u00e9lica radical que compromete en un estado de vida. La Iglesia, por ello, se preocupa de legislarlos desde un sentido de libertad propio de la \u00e9poca y de acuerdo con las propias prescripciones de Trento.<\/p>\n<p>San Ignacio de Loyola dio origen a una modifi\u00adcaci\u00f3n, de las m\u00e1s importantes, en la historia del derecho de los religiosos. Introdujo los votos simples en su compa\u00f1\u00eda con el car\u00e1cter de votos p\u00fablicos, aunque con efectos en el fuero externo distinto del voto solemne. Este acontecimiento para la mujer llega m\u00e1s tarde<span id='easy-footnote-15-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-15-18059' title='&lt;em&gt;\u00abEn 1857, P\u00edo IX en la bula \u00abNeminen Latet\u00bb impuso a todos los religiosos antes de la profesi\u00f3n solemne la simple, aun\u00adque fuese perpetua con una duraci\u00f3n de al menos tres a\u00f1os. Le\u00f3n XIII extendi\u00f3 esta norma a todas las congregaciones femeninas (Perpensis, 1902) y en 1917 el C\u00f3digo de Dere\u00adcho Can\u00f3nico estableci\u00f3 para todos, sin distinci\u00f3n, que la profesi\u00f3n perpetua, simple o solemne, se hiciese despu\u00e9s de un trienio de profesi\u00f3n y no antes de los 21 a\u00f1os\u00bb. MARTINA o.c.. I. p\u00e1g. 204.&lt;\/em&gt;'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. Sin embargo, es verdad que nos vamos introduciendo en una evoluci\u00f3n jur\u00eddica m\u00e1s sensible a las nuevas formas de vida religiosa que van surgiendo.<\/p>\n<p>\u00abEl siglo XVII s\u00f3lo concebia a las religiosas encerradas tras una reja\u00bb<span id='easy-footnote-16-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-16-18059' title='&lt;em&gt;D. ROPS. La Iglesia de los tiempos cl\u00e1sicos. El gran siglo de las almas, Barcelona. Luis Caralt. 1959. p\u00e1g. 41.&lt;\/em&gt;'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. Bien observada, la clausura fue considerada como un factor primordial de la vida religiosa.<span id='easy-footnote-17-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-17-18059' title='La &lt;em&gt;clausura fue impuesta en 12&lt;em&gt;98 por Bonifacio VIII en su &lt;\/em&gt;decreto &lt;em&gt;\u00abPericuloso\u00bb C. 1 de Statu Regul. III. 16 in VI, siendo sometida a la Jurisdicci\u00f3n del obispo del lugar o superior general y obligada como situaci\u00f3n inmutable.&lt;\/em&gt;&lt;\/em&gt;'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> El dedicarse a la oraci\u00f3n lit\u00fargica-contemplativa y fuerte vida de penitencia no era entendido nada m\u00e1s que dentro del tipo de apostola\u00addo de las mujeres religiosas fuera de la clausura. Dilema: \u00abo salvar la vida religiosa renunciando al apostolado activo o consagrarse al apostolado renunciando a la vida religiosa\u00bb<span id='easy-footnote-18-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-18-18059' title='&lt;em&gt;MARTINA o.c.. I. p\u00e1g. 205.&lt;\/em&gt;'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. Pueden entre\u00adverse las dificultades que tendr\u00edan que salvar los nuevos estilos de vida religiosa.<\/p>\n<h3><strong>3.5.- Nuevos horizontes de la vida religiosa femenina<\/strong><\/h3>\n<p>Las nuevas formas de vida religiosa, en este siglo, tuvieron sus duros comienzos. Si la renova\u00adci\u00f3n realizada en las antiguas \u00f3rdenes consisti\u00f3, sobre todo, en una vuelta a la regla y fervor primitivo, al mismo tiempo, se da en la sociedad el desa\u00adrrollo de otro hecho importante: la progresiva eman\u00adcipaci\u00f3n de la mujer m\u00e1s en armon\u00eda con la moder\u00adnidad. Su papel social va siendo cada vez m\u00e1s nota\u00adble, l\u00f3gicamente tiene su proceso de gestaci\u00f3n. Si nos situamos en el siglo XVII, la mujer ya no es la antigua esclava, ni la dama m\u00e1s o menos recluida y sumisa de la Edad Media: por el contrario, se va imponiendo y ejerciendo su influencia, cada vez m\u00e1s relevante, en la sociedad y en la Iglesia. Se generali\u00adza el deseo de ser mujer m\u00e1s instruida, m\u00e1s unida a las actividades del mundo. El tiempo postridentino ir\u00e1 asumiendo y prestando su confianza a la mujer, tomar\u00e1 muy en serio su promoci\u00f3n para el apostola\u00addo<span id='easy-footnote-19-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-19-18059' title='&lt;em&gt;A. FLICHE-V. MARTIN. Historia de la Iglesia. La restaura\u00adci\u00f3n cat\u00f3lica, XX. Valencia, Edicep. 1976, p\u00e1g. 163.&lt;\/em&gt;'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. Es cierto que ya las grandes \u00f3rdenes mendicantes, en su rama femenina (terciarias), presenta\u00adban desde su ra\u00edz laica este influjo apost\u00f3lico, regis\u00adtrando esta \u00e9poca una mayor evoluci\u00f3n de los insti\u00adtutos. Esta linea apost\u00f3lica, m\u00e1s en consonancia con el esp\u00edritu din\u00e1mico e inquieto de este per\u00edodo y, junto con la llegada de un agudo sentido hacia las necesidades sociales, hace derivar a un distancia\u00admiento entre los nuevos institutos religiosos y aqu\u00e9\u00adllos de vida mon\u00e1stica. La necesidad de ejercer un determinado tipo de apostolado, impedido por su forma cl\u00e1sica de vida religiosa encerrada por la clau\u00adsura, llev\u00f3 a numerosas \u00f3rdenes a ser menos riguro\u00adsas en su forma: votos simples y finalidad m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita. Por su especial inter\u00e9s para este trabajo voy a detenerme en alguno de estos nuevos institutos.<\/p>\n<h4><strong>3.5.1.- Las Damas Inglesas de Mary Ward<\/strong><\/h4>\n<p>Esta tentativa de conducir la vida religiosa por caminos distintos de los tradicionales (clausura, h\u00e1bito&#8230;), termin\u00f3, por este tiempo, con \u00e9xito medio\u00adcre o en el fracaso. El caso interesante de las Damas Inglesas de Mary Ward puede ilustrar alguna de estas dificultades<span id='easy-footnote-20-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-20-18059' title='&lt;em&gt;Mary &lt;em&gt;Ward (1585-1646) asumi\u00f3 la empresa &lt;\/em&gt;nada &lt;em&gt;menos que de fundar una asociaci\u00f3n \u00bbexenta\u00bb, &lt;\/em&gt;calcada &lt;em&gt;de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, con una superiora general dependiente \u00fani\u00adcamente de la Santa Sede. Dedicada a todas las formas accesibles de apostolado y, sobre todo, a la &lt;\/em&gt;ense\u00f1anza; por &lt;em&gt;supuesto, ignoraba la clausura y el coro. &lt;\/em&gt;La &lt;em&gt;idea se llev\u00f3 a la practica en varias casas de los Pa\u00edses Bajos (1609 Saint\u00ad-Orner), posteriormente en el extranjero. Todo esto choc\u00f3 con las concepciones del derecho can\u00f3nico existente. Ibid. p\u00e1g. 167.&lt;\/em&gt;&lt;\/em&gt;'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><em>a) Historia y carisma.<\/em><\/p>\n<p>En el siglo XVI, habiendo consumado Enrique VII su ruptura con la Iglesia, hubo un tiempo de gran inestabilidad sobre todo en Inglaterra. En este per\u00edodo, un 23 de Enero de 1585, naci\u00f3 Mary Ward, en el seno de una familia cat\u00f3lica probada por la persecuci\u00f3n. Entr\u00f3, en 1606, de hermana limosnera en el convento de las clarisas. Parece ser que Dios no la llamaba al retiro contemplativo del claustro, sino a tornar parte activa en la defensa de la fe y reforma cat\u00f3lica. A ella se unen algunas mujeres m\u00e1s, hecho que ocurre en 1609. En 1613 inician una vida comunitaria en Saint-Omer. Son seis y se dedican a la educaci\u00f3n de la juventud, estamos en los modestos comienzos de un instituto. Es curioso que Dios d\u00e9 a entender a Mary Ward su vocaci\u00f3n cuando el Concilio de Trento hab\u00eda venido a reafir\u00admar la importancia del claustro en la vida religiosa.<\/p>\n<p>En el contacto personal y directo con las reali\u00addades del apostolado, que aquella hora necesitaba, vio Mary Ward la urgencia de fundar una congrega\u00adci\u00f3n femenina que encarnase una nueva vida reli\u00adgiosa apost\u00f3lica. Quer\u00eda las reglas en bloque de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, el mismo gobierno, la misma libertad de movimientos, sin clausura, sin coro, sin h\u00e1bito determinado. Un estilo ignaciano con toda su carga espiritual e institucional. Interpretaba los sig\u00adnos de los tiempos, suscitaba una forma nueva de apostolado. La acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n hac\u00edan posi\u00adble un tipo de vida religiosa desconocida hasta entonces. Se iban ampliando horizontes de servicio a los dem\u00e1s, Mary Ward y su compa\u00f1eras estaban en todas partes y no s\u00f3lo con los ricos, estaban con todo aqu\u00e9l que pudiera necesitarlas: pobres, enfer\u00admos&#8230; Era algo insospechado para la mujer hasta entonces. Todo un espect\u00e1culo nunca visto. La mujer actuando en un plano apost\u00f3lico fuera de casa. Aqu\u00ed estuvo la originalidad de Mary Ward: no conformarse con lo establecido y ser d\u00f3cil a la misi\u00f3n con la que Dios la enviaba al mundo, iniciar una nueva forma de vida religiosa femenina.<\/p>\n<p>Su instituto fue una obra importante desde un doble punto de vista: representar una etapa en la emancipaci\u00f3n de la mujer, y de la mujer religiosa. La Iglesia se iba a enriquecer con una instituci\u00f3n de \u00edndole nueva, enteramente distinta de lo que hasta entonces hab\u00edan sido las \u00f3rdenes religiosas femeni\u00adnas. Por la originalidad de sus ideas, todo aquello que propugnaba no habr\u00eda de ponerse en pr\u00e1ctica sino a fuerza de salvar grandes dificultades y tras un largo tiempo de enfrentamiento con una mentali\u00addad y una tradici\u00f3n que no estaba dispuesta a otor\u00adgar excepciones a formas de vida religiosa que no estuvieran organizadas sobre un modelo de clausu\u00adra mon\u00e1stica. Estos intentos de nuevo apostolado por parte de la mujer en la Iglesia no tuvieron mucho \u00e9xito. Mary Ward tuvo que esperar tres siglos y medio para que su obra encomendada por Dios pudiera realizarse. Sus primeras generaciones se mantuvieron por guardar la fidelidad a su esp\u00edritu primitivo en su labor de ense\u00f1anza a la juventud. Las restantes obras que inici\u00f3 Mary Ward: servicio a los enfermos, obras sociales desde la fe, no siguie\u00adron adelante. En la Iglesia, este tipo de esfuerzos estaban muy limitados a\u00fan para las mujeres.<\/p>\n<p><em>b) Aprobaci\u00f3n pontificia.<\/em><\/p>\n<p>Establecidas las bases del nuevo Instituto, fue presentado un memorial del mismo al papa Paulo V, el a\u00f1o 1616. En la contestaci\u00f3n, el pont\u00edfice dejaba entrever la esperanza de una pronta aprobaci\u00f3n del Instituto. Mary Ward, no viendo hacerse realidad esta operaci\u00f3n, sigue pretendiendo salir del per\u00edodo de provisionalidad, y decide ir personalmente a Roma para gestionar el asunto directamente con la Santa Sede. Esto acontece en 1621. Supon\u00eda una novedad. No era frecuente que una mujer se presentase ante la Santa Sede, sobre todo, para pedir la aprobaci\u00f3n de unas excepciones que iban tan a contrapelo con la tradici\u00f3n religiosa femenina y las recientes dispo\u00adsiciones eclesi\u00e1sticas. Gregorio XV recibe el plan de su obra: Instituto sin clausura, reglas iguales a los jesuitas, libres de atadura por parte de los obispos y dependencia directa del papa. Muere Gregorio XV y nuevamente Mary Ward tiene que volver al siguiente vicario de Cristo, Urbano VIII y pedirle la aprobaci\u00f3n de su Instituto. Despu\u00e9s de defenderse p\u00fablicamen\u00adte ante la comisi\u00f3n de cardenales, llamados para examinar su causa, no consigui\u00f3 la aprobaci\u00f3n. Motivo: Mary Ward no admite clausura, ni el retirar la figura de la superiora general. Tales concesiones hubieran echado por tierra aquello que dentro de su proyecto inicial era lo m\u00e1s esencial.<\/p>\n<p>Las quejas de algunos nuncios apost\u00f3licos y cardenales, hechas a Roma, contra aquel original Instituto que aspiraba a vivir en las di\u00f3cesis exento de toda jurisdicci\u00f3n de obispos, tuvieron un peso mayor que la voz del Esp\u00edritu. As\u00ed, el 13 de Enero de 1631, Urbano VIII sign\u00f3 y public\u00f3 la Bula \u00abPastoralis Romani Pontilicis\u00bb donde se daba la orden de supre\u00adsi\u00f3n del Instituto. El 7 de Febrero, de ese mismo a\u00f1o, Mary Ward fue encerrada en Munich por orden de la Inquisici\u00f3n acusada de hereje, cism\u00e1tica y rebelde a la Santa Iglesia<span id='easy-footnote-21-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-21-18059' title='&lt;em&gt;Cf. D. R.LEMOINE. o.c.. p\u00e1g 351-359: M.P. ROMERO, La espiritualidad ignaciana de Mary Ward, fundadora del Instituto de las Damas Inglesas. B. V. Maria. Manres, Set. 1951. p\u00e1g &lt;\/em&gt;55.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La novedad del proyecto pareci\u00f3 demasiado grande para aquellos tiempos, especialmente el hecho de que las mujeres consagradas a Dios en el Instituto de Mary Ward pudieran andar con libertad fuera de los muros de un convento. Ser\u00e1 en 1703 cuando Clemente XI apruebe la nueva congregaci\u00f3n. A partir de este momento comienza la rehabilitaci\u00f3n de Mary Ward. P\u00edo XII, en 1951, la compar\u00f3 con S. Vicente de Pa\u00fal por el acierto de ambos a la hora de situar a la mujer en la Iglesia.<\/p>\n<h4><strong>3.5.2.- Las Visitandinas de Santa Mar\u00eda.<\/strong><\/h4>\n<p><em>a) Proyecto inicial de <\/em>San<em> Francisco de Sales.<\/em><\/p>\n<p>Otra obra que ofrece un ejemplo similar al ante\u00adrior y curioso, por entrar entre las nuevas tenden\u00adcias conventuales y formas tradicionales, pr\u00f3ximo a San Vicente de Pa\u00fal, son las Visitandinas.<\/p>\n<p>Bajo una clausura m\u00e1s flexible, que aquella impuesta a la vida femenina por Bonifacio VIII (1298) y recogida en el Concilio de Trento, San Fran\u00adcisco de Sales inicialmente pretendi\u00f3 una institu\u00adci\u00f3n de mujeres consagradas a Dios dedic\u00e1ndose a la caridad en el mundo, unido esto a una fuerte vida de oraci\u00f3n contemplativa.<\/p>\n<p><em>b) 1613. Sus primeras Constituciones.<\/em><\/p>\n<p>En ellas se dispon\u00eda: las visitas a los enfermos y la autorizaci\u00f3n a las viudas para volver a sus casas de vez en cuando y ocuparse de sus asuntos. No obstante, las salidas caritativas de la Visitaci\u00f3n eran organizadas minuciosamente: se procuraba no disi\u00adpar su vida de contemplaci\u00f3n y cumplimiento de las reglas. La vigilancia y licencia eran hechas por escri\u00adto. Estas salidas dieron frutos considerables de cari\u00addad, se respond\u00eda con esta primera fundaci\u00f3n en Francia, a las necesidades de Annecy, ciudad cono\u00adcida por sus muchos barrios miserables.<\/p>\n<p>Los textos de las Constituciones sobre los votos no fueron muy expl\u00edcitos. El superior podia dispen\u00adsar de los votos de pobreza y obediencia, el de casti\u00addad era reservado a la Santa Sede por el decreto de Sixto IV de 1479. A pesar de la imprecisi\u00f3n del voca\u00adbulario sobre el tema, en este siglo XVII dichos votos simples son p\u00fablicos y hechos con copia exacta de la profesi\u00f3n de las monjas<span id='easy-footnote-22-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-22-18059' title='&lt;em&gt;La &lt;em&gt;solemnidad de los votos es una instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica de simple fuero externo. P. FCO&lt;\/em&gt;. DE &lt;em&gt;LA HOZ. Obras selectas de &lt;\/em&gt;San Francisco&lt;em&gt;de Sales. I. BAC, Madrid. 1953. p\u00e1g. 5-17.&lt;\/em&gt;&lt;\/em&gt;'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>c) <em>Transformaci\u00f3n del proyecto inicial.<\/em><\/p>\n<p>\u00abLa Visitaci\u00f3n, fundada en Annecy, no hab\u00eda sido prevista para responder a toda la di\u00f3cesis y su expan\u00adsi\u00f3n result\u00f3 problem\u00e1tica\u00bb<span id='easy-footnote-23-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-23-18059' title='&lt;em&gt;Ibid., 333.&lt;\/em&gt;'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. Asi, la fundaci\u00f3n de Lyon en 1655 por intervenci\u00f3n del arzobispo Mgr. Marguenont, marc\u00f3 una etapa y una modificaci\u00f3n no querida en el plan primitivo de San Francisco. \u00c9ste cedi\u00f3 a las pretensiones del arzobispo, representante del \u00ablegalismo\u00bb que por entonces prevalec\u00eda en Fran\u00adcia y transform\u00f3 su obra en una orden religiosa tras s\u00f3lo ocho a\u00f1os de verdadera visitaci\u00f3n. San Francisco no fue un hombre que se obstinase en sus ideas per\u00adsonales y el 16 de Abril de 1618 \u00e9l mismo cambi\u00f3 la Visitaci\u00f3n en religi\u00f3n formal. \u00abNo pudo salirse con su empe\u00f1o\u00bb<span id='easy-footnote-24-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-24-18059' title='&lt;em&gt;ROPS, o.c., p\u00e1g 45.&lt;\/em&gt;'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>. El fracaso de San Francisco marc\u00f3 la estrechez de esp\u00edritu del sentido can\u00f3nico de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Al morir Francisco de Sales, confi\u00f3 a San Vicen\u00adte de Pa\u00fal lo que era para \u00e9l m\u00e1s querido: la Visita\u00adci\u00f3n de Par\u00eds. San Vicente de Pa\u00fal tomo aquel cargo con inter\u00e9s. Procur\u00f3 no influir de forma precisa en las religiosas que siguieron siendo contemplativas y dedicadas a la ense\u00f1anza.<\/p>\n<h4><strong>3.5.3.- Las Ursulinas.<\/strong><\/h4>\n<p>La tentativa inversa de crear una forma de vida religiosa que partiese del laicado tambi\u00e9n fue un camino dif\u00edcil y lleno de sinsabores. La constitucio\u00adnes de muchas fundaciones se ven profundamente modificadas por los obispos. \u00c9stos las somenten a la clausura y a los votos solemnes, tienen que renun\u00adciar a algunas de sus actividades y aceptar las frag\u00admentaciones de los Institutos en varias ramas y que\u00addar sujetas a la autoridad de dichos obispos. Las ursulinas nos brindan un tipo de ejemplo de c\u00f3mo una congregaci\u00f3n evoluciona y se fragmenta.<\/p>\n<p>Hacia 1530, Santa \u00c1ngela de M\u00e9dici se interesa especialmente por la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os en sus mismos domicilios. Por expreso deseo de Santa \u00c1ngela, sin h\u00e1bito, ni clausura, ni vida com\u00fan, ni votos. La fuerza y unidad del nuevo Instituto nace de la obediencia a la superiora, y de una vida interior profunda.<\/p>\n<p>Las ursulinas, fundadas en Brescia, son una simple cofrad\u00eda o asociaci\u00f3n, no llegan a orden reli\u00adgiosa formal. Su primera regla fue aprobada en 1536 por el cardenal Cornaro y Pablo III, en su bula \u00abRegi\u00admini Universalis Eclesiae\u00bb del 9 de Junio de 1544, la aprob\u00f3 como cofrad\u00eda. En 1566 S. Carlos Borromeo, obispo de Mil\u00e1n, las llam\u00f3 a su di\u00f3cesis y empiezan a vivir en comunidad, bajo la autoridad del obispo, de forma similar a las congregaciones de votos sim\u00adples dedicadas a la ense\u00f1anza. Estas ursulinas alcanzan r\u00e1pida difusi\u00f3n en Francia y dan nacimien\u00adto a una tercera rama que acab\u00f3 transformada en monjas de clausura y votos solemnes<span id='easy-footnote-25-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-25-18059' title='&lt;em&gt;&lt;em&gt;La mentalidad francesa de la \u00e9poca difer\u00eda sensiblemente de &lt;\/em&gt;la &lt;em&gt;italiana. &lt;\/em&gt;Por &lt;em&gt;ello, a pesar de las exigencias de la vida apost\u00f3lica, las ursulinas francesas, como otras, deb\u00ed\u00adan organizarse como verdadera religi\u00f3n con &lt;\/em&gt;una &lt;em&gt;clausura estricta. Cf. A. FLICHE-MARTIN o.c.. p\u00e1g. &lt;\/em&gt;162.&lt;\/em&gt;'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h4><strong>3.5.4.- Otros institutos dedicados a obras caritativas o educativas.<\/strong><\/h4>\n<p>En la \u00e9poca de la Restauraci\u00f3n cat\u00f3lica, las obras de misericordia, con respecto a los sufrimien\u00adtos corporales y a las miserias morales, brillaron fuertemente por toda la cristiandad. La evoluci\u00f3n de la vida conventual femenina, en este siglo XVII, se manifest\u00f3 hacia este tipo de obras: fundaciones de asociaciones con votos simples y sin clausura. En Francia florecieron con tal exuberancia que induda\u00adblemente constituyen la gloria del gran siglo.<\/p>\n<p>En este progreso evolutivo de la vida religiosa femenina ofrecen su testimonio:<\/p>\n<ul>\n<li>Las hospitalarias de la Caridad de Nuestra Se\u00f1ora (1624)<\/li>\n<li>Las Hijas de la Providencia (1641)<\/li>\n<li>Las Hermanas de Sant-Charles de Nancy (1629)<\/li>\n<li>Las Hermanas de San Jos\u00e9 (1630)<\/li>\n<li>Las Agustinas de la Misericordia de Jes\u00fas u Hospi\u00adtalarias de la Merced (1630)<\/li>\n<li>Las Hijas de de la Cruz (1625)<\/li>\n<li>Las Hermanas del Buen Pastor (1644)<\/li>\n<li>Las Penitentes de Nuestra Se\u00f1ora del Refugio (1631)<\/li>\n<li>etc&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<p>Muchas de ellas evolucionaron en direcci\u00f3n del claustro, encontr\u00e1ndose muy adheridas a las di\u00f3ce\u00adsis, con dependencia demasiado estrecha del obispo. Ello perjudic\u00f3 su desarrollo y llev\u00f3, en la mayor\u00eda de los caso, a un g\u00e9nero de vida que no dista\u00adba mucho del tipo tradicional. Ciertas fundaciones que, pese a la clausura, deseaban conservar sus obras caritativas, fueron adjudicadas a \u00abse\u00f1oras pia\u00addosas\u00bb que visitaban a los enfermos. Este suceso se da principalmente en Toulouse y Bordeaux.<\/p>\n<p>Todos estos esfuerzos nos llevan a la siguiente conclusi\u00f3n: si entendemos por carisma la inspira\u00adci\u00f3n libre de Dios y juzgamos el encuadramiento jur\u00eddico como \u00fatil para distinguir lo verdadero de lo falso y asegurar la estabilidad del carisma, dando eficacia duradera o universal a todas aquellas inicia\u00adtivas individuales nacidas de la base, entonces caris\u00adma y discernimiento, esp\u00edritu y letra, iniciativa y obediencia deben aunarse y colaborar en una ten\u00adsi\u00f3n necesaria. As\u00ed, aunque el carisma pierda parte de su natural frescura y espontaneidad, ganar\u00e1 en estabilidad y en eficacia. No obstante, el \u00abaspecto jur\u00eddico institucional corre con frecuencia el riesgo de alejarse de la tensi\u00f3n carism\u00e1tica, de la religiosi\u00addad aut\u00e9ntica, tiende a imponer la letra sobre el esp\u00edritu, faltando flexibilidad y no siempre mostr\u00e1n\u00addose propicio para acomodar las estructuras a las exigencias del acontecer hist\u00f3rico\u00bb.<span id='easy-footnote-26-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-26-18059' title='MARTINA&lt;em&gt; o,c.. p\u00e1g. 178.&lt;\/em&gt;'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los datos expuestos son ejemplos que ponen de manifiesto la falta de colaboraci\u00f3n y respeto a esa tensi\u00f3n necesaria entre carisma y discernimiento jer\u00e1rquico. Tuvo que retirarse el Esp\u00edritu en espera de situaciones m\u00e1s acogedoras. A todos estos hechos estuvo m\u00e1s o menos vinculado San Vicente de Pa\u00fal sosteniendo incluso algunas fundaciones y cono\u00adciendo su organizaci\u00f3n. Estas experiencias le ayuda\u00adron a conseguir su objetivo de labor creadora en la Iglesia, a pesar de la legislaci\u00f3n vigente. Las Hijas de la Caridad son la respuesta acabada a esta iniciativa nacida del Esp\u00edritu.<\/p>\n<h3>3.6.- <strong>Las Hijas de la Caridad, una \u00abfamilia secular\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Una lectura superficial de la espiritualidad de las Hijas de la Caridad puede hacer pensar que los fundadores pretenden romper moldes tradicionales (clausura, conventos y h\u00e1bitos), d\u00e1ndoles una movi\u00adlidad y disponibilidad inexistentes para un cierto apostolado fuera del convento. La realidad es otra. Se trata fundamentalmente de un nuevo modo de comprender y aspirar a ser buenas cristianas. Ellas conseguir\u00e1n esto continuando la vida y misi\u00f3n amo\u00adrosa y compasiva de Cristo entre los pobres. Necesi\u00adtar\u00e1n revestirse del Esp\u00edritu de Cristo, un esp\u00edritu de sencillez, humildad y caridad. Tampoco es l\u00edcito afir\u00admar que en las Hijas de la Caridad lo primero es su entrega total a Dios y en un segundo lugar el servi\u00adcio a los pobres. Ambas dimensiones son simult\u00e1neas e inseparables. Es verdad que el don total a Dios no es igual al servicio, ni \u00e9ste igual a aqu\u00e9l, y no es menos verdad que el don de Dios, ellas lo viven en el servicio. San Vicente de Pa\u00fal a este modo de ser cristianas lo llamaba \u00abestado de caridad\u00bb y dec\u00eda: \u00absi sois fieles a los pobres y al servicio, que es la expre\u00adsi\u00f3n viva del don de Dios, en esta forma de vivir ser\u00e9is buenas cristianas y no os dir\u00eda tanto si os dijese qu\u00e9 fueseis buenas religiosas\u00bb<span id='easy-footnote-27-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-27-18059' title='&lt;em&gt;\u00abEl fin principal para el que Dios os ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como manantial y modelo de toda caridad, sir\u00advi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la Persona de los Pobres\u00bb. Primeros reglamentos comunes de 1672, Archivos Casa Central de Par\u00eds. Hoy Constituciones 1.3.&lt;\/em&gt;'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El punto de partida de las Hijas de la Caridad, hemos visto, es el laicado, chicas que pertenecen a la poblaci\u00f3n de los alrededores de Par\u00eds. Su ingreso en la comunidad no las distancia de las gentes, per\u00admanecen en medio de ellas por su estilo de vida, de vestir. Sus primeros pasos constituyen unos rasgos claros de tipo laical. Hab\u00eda, sin embargo, ciertas fuerzas que influ\u00edan sobre el ideal propuesto por San Vicente a las Hijas de la Caridad. Estaba el favor de que gozaban las religiosas por parte de la Santa Sede y de los poderes civiles y tambi\u00e9n la com\u00fan persuasi\u00f3n de que la perfecci\u00f3n no se alcanzaba fuera del claustro. Es claro que, para los fundadores de las Hijas de la Caridad, la vida cristiana dedicada a la caridad era excelente, y as\u00ed lo hace saber y conocer. San Vicente escribe a Jacques de Fosse, uno de sus misioneros, \u00ablas Hijas de la Caridad no son religiosas, sino chicas que van y vienen como seculares, su campo de acci\u00f3n es la parroquia\u00bb<span id='easy-footnote-28-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-28-18059' title='&lt;em&gt;S.V.P. VII &lt;\/em&gt;237 &lt;em&gt;(ES. VIII, &lt;\/em&gt;226).'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>. A las Hijas de la Caridad que parten con destino a Nantes les dice: \u00abSi el Se\u00f1or obispo os pregunta qui\u00e9nes sois, si sois religiosas, les dir\u00e9is que no, por la gracia de Dios. No es que no teng\u00e1is a las religio\u00adsas en estima. Ocurre que si vosotras lo fu\u00e9rais, habr\u00eda que encerraros y en tal caso tendr\u00edais que decir adi\u00f3s al servicio de los pobres. Si os pregunta: \u00bfHac\u00e9is votos religiosos? Le responder\u00e9is: No, Mon\u00adse\u00f1or, sino que nos entregamos a Dios para vivir en pobreza y obediencia, unas para siempre, otras por un a\u00f1o\u00bb<span id='easy-footnote-29-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-29-18059' title='&lt;em&gt;S.V.P. IX. 534 (ES. &lt;\/em&gt;IX. 498).'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Son muchas las conferencias dadas por San Vicente en los que aparece de forma insistente esta idea apuntada: damos otro dato: \u00abDe nombre no sois religiosas, pod\u00e9is serlo en la pr\u00e1ctica y ten\u00e9is una obligaci\u00f3n de perfeccionamiento mayor que la de ellas. Si entre vosotras surgiere un esp\u00edritu descon\u00adtento que dijere: \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s bello no fuera hacerse religiosa! Ay, Hermanas m\u00edas, la Compa\u00f1\u00eda estar\u00eda presta a recibir la Extrema-Unci\u00f3n&#8230; Quien dice reli\u00adgiosa dice enclaustrada, mientras que la Hija de la Caridad debe andar por todos lados\u00bb<span id='easy-footnote-30-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-30-18059' title='&lt;em&gt;S.V.P. X, 661 (ES. IX. 1178).&lt;\/em&gt;'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>. Es muy importante para San Vicente salvaguardar este car\u00e1cter secular, por ello cuida que pudieran llegar a pensar en la vida religiosa. Es c\u00e9lebre la controversia sobre la oportunidad de un locutorio en la casa cen\u00adtral de las Hijas de la Caridad<span id='easy-footnote-31-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-31-18059' title='&lt;em&gt;&lt;em&gt;Se discute en el consejo del 28 de Junio de 1645: \u00abEs de temer, por otra parte, en particular si se pone verja, no se &lt;\/em&gt;vaya &lt;em&gt;con el &lt;\/em&gt;andar &lt;em&gt;del tiempo a convertir en religi\u00f3n. Pudie\u00adran &lt;\/em&gt;darse &lt;em&gt;esp\u00edritus en &lt;\/em&gt;la Compariia &lt;em&gt;que tuvieran &lt;\/em&gt;esta &lt;em&gt;come\u00adz\u00f3n&lt;\/em&gt;\u00bb S.V.P. XIII. 603 (ES. X. 741-742).&lt;\/em&gt;'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>. Asimismo, desa\u00adconseja San Vicente la visita a los monasterios, diri\u00adgirse espiritualmente por religiosos, no admitir a antiguas religiosas, etc.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo 2 de los reglamentos para las her\u00admanas destinadas en parroquias, se lee el resumen del pensamiento vicenciano al respecto: \u00abConsideran que no se hallan en una religi\u00f3n, no siendo conve\u00adniente tal estado para las tareas en que se emplean. Sin embargo, dado que est\u00e1n m\u00e1s expuestas a las m\u00e1ximas del mundo que las religiosas que observan la clausura, tendr\u00e1n muy en cuenta que su monas\u00adterio son las casas de los enfermos, su celda un cuarto de alquiler, su capilla la iglesia parroquial, su clausura la obediencia, su verja el temor de Dios&#8230;\u00bb<span id='easy-footnote-32-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-32-18059' title='S.V.P. X. 661 (ES IX. 1178).'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>. Esta misma solicitud y preocupaci\u00f3n por prote\u00adger su \u00abfamilia secular\u00bb se observa en Santa Luisa. \u00abLe agradecer\u00eda\u00bb, escribe M. de Vaux, \u00abque me advierta si en este primer art\u00edculo de los reglamentos de nuestras hermanas hay alguna cosa que indique comunidad regular y diferente de la de Argers, ello no ha sido nunca mi intenci\u00f3n, al contrario, he visto dos o tres veces al se\u00f1or vicario para hacerle enten\u00adder que no somos m\u00e1s que una familia secular, ligadas entre nosotras por la Cofrad\u00eda de la Caridad\u00bb<span id='easy-footnote-33-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-33-18059' title='&lt;em&gt;SL. 290.&lt;\/em&gt;'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>. Tres meses antes de morir, Santa Luisa escribia a San Vicente: \u00abAlgunos esp\u00edritus delicados de la Compa\u00f1\u00eda tienen repugnancia a la palabra cofrad\u00eda, quisieran sustituirla por Comunidad o Sociedad. Me he tomado la libertad de decir que esta palabra no era esencial. Podr\u00eda contribuir a la seguridad de no hacer m\u00e1s innovaciones que no signifiquen para nosotras secularidad. En todo caso, la providencia, al a\u00f1adir sociedad y compa\u00f1\u00eda, nos ense\u00f1a que debe\u00admos vivir regularmente observando los reglamentos recibidos al fundarse nuestra Compa\u00f1\u00eda y en la forma que nos han sido explicados<span id='easy-footnote-34-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-34-18059' title='&lt;em&gt;SL. 607.&lt;\/em&gt;'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>. Desde esta misma preocupaci\u00f3n, tambi\u00e9n Santa Luisa rechaz\u00f3 una proposici\u00f3n de semiclausura para las Hijas de la Caridad como \u00abforma peligrosa en la continuaci\u00f3n de la obra de Dios que la caridad de usted\u00bb, dice a San Vicente, \u00abha sostenido con tanta firmeza contra todas las oposiciones\u00bb<span id='easy-footnote-35-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-35-18059' title='51. 651.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>. Su nacimiento estaba muy claro, servir a los pobres de por vida y con todas las fuerzas de la vida. Hab\u00eda que ser fieles a este esp\u00edritu. expresi\u00f3n de la voluntad de Dios.<\/p>\n<h4><strong>3.6.1.- Un esp\u00edritu diferente al de las religio\u00adsas.<\/strong><\/h4>\n<p>Toda Hija de la Caridad debe conocer bien su esp\u00edritu para ser fiel a la vocaci\u00f3n peculiar que Dios ha trazado desde toda la eternidad. El hacer aquello que Dios quiere que se haga es un problema de obe\u00addiencia y fidelidad al plan eterno de Dios.<\/p>\n<p>Hemos visto ya que la iniciativa del Esp\u00edritu inspir\u00f3 a unas muchachas campesinas una dedica\u00adci\u00f3n al servicio de los enfermos. Estas j\u00f3venes cris\u00adtianas se reun\u00edan para vivir un ideal com\u00fan: servir a Jesucristo en la persona de los pobres. No se puede ser Hija de la Caridad de otra manera<span id='easy-footnote-36-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-36-18059' title='\u00abEste es ei designio de Dios: que honr\u00e9is su vida en la tierra.\u00bb S.V.P. IX 1-2. 15 (ES. 1X. 21. 34).'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>. El can\u00adtar en coro contemplativamente era calificado por San Vicente como \u00aboficio de \u00e1ngeles\u00bb. Puede que sea algo de lo m\u00e1s sublime, dice, no obstante, no era para las Hijas de la Caridad. Lo que s\u00ed define a las Hijas de la Caridad es la \u00abimitaci\u00f3n\u00bb, prolongaci\u00f3n de la acci\u00f3n de Jesucristo cn este mundo. Cristo es, ante todo, en la vida vicenciana, evangelizador de los pobres. S\u00f3lo en esta evangelizaci\u00f3n las Hijas de la Caridad encontrar\u00e1n el cumplimiento de la voluntad de Dios para ellas.<span id='easy-footnote-37-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-37-18059' title='S.V.P. IX. 12. 15 (ES. IX. 30-31. 34).'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>\n<h4><strong>3.6.2.- Su consagraci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Aquello que caracteriza el estado de religi\u00f3n es la imitaci\u00f3n de Cristo por la profesi\u00f3n reconocida de los consejos evang\u00e9licos. Las religiosas profesan como fin principal de su vida la imitaci\u00f3n de Cristo pobre, casto y obediente. La \u00fanica profesi\u00f3n que profesa la Hija de la Caridad es la \u00abimitaci\u00f3n\u00bb de Cristo evangelizador de los Pobres. \u00ab\u00bfHab\u00e9is o\u00eddo decir alguna vez que hay habido compa\u00f1\u00eda de j\u00f3ve\u00adnes y viudas que hayan tenido corno fin primordial el servicio al pr\u00f3jimo?\u00bb, manifestaba San Vicente<span id='easy-footnote-38-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-38-18059' title='S.V.P. X. 661. (ES. IX. 1178).'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>. El estado de las Hijas de la Caridad no es un estado religioso. Podemos hablar en el siglo XVII de un esta\u00addo nuevo, no existe previamente, que se caracteriza por la consagraci\u00f3n al servicio de los necesitados. Esto es lo novedoso y su lugar est\u00e1 en la Iglesia y en el mundo, pues \u00abnuestro Se\u00f1or Jesucristo no ha escogido otra Compa\u00f1\u00eda para servirle en la persona de los pobres enfermos de la forma en que vosotras est\u00e1is obligadas a servirles\u00bb<span id='easy-footnote-39-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-39-18059' title='S.V.P. X. 127 (ES. IX. 751).'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La novedad lleva sus diferencias can\u00f3nicas y de modo de vida, existe la llamada a la santidad en ambas situaciones. As\u00ed lo entendi\u00f3 San Vicente: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que s\u00f3lo las religiosas tienen que aspirar a la perfecci\u00f3n&#8230;? Todos los cristianos est\u00e1n obligados a ello y vosotras a\u00fan m\u00e1s que las religiosas\u00bb<span id='easy-footnote-40-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-40-18059' title='SVP . X. 143 (ES. IX. 763).'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>. Santa Luisa dice expresamente: \u00abLas Hijas de la Caridad est\u00e1n obligadas a trabajar para hacerse m\u00e1s perfectas que las religiosas\u00bb<span id='easy-footnote-41-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-41-18059' title='SL 641.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>. Al igual que las religiosas, no deben vivir el esp\u00edritu del mundo, pero a diferencia de ellas deben trabajar en \u00e9l lo mismo que otros cristianos<span id='easy-footnote-42-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-42-18059' title='SVP X. 143. (ES, IX. 764).'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>. Como las gentes que profe\u00adsan la religi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, deben practi\u00adcar los consejos evang\u00e9licos. Esto tiene su exigencia en la \u00abimitaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb y la motivaci\u00f3n, por ejemplo, para ser pobres nace de aquello que movi\u00f3 al mismo Jesucristo a elegir voluntariamente la pobreza: \u00abser voluntariamente pobres para servir a los pobres\u00bb<span id='easy-footnote-43-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-43-18059' title='SVP IX, 56 (ES. IX. 70).'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>. En este servicio est\u00e1 la ra\u00edz de la exigente pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>En la vida religiosa, adem\u00e1s de los votos, encontramos la adopci\u00f3n de una regla de vida. Tam\u00adbi\u00e9n la Hija de la Caridad vive y necesita unos regla\u00admentos, no son por esto religiosas, ya que en la vida de las Hijas de la Caridad la observancia de los reglamentos, que deben seguir fielmente, est\u00e1 subor\u00addinado a su \u00abobligaci\u00f3n principal&#8230; el servicio de los enfermos\u00bb<span id='easy-footnote-44-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-44-18059' title='SVP IX. 126. (ES. IX. 134).'><sup>44<\/sup><\/a><\/span>. La caridad para San Vicente est\u00e1 por encima de cualquier reglamento. Quien as\u00ed vive, entra en un \u00abestado de caridad\u00bb<span id='easy-footnote-45-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-45-18059' title='&lt;em&gt;SVP. &lt;\/em&gt;IX, &lt;em&gt;126 (ES. IX. 131).&lt;\/em&gt;'><sup>45<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No es, pues, la profesi\u00f3n de los tres consejos evang\u00e9licos, ni la profesi\u00f3n de unos reglamentos. lo que define \u00abel estado\u00bb de la Hija de la Caridad. Por ello cuidar\u00e1 muy bien de no tomar otro esp\u00edritu, aunque \u00e9ste sea m\u00e1s austero, porque su esp\u00edritu es un Esp\u00edritu de Caridad<span id='easy-footnote-46-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-46-18059' title='&lt;em&gt;\u00ab&lt;em&gt;Estar\u00eda bonito, dice San Vicente, ver a las Hij&lt;\/em&gt;as &lt;em&gt;de &lt;\/em&gt;la &lt;em&gt;Cari\u00addad tomar el esp\u00edritu de las carmelitas, que tienen un esp\u00ed\u00adritu tan austero. El nuestro es un esp\u00edritu de &lt;\/em&gt;caridad\u00bb. &lt;em&gt;S.V.P. X. 355 (ES. IX. &lt;\/em&gt;934).&lt;\/em&gt;'><sup>46<\/sup><\/a><\/span>. \u00abSi alguna por vocaci\u00f3n quisiera vivir como una religiosa&#8230; dejar\u00eda mucho que desear en el servicio de los Pobres\u00bb<span id='easy-footnote-47-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-47-18059' title='&lt;em&gt;S.V.P. IX, 583 (ES.DC. &lt;\/em&gt;525).'><sup>47<\/sup><\/a><\/span>. El no tener otra profesi\u00f3n que la entrega a Dios para el servicio de los pobres, es lo que hace diferentes a todas las religiosas. Esto, porque la exigencia de b\u00fasqueda de perfecci\u00f3n brota fundamentalmente del ser cristiano y no de una determinada profesi\u00f3n: \u00abSi sois fieles en la pr\u00e1ctica a esta forma de vivir, ser\u00e9is todas buenas cristianas\u00bb<span id='easy-footnote-48-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-48-18059' title='&lt;em&gt;S.V.P. X, 127 &lt;\/em&gt;(ES.&lt;em&gt; IX, 751).&lt;\/em&gt;'><sup>48<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vemos que el modelo propio de la Hija de la Caridad no est\u00e1 en ninguna orden existente, sino en las campesinas que viven verdaderamente las virtu\u00addes cristianas. Aqu\u00ed est\u00e1, sin duda, el sentido que da San Vicente, cuando propone como \u00fanico modelo de com\u00adportamiento para las Hijas de la Caridad a las cam\u00adpesinas cristianas<span id='easy-footnote-49-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-49-18059' title='&lt;em&gt;S.V.P. IX, 80 (ES. IX. 91).&lt;\/em&gt;'><sup>49<\/sup><\/a><\/span>. \u00abVosotras\u00bb, les dice, \u00abos hab\u00e9is entregado como Hijas de la Caridad para tra\u00adbajar en las virtudes propias de vuestro fin: asistir a los pobres enfermos\u00bb<span id='easy-footnote-50-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-50-18059' title='&lt;em&gt;SVP IX 124 (ES. IX, 129).&lt;\/em&gt;'><sup>50<\/sup><\/a><\/span>. A la hora de hacer una buena elecci\u00f3n de los miembros, S. Vicente hace notar que es importante que las elegidas sean bue\u00adnas cristianas, llenas de \u00abtemor\u00bb y \u00abveneraci\u00f3n\u00bb por el Dios de Jesucristo.<\/p>\n<h4><strong>3.6.3.- Dignidad de una vocaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Toda vocaci\u00f3n cristiana tiene su propia digni\u00addad. En la Hija de la Caridad la dignidad de su voca\u00adci\u00f3n no brota de elevarse por encima de los dem\u00e1s fieles cristianos. Ellos, igualmente, est\u00e1n obligados a servir a Dios y hacer el bien al pr\u00f3jimo, aunque tie\u00adnen otras preocupaciones que pueden distraerles. \u00abPor lo que la bondad de Dios ha sido grande con vosotras al llamaros a una profesi\u00f3n en la que no ten\u00e9is otra cosa que hacer sino es la de servir a Dios en el pr\u00f3jimo\u00bb<span id='easy-footnote-51-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-51-18059' title='&lt;em&gt;(SL. 648.&lt;\/em&gt;'><sup>51<\/sup><\/a><\/span>. Esta vocaci\u00f3n de Hija de la Cari\u00addad es un medio para vivir los dos principales man\u00addamientos de Dios, en definitiva para ser cristianos de verdad. De aqu\u00ed que su profesi\u00f3n peculiar, su entrega en el servicio de los pobres, debe llevar a toda Hija de la Caridad a la recuperaci\u00f3n, siempre constante, de su ra\u00edces cristianas, su consagraci\u00f3n bautismal.<\/p>\n<p>San Vicente y Santa Luisa dejan bien claro la continuidad de la vocaci\u00f3n com\u00fan cristiana en las Hijas de la Caridad. El esp\u00edritu de consagraci\u00f3n de las religiosas no es para las Hijas de la Caridad. Es un esp\u00edritu muy digno para las religiosas, no para las Hijas de la Caridad, por voluntad de Dios. La diferencia est\u00e1 en que el esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad es un esp\u00edritu de consagraci\u00f3n al servicio de los pobres. Se definen as\u00ed a lo largo de su historia en la Iglesia: consagraci\u00f3n a Dios expresada en el servi\u00adcio de los Pobres. Numerosos son los textos en los escritos de los fundadores sobre este esp\u00edritu que identifica a las Hijas de la Caridad. Hay una frase de San Vicente que pudiera definir perfectamente esta cuesti\u00f3n: \u00abVosotros hac\u00e9is profesi\u00f3n de servicio al pr\u00f3jimo\u00bb.<span id='easy-footnote-52-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-52-18059' title='&lt;em&gt;SVP. X, 196 (ES IX, 805-806).&lt;\/em&gt;'><sup>52<\/sup><\/a><\/span> Las Hijas de la Caridad se entregan y consagran por entero al servicio de los pobres. Cual\u00adquier otra definici\u00f3n supondr\u00eda infidelidad al plan de Dios sobre ellas<span id='easy-footnote-53-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-53-18059' title='&lt;em&gt;SVP. X. 661 (ES. (X. 1178).&lt;\/em&gt;'><sup>53<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n sobre este tema, se puede afirmar: su consagraci\u00f3n brota del hecho bautismal y todos sus elementos est\u00e1n contenidos en las exi\u00adgencias del mismo. Aquello que especifica, que dis\u00adtingue a esta congregaci\u00f3n de otras no son los ele\u00admentos que la componen, sino la elecci\u00f3n de algunos elementos generales cristianos y su conjugaci\u00f3n para caracterizar un estilo de vida, dentro de la vocaci\u00f3n cristiana. La Hija de la Caridad no es m\u00e1s que una cristiana que quiere vivir el cristianismo en serio. Selecciona, en respuesta a una llamada de Dios, algunos elementos de la vocaci\u00f3n general haciendo el fundamento de su propia exigencia cristiana, leyendo a su luz la figura y las ense\u00f1anzas de Jesucristo. La Hija de la Caridad cristiana acepta con fe viva todos los aspectos de su Salvador (el Verbo por quien todo fue hecho, el Hijo de Dios, el Redentor, el que muri\u00f3 por nuestros pecados, el Resucitado que env\u00eda a sus ap\u00f3stoles, la cabeza de la Iglesia, el Alfa y el Omega, aqu\u00e9l que es todo en todos y sin fisuras) acept\u00e1ndolos a la luz de otro aspecto cristiano fundamental: Jesucristo, el evan\u00adgelizador de los Pobres. Al \u00abimitarle\u00bb como tal, la Hija de la Caridad queda consagrada respondiendo a una exigencia radical nacida en su bautismo. El conteni\u00addo de esta consagraci\u00f3n espec\u00edfica podr\u00edamos expre\u00adsarlo en los siguientes rasgos importantes:<\/p>\n<ul>\n<li>Brota de las exigencias de su bautismo, es decir, de las exigencias cristianas generales a todos los bautizados.<\/li>\n<li>Es respuesta a una llamada de Dios espec\u00edfica, particular, cuyo contenido se encuentra dentro de la llamada evang\u00e9lica y no al margen o por encima de ella.<\/li>\n<li>Su consagraci\u00f3n es entrega total de su persona a Cristo, lo cual es ya exigencia cristiana. Se mani\u00adfiesta, se encarna, toma cuerpo, se define, se espe\u00adcifica en el servicio de los pobres. Servicio que es tambi\u00e9n esa exigencia general de las ense\u00f1anzas de Cristo.<\/li>\n<li>La consagraci\u00f3n personal, de cada una, se expresa y se comparte a una con otras, en una forma de vida que quiere reproducir el estilo comunitario (comunidad de bienes, de oraci\u00f3n, de entrega al apostolado), de \u00abvida apost\u00f3lica\u00bb del colegio apost\u00f3\u00adlico y de las primeras comunidades cristianas. Esto viene exigido precisamente por su consagraci\u00f3n al servicio de los pobres.<\/li>\n<li>En este estilo de vida deben brillar conio caracte\u00adr\u00edsticas primordiales: humildad, sencillez y cari\u00addad. No son m\u00e1s que tres virtudes cristianas, elegidas como necesarias para el cumplimiento de su consagraci\u00f3n al servicio de los pobres\u00bb<span id='easy-footnote-54-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-54-18059' title='&lt;em&gt;J. CORERA. Las Hijas de la Caridad. Anales de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad&lt;\/em&gt;, Madrid, &lt;em&gt;1979. 87. 213. pag. 75-88.&lt;\/em&gt;'><sup>54<\/sup><\/a><\/span>.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><strong>3.6.4.- El servicio, expresi\u00f3n de consagraci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Los fundadores tuvieron una intuici\u00f3n evang\u00e9li\u00adca: el don a Dios en el servicio de Cristo a los pobres. En las Hijas de la Caridad, este servicio de Cristo a los pobres es vivido en comunidad de vida evang\u00e9lica<span id='easy-footnote-55-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-55-18059' title='Reglamentos comunes &lt;em&gt;de las Hijas de la Caridad. 1672. Constituciones. 1983. 1.1.&lt;\/em&gt;'><sup>55<\/sup><\/a><\/span> y tiene como fin la gloria del Padre, el continuar la misi\u00f3n amorosa de Cristo en favor de los pobres<span id='easy-footnote-56-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-56-18059' title='\u00abLas &lt;em&gt;Hijas de la &lt;\/em&gt;Caridad, &lt;em&gt;fieles &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;su bautismo y en respues\u00adta &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;un llamamiento &lt;\/em&gt;divino&amp;#8230;\u00bb&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;\u00abSe consagran &lt;\/em&gt;a &lt;em&gt;Dios por entero y en comunidad al servicio de Cristo en los pobres, sus hermanos. con esp\u00edritu de humildad, sencillez y caridad. Su mismo &lt;\/em&gt;amor anima y &lt;em&gt;diri\u00adge su contemplaci\u00f3n y servicio: por la fe. saben que es Dios quien les espera en los que sufren. Sois Pobres Hijas de la Caridad que os hab\u00e9is entregado a Dios para servicio de los Pobres\u00bb. SVP. 1K, 320. 493 (ES. IX. 298, 447-448).&lt;\/em&gt;'><sup>56<\/sup><\/a><\/span>. Cada una de sus obras son muestra concreta de c\u00f3mo van encarnando en la historia el esp\u00edritu y fin de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Todo cristiano, por el hecho de su bautismo y desde esta pertenencia a la Iglesia, est\u00e1 llamado a acoger, amar, el evangelio y orientar su vida hacia los dem\u00e1s, para comunicar la luz de Cristo, la alegr\u00eda del Reino, porque el llamamiento apost\u00f3lico es una dimensi\u00f3n esencial de su ser y la vitalidad de la Igle\u00adsia de Jesucristo y su misi\u00f3n en el mundo depender\u00e1 de la riqueza espec\u00edfica que aporte cada vocaci\u00f3n cristiana. La vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad tiene como \u00fanica finalidad, ya repetida y conocida, servir a los pobres, a todos y en todos los lugares del mundo.<\/p>\n<p>San Vicente y Santa Luisa descubrieron un pue\u00adblo de gente pobre, humilde, ignorante, abandonada, sin derechos y que sufre. Esta humanidad margina\u00adda es la que Cristo ha elegido como preferida para hacer de ella el Pueblo de Dios. De aqu\u00ed la necesidad, dentro del Cuerpo de Cristo, de ministerios animados por la m\u00edstica de la Misi\u00f3n en esta Iglesia de Jesu\u00adcristo, Iglesia de los pobres, enteramente evangeliza\u00addora, en la que cada uno de sus miembros aporta sus riquezas, sus propios dones a la misi\u00f3n com\u00fan haci\u00e9ndose responsable con ella de todos los pobres del mundo, entrando a formar parte en la dimensi\u00f3n universal de Cristo. La Hija de la Caridad aporta, lleva el \u00absigno\u00bb de servicio a los pobres con identidad propia. El ser buenas cristianas es, en todas las Hijas de la Caridad, su eje unificador. Trabajan como \u00abcofrad\u00eda\u00bb, que conserva toda movilidad al servicio de los pobres, que ejerce una verdadera \u00abdiacon\u00eda\u00bb en el se\u00f1or de la Iglesia. Alcanzan estos logros, ayer y hoy, con convicciones de fe s\u00f3lida e ilustrada, cuyo \u00fanico motivo determinante es el Amor. El Amor a Cristo en cualquier situaci\u00f3n y lugar del mundo donde los hombres vivan marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La responsabilidad humana de construir el mundo seg\u00fan el Evangelio, anunciar la Buena Noti\u00adcia del amor de Dios, cooperar con los esfuerzos que se hacen o intentan hacer por construir una huma\u00adnidad que cree una sociedad m\u00e1s justa, m\u00e1s fraterna y feliz es, a pesar de todas las limitaciones que encie\u00adrra toda realizaci\u00f3n humana, un proyecto que se ins\u00adcribe en el de Cristo, en sus opciones y actitudes, tal como lo revela el Evangelio. Un Evangelio que es la vida de Jes\u00fas \u00abrele\u00edda\u00bb a la luz de la Resurecci\u00f3n por una comunidad de creyentes. Los creyentes de ayer, de hoy, de ma\u00f1ana, que robustecen su fe, anuncian y celebran su paso de la muerte a la Vida. Este punto de referencia del cristiano y de la Hija de la Caridad a Jes\u00fas resucitado, invit\u00e1ndonos a unirnos a \u00c9l como Salvador, se identifica de forma preferen\u00adcial con un tipo de hombres: los m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n<p>El Reino de Dios sigue estando fundamentado sobre la persona de Jes\u00fas. Es quien confiere su valor a toda persona humana, poni\u00e9ndola en rela\u00adci\u00f3n con Aqu\u00e9l cuya sola paternidad puede unir a todos los hombres. Su solidaridad en la perspectiva de Nueva Alianza, sus opciones, son las de servidor. Las Hijas de la Caridad como \u00abvicencianas\u00bb no est\u00e1n llamadas a seguir un camino diferente y, por ello la Buena Nueva, la ley evang\u00e9lica de la solidaridad, pasa para ellas por la ley del servicio. No se trata de un \u00abinclinarse\u00bb hacia los pobres, sino de una actitud an\u00e1loga a la de Jesucristo que fue servidor de ellos. Las Hijas de la Caridad con su vida quieren testimo\u00adniar todo esto.<\/p>\n<p>Esta Compa\u00f1\u00eda no pretende detentar ning\u00fan monopolio. Sin embargo, por lo que a ella concierne, dejar\u00eda de ser ella misma, perder\u00eda su alma y raz\u00f3n de ser, si no estuviera atenta al esp\u00edritu que act\u00faa en ella pidi\u00e9ndole un servicio a los pobres hecho con amor, sencillez y humildad, haciendo como \u00fanica profesi\u00f3n la imitaci\u00f3n de Cristo evangelizador de los pobres. Esto por obediencia y fidelidad al Dios de Jesucristo. El esp\u00edritu de las religiosas nunca se ha definido por una consagraci\u00f3n al servicio de los necesitados. La religiosa se consagra a Dios por la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos, y as\u00ed es acep\u00adtada por la Iglesia. La Hija de la Caridad lo hace por la entrega de toda su vida al servicio de los m\u00e1s des\u00adfavorecidos, la Iglesia reconoce y recibe, asimismo, esta consagraci\u00f3n<span id='easy-footnote-57-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-57-18059' title='&lt;em&gt;La consagraci\u00f3n de las Hijas de la Caridad se diferencia de las que rearizan aquellas personas que, siendo religiosas. op\u00adtan en particular por seguir a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia. porque las Hijas de la Caridad viven una con\u00adsagraci\u00f3n privada personal y no no reconocida por la Iglesia.&lt;\/em&gt;'><sup>57<\/sup><\/a><\/span>. Esta diferencia no cambia nada aunque las religiosas, adem\u00e1s de su consagra\u00adci\u00f3n, se dediquen a obras de apostolado, o porque la Hija de la Caridad practique los consejos evang\u00e9licos como exigencia de su consagraci\u00f3n. Mantenerse en este estado no religioso ha tenido sus dificultades: unas venidas por confusi\u00f3n interior del mismo grupo; otras, por presiones del derecho eclesial. Lo cierto es que por incidencia del Esp\u00edritu ha ido a lo largo del tiempo salvando obst\u00e1culos, llegando a encontrar en el texto de sus primeras constitucio\u00adnes, en 1980, su verdadera definici\u00f3n original<span id='easy-footnote-58-18059' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-tercera-parte\/#easy-footnote-bottom-58-18059' title='&lt;em&gt;Datos m\u00e1s significativos sobre la continuidad de los regla\u00admentos a las constituciones actuales de las Hijas de la Caridad: Es en noviembre de 1633 cuando nos encontra\u00admos con el primer documento, su autora es Santa Luisa. El manuscrito, que trata del empleo del d\u00eda, se conserva junto con la restante informaci\u00f3n al respecto, en los archivos de Par\u00eds de la Casa Central de las Hijas de la Caridad. A esta simple ordenaci\u00f3n del d\u00eda San Vicente, en 1634, apunta aquello que considera m\u00e1s importante: \u00ablo primordial son los asuntos de caridad, ellos mandan y orientan todo\u00bb. Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s seguir\u00e1 diciendo lo mismo. Junto a este principio fundamental e inamovible, se dan otros con categor\u00eda de medios, que van marcando una linea de pen\u00adsamiento y conducta, mostrando tambi\u00e9n una gran flexibili\u00addad y unidad de esp\u00edritu. Los primeros reglamentos conlle\u00advan unidad y diversidad a causa de los diferentes servicios. Son presentados por San Vicente a toda la Compa\u00f1\u00eda en 1643. Dichos reglamentos aparecen divididos en dos partes: en la primera, en quince art\u00edculos, presenta c\u00f3mo debe ser el empleo de la jornada, conteniendo en la segun\u00adda parte aquellos avisos que ayudan a practicar los art\u00edculos primeros. San Vicente decidi\u00f3 pedir el a\u00f1o 1645 la apro\u00adbaci\u00f3n de la Compa\u00f1ia, en su primer escal\u00f3n, a la archidi\u00f3\u00adcesis de Par\u00eds. Formaba parte de la petici\u00f3n la presentaci\u00f3n del reglamento, a partir de aqu\u00ed convertido en documento oficial. La aprobaci\u00f3n, en 1655, fue firmada por el cardenal de Retz, arzobispo de Paris. En 1672 hay una nueva recopi\u00adlaci\u00f3n de todos los reglamentos donde queda claro la sepa\u00adraci\u00f3n de lo espiritual y lo jur\u00eddico.&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Hasta 1954, nada podr\u00edamos a\u00f1adir en esta historia de los reglamentos. Hab\u00eda transcurrido un intenso tiempo de trabajo (7 a\u00f1os) cuando se publicaron las primeras constitucio\u00adnes. Tanto el decreto que las encabeza, firmado por el car\u00addenal Valerio Valeri, como la carta de presentaci\u00f3n del superior general P. Slattery, insisten en que se mantiene intacta la estructura particular de los primeros reglamentos. En 1969, teniendo como tel\u00f3n de fondo el Concilio Vaticano II con sus exigencias, salen unas constituciones que unen el esp\u00edritu y la doctrina a la organizaci\u00f3n. Son textos que tuvie\u00adron un car\u00e1cter provisional por considerar importante la necesidad de la experiencia vivencial. Es sometido este texto de las constituciones a la Santa Sede para su aproba\u00adci\u00f3n oficial en 1971. Su redacci\u00f3n definitiva ser\u00e1 confiada, despu\u00e9s de un trabryo esforzado de las asambleas genera\u00adles, a los grupos ling\u00fc\u00edsticos espa\u00f1ol, franc\u00e9s, ingl\u00e9s e ita\u00adliano. Esto permite unidad de estilo public\u00e1ndose en 1975. El dar contestaci\u00f3n a estos trabajos y el poner todav\u00eda m\u00e1s claro, si es posible, el pensamiento de los fundadores fueron los dos objetivos que llev\u00f3 consigo la ascunblea de 1980. En esta \u00faltima redacci\u00f3n se trat\u00f3 de evidenciar qu\u00e9 es la vida de las Hijas de la Caridad, aquello que fue en el pensamien\u00adto de los fundadores, gr\u00e1ficamente puede representarse as\u00ed: En el centro de servicio, preparado y sostenido por la ora\u00adci\u00f3n, apoyado por la vida fraterna, garantizado por la pr\u00e1c\u00adtica radical de los consejos evang\u00e9licos. Un servicio que comunica, a su vez, su matiz propio a la oraci\u00f3n, vida fraterna y vida consagrada.&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;El 2 de febrero de 1983 fueron aprobadas y promulgadas por Roma las constituciones de las Hijas de la Caridad. cuya entrada en vigor fue fijada para el 29 de Noviembre de 1983.&lt;\/em&gt;'><sup>58<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3. 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